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Una fe que mueve montañas

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Una fe que mueve montañas
 Viviendo por Fe - 2
(Una fe que mueve montañas)
I.
Introducción
a. La semana pasada iniciamos una serie sobre el tema de la fe
i. Hablamos de cómo la fe es crucial en la vida del cristiano
ii. Vimos que no podemos hablar de una fe “emprendedora” sin
hablar de una fe “salvadora”
iii. Vimos como en el evangelio vemos a Dios dispuesto a darlo todo
por nosotros y preguntamos “si él no escatimó a su único hijo,
¿Cómo no nos dará juntamente con eso todas las cosas?” (Rom.
8:32)
iv. Al final del día, nuestra fe “emprendedora”, la que se atreve a
creerle a Dios por algo, nace de haber visto a Dios obrar en
nuestro favor muchas otras veces
b. El tema de hoy es muy importante ya que he visto a personas luchar por
entender qué es la fe y por sacar fuerzas de algún lado para tenerla
i. A veces se nos ha planteado la fe como una especie de energía
que podemos de alguna manera extraña “materializar”
ii. Quizás hemos leído libros como “El Secreto” y creemos que la fe
es ese poder de atracción… “si yo lo creo, el universo va a
conspirar para dármelo”
iii. El problema es que si no logro “materializarlo” termino frustrado
pensando todo tipo de tonteras
iv. Cuando esto nos pasa estamos teniendo fe en nuestra fe y
simplemente la cosa no funciona así
v. En algunas ocasiones se ha hecho tanto énfasis en la fe que
llegamos a pensar que es la fe la que hace las cosas
1. Dios es el que hace las cosas, no mi fe… por eso es que
solo necesito un poco de ella
2. Mi fe me da la habilidad de
a. Buscar a Dios para que él las haga
b. Esforzarme esperando que Dios bendiga ese
esfuerzo
c. Esperar en Dios mientras lo hace
c. Voy a dejar que Jesús nos explique esto ya que él puede hacerlo
“Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha
secado. 22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 23 Porque de cierto os
digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare
en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 24
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también
vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26
Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os
perdonará vuestras ofensas.” Marcos 11:21-26
II.
Dios es el objeto de nuestra fe (Mar 11:22 “Respondiendo Jesús, les dijo:
Tened fe en Dios.”)
a. Jesús no dijo solamente “tened fe” sino “tened fe en Dios”
b. La fe siempre tiene un objeto ya que la fe por si sola no tiene valor, Dios
es el que tiene el valor
i. A veces la fe misma es el objeto de nuestra fe
ii. A veces es nuestras habilidades (Pro 3:5 “Fíate de Jehová de todo
tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”)
iii. A veces está puesta en otras personas (Jer 17:5 “Así ha dicho
Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por
su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.”)
c. Mientras más conozco al objeto de mi fe, más creo en este objeto
i. Ejemplos
1. El ingeniero no tiene un fe ciega
a. Conoce los materiales
b. Conoce el diseño
c. Conoce el proceso de fabricación
2. El piloto no tiene una fe ciega
a. Conoce su avión
b. Conoce las leyes de la física
3. El calentador solar
4. A la larga eso es lo que hace todo profesional
a. Va a la universidad para conocer su carrera
b. Ese conocimiento le da, no solo la confianza, sino la
licencia para hacer lo que tiene que hacer
ii. La fe no se trata de cruzar los dedos y esperar que las cosas
salgan bien, se trata de esperar que salgan bien porque sabemos
en quien creemos (2Ti 1:12 “Por lo cual asimismo padezco esto;
pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy
seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.”)
iii. Por esto nuestra fe no es una fe ciega, es fe en un Dios que
conocemos
1. Conocemos sus promesas
2. Conocemos su poder
3. Conocemos su corazón hacia mi situación
d. Mi mente y mi corazón deben estar fijados en Dios
i. Esto es lo que hablábamos la semana pasada
1. Si conozco lo que Dios ha hecho, me atrevo a creerle por
más
2. Cuando he experimentado su poder, me es más fácil creer
en él
ii. Mi experiencia con Dios me va a llevar a creerle, pero si a eso le
sumo un conocimiento de Dios mi confianza en él va a estallar
iii. En lugar de enfocarme en creer más, debo enfocarme en conocer
a Dios mejor… el creer se va a dar naturalmente cuando le
conozco
III.
Creo en Dios para… (Mar 11:23 “Porque de cierto os digo que cualquiera que
dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón,
sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.”)
a. La fe no solo tiene un objeto sino también un propósito o un objetivo, en
este caso un monte
i. Este pasaje no se trata de una montaña, sería ridículo
1. Los judíos sabían bien a qué se refería Jesús, esta era una
frase que hablaba sobre mover dificultades
2. Las montañas representan
a. Lo inamovible
b. Lo imposible
c. Algo que es demasiado grande para mover
d. Casi demasiado alta para escalar
e. Demasiado abrumador para ver más allá
ii. Todos tenemos este tipo de montañas en nuestras vidas
1. Algo que suena demasiado grande para nosotros
2. Algo que no podemos hacer solos
3. Algo en lo que, o tenemos la ayuda de Dios, o nos va a ir
mal
4. Algo por lo que le estamos creyendo a Dios
5. Quizás para algunos es
a. Su matrimonio
b. Sus finanzas
c. Su salud
d. La salvación de su familia
iii. A veces no estamos seguros de mucho en Dios pero, ¿será que
podemos tener fe para esa situación específica?
1. Hech 14:8-10 “Y cierto hombre de Listra estaba sentado,
imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás
había andado. 9 Éste oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en
él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10 dijo a
gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y
anduvo.”
2. Este hombre no sabía nada de nada, pero sabía que Dios, a
través de Pablo, lo podía sanar
3. Eso era todo lo que sabía y a la larga todo lo que necesitaba
saber
b. Hablando a nuestra situación (“…cualquiera que dijere…”)
i. Quizás le estoy sacando más al versículo de lo que debería, pero
me parece curioso que se nos mande a hablarle al monte
ii. Se me ocurren dos razones por las que lo hacemos
1. Cuando realmente creemos la palabra de Dios, la
proclamamos sobre la situación en la que estamos
a. Si no dudamos de su palabra, nos paramos en la
autoridad de ella
b. Fue con su palabra que Dios creo todas las cosas
2. Hay un poder en nuestras lenguas
a. Hay poder para bendecir o maldecir
b. Hay poder para levantar o apachar
c. Al hablar desato ese poder sobre la circunstancia y
sobre mi mismo
c. Si recordamos el contexto de esta conversación vamos a ver una gran
exhortación de parte de Jesús
i. Todo esto comenzó porque Jesús había maldecido a una higuera y
esta se secó
ii. Esto maravilló a Pedro y cuando Pedro lo hizo notar es que Jesús
les habla todo esto
iii. Yo me imagino a Jesús diciendo entre líneas “¿Te impresionó la
higuera? Mi padre puede hacer mucho más que eso, él puede
mover montañas”
iv. Heb 11:33-34 “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia,
alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron
fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de
debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos
extranjeros.”
IV.
La oración y la fe (Mar 11:24 “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis
orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”)
a. Si los montes representan los imposibles, necesito orar
i. Necesito orar porque necesito la ayuda y la intervención de Dios
ii. Cuando oro manifiesto mi dependencia en Dios y no en mi mismo
iii. Al orar estoy reconociendo mi incapacidad de hacerlo solo y su
capacidad para hacerlo… esto es algo que le glorifica
1. Algunos no oran porque creen que no deben de molestar a
Dios con tonteras
2. Dios es glorificado cuando corremos a él y no a algo o
alguien para suplir nuestras necesidades
b. Si la fe viene del conocimiento de Dios, necesito orar
i. La oración es uno de los medios que Dios nos ha dado para que le
conozcamos
ii. Yo no puedo decir que conozco a alguien con el que no paso
tiempo
c. La oración es la forma en que le comunico a Dios mi situación
i. No es que Dios no sepa por lo que estoy pasando (Mat 6:8 “…
vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que
vosotros le pidáis.”
ii. Vemos esta necesidad de confesión en el ejemplo de Jesús (Mar
10:51 “Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y
el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.”)
iii. Algo pasa en el corazón cuando confesamos nuestra necesidad
delante de Dios
iv. Cuando la petición es egoísta tiendo a no querer decirla en recio
1. Pretendo que Dios haga algo pero honestamente no me
atrevo a pedírselo
2. Si me encuentro dudando de si debo o no pedir algo debo
revisar si no hay algo más profundo allí
V.
Quitemos estorbos (Mar 11:25 “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis
algo contra alguno…”)
a. Hay cosas que estorban nuestras oraciones
i. Quizás la estorban porque distorsionan el carácter de Dios en
nosotros
1. El que no perdona no ha tenido una revelación completa de
la justicia de Dios (como lo hablábamos la semana pasada)
a. No ha comprendido la profundidad de su propio
pecado contra Dios (mayor que el de su hermano
contra él)
b. En cierta forma no ha terminado de entender la gracia
2. Si la fe nace de la revelación de la justicia de Dios por medio
del evangelio y no la he recibido, ¿cómo va a nacer más fe?
ii. Quizás la estorban porque no nos permiten representar fielmente
quien es Dios en nosotros
1. El mundo va a voltear a ver mi bendición
2. Cuando pregunten, ¿cómo se vería que yo trate de dar
testimonio de lo que Dios ha hecho para mí, pero de
ninguna manera refleje un fruto de Dios en mí?
b. Dios condiciona su respuesta para darnos lo mejor
i. Imaginemos a un padre cuyo hijo le pide comer dulce, ¿acaso no
diría que antes tiene que comer su comida?
ii. A Dios le interesa más nuestro corazón que nuestra situación y a
veces Dios permite situaciones difíciles para alcanzar corazones
duros
iii. Quizás si Dios nos da lo que pedimos, podemos comenzar a creer
que no es necesario componer algunas cosas en nuestros
corazones
VI.
Conclusiones – podemos esperar una respuesta de parte de Dios
a. La fe involucra la expectativa de una respuesta (Mar 11:24 “Por tanto, os
digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os
vendrá.”)
i. La fe es la certeza de lo que se espera (Heb. 11:1)
ii. Debemos esperar una respuesta a nuestra oración
iii. Debemos estar confiados y buscar esta respuesta
iv. En lugar de preguntar ¿será que Dios va a hacer algo? deberíamos
preguntarnos ¿Por qué Dios no haría algo?
v. Cuando Dios responde a la oración mucha gente se sorprende,
debería de sorprendernos si Dios no lo hiciera
b. A veces es difícil vivir con esta convicción y si nos está costando
debemos
i. Dedicar más tiempo a conocerle
ii. Orar más para que el mismo Señor fortalezca nuestra fe
c. Una vida de fe no es una vida para ciegos o tontos, sino para aquellos
que conocen a su Dios
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