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experiencia guillermo navas trasplante pulmonar

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experiencia guillermo navas trasplante pulmonar
RELATO DEL PACIENTE TRASPLANTADO BIPULMONAR (Trasplante de los dos pulmones)
GUILLERMO NAVAS CADENA
Tras 5 años de convivir con mi enfermedad, fibrosis pulmonar idiopática, durante los
cuales recorrí distintas etapas, iniciando con diagnóstico a comienzos del 2010, múltiples
exámenes, interconsultas, donde investigaban de donde se originaba, que tratamiento
sería el mejor, tratado por diferentes neumólogos, fui medicado en algunas épocas, lo que
no dio resultado, llegando así al momento que imaginaba distante; a mediados del 2014
escuche por primera vez que el trasplante ya era una posibilidad en mi caso, siendo
remitido por mi EPS a la Fundación Neumológica, donde me recibió el Dr. Fabio Varón y
su equipo, y decidí tomar este camino, me sometí a muchos exámenes durante una
semana interno en la Fundación Cardioinfantil y todos los especialistas coincidieron en su
aval para trasplante; esta noticia me llenó de ilusión, aunque también de zozobra,
incertidumbre, pero asumí que era mi única opción, y solo hasta diciembre de 2014 entre
en lista de espera, siendo sincero pensaba que debido a sus altísimos costos, a la falta de
cultura de donación en nuestro país, la cifra de un solo trasplante durante el 2014, entre
otras muchas ideas, era casi imposible que yo recibiera unos pulmones.
Los primeros meses del año 2015 transcurrieron en función de la enfermedad, casi a diario
en diferentes citas, de rehabilitación pulmonar en la Fundación, en otras especialidades,
múltiples dolores me aquejaban, además de que ningún dispositivo portátil ya me daba el
oxígeno que requería, mi estado de salud empeoraba, y debido al deterioro de mi función
pulmonar, me costaba realizar cualquier actividad.
Aún así seguí en terapias, y el viernes 5 de junio cuando salí de rehabilitación sentí que lo
peor estaba por venir, ese fin de semana no podía casi hablar, ni comer porque me
ahogaba fácilmente, estuve acostado y aunque mi familia me insistía en acudir por
urgencias, yo guardaba la esperanza de recuperarme sin tener que moverme.
Ya el lunes festivo 8 de junio me trajeron por urgencias y estuve en reanimación toda la
noche, los médicos que me vieron coincidían en que la única opción era el trasplante,
pues la enfermedad había llegado a su etapa final, aguardábamos que me pasaran a la
Unidad de Cuidado Intensivo (UCI), me comentaron que una opción era intubarme, pues
ninguna maquina suplía mi requerimiento de oxígeno, yo me sentía muy mal física y
emocionalmente, sentía impotencia de no tener otra opción, y que la única que era el
trasplante estaba tan lejana.
Así estuve y cada vez peor, hasta el día 10 de junio, cuando ni siquiera podía hablar, ni me
quise bañar, porque no podía incorporarme, sentía una debilidad extrema. A eso de las 5
pm aproximadamente, llegó la Doctora Adriana Rincón y expresó: tengo una noticia, la
verdad no me inmuté, no pensé en nada, solo quería sentirme mejor, y en compañía de mi
esposa y mi hija escuchamos la frase que daba inicio a una jornada jamás imaginada: “hay
un posible donante”, ellas lloraban y yo aún procesaba la frase, no sabía si reír, llorar,
agradecer, me tomó como una sorpresa. Adriana dijo que comenzaba un proceso de
exámenes al donante, si todo indicaba la compatibilidad, comenzarían el rescate de los
órganos, y en unas horas se sabría si entraba en la sala de cirugía, a partir de ese
momento comenzamos a orar con mi esposa e hijos, nos tomamos de las manos y
pedimos que se hiciera la voluntad de Dios, pero ahí ya no sentía miedo, fue todo muy
rápido, de repente llegaron por mí en una camilla, me llevaron a la UCI, sentía que todo se
hacía corriendo, y de hecho así me lo confirmó mi familia que tuvo la misma percepción,
me bañaron, y vi a lo lejos que mi esposa e hijos revisaban y firmaban documentos
reunidos con el jefe de la UCI, ya salí hacia la sala de cirugía, me dicen que a eso de las 10
de la noche aproximadamente, en el pasillo me tomaron de la mano, nos dimos un beso,
nos despedimos, y yo les dije: “Tranquilos, gracias por todo, mañana nos vemos, todo va a
salir bien”.
Desde ese momento no tengo noción de tiempo, lugar, nada, solo hasta más de dos
semanas después, mis familiares me cuentan que la cirugía tardó cerca de 10 horas, que al
ver al Dr. Varón al día siguiente, él les contó de la complejidad de la operación, mi corazón
falló, tuve problemas con la presión, mis pulmones eran demasiado pequeños y
especialmente el izquierdo estaba arraigado al corazón, fue muy difícil disecarlo, tuvieron
que usar una máquina de circulación extra corpórea, lo que entiendo es que hace las
veces del corazón sacando toda mi sangre y devolviéndola.
Lo más duro para ellos fue escuchar que de no ser por este milagro yo no estaría con ellos
más de dos semanas, él refirió que mi constancia con las rehabilitaciones fue
determinante, de lo contrario no habría sobrevivido, desde ahí transcurrieron varios días
de los que no tengo ningún recuerdo, me cuentan que estaba dormido, tuve fiebre,
estaba hinchado, amarrado, conectado a muchos cables, sondas, máquinas y que era duro
verme así, sin saber si realmente yo estaba vivo o se trataba de una vida artificial, mis
riñones fallaron y he requerido diálisis durante el post operatorio, sé que necesitaré dicha
terapia de reemplazo renal por otras semanas.
Mi despertar tardó varios días a diferencia de otros pacientes, el día que me extubaron, 12
días después del trasplante, sentí un gran alivio, pero no podía hablar y estaba muy débil,
mi familia estaba feliz, podría iniciar mi alimentación, se vislumbraban avances más
significativos, me podría comunicar con ellos, pero hubo un bajón en todo, esa noche
sufrí un paro cardiorespiratorio, y según me cuentan tuvieron que reanimarme por varios
minutos, sentí que retrocedió todo, pues vinieron más días intubado, mi estado físico
estaba muy afectado, no tenía fuerzas de nada, estaba perdiendo masa muscular muy
rápido, y ni siquiera movía mis manos, emocionalmente también afectado, es difícil recibir
visitas y no poder hacerse entender, ni interactuar, además estaba confundido con el
espacio, la hora, el clima, ver tanto personal médico a mi alrededor, pero justamente todo
ese ejército de profesionales, entre médicos, enfermeras, terapistas, y demás auxiliares,
han sido fundamentales en mi proceso de recuperación, su calidad humana, calidez, amor
por su trabajo, buen trato, han sido excepcionales, mi gratitud infinita por todos, en
cabeza de los Doctores Téllez, Varón, Camilo, Adrianita, Dianita etc..
Cada día ha sido una ganancia desde todo punto de vista, comencé de nuevo, a caminar, a
hablar, a comer, y aún falta, sigo con terapia física, ocupacional, respiratoria, con mucho
ánimo de retomar mis actividades cotidianas.
Hoy, han transcurrido dos meses y algunos días, mi salida a casa se dio justamente el día
de ayer 13 de agosto en la tarde, me despedí con nostalgia, el personal de la clínica ha
sido mi familia en todo este tiempo, fue raro volver a caminar hacia la calle, ver los
trancones, la gente, de cierta forma sentirme libre, pero sobretodo haber salido por mis
propios medios, caminando, que dicha. Ahora tendré que poner mucho mas de mi parte
para continuar con todo este milagro, así lo llamo, pues cuando mis esperanzas estaban
casi perdidas, aquella noche Dios me mandó un ángel donante y la familia de esta persona
en medio de su dolor apostó por mi vida, y confluyeron así una serie de factores que
perfectamente encajaron en lo que hoy es una realidad, mi trasplante.
Mi familia ha sido incondicional, mi esposa y compañera de vida desde hace 35 años no ha
desfallecido un solo día, me ha acompañado con su inmenso amor, ayudado
emocionalmente, escuchado y alentado en mis preocupaciones, anhelos y en lo que
vendrá, mis hijos apoyándome también, a pesar de sus ocupaciones viniendo casi a diario,
elogiando mis esfuerzos con admiración, con su cariño y paciencia me sostienen, y son el
soporte de su mamá. Ellos, mi familia, si bien no han sufrido dolor físico, si han tenido que
pasar por picos emocionales desde la desesperanza por mi etapa final de la enfermedad,
el miedo, luego la ilusión, la angustia de aquellos días iniciales, la impaciencia de ver que
no despertaba, o que todo era tan lento, pero se apoyaron en Dios y hemos orado mucho
para que esto sea más llevadero, la familia es fundamental en esto. He sentido el cariño y
apoyo de muchas personas, entre ellos mi mamá, hermanos, suegros, sobrinos y demás
familia, amigos, tanta gente a quien le ha importado mi recuperación y que con sus
oraciones apoyan este proceso siendo esto también muy positivo, darse cuenta que
cuento con seres increíbles a mí alrededor.
A quienes lean este relato, debo decirles, que es difícil, doloroso, largo, y se requiere de
una fuerza de voluntad inmensa, es volver a empezar, volver a vivir, pero con Dios, sus
familias, y su fortaleza mental y espiritual, se puede. No abandonen sus terapias de
rehabilitación pulmonar, asistan a las charlas preparatorias, hoy valoro mucho más su
utilidad, no se desanimen, es posible volver a respirar, cambiar los ahogos por suspiros, el
trasplante es nuestra gran opción, en mi caso era la única. Reciban un saludo fraterno, de
quien hasta hace muy poco estaba en sus mismos puestos, esperando la gran noticia.
Ánimo y Dios los bendiga.
Guillermo Navas Cadena
Paciente Programa Trasplante Pulmonar Fundación Cardioinfantil Fundación Neumológica Colombiana.
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