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Conflicto, drogas y paz Diego Otero Prada ¿Qué habría hecho

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Conflicto, drogas y paz Diego Otero Prada ¿Qué habría hecho
Conflicto, drogas y paz
Diego Otero Prada
¿Qué habría hecho un país normal con cien mil millones de
dólares? Tal vez solucionar su futuro para siempre. Pues bien:
ese fue el gasto militar de los ocho años de Uribe.
LOS MÁS MÁS DE LOS MÁS
El conflicto interno colombiano, clasificado como "de baja
intensidad" porque determina la muerte de más de mil personas
por año, es responsable de una militarización impresionante del
país, un gasto militar que se encuentra entre los diez más altos
del mundo y un ejército propio deπ un imperio, ubicado entre los
17 más grandes del planeta.
En una situación como la de Colombia, con un conflicto que
cumplió 46 años, el gasto militar comprende el que se clasifica
como tal en el presupuesto de la nación, con un doble destino:
el Ministerio de Defensa y la Policía Nacional. Pero, además, en
él están parte de los "gastos en seguridad" del Ministerio del
Interior y de la Justicia, y de agencias del gobierno como el
Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC, el DAS, la
Fiscalía, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo.
Y ESO NO ES TODO
Aparte de esos rubros hay otros que no se incluyen en este
cálculo, provenientes de Municipios, Departamentos y entidades
descentralizadas tales como ECOPETROL, Interconexión
Eléctrica S.A., ISA, y empresas de telecomunicaciones o
electrificadoras, que dedican recursos para defenderse de
atentados a sus instalaciones o a su personal. Tampoco se
incluyen los auxilios de gobiernos extranjeros que envían fondos
para combatir a las guerrillas, los más importantes de los cuales
son los de Estados Unidos a través del Plan Colombia, ni los
presupuestos de las empresas industriales y comerciales del
Ministerio de Defensa, como la Industria Militar, INDUMIL, ni el
pago de pensiones, ni las demandas que cursan contra el
Estado. Por lo tanto, las cifras que se dan se quedan cortas
frente a lo que efectivamente se gasta para enfrentar el
conflicto.
Sin tener en cuenta estos ítems, se encuentra que en el período
2002?2010 el gasto militar se acercó a cifras que oscilaron entre
el 5,0 y el 6,0 por ciento del PIB.
CUADRO 1. GASTOS EN DEFENSA Y SEGURIDAD
Miles de millones de pesos
2002 % PIB
2010
% PIB
Ministerio de
Defensa
6016 2,94
12.077
2,60
Policía
Nacional
2867 1,40
7.770
1,67
Ministerio del 481
Interior y de
Justicia
0,24
969
0,21
DAS
47
0,02
116
0,02
Fiscalía
211
0,1
431
0,09
Defensoría del 14
Pueblo
0,01
70
0,02
52
0,03
102
0,02
Otros sectores 14
del nivel
central
0,01
130
0,03
Departamentos 8
0,00
15
0,00
Municipios
0,01
35
0,01
Procuraduría
General de la
Nación
24
Plan Colombia 1016 0,50
Otros
gobiernos
extranjeros
253
0,12
Total
11.003 5,38
1.100
0,24
250
0,05
23.065
4,97
Porcentaje del 15,33
Presupuesto
15,11
Fuente: Cálculos con base en información del Ministerio de
Hacienda y Crédito Público.
EL CLUB DE LOS "MILLONARIOS"
En este cuadro se discrimina el gasto militar para enfrentar el
conflicto interno colombiano en esos períodos, especificando los
del Ministerio de Defensa y la Policía Nacional, y el 30 por
ciento del correspondiente a entidades de los subsectores de
justicia y seguridad, cifra que el investigador Luis Jorge Garay
encontró que es la que se dedica a los aspectos que tienen que
ver con la conflagración interna.
En total, los gastos pasaron de 11.003 miles de millones de
pesos corrientes en 2002 a 23.065 miles de millones en 2010,
con un incremento anual de 9,69 por ciento, en comparación
con el aumento anual de la inflación, que fue de 4,93 por ciento.
O sea, que el gasto militar tuvo un crecimiento real anual de
4,76 por ciento, para un aumento real en el período de 45,07 por
ciento.
En proporción al PIB, el gasto militar en 2002 fue el equivalente
del 5,38 por ciento, en 2004 subió al 6,02 por ciento, y en 2008
y 2010 bajó a 5,47 y 4,97 por ciento respectivamente. Pero, de
cualquier manera, esas son las cifras más altas en América y
Europa. En 2008, Colombia ocupó el décimo lugar en este gasto
y sólo fue superada por Arabia Saudita, Israel, Omán, Chad,
Jordania, Georgia, Eritrea, Irak y Emiratos Árabes Unidos.
EL TRISTE CAMPEONATO
En Latinoamérica, la mayoría de los países tenían en 2008 un
gasto militar por debajo del 1,0 por ciento de su respectivo PIB
(Argentina, Paraguay, México, Nicaragua, El Salvador, Guyana,
Jamaica, Honduras, Panamá), otro grupo se encontraban entre
1,0 por ciento y 1,5 por ciento (Brasil, Venezuela, Perú, Uruguay
y Bolivia), Chile se salía de la tendencia con 3,5 por ciento y
Colombia era el caso excepcional con 5,47 por ciento.
En valores absolutos, con 12.468 millones de dólares, el gasto
militar colombiano ocupa en 2010 el puesto 20 en mundo, muy
por encima de todos los países de Latinoamérica y el Caribe,
con excepción del Brasil.
Por tamaño de las Fuerzas Armadas, en 2006 Colombia
ocupaba el puesto 17, con 285 mil hombres. En Latinoamérica
sólo la superó el Brasil.
MEDIO VIVOS, MEDIO MUERTOS
Los gastos militares del gobierno central y sus entidades
descentralizadas representaron el 15,33 por ciento del
presupuesto de la nación en 2002, cifra que bajó a 15,11 por
ciento en 2010. Los de funcionamiento equivalieron a 26,33 por
ciento y 23,13 por ciento en los mismos años y los de inversión
a 9,12 por ciento y 8,62 por ciento.
Si se suman los gastos militares y los del servicio de la deuda
externa e interna, se tiene que estos dos rubros representaron
el 53,43 por ciento del presupuesto de la nación en 2002 y el
41,6 por ciento en 2010.
Desde un punto de vista macroeconómico lo anterior significa
que en los ocho años del gobierno Uribe un 50 por ciento de los
egresos de la nación estuvieron orientados al gasto
improductivo, que impide dedicar las sumas que se necesiten en
actividades con las que se aumente la riqueza futura.
Sería necesario matizar la afirmación anterior en caso de que el
endeudamiento se hubiera utilizado para inversión. Pero no.
Buena parte de esas sumas permitieron que dineros
provenientes de impuestos pudieran orientarse para financiar la
guerra y sostener el déficit fiscal.
CONFLICTO Y DESPILFARRO
De agosto 2002 a agosto 2010, es decir, en los ocho años de
gobierno de Álvaro Uribe, Colombia destinó al gasto militar
aproximadamente 100 mil millones de dólares, cifra
impresionante que da una idea del despilfarro de recursos que
implica el conflicto interno, sin incluir otros costos como los
daños a la infraestructura, los secuestros, los delitos conexos,
las muertes y los costos en la seguridad del sector privado.
De ahí que la mejor política para aumentar el crecimiento, el
bienestar y la democracia sea la de acabar con el conflicto lo
más rápidamente posible. La opción del diálogo es la más
cuerda.
GOBERNAR DESPUÉS DE MORIR
Pero eso no es todo. El presupuesto presentado por el gobierno
Uribe para 2011 sigue las mismas orientaciones de su período
presidencial, con la circunstancia de que mientras suben las
partidas militares, se disminuyen las dedicadas a agricultura,
vivienda, educación y ciencia y tecnología.
En esta forma, los gastos para la guerra, incluyendo el Plan
Colombia y otros, aumentan a 24.698 miles de millones de
pesos, un incremento de 7,07 por ciento con relación a 2010,
que representan un 5,09 por ciento del PIB, si se supone que
este último tenga un crecimiento del 4,5 por ciento en 2011.
Como participación del presupuesto de la nación, el gasto militar
asciende a 15,91 por ciento, el porcentaje más alto desde 2002.
Es decir, que el gobierno Uribe deja un presupuesto nacional
más militarizado y con menos recursos para el gasto social y
para los sectores productivos.
Ese fue, quién lo creyera, su regalo de despedida.
Agosto 16 de 2010.
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