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James, Henry ``The Wings of the Dove``-XxEn

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James, Henry ``The Wings of the Dove``-XxEn
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
The Wings of the Dove
by
Henry James
New York Edition, 1909
Las alas de la Paloma
de
Henry James
tr. de Alberto Vanasco
Ed. Martínez Roca, 1998
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Volume one
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Preface
Prefacio
“The Wings of the Dove,” published in
1902, represents to my memory a very
old—if I shouldn’t perhaps rather say a
very young—motive; I can scarce remember the time when the situation on which
this long-drawn fiction mainly rests was
not vividly present to me. The idea, reduced to its essence, is that a of [emendation: of a] young person conscious of a
great capacity for life, but early stricken
and doomed, condemned to die under short
respite, while also enamoured of the world;
aware moreover of the condemnation and
passionately desiring to “put in” before extinction as many of the finer vibrations as
possible, and so achieve, however briefly
and brokenly, the sense of having lived.
Long had I turned it over, standing off from
it, yet coming back to it; convinced of what
might be done with it, yet seeing the theme
as formidable. The image so figured would
be, at best, but half the matter; the rest
would be all the picture of the struggle
involved, the adventure brought about, the
gain recorded or the loss incurred, the precious experience somehow compassed.
These things, I had from the first felt,
would require much working-out; that indeed was the case with most things worth
working at all; yet there are subjects and
subjects, and this one seemed particularly
to bristle. It was formed, I judged, to make
the wary adventurer walk round and round
it—it had in fact a charm that invited and
mystified alike that attention; not being
somehow what one thought of as a “frank”
subject, after the fashion of some, with its
elements well in view and its whole character in its face. It stood there with secrets
and compartments, with possible treacheries and traps; it might have a great deal
to give, but would probably ask for equal
services in return, and would collect this
debt to the last shilling. It involved, to
begin with, the placing in the strongest
light a person infirm and ill—a case sure
to prove difficult and to require (vi) much
handling; though giving perhaps, with
other matters, one of those chances for
good taste, possibly even for the play of
the very best in the world, that are not only
always to be invoked and cultivated, but
that are absolutely to be jumped at from
the moment they make a sign.
Las alas de la paloma, publicado en 1902,
representa para mí un tema muy viejo—si no
debiera decir, tal vez, muy joven—. Difícilmente pueda recordar una época en la cual la
situación sobre la que en gran parte se basa
esta extensa historia de ficción no estuviera
vívidamente presente en mí. La idea, reducida a lo esencial, es la de una joven consciente de su gran capacidad para vivir, pero desde muy pronto golpeada y condenada, sentenciada a morir en breve plazo, no obstante
su amor por la vida; pero que sabiéndose condenada aspira ardientemente a «agotar», antes de extinguirse, todos los estremecimientos posibles para obtener así, aunque de una
manera fugaz y parcial, la sensación de haber
vivido. Durante mucho tiempo recapacité sobre el asunto, afrontándolo a veces, alejándome otras, convencido de lo que podía hacerse con él, pero juzgándolo siempre formidable. La imagen así descrita no representaría,
en el mejor de los casos, sino la mitad de la
trama; el resto sería el cuadro de la lucha implicada, la aventura a que daría lugar, el triunfo o
las pérdidas por considerar, la preciosa experiencia de alguna manera llevada a cabo. Todos
estos aspectos, como yo lo había sentido desde
un principio, requerían una cuidadosa elaboración; y aunque sucede por cierto con casi todas
las cosas que merecen la pena de ser elaboradas,
hay asuntos y asuntos y éste en particular me
parecía erizado de dificultades. Era de esos,
según yo juzgaba, que obligan al explorador
cauteloso a dar vueltas y vueltas a su alrededor,
que poseen un encanto que a la vez subyuga y
confunde al observador; no era lo que podía llamarse un tema «franco», como lo son algunos,
con todos sus elementos bien a la vista y cuyo
carácter puede leerse por entero en su rostro. Allí
estaba con sus secretos y sus compartimientos, con
sus posibles trampas y traiciones; con mucho para
dar pero otro tanto, también, probablemente, para
pedir en compensación, y con seguridad que habría de cobrar su deuda hasta el último centavo.
Se trataba ante todo de colocar en el más crudo
primer plano a una persona frágil y enferma, situación que seguramente presentaría serias dificultades y demandaría un delicado tratamiento: pero también ofrecía, quizá, entre otras cosas, una de esas excepcionales ocasiones para
escribir a gusto, posiblemente la mejor de todas, de esas que no sólo siempre deben esperarse y cultivarse sino que deben ser tomadas al
vuelo apenas nos hacen la menor señal.
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
Yes then, the case prescribed for its central figure a sick young woman, at the whole
course of whose disintegration and the
whole ordeal of whose consciousness one
would have quite honestly to assist. The expression of her state and that of one’s intimate relation to it might therefore well need
to be discreet and ingenious; a reflexion that
fortunately grew and grew, however, in proportion as I focussed my image—roundabout which, as it persisted, I repeat, the
interesting possibilities and the attaching
wonderments, not to say the insoluble mysteries, thickened apace. Why had one to
look so straight in the face and so closely
to cross-question that idea of making one’s
protagonist “sick”?—as if to be menaced
with death or danger hadn’t been from time
immemorial, for heroine or hero, the very
shortest of all cuts to the interesting state.
Why should a figure be disqualified for a
central position by the particular circumstance that might most quicken, that might
crown with a fine intensity, its liability to
many accidents, its consciousness of all relations? This circumstance, true enough,
might disqualify it for many activities—
even though we should have imputed to it
the unsurpassable activity of passionate, of
inspired resistance. This last fact was the
real issue, for the way grew straight from
the moment one recognised that the poet essentially CAN’T be concerned with the act
of dying. Let him deal with the sickest of
the sick, it is still by the act of living that
they appeal to him, and appeal the more as
the conditions plot against them and prescribe the battle. The process of life gives
way fighting, and often may so shine out
on the lost ground as in no other connexion.
One had had moreover, as a various chronicler, one’s secondary physical weaklings
and failures, one’s accessory invalids—introduced with a complacency that made
light of criticism. To Ralph Touchett in
“The Portrait of a Lady,” (vii) for instance,
his deplorable state of health was not only
no drawback; I had clearly been right in
counting it, for any happy effect he should
produce, a positive good mark, a direct aid
to pleasantness and vividness. The reason
of this moreover could never in the world
have been his fact of sex; since men, among
the mortally afflicted, suffer on the whole
more overtly and more grossly than women,
and resist with a ruder, an inferior strategy.
I had thus to take THAT anomaly for what
it was worth, and I give it here but as one
of the ambiguities amid which my subject
ended by making itself at home and seating
itself quite in confidence.
El caso exigía, por lo tanto, como figura
central a una mujer enferma a cuya inexorable
desintegración, con su correspondiente prueba de conciencia, debíamos honestamente asistir. La descripción de su estado y nuestras íntimas relaciones con él requerían también, por
otra parte, toda la discreción y sutileza posibles, una necesidad que por fortuna se fue haciendo más y más evidente a medida que se
me aclaraba la imagen, alrededor de la cual —
mientras insistía, repito— las interesantes posibilidades y las sorpresas implicadas, por no
mencionar los enigmas insolubles, se espesaban con rapidez. ¿Por qué debía examinar tan
detenidamente e interrogar desde tan cerca el
hecho de que la protagonista fuese una «enferma», como si la amenaza de muerte y el
peligro inminente no hubieran sido desde tiempo inmemorial la manera más directa de conseguir que una heroína o un héroe resultasen
interesantes? ¿Por qué un personaje debía ser
excluido del papel central precisamente por esa
circunstancia particular que podía estimular,
coronar con una delicada intensidad, su propensión a cierta clase de accidentes o su conciencia de su destino? Aunque esta circunstancia, es verdad, podía descalificarlo para
cierta clase de actividades, aun cuando le atribuyéramos una apasionada e inspirada resistencia. Este último hecho era la salida adecuada, pues el problema se simplificaba desde el
instante en que uno reconocía que el poeta,
esencialmente, no puede pactar con la muerte.
Puede considerar al más enfermo de los enfermos, pero aun así es por la vida que se interesa por él y lo hace sobre todo porque las condiciones le son adversas e imponen una lucha.
El proceso de la vida se detiene luchando y
frecuentemente resplandece sobre los terrenos
perdidos mucho más que en otras circunstancias. Además, en varios relatos, hemos tenido
ocasión de retratar fracasados y enclenques,
inválidos secundarios, e introducirlos con una
complacencia indiferente a la crítica. El deplorable estado de salud de Ralph Touchett en
Retrato de una dama, por ejemplo, no es un
elemento negativo; al contrario, yo había estado acertado en utilizarlo para dar —gracias
a cualquier efecto feliz que pudiera arrancarle— mayor riqueza y vivacidad al personaje.
Y ello no podía deberse, por nada del mundo,
a una cuestión de sexo pues los hombres, entre los dolientes sin esperanza, sufren en general más abierta y groseramente que las mujeres y resisten el mal con una estrategia más
rudimentaria e inferior. Debía tomar aquella
anomalía, por lo tanto, por sus valores positivos y hago aquí alusión a ello sólo como una
de esas ambigüedades entre las cuales mi asunto terminaría por sentirse como en su casa y
tomaría asiento con toda familiaridad.
With the clearness I have just noted,
accordingly, the last thing in the world
65 i t p r o p o s e d t o i t s e l f w a s t o b e t h e
record predominantly of a collapse. I
don’t mean to say that my o ff e re d
victim was not present to my imagination, constantly, as dragged by a greater
70 force than any she herself could exert;
she had been given me from far back
Aclarado lo cual, lo último que mi historia debía proponerse era ser predominantemente la crónica de un colapso,
aunque no quiero decir con esto que mi
víctima propiciatoria no se presentara ante
mi imaginación, una y otra vez, como arrastrada por una fuerza superior a la que ella
misma podía oponerle; desde un primer
momento la había concebido como dispu-
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a p a c e s w i f t l y, q u i c k l y, r a p i d l y, s p e e d i l y,
chop-chop
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as contesting every inch of the road, as
catching at every object the grasp of
which might make for delay, as clutching these things to the last moment of
her strength. Such an attitude and such
movements, the passion they expressed
and the success they in fact represented, what were they in truth but the
soul of drama?—which is the portrayal,
a s w e k n o w, o f a c a t a s t r o p h e d e t e r mined in spite of oppositions. My
young woman would HERSELF be the
opposition—to the catastrophe announced by the associated Fates,
powers conspiring to a sinister end and,
with their command of means, finally
achieving it, yet in such straits really
to STIFLE the sacred spark that, obviously, a creature so animated, an adversary so subtle, couldn’t but be felt
worthy, under whatever weaknesses, of
the foreground and the limelight . She
would meanwhile wish, moreover, all along,
to live for particular things, she would
found her struggle on particular human interests, which would inevitably determine,
in respect to her, the attitude of other persons, persons affected in such a manner as
to make them part of the action. If her impulse to wrest from her shrinking hour still
as much of the fruit of life as possible, if
this longing can take effect (viii) only by
the aid of others, their participation
(appealed to, entangled and coerced as they
find themselves) becomes their drama too—
that of their promoting her illusion, under
her importunity, for reasons, for interests
and advantages, from motives and points of
v i e w, o f t h e i r o w n . S o m e o f t h e s e
promptings, evidently, would be of the
highest order—others doubtless mightn’t;
but they would make up together, for her,
contributively, her sum of experience, represent to her somehow, in good faith or in
bad, what she should have KNOWN. Somehow, too, at such a rate, one would see the
persons subject to them drawn in as by some
pool of a Lorelei--see them terrified and
tempted and charmed; bribed away, it may
even be, from more prescribed and natural
orbits, inheriting from their connexion with
her strange difficulties and still stranger opportunities, confronted with rare questions
and called upon for new discriminations.
Thus the scheme of her situation would, in
a comprehensive way, see itself constituted;
the rest of the interest would be in the
number and nature of the particulars. Strong
among these, naturally, the need that life
should, apart from her infirmity, present
itself to our young woman as quite
dazzlingly liveable, and that if the great
pang for her is in what she must give up we
shall appreciate it the more from the sight
of all she has.
tando cada pulgada de terreno, asiéndose a
cualquier objeto con tal de ganar tiempo y
aferrándose a él hasta el último resto de sus
fuerzas. Tal actitud y un movimiento semejante, la pasión que en ellos se traduce
y el triunfo que en realidad significan, ¿qué
son, verdaderamente, si no el alma misma
del drama?, que, como sabemos, es la descripción de una catástrofe desencadenada
a pesar de las fuerzas que se le oponen. Mi
joven heroína, ella misma, representaría
esas fuerzas opuestas; opuestas a la catástrofe anunciada por las Parcas reunidas,
poderes que conspiraban en procura de un
fin siniestro que por último, debido a los
medios que disponían, no dejarían de alcanzar; aunque con tantos obstáculos para
sofocar esa chispa sagrada que, obviamente, una criatura tan animada, un adversario
tan sutil no podía menos que ser merecedor, cualquiera que fuese su debilidad, del
primer plano y del proscenio. Ella desearía, mientras tanto, vivir por cuestiones
particulares, dirigiría su lucha hacia
ciertos intereses humanos también particulares, lo que a su vez determinaría,
con respecto a ella, la actitud de otras
personas, que serían comprometidas de
tal manera como para intervenir en la
acción. Si su anhelo de arrancarle a esa
vida que se le escapa todo el fruto posible, si tal impulso sólo puede cumplirse con la ayuda de los demás, su participación (sean llamados a ella, o arrastrados o conminados) también pasa a ser
su drama, el de fomentar las ilusiones
de la joven por intereses y móviles, por
razones y puntos de vista que les son
propios. Algunos de estos incentivos,
evidentemente, podrán ser de los más
elevados; otros, sin duda, no; pero en
su conjunto habrán de constituir para
ella la suma de experiencias, sea de
buena o mala fe, que debe conocer. De
alguna manera, también, todas las personas implicadas serán atraídas al drama como por un canto de Lorelei, tentadas, aterradas y encantadas; podrán
también ser desviadas de órbitas más
naturales y convenientes, heredando,
por su conexión con ella, extrañas dificultades y aun más extrañas oportunidades, confrontadas con raros enigmas
y nuevos dilemas. Éste habría de ser, en
síntesis, el esquema de la situación; el
resto del interés provendría del número y naturaleza de los pormenores. Se
destacaba entre éstos, naturalmente, la
necesidad de que la vida fuese —enfermedad aparte— para nuestra joven, algo
deslumbrador y digno de ser vivido; y si
la angustia, para ella, depende de todo lo
que debe abandonar, la vista de lo mucho que posee puede intensificar nuestra
apreciación del drama.
One would see her then as possessed
of all things, all but the single most precious assurance; freedom and money and
70 a mobile mind and personal charm, the
power to interest and attach; attributes,
Ella debía, por lo tanto, poseerlo todo,
salvo la única y más preciosa seguridad; poseería libertad, dinero, un espíritu inquieto y
encanto personal: el don de interesar a los
otros y de cautivarlos, es decir, todos los atri-
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wrest 1 force or wrench away from a person’s grasp. 30
2 (foll. by from) obtain by effort or with difficulty.
3 distort into accordance with one’s interests or
views (wrest the law to suit themselves). Tear,
arrancar, obtain by force,
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each one, enhancing the value of a future.
From the moment his imagination began
to deal with her at close quarters, in fact,
nothing could more engage her designer
than to work out the detail of her perfect
rightness for her part; nothing above all
more solicit him than to recognise fifty
reasons for her national and social status.
She should be the last fine flower—blooming alone, for the fullest attestation of her
freedom—of an “old” New York stem; the
happy congruities thus preserved for her
being matters, however, that I may not now
go into, and this even though the fine association that shall yet elsewhere (ix) await
me is of a sort, at the best, rather to defy
than to encourage exact expression. There
goes with i t , f o r t h e h e r o i n e o f “ T h e
Wings of the Dove,” a strong and special
implication of liberty, liberty of action,
of choice, of appreciation, of contact—
proceeding from sources that provide
better for large independence, I think,
than any other conditions in the world—
and this would be in particular what we
should feel ourselves deeply concerned
with. I had from far back mentally
projected a certain sort of young American as more the “heir of all the ages” than
any other young person whatever (and
precisely on those grounds I have just
glanced at but to pass them by for the moment); so that here was a chance to confer
on some such figure a supremely touching value. To be the heir of all the ages
only to know yourself, as that consciousness should deepen, balked of your
inheritance, would be to play the part, it
struck me, or at least to arrive at the type,
in the light on the whole the most becoming. Otherwise, truly, what a perilous part
to play OUT—what a suspicion of “swagger” in positively attempting it! So at least
I could reason—so I even think I HAD
to—to keep my subject to a decent comp a c t n e s s . F o r a l r e a d y, f r o m a n e a r l y
stage, it had begun richly to people
itself: the difficulty was to see whom the
situation I had primarily projected
might, by this, that or the other turn,
NOT draw in. My business was to watch
i t s t u r n s as the fond parent watches a
child perched, for its first riding-lesson,
in the saddle; yet its interest, I had all the
while to recall, was just in its making, on
such a scale, for developments.
butos que suelen valorizar el porvenir. Desde
el momento en que nuestra imaginación empezó a elaborar su papel concretamente, nada podía seducirnos más que justificar con toda precisión su perfecto derecho a ocuparlo: nada,
sobre todo, se nos imponía con más fuerza que
la necesidad de reconocerle cincuenta razones
para fundamentar su estado social y nacional.
Ella sería la última flor deliciosa —que crece
sola, para mayor testimonio de su libertad—
proveniente de un «viejo» tallo neoyorquino;
no me extenderé aquí, sin embargo, en las felices coincidencias reservadas para ella, aunque
las sutiles asociaciones que me esperan no sean
precisamente de las más propicias para favorecer la expresión exacta sino de aquellas que, en
el mejor de los casos, la desafían. La heroína de
Las alas de la paloma debía disponer, por consiguiente, de una especial y extraordinaria libertad: libertad de acción y de elección, de apreciar y de tratar a quienes quisiera, con los mejores recursos del mundo —según creo yo—
para conferir una verdadera independencia, y
esto era lo que en particular y profundamente
nos interesaba. Desde mucho tiempo atrás yo
había proyectado mentalmente cierto tipo de joven norteamericana que representase —mucho
más que cualquier otra joven de otro sitio— la
«heredera de todos los tiempos pasados» (y a
esto me refería hace un instante cuando toqué
el tema sin detenerme en él); aquí tenía yo la
oportunidad de otorgar a mi personaje un valor
de ese tipo, extremadamente conmovedor: sería la heredera de todos los tiempos pasados
nada más que para enterarse, en la medida en
que su conciencia se agudiza, de que tal herencia le ha sido escamoteada; tal me parecía la
mejor manera en general de echar una luz apropiada sobre mi personaje, o, al menos, de alcanzar su tipo. Por otra parte, realmente ¡qué
papel peligroso de llevar adelante! ¡Qué sospechoso de ser una simple «baladronada»
podía resultar el solo intentarlo! Así razonaba yo —y aun pensaba que debía hacerlo—
para mantener el tema dentro de cierta solidez. Pues ya, desde la etapa inicial, había empezado abundantemente a superpoblarse: la
dificultad estribaba en reconocer quién, en
este o aquel otro giro del relato, no se avenía
con la situación que originariamente yo había
urdido. Mi ocupación consistía en vigilar dichos giros como el padre atento cuida de su
hijo encaramado —con el fin de tomar su primera lección de equitación sobre la montura;
aunque no dejaba de pensar que el interés general descansaba en ellos.
What one had discerned, at all events,
from an early stage, was that a young per60 son so devoted and exposed, a creature with
her security hanging so by a hair, couldn’t
but fall somehow into some abysmal trap—
this being, dramatically speaking, what
such a situation most naturally implied and
65 imposed. Didn’t the truth and a great part
of the interest also reside in the appearance
that she would constitute for others (given
her passionate yearning to live while she
might) a complication as great as any they
70 might (x) constitute for herself?—which is
what I mean when I speak of such matters
Lo que en todo caso yo había comprendido desde el comienzo era que una joven tan
apasionada y expuesta, cuya seguridad pendía de tal modo de un cabello, no podía dejar
de hundirse, de alguna manera, en ciertas profundidades abismales y hablando dramáticamente eso era lo que la situación, con toda
naturalidad, encerraba y exigía. ¿Acaso la verdad y gran parte del interés no residían, también, en la apariencia que ella desplegaría ante
los otros (dado su ardiente deseo de vivir
mientras le fuera posible), lo que a su vez
constituía una enorme complicación como
ninguno de los otros podía suscitarle a ella?,
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as “natural.” They would be as natural,
these tragic, pathetic, ironic, these indeed
for the most part sinister, liabilities, to her
living associates, as they could be to herself as prime subject. If her story was to
consist, as it could so little help doing, of
her being let in, as we say, for this, that and
the other irreducible anxiety, how could she
not have put a premium on the acquisition,
by any close sharer of her life, of a consciousness similarly embarrassed? I have
named the Rhine-maiden, but our young
friend’s existence would create rather, all
round her, very much that whirlpool movement of the waters produced by the sinking
of a big vessel or the failure of a great business; when we figure to ourselves the strong
narrowing eddies, the immense force of suction, the general engulfment that, for any
neighbouring object, makes immersion inevitable. I need scarce say, however, that
in spite of these communities of doom I saw
the main dramatic complication much more
prepared FOR my vessel of sensibility than
by her—the work of other hands (though
with her own imbrued too, after all, in the
measure of their never not being, in some
direction, generous and extravagant, and
thereby provoking).
y que es a lo que me refiero cuando hablo de
«naturalidad». Estas trágicas, patéticas, irónicas, y en gran parte, por cierto, siniestras
propensiones debían ser tan naturales para sus
allegados como lo eran para ella misma en
cuanto primera figura. Si su historia consistía, como no podía dejar de serlo, en padecer
estas y otras irreductibles ansiedades, ¿cómo
no iba a estimular, entre aquellos que compartían su vida, una confusión de sentimientos similar a la suya? He mencionado antes a
Lorelei, pero la existencia de nuestra joven
amiga debía ocasionar más bien, a su alrededor, algo así como ese remolino que produce
un gran navío al hundirse o una gran empresa al quebrar; podemos imaginarnos los fuertes torbellinos cada vez más cerrados, la tremenda fuerza de succión, la catástrofe general que hace inevitable la inmersión de cualquier objeto que se encuentre en las proximidades. Apenas necesito aclarar, no obstante,
que, pese a esta comunión de destinos, yo veía
que la principal complicación dramática se
adaptaba muchísimo más a mi sensibilidad
que a la suya, que debía ser producto de otras
manos (aunque las suyas estarían también
presentes, después de todo, en la medida en
que eran, en cierta dirección, generosas o extravagantes, y por lo tanto, provocadoras).
The great point was, at all events, that
Lo que más importaba, en todo caso, era
que si ella debía hallarse en una situación
difícil, ésta debía ser construida esencialmente con solidez y prontitud a fin de dar
la impresión amenazante de estar esperándola. Esta idea me pareció, en todo momento, no menos inspiradora que urgente, pues
en esta clase de empresas uno siempre comienza por buscar una clave general de
composición y no puede seguir adelante
hasta que no la ha encontrado. Empezar sin
ella es como pretender subir a un tren o,
mejor aún, permanecer en el asiento sin haber sacado el pasaje correspondiente. Y bien
—con toda la nitidez y bajo el hechizo ininterrumpido de estas verificaciones—, yo me
aseguré el billete para el tolerablemente largo trayecto de Las alas de la paloma desde que comprendí que no era posible presentar abiertamente a Milly Theale como
presa e n t r e l o s e l e m e n t o s d o n d e
debía debatirse, hasta que estos
e l e m e n t o s n o h u biesen sido, con todo
esmero, debidamente desplegados. Si su dolencia física, como se puede advertir, iba a resultar solamente la mitad de su caso, estando
constituida la otra mitad por los demás seres
comprometidos por ella (¡todos los cuales tendrían «su caso», también, loado sea Dios, tanto
como la heroína principal!), entonces yo estaba
en libertad de elegir, por así decirlo, la mitad
con la que comenzaría. Si, como yo lo había
advertido con entusiasmo, el pequeño mundo
determinado por la joven debía «erizarse» —
¡esta expresión me encantaba!— de significados, me bastaba entonces con dejar que la medalla pendiera libremente —su anverso y su reverso, su cara y su dorso— y el espectador optaría por lo que más le gustase. Yo, por mi parte, quería que ambos lados estuvieran tallados
de una manera similar, los quería cincelados y
30
predicament apuro, aprieto, lío, dilema, trance, situaif in a predicament she was to be, accordción difícil: having been robbed on her trip abroad,
ingly, it would be of the essence to create
she was in a real predicament, como le robaron
the predicament promptly and build it up
durante su viaje al extranjero, se encontró en un
auténtico aprieto
35 solidly, so that it should have for us as
predicament n. 1 a difficult, unpleasant, or
much as possible its ominous air of awaitembarrassing situation, quandary, plight. 2 Philos.
ing her. That reflexion I found, betimes,
a category in (esp. Aristotelian) logic.
predicamento prestige, influence, standing,
not less inspiring than urgent; one begins
reputation.
solicitude n. 1 the state of being solicitous; solicitous
behaviour. 2 anxiety or concern. Cuidado, afán,
ansiedad, solicitousness, a feeling of excessive
concern, preocupación, ansiedad, atención, celo,
esmero
solicitud request, application
solicitous: 1 diligente [pronto, presto, activo], cuidadoso, gustoso 2 inquieto aprensivo, receloso
solícito diligente [pronto, presto, activo], cuidadoso, gustoso
so, in such a business, by looking about
40 for one’s compositional key, unable as one
can only be to move till one has found it.
To start without it is to pretend to enter
the train and, still more, to remain in
one’s seat, without a ticket. Well—in the
45 steady light and for the continued charm
of these verifications—I had secured my
ticket over the tolerably long line laid
down for “The Wings of the Dove” from
the moment I had noted that there could
50 be no full presentation of Milly Theale as
ENGAGED with elements amid which she
was to draw her breath in such pain,
should not the elements have been, with
(xi) all solicitude, duly prefigured. If one
55 had seen that her stricken state was but
half her case, the correlative half being
the state of others as affected by her (they
too should have a “case,” bless them,
quite as much as she!) then I was free to
60 choose, as it were, the half with which I
should begin. If, as I had fondly noted,
the little world determined for her was to
“bristle”—I delighted in the term!—with
meanings, so, by the same token, could I
65 but make my medal hang free, its obverse
and its reverse, its face and its back,
would beautifully become optional for the
spectator. I somehow wanted them correspondingly embossed, wanted them in70 scribed and figured with an equal salience; yet it was none the less visibly my
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“key,” as I have said, that though my regenerate young New Yorker, and what
might depend on her, should form my centre, my circumference was every whit as
5 treatable. Therefore I must trust myself to
know when to proceed from the one and
when from the other. Preparatively and,
as it were, yearningly—given the whole
ground—one began, in the event, with the
10 outer ring, approaching the centre thus by
narrowing circumvallations. There, fullblown, accordingly, from one hour to the
other, rose one’s process—for which there
remained all the while so many amusing
15 formulae.
grabados con un mismo relieve; aunque también mi «clave» contemplaba, como ya he dicho, que si bien mi joven neoyorquina y los que
dependían de ella integraban el centro, la circunferencia no debía ser por eso menos importante. Yo necesitaba, pues, saber cuándo proceder desde un punto y cuándo desde el otro. A
manera de preparativo y, para expresarlo de algún modo, ansiosamente —dado todo el panorama—, empecé por el círculo exterior acercándome al centro por medio de circunvoluciones
cada vez más estrechas. Así, de hora en hora, se
descubría y se desarrollaba el proceso, para el
que al mismo tiempo se me ofrecían tantas fórmulas entretenidas.
The medal DID hang free—I felt
this perfectly, I remember, from the moment I had comfortably laid the ground
provided in my first Book, ground from
which Milly is superficially so absent.
I scarce remember perhaps a case—I
like even with this public grossness to
insist on it—in which the curiosity of
“beginning far back,” as far back as
possible, and even of going, to the
same tune, far “behind,” that is behind
the face of the subject, was to assert
itself with less scruple. The free hand,
in this connexion, was above all agreeable—the hand the freedom of which I
owed to the fact that the work had ignominiously failed, in advance, of all
power to see itself “serialised.” This
failure had repeatedly waited, for me,
upon shorter fictions; but the considerable production we here discuss was
(as “The Golden Bowl” was to be, two
or three years later) born, not otherwise
than (xii) a little bewilderedly, into a
world of periodicals and editors, of
roaring “successes” in fine, amid which
it was well-nigh unnotedly to lose itself. There is fortunately something
bracing, ever, in the alpine chill, that
of some high icy arete, shed by the cold
editorial shoulder; sour grapes may at
moments fairly intoxicate and the
story-teller worth his salt rejoice to
feel again how many accommodations
he can practise. Those addressed to
“conditions of publication” have in a
degree their interesting, or at least their
provoking, side; but their charm is
qualified by the fact that the prescriptions here spring from a soil often
wholly alien to the ground of the work
itself. They are almost always the fruit
of another air altogether and conceived
in a light liable to represent WITHIN
the circle of the work itself little else
than darkness. Still, when not too
blighting, they often operate as a tax
on ingenuity—that ingenuity of the expert craftsman which likes to be taxed
very much to the same tune to which a
well-bred horse likes to be saddled. The
best and f i n e s t i n g e n u i t i e s , n e v e r t h e less, with all respect to that truth, are
apt to be, not one’s compromises, but
one’s fullest conformities, and I well re-
La medalla pendía libremente —me
acuerdo de haberlo sentido así— desde el
momento que abandoné confortablemente la
zona cubierta por el Libro primero, zona en
la que Milly estaba, de una manera superficial, tan ausente. Difícilmente podría recordar otro caso —me agrada insistir en esto
aun a riesgo de parecer grosero—, en el cual
la necesidad de empezar «desde muy atrás»,
todo lo más atrás que me fuese posible, y
aun de ir, del mismo modo, «hacia dentro»,
es decir, hacia lo profundo del asunto, se me
impusiera con menos escrúpulos. Tener las
manos libres a este respecto me resultaba
ante todo agradable; el sentimiento de libertad me lo daba la circunstancia de que la
obra, por anticipado, había perdido
ignominiosamente toda posibilidad de ser
publicada «en serie». El caso me había ya
sucedido repetidamente con trabajos más
breves, pero esta considerable producción a
la que me estoy refiriendo (como dos o tres
años más tarde me habría de suceder con La
fuente dorada), había nacido un tanto
apabullada en un mundo de editores y periódicos, de resonantes «éxitos», entre los
cuales habría de perderse casi completamente inadvertida. Por suerte, hay algo
vivificante, siempre, en el aire alpino, ese
que nos arroja—como desde una alta y helada arête— la fría espalda de un editor; las
uvas agrias pueden a veces embriagar y el
narrador que se precia de tal puede alegrarse al tomar conciencia de todas las modificaciones que todavía deberá hacer. Aquéllas atinentes a las « posibilidades de publicación» tienen, en cierta medida, su lado
atractivo, o al menos, desafiante; pero su
encanto se halla condicionado por el hecho
de que las sugerencias nacen aquí en un
terreno totalmente extraño a la obra misma: siempre son el fruto de otra atmósfera y concebidas bajo una luz que representa en el dominio del trabajo, en sí,
apenas algo más que oscuridad. Pero
cuando no son demasiado tenebrosas pueden significar frecuentemente un reto a la
habilidad del escritor: esa habilidad del
artista diestro que gusta ser desafiado así
como al caballo de sangre le gusta tascar
el freno. Sin embargo, la mejor pericia, la
más noble —sea dicho con todo respeto por
aquella verdad— es la que se refiere no a
nuestros compromisos sino a nuestra más
plena conformidad; y yo recuerdo perfec-
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member, in the case before us, the pleasure of feeling my divisions, my proportions and general rhythm, rest all on permanent rather than in any degree on mo5 mentary proprieties. It was enough for
my alternations, thus, that they were
good in themselves; it was in fact so
much for them that I really think any further account of the constitution of the
10 book reduces itself to a just notation of
the law they followed.
tamente, en el caso que nos ocupa, el placer que experimentaba al comprobar que
mis proporciones, mis divisiones y el ritmo general se apoyaban en razones de índole permanente más bien que ocasionales. Por lo tanto, me bastaba con que mis
alteraciones fuesen buenas en sí mismas,
hasta el punto que considero que todo otro
comentario a la constitución del libro puede limitarse a las exposición de la ley que
siguieron.
There was the “fun,” to begin with, of
establishing one’s successive centres—of
fixing them so exactly that the portions of
the subject commanded by them as by happy
points of view, and accordingly treated from
them, would constitute, so to speak, sufficiently solid BLOCKS of wrought material, squared to the sharp edge, as to have
weight and mass and carrying power; to
make for construction, that is, to conduce
to effect and to provide for beauty. Such a
block, obviously, is the whole preliminary
presentation of Kate Croy, which, from the
first, I recall, absolutely declined to (xiii)
enact itself save in terms of amplitude.
Terms of amplitude, terms of atmosphere,
those terms, and those terms only, in which
images assert their fulness and roundness,
their power to revolve, so that they have
sides and backs, parts in the shade as true
as parts in the sun—these were plainly to
be my conditions, right and left, and I was
so far from overrating the amount of expression the whole thing, as I saw and felt
it, would require, that to retrace the way
at present is, alas, more than anything else,
but to mark the gaps and the lapses, to
miss, one by one, the intentions that, with
the best will in the world, were not to
fructify. I have just said that the process
of the general attempt is described from
the moment the “blocks” are numbered,
and that would be a true enough picture of
my plan. Yet one’s plan, alas, is one thing
and one’s result another; so that I am
perhaps nearer the point in saying that this
last strikes me at present as most
characterised by the happy features that
WERE, under my first and most blest
illusion, to have contributed to it. I meet
them all, as I renew acquaintance, I mourn
for them all as I remount the stream, the
absent values, the palpable voids, the missing links, the mocking shadows, that reflect, taken together, the early bloom of
one’s good faith. Such cases are of course
far from abnormal—so far from it that
some acute mind ought surely to have
worked out by this time the “law” of the
degree in which the artist’s energy fairly
depends on his fallibility. How much and
how often, and in what connexions and
with what almost infinite variety, must he
be a dupe, that of his prime object, to be
at all measurably a master, that of his actual substitute for it—or in other words at
all appreciably to exist? He places, after
an earnest survey, the piers of his bridge—
he has at least sounded deep enough,
Para empezar, hubo la «diversión» de
establecer los sucesivos centros, de fijarlos
tan exactamente como para que las diferentes partes del asunto regidas por ellos, tratadas desde ellos como esclarecedores puntos
de vista, constituyeran sólidos bloques, por
así decirlo, de material trabajado, como las
aristas perfectas, teniendo su propio peso y
volumen y capacidad de acción, es decir, que
obtuvieran su efecto y contribuyeran a la
belleza del todo. Uno de estos bloques, sin
duda, es toda la presentación preliminar de
Kate Croy, la que desde un principio, recuerdo, se opuso terminantemente a comparecer
salvo en términos de amplitud. Términos de
amplitud, de atmósfera, esos términos —y
solamente ellos— en los cuales las imágenes adquieren su plenitud y su masa, su capacidad de desplazarse y tener así lados y
dorsos, partes en la sombra y otras, por cierto, en el sol; ésas eran lisa y llanamente mis
condiciones y yo estaba tan lejos de suponer la cantidad de expresión que tal cosa,
como yo la veía y sentía, me demandaba, que
al presente, al repasar lo hecho, ay, es sólo
para advertir los olvidos y las lagunas, el
naufragio, una tras otra, de todas esas intenciones, que a pesar de la mejor buena voluntad del mundo no habrían de fructificar.
Ya he dicho que el plan general no puede
adquirir forma hasta que los «bloques» no
estén en su lugar, y ésa sería una imagen
bastante fiel de mi método. Pero nuestro
plan, desgraciadamente, es una cosa, y otra
muy distinta, nuestros resultados; por lo que
tal vez me acerque más a la verdad si describo esos resultados a la luz de los hermosos
rasgos que hubieran —de acuerdo con mis
primeras y más acariciadas ilusiones— contribuido a realzarlos. Los reencuentro ahora, al reanudar relaciones, y me conduelo de
todos ellos mientras remonto la corriente,
por los valores perdidos, los huecos palpables, los eslabones extraviados, las sombras
burlonas, que reflejan en conjunto, la flor
prematura de mi buena fe. Claro que casos
como éste no son de ninguna manera anormales, hasta el punto que algún espíritu industrioso debe de haber establecido ya alguna «ley» sobre el grado de dependencia
que existe entre la fuerza de un artista y su
capacidad de fracaso. ¿En qué medida y con
qué frecuencia y de cuántas infinitas maneras y a
propósito de qué puede un autor llamarse a engaño con respecto a su idea original y llegar no
obstante a dominar magistralmente lo que en realidad la reemplaza, o, en otras palabras, llegar a
existir de una manera apreciable? Se colocan,
después de un minucioso examen, los pilares del
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wrought
1 : worked into shape by artistry or effort <carefully
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wrought essays> SHAPED, MOLDED
2 : elaborately embellished : ORNAMENTED
3 : processed for use : MANUFACTURED <wrought
silk>
4 : beaten into shape by tools : HAMMERED — used
of metals FORGED
5 : deeply stirred : EXCITED — often used with up 25
<gets easily wrought up over nothing
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compromise 1 n acuerdo mutuo, arreglo, concesión,
transigencia, equilibrio, término medio; mientras que
compromiso es obligation, commitment,
engagemente, date, predicament
2 v. intran. transigir, ceder, conformarse, transar (AmL)
3 v. trans, (discredit) comprometer; to ~ oneself ponerse en una situación comprometida; (endanger, risk)
comprometer, poner en riesgo, llegar a un acuerdo,
hacer concesiones, contemporanizar,
compromise 1 n. acuerdo: they reached a compromise,
llegaron a un acuerdo; equilibrio, término medio, My
salary is a compromise between high and low Mi
salario es un término medio entre algo y bajo
2. vi (dos o más personas) llegar a un acuerdo (una
persona) ceder, We can not compromise on the price
of wheat no podemos ceder en el precio del trigo;
transigir: did you compromise?, ¿has transigido?
3 v. trans. 1 (a una persona) comprometer 2 (una
cosa) poner en peligro: he didn’t want to compromise
his safety, no quería comprometer su seguridad
What a nuisance ¡qué compromiso (difficult situation,
aprieto)!
Betrothal Compromiso (acuerdo) matrimonial
Both parties came to a compromise Las dos partes llegaron a un acuerdo mutuo.
To assume an obligation contraer un compromiso (obligación)
comprometer (Del lat. compromittere).
1. tr. Poner de común acuerdo en manos de un tercero
la determinación de la diferencia, pleito, etc., sobre que se contiende.
2. tr. Exponer, o poner a riesgo a alguien o algo en
una acción o caso aventurado. Las indiscreciones de tu amigo me han comprometido.
3. tr. Constituir a alguien en una obligación, hacerle
responsable de algo.
4. prnl. Contraer un compromiso.
compromiso : obligation, commitment, engagemente,
date, predicament
compromiso (Del lat. compromissum).
1. m. Obligación contraída.
2. m. Palabra dada.
3. m. Dificultad, aprieto, embarazo, empeño. Estoy en
un compromiso.
4. m. Delegación que para proveer ciertos cargos eclesiásticos o civiles hacen los electores en uno o más de
ellos a fin de que designen el que haya de ser nombrado.
5. m. Promesa de matrimonio.
6. m. Der. Convenio entre litigantes, por el cual someten
su litigio a árbitros o amigables componedores.
7. m. Der. Escritura o instrumento en que las partes otorgan este convenio.
de ~. 1. loc. adj. Dicho de una solución, de una respuesta, etc.: Que se dan por obligación o necesidad, para
complacer.
estar, o poner, en ~. 1. locs. verbs. desus. Estar, o poner, en duda algo que antes era claro y seguro.
sin ~. 1. loc. adv. Sin contraer ninguna obligación. Se
puede probar el traje sin compromiso.
2. loc. adj. Sin novio o novia. Está soltero y sin compromiso.
heaven knows, for their brave position;
yet the bridge spans the stream, after
the fact, in apparently complete independence of these properties, the prin5 cipal grace of the original design.
THEY were an illusion, for their necessary hour; but the span itself,
w h e t h e r o f a s i n g l e a r c h o r o f m a n y,
seems by the oddest chance in the world
10 t o b e a r e a l i t y ; s i n c e , a c t u a l l y, t h e
rueful builder, passing under it, (xiv)
sees figures and hears sounds above: he
makes out, with his heart in his throat, that
it bears and is positively being “used.”
15
The building-up of Kate Croy’s
consciousness to the capacity for the
load little by little to be laid on it
was, by way of example, to have been
20 a m a t t e r o f a s m a n y h u n d r e d c l o s e packed bricks as there are actually
poor dozens. The image of her so
compromised and compromising
f a t h e r w a s a l l e ff e c t i v e l y t o h a v e
25 pervaded her life, was in a certain particular way to have tampered with her
spring; by which I mean that the shame
and the irritation and the depression,
the general poisonous influence of him,
30 were to have been SHOWN, with a truth
beyond the compass even of one’s most
emphasised “word of honour” for it, to
do these things. But where do we find
him, at this time of day, save in a beg35 garly scene or two which scarce arrives
at the dignity of functional reference?
He but “looks in,” poor beautiful dazzling, damning apparition that he was
to have been; he sees his place so
40 t a k e n , h i s c o m p a n y s o l i t t l e m i s s e d ,
that, cocking again that fine form of hat
which has yielded him for so long his
one effective cover, he turns away with
a w h i s t l e o f i n d i ff e r e n c e t h a t n o b l y
45 misrepresents the deepest disappointm e n t o f h i s l i f e . O n e ’s p o o r w o r d o f
honour has HAD to pass muster for the
show. Every one, in short, was to have
enjoyed so much better a chance that,
50 like stars of the theatre condescending
to oblige, they have had to take small
parts, to content themselves with minor identities, in order to come on at
all. I haven’t the heart now, I confess,
55 to adduce the detail of so many lapsed
importances; the explanation of most of
which, after all, I take to have been in
the crudity of a truth beating full upon
me through these reconsiderations, the
60 odd inveteracy with which picture, at
almost any turn, is jealous of drama,
and drama (though on the whole with a
greater patience, I think) suspicious of
picture. Between them, no doubt, they
65 do much for the theme; yet each baffles
i n s i d i o u s l y t h e o t h e r ’s i d e a l a n d e a t s
round the edges of its position; each is
too ready to say “I can take the thing
for ‘done’ only when done in MY way.”
70 The residuum of comfort for the witness of these broils is of course mean-
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tr. de Alberto Vanasco
puente; uno ha sondeado, al menos, lo bastante
profundo, Dios lo sabe, como para que se apoyen en lugar seguro; pero luego el puente cruza
sobre el río al parecer con una total independencia de esas propiedades, sin la gracia
del proyecto original. Eran sólo una ilusión,
necesaria en su momento, pero la bóveda
misma, de un solo arco o de muchos, parece, de la manera más extraña del mundo, ser
una realidad; y el atribulado constructor, al
pasar bajo ella, ve figuras y escucha ruidos
más arriba: comprende entonces, con el corazón en la boca, que el puente resiste y que
en verdad ya está «en servicio».
La edificación de la conciencia de
Kate Croy para soportar el peso que
poco a poco debía descansar sobre ella
hubiera necesitado, por ejemplo, tantos centenares de macizos ladrillos
como tenía realmente de escuálidas
docenas. La imagen de su padre, tan
comprometido y compr ometedor, d e bía determinar toda su vida; en una forma muy particular, debía aparecer entreverado con su juventud, es decir, que
su nociva influencia general debía mostrarse capaz de dar lugar a la ignominia, la irritación y la depresión con una
convicción mucho mayor que la que
podía prestarle cualquier enfática «palabra de honor» del novelista. Pero
¿adónde lo hallamos ahora si no en una
o dos lamentables escenas que apenas
pueden aspirar a la dignidad de simples
referencias? Sólo se «asoma» un segundo en lugar de la deslumbrante, abominable imagen que debió haber sido; encuentra el lugar tan ocupado, su presencia tan poco solicitada, que —ladeando de nuevo el ala de su sombrero, que ha sido hasta ahora su única
protección eficaz— da media vuelta y
se aleja silbando con indiferencia, con
la más profunda decepción de su vida.
Nuestra discreta palabra de honor tuvo
que bastar para el resto. En resumen,
cada uno de los personajes, como
luminarias del teatro que condescienden a hacer un papel mínimo, debía resignarse a una breve interpretación,
conformarse con una personalidad secundaria para poder salir a escena.
Confieso no tener ánimo ahora para suministrar todos los detalles de esa perdida grandeza, pero muchos de ellos se
explican, después de todo, por la cruda verdad que se me fue imponiendo a
lo largo de estas consideraciones: los
celos que cada escena siente por el drama, con extraña obstinación, y el recelo que el drama siente por cada escena
(aunque en general con mucho mayor
paciencia, creo). Los dos, sin duda,
contribuyen a la realización de la obra,
pero cada uno insidiosamente trata de
minar el ideal del otro y socava su posición; cada uno está pronto a decir:
«Sólo considero «terminada» una obra
cuando está terminada a mi manera». El
único consuelo que le queda al testigo
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while in the convenient reflexion, invented for him in the twilight of time
and the infancy of art by the Angel, not
to say by the Demon, of Compromise ,
that nothing is so easy to “do” as not
to be thankful for almost any stray help
in its getting done. It wasn’t, after this
fashion, by making good one’s dream
of Lionel Croy that my structure was
to stand on its feet—any more than it
was by letting him go that I was to be
left irretrievably lamenting. The who
and the what, the how and the why, the
whence and the whither of Merton
Densher, these, no less, were quantities
and attributes that should have danced
about him with the antique grace of
nymphs and fauns circling round a
bland Hermes and crowning him with
flowers. One’s main anxiety, for each
o n e ’s a g e n t s , i s t h a t t h e a i r o f e a c h
shall be GIVEN; but what does the
whole thing become, after all, as one
goes, but a series of sad places at
which the hand of generosity has been
cautioned and stayed? The young
m a n ’s s i t u a t i o n , p e r s o n a l , p r o f e s sional, social, was to have been so decanted for us that we should get all
the taste; we were to have been pene t r a t e d w i t h M r s . L o w d e r, b y t h e s a m e
token, saturated with her presence,
h e r “ p e r s o n a l i t y, ” a n d f e l t a l l h e r
w e i g h t i n t h e s c a l e . We w e r e t o h a v e
revelled in Mrs. Stringham, my
h e r o i n e ’s a t t e n d a n t f r i e n d , h e r f a i r l y
choral Bostonian, a subject for innumerable touches, and in an extended
a n d a b o v e a l l a n A N I M AT E D
r e f l e x i o n o f M i l l y T h e a l e ’s e x p e r i ence of English society; just as the
strength and sense of the situation in
Ve n i c e , f o r o u r g a t h e r e d f r i e n d s , w a s
to have come to us in a deeper draught
out of a larger cup, and just as the
p a t t e r n o f D e n s h e r ’s f i n a l p o s i t i o n
and fullest consciousness there was to
have been marked in fine stitches, all
s i l k a n d g o l d , a l l p i n k a n d s i l v e r, t h a t
h a v e h a d t o r e m a i n , a las, but entwined
upon the reel.
de estas reyertas, mientras tanto, es repetirse la acertada reflexión —descubierta para él desde tiempo inmemorial
y en la infancia del arte por el ángel
(por no decir el demonio) del compromiso— de que nada es tan fácil de «hacer» como para no agradecer la más ilus o r i a a y u d a c o n q u e p o d a m o s c o n t a r.
No era, por otra parte, realizando mi
imagen de Lionel Croy como mi estructura debía mantenerse de pie, así como
tampoco aquél, al desvanecerse, no iba
a dejarme irreparablemente triste. El
quién y el qué, el cómo y el porqué, el
de dónde o hacia dónde de Merton
Densher eran también magnitudes y
atributos que habrían de danzar a su alrededor con la vieja gracia con que faunos y ninfas circundaban a un dulce
Hermes coronándolo de flores. Nuestro
mayor anhelo, por cada una de nuestras
criaturas, es que su atmósfera sea l o grada: pero ¿en qué se transforma la
obra entera, después de todo, cuando
uno avanza, si no en una serie de tristes parajes donde la mano de la generosidad se ha detenido cauta y tacaña?
La situación personal, profesional, social de Merton Densher debió quedar
tan decantada para nosotros como para
poder apreciar todo su sabor; de igual
manera, la presencia, la «personalidad»
de Mrs. Lowder debía impregnarnos
hasta la saturación, cosa de sentir todo
su peso en la balanza. En Mrs.
Stringham, la amiga y acompañante de
nuestra heroína —su coro de Boston—
, debíamos hallar motivo para innumerables matices y sobre todo una prolongación, un animado reflejo de las experiencias de Milly Theale en la sociedad inglesa; así como la fuerza y el sent i d o d e l a s i t u a c i ó n e n Ve n e c i a , c o n
todos nuestros personajes reunidos, deb í a n s e r s o r bidos en largos tragos en
una copa más profunda, y la posición
final de Densher, con su toma de conciencia, debió ser trazada en finas puntadas, en seda y oro, rosa y plata, todo
lo cual quedó , a y, devanado en el ovillo.
It isn’t, no doubt, however—to recover, after all, our critical balance—
that the pattern didn’ t, for each compartment, get itself somehow wrought,
and that we mightn’t thus, piece by
piece, opportunity offering, trace it over
and (xvi) study it. The thing has
doubtless, as a whole, the advantage that
each piece is true to its pattern, and that
while it pretends to make no simple
statement it yet never lets go its scheme
of clearness. Applications of this
scheme are continuous and exemplary
enough, though I scarce leave myself
room to glance at them. The clearness
is obtained in Book First—or otherwise,
as I have said, in the first “piece,” each
Book having its subordinate and contributive pattern—through the associ-
Pero no se trataba, sin duda —para
recobrar al fin y al cabo nuestra ecuanimidad crítica—, de que el asunto, en cada
una de sus partes, no estuviera presente
de alguna manera, hasta el punto de no
poder, trozo por trozo —si se daba la ocasión—, seguir sus pasos y analizarlo. En
general tenía la ventaja de que cada «compartimiento» era fiel a su plan y que, sin
pretender ser simple, no abandonaba por
eso sus anhelos de claridad. Las aplicaciones de estos esquemas son numerosas
y bastante ejemplares, aunque apenas me
he dejado lugar para comentarlos. Claridad verbigracia, que en el Libro primero
—o de otra manera, como yo lo he dicho,
en el primer «trozo» (pues cada libro tiene también sus partes subordinadas y
tributarias)— se logra a través de las con-
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ken. range of sight or knowledge (it’s beyond my ken).
Cognizance.
1 recognize at sight. 2 know.
Alcance de la vida
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ated consciousness of my two prime
young persons, for whom I early
recognised that I should have to consent, under stress, to a practical
FUSION of consciousness. It is into the
y o u n g w o m a n ’s “ k en” that Merton
Densher is represented as swimming; but
her mind is not here, rigorously, the one
reflector. There are occasions when it plays
this part, just as there are others when his
plays it, and an intelligible plan consists
naturally not a little in fixing such occasions and making them, on one side and
the other, sufficient to themselves. Do I
sometimes in fact forfeit the advantage of
that distinctness? Do I ever abandon one
centre for another after the former has been
postulated? From the moment we proceed
by “centres”—and I have never, I confess,
embraced the logic of any superior
process—they must BE, each, as a basis,
selected and fixed; after which it is that,
in the high interest of economy of treatment, they determine and rule. There is no
economy of treatment without an adopted,
a related point of view, and though I understand, under certain degrees of pressure, a represented community of vision
between several parties to the action when
it makes for concentration, I understand no
breaking-up of the register, no sacrifice of
the recording consistency, that doesn’t
rather scatter and weaken. In this truth resides the secret of the discriminated occasion—that aspect of the subject which we
have our noted choice of treating either as
picture or scenically, but which is apt, I
think, to show its fullest worth in the
Scene. Beautiful exceedingly, for that
matter, those occasions or parts of an
occasion when the boundary line between
picture and scene bears a little the weight
of the double pressure.
ciencias asociadas de mis dos jóvenes
protagonistas, en quienes comprendí, desde un primer momento, que debía consentir, dada la fuerza de las circunstancias,
una f fusión práctica de sus conciencias.
Es desde la «perspectiva» de Kate que se
lo ve actuar a Merton Densher, pero en
rigor de verdad no es ella aquí el único
agente reflector. En ciertas ocasiones
cumple ese papel, pero en otras el relato
se hace desde el joven Merton, y para que
el desarrollo sea inteligible, dichos puntos de vista deben fijarse con precisión y
bastarse a sí mismos. ¿Es que en algún
momento, realmente, pierdo las ventajas
de esa claridad? ¿Abandono un centro por
otro después de haber postulado el primero? Desde el momento en que procedemos por «centros» —y yo nunca, lo confieso, he conocido una lógica de procedimiento superior a ésta— cada uno de ellos
debe constituir una base firme y escogida, desde la cual, en nombre de los altos
intereses de la economía de tratamiento,
se regla y se determina la acción. No hay
economía de medios sin un punto de vista elegido y coherente, y aunque comprendo que ante ciertas circunstancias puede
darnos una comunidad de visión entre
varios personajes cuando esto facilita la
síntesis, creo que cualquier ruptura de un
tono, cualquier sacrificio en la uniformidad del relato, dispersa y debilita la obra.
En esta verdad reside el secreto de una
situación dada: en ese aspecto del asunto
que nos ofrece la alternativa de tratarlo
como un cuadro y como una escena, pero
que es apto, pienso, para mostrar todo su
valor escénicamente. Son por esto hermosas en extremo aquellas situaciones —o
partes de una situación— en que la línea
divisoria entre cuadro y escena vacila bajo
el peso de esa doble presión.
(xvii) Such would be the case, I
can’t but surmise, for the long passage
that forms here before us the opening
of Book Fourth, where all the offered
life centres, to intensity, in the disclosure of Milly’s single throbbing consciousness, but where, for a due rendering, everything has to be brought to
a head. This passage, the view of her
introduction to Mrs. Lowder ’s circle,
has its mate, for illustration, later on
in the book and at a crisis for which
the occas i o n s u b mi t s t o a n o t h e r r u l e .
My registers or “reflectors,” as I so
conveniently name them (burnished indeed as they generally are by the intelligence, the curiosity, the passion, the
force of the moment, whatever it be, directing them), work, as we have seen,
in arranged alternation; so that in the
second connexion I here glance at it is
Kate Croy who is, “for all she is
worth,” turned on. She is turned on
l a rg e l y a t Ve n i c e , w h e r e t h e a p p e a r ances, rich and obscure and portentous
(another word I rejoice in) as they have
by that time become and altogether ex-
Tal sería el caso, me aventuraría a
decir, del largo pasaje que sirve de introducción al Libro cuarto, donde toda
la vida que se describe se centra, única e
intensamente, en la revelación de la palpitante conciencia de Milly, pero donde
también, para una debida inteligencia
cada cosa debe ser llevada a su conclusión. Este pasaje, por ejemplo —la introducción de Milly al círculo de Mrs.
Lowder—, tiene su contraparte mucho
más adelante, bajo una crisis que modifica todas las reglas de la situación. Mis
centros o «reflectores», como los he denominado por conveniencia (bruñidos,
por cierto, como lo son en general por el
ingenio, la curiosidad, la pasión, las
fuerzas ocasionales, cualesquiera que
sean, que los rigen en cada instante), intervienen, como ya hemos referido, en
orden alternado, y en esta segunda oportunidad es Kate Croy, «por todos sus
méritos», la que cumple ese papel. La
vemos con toda amplitud en Venecia,
donde los sucesos —grávidos y oscuros
y portentosos (otra palabra que me seducía), como para ese entonces han lle-
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quisite as they remain, are treated almost wholly through her vision of them
and Densher ’s (as to the lucid interplay
of which conspiring and conflicting
agents there would be a great deal to
say). It is in Kate’s consciousness that
at the stage in question the drama is
brought to a head, and the occasion on
which, in the splendid saloon of poor
Milly’s hired palace, she takes the meas u r e o f h e r f r i e n d ’s f e s t a l e v e n i n g ,
squares itself to the same synthetic
firmness as the compact constructional
block inserted by the scene at Lancaster
Gate. Milly’s situation ceases at a given
moment to be “renderable” in terms
closer than those supplied by Kate’s int e l l i g e n c e , o r, i n a r i c h e r d e g r e e , b y
D e n s h e r ’s , o r, f o r o n e f o n d h o u r, b y
p o o r M r s . S t r i n g h a m ’s ( s i n c e t o t h a t
sole brief futility is this last participant, crowned by my original plan with
the quaintest functions, in fact red u c e d ) ; j u s t a s K a t e ’s r e l a t i o n w i t h
Densher and Densher ’s with Kate have
ceased previously, and are then to cease
again, to be projected for us, so far as
Milly is concerned with them, on any
more responsible plate than that of the
latter ’s admirable anxiety. It is as if,
for these aspects, the impersonal
plate—in other words the poor author ’s
comparatively (xviii) cold affirmation
or thin guarantee—had felt itself a figure of attestation at once too gross and
too bloodless, likely to affect us as an
abuse of privilege when not as an abuse
of knowledge.
gado a mostrarse sin perder por eso su
exquisitez— son tratados casi enteramente a través de su visión de las cosas
y de la de Densher (y habría mucho que
decir sobre la lúcida interacción de los
diversos agentes antagónicos que obran
en ellos). Es en la conciencia de Kate y
en tal escenario, donde el drama llega a
su clímax, cuando, en el espléndido salón del palacio arrendado por la pobre
Milly, puede apreciar la velada que les
ofrece su amiga, secuencia que conforma otro bloque tan sólido y compacto
como la escena de Lancaster Gate. La
situación de Milly, en un momento dado,
sólo puede ser «rendida» fielmente en los
términos brindados por la inteligencia de
Milly, o, en un plano más profundo, por
la de Densher, o, durante una dichosa
hora, por la de la desventurada Mrs.
Stringham (ya que esta última participante —coronada en mi plan original con las
más ambiciosas funciones— se ve reducida en los hechos a esta brevísima futilidad); exactamente también como la rel a c i ó n d e K a t e c o n D e n s h e r, y l a d e
Densher con Kate, sólo podían ser proyectadas ante nosotros, y volverán a serlo
más adelante, a través de la maravillosa
ansiedad de Milly, en la medida en que
ésta tiene que ver con ellos. Es como si
para estos aspectos el testimonio impersonal —es decir, la relativamente fría
afirmación o endeble garantía del desvalido autor—hubiera parecido a la vez demasiado grosera o demasiado indiferente, un cierto abuso de privilegio cuando
no un abuso de conocimiento.
Heaven forbid, we say to ourselves
d u r i n g a l m o s t t h e w h o l e Ve n e t i a n c l i max, heaven forbid we should “know”
anything more of our ravaged sister
than what Densher darkly pieces tog e t h e r, o r t h a n w h a t K a t e C r o y p a y s ,
h e r o i c a l l y, i t m u s t b e o w n e d , a t t h e
h o u r o f h e r v i s i t a l o n e t o D e n s h e r ’s
lodging, for her superior handling and
her dire profanation of. For we have
time, while this passage lasts, to turn
round critically; we have time to
recognise intentions and proprieties;
we have time to catch glimpses of an
economy of composition, as I put it,
interesting in itself: all in spite of the
a u t h o r ’s s c a r c e m o r e t h a n h a l f - d i s simulated despair at the inveterate displacement of his general centre. “The
Wi n g s o f t h e D o v e ” h a p p e n s t o o ff e r
perhaps the most striking example I
may cite (though with public penance
for it already performed) of my regular failure to keep the appointed halves
of my whole equal. Here the makeshift
middle—for which the best I can say
i s t h a t i t ’s a l w a y s r u e f u l a n d n e v e r i m pudent—reigns with even more than
its customary contrition, though passing itself off perhaps too with more
than its usual craft. Nowhere, I seem
to recall, had the need of dissimula-
Dios no nos permita —nos repetíamos durante casi todo el transcurso de
la acción de Venecia—, Dios no nos permita «saber» más sobre nuestra desolada hermana que lo que Merton Densher
oscuramente puede presentir o de lo que
Kate
Croy
intuye,
al
p a g a r,
heroicamente, hay que reconocerlo, al
presentarse sola en casa de Densher, por
el derecho a la ambición y a la profanación espantosa. Pues mientras dura esta
escena tenemos tiempo de examinarla
críticamente; tiempo de reconocer las
intenciones y las virtudes; tiempo de
apresar algunos chispazos de esa economía de composición a que me he referido, y que es interesante en sí misma, a pesar de la mal disimulada desesperación del autor ante el inveterado
desplazamiento de su centro general.
Las alas de la paloma ofrece, tal vez,
el ejemplo más flagrante que yo pueda
citar (aunque ya he hecho por ello pública penitencia) de mi natural incapacidad para mantener las dos mitades de
una obra en un mismo tono. Aquí los recursos —de los cuales lo mejor que me
es permitido decir es que son siempre
lamentables pero nunca descarados—
imperan con más contrición que de costumbre aunque se disimulan también
quizá con más destreza que la habitual.
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tion been felt so as anguish; nowhere
had I condemned a luckless theme to
complete its revolution, burdened with
the accumulation of its difficulties, the
d i f f i c u l t i e s t h a t g r o w w i t h a t h e m e ’s
development, in quarters so cramped.
Of course, as every novelist knows, it
i s d i f f i c u l t y t h a t i n s p i r e s ; o n l y, f o r
that perfection of charm, it must have
been difficulty inherent and congenital, and not difficulty “caught” by the
wrong frequentations. The latter half,
that is the false and deformed half, of
“ T h e Wi n g s ” w o u l d v e r i l y, I t h i n k ,
form a signal object lesson for a literary critic bent on improving his occasion to the profit of the budding artist. This whole corner of the picture
bristles with “dodges”—such as he
should feel himself all committed to
recognise and (xix) denounce—for disguising the reduced scale of the exhibition, for foreshortening at any cost,
for imparting to patches the value of
presences, for dressing objects in an
AIR as of the dimensions they can’t
possibly have. Thus he would have his
free hand for pointing out what a
tangled web we weave when—well,
when, through our mislaying or otherwise trifling with our blest pair of
compasses, we have to produce the illusion of mass without the illusion of
extent. THERE is a job quite to the
measure of most of our monitors—and
with the interest for them well enhanced by the preliminary cunning
quest for the spot where deformity has
begun.
En ninguna otra parte, según creo recordar, la necesidad de disimular se pareció más a la angustia; en ningún otro
lado me vi tan circunscrito a concluir
la evolución de un tema infortunado,
con una gran acumulación de dificultades, dificultades que aumentaban a cada
paso, en un espacio tan exiguo. Claro
que, como todo novelista sabe, son las
dificultades las que nos inspiran, pero
para lograr un perfecto encanto las dificultades deben ser inherentes y congénitas al asunto, y no dificultades
«atrapadas» por frecuentar malas compañías. La segunda mitad de Las alas,
la mitad falsa y deformada, podría servir muy bien, pienso yo, de ejemplo
práctico para algún crítico literario deseoso de favorecer al artista incipiente.
‘Podo ese ángulo del cuadro está erizado de «artificios» —como él podrá sentirse movido a reconocer y a denunciar— para encubrir lo reducido de las
proporciones, para abreviar a cualquier
precio, para otorgar a remiendos el valor de presencias, para revestir los objetos con un aire de una dimensión que
posiblemente no poseen. El crítico tendrá así las manos libres para señalar qué
complicado enredo debemos tramar
cuando —y bien, cuando por haber perdido nuestro compás o por jugar con
él— estamos obligados a producir la ilusión de masa sin la ilusión de extensión.
He aquí una tarea a la altura de muchos
de nuestros monitores, con el especial
interés, para ellos, que representa la
búsqueda preliminar del sitio donde la
deformidad ha empezado.
I recognise meanwhile, throughout the
long earlier reach of the book, not only no
deformities but, I think, a positively close
and felicitous application of method, the
preserved consistencies of which, often illusive, but never really lapsing, it would be
of a certain diversion, and might be of some
profit, to follow. The author’s accepted
task at the outset has been to suggest with
force the nature of the tie formed between
the two young persons first introduced—
to give the full impression of its peculiar
worried and baffled, yet clinging and confident, ardour. The picture constituted, so
far as may be, is that of a pair of natures
well-nigh consumed by a sense of their intimate affinity and congruity, the reciprocity of their desire, and thus passionately
impatient of barriers and delays, yet with
qualities of intelligence and character that
they are meanwhile extraordinarily able to
draw upon for the enrichment of their relation, the extension of their prospect and the
support of their “game.” They are far from
a common couple, Merton Densher and
Kate Cro y, a s b e f i t s t h e r e m a r k a b l e
fashion in which fortune was to
waylay an d o p p o r t u n i t y w a s t o
distinguish
them—the whole
strange truth of their response to
which opening involves also, in its
No reconozco, en cambio, a lo largo de toda la primera parte del libro,
ninguna deformidad y sí, pienso, una
estricta y feliz aplicación de un método, cuya consistencia, muchas veces
ilusoria pero nunca ausente, puede ser
divertido cuando no provechoso anal i z a r. L a f i n a l i d a d p e r s e g u i d a p o r e l
autor es la de sugerir con fuerza la naturaleza de los lazos que unen a los
dos jóvenes presentados en un comienzo, dar una impresión patente de
su pasión frustrada y dolorida aunque
a la vez confidente y porfiada. El cuadro conforma, dentro de lo posible, un
par de naturalezas casi abrasadas por
el íntimo sentimiento de su afinidad y
compenetración, por la reciprocidad
de sus deseos y por lo tanto impacient e s , c o n f e r v o r, a n t e l o s o b s t á c u l o s y
las demoras, aunque con cualidades de
inteligencia y carácter que los hacen
entretanto capaces de enriquecer su
relación, de ampliar sus perspectivas
y sostener su «juego». Merton Densher
y Kate Croy están lejos de constituir
u n a p a r e j a v u l g a r, c o m o c o n v i e n e a
aquellos que la fortuna distingue y la
oportunidad espera; y la extraña respuesta de los jóvenes a todo ello encierra en su totalidad, también, un arte
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waylay acechar, salir al paso 1 lie in wait for. 2 stop
to rob or interview. ambush, scupper, bushwhack,
lurk, ambuscade, lie in wait wait in hiding to attack
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order, no vulgar art of exhibition;
but what they have most to tell us
is that, all unconsciously and with
the best faith in the world, all by
mere force of the terms of their superior passion combined with their
s u p e r i o r d i p l o m a c y, t h e y a r e l a y i n g
a trap for the great (xx) innocence
to come. If I like, as I have confessed, the “portentous” look, I was
perhaps never to set so high a value
on it as for all this prompt provision of forces unwittingly waiting
to close round my eager heroine (to
the eventual deep chill of her eagerness) as the result of her mere lifting of a latch. Infinitely interesting
to have built up the relation of the
others to the point at which its
aching restlessness, its need to affirm itself otherwise than by an exasperated patience, meets as with
instinctive relief and recognition the
possibilities shining out of Milly
Theale. Infinitely interesting to
have prepared and organised, corres p o n d i n g l y, t h a t y o u n g w o m a n ’s p r e cipitations and liabilities, to have
constructed, for Drama essentially
to take possession, the whole bright
house of her exposure.
de exposición nada vulgar; pero lo que
sobre todo deben decirnos es que, de
una manera enteramente inconsciente
y con la mejor buena fe del mundo —
por la mera intensidad de su suprema
pasión combinada con su suprema diplomacia—, sólo están tendiendo una
trampa a la gran inocencia que los espera más adelante. Si me atraía, como
ya he declarado, la visión «portentosa», nunca tal vez me había acercado
tanto a ella como con toda esta súbita
reserva de fuerzas que sin saberlo
aguardan a mi ansiosa heroína (para
aplacar eventualmente su ansiedad)
como resultado del simple hecho de
levantar un cerrojo. Había sido infinitamente interesante edificar la relación de los demás hasta el punto que
sus dolorosas angustias, su necesidad
de afirmarse en algo que no fuese su
exasperada paciencia, los lleven a reconocer como instintivo alivio, las posibilidades que relumbran en Milly
Theale. Infinitamente interesante había sido preparar y organizar, mientras
tanto, las propensiones y las precipitaciones de la joven; haber construido, para que el drama tomara posesión
de ella, la resplandeciente mansión en
que la mostraríamos.
These references, however, reflect too
little of the detail of the treatment imposed; such a detail as I for instance get
hold of in the fact of Densher ’s interview
with Mrs. Lowder before he goes to
America. It forms, in this preliminary
picture, the one patch not strictly seen
over Kate Croy’s shoulder; though it’s
notable that immediately after, at the first
possible moment, we surrender again to
our major convenience, as it happens to
be at the time, that of our drawing breath
through the young woman’s lungs. Once
more, in other words, before we know it,
Densher ’s direct vision of the scene at
Lancaster Gate is replaced by her apprehension, her contributive assimilation, of
his experience: it melts back into that accumulation, which we have been, as it
were, saving up. Does my apparent deviation here count accordingly as a
muddle?—one of the muddles ever
blooming so thick in any soil that fails
to grow reasons and determinants. No,
distinctly not; for I had definitely opened
the door, as attention of perusal of the
first two Books will show, to the subjective community of my young pair. (Attention of perusal, I thus confess by the
way, is what I at every point, as well as
here, absolutely invoke and take for
granted; a truth I avail myself of this
occasion to note once for all—in the interest of that variety of ideal reigning, I
gather, in the connexion. The enjoyment
of a (xxi) work of art, the acceptance of
an irresistible illusion, constituting, to
my sense, our highest experience of
“luxury,” the luxury is not greatest, by
Todas estas referencias, sin embargo, sólo
reflejan someramente los detalles que corresponden al método seguido: uno de esos detalles podemos encontrarlo, por ejemplo, en la
entrevista de Densher con Mrs. Lowder antes de que aquél partiera para América: representa, en ese cuadro preliminar, la única
escena que no vemos rigurosamente por sobre el hombro de Kate Croy; aunque inmediatamente, apenas nos es posible, volvemos
a nuestra mayor conveniencia, es decir, a respirar a través de los pulmones de la joven.
En otras palabras, una vez más y antes de que
nos demos cuenta, la visión directa que
Densher hubiera podido tener de Lancaster
Gate es reemplazada por la participación solidaria de Kate en su experiencia; pasa así a
formar parte de esa acumulación que, por así
decirlo, hemos estado atesorando.
¿Puede tomarse entonces esta aparente
desviación mía como un factor de oscuridad?... esa oscuridad que germina tan fácilmente en todo suelo donde no se cultivan
razones y causas determinantes. No, evidentemente no; pues de una manera franca yo
había señalado, como una atenta lectura de
los dos primeros libros puede mostrarlo, la
comunidad subjetiva de mis dos jóvenes protagonistas. (Una lectura atenta, lo confieso
al pasar, es lo que en todo momento, como
aquí mismo, necesito y doy por sentado; una
verdad que aprovecho ahora para especificar de una vez por todas y en nombre de la
gran variedad de ideales que, a mi entender,
se sustentan a ese respecto. El goce de una
obra de arte, la aceptación de una fantasía
irresistible, constituyen, me parece, la mayor experiencia que podemos obtener del
«lujo», y este lujo no puede ser mucho cuan-
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my consequent measure, when the work
asks for as little attention as possible. It
is greatest, it is delightfully, divinely
great, when we feel the surface, like the
thick ice of the skater ’s pond, bear without cracking the strongest pressure we
throw on it. The sound of the crack one
may recognise, but never surely to call
it a luxury.) That I had scarce availed
myself of the privilege of seeing with
Densher ’s eyes is another matter; the
point is that I had intelligently marked
my possible, my occasional need of it.
So, at all events, the constructional
“block” of the first two Books compactly
forms itself. A new block, all of the
squarest and not a little of the smoothest, begins with the Third—by which I
mean of course a new mass of interest
governed from a new centre. Here again
I make prudent PROVISION—to be sure
to keep my centre strong. It dwells
mainly, we at once see, in the depths of
Milly Theale’s “case,” where, close beside it, however, we meet a supplement a r y r e f l e c t o r, t h a t o f t h e l u c i d e v e n
though so quivering spirit of her dedicated friend.
do la obra de arte apenas si exige nuestra
atención. Es grande, en cambio, y magníficamente delicioso cuando uno siente que la
superficie, como la espesa capa de hielo del
estanque en que patinamos, soporta sin resquebrajarse las más fuertes presiones que
hagamos sobre ella y por cierto no podemos
llamar un lujo el escuchar el crac que hace
al trizarse.) Que yo no haya aprovechado
suficientemente el privilegio de mirar con
los ojos de Merton Densher es harina de otro
costal; lo importante era señalar con toda claridad mi posible, ocasional necesidad de
ello. Es de tal manera, en todo caso, que los
dos primeros libros forman un «bloque»
compacto. Un nuevo bloque, uno de los más
sólidos y no poco de los más armoniosos, se
inicia con el tercero, con lo que quiero significar un nuevo grupo de intereses regidos
desde un nuevo centro. Aquí otra vez hago
una prudente acumulación, como para estar
seguro de la consistencia del centro elegido. Vemos inmediatamente que el mismo se
apoya en las profundidades del «caso» de
Milly Theale, cerca del cual comprobamos
un centro reflector suplementario: el del lúcido aunque conmovido espíritu de su consagrada amiga.
The more or less associated consciousness of the two women deals thus, unequally, with the next presented face of
the subject—deals with it to the exclusion
of the dealing of others; and if, for a
highly particular moment, I allot to Mrs.
Stringham the responsibility of the direct
appeal to us, it is again, charming to relate, on behalf of that play of the portentous which I cherish so as a “value” and
am accordingly for ever setting in motion.
There is an hour of evening, on the alpine height, at which it becomes of the
last importance that our young woman
should testify eminently in this direction.
But as I was to find it long since of a blest
wisdom that no expense should be incurred or met, in any corner of picture of
mine, without some concrete image of the
account kept of it, that is of its being organically re-economised, so under that
dispensation Mrs. Stringham has to register the transaction. Book Fifth is a new
block mainly in its provision of a new set
of occasions, (xxii) which readopt, for
their order, the previous centre, Milly’s
now almost full-blown consciousness. At
my game, with renewed zest, of driving
portents home, I have by this time all the
choice of those that are to brush that surface with a dark wing. They are used, to
our profit, on an elastic but a definite system; by which I mean that having to sound
here and there a little deep, as a test, for
my basis of method, I find it everywhere
obstinately present. It draws the “occasion” into tune and keeps it so, to repeat
my tiresome term; my nearest approach to
muddlement is to have sometimes—but
not too often—to break my occasions
small. Some of them succeed in remaining ample and in really aspiring then to
Las conciencias más o menos asociadas
de las dos mujeres comparten, por lo tanto,
de una manera desigual, la responsabilidad
de presentar este nuevo aspecto del tema, con
exclusión de todos los demás, y si, en un
momento muy particular, permito a Mrs.
Stringham hacerse cargo exclusivamente del
relato es una vez más, resulta encantador decirlo, para favorecer esa intervención de lo
portentoso que tanto aprecio como un «valor» y estoy siempre dispuesto a introducir.
Hay una hora de la tarde, en las cumbres
alpinas, en que se hacía sumamente importante que la joven misma diera su profundo
testimonio de los hechos. Pero como yo había descubierto desde mucho tiempo atrás
que lo más sabio es no incurrir en ningún
tipo de derroche, en ningún ángulo de mis
cuadros, sin rendir cuentas concretamente
del mismo, es decir, sin organizarlo económicamente, debió ser Mrs. Stringham la encargada de registrar esta transacción.
El Libro quinto es un nuevo bloque que aporta un nuevo conjunto de situaciones para las cuales se readopta, en su disposición, el centro anterior: la ahora casi plena conciencia de Milly. Al
proseguir con renovados bríos mi juego de mostrar lo portentoso, se me ofreció aquí la libertad
de elegir a aquellos que habrían de rozarlo con
un ala sombría, y son utilizados en nuestro beneficio de acuerdo con un método elástico pero
preciso, con lo que quiero significar que habiendo sondeado aquí y allá bastante profundamente. a manera de prueba, las bases de mi sistema,
las he hallado en todas partes siempre obstinadamente presentes. Dan el tono de cada «situación», para repetir esta fastidiosa palabra, y la
mantienen en él. Mi mayor aproximación a la
oscuridad consiste en haber quebrado, algunas
veces —aunque no con excesiva frecuencia—,
mis situaciones en trozos más pequeños. Pero la
mayoría logra mantener su amplitud y tiende
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coign of vantage a favourable position for
observation or action.
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the higher, the sustained lucidity. The
whole actual centre of the work, resting
on a misplaced pivot and lodged in Book
Fifth, pretends to a long reach, or at any
rate to the larger foreshortening—though
bringing home to me, on re-perusal, what
I find striking, charming and curious, the
author ’s instinct everywhere for the INDIRECT presentation of his main image.
I note how, again and again, I go but a
little way with the direct—that is with the
straight exhibition of Milly; it resorts for
relief, this process, whenever it can, to
some kinder, some merciful indirection:
all as if to approach her circuitously, deal
with her at second hand, as an unspotted
princess is ever dealt with; the pressure
all round her kept easy for her, the sounds,
the movements regulated, the forms and
ambiguities made charming. All of which
proceeds, obviously, from her painter’s
t e n d e r n e s s o f i m a g i n a t i o n a b o u t h e r,
which reduces him to watching her, as it
were, through the successive windows of
other people’s interest in her. So, if we
talk of princesses, do the balconies opposite the palace gates, do the coigns of
vantage and respect enjoyed for a fee,
rake from afar the mystic figure in the
gilded coach as it comes forth into the
great PLACE. But my use of windows and
balconies is doubtless at best an extravagance by itself, and as to what there may
be to note, of this and other
supersubtleties, other arch-refinements,
of tact and taste, of design and instinct,
in “The Wings of the Dove,” I become
conscious of overstepping my space
(xxiii) without having brought the full
quantity to light. The failure leaves me
with a burden of residuary comment of
which I yet boldly hope elsewhere to discharge myself.
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realmente a la más alta, la más sostenida lucidez.
El centro general de toda la obra, que descansa sobre un pivote mal situado en el Libro quinto, aspira
a ser una gran perspectiva, o al menos un intenso
punto de vista, aunque en una reciente relectura me
ha llamado la atención algo que considero curioso,
admirable y desconcertante: la tendencia instintiva
del autor, en todo momento, de presentar de una
forma indirecta su figura principal.
Puedo observar hoy cómo, una y otra vez,
evito casi totalmente una visión directa, franca
de Milly; como tratando, en la medida de lo
posible, de realizar la pintura más piadosa,
más indulgente; como queriéndome acercar a
ella en sucesivos rodeos y abordándola por
intermedio de los otros, como se hace con las
princesas inmaculadas, alrededor de las cuales se atenúa la presión de las cosas, se organizan los ruidos y los movimientos, y las formas y las ambigüedades se tornan seductoras. Todo lo cual es producto, claro está, de
la ternura que vuelca en ella la imaginación
de su autor que lo mueve a contemplarla, por
así decirlo, a través de las sucesivas ventanas
que sobre ella le abre el interés de los demás.
Así como —ya que hablamos de princesas—
vemos, desde balcones situados frente a las
verjas del palacio, desde posiciones ventajosas por las que hemos debido pagar, la legendaria figura de su carroza dorada, que avanza
hacia la enorme entrado.
Pero mi alusión a las ventanas y balcones es, seguramente, y en el mejor de
los casos, nada más que una extravagancia; y en lo que se refiere a estos u otros
refinamientos de tacto o de gusto, sutilezas de forma o de concepción, en Las alas
de la paloma, comprendo que he excedido mi espacio sin haber echado suficiente luz sobre todo ello, lo cual me deja con
una carga de comentarios residuales de los
cuales espero descargarme, osadamente,
alguna vez.
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
LIBRO PRIMERO
Volume 1
1
(3) Book First, Chapter 1
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She waited, Kate Croy, for her father
to come in, but he kept her unconscionably, and there were moments at which she
showed herself, in the glass over the mantel, a face positively pale with the irritation that had brought her to the point of
going away without sight of him. It was at
this point, however, that she remained;
changing her place, moving from the
shabby sofa to the armchair upholstered in
a glazed cloth that gave at once—she had
tried it—the sense of the slippery and of
the sticky. She had looked at the sallow
prints on the walls and at the lonely magazine, a year old, that combined, with a
small lamp in coloured glass and a knitted
white centre-piece wanting in freshness,
to enhance the effect of the purplish cloth
on the principal table; she had above all
from time to time taken a brief stand on
the small balcony to which the pair of long
windows gave access. The vulgar little
street, in this view, offered scant relief
from the vulgar little room; its main office was to suggest to her that the narrow
black house-fronts, adjusted to a standard
that would have been low even for backs,
constituted quite the publicity implied by
such privacies. One felt them in the room
exactly as one felt the room—the hundred
like it or worse—in the street. Each time
she turned in again, each time, in her impatience, she gave him up, (4) it was to
sound to a deeper depth, while she tasted
the faint flat emanation of things, the failure of fortune and of honour. If she continued to wait it was really in a manner that
she mightn’t add the shame of fear, of individual, of personal collapse, to all the
other shames. To feel the street, to feel the
room, to feel the table-cloth and the centre-piece and the lamp, gave her a small
salutary sense at least of neither shirking
nor lying. This whole vision was the worst
thing yet—as including in particular the interview to which she had braced herself;
and for what had she come but for the worst?
She tried to be sad so as not to be angry, but
it made her angry that she couldn’t be sad.
And yet where was misery, misery too
beaten for blame and chalk-marked by
fate like a “lot” at a common auction,
if not in these merciless signs o f mere
mean stale feelings?
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Her father’s life, her sister’s, her own,
that of her two lost brothers—the whole
history of their house had the effect of
_________________________________
some fine florid voluminous phrase, say
even a musical, that dropped first into
65 words and notes without sense and then,
hanging unfinished, into no words nor any
notes at all. Why should a set of people have
been put in motion, on such a scale and with
such an air of being equipped for a profit70 able journey, only to break down without
an accident, to stretch themselves in the
16
?
X
X
X
Ella —Kate Croy— esperaba que su padre
bajase, pero él se demoraba allá arriba
desconsideradamente, y había momentos en los
que se mostraba a sí misma, en el espejo de la
chimenea, un rostro decididamente pálido por
esa irritación que la había llevado hasta el punto, casi, de retirarse sin verlo. Pero era en ese
punto, precisamente, cuando decidía quedarse,
cambiando de lugar, yendo desde el raído sofá
hasta el sillón tapizado con una tela brillante que daba a la vez —ella lo había probado— la sensación de lo resbaladizo y lo pegajoso. Había estado mirando las desvaídas
imágenes de las paredes y la revista solitaria, de un año atrás, que junto a una pequeña lámpara de cristal coloreado y a un blanco centro de mesa tejido, que clamaba frescura,
servía para enaltecer el efecto del tapete púrpura de la mesa principal. Sobre todo, de cuando
en cuando, se había detenido brevemente en el
estrecho balcón al cual daban acceso las dos altas ventanas. Desde esa perspectiva, la calle vulgar y estrecha ofrecía escaso alivio a la vulgaridad de la habitación: su principal función era sugerirle que aquellos frentes renegridos y apretados, diseñados con un criterio que hubiera sido
objetable aun para fondos, constituían en verdad
la faz pública presagiada por semejantes intimidades. Se los sentía en la habitación exactamente como se sentía la habitación —las cien como
ella, o todavía peores— en la calle. Y cuando
volvía a entrar, cada vez que en su impaciencia
estaba a punto de retirarse, tenía la impresión de
caer en un abismo más profundo al sentir en la
insulsa, indefinida emanación de las cosas, el fracaso de la fortuna y del honor. Y si continuaba
esperando era solamente, de alguna manera, para
no añadir a todas las otras vergüenzas, la vergüenza del temor al fracaso personal o individual. Sentir aquella calle, sentir la habitación,
sentir ese tapete y ese centro de mesa y la lámpara, le daba, al menos, la impresión leve pero
saludable de no estar trampeando ni mintiendo.
Aquella deprimente visión era lo peor de todo,
incluyendo en particular la entrevista para la
cual se había preparado, pero ¿para qué había
venido sino para lo peor? Procuró estar
triste para no indignarse, pero se indignaba de no poder estar triste. Y sin embargo,
¿dónde estaba la miseria, una miseria demasiado vapuleada para merecer reproches, demasiado marcada por el destino, como un lote numerado
para el remate, sino en esos despiadados símbolos de
sentimientos mezquinos y degradantes?
La vida de su padre, la de su hermana, la suya
propia, la vida de sus dos hermanos perdidos, la
historia de toda su familia le causaban la impresión de una hermosa frase, florida y enjundiosa,
y aun musical, que se traducía primero en palabras, en notas, sin sentido preciso, y después de
pronto se interrumpía, quedaba inconclusa, ya sin
palabras ni notas. ¿Por qué se había puesto en
movimiento a todo aquel conjunto de gente, en
tal escala y con semejante aire de hallarse equipado para un provechoso viaje, nada más que para
paralizarse sin haber sufrido un accidente, para
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ámbito 1. m. Contorno o perímetro de un espacio o
lugar. 2. Espacio comprendido dentro de límites
determinados. 3. fig. Espacio ideal configurado
por las cuestiones y los problemas de una o va- 35
rias actividades o disciplinas relacionadas entre
sí. Esto pertenece al ÁMBITO de la psicología,
no al de la sociología.
in the midst of among; in the middle of. [up and
down]
mete 1 v.tr. 1 (usu. foll. by out) literary apportion or
allot (a punishment or reward). 2 poet. or Bibl. 40
measure.
mete 2 n. a boundary or boundary stone.
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wayside dust without a reason? The answer
to these questions was not in Chirk Street,
but the questions themselves bristled
there, and the girl’s repeated pause before
the mirror and the chimney-place might
have represented her nearest approach to an
escape from them. Wasn’t it (5) in fact the
partial escape from this “worst” in which
she was steeped to be able to make herself
out again as agreeable to see? She stared
into the tarnished glass too hard indeed to
be staring at her b e a u t y a l o n e . S h e r e adjusted the poise of her black
closely-feathered hat; retouched, beneath it,
the thick fall of her dusky hair; kept her
eyes aslant no less on her beautiful averted
than on her beautiful presented oval. She
was dressed altogether in black, which gave
an even tone, by contrast, to her clear face
and made her hair more harmoniously dark.
Outside, on the balcony, her eyes showed
as blue; within, at the mirror, they showed
almost as black. She was handsome, but the
degree of it was not sustained by items and
aids; a circumstance moreover playing its
part at almost any time in the impression
she produced. The impression was one that
remained, but as regards the sources of it
no sum in addition would have made up the
total. She had stature without height, grace
without motion, presence without mass.
Slender and simple, frequently soundless,
she was somehow always in the line of the
eye—she counted singularly for its pleasure. More “dressed,” often, with fewer accessories, than other women, or less
dressed, should occasion require, with
more, she probably couldn’t have given the
key to these felicities. They were mysteries
of which her friends were conscious—those
friends whose general explanation was to
say that she was clever, whether or no it
were taken by the world as the cause or as
the effect of her charm. If she saw more
things than her fine face in the dull glass
of her father’s lodgings she might have seen
that after all (6) she was not herself a fact
in the collapse. She didn’t hold herself
cheap, she didn’t make for misery. Personally, no, she wasn’t chalk-marked for
auction. She hadn’t given up yet, and the
broken sentence, if she was the last word,
WOULD end with a sort of meaning. There
was a minute during which, though her eyes
were fixed, she quite visibly lost herself in
the thought of the way she might still pull
things round had she only been a man. It
was the name, above all, she would take in
hand—the precious name she so liked and
that, in spite of the harm her wretched father
had done it, wasn’t yet past praying for. She
loved it in fact the more tenderly for that
bleeding wound. But what could a penniless
girl do with it but let it go?
tr. de Alberto Vanasco
X
repantigarse sobre el polvo de la banquina sin
razón alguna? La respuesta a tales preguntas no
estaba en Chirk Street, pero las preguntas mismas
se erizaban allí, y las repetidas pausas de la muchacha frente al espejo y la chimenea representaban su mayor acercamiento a una huida de
todas ellas. ¿Porque no era acaso, en realidad,
una huida parcial de todo aquello «peor» que la
impregnaba el poder demostrarse a sí misma, una
y otra vez, que era decididamente atractiva? Kate
se contemplaba en el empañado espejo con demasiada insistencia como para estar observando sólo
su belleza. Corrigió la inclinación de su sombrero negro, de plumas apelmazadas, retocó debajo de él una onda rebelde de su pelo oscuro,
y examinó, de soslayo, el hermoso óvalo de su
rostro, primero desde muy cerca y después desde lejos. Estaba vestida completamente de negro, lo que daba una suave tonalidad, por contraste, a su piel clara y hacía más armoniosamente
negro su cabello. Afuera, en el balcón, sus ojos
parecían azules; adentro, ante el espejo, resultaban casi negros. Era hermosa, en efecto, pero
con esa belleza que no depende ni de adornos ni
de cosméticos; circunstancia esta, además, que
influía en todo momento en la impresión que
ella causaba. Ésta era una impresión perdurable, pero en cuanto a las causas no bastaba su
suma para lograr ese total. Tenía estatura sin
ser alta, gracia sin necesidad de moverse, presencia sin volumen. Simple y delgada, frecuentemente silenciosa, ella, de alguna manera, permanecía siempre en el ámbito de la mirada,
pues contaba especialmente para su deleite.
Más «vestida», muchas veces, con menos aderezos que las demás mujeres, o menos vestida
con más, si la ocasión lo requería, ella tal vez
no hubiera podido explicar el secreto de esas
cualidades. Eran simplemente misterios de los
cuales sus amigos tenían conciencia, aquellos
amigos que se limitaban a decir como única
justificación que ella era «lista», sin que se
supiese si el mundo tomaba esto como una causa o un efecto de su encanto. Si ella veía algo
más que su delicado rostro en el deslucido espejo de la sala debía de advertir que, después
de todo, su persona no participaba de aquel
derrumbe. Ella no se consideraba vulgar, no
armonizaba con la desdicha. __________
________ _________ __________ ______
________ No se había rendido todavía y la frase inconclusa, si ella debía ser la última palabra,
terminaría con una especie de sentido. Hubo un
momento durante el cual, a pesar de que sus ojos
permanecían fijos en su imagen, ella se dejó llevar
por el pensamiento de lo que hubiera podido hacer
con sólo ser hombre. Era el apellido, sobre todo, lo
que hubiera tomado a su cargo, aquel querido nombre que ella tenía en tanto y que a pesar de todo el
mal que su desdichado padre le había infligido, aún
se podía pronunciar con dignidad. Lo amaba con
más ternura, precisamente, por esa dolorosa herida. Pero ¿qué podía hacer por él una muchacha sin
fortuna sino dejarlo estar?
65
When her father at last appeared she
became, as usual, instantly aware of the futility of any effort to hold him to anything.
He had written her he was ill, too ill to
70 leave his room, and that he must see her
without delay; and if this had been, as was
17
Cuando su padre por fin apareció, ella captó
al instante, como siempre, hasta qué punto era inútil
todo intento de que se implicase en algo. Le había
escrito diciéndole que estaba enfermo, demasiado
enfermo como para salir de su habitación, y que deseaba verla sin tardanza; y si esto había sido, como
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inconvenience 1 lack of suitability to personal
requirements or ease. 2 a cause or instance of this.
Bother, hardship
molestia, estorbo, inconveniente, incomodidad,
confusión, turbación, contratiempo
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probable, the sketch of a design he was indifferent even to the moderate finish required for deception. He had clearly
wanted, for the perversities he called his
reasons, to see her, just as she herself had
sharpened for a talk; but she now again
felt, in the inevitability of the freedom he
used with her, all the old ache, her poor
mother ’s very own, that he couldn’t touch
you ever so lightly without setting up. No
relation with him could be so short or so
superficial as not to be somehow to your
hurt; and this, in the strangest way in the
world, not because he desired it to be—
feeling often, as he surely must, the profit
for him of its not (7) being—but because
there was never a mistake for you that he
could leave unmade, nor a conviction of
his impossibility in you that he could approach you without strengthening. He
might have awaited her on the sofa in his
sitting-room, or might have stayed in bed
and received her in that situation. She was
glad to be spared the sight of such
penetralia, but it would have reminded her
a little less that there was no truth in him.
This was the weariness of every fresh
meeting; he dealt out lies as he might the
cards from the greasy old pack for the
game of diplomacy to which you were to
sit down with him. The inconvenience—
as always happens in such cases—was not
that you minded what was false, but that
you missed what was true. He might be ill
and it might suit you to know it, but no
contact with him, for this, could ever be
straight enough. Just so he even might die,
but Kate fairly wondered on what evidence
of his own she would some day have to
believe it.
probablemente lo era, nada más que una treta, él
era indiferente aun a las razonables simulaciones que requiere toda impostura. Lo que quería
era —por pequeñas perversidades que él llamaba razones— solamente verla, así como ella se
había preparado a su vez para una conversación.
Pero ahora ella volvía a percibir en la inevitabilidad
de la soltura con que la trataba, todo el viejo dolor,
aun el mismo dolor de su pobre madre, que él avivaba apenas lo rozara a uno aunque fuese levemente.
Ninguna relación con él podía ser tan breve o tan
superficial que de alguna manera no resultara agraviante, y esto, en la forma más extraña del mundo,
no porque él se lo propusiese —pues seguramente
debía de intuir muchas veces las ventajas que le
reportaría el hecho de que no fuera así— sino simplemente porque no había ningún error para con
uno que él pudiera dejar de cometer ni ninguna convicción acerca de sus limitaciones que él no corroborara con su sola proximidad. Él hubiera podido
esperarla sentado en el sofá de la sala, o haber permanecido en su cama para recibirla en
una situación adecuada. Ella le agradecía que
le hubiese ahorrado la contemplación de semejantes intimidades, aunque de esa manera
le habría traído menos recuerdos de su falsía.
Ése era el fastidio de cada nuevo encuentro: él repartía mentiras como si fuesen las
cartas de un grasiento mazo para el juego
de diplomacia que uno debía disputar necesariamente con él. El inconveniente —como
sucede siempre en estos casos— residía, no
en que uno advirtiese lo que era falso, sino
en que echaba de menos lo que era cierto. Él
podía estar realmente enfermo, y uno públicamente enterado, pero no por eso el trato con
él llegaría a ser lo suficientemente recto. Aun
podía morir, pero Kate se preguntaba en qué
evidencias habría de basarse ese día para
creerle.
He had not at present come down
from his room, which she knew to be
above the one they were in: he had already been out of the house, though he
would either, should she challenge him,
deny it or present it as a proof of his extremity. She had, however, by this time,
quite ceased to challenge him; not only,
face to face with him, vain irritation
dropped, but he breathed upon the tragic
consciousness in such a way that after a
moment nothing of it was left. The difficulty was not less that he breathed in the
same way upon the comic: she almost
believed that with this latter she might
still have found a foothold for clinging to
him. He had ceased to be amusing—he (8)
was really too inhuman. His perfect look,
which had floated him so long, was
practicall y perfect still; but one had long
since for every occasion taken it for
granted. Nothing could have better shown
than the actual how right one had been. He
looked exactly as much as usual—all pink
a n d s i l v e r a s t o s k i n a n d h a i r, a l l
straightness and starch as to figure and dress;
the man in the world least connected with
anything unpleasant. He was so particularly
the English gentleman and the fortunate
settled normal person. Seen at a foreign table
Ahora no había bajado desde su habitación,
que tal como ella sabía estaba ubicada exactamente encima de aquel saloncito en que se hallaban: ya había estado en la calle y si se lo hubiese hecho notar seguramente lo habría negado o lo habría presentado como una prueba de
su desdicha. Ella había dejado, sin embargo, por
aquel tiempo, de recriminarle nada, no solamente porque frente a él toda vana irritación se evaporaba sino porque él mismo soplaba de tal
manera sobre toda conciencia trágica que al
cabo de un momento ya nada quedaba de ella.
La dificultad consistía en que soplaba del mismo modo sobre lo cómico: ella casi había llegado a creer que en esto último podía hallar
todavía un punto de apoyo para adherirse a
él. Pero su padre había dejado de ser divertido; era realmente demasiado inhumano. Su
buena presencia, que lo había mantenido a
flote durante tanto tiempo, era aún prácticamente irreprochable, aunque siempre había
sido algo en él que se daba por supuesto. Nada
probaba mejor que su apariencia actual que
hablan tenido razón. Se le veía exactamente
como siempre —todo rosado y plateado en lo
que a piel y pelo se refiere—, el hombre menos conectado en el mundo con cualquier cosa
desagradable. Era particularmente el perfecto caballero inglés, el hombre afortunado,
normal, establecido. Visto en un hotel extran-
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d’hote he suggested but one thing: “In what
perfection England prod u c e s t h e m ! ” H e
had kind safe eyes, and a voice
which, for all its clean fulness, told
the quiet tale of its having never
had once to raise itself. Life had
met him so, halfway, and h a d
turned round so to walk with him,
placing a hand in his arm and
fondly leaving him to choose the
pace. Those who knew him a little
said “How he does dress!”—those
w h o k n e w h im better said “How DOES
he?” The one stray gleam of comedy just
now in his daughter ’s eyes was the absurd
feeling he momentarily made her have of
being herself “looked up” by him in
sordid lodgings . For a minute after he
came in it was as if the place were her
own and he the visitor with susceptibilities. He gave y o u a b s u r d f e e l i n g s ,
he had indescribable arts, that quite
turned the tables: this had been always how he came to see her mother
so long as her mother would see him.
He came from places they had often
not known about, but he patronised
L e x h a m G a r d e n s . K a t e ’s o n l y a c t u a l
expression of impatience, however, w as
“I’m glad you’re so much better!”
tr. de Alberto Vanasco
X
jero sugería sólo una cosa: ¡Con qué perfección los produce Inglaterra! Tenía ojos
confiados y benévolos y una voz que, gracias a su limpia plenitud, narraba, de alguna
manera, la feliz historia de no haber tenido
jamás que elevarse de tono. La vida lo había
encontrado así, a mitad de camino, había girado en redondo para marchar junto a él, le
había puesto una mano sobre el hombro y cariñosamente le había dejado que llevara el
paso. Los que lo conocían un poco exclamaban: «¡Cómo se viste!», pero aquellos que lo
conocían mejor preguntaban: «¿Cómo hace
para vestirse?». El errante chispazo de burla
que se observaba ahora en los ojos de la hija
respondía a la irónica impresión de que su
padre la miraba con suficiencia en aquella sórdida pensión. Durante todo el minuto que siguió a su entrada fue como si ella misma viviera allí y él fuese sólo el visitante susceptible. Él sabía provocar sentimientos divertidos
(tenía para eso un arte inefable) que invertían
las cosas por completo: así había venido siempre a ver a su madre mientras ésta aceptaba
recibirlo. Llegaba de lugares de los cuales ellas
muchas veces ni siquiera habían oído hablar,
pero él reinaba sobre Lexham Gardens.
Sin embargo, ahora la única impresión de
impaciencia de Kate fue:
—¡Me alegro de que hayas mejorado tanto!
(9) “I’m not so much better, my dear—
I’m exceedingly unwell; the proof of which
is precisely that I’ve been out to the
35 chemist’s—that beastly fellow at the corner.”
So Mr. Croy showed he could qualify the
humble hand that assuaged him. “I’m taking
something he has made up for me. It’s just
why I’ve sent for you—that you may see me
40 as I really am.”
—Yo no he mejorado en absoluto, querida.
Estoy terriblemente mal. La prueba es que, precisamente, he tenido que salir para ir a la farmacia, a la de ese cuadrúpedo de la esquina.
—De esta manera Mr. Croy demostraba que él
podía calificar a la humilde mano que lo beneficiaba—. Estoy tomando algo que me ha preparado. Es por eso que te he mandado llamar,
para que veas realmente cómo estoy.
“Oh papa, it’s long since I’ve ceased
to see you otherwise than as you really
are! I think we’ve all arrived by this
time at the right word for that: ‘You’re
b e a u t i f u l — n ’ e n p a r l o n s p l u s . ’ Yo u ’ r e
as beautiful as ever—you look lovely.”
He judged meanwhile her own appearance,
as she knew she could always trust him to
do; recognising, estimating, sometimes
disapproving, what she wore, showing her
the interest he continued to take in her. He
might really take none at all, yet she virtually knew herself the creature in the
world to whom he was least indifferent.
She had often enough wondered what on
earth, at the pass he had reached, could
give him pleasure, and had come back on
these occasions to that. It gave him pleasure that she was handsome, that she was
in her way a tangible value. It was at
least as marked, nevertheless, that he
derived none from similar conditions, so
far as they WERE similar, in his other
child. Poor Marian might be handsome,
but he certainly didn’t care. The hitch
here of course was that, with whatever
beauty, her sister, widowed and almost in
want, with four bouncing children, had no
such measure. She asked him the next thing
how long he had been in his actual quarters,
—Oh, papá. ¡Hace mucho tiempo que
he dejado de verte de otra manera que como
realmente estás! Creo que ya todos sabemos las palabras exactas: ¡estás espléndido!... n’en parlons plus. Estás tan espléndido como siempre. ¡Se te ve adorable!
Él juzgaba mientras tanto el aspecto de su
hija, como ella podía confiar siempre que él lo
haría: reconociendo, estimando, algunas veces
desaprobando, lo que llevaba puesto, demostrándole así el interés que continuaba prestándole. Él tal vez no se interesaba en absoluto,
pero Kate sabía virtualmente que ella era la
persona que le resultaba menos indiferente en
el mundo. Con bastante frecuencia se había preguntado qué era lo que podía brindarle a su
padre algún placer en el mundo y siempre había llegado, en esas ocasiones, a la misma conclusión. Le complacía que ella fuera hermosa,
que significara, a su manera, un valor cotizable.
Era singular, a pesar de eso, que no otorgara
ningún valor a condiciones similares, en tanto
fueran similares, de su otra hija. La pobre
Marian podía ser hermosa, pero él en verdad
no lo tenía en cuenta. El inconveniente era, por
supuesto, que su hermana, cualquiera que fuese el grado de su belleza —viuda, y casi en la
indigencia, con cuatro robustos hijos—, no representaba un valor cotizable. Kate le preguntó
después desde cuándo vivía en aquella casa,
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supersede desbancar; suplantar, remplazar
though aware of how little it mattered, how
little any answer he might make would (10)
probably have in common with the truth. She
failed in fact to notice his answer, truthful
5 or not, already occupied as she was with
what she had on her own side to say to
him. This was really what had made her
wait—what superseded the small remainder
of her resentment at his constant practical im10 pertinence; the result of all of which was
that within a minute she had brought it out.
“Yes—even now I’m willing to go with you. I
don’t know what you may have wished to say
to me, and even if you hadn’t written you would
15 within a day or two have heard from me. Things
have happened, and I’ve only waited, for seeing
you, till I should be quite sure. I AM quite sure.
I’ll go with you.”
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It produced an effect.
“ G o w i t h m e where?”
tr. de Alberto Vanasco
aunque tenía conciencia de lo poco que esto
importaba, de la escasa relación que probablemente habría entre cualquier respuesta que él
le diera y la verdad. No alcanzó a oír la respuesta, cierta o falsa, ocupada como se hallaba
en lo que por su lado quería decir. Eso era lo
que realmente la había inducido a esperar, lo
que invalidaba ahora los pequeños residuos de
resentimiento por su constante, formal impertinencia, como resultado de lo cual, antes de un
minuto, se encontró diciéndole a boca de jarro:
—Sí, aun así quiero ir contigo. No
sé lo que pensabas decirme, pero aunque no me hubieras escrito hoy o mañana habrías tenido noticias mías. Han
sucedido muchas cosas, y sólo esperaba,
para verte, sentirme segura. Ahora estoy
completamente segura. Me iré contigo.
Esto produjo su efecto.
—¿Ir conmigo? ¿Adónde?
“Anywhere. I’ll stay with you.
Even here.” She had taken off her
25 g l o v e s a n d , a s i f s h e h a d a r r i v e d
with her plan, she sat down.
—Adonde sea. Me quedaré contigo. Incluso aquí.
Ella se quitó los guantes y, como si hubiese logrado su propósito, se sentó.
Lionel Croy hung about in his
d isengaged w a y — h o v e r e d t h e r e a s i f
looking, in consequence of her words, for
a pretext to back out easily: on which she
immediately saw she had discounted, as it
might be called, what he had himself
been preparing. He wished her not to
come to him, still less to settle with him,
and had sent for her to give her up with
some style and state; a part of the beauty
of which, however, was to have been his
sacrifice to her own detachment. There
was no style, no state, unless she wished to
forsake him. His idea had accordingly been
to surrender her to her wish with all nobleness; it had by no means been to have positively to keep her off. She cared, however,
not a straw for his embarrassment—(11)
feeling how little, on her own part, she was
moved by charity. She had seen him, first and
last, in so many attitudes that she could now
deprive him quite without compunction of
the luxury of a new one. Yet she felt the
disconcerted gasp in his tone as he said:
“Oh my child, I can never consent to that!”
Lionel Croy quedó en suspenso con su soltura
habitual, en acecho como si buscara, a causa
de sus palabras, un pretexto para salir del paso
con facilidad: por lo cual ella comprendió inmediatamente que había subestimado—ésa era
la palabra—lo que él mismo había estado planeando. Él no quería que se fuera con él, menos aún que se instalase allí, y la había mandado llamar nada más que para renunciar a ella
con toda pompa y esplendor, parte de la belleza de lo cual iba a consistir, no obstante, en el
sacrificio que hacía al desprenderse de ella.
No habría pompa, ni esplendor, si ella no deseaba esa separación. Su idea, por lo tanto, era
dejarla libre a su arbitrio, con toda nobleza, y
de ninguna manera alejarla definitivamente.
Kate no se preocupaba en lo más mínimo, sin
embargo, por su turbación, sintiendo en qué
pequeña medida, por su parte, obraba ella por
caridad. Lo había visto tantas veces, en tantas
actitudes, que ahora bien podía privarlo del
placer de una nueva sin remordimiento alguno. Aunque advirtió un leve tono de desconcierto en su voz cuando él respondió:
—¡Oh, hijita! ¡No puedo permitir eso!
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45
compunction 1the pricking of the conscience. Reparo, repudio,
2a slight regret; a scruple (without compunction; 50
have no compunction in refusing him). Remordimiento
compunción 1. f. Sentimiento o dolor de haber cometido un pecado. Aflicción
2. Sentimiento que causa el dolor ajeno. Pesadum“What then are you going to do?”
bre
compunción 1. f. Sentimiento o dolor de haber co- 55
metido un pecado. 2. Sentimiento que causa el
“ I ’ m t u r n i n g i t o v e r, ” s a i d L i o n e l
dolor ajeno.
C r o y. “ Yo u m a y i m a g i n e i f I ’ m n o t
compungido Atribulado, dolorido
thinking.”
—¿Qué vas a hacer, entonces?
—Es lo que me estoy preguntando —dijo
Lionel Croy—. Comprenderás que debo analizarlo.
aflicción : efecto de afligir o afligirse =
1. tr. Causar molestia o sufrimiento físico.
60
“Haven’t you thought then,” his
2. Causar tristeza o angustia moral.
3. Preocupar, inquietar. Ú. t. c. prnl.
daughter asked, “of what I speak of? I
4. prnl. Sentir sufrimiento físico o pesadumbre momean of my being ready.”
ral.
—¿No has pensado, entonces —preguntó
su hija—, en lo que te he propuesto? ¿En que
yo estoy dispuesta?
Standing before her with his hands
65 behind him and his legs a little apart, he
swayed slightly to and fro, inclined toward her as if rising on his toes. It had
an effect of conscientious deliberation.
“No—I haven’t. I couldn’t. I wouldn’t.”
70 It was so respectable a show that she felt
afresh, and with the memory of their old
De pie frente a Kate, con las manos a la espalda y las piernas ligeramente separadas, él se balanceaba con suavidad adelante y atrás, inclinándose de tanto en tanto hacia ella de puntillas.
Daba así un efecto de concentrada cavilación.
—No, no lo he pensado. No pude. No
podría —dijo.
Era tan evidente que estaba actuando
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James’ Wings of the Dove
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despair, the despair at home, how little
his appearance ever by any chance told
about him. His plausibility had been
t h e h e a v i e s t o f h e r m o t h e r ’s c r o s s e s ;
inevitably so much more present to the
world than whatever it was that was
h o r r i d — t h a n k G o d t h e y d i d n ’t r e a l l y
know!—that he had done. He had positively been, in his way, by the force of
his particular type, a terrible husband
not to live with; his type reflecting so
invidiously on the woman who had found
him distasteful. Had this thereby not kept
directly present to Kate her self that it might,
on some sides, prove no light thing for her
to leave uncompanion’d a parent with such
a face and such a manner? Yet if there was
much she neither knew nor dreamed of it
passed between them (12) at this very moment that he was quite familiar with himself as the subject of such quandaries. If
he recognised his younger daughter ’s
happy aspect as a tangible value, he had
from the first still more exactly appraised
every point of his own. The great wonder
was not that in spite of everything these
points had helped him; the great wonder
was that they hadn’t helped him more.
However, it was, to its eternal r e c u r r e n t
tune, helping him all the while;
her drop into patience with him showed how it
was helping him at this moment. She saw the
next instant precisely the line he would take.
“Do you really ask me to believe
y o u ’ v e been making up your mind to
that?”
tr. de Alberto Vanasco
X
que ella volvió a sentir, con todo el peso de
la vieja desesperación, la de su hogar, qué
poco revelaban las apariencias sobre su padre. Su plausibilidad había sido la cruz más
pesada que debió soportar su madre, por fuerza mucho más presente para los otros que el
acto abominable, cualquiera que éste fuese —
y gracias a Dios sus hijas lo ignoraban—, que
él pudiera haber cometido. Había sido por lo
tanto, por efecto de su particular carácter, un
pésimo marido para no vivir con él, ya que
hacía parecer odiosa a la mujer que lo encontrara desagradable. ¿No le demostraba esto acaso, a ella misma, que no le resultaría fácil
___ _________ ________ _______ _
dejar solo a un padre con semejantes
modales y atractivos? Y aunque había muchas cosas que Kate ignoraba, o en las que ni
siquiera había soñado, pudo comprender en
ese preciso instante que a él le resultaba habitual sentirse preso de tales incertidumbres.
Y si él reconocía el aspecto agradable de su
hija menor como un valor cotizable, desde un
principio había apreciado con mucha más
exactitud el suyo propio. Lo admirable no
era que su prestancia lo hubiese ayudado, a pesar de todo: lo que sorprendía era
que no lo hubiese ayudado más. Ahora mismo, en su consabido, eterno, recurrente estilo, lo había estado ayudando todo el tiempo; la disipación de su impaciencia para con
él era una prueba. Ella vio en seguida con
toda claridad su próxima estrategia.
—¿Realmente quieres hacerme
creer que has tomado esa decis i ón?
She had to consider her own line.
“ I don’t think I care, papa, what you be40 lieve. I never, for that matter, think of you
as believing anything; hardly more,” she
permitted herself to add, “than I ever
think of you as yourself believed. I don’t
know you, father, you see.”
45
“ A n d i t ’s y o u r i d e a t h a t y o u m a y
make that up?”
Kate debía considerar ahora su propia táctica.
—No creo que me preocupe, papá, lo
que tú puedas creer. Nunca, en cuanto a
eso, te puedo imaginar creyendo en algo,
así como tampoco —se permitió ella añadir— puedo pensar que alguien te crea.
Por lo que ves, padre, no te conozco.
“Oh dear, no; not at all. That’s no part
50 of the question. If I haven’t understood
you by this time I never shall, and it
doesn’t matter. It has seemed to me you
may be lived with, but not that you may
be understood. Of course I’ve not the least
55 idea how you get on.”
—Oh, papá, no. De ninguna manera. Ése
es otro problema. Si no te he comprendido hasta ahora, ya nunca podré hacerlo, pero eso no
importa. Lo que me parece es que se puede vivir contigo aunque no se te comprenda. Claro
que no tengo la menor idea de cómo te las arreglas.
“I don’t get on,” Mr. Croy almost gaily
replied.
—No me las arreglo en absoluto —replicó Mr.
Croy, casi alegremente.
His daughter took the place in again, and
it might well have seemed odd that with so little
to meet the eye there should be so much to show.
What showed was the ugliness—so positive and
palpable that it (13) was somehow sustaining.
65 It was a medium, a setting, and to that
extent, after all, a dreadful sign of life;
so that it fairly gave point to her answer.
“ O h I b e g y o u r p a r d o n . Yo u
flourish.”
70
“Do you throw it up at me again,”
Su hija estudió nuevamente con una mirada el
cuarto, y fue extraño que un lugar donde había
tan poco que ver, tuviera tanto para mostrar. Lo
que mostraba era la fealdad, una fealdad tan real
y palpable que parecía una sustancia más. Era un
med i o , u n m a r c o , y e n e s e s e n t i d o , u n e s pantoso sign o de vida. Esto dio un
t o no ligeramente intencionado a su respuesta.
—Oh, cierto, perdóname. ¡Estás en plena
prosperidad!
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21
—¿Y crees que es algo que puedes
solucionar?
—¿Me estás echando en cara otra vez —
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
he pleasantly put to her, “that I’ve not
made away with myself?”
preguntó él con satisfacción— que no haya
terminado conmigo mismo?
She treated the question as needing no re5 ply; she sat there for real things. “You know
how all our anxieties, under mamma’s will, have
come out. She had still less to leave than she
feared. We don’t know how we lived. It all
makes up about two hundred a year for Marian,
10 and two for me, but I give up a hundred to
Marian.”
Ella no creyó necesario responder: estaba
allí para cosas concretas.
—Ya sabes —dijo— en qué han terminado nuestras ansiedades con respecto a la herencia de mamá. Tenía mucho
menos para dejar de lo que se temía. _______________ En
total son unas doscientas libras al año para Marian,
y otras doscientas para mí, pero yo le cedí cien
a ella.
“Oh you weak thing!” her father sighed
as from depths of enlightened experience.
X
?
—¡Oh, qué corazón generoso! —suspiró su padre, afablemente.
15
“For you and me together,” she went on,
“the other hundred would do something.”
—Para nosotros dos solos —siguió ella—,
las otras cien pueden ser de ayuda.
“And what would do the rest?”
—¿Y de dónde saldrá el resto?
“Can you yourself do nothing?”
—¿No puedes tú mismo hacer algo?
20
He gave her a look; then, slipping his
hands into his pockets and turning away,
25 stood for a little at the window she had
left open. She said nothing more—she had
placed him there with that question, and
the silence lasted a minute, broken by the
call of an appealing costermonger, which
30 came in with the mild March air, with the
shabby sunshine, fearfully unbecoming to
the room, and with the small homely hum
of Chirk Street. Presently he moved
nearer, but as if her question had quite
35 dropped. “I don’t see what has so suddenly
wound you up.”
Su padre la miró; después, metiendo las
manos en los bolsillos, se volvió y se detuvo
frente a la ventana que ella había dejado abierta. Kate no dijo nada más: lo había plantado
allí con esa pregunta y el silencio se prolongó
durante un minuto, interrumpido sólo por el pregón de un vendedor ambulante que llegaba
desde afuera con el suave fresco de marzo, con
el sucio reflejo del sol, tímido intruso en aquella sala, y el lejano y vulgar bullicio de Chirk
Street. Luego él se acercó a su hija, pero como
si su pregunta se hubiese desvanecido.
—No veo qué es lo que de pronto
te ha movido a esto.
“I should have thought you might perhaps guess. Let me at any rate tell you.
40 Aunt Maud has made (14) me a proposal.
But she has also made me a condition. She
wants to keep me.”
—Pensé que tal vez lo ibas a adiv i n a r. D e t o d a s m a n e r a s t e l o d i r é .
Tía Maud me ha hecho una proposición. Pero
también me ha puesto una condición. Quiere
que me quede a vivir con ella.
“And what in the world else COULD she
45 possibly want?”
—¿Y qué otra cosa podría
querer?
“Oh I don’t know—many things. I’m not
so precious a capture,” the girl a little dryly
explained. “No one has ever wanted to keep
50 me before.”
—Oh, no sé. Muchas cosas. No soy una
presa tan codiciada —explicó la muchacha
un poco secamente—. Nadie me lo ha pedido antes.
Looking always what was proper,
her father looked now still more
s u r p r i s e d t h a n i n t e r e s t e d . “ Yo u ’ v e
55 n o t h a d p r o p o s a l s ? ” H e s p o k e a s i f
that were incredible of Lionel
C r o y ’s d a u g h t e r ; a s i f i n d e e d s u c h
an admission scarce consorted, even
i n f i l i a l i n t i m a c y, w i t h h e r h i g h
60 s p i r i t a n d g e n e r a l f o r m .
“Not from rich relations. She’s extremely
kind to me, but it’s time, she says, that we
should understand each other.”
Tratando siempre de parecer correcto, su
padre se mostraba ahora más sorprendido que
interesado.
—¿No has tenido proposiciones? —Hablaba como si eso fuese algo increíble tratándose
de la hija de Lionel Croy, como si semejante
posibilidad a duras penas se aviniese, aun en la
más filial intimidad, con su elevación de espíritu y su actitud general.
—No de parientes ricos. Ella es muy amable conmigo, pero ha llegado el momento, según dice, de que las dos nos entendamos.
65
Mr. Croy fully assented.
“Of course it is—high time;
and I can quite imagine
what she means by it.”
“Are you very sure?”
Mr. Croy asintió por completo.
—Claro que lo es, un magnífico momento.
Y me imagino perfectamente lo que quiere decir con eso.
—¿Estás seguro?
“ O h p e r f e c t l y. S h e m e a n s t h a t
—Oh, sin duda. Ella quiere decir que hará
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
she’ll ‘do’ for you handsomely if
you’ll break off all relations with me.
Yo u s p e a k o f h e r c o n d i t i o n . H e r
c o n d i t i o n ’s o f c o u r s e t h a t . ”
generosamente por ti todo lo que sea necesario,
siempre que rompas toda relación conmigo. Hablaste de una condición. Su condición, por supuesto, es ésa.
“Well then,” said Kate, “it’s what has
wound me up. Here I am.”
—Bien, entonces —dijo Kate—, eso es lo
que me ha movido. Aquí estoy.
He showed with a gesture how thor10 oughly he had taken it in; after which,
within a few seconds, he had quite congruously turned the situation about. “Do you
really suppose me in a position to justify
your throwing yourself upon me?”
15
She waited a little, but when she spoke it
was clear. “Yes.”
Él dejó ver con un gesto que había
comprendido la cuestión perfectamente, después
de lo cual, al cabo de pocos segundos, dio —con
toda congruencia— un giro a la situación.
—¿Realmente crees que estoy en condiciones de aceptar que vivas conmigo
5
(15) “Well then, you’re of feebler intelligence
20 than I should have ventured to suppose you.”
Ella esperó unos instantes, pero cuando
habló lo hizo claramente.
—Sí.
—Entonces eres mucho más tonta de lo que
me hubiese atrevido a suponer.
“ W h y s o ? Yo u l i v e . Yo u f l o u r i s h .
You bloom.”
— ¿ P o r q u é ? E s t á s v i v o, próspero,
floreciente.
“Ah how you’ve all always hated
me!” he murmured with a pensive gaze
again at the window.
—¡Ah, cómo me habéis odiado siempre todos vosotros! —murmuró, echando otra mirada pensativa por la ventana.
“No one could be less of a mere cherished
30 memory,” she declared as if she had not heard
him. “You’re an actual person, if there ever
was one. We agreed just now that you’re beautiful. You strike me, you know, as—in your
own way—much more firm on your feet than
35 I. Don’t put it to me therefore as monstrous
that the fact that we’re after all parent and
child should at present in some manner count
for us. My idea has been that it should have
some effect for each of us. I don’t at all, as I
40 told you just now,” she pursued, “make out
your life; but whatever it is I hereby offer to
accept it. And, on my side, I’ll do everything
I can for you.”
—Nadie podía ser en menor medida un simple recuerdo añorado —dijo ella como si no hubiese oído—
. Tú eres un hombre práctico, si alguno lo es. Hemos
acordado que eres atractivo. Siempre me has dado
la impresión, tú lo sabes, de estar, a tu manera,
mucho más seguro sobre tus pies que yo misma. No me presentes, entonces, como monstruoso el hecho de que, después de todo, ser
padre e hija deba contar ahora de alguna manera para nosotros. Mi idea es que eso debe tener
algún efecto sobre los dos. Como te acabo de
decir—siguió ella—, no entiendo tu manera
de vivir, pero de todos modos te prometo
aceptarla. Y por mi parte haré todo lo que
pueda por ti.
45
—Ya veo —dijo Lionel Croy, y después agregó—: ¿Y qué podrás hacer tú? —Kate titubeó un
instante y él aprovechó su silencio—: Tú puedes
mostrarte, ante ti misma, como renunciando a tu
tía por mí, en un sublime arrebato; pero ¿qué
beneficio, me gustaría saber, me puede producir tu sublime arrebato? —Como Kate tampoco respondió a esto, Mr. Croy se extendió aún
más—: No es tanto lo que tenemos en esta hermosa situación, no te olvides, como para que podamos darnos el lujo de no aceptar cualquier ayuda
que nos ofrezcan. ¡Me gusta tu manera de hablar,
querida, sobre «renunciamientos»! Uno no debe renunciar al uso de la cuchara porque se vea reducido
a tomar nada más que caldo. Y tu tía es ahora tu
cuchara, recuérdalo, y en parte es también la mía.
Ella se levantó ahora como si tuviese ya a
la vista el fin de sus esfuerzos, a la vista la futilidad y el fastidio de tantas cosas, y volvió ante
el pequeño y mísero espejo con el que había
hablado antes. Acomodó nuevamente la inclinación de su sombrero y esto le suscitó a su
padre una nueva observación en la cual la impaciencia, sin embargo, había sido reemplazada por un burlón destello de admiración.
—¡Oh, e s t á s m u y b e l l a ! ¡ N o t e
eches a perder conmigo!
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“I see,” said Lionel Croy. Then with the
sound of extreme relevance: “And what CAN
you?” She only, at this, hesitated, and he took
up her silence. “You can describe yourself—
TO yourself—as, in a fine flight, giving up
your aunt for me; but what good, I should like
to know, would your fine flight do me?” As
she still said nothing he developed a little.
“We’re not possessed of so much, at this
charming pass, please to remember, as that
we can afford not to take hold of any perch
held out to us. I like the way you talk, my
dear, about ‘giving up’! One doesn’t give up
the use of a spoon because one’s reduced to
living on broth. And your spoon, that is your
aunt, please consider, is partly mine as well.”
(16) She rose now, as if in sight of the
term of her effort, in sight of the futility
and the weariness of many things, and
moved back to the poor little glass with
which she had communed before. She retouched here again the poise of her hat, and
this brought to her father ’s lips another
remark—in which impatience, however, had
already been replaced by a free flare of appreciation. “Oh you’re all right! Don’t
muddle yourself up with ME!”
23
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
His daughter turned round to him.
“The condition Aunt Maud makes is
that I shall have absolutely nothing
to do with you; never see you, nor
speak nor write to you, never go near
you nor make you a sign, nor hold
any sort of communication with you.
What she requires is that you shall
simply cease to exist for me.”
He had always seemed—it was one of
the marks of what they called the “unspeakable” in him—to walk a little more
on his toes, as if for jauntiness, under the
touch of offence. Nothing, however, was
more wonderful than what he sometimes
would take for offence, unless it might be
what he sometimes wouldn’t. He walked
at any rate on his toes now. “A very proper
requirement of your Aunt Maud, my
dear—I don’t hesitate to say it!” Yet as
this, much as she had seen, left her silent
at first from what might have been a sense
of sickness, he had time to go on: “That’s
her condition then. But what are her
promises? Just what does she engage to
do? You must work it, you know.”
Kate se volvió hacia él.
—La condición que tía Maud me impone
es que no tenga ya nada que ver, nunca más,
contigo: que no te vea más, que no te hable,
que ni siquiera te escriba, que no me acerque
jamás a ti, ni te haga ninguna seña, que no mantenga ninguna clase de comunicación contigo.
Lo que ella quiere, simplemente, es que tú dejes de existir para mí.
Él siempre había dado la impresión —era
una de las características de lo que ellos llamaban «lo inefable» en él— de empinarse un poco
sobre las puntas de los pies, como por gentileza, en presencia de un insulto. Nada, sin embargo, era más asombroso que lo que él, a veces, tomaba como un insulto, a no ser lo que
otras veces no tomaba como tal. De todas maneras, ahora caminaba de puntillas.
—¡Es una exigencia muy justa de tu tía Maud,
querida, no vacilo en afirmarlo! —dijo. Y como
esto, a pesar de que lo conocía, la dejó sin respuesta inmediata tal vez por un sentimiento de
náusea, él pudo continuar—: Entonces ésa es su
condición. Pero ¿qué promete a cambio? ¿Qué se
compromete a hacer? Es algo que debes analizar,
¿te das cuenta?
“ Yo u m e a n m a k e h e r f e e l , ” K a t e
30 asked after a moment, “how much I’m
attached to you?”
—¿Sugieres que debo hacerle sentir —preguntó Kate después de un momento— hasta qué
punto me siento ligada a ti?
( 1 7 ) “ We l l , w h a t a c r u e l i n v i d i o u s
treaty it is for you to sign. I’m a poor
35 r u i n o f a n o l d d a d t o m a k e a s t a n d
about giving up—I quite agree. But
I’m not, after all, quite the old ruin not
to get something FOR giving up.”
—Bueno, el contrato que debes firmar es
cruel y abominable. Soy un pobre padre demasiado viejo como para oponerme a esa separación, lo entiendo perfectamente. Pero no soy,
al fin y al cabo, tan viejo ni tan pobre como
para no pretender ganar algo con ella.
“Oh I think her idea,” said Kate
a l m o s t g a i l y n o w, “ i s t h a t I s h a l l g e t
a great deal.”
—Oh, creo que tía Maud piensa —dijo Kate
casi alegremente, ahora— que saldré muy beneficiada.
He met her with his inimitable amenity.
45 “But does she give you the items?”
Él la enfrentó con su inimitable amenidad.
—Pero ¿no te aclaró las cláusulas?
T h e g i r l w e n t t h r o u g h t h e s h o w.
“More or less, I think. But many of
them are things I dare say I may take
50 f o r g r a n t e d — t h i n g s w o m e n c a n d o
for each other and that you wouldn’t
understand.”
La muchacha aceptó la comedia.
—Más o menos, creo. Pero son cosas, casi
todas, que me atrevería a decir que deberían
darse por supuestas. Cosas que las mujeres pueden hacer, unas con las otras, y que tú no entenderías.
“There’s nothing I understand so well,
55 always, as the things I needn’t! But what I
want to do, you see,” he went on, “is to put it
to your conscience that you’ve an admirable
opportunity; and that it’s moreover one for
which, after all, damn you, you’ve really to
60 thank ME.”
—¡No hay nada que yo entienda tan bien
como las cosas que no necesito! Pero lo que
quiero hacer, ¿entiendes? —continuó él—,
es poner bien claro en tu conciencia que tienes ahora una admirable oportunidad y que
es algo, sobre todo, que realmente debes
agradecerme.
“I confess I don’t see,” Kate observed,
“what my ‘conscience’ has to do with it.”
—Te confieso —observó Kate— que no veo
qué tiene que ver mi «conciencia» en todo esto.
“Then, my dear girl, you ought simply to be ashamed of yourself. Do you
know what you’re a proof of, all you hard
hollow people together?” He put the
question with a charming air of sudden
70 s p i r i t u a l h e a t . “ O f t h e d e p l o r a b l y
superficial morality of the age. The
—Entonces, querida mía, lo que debes hacer, simplemente, es avergonzarte de ti misma.
¿Sabes de qué sois una prueba todos vosotros
juntos, toda la gente hueca y testaruda como tú?
—Hizo la pregunta con un subyugante aire de
repentino ardor espiritual—. De la deplorable y
superficial moralidad de nuestra época. El senti-
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family sentiment, in our vulgarised
brutalised life, has gone utterly to pot.
There was a day when a man like me—by
which I mean a parent like me—would
have been for a daughter like you quite a
d i s t i n c t v a l u e ; w h a t ’s c a l l e d i n t h e
business world, I believe, an ‘asset.’ “ He
continued sociably (18) to make it out.
“I’m not talking only of what you might,
with the right feeling, do FOR me, but of
what you might—it’s what I call your opportunity—do WITH me. Unless indeed,”
he the next moment imperturbably threw
off, “they come a good deal to the same
thing. Your duty as well as your chance,
if you’re capable of seeing it, is to use
me. Show family feeling by seeing what
I’m good for. If you had it as I have it
you’d see I’m still good—well, for a lot
of things. There’s in fact, my dear,” Mr.
Croy wound up, “a coach-and-four to be
got out of me.” His lapse, or rather his
climax, failed a little of effect indeed
through an undue precipitation of
memory. Something his daughter had said
came back to him. “You’ve settled to give
away half your little inheritance?”
tr. de Alberto Vanasco
miento familiar, en estos tiempos vulgarizados y
brutalizados, se halla totalmente en bancarrota.
Hubo días en que un hombre como yo, y con
esto quiero significar un padre como yo, hubiera representado para una hija como tú un
valor muy distinto, lo que en el mundo de los
negocios se denomina un crédito a favor. —
Él continuó mundanamente su alegato—.
No te estoy hablando sólo de lo que deberías
haber hecho normalmente por mí sino de lo
que deberías, y en lo que yo llamo tu oportunidad, haber hecho conmigo. Si ambas cosas
—agregó después, imperturbable— no son en
gran parte lo mismo. Tu deber, tanto como tu
ocasión, si eres capaz de verlo, consiste en
usarme. Demuestra tu sentimiento familiar
comprendiendo para qué sirvo. Si lo tuvieras
como yo lo tengo, verías que aún soy útil
para... bien, para una infinidad de cosas. En
verdad, querida —Mr. Croy aumentó el énfasis—, podrías obtener de mí una carroza con
cuatro caballos. —Su remate, o más bien su
clímax, perdió un poco de su efecto a causa
de una indebida precipitación de la memoria:
algo que su hija había dicho volvió a él—.
¿Te has comprometido ya a ceder la mitad de
tu pequeña herencia?
Her hesitation broke into laughter.
30 “No—I haven’t ‘settled’ anything.”
La vacilación de Kate se definió en risa.
—¡No!... Yo no me he comprometido a nada.
“But you mean practically to let Marian
collar it?” They stood there face to face, but
she so denied herself to his challenge that
35 he could only go on. “You’ve a view of
three hundred a year for her in addition to
what her husband left her with? Is THAT,”
the remote progenitor of such wantonness
audibly wondered, “your morality?”
40
Kate found her answer without trouble.
“Is it your idea that I should give you everything?”
—¿Quieres decir que prácticamente vas a
dejar que Marian se apodere de eso? —Permanecieron ambos cara a cara durante un segundo, pero ella declinó su desafío y su padre tuvo
que continuar—. ¿Recibirá trescientas libras por
año además de lo que su marido le ha dejado?
¿Es ésa —preguntó el remoto progenitor de
semejante impudicia— tu moralidad?
45
The “everything” clearly struck him—
to the point even of determining the tone
of his reply. “Far from it. How can you ask
that when I refuse what you tell me you
came to offer? Make of my idea what you
50 can; I think I’ve sufficiently expressed it,
and it’s at (19) any rate to take or to leave.
It’s the only one, I may nevertheless add;
it’s the basket with all my eggs. It’s my
conception, in short, of your duty.”
55
T h e g i r l ’s t i r e d s m i l e w a t c h e d t h e
word as if it had taken on a small grot e s q u e v i s i b i l i t y. “ Yo u ’ r e w o n d e r f u l
on such subjects! I think I should
60 l e a v e y o u i n n o d o u b t , ” s h e p u r s u e d ,
“that if I were to sign my aunt’s
agreement I should carry it out, in
h o n o u r, t o t h e l e t t e r. ”
Ese «todo» evidentemente lo sacudió hasta
el punto de decidir el tono de la respuesta.
—Ni remotamente. ¿Cómo puedes
preguntar eso cuando he rechazado lo
que dices viniste a ofrecerme? Toma mi
idea como quieras, creo que ya la he aclarado suficientemente. Puedes aceptarla o
no. Es lo único que tengo que agregar:
mis cartas están a la vista. Es mi concepción,
en resumen, de lo que debes hacer.
65
“Rather, my own love! It’s just your
honour that I appeal to. The only way to play
the game IS to play it. There’s no limit to what
your aunt can do for you.”
—¡Por supuesto, querida! Es a tu honor al
que yo me dirigía. La única manera de jugar
una partida es jugarla. Es ilimitado lo que tu tía
puede hacer por ti.
70
“Do you mean in the way of marrying
me?”
—¿Lo dices en el sentido de hacerme casar?
25
Kate halló su respuesta en seguida.
—¿Y tu idea es que debería dártelo todo a
ti?
La sonrisa fatigada de Kate observaba las
palabras como si éstas hubiesen alcanzado una
grotesca visibilidad.
—¡Eres admirable en estas cosas! Pero creo
que debo dejarte sin ninguna duda —siguió
ella— de que si acepto la proposición de mi tía
la he de cumplir, palabra de honor, al pie de la
letra.
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“What else should I mean? Marry
properly—”
—¿Qué otra cosa puede ser? Un marido
conveniente.
“And then?” Kate asked as he hung
fire.
—¿Y después? —preguntó Kate, cuando él
cesó el fuego.
“And then—well, I WILL talk with
you. I’ll resume relations.”
—Después..., bien, hablaré contigo. Restableceré las relaciones.
She looked about her and picked up
her parasol. “Because you’re not so afraid
of any one else in the world as you are of
HER? My husband, if I should marry,
15 would be at the worst less of a terror? If
that’s what you mean there may be something in it. But doesn’t it depend a little
also on what you mean by my getting a
proper one? However,” Kate added as she
20 picked out the frill of her little umbrella,
“ I d o n ’t s u p p o s e y o u r i d e a o f h i m i s
QUITE that he should persuade you to
live with us.”
Ella miró a su alrededor y levantó su sombrilla.
—¿Por qué a nadie le temes en el mundo
como le temes a ella? ¿Mi marido, si llegara a
casarme, aun en el peor de los casos, sería menos digno de terror que ella? Si eso es lo que
pretendes significar, quizás tengas un poco de
razón, pero ¿no depende también un poco
de lo que tú defines como un « marido
conveniente»? Aunque supongo —agregó Kate jugando con el cierre de su pequeña sombrilla— que no pensarás que
él deberá persuadirte de que vivas con
nosotros.
25
“Dear no—not a bit.” He spoke as not
resenting either the fear or the hope she
imputed; met both imputations in fact
with a sort of intellectual relief. “I place
the case for you wholly in your aunt’s
30 hands. (20) I take her view with my eyes
shut; I accept in all confidence any man
s h e s e l e c t s . I f h e ’s g o o d e n o u g h f o r
HER—elephantine snob as she is—he’s
good enough for me; and quite in spite of
35 the fact that she’ll be sure to select one
who can be trusted to be nasty to me. My
only interest is in your doing what she
want s . Yo u s h a n ’ t b e s o b e a s t l y p o o r,
m y d a r l i n g , ” M r. C r o y d e c l a r e d , “ i f I
40 c a n h e l p i t . ”
—Querida, no, en lo más mínimo. —Hablaba como si no le afectasen ni el miedo ni la
esperanza que ella le imputaba: al contrario, recibió ambas imputaciones con una especie de
alivio intelectual—. Dejo el caso enteramente
en manos de tu tía. Acepto sus puntos de vista
con los ojos cerrados. Admito con toda confianza cualquier hombre que ella elija. Si es
suficientemente bueno para ella, tremenda esnob como es, lo será también para mí. Y eso a
pesar de que, con toda seguridad, buscará a alguien en quien pueda confiar que sea un puerco
conmigo... Mi único interés es que tú hagas lo
que ella quiere. Tú no pasarás __ ____ _____
necesidades, querida —declaró Mr. Croy—,
mientras yo pueda evitarlo.
“Well then good-bye, papa,” the girl
said after a reflexion on this that had perceptibly ended for her in a renunciation
45 of further debate. “Of course you understand that it may be for long.”
—Bien, entonces adiós, papá —dijo la joven
después de un instante de reflexión sobre el asunto
que obviamente concluyó con su renuncia a seguir
discutiendo—. Te das cuenta por supuesto que será
por mucho tiempo.
Her companion had hereupon one of
his finest inspirations. “Why not
50 f r a n k l y f o r e v e r ? Yo u m u s t d o m e t h e
justice to see that I don’t do things,
that I’ve never done them, by
h a l v e s — t h a t i f I o f f er you to efface
myself it’s for the final fatal sponge I
55 ask, well saturated and well applied.”
Su interlocutor, al respecto, tuvo una de sus más
sublimes inspiraciones.
—¿Y por qué no, francamente, para siempre? Debes hacerme justicia reconociendo que
yo no hago las cosas, que nunca las he hecho,
sólo a medias; y que si te propongo borrarme
de tu vida es con la esponja definitiva y última,
bien humedecida y mejor aplicada.
She turned her handsome quiet face
upon him at such length that it might indeed have been for the last time. “I don’t
60 know what you’re like.”
Ella volvió su hermoso y sereno rostro hacia él durante tanto tiempo que bien podía haber sido por última vez.
—No sé a qué te pareces —dijo.
“No more do I, my dear. I’ve spent my
life in trying in vain to discover. Like nothing—more’s the pity. If there had been many
65 of us and we could have found each other
out there’s no knowing what we mightn’t
have done. But it doesn’t matter now. Goodbye, love.” He looked even not sure of what
she would wish him to suppose on the sub70 ject of a kiss, yet also not embarrassed by
his uncertainty.
—Ni yo tampoco, querida. Me he pasado
la vida tratando, vanamente, de descubrirlo. A
nada, lo que es más lamentable. Si hubiera
muchos como yo y nos hubiésemos encontrado
alguna vez, nadie sabe lo que habríamos podido hacer. Pero eso no importa ahora. Adiós, mi
amor. —Se le veía no muy seguro de saber qué
actitud esperaba de él su hija con respecto a un
beso, aunque de ninguna manera turbado por
esta incertidumbre.
5
10
26
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
She forbore in fact for a moment longer to
clear it up. “I wish there were some one here
who might (21) serve—for any contin5 gency—as a witness that I HAVE put it to
you that I’m ready to come.”
Ella tardó un poco más en aclararlo.
—Me gustaría que estuviese presente alguien que pudiera servir, por cualquier contingencia, como testigo de que te he dicho
que estaba dispuesta a vivir aquí.
“Would you like me,” her father asked,
“to call the landlady?”
—¿Quieres —preguntó su padre— que llame a la casera?
“You may not believe me,” she pursued, “but I came really hoping you
might have found some way. I’m very
sorry at all events to leave you unwell.”
15 He turned away from her on this and,
as he had done before, took refuge, by
the window, in a stare at the street. “Let
me put it—unfortunately without a witness,” she added after a moment, “that
20 there’s only one word you really need
speak.”
—No me creerás —siguió Kate—, pero vine
realmente con la esperanza de que encontraras
una solución. Lamento, de todas maneras, dejarte así enfermo como estás.
Al oír esto él se apartó de su hija y buscó refugio, como había hecho antes, junto a
la ventana, contemplando la calle.
—Permíteme agregar, desgraciadamente sin
testigos —continuó ella al cabo de un momento—, que bastaría con que dijeses una sola palabra.
When he took these words up
it was still with his back to her.
25 “ I f I d o n ’ t s t r i k e y o u a s h a v i n g
already spoken it our time has
been singularly wasted.”
Cuando él respondió estaba
aún de espaldas a ella.
—Si todavía no te he dado la impresión
de haberla dicho, hemos estado gastando
penosamente el tiempo.
“I’ll engage with you in respect to my
30 aunt exactly to what she wants of me in
respect to you. She wants me to choose.
Very well, I WILL choose. I’ll wash my
hands of her for you to just that tune.”
—Me comprometería a adoptar respecto de
tía Maud exactamente la misma actitud que ella
me exige respecto de ti. Ella me impone una
elección. Y bien, elegiré. Me alejaré de ella por
ti, en las mismas condiciones.
35
Él al fin se dio la vuelta.
—¿Sabes, querida, que me crispas los nervios? He estado tratando de ser claro, pero tú
no eres franca.
Kate dejó pasar esto; era visiblemente demasiado sincera.
—¡Padre! —dijo.
—No puedo entender lo que te sucede —
siguió él—, y si no te pones de acuerdo contigo
misma te juro que yo me haré cargo. Te meteré
en un coche y te dejaré otra vez a salvo en
Lancaster Gate.
10
He at last brought himself round. “Do
you know, dear, you make me sick? I’ve
tried to be clear, and it isn’t fair.”
But she passed this over; she was too
40 visibly sincere. “Father!”
“I don’t quite see what’s the matter with you,”
he said, “and if you can’t pull yourself together
I’ll—upon my honour—take you in hand. Put
45 you into a cab and deliver you again safe at
Lancaster Gate.”
She was really absent, distant. “Father.”
Se la veía realmente distante, ausente.
—¡Padre! —repitió.
It was too much, and he met it sharply.
“Well?”
Era demasiado y él la encaró con severidad.
—¿Y bien? —dijo.
50
“Strange as it may be to you to hear
55 me say it, (22) there’s a good you can do
me and a help you can render.”
—A pesar de que quizás te parezca raro oírme decir esto, hay un bien que puedes hacerme
y una ayuda que está a tu alcance prestarme.
“Isn’t it then exactly what I’ve been
trying to make you feel?”
—¿No es eso, acaso, exactamente lo que he
estado tratando de hacerte sentir?
“Yes,” she answered patiently, “but so
in the wrong way. I’m perfectly honest in
what I say, and I know what I’m talking
about. It isn’t that I’ll pretend I could
65 have believed a month ago in anything to
call aid or support from you. The case is
changed—that’s what has happened; my
difficulty is a new one. But even now it’s
not a question of anything I should ask
70 you in a way to ‘do.’ It’s simply a question of your not turning me away—taking
—Sí —replicó ella con calma—. Pero de
una manera equivocada. Te hablo con toda
honestidad y sé muy bien lo que te estoy diciendo. No es que yo pretenda que un mes
atrás podía creer en cualquier clase de ayuda
o de auxilio que viniera de ti. Pero las cosas
han cambiado: eso es lo que sucede. Mi problema es una dificultad nueva. Pero aun ahora no se trata de nada que yo pueda pedirte
de alguna manera que tú «hagas». Es cuestión simplemente de que no te deshagas de
60
27
James’ Wings of the Dove
blackguard 1 a an unprincipled contemptible person; scoundrel, canalla, sinverguenza, fripouille b (as modifier)
example: blackguard language
2 to ridicule or denounce with abusive language
3 to behave like a blackguard
blackguard 1 obsolete : the kitchen servants of a household 2 a : a rude
or unscrupulous person b : a person who uses foul or abusive
language
tr. de Alberto Vanasco
yourself out of my life. It’s simply a question of your saying: ‘Yes then, since you
will, we’ll stand together. We won’t worry
in advance about how or where; we’ll
5 have a faith and find a way.’ That’s all—
THAT would be the good you’d do me. I
should HAVE you, and it would be for my
benefit. Do you see?”
mí, que no te apartes de mi vida. Es cuestión
simplemente de que digas: «Bueno, sí, ya que
lo quieres, nos quedaremos juntos. No nos
preocupemos por adelantado por «cómo» o
«dónde»; tendremos fe y encontraremos una
manera». Eso es todo, ése sería el gran bien
que puedes hacerme. Te tendría a ti, y ése sería
mi beneficio. ¿Ves?
10
Si él no veía no era porque no la mirase lo
suficiente.
—Lo que ocurre es que estás enamorada y
tu tía lo sabe y, por razones seguramente legítimas, lo rechaza o se opone. Ella puede hacerlo
perfectamente. En tales asuntos yo confío en
ella con los ojos cerrados. Vete, por favor.
Aunque no hablaba enojado —sino más bien con
infinita tristeza—, cabalmente la despedía. Antes de
que ella se diese cuenta, de lo que él hacía, su padre
expresó perfectamente sus sentimientos abriendo
la puerta. Pero aún tenía. en su profundo disgusto,
una generosa compasión para compartir.
—Lo siento por tu tía, pobre ilusa, si espera algo de ti.
If he didn’t it wasn’t for want of looking at her hard. “The matter with you is
that you’re in love, and that your aunt
knows and—for reasons, I’m sure, perfect—hates and opposes it. Well she may!
15 It’s a matter in which I trust her with my
eyes shut. Go, please.” Though he spoke
not in anger—rather in infinite sadness—
he fairly turned her out. Before she took
it up he had, as the fullest expression of
20 w h a t h e f e l t , o p e n e d t h e d o o r o f t h e
room. He had fairly, in his deep disapproval, a generous compassion to spare.
“I’m sorry for her, deluded woman, if she
builds on you.”
25
Kate stood a moment in the draught.
“She’s not (23) the person I pity most, for,
deluded in many ways though she may be,
she’s not the person who’s most so. I
30 mean,” she explained, “if it’s a question
of what you call building on me.”
Kate permaneció un momento ante la puerta. Luego dijo:
—Ella no es la persona a quien más compadezco, porque a pesar de ser tan ilusa como en realidad
debe de serlo, hay otros que todavía lo son mucho
más. Quiero decir —explicó—, si hablamos de lo
que tú llamas «esperar algo de mí».
He took it as if what she meant might
be other than her description of it.
35 “You’re deceiving TWO persons then,
Mrs. Lowder and somebody else?”
_________________________________
___________________________________
—¿Estás defraudando entonces a dos personas, a Mrs. Lowder y a alguien más?
She shook her head with detachment.
“I’ve no intention of that sort with respect
40 to any one now—to Mrs. Lowder least of
all. If you fail me”—she seemed to make
it out for herself—“that has the merit at
least that it simplifies. I shall go my way—
as I see my way.”
45
“ Your way, you mean then, will be to
marry some blackguard without a penny?”
Ella sacudió la cabeza con abandono.
—No tengo en este momento la intención
de defraudar a nadie, y menos aún a Mrs.
Lowder. Si tú me dejas sola —y pareció decírselo a sí misma—, eso tiene por lo menos el
mérito de simplificar las cosas. Seguiré mi camino tal como lo veo.
“You demand a great deal of satisfaction,”
50 she observed, “for the little you give.”
—Pides demasiada satisfacción —observó
Kate— por lo poco que das.
It brought him up again before her as
with a sense that she was not to be hustled,
and though he glared at her a little this had
55 long been the practical limit to his general
power of objection. “If you’re base enough
t o i n c u r y o u r a u n t ’s r e p r o b a t i o n y o u ’ r e
base enough for my argument. What, if
you’re not thinking of an utterly improper
60 person, do your speeches to me signify?
Who IS the beggarly sneak?” he went on
as her response failed.
—¿Tu camino significa, entonces, casarte con un pelagatos sin un céntimo?
Él volvió a enfrentarla y ___________
X ___ _ ________ ______ __________ ______
aunque la miró durante un momento con indignación, éste era desde hacía mucho, en la práctica, el
límite de su poder general de objeción.
—Si eres motivo suficiente para causar el disgusto de tu tía, también eres motivo suficiente para
mi hipótesis. Si no estás pensando en alguien totalmente inadecuado, ¿qué pueden significarme todos
tus discursos? ¿Quién es el miserable oportunista?
—preguntó él al no obtener respuesta.
Her
response,
when
it
65 c a m e , w a s c o l d b u t d i s t i n c t .
“He has every disposition to make
the best of you. He only wants in fact
to be kind to you.”
Su contestación, cuando vino, fue
fría pero precisa.
—Él tiene la mejor disposición del mundo hacia ti. Lo único que quiere es ser considerado contigo.
70
—¡Entonces debe de ser un asno! ¿Y cómo
piensas que puede convencerme —prosiguió su
“Then he MUST be an ass! And how in
the world can you consider it to improve
28
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
him for me,” her father pursued, “that he’s
also destitute and impossible? (24) There
are boobies and boobies even—the right and
the wrong—and you appear to have
5 carefully picked out one of the wrong. Your
aunt knows THEM, by good fortune; I perfectly trust, as I tell you, her judgement for
them; and you may take it from me once for
all that I won’t hear of any one of whom
10 SHE won’t.” Which led up to his last word.
“If you should really defy us both—!”
“Well, papa?”
padre— el hecho de que también sea un inferior y un mentecato?
Hay asnos y asnos, además; los acertados y
los equivocados, y tú pareces haber elegido cuidadosamente uno de los equivocados. Tu tía los conoce muy bien, por suerte. Yo confío a pies juntillas,
como te dije, en su juicio sobre todos ellos, y debes
convencerte de una vez por todas de que no escucharé a nadie que ella no haya querido escuchar. —
Lo que lo llevó a sus últimas palabras—: ¡Ahora si
quieres realmente desafiarnos a nosotros dos!...
—¿Qué, papá?
“Well, my sweet child, I think that—re15 duced to insignificance as you may fondly
believe me—I should still not be quite without some way of making you regret it.”
—Bien, mi querida hija, pienso que aun
reducido a la insignificancia que tú cariñosamente puedes creer que soy, no me faltaría alguna manera de hacer que lo lamentes.
She had a pause, a grave one, but not,
20 a s a p p e a r e d , t h a t s h e m i g h t m e a s u r e t h i s
d a n g e r. “ I f I s h o u l d n ’ t d o i t , y o u k n o w,
it wouldn’t be because I’m afraid of you.”
“ O h i f y o u d o n ’t d o i t , ” h e r e t o r t e d ,
“you may be as bold as you like!”
25
“Then you can do nothing at all for
me?”
Ella hizo una pausa, una grave pausa, pero
no, como parecía, para medir la magnitud de
esa amenaza.
—Si no llego a hacerlo, ¿sabes? no ha de
ser porque te tengo miedo.
—¡Oh, si no lo haces —replicó su padre—
, puedes ser todo lo audaz que quieras!
—Entonces ¿no harás nada por mí?
He showed her, this time unmistakeably—
it was before her there on the landing, at the
30 top of the tortuous stairs and in the midst of
the strange smell that seemed to cling to
them—how vain her appeal remained. “I’ve
never pretended to do more than my duty; I’ve
given you the best and the clearest advice.”
35 And then came up the spring that moved him.
“If it only displeases you, you can go to
Marian to be consoled.” What he couldn’t
forgive was her dividing with Marian her scant
share of the provision their mother had been
40 able to leave them. She should have divided
it with HIM.
Su padre le hizo ver, esta vez inequívocamente —fue allí, en el rellano, en lo alto de la
tortuosa escalera y en el vaho de extraños aromas que parecía adherirse a ellos—, cuán vanamente había apelado a él.
—Lo único que pretendo hacer es cumplir
con mi deber. Te he dado el mejor y el más claro de los consejos. —Y después surgió el resorte que lo movía—: Si te he disgustado puedes ir a casa de Marian, para que te consuele.
Lo que Mr. Croy no podía perdonar era que
hubiese dividido con Marian la reducida renta
que su madre había podido dejarles.
Debería haberla dividido con él.
45
50
55
60
gruesome horrible, grisly, disgusting, grotesco,
horripilante, tétrico, lúgubre, truculento
truculent: fierce, aggressive, belicoso, insolente,
insultante, agresivo;amenazante
65
truculento atroz, salvaje (sin alma), que sobrecoge o
asusta por su morbosidad, exagerada crueldad o
dramatismo, gruesome, atrocious, ghastly, horryfying
70
(25) Book First, Chapter 2
2
She had gone to Mrs. Lowder on her
m o t h e r ’s d e a t h — g o n e w i t h a n e ff o r t t h e
strain and pain of which made her at
present, as she recalled them, reflect on the
long way she had travelled since then.
There had been nothing else to do—not a
penny in the other house, nothing but
unpaid bills that had gathered thick while
its mistress lay mortally ill, and the
admonition that there was nothing she must
attempt to raise money on, since everything
belonged to the “estate.” How the estate
would turn out at best presented itself as a
mystery altogether gruesome; it had proved
in fact since then a residuum a trifle less
s c a n t t h a n , w i t h h e r s i s t e r, s h e h a d f o r
some weeks feared; but the girl had had
at the beginning rather a wounded sense
of its being watched on behalf of Marian
and her children. What on earth was it
supposed that SHE wanted to do to it? She
wanted in truth only to give up—to
Había ido a vivir con Mrs. Lowder a la
muerte de su madre, y la tensión, el doloroso esfuerzo de aquel cambio la hacía reflexionar ahora, y al recordarlo, sobre el
largo camino recorrido desde entonces. No
había otra cosa que hacer, ni un céntimo en
la casa materna, nada sino cuentas impagadas que habían ido acumulándose mientras
la madre yacía mortalmente enferma, y la
advertencia de que ninguna de aquellas cosas podía ser convertida en dinero porque
todo pertenecía a la «sucesión». Lo que resultaría de aquella sucesión se presentaba
como un misterio realmente inquietante; y
había dejado, en definitiva, un saldo apenas, una bicoca inferior a lo que ella, con
Marian, habían estado temiendo durante semanas; pero desde un principio la muchacha había experimentado la agraviante impresión de sentirse vigilada en resguardo de
los intereses de Marian y sus hijos. ¿Qué suponían que ella deseaba hacer con todo aque-
29
James’ Wings of the Dove
abandon her own interest, which she
d o u b t l e s s w o u l d a l r e a d y h a v e d o n e hadn ’t
the point been subject to Aunt Maud’s sharp
intervention. Aunt Maud’s intervention was
5 all sharp now, and the other point, the great
one, was that it was to be, in this light, either all put up with or all declined. Yet at
the winter ’s end, nevertheless, she could
scarce have said what stand she conceived
10 she had taken. It wouldn’t be the first time
smother
1 tr. suffocate; stifle; kill by stopping the breath of or
she had seen herself obliged to accept with
excluding air from.
smothered
irony other people’s interpreta2 tr. (foll. by with) overwhelm with (kisses, gifts,
tion of h e r c o n d u c t . S h e o f t e n ( 2 6 ) e n d e d
kindness, etc.) (smothered with affection).
3 tr. (foll. by in, with) cover entirely in or with (chicken
by giving up to them—it seemed really
smothered in mayonnaise).
4 tr. extinguish or deaden (a fire or flame) by covering 15 t h e w a y t o l i v e — t h e v e r s i o n t h a t m e t
it or heaping it with ashes etc.
their convenience.
5 intr. a die of suffocation. b have difficulty breathing.
6 tr. (often foll. by up) suppress or conceal; keep from
notice or publicity.
7 tr. US defeat rapidly or utterly.
20
25
30
35
40
45
50
55
60
65
70
The tall rich heavy house at Lancaster
Gate, on the other side of the Park and the
long South Kensington stretches, had figured to her, through childhood, through girlhood, as the remotest limit of her vague
young world. It was further off and more
occasional than anything else in the comparatively compact circle in which she revolved, and seemed, by a rigour early
marked, to be reached through long,
straight, discouraging vistas, perfect telescopes of streets, and which kept lengthening and straightening, whereas almost everything else in life was either at the worst
roundabout Cromwell Road or at the furthest
in the nearer parts of Kensington Gardens.
Mrs. Lowder was her only “real” aunt, not
the wife of an uncle, and had been thereby,
both in ancient days and when the greater
trouble came, the person, of all persons,
properly to make some sign; in accord with
w h i c h o u r y o u n g w o m a n ’s f e e l i n g w a s
founded on the impression, quite cherished
for years, that the signs made across the interval just mentioned had never been really
in the note of the situation. The main office
of this relative for the young Croys--apart
from giving them their fixed measure of
social greatness—had struck them as being
to form them to a conception of what they
were not to expect. When Kate came to think
matters over with wider knowledge, she
failed quite to see how Aunt Maud could
have been dif ferent—she had rather perceived by this time how many other things
might have been; yet she also made out that
if they had all consciously (27) lived under
a liability to the chill breath of ultima Thule
they couldn’t either, on the facts, very well
have done less. What in the event appeared
established was that if Mrs. Lowder had
disliked them she yet hadn’t disliked them
so much as they supposed. It had at any rate
been for the purpose of showing how she
struggled with her aversion that she sometimes came to see them, that she at regular
periods invited them to her house and in
short, as it now looked, kept them along on
the terms that would best give her sister
the perennial luxury of a grievance. This
sister, poor Mrs. Croy, the girl knew, had
a l w a y s j u d g e d h e r r e s e n t f u l l y, a n d h a d
brought them up, Marian, the boys and
herself, to the idea of a particular attitude,
30
tr. de Alberto Vanasco
llo? Lo único que quería en realidad era abandonar sus propios intereses, renunciar a ellos,
lo cual seguramente hubiese hecho a no mediar
la severa intervención de la tía Maud en el asunto. Esa intervención llegó a ser absoluta después, y el siguiente problema, el más grave,
fue que según su criterio había que tomarlo
todo o no recibir nada. Aunque a fines de ese
invierno, sin embargo, Kate apenas habría
podido afirmar qué decidiría al respecto. No
iba a ser la primera vez que se veía obligada
a aceptar, con suave ironía, la interpretación de los demás sobre su conducta. En
general terminaba por concederles —le parecía la única manera de sobrevivir— la versión que les era más conveniente.
La alta, rica, opulenta casa de Lancaster
Gate, al otro lado del parque y de las amplias
extensiones de South Kensington, se le había
aparecido siempre, desde chica, aun en su adolescencia, como el remoto límite del vago mundo de su juventud. Quedaba mucho más lejos
y era más ocasional que cualquier otra cosa el
relativamente compacto círculo en el cual se
movían, y por una fatalidad precozmente advertida, parecía alcanzable tan sólo a través
de extensas, abiertas, desalentadoras perspectivas que se prolongaban y sucedían sin descanso, mientras casi todas las otras cosas de
su vida se desplegaban, cuanto más, desde los
alrededores de Cromwell Road hasta el extremo más cercano de Kensington Gardens. Mrs.
Lowder era su única tía auténtica, no una simple tía política, y por eso había sido, tanto en
los viejos días como cuando la tragedia sobrevino, la persona más indicada, entre todas,
para hacer una seña; por lo cual los sentimientos de la joven se habían fundado en la impresión —mantenida inalterable con los años—
de que las señas hechas a lo largo de ese período nunca habían armonizado realmente con
la situación. La función más importante desempeñada por esta tía, para los jóvenes
Croy—aparte de suministrarles su cuota fija
de importancia social—, había consistido en
inculcarles una idea de lo que no debían esperar. Cuando Kate pudo recapacitar sobre
estos hechos con pleno discernimiento, no
alcanzó a ver de qué manera la tía Maud podría haber sido distinta, más bien percibió en
esa época cuántas otras cosas debería haber
sido; aunque también comprendió que si todos ellos habían vivido conscientemente expuestos al frío aliento de última Thule, tampoco, en los hechos, habrían podido hacer
menos. Lo que en el caso quedaba establecido era que si Mrs. Lowder no gustaba de
ellos no era hasta el punto que podían suponer. Había sido, al menos, con el propósito de demostrar cómo luchaba con esa
aversión, que algunas veces venía a verlos, o que periódicamente los invitaba a
su casa o que, en resumen, tal como ahora
se advertía, los trataba en los términos que
mejor convenían para dar a su hermana la
perenne fruición de una afrenta. Esta hermana, la desdichada Mrs. Croy, _________
siempre la había juzgado con resentimiento y
los había educado a ellos, a Marian, los chicos
y ella misma, con la idea de una particular ac-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
for signs of the practice of which they
watched each other with awe. The attitude
was to make plain to Aunt Maud, with the
same regularity as her invitations, that they
sufficed—thanks awfully—to themselves.
But the ground of it, Kate lived to discern,
was that this was only because SHE didn’t
suffice to them. The little sh e o ff e r e d w a s
to be accepted under protest, yet not
really because it was excessive . It
wounded them—there was the rub!—
bec ause it fell short.
The number of new things our young
lady looked out on from the high south
window that hung over the Park—this
number was so great (though some of
the things were only old ones altered
and, as the phrase was of other matters,
d o n e u p ) that life at present turned to her
view from week to week more and more the
face of a striking and distinguished
stranger. She had reached a great age—for
it quite seemed to her that at twenty-five
it was late to reconsider, and (28) her most
general sense was a shade of regret that she
hadn’t known earlier. The world was different—whether for worse or for better—
from her rudimentary readings, and it gave
her the feeling of a wasted past. If she had
only known sooner she might have
arranged herself more to meet it. She made
at all events discoveries every day, some
of which were about herself and others
a b o u t o t h e r p e r s o n s . Tw o o f t h e s e — o n e
under each head—more particularly
engaged, in alternation, her anxiety. She
saw as she had never seen before how
m a t e r i a l t h i n g s s p o k e t o h e r. S h e s a w,
and she blushed to see, that if in
contrast with some of its old aspects life
now affected her as a dress successfully
“ done up,” this was exactly by reason of
the trimmings and lace, was a matter of
ribbons and silk and velvet. She had a
dir e a c c e s s i b i l i t y t o p l e a s u r e f r o m s u c h
sou r c e s . S h e l i k e d t h e c h a r m i n g q u a r t e r s
her aunt had assigned her—liked them
literally more than she had in all her
o t h e r d a y s l i k e d anything; and nothing
could have been mor e uneasy than her
suspicion of her relative’s view of this truth.
Her relative was prodigious—she had never
done her relative justice. These larger
conditions all tasted of her, from morning
till night; b u t s h e w a s a p e r s o n i n r e s p e c t
to whom the growth of acquaintance
could only—strange as it might seem—
keep your heart in your mouth .
titud, cuya práctica hizo que se observaran unos a otros con temor. Esta actitud
consistía en hacerle ver con toda claridad
a la tía Maud que ellos podían bastarse
—muchísimas gracias— a ellos mismos.
Pero la razón de la misma —Kate llegó a
comprender—era que ella no era suficiente para ellos. Lo poco que ofrecía debía
ser aceptado bajo protesta aunque no, realmente, porque fuese excesivo. Resultaba
agraviante —¡ésa era la dificultad!— porque nunca bastaba.
El número de cosas nuevas que nuestra joven podía ver desde las grandes ventanas que
daban sobre el parque, en el lado sur de la casa,
era tan elevado (aunque muchas de ellas eran
realmente viejas, sólo que modificadas, y, como
se decía hablando de otras cosas,
emperifolladas), que la vida le mostraba cada
vez más, de semana en semana, el rostro de un
sorprendente y distinguido desconocido. Ella
tenía demasiada edad —porque le parecía que
a los veinticinco años era ya muy tarde para
volver a examinar las cosas— y el sentimiento
que en general la embargaba era una sombra de
pesadumbre que antes no había conocido. El
mundo era diferente —tanto para bien como
para mal— al de sus rudimentarias lecturas, lo
que le daba la sensación del tiempo perdido. Si
hubiera conocido aquello con anterioridad, habría podido prepararse mejor para afrontarlo.
De todos modos ella hacía diariamente algún
descubrimiento, cuando no sobre ella misma
sobre los demás. Dos de estos hallazgos —uno
de cada clase comprometían en particular, y
alternadamente, su ansiedad. Comprobaba de
qué manera, como nunca había observado antes, le interesaban las cosas materiales. Veía, y
se abochornaba de verlo, que si la vida la afectaba ahora —en contraste con algunos de sus
viejos aspectos—, como un vestido triunfalmente «emperejilado» era precisamente por una razón de orlas y encajes, por una cuestión
de cintas, sedas y terciopelos. Se sentía
terriblemente accesible al placer de tales procedencias. Le encantaban las lujosas habitaciones que su tía le había asignado: le gustaban
literalmente mucho más de lo que le habían
gustado todas las otras cosas en los otros años;
y nada le resultaba más incómodo que su sospecha de lo que la tía opinaba de esta verdad.
Su tía era extraordinaria: ella nunca le había
hecho justicia. Todas esas grandes cualidades
llevaban su sello personal, de la mañana a la
noche, pero su pariente era una persona con
respecto a la cual el aumento de la familiaridad
sólo podía —por extraño que esto pareciera—
tenerlo a uno con el corazón en la boca.
The girl’s second great discovery was
that, so far from having been for Mrs.
Lowder a subject of superficial consideration, the blighted home in Lexham Gardens had haunted her nights and her days.
65 Kate had spent, all winter, hours of observation that were (29) not less pointed for
being spent alone; recent events, which her
mourning explained, assured her a measure
of isolation, and it was in the isolation
70 a b o v e a l l t h a t h e r n e i g h b o u r ’s i n f l u e n c e
worked. Sitting far downstairs Aunt Maud
El segundo gran descubrimiento de la joven fue que el desahuciado hogar de Lexham
Gardens, lejos de ser para Mrs. Lowder un sujeto de superficial consideración, había rondado sus noches y sus días. Kate había pasado, en el invierno, horas de contemplación que
no eran menos acuciantes por ser vividas en
soledad: los hechos recientes, que su luto explicaba, le aseguraban cierta dosis de aislamiento y era en el aislamiento sobre todo donde, se notaba la influencia de su tía. Sentada
allí, en el piso bajo. Mrs. Lowder era aún
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rumble 1 A ) noun [of traffic etc] ruido sordo; retumbo m; rumor
[of thunder, heavy vehicle] estruendo
B ) intransitive verb [thunder] retumbar [guns] hacer
un ruido sordo
[stomach] sonar; hacer ruidos the train rumbled past 20
el tren pasó con estruendo
C ) compound rumble seat noun (US) asiento m trasero exterior
rumble strip noun banda sonora
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65
sheen n.1 a gloss or lustre on a surface. 2 radiance,
brightness. Brillo, resplandor, destello
raven (cuervo): adj. shiny and black like a
raven’s feathers <raven hair> pelo azaba- 70
che, negro brillante o parecido al cuervo, cabello de ébano, glossy black
tr. de Alberto Vanasco
was yet a presence from which a sensitive
niece could feel herself extremely under
pressure. She knew herself now, the sensitive niece, as having been marked from far
back. She knew more than she could have
told you, by the upstairs fire, in a whole
dark December afternoon. She knew so
much that her knowledge was what fairly
kept her there, making her at times circulate more endlessly between the small silkcovered sofa that stood for her in the firelight and the great grey map of Middlesex
spread beneath her lookout. To go down,
to forsake her refuge, was to meet some of
h e r d i s c o v e r i e s h a l f w a y, t o h a v e t o f a c e
them or fly before them; whereas they were
at such a height only like the rumble of a
far-off siege heard in the provisioned
citadel. She had almost liked, in these
weeks, what had created her suspense
a n d h e r s t r e s s : t h e l o s s o f h e r m o t h e r, t h e
submersion of her father, the discomfort of
her sister, the confirmation of their shrunken
prospects, the certainty, in especial, of her having to recognise that should she behave, as she
called it, decently—that is still do something
for others—she would be herself wholly without
supplies. She held that she had a right to
sadness and stillness; she nursed them
f o r t h e i r p o s t p o n i n g p o w e r. W h a t t h e y
mainly postponed was the question of
a s u r r e n d e r, t h o u g h s h e c o u l d n ’t y e t
have said exactly of what: a general
s u r r e n d e r of everything—that was at
moments the way (30) it presented itself—to
Aunt Maud’s looming “personality.” It was
by her personality that Aunt Maud was
prodigious, and the great mass of it
loomed because, in the thick, the foglike
air of her arranged existence, there were
parts doubtless magnified and parts
certainly vague. They represented at all
events alike, the dim and the distinct, a
strong will and a high hand. It was perfectly
present to Kate that she might be devoured,
and she compared herself to a trembling
kid, kept apart a day or two till her turn
should come, but sure sooner or later
to be introduced into the cage of the
lioness.
una presencia cuya extrema presión una sobrina sensitiva como Kate no podía dejar
de sentir. Ella sabía ahora, la sensitiva sobrina, que la habían señalado desde mucho
tiempo atrás. Sabía mucho más de lo que
nos hubiese podido contar durante toda una
sombría tarde de diciembre junto a la chimenea del piso alto. Sabía tanto que era ese
conocimiento lo que la retenía allí y la hacía eternizarse a veces entre el pequeño sofá
tapizado de seda que había para ella junto
al fuego y el gran mapa gris del Middlesex
que se desplegaba ante su vista. Bajar,
abandonar su refugio era encontrarse con alguno de sus descubrimientos a mitad de camino
y debía hacerles frente o escapar de ellos, mientras que en aquellas alturas eran solamente como
el lejano rumor de un asedio oído desde la aprovisionada ciudadela. Casi llegó a amar, en aquellas semanas, lo que había originado su incertidumbre y su tensión: la pérdida de su madre,
el fracaso del padre, el desconsuelo de su
hermana, la confirmación de sus limitadas
perspectivas, la certeza, en especial, de tener
que reconocer que si se conducía, como ella lo
expresaba, decentemente —lo que implicaba
también hacer algo por los demás—, se encontraría a sí misma totalmente sin provisiones. Ella
defendía su derecho a la tristeza y al sosiego, y
alimentaba a la una y el otro por su poder
de posposición. Lo que podían posponer
era la disyuntiva de rendirse o no —aunque ella no hubiera atinado a decir exactamente en qué medida a veces se le aparecía como una rendición total y general ante
la deslumbrante «personalidad» de su tía
Maud. Su tía era prodigiosa por su personalidad, y la masa imponente de ésta deslumbraba
porque en la densa, neblinosa atmósfera de su
ordenada existencia había zonas sin duda alguna magnificadas y otras ciertamente vagas, que representaban en la misma medida
lo turbio y lo nítido, una voluntad fuerte y
una audacia a toda prueba. Kate sabía perfectamente que debía ser devorada y se comparaba a sí misma con un cabrito medroso al
que se salvaguardaba durante un día o dos hasta
que le tocaba el turno, pero que estaba seguro
de que tarde o temprano sería introducido en
la jaula de la leona.
T h e c a g e w a s A u n t M a u d ’s o w n r o o m ,
her office, her counting-house, her
battlefield, her especial scene, in fine,
o f a c t i o n , s i t u a t e d o n t h e g r o u n d - f l o o r,
opening from the main hall and figuring
rather to our young woman on exit and
entrance as a guard-house or a toll-gate.
The lioness waited—the kid had at least
that consciousness; was aware of the
neighbourhood of a morsel she had reas o n t o s u p p o s e t e n d e r. S h e w o u l d h a v e
been meanwhile a wonderful lioness for
a s h o w, a n e x t r a o r d i n a r y f i g u r e i n a c a g e
or anywhere; majestic, magnificent,
high-coloured, all brilliant gloss, perpetual satin, twinkling bugles and
flashing gems, with a lustre of agate
eyes, a sheen of raven hair, a polish
of complexion that was like that of
well-kept china and that—as if the skin
La jaula era la propia habitación de la tía
Maud, su oficina, su contaduría, su campo de
batalla, el escenario privado, en suma, para su
actuación, que se hallaba en la planta baja y
daba sobre el vestíbulo central pero que ella
comparaba más exactamente, cuando salía o
entraba, con una sala de guardia o un puesto
de peaje. La leona esperaba, o por lo menos
así le parecía, al cabrito. Había advertido la
proximidad de un bocado que tenía sus razones para suponer tierno. Ella hubiese sido
mientras tanto una formidable leona para una
exhibición, una extraordinaria figura en una
jaula o algo parecido: magnífica, majestuosa,
de vivos colores, de lustre resplandeciente,
siempre satinada, con abalorios centelleantes,
y fúlgidas alhajas, un resplandor de ojos
de ágata, un brillo de pelo renegrido, y una
tersura de piel semejante a la porcelana
bien conservada y que —como si estuvie-
32
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
were too t i g h t — t o l d e s p e c i a l l y a t
curves a n d c o r n e r s . H e r n i e c e
had a quiet name for her—she
kept it quiet: thinking of
her, with a free fancy, as
somehow typically insular,
she talked to herself of Britannia of the Market Place—
B r i t a n n i a u n mistakeable but with a
(31) pen on her ear—and felt she should
not be happy till she might on some
occasion add to the rest of the panoply
a helmet, a shield, a trident and a ledger.
It wasn’t in truth, however, that the forces
with which, as Kate felt, she would have
to deal were those most suggested by an
image simple and broad; she was learning after all each day to know her companion, and what she had already most
perceived was the mistake of trusting to
easy analogies. There was a whole side of
Britannia, the side of her florid
philistinism, her plumes and her train, her
fantastic furniture and heaving bosom,
the false gods of her taste and false notes
of her talk, the sole contemplation of
which would be dangerously misleading.
She was a complex and subtle Britannia,
as passionate as she was practical, with
a reticule for her prejudices as deep as
that other pocket, the pocket full of coins
stamped in her image, that the world best
k n e w h e r b y. S h e c a r r i e d o n i n s h o r t , b e hind her aggressive and defensive front,
operations determined by her wisdom. It
w a s i n f a c t a s a b e s i e g e r, w e h a v e h i n t e d ,
t h a t o u r y o u n g l a d y, i n t h e p r o v i s i o n e d
citadel, had for the present most to think
o f h e r, a n d w h a t m a d e h e r f o r m i d a b l e i n
this character was that she was unscrupulous and immoral. So at all events in
silent sessions and a youthful off-hand
way Kate conveniently pictured her: what
this sufficiently represented being that
her weight was in the scale of certain
dangers—those dangers that, by our
showing, made the younger woman linger
a n d l u r k a b o v e , w h i l e t h e e l d e r, b e l o w,
b o t h m ilitant and diplomatic, covered as
much of the ground as possible . Yet what
were the dangers, after (32) all, but just
the dangers of life and of London? Mrs.
L o w d e r WA S L o n d o n , WA S l i f e — t h e r oar
of the siege and the thick of the fray. The re
were some things, after all, of which Britanni a
was afraid; but Aunt Maud was afraid of nothing—not even, it would appear, of arduous
thought.
se demasiado tirante— se notaba especialmente en las curvas y en los ángulos. Su
sobrina le había dado un nombre silencioso, un nombre que ella misma mantenía en
silencio: pensando en Mrs. Lowder, dejando
correr su fantasía, como hacen comúnmente
los que están aislados, se imaginaba a su tía
como la Britania de la Plaza del Mercado:
Britania inconfundible, pero con un lápiz
en la oreja y que no se sentía feliz mientras no pudiese agregar al resto de la panoplia un yelmo, un escudo, un tridente y
un libro mayor. Aunque no era exacto, sin
embargo, que las fuerzas contra las cuales
Kate debía enfrentarse fueran de aquellas
que podían sugerirse fácilmente con una
imagen simple y vasta; iba aprendiendo,
después de todo, cada día, a conocer mejor a su parienta, y lo que ya había advertido con claridad era el error de confiar en
fáciles analogías. Había toda una faceta de
Britania —la de su florido filisteísmo, sus
plumas y su séquito, sus fantásticos muebles y su pecho palpitante, los falsos dioses de su mal gusto y las falsas notas de
su charla— cuya sola contemplación podía inducir peligrosamente al error. Ella
era una Britania sutil y compleja, tan
apasionada como práctica, con un bolso
para sus prejuicios tan hondo como ese
otro lleno de monedas estampadas con su
imagen, por la que el mundo la conocía
mejor. Ella urdía, en resumen, detrás de
su línea defensiva y de ataque, operaciones aconsejadas por su sabiduría. Era,
como hemos apuntado, un sitiador sobre
el cual nuestra joven, en su bien provista
ciudadela, tenía mucho que pensar, y lo
que la hacía formidable desde ese punto
de vista era su falta de escrúpulos y de
moral. Así, por lo menos, en silenciosas
sesiones y con la impremeditación de la
juventud, era como Kate la había retratado, y lo que dicho retrato mostraba suficientemente era que su peso incidía en el
platillo de ciertos peligros, los que la mantenían en lo alto, oculta y consumiéndose,
mientras su tía, allá abajo, a la vez
combativa y diplomática, cubría el horizonte todo lo posible. Aunque ¿cuáles
eran esos peligros, después de todo, si no
los meros peligros de la vida y de Londres?
La tía Maud era Londres, era la vida: el bramar del asedio, lo más recio del combate.
Britania, al fin y al cabo, temía algunas cosas, pero tía Maud no le tenía miedo a
nada, ni aun, como parecía, a los arduos
pensamientos.
These impressions, none the less, Kate
kept so much to herself that she scarce
shared them with poor Marian, the ostensible purpose of her frequent visits to whom
yet continued to be to talk over everything.
65 One of her reasons for holding off from the
last concession to Aunt Maud was that she
might be the more free to commit herself
to this so much nearer and so much less
fortunate relative, with whom Aunt Maud
70 would h a v e a l m o s t n o t h i n g d i r e c t t o d o .
The sharpest pinch of her stat e , m e a n w h i l e ,
Estas impresiones, Kate las mantenía
tan en secreto que apenas las compartía con
la pobre Marian, y el propósito ostensible
de sus frecuentes visitas a ésta consistía
aun en hablar un poco de todo. Una de las
razones para resistirse a su última concesión a la tía Maud era que debía mantenerse libre, en lo posible, para poder dedicarse a esa otra parienta mucho más cercana y menos afortunada con la cual su tía
no tenía casi nada que ver directamente.
La mayor zozobra de su situación, mien-
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fray 2 n. 1 conflict, fighting (eager for the fray).
2 a noisy quarrel or brawl or fight. Refriega, tri- 55
fulca
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
was exactly that all intercourse with
her sister had the effect of casti ng
down her courage and tying her hands,
adding daily to her sense of the part, not
always either uplifting or sweetening,
that the bond of blood might play in
o n e ’s l i f e . S h e w a s f a c e t o f a c e w i t h i t
n o w, w i t h t h e b o n d o f b l o o d ; t h e
consciousness of it was what she seemed
most clearly to have “come into” by the
death of her mother, much of that consciousness as her mother had absorbed and carried
a w a y. H e r h a u n t i n g h a r a s s i n g f a t h e r ,
her menacing uncompromising au nt,
h e r portionless little nephews and n i e c e s ,
were figures that caused the chord of
natural piety superabundantly to vibrate.
Her manner of putting it to herself—but
more especially in respect to Marian—was
t h a t she saw what you might be brought to
by the cultivation of (33) consanguinity.
She had taken, in the old days, as she supposed, the measure of this liability ; t h o s e
being the days when, as the second-born,
she had thought no one in the world so
pretty as Marian, no one so charming, so
c l e v e r, s o a s s u re d i n a d v a n c e o f h a p p i n e s s a n d s u c c e s s . T h e v i e w w a s d i ff e r e n t
n o w, b u t h e r a t t i t u d e h a d b e e n o b l i g e d ,
for many reasons, to show as the same.
The subject of this estimate was no
l o n g e r p r e t t y, a s t h e r e a s o n f o r t h i n k i n g
her clever was no longer plain; yet,
bereaved, disappointed, de m o r a l i s e d ,
querulous, she was all the more sharply
a n d i n s i s t e n t l y K a t e ’ s e l d e r a n d K a t e ’s
o w n . K a t e ’s m o s t c o n s t a n t f e e l i n g
about her was that she would make her,
Kate, do things; and always, in
comfortless Chelsea, at the door of the
small house the small rent of which she
c o u l d n ’t h e l p h a v i n g o n h e r m i n d , s h e
fatalistically asked herself, before going
in, which thing it would probably be
this time. She noticed with profundity
that disappointment made people
selfish; she marvelled at the sereni t y — i t w a s t h e p o o r w o m a n ’s o n l y
one—of what Marian took for granted:
her own state of abasement as the
second-born, her life reduced to mere
inexhaustible sisterhood. She existed
in that view wholly for the small house
in Chelsea; the moral of which
moreover, of course, was that the more
you gave yourself the less of you was
left. There were always people to
snatch at you, and it would never occur
to THEM that they were eating you up.
They did that without tasting.
tras tanto, era precisamente que todo trato
con su hermana tenía el efecto de menoscabar su coraje y de trabar sus movimientos, lo que diariamente se agregaba a su sentido del papel —no siempre reconfortante
ni balsámico— que los vínculos de sangre
deben desempeñar en nuestras vidas. Kate
se hallaba ahora enfrentada a esos vínculos
de sangre, a cuya conciencia le parecía haber despertado plenamente con la muerte de
su madre, no obstante todo lo que ésta había absorbido y arrebatado de dicha conciencia. Su deambulante y fastidioso padre, la tía intransigente y amenazante, sus
pequeños sobrinos y sobrinas desposeídos,
eran figuras que hacían vibrar en exceso las
fibras de su natural piedad. La forma en que
la joven se lo expresaba a sí misma —pero
en especial con respecto a Marian— era que
ella veía hasta qué punto puede conducirnos el ejercicio de la consanguinidad. Ella
había podido tomar, en los viejos tiempos,
la medida de esta dependencia; era en aquellos tiempos cuando ella, como hija segunda,
pensaba que nadie sobre la tierra podía ser tan
hermosa como Marian, nadie tan encantadora,
tan despierta, tan merecedora, por adelantado,
del éxito y de la felicidad. El panorama había
cambiado, ahora, pero por muchas razones su
actitud había debido mantenerse inalterable.
El sujeto de aquellas consideraciones había
perdido ya su belleza, y los motivos para pensar que era inteligente ya no estaban muy claros, pero aun así, acongojada, frustrada, vencida, quejosa, Marian seguía siendo de la manera más insistente y aguda, la hermana mayor de Kate, el más cercano de los suyos. Su
impresión más constante respecto de ella era
que Marian le hacía hacer cosas, y siempre,
en la desolada Chelsea, de pie frente a la puerta de esa pequeña casa cuyo ínfimo alquiler
no podía apartar de su espíritu, ella se preguntaba invariablemente, antes de entrar,
qué nuevas cosas le haría hacer esa vez.
Comprendía con magnanimidad que la desilusión vuelve egoísta a la gente y se maravillaba de la calma —era lo único que su
pobre hermana se permitía— con que
Marian daba ciertas cosas por sentadas: su
propia situación de sometimiento como
hermana menor, su vida reducida a la mera
condición inagotable de ser su hermana.
Desde ese punto de vista, ella existía exclusivamente para la casita de Chelsea,
cuya moraleja, por otra parte, era que
cuanto más uno da de sí mismo, menos le
queda de sí. Siempre había gente dispuesta a saltar sobre uno, pero nunca se les ocurriría pensar a ellos que nos estaban devorando.
Lo hacían sin sentir el sabor.
There was no such misfortune, or at
any rate no such discomfort, she further
reasoned, as to be formed at once for be65 ing and for seeing. You always saw, (34)
in this case something else than what you
were, and you got in consequence none of
the peace of your condition. However, as
she never really let Marian see what she
70 w a s M a r i a n m i g h t w e l l n o t h a v e b e e n
aware that she herself saw. Kate was ac-
No había mayor desgracia, o, por lo menos, incomodidad, razonaba adicionalmente,
que la de haber sido creados al mismo tiempo para sentir y para ver. Uno siempre veía,
en ese caso, más de lo que realmente era, y
en consecuencia no podía gozar de la tranquilidad de su condición. Sin embargo, como
nunca le había dejado ver a Marian lo que
ella en verdad era, Marian nunca llegó a advertir que ella misma veía. Kate no era, se-
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bereaved : destrozado, desconsolado
bereave : 1 to deprive of something — usually used
with of <madam, you have bereft me of all words 35
— Shakespeare> 2 : to take away (a valued or
necessary possession) especially by force
bereave v.tr. (esp. as bereaved adj.) (foll. by of)
deprive of a relation, friend, etc., esp. by death.
bereavement n. sorrow, condolencia, pérdida
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cordingly to her own vision not a hypocrite of virtue, for she gave herself up; but
she was a hypocrite of stupidity , for she
kept to herself everything that was not
herself. What she most kept was the particular sentiment with which she watched
her sister instinctively neglect nothing
that would make for her submission to
t h e i r a u n t ; a s t a t e o f t h e s p i r i t t h a t p e rhaps marked most sharply how poor you
might become when you minded so much
the absence of wealth. It was through Kate
that Aunt Maud should be worked, and
nothing mattered less than what might become of Kate in the process. Kate was to
burn her ships in short, so that Marian
should profit; and Marian’s desire to profit
was quite oblivious of a dignity that had
after all its reasons—if it had only
understood them—for keeping itself a
little stiff. Kate, to be properly stiff for
both of them, would therefore have had to
be selfish, have had to prefer an ideal of
behaviour—than which nothing ever
was more selfish—to the possibility of
s t r a y crumbs for the four small creatures.
The tale of Mrs. Lowder ’s dis g u s t a t h e r
e l d e r n i e c e ’s m a r r i a g e t o M r. C o n d r i p
had lost little of its point; the
i n c r e d i b l y f a t u o u s b e h a v i o u r o f M r.
Condrip, the parson of a dull suburban
parish, with a saintly profile which was
always in evidence, being so distinctly on
r e c o r d to keep criticism consistent. He had
presented his profile on system, having,
goodness (35) knew, nothing else to present—
nothing at all to full-face the world with, no
imagination of the propriety of living and
minding his business. Criticism had remained
on Aunt Maud’s part consistent enough; she
was not a person to regard such proceedings
as less of a mistake for having acquired
more of the privilege of pathos. She hadn’t
been forgiving, and the only approach she
made to overlooking them was by overlooking—with the surviving delinquent—the
solid little phalanx that now represented
them. Of the two sinister ceremonies that
she lumped together, the marriage and the
interment, she had been present at the
former, just as she had sent Marian before
it a liberal cheque; but this had not been for
her more than the shadow of an admitted
link with Mrs. Condrip’s course. She
disapproved of clamorous children for whom
there was no prospect; she disapproved of
weeping widows who couldn’t make their
errors good; and she had thus put within
Marian’s reach one of the few luxuries left
when so much else had gone, an easy
pretext for a constant grievance. Kate
Croy remembered well what their mother,
in a d i ff e r e n t q u a r t e r, h a d m a d e o f i t ; a n d
i t w a s M a r i a n ’s m a r k e d f a i l u r e t o p l u c k
the fruit of resentment that committed
them as sisters to an almost equal fellowship in abjection. If the theory was
that, yes, alas, one of the pair had ceased
to be noticed, but that the other was noticed enough to make up for it, who
would fail to see that Kate couldn’t
35
tr. de Alberto Vanasco
gún su propia visión, una hipócrita moral,
porque se entregaba totalmente; era más
bien una hipócrita mental, ya que reservaba para ella todo lo que no era ella misma.
Lo que en especial reservaba era el sentimiento con que veía a su hermana no descuidar nada que de alguna manera pudiese
acrecentar su sumisión frente a la tía Maud,
estado de ánimo éste que le hacía ver más
agudamente qué pobre puede uno llegar a
ser cuando le preocupa tanto la falta de dinero. Era por intermedio de Kate que se
debía conmover a la tía, y nada importaba
menos que lo que podía pasarle a Kate en
el proceso. En síntesis, Kate debía quemar
sus naves para que Marian se beneficiase,
aun a costa de olvidar una dignidad que
después de todo todavía tenía sus razones
—si sólo se hubiese preocupado por ellas—
para mantenerse un poco erguida. Kate, para
erguirse suficientemente por las dos, habría
tenido por lo tanto que hacerse egoísta,
habría tenido que preferir un ideal de conducta —y nada hay más egoísta que un ideal
de conducta— a la posibilidad de conseguir
unas ____ migajas para sus cuatro sobrinitos. La historia del disgusto de Mrs. Lowder
por el casamiento de Marian había perdido poco
de su efervescencia por causa del carácter increíblemente fatuo de Mr. Condrip —pastor de
una oscura parroquia suburbana, con un perfil
santurrón siempre en evidencia—, que se destacaba por su eficacia para mantener vivas las
críticas. Siempre había presentado su perfil, por
sistema, y porque no tenía, Dios era testigo, ninguna otra cosa que presentar, nada en absoluto
con que dar la cara plena al mundo ni la menor
idea de la conveniencia de vivir y dejar vivir a
los demás. Las críticas habían continuado siendo bastante coherentes para la tía Maud: ella
no era persona para disculpar el error de semejantes procedimientos por el hecho de que
hubieran adquirido el privilegio del patetismo. Ella no perdonaba, y su única manera de
pasarlo por alto era pasando por alto —junto
a la culpable sobreviviente— ala pequeña y
compacta falange que ellos formaban ahora.
De las dos siniestras ceremonias —la boda y
el entierro—, que ella mezclaba en una sola,
la tía había asistido solamente a la primera
así como había enviado a Marian, antes de la
misma, un generoso cheque, aunque esto no
era para ella ni siquiera la sombra de un admitido vínculo con el destino de Mrs.
Condrip. Ella desaprobaba aquellos hijos revoltosos para quienes no había perspectivas;
desaprobaba las viudas afligidas que eran incapaces de reparar sus errores; y así dejaba al
alcance de Marian uno de los pocos lujos que
quedan cuando se ha perdido tanto: el fácil
pretexto para una constante pesadumbre. Kate
Croy recordaba muy bien la actitud que había adoptado su madre, en otro ámbito, y la
falta más notoria de Marian consistía en cosechar los frutos de ese resentimiento que las
había llevado a ambas, como hermanas, a un
mutuo compañerismo en la abyección. Si suponemos que sí, ¡ay!, una de las dos había
dejado de advertirlo pero la otra lo comprendía lo suficiente como para suplir dicha falta, ¿quién hubiera podido dejar de
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
separate herself without a cruel pride?
That lesson became sharp for our young
lady the day after her interview with her
f a t h e r.
ver que Kate no podía apartarse sin un cruel
orgullo? La lección se le hizo más aguda a
la joven al día siguiente de la entrevista con
su padre.
(36) “I can’ t imagine,” Marian on this
occasion said to her, “how you can think
of anything else in the world but the horrid way we’re situated.”
—No llego a entender —dijo Marian en
esa ocasión— cómo puedes pensar en cualquier otra cosa que no sea esta horrible situación en que nos hallamos.
“And, pray, how do you know,” Kate
e n q u i r e d i n r e p l y, “ a n y t h i n g a b o u t m y
thoughts? It seems to me I give you sufficient proof of how much I think of YOU.
15 I d o n ’t r e a l l y, m y d e a r, k n o w w h a t e l s e
you’ve to do with!”
—¿Y qué sabes tú —preguntó Kate a
modo de respuesta— sobre mis pensamientos? Creo que te he dado suficientes pruebas
de lo mucho que pienso en vosotros. ¡Aunque no sé, realmente, querida, qué más tiene
que ver esto contigo!
Marian’s retort on this was a stroke as
to which she had supplied herself with sev20 eral kinds of preparation, but there was none
the less something of an unexpected note in
its promptitude. She had foreseen her
sister ’s general fear; but here, ominously,
w a s
t h e
s p e c i a l
o n e .
25 “ W e l l , y o u r o w n b u s i n e s s i s o f
c o u r s e your own business, and you
m a y s a y t h e r e ’s n o o n e l e s s i n a p o s i t i o n
than I to preach to you. But, all the
same, if you wash your hands of me for
30 e v e r i n c o n s e q u e n c e , I w o n ’ t , f o r t h i s
once, keep back that I don’t consider
you’ve a right, as we all stand, to throw
y o u r s e l f a w a y. ”
La réplica de Marian, entonces, fue instantánea como si se hubiese provisto, para la emergencia, con varias clases de argumentos, pero
hubo, no obstante, un leve acento inesperado
en su prontitud. Había presentido el temor general de su hermana, pero aquí, auguralmente,
se hallaba frente a uno bien preciso.
—Bien, por supuesto que tus asuntos son
cosa tuya, y podrás decir que soy la menos
indicada, en mi posición, para sermonearte.
Pero de todos modos te aseguro que, si por
causa de eso te lavas las manos definitivamente de mis problemas, no voy a dejar de
pensar que no tienes ningún derecho a escabullirte de esa manera en la condición en que
nos hallamos.
35
Era después de la comida de los chicos,
que era a la vez la de Marian, pero que su
tía se había esforzado para que no fuese
también la suya, y las dos jóvenes se hallaban aún ante el mantel ajado, de los dispersos
delantales de los chicos, de la vajilla gastada, del
olor a verduras hervidas que impregnaba el ambiente.
Kate había preguntado —con diplomacia— si
podía subir un poco la ventana, y Mrs.
Condrip había respondido —sin ninguna—
que hiciera lo que mejor le pareciese. Ella frecuentemente tomaba tales preguntas como si
de alguna manera repercutieran sobre la pura
esencia de sus niños. Los cuatro se habían retirado con mucho ruido y agitación, bajo el imperfecto control de la pequeña gobernanta irlandesa, que su tía había conseguido para ellos
y que según mascullaba estaba decidida a no
prolongar aquel martirio sin corona que para
ella era ya más que una amenaza. Su madre había llegado a ser para Kate —quien lo tomaba
sólo como un afecto de ser madre de ellos—
algo totalmente distinto a la dulce Marian
de otros tiempos: la viuda de Mr. Condrip
oscurecía dilatadamente aquella imagen.
Era apenas algo más que una deteriorada reliquia, un prosaico producto suyo, como si
hubiese sido pasada a través de él como a lo
largo de un empedernido embudo sólo para
salir retorcida e inútil, vacía de todo menos
de lo que él había estimado conveniente. Se
había puesto colorada y casi gorda, lo que no
era un signo muy apropiado de duelo, y menos
aún para una Croy, en particular una Croy en
apuros. Se parecía cada vez más a las dos hermanas solteras de su marido, que venían a verla
—según impresión de Kate con demasiada fre-
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It was after the children’s dinner, which was
also their mother’s, but which their aunt mostly
contrived to keep from ever becoming her own
luncheon; and the two young women were still
in the presence of the crumpled t a b l e c l o t h ,
the dispersed p i n a f o re s, t h e scraped
dishes, the lingering odour of boiled
food. Kate had asked with ceremony if
she might put up a window a little, and
Mrs. Condrip had replied without it that
she might do as she liked. She often
received such enquiries as if they reflected in a manner on the pure essence
of her little ones. The four had retired,
with much movement and noise, under
imperfect (37) control of the small Irish
governess whom their aunt had hunted up
for them and whose brooding resolve not
to prolong so uncrowned a martyrdom
she already more than suspected. Their
mother had become for Kate—who took
it just for the effect of being their
mother—quite a different thing from the
m i l d M a r i a n o f t h e p a s t : M r. C o n d r i p ’s
widow expansively obscured that image.
She was little more than a ragged relic,
a plain prosaic result of him—as if she
had somehow been pulled through him as
through an obstinate funnel, only to be
left crumpled and useless and with
n o t h i n g i n h e r b u t w h a t h e a c c o u n t e d f o r.
She had grown red and almost fat, which
were not happy signs of mourning; less
a n d l e s s l i k e a n y C r o y, p a r t i c u l a r l y a
Croy in trouble, and sensibly like her
husband’s two unmarried sisters, who
c a m e t o s e e h e r, i n K a t e ’s v i e w, m u c h t o o
36
X
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
often and stayed too long, with the consequence of inroads upon the tea and
bread-and-butter—matters as to which
Kate, not unconcerned with the
t r a d e s m e n ’s b o o k s , h a d f e e l i n g s . A b o u t
t h e m m o r e o v e r M a r i a n WA S t o u c h y, a n d
her nearer relative, who observed and
weighed things, noted as an oddity that
she would have taken any reflexion on
them as a reflexion on herself. If that
was what marriage necessarily did to you
Kate Croy would have questioned
marriage. It was at any rate a grave
example of what a man—and such a
man!—might make of a woman. She
could see how the Condrip pair pressed
t h e i r b r o t h e r ’s w i d o w o n t h e s u b j e c t o f
Aunt Maud—who wasn’t, after all,
T H E I R a u n t ; m a d e h e r , o v e r t h e i r i n t e rminable cups, chatter and even swagger
about Lancaster Gate, made her (38)
more vulgar than it had seemed written
that any Croy could possibly become on
such a subject. They laid it down, they
rubbed it in, that Lancaster Gate was to
be kept in sight, and that she, Kate, was
t o k e e p i t ; s o t h a t , c u r i o u s l y, o r a t a l l
e v e n t s s a d l y, o u r y o u n g w o m a n w a s s u r e
of being in her own person more permitt e d to them as an object of comment than they
would in turn ever be permitted to herself.
The beauty of which too was that Marian
didn’t love them. But they were Condrips—
they had grown near the rose; they were
almost like Bertie and Maudie,
like Kitty and Guy. They talked of
the dead to her, which Kate never
did; it being a relation in which
Kate could but mutely listen. She
couldn’t indeed too often say to
herself that if that was what marriage
did to you—! It may easily be
guessed therefore that the ironic
light of such reserves fell straight
a c r o s s t h e f i e l d o f M a r i a n ’s w a r n i n g .
“I don’t quite see,” she answered, “where
in particular it strikes you that my danger
lies. I’m not conscious, I assure you, of the
least disposition to ‘throw’ myself
anywhere. I feel that for the present I’ve
been quite suf ficiently thrown.”
cuencia y se quedaban demasiado tiempo, con
las correspondientes incursiones sobre el té y
el pan con manteca, actitudes acerca de las cuales Kate —que no era ajena a las cuentas de los
proveedores— tenía sus ideas. Por otra parte,
Marian era muy quisquillosa en lo que a sus cuñadas concernía, y su hermana menor, que notaba y
ponderaba las cosas, veía como una extravagancia que ella tomase cualquier reflexión sobre sus
cuñadas como una observación sobre sí misma.
Si ésos eran necesariamente los efectos del matrimonio, Kate Croy entonces lo objetaba plenamente. Era un patético ejemplo, de todas maneras, de
lo que un hombre —¡y nada menos que un hombre como ése!— podía hacer de una mujer. Veía
cómo aquellas dos Condrip presionaban sobre la
viuda del hermano con respecto a la tía Maud, la
cual, después de todo, no era tía de ellas, y la
transformaban ante sus interminables tazas de
té, con su charla y aun sus jactancias sobre
Lancaster Gate, en algo mucho más vulgar
de lo que hubiese podido pensarse de una
Croy a ese respecto. Insistían, machacaban, en que no se debía perder de vista
Lancaster Gate, y en que era ella, Kate, la
encargada de conseguirlo, por lo que la joven, curiosamente, o, en todo caso, penosamente, estaba segura de ser, de forma personal, un tema de conversación muy lícito para
ellas, no obstante que ellas jamás habrían permitido que esta situación se invirtiera. Lo
mejor de todo, por otra parte, era que Marian
no las quería. Pero las dos eran Condrip, habían crecido cerca de él, cerca de la rosa y
tenían su perfume, eran casi como sus hijos,
Bertie y Maudie, Kitty y Guy. Ellas le hablaban del difunto, cosa que Kate nunca hacía,
por lo que se trataba de una relación ante la
cual Kate no podía sino escuchar en silencio.
Ella no podía, por cierto, decirse a sí misma
con demasiada frecuencia que si ésos eran
necesariamente los efectos del matrimonio...
Se puede suponer fácilmente, entonces, que
la leve ironía de estas reservas subrayó su
réplica a la advertencia de Marian.
—No veo, en particular —dijo—, dónde está ese peligro que te inquieta. Te aseguro que no tengo, conscientemente, la menor
intención de escabullirme de ninguna parte.
Lo que siento, por ahora, es que ya he sido
bastante zarandeada por los demás.
“ Yo u d o n ’t f e e l ” — M a r i a n b r o u g h t i t
all out—“that you’d like to marry Merton
55 D e n s h e r ? ”
—¿Y no sientes —estalló Marian de pronto— como si quisieras casarte con Merton
Densher?
Kate took a moment to meet this enquiry.
“ I s it your idea that if I should feel so
I would be bound to give you notice, so
60 t h a t y o u m i g h t s t e p i n a n d h e a d m e o f f ?
Is that your idea?” the girl asked. Then
as her sister also had a pause, “I don’t
know what makes you talk of Mr.
Densher,” she observed.
65
“I talk of him just because you don’t .
That you (39) never do, in spite of what I
know—that’s what makes me think of him.
Or rather perhaps it’s what makes me think
70 of YOU. If you don’t know by this time
what I hope for you, what I dream of—my
Kate tardó un momento en hallar la respuesta.
—¿Tu idea es que si yo sintiera de esa
manera debería decírtelo, para que puedas
tomar cartas en el asunto y dirigirme? ¿Ésa
es tu idea? —preguntó la joven. Después,
como su hermana hiciera a su vez una pausa,
comentó—: No sé por qué tienes que hablar
de Mr. Densher.
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37
—Hablo de él justamente porque tú no
lo haces. Nunca hablas de él, aunque estoy
enterada... eso es lo que me hace pensar en
Mr. Densher. O mejor, tal vez, es lo que me
hace pensar en ti. Si no sabes todavía lo que
quiero para ti, lo que yo espero de ti, por el afec-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
attachment being what it is—it’s no use my
attempting to tell you.” But Marian had in
fact warmed to her work, and Kate was sure
she had discussed Mr. Densher with the Miss
5 Condrips. “If I name that person I suppose
it’s because I’m so afraid of him. If you want
really to know, he fills me with terror. If you
want really to know, in fact, I dislike him
as much as I dread him.”
10
“ A n d y e t d o n ’t t h i n k i t d a n g e r o u s t o
abuse him to me?”
to que te tengo, es inútil entonces que trate de
explicártelo. —Pero Marian se había acalorado
en su alegato y Kate comprendió que había estado discutiendo sobre Mr. Densher con las señoritas Condrip—. Supongo que si hablo de esa
persona es porque le tengo un miedo pavoroso. Si quieres saber la verdad, me llena de
horror. Si te interesa, puedo decirte que me
disgusta tanto como me espanta.
“Yes,” Mrs. Condrip confessed, “I do
15 t h i n k i t d a n g e r o u s ; b u t h o w c a n I s p e a k
of him otherwise? I dare say, I admit, that
I shouldn’t speak of him at all. Only I do
want you for once, as I said just now, to
k n o w. ”
20
“To know what, my dear?”
—Sí —confesó Mrs. Condrip—. Claro
que me parece peligroso. Pero ¿cómo podría
reaccionar de otra manera? Reconozco que
no debería hablar de él en absoluto. Lo único
que quiero, como acabo de decirte, es que
estés enterada.
“That I should regard it,” Marian promptly
returned, “as far and away the worst thing that
25 has happened to us yet.”
—De que para mí —repuso Marian inmediatamente—, esto es con mucho la peor cosa
que nos ha sucedido hasta ahora.
—¿Y n o t e p a r e c e p e l i g r o s o
i n j u r i a r l o e n mi presencia?
—¿Enterada de qué, querida?
“Do you mean because he hasn’t
money?”
ro?
“ Ye s , f o r o n e t h i n g . A n d b e c a u s e I
don’t believe in him.”
—Sí, eso por un lado. Y además porque
no creo en él.
Kate was civil but mechanical.
“What do you mean by not believing in
35 h i m ? ”
Kate fue cortés pero displicente.
—¿Qué quieres decir con eso de que no
crees en él?
“ We l l , b e i n g s u r e h e ’ l l n e v e r g e t i t .
A n d y o u M U S T h a v e i t . Yo u S H A L L
have it.”
—Bien, que estoy segura de que tampoco
lo tendrá nunca. Y tú debes tenerlo. Tú llegarás a tenerlo.
30
—¿Quieres decir... porque no tiene dine-
40
“To give it to you?”
descarada, saucy
—¿Para dártelo a ti?
Marian met her with a readiness
that was practically (40) pert. “ To
45 H AV E i t , f i r s t . N o t a t a n y r a t e t o
go on not having it. Then we
should see.”
Marian contestó con un desembarazo que era casi petulante.
—Para tenerlo, en primer término. Para
no seguir, de ninguna manera, sin tener dinero. Después veremos.
“ We s h o u l d i n d e e d ! ” s a i d K a t e C r o y.
50 I t w a s t a l k o f a k i n d s h e l o a t h e d , b u t i f
Marian chose to be vulgar what was one
to do? It made her think of the Miss
Condrips with renewed aversion. “I
like the way you arrange things—I
55 l i k e w h a t y o u t a k e f o r g r a n t e d . I f
i t ’s s o e a s y f o r u s t o m a r r y m e n w h o
want us to scatter gold, I wonder we
a n y o f u s d o a n y t h i n g e lse. I don’t see
so many of them about, nor what
60 i n t e r e s t I m i g h t e v e r h a v e f o r t h e m . Yo u
l i v e , m y d e a r, ” s h e p r e s e n t l y a d d e d , “ i n
a world of vain thoughts.”
—¡Claro que veremos! —dijo Kate Croy.
Era una manera de hablar que aborrecía, pero
si Marian elegía la vulgaridad, ¿qué otra cosa
podía hacer? Esto le hizo pensar en las señoritas Condrip con redoblada aversión—. Me
gusta la facilidad con que arreglas las cosas,
sobre todo lo que das por hecho. Si es tan
sencillo para nosotras casarnos con hombres
que estén dispuestos a llenarnos de dinero,
me pregunto por qué ninguna de nosotras lo
ha hecho. No veo muchos a mi alrededor ni
creo haber tenido nunca interés en ellos. Tú
vives, querida —agregó por último—, en un
mundo de vanos pensamientos.
“Not so much as you, Kate; for I see
65 w h a t I s e e a n d y o u c a n ’t t u r n i t o ff t h a t
w a y. ” T h e e l d e r s i s t e r p a u s e d l o n g
e n o u g h f o r t h e y o u n g e r ’s f a c e t o s h o w, i n
s p i t e o f s u p e r i o r i t y, a n a p p r e h e n s i o n .
“I’m not talking of any man but Aunt
70 M a u d ’s m a n , n o r o f a n y m o n e y e v e n , i f
y o u l i k e , b u t A u n t M a u d ’s m o n e y. I ’ m n o t
—No tanto como tú, Kate, porque yo veo
las cosas y tú no puedes eliminarlas de esa manera. —La mayor de las hermanas hizo una pausa que se prolongó lo suficiente como para que
en el rostro de la menor, a pesar de su superioridad, se reflejara la aprensión—. Note estoy
hablando de ningún hombre en especial sino del
hombre que elija la tía Maud; ni de ningún di-
38
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
talking of anything but your doing
w h a t S H E w a n t s . Yo u ’ r e w r o n g i f y o u
speak of anything that I want of you;
I want nothing but what she d oes.
5 T h a t ’s g o o d e n o u g h f o r m e ! ” — and
M a r i a n ’s t o n e s t r u c k h e r c o m p a n i on as of
the lowest . “If I don’t believe in Merton
Densher I do at least in Mrs. Lowder.”
nero, si lo prefieres así, sino del dinero de ella
misma. Lo único que te digo es que hagas lo
que ella quiere. Estás muy equivocada si piensas que yo deseo algo de ti: no quiero nada, salvo lo que ella haga. ¡Eso me bastará! —Y el
tono de Marian impresionó a Kate como algo
horripilante—. Si no creo en Mr. Densher, por
lo menos confío en Mrs. Lowder.
10
“ Yo u r i d e a s a r e t h e m o r e s t r i k i n g , ”
Kate returned, “that they’re the same as
p a p a ’s . I h a d t h e m f r o m h i m , y o u ’ l l b e
interested to know—and with all the brilliancy you may imagine—yesterday. ”
—Tus ideas me resultan asombrosas —
replicó la joven—, sobre todo porque son las
mismas de papá. Ayer me las comunicó, si te
interesa saberlo, y con toda la brillantez que
puedes suponer.
Marian clearly was interested to know.
“He has been to see you?”
Evidentemente, Marian quería saber.
—¿Fue a visitarte?
15
“No, I went to him.”
—No, yo fui a su casa.
20
(41) “Really?” Marian wondered. “For
what purpose?”
—¿Tú? —se sorprendió Marian—. ¿Y
con qué motivo?
“ To t e l l h i m I ’ m r e a d y t o g o t o
25 h i m . ”
—Para decirle que estaba dispuesta a irme
con él.
M a r i a n s t a r e d . “ To l e a v e
Aunt Maud—?”
“For my father, yes.”
Marian la miró con expresión incrédula.
—¿Y dejar a tía Maud?
—Por mi padre, sí.
She had fairly flushed, poor
Mrs.
Condrip,
with
horror.
“ Yo u ’ r e r e a d y — ? ”
La desdichada Mrs. Condrip casi enrojeció de horror.
—¿Es que estarías dispuesta?...
“So I told him. I couldn’t tell him
less.”
—Así se lo dije a él. No podía hacer menos.
“And pray could you tell him more?”
Marian gasped in her distress. “What in
40 t h e w o r l d i s h e TO u s ? Yo u b r i n g o u t s u c h
a thing as that this way?”
—Por favor, ¿es que podías hacer más?
—jadeó Marian en su aflicción—. ¿Qué significa él para nosotras? ¿Cómo me dices una
cosa así, de esa manera?
30
35
* it strenghthens the filial bound which no viene
al caso
They faced each other—the tears
w e r e i n M a r i a n ’s e y e s . K a t e w a t c h e d
45 t h e m t h e r e a m o m e n t a n d t h e n s a i d : “ I
h a d t h o u g h t i t w e l l o v e r — o v e r a n d o v e r.
But you needn’t feel injured. I’m not
going. He won’t have me.”
X
Las dos hermanas* se miraron. Había lágrimas en los ojos de Marian. Kate las observó rodar durante un instante, y luego dijo:
—Lo pensé muy bien, una y otra vez. Pero
no tienes por qué sentirte herida. No me iré
con él. Él no me quiso.
50
Her
companion
still
p a n t e d — i t t o o k time to subside.
“ We l l , I w o u l d n ’ t h a v e y o u — w o u l d n ’ t
recei v e y o u a t a l l , I c a n a s s u r e
you—if he had made you any
55 o t h e r a n s w e r . I d o f e e l i n j u r e d —
at your having been willing. If
you were to go to papa, my dear,
you’d have to stop coming to me.”
M a r i a n p u t i t t h u s , indefinably, a s
60 a p i c t u r e o f p r i v a t i o n f r o m w h i c h h e r
c o mpanion might shrink . S u c h w e r e t h e
threats she could complacently make,
could think herself masterful for making. “But if he won’t take you,” she
65 c o n t i n u e d , “ h e s h o w s a t l e a s t h i s
sharpness.”
Su
hermana
todavía respiraba
agitadamente. Le costaba apaciguarse.
—Bien, yo tampoco te hubiese querido,
no te hubiera recibido de ninguna manera, te
lo puedo asegurar, si él te hubiese dado cualquier otra respuesta. Me siento herida, sí, por
el solo hecho de que hayas pensado hacerlo.
Si te hubieras ido a vivir con papá, querida,
no habrías pisado más esta casa. —Marian
afirmó esto vagamente, como si se tratara de
una perspectiva de privación capaz de
amedrentar a Kate. Ésas eran las amenazas que ella pod í a h a c e r a g u s t o , q u e
se sentía terriblemente apta para hacer—. Pero si él no te aceptó —continuó—, por lo menos ha demostrado
ser perspicaz.
Marian had always her views of sharpness; she was, as her sister privately com70 mented, great on that resource. But Kate
had her refuge from irritation. “He won’ t
Marian tenía sus ideas sobre la perspicacia; era, como se comentó su hermana a
sí misma, inigualable para eso. Pero Kate
sabía dónde refugiarse de la irritación.
39
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
take me,” she simply repeated. “But he
(42) believes, like you, in Aunt Maud. He
threatens me with his curse if I leave her. ”
—Él no me aceptó—repitió simplemente—. Pero confía en tía Maud, igual que tú.
Me amenazó con repudiarme si la dejaba.
5
“So you WON’T?” As the girl at first
said nothing her companion caught at it.
“You won’t, of course? I see you won’t. But
I don’t see why, conveniently, I shouldn’t
insist to you once for all on the plain truth
10 of the whole matter. The truth, my dear, of
your duty. Do you ever think about THAT?
It’s the greatest duty of all.”
—¿Así que no lo harás? —Como la joven no respondiera inmediatamente su hermana continuó—: ¿No lo harás, no es cierto? Sé que no lo harás. Sin embargo, insisto de una vez por todas en la única verdad
de todo este asunto. La verdad, mi querida, de tu deber. ¿Nunca pensaste en eso?
Ésa es tu gran obligación.
“There you are again,” Kate laughed.
15 “ P a p a ’s a l s o immense on my duty. ”
—Otra vez lo mismo —rió Kate—. Papá también es inflexible respecto de mis deberes.
“Oh I don’t pretend to be immense, but
I pretend to know more than you do of
life; more even perhaps than papa.”
20 M a r i a n s e e m e d t o s e e t h a t p e r s o n a g e a t
this moment, nevertheless, in the light of
a kinder irony. “Poor old papa!”
—Oh, yo no pretendo ser inflexible, pero
sí pretendo saber más que tú sobre la vida, y
tal vez aún más que papá. —Y Marian parecía ver a dicho personaje, en ese momento, y
a pesar de todo, a la luz de una amable ironía—: ¡Pobre viejo! —exclamó.
She sighed it with as many condonations
25 a s h e r s i s t e r ’s e a r h a d m o r e t h a n o n c e
caught in her “Dear old Aunt Maud!”
The se were things that made Kate turn
f o r the time sharply away, and she gathered
herself now to go. They were the note again
30 of the abject; it was hard to say which of
the persons in question had most shown how
little they liked her. The younger woman
proposed at any rate to let discussion rest,
and she believed that, for herself, she had
35 done so during the ten minutes elapsing,
thanks to her wish not to break off short,
b e f o r e s h e c o u l d g r a c e f u l l y w i t h d r a w. I t
then appeared, however, that Marian had
been discussing still, and there was some40 thing that at the last Kate had to take up.
“ W h o m d o y o u m e a n b y A u n t M a u d ’s
young man?”
Había en su suspiro tantas absoluciones
como las que su hermana había captado más
de una vez en sus «¡querida tía Maud!».
Éstas eran cosas que en aquel tiempo ahuyentaban a Kate, y se dispuso a retirarse. Sentía
de nuevo el sabor de la humillación: difícilmente
hubiera podido decidir cuál de las dos personas
en cuestión había demostrado mejor lo poco que
la querían. La joven se propuso, de todos modos, terminar con aquella discusión, y así creyó
haberlo hecho durante los diez minutos que —
a causa de su deseo de no retirarse bruscamente
transcurrieron antes de que pudiera irse con
delicadeza. Sin embargo, le pareció entonces
que la discusión no había terminado todavía para
Marian y que quedaba algo que, en última instancia, Kate debía considerar.
—¿A quién te refieres cuando hablas del
hombre de tía Maud?
“Whom should I mean but Lord Mark?”
—¿Quién puede ser si no lord Mark?
45
(43) “And where do you pick up such vulgar twaddle?” Kate demanded with her clear
face. “How does such stuff, in this hole, get
to you?”
—¿De dónde has sacado ese vulgar
chisme? —preguntó Kate con serenidad—:
¿Cómo te llegan, a este agujero, esas habladurías?
She had no sooner spoken than she
asked herself what had become of the
grace to which she had sacrificed.
Marian certainly did little to save it,
and nothing indeed was so inconsequent as her ground of complaint. She
desired her to “work” Lancaster Gate
as she believed that scene of
abundance could be worked; but she
now didn’t see why advantage should
be taken of the bloated connexion to
put an affront on her own poor home.
She appeared in fact for the moment to
take the position that Kate kept her in
her “hole” and then heartlessly
r e f l e c t e d o n h e r b e i n g i n i t . Ye t s h e
didn’t explain how she had picked up
the report on which her sister had c h a l lenged her—so that it was thus left
to her sister to see in it once more a
sign of the c reeping curiosity of the
Ella no decía con frecuencia cosas que
la obligaran a preguntarse a dónde había ido
a parar el decoro al que se consagraba.
Marian, por cierto, hacía muy poco para
conservarlo, y nada en verdad era más inconsistente que su motivo de queja. Ella
deseaba que Kate «explotara» Lancaster
Gate como pensaba que debía ser explotada esa fuente de abundancia, mas no veía
ahora por qué había que sacar provecho de
ese vínculo tumefacto para lanzar semejante ultraje contra su propio y pobre hogar.
De hecho pareció en el momento adoptar la
posición de que era Kate quien la mantenía
en aquel «agujero», y después reflexionó
amargamente sobre su existencia en él. Pero
no aclaró de qué manera había obtenido la
información respecto de la cual su hermana acababa de indagarla, por lo que Kate
no pudo menos que ver en ello, una vez más,
otro signo de la rastrera curiosidad de las
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Miss Condrips. They lived in a
deeper hole than Marian, but they
k e p t t h e i r ear to the ground, they
spent their days in prowling, whereas
Marian, in garments and shoes that
seemed steadily to grow looser and
l a r g e r, n e v e r p ro w l e d. T h e r e w e r e
times when Kate wondered if the Miss
Condrips were offered her by fate as a
warning for her own future—to be
taken as showing her what she herself
might become at forty if she let things
too recklessly go. What was expected
of her by others—and by so many of
them—could, all the same, on occasion, present itself as beyond a joke;
and this was just now the aspect it particularly wore. She was not only to
quarrel with Merton Densher for the
pleasure of her five spectators—with
the Miss Condrips (44) there were five;
she was to set forth in pursuit of Lord
Mark on some preposterous theory of
the premium attached to success. Mrs.
L o w d e r ’s h a n d h a d h u n g o u t t h e p r e mium, and it figured at the end of the
course as a bell that would ring, break
out into public clamour, as soon as
touched. Kate reflected sharply enough
on the weak points of this fond fiction,
w i t h t h e re s u l t a t l a s t o f a c e r t a i n c h i l l
for her sister’s confidence; though
Mrs. Condrip still took refuge in the
plea—which was after all the great
point—that their aunt would be munificent when their aunt should be
content. The exact identity of her
candidate was a detail; what was of
the essence was her conception of the
kind of match it was open to her niece
to make with her aid. Marian always
spoke of marriages as “matches,” but
t h a t w a s a g a i n a d e t a i l . M r s . L o w d e r ’s
“aid” meanwhile awaited them—if not
to light the way to Lord Mark, then to
somebody better. Marian would put up,
in fine, with somebody better; she only
wouldn’t put up with somebody so
much worse. Kate had once more to go
through all this before a graceful issue
was reached. It was reached by her
paying with the sacrifice of Mr.
Densher for her reduction of Lord Mark
to the absurd. So they separated softly
enough. She was to be let off hearing
about Lord Mark so long as she made
it good that she wasn’t underhand
about any one else. She had denied everything and every one, she reflected as
she went away—and that was a relief;
but it also made rather a clean sweep
of the future. The prospect put on a
bareness that already gave her something in common with the Miss
Condrips.
70
41
tr. de Alberto Vanasco
señoritas Condrip. Ellas vivían en un agujero mucho más profundo que el de Marian,
pero tenían siempre un oído pegado al suelo y se pasaban el día al acecho, mientras
Marian, con ropas y zapatos que parecían
cada vez más sueltos y más holgados, nunca salía a merodear. Kate se preguntaba a
veces si las señoritas Condrip no le habían
sido ofrecidas por el destino como una advertencia de su propio futuro, para demostrarle lo que ella misma podía llegar a ser a
los cuarenta si dejaba que las cosas siguieran su curso despreocupadamente. Lo que
los demás —que eran tantos— esperaban
de ella podía tomarse, después de todo, en
aquella oportunidad, a lo sumo como una
broma; y ése era el aspecto que presentaba
especialmente ahora. Ella debía no solamente disgustarse con Merton Densher para
complacer a sus cinco espectadores (con las
señoritas Condrip llegaban a cinco), sino
además lanzarse en persecución de lord
Mark en nombre de la absurda teoría de que
al éxito correspondía un premio. El premio
había sido fijado por Mrs. Lowder y resplandecía al final de la pista como una campanilla que habría de sonar, desencadenando el clamor de la multitud, apenas la tocase. Kate reflexionó con bastante agudeza sobre
los puntos débiles de esta extravagante ficción,
con lo que consiguió atenuar un poco la
confianza de su hermana, a u n q u e
Mrs. Condrip buscó refugio en la
argumentación —que era al fin y al cabo
el punto decisivo— de que la tía Maud sería
dadivosa cuando se cumpliera con su voluntad. La identidad precisa de su candidato era
sólo un detalle; lo que hacía a la esencia del
caso era su concepción de la clase de matrimonio que su sobrina podría llegar a concretar con su ayuda. Marian siempre definía
los casamientos como «matrimonios»:, pero
ése también era un detalle. La ayuda de Mrs.
Lowder, mientras tanto, las aguardaba, si no
para guiarla a ella hacia lord Mark, hacia alguien entonces mejor. Marian podía tolerar, en resumidas cuentas, a uno mejor;
lo que no toleraría nunca s e r í a a a l g u i e n t a n t o p e o r. K a t e d e b i ó , u n a
vez más, soportar todo esto para llegar a un final armonioso. Para hacerl o t u v o q u e p a g a r c o n e l s a c r i f i cio de
Mr. Densher la reducción al absurdo de
lord Mark. Se separaro n , p o r l o t a n t o ,
sin mucha aspereza. Dejarían de mezclarla con lord Mark mientras ella
probara que no trataba con ningún
otro bajo cuerda. Había negado todo
y a todos, pensó Kate al salir, y
eso era un alivio; pero era también algo que dejaba en blanco su
f u t uro. Esto le produjo una sensación
de desnudez que la hacía tener, desde
ahora, algo en común con las señoritas
Condrip.
James’ Wings of the Dove
(47) Book Second, Chapter 1
tr. de Alberto Vanasco
LIBRO SEGUNDO
3
M e r t o n D e n s h e r, w h o p a s s e d t h e b e s t
5 hours of each night at the office of his
n e w s p a p e r, h a d a t t i m e s , d u r i n g t h e d a y,
to make up for it, a sense, or at least an
appearance, of leisure, in accordance
with which he was not infrequently to be
10 m e t i n d i ff e r e n t p a r t s o f t h e t o w n a t m o ments when men of business are hidden
from the public eye. More than once duri n g t h e p r e s e n t w i n t e r ’s e n d h e h a d d e v i a t e d t o w a r d t h r e e o ’ c l o c k , o r t o w a r d f o u r,
15 into Kensington Gardens, where he might for a while,
on each occasion, have been observed to d e m e a n
himself as a person with nothing to
do. He made his way indeed, for the
most part, with a certain directness
20 o v e r t o t h e n o r t h s i d e ; b u t o n c e t h a t
ground was reached his behaviour
was noticeably wanting in point. He
moved, seemingly at random, from
alley to alley; he stopped for no
25 r e a s o n a n d r e m a i n e d i d l y a g a z e ; h e
s a t d o w n i n a chair and then changed
to a bench; after which he walked about
again, only again to repeat both the
v a g u e n e s s a n d t h e v i v a c i t y. D i s t i n c t l y h e
30 w a s a m a n e i t h e r w i t h n o t h i n g a t a l l t o
do or with ever so much to think about;
and it was not to be denied that the impression he might often thus easily make
had the effect of causing the burden of
35 p r o o f i n c e r t a i n d i r e c t i o n s t o r e s t o n h i m .
It was a little the fault of his aspect, his
personal marks, which made it almost impossible to name his profession.
Merton Densher, que pasaba las mejores horas de la noche en su despacho del
periódico, gozaba a veces durante el día
—en compensación— de la sensación, o
por lo menos la apariencia, de ociosidad,
por lo cual no era raro encontrarlo en distintas partes de la ciudad a esas horas en
que los hombres de negocios se hallan
ocultos a los ojos del mundo. Más de una
vez, en aquel _____ invierno, se había desviado, a eso de las tres, o las cuatro, hasta
Kensington Gardens, donde se le habría podido observar conducirse por un momento, en cada ocasión, como alguien que no
tiene nada que hacer. Recorría la mayor
parte del trayecto, es verdad, con una dirección precisa, hacia el lado norte, pero
una vez llegado allí su paseo no tenía evidentemente un fin determinado. Se hubiera
dicho que caminaba a la ventura de un sendero a otro; se detenía sin motivo alguno y
se sumía indolentemente en la contemplación; se sentaba en un banco y después se
trasladaba a otro; luego se ponía de pie otra
vez y seguía dando vueltas, nada más que
para persistir en la imprecisión y la prontitud. Sin duda alguna se trataba de un hombre que, o no tenía nada que hacer en absoluto, o tenía mucho en qué pensar, y no
puede negarse que la impresión que producía generalmente hacía recaer casi todo el
peso de la prueba —de uno u otro género—
en su persona. Un poco se debía esto a su
aspecto, a sus rasgos personales, que hacían tan difícil determinar su profesión.
40
Era un joven inglés delgado, espigado,
vulgar, susceptible desde cierto punto de vista a la clasificación, como por ejemplo, por
ser un caballero, por pertenecer bastante
específicamente a la clase de los individuos
educados, en general correctos y agradables,
aunque —sin llegar a ser en esto ni extraordinario ni anormal— no dejaba de suscitar
ciertas dudas a un observador. Era demasiado joven para pertenecer a la Cámara de
los Comunes y demasiado espontáneo para
pertenecer al ejército. Demasiado refinado, se
hubiera dicho, para la ciudad, y —excluyendo el corte de su ropa—demasiado escéptico,
se hubiera presentido, para la Iglesia. Por otra
parte, era demasiado confiado para ser diplomático, y aun tal vez científico, mientras que
al mismo tiempo, quién sabe, dependía demasiado de sus sentidos para ser poeta pero
no tanto de ellos como para ser pintor. Uno
hubiera podido acercarse a él lo suficiente
como para reconocer en su mirada la fuerza
virtual de las ideas, pero nada habría podido
aventurarse sobre las ideas mismas. La dificultad con Densher radicaba en que parecía
difuso sin llegar a ser débil, desocupado sin
parecer vacío. Esto se debía posiblemente al
detalle de sus largas piernas, aptas para estirarse; de su pelo lacio y su bien formada cabeza, nunca, esta última, nítidamente en reposo pero dispuesta, en excesiva retribución,
y respondiendo a un reclamo totalmente dis-
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(48) He was a longish, leanish,
fairish young Englishman, not unamenable,
o n c ertain sides, to classification—as for
instance by being a gentleman, by being rather
specifically one of the educated, one of the
generally sound and generally civil; yet,
though to that degree neither extraordinary
nor abnormal, he would have f a i l e d t o p l a y
s t r a i g h t i n t o a n o b s e r v e r ’s h a n d s . H e
was young for the House of
C o m m o n s , h e w a s l o os e f o r t h e A r m y.
He was refined, as might have been said,
for the City and, quite apart from the
cut of his cloth, sceptical, it might have
b e e n f e l t, f o r t h e C h u r c h . O n t h e o t h e r
h a n d h e w a s c r e d u l o u s f o r d i p l o m a c y, o r
perhaps even for science, while he was
perhaps at the same time too much in his
mere senses for poetry and yet too little
i n t h e m f o r a r t . Yo u w o u l d h a v e g o t f a i r l y
near him by making out in his eyes the
potential recognition of ideas; but you
would have quite fallen away again on the
question of the ideas themselves. The difficulty with Densher was that he looked
vague without looking weak—idle witho u t l o o k i n g e m p t y. I t w a s t h e a c c i d e n t ,
p o s s i b l y, o f h i s l o n g l e g s , w h i c h w e r e a p t
to stretch themselves; of his straight hair
a n d h i s w e l l - s h a p e d h e a d , n e v e r, t h e l a t t e r, n e a t l y s m o o t h , a n d a p t i n t o t h e b a r gain, at the time of quite other calls upon
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tr. de Alberto Vanasco
it, to throw itself suddenly back and,
supported behind by his uplifted arms
and interlocked hands, place him for
unconscionable periods in communion
with the ceiling, the tree-tops, the sky.
He was in short visibly absent-minded,
irregularly clever, liable to drop what
wa s near and to take up what was far; he
was more a prompt critic than a prompt
follower of custom. He (49) suggested
a b o v e a l l , h o w e v e r , t h a t w o n d ro u s s t a t e
of youth in which the elements, the
metals more or less precious, are so in
fusion and fermentation that the question
of the final stamp, the pressure that fixes
the value, must wait for comparative
coolness. And it was a mark of his
interesting mixture that if he was
irritable it was by a law of considerable
subtlety—a law that in intercourse with
him it might be of profit, though not
e a s y, t o m a s t e r. O n e o f t h e e f f e c t s o f i t
was that he had for you surprises of
t o l e r a n c e a s well as of temper.
tinto, a echarse súbitamente hacia atrás y,
sostenida por los brazos levantados y las
manos entrelazadas, ponerlo en comunión,
durante períodos inverosímiles, con el cielo
raso, la copa de los árboles, las nubes. En
resumen, era visiblemente abstraído, irregularmente listo, propenso a descuidar lo inmediato y a considerar lo remoto; era, en general, más respetuoso de los hábitos que
obsecuente con ellos. Sugería, sin embargo,
por encima de todo, esa portentosa condición de la juventud en la cual sus elementos,
sus metales más o menos preciosos, se hallan
en tal estado de fusión o de fermentación, que
el proceso de la estampa final, la impresión
que ha de fijar los valores, debe esperar su
relativo enfriamiento. Y un acento distinto
de esa interesante mezcla era que siendo irritable lo era por una ley de considerable sutileza, una ley que —en caso de tratar con él—
debía ser provechoso, aunque no fácil, dominar. Una de las consecuencias de esto era que
le reservaba a su prójimo sorpresas de tolerancia tanto como de irritación.
He loitered, on the best of the relenting days, the several occasions we
speak of, along the part of the Gardens
nearest to Lancaster Gate, and when,
always, in due time, Kate Croy came
out of her aunt’s house, crossed the
road and arrived by the nearest
entrance, there was a general
publicity in the proceeding which made
it slightly anomalous. If their meeting
was to be bold and free it might have
taken place within doors; if it was to be
shy or secret it might have taken place
almost anywhere better than under Mrs.
L o w d e r ’s w i n d o w s . T h e y f a i l e d i n d e e d t o
remain attached to that spot; they wandered and strolled, taking in the course
of more than one of these interviews a
considerable walk, or else picked out a
couple of chairs u n d e r o n e o f t h e g r e a t
trees and sat as much apart—apart from
every one else—as possible. But Kate had
each time, at first, the air of wishing to
expose herself to pursuit and capture if
those things were in question. She made
the point that she wasn’t underhand,
any more than she was vulgar; that the
Gardens were charming in themselves
and (50) this use of them a matter of
taste; and that, if her aunt chose to
glare at her from the drawing-room or
to cause her to be tracked and overtaken ,
she could at least make it convenient
t h a t t h i s s h o u l d b e e a s i l y d o n e . The fact
was t hat the relation between these young
persons abounded in such oddities a s were
not inaptly symbolised by assignations that
had a good deal more appearance than
motive. Of the strength of the tie that held
them we shall sufficiently take the measure;
but it was meanwhile almost obvious that if
the great possibility had come up for them
it had done so, to an exceptional degree, under the protection of the famous law of c o n traries. Any deep harmony that might
eventually govern them would not be
Vagaba, en lo mejor de los días templados y en las muchas ocasiones de las cuales
hablamos, a lo largo de los jardines y en el
extremo más cercano de Lancaster Gate, y
cuando —siempre— a su debido tiempo,
Kate Croy salía de la casa de su tía Maud,
cruzaba la calle y llegaba por la entrada
más próxima, había en el procedimiento
un desparpajo general que lo hacía ligeramente anómalo. Si el encuentro habría de
ser imprudente y libre, debería realizarse
entre cuatro paredes; si habría de ser secreto y reservado, el sitio más inapropiado se
hallaba bajo las v e n t a n a s d e M r s .
Lowder. No se preocupaban, por cierto, de permanecer en ese lugar. Caminaban, deambulaban, dando en el transcurso de más de una de estas entrevistas, un considerable paseo, o elegían un
banco*, bajo uno de los grandes árboles, y
se sentaban lo más separados que fuera posible: lo más separados de todos los demás.
Pero Kate tenía al principio, en cada ocasión,
el aire de quien busca exponerse al seguimiento y la captura, si de eso se trataba. Se esforzaba por aparentar que no era solapada , así
como que no era vulgar; que los jardines de Kensington eran atractivos por
sí mismos y que disfrutar de ellos sólo era
una cuestión de buen gusto; y que si a su
tía se le ocurría espiarla desde el piso alto
o hacerla seguir y sorprenderla, ella podía
por lo menos proceder convenientemente
para que todo se cumpliera con facilidad.
De hecho, la relación entre ambos jóvenes
abundaba en tantas singularidades que bien
se la podría simbolizar por esas citas que
tienen mucho más de apariencias que de
motivos. De la fuerza de los lazos que los
unían, ya habremos de probar la magnitud
suficientemente; pero mientras tanto es casi
obvio que si ha llegado para ellos la gran
oportunidad ha sido, en un grado excepcional, bajo el amparo de la famosa ley de los
contrarios. Cualquier profunda armonía que
eventualmente los gobernara no derivaba,
25
loiter idle, hogazanear, merodear, zanganear, deambular
loitered travelled indolently & with long pauses
loitering parsimonioso, cachazudo,
loiterer lingerer someone who lingers aimlessly in or
about a place, curioso
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* un banco es más vinculante que dos sillas 45
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
the result of their having much in
common—having anything in fact but
their affection; and would really find
its explanation in some sense, on the
5 part of each, of being poor where the
other was rich. It is nothing new
indeed that generous young persons
often admire most what nature hasn’t
given them—from which it would
10 a p p e a r , a f t e r a l l , t h a t o u r f r i e n d s
were both generous.
en verdad, de que tuvieran mucho en común: prácticamente no tenían nada, salvo
su amor. Y en realidad hallaban la explicación —cada uno por su lado— en el hecho
de creerse respectivamente pobres en lo que
el otro era rico. No es una novedad ciertamente que con frecuencia la generosidad de
los jóvenes admire mucho más, en los otros,
lo que la naturaleza les ha negado a ellos;
por lo que parecería, después de todo, que
nuestros amigos, ambos, eran generosos.
Merton Densher had repeatedly said to
himself—and from far back—that he should
be a fool not to marry a woman whose value
would be in her differences; and Kate Croy,
though without having quite so
philosophised, had quickly recognised in
the young man a precious unlikeness. He
represented what her life had never given
her and certainly, without some such aid as
his, never would give her; all the high dim
things she lumped together as of the mind.
It was on the side of the mind that Densher
was rich for her and (51) mysterious and
strong; and he had render ed her in especial the sovereign service of making that
element real. She had had all her days to
take it terribly on trust, no creature she
had ever encountered having been able to
testify for it directly. Vague rumours of its
existence had made their precarious way
to her; but nothing had, on the whole,
struck her as more likely than that she
should live and die without the chance to
verify them. The chance had come—it was
an extraordinary one—on the day she first
met Densher; and it was to the girl’s lasting
honour that she kn e w o n t h e s p o t w h a t s h e
was in presence of. That occasion
indeed, for everything that straightway
flowered in it, would be worthy of high
c o m m e m o r a t i o n ; D e n s h e r ’s p e r c e p t i o n
w e n t o u t t o m e e t t h e y o u n g w o m a n ’s a n d
quite kept pace with her own
recognition. Having so often concluded
on the fact of his weakness, as he called
it, for life—his strength merely for
thought—life, he logically opined, was
what he must somehow arrange to
annex and possess. This was so much
a n ecessity that thought by itself only went
on in the void; it was from the immediate air
of l i f e t h a t i t m u s t d r a w i t s b r e a t h .
S o t h e y oung man, ingenious but large,
critical but a r d e n t t o o , m a d e o u t b o t h h i s
c a s e a n d K a te Croy’s. They had originally
met before her mother ’s death—an occasion marked for her as the last pleasure
permitted by the approach of that event;
after which the dark months had interposed
a screen and, for all Kate knew, made the
end one with the beginning.
Merton Densher se había dicho repetidamente —y desde mucho tiempo atrás— que
sería un tonto si no se casaba con una mujer
cuyas virtudes consistían en sus diferencias:
y Kate Croy, aunque sin filosofar tanto, había reconocido en él rápidamente preciosas
desigualdades. Merton Densher representaba
lo que la vida nunca le había dado y lo que
seguramente —sin una ayuda como la suya
jamás le daría: todas las elevadas, confusas
cosas que ella atribuía todas juntas al espíritu. La fuerza, el misterio, la riqueza de
Densher residían para ella en el campo espiritual, y él le había hecho especialmente el
soberano favor de concretar ese elemento. Se
trataba de algo que ella había dado por supuesto durante toda su vida pero que nunca,
ninguno de sus conocidos, había sido capaz,
en ningún grado, de testimoniarle directamente. Vagos rumores de su existencia se habían
abierto camino precariamente hasta ella, pero
nada le parecía más probable que el hecho de
que debería vivir y morir sin tener la suerte
de verificarlos. La suerte llegó —extraordinaria— el día en que por primera vez se encontró con Densher; y para mérito eterno de
la muchacha, ésta comprendió al instante qué
era lo que tenía ante sí. Aquel episodio, es
verdad, por todo lo que directamente floreció en él, sería digno de especial rememoración. La atención de Densher fue al encuentro de la de Kate, y se puso a la par de su
reconocimiento. Había llegado tantas veces
a la conclusión de que estaba mal condicionado —como él decía— para la vida, puesto
que hallaba su fuerza sólo en el pensamiento,
que era la vida, como lógicamente opinaba,
lo que de alguna manera debía arreglárselas
para obtener y apresar. Esto le era mucho más
necesario desde que el pensamiento, solo, se
precipita en el vacío; es el ámbito inmediato
de la vida de donde debe extraer su oxígeno.
Así el joven, reflexivo pero franco, crítico
pero además ardiente, comprendió a la vez
su caso y el de Kate Croy. Se habían conocido con anterioridad a la muerte de su madre,
oportunidad que ella recordaba como la última alegría permitida por la proximidad de esa
desgracia. Después, oscuros meses interpusieron una pantalla y, en lo que a Kate se refiere, unieron el final con el principio.
The beginning—to which she often
went back—had been a scene, for our
young woman, of supreme (52) brilliancy; a party given at a “gallery” hired
by a hostess who fished with big nets. A
70 S p a n i s h d a n c e r, u n d e r s t o o d t o b e a t t h a t
moment the delight of the town, an
El principio —que ella frecuentemente
evocaba— había sido para nuestra joven una
escena de supremo esplendor: una reunión
organizada en una galería alquilada por una
anfitriona que pescaba con gruesas redes. Un
bailarín español que se suponía era en ese
momento la atracción de Londres; un reci-
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A m e r i c a n r e c i t e r, t h e j o y o f a k i n d r e d
p e o p l e , a n H u n g a r i a n f i d d l e r, t h e w o n d e r
of the world at large—in the name of
these and other attractions the company
in which Kate, by a rare privilege, found
herself had been freely convoked. She
l i v e d u n d e r h e r m o t h e r ’s r o o f , a s s h e
c o n s i d e r e d , o b s c u r e l y, a n d w a s a c quainted with few persons who entertained on that scale; but she had had dealings with two or three connected, as appeared, with such—two or three through
w h o m t h e s t r e a m o f h o s p i t a l i t y, f i l t e r e d
or diffused, could thus now and then
spread to outlying receptacles. A goodnatured lady in fine, a friend of her
mother and a relative of the lady of the
g a l l e r y, h a d o f f e r e d t o t a k e h e r t o t h e
party in question and had there fortified
h e r, f u r t h e r, w i t h t w o o r t h r e e o f t h o s e
introductions that, at large parties, lead
to other things—that had at any rate on
this occasion culminated for her in conversation with a tall fair, a slightly
unbrushed and rather awkward, but on the
w h o l e a n o t d r e a r y, y o u n g m a n . T h e
young man had affected her as detached,
as—it was indeed what he called himself—awfully at sea, as much more distinct from what surrounded them than any
one else appeared to be, and even as probably quite disposed to be making his
escape when pulled up to be placed in relation with her. He gave her his word for it
indeed, this same evening, that only their
meeting had prevented his flight, but that
now he saw how sorry he should have been
to miss it. This point they had (53) reached
by midnight, and though for the value of
such remarks everything was in the tone,
by midnight the tone was there t o o . S h e
had had originally her full apprehension
of his coerced, certainly of his vague,
condition—full apprehensions often being with her immediate; then she had had
her equal consciousness that within five
minutes something between them had—
well, she couldn’t call it anything but
COME. It was nothing to look at or to
handle, but was somehow everything to
feel and to know; it was that something
for each of them had happened.
tador estadounidense, deleite de un pueblo
hermano; un violinista húngaro, admirado
en todo el mundo: en nombre de estas y otras
atracciones había sido ampliamente convocada la concurrencia entre la cual —por un
raro privilegio— se había encontrado Kate
aquella noche. Ella vivía con su madre, según consideraba, oscuramente, y se relacionaba con muy pocos que frecuentaran esas
esferas; pero había tratado a dos o tres personas conectadas con ellas, dos o tres personas por medio de las cuales la corriente
de hospitalidad, filtrada o difusa, podía entonces esparcirse de vez en cuando sobre
candidatos más distantes. Una señora de
buena voluntad, en suma, una amiga de su
madre y pariente de la dama de la galería, le
había ofrecido llevarla a esa reunión, y allí
le había suministrado, además, dos o tres de
esas presentaciones que, en las grandes veladas, generalmente conducen a otras cosas,
y que para ella culminaron, en esa oportunidad, en una conversación con un joven alto,
rubio, ligeramente desaliñado y más bien
torpe pero en general no del todo aburrido.
Ella había tenido la impresión de que él se
hallaba aislado, de que estaba —y era precisamente como el joven se había definido a sí
mismo— tremendamente en las nubes, mucho
más diferenciado de todo lo que lo rodeaba
de lo que parecía cualquier otro, y aun decidido a escapar de allí, cuando fue puesto en
comunicación con ella. Así se lo confesó él
aquella misma noche: que solamente su encuentro lo había hecho desistir de la fuga,
pero que en ese instante comprendía qué desdichado hubiese sido de no haberla encontrado. A tal punto habían arribado hacia medianoche, y —aunque con respecto a semejantes observaciones todo radica en el tono— el tono a
medianoche había llegado también a ese punto.
Ella tuvo desde un principio la total intuición
de su carácter reprimido, ciertamente vago
—las intuiciones totales eran en ella, con frecuencia, inmediatas—; luego había tenido
una conciencia igual de que, antes de cinco minutos, algo había —bien, ella n o
pudo menos que expresarlo así—
pasado entre ellos. No era nada,
pero de alguna manera lo era todo.
Era que para cada uno de ellos algo
había sucedido.
They had found themselves regarding
55 e a c h o t h e r s t r a i g h t , a n d f o r a l o n g e r t i m e
on end than was usual even at parties in
galleries; but that in itself after all would
have been a small affair for two such
handsome persons. It wasn’t, in a word,
60 s i m p l y t h a t t h e i r e y e s h a d m e t ; o t h e r
conscious organs, faculties, feelers
had met as well, and when Kate afterwards imaged to herself the sharp
deep fact she saw it, in the oddest
65 w a y , a s a p a r t i c u l a r p e r f o r m a n c e .
She had observed a ladder against a gardenwall and had trusted herself so to climb it as
to be able to see over into the probable garden
on the other side. On reaching the top she had
70 found herself face to face with a gentleman
engaged in a like calculation at the same
Se habían sorprendido mutuamente mirándose
con insistencia y durante mucho más tiempo de lo
que es usual en esa clase de reuniones, aunque esto,
al fin y al cabo, hubiera significado muy poco de
no haber habido además otras cosas ____________
____ ____ ___ . No se trataba, en otras palabras,
de que sus ojos simplemente se hubiesen encontrado: otras facultades, y otros centros, y otros sentidos también se comunicaron, y cuando Kate, más
tarde, reconstruía la escena en toda su profundidad y elocuencia, la imaginaba de una manera
insólita como una representación muy especial.
Ella había visto una escalera apoyada contra la
pared de un jardín y se había sentido tentada de
trepar para poder ver el posible jardín del otro lado.
Pero al llegar arriba se había encontrado cara a
cara con un caballero ocupado exactamente en la
misma maquinación, pero desde el otro lado, y
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moment, and the two enquirers had remained
confronted on their ladders. The great point
was that for the rest of that evening they had
been perched—they had not climbed down;
and indeed during the time that followed Kate
at least had had the perched feeling—it
was as if she were there alof t w i t h o u t a r e treat. A simpler expression of all this is
doubtless but that they had taken each
other (54) in with interest; and without a
happy hazard six months later the incident would have closed in that account of
it. The accident meanwhile had been as
natural as anything in London ever is:
Kate had one afternoon found herself
o p p o s i t e M r. D e n s h e r o n t h e U n d e rg r o u n d
R a i l w a y. S h e h a d e n t e r e d t h e t r a i n a t
S l o a n e S q u a r e t o g o t o Q u e e n ’s R o a d , a n d
the carriage in which she took her place
was all but full. Densher was already in
it—on the other bench and at the furthest
angle; she was sure of him before they had
again started. T h e d a y a n d t h e h o u r were
darkness, there were six other persons and
she had been busy seating herself; but her
consciousness had gone to him as straight
as if they had come together in some
bright stretch of a desert. They had on
n e i t h e r p a r t a s e c o n d ’s h e s i t a t i o n ;
they looked across the choked compartment exactly as if she had known
he would be there and he had expected
her to come in; so that, though in the
conditions they could only e x c h a n g e
the greeting of movements,
smiles, abstentions, it would have
been quite in the key of these
passages that they should have
a l i g h t e d f o r ease at the very next
station. Kate was in fact sure the very
next station was the young man’s true
goal—which made it clear he was going
o n o n l y f r o m t h e w i s h t o s p e a k t o h e r.
He had to go on, for this purpose, to
High Street Kensington, as it was not
till then that the exit of a passenger
g a v e h i m h i s c h a n c e.
ambos inquisidores habían quedado allí, enfrentados, en lo alto de sus escaleras. Lo
mejor de todo fue que por el resto de la
noche los dos continuaron encaramados,
que ninguno de ellos retrocedió. Kate, por
cierto, se sintió todo ese tiempo asomada
en lo alto, como si estuviera allá arriba sin
retirada posible. Una explicación más simple de todo esto sería que cada uno se había fijado en el otro con interés; y realmente, sin una feliz circunstancia sucedida
seis meses más tarde, aquel episodio no hubiera pasado de allí. Esa circunstancia, por
otra parte, se materializó tan naturalmente
como siempre ocurre todo en Londres: una
t a r d e , K a t e s e e n c o n t r ó f r e n t e a M r.
Densher en el metro. Había subido en
Sloane Square hacia Queen’s Road y el vagón donde había encontrado sitio ya estaba casi lleno. Densher viajaba allí, en otro
asiento, en uno de los extremos. Ella lo reconoció antes de que se pusieran otra vez
en marcha. El día y la hora eran oscuros,
había otras seis personas entre ellos y Kate
estuvo ocupada en buscar un sitio, pero su
conciencia fue tan rápidamente hacia él
como si se hubieran encontrado en la llanura luminosa de un desierto. No hubo por
parte de ninguno de los dos ni un segundo
de vacilación: se miraron a través del sofocante compartimiento exactamente como
si ella hubiese sabido que él estaría allí y
él hubiera esperado que ella entrase, por
lo que, aunque en aquellas condiciones
sólo podían intercambiar sus saludos con
movimientos, sonrisas, silencios, se desprendía de dichas manifestaciones que
ambos deberían haber descendido en la
próxima estación para procurarse mayor
comodidad. Kate estaba en verdad segura
de que la estación siguiente era la meta
final del joven, lo que demostró que si continuaba viaje era sólo por el deseo de hablar con ella. Él debió seguir, para ello,
hasta High Street, en Kensington, porque
sólo allí la salida de unos pasajeros le permitió acercarse.
His chance put him however in quick
50 p o s s e s s i o n o f t h e s e a t f a c i n g h e r , t h e
alertness of his capture of which seemed
to show her his impatience. It helped
t h e m m o r e o v e r, w i t h s t r a n g e r s o n e i t h e r
side, little to (55) talk; though this very
55 r e s t r i c t i o n p e r h a p s m a d e s u c h a m a r k f o r
them as nothing else could have done. If
the fact that their opportunity had again
come round for them could be so intensely expressed without a word, they
60 m i g h t v e r y w e l l f e e l o n t h e s p o t t h a t i t
had not come round for nothing. The extraordinary part of the matter was that
they were not in the least meeting where
t h e y h a d l e f t o ff , b u t e v e r s o m u c h f u r 65 t h e r o n , a n d t h a t t h e s e a d d e d l i n k s a d d e d
still another between High Street and
Notting Hill Gate, and then worked bet w e e n t h e l a t t e r s t a t i o n a n d Q u e e n ’s R o a d
an extension really inordinate. At Notting
70 H i l l G a t e K a t e ’s r i g h t - h a n d n e i g h b o u r d e scended, whereupon Densher popped
La suerte le brindó la rápida posesión de
un asiento frente al de ella, pero su diligencia en ocuparlo pareció denunciar su ansiedad. Esto, por otra parte, con personas extrañas a cada lado, favoreció muy poco el
diálogo, aunque esa misma restricción, tal
vez, fue para ellos mucho más significativa
que cualquier otra cosa. Si el hecho de que
la oportunidad se les volvía a ofrecer a ambos había podido ser tan intensamente expresado sin pronunciar una palabra, los dos
debieron sentir al instante que no se repetía
porque sí. Lo más extraordinario del caso fue
que no se hallaban, de ninguna manera, en
las mismas condiciones en que se habían
dejado sino mucho más avanzados, y que a
esos nuevos lazos se agregó otro entre High
Street y Notting Hill Gate, y entre esta última estación y Queen’s Road el progreso fue
realmente desproporcionado. En Notting Hill
Gate el pasajero sentado a la derecha de Kate
descendió y Densher se lanzó en el acto sobre su asiento, aunque no ganaron mucho
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battered 1 (coche) abollado,-a: she drives around
in a battered old car, conduce un viejo cacharro 2 (persona) maltratado,-a 3 Culin rebozado,-a
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straight into that seat; only there was not
much gained when a lady the next instant
p o p p e d i n t o D e n s h e r ’s . H e c o u l d s a y
a l m o s t n o t h i n g — K a t e s c a r c e k n e w, a t
least, what he said; she was so occupied
with a certainty that one of the persons
opposite, a youngish man with a single
eye-glass which he kept constantly in
position, had made her out from the first
a s v i s i b l y, a s s t r a n g e l y a ff e c t e d . I f s u c h
a person made her out what then did
Densher do?—a question in truth
sufficiently answered when, on their
reaching her station, he instantly followed her out of the train. That had been
the real beginning—the beginning of
everything else; the other time, the time
a t t h e p a r t y, h a d b e e n b u t t h e b e g i n n i n g
o f T H AT. N e v e r i n l i f e b e f o r e h a d s h e s o
let herself go; for always before—so far
as small adventures could have been in
question for her—there had been, by
the vulgar measure, more to go upon.
He had walked with her to Lancaster
Gate, and then she had walked with him
away (56) from it—for all the world, she
said to herself, like the housemaid
g i g g l i n g t o t h e b a k e r.
con esto porque una señora, en seguida, se
lanzó sobre el de Densher. Éste apenas pudo
decirle unas palabras; o ella, al menos apenas comprendió lo que él le dijo. Estaba
muy ocupada con la certeza de que una de
las personas sentadas enfrente, un jovencito que lucía un monóculo y que enderezaba constantemente su adminículo había
comprendido desde un primer momento
que ella estaba visible, extrañamente alterada. Si aquel chico se había dado cuenta,
¿qué no habría pensado Densher? Pero esto
quedó suficientemente contestado cuando
al llegar a su estación ella descendió y él
la siguió instantáneamente. Ése había sido
el verdadero principio, el principio de todo
lo demás; la ocasión anterior, la reunión
en la galería, había sido tan sólo el principio de esto. Nunca antes en su vida había
ido tan lejos, porque siempre antes —en
cuanto las pequeñas aventuras pudieron
significar algo para ella— había habido,
según el criterio vulgar, más elementos de
juicio. Él la acompañó hasta Lancaster
Gate y después ella lo acompañó hasta alejarse de allí... «Por el amor de Dios —se
habría dicho a sí misma—, como la criada
flirteando con el panadero.»
This appearance, she was afterwards
to feel, had been all in order for a relation that might precisely best be described in the terms of the baker and the
housemaid. She could say to herself that
from that hour they had kept company:
that had come to represent, technically
speaking, alike the range and the limit of
t h e i r t i e . H e h a d o n t h e s p o t , n a t u r a l l y,
asked leave to call upon her—which, as
a young person who wasn’t really young,
who didn’t pretend to be a sheltered
f l o w e r, s h e a s r a t i o n a l l y g a v e . T h a t — s h e
was promptly clear about it—was now her
only possible basis; she was just the contemporary London female, highly modern,
i n e v i t a b l y b a t t e re d, h o n o u r a b l y f r e e . S h e
had of course taken her aunt straight into
her confidence—had gone through the
form of asking her leave; and she subsequently remembered that though on this
occasion she had left the history of her
new alliance as scant as the facts
themselves, Mrs. Lowder had struck her
at the time as surprisingly mild. The
occasion had been in every way full of
the reminder that her hostess was deep:
it was definitely then that she had begun
to ask herself what Aunt Maud was, in
v u l g a r p a r l a n c e , “ u p t o . ” “ Yo u m a y
r e c e i v e , m y d e a r, w h o m y o u l i k e ” — t h a t
was what Aunt Maud, who in general
o b j e c t e d t o p e o p l e ’s d o i n g a s t h e y l i k e d ,
had replied; and it bore, this unexpectedness, a good deal of looking into. There
were many explanations, and they were
all amusing—amusing, that is, in the line
o f t h e s o m b r e a n d b ro o d i n g a m u s e m e n t
cultivated by Kate in her actual high (57)
retreat. Merton Densher came the very
next Sunday; but Mrs. Lowder was so
consistently magnanimous as to make it
Esta apariencia —Kate iba a pensar más
tarde— era la que mejor se avenía con una
relación que podía ser descrita muy precisamente en los términos del panadero y la
mucama. Ella pudo decirse que, desde aquel
momento, ambos se hicieron compañía; y esto
vino a representar, técnicamente hablando, a
la vez el alcance y el límite de su vinculación. Él le había pedido allí mismo, naturalmente, que le permitiera visitarla, a lo cual
ella —como toda joven que no es demasiado
joven, que no pretende ser una flor blindada— accedió lógicamente. Aquello representaba —Kate comprendió en seguida— su única
base posible; ella era exactamente la mujer
londinense contemporánea, francamente moderna, i n e v i t a b l e m e n t e v a p u l e a d a ,
honorablemente libre. Claro que al
instante le confió todo a su tía: lo
hizo con el pretexto de pedirle autorización; y más tarde recordó
que, aunque en dicha ocasión hab í a l i m i t a d o s u h i storia meramente a
los hechos en sí, Mrs. Lowder se mostró
imprevistamente benévola. Esta circunstancia, en todos sus detalles, dejaba traslucir
que su tía era sabia, y fue decididamente
entonces cuando Kate empezó a preguntarse qué sería —como se dice vulgarmente— lo que estaba tramando.
—Puedes recibir, querida, a quien quieras —fue lo que la tía Maud, que en general objetaba a los que hacían lo que querían, había replicado.
Y esta salida inesperada daba mucho que
pensar. Había varias explicaciones, y todas
eran divertidas; divertidas a la manera sombría y mascullada que Kate cultivaba en su
retiro actual allá en lo alto. Merton Densher
vino ese mismo domingo, pero Mrs. Lowder
fue tan consecuente en su magnanimidad
como para permitir a su sobrina que lo viera
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possible to her niece to see him alone.
She saw him, however, on the Sunday
following, in order to invite him to dinner;
and when, after dining, he came again—
which he did three times, she found means
to treat his visit as preponderantly to
herself. Kate’s conviction that she didn’t
lik e h i m m a d e t h a t r e m a r k a b l e ; i t a d d e d
to the evidence, by this time voluminous,
that she was remarkable all round. If she
h a d b e e n , i n t h e w a y o f e n e rg y, m e r e l y
usual s he would have kept her dislike
direct; whereas it was now as if she were
seeking to know him in order to see best
where to “have” him. That was o n e o f t h e
r e f l e x i o n s m a d e i n o u r y o u n g w o m a n ’s
high retreat; she smiled from her lookout, in the silence that was only the fact
of hearing irrelevant sounds, as she
caught the truth that you could easily accept people when you wanted them so to
be delivered to you. When Aunt Maud
wished them d ispatched it was not to be
done by deputy; it was clearly always a
matter reserved for her own hand.
a solas. Ella se presentó, sin embargo, al
domingo siguiente, para invitarlo a comer,
y cuando después de esa noche él volvió
otras tres veces, y la tía halló la manera de
tratarlo como si fuera preponderantemente
su propio invitado. La convicción de Kate
de que ella no lo apreciaba hacía más insólito todo aquello y confirmaba la evidencia, por entonces ya voluminosa, de
que su tía era singular por donde se la
buscara. Si en materia de carácter hubiese sido simplemente normal, habría mostrado sin ambages su disgusto; en cambio,
ahora, daba la impresión de querer llegar
previamente a conocerlo para saber por dónde «tomarlo». Ésta fue una de las reflexiones a que llegó la joven en su elevado retiro. Sonrió en su torre de observación, en
aquel silencio formado de sonidos neutros,
al comprender que podemos aceptar
fácilmente a los demás si eso nos
ayud a a s o meterlos. Cuando la tía
quisiera deshacerse de ellos no lo haría por
delegación: era algo que siempre se reservaba para hacer personalmente.
But what made the girl wonder most
was the implication of so much diplomacy
in respect to her own value. What view
might she take of her position in the light
of this appearance that her companion
feared so as yet to upset her? It was as if
Densher were accepted partly under the
d r e a d t h a t i f h e h a d n ’t b e e n s h e w o u l d a c t
i n r e s e n t m e n t . H a d n ’t h e r a u n t c o n s i d e r e d
the danger that she would in that case
h a ve broken off, have seceded? The danger
was exaggerated—she would have done
nothing so gross; but that, (58) it would
seem, was the way M r s . L o w d e r s a w h e r
a n d b e l i e v e d h e r t o b e re c k o n e d w i t h .
What importance therefore did she really
attach to her, what strange interest could
she take in their keeping on terms? Her
father and her sister had their answer to
this—even without knowing how the
question struck her: they saw the lady of
Lancaster Gate as panting to make her
fortune, and the explanation of that appetite
was that, on the accident of a nearer view
than she had before enjoyed, she had been
charmed, been dazzled. They approved,
they admired in her one of the belated
fancies of rich capricious violent old
women—the more marked moreover because
the result of no plot; and they piled up the
possible fruits for the person concerned.
Kate knew what to think of her own power
thus to carry b y s t o r m ; s h e s a w h e r s e l f a s
handsome, no doubt, but as hard, and felt
hersel f as clever but as cold; and as so
much too imperfectly ambitious, futhermore
[sic], that it was a pity, for a quiet life, she
couldn’t decide to be either finely or
stupidly indifferent. Her intelligence sometimes kept her still—too still—but her want
of it was restless; so that she got the good,
it seemed to her, of neither extreme. She
saw herself at present, none the less, in a
situation, and even her s a d d i s i l l u s i o n e d
m o t h e r, d y i n g , b u t w i t h A u n t M a u d i n t e r -
Pero lo que más llamaba la atención
de la joven eran las implicaciones de semejante diplomacia con respecto a su
propio valor. ¿Qué debía pensar de suposición a la luz de ese aparente temor
de su tía —hasta el momento— a
contrariarla? Era como si Densher fuese
aceptado parcialmente ante el peligro de
que, no siendo así, ella pudiera tomar represalias. ¿Pensaba su tía, acaso, que si
ella se veía impedida de verlo, se iría de
allí? El riesgo era exagerado; ella nunca
hubiera hecho algo tan categórico; pero
así, al parecer era como Mrs. Lowder la
veía y consideraba que debía ser tratada. ¿Qué importancia por lo tanto le atribuía realmente, y por qué extraño interés quería congraciarseconella?Su padre y su hermana tenían una respuesta para todo esto, aun
sin sospechar la importancia que le daba ella a la
pregunta. Creían que la dueña de Lancaster Gate
estaba ansiosa por conseguirle una fortuna, y la
explicación que daban a ese anhelo consistía en
que había sido fascinada, deslumbrada, por una
perspectiva tan prometedora como nunca había
gozado antes. Aprobaban, admiraban ambos en
ella una de esas trasnochadas fantasías de
las mujeres viejas, vehementes, caprichosas y ricas, mucho más admirables, además, por la carencia de todo plan; y así acumulaban los posibles beneficios de la persona elegida. Kate sabía
a qué atenerse, por otra parte, respecto de sus
«posibilidades»: se consideraba atractiva, sin
duda, pero a la vez fría y lista pero severa, y tan
imperfectamente ambiciosa, además, que era una
lástima que para lograr una vida apacible no lograra ser ni diestra ni estúpidamente indiferente.
Su inteligencia, a veces, la hacía sentirse tranquila —demasiado tranquila—, pero su necesidad de ella la mantenía inquieta, por lo que no
obtenía, al parecer, las ventajas de ninguno de
los dos extremos. En aquel momento, sin embargo, se hallaba ante una emergencia, y aun su
madre, triste y desilusionada, agonizante pero
con la tía Maud increpando a la enfermera en
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James’ Wings of the Dove
viewing the nurse on the stairs, had not
failed to remind her that it was of the essence of situations to be, under Providence, worked. The dear woman had died
5 in the belief that she was actually working the one then recognised.
el corredor, no había dejado de advertirle
que Dios mediante, era necesario aprovechar las emergencias. Aquel ser querido
había muerto con la convicción de que estaba realmente aprovechando la que en ese
momento se le presentaba.
Kate took one of her walks with
D e n s h e r j u s t a f t e r h e r v i s i t t o M r. C r o y ;
but most of it went, as usual, to (59) their
sitting in talk. They had under the trees
by the lake the air of old friends—particular phases of apparent earnestness in
which they might have been settling every question in their vast young world;
and periods of silence, side by side, perhaps even more, when “A long engagement!” would have been the final reading of the signs on the part of a passer
struck with them, as it was so easy to be.
They would have presented themselves
thus as very old friends rather than as
young persons who had met for the first
time but a year before and had spent most
of the interval without contact. It was
i n d e e d f o r e a c h , a l r e a d y, a s i f t h e y w e r e
older friends; and though the succession
of their meetings might, between them,
have been straightened out, they only had
a c o n f u s e d s e n s e o f a g o o d m a n y, v e r y
much alike, and a confused intention of
a g o o d m a n y m o r e , a s l i t t l e d i ff e r e n t a s
possible. The desire to keep them just as
they were had perhaps to do with the fact
that in spite of the presumed diagnosis of
the stranger there had been for them as
yet no formal, no final understanding.
Densher had at the very first pressed the
question, but that, it had been easy to
r e p l y, w a s t o o s o o n ; s o t h a t a s i n g u l a r
thing had afterwards happened. They had
accepted their acquaintance as too short
for an engagement, but they had treated
it as long enough for almost anything
else, and marriage was somehow before
them like a temple without an avenue.
They belonged to the temple and they met
in the grounds; they were in the stage at
w h i c h g ro u n d s i n g e n e r a l o f f e r e d m u c h
scattered re f r e s h m e n t. B u t K a t e h a d
meanwhile had so few confidants that
(60) she wondered at the source of her
f a t h e r ’s s u s p i c i o n s . T h e d i f f u s i o n o f
rumour was of course always remarkable in London, and for Marian not
less—as Aunt Maud touched neither
directly—the mystery had worked. No
doubt she had bee n seen. Of course she
had been seen. She had taken no
trouble not to be seen, and it was a
thing she was clearly incapable of taking. But she had been seen how?—and
w h a t WA S t h e r e to see? She was in love—
she knew that: but it was wholly her own
business , a n d s h e h a d t h e s e n s e o f h a v i n g
conducted herself, of still so doing, with
almost violent conformity.
Kate dio uno de sus paseos con Densher
después de visitar a su padre, aunque como
siempre pasaron casi todo el tiempo sentados, hablando. Tenían, bajo los árboles y junto al lago, el aire de ser viejos amigos, con
momentos de aparente seriedad en los cuales parecían estar dilucidando todas las cuestiones de su vasto mundo juvenil, y con períodos de silencio, uno muy cerca del otro,
sobre todo cuando «¡un largo noviazgo!» hubiese sido la interpretación final de sus actitudes por parte de algún transeúnte desconcertado por ellos, como muy fácilmente podía suceder. Parecían por lo tanto viejos amigos más que jóvenes que se habían conocido sólo un año antes y que habían pasado
casi todo ese tiempo sin tratarse. En verdad,
ya se sentían como si fueran muy viejos amigos; y aunque la sucesión de sus encuentros
había sido totalmente regular, conservaban
sólo un confuso recuerdo de muchos de
ellos, todos parecidos y una confusa intención de muchos más, tan poco diferentes
como les fuera posible. El deseo de que no
cambiasen respondía tal vez al hecho de
que —a pesar del supuesto diagnóstico del
transeúnte— no había habido aún entre
ellos ninguna clase de arreglo formal ni definitivo. Densher en un principio trató de
forzar la cuestión, pero entonces fue fácil
responder que todavía era demasiado pronto, lo que por algo muy particular sucedió
luego. Reconocían que su relación había
sido demasiado breve para un compromiso, pero la habían mantenido durante demasiado tiempo para cualquier otra cosa,
por lo que el casamiento de alguna manera se alzaba frente a ellos como un templo
al que le faltaba la avenida de acceso. Ellos
pertenecían al templo y se hallaban en las
inmediaciones: estaban en esa etapa en que
las inmediaciones en general ofrecen muchos y desperdigados consuelos. Pero
Kate mientras tanto había tenido tan pocos confidentes que se preguntaba en qué
podrían basarse las sospechas de su padre.
Claro que en Londres la propagación de
un rumor asume características pasmosas, y
lo de Marian también era un misterio, pues
la tía Maud no se trataba directamente con
ella. Sin duda alguna la habían visto. Por
supuesto que la habían visto. No había tomado ninguna precaución para evitarlo;
ella era incapaz de tal cosa, evidentemente. Pero ¿cómo la habían visto? ¿Y qué
había que ver? Ella estaba enamorada, lo
sabía muy bien: pero era algo totalmente
suyo, y tenía la impresión de haberse conducido siempre —y de seguir haciéndolo—
con un casi violento decoro.
“I’ve an idea—in fact I feel sure—that
70 A u n t M a u d m e a n s t o w r i t e t o y o u ; a n d I
think you had better know it.” So much
—Me parece, o mejor dicho estoy segura,
que tía Maud tiene la intención de escribirte,
y es preferible que lo sepas desde ahora. —
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compliance, agreement
tr. de Alberto Vanasco
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as this she said to him as soon as they
met, but immediately adding to it: “So as
t o m a k e u p y o u r m i n d h o w t o t a k e h e r. I
know pretty well what she’ll say to you.”
tr. de Alberto Vanasco
Esto fue lo que ella le dijo en suma apenas se
encontraron, pero agregando en seguida—: Así
te harás una idea de cómo vas a tomarla. Sé
perfectamente lo que va a decirte.
5
“Then will you kindly tell me?”
—Entonces ¿me lo comunicarás, como es natural?
She thought a little. “I can’t
do that. I should spoil it. She’ll
10 d o t h e b e s t f o r h e r o w n i d e a . ”
Ella caviló un instante.
—No puedo hacer eso. Lo arruinaría todo. Nadie
podría explicarte mejor su idea que ella misma.
“Her idea, you mean, that I’m a sort
of a scoundrel; or, at the best, not good
enough for you?”
—¿Su idea, según parece, es que yo soy
una especie de bribón, o por lo menos no lo
bastante bueno para ti?
They were side by side again in their
penny chairs, and Kate had another pause.
“Not good enough for HER.”
Se hallaban una vez más sentados uno junto al otro
________ , y Kate hizo otra pausa.
—No lo bastante bueno para ella.
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“Oh I see. And that’s necessary. ”
—Oh, ya veo. Y eso es imprescindible.
He put it as a truth rather more than as
a question; but there had been plenty of
truths between them that each had contra25 dicted. Kate, however, let this one sufficiently pass, only saying the next moment:
“She has behaved extraordinarily. ”
(61) “And so have we,” Densher dec l a r e d . “ I t h i n k , y o u k n o w, w e ’ v e b e e n
30 awfully decent.”
“For ourselves, for each other, for
people in general, yes. But not for HER.
F o r h e r, ” s a i d K a t e , “ w e ’ v e b e e n m o n strous. She has been giving us rope. So if
35 she does send for you,” the girl repeated,
“you must know where you are.”
Lo dijo más en tono de afirmación que de
pregunta, pero había habido muchas verdades entre ellos que cada uno a su vez contradecía. Kate, sin embargo, dejó pasar ésta en
silencio y sólo agregó, al rato:
—Ella se ha portado extraordinariamente.
—Y nosotros también —declaró
Densher—. ¿Sabes? Creo que hemos sido
correctos en exceso.
—Sí, ante nosotros mismos, y para los demás. Para la gente en general. Pero no para ella.
Para ella —dijo Kate— hemos sido sencillamente monstruosos. No ha hecho más que darnos soga. Así que si te manda llamar—repitió
la joven—, ya sabes cuál es tu situación.
“That I always know. It’s where YOU
are that concerns me.”
—Eso lo sé siempre. Lo que me interesa
conocer es la tuya.
“Well,” said Kate after an instant, “her
idea of that is what you’ll have from her. ”
He gave her a long look, and whatever else
people who wouldn’t let her alone might
have wished, for her advancement, his long
looks were the thing in the world she could
never have enough of. What she felt was
that, whatever might happen, she must
keep them, must make them most completely her possession ; and it was already
strange enough that she reasoned, or at all
events began to act, as if she might work
them in with other and alien things,
privately cherish them and yet, as regards
the rigour of it, pay no price. She looked
it well in the face, she took it intensely
home, that they were lovers; she rejoiced
t o h e r s e l f a n d , f r a n k l y, t o h i m , i n t h e i r
wearing of the name; but, distinguished
creature that, in her way, she was, she took
a view of this character that scarce squared
with the conventional. The character itself
she ins isted on as their right, taking that so
for granted that it didn’t seem e v e n b o l d ;
b u t D e n s h e r, t h o u g h h e a g r e e d w i t h h e r,
found himself moved to wonder at her
simplifications, her values. Life might
p r o v e d i ff i c u l t — w a s e v i d e n t l y g o i n g t o ;
b u t m e a n w h i l e t h e y h a d e a c h o t h e r, a n d
(62) that was everything. This was her
reasoning, but meanwhile, for HIM, each
—Bien —dijo Kate un momento después—, lo
que ella te hará saber son sus ideas al respecto.
Él le dirigió una de sus largas miradas, y
más allá de todo lo que los demás que la asediaban podían desearle para su bien, esas largas miradas eran algo que ella atesoraba insaciablemente. Lo que la joven sentía era
que, a pesar de todo lo que pudiera suceder,
debía conservarlas, hacerlas todavía más un
patrimonio suyo; y ya era bastante extraño
que razonara, o en todo caso empezara a actuar, como si pudiera guardarlas con otras
cosas extrañas, preservarlas privadamente,
cuando sin embargo, en rigor no había pagado su precio. Ella afrontaba el hecho de
que eran amantes y lo vivía intensamente en
la casa; y sentía júbilo por sí y, francamente, también por Densher, al emplear esa palabra. Pero, criatura original como era, a su
modo, tenía una idea de tal condición que
apenas coincidía con la convencional. Era
el carácter mismo el que ella insistía en atribuirse, dándolo tan por sentado que ni siquiera resultaba atrevido, pero Densher, aunque estaba de acuerdo con ella, no podía
menos que sorprenderse de sus simplificaciones, de sus cánones. La vida sería dificultosa, lo estaba siendo ya evidentemente,
pero mientras tanto se tenían el uno al otro
y eso era todo. Así razonaba ella, pero al
mismo tiempo, para él, era justamente el otro
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other was what they didn’t have, and it
w a s j u s t t h e p o i n t . R e p e a t e d l y, h o w e v e r,
i t w a s a point that, in the face of strange
and special things, he judged it rather awkwardly gross to urge. It was impossible to
keep Mrs. Lowde r out of their scheme. She
stood ther e t o o c l o s e t o i t a n d t o o s o l idly; it had to open a gate, at a given
point, do what they would, to take her
in. And she came in, always, while they
sat together rather helplessly watching
her, as in a coach-and-four; she drove
round their prospect as the principal
lady at the circus drives round the ring,
and she stopped the coach in the
m i d d l e t o a l i g h t w i t h m a j e s t y. I t w a s
our young man’s sense that she was
m a g n i f i c e n t l y v u l g a r, b u t y e t q u i t e t h a t
this wasn’t all. It wasn’t with her vulgarity
that she felt his want of means, though that
might have helped her richly to embroider
it; nor was it with the same infirmity that
she was strong original dangerous.
lo que cada uno no tenía, y ésa era la cuestión. Muchas veces, sin embargo, era una
cuestión que ante otras cosas extrañas y particulares, ambos juzgaban demasiado torpe
para urgir. Era imposible, además, mantener
a Mrs. Lowder fuera de este esquema. Ella
estaba allí, demasiado cerca, demasiado sólida: en cierto momento era preciso abrir la
puerta, hacer lo necesario para dejarla entrar. Y ella entraba siempre mientras ambos
la observaban con desaliento; parecía llegar
en su carroza, daba una vuelta frente a ellos
como la estrella del circo lo hace alrededor
de la pista, y luego paraba el coche justamente en el centro para descender con
majestuosidad. Densher tenía la impresión
de que la tía era magníficamente vulgar pero
también, no obstante, de que eso no era todo.
No era por su vulgaridad que ella presentía
su falta de fortuna, aunque tal vez era lo que
la ayudaba a aderezar ese hecho ricamente;
ni era tampoco ese defecto lo que la hacía
ser fuerte, original, peligrosa.
H i s w a n t o f m e a n s — o f m e a n s s u ff i cient for any one but himself—was really the great ugliness, and was moreover at no time more ugly for him than
when it rose there, as it did seem to rise,
all shameless, face to face with the elem e n t s i n K a t e ’s l i f e c o l l o q u i a l l y a n d
conveniently classed by both of them as
f u n n y. H e s o m e t i m e s i n d e e d , f o r t h a t
m a t t e r, a s k e d h i m s e l f i f t h e s e e l e m e n t s
were as funny as the innermost fact, so
often vivid to him, of his own consciousness—his private inability to believe he
should ever be rich. His conviction on
this head was in truth quite positive and
a thing by itself; he failed, after
analysis, to understand it, though he had
naturally more lights on it (63) than any
one else. He knew how it subsisted in
spite of an equal consciousness of his
being neither mentally nor physically
quite helpless, neither a dunce nor a
cripple; he knew it to be absolute,
t h o u g h s e c r e t , a n d a l s o , s t r a n g e t o s a y,
about common undertakings, not discouraging, not prohibitive. Only now
was he having to think if it were prohibitive in respect to marriage; only
n o w, f o r t h e f i r s t t i m e , h a d h e t o w e i g h
his case in scales. The scales, as he sat
with Kate, often dangled in the line of
his vision; he saw them, large and
black, while he talked or listened,
take, in the bright air, singular
positions. Sometimes the right was
down and sometimes the left; never a
happy equipoise—one or the other always kicking the beam. Thus was kept
before him the question of whether it
were more ignoble to ask a woman to
take her chance with you, or to accept
it from your conscience that her chance
could be at the best but one of the
degrees of privation; whether too, otherwise, marrying for money mightn’t
after all be a smaller cause of shame
than the mere dread of marrying with-
Su falta de medios —de medios suficientes para mantener a otros además de
sí mismo— era realmente el gran desdoro
y nunca le parecía más afrentoso que cuando se alzaba allí, como parecía alzarse,
insolentemente, ante los otros elementos
de la vida de Kate que ellos clasificaban
familiar y convenientemente como graciosos. Y muchas veces, por cierto, él se preguntaba si aquellos elementos serían tan
graciosos como el hecho recóndito, experimentado por él con tanta frecuencia, de
su propia seguridad, de su particular incapacidad de creer que alguna vez sería rico.
Su convicción a este respecto era rotunda
y un hecho en sí misma; no llegaba a comprenderla cuando la analizaba, aunque naturalmente tenía más elementos de juicio
que cualquier otro. Su convicción perduraba a pesar de que tenía una conciencia
equivalente de no ser un incapacitado físico ni mental, ni un tullido ni un tonto;
lo consideraba algo absoluto, aunque secreto, y también, aunque parezca extraño,
en los menesteres ordinarios, para nada
desalentador ni prohibitivo. Solamente
ahora debía pensar si no resultaba prohibitivo con respecto a Kate; solamente ahora, por primera vez, debía poner su peso
en la balanza. Los platillos, cuando se sentaba con Kate, en general pendían a la altura de sus ojos: allí los veían tomar mientras hablaban o escuchaban —enormes y
oscuros en el aire claro— singulares posiciones. A veces era el de la derecha el
que bajaba, a veces el de la izquierda; nunca un equilibrio afortunado, siempre alguno de ellos desviaba el fiel. Así vivía
preguntándose si era más vil pedirle a una
mujer que se jugara con uno el todo por
el todo, o aceptar de la propia conciencia
que la suerte de ella debía ser, en el mejor de los casos, sólo uno de los grados
de la privación; o si también, por otra
parte, casarse por dinero no sería después
de todo apenas una causa menor de vergüenza que el miedo de casarse sin te-
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despoil Despojar (of de) 1 rape, spoil, violate, plunder
destroy and strip of its possession; «The soldiers
raped the beautiful country» 2 plunder, loot,
reave, strip, rifle, ransack, pillage, foray steal
goods; take as spoils; «During the earthquake 55
people looted the stores that were deserted by
their owners»
despoil v.tr. literary (often foll. by of) plunder; rob;
deprive (despoiled the roof of its lead).
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out. Through these variations of mood
a n d v i e w, n e v e r t h e l e s s , t h e m a r k o n h i s
forehead stood clear; he saw himself
remain without whether he married or
not. It was a line on which his fancy
could be admirably active; the innumerable ways of making money were beautifully present to him; he could have
handled them for his newspaper as easily as he handled everything. He was
quite aware how he handled everything;
it was another mark on his forehead: the
pair of smudges from the thumb of fortune, the brand on the passive fleece,
dated from the primal hour and kept
e a c h o t h e r ( 6 4 ) c o m p a n y. H e w r o t e , a s
for print, with deplorable ease; since
there had been nothing to stop him
even at the age of ten, so there was as
little at twenty; it was part of his fate
in the first place and part of the
w r e t c h e d p u b l i c ’s i n t h e s e c o n d . The
innumerable ways of making money
were, no doubt, at all events, what his
imagination often was busy with after
h e had tilted his chair and thrown back his
head with his hands clasped behind it.
What would most have prolonged that att i t u d e , m o r e o v e r, w a s t h e r e f l e x i o n t h a t
the ways were ways only for others.
Wi t h i n t h e m i n u t e n o w — h o w e v e r t h i s
might be—he was aware of a nearer view
than he had yet quite had of those circ u m s t a n c e s o n h i s c o m p a n i o n ’s p a r t t h a t
m a d e l e a s t f o r simplicity of relation. He
saw above all how she saw them herself,
for she spoke of them at present with the
last frankness, telling him of her visit to
her father and giving him, in an account
of her subsequent scene with her sister, an
instance of how she was perpetually reduced to patching-up, in one way or another, that unfortunate woman’s hopes.
“The tune,” she exc laimed, “to which
we’re a failure as a family!” With which he
had it all again from her—and this time, as
it seemed to him, more than all: the
dishonour her father had brought them, his
folly and cruelty and wickedness; the
w o u n d e d s t a t e o f h e r m o t h e r, a b a n d o n e d
despoiled a nd helpless, yet, for the management of such a home as remained to them,
dreadfully unreasonable too; the extinction
of her two young brothers—one, at nineteen,
the eldest of the house, by typhoid fever
contracted at a poisonous little place, as
they had afterwards ( 6 5 ) f o u n d o u t , t h a t
they had taken for a summer; the other, the
flower of the flock, a middy on the
Britannia, dreadfully drowned, and not
even by an accident at sea, but by cramp,
unrescued, while bathing, too late in the
autumn, in a wretched little river during
a h o l i d a y v i s i t t o t h e home of a shipmate .
T h e n M a r i a n ’s u n n a t u r a l m a r r i a g e , i n
itself a kind of spiritless turning of
the other cheek to fortune: her actual
w r e t c h e d n e s s a n d p l a i n t i v e n e s s , her
greasy children, her impossible claims,
her odious visitors—these things com-
52
nerlo. A través de todas estas variaciones de estados de ánimo y de puntos de
vista, la marca en su frente permaneció
clara: vio que, se casara o no, no lo tendría. Era un campo en el cual su imaginación podía mostrarse admirablemente activa;
las innumerables maneras de hacer dinero se
le presentaban en toda su atracción y él podría haberlas manipulado muy bien para su
periódico como manipulaba todo lo demás.
Tenía plena conciencia de cómo manejaba las
demás cosas: ésa era otra señal en su frente;
eran las dos manchas impresas por el dedo
de la fortuna, las marcas en el vellón dócil
que databan de la primera hora y se hacían
mutuamente compañía. Él escribía, hablando en sentido periodístico, con deplorable
facilidad; desde que nada había podido detenerlo ni aun a la edad de diez años, menos podía detenerlo ahora a los veinte: era
en primer lugar parte de su destino y en
segundo lugar parte del desdichado destino del público. Los incontables métodos
de hacer dinero eran, sin duda, lo que ocupaba su imaginación cuando se echaba hacia atrás en la silla y apoyaba la cabeza en
las manos entrelazadas. Y lo que más solía prolongar esa actitud, por otra parte,
era la reflexión de que dichos métodos sólo
servían para los demás. En aquel momento, de todos modos, tuvo una perspectiva
mucho más cercana de lo que había podido entrever hasta entonces de todas aquellas circunstancias que por parte de Kate
nada hacían por simplificar las cosas. Percibió, sobre todo, de qué manera ella los
veía a ambos, ya que habló sobre ellos mismos con una total franqueza, contándole
su visita al padre y dándole, al informarle
sobre la siguiente visita a la hermana, una
idea acerca de cómo se hallaba perpetuamente reducida a apuntalar las esperanzas
de la infortunada mujer.
X
— _________ ¡Por lo cual —exclamó
ella— somos un fracaso como familia!
Y ella volvió a contarle todo, o esta vez
según le pareció a él, más que todo: la vergüenza que el padre había llevado a su casa,
su extravagancia, su crueldad y su malignidad; la penosa situación de la madre, abandonada, despojada, indefensa, demasiado
insensata además para gobernar un hogar
como el que les había quedado; la muerte
de los dos jóvenes hermanos: uno, el mayor
de todos, a los diecinueve años, de fiebre
tifoidea, contraída —según supieron más tarde en un sitio infecto adonde habían ido ese
verano; el otro, el orgullo de la familia,
guardiamarina de la armada, que había muerto
ahogado de una manera horrorosa, y no por un accidente en alta mar sino por un calambre, cuando
se bañaba, demasiado tarde en el otoño y sin que
pudiesen rescatarlo, en un malhadado arroyo mientras estaba de visita, un día de fiesta, en casa de un
compañero de a bordo. Después el prosaico casamiento de Marian, a su modo una forma
abatida de ofrecer la otra mejilla a la suerte;
su actual desdicha y perpetuo lloriqueo, sus
hijos desaseados, sus imposibles reclamos, sus
abominables visitantes. Esta suma de circuns-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
pleted the proof of the heaviness, for
them all, of the hand of fate. Kate
confessedly described them with an
excess of impatience; it was much of her
charm for Densher that she gave in
general that turn to her descriptions,
partly as if to amuse him by free and humorous colour, partly—and that charm
was the greatest—as if to work off, for
her own relief, her constant perception
of the incongruity of things. She had
seen the general show too early and too
sharply , and was so intelligent that she
knew it and allowed for that misfortune;
therefore when, in talk with him, she was
violent and almost unfeminine, it was
quite as if they had settled, for intercourse, on the short cut of the fantastic
and the happy language of exaggeration.
It had come to be definite between them
at a primary stage that, if they could have
n o o t h e r s t r a i g h t w a y, t h e r e a l m o f
thought at least was open to them. They
could think whatever they liked about
whatever they would—in other words they
c o u l d s a y i t . S a y i n g i t f o r e a c h o t h e r, f o r
each other alone, only of course added to
the taste. The implication was thereby
constant that what they said when not together had no (66) taste for them at all,
and nothing could have served more to
launch them, at special hours, on their
small floating island than such an assumption that they were only making believe everywhere else. Our young man , it must be
added, was conscious enough that it was
Kate who profited most by this particular
p l a y o f t h e f a c t o f i n t i m a c y. I t a l w a y s
struck him she had more life than he to
react from, and when she recounted the
dark disasters of her house and glanced at
the hard odd offset of her present
exaltation—since as exaltation it was apparently to be considered—he felt his own
grey domestic annals make little show. It
w a s n a t u r a l l y, i n a l l s u c h r e f e r e n c e , t h e
question of her father ’s character that engaged him most, but her picture of her
adventure in Chirk Street gave him a sense
of how little as yet that character was clear
to him. What was it, to speak plainly, that
M r. Croy had originally done?
tancias constituía la prueba del peso que para
todos ellos había tenido la mano del destino.
Kate las describía, como ella misma confesaba, con un exceso de impaciencia. Gran parte
de su encanto, para Densher, radicaba en su
modo de dar en general ese giro a sus descripciones, en parte como para divertirlo con
su humor libre y vivaz, y en parte —y ése era
su mayor encanto— como si intentara librarse, para su propio desahogo, de su constante
percepción de la incongruencia de las cosas.
Había sido una testigo demasiado prematura
y sensible, y su inteligencia le había permitido comprender y hacerse cargo de aquellas
calamidades. Por eso, cuando al hablar con
él Kate se mostraba impetuosa y hasta poco
femenina, era como si ambos hubiesen optado, para comunicarse, por la vía más breve de lo fantástico del jubiloso idioma de
la exageración. Había quedado bien establecido entre ellos, en una primera instancia, que si el camino directo les estaba vedado, al menos podían transitar por los dominios de la fantasía. Podían pensar lo que
quisieran sobre lo que gustasen, o, mejor
aún, podían decirlo. Solamente diciéndoselo el uno para el otro, y para el otro nada
más, podían encontrarle algún gusto. Como
una consecuencia de esto, lo que decían
cuando no estaban juntos carecía totalmente de sabor para ellos, y nada podía contribuir más a lanzarlos —a ciertas horas— en
su pequeña isla flotante, como la presunción
de que en cualquier otro lugar sólo estaban fingiendo. Densher, debemos agregar, tenía bastante conciencia de que era Kate quien
usufructuaba mejor esta particular recreación
de su intimidad. Siempre le había parecido al
joven que ella poseía más vida que él ante la cual
reaccionar, y cuando enumeraba los sombríos
desastres de su casa y hacía el arduo, extraño
balance de su presente exaltación —ya que
aparentemente debía considerarse como exaltación—, él veía que sus propios y grises recuerdos domésticos hacían un papel muy deslucido. Era, sin duda alguna, en tales referencias, la cuestión relativa al carácter del
padre lo que más le preocupaba, aunque el
relato de sus peripecias en Chirk Street le revelaba qué poco claro resultaba todavía eso
carácter para él. ¿Qué era, hablando sin rodeos,
lo que Mr. Croy había hecho alguna vez?
“I don’t know—and I don’t want to. I only
55 know that years and years ago—when I was
about fifteen—something or other happened
that made him impossible. I m e a n
impossible for the world at large first, and
t h e n , l i t t l e b y l i t t l e , f o r m o t h e r. We o f
60 course didn’ t know it at the time,” Kate
explained, “but we knew it later; and it
was, oddly enough, my sister who first
made out that he had done something. I
can hear her now—the way, one cold black
65 S u n d a y m o r n i n g w h e n , o n a c c o u n t o f a n
extraordinary fog, we hadn’t gone to
church, she broke it to me by the schoolroom fire. I was reading a history-book by
the lamp—when we didn’ t go to church we
70 had to read history-books—and I suddenly
heard her say, out of (67) the fog , w h ic h
—No lo sé, y no quiero saberlo. Lo único
que sé es que hace muchos, muchos años, yo
tendría alrededor de quince, sucedió una cosa
u otra que lo hizo intolerable. Quiero decir,
intolerable primero para el mundo en general, y después, poco a poco, también para mi
madre. Nosotros, por supuesto, no lo supimos en el momento —explicó Kate—, pero
más tarde nos enteramos. Y lo que es más
extraño, fue mi hermana la primera en enterarse de que él había hecho algo. Me parece
oírla todavía, el tono con que en una fría y
nublada mañana de domingo en que por causa de la niebla no habíamos ido a la iglesia,
ella me lo dijo de pronto junto a la chimenea.
»Yo estaba leyendo un libro de historia
bajo la lámpara, si no íbamos a la iglesia teníamos que leer algún libro de historia, cuan-
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James’ Wings of the Dove
was in the room, and apropos of nothing:
‘Papa has done something wicked.’ And
the curious thing was that I believed it
on the spot and have believed it ever
since, though she could tell me nothing
more—neither what was the wickedness,
n o r h o w s h e k n e w, n o r w h a t w o u l d h a p pen to him, nor anything else about it.
We h a d o u r s e n s e a l w a y s t h a t a l l s o r t s
of things HAD happened, were all the
while happening, to him; so that when
Marian only said she was sure, tremendously sure, that she had made it out for
herself, but that that was enough, I took
her word for it—it seemed somehow so
n a t u r a l . We w e r e n o t , h o w e v e r , t o a s k
mother—which made it more natural
still, and I said never a word. But
mother, strangely enough, spoke of it to
me, in time, of her own accord—this
was very much later on. He hadn’t been
with us for ever so long, but we were
used to that. She must have had some
f e a r, s o m e c o n v i c t i o n t h a t I h a d a n i d e a ,
some idea of her own that it was the
best thing to do. She came out as
abruptly as Marian had done: ‘If you
hear anything against your father—
a n y t h i n g I m e a n e x c e p t t h a t h e ’s o d i o u s a n d v i l e — r e m e m b e r i t ’s p e r f e c t l y
false.’ That was the way I knew it was
true, though I recall my saying to her
then that I of course knew it wasn’t.
She might have told me it was true, and
yet have trusted me to contradict
fiercely enough any accusation of him
that I should meet—to contradict it
much more fiercely and effectively, I
t h i n k , t h a n s h e w o u l d h a v e d o n e h e r s e lf.
As it happens, however,” the girl went on,
“I’ve never had occasion, and I’ve been
conscious of it with a sort of surprise. It has
made the world seem at times more (68)
decent. No one has so much as breathed to
me. That has been a part of the silence, the
silence that surrounds him, the silence
that, for the world, has washed him out.
He doesn’ t exist for people. And yet I’m
as sure as ever. In fact, though I know no
more than I did then, I’m more sure. And
that,” she wound up, “is what I sit here
and tell you about my own father. If you
don’t call it a proof of confidence I don’ t
know what will satisfy you.”
do sorpresivamente le escuché decir, desde
la bruma que había invadido el cuarto, y sin
motivo alguno: «Papá ha cometido una villanía». Y lo curioso es que yo le creí al instante y lo he seguido creyendo desde entonces,
aunque ella no pudo decirme nada más, ni de
qué villanía se trataba, ni qué le sucedería a
él, ni ninguna otra cosa. Nosotras siempre
teníamos la impresión de que toda clase de
cosas le habían sucedido, y le seguían sucediendo. Así que bastó que Marian dijera que
ella estaba segura, tremendamente segura, que
ella lo había averiguado por sí misma, pero
que eso la conformaba, para que yo tomara sus
palabras al pie de la letra, pues de alguna manera me parecía muy natural... No íbamos a
preguntarle a nuestra madre, sin embargo, lo
que hizo que pareciera más natural todavía, y
yo jamás comenté una palabra. Pero mamá, espontáneamente, cosa bastante extraña, me habló un día de ello, mucho tiempo después.
»Hacía mucho que él faltaba de casa, pero
estábamos acostumbradas a eso. Seguramente ella tenía algún temor o la convicción de
que yo supiese algo, o pensó que era lo mejor
que podía hacer. Habló con la misma brusquedad con que Marian lo había hecho: «Si
oyes decir cualquier cosa en contra de tu padre, cualquier cosa, te digo, excepto que es
ruin y abominable, recuerda que es absolutamente falso». De ese modo supe... que era
verdad, aunque en ese momento le dije que
por supuesto sabía que no lo era. Ella hubiera podido decirme que era verdad y aun así
confiar en que yo habría de desmentir con el
suficiente orgullo cualquier acusación en contra de él que me fuera dado oír, con mucho
más orgullo y eficacia, creo, que los que ella
misma hubiera podido reunir.
»Como suele suceder, sin embargo—continuó la joven—, nunca se me presentó la oportunidad de hacerlo, y me di cuenta de ello con
una especie de asombro. Eso ha hecho que el
mundo me parezca, a veces, un poco más decente. Nunca nadie me hizo la menor insinuación. Eso forma parte del silencio que lo rodea a él, del silencio que lo ha apartado de
todos. Él ya no existe para la gente. Y sin embargo estoy más segura que nunca. En suma,
aunque no sé más que entonces, ya no dudo.
»Y eso es —terminó ella— lo que, aquí
sentada, puedo decirte sobre mi propio padre. Si no te parece una prueba de confianza
no sé qué otra cosa puedes esperar.
“ It satisfies me beautifully,” Densher
returned, “but it doesn’t, my dear child,
very greatly enlighten me. You don’t, you
know, really tell me anything. It’s so vague
60 that what am I to think but that you may
very well be mistaken? What has he done,
if no one can name it?”
—Es realmente una prueba—declaró
Densher—, pero eso, querida mía, no me
ha revelado muchas cosas. Sabes muy bien
que en realidad no me has dicho nada. Es
todo tan vago que puedo pensar lógicamente que estás equivocada. ¿Qué ha hecho él,
si nadie puede decirlo?
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effective no es exactamente efectivo, sino eficaz [producto], capaz [persona], vigente [ley, disposición],
impresionante / llamativo, disponibles [tropas],
de mucho éxito, útil.
Por otra parte, efectivo se traduce, como adjetivo,
por true/actual, permanent [trabajo] y,
como nombre, por cash, assets, personnel [plantilla], forces [militares], stable job.
Effectively traduce eficazmente, con provecho,
mientras que efectivamente es really, indeed,
actually, in fact.
El sustantivo effect es efecto, como resultado, consecuencia, impresión, pero efecto apunta hacia
los resultados prácticos: aim, purpose y, en deportes, spin [pelota], swerve [desvío de pelota];
en el mundo comercial, stock I merchandise,
goods, assets, draft [valores].
Hay muchos modismos con effect y efecto: side
effects es reacciones adversas; to feel the effects
of, resentirse; to remain in effect, permanecer vigente; to cash, hacer efectivo.
To pay cash = pagar en efectivo.
To become effective = entrar en vigor. Efective date
=fecha de vigencia.
To be of no effect = inútil, no hacer mella.
effective 1 (que funciona bien) eficaz: it is a very
effective way of reducing noise, es una manera
muy eficaz de reducir el ruido
2 (real) efectivo,-a: the effective loss to the company
is huge, la pérdida real para la empresa es enorme
3 (que impresiona) impresionante
Compound Forms:be effective ser eficazeffective
force (Physics) fuerza efectiva (Física)effective
resistance (Physics)resistencia efectiva (Física)
tr. de Alberto Vanasco
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65
“He has done everything.”
“Oh—everything! Everything’s nothing.”
“ We l l t h e n , ” s a i d K a t e , “ h e h a s d o n e
some particular thing. It’s known—
o n l y, t h a n k G o d , n o t t o u s . B u t i t h a s
70 b e e n t h e e n d o f h i m . Y O U c o u l d d o u b t l e s s f i n d o u t w i t h a l i t t l e t r o u b l e . Yo u
54
—Ha hecho de todo.
—¡Oh, de todo! Todo es nada.
—Bien, entonces —dijo Kate— ha hecho
una cosa muy en particular. Y se sabe; sólo
que, gracias a Dios, no lo sabemos nosotras.
Pero ése fue el fin para él. Tú, sin duda, puedes enterarte con muy poco trabajo. Puedes
James’ Wings of the Dove
can ask about.”
tr. de Alberto Vanasco
averiguarlo.
Densher for a moment said nothing; but
the next moment he made it up. “I wouldn’t
5 find out for the world, and I’d rather lose
my tongue than put a question.”
Densher, durante unos segundos, no contestó, pero luego pareció decidido.
—No seré yo quien lo averigüe y antes de
preguntar algo me cortaría la lengua.
“ A n d y e t i t ’s a p a r t o f m e , ” s a i d
Kate.
—Y sin embargo es parte de mí misma —
dijo Kate.
10
“A part of you?”
—¿Una parte de ti?
“ M y f a t h e r ’s d i s h o n o u r. ” T h e n s h e
sounded for him, but more deeply than
15 ever yet, her note of proud still pessimism.
“How can such a thing as that not be the
g reat thing in one’s life?”
—Sí. La deshonra de mi padre. —Luego
ella le hizo oír más profundamente que nunca su acento de arrogante, calmo pesimismo—
: ¿Cómo una cosa semejante no ha de pesar
terriblemente en nuestra vida?
She had to take from him again, on this,
20 one of his (69) long looks, and she took it
to its deepest, its headiest dregs. “I shall
ask you, for the great thing in your life,” he
said, “to depend on ME a little more.” After
which, just debating, “Doesn’t he belong to
25 some club?” he asked.
Ella debió recibir nuevamente, al decir
esto, una de sus largas miradas, y la bebió
hasta sus más profundas, recónditas heces.
—Yo te pediría, por lo que más pesa en
tu vida —replicó él—, que te apoyaras en mí
un poco más. —Después de lo cual, agregó,
vacilante—: ¿Era socio de algún club?
She had a grave headshake. “He used
to—to many. ”
30
“But he has dropped them?”
Ella sacudió la cabeza con gravedad.
—Acostumbraba a ir a muchos.
—¿Y ha renunciado a ellos?
“They’ve dropped HIM. Of that I’m sure.
It ought to do for you. I offered him,” the
girl immediately continued—“and it was for
35 that I went to him—to come and be with
him, make a home for him so far as is possible. But he won’t hear of it.”
—Ellos renunciaron a él. De eso no me
cabe duda. Es algo que puede servirte. Yo le
propuse —continuó ella en seguida—, y fue
lo que me llevó a su casa, irme a vivir con él,
reconstruir un hogar para él dentro de lo posible. Pero ni quiso escucharme.
Densher took this in with marked
40 b u t g e n e r o u s w o n d e r . “ Yo u o f f e r e d
him—’impossible’ as you describe him
to me—to live with him and share his
disadvantages?” The young man saw
for the moment only the high beauty of it .
gallant adj. 1 brave, chivalrous. 2 a (of a ship, horse,
etc.) grand, fine, stately. b archaic finely dressed. 3 a 45 “ Yo u A R E g a l l a n t ! ”
markedly attentive to women. b concerned with sexual
“Because it strikes you as being brave
love; amatory. — n. 1 a ladies’ man; a lover or paramour.
2 archaic a man of fashion; a fine gentleman. — v. 1
for him?” She wouldn’t in the least have
tr. flirt with. 2 tr. escort; act as a cavalier to (a lady). 3
this. “It wasn’t courage—it was the oppointr. a play the gallant. b (foll. by with) flirt.
50 site. I did it to save myself—to escape.”
gallant 1 valiente, gallardo 2 cortés, galante.
El vocablo suguiere cortés en ambas lenguas, pero
en cada una añade matices nuevos: gallant parece
He had his air, so conrecalcar la idea de valentía, como valiente, gallardo,
stant at this stage, as of her
espléndido mientras que galante da más peso a congiving him finer things than
notaciones de cortesía y elegancia en castellano; en
inglés los flirteos se convierten en favores sexuales 55 a n y o n e t o t h i n k a b o u t .
“Escape from what?”
hasta el punto de ser un eufemismo por prostitución.
Densher se hizo cargo de esto con evidente pero generoso asombro.
—¿Le ofreciste, «imposible» como me lo
has descrito, irte con él y compartir sus penurias? —El joven no veía por el momento
más que la sublime belleza de ese acto—.
Hay que tener valor.
60
—¿Por qué supones que lo hice por valentía? —Ella no podía aceptarlo ni remotamente—. No fue por eso, sino todo lo contrario. Lo hice para salvarme, para huir.
Él tenía esa expresión, tan frecuente a esa
altura de los acontecimientos, como suscitada por el hecho de que Kate le daba, más que
nadie, sorprendentes temas de reflexión.
—¿Huir de qué?
“From everything.”
—De todo.
“Do you by any chance mean from me?”
—¿Quieres decir, acaso, también de mí?
“No; I spoke to him of you, told him—or
what amounted to it—that I would bring you,
if he would allow it, with me.”
—No. Le hablé a él de ti. Le dije... algo
que en resumen era esto: que te llevaría
conmigo, si él lo permitía.
65
“But he won’t allow it,” said Densher.
“ Wo n ’ t h e a r o f i t o n a n y t e r m s . H e
won’ t help me, (70) won’t save me, won’t
70 hold out a finger to me,” Kate went on. “He
simply wriggles away, in his inimitable
55
—Pero él no lo permitirá —dijo Densher.
—No me quiso oír de ninguna manera.
No me ayudará, ni me salvará, ni levantará
un dedo por mí —continuó Kate—. Simplemente se escabulló, en su estilo incompara-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
manner, and throws me back.”
ble, y me mandó de vuelta.
“Back then, after all, thank goodness,”
Densher concurred, “on me.”
—De vuelta a mi lado, después de todo
—interrumpió Densher—, gracias a Dios.
But she spoke again as with the sole
vision of the whole scene she had
evoked. “ I t ’s a p i t y, b e c a u s e y o u ’ d
l i k e h i m . H e ’s w o n d e r f u l — h e ’s
10 c h a r m i n g . ” H e r c o m p a n i o n g a v e o n e
of the laughs that showed again how
inveterately he felt in her tone
something that banished the talk of
other women, so far as he knew other
15 w o m e n , t o t h e d u l l d e s e r t o f t h e c o n vent i o n a l , a n d s h e h a d a l r e a d y c o n t i n u e d . “He would make
himself delightful to you.”
Pero ella habló otra vez como si no viera más
que esa única imagen que acababa de evocar.
—Es una pena, porque él te hubiera gustado. Es un hombre encantador. Es maravilloso.
La risa de Densher, respondiendo a esto, de
nuevo evidenció su impresión de que había
algo en el tono de Kate, inveteradamente,
que condenaba la conversación de las demás mujeres —en cuanto conocía a otras
mujeres— al insulso desierto de lo convencional, pero ella continuó entretanto.
—Se las hubiese arreglado para
conquistarte.
5
20
“Even while objecting to me?”
“Well, he likes to please,” the girl explained—“personally. I’ve seen it make him
wonderful. He would appreciate you and be
25 clever with you. It’s to ME he objects—that
is as to my liking you.”
—¿Aun cuando me rechazara?
X
—Bien, a él le gusta ser agradable —explicó ella—, personalmente. _____ ______
_________ Te hubiera apreciado y tratado con
deferencia. Es a mí a quien rechaza, quiero decir, por haberme fijado en ti.
“Heaven be praised then,” cried
Densher, “that you like me enough for the
30 o b j e c t i o n ! ”
—¡Gracias a Dios —exclamó
Densher— que te fijaste lo bastante para
merecer su rechazo!
But she met it after an instant with some
inconsequence. “I don’t. I offered to give
you up, if necessary, to go to him. But it
35 made no difference, and that’s what I mean,”
she pursued, “by his declining me on any
terms. The point is, you see, that I don’t
escape.”
Ella contestó después de un momento un
poco ilógicamente.
—Le propuse dejarte, si era necesario,
para ir a vivir con él. Pero fue lo mismo, y
por eso te digo que no me aceptó de ninguna manera. Como ves, la verdad es que no
me escapo.
40
Densher wondered. “But if you didn’ t
wish to escape ME?”
“I wished to escape Aunt Maud.
B u t h e i n s i s t s t h a t i t ’s t h r o u g h h e r
45 a n d t h r o u g h h e r o n l y t h a t I m a y h e l p
h i m ; j u s t a s M a r i a n i n s i s t s t h a t i t ’s
through her, (71) and through her
o n l y, t h a t I c a n h e l p H E R . T h a t ’s
what I mean,” she again explained,
(72) Densher had a pause. “Oh you 50 “ b y t h e i r t u r n i n g m e b a c k . ”
might by good luck have the personal
happiness too.”
T h e y o u n g m a n t h o u g h t . “ Yo u r
sister turns you back too?”
55
“Oh with a push!”
Densher se sorprendió.
—¿De quién, si no era de mí?
—Yo huía de la tía Maud. Pero papá insistió en que era por ella y solamente por ella
que yo podía ayudarlo a él, así como Marian
también me aseguró que era solamente por
intermedio de nuestra tía como yo podía ayudarla a ella. Eso es lo que quiero decirte —
explicó Kate otra vez— al afirmar que ellos
me mandaron de vuelta.
Él se quedó un instante pensativo.
—¿Tu hermana también te mandó de vuelta?
—¡Oh, con un empujón!
“But have you offered to live with your
sister?”
—Pero ¿le ofreciste también ir a vivir
con ella?
“I would in a moment if she’d have
m e . T h a t ’s a l l m y v i r t u e — a n a r r o w l i t t l e
family feeling. I’ve a small stupid piety—I don’t know what to call it.” Kate
bravely stuck to that; she made it out.
65 “ S o m e t i m e s , a l o n e , I ’ v e t o s m o t h e r m y
s h r i e k s w h e n I t h i n k o f m y p o o r m o t h e r.
She went through things—they pulled
her down; I know what they wer e n o w —
I didn’t then, for I was a pig; and
70 m y p o s i t i o n , c o m p a r e d w i t h h e r s , i s
a n i n s o l e n c e o f s u c c e s s . T h a t ’s w h a t
—Lo hubiera hecho si ella hubiese querido. Ésa es mi única virtud: un mínimo de sentimiento familiar. Una mezquina y estúpida
piedad. No sé cómo llamarla. —Kate lo sobrellevaba con valentía y trató de explicarlo—. A veces, cuando estoy sola, tengo que
contener los sollozos al pensar en mi pobre
madre. Sufrió de todo y las cosas la abatieron. Ahora sé cuáles eran esas cosas, pero
entonces las ignoraba porque yo era egoísta.
Y mi situación actual, comparada con la suya,
es próspera hasta la insolencia. Eso es lo
60
56
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
Marian keeps before me; that’s what
p a p a h i m s e l f , a s I s a y, s o i n i m i t a b l y
d o e s . M y p o s i t i o n ’s a v a l u e , a g r e a t
value, for them both”—she followed and
5 followed. Lucid and ironic, she knew no
m e r c i f u l m u d d l e . “ I t ’s T H E v a l u e — t h e
only one they have.”
que Marian trata de hacerme ver, eso es lo
que papá hace también, en su manera tan inimitable, como te dije. Mi posición representa un valor, un gran valor para ellos dos... —
Kate siguió hablando. Lúcida e irónica, sin
concederse piadosas ignorancias—. Es el valor, lo único que poseen.
Everything between our young couple moved
10 today, in spite of their pauses, their margin, to a
quicker me a s u r e — t h e q u i c k n e s s
and anxiety playing lightn i n g - l i k e i n the sultriness.
Densher watched, decidedly,
15 a s h e h a d n e v e r d o n e b e f o r e .
“And the fact you speak of holds you!”
Todo entre ellos dos se desplazaba aquella tarde a pesar de sus pausas, de sus reservas, hacia un
ritmo más vehemente, y la vehemencia y
la ansiedad actuaban como una tormenta
eléctrica en el bochorno del verano.
D e n s h e r, d e c i d i d a m e n t e , l a m i r a b a
como nunca lo había hecho antes.
—¿Y eso es lo que te sujeta?
“ O f c o u r s e i t h o l d s m e . I t ’s a
perpetual sound in my ears. It
20 m a k e s m e a s k m y s e l f i f I ’ v e a n y
right to personal happiness, any
right to anything but to be as rich
and overflowing, as smart and shining, as I can be made.”
25
[D e n s h e r h a d a p a u s e .
“O, you might, with good luck,
have the personnal happiness
* falta en la versiíon original de Gutenberg
t o o . ” ]*
Her immediate answer to this was a silence
30 like his own; after which she gave him straight
in the face, but quite simply a n d q u i e t l y :
“Darling!”
—Por supuesto, es lo que me retiene. Es
como un constante zumbido en mis oídos. Es
lo que me obliga a preguntarme si tengo algún derecho a la felicidad personal, algún
derecho a cualquier otra cosa que no sea ser
tan rica y espléndida, tan elegante y deslumbrante como ellos podrían hacerme.
Densher hizo una pausa.
—Oh, con un poco de suerte —dijo—
también podrías conseguir la felicidad personal.
Su respuesta inmediata a esto fue un silencio, como el de él, después del cual le arrojó a
la cara, pero con toda calma, sencillamente:
—¡Querido!
It took him another moment;
35 t h e n h e w a s a l s o q u i e t a n d s i m p l e .
“Will you settle it by our being
married to-morrow—as we can, with
perfect ease, civilly?”
Densher volvió a callar, y luego también
se mostró calmo y simple.
—¿Estarías dispuesta a casarte conmigo
mañana, civilmente, como podríamos hacerlo con toda facilidad?
40
“Let us wait to arrange it,” Kate presently
replied, “till after you’ve seen her.”
—Esperemos para decidirlo —replicó
Kate ahora— que la hayas visto a ella.
“Do you call that adoring me?”
Densher demanded.
—¿A eso llamas quererme? —
preguntó él.
They were talking, for the time, with the
strangest mixture of deliberation and directness,
and nothing could have been more in the
tone of it than the way she at last said:
50 “You’re afraid of her yourself.”
Ambos hablaban, en ese momento, con una
extraña mezcla de espontaneidad y deliberación
y nada podía estar más de acuerdo con ese tono
que la forma con que ella dijo, por último:
—Tú también le temes.
He gave rather a glazed smile. “For
young persons of a great distinction and a
very high spirit we’re a caution!”
Hubo cierta frialdad en su sonrisa.
—¡Para los jóvenes de gran distinción y de
elevado espíritu, somos todos un ejemplo!
“ Ye s , ” s h e t o o k i t s t r a i g h t u p ;
“we’re hideously intelligent. But
t h e r e ’s f u n i n i t t o o . We m u s t g e t o u r
fun where we can. I think,” she added,
60 a n d f o r t h a t m a t t e r n o t w i t h o u t c o u r a g e ,
“ o u r r e l a t i o n ’ s q u i t e b e a u t i f u l . I t ’s n o t
a b i t v u l g a r. I c l i n g t o s o m e s a v i n g r o mance in things.”
—Sí —respondió al instante—, somos
horriblemente inteligentes. Pero eso es divertido también. Tenemos que encontrar
nuestra diversión donde podamos. Creo —
agregó la joven y para esto no sin coraje—
que nuestra relación es hermosa. No tiene
nada de vulgar. Me gusta que haya algo romántico en las cosas.
65
It made him break into a laugh
that had more freedom than his
smile. “How you must be afraid
you’ll chuck me!”
Esto lo hizo reír, con una risa mucho más
libre que su sonrisa.
—¡Debes de tener mucho miedo de
tratarme con familiaridad!
70
“No, no, THAT would be vulgar. But of
course,” she admitted, “I do see my dan-
—No, no, eso sería vulgar. Aunque por
supuesto veo el peligro—admitió ella de co-
45
55
57
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
ger of doing something base . ”
meter alguna acción indigna.
“Then what can be so base as sacrificing me?”
—¿Puede haber algo más indigno que sacrificarme a mí?
(73) “I SHAN’T sacrifice you. Don’t
cry out till you’re hurt. I shall sacrifice
n o b o d y a n d n o t h i n g , a n d t h a t ’s j u s t m y
situation, that I want and that I shall try
10 for everything. That,” she wound up, “is
how I see myself (and how I see you quite
as much) acting for them.”
—Nadie te sacrifica. No te quejes antes
de tiempo. No pienso sacrificar nada, ni a
nadie, y ésa es precisamente mi situación, eso
es lo que quiero y eso es lo que intentaré en
todos los casos. Así—remató ella—es como
me veo a mí misma, y como te veo a ti también, al hacer algo por ellos.
“For ‘them’?”—and the young man ex15 travagantly marked his coldness. “Thank
you!”
—¿Por ellos? —Y el joven hizo más patente, casi extravagante, su frialdad—: ¡Muchas gracias!
5
“Don’t you care for them?”
—¿Es que no te interesas por ellos?
20
“Why should I? What are they to me
but a serious nuisance?”
As soon as he had permitted himself
this qualification of the unfortunate
persons she so perversely cherished he
25 r e p e n t e d o f h i s r o u g h n e s s — a n d p a r t l y
b e c a u s e h e e x p e c t e d a f l a s h f r o m h e r.
But it was one of her finest sides that
she sometimes flashed with a mere
m i l d g l o w. “ I d o n ’ t s e e w h y y o u d o n ’ t
30 m a k e o u t a l i t t l e m o r e t h a t i f w e a v o i d
s t u p i d i t y w e m a y d o A L L . We m a y k e e p
h e r. ”
—¿Por qué habría de hacerlo? ¿Qué significan para mí sino una grave molestia?
Apenas se hubo permitido él calificar de
esta manera a aquellos desdichados seres que
Kate tan obstinadamente protegía, se arrepintió de su rudeza, en parte porque esperaba
de ella una explosión. Pero una de las virtudes más admirables de la joven era que a veces estallaba con un leve y simple fulgor.
—No veo qué te impide comprender que
si evitamos las estupideces podemos conseguirlo todo. Podemos conservar a la tía
Maud.
He stared. “Make her pension
35 u s ? ”
Él la miró largamente.
—¿Y hacer que nos pase una pensión?
“ We l l , w a i t a t l e a s t t i l l w e ’ v e
seen.”
He thought. “Seen what can be got out of
her?”
—Bien, espera por lo menos hasta estar
seguros.
Densher reflexionó.
—¿S e g u r o s d e l o q u e l e p o d e m o s
sacar?
Kate for a moment said nothing.
“ A f t e r a l l I n e v e r a s k e d h e r ; n e v e r, w h e n
45 o u r t r o u b l e s w e r e a t t h e w o r s t , a p p e a l e d
t o h e r n o r w e n t n e a r h e r. S h e f i x e d u p o n
me herself, settled on me with her
wonderful gilded claws.”
Kate no respondió en seguida.
—Después de todo —contestó al fin—,
nunca le he pedido nada. Nunca, ni siquiera en
los peores momentos, recurrí a ella ni busqué
su protección. Ella sola se lanzó sobre mí, clavándome sus maravillosas y doradas zarpas.
50
“You speak,” Densher observed, “as if
she were a vulture.”
—Hablas de ella —observó Densher—
como si fuese un buitre.
“Call it an eagle—with a gilded
beak as well, and with wings for great
55 f l i g h t s . I f s h e ’ s a t h i n g o f t h e a i r , i n
seamed : arrugas, pliegues, rayas, costuras;
short—say at once a great seamed silk
arrugado, surcado, veteado, cosido
balloon—I never myself got into her
c a r. I w a s h e r c h o i c e . ”
—Llámala mejor un águila, con un pico
dorado también y enormes alas para largos
vuelos. Si ella es algo que pertenece a las alturas,
digamos, ______ un ________ ____ globo aerostático,
yo nunca subí a su barquilla voluntariamente. Fue ella quien me eligió.
40
60
X
(74) It had really, her sketch of
the affair, a high colour and a great
style; at all of which he gazed a
m i n u t e a s a t a p i c t u r e b y a m a s t e r.
“What she must see in you!”
Kate había resumido el caso con gran estilo y rico colorido, por lo que él quedóse contemplando aquel cuadro durante un minuto
como si se tratara de la obra de un maestro.
—¡Qué verá ella en ti!
“Wonders!” And, speaking it loud, she stood
straight up. “Everything. There it is.”
—Algo prodigioso. —Y al levantar la voz,
se puso de pie—. Todo. Ésa es la verdad.
Yes, there it was, and as she remained
70 b e f o r e h i m h e c o n t i n u e d t o f a c e i t . “ S o
that what you mean is that I’m to do my
Sí, ésa era, y como Kate permaneció frente
a él, Densher examinó dicha verdad.
—¿Quieres decir entonces que yo debo
65
58
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
part in somehow squaring h e r ? ”
hacer mi parte para conformarla?
“See her, see her,” Kate said
with impatience.
—Habla con ella, habla con ella primero
—dijo la joven con impaciencia.
5
grovel 1 behave obsequiously [servilely] in
“ A n d g ro v e l to her?”
seeking favour or forgiveness. 2 lie prone in
abject humility.
“Ah do what you like!” And
1. To behave in a servile or demeaning manner;
cringe. 2. To lie or creep in a prostrate position,
she walked in her impatience
as in subservience or humility. 3. To give
oneself over to base pleasures: “Have we not 10 a w a y .
groveled here long enough, eating and drinking
like mere brutes?” (Walt Whitman).
grovel humillarse [to, ante] postrarse [to, ante]
servil, rastrero, sumiso
compromise 1 n acuerdo mutuo, arreglo, concesión, 15
transigencia, equilibrio, término medio; mientras que
compromiso es obligation, commitment,
engagemente, date, predicament
2 v. intran. transigir, ceder, conformarse, transar (AmL)
3 v. trans, (discredit) comprometer; to ~ oneself ponerse en una situación comprometida; (endanger, risk)
comprometer, poner en riesgo, llegar a un acuerdo, 20
hacer concesiones, contemporanizar,
(75) Book Second, Chapter 2
compromise 1 n. acuerdo: they reached a compromise,
llegaron a un acuerdo; equilibrio, término medio, My
salary is a compromise between high and low Mi
His eyes had followed her at this
salario es un término medio entre algo y bajo
time quite long enough, before he over2. vi (dos o más personas) llegar a un acuerdo (una
persona) ceder, We can not compromise on the price 25 t o o k h e r , t o m a k e o u t m o r e t h a n e v e r i n
of wheat no podemos ceder en el precio del trigo;
the poise of her head, the pride of her
transigir: did you compromise?, ¿has transigido?
step—he didn’t know what best to call
3 v. trans. 1 (a una persona) comprometer 2 (una
cosa) poner en peligro: he didn’t want to compromise
i t — a p a r t a t l e a s t o f M r s . L o w d e r ’s r e a his safety, no quería comprometer su seguridad
sons. He consciously winced while he
What a nuisance ¡qué compromiso (difficult situation, 30 f i g u r e d h i s p r e s e n t i n g h i m s e l f a s a r e a aprieto)!
son opposed to these; though at the same
Betrothal Compromiso (acuerdo) matrimonial
m o m e n t , w i t h t h e s o u r c e o f A u n t M a u d ’s
Both parties came to a compromise Las dos partes llegainspiration thus before him, he was preron a un acuerdo mutuo.
To assume an obligation contraer un compromiso (oblipared to conform, by almost any abject
gación)
35 a t t i t u d e o r p r o f i t a b l e c o m p ro m i s e , t o h i s
comprometer (Del lat. compromittere).
c o m p a n i o n ’s e a s y i n j u n c t i o n . H e w o u l d
1. tr. Poner de común acuerdo en manos de un tercero
do as SHE liked—his own liking might
la determinación de la diferencia, pleito, etc., socome off as it would. He would help her
bre que se contiende.
2. tr. Exponer, o poner a riesgo a alguien o algo en
t o t h e u t m o s t o f h i s p o w e r ; f o r, a l l t h e
una acción o caso aventurado. Las indiscrecio40 r e s t o f t h i s d a y a n d t h e n e x t , h e r e a s y
nes de tu amigo me han comprometido.
injunction, tossed off that way as she
3. tr. Constituir a alguien en una obligación, hacerle
responsable de algo.
turned her beautiful back, was like the
4. prnl. Contraer un compromiso.
compromiso : obligation, commitment, engagemente,
date, predicament
compromiso (Del lat. compromissum).
1. m. Obligación contraída.
2. m. Palabra dada.
3. m. Dificultad, aprieto, embarazo, empeño. Estoy en
un compromiso.
4. m. Delegación que para proveer ciertos cargos eclesiásticos o civiles hacen los electores en uno o más de
ellos a fin de que designen el que haya de ser nombrado.
5. m. Promesa de matrimonio.
6. m. Der. Convenio entre litigantes, por el cual someten
su litigio a árbitros o amigables componedores.
7. m. Der. Escritura o instrumento en que las partes otorgan este convenio.
de ~. 1. loc. adj. Dicho de una solución, de una respuesta, etc.: Que se dan por obligación o necesidad, para
complacer.
estar, o poner, en ~. 1. locs. verbs. desus. Estar, o poner, en duda algo que antes era claro y seguro.
sin ~. 1. loc. adv. Sin contraer ninguna obligación. Se
puede probar el traje sin compromiso.
2. loc. adj. Sin novio o novia. Está soltero y sin compromiso.
45
50
55
60
fatuity = necedad
65
70
crack of a great whip in the blue air, the
high element in which Mrs. Lowder
hung. He wouldn’t grovel perhaps—he
wasn’t quite ready for that; but he would
be patient, ridiculous, reasonable, unreasonable, and above all deeply diplomatic.
He would be clever with all his cleverness—which he now shook hard, as he
sometimes shook his poor dear shabby
old watch, to start it up again. It wasn’t,
thank goodness, as if there weren’t plenty
of that “factor” (to use one of his great
newspaper-words), and with what they
could muster between them it would be
l i t t l e t o t h e c r e dit of their star, however
pale, that defeat and surrender—surrender
so early, so immediate—should (76) have
to ensue. It was not indeed that he thought
of that disaster as at the worst a direct
sacrifice of their poss i b i l i t i e s : h e i m a g e d
it—which was enough—as some proved
v a n i t y, s o m e e x p o s e d f a t u i t y i n t h e i d e a
of bringing Mrs. Lowder round. When
s h o r t l y a f t e r w a r d s , i n t h i s l a d y ’s v a s t
drawing-room—the apartments at
Lancaster Gate had struck him from
the first as of prodigious extent—he
awaited her, at her request, conveyed
in a “reply-paid” telegram, his theory
59
—¿Y tengo que arrastrarme a sus pies?
—¡Oh, haz como quieras!
Y Kate comenzó a caminar con un aire
también impaciente.
4
Densher la siguió durante un buen rato con la
mirada —antes de alcanzarla para descubrir, ahora más que nunca, en el porte de su cabeza, en la
arrogancia de sus movimientos —no sabía cómo
expresarlo mejor—, algunos, por lo menos, de
los motivos de Mrs. Lowder. Conscientemente
se amedrentó al verse a sí mismo presentándose
como una razón opuesta a todas esas otras razones, aunque al mismo tiempo, teniendo allí ante
sus ojos la propia fuente de inspiración de la
tía Maud, estaba seguro de hacer todo lo posible —mediante cualquier actitud abyecta o
arreglo beneficioso que fuese necesario— para
satisfacer el simple mandato de su compañera.
Haría lo que ella desease, supeditando su propio
deseo al de Kate. La ayudaría con todas sus fuerzas. Durante todo el resto de ese día y también al
día siguiente, el simple mandato de Kate —lanzado de aquella manera mientras le volvía su hermosa espalda— persistió como el chasquido de
un inmenso látigo, suspendido en el aire azul, en
la elevada atmósfera donde pendía Mrs. Lowder.
Él no tendría que arrastrarse, quizá. No tenía ninguna disposición para eso, pero estaba dispuesto a ser paciente, ridículo, razonable, irrazonable y por encima de todo,
tremendamente diplomático. Sería hábil,
con su más extrema habilidad, que él ahora
sacudía enérgicamente como hacía a veces
con su viejo, querido, desvencijado, pobre
reloj para ponerlo de nuevo en marcha. No
se trataba, gracias a Dios, de que carecieran de todo eso, y con lo que ambos lograsen reunir muy poco deberían atribuir al influjo de su estrella, no obstante su palidez,
si sobrevenían la derrota y la rendición, la
rendición tan pronta, tan inmediata. Claro
que ese desastre no significaba para él —
en el peor de los casos— el total sacrificio
de sus posibilidades: lo imaginaba más bien
(lo que se parecía bastante a una manifiesta
vanidad, a una fatuidad desembozada)
como la posibilidad de convencer a la tía Maud.
Cuando poco tiempo después, en la espaciosa
sala de la dama —las habitaciones en
Lancaster Gate lo habían impresionado desde el primer día como prodigiosamente vastas—, Densher la aguardaba, a petición de
ella (convocado mediante un telegrama de
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
was that of their still clinging to
their idea, though with a sense of the
difficulty of it really enlarged to the
scale of the place.
«respuesta pagada»), su teoría era aún la de
que debían mantenerse aferrados a su idea, aunque con la impresión ahora de las dificultades
ampliadas a la escala de aquel lugar.
He had the place for a long time—it
seemed to him a quarter of an hour—to
himself; and while Aunt Maud kept him
and kept him, while observation and
reflexion crowded on him, he asked
himself what was to be expected of a
person who could treat one like that.
The visit, the hour were of her own prop o s i n g , s o t h a t h e r d e l a y, n o d o u b t , w a s
but part of a general plan of putting him
to inconvenience. As he walked to and
fro, however, taking in the message of
her massive florid furniture, the immense expression of her signs and symbols, he had as little doubt of the inc o n v e n i e n c e h e w a s p r e p a r e d t o s u f f e r.
He found himself even facing the
thought that he had nothing to fall back
on, and that that was as great an humiliation in a good cause as a proud man
could desire. It hadn’t yet been so
distinct to him that he made no show—
literally not the smallest; so complete
a show seemed made there all about
him; so almost abnormally affirmative,
so aggressively erect, were the huge
heavy objects that syllabled his
h o s t e s s ’s s t o r y. “ W h e n a l l ’s ( 7 7 ) s a i d
a n d d o n e , y o u k n o w, s h e ’ s c o l o s s a l l y
vulgar”—he had once all but noted that
of her to her niece; only just keeping it
back at the last, keeping it to himself
with all its danger about it. It mattered
b e c a u s e i t b o r e s o d i r e c t l y, a n d h e a t a l l
events quite felt it a thing that Kate
herself would some day bring out to
him. It bore directly at present, and rea l l y a l l t h e m o r e t h a t s o m e h o w,
s t r a n g e l y, i t d i d n ’t i n t h e l e a s t
characterise the poor woman as dull or
stale. She was vulgar with freshness,
a l m os t w i t h b e a u t y, s i n c e t h e r e w a s
b e a u t y, t o a d e g r e e , i n t h e p l a y o f s o
big and bold a temperament. She was
in fine quite the largest possible quantity to deal with; and he was in the cage
of the lioness without his whip—the
whip, in a word, of a supply of proper
retorts. He had no retort but that he
loved the girl—which in such a house
as that was painfully cheap. Kate had
mentioned to him more than once that
her aunt was Passionate, speaking of it
as a kind of offset and uttering it as
w i t h a c a p i t a l P, m a r k i n g i t a s s o m e thing that he might, that he in fact
ought to, turn about in some way to
their advantage. He wondered at this
hour to what advantage he could turn it;
but the case grew less simple the longer
h e waited. Decidedly there was something he
hadn’t enough of.
Durante un largo rato —que él calculó en un
cuarto de hora— tuvo el sitio para él solo.
Y mientras Mrs. Lowder le hacía esperar y esperar, mientras las observaciones y
reflexiones se agolpaban en él, se preguntó
qué era lo que podía esperarse de una persona capaz de conducirse con uno de esa manera. La visita y la hora habían sido propuestas por ella, de manera que la tardanza, sin
duda alguna, formaba parte de un plan general más vasto destinado a ofenderlo. Mientras caminaba de un lado a otro, sin embargo —percibiendo en la elocuencia de ese mobiliario profuso y florido la total expresión
de los signos y símbolos de su dueña—, tuvo
muy pocas dudas acerca de las inconveniencias que todavía le esperaban. Hasta que se
vio de pronto analizando la idea de que no
tenía donde caerse muerto, y que era ésa la
mayor humillación, en una causa justa, que
un hombre orgulloso podía soñar. Nunca se
le había hecho antes tan patente que él no
tenía nada que exhibir —literalmente: ni lo
más mínimo—, tal era la ostentación que allí
parecía hacerse con todo; tan anormalmente
positiva, agresivamente erecta, era la fealdad de esos pesados objetos que deletreaban la historia del ama de casa. «A fin de
cuentas, ¿no es cierto?, tu tía es
monumentalmente vulgar», había estado a
punto de decirle una vez a Kate, sólo que se
había echado atrás en el último momento,
guardándoselo para sí con todo el riesgo que
eso implicaba. Era importante porque tenía
una influencia muy directa, y él daba por supuesto que la propia Kate no tardaría en decírselo algún día. Influía directamente en
aquel momento y tanto más porque de alguna manera, extrañamente, aquello no
entrañaba que la tía Maud fuese inculta o
anticuada. Ella era vulgar, pero con lozanía, aun casi con belleza, ya que había belleza, en cierto grado, en el vuelo de ese temperamento poderoso e intrépido. Era, en definitiva, la mayor dosis posible de todo eso
con que podía vérselas; y él estaba ahora en
la jaula de la leona sin su látigo, el látigo,
en una palabra, de una buena provisión de
réplicas apropiadas. Él no tenía réplicas salvo la de que amaba a Kate, lo cual —en aquella mansión— era algo dolorosamente vulgar.
Kate le había comentado más de una vez que
su tía era apasionada y lo decía como si esto
fuese una especie de compensación, pronunciando la palabra como con A mayúscula,
indicándole que era algo que él podía —o en
todo caso debía tener en cuenta para obtener
ventajas. Se preguntaba entonces qué clase
de ventajas podría sacarle; pero, a medida que
esperaba, las cosas le parecían menos simples. Decididamente, había algo de lo que él
no tenía bastante. Se sentía en ayunas.
5
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15
inconvenience 1 lack of suitability to personal
requirements or ease. 2 a cause or instance of
this. Bother, hardship
molestia, estorbo, inconveniente, incomodidad,
confusión, turbación, contratiempo
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His slow march to and fro seemed to
70 give him the very measure; as he paced and
paced the distance it became the desert of
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X
Su lento ir y venir parecía darle la verdadera medida de las cosas: mientras recorría una y otra vez el recinto éste se iba trans-
James’ Wings of the Dove
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rubric n. título, encabezamiento (de un capítulo, etc.),
rótulo, epígrafe, reglas, preceptos
rubric n. 1 a direction for the conduct of divine
service inserted in a liturgical book. 2 a heading
or passage in red or special lettering. 3
explanatory words. 4 an established custom.
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65
tr. de Alberto Vanasco
his poverty; at the sight of which expanse
moreover he could pretend to himself as
little as before that the desert looked redeemable. Lancaster Gate loo k e d r i c h —
that was all the effect; which it was
unthinkable that any state of his own
should (78) ever remotely resemble.
H e r e a d m o r e v i v i d l y, m o r e c r i t i c a l l y,
as has been hinted, the appearances
about him; and they did nothing so
much as make him wonder at his
aesthetic reaction. He hadn’t known—
and in spite of Kate’s repeated
reference to her own rebellions of
taste—that he should “mind” so much
how an independent lady might decorate
her house. It was the language of the
house itself that spoke to him, writing
out for him with surpassing breadth and
freedom the associations and conceptions, the ideals and possibilities of the
m i s t r e s s . N e v e r, h e f e l t s u r e , h a d h e
seen so many things so unanimously
u g l y — o p e r a t i v e l y, o m i n o u s l y s o c r u e l .
He was glad to have found this last name
for the whole character; “cruel” somehow
played into the subject for an article—
an article that his impression put straight
into his mind. He would write about the
heavy horrors that could still flourish,
that lifted their undiminished heads, in
an age so proud of its short way with
false gods; and it would be funny if
what he should have got from Mrs.
Lowder were to prove after all but a
s m a l l a m o u n t o f c o p y . Ye t t h e g r e a t
thing, really the dark thing, was that,
even while he thought of the quick column he might add up, he felt it
less easy to laugh at the heavy
horrors than to quail before them.
He couldn’t describe and dismiss
them collectively, call them
either Mid-Victorian or Early—
not being certain they were
rangeable under one rubric.
I t was only manifest they were
splendid and were furthermore conclusively British. They constituted an
order and abounded in rare material—
precious woods, metals, stuffs, stones.
He had never dreamed of anything so
fringed and (79) scalloped, so buttoned and corded, drawn everywhere
so tight and curled everywhere so
thick. He had never dreamed of so
much gilt and glass, so much satin and
plush, so much rosewood and marble
and malachite. But it was above all
the solid forms, the wasted finish, the
misguided cost, the general attestat i o n o f m o r a l i t y a n d m o n e y, a g o o d c o n science and a big balance. These things
finally represented for him a portentous
negation of his own world of thought—
o f w h i c h , f o r t hat matter, in presence of
them, he became as for the first time
hopelessly aware. They revealed it to him
by their merciless differe nce.
formando en el páramo de su indigencia; a
la vista de cuya extensión, además, poco
podía pretender que el páramo pareciera recuperable. Lancaster Gate daba la impresión
de opulencia: ése era el efecto general, y era
imposible pensar que alguna vez algo suyo
pudiera ni remotamente tener aquel aspecto.
Descifraba ahora más vívidamente, con un
espíritu más crítico —como se ha insinuado—, aquellas apariencias que lo rodeaban,
y éstas consiguieron sobre todo que se asombrara de sus reacciones estéticas. Nunca había supuesto —a pesar de las repetidas referencias de Kate a la violencia de su propio
buen gusto— que a él podría preocuparle
tanto la forma en que una mujer independiente decoraba o dejaba de decorar su casa. Era
la casa misma que le hablaba en su idioma,
dirigiéndose a él con incomparable amplitud y libertad, describiéndole las asociaciones y concepciones, los ideales y las posibilidades de su dueña. Nunca —se sintió halagado al pensarlo— había visto algo tan
gregariamente feo, algo tan eficaz, fatalmente cruel. Se alegró de haber encontrado este
calificativo para la impresión general:
«cruel», y se le ocurrió al instante la idea de
un artículo, que quedó grabada en su espíritu. Podría escribir acerca de los agobiantes
horrores que aún florecían y erguían sus cabezas impávidas en una edad tan orgullosa
de su desprecio por los falsos dioses, y no
dejaría de ser divertido que lo que él pudiese obtener de Mrs. Lowder, después de todo,
le brindara aunque fuese un poco de material para una nota. Aunque lo importante, el
aspecto realmente siniestro del asunto, era
que, mientras pensaba en el rápido artículo
que podía pergeñar, sentía que era mucho
menos fácil reírse de esos aplastantes horrores que dejarse intimidar por ellos. Él no
podía describirlos ni despacharlos colectivamente atribuyéndolos al estilo victoriano,
a su primera o su segunda época, porque ni
siquiera tenía la seguridad de que pudiesen
ser agrupados bajo un denominador común.
Se podía decir tan sólo que eran espléndidos y, además, decididamente ingleses.
Constituían un orden y abundaban en extrañas sustancias: maderas preciosas, metales,
géneros, piedras. Nunca se le había ocurrido pensar que pudiera haber cosas con tantos ribetes y festones, con tantos botones y
cordones; dispuestos por todos lados tan
apretadamente y enroscados por todos lados
con tanta solidez. No había soñado jamás con
que pudiera existir tanto barniz y esmalte,
tanto satén y felpa, tanto palo rosa, y mármol, y malaquita. Pero sobre todo: esas formas macizas, las terminaciones exquisitas,
el derroche indiscriminado, la general ostentación de dinero y moralidad, de una buena
conciencia y una renta abultada. Todo esto
representaba para él una fabulosa negación
de su propio mundo intelectual, del cual,
por eso, frente a aquellas cosas, se sintió
por primera vez desesperadamente consciente. Ellas se lo revelaron por la vía de
su despiadada diferencia.
His interview with Aunt Maud, none
La entrevista con la tía Maud, sin em-
70
61
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
the less, took by no means the turn he
had expected. Passionate though her
nature, no doubt, Mrs. Lowder on this
occasion neither threatened nor
appealed. Her arms of aggression, her
weapons of defence, were presumably
close at hand, but she left them untouched and unmentioned, and was in
fact so bland that he properly perceived
only afterwards how adroit she had
been. He properly perceived something
else as well, which complicated his
case; he shouldn’t have known what to
call it if he hadn’t called it her really
imprudent good nature. Her blandness,
in other words, wasn’t mere policy—he
wasn’t dangerous enough for policy: it
was the result, he could see, of her
fairly liking him a little. From the
moment she did that she herself became
more interesting, and who knew what
might happen should he take to liking
H E R ? We l l , i t w a s a r i s k h e n a t u r a l l y
must face. She fought him at any rate
but with one hand, with a few loose
g r a i n s o f s t r a y p o w d e r. H e r e c o g n i s e d
at the end of ten minutes, (80) and even
without her explaining it, that if she
had made him wait it hadn’t been to
wound him; they had by that time almost directly met on the fact of her intention. She had wanted him to think
for himself of what she proposed to say
to
him—not
having
otherwise
announced it; wanted to let it come
home to him on the spot, as she had
shrewdly believed it would. Her first
question, on appearing, had practically
been as to whether he hadn’t taken her
hint, and this enquiry assumed so many
things that it immediately made discuss i o n f r a n k a n d l a r g e . H e k n e w, w i t h t h e
question put, that the hint was just what
he HAD taken; knew that she had made
him quickly forgive her the display of
her power; knew that if he didn’t take
c a r e h e s h o u l d u n d e r s t a n d h e r, a n d t h e
strength of her purpose, to say nothing
of that of her imagination, nothing of
the length of her purse, only too well.
Ye t h e p u l l e d h i m s e l f u p w i t h t h e
thought too that he wasn’t going to be
afraid of understanding her; he was just
going to understand and understand
without detriment to the feeblest, even,
o f h i s p a s s i o n s . T h e p l a y o f o n e ’s m i n d
g a v e o n e a w a y, a t t h e b e s t , d r e a d f u l l y,
in action, in the need for action, where
s i m p l i c i t y w a s a l l ; b u t w h e n o n e c o u l d n ’t
prevent it the thing was to make it
complete. There would never be mistakes
but for the original fun of mistakes. What
he must USE his fatal intelligence for was
to resist. Mrs. Lowder meanwhile might
use it for whatever she liked.
bargo, no siguió para nada el curso que él
había previsto. A pesar de su naturaleza
apasionada, Mrs. Lowder, en aquella ocasión, no amenazó ni suplicó. Sus armas de
ataque, sus baterías defensivas, estaban seguramente allí al alcance de la mano, pero
no recurrió a ellas, ni siquiera las mencionó; y se mostró en realidad tan dulce que él
sólo comprendió mucho más tarde lo hábil
que ella había sido. Y se percató de algo
más también, de algo que venía a complicar
su situación, aunque no hubiera sabido cómo
denominarlo excepto llamarlo «el imprudente buen carácter» de la tía Maud. Su dulzura,
en definitiva, no era una mera táctica: él no
representaba un peligro suficiente como para
requerir estrategias; era tan sólo el resultado
—ahora podía verlo de que a Mrs. Lowder,
francamente, él le gustaba un poco. Desde ese
preciso momento la tía le resultó más interesante: ¿y quién podía saber lo que pasaría si
a él también se le ocurría gustarle ella? Bueno, era un riesgo que por supuesto debía
afrontar. Ella lo combatió, de todos modos,
pero con una sola mano, con unos pocos granos sueltos de pólvora dispersa. Densher reconoció, al cabo de diez minutos, aun sin que
mediara ninguna explicación por parte de ella,
que si lo había hecho esperar no había sido
de ninguna manera con la intención de ofenderle; a esa altura se encontraban casi directamente sobre el terreno de sus intenciones.
Ella había querido que él descubriese por su
cuenta lo que se proponía decirle, lo que, por
otra parte, no le había anunciado siquiera;
quería que él solo llegara a la conclusión precisa, como ella sagazmente había dado por
sentado que llegaría. Aunque prácticamente
hizo su primera pregunta al aparecer, como si
él no hubiera captado su insinuación, y su interrogatorio versó sobre tantas cosas que la
conversación llegó a ser, en seguida, franca y
amplia. Densher comprobó, una vez formuladas las preguntas, que él había comprendido correctamente su indirecta: comprobó que
ella había conseguido que le perdonara rápidamente aquel despliegue de poder; entendió
que si no era cauto llegaría a comprenderla
demasiado bien, y no sólo a ella sino también la pujanza de sus intenciones, por no
decir nada de la de su imaginación, nada
del caudal de su fortuna. Aunque se reanimó pensando que no iba a tener miedo de
comprenderla: la entendería, simplemente,
sin detrimento, ni siquiera un detrimento
mínimo, de sus pasiones. El vuelo de la imaginación nos lleva terriblemente a la acción,
a la necesidad de acción, donde la simplicidad lo es todo, pero cuando ésta no se puede prever, lo mejor es hacer las cosas perfectamente. No debía cometer errores, salvo
por el gusto de cometerlos. Para lo que debía emplear su inevitable inteligencia, era
para resistir. Mrs. Lowder, entretanto, podía usarla para lo que quisiera.
It was after she had begun her statement of her own idea about Kate that he
began on his side to reflect that—with her
70 manner of offering it as really suf ficient
if he would take the trouble to embrace
Fue después de que ella hubo empezado a explicar sus puntos de vista sobre Kate cuando él
empezó, a su vez, a pensar que la tía —con su
modo de proponerle aquello como si se tratara
de algo más que suficiente con sólo tomarse la
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i t — s h e ( 8 1 ) c o u l d n ’t h a l f h a t e h i m . T h a t
w a s a l l , p o s i t i v e l y, s h e s e e m e d t o s h o w
herself for the time as attempting;
c l e a r l y, i f s h e d i d h e r i n t e n t i o n j u s t i c e
she would have nothing more disagreeable to do. “If I hadn’t been ready to go
very much further, you understand, I
w o u l d n ’ t h a v e g o n e s o f a r. I d o n ’ t c a r e
what you repeat to her—the more you
repeat to her perhaps the better; and at
a n y r a t e t h e r e ’s n o t h i n g s h e d o e s n ’ t a l r e a d y k n o w. I d o n ’ t s a y i t f o r h e r ; I s a y
it for you—when I want to reach my
niece I know how to do it straight.”
So Aunt Maud delivered herself—as with
homely benevolence, in the simplest
but the clearest terms; virtually conveying that, though a word to the wise
was doubtless, in spite of the adage,
NOT always enough, a word to the
good could never fail to be. The sense
our young man read into her words was
that she liked him because he was
good—was really by her measure good
enough: good enough that is to give up
her niece for her and go his way in
p e a c e . B u t WA S h e g o o d e n o u g h — b y
his own measure? He fairly wondered,
while she more fully expressed herself, if it might be his doom to prove
so. “She’s the finest possible creature—of course you flatter yourself
you know it. But I know it quite as
well as you possibly can—by which I
mean a good deal better yet; and the
tune to which I’m ready to prove my
faith compares favourably enough, I
think, with anything you can do. I
d o n ’ t s a y i t b e c a u s e s h e ’s m y n i e c e —
that’s nothing to me: I might have had
fifty nieces, and I wouldn’t have
brought one of them to this place if I
hadn’t found her to my taste. I don’t
say I wouldn’t have done something
else, but I wouldn’t have put up with
(82) her presence. Kate’s presence, by
g o o d f o r t u n e , I m a r k e d e a r l y . K a t e ’s
presence—unluckily for YOU—is everything I could possibly wish. Kate’s
presence is, in short, as fine as you
know, and I’ve been keeping it for the
comfort of my declining years. I’ve
watched it long; I’ve been saving it up
and letting it, as you say of investments, appreciate; and you may judge
whether, now it has begun to pay so,
I’m likely to consent to treat for it
w i t h a n y b u t a h i g h b i d d e r. I c a n d o
the best with her, and I’ve my idea of
the best.”
molestia de aceptarlo no podía odiarlo mucho.
Eso fue todo lo que ella, decididamente, parecía
estar queriendo dejar traslucir por el momento.
Estaba claro que nada le podía resultar más desagradable que tener que hablar de esa manera.
—Si yo no hubiera estado dispuesta
a hacer cualquier cosa por Kate, usted
ya me entiende, no hubiese llegado tan
lejos. No me preocupa lo que pueda
contarle a ella. Cuanto más le diga será
mucho mejor, aunque no hay nada que
no sepa ya. No lo digo por ella, sino
por usted. Cuando quiero llegar a mí
sobrina, sé hacerlo directamente.
Así se presentó la tía Maud, con acogedora
benevolencia, en los términos más sencillos pero
también más claros, dando a entender virtualmente que, aunque hablar a la sabiduría, sin
duda alguna, a pesar de sus ventajas, no siempre bastaba, una palabra a los buenos sentimientos nunca fallaba. La conclusión que el joven
dedujo de sus palabras fue que a ella le gustaba
él porque era bueno, porque era —según su
manera de medir las cosas— lo bastante bueno
como para desistir de su sobrina en beneficio
de ella y continuar en paz su camino. Pero ¿es
que era en verdad lo bastante bueno, según su
propia escala de valores? Justamente se preguntaba, mientras ella se expresaba más francamente, si probar esto no sería su condena.
—Es la criatura más maravillosa que
pueda darse, aunque por supuesto usted se
jacta ya de saberlo. Pero yo lo sé tanto
como usted, con lo que quiero decir que
lo sé mejor, y la forma en que estoy dispuesta a probar mis convicciones puede
compararse perfectamente, creo yo, con
cualquier cosa que usted esté dispuesto a
hacer. No lo digo porque ella sea mi sobrina, eso no significa nada para mí. Podría haber tenido cincuenta sobrinas y no
hubiese traído una a mi casa si no la hubiera encontrado de mi gusto. No digo que
no hubiese alguna otra cosa, pero no habría soportado su presencia. La presencia
de Kate, gracias a Dios, es algo que valoré desde un principio. Su presencia, desgraciadamente para usted, es todo lo que
yo puedo desear en la vida. La presencia
de Kate, en resumen, tiene todo el valor
que usted sabe y yo quiero conservarla para
consuelo de mis últimos años. La he apreciado durante mucho tiempo, la he dejado
acumular y crecer, como dicen ustedes de
las inversiones, y podrá usted juzgar por
sí mismo si ahora, que ha empezado a rendir sus intereses, voy a cederla a cualquiera
que no sea el mejor postor. Puedo conseguir lo mejor para ella; y tengo mi idea de
lo que es lo mejor.
“ O h I q u i t e c o n c e i v e , ” s a i d D e n s h e r,
“that your idea of the best isn’ t me.”
—Oh, veo perfectamente —comentó
Densher— que su idea de lo mejor no soy yo.
I t w a s a n o d d i t y o f M r s . L o w d e r ’s
that her face in speech was like a
lighted window at night, but that silence immediately drew the curtain.
The occasion for reply allowed by her
70 s i l e n c e w a s n e v e r e a s y t o t a k e , y e t
she was still less easy to interrupt.
Era algo singular en Mrs. Lowder el hecho de que mientras hablaba, su cara parecía
una ventana iluminada en la noche, pero que
en los silencios corría al instante la cortina.
La oportunidad de réplica que brindaban esos
silencios nunca era fácil de aprovechar, aunque mucho menos fácil era interrumpirla
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blight 1 any plant disease caused by mildews, rusts,
smuts, fungi, or insects. 2 any insect or parasite
causing such a disease. 3 any obscure force which
is harmful or destructive. 4 an unsightly or
neglected urban area.
blighted arruinado, deseased, agostado,
desgraciado,
unsightly unpleasant to look at, ugly. Feo, disforme, antiestético, repulsivo
tr. de Alberto Vanasco
T h e g r e a t glaze of her surface, at all
events, gave her visitor no present help.
“ I didn’t ask you to come to hear what it
isn’t—I asked you to come to hear what it
5 IS.”
cuando hablaba. La ventana, de todos modos,
esta vez, no dio ninguna ocasión al visitante.
—No le hice venir para decirle lo
que mi idea no es. Le invité para que oiga
lo que es.
“Of course,” Densher laughed, “that’s
very great indeed.”
—Por supuesto —exclamó Densher riendo—, es una idea formidable, sin duda.
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His hostess went on as if his contribution to the subject were barely relevant.
“I want to see her high, high up—high up
and in the light.”
La dueña de la casa prosiguió como si su contribución al tema careciera de toda importancia.
—Quiero verla a ella en lo alto, muy en
lo alto, en la cumbre y con todo su brillo.
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“Ah you naturally want to
marry her to a duke and are eager
to smooth away any hitch.”
—Ah, como es natural, usted quiere casarla con algún duque y se desvive por eliminar todas las dificultades.
She gave him so, on this, the mere ef20 f e c t o f t h e d r a w n b l i n d t h a t i t q u i t e
forced him at first into the sense, possibly just, of his having shown for flippant,
p e r h a p s e v e n f o r l o w. H e h a d b e e n l o o k e d
at so, in (83) blighted moments of pre25 s u m p t u o u s y o u t h , b y b i g c o l d p u b l i c m e n ,
b u t n e v e r, s o f a r a s h e c o u l d r e c a l l , b y
a n y p r i v a t e l a d y. M o r e t h a n a n y t h i n g y e t
it gave him the measure of his
c o m p a n i o n ’s s u b t l e t y, a n d t h e r e b y o f
30 K a t e ’s p o s s i b l e c a r e e r. “ D o n ’ t b e T O O
impossible!”—he feared from his friend,
for a moment, some such answer as that;
and then felt, as she spoke otherwise, as
i f s h e w e r e l e t t i n g h i m o ff e a s i l y. “ I w a n t
35 h e r t o m a r r y a g r e a t m a n . ” T h a t w a s a l l ;
but, more and more, it was enough; and
if it hadn’t been her next words would
have made it so. “And I think of her what
I think. There you are.”
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They sat for a little face to face
upon it, and he was conscious of
something deeper still, of something she wished him to understand
45 i f h e o n l y w o u l d . T o t h a t e x t e n t s h e
did appeal—appealed to the intelligence she desired to show she believed him to possess. He was meanwhile, at all events, not the man
50 w h o l l y t o f a i l o f c o m p r e h e n s i o n .
“Of course I’m a w a r e h o w l i t t l e I
can answer to any fond proud
d r e a m . Yo u ’ v e a v i e w — a g r a n d
one; into which I perfectly enter.
55 I t h o r o u g h l y u n d e r s t a n d w h a t
I’m not, and I’m much obliged
to you for not reminding me of
i t i n a n y r o u g h e r w a y. ” S h e s a i d
nothing—she kept that up; it might
60 e v e n h a v e b e e n t o l e t h i m g o f u r t h e r ,
if he was capable of it, in the way of
poorness of spirit. It was one of those
c a s e s i n w h i c h a m a n c o u l d n ’ t s h o w, i f
he showed at all, save for poor; unless
65 i n d e e d h e p r e f e r r e d t o s h o w f o r a s i n i n e . I t w a s t h e p l a i n t r u t h : h e WA S —
o n M r s . L o w d e r ’s b a s i s , t h e o n l y o n e
i n q u e s t i o n — a v e r y s m a l l q u a n t i t y, a n d
h e d i d k n o w, d a m n a b l y, w h a t m a d e
70 q u a n t i t i e s l a r g e . H e d e s i r e d t o ( 8 4 ) b e
perfectly simple, yet in the midst of
Densher produjo en ella, con este comentario, el simple efecto de la cortina corrida,
lo que le hizo pensar, tal vez acertadamente,
que la había impresionado como petulante y
aun quizá como grosero. Así había sido visto, en arrebatados momentos de presuntuosa juventud, por importantes y rígidos hombres públicos, pero nunca, hasta donde le era
dado recordar, por una dama en especial. Más
que nada, esto le dio la medida de la sutileza
de su interlocutora y, por ello, del posible porvenir de Kate. Temió por un momento que
ella le respondiera «¡No sea tan intratable!»,
o algo por el estilo, pero después sintió, cuando la tía habló de un modo muy distinto, que
se libraba de él con facilidad.
—Quiero que se case con un gran hombre.
—Eso fue todo, pero era algo más que suficiente; y si no lo hubiese sido, sus próximas palabras hubieran bastado. Y lo que pienso de Kate
es cosa mía. Así que usted verá.
64
Se quedaron allí sentados durante un rato
frente a frente, y el joven tuvo conciencia
de que había algo más profundo todavía, algo
que ella deseaba que él comprendiese con
sólo poner un poco de buena voluntad. A esa
buena voluntad ella apelaba; apelaba a la inteligencia que creía, según se esforzaba en
demostrar, que él poseía. Él, mientras tanto,
no era, de ningún modo, en hombre desprovisto de toda sensibilidad.
—Por supuesto —aclaró—, comprendo
lo poco que puedo responder a cualquier
sueño ambicioso o apasionado. Usted tiene
su punto de vista, que me parece magnífico. Convengo en eso con usted perfectamente. Me hago cargo de lo que no soy y le
quedo agradecido por no habérmelo recordado de una manera más ruda.
La tía no contestó; se mantuvo firme: pudo
haber sido quizá para dejarlo —si él hubiese sido
capaz de tal cosa— continuar en esa dirección de
la pobreza de espíritu. Era una de esas situaciones en que un hombre no podía demostrar —si es
que algo demostraba más que pobreza de espíritu, a no ser, por cierto, que prefiriese mostrarse
necio. Ésa era toda la verdad: él representaba —
según la escala de Mrs. Lowder, la única que podía tenerse en cuenta— una cantidad insignificante, y Densher sabía terriblemente qué era lo
que abultaba las cantidades. Él hubiera querido
ser totalmente simple, pero en medio de aquella
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that effort a deeper apprehension
throbbed. Aunt Maud clearly conveyed it,
though he couldn’t later on have said how.
“ Yo u d o n ’ t r e a l l y m a t t e r , I b e l i e v e , s o
much as you think, and I’m not going to
make you a martyr by banishing you.
Yo u r p e r f o r m a n c e s w i t h K a t e i n t h e P a r k
are ridiculous so far as they’re meant as
consideration for me; and I had much
rather see you myself—since you’re, in
y o u r w a y, m y d e a r y o u n g m a n , d e l i g h t ful—and arrange with you, count with
y o u , a s I e a s i l y, a s I p e r f e c t l y s h o u l d . D o
you suppose me so stupid as to quarrel
w i t h y o u i f i t ’s n o t r e a l l y n e c e s s a r y ? I t
won’t—it would be too absurd!—BE
n e c e s s a r y. I c a n b i t e y o u r h e a d o f f a n y
d a y, a n y d a y I r e a l l y o p e n m y m o u t h ; a n d
I ’ m d e a l i n g w i t h y o u n o w, s e e — a n d s u c cessfully judge—without opening it. I do
things handsomely all round—I place
you in the presence of the plan with
which, from the moment it’s a case of
taking you seriously, you’re incompatible. Come then as near it as you like,
walk all round it—don’t be afraid
you’ll hurt it!—and live on with it before you.”
pugna palpitaba un recelo más complicado. La
tía Maud se lo comunicó claramente, aunque él no
hubiera podido decir después de qué manera.
—Usted no es tan importante, en realidad, creo yo, como usted mismo piensa, y
no quiero transformarlo en un mártir persiguiéndolo. Su conducta con Kate en el parque es ridícula en cuanto se supone que lo
hacen por mí. Yo preferiría verme con usted, ya que a su modo, mi querido joven, es
usted encantador, y arreglar las cosas, contar con usted para eso, tan perfectamente,
tan fácilmente como yo podría hacerlo. ¿Me
supone tan estúpida como para reñir con
usted si no es totalmente necesario? No
puede, sería demasiado absurdo, ser necesario. Puedo devorarlo en cualquier momento, en cualquier momento que se me ocurra
abrir la boca. Y ahora estoy tratando con
usted y, como verá, con todo éxito, creo,
sin necesidad de abrirla. Yo acostumbro
hacer las cosas con toda elegancia: lo pongo a usted en presencia de un panorama en
el cual, apenas se lo tome usted en serio,
resulta incompatible. Aproxímese todo lo
que guste, dé vueltas en torno de él sin miedo a arruinarlo, pero viva teniéndolo ante
sus ojos.
H e a f t e r w a r d s f e l t t h a t i f s h e h a d n ’t
absolutely phrased all this it was because
she so soon made him out as going with
her far enough. He was so pleasantly affected by her asking no promise of him,
her not proposing he should pay for her
indulgence by his word of honour not to
interfere, that he gave her a kind of general assurance of esteem. Immediately afterwards then he was to speak of these
things to Kate, and what by that time came
back to him first of all was the way he had
said to her—he mentioned it (85) to the
girl—very much as one of a pair of lo v e r s
says in a rupture by mutual consent:
“I hope immensely of course that
you’ll always regard me as a friend.”
This had perhaps been going far—he submitted it all to Kate; but really there
had been so much in it that it was to
b e l o o k e d a t , a s t h e y m i g h t s a y, w h o l l y
in its own light. Other things than
those we have presented had come up
before the close of his scene with Aunt
Maud, but this matter of her not
treating him as a peril of the first order easily predominated. There was
moreover plenty to talk about on the
occasion of his subsequent passage
with our young woman, it having been
p u t t o h i m a b r u p t l y, t h e n i g h t b e f o r e ,
that he might give himself a lift and do
his
newspaper
a
service—so
flatteringly was the case expressed—by
going for fifteen or twenty weeks to
America. The idea of a series of letters
from the United States from the strictly
social point of view had for some time
been nursed in the inner sanctuary at
whose door he sat, and the moment was
n o w d e e m e d h a p p y f o r l e t t i n g i t loose.
The imprisoned thought had, in a word, on
Más tarde Densher sintió que, si ella no
había dicho todo esto exactamente así, fue
porque comprendió en seguida que de alguna
manera lo había seducido. Él se sintió tan
agradablemente adulado por el hecho de que
ella no le exigiese ninguna promesa, no le propusiera retribuir su indulgencia con su palabra
de honor de no entrometerse, que el joven no
pudo menos que otorgarle una especie de garantía general de su estimación. Inmediatamente después habló de estas cosas con Kate, y lo
primero que vino a su memoria fue el tono en
que él había hablado a su tía —así se lo mencionó a la joven—, como una pareja de amantes que se separan de mutuo acuerdo.
—Espero de todo corazón, por supuesto,
que siempre me considerará un amigo.
Con esto tal vez había ido demasiado lejos, pero él todo lo sometió al juicio de Kate;
aunque realmente había tantas cosas implicadas allí, que era necesario analizarlas, por
así decir, por completo bajo su propia luz.
Otros hechos además de los relatados acaecieron antes de que terminara la entrevista con
la tía Maud, pero la tónica que predominó fue
su insistencia en no tratarlo como un peligro
de primer orden. Por otra parte, tenía mucho
que hablar con Kate en aquella oportunidad,
ya que la noche anterior, imprevistamente, le
habían sugerido que podía dar un salto en su
carrera y a la vez prestar un estimable servicio a su periódico —tan aduladoramente le
habían presentado el caso— con sólo hacer
un viaje de quince o veinte semanas a
Norteamérica. La idea de una serie de cartas
desde Estados Unidos, desde un punto de vista estrictamente social, había sido alimentada durante mucho tiempo en el reservado santuario a cuyas puertas se sentaba, y creían
ahora que había llegado el momento de llevarla a cabo. En otras palabras, el proyecto
cautivo hasta ese instante había volado, al
65
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5
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intimate 2 v.tr. 1 (often foll. by that + clause) state or
make known. 2 imply, hint.
15
intimate 2 vtr frml dar a entender, indicar: he intimated
that he knew where to find Tom, dejó caer que sabía dónde encontrar a Tom
twaddle indulge in useless, senseless, or dull
writing or talk.
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the opening of the door, flown straight out into
Densher ’s face, or perched at least on h i s
shoulder, making him look up in surprise
from his mere inky office-table. His account
of the matter to Kate was that he couldn’t
refuse—not being in a position as yet to
refuse anything; but that his being chosen
for such an errand confounded his sense
of proportion. He was definite as to his
scarce knowing how to measure the
honour, which struck him as equivocal; he
hadn’t quite supposed himself the man for
the class of job. This confused
consciousness, he intimated, (86) he had
promptly enough betrayed to his manager;
w i t h t h e e f f e c t , h o w e v e r, o f s e e i n g t h e
question surprisingly cl ear up. What it
came to was that the sort of twaddle that wasn’t
in his chords was, unexpectedly, just what they happened this time not to want. They wanted his letters,
for queer reasons, about as good as he could let them
come; he was to play his own little tune and not be
afraid: that was the whole point.
abrirse una puerta, hasta dar de lleno en el rostro de Densher y se posó en su hombro, obligándolo a levantar la mirada, sorprendido,
desde su escritorio manchado de tinta. En síntesis, le explicó a Kate que no podía rehusar—
porque no se hallaba en situación, todavía, de
rehusar nada—, pero el que lo hubieran elegido para dicha misión confundía bastante su
sentido de las proporciones. Decididamente,
apenas supo cómo estimar esa distinción que
le hacían, y que le pareció equívoca: no se consideraba en absoluto el hombre apropiado
para tal clase de tareas. Le confesó a Kate que
el director no tardó en adivinar de alguna manera esta confusa impresión, por lo que le aclaró sorpresivamente el problema. Sucedía que
esta vez, y por motivos inesperados, no deseaban precisamente todas esas tonterías que
no correspondían a su vena. Querían sus
notas, por misteriosas razones, tan buenas como él pudiera escribirlas: debería
volcar en ellas su propio estilo y no temer nada. Eso era todo.
I t w o u ld have been the whole, that is,
had there not been a sharper one still in the
circumstance that he was to start at once. His
mission, as they called it at the office, would
probably be over by the end of June, which
was desirable; but to bring that about he
must now not lose a week; his enquiries, he
understood, were to cover the whole ground,
and there were reasons of state—reasons operating at the seat of empire in Fleet Street—
why the nail should be struck on the head.
Densher made no secret to Kate of his
having asked for a day to decide; and
his account of that matter was that he
felt he owed it to her to speak to her
first. She assured him on this that
nothing so much as that scruple had yet
shown her how they were bound
together: she was clearly proud of his
letting a thing of such importance depend on her, but she was clearer still as
t o h i s i n s t a n t d u t y. S h e r e j o i c e d i n h i s
prospect and urged him to his task; she
should miss him too dreadfully—of
course she should miss him; but she
made so little of it that she spoke with
jubilation of what he would see and
would do. She made so much of this last
quantity that he laughed at her
innocence, though also with scarce
the (87) heart to give her the real
size of his drop in the daily
bucket. He was struck at the same time
wi th her happy grasp of what had really
occurred in Fleet Street—all the more
that it was his own final reading. He was
to pull the subject up—that was just
what they wanted; and it would take
m o r e t h a n a l l t h e U n i t e d St a t e s t o g e t h e r,
visit them each as he might, to let HIM
down. It was just because he didn’t
nose about and babble, because he
wasn’t the usual gossip-monger, that
they had picked him out. It was a branch
of their correspondence with which they
e v i d e n t l y w i s he d a n e w t o n e a s s o c i a t e d ,
such a tone as, from now on, it would
Hubiera sido todo, de no mediar otra grave circunstancia: que debía empezar en seguida. Su misión, como ellos la llamaban en
el diario, terminaría quizás a fines de junio,
como era de desear, pero para que así fuera,
era conveniente no perder ni una semana. Sus
informaciones, según tenía entendido, debían
abarcar todo el país, y había razones de Estado —razones que se movían en la sede del
imperio, en Fleet Street— para dar directamente en la cabeza. Densher no le ocultó a
Kate que había solicitado un día de plazo
para responder, porque se sentía, según le
explicó, obligado a hablarle previamente
del asunto. Ella le aseguró, al respecto, que
nada hasta entonces como ese escrúpulo
suyo le había demostrado de qué manera
estaban unidos, y la joven se sintió ostensiblemente orgullosa de que hiciese depender de ella algo tan importante; pero mucho más ostensible fue su opinión sobre su
deber inmediato. Se regocijó de sus perspectivas y le urgió a realizarlas; aunque lo
extrañaría muchísimo, por supuesto que lo
extrañaría, pero hizo tan poco hincapié en
esto que consiguió hablarle con júbilo de
todo lo que tendría ocasión de ver y hacer.
Ella puso tanto énfasis en estas posibilidades que Densher no pudo menos que reírse
de su candidez, aunque también con el ánimo apenas necesario para darle a ella una
idea de la real dimensión de su gota de agua
en el caudal cotidiano. Se sintió impresionado
al mismo tiempo por su rápida comprensión de
lo sucedido en Fleet Street, tanto más cuanto que
era su propia interpretación final. Él iba a
jerarquizar dicha información, eso era
justamente lo que ellos querían, y no bastarían todos los Estados Unidos juntos,
visitados en cualquier orden, para hacerle bajar la puntería. Era precisamente porque no le gustaba hacer bulla, y no era
el habitual chismoso, que lo habían elegido; se trataba de un aspecto de su correspondencia con el cual ellos evidentemente
deseaban introducir un tono nuevo, un tono
que en adelante habría que graduar siem-
66
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
have always to take from his example.
pre de acuerdo con el suyo.
“How you ought indeed, when you
u n d e r s t a n d s o w e l l , t o b e a j o u r n a l i s t ’s
5 wife!”
Densher
exclaimed
in
admiration even while she struck him
as fairly hurrying him off.
—¡Serías una excelente esposa para un
periodista, por lo bien que lo has entendido
todo! —exclamó Densher, sorprendido, aunque le pareció que ella se excedía un poco en
impulsarlo.
But she was almost impatient of the
10 praise. “What do you expect one NOT to
understand when one cares for you?”
Pero su alabanza casi la había irritado.
—¿Qué esperas que pueda no entender
cuando se trata de tus cosas?
“Ah then I’ll put it otherwise and say
‘How much you care for me!’ “
—Ah, entonces lo diré de otra manera:
¡cómo te preocupas por mis cosas!
“Yes,” she assented; “it fairly redeems
my stupidity. I SHALL, with a chance to
show it,” she added, “have some imagination for you.”
—Sí —reconoció ella—. Es algo que en parte
me redime de mi estupidez. Si tengo la ocasión
de demostrártelo —agregó—, verás que también
tengo algo de imaginación para ti.
She spoke of the future this time as so
little contingent that he felt a queerness
of conscience in making her the report
that he presently arrived at on what had
passed for him with the real arbiter of
t h e i r d e s t i n y. T h e w a y f o r t h a t h a d b e e n
blocked a little by his news from Fleet
Street; but in the crucible of (88) their
happy discussion this element soon
m e l t e d i n t o t h e o t h e r, a n d i n t h e m i x t u r e
that ensued the parts were not to be distinguished. The young man moreover,
before taking his leave, was to see why
K a t e h a d s p o k e n w i t h a w i s d o m i n d i f f e rent to that, and was to come to the vision
b y a devious way that deepened the final
cheer. Their faces were turned to the illumined quarter as soon as he had answered
her question on the score of their being to
appearance able to play patience, a prodigious game of patience, with success. It
was for the possibility of the appearance
that she had a few days before so earnestly
pressed him to see her aunt; and if after
his hour with that lady it had not struck
Densher that he had seen her to the
happiest purpose the poor facts flushed
with a better meaning as Kate, one by one,
took them up.
Kate habló del futuro, esta vez,
como de algo tan poco azaroso que él
experimentó cierta aprensión al relat a r l e l o o c u r r i d o _________ ______
________ con el verdadero árbitro de sus
destinos. El acceso a dicho tema había
sido obstruido un poco por sus novedades
de Fleet Street, pero en el crisol de aquel
dichoso diálogo ambos elementos se fundieron y en la mezcla resultante ya no fue
posible distinguir sus componentes.
El joven, por otra parte, antes de partir, iba a comprender por qué Kate había
hablado del porvenir como si les perteneciera realmente, e iba a saberlo a través de
un tortuoso camino que haría más intensa
la alegría final. Sus rostros se volvieron
hacia la zona iluminada no bien Densher
hubo contestado a su pregunta respecto a
las posibilidades de afrontar con éxito una
etapa de espera. Fue por esa posibilidad
que ella lo había inducido, unos días antes, a entrevistarse con la tía; y si después
de una hora de estar con ella no le había
parecido aún a Densher que había obtenido los más felices resultados, los pobres
hechos comenzaron a perfilarse un poco
mejor cuando Kate los fue sacando a relucir uno por uno.
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devious 1 : OUT-OF-THE-WAY, REMOTE 2 a :
WANDERING, ROUNDABOUT <a devious
path> b : moving without a fixed course :
ERRANT <devious breezes> 3 a : deviating
from a right, accepted, or common course b :
not straightforward : CUNNING; also :
DECEPTIVE devious [means] dudoso; artero
[person] taimado, [path] tortuoso, sinuoso 40
errático 1. adj. Vagabundo, ambulante, sin domicilio cierto. 2. V. estrella errática. 3. Med. Que
va de una parte a otra sin tener asiento fijo. Tortuoso, incierto, vacilante
45
X
50
“If she consents to your coming why
isn’t that everything?”
—Si ella te permite venir, ¿no es todo
lo que queríamos?
“It IS everything; everything SHE
55 thinks it. It’s the probability—I mean as
Mrs. Lowder measures probability—that I
may be prevented from becoming a complication for her by some arrangement,
ANY arrangement, through which you
60 shall see me often and easily. She’s sure
of my want of money, and that gives her
time. She believes in my having a certain
amount of delicacy, in my wishing to better my state before I put the pistol to your
65 head in respect to sharing it. The time this
will take figures for her as the time that
will help her if she doesn’t spoil her
chance by treating me badly. She doesn’t
at all wish moreover,” Densher went on,
70 “to treat me badly, for I believe, upon my
honour, odd as it may sound to you, (89)
—Claro que es todo. Es todo, según
ella. Es la posibilidad, según Mrs. Lowder
mide también las posibilidades, de evitar
que yo me convierta en una complicación
para ella, por medio de algún arreglo, cualquier clase de arreglo, que te permita verme cuando quieras y como quieras. Mrs.
Lowder sabe que no tengo dinero y eso le
dará el tiempo necesario. Da por sentado
que yo poseo cierta dosis de delicadeza y
que aspiro a mejorar mi posición antes de
ponerte el revólver en la sien para obligarte a compartirla. Eso llevará tiempo y
ése es el tiempo que necesita para sus planes, si no lo arruina todo tratándome mal.
Además, bajo ningún concepto desea —
continuó Densher— tratarme mal, porque
creo, te lo juro, y por ridículo que parez-
67
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
that she personally rather likes me and
that if you weren’t in question I might
almost become her pet young man. She
d o e s n ’t d i s p a r a g e i n t e l l e c t a n d c u l t u r e —
quite the contrary; she wants them to
adorn her board and be associated with
her name; and I’m sure it has sometimes
cost her a real pang that I should be so
desirable, at once, and so impossible.”
He paused a moment, and his companion
then saw how strange a smile was in his
face—a smile as strange even as the adj u n c t i n h e r o w n o f t h i s informing vision.
“I quite suspect her of believing that, if
the truth were known, she likes me literally better than—deep down—you yourself do: wherefore she does me the
honour to think I may be safely left to
k i l l m y o w n c a u s e . T h e r e , a s I s a y, c o m e s
i n h e r m a r g i n . I ’ m n o t t h e s o r t o f s t u ff
of romance that wears, that washes, that
s u r v i v e s u s e , t h a t r e s i s t s f a m i l i a r i t y.
Once in any degree admit that, and your
pride and prejudice will take care of the
rest!—the pride fed full, meanwhile, by
the system she means to practise with
you, and the prejudice excited by the
comparisons she’ll enable you to make,
f r o m w h i c h I s h a l l c o m e o f f b a d l y. S h e
likes me, but she’ll never like me so
much as when she has succeeded a little
better in making me look wretched. For
then YOU’LL like me less.”
ca, que personalmente me estima, y si no
estuvieras tú de por medio podría llegar
muy bien a convertirme en su amigo predilecto. No reniega de la inteligencia ni de
la cultura, sino todo lo contrario: quiere
que adornen su mesa y que figuren en el
menú, y estoy seguro de que le cuesta sus
buenas congojas el hecho de que yo resulte
a la vez tan codiciable y tan inaceptable.
Él se detuvo un instante y la joven advirtió en su rostro una extraña sonrisa,
tan extraña como la que asomaba en el
suyo ante esa significativa descripción.
—Hasta sospecho que está convencida de
que, si se pudiera demostrar, ella me aprecia
mucho más, y más profundamente, que tú misma, por lo cual me concede el honor de pensar que yo he de permitir, impunemente, que
maten mi propia causa. Como te digo, ella
cuenta con eso. Sabe que no soy esa clase de
objeto sentimental que se usa, se lava, que
sobrevive al manoseo, que resiste a la familiaridad. Una vez admitido esto, en cualquier
medida, tu orgullo y tus prejuicios se encargarán del resto. El orgullo sustentado, mientras tanto, plenamente, por las artimañas que
está maquinando practicar contigo, y los perjuicios alentados por las comparaciones que
te pondrá en situación de hacer, y de las cuales yo saldré bastante mal parado. Me estima, pero nunca me estimará tanto como cuando consiga hacerme ser un poco más infeliz.
Porque entonces, tú me querrás menos.
35
Kate showed for this evocation a due
interest, but no alarm; and it was a
little as if to pay his tender cynicism
back in kind that she after an instant
replied: “I see, I see—what an immense
40 a ff a i r s h e m u s t t h i n k m e ! O n e w a s a w a r e ,
but you deepen the impression.”
Kate demostró ante esta evocación un lógico interés, pero sin alarmarse, y fue un poco
como para retribuirle su tierno cinismo que
replicó, un instante después:
—Ya veo, ya veo. ¡Qué asunto tan importante debo de resultar para ella! Yo lo presentía,
pero tú has agudizado esa impresión.
(90) “I think you’ll make no mistake,”
said Densher, “in letting it go as deep as
45 it will.”
—Y no cometerías ningún error —dijo
él— si dejaras que se agudice todo lo que
quiera.
He had given her indeed, she
made no scruple of showing,
plenty to amuse herself with.
50 “ H e r f a c i n g t h e m u s i c , h e r m a k i n g y o u
boldly as welcome as you say—that’s an awfully big theory, you know, and worthy of all
the other big things that in one’s acquaintance
with people give her a place so apart.”
55
“ O h s h e ’s g r a n d , ” t h e y o u n g m a n a l l o w e d ; “ s h e ’s o n t h e s c a l e a l t o g e t h e r o f
the car of Juggernaut—which was a
kind of image that came to me yester60 d a y w h i l e I w a i t e d f o r h e r a t L a n c a s t e r
Gate. The things in your drawing-room
there were like the forms of the strange
idols, the mystic excrescences, with
which one may suppose the front of the
65 c a r t o b r i s t l e . ”
Densher le había dado, por cierto
—Kate no tuvo escrúpulos en demost r a r l o — , m u c h o e n q u é p e n s a r.
—Su sangre fría, la buena acogida que,
según dices, se ha atrevido a darte, todo eso,
es algo verdaderamente formidable y digno
de todas las otras cosas que le reservan un
lugar aparte entre todos los demás.
—Oh, sí, tu tía es formidable —concedió
el joven—. Pertenece, en conjunto, a la escala
de lo colosal, como el carro de Krishna, q u e
fue la imagen que se me ocurrió ayer
mientras la esperaba en Lancaster
G a t e . To d o s l o s o b j e t o s d e l a s a l a t o man ese aspecto de misteriosos ídolos, de místicas excrecencias, de los
q u e u n o s u p o n e que debía de hallarse
erizado el frente del carro del dios.
“ Ye s , a r e n ’ t t h e y ? ” t h e g i r l r e turned; and they had, over all that asp e c t o f t h e i r w o n d e r f u l l a d y, o n e o f
70 t h o s e d e e p a n d f r e e i n t e r c h a n g e s t h a t
made everything but confidence a
—Eso parecen, ¿no es cierto? —afirmó
a su vez la joven.
Y ambos sostuvieron, sobre estos atributos de aquella estupenda mujer, uno de esos
diálogos profundos y arbitrarios en los cuales
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
false note for them. There were complications, there were questions; but
they were so much more together
than they were anything else. Kate
uttered for a while no word of
r e f u t a t i o n o f A u n t M a u d ’s “ b i g ” d i p l o m a c y, a n d t h e y l e f t i t t h e r e , a s
they would have left any other fine
product, for a monument to her
powers. But, Densher related further, he had had in other respects too
t he car of Juggernaut to face; he omitted
nothing from his account of his visit,
least of all the way Aunt Maud had
frankly at last—though indeed only under
artful pressure—fallen foul of his very
type, his want of the right marks, his
foreign accidents, his queer antecedents.
She had (91) told him he was but half a
Briton, which, he granted Kate, would
have been dreadful if he hadn’t so let
himself in for it.
cualquier otra cosa que no sea la confidencia
resuena como una nota falsa. Hubo complicaciones, hubo preguntas, pero muy por encima
de todo se sintieron unidos. Kate por el momento no pronunció ninguna palabra de impugnación contra la alta diplomacia de la tía
Maud sino que la dejaron allí, como hubieran
dejado cualquier otro de sus exquisitos productos, como un bloque más de un monumento a sus poderes. Pero Densher, como explicó
en seguida, había debido afrontar también la
escala de lo colosal en otros muy distintos aspectos; Densher no omitió nada al relatarle su
entrevista y menos aún la forma en que la tía
había abordado, por último —aunque con cautelosa presión—, el tema de su propia persona, su carencia de las cualidades apropiadas,
sus antecedentes extranjeros, su rara procedencia. Ella le había recriminado que fuese un inglés a medias, lo cual —él convino con Kate—
hubiera sido espantoso de no haberse hecho él
tan acreedor a ello.
“I was really curious, you see,” he
explained, “to find out from her what
sort of queer creature, what sort of
s o c i a l a n o m a l y, i n t h e l i g h t o f s u c h
conventions as hers, such an education
30 a s m i n e m a k e s o n e p a s s f o r . ”
—Yo sentía una verdadera curiosidad, ¿sabes? —explicó el joven—, por oír de su propia boca qué clase de extraño ejemplar, qué
clase de anomalía social, puede significar, para
la gente convencional como ella, una persona
con una educación como la mía.
Kate said nothing for a little;
but then, “Why should you
care?” she asked.
Kate guardó silencio durante un momento; pero luego dijo:
—¿Por qué te preocupa?
“Oh,” he laughed, “I like her so
much; and then, for a man of my
trade, her views, her spirit, are essentially a thing to get hold of: they
40 b e l o n g t o t h e g r e a t p u b l i c m i n d t h a t
we meet at every turn and that we
must keep setting up ‘codes’ with.
Besides,” he added, “I want to please
her personally.”
45
“Ah yes, we must please her
personally!” his companion echoed; and the words may represent
all their definite recognition, at
50 t h e t i m e , o f D e n s h e r ’ s p o l i t i c
g a i n . They had in fact between this
a n d h i s s t a r t f o r N e w Yo r k m a n y
matters to handle, and the question
he now touched upon came up for
55 K a t e a b o v e a l l . S h e l o o k e d a t h i m a s
if he had really told her aunt more
of his immediate personal story than
he had ever told herself. This, if it
had been so, was an accident, and it
60 p e r c h e d h i m t h e r e w i t h h e r f o r h a l f
an hour, like a cicerone and his
victim on a tower-top, before as
much of the bird’s-eye view of his
early years abroad, his migratory
65 p a r e n t s , h i s S w i s s s c h o o l s , h i s
German university, as she had easy
attention for. A man, he intimated,
a man of their world, would have
spotted him straight as to many of
70 t h e s e p o i n t s ; ( 9 2 ) a m a n o f t h e i r
world, so far as they had a world,
—Oh —rió él—, es que tu tía me ha encantado, y además, para un hombre de mi
profesión, sus puntos de vista, se espíritu son
elementos que esencialmente deben tenerse
en cuenta, porque forman parte del alma del
gran público con que nos encontramos a cada
paso, y con ellos debemos fijar nuestros códigos. Por otra parte —agregó—, quiero congraciarme personalmente con ella.
5
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69
—¡Ah, sí, tenemos que complacerla personalmente! —repitió Kate, como un eco, y
estas palabras pudieron representar todo el
reconocimiento, por parte de ambos, y hasta
ese momento, de las ventajas políticas que
había logrado Densher.
La verdad es que desde aquel momento
y hasta que él partiera rumbo a Nueva York,
deberían dilucidar todavía muchos asuntos,
y la cuestión que abordaron en seguida fue
suscitada ante todo por Kate. La joven parecía mirarlo como si él en realidad le hubiese dicho a su tía mucho más sobre su vida
personal y pasada que lo que alguna vez le
había dicho a ella misma. Esto, de ser así,
no pasaba de ser un accidente, y durante
más de media hora hizo el retrato de sus
primeros años en el extranjero, de sus padres trashumantes, de su escuela en Suiza,
de su universidad en Alemania, de todo aquello a lo que Kate pudo prestar atención en
ese lapso. Un hombre, confesó él, un hombre de su propio mundo, hubiera podido
ubicarlo en seguida con respecto a muchos
de estos puntos; un hombre de su mismo
mundo, en cuanto ellos tenían un mundo, que
James’ Wings of the Dove
[pulimento]
blessed adj. (also poet. blest) 1 a consecrated
(Blessed Sacrament). b revered. 2 (usu. foll. by 5
with) often iron. fortunate (in the possession of)
(blessed with good health; blessed with children).
3 euphem. cursed; damned (blessed nuisance!). 4
a in paradise. b RC Ch. a title given to a dead
person as an acknowledgement of his or her holy
life; beatified. 5 bringing happiness; blissful 10
(blessed ignorance).
blessedly con la bendición, in a blessed manner, felizmente, gozosamente
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65
zambullida, inmersión
70
would have been through the English
m i l l . B u t i t w a s n o n e t h e l e s s charming
to make his confession to a woman; women
had in fact for such differences blessedly
more imagination and blessedly more
sympathy. Kate showed at present as much
of both as his case could require; when she
had had it from beginning to end she declared that she now made out more than ever
yet what she loved him for. She had herself,
as a child, lived with some continuity in the
world across the Channel, coming home
again still a child; and had participated
after that, in her teens, in her mother ’s brief
but repeated ret r e a t s t o D r e s d e n , t o F l o rence, to Biarritz, weak and expensive
attempts at economy from which there
stuck to her—though in general coldly
expressed, through the instinctive
avoidance of cheap raptures—the
religion of foreign things. When it was
revealed to her how many more foreign
things were in Merton Dens h e r t h a n h e
had hitherto taken the trouble to
catalogue, she almost faced him as if
he were a map of the continent or a
handsome present of a delightful new
“ M u r r a y. ” H e h a d n ’t m e a n t t o s w a g g e r ,
he had rather meant to plead, though
with Mrs. Lowder he had meant also a
little to explain. His father had been,
in strange countries, in twenty
settlements of the English, British chaplain, resident or occasional, and had had
for years the unusual luck of never
wanting a billet. His career abroad had
therefore been unbroken, and as his
stipend had never been great he had educated his children, at the smallest cost,
in the schools nearest, which was also a
s a v i n g o f r a i l w a y - f a r e s . D e n s h e r ’s ( 9 3 )
m o t h e r, i t f u r t h e r a p p e a r e d , h a d p r a c t i s e d
o n h e r s i d e a d i s t i n g u i s h e d i n d u s t r y, t o
the success of which—so far as success
ever crowned it—this period of exile had
much contributed: she copied, patient
l a d y, f a m o u s p i c t u r e s i n g r e a t m u s e u m s ,
having begun with a happy natural gift
and taking in betimes the scale of her opp o r t u n i t y. C o p y i s t s a b r o a d o f c o u r s e
s w a r m e d , b u t M r s .D e n s h e r h a d h a d a
sense and a hand of her own, had arrived
at a perfection that persuaded, that even
deceived, and that made the “placing”
of her work blissfully usual. Her son,
w h o h a d l o s t h e r, h e l d h e r i m a g e s a c r e d ,
and the effect of his telling Kate all
a b o u t h e r, a s w e l l a s a b o u t o t h e r m a t t e r s
until then mixed and dim, was to render
his history rich, his sources full, his
outline anything but common. He had
come round, he had come back, he
i n s i s t e d a b u n d a n t l y, t o b e i n g a B r i t o n :
his Cambridge years, his happy
connexion, as it had proved, with his
f a t h e r ’s c o l l e g e , a m p l y c e r t i f i e d t o
that, to say nothing of his subsequent
plunge into London, which filled up the
measure. But brave enough though his
descent to English earth, he had passed,
b y t h e w a y, t h r o u g h z o n e s o f a i r t h a t
70
tr. de Alberto Vanasco
X
fuese un producto de la educación inglesa.
Pero no obstante era agradable hacer esas
confidencias a una mujer: las mujeres poseen,
en realidad, para tales distingos ________, una
imaginación mucho más rica _________. Kate
demostró en la ocasión toda la que el caso
requería; y luego que hubo escuchado íntegramente su relato declaró que ahora comprendía mejor que nunca por qué lo amaba.
Ella misma, cuando niña, había vivido con
alguna continuidad en el mundo del otro lado
del canal y había regresado siendo todavía una
criatura; después de aquello, había participado, durante su adolescencia, en los cortos pero
frecuentes retiros de su madre en Dresden,
Florencia o Biarritz, débiles y caros intentos
de hacer alguna economía, y de los cuales ella
había adquirido su devoción —aunque en
general confesada sin entusiasmo, dado su
instintivo rechazo a los éxtasis baratos—por
lo extranjero. Cuando Kate tuvo oportunidad
de conocer cuántas cosas extranjeras más había en Merton Densher de lo que ella se había tomado el trabajo de catalogar hasta ese
momento, casi empezó a considerarlo como
si fuese un mapa del continente o el cautivante regalo de un delicioso nuevo «Murray».
Densher no había querido jactarse, sino más
bien exponer su caso, aunque con Mrs.
Lowder trató también, hasta cierto punto, de
explicarlo. Su padre; había sido capellán en
tierras extrañas, en veinte colectividades inglesas, residente o provisional, y había tenido durante años la excepcional suerte de no
necesitar nunca la ayuda oficial. Su carrera
en el exterior había sido por lo tanto ininterrumpida y, como sus entradas nunca fueron
grandes, debió educar a sus hijos de la forma
más económica, en las escuelas vecinas, lo
que significaba además un ahorro en los transportes. Su madre, siguió Densher, había desarrollado por su parte una destacada industria a cuyo éxito —en la medida en que el
éxito la coronó alguna vez había contribuido
ese período de exilio: sacaba copias, paciente como era, de los cuadros famosos en los
grandes museos, lo que había comenzado con
un agraciado don natural y había continuado
con el usufructo de sus posibilidades. Los copistas, por supuesto, pululaban en el extranjero, pero Mrs. Densher poseía un temperamento
y una técnica personales, y había llegado a esa
perfección que persuade, y hasta engaña, gracias a la cual la venta de sus trabajos se había
convertido en algo felizmente habitual. Su hijo,
que la había perdido, conservaba su imagen
como algo sagrado, y el hecho de que le contara todo sobre ella a Kate, así como también otros
recuerdos hasta entonces mezclados y confusos, dio mayor riqueza a su historia, más plenitud a sus orígenes, e hizo que el conjunto resultase cualquier cosa menos vulgar. Repitió varias veces que entre idas y venidas había terminado por ser británico: sus años en Cambridge,
sus vinculaciones, que habían resultado del todo
felices, con el colegio de su padre, lo demostraba ampliamente, por no decir nada de su posterior dedicación a Londres, lo que por sí solo
colmaba la medida. Aunque su descenso en
tierra inglesa había sido airoso, había debido
volar, para llegar allí, por zonas de la atmós-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
ruffle
had left their ruffle on his wings—he
— n. arruga, volante fruncido, rizo
h
ad been exposed to initiations indel1 an ornamental gathered or goffered frill of lace etc.
ible. Something had happened to him
worn at the opening of a garment esp. round the
wrist, breast, or neck. ruffled skirt=falda de
that could never be undone.
volantes;(o pechera o manga de volantes)
5
2 perturbation, bustle.
3 a rippling effect on water.
When Kate Croy said to him as much
4 the ruff of a bird etc. (see ruff 1 2).
h
e
b
esought her not to insist, declaring
5Mil. a vibrating drum-beat.
that this indeed was what was gravely the
— v. arrugar, agitar, rizar, despeinar encrespar, erizar, descomponer, perturbar, ofender, alisar
matter with him, that he had been but too
1tr. disturb the smoothness or tranquillity of.
10 p r o b a b l y s p o i l e d f o r n a t i v e , f o r i n s u l a r
2tr. upset the calmness of (a person).
3tr. gather (lace etc.) into a ruffle.
u s e . O n w h i c h , n o t u n n a t u r a l l y, s h e i n 4tr. (often foll. by up) (of a bird) erect (its feathers) in
sisted the more, assuring him, without
anger, display, etc.
mitigation, that if he was various (94) and
5intr. undergo ruffling.
6intr. lose smoothness or calmness.
complicated, complicated by wit and taste,
15 she wouldn’ t for the world have had him
more helpless; so that he was driven in the
end to accuse her of putting the dreadful
truth to him in the hollow guise of
f l a t t e r y. S h e w a s m a k i n g h i m o u t a s a l l
20 abnormal in order that she might eventually find him impossible, and since she
could make it out but with his aid she had
to bribe him by feigned delight to help
h e r. I f h e r l a s t w o r d f o r h i m i n t h e
25 connexion was that the way he saw himself was just a precious proof the more of
his having tasted of the tree and being
thereby prepared to assist her to eat, this
gives the happy tone of their whole talk,
30 t h e m e a s u r e o f t h e f l i g h t o f t i m e i n t h e
near presence of his settled departure.
Kate showed, however, that she was to be
more literally taken when she spoke of the
relief Aunt Maud would draw from the
35 prospect of his absence.
“ Ye t o n e c a n s c a r c e l y
why,” he replied, “when
fears me so little.”
fera que le dejaron marcas en sus alas, y había debido exponerse a aprendizajes indelebles. Lo que le había ocurrido era algo que
no podía borrarse.
Fue Kate Croy la que dijo esto último y
Densher le rogó que no insistiera, confesándole que eso era por cierto lo que le ocurría,
que se hallaba tal vez demasiado impedido
para cualquier desempeño nativo e insular.
Aunque ella, naturalmente, insistió aún más,
asegurándole, implacablemente, que si él era
complicado y brillante ella de ninguna manera hubiese querido que lo fuera menos, por
lo cual él se vio obligado por último a echarle en cara que le mostrara la odiosa verdad
bajo el vano disfraz del elogio. Kate iba descubriendo hasta dónde alcanzaba su anormalidad para el caso de que pudiera encontrarlo
eventualmente insoportable, y como solamente podía descubrirlo a fondo con su ayuda,
debió sobornarlo simulando deleitarse con
que él la ayudara. Como las últimas palabras
de Kate respecto de esto fueron que la forma
en que él se veía a sí mismo era una acabada
prueba de que ya había probado los frutos de
la experiencia y estaba preparado por lo tanto para asistirla a probarlos a su vez, esto dio
el tono feliz de todo lo que conversaron y la
medida en que corría el tiempo con la inminencia de su próximo viaje. Kate demostró,
sin embargo, que debía tomársela más al pie
de la letra cuando habló del alivio que significaría para la tía Maud la perspectiva de su
alejamiento.
see
she
—Aunque apenas puedo entender los motivos —replicó Densher—, porque no es mucho lo que me teme.
His friend weighed his objection. “Your
idea is that she likes you so much that she’ll
even go so far as to regret losing you?”
La joven sopesó la objeción.
—¿Piensas que le gustas hasta el punto
de llegar a lamentar que te vayas?
45
We l l , h e s a w i t i n t h e i r c o n s t a n t c o m p r e h e n s i v e w a y. “ S i n c e
what she builds on is the gradual
process of your alienation, she
may take the view that the process
50 c o n s t a n t l y r e q u i r e s m e . M u s t n ’ t I
be there to keep it going? It’s in
my exile that it may languish.”
Bien, él consideró el asunto a su modo,
siempre comprensivo.
—Desde que ella confía en el gradual proceso de tu desafección, debe de pensar que
dicho proceso necesita constantemente de mi
presencia. Tengo que estar presente para que
no se detenga y, en cambio, durante mi exilio
puede quedar en suspenso.
H e w e n t o n w i t h t h a t f a n t a s y, b u t a t
55 t h i s p o i n t K a t e c e a s e d t o a t t e n d . H e s a w
after a little that she had been following some thought of her own, and he had
been feeling the growth of something determinant even through the extravagance
60 o f m u c h o f t h e p l e a s a n t r y, ( 9 5 ) t h e w a r m
t r a n s p a r e n t i r o n y, i n t o w h i c h t h e i r l i v e lier intimacy kept plunging like a conf i d e n t s w i m m e r. S u d d e n l y s h e s a i d t o
him with extraordinary beauty: “I en65 g a g e m y s e l f t o y o u f o r e v e r. ”
El joven prosiguió desarrollando su hipótesis, pero a todo esto Kate ya no le escuchaba. Comprendió casi en seguida que ella
perseguía algún pensamiento propio y presintió que algo había tomado cuerpo mientras
tanto, aun a través de la extravagancia de gran
parte de sus chanzas, de la cálida y transparente ironía en que su discurrida intimidad
acostumbraba zambullirse como un confiado nadador. De pronto, con un encanto incomparable, ella le dijo:
—Te pertenezco para siempre.
The
beauty
was
in
everything, and he could have
separated
nothing—couldn’t
70 h a v e t h o u g h t o f h e r f a c e a s
distinct from the whole joy.
Y ese encanto lo impregnaba todo y
Densher no hubiera podido desglosarlo de
ninguna manera, no hubiese podido imaginar
su rostro como algo distinto de esa total alegría. Aunque en el semblante de Kate había
40
71
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
Ye t h e r f a c e h a d a n e w l i g h t .
“And I pledge you—I call God
t o w i t n e s s ! — ev ery spark of my
faith; I give you every drop of my
l i f e . ” That was all, for the moment, but
it was enough, and it was almost as quiet
as if it were nothing. They were in the
o p e n a i r, i n a n a l l e y o f t h e G a r d e n s ; t h e
great space, which seemed to arch just
then higher and spread wider for them,
threw them back into deep concentration.
They moved by a common instinct to a
spot, within sight, that struck them as
fairly sequestered, and there, before their
time together was spent, they had extorted
from concentration every advance it could
make them. They had exchanged vow s a n d
tokens, sealed their rich compact,
solemnised, so far as breathed words
and murmured sounds and lighted
eyes and clasped hands could do it,
t h e i r a g r e e m e n t t o b e l o n g o n l y, a n d t o
b e l o n g t r e m e n d o u s l y, t o e a c h o t h e r.
They were to leave the place accordingly an affianced couple, but before
they left it other things still had
passed. Densher had declared his horror of bringing to a premature end her
happy relation with her aunt; and they
had worked round together to a high
l e v e l o f d i s c r e t i o n . K a t e ’s f r e e p r o f e s sion was that she wished not to deprive
H I M o f M r s . L o w d e r ’s c o u n t e n a n c e ,
which in the long run she was convinced he would continue to enjoy; and
(96) as by a blest turn Aunt Maud had
demanded of him no promise that would
tie his hands they should be able to propitiate their star in their own way and
yet remain loyal. One difficulty alone
stood out, which Densher named.
una nueva luminosidad.
—Te dedico, y pongo a Dios por testigo, cada
destello de mi fe, cada partícula de mi vida.
Eso fue todo por el momento, pero era
bastante y casi tan apagado como si no fuese nada. Se hallaban al aire libre, en una de
las avenidas de los jardines y aquel espacio abierto que parecía arquearse allí aún
más y dilatarse para ellos, los sumió de
nuevo en profundas meditaciones. Se dirigieron, llevados por un común impulso,
hacia un rincón que divisaban desde allí y
que les pareció lo suficientemente apartado, y en tal sitio, antes de que transcurriera
el tiempo que podían estar juntos, habían
obtenido de su meditación todo lo que ésta
podía anticiparles. Intercambiaron votos y
promesas, sellaron su ubérrima unión, solemnizaron, en la medida en que las palabras
susurradas, los sonidos entrecortados, los ojos
encendidos y las manos entrelazadas pueden
hacerlo, su decisión de ser única y tremendamente, el uno para el otro. Habrían de
abandonar aquel lugar como una pareja
comprometida, pero previamente algunas
otras cosas deberían suceder. Densher había declarado su repugnancia a poner un
prematuro punto final a sus buen a s r e l a ciones con la tía Maud, y ambos planearon juntos hacia un alto nivel de
cordura y de tolerancia. Kate aceptó abiertamente que no deseaba privarlo de la personalidad de Mrs. Lowder, de la cual, a la
larga, ella estaba convencida que él continuaría disfrutando, y como, por un lance
fortuito, la tía Maud no le había arrancado ninguna promesa que le atara las manos, ellos eran libres de elaborar su destino, a su manera, sin dejar por eso de ser
leales. Una sola dificultad se destacaba
aún, y Densher la definió.
“Of course it will never do—we must
remember that—from the moment you
45 a l l o w h e r t o f o u n d h o p e s o f y o u f o r a n y
one else in particular. So long as her
view is content to remain as general as
at present appears I don’t see that we
d e c e i v e h e r. A t a g i v e n h o u r, y o u s e e ,
50 s h e m u s t b e u n d e c e i v e d : t h e o n l y t h i n g
therefore is to be ready for the hour and
t o f a c e i t . O n l y, a f t e r a l l , i n t h a t c a s e , ”
the young man observed, “one doesn’t
quite make out what we shall have got
55 f r o m h e r. ”
—Por supuesto todo será inútil, no debemos olvidarlo, desde el momento en que tú le
permitas hacerse ilusiones sobre ti con cualquier otro en particular. Mientras sus planes
se resignen a ser tan impersonales como parecen ser por ahora, no creo que podamos
defraudarla. Pero en cierto momento, como
comprenderás tendremos que desengañarla;
lo único que nos resta, entonces, es estar preparados para ese momento y saber afrontarlo. Sólo que después de todo, en ese caso —
observó el joven— no podremos saber qué
habremos conseguido de ella.
“What she’ll have got from US?” Kate
put it with a smile. “What she’ll have got
from us,” the girl went on, “is her own
60 af f a i r — i t ’s f o r H E R t o m e a s u r e . I a s k e d
her for nothing,” she added; “I never put
myself upon her. She must take her risks,
and she surely understands them. What we
shall have got from her is what we’ve al65 ready spoken of,” Kate further explained;
“it’s that we shall have gained time. And
so, for that matter, will she.”
—¿Y qué conseguirá ella de nosotros?
—preguntó Kate con una sonrisa—. Lo que
ella consiga de nosotros —prosiguió la joven— será asunto de ella exclusivamente,
ella deberá medirlo. Yo nunca le he pedido nada —añadió— Nunca le he obligado
a nada. Ella corre sus riesgos y seguramente los conoce. Lo que nosotros podemos
lograr de ella es lo que ya hemos dicho:
habremos ganado tiempo. Y en cuanto a
eso, ella también lo ganará.
Densher gazed a little at all this
70 c l e a r n e s s ; h i s g a z e w a s n o t a t t h e
p r e s e n t h o u r i n t o r o m a n t i c o b s c u r i t y.
Densher analizó por un momento todas estas aclaraciones. Su mirada no se
perdía ya en románticas penumbras.
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“ Ye s ; n o d o u b t , i n o u r p a r t i c u l a r s i t u ation, time’s everything. And then
t h e r e ’s t h e j o y o f i t . ”
5
—Sí, no cabe duda de que en nuestra situación el tiempo lo es todo. Y además está
el placer de todo ello.
She hesitated. “Of our secret?”
Ella titubeó.
—¿De nuestro secreto?
—No tanto, quizá, de nuestro secreto por
sí mismo sino por lo que él representa, por
todo lo que de alguna manera está protegido
y se hace más profundo y entrañable por él—
. Y su fino rostro, distendido por la dicha, le
transmitió a Kate todo lo que quería decir—:
El que hayamos podido llegar hasta aquí.
“Not so much perhaps of our secret
i n i t s e l f , b u t o f w h a t ’s r e p r e s e n t e d a n d ,
as we must somehow feel, secured to us
10 a n d m a d e d e e p e r a n d c l o s e r b y i t . ” A n d
(97) his fine face, relaxed into happiness, covered her with all his meaning.
“ O u r b e i n g a s w e a re . ”
15
“So gone. So extremely gone. How ever,” he smiled, “we shall go a good
deal further.” Her answer to which
was only the softness of her silence—a silence that looked out for
them both at the far reach of their
prospect. This was immense, and
they thus took final possession of it.
T h e y w e r e p r a c t i c a l l y united and splendidly strong; but there were other things—
things they were precisely strong enough to
be able successfully to count with and safely
to allow for; in consequence of which they
would for the present, subject to some better
reason, keep their understanding to themselves. It was not indeed however till after
one more observation of Densher ’s that they
felt the question completely straightened out.
“The only thing of course is
that she may any day absolutely
put it to you.”
Entonces fue como si por un instante ella dejara que el sentido de sus palabras la inundase.
—¿Tan lejos?
—Sí, tan lejos. Tan extremadamente lejos. Aunque sin embargo —y Densher sonrió—, iremos todavía más allá.
La respuesta de Kate a esto fue la
tersura de su silencio, un silencio que
debía ir a buscarlo en la remota extensión de sus perspectivas. Éstas eran inmensas, pero finalmente las apresaron.
Estaban prácticamente unidos y eran magníficamente fuertes; y había otras cosas además, cosas con las que ellos podían contar
porque eran lo bastante fuertes como para
hacerlo, como para permitírselas sin ningún
temor; por lo cual mantendrían, por el momento y hasta mejor oportunidad, el secreto de su relación. Pero ambos no sintieron
correctamente enunciada la cuestión hasta
que Densher hizo una nueva observación.
—El único problema, por supuesto, consiste en
que ella puede plantearte en cualquier momento el
asunto con toda claridad.
Kate considered. “Ask me where,
o n m y h o n o u r, w e a r e ? S h e m a y,
naturally; but I doubt if in fact she
will. While you’re away she’ll make
the most of that drop of the tension.
45 S h e ’ l l l e a v e m e a l o n e . ”
Kate consideró dicha probabilidad.
—¿Que me pregunte, formalmente, qué pasa
entre nosotros? Puede hacerlo, claro está, pero
dudo que lo haga realmente. Mientras te encuentres en el extranjero se aprovechará de eso todo
lo posible. Me dejará tranquila.
20
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It was as if for a moment she let the
meaning sink into her. “So gone?”
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“But there’ll be my letters.”
The girl faced his letters.
50 “Very, very many?”
—Pero recibirás mis cartas.
X
_________________________
—¿Serán muchas, muchas de verdad?
“Very, very, very many—more than ever;
and you know what that is! And then,”
Densher added, “there’ll be yours.”
—Muchas, sí, muchas, más que nunca.
¡Y tú sabes lo que eso significa! Y además
—agregó Densher—, estarán las tuyas.
“ O h I s h a n ’t l e a v e m i n e o n t h e h a l l table. I shall post them myself.”
He looked at her a moment. “Do
you think then (98) I had best ad60 d r e s s y o u e l s e w h e r e ? ” A f t e r w h i c h ,
before she could quite answer, he
added with some emphasis: “I’d
rather
not,
you
k n o w.
I t ’s
straighter.”
65
She might again have just waited. “Of
c o u r s e i t ’s s t r a i g h t e r. D o n ’ t b e a f r a i d I
shan’t be straight. Address me,” she continued, “where you like. I shall be proud
70 e n o u g h o f i t s b e i n g k n o w n y o u w r i t e t o
me.”
—Oh, yo no dejaré las mías en la mesita
de la sala. Las llevaré yo misma al correo.
Él la contempló un segundo.
—¿Piensas entonces que yo debería escribirte a alguna otra dirección? —Después
de lo cual, antes de que ella pudiera responder, Densher agregó con cierto énfasis—:
Aunque preferiría no hacerlo, ¿sabes? Es más
digno.
55
73
—Por supuesto que es más digno —dijo
Kate luego de una nueva espera—. No temas
que yo no sea también digna. Escríbeme —
continuó— a donde te guste más. Yo me sentiré orgullosa de que se sepa que me escribes.
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
He turned it over for the last clearness.
“Even at the risk of its really bringing
down the inquisition?”
Densher insistió, tratando de aclarar.
—¿Aun a riesgo de precipitar el interrogatorio?
Well, the last clearness now filled her.
“I’m not afraid of the inquisition. If she
asks if there’s anything definite between
us I know perfectly what I shall say. ”
“That I AM of course ‘gone’ for
10
you?”
“That I love you as I shall never in
my life love any one else, and that she
can make what she likes of that.” She
15 s a i d i t o u t s o s p l e n d i d l y t h a t i t w a s l i k e
a new profession of faith, the fulness of
a tide breaking through; and the effect
of that in turn was to make her companion meet her with such eyes that she had
20 t i m e a g a i n b e f o r e h e c o u l d o t h e r w i s e
s p e a k . “ B e s i d e s , s h e ’s j u s t a s l i k e l y t o
ask YOU.”
Bien, la última aclaración nació de Kate.
—No temo el interrogatorio. Si me pregunta si hay algo definitivo entre nosotros,
sé perfectamente lo que contestaré.
—¿Le dirás, por supuesto, que yo ya no
existo para ti?
—Le diré que te amo como nunca en la
vida volveré a amar a nadie, y que ella puede
tomarlo como le plazca.
Dijo esto tan maravillosamente que fue
como una nueva profesión de fe, como la plenitud de una marea abriéndose paso, y lo que
consiguió, a su vez, fue que su compañero la
contemplara con tales ojos que ella tuvo tiempo para seguir hablando.
—Además, probablemente te lo pregunte
a ti.
5
“Not while I’m away. ”
—Mientras yo esté ausente, no.
“Then when you come back.”
—Entonces, cuando vuelvas.
25
“ We l l t h e n , ” s a i d D e n s h e r, “ w e s h a l l
have had our par ticular joy. But what I
30 feel is,” he candidly added, “that, by an
idea of her own, her superior policy, s h e
WON’T ask me. She’ll let me off. I shan’ t
have to lie to her. ”
—Para entonces —dijo Densher—, tendremos nuestra dicha particular. Aunque lo que
presiento—agregó cándidamente—es que, de
acuerdo con su criterio, con su alta política, tu
tía no me dirá nada. Me dejará en libertad. No
me veré obligado a mentirle.
35
—¿Todas las mentiras quedarán a mi cargo? —preguntó Kate.
“It will be left all to me?”
asked Kate.
“All to you!” he tenderly laughed.
40
—¡Todas a tu cargo! —rió Densher con ternura.
But it was oddly, the very next moment,
as if he had (99) perhaps been a shade too
candid. His discrimination seemed to mark
a possible, a natural reality, a reality not
wholly disallowed by the account the girl
had just given of her own intention. There
WAS a difference in the air—even if none
other than the supposedly usual difference
in truth between man and woman; and it
was almost as if the sense of this provoked
her. She seemed to cast about an instant,
and then she went back a little resentfully
to something she had suffered t o p a s s a
minute before. She appeared to take up
rather more seriously than she need the
j o k e a b o u t h e r f r e e d o m t o d e c e i v e . Ye t
s h e d i d t h i s t o o i n a b e a u t i f u l w a y.
“M e n a r e t o o s t u p i d — e v e n y o u .
Yo u d i d n ’ t u n d e r s t a n d j u s t n o w
why, if I post my letters myself, it won’t be for anything so
vulgar as to hide them.”
Pero un segundo después, sin embargo,
fue como si él hubiera sido quizá un poco
demasiado cándido. Su discriminación parecía poner de manifiesto una posible, una
natural realidad no del todo rebatida por la
relación que ella acababa de hacer de sus
propias intenciones. Había una diferencia
en el aire, aunque no fuera más que la supuestamente usual diferencia entre un hombre y una mujer; y fue casi como si esto la
provocase. Ella pareció cavilar unos segundos y luego volvió un tanto resentida sobre
algo que había dejado pasar hacía un momento. Se hubiera dicho que tomaba con
más seriedad de la necesaria su broma acerca de su capacidad de mentir. Aunque aun
así lo dijo espléndidamente.
—Los hombres son demasiado tontos.
incluso tú. No has llegado a entender por
qué, si despacho mis cartas personalmente, no ha de ser por algo tan vulgar como
para ocultarlas.
“Oh you named it—for the pleasure.”
—Ya sé, tú misma lo dijiste... por el placer de hacerlo.
“ Ye s ; b u t y o u d i d n ’t , y o u d o n ’ t , u n derstand what the pleasure may be.
There are refinements—!” she more patiently dropped. “I mean of conscious70 n e s s , o f s e n s a t i o n , o f a p p r e c i a t i o n , ” s h e
went on. “No,” she sadly insisted—
—Sí, pero no lo has entendido, no puedes entender de qué placer se trata. ¡Hay
también sutilezas! —añadió ella ahora más
pacientemente—. Sutilezas de conciencia,
de sensaciones, de apreciación —prosiguió—. No —insistió con amargura—. Los
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“ m e n D O N ’ T k n o w. T h e y k n o w i n s u c h
matters almost nothing but what women
show them.”
hombres no lo entienden. Apenas si saben,
en estas cosas, lo que las mujeres podemos
enseñarles.
This was one of the speeches, freq u e n t i n h e r , t h a t , l i b e r a l l y, j o y f u l l y,
intensely adopted and, in itself, as might
be, embraced, drew him again as close
to her, and held him as long, as their
10 c o n d i t i o n s p e r m i t t e d . “ T h e n t h a t ’ s
exactly why we’ve such an abysmal need
of you!”
Éste fue uno de los parlamentos, frecuentes en ella, que expresados liberal, gozosa,
intensamente, y aceptados, como debe ser, en
sí mismos, lo impulsaban hacia Kate lo más
estrechamente posible, y lo mantenían allí
todo lo que las condiciones le permitían.
—¡Y por eso os necesitamos tanto! —exclamó Densher.
5
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(103) Book Third, Chapter 1
LIBRO TERCERO
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beguile v.tr. 1 charm; amuse. 2 divert attention 55
pleasantly from (toil etc.). 3 (usu. foll. by of, out
of, or into + verbal noun) delude; cheat (beguiled
him into paying).
Engañar (delude), seducir, engatusar (charm away),
entretener (time), persuadir
bewitched, spellbound, deceived, fascinated
60
65
The two ladies who, in advance of
the Swiss season, had been warned that
their design was unconsidered, that the
p a s s e s w o u l d n ’t b e c l e a r, n o r t h e a i r
mild, nor the inns open—the two ladies
w h o , c h a r a c t e r i s t i c a l l y, h a d b r a v e d a
good deal of possibly interested remonstrance were finding themselves, as
their adventure turned out, wonderfully
sustained. It was the judgement of the
head-waiters and other functionaries on
the Italian lakes that approved itself
now as interested; they themselves had
been conscious of impatiences, of
b o l d e r d re a m s — a t l e a s t t h e y o u n g e r
had; so that one of the things they made
out together—making out as they did an
endless variety —was that in those ope r a t i c p a l a c e s o f t h e Vi l l a d ’ E s t e , o f
Cadenabbia, of Pallanza and Stresa, lone
women, however re-enforced by a
tr avelling-library of instructive volumes,
were apt to be beguiled and undone.
Their flights of fancy moreover had
been modest; they had for instance
risked nothing vital in hoping to make
their way by the Brunig. They were
making it in fact happily enough as we
meet them, and were only wishing
that, for the wondrous beauty of the
early high-climbing spring, it might
have been longer and the places to
pause and rest more numerous.
Such at least had been the intimated
attitude of Mrs. Stringham, the elder of
the companions, who had her own view of
70 t h e i m p a t i e n c e s o f t h e y o u n g e r, ( 1 0 4 ) t o
w h i c h , h o w e v e r, s h e o ff e r e d a n o p p o s i -
75
X
Las dos amigas que, anticipándose a la temporada en Suiza, habían sido advertidas de que
sus intenciones eran poco razonables, que los
pasos se hallarían infranqueables, que el tiempo sería malo y estarían cerradas las hosterías,
las dos amigas que, como era propio en ellas,
habían desafiado una buena cantidad de advertencias, posiblemente interesadas, se encontraron, una vez en la aventura, maravillosamente
recompensadas. Los consejos de los jefes de
mozos y otros funcionarios de los lagos italianos se revelaban ahora como realmente
prejuiciosos. Ambas, o por lo menos la más
joven de ellas, habían tenido conciencia de
sus inquietudes, de sus audaces proyectos, y
una de las cosas que aprendieron juntas, así
como habían aprendido otras en variedad infinita, fue que en aquellos operísticos palacios de Villa d’Este, de Cadenabbia, de
Pollanza y Stresa, las mujeres solas, aunque
viajaban reforzadas por una biblioteca portátil de instructivos volúmenes, corrían siempre el riesgo de ser engañadas ___________.
Sus arrebatos de fantasía, por otra parte, habían sido totalmente modestos; no habían puesto
en juego nada vital, por ejemplo, en sus esperanzas de cruzar por el Brünig, aunque en el
momento en que las encontramos lo estaban realizando con toda felicidad y sólo hubieran querido que, dada la espléndida belleza de la primavera tempranamente encaramada en las alturas, la
estación hubiese sido más larga y los lugares donde descansar y detenerse más numerosos.
Tal al menos hubiera sido el íntimo anhelo de Mrs. Stringham, la mayor de las dos
amigas, quien se hacía cargo de las impaciencias de la más joven, impaciencias estas a las
cuales les ofrecía solamente una oposición de
James’ Wings of the Dove
1 indirect (and usu. long).
2 going a long way round.
con prudencia, seriedad o decoro
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tr. de Alberto Vanasco
tion but of the most circuitous. She
moved, the admirable Mrs. Stringham, in
a fine cloud of observation and suspicion;
she was in the position, as she believed,
of knowing much more about Milly
T h e a l e t h a n M i l l y h e r s e l f k n e w, a n d y e t
of having to darken her knowledge as
w e l l a s m a k e i t a c t i v e . The woman in the
world least formed by nature, as she was
quite aware, for duplicities and labyrinths,
she found herself dedicated to personal
subtlety by a new set of circumstances,
above all by a new personal relation; had
now in fact to recognise that an education
in the occult—she could scarce say what
to call it—had begun fo r h e r t h e d a y s h e
l e f t N e w Yo r k w i t h M i l d r e d . S h e h a d
come on from Boston for that purpose;
had seen little of the girl—or rather
h a d s e e n h e r b u t b r i e f l y, f o r M r s .
Stringham, when she saw anything at
all, saw much, saw everything—before
accepting her proposal; and had accordingly placed herself, by her act, in
a boat that she more and more
estimated as, humanly speaking, of the
biggest, though likewise, no doubt, in
many ways, by reason of its size, of the
safest. In Boston, the winter before,
the young lady in whom we are
i n t e r e s t e d h a d , o n t h e s p o t , d e e p l y, y e t
a l m o s t t a c i t l y, a p p e a l e d t o h e r,
dropped into her mind the shy conceit
of some assistance, some devotion to
r e n d e r . M r s . S t r i n g h a m ’s l i t t l e l i f e h a d
often been visited by shy conceits—
secret dreams that had fluttered their
hour between its narrow walls without,
for any great part, so much as mustering courage to look out of its rather
dim windows. But this imagination—
the fancy of a possible link with the remarkable young thing from (105) New
Yo r k — H A D m u s t e r e d c o u r a g e : h a d
perched, on the instant, at the clearest
lookout it could find, and might be
said to have remained there till, only
a few months later, it had caught, in
s u r p r i s e a n d j o y, t h e u n m i s t a k e a b l e
flash of a signal.
las más circunspectas. Mrs. Stringham,
sorprendentemente, se movía en una fina nube
de observaciones y suspicacias; estaba en situación, como ella pensaba, de saber mucho
más sobre Milly Theale que la misma Milly,
pero a pesar de esto debía disimular su conocimiento tanto como ponerlo en práctica.
Siendo la mujer menos apta del mundo, por
naturaleza, para duplicidades y laberintos,
como ella sabía perfectamente, se halló de
pronto envuelta en toda clase de sutilezas
personales a causa de una nueva serie de circunstancias, sobre todo por una nueva amistad; debía ahora reconocer, en efecto, que su
práctica de las cosas ocultas —apenas sabía
cómo llamarlas— había comenzado el día que
partió con Mildred de Nueva York. Ella había venido de Boston con ese propósito, y
había visto muy poco de la joven —o mejor
dicho la había visto muy brevemente porque
para Mrs. Stringham ver sólo algo significaba ya ver mucho, significaba verlo toda—
antes de aceptar su proposición. Y a continuación se había embarcado en una carrera
que ella estimaba cada vez más, humanamente hablando, cono, una de las más formidables, aunque al mismo tiempo, sin
duda, de muchas maneras y por razones de
su magnitud, como una de las más seguras.
En Boston, el invierno anterior, la joven que
aquí nos interesa había apelado a ella sin
tardanza, profundamente, aunque de una
manera casi tácita; había despertado en su
espíritu el tímido impulso de alguna ayuda, de alguna devoción que prodigarle. La
limitada vida de Mrs. Stringham había sido
visitada frecuentemente por estos tímidos
impulsos, sueños secretos que habían palpitado por un momento entre sus paredes
sin llegar a reunir el coraje necesario para
atisbar hacia afuera por las ventanas opacas. Pero esta fantasía —la ilusión de un
posible vínculo con aquella extraordinaria
joven de Nueva York— se había hecho más
fuerte: se había encaramado, en seguida, a
la más despejada atalaya que pudo hallar y
permaneció allí, podría decirse, hasta que
unos pocos meses después logró sorprender, con alegría y estupefacción, el inequívoco fogonazo de una señal.
Milly Theale had Boston friends,
such as they were, and of recent making; and it was understood that her
visit to them—a visit that was not to
be meagre—had been undertaken, after
a series of bereavements, in the
interest of the particular peace that
N e w Yo r k c o u l d n ’ t g i v e . I t w a s
recognised, liberally enough, that
there were many things—perhaps even
t o o m a n y — N e w Yo r k C O U L D g i v e ; b u t
this was felt to make no difference in
the important truth that what you had
most to do, under the discipline of life,
or of death, was really to feel your
situation as grave. Boston could help
you to that as nothing else could, and
i t h a d e x t e n d e d t o M i l l y, b y e v e r y
presumption, some such measure of
assistance. Mrs. Stringham was never
Milly Theale tenía amigos en Boston,
amigos bastante recientes, y se suponía que
su visita a todos ellos —una visita que no
iba a ser fugaz— se había decidido, después de una serie de tribulaciones, en procura de una particular paz que Nueva York
no podía otorgarle. Se sabía, bastante
liberalmente, que eran muchas las cosas —
tal vez demasiadas— que Nueva York podía ofrecer; pero también se daba por supuesto que esto no tenía nada que ver con
el constante hecho de que bajo la disciplina de la vida, o de la muerte, debía sentirse la propia situación como grave. Boston
podía ayudar en esto como ninguna otra
ciudad, y le había ofrecido a Milly, según
todas las presunciones, alguna especie de
auxilio. Mrs. Stringham no habría de olvidar nunca la impresión que había experimentado —impresión esta que por el mo-
76
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
to forget—for the moment had not
faded, nor the infinitely fine vibration
it set up in any degree ceased—her own
first sight of the striking apparition,
then unheralded and unexplained: the
slim, constantly pale, delicately hagg a r d , a n o m a l o u s l y, a g r e e a b l y a n g u l a r
young person, of not more than twoand-twenty summers, in spite of her
marks, whose hair was somehow exceptionally red even for the real thing,
which it innocently confessed to being,
and whose clothes were remarkably
black even for robes of mourning,
which was the meaning they expressed.
I t w a s N e w Yo r k m o u r n i n g , i t w a s N e w
Yo r k h a i r , i t w a s a N e w Yo r k h i s t o r y,
confused as yet, but multitudinous, of
the loss (106) of parents, brothers, sisters, almost every human appendage,
all on a scale and with a sweep that had
required the greater stage; it was a
N e w Yo r k l e g e n d o f a f f e c t i n g , o f r o mantic isolation, and, beyond everything, it was by most accounts, in respect to the mass of money so piled on
t h e g i r l ’ s b a c k , a s e t o f N e w Yo r k p o s sibilities. She was alone, she was
stricken, she was rich, and in particular was strange—a combination in itself of a nature to engage Mrs.
Stringham’s attention. But it was the
strangeness that most determined our
g o o d l a d y ’ s s y m p a t h y, c o n v i n c e d a s
she had to be that it was greater than
any one else—any one but the sole
Susan Stringham—supposed. Susan
privately settled it that Boston was
not in the least seeing her, was only
occupied with her seeing Boston, and
that any assumed affinity between the
two characters was delusive and vain.
S H E w a s s e e i n g h e r, a n d s h e h a d q u i t e
the finest moment of her life in now
obeying the instinct to conceal the
vision. She couldn’t explain it—no
one would understand. They would
say clever Boston things—Mrs.
S t r i n g h a m w a s f r o m B u r l i n g t o n Ve r mont, which she boldly upheld as the
real heart of New England, Boston being “too far south”—but they would
only darken counsel.
mento no había menguado, así como no
había disminuido en grado alguno la vibración infinitamente rica que provocara—
al ver por primera vez aquella sorprendente
aparición, entonces inesperada c inexplicada: la delgada, constantemente pálida,
delicadamente demacrada, y anormal y
agradablemente angulosa joven de no más
de veintidós años a pesar de su aspecto,
cuyo pelo era de alguna manera excepcionalmente rojo aun para ser natural, como
inocentemente dejaba ver que lo era, y
cuyas ropas parecían exageradamente negras aun para ser de luto, como lo eran
realmente. Era un luto de Nueva York, pelo
de Nueva York, una historia de Nueva
York, confusa todavía, pero caudalosa, con
la muerte de los padres, de los hermanos y
hermanas, la pérdida de casi toda humana
dependencia, en una escala y con un alcance que requería el más amplio escenario; era una leyenda neoyorquina de impresionante, romántica soledad y, por encima de todo y en muchos aspectos, era—
con respecto al caudal de dinero acumulado así sobre las espaldas de la joven— una
multitud de neoyorquinas posibilidades.
Una muchacha solitaria, afligida, rica y
particularmente reservada: una combinación que por sí misma era capaz de atraer
la atención de Mrs. Stringham. Pero fue
una reserva lo que más suscitó la simpatía
de la de más edad, convencida como estaba de que ocultaba mucho más de lo que
cualquier otro —cualquier otro que no fues e S u s a n St r i n g h a m — p o d í a s u p o n e r.
Susan dio por sentado que Boston no podía llegar a verla, ocupado como estaba solamente en que ella viese Boston, y que
cualquier supuesta afinidad entre la joven
y la ciudad era vana e ilusoria. Ella sí la
veía, pero experimentó una de las más profundas emociones de su vida obedeciendo
ahora a un instinto que la llevaba a disimular esa visión. Ella no hubiera podido
explicarla ni los demás la hubiesen comprendido. Dirían inteligentes frases
bostonianas —Mrs. Stringham era de
Burlington, Vermont, que ella consideraba insolentemente como el verdadero corazón de Nueva Inglaterra, ya que Boston
quedaba «demasiado al sur»—, pero no harían sino confundirlo todo.
There could be no better
proof
(than
this
quick
i n t e l l e c t u a l s plit) o f t h e i m p r e s sion made on our friend, who shone
herself, she was well aware, with but
60 t h e r e f l e c t e d l i g h t o f t h e a d m i r a b l e
c i t y. S h e t o o h a d h a d h e r d i s c i p l i n e ,
but it had not made her striking; it
had been prosaically usual, though
doubtless a decent dose; and had only
65 m a d e h e r u s u a l t o m a t c h i t ( 1 0 7 ) —
usual, that is, as Boston went. She
had lost first her husband and then
her mother, with whom, on her
husband’s death, she had lived again;
70 s o t h a t n o w , c h i l d l e s s , s h e w a s b u t
m o r e s h a r p l y s i n g l e t h a n b e f o r e . Ye t
No podría haber mejor prueba de la impresión recibida por nuestra amiga que esta
rápida hendedura intelectual, ya que ella
brillaba solamente, como bien lo sabía, gracias a la luz reflejada por esa ciudad admirable. Ella también había tenido tribulaciones, pero no la hacían más interesante: habían sido prosaicamente usuales aunque sin
duda en una dosis considerable y habían
hecho que ella fuese también usual para
estar en consonancia... usual, es decir, en
la medida que se podía serlo en Boston.
Había perdido primero a su marido, y después a su madre con quien, luego de la
muerte del marido, había ido a vivir nuevamente; así que ahora, sin hijos, se encontraba mucho más soltera que antes. Pero
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inane asinine, fatuous, mindless, vacuous
complacently or inanely foolish, vano,
fútil, inútil, inane
inanely
f a t u o u s l y, v a c u o u s l y o r
complacently and unconsciously foolish
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PROBITÉ n. f. Vertu qui consiste à observer
scrupuleusement les règles de la morale sociale, les
devoirs imposés par l'honnêteté et la justice. - Droiture 50
(cit. 2), honnêteté, intégrité (cit. 7), justice, loyauté.
probidad honradez; rectitud de ánimo, integridad
en el obrar
probity n. uprightness, honesty; complete and
confirmed integrity
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60
flit 1 move lightly, softly, or rapidly (flitted from
one room to another). 2 fly lightly; make short 65
flights (flitted from branch to branch). 3 Brit.
colloq. leave one’s house etc. secretly to escape
creditors or obligations. 4 esp. Sc. & N.Engl.
change one’s home; move.
revolotear: the butterflies flitted around the flowers,
las mariposas revoloteaban alrededor de las flores
70
she sat rather coldly light, having, as
s h e c a l l e d i t , e n o u g h t o l i v e o n — s o f a r,
that is, as she lived by bread alone:
how little indeed she was regularly
content with that diet appeared from
the name she had made—Susan
Shepherd Stringham—as a contributor
to the best magazines. She wrote short
stories, and she fondly believed she
had her “note,” the art of showing
New England without showing it
wholly in the kitchen. She had not
herself been brought up in the
kitchen; she knew others who had not;
and to speak for them had thus become
w i t h h e r a l i t e r a r y m i s s i o n . To B E i n
truth literary had ever been her
dearest thought, the thought that kept
her bright little nippers perpetually in
position. There were masters, models,
celebrities, mainly foreign, whom
she finally accounted so and in
whose
light
she
ingeniously
laboured; there were others whom,
however chattered about, she ranked
with the inane, for she bristled with
discriminations; but all categories
failed her—they ceased at least to
signify—as soon as she found herself
in presence of the real thing, the romantic life itself. That was what she
s a w in Mildred—what positively made
her hand a while tremble too much for
t h e p e n . S h e h a d h a d , i t s e e m e d t o h e r,
a revelation—such as even New England
refined and grammatical couldn’t give;
and, all made up as she was of small
neat memories and ingenuities, little industries and ambitions, mixed with
something (108) moral, personal, that
was still more intensely responsive, she
felt her new friend would have done her
an ill turn if their friendship shouldn’t
develop, and yet that nothing would be
left of anything else if it should. It was
for the surrender of everything else that
s h e w a s , h o w e v e r, q u i t e p r e p a r e d , a n d
while she went about her usual Boston
business with her usual Boston probity
she was really all the while holding herself. She wore her “handsome” felt hat,
s o Ty r o l e s e , y e t s o m e h o w, t h o u g h
feathered from the eagle’s wing, so
truly domestic, with the same
straightness and security; she attached
her fur boa with the same honest precautions; she preserved her balance on
the ice-slopes with the same practised
skill; she opened, each evening, her
Tr a n s c r i p t w i t h t h e s a m e i n t e r f u s i o n o f
s uspense and resignation; she attended her
almost daily concert with the same expenditure of patience and the same economy
of passion; she flitted i n a n d ou t o f t h e
Public Library with the air of conscientiously returning or bravely carrying
o ff in her pocket the key of knowledge
itself; and finally—it was what she
most did—she watched the thi n trickle
o f a f i c t i v e “ l o v e - i n t e r e s t ” t h r o ugh that
somewhat serpentine channel, in the
78
tr. de Alberto Vanasco
tomaba las cosas con serena frialdad pues
tenía —según sus propias palabras— lo suficiente para vivir, esto es, en tanto se contentara con vivir y nada más. Y lo poco
que se conformaba con esa perspectiva lo
demostraba el nombre que se había hecho
—Susan Shepherd Stringham— colaborando en las mejores revistas. Escribía cuentos y creía sinceramente que tenía su sello
personal: el arte de mostrar Nueva Inglaterra no solamente desde la cocina. Ella personalmente no había sido criada en una
antecocina y conocía a otros que tampoco
lo habían sido, y escribir para ellos se había convertido en su misión literaria. Ser
en verdad una literata había sido durante
mucho tiempo su sueño más entrañable, un
sueño que le hacía mantener siempre prontas sus pequeñas y relucientes pinzas. Había maestros, autoridades, celebridades,
casi siempre extranjeros, que ella buenamente estimaba como tales y a cuya luz trabajaba con todo su ingenio: y había otros a
los cuales —a pesar de lo mucho que se
hablara de ellos c l a s i f i c a b a entre los
ineptos, porque siempre discriminaba. Pero
todas las categorías se le desmoronaban —
o cesaban por lo menos de tener algún significado para ella— tan pronto como debía
enfrentarse con los hechos reales, con la
vida romántica en sí misma. Eso era lo que
había visto en Mildred, lo que efectivamente hacía vacilar su lápiz sobre el papel. Ella
había tenido, o por lo menos así le parecía,
una revelación, de esas que ni siquiera Nueva Inglaterra, refinada y gramatical, podía
ofrecer; y hecha como estaba de pequeñas
y claras memorias e ingeniosidades, de pequeños esfuerzos y ambiciones mezclados
con un poco de moral, una moral personal
que la hacía todavía más sensible, Susan
sintió que su nueva amiga le habría jugado
una mala pasada si su amistad hubiera terminado allí, pero también que nada quedaría de
todo lo demás si no terminaba allí. Era sin
embargo para el abandono de todo lo demás
para lo que ella se hallaba completamente lista, y mientras atendía sus asuntos habituales
d e B o s t o n c o n s u h a b i t u a l p ro b i d a d
bostoniana, lo que hacía realmente en lodo
momento era contenerse a sí misma. Lucía
su elegante sombrero tirolés —que resultaba, a pesar de ostentar su pluma de águila,
tan verazmente doméstico— con la rectitud
y el aplomo de siempre; ajustaba su cuello
de piel con las mismas honestas precauciones; conservaba el equilibrio en las pendientes nevadas con la diestra habilidad de
costumbre; abría, todas las noches, su ejemplar del Transcript con igual mezcla de expectación y resignación; asistía a su casi
diario concierto con el mismo gasto d e p a ciencia e igual economía de pasión;
se deslizaba adentro y afuera de la Biblioteca Pública con el aire de quien devuelve
conscientemente o retira con valentía la llave misma de la sabiduría que lleva en su
bolsillo; y por último —y esto era lo que
más hacía—, observaba el fino fluir de una
relación amorosa de ficción a lo largo de
un t o r t u o s o t ú n e l , e n l a s r e v i s t a s , q u e
James’ Wings of the Dove
frill 1 a a strip of material with one side gathered or pleated
and the other left loose with a fluted [acanalada] appearance,
used as an ornamental edging. b a similar paper ornament on a
ham-knuckle, chop, etc. c a natural fringe of feathers, hair, etc.,
on an animal (esp. a bird) or a plant.
2 (in pl.) a unnecessary embellishments or accomplishments. b
airs, affectation (put on frills).
flecos
cundir propagarse, extenderse
tr. de Alberto Vanasco
magazines, which she mainly managed to
keep clear for it. But the real thing all
the while was elsewhere; the real thing
h a d g o n e b a c k t o N e w Yo r k , l e a v i n g b e 5 hind it the two unsolved questions, quite
d i s t i n c t , o f w h y i t WA S r e a l , a n d w h e t h e r
she should ever be so near it again.
ella se ar r e g l a b a p a r a mantener
l i b r e c o n t a l f i n . Pero la realidad,
mientras tanto, estaba en alguna otra parte; la realidad había vuelto a Nueva York
dejando tras de sí las dos cuestiones sin
resolver: por qué aquello era real, y si ella
volvería a estar tan cerca otra vez.
For the figure to which these ques10 t i o n s a t t a c h e d t h e m s e l v e s s h e h a d f o u n d
a convenient description—she thought of
it for herself always as that of a girl
(109) with a background. The great reality was in the fact that, very soon, af15 t e r b u t t w o o r t h r e e m e e t i n g s , t h e g i r l
with the background, the girl with the
crown of old gold and the mourning that
was not as the mourning of Boston, but
at once more rebellious in its gloom and
20 m o r e f r i v o l o u s i n i t s f r i l l s , h a d t o l d h e r
s h e h a d n e v e r s e e n a n y o n e l i k e h e r.
They had met thus as opposed curiosities, and that simple remark of
Milly’s—if simple it was—became the
25 m o s t i m p o r t a n t t h i n g t h a t h a d e v e r h a p pened to her; it deprived the love-interest, for the time, of actuality and
even of pertinence; it moved her first,
in short, in a high degree, to gratitude,
30 a n d t h e n t o n o s m a l l c o m p a s s i o n . Ye t
in respect to this relation at least it
was what did prove the key of knowledge; it lighted up as nothing else
c o u l d d o t h e p o o r y o u n g w o m a n ’s
35 h i s t o r y . T h a t t h e p o t e n t i a l h e i r e s s o f
all the ages should never have seen any
one like a mere typical subscriber,
a f t e r a l l , t o t h e Tr a n s c r i p t w a s a
truth
that—in
especial
as
40 a n n o u n c e d w i t h m o d e s t y , w i t h
h u m i l i t y, w i t h r e g r e t — d e s c r i b e d a
situation. It laid upon the elder
woman, as to the void to be filled, a
weight of responsibil i t y ; b u t i n p a r 45 t i c u l a r i t l e d h e r t o ask whom poor
Mildred HAD then seen, and what range of
contacts it had taken to produce such queer
surprises. That was really the enquiry that
had ended by clearing the air: the key of
50 k n o w l e d g e w a s f e l t t o c l i c k i n t h e l o c k
from the moment it flashed upon Mrs.
Stringham that her friend had been starved
for culture. Culture was what she herself
represented for her, and it was living up to
55 that principle that would surely prove the
great business. She knew, the clever lady,
what the principle itself (110) represented,
and the limits of her own store; and a certain alarm would have g rown upon her i f
60 s o m e t h i n g e l s e h a d n ’ t g r o w n f a s t e r .
This was, fortunately for her—and we
give it in her own words—the sense of
a h a r r o w i n g p a t h o s . T h a t , p r i m a r i l y,
was what appealed to her, what seemed
65 t o o p e n t h e d o o r o f r o m a n c e f o r h e r
s t i l l w i d e r t h a n a n y, t h a n a s t i l l m o r e
reckless, connexion with th e “picturepapers.” For such was essentially the
point: it was rich, romantic, abysmal, to
70 h a v e , a s w a s e v i d e n t , t h o u s a n d s a n d
thousands a year, to have youth and in-
Para la personalidad con la cual se relacionaban estas cuestiones, Mrs. Stringham
halló una descripción satisfactoria: pensaba
para sí, siempre, que se trataba de una muchacha con una historia. La verdad fundamental fue que en realidad, muy pronto, apenas después de dos o tres encuentros, la muchacha con un pasado, la muchacha coronada de oro rojizo y con aquel luto que no era
como los lutos de Boston sino a la vez mucho más rebelde en su pena y mucho más
frívolo en su escote, le dijo que nunca había
conocido a nadie como ella. Se habían encontrado como curiosidades opuestas y aquella simple observación de Milly —si es que
era simple— llegó a ser para ella lo más
importante que le sucediera en la vida; privó por el momento a la relación amorosa que
seguía en las revistas de toda actualidad y
aun de conveniencia; la condujo, en resumen, primero en alto grado hacia la gratitud, y después hacia una considerable compasión. Aunque con respecto a esta relación
por lo menos fue lo que puso a prueba la
llave del conocimiento: sirvió para iluminar,
como ninguna otra cosa hubiese podido hacerlo, la historia de su joven amiga. Que la
potencial heredera universal no hubiese visto
nunca a nadie como una simple y típica
suscriptora, después de todo, del Transcript,
era una verdad que —en especial como había sido anunciada, con modestia, con humildad, con pesar— podía describir toda una
situación. Esto adjudicaba a la mayor de las
dos amigas, en cuanto al vacío que debía llenarse, el peso de una responsabilidad, aunque en particular la llevó a preguntarse a
quiénes habría visto hasta entonces la pobre Mildred y qué clase de contacto había
podido producir esa extraña sorpresa. Esta
pregunta fue la que realmente terminó por
despejar la atmósfera: se sintió girar en la
cerradura la llave de la sabiduría en el instante en que Mrs. Stringham comprendió que
su amiga se hallaba sedienta de cultura. Cultura era lo que ella misma representaba para
sí, y vivir de acuerdo con ese principio resultaba seguramente su gran tarea. Sabía lo
que dicho principio significaba y conocía los
límites de sus propias reservas; y cierta alarma habría cundido en su espíritu si otra cosa
no hubiera surgido antes. Esto, afortunadamente para ella —y lo decimos con sus
mismos términos—, fue un sentimiento de
inquietante patetismo. Eso, ante todo, fue
lo que la conmovió, lo que pareció abrirle
las puertas de lo romántico mucho más que
cualquier otra conexión, aunque fuese más
atrevida, con las revistas ilustradas. Porque
en eso residía esencialmente la cuestión: era
exuberante, romántico, abismal, disponer,
como era evidente, de miles y miles de dólares al año; tener juventud e inteligencia y
79
James’ Wings of the Dove
1 surprising.
2 alarming (startling news).
t e l l i g e n c e a n d , i f n o t b e a u t y, a t l e a s t i n
equal measure a high dim charming amb i g u o u s o d d i t y, w h i c h w a s e v e n b e t t e r,
and then on top of all to enjoy bound5 less freedom, the freedom of the wind
in the desert—it was unspeakably
touching to be so equipped and yet to
have been reduced by fortune to little
humble-minded mistakes.
10
I t b r o u g h t o u r f r i e n d ’s i m a g i n a t i o n
back again to New York, where aberrations
were so possible in the intellectual sphere,
and it in fact caused a visit she presently
15 p a i d t h e r e t o o v e r f l o w w i t h i n t e r e s t . A s
Milly had beautifully invited her, so she
would hold out if she could against the
strain of so much confidence in her mind;
and the remarkable thing was that even at
20 the end of three weeks she HAD held out .
But by this time her mind had grown
comparatively bold and free; it was
d e a l i n g w i t h n e w q u a n t i t i e s , a d i ff e r e n t
proportion altogether—and that had made
25 for refreshment: she had accordingly g o n e
home in convenient possession of her subject.
New York was vast, New York was startling ,
w i t h s t r a n g e h i s t o r i e s , ( 1 11 ) w i t h w i l d
cosmopolite backward generations that
30 a c c o u n t e d f o r a n y t h i n g ; a n d t o h a v e g o t
nearer the luxuriant tribe of which the
r a r e c r e a t u r e w a s t h e f i n a l f l o w e r, t h e
immense extravagant unregulated cluster, with free-living ancestors, hand35 s o m e d e a d c o u s i n s , l u r i d u n c l e s , b e a u tiful vanished aunts, persons all busts
and curls, preserved, though so
exposed, in the marble of famous
French chisels—all this, to say
40 n o t h i n g o f t h e e f f e c t o f c l o s e r g r o w t h s
of the stem, was to have had one’s
s m a l l w o r l d - s p a c e b o t h c rowded a n d
enlarged. Our couple had at all events
effected an exchange; the elder friend
45 h a d b e e n a s c o n s c i o u s l y i n t e l l e c t u a l
as possible, and the younger,
abounding in personal revelation,
had been as unconsciously distinguished. This was poetry—it was also
50 h i s t o r y — M r s . S t r i n g h a m t h o u g h t , t o
a finer tune even than Maeterlinck
and
Pater,
than
Marbot
and
Gregorovius. She appointed occasions
for the reading of these authors with her
55 h o s t e s s , r a t h e r p e r h a p s t h a n a c t u a l l y
achieved great spans; but what they
managed and what they missed speedily
sank for her into the dim depths of the
m e r e l y r e l a t i v e , s o q u i c k l y, s o s t r o n g l y
60 h a d s h e c l u t c h e d h e r c e n t r a l c l u e . A l l h e r
scruples and hesitations, all her anxious
enthusiasms, had reduced themselves to
a single alarm—the fear that she really
might act on her companion clumsily and
65 c o a r s e l y. S h e w a s p o s i t i v e l y a f r a i d o f
w h a t s h e m i g h t d o t o h e r, a n d t o a v o i d
that, to avoid it with piety and passion,
t o d o , r a t h e r, n o t h i n g a t a l l , t o l e a v e h e r
untouched because no touch one could
70 a p p l y, h o w e v e r l i g h t , h o w e v e r j u s t , h o w ever earnest and anxious, would be half
80
tr. de Alberto Vanasco
si no belleza, por lo menos, en igual medida, una elevada, difusa, encantadora y ambigua rareza, lo que resultaba aún mejor, y
además. por sobre todo aquello, una ilimitada libertad, la libertad del viento en el desierto; y era inefablemente conmovedor estar tan bien equipada para la vida y verse
sin embargo reducida por la fortuna a pequeños y humillantes errores.
Esto llevó la imaginación de Susan nuevamente a Nueva York, donde las aberraciones en la esfera intelectual son tan posibles, y ésa fue la causa de que una visita
que ella hizo a la ciudad estuviera llena de
interés. Milly la había invitado francamente, por lo cual ella debió luchar contra la
presión de tanta confianza en su alma, y lo
más extraordinario de todo fue que al cabo
de tres semanas había resistido con éxito.
Pero para aquel entonces su espíritu se había vuelto mucho más libre y atrevido, barajaba nuevas cantidades, otras proporciones, que le habían dado un nuevo vigor:
había vuelto a casa por lo tanto dominando apropiadamente su tema. Nueva York
era inmenso. Nueva York era imponente,
con sus extrañas historias, con su pasado
de generaciones impetuosas y cosmopolitas que lo habían forjado todo; y el haberse aproximado a la exuberante raza cuya
última flor, cuyo inmenso, extravagante y
arbitrario producto era aquella extraña
criatura, con antepasados de leyenda, hermosos primos ya muertos, tétricos tíos,
tías bellas y desaparecidas, todos ellos
ahora puro busto y bucles, preservados,
y también expuestos, en el mármol de famosos escu l t o r e s f r a n c e s e s , e q u i v a l í a
—por no mencionar el efecto del imperceptible crecimiento del tallo— a
h a b e r hacinado y ampliado su propio pequeño universo. Las dos amigas, en todo
caso, habían hecho un trueque: la mayor
de ellas había sido conscientemente todo
lo intelectual posible, y la más joven,
desbordante de revelaciones personales,
había sido en igual grado inconscientemente distinguida. Aquello era poesía,
y era también historia, pensaba Mrs.
Stringham, mucho más sutil aún que la
de Maeterlink y Pater, que la de Marbot
y Gregorovius. Encontró ocasión para
leer estos autores con su amiga, en lugar de vivir realmente esos instantes,
pero lo que lograban o dejaban de alcanzar rápidamente era sepultado en las oscuras profundidades de su amiga, tal era
la velocidad y la fuerza con que ella había apresado la clave fundamental. Todos sus escrúpulos y sus dudas, todos
sus ansiosos entusiasmos, se habían concentrado en una sola alarma: el temor de
obrar torpe, groseramente con su compañera. Sentía realmente temor de hacerle algún mal, y para no causarlo, para evitarlo
con piedad y con pasión, no hacía nada en
absoluto, dejándola intacta, ya que cualquier toque que uno pudiera aplicarle —
por más leve, por más justo, por más serio
y precavido que fuese— nunca sería lo
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
good enough, would be anything (112)
but an ugly smutch upon perfection—
this now imposed itself as a consistent,
an inspiring thought.
bastante apropiado, y no podría ser sino
una fea mácula sobre algo perfecto. Esto
era lo que se le imponía ahora como un
pensamiento constante e inspirador.
Less than a month after the event
that
had
so
determined
Mrs.
St r i n g h a m ’s a t t i t u d e — c l o s e u p o n t h e
heels, that is, of her return from New
Yo r k — s h e w a s r e a c h e d b y a p r o p o s a l
that brought up for her the kind of
question her delicacy might have to
c o n t e n d w i t h . Wo u l d s h e s t a r t f o r E u rope with her young friend at the earliest possible date, and should she be
willing to do so without making conditions? The enquiry was launched by
w i r e ; e x p l a n a t i o n s , i n s u f f i c i e n c y, w e r e
promised; extreme urgency was suggested and a general surrender invited.
It was to the honour of her sincerity
that she made the surrender on the spot,
though it was not perhaps altogether to
that of her logic. She had wanted, very
consciously, from the first, to give
something up for her new acquaintance,
but she had now no doubt that she was
practically giving up all. What settled
this was the fulness of a particular impression, the impression that had
throughout more and more supported
her and which she would have uttered
so far as she might by saying that the
charm of the creature was positively in
t h e c r e a t u r e ’s g r e a t n e s s . S h e w o u l d
have been content so to leave it; unless
indeed she had said, more familiarly,
that Mildred was the biggest impression of her life. That was at all events
the biggest account of her, and none
but a big clearly would do. Her
situation, as such things were called,
was on the grand scale; but it still was
not that. It was her nature, once for
all—a nature that reminded Mrs.
S t r i n g h a m o f ( 11 3 ) t h e t e r m a l w a y s u s e d
in the newspapers about the great new
steamers, the inordinate number of “feet
of water” they drew; so that if, in your
little boat, you had chosen to hover and
approach, you had but yourself to thank,
when once motion was started, for the
way the draught pulled you. Milly drew
the feet of water, and odd though it
might seem that a lonely girl, who was
not robust and who hated sound and
s h o w, s h o u l d s t i r t h e s t r e a m l i k e a l e v i a than, her companion floated off with the
sense of rocking violently at her side.
More than prepared, however, for that
excitement, Mrs. Stringham mainly
failed of ease in respect to her own cons i s t e n c y. T o a t t a c h h e r s e l f f o r a n
indefinite time seemed a roundabout way of holding her hands off.
I f s h e w i s h e d t o b e s u r e of neither
touching nor smutching, the straighter
plan would doubtless have been not to
k e e p h e r f r i e n d w i t h in reach. This in fact
she fully recognised, and with it the degree
to which she d e s i r e d t h a t t h e g i r l s h o u l d
No había transcurrido un mes desde
los sucesos que determinaron aquella actitud de Mrs. Stringham cuando —casi
pisándole los talones, es decir, a su regreso de Nueva York— recibió una propuesta que le planteó esa clase de conflictos que ponían en cuestión su delicadeza. ¿Estaría ella dispuesta a viajar a
Europa con su joven amiga, partiendo lo
antes posible, y sería capaz de hacerlo
sin imponer ninguna clase de condiciones? La pregunta fue enviada por cable
y se prometían explicaciones en cantidad
suficiente; se sugería una extrema urgencia y se invitaba a una aceptación incondicional. Fue en nombre de su sinceridad que ella aceptó, en seguida, aunque
tal vez no de acuerdo con su lógica. Ella
hubiera deseado, con toda conciencia,
desde un principio, sacrificar algo en
honor de aquella nueva amistad, pero
no dudaba ahora de que prácticamente
lo estaba sacrificando todo. Lo que le
imponía esto era la plenitud de una muy
particular impresión: una impresión
que la había acompañado continuamente y que hubiese podido explicar diciendo que el encanto de Mildred residía positivamente en su grandeza. Ella
se habría conformado con esto de no
haber agregado, en un tono más familiar, que su amiga representaba la más
f u e r t e i m p r e s i ó n d e s u v i d a . Era, en
todo caso, su más grande aprecio y sólo
una gran impresión, evidentemente, hubiese podido lograrlo. Su situación,
como se les llama a esas cosas, se ubicaba en una escala de grandeza, pero tampoco era eso. Era su naturaleza, para decirlo de una vez por todas, una naturaleza que
a Mrs. Stringham le recordaba esa expresión que emplean siempre los periódicos
para hablar de los nuevos transatlánticos refiriéndose al número de «toneladas» que
desplazan; de tal manera que si uno decide
seguirlos en su botecito, y acercarse, no tiene más que agradecer la atracción que ejerce cuando se pone en movimiento. Milly
desplazaba miles de toneladas, y por extraño que pueda parecer que una joven
solitaria, nada robusta y que abominaba
del ruido y la ostentación, pudiera agitar las aguas como un leviatán, la verdad es que su amiga flotaba a su lado con
el sentimiento de ser violentamente sacudida. Más que preparada, sin embargo, para ese zarandeo, Mrs. Stringham no
se sentía tranquila respecto de su propia
solidez. Dejarse llevar indefinidamente
le parecía una tortuosa manera de no
mezclarse en el asunto. Si quería estar
segura de no tocarla ni mancharla , i n dudablemente lo mejor hubiera sido
a l e j a r s e d e M i l l y. E s t o l o r e c o n o c í a
p lenamente, así como también hasta qué
punto deseaba que su amiga viviese su
5
10
15
20
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81
James’ Wings of the Dove
lead her life, a life certain to be so
much finer than that of anybody else.
T h e d i f f i c u l t y, h o w e v e r, b y g o o d f o r tune, cleared away as soon as she had
5 further recognised, as she was speedily
able to do, that she Susan Shepherd—
the name with which Milly for the most
part amused herself—was NOT anybody
else. She had renounced that character;
10 s h e h a d n o w n o l i f e t o l e a d ; a n d s h e
honestly believed that she was thus supremely equipped for leading Milly’s
own. No other person whatever, she was
sure, had to an equal degree this quali15 f i c a t i o n , a n d i t w a s r e a l l y t o a s s e r t i t
that she fondly embarked.
20
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70
Many things, though not in many weeks,
had come (114) and gone since then, and one
of the best of them doubtless had been the
voyage itself, by the happy southern course,
to the succession of Mediterranean ports,
with the dazzled wind-up at Naples. Two or
three others had preceded this; incidents,
indeed rather lively marks, of their last
fortnight at home, and one of which had determined on Mrs. Stringham’s part a rush to
New York, forty-eight breathless hours there,
previous to her final rally. But the great
sustained sea-light had drunk up the rest of
the picture, so that for many days other
questions and other possibilities sounded
with as little effect as a trio of penny
whistles might sound in a Wa g n e r o v e r t u r e .
I t w a s t h e Wa g n e r o v e r t u r e t h a t p r a c t i c a l l y p r e v a i l e d , u p t h r o u g h I t a l y, w h e r e
Milly had already been, still further up
and across the Alps, which were also
partly known to Mrs. Stringham; only
perhaps “taken” to a time not wholly
congruous, hurried in fact on account of
t h e g i r l ’s h i g h r e s t l e s s n e s s . S h e h a d b e e n
expected, she had frankly promised, to
be restless—that was partly why she was
“great”—or was a consequence, at any
rate, if not a cause; yet she had not perhaps altogether announced herself as
straining so hard at the cord. It was familiar, it was beautiful t o M r s .
S t r i n g h a m t h a t s h e h a d a r r e a rs
to make up, the chances that had lapsed
for her through the wanton ways of
forefathers fond of Paris, but not of its
higher sides, and fond almost of nothing X
else; but the vagueness, the openness,
the eagerness without point and the
interest without pause—all a part of the
charm of her oddity as at first presented—had become more striking in
p r o p o r t i o n a s t h e y t r i u m p h e d ( 11 5 ) o v e r
movement and change. She had arts and
idiosyncrasies of which no great account
could have been given, but which were a
daily grace if you lived with them; such
as the art of being almost tragically impatient and yet making it as light as air;
of being inexplicably sad and yet making
it as clear as noon; of being
unmistakeably gay and yet making it as
soft as dusk. Mrs. Stringham by this time
understood everything, was more than
82
tr. de Alberto Vanasco
vida, una vida por cierto mucho más hermosa que la de cualquier otra. La dificultad, no obstante —y afortunadamente—, desapareció desde el momento en
que comprendió —como rápidamente fue
capaz de hacerlo— que ella, Susan
Shepherd —como a Milly le divertía llamarla—, no era cualquier otra. Ella había renunciado a serlo, no tenía ahora
una vida para vivir y honestamente creía
que se hallaba perfectamente dotada para
dirigir la de Milly. Ninguna otra persona, de eso estaba segura, podía ostentar
en igual grado esa calificación, y fue en
verdad para demostrarlo que aceptó
impulsivamente embarcarse.
Muchas cosas, aunque no muchas semanas, habían sobrevenido y pasado desde entonces, y una de las mejores, sin duda, había sido el viaje en sí mismo, por la dichosa
ruta del mediodía, con la sucesión de puertos del Mediterráneo, hasta la deslumbrante
llegada a Nápoles. Otras dos o tres cosas
habían precedido a ésta: los incidentes, o
más bien vívidos momentos, de su última
quincena en Boston, y las cuarenta y ocho
horas de delirio pasadas en Nueva York, antes de la partida final. Pero la espaciosa luminosidad del mar había absorbido el resto
del cuadro, por lo que durante muchos días
las demás cuestiones y distintas posibilidades resonaron en el ínfimo efecto de un trío
de silbatos en una obertura de Wagner. Fue
la obertura de Wagner lo que prácticamente
prevaleció durante todo el viaje por Italia,
donde Milly ya había estado anteriormente,
y también más allá, a través de los Alpes y
sobre ellos: esos Alpes que Mrs. Stringham
conocía también parcialmente, aunque interpretada en un ritmo no del todo apropiado,
apresurado tal vez a causa de la gran inquietud de la joven. Podía esperarse —ella lo había prometido francamente— que Mildred
estuviera inquieta —era parcialmente lo que
la hacía ser «grande»—, o era una consecuencia, de todos modos, si no su causa, pero no
había anunciado que tendería la cuerda hasta
tal punto. Le resultaba familiar, y aun loable,
a Mrs. Stringham, que ella se retrasara
por causa de su arreglo, secuela que había
recibido de sus antepasados amantes de París, pero no de lo mejor de París y amantes de
casi ninguna otra cosa; pero la imprecisión,
la liberalidad, el ansia sin objeto y el interés
sin descanso —todo lo cual formaba parte del
encanto de su originalidad, tal como se mostraba en un principio—habían llegado a hacerse más chocantes a medida que se imponían sobre el movimiento y el cambio. Ella
poseía artes y pequeñas manías de las cuales
no hubiera podido decirse gran cosa, pero que
resultaban un diario placer si se las compartía, tales como el arte de ser casi trágicamente impaciente y sentirse sin embargo tan liviana como el aire; de estar inmotivadamente
triste y hacerse no obstante transparente como
el mediodía; de sentirse inequívocamente alegre, aunque con la suavidad del crepúsculo.
Mrs. Stringham, a todo esto, lo comprendía
todo y veía confirmados, como nunca, su ad-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
ever confirmed in wonder and admiration, in her view that it was life
e n o u g h s i m p l y t o f e e l h e r c o m p a n i o n ’s
feelings; but there were special keys
5 she had not yet added to her bunch,
i m p r e s s i o n s t h a t o f a sudden were
a p t t o a ff e c t h e r a s n e w.
miración y su asombro, su impresión de que
en su vida le bastaba sencillamente compartir los sentimientos de su amiga. Pero había
algunas claves particulares que aún no había podido agregar a su código, i m p r e siones que de pronto podían sorprenderla como nuevas.
This particular day on the great
10 S w i s s r o a d h a d b e e n , f o r s o m e
reason, full of them, and they
r e f e r r e d t h e m s e l v e s , p r o v i s i o n a l l y,
to some deeper depth than she had
touched—though into two or three
15 s u c h d e p t h s , i t m u s t b e a d d e d , s h e
had peeped long enough to find
herself suddenly draw back. It was
not Milly’s unpacified state, in
short, that now troubled her—though
20 c e r t a i n l y , a s E u r o p e w a s t h e g r e a t
American sedative, the failure was to
some extent to be noted: it was the
suspected presence of something beh i n d t h e s t a t e — w h i c h , h o w e v e r, c o u l d
25 s c a r c e l y h a v e t a k e n i t s p l a c e t h e r e
since their departure. What a fresh
motive of unrest could suddenly have
sprung from was in short not to be divined. It was but half an explanation
30 t o s a y t h a t e x c i t e m e n t , f o r e a c h o f
them, had naturally dropped, and that
what they had left behind, or tried
to—the great serious f acts of life, as
Mrs. Stringham liked to call them—was
35 o n c e m o r e c o m i n g i n t o s i g h t a s o b j e c t s
l o o m t h r o u g h ( 11 6 ) s m o k e w h e n s m o k e
begins to clear; for these were general app e a r a n c e s f r o m w h i c h t h e g i r l ’s o w n
aspect, her really larger vagueness,
40 s e e m e d r a t h e r t o d i s c o n n e c t i t s e l f . T h e
nearest approach to a personal anxiety indulged in as yet by the elder lady was on
her taking occasion to wonder if what she
had more than anything else got hold of
45 m i g h t n ’t b e o n e o f t h e f i n e r, o n e o f t h e
finest, one of the rarest—as she called it
so that she might call it nothing worse—
c a s e s o f A m e r i c a n i n t e n s i t y. S h e h a d j u s t
had a moment of alarm—asked herself if
50 h e r y o u n g f r i e n d w e r e m e r e l y g o i n g t o
treat her to some complicated drama of
nerves. At the end of a week, however,
with their further progress, her young
friend had effectively answered the ques55 t i o n a n d g i v e n h e r t h e i m p r e s s i o n ,
indistinct indeed as yet, of something that
had a reality compared with which the
nervous explanation would have been
coarse. Mrs. Stringham found herself
60 f r o m t h a t h o u r , i n o t h e r w o r d s , i n
presence of an explanation that remained
a muffled and intangible form, but that
a s s u r e d l y, s h o u l d i t t a k e o n s h a r p n e s s ,
would explain everything and more than
65 e v e r y t h i n g , w o u l d b e c o m e i n s t a n t l y t h e
light in which Milly was to be read.
Aquel día en particular, sobre la gran
ruta suiza, había estado, por alguna razón, colmado de ellas, todas relacionadas, provisionalmente, con un abismo
mucho más profundo que los derivados
anteriormente, aunque debe agregarse
que en dos o tres de estas simas ella se
había asomado lo suficiente como para
verse retroceder de improviso. No era la
inquietud de Milly, en otras palabras, lo
que la perturbaba ahora, aunque en verdad, siendo Europa el gran sedativo para
los norteamaricanos, el fracaso en esta
ocasión era algo digno de tomarse en
cuenta. Era la presentida presencia de
algo más detrás de todo aquello, de algo
que, por otra parte, parecía ser anterior
a la iniciación del viaje. En resumen, ella
no podía adivinar qué nuevos motivos de
inquietud podían haber surgido mientras
tanto. Era escasamente una explicación
a medias decir que habiendo decaído,
para ambas, la excitación del viaje, las
cosas que había dejado atrás —o tratado
de dejar—, los serios e importantes hechos de la vida, como Mrs. Stringham
gustaba llamarlos, volvían a aparecer
como se perfilan los objetos a través del
humo cuando éste empieza a disiparse;
porque todas ésas eran apariencias generales de las cuales el propio aspecto de la
joven, su vaguedad realmente enorme, parecían del todo desconectados. Lo más cercano a una ansiedad personal que se permitió Susan hasta ese momento fue preguntarse si no estaría ante uno de los más delicados, uno de los más bellos —si no de
los más raros—, como ella lo llamó por no
decir algo peor, casos de tensión de la vida
norteamericana. Mrs. Stringham tuvo entonces un momento de alarma: se preguntó si su joven compañera no iba a depararle simplemente algún complicado drama de
nervios. Aunque al cabo de una semana,
sin e m b a rg o , c o n t i n u a n d o s u v i a j e ,
Mildred había contestado suficientemente la pregunta, dejándole la impresión, confusa por supuesto t o d a v í a , d e
que existía algo comparada con lo cual
la interpretación de la inestabilidad
nerviosa resultaba más bien grosera.
Susan se encontró desde ese momento
en presencia de un elemento que permaneció velado e intangible —aunque
seguramente no tardaría en delinearse— y que lo explicaba todo, y aun
más que todo, hasta llegar a ser la luz
bajo la cual Mildred debía ser leída.
Such a matter as this may at all
events speak of the style in which our
70 y o u n g w o m a n c o u l d a f f e c t t h o s e w h o
were near her, may testify to the sort of
Todo aquello podía, a fin de cuentas,
dar una idea de la forma en que la joven
afectaba a quienes la rodeaban, podía
ejemplificar el género de interés que ins-
83
James’ Wings of the Dove
5
10
15
20
25
30
35
40
45
50
55
60
65
70
i n t e rest she could inspire. She worked—
and seemingly quite without design—upon
the sympathy, the curiosity, the fancy of
her associates, and we shall really
ourselves scarce otherwise come closer to
h e r t h a n b y f e e l i n g t h e i r i m p r e ssion and
sharing, if need be, their confusion. She
reduced them, Mrs. Stringham would (117)
have said, to a consenting bewilderment;
which was precisely, for that good lady, on
a last analysis, what was most in harmony
with her greatness. She exceeded, escaped
measure, was surprising only because
THEY were s o f a r f r o m g r e a t . T h u s i t w a s
that on this wondrous day by the Brunig
the spell of watching her had grown more
than ever irresistible; a proof of what—
or of a part of what—Mrs. Stringham had,
with all the rest, been reduced to. She had
almost the sense of tracking her young
friend as if at a given moment to pounce.
She knew she shouldn’t pounce, she
hadn’t come out to pounce; yet she felt
her attention secretive, all the same, and
her observation scientific. She struck
h e r s e l f a s h o v e r i n g l i k e a s p y, a p p l y i n g
tests, laying traps, concealing signs.
This would last, however, only till she
should fairly know what was the matter;
and to watch was after all, meanwhile, a
way of clinging to the girl, not less than
an occupation, a satisfaction in itself.
The pleasure of watching moreover, if
a reason were needed, came from a
s e n s e o f h e r b e a u t y. H e r b e a u t y h a d n ’ t
at all originally seemed a part of the
situation, and Mrs. Stringham had
even in the first flush of friendship
not named it grossly to any one;
having seen early that for stupid
people—and who, she sometimes secretly asked herself, wasn’t stupid?—
it would take a great deal of
explaining. She had learned not to
mention it till it was mentioned first—
which occasionally happened, but not
too often; and then she was there in
force. Then she both warmed to the perception that met her own perception,
a n d d i s p u t e d i t , s u s p i c i o u s l y, a s t o s p e cial items; while, in general, she had
learned (118) to refine even to the
point of herself employing the word
that most people employed. She
employed it to pretend she was also
stupid and so have done with the
matter; spoke of her friend as plain, as
ugly even, in a case of especially dense
insistence; but as, in appearance, so
“awfully full o f t h i n g s . ” T h i s w a s h e r o w n
way of describing a face that, thanks
doubtless to rather too much forehead, too
much nose and too much mouth, together
with too little mere conventional colour
and conventional line, was expressive,
i r r e g u l a r, e x q u i s i t e , b o t h f o r s p e e c h a n d
for silence. When Milly smiled it was a
public event—when she didn’t it was a
c h a p t e r o f h i s t o r y. T h e y h a d s t o p p e d o n
the Brunig for luncheon, and there had
come up for them under the charm of the
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tr. de Alberto Vanasco
piraba a los otros. Ella actuaba —y al parecer sin proponérselo— sobre la simpatía, la curiosidad, la imaginación de sus
allegados, y nosotros no nos acercaremos
a ella sino compartiendo los sentimientos
de éstos, y, si fuese necesario, también su
confusión; reducía a los demás, hubiera
dicho Mrs. Stringham, los reducía a un
desconcierto consentido, lo que para ella
—en última instancia estaba en total concordancia con su grandeza. Ella excedía,
escapaba a toda medida, y era sorprendente nada más que porque ellos estaban tan
lejos de toda grandeza. Fue así como en
aquel maravilloso día en el Brünig el encanto de observarla se había hecho más
irresistible que nunca, lo que probaba hasta
qué punto —o casi hasta qué punto— había sido reducida Mrs. Stringham juntamente con los demás. Casi le parecía que
estaba persiguiendo a su amiga como para
caer sobre ella en un momento dado. Sabía que no se arrojaría sobre ella —no había venido para eso—, pero igualmente
sentía que la observaba en secreto y la estudiaba científicamente. Se sorprendió
rondando como una espía, haciendo pruebas, tendiendo trampas, ocultando vestigios. Esto duraría, sin embargo, sólo hasta que comprendiera de qué se trataba, y
observarla era mientras tanto, y después de
todo, una manera de ser fiel a su amiga, y
al mismo tiempo una ocupación, una satisfacción en sí misma. El placer de observarla, además, si era necesaria alguna justificación, provenía del sentimiento de su
belleza. La belleza de Milly, en un principio, no parecía formar parte del cuadro y
Mrs. Stringham, en los primeros arrebatos
de amistad, no la había comentado abiertamente con nadie, pues había aprendido
desde muy pronto que para la gente estúpida —¿y quién, se preguntaba a veces secretamente, no era estúpido?— aquello
exigiría una gran cantidad de explicaciones. Había aprendido a no hablar de aquello hasta que los otros lo mencionaran, lo
que ocasionalmente sucedía aunque no a
menudo, y entonces hablaba con vehemencia. Se acaloraba al encontrar una opinión
que coincidía con la suya y discutía, al
mismo tiempo, con desconfianza, algunos
detalles. En general, aprendió a ser sutil
hasta el punto de emplear las mismas palabras que los otros usaban. Pretendía, así,
ser también ella estúpida y terminar de una
vez con el asunto. Definía a su amiga como
insulsa, aun como fea, en los casos de especial insistencia, pero aclarando que tenía «un escamo muy particular». Ésta era
su propia manera de describir un rostro que
gracias, sin duda, al exceso de frente, de
nariz y de boca, y a una ostensible ausencia de colores y rasgos convencionales,
resultaba expresivo, irregular, exquisito,
estuviese hablando o en silencio. Cuando
Milly sonreía era un espectáculo público;
cuando no lo hacía era un capítulo de la
historia. Se habían detenido en el Brünig
para almorzar, y allí la belleza del lugar
les impuso la alternativa de una estancia
James’ Wings of the Dove
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1 preserve (a corpse) from decay orig. with spices, now by
means of arterial injection.
2 preserve from oblivion.
3 endue with balmy fragrance.
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thrifty 1 economical, frugal.
2 thriving, prosperous.
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p l a c e t h e q u e s t i o n o f a l o n g e r s t a y.
más larga.
Mrs. Stringham was now on the
ground of thrilled recognitions,
small sharp echoes of a past which
she kept in a well-thumbed case, but
which, on pressure of a spring and
exposure to the air, still showed
itself ticking as hard as an honest
old watch. The embalmed “Europe” of
her younger time had partly stood for
three years of Switzerland, a term of
c o n t i n u o u s s c h o o l a t Ve v e y, w i t h r e wards of merit in the form of silver
medals tied by blue ribbons and mild
mountain-passes attacked with alpenstocks. It was the good girls who, in the
holida ys, were taken highest, and our
friend could now judge, from what she
supposed her familiarity with the minor
peaks, that she had been one of the best.
These reminiscences, sacred to-day
because prepared in the hushed chambers
of the past, had been part of the general
train laid for (119) the pair of sisters,
daughters early fatherless, by their brave
Vermont mo t h e r, w h o s t r u c k h e r a t p r e s e n t
a s h a v i n g a p p a r e n t l y, a l m o s t l i k e
Columbus, worked out, all unassisted, a
conception of the other side of the globe.
S h e h a d f o c u s s e d Ve v e y, b y t h e l i g h t o f
nature
and
with
extraordinary
completeness, at Burlington; after which
she had embarked, sailed, landed,
explored and, above all, made good her
presence. She had given her daughters the
five years in Switzerland and Germany
that were to leave them ever afterwards a
standard of comparison for all cycles of
C a t h a y, a n d t o s t a m p t h e y o u n g e r i n
especial—Susan was the younger—with a
character, that, as Mrs. Stringham had
often had occasion, through life, to say
to herself, made all the difference. It made
all the difference for Mrs. Stringham, over and
over again and in the most remote connexions,
that, thanks to her parent’s l o n e l y t h r i f t y
hardy faith, she was a woman of the world.
There were plenty of women who were all
sorts of things that she wasn’ t, but who,
on the other hand, were not that, and who
didn’t know SHE was (which she liked—
it relegated them still further) and didn’ t
know either how it enabled her to judge
them. She had never seen herself so much
in this light as during the actual phase of
her associated, if slightly undirected,
pilgrimage; and the consciousness gave
perhaps to her plea for a pause more
intensity
than
she
k n e w.
The
irrecoverabl e d a y s h a d c o m e b a c k t o h e r
from far off; they were part of the sense
of the cool upper air and of everything
else that hung like an indestructible
scent to the torn garment of youth—the
taste of honey and the luxury of milk,
the sound of (120) cattle-bells and the
rush of streams, the fragrance of trodden balms and the dizziness of deep
gorges.
Mrs. Stringham hacía mientras tanto en
aquellos lugares estremecedores reconocimientos, reconocimientos que eran ínfimos
y agudos ecos de un pasado que ella había mantenido en una caja hermética pero que, apenas
apretado un botón y expuesto al aire, se mostraba tan capaz de palpitar con fuerza como un
fiel y viejo reloj. La Europa que conservaba
de su juventud estaba formada parcialmente por tres años en Suiza, un semestre de
estudios continuados en Vevey —con recompensas al mérito en forma de medallas de plata con cintas azules— y suaves pendientes de montaña acometidas
con esquíes. Las buenas alumnas, durante
las vacaciones, eran llevadas a lo alto y
ahora podía juzgar, dada su familiaridad
con los picos menores, que ella había
sido una de las mejores. Estas reminiscencias, sagradas ahora por haberse incubado en los apacibles reductos del pasado,
habían formado parte de la educación general programada para las dos hermanas, huérfanas de padre desde muy niñas, por su valiente madre de Vermont, la cual se le presentaba ahora como si hubiera elaborado
aparentemente sin ninguna ayuda, casi como
Cristóbal Colón, toda una concepción del otro
hemisferio del globo. Había localizado Vevey,
a la luz de su ingenio y con extraordinaria
exactitud, desde Burlington, después de lo
cual se había embarcado, había cruzado el
mar, desembarcado, explorado y, sobre
todo, había impuesto su presencia. Organizó así a sus hijas los cinco años en Suiza y
en Alemania que iban a dejarles, desde entonces, un punto de comparación para todos los ciclos de Cathay, y que marcaron
en especial a la más joven —o sea Susan—
con un carácter que —como ella había tenido ocasión de repetirse frecuentemente
era lo que la diferenciaba. La diferencia
estribaba para Mrs. Stringham, una y otra
vez y en los más diversos sentidos, en que
—gracias a la solitaria, perseverante,
previsora fe de su madre— ella era una
mujer de mundo. Había numerosas mujeres que eran muchas cosas que ella no era,
pero que, por otra parte, no eran mujeres
de mundo ni podían saber que ella lo era
(lo que le gustaba, porque las relegaba aún
más), ni sabían, tampoco, hasta qué punto
aquello la capacitaba para juzgarlas. Nunca se había visto tanto bajo ese aspecto
como durante l a a c t u a l f a s e d e l p e r e g r i n a j e q u e h a c í a , l i g e r a m e n t e a l a z a r,
c o n M i l l y, y l a c onciencia de ello intensificó su deseo de detenerse allí. Los días
irrecuperables habían vuelto a ella desde
muy lejos; formaban parte del fresco aire
de las alturas y de todo aquello que flotaba, como un perfume tenaz, sobre los desgarrados atavíos de su juventud: en el sabor de la miel y el deleite de la leche, el
tintineo de los cencerros y el susurro de
los torrentes, la fragancia de las hierbas
aromáticas y el vértigo de los profundos
abismos.
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grandly in a grand manner; «the mansion seemed
grandly large by today’s standards» suntuosa,
pomposa, majestuosa,grandiosa, solemnemente,
preeminente, de maravilla, a lo grande, por todo
lo alto, de fantasía, etc.
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Milly clearly felt these things too, but
they affected her companion at moments-that was quite the way Mrs. Stringham
would have expressed it—as the princess
in a conventional tragedy might have affected the confidant if a personal emotion
h a d e v e r b e e n p e r m i t t e d t o t h e l a t t e r. T h a t
a princess could only be a princess was a
t r u t h w i t h w h i c h , e s s e n t i a l l y, a c o n f i d a n t ,
however responsive, had to live. Mrs.
St r i n g h a m w a s a w o m a n o f t h e w o r l d , b u t
Milly Theale was a princess, the only one
she had yet had to deal with, and this, in
its way too, made all the difference. It
was a perfectly definite doom for the
wearer—it was for every one else an
of f i c e n o b l y f i l l e d . I t m i g h t h a v e r e p r e s e n t e d p o s s i b l y, w i t h i t s i n v o l v e d l o n e liness and other mysteries, the weight
u n d e r w h i c h s h e f a n c i e d h e r c o m p a n i o n ’s
a d m i r a b l e h e a d o c c a s i o n a l l y, a n d e v e r s o
s u b m i s s i v e l y, b o w e d . M i l l y h a d q u i t e
assented at luncheon to their staying
o v e r, a n d h a d l e f t h e r t o l o o k a t r o o m s ,
settle questions, arrange about their
keeping on their carriage and horses;
cares that had now moreover fallen to
Mrs. Stringham as a matter of course and
that yet for some reason, on this occasion
p a r t i c u l a r l y, b r o u g h t h o m e t o h e r — a l l
a g r e e a b l y, r i c h l y, a l m o s t g r a n d l y — w h a t
it was to live with the great. Her young
friend had in a sublime degree a sense
closed to the general question of diffic u l t y, w h i c h s h e g o t r i d o f f u r t h e r m o r e
not in the least as one had seen many
charming persons do, by merely passing
it on to others. She kept it completely at
a distance: it never entered the circle;
(121) the most plaintive confidant
c o u l d n ’t h a v e d r a g g e d i t i n ; a n d t o t r e a d
the path of a confidant was accordingly
to live exempt. Service was in other
words so easy to render that the whole
thing was like court life without the
hardships. It came back of course to the
q u e s t i o n o f m o n e y, a n d o u r o b s e r v a n t
lady had by this time repeatedly reflected that if one were talking of the
“difference,” it was just this, this
incomparably and nothing else, that
when all was said and done most made
i t . A l e s s v u l g a r l y, a l e s s o b v i o u s l y
purchasing or parading person she
couldn’t have imagined; but it prevailed
even as the truth of truths that the girl
couldn’t get away from her wealth. She
might leave her conscientious companion
as freely alone with it as possible and
never ask a question, scarce even
tolerate a reference; but it was in the
fine folds of the helplessly expensive
little black frock that she drew over the
grass as she now strolled vaguely off; it
was in the curious and splendid coils of
h a i r, “ d o n e ” w i t h n o e y e w h a t e v e r t o t h e
m o d e d u j o u r, t h a t p e e p e d f r o m u n d e r t h e
corresponding indifference of her hat, the
merely personal tradition that suggested
a sort of noble inelegance; it lurked between the leaves of the uncut but anti-
86
tr. de Alberto Vanasco
Milly sentía también por supuesto todas estas cosas, pero por momentos impresionaba a su compañera —así lo hubiese
dicho Mrs. Stringham— como la princesa
de una tragedia convencional podría impresionar a su confidente, si alguna vez le
fuera permitida a esta última alguna emoción personal. Que una princesa no puede
dejar de ser tal es una verdad que toda confidente, por importante que sea su papel,
no debe olvidar nunca. Mrs. Stringham era
una mujer de mundo pero Milly Theale era
una princesa —la única con la que había
debido tratar— y esto, a su manera, también, hacía una diferencia. Era un destino
perfectamente definido para aquel a quien
había tocado en suerte, y para todos los
demás era una cualidad perfectamente palpable. Podía ser, quizá —con la soledad
correspondiente y otros misterios—, el
peso bajo el cual ella veía doblegarse en
ocasiones, sumisamente, aquella admirable cabeza. Milly había accedido, durante
el almuerzo, a permanecer allí unos días,
y la había dejado examinar las habitaciones, hacer las preguntas necesarias, hallar
un lugar para el coche y los caballos, trámites estos que le pareció natural ejecutar
y que, por alguna razón, especialmente en
esta oportunidad, le recordaron —con toda
su magnificencia, su prodigilidad, su disfrute— lo que significaba vivir con los
grandes. Su joven amiga poseía, en un grado sublime, la cualidad de despreocuparse de las dificultades, de las que sabía
mantenerse distante, pero no tal como hemos visto hacer a muchas personas encantadoras, endilgándolas a los demás. Ella las
mantenía completamente alejadas, y nunca penetraban en su esfera. Ni la más plañidera confidente hubiese podido introducirlas, y seguir los pasos de esa confidente implicaba vivir exenta de dificultades.
Era tan fácil cuidar de ella que todo se parecía un poco a la vida de la corte, sin sus
humillaciones. Todo se reducía, por supuesto, a la cuestión del dinero, y la atenta observadora que era Susan había reflexionado muchas veces, para este entonces, que si se hablaba de «diferencias» era
solamente eso, y nada más que eso, a fin
de cuentas, lo que las establecía. Ella no
podía haber imaginado a alguien menos
preocupado por comprar o aparentar que
Mildred, pero de todas maneras era indiscutible que no se podía separar a la joven
de su riqueza. Podía dejar a su escrupulosa amiga tan libremente sola con su fortuna como fuese posible, sin preguntarle
nunca nada ni hacerle la menor referencia
a ella, pero se hacía evidente en los finos
pliegues de la negra e involuntariamente
costosa falda que arrastraba ahora sobre el
césped al salir a vagar sin rumbo; resaltaba en los curiosos y espléndidos bucles que
sin ningún cuidado por la mode du jour,
se asomaban bajo la correspondiente indiferencia de su sombrero, en un estilo exclusivamente personal que sugería una especie de noble inelegancia; se emboscaba
entre las páginas sin cortar del antiguo
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detachment
uncountable (aloofness) distancia, indiferencia
; (objectivity) objetividad, imparcialidad 20
uncountable (act of detaching) desprendimiento,
desapego o despego, alejamiento, desvío
countable (Mil) destacamento
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q u a t e d Ta u c h n i t z v o l u m e o f w h i c h , b e f o r e
going out, she had mechanically
possessed herself. She couldn’t dress it
a w a y, n o r w a l k i t a w a y, n o r r e a d i t a w a y,
nor think it away; she could neither smile
it away in any dreamy absence nor blow
i t a w a y i n a n y softened sigh. She couldn’t
have lost it if she had tried—that was
what it was to be really rich. It had to be
THE thing you were. When at the end of
an hour she hadn’t (122) returned to the
house Mrs. Stringham, though the bright
afternoon was yet young, took, with
precautions, the same direction, went to
join her in case of her caring for a walk.
But the purpose of joining her was in
truth less distinct than that of a due
regard for a possibly preferred
detachment: so that, once more, the good
lady proceeded with a quietness that
made her slightly “underhand” even in
her own eyes. She couldn’t help that,
h o w e v e r, a n d s h e d i d n ’t c a r e , s u r e a s s h e
was that what she really wanted wasn’t
to overstep but to stop in time. It was to
be able to stop in time that she went
s o f t l y, b u t s h e h a d o n t h i s o c c a s i o n f u rther to go than ever yet, for she followed
i n v a i n , a n d a t l a s t w i t h s o m e a n x i e t y, t h e
footpath she believed Milly to have
taken. It wound up a hillside and into the
higher Alpine meadows in which, all
these last days, they had so often wanted,
a s t h e y p a s s e d a b o v e o r b e l o w, t o s t r a y ;
and then it obscured itself in a wood, but
always going up, up, and with a small
cluster of brown old high-perched chalets
evidently for its goal. Mrs. Stringham
reached in due course the chalets, and
there received from a bewildered old
woman, a very fearful person to behold,
an indication that sufficiently guided
h e r. T h e y o u n g l a d y h a d b e e n s e e n n o t
long before passing further on, over a
crest and to a place where the way
would drop again, as our unappeased
enquirer found it in fact, a quarter of
an hour later, markedly and almost
alarmingly to do. It led somewhere, yet
apparently quite into s pace, for the
great side of the mou n t a i n a p p e a r e d ,
from where she pulled up, to fall away
altogether, though probably but to
some issue below and (123) out of
sight. Her uncertainty moreover was
brief, for she next became aware of the
presence on a fragment of rock, twenty
y a r d s o f f , o f t h e Ta u c h n i t z v o l u m e t h e
girl had brought out and that therefore
pointed to her shortly previous passage.
She had rid herself of the book, which
was an encumbrance, and meant of
course to pick it up on her return; but
as she hadn’t yet picked it up what on
earth had become of her? Mrs.
Stringham, I hasten to add, was within
a few moments to see; but it was quite an
accident that she hadn’t, before they were
o v e r, b e t r a y e d b y h e r d e e p e r a g i t a t i o n t h e
fact of her own nearness.
87
tr. de Alberto Vanasco
X
volumen de Tauchnitz del que mecánicamente se había reunido antes de salir. Estaba
en su ropa, en su manera de caminar, en sus
lecturas, en su pensamiento: no podía borrarla de sus sonrisas con ninguna soñadora ausencia, ni desembarazarse de ella por medio
de ningún lánguido suspiro. No podía librarse de ella por más que lo intentara: eso era
ser realmente rico. Formaba parte de su ser.
Cuando una hora después Milly no había regresado aún a la casa, Mrs. Stringham
—aunque la tarde acababa de comenzar—
salió en la misma dirección con el propósito de unirse a ella por si deseaba dar un
paseo. Pero la intención de encontrarla era
en verdad menos patente que la de respetar una soledad que su amiga tal vez prefería, por lo que, una vez más, se halló procediendo con un sigilo que la hacía aparecer ligeramente subrepticia aun a sus propios ojos. No podía evitarlo, sin embargo,
y no se preocupaba, segura como estaba
de que lo que quería era no violar ciertos
límites, sino saber detenerse a tiempo. Era
para poder hacerlo que avanzaba con cautela, pero en esta ocasión debió de alejarse más que de costumbre ya que recorrió
en vano, por último con alguna ansiedad,
el camino que según pensaba debía de haber seguido Milly. Trepó por una colina y
se internó en la alta planicie alpina por la
cual deseaban errar desde que la habían
visto, durante todos aquellos últimos días,
cada vez que pasaban por los terrenos bajos o altos, y luego penetró en la penumbra de una floresta, siempre subiendo, sin
pausa, hasta descubrir un racimo de oscuras y viejas cabañas colgadas allá arriba.
Llegó hasta ellas a su debido tiempo y allí
recibió de una azorada vieja vagabunda,
de aspecto verdaderamente espantoso, una
información que le sirvió de suficiente
guía. Acababa de ver pasar a su compañera no hacía mucho tiempo, sobre una cima
después de la cual el camino volvía a descender pronunciada y peligrosamente,
como nuestra inquieta investigadora pudo
comprobar un cuarto de hora más tarde.
Llevaba sin duda a alguna parte, aunque
al parecer se perdía en el vacío ya que los
enormes flancos de la montaña, desde
donde ella se hallaba, se desbarrancaban
abruptamente, aunque quizás desembocaban en una salida allá abajo, fuera del alcance de su vista. Su alarma, sin embargo,
fue breve, porque en seguida divisó sobre una roca, a veinte metros de allí, el
volumen de Tauchnitz que la muchacha
había llevado consigo y que le indicaba
que había pasado por ese lugar no hacía
mucho. Lo había abandonado, seguramente, porque le estorbaba, lo que quería decir que pensaba recogerlo al volv e r, p e r o s i e l l i b r o p e r m a n e c í a a l l í ,
¿dónde diablos se había metido ella?
Mrs. Stringham, me apres u r o a a c l a r a r ,
iba a descubrirlo en pocos minutos,
pero fue por casualidad que su profunda agitación no delató antes su
presencia.
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sequel resultado, efecto final, final, secuela, consecuencia, continuación, concordancia, sequence
that supports a general design or intention
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The whole place, with the descent
of the path and as a sequel to a sharp
turn that was masked by rocks and
shrubs,
appeared
to
fall
precipitously and to become a
“view” pure and simple, a view of
g r e a t e x t e n t a n d b e a u t y, b u t t h r o w n
f o r w a r d a n d v e r t i g i n o u s . M i l l y, w i t h
the promise of it from just above,
had gone straight down to it, not
stopping till it was all before her;
and here, on what struck her friend
as the dizzy edge of it, she was
seated at her ease. The path somehow
took care of itself and its final busin e s s , b u t t h e g i r l ’s s e a t w a s a s l a b o f
rock at the end of a short promontory or
excrescence that merely pointed off
to the right at gulfs of air and that
was so placed by good fortune, if
not by the worst, as to be at last
completely visible. For Mrs.
Stringham stifled a cry on taking in
what she believed to be the danger
o f s u c h a p e r c h f o r a m e re m a i d e n ;
her liability to slip, to slide, to leap, to
be precipitated by a single false movement, by a turn of the head—how could
one tell?—into whatever was beneath. A
thousand thoughts, (124) for the minute,
ro a red in t h e p o o r l a d y ’s e a r s , b u t
without reaching, as happened,
M i l l y ’s . I t w a s a c o m m o t i o n t h a t l e f t
our observer intensely still and holding her breath. What had first been
offered her was the possibility of a
latent intention—however wild the
idea—in such a posture; of some betrayed accordance of Mi l l y ’ s c a p r i c e
w i t h a h o r r i b l e h i d d e n o bsession.
But since Mrs. Stringham stood as
motionless as if a sound, a syllable, must
have produced the start that would be
fatal, so even the lapse of a few seconds
had partly a reassuring effect. It gave
her time to receive the impression
which, when she some minutes later
softly retraced her steps, was to be the
s h a r p e s t s h e c a r r i e d a w a y. T h i s w a s t h e
impression that if the girl was deeply
and recklessly meditating there she
wasn’t meditating a jump; she was on
t h e c o n t r a r y, a s s h e s a t , m u c h m o r e i n
a state of uplifted and unlimited possession that had nothing to gain from
violence. She was looking down on the
kingdoms of the earth, and though indeed that of itself might well go to the
brain , it wouldn’t be with a view of ren o u n c i n g t h e m . Wa s s h e c h o o s i n g
among them or did she want them all?
This question, before Mrs. Stringham
had decided what to do, made others
vain; in accordance with which she
saw, or believed she did, that if it
might be dangerous to call out, to
sound in any way a surprise, it would
probably be safe enough to withdraw as
she had come. She watched a while
l o n g e r, s h e h e l d h e r b r e a t h , a n d s h e
never knew afterwards what time had
88
tr. de Alberto Vanasco
Más allá del declive del sendero, y
de un abrupto recodo oculto por
las rocas y los arbustos, todo este paraje
parecía caer a pique y transformarse en
una simple y pura perspectiva, una vista
de gran amplitud y belleza proyectada
vertiginosamente allí delante. Milly, con
la promesa de este espectáculo, había bajado directamente a su encuentro, y sólo
se detuvo cuando lo vio desplegado ante
sus ojos; y allí, en lo que a su amiga le
pareció el mismo borde del abismo, se
hallaba sentada a sus anchas. El sendero
de alguna manera seguía su curso y desaparecía, pero la joven se había instalado sobre una plataforma de piedra al final de un promontorio o saliente que
simplemente apuntaba a la nada, y que
estaba colocado de tal manera, por fortuna —o por desgracia—, como para hallarse inmediatamente expuesto a la vista. Porque Mrs. Stringham contuvo un
grito al comprender el peligro que significaba semejante proximidad al vacío
____________: la posibilidad de caer, de
resbalar, de saltar, de precipitarse a causa de un solo movimiento en falso—por
girar la cabeza, nada más, ¿quién podía decirlo?—en lo que sea que hubiera allá abajo. Miles
de pensamientos, en un segundo, aturdieron la
cabeza de la pobre Susan pero sin alcanzar,
por suerte, la de Milly. Fue una conmoción que dejó a nuestra observadora
tensamente inmóvil y conteniendo el
aliento. En un primer momento pensó en
la posibilidad de una oculta intención —
por descabellada que fuera la idea— en
la actitud de su amiga, de una encubierta
relación entre ese capricho de Milly y
cierta horrible y secreta obsesión. Per o
c o m o M r s . S t r i n g h a m p e r m a n e ció sin
moverse como si bastara un sonido, una
sílaba para producir el movimiento que
habría de ser fatal, los breves minutos
que transcurrieron sirvieron para tranquilizarla. Le dieron tiempo para recibir
esa impresión que poco más tarde, al volver sigilosamente sobre sus pasos, se llevó grabada en su espíritu. Era la impresión de que si la jove n e s t a b a a l l í m e ditando profunda y temerariamente no
lo hacía sobre la posibilidad de saltar sino que, por el contrario, se hallaba en un infinito y elevado estado
de plenitud que nada podía ganar con
la violencia. Contemplaba los reinos
d e l a T i e r r a ______ __________
_ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
________ _____ y n o s e g u r a m e n t e c o n
la intención de abandonarlos. ¿Elegía
el suyo entre ellos, o acaso los quería
a todos? Esta pregunta, antes de que
M r s . St r i n g h a m p u d i e r a d e c i d i r q u é
h a c e r, d e s v a n e c i ó t o d a s l a s d e m á s , y
puesto que vio —o creyó ver— que era
peligroso llamarla, comunicarle de alguna manera su sorpresa, lo más seguro probablemente sería retirarse como
había llegado. Se quedó allí observándola un rato, conteniendo el aliento, y
nunca llegó a saber cuánto tiempo es-
X luego
X
X
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elapsed.
tuvo así.
N o t m a n y m i n u t e s p r o b a b l y, y e t
t h e y h a d n ’ t s e e m e d f e w, a n d t h e y h a d
given her so much to think (125) of,
not only while creeping home, but
while waiting afterwards at the inn,
that she was still busy with them when,
late in the afternoon, Milly reappeared.
She had stopped at the point of the
p a t h w h e r e t h e Ta u c h n i t z l a y, h a d t a k e n
it up and, with the pencil attached to
her watch-guard, had scrawled a
word—a bientot!—across the cover; after which, even under the girl’s continu e d d e l a y, s h e h a d m e a s u r e d t i m e w i t h out a return of alarm. For she now saw
that the great thing she had brought
away was precisely a conviction that
the future wasn’t to exist for her
princess in the form of any sharp or
simple release from th e human predicament. It wouldn’t be for her a question
of a flying leap and thereby of a quick
escape. It would be a question of taking
full in the face the whole assault of life,
to the general muster of which indeed
her face might have been directly presented as she sat there on her rock. Mrs.
Stringham was thus able to say to herself
during still another wait of some length
that if her young friend still continued
absent it wouldn’t be because—whatever
the opportunity—she had cut short the
thread. She wouldn’t have committed
suicide; she knew herself unmistakeably
reserved for some more complicated
passage; this was the very vision in
which she had, with no little awe, been
discovered. The image that thus remained with the elder lady kept the character of a revelation. During the breathless minutes of her watch she had seen
h e r c o m p a n i o n a f r e s h ; t h e l a t t e r ’s t y p e ,
a s p e c t , m a r k s , h e r h i s t o r y, h e r s t a t e , h e r
b e a u t y, h e r m y s t e r y, a l l u n c o n s c i o u s l y
betrayed themselves to the Alpine air,
and all had been gathered in again
( 1 2 6 ) t o f e e d M r s . S t r i n g h a m ’s
flame. They are things that will more
distinctly appear for us, and they are
meanwhile briefly represented by the
enthusiasm that was stronger on our
friend’s part than any doubt. It was
a consciousness she was scarce yet
used to carrying, but she had as
beneath her feet a mine of something
precious. She seemed to herself to
stand near the mouth, not yet quite
cleared. The mine but needed working and would certainly yield a treasure. She wasn’t thinking, either, of
M i l l y ’s g o l d .
No muchos minutos, seguramente,
aunque no parecieron pocos, y le dier o n t a n t o e n q u é p e n s a r, n o s o l a m e n t e
mientras regresaba sino también después, cuando esperaba en la hostería,
que todavía se hallaba ocupada en
ellos cuando Milly reapareció muy
entrada la tarde. Mrs. Stringham se
había detenido en el camino donde
q u e d a r a e l Ta u c h n i t z , l o h a b í a t o m a do y con el lápiz sujeto en la correa
de su reloj, había escrito «á bientôt!»
sobre la cubierta; luego, mientras la
joven se demoraba, fue midiendo el
tiempo sin rastros de inquietud. Comprendía ahora que lo importante que
había traído consigo era precisamente
la convicción de que el futuro no representaba para su princesa ninguna
forma de rápida o simple liberación de
la condición humana. No se trataba
para ella de saltar en el vacío buscando una salida inmediata sino de recibir en pleno rostro todo el asalto de
la vida, a la cual seguramente pasaba
una revista general sentada allí en
aquella roca. Mrs. Stringham pudo por
lo tanto decirse a sí misma, después
de otro rato de espera, que si su joven amiga aún no regresaba no sería
—cualquie r a q u e f u e s e l a o c a sión— porque se hubiera suicidado. Ella no podría hacerlo: se sabía destinada a algo mucho más
complejo y ésa era la visión con
la cual —no sin cierto terror—
había sido sorprendida. La imagen que Mrs. Stringham conservab a t e n í a e l c a r ácter de una revelación.
Durante los ansiosos minutos en que
l a o b s e r v ó h a b í a redescubierto a su amiga: su tipo, su aspecto, sus estigmas, su
historia y su estado, su belleza y su misterio, todo ello inconscientemente revelado b a j o e l c i e l o a l p i n o p a r a i r a a l i mentar de nuevo, en tropel, la llama
de Mrs. Stringham. Hay cosas que más
adelante se nos irán presentando con
mayor precisión y que aquí apuntamos
mientras tanto con brevedad en virtud
de este entusiasmo que en nuestra
amiga era superior a toda duda. Era
una impresión que ella apenas estaba
a c o s t u m b r a d a a s o p o r t a r, l a d e t e n e r
bajo sus pies una mina de material
precioso. Le parecía estar cerca de su
e n t r a d a , t o d a v í a s i n d e s p e j a r. U n a
mina que necesitaba sólo ser explotada y que encerraba sin duda un tesoro. Y no pensaba, por cierto, en el oro
d e M i l l y.
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(127) Book Third, Chapter 2
6
The girl said nothing, when they met,
about the words scrawled on the
5 Ta u c h n i t z , a n d M r s . St r i n g h a m t h e n n o t i c e d t h a t s h e h a d n ’ t t h e b o o k w i t h h e r.
She had left it lying and probably would
n e v e r r e m e m b e r i t a t a l l . H e r c o m r a d e ’s
decision was therefore quickly made not
10 t o s p e a k o f h a v i n g f o l l o w e d h e r ; a n d
within five minutes of her return, wonderfully enough, the preoccupation denoted by
her forgetfulness further de c l a r e d i t s e l f .
“Should you think me quite abomina wble
15 if I were to say that after all—?”
Milly no dijo nada, cuando se encontraron, acerca de las palabras garabateadas
sobre el Tauchnitz, y Mrs. Stringham advirtió entonces que ella no traía e l l i b r o
consigo. Lo había dejado allí y probablemente nunca volvería a acordarse de él. Decidió no comentarle que
la había seguido y cinco minutos después de su llegada, bastante asombrosamente, la preocupación culpable de
ese olvido quedó al descubierto.
—¿Sería abominable por mi parte si
te dijera que después de todo?...
M r s . St r i n g h a m h a d a l r e a d y t h o u g h t ,
with the first sound of the question, everything she was capable of thinking, and
20 h a d i m m e d i a t e l y m a d e s u c h a s i g n t h a t
Milly’s words gave place to visible relief
at her assent. “You don’t care for our stop
here—you’d rather go straight on? We’ll
s t a r t t h e n w i t h t h e p e e p o f t o m o r r o w ’s
25 d a w n — o r a s e a r l y a s y o u l i k e ; i t ’s o n l y
rather late now to take the road again.”
And she smiled to show how she meant it
for a joke that an instant onward rush was
what the girl would have wished. “I bul30 lied you into stopping,” she added; “so it
serves me right.”
Mrs. Stringham había pensado ya, al escuchar el tono inicial de la pregunta, todo lo
que ella era capaz de pensar, y había hecho
un ademán de asentimiento que transformó
las palabras de Milly en un evidente alivio.
—No te preocupes por nuestra permanencia aquí. ¿Preferirías que sigamos adelante?
Saldremos mañana al amanecer o tan pronto
como tú quieras. Solamente que ahora es un
poco tarde para continuar el viaje.
Se sonrió como para significar, en broma, que una partida inmediata habría sido
el íntimo deseo de la joven, y agregó:
—Yo te forcé a que nos detuviéramos, así
que me lo tengo merecido.
X
Milly made in general the most of
her good friend’s jokes; but she
h u m o u r e d t h i s o n e a l i t t l e a b s e n t l y . “ Oh
yes, you do bully me.” And it was thus
arranged between them, with no discussion at all, that (128) they would resume
their journey in the morning. The younger
tourist’s interest in the detail of the matter—in spite of a declaration from the elder that she would consent to be dragged
anywhere—appeared almost immediately
afterwards quite to lose itself; she promised, however, to think till supper of
where, with the world all before them,
they might go—supper having been ordered for such time as permitted of lighted
candles. It had been agreed between them
that lighted candles at wayside inns, in
strange countries, amid mountain scenery,
gave the evening meal a peculiar poetry—
such being the mild adventures, the refinem e n t s o f i m p r e s s i o n , t h a t t h e y, a s t h e y
would have said, went in for. It was now
as if, before this repast, Milly had designed to “lie down”; but at the end of
three minutes more she wasn’t lying down,
s h e w a s s a y i n g i n s t e a d , a b r u p t l y, w i t h a
transition that was like a jump of four
thousand miles: “What was it that, in New
Yo r k , o n t h e n i n t h , w h e n y o u s a w h i m
alone, Doctor Finch said to you?”
Milly generalmente sabía seguir el
humor de su amiga, pero esta vez lo
h i z o c o n c i e r t o a i re a u s e n t e .
—Oh, sí, realmente me tiranizas.
Y así fue como quedó establecido entre
ambas, sin otra discusión, que seguirían viaje
a la mañana siguiente. El interés turístico de
la más joven respecto de los detalles del itinerario —a pesar de que la mayor declaró
que consentía en dirigirse hacia cualquier
punto— pareció decaer inmediatamente.
Prometió, sin embargo, decidir antes de comer, hacia dónde —con el mundo entero
frente a ellas— podían proseguir la marcha,
y la cena fue ordenada lo suficientemente
tarde como para que se sirviera a la luz de
las velas. Ambas estaban de acuerdo en que
la luz de las velas en las hosterías ubicadas
al borde de la ruta, en países remotos, y entre las montañas, era algo que daba a la comida nocturna una particular poesía, tales
eran las discretas aventuras, los suaves refinamientos de emoción que ellas —como decían— andaban persiguiendo. Ahora parecía que Milly había decidido descansar antes de comer, pero al cabo de tres minutos
cambió de actitud y preguntó repentinamente con una transición muy parecida a un salto de cuatro mil kilómetros: ¿Qué fue lo que
te dijo el doctor Finch el 9, en Nueva York,
cuando os quedasteis solos?
It was not till later that Mrs.
Stringham fully knew why the question
h a d s t a r t l e d h e r s t i l l m o r e t h a n i t s suddenness explained; though the effect of it
even at the moment was almost to frighten
70 her into a false answer. She had to think,
to remember the occasion, the “ninth,” in
No fue sino mucho después que Mrs.
Stringham comprendió plenamente por qué esa
pregunta la estremeció hasta un punto que su
mera brusquedad no alcanzaba a explicar, y
su efecto, aun en aquel momento, fue asustarla
hasta hacerle dar una respuesta falsa. Ella debió pensar, recordar aquella ocasión, el «día 9»
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New York, the time she had seen Doctor
Finch alone, and to recall the words he had
then uttered; and when everything had
come back it was quite, at first, for a moment, as if he had said something that
immensely mattered. He hadn’t, however,
in fact; it was only as if he might perhaps
after all have been going to. It was on the
sixth—within ten (129) days of their sailing—that she had hurried from Boston
under the alarm, a small but a suf ficient
shock, of hearing that Mildred had suddenly been taken ill, had had, from some
obscure cause, such an upset as threatened
to stay their journey. The bearing of the
accident had happily soon presented itself
as slight, and there had been in the event
but a few hours of anxiety; the journey had
been pronounced again not only possible,
but, as representing “change,” highly
advisable; and if the zealous guest had had
five minutes by herself with the Doctor this
was cl early no more at his instance than at
her own. Almost nothing had passed
between them but an easy exchange of
enthusiasms in respect to the remedial
properties of “Europe”; and due assurance,
as the facts c ame back to her, she was now
able to give . “ N o t h i n g w h a t e v e r, o n
my word of honour, that you mayn’t
know or mightn’t then have known.
I’ve no secret with him about you.
What makes you suspect it? I don’t
quite make out how you know I did
see him alone.”
en Nueva York cuando se quedó a solas con el
doctor Finch, y reconstruir lo que éste pudo
haberle dicho, y cuando todo volvió a su memoria, en un primer momento, fue como si
cada una de sus palabras hubiese tenido una
enorme importancia. Sin embargo, no había
dicho nada por el estilo. Solamente pareció
estar a punto de hacerlo. El 6, diez días
antes de partir, había llegado apresuradamente desde Boston alarmada, y leve pero
suficientemente conmovida, por una súbita enfermedad de Milly, quien —por alguna oscura
razón— se había sentido indispuesta de tal modo
que se puso en tela de juicio la posibilidad de
emprender el viaje. Pero en seguida se comprobó que la crisis había sido ligera, y quedó reducida, cuanto más, a unas pocas horas de ansiedad. El viaje se anunció de nuevo no solamente
como posible sino también —en cuanto representaba un «cambio»— como muy recomendable, y si la diligente invitada había pasado cinco
minutos a solas con el médico había sido, evidentemente, más a instancias de ella que de él.
En aquella entrevista casi no había hecho más
que intercambiar algunos comentarios entusiastas acerca de las propiedades curativas de «Europa», y esta seguridad fue la que, a medida que
recordaba los detalles, pudo dar a su amiga.
—Nada en absoluto, te lo juro, que
tú no puedas saber o que no pudieras
saber entonces. No hay ningún secreto
respecto de ti entre el doctor y yo. ¿Qué
te ha hecho pensar eso? No entiendo
cómo llegaste a enterarte de que hablé
con él a solas.
“No—you never told me,” said
M i l l y. “ A n d I d o n ’t m e a n , ” s h e w e n t
on, “during the twenty-four hours while
40 I w a s b a d , w h e n y o u r p u t t i n g y o u r
heads together was natural enough. I
mean after I was better—the last thing
before you went home.”
—No, nunca me lo dijiste —aclaró
Milly—. Y no me refiero —siguió— a
las veinticuatro horas que duró mi indisposición, durante las cuales era natural que no se viesen, sino al día siguiente, justo antes de que regresaras
a Boston.
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M r s . St r i n g h a m c o n t i n u e d t o w o n d e r.
“Who told you I saw him then?”
Mrs. Stringham volvió a sorprenderse.
—¿Quién te dijo que lo vi entonces?
“ H E d i d n ’t h i m s e l f — n o r d i d y o u w r i t e
m e i t a f t e r w a r d s . We s p e a k o f i t n o w f o r
50 t h e f i r s t t i m e . T h a t ’s e x a c t l y w h y ! ” M i l l y
declared—with something in her face and
voice that, the next moment, (130) betrayed for her companion that she had really known nothing, had only conjectured
55 a n d , c h a n c i n g h e r c h a rg e , m a d e a h i t . Ye t
why had her mind been busy with the
question? “But if you’re not, as you now
assure me, in his confidence,” she smiled,
“ i t ’s n o m a t t e r. ”
60
“I’m not in his confidence—he had
nothing to confide. But are you feeling
unwell?”
—No fue él, por supuesto, ni tú me lo escribiste, tampoco. Es la primera vez que hablamos de eso. ¡Y ésa es exactamente la razón! —declaró Milly, con algo en su rostro y
en su voz que le reveló de pronto a su compañera que, ella realmente no sabía nada, que
sólo era una conjetura, y que al arriesgar una
acusación había adivinado la verdad. Aunque,
¿por qué había pensado eso?
—Pero si tú, como me aseguras, no hablaste en secreto con él—sonrió Milly—, el
caso no tiene importancia.
65
Mrs. Stringham estaba ansiosa por averiguar la verdad, aunque la posibilidad que sugería no era la más probable, dada la ardua
ascensión que Milly se había permitido.
La joven mostraba un rostro permanentemente pálido pero que sus amigos habían
aprendido a no tomar en consideración y que
The elder woman was earnest for the
truth, though the possibility she named was
not at all the one that seemed to fit—witne ss the long climb Milly had just indulged in.
The girl showed her constant white
70 f a c e , b u t t h i s h e r f r i e n d s h a d a l l
learned to discount, and it was often
91
—No hay ningún secreto ni el doctor
me dijo nada especial. Pero ¿te sientes
mal?
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tr. de Alberto Vanasco
brightest when superficially not
bravest. She continued for a little
mysteriously to smile. “I don’t
know—haven’t really the least idea. But
5 it might be well to find out.”
parecía más radiante cuando se veía superficialmente menos lozano. Continuó por unos
instantes sonriéndose con aire misterioso.
—No sé, no tengo la menor idea. Pero me
gustaría saberlo.
Mrs.
Stringham
at
this
flared into sympathy. “Are
you in trouble—in pain?”
Ante esta respuesta, la simpatía de Mrs.
Stringham se inflamó.
—¿Estás preocupada, sufres por algo?
“Not the least little bit. But I sometimes wonder—!”
“ Yes”—she pressed: “wonder what?”
—En absoluto. Pero algunas veces me
pregunto...
—Sí —la urgió ella—. ¿Qué te preguntas?
“Well, if I shall have much of it.”
—Bien, si todavía me queda mucho.
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15
Mrs. Stringham stared. “Much of what?
Not of pain?”
Mrs. Stringham la miró atónita.
—¿Mucho de qué? ¿No de sufrimiento?
“Of everything. Of everything I have.”
Anxiously again, tenderly,
our friend cast about. “Yo u
‘have’ everything; so that
when you say ‘much’ of it—”
—De todo. De todo lo que tengo.
Ansiosa, tiernamente, su
a m i g a trató de comprender.
—Lo tienes ya todo, así que cuando preguntas si te queda mucho...
“I only mean,” the girl broke
in, “shall I have it for long?
T h a t i s i f I H AV E g o t i t . ”
—Lo único que quiero saber —interrumpió la joven— es si lo tendré por mucho tiempo. Esto es, en el caso de que tenga algo.
She had at present the effect, a
little, of confounding, (131) or at least
of perplexing her comrade, who was
touched, who was always touched, by
something helpless in her grace and
35 a b r u p t i n h e r t u r n s , a n d y e t a c t u a l l y
half made out in her a sort of mocking
light. “If you’ve got an ailment?”
M i l l y l o g r ó a h o r a c o n f u n d i r, o p o r
l o m e n o s a s o m b r a r, a s u c o m p a ñ e r a ,
que se conmovía, que siempre se conmovía. por algo desvalido que había en
su gracia, y por sus bruscos cambios
d e h u m o r, y a h o r a r e a l m e n t e p a r e c í a
descubrir en ella cierto aire burlón.
—¿Que tengas alguna enfermedad?
“If I’ve got everything,” Milly
40 l a u g h e d .
do.
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—Que tenga todo —contestó Milly, rien-
“Ah THAT—like almost nobody else.”
—Ah, eso... como casi nadie en el mundo.
“Then for how long?”
—Sí, pero ¿por cuánto tiempo?
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Mrs. Stringham’s eyes entreated her;
she had gone close to her, half-enclosed
her with urgent arms. “Do you want to see
some one?” And then as the girl only met
50 it with a slow headshake, though looking
perhaps a shad e m o r e c o n s c i o u s : “ We ’ l l
g o s t r a i g h t t o t h e b e s t n e a r d o c t o r. ”
This too, however, produced but a
gaze of qualified assent and a silence,
55 s w e e t a n d v a g u e , t h a t l e f t e v e r y t h i n g
open. Our friend decidedly lost hers e l f . “ Te l l m e , f o r G o d ’s s a k e , i f
you’re in distress.”
Mrs. Stringham la miró suplicante, se
acercó a ella y la abrazó emocionada. —¿Quieres consultar a alguien? —Y luego, como la
joven respondiera sólo con un leve movimiento
de cabeza, aunque tal vez un poco más cohibida, agregó—: Iremos enseguida a consultar al
mejor médico de los alrededores.
Esto conjuró nada más que una
honda mirada de asentimiento y un silencio,
vago y dulce, que dejaba todo en suspenso.
Mrs. Stringham perdió su sangre fría.
—¡Dime, por amor de Dios, si tienes alguna pena!
60
—No creo que realmente lo tenga todo
—dijo Milly, como si eso explicara algo y
tratando de hablar con ligereza.
“ I d o n ’ t t h i n k I ’ v e r e a l l y E V E RYTHING,” Milly said as if to explain—and
as if also to put it pleasantly .
“But what on earth can I do for you?”
—Pero ¿qué puedo hacer por ti?
65
The girl debated, then seemed on
the point of being able to say; but
suddenly changed and expressed herself otherwise. “Dear, dear thing—
70 I ’ m o n l y t o o h a p p y ! ”
92
La joven vaciló y luego estuvo a punto de
decirle algo, pero de pronto cambió de actitud y se expresó de una manera muy distinta.
—¡Querida, mi querida amiga, lo único
que sucede es que soy demasiado feliz!
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I t b r o u g h t t h e m c l o s e r, b u t i t r a t h e r
confirmed Mrs. Stringham’s doubt.
“ T h e n w h a t ’s t h e m a t t e r ? ”
Milly la abrazó a su vez, pero esto confirmó las dudas de Mrs. Stringham.
—Entonces ¿cuál es el problema?
“That’s the matter—that I can scarcely
bear it.”
—El problema es ése: que apenas puedo
soportarlo.
“But what is it you think you haven’t got?”
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tr. de Alberto Vanasco
—¿Y qué es lo que te falta, según dices?
Milly waited another moment; then she found it, and
found for it a dim show of joy.
“The power to resist the bliss of
what I HAVE!”
Milly titubeó un segundo, pero luego forzó una respuesta y una débil demostración de
alegría.
—¡La fuerza para soportar toda la dicha
que poseo!
( 1 3 2 ) M r s . St r i n g h a m t o o k i t i n —
her sense of being “put off” with it, the
possible, probable irony of it—and her
tenderness renewed itself in the posi20 t i v e g r i m n e s s o f a l o n g m u r m u r .
“Whom will you see?”—for it was as
if they looked down from their height
at a continent of doctors. “Where will
you first go?”
25
Milly had for the third time her air of
consideration; but she came back with it
to her plea of some minutes before. “I’ll
tell you at supper—good-bye till then.”
30 A n d s h e l e f t t h e r o o m w i t h a l i g h t n e s s
that testified for her companion to something that again particularly pleased her
in the renewed promise of motion. The
odd passage just concluded, Mrs.
35 S t r i n g h a m m u s e d a s s h e o n c e m o r e s a t
alone with a hooked needle and a ball of
silk, the “fine” work with which she was
mystify 1 bewilder, confuse. 2 hoax, take advantage
always provided—this mystifying mood
of the credulity of. 3 wrap up in mystery Dejar
perplejo, desorientar, desconcertar, despistar
had simply been precipitated, no doubt,
40 b y t h e i r p r o l o n g e d h a l t , w i t h w h i c h t h e
mistificar engañar, cheat, trick, hoax, falsify
g i r l h a d n ’ t r e a l l y b e e n i n s y m p a t h y. O n e
had only to admit that her complaint was
in fact but the excess of the joy of life,
and everything DID then fit. She couldn’t
45 s t o p f o r t h e j o y, b u t s h e c o u l d g o o n f o r
it, and with the pulse of her going on she
floated again, was restored to her great
spaces. There was no evasion of any
truth—so at least Susan Shepherd
50 h o p e d — i n o n e ’s s i t t i n g t h e r e w h i l e t h e
twilight deepened and feeling still more
finely that the position of this young lady
was magnificent. The evening at that
height had naturally turned to cold, and
55 t h e t r a v e l l e r s h a d b e s p o k e n a f i r e w i t h
their meal; the great Alpine road asserted
its brave presence through the small
panes of the low clean windows, with
incidents at the inn-door, the (133)
60 y e l l o w d i l i g e n c e , t h e g r e a t w a g g o n s , t h e
hurrying hooded private conveyances, reminders, for our fanciful friend, of old
stories, old pictures, historic flights, escapes, pursuits, things that had happened,
65 t h i n g s i n d e e d t h a t b y a s o r t o f s t r a n g e
congruity helped her to read the meanings
of the greatest interest into the relation
in which she was now so deeply involved.
It was natural that this record of the mag70 n i f i c e n c e o f h e r c o m p a n i o n ’ s p o s i t i o n
should strike her as after all the best
Mrs. Stringham captó la impresión de
que esa respuesta estaba destinada a «dejarla de lado», la posible, probable ironía de la
misma, y su ternura se renovó en la aparente
severidad de un largo murmullo.
—¿A qué médico vas a consultar? —Porque era como si desde allá arriba contemplaran un continente de médicos—. ¿Adónde iremos primero?
15
93
Milly, por tercera vez, pareció reflexionar, pero recurrió nuevamente al pretexto de
unos minutos antes.
—Te lo diré a la hora de la comida. Adiós
hasta entonces.
Y salió de la habitación con una ligereza de
ánimo que tranquilizó a su compañera por la renovada promesa de seguir viaje que encerraba.
Terminada así la singular confidencia,
Mrs. Stringham se sentó a meditar provista
de su aguja y de la madeja de seda, sobre el
bordado que llevaba siempre consigo. El
extraño estado de ánimo de la joven había
sido precipitado, sin duda, por la prolongada estancia en ese lugar, estancia que ella
realmente no hubiera deseado. Una vez admitido que sus lamentaciones provenían
sólo de una excesiva alegría de vivir, todo
quedaba explicado. Esa alegría le impedía
detenerse, la instaba a continuar, y con la
sensación del movimiento ella flotaba nuevamente, volvía a lanzarse a sus grandes espacios. No era evadirse de la realidad —así
por lo menos lo esperaba Susan Shepherd
sentarse allí mientras el crepúsculo avanzaba, sintiendo aún más agudamente que la
situación de su joven amiga era en verdad
privilegiada. El anochecer, en esas alturas,
era bastante fresco y los huéspedes habían
pedido que se encendiera fuego para la hora
de la comida. La gran ruta alpina imponía
su presencia a través de los pequeños cristales de las limpias, bajas ventanas, con sus
incidentes ante la puerta de la hostería, la
diligencia amarilla, las berlinas enormes,
los carruajes privados provistos de capotas, todo lo cual le hacía evocar viejas historias, viejos grabados, luchas legendarias,
huidas, persecuciones, cosas vividas, cosas
que por una especie de extraña asociación
le hacían descubrir sorprendentes significados en aquel vínculo que de una manera
tan profunda la unía a su joven amiga. Era
natural que esta impresión de la magnificencia de su amiga le pareciese, después de
todo, la mejor conclusión para sacar de las
James’ Wings of the Dove
— n. archaic conversation.
meaning she could extract; for she herself
was seated in the m a g n i f i c e n c e a s i n a
court-carriage—she came back to that,
and such a method of progression, such a
5 view from crimson cushions, would evidently have a great deal more to give. By
the time the candles were lighted for
supper and the short white curtains
d r a w n Mi l l y h a d r e a p p e a r e d , a n d t h e
10 l i t t l e scenic room had then all its romance.
That charm moreover was far from broken
by the words in which she, without further
loss of t i m e , s a t i s f i e d h e r p a t i e n t m a t e .
“ I want to go straight to London.”
15
It was unexpected, corresponding
with no view positively taken at
their departure; when England
h a d a p p e a r e d , o n t h e c o n t r a r y,
20 r a t h e r r e l e g a t e d a n d p o s t p o n e d —
seen for the moment, as who
s h o u l d s a y, a t t h e e n d o f a n a v enue of preparations and introductions. London, in short, might
25 h a v e b e e n s u p p o s e d t o b e t h e
crown, and to be achieved, like a
siege, by gradual approaches.
Milly’s actual fine stride was
therefore t he more exciting, as any
30 s i m p l i f i c a t i o n a l m o s t a l w a y s w a s t o
Mrs. Stringham; who, besides, was afterwards to recall as a piece of that
very “exposition” dear to the dramatist the terms in (134) which, between
35 t h e i r s m o k y c a n d l e s , t h e g i r l h a d p u t
her preference and in which still other
things had come up, come while the
clank of waggon-chains in the sharp
air reached their ears, with the stamp
40 o f h o o f s , t h e r a t t l e o f b u c k e t s a n d t h e
foreign questions, foreign answers,
that were all alike a part of the cheery
converse of the road. The girl brought
it out in truth as she might have
45 b r o u g h t a h u g e c o n f e s s i o n , s o m e t h i n g
she admitted herself shy about and
that would seem to show her as frivolous; it had rolled over her that what
she wanted of Europe was “people,” so
50 f a r a s t h e y w e r e t o b e h a d , a n d t h a t ,
i f h e r f r i e n d r e a l l y w i s h e d t o k n o w,
the vision of this same equivocal
quantity was what had haunted her
during their previous days, in museums
55 and churches, and what was again spoi l i n g
for her the pure taste of scenery.
She was all for scenery—yes; but she
wanted it human and personal, and all
she could say was that there would be
60 i n L o n d o n — w o u l d n ’ t t h e r e ? — m o r e o f
that kind than anywhere else. She came
back to her idea that if it wasn’t for
long—if nothing should happen to be so
for HER—why the particular thing she
65 s p o k e o f w o u l d p r o b a b l y h a v e m o s t t o
give her in the time, would probably be
less than anything else a waste of her
r e m a i n d e r. S h e p r o d u c e d t h i s l a s t c o n sideration indeed with such gaiety that
70 M r s . S t r i n g h a m w a s n o t a g a i n d i s c o n certed by it, was in fact quite
94
tr. de Alberto Vanasco
cosas, ya que ella misma se sentía instalada en esa magnificencia como en una carroza —volvía una y otra vez a esa comparación—, y semejante manera de avanzar,
ese paisaje visto desde los cojines púrpuras, le prometía seguramente muchas cosas
aún. Para ese entonces habían sido encendidas las velas para la cena y levantadas las
cortas y blancas cortinas; Milly reapareció y
la pequeña y pintoresca habitación cobró toda
su poesía. Ese encanto no fue roto ni siquiera
por las palabras con que ella, sin esperar más,
satisfizo a su paciente amiga.
—Quiero ir directamente a Londres.
X
Era algo inesperado, que no correspondía a ningún proyecto previsto
cuando partieron, cuando Inglaterra,
por el contrario, aparecía más bien en
un puesto relegado y remoto, visto, en
ese momento —podría decirse—, como
e n e l e x t r e m o d e u n a l a rg a a v e n i d a d e
preparaciones e introducciones. En
otras palabras, se suponía que Londres
coronaría el viaje, que sería una especie de plaza fuerte acometida en progresivos rodeos. El actual salto proyectado por Milly era mucho más apasionante, como lo era casi siempre toda
simplificación desde el punto de vista
de Mrs. Stringham, quien, por otra parte, iba a recordar más tarde como el
verdadero c o m i e n z o d e l d r a m a
a q u e l l a s p a l a b r a s c o n l a s c u ales la joven acababa de expresar su preferencia,
entre las humeantes ve l a s , a l a s c u a l e s
s e m e z c l a b a n t o d a v í a o t r o s e l ementos,
mientras llegaba a sus oídos el crujido de
l a s c a d e n a s d e l o s c a r r u a jes en el aire
frío, el repicar de los cascos, el choque
de los baldes, y las preguntas y respuestas en lenguas extranjeras, todo lo cual
formaba parte del animado comercio de
la ruta. Milly había dicho aquello como
si se tratara de una grave confesión,
algo que la intimidaba y que podía hacerla aparecer como frívola . H a b í a
comprendido que lo que le interesaba en Europa era la «gente», en
la medida que pudiese conocerla, y
si su amiga realmente quería saberlo, ésta era la visión confusa que
la había perseguido en los últimos
días, en museos e iglesias, y que
ahora nuevamente le impedía paladear el puro sabor del paisaje.
Ella adoraba los paisajes, sí, pero
los quería humanos y personales y lo
único que podía asegurar era que en
Londres —¿no es verdad?— podría
encontrarlos en mucha mayor cantid a d q u e e n c u a l q u i e r o t r a p a r t e . Vo l vió así a su idea de que si no le quedaba mucho tiempo, aquella ciudad
tendría más para ofrecerle en ese
lapso, y significaría mucho menos
que cualquier otra un derroche de lo
que le quedara. Anunció esta última
consideración con tanto entusiasmo
que Mrs. Stringham no se sintió desconcertada en absoluto sino que se
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
ready—if talk of early dying was in
order—to match it from her own future. Good, then; they would eat
and drink because of what might
5 happen to-morrow; and they would
direct their course from that moment with a view to such eating and
drinking. (135) They ate and drank
that night, in truth, as in the spirit
10 o f t h i s d e c i s i o n ; w h e r e b y t h e a i r ,
before they separated, felt itself
the clearer.
mostró pronto —si hablar de una muerte prematura era la orden del día— a
rivalizar con ella con su propio futuro. Muy bien, entonces: ambas beberían y comerían por lo que pudiera suceder al día siguiente y se guiarían
desde ese momento por la perspectiva
de semejantes banquetes y libaciones.
Bebieron y comieron aquella noche, en
verdad, en concordancia con tal decisión, por lo cual, antes de que se separaran, la atmósfera pareció aclararse.
It had cleared perhaps to a view only
15 too extensive—extensive, that is, in proportion to the signs of life presented. The
idea of “people” was not so entertained on
Milly’s part as to connect itself with
particular persons, and the fact remained
20 f o r e a c h o f t h e l a d i e s t h a t t h e y w o u l d ,
completely unknown, disembark at Dover
amid the completely unknowing. They had
no relation already formed; this plea Mrs.
Stringham put forward to see what it
25 w o u l d p r o d u c e . I t p r o d u c e d n o t h i n g a t
first but the observation on the girl’s side
that what she had in mind was no thought
of society nor of scraping acquaintance;
nothing was further from her than to de30 sire the opportunities represented for the
compatriot in general by a trunkful of “letters.” It wasn’t a question, in short, of the
people the compatriot was after; it was the
human, the English picture itself, as they
35 m i g h t s e e i t i n t h e i r o w n w a y — t h e
concrete world inferred so fondly from
what one had read and dreamed. Mrs.
St r i n g h a m d i d e v e r y j u s t i c e t o t h i s c o n crete world, but when later on an occasion
40 chanced to present itself she made a point
of not omitting to remark that it might be
a comfort to know in advance one or two
of the human particles of its concretion.
This still, however, failed, in vulgar par45 l a n c e , t o “ f e t c h ” M i l l y, s o t h a t s h e h a d
presently to go all the way. “Haven’t I und e r s t o o d f r o m y o u , f o r t h a t m a t t e r, t h a t
y o u g a v e M r. D e n s h e r s o m e t h i n g o f a
promise?”
50
There was a moment, on this, when Milly’s
look (136) had to be taken as representing one
of two things—either that she was completely
vague about the promise or that Mr. Densher’s
55 name itself started no train. But she really
couldn’t be so vague about the promise, the
partner of these hours quickly saw, without
attaching it to something; it had to be a
promise to somebody in particular to be so
60 repudiated. In the event, accordingly, she
acknowledged Mr. Merton Densher, the so unusually “bright” young Englishman who had
made his appearance in New York on some
special literary business—wasn’t it?—shortly
65 before their departure, and who had been three
or four times in her house during the brief
period between her visit to Boston and her
c o m p a n i o n ’s s u b s e q u e n t s t a y w i t h h e r ;
but she required much reminding before
70 i t c a m e b a c k t o h e r t h a t s h e h a d
mentioned to this companion just
Se aclaró tal vez sobre un panorama demasiado extenso por los signos
de vida que evidenciaba. La idea de
agente» que impulsaba a Milly no se
relacionaba con ninguna persona en
particular y ambas amigas sabían que
habrían de desembarcar en Dover completamente desconocidas entre desconocidos completos. No tenían relaciones allí y Mrs. Stringham aventuró
este pretexto para ver qué reacción
producía. No produjo ninguna, salvo
la observación de la joven en el sentido de que no había pensado en gente de la sociedad ni en iniciar trato
con ella. Nada más alejado de sus deseos que esas oportunidades que sus
compatriotas en general buscaban con
una pila de cartas de presentación. No
se trataba, en una palabra, de la gente
detrás de la cual iban sus compatriotas, sino del cuadro humano, el retrato mismo de Inglaterra que ellas podrían descubrir a su manera, ese mundo imaginado por lo que se ha leído o
soñado. Mrs. Stringham estuvo plenamente de acuerdo, pero más adelante,
cuando se presentó la ocasión, no dejó
de observar que sería interesante conocer a alguien individualmente. Esta
insinuación, y como se dice de forma
v u l g a r, n o d i o e n e l b l a n c o , p o r l o q u e
Susan descubrió su juego.
—¿No te he escuchado decir, a propósito, que le hiciste a Mr. Densher algo
así como una promesa?
95
Hubo un momento en que la mirada de
Milly, al oír esto, pudo significar cualquiera
de estas dos cosas: que no recordara nada
en absoluto respecto de una promesa o que
el nombre mismo de Mr. Densher se había
borrado de su memoria. Pero no podía haber olvidado de tal modo una promesa —su
interlocutora comprendió en seguida— sin
relacionarla con algo especial. Debía de ser
una promesa muy particular para negarla a
tal punto. Ella recordaba a Mr. Densher, el
inteligente y singular joven inglés que había hecho su aparición en Nueva York llevado por algún asunto relacionado con la
literatura —¿no era eso?— poco tiempo antes de que partieran, y que había estado dos
o tres veces en su casa durante el breve período comprendido entre la visita de Milly a
Boston y su ulterior permanencia en Nueva
York. Pero debió refrescarle bastante la memoria antes de que recordara que le había
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
afterwards the confidence expressed by
t h e p ers o n a g e i n q u e s t i o n i n h e r
n e v e r d o i n g s o d i r e a thing as to come
to London without, as the phrase was,
looking a fellow up. She had left him the
enjoyment of his confidence, the form of
which might have appeared a trifle free—this
she now reasserted; she had done nothing either to impair or to enhance it; but she had
also left Mrs. Stringham, in the connexion
and at the time, rather sorry to have missed
Mr. Densher. She had thought of him again after
that, the elder woman; she had likewise gone
so far as to notice that Milly appeared not to
have done so—which the girl might easily
have betrayed; and, interested as she was in
everything that concerned her, she had made
out for herself, for herself only and rather
idly, that, but for interruptions, the young
(137) Englishman might have become a better
acquaintance. His being an acquaintance at
all was one of the signs that in the first days
had helped to place Milly, as a young person
with the world before her, for sympathy and
wonder. Isolated, unmothered, unguarded, but
with her other strong marks, her big house,
her big fortune, her big freedom, she had
lately begun to “receive,” for all her few
years, as an older woman might have done—
as was done, precisely, by princesses who had
public considerations to observe and who came
of age very early. If it was thus distinct to Mrs.
Stringham then that Mr. Densher had gone off
somewhere else in connexion with his errand
before her visit to New York, it had been also
not undiscoverable that he had come back for a
day or two later on, that is after her own second
excursion—that he had in fine reappeared on a
single occasion on his way to the West: his way
from Washington as she believed, though he was
out of sight at the time of her joining her friend
for their departure. It hadn’t occurred to her before to exaggerate—it had not occurred to her
that she could; but she seemed to become aware
to-night that there had been just enough in this
relation to meet, to provoke, the free conception
of a little more.
comentado a ella la invitación sugerida por
Densher al decirle que en caso de pasar por
Londres no cometiera un acto tan abominable como sería dejarlo arrumbado (éstas
fueron sus palabras). Milly le había permitido alimentar esa esperanza, aunque la expresión pudo haberle parecido —y continuaba pareciéndole— un poco impertinente. No
había hecho nada para alentar o combatir tal
esperanza y Mrs. Stringham lamentó en ese
momento no haber llegado a conocer a Mr.
Densher. Había pensado en él, sí, después
de aquello, aun hasta el punto de advertir
que su amiga no hacía otro tanto, porque en
ese caso la joven se hubiera traicionado fácilmente. Interesada como estaba en todo lo
que concerniera a Milly, había comprendido
por sí misma, y sólo por sí misma y más bien
gratuitamente, que el joven inglés, a no ser
por las interrupciones, habría llegado a ser
un buen amigo. El hecho de que Milly lo
conociese fue uno de los signos que contribuyó —como joven que era con todo el mundo frente a ella— a su simpatía y su encanto. Sola, sin madre, indefensa, aunque con
sus muchos recursos, su gran casa, su inmensa fortuna, su tremenda libertad, había empezado a «recibir» a pesar de sus pocos años
como si fuera una mujer madura. Esto es lo
que les sucede, precisamente, a las princesas que por razones de interés público llegan prematuramente a su mayoría de edad.
Si Mrs. Stringham no ignoraba que Mr.
Densher había partido hacia alguna otra parte por razones de su gira, antes de su propia
visita a Nueva York, no desconocía tampoco
que había vuelto por un día o dos después de
su segunda excursión; es decir, que había reaparecido una sola vez en su viaje hacia el
oeste, desde Washington, según creía, aunque el joven ya se había perdido de vista cuando ella llegó a embarcarse con su amiga.
Susan Shepherd no solía exagerar, no creía
poder hacerlo, pero esa noche comprendió
que había suficientes cosas en aquellos encuentros como para suscitar, originar, la franca sospecha de algo más.
She presently put it that, at any
50 r a t e , p r o m i s e o r n o p r o m i s e , M i l l y
would at a pinch be able, in London,
to act on his permission to make him
a sign; to which Milly replied with
r e a d i n e s s t h a t h e r a b i l i t y, t h o u g h e v i 55 d e n t , w o u l d b e n o n e t h e l e s s q u i t e
wasted, inasmuch as the gentleman
would to a certainty be still in
America. He had a great deal to do
there—which he (138) would scarce
60 h a v e b e g u n ; a n d i n f a c t s h e m i g h t v e r y
well not have thought of London at all
if she hadn’t been sure he wasn’t yet
near coming back. It was perceptible
to her companion that the moment our
65 y o u n g w o m a n h a d s o f a r c o m m i t t e d h e r self she had a sense of having overstepped; which was not quite patched up
by her saying the next minute, possibly
with a certain failure of presence of
70 m i n d , t h a t t h e l a s t t h i n g s h e d e s i r e d w a s
the air of running after him. Mrs.
Le dijo entonces que de todos modos,
con promesa o sin ella, podía contar desde ahora con su aprobación para que en
un caso de apuro, en Londres, llamara a
Densher. A lo cual Milly respondió con
prontitud que ese recurso, aunque evidente, no les sería muy útil, ya que el
joven en cuestión debía de estar aún, con
toda seguridad, en América. Tenía muchas cosas que hacer allí, cosas que apenas habría comenzado, y de hecho ella
no hubiera decidido dirigirse a Londres
de no haber estado segura de que él no
volvería tan pronto. Fue perceptible para
Mrs. Stringham que si su amiga se limitaba a ese punto era porque tenía la impresión de haber ido demasiado lejos, lo
que no desvirtuó al agregar inmediatamente —tal vez sin mucha presencia de
espíritu— que lo último que deseaba era
dar la impresión de estar persiguiéndolo. Mrs. Stringham se dijo interiormente que aquello no estaba en cuestión y
5
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James’ Wings of the Dove
5
10
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25
flicker 1 vislumbrar o brillar con luz mortecina,
trémula, temblorosa; quiver, waver. Vacilar,
oscilar, titilar, centellear, flamear, fulgir, vislumbrar,
vislumbre, atisbo, tenue destello,
1 (of light) shine unsteadily or fitfully. 2 (of a 30
flame) burn unsteadily, alternately flaring and
dying down. 3 a (of a flag, a reptile’s tongue,
an eyelid, etc.) move or wave to and fro;
quiver; vibrate. b (of the wind) blow lightly
and unsteadily. 4(of hope etc.) increase and
decrease unsteadily and intermittently.
35
40
45
tr. de Alberto Vanasco
Stringham wondered privately what
question there could be of any such appearance—the danger of which thus suddenly came up; but she said for the time
nothing of it—she only said other things:
one of which was, for instance, that if
M r. D e n s h e r w a s a w a y h e w a s a w a y, a n d
this the end of it: also that of course they
must be discreet at any price. But what
was the measure of discretion, and how
was one to be sure? So it was that, as
they sat there, she produced her own
case: SHE had a possible tie with
London, which she desired as little to
disown as she might wish to risk
presuming on it. She treated her compani o n , i n s h o r t , f o r t h e i r e v e n i n g ’s e n d , t o
the story of Maud Manningham, the odd
but interesting English girl who had
formed her special affinity in the old
d a y s a t t h e Ve v e y s c h o o l ; w h o m s h e h a d
written to, after their separation, with a
regularity that had at first faltered and
then altogether failed, yet that had been
for the time quite a fine case of crude
constancy; so that it had in fact flickered up again of itself on the occasion
of the marriage of each. They had then
once more fo n d l y, s c r u p u l o u s l y w r i t ten—Mrs. Lowder first; and even another letter or two had afterwards
passed. (139) This, however, had been
the end—though with no rupture, only
a gentle drop: Maud Manningham had
made, she believed, a great marriage,
while she herself had made a small; on
top of which, moreover, distance, difference, diminished community and
impossible reunion had done the rest
of the work. It was but after all these
years that reunion had begun to show
as possible—if the other party to it,
that is, should be still in existence.
That was exactly what it now appeared
to our friend interesting to ascertain,
as, with one aid and another, she believed she might. It was an experiment
she would at all events now make if
Milly didn’t object.
pensó por primera vez en la posibilidad
de ese peligro, aunque no dijo nada por
el momento. Dijo sólo otras cosas, una
de las cuales, por ejemplo, fue que si Mr.
Densher estaba ausente no había nada
que hacer y allí terminaba el problema,
y otra, que a cualquier precio ambas debían ser discretas. Pero ¿hasta dónde
debía llegar la discreción, y cómo podían estar seguras? Así fue como, sentadas allí esa noche, le expuso a Milly su
propio caso: ella tenía una posible vinculación en Londres, que no deseaba en
absoluto descartar; pero no quería tampoco correr el riesgo de contar demasiado con ella. En resumen, comunicó a su
compañera, al final de aquel día, la historia de Maud Manningham, la insólita
pero interesante joven inglesa con la que
había establecido una estrecha amistad
en los lejanos días del colegio de Vevey.
Después de su separación mantuvieron
una correspondencia asidua, que luego
fue fluctuando hasta que se extinguió
totalmente, aunque representó por aquella época un extraordinario caso de tenaz constancia y resurgió en ocasión del
casamiento de ambas. Se volvieron a escribir entonces afectuosa, escrupulosamente —Mrs. Lowder primero—, y todavía intercambiaron una o dos cartas
más. Éste, sin embargo, había sido el final, bien que no con una ruptura sino
sólo con un discreto silencio. Maud
Manningham había concertado, según
creía, un excelente casamiento, mientras
el suyo había sido nada más que modesto, y por otra parte la distancia, los distintos intereses, la imposibilidad de verse y de tratarse, habían hecho el resto.
No fue sino después de todos esos años
que el encuentro se fue presentando
como posible, si la otra parte todavía
existía. Esto era exactamente lo que le
parecía interesante comprobar, tal como,
con alguna ayuda, podría hacerlo. Era
una experiencia que de todos modos le
gustaría llevar a cabo, si Milly no tenía
inconveniente.
Milly in general objected to nothing,
and though she asked a question or two
she raised no present plea. Her questions—or at least her own answers to
t h e m — k i n d l e d o n M r s . S t r i n g h a m ’s p a r t
a backward train: she hadn’t known till
to-night how much she remembered, or
how fine it might be to see what had become of large high-coloured Maud,
florid, alien, exotic—which had been just
the spell—even to the perceptions of
youth. There was the danger—she frankly
touched it—that such a temperament
mightn’t have matured, with the years, all
in the sense of fineness: it was the sort
of danger that, in renewing relations after
long breaks, one had always to look in the
f a c e . To g a t h e r i n s t r a y e d t h r e a d s w a s t o
t a k e a r i s k — f o r w h i c h , h o w e v e r, s h e w a s
prepared if Milly was. The possible
“fun,” she confessed, was by itself rather
Milly, en general, no tenía inconvenientes para nada, y aunque preguntó dos o tres
veces, no hizo objeciones. Esas preguntas —
o por lo menos sus respuestas— despertaron
en Mrs. Stringham muchos recuerdos: hasta
esa noche no habría creído que tenía tanto
para recordar, ni que le interesara tanto llegar a saber qué había sido de la corpulenta y
rubicunda Maud —rozagante, exótica y contradictoria—, encantadora aun para los ojos
de la juventud. Existía un peligro, que ella
comunicó francamente a su amiga, y era el de
que un temperamento así podía no haber madurado, con los años, en el sentido de una
mayor delicadeza. Era uno de esos riesgos que
siempre deben tenerse en cuenta al renovar
amistades largo tiempo interrumpidas. Reunir
cabos muy alejados representa un riesgo, para
lo cual, sin embargo, estaba preparada, si
Milly también lo quería.
La posible «diversión» que aquello
50
55
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97
James’ Wings of the Dove
5
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20
beguile v.tr. 1 charm; amuse. 2 divert attention
pleasantly from (toil etc.). 3 (usu. foll. by of, out
of, or into + verbal noun) delude; cheat (beguiled
him into paying).
Engañar (delude), seducir, engatusar (charm away),
entretener (time), persuadir
25
bewitched, spellbound, deceived, fascinated
30
35
shunt 1 intr. & tr. diverge or cause (a train) to be
diverted esp. on to a siding. MANIOBRAR 2 tr.
Electr. provide (a current) with a shunt. 3 tr. a
postpone or evade. b divert (a decision etc.) on to
another person etc.
40
1 the act or an instance of shunting on to a siding.
2 Electr. a conductor joining two points of a
circuit, through which more or less of a current
may be diverted. 3 Surgery an alternative path
for the circulation of the blood. 4 sl. a motor
accident, esp. a collision of vehicles travelling one
45
close behind another. PERCANCE
50
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60
65
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tr. de Alberto Vanasco
tempting; and she fairly sounded, with
this—wound up a little as she was—the
note of fun as the harmless final right
of fifty years of mere (140) New England
v i r t u e . A m o n g t h e t h i n g s s h e w a s a f t e rwards to recall was the indescribable
l o o k d r o p p e d o n h e r, a t t h a t , b y h e r c o m panion; she was still seated there between the candles and before the
finished supper, while Milly moved
about, and the look was long to figure
for her as an inscrutable comment on
HER notion of freedom. Challenged, at
any rate, as for the last wise word,
M i l l y s h o w e d p e r h a p s , m u s i n g l y,
c h a r m i n g l y, t h a t , t h o u g h h e r a t t e n t i o n
had been mainly soundless, her
f r i e n d ’s s t o r y — p r o d u c e d a s a
resource unsuspected, a card from
up the sleeve—half-surprised, halfb e g u i l e d h e r. S i n c e t h e m a t t e r, s u c h a s
it was, depended on that, she brough t
o u t b e f o r e s h e w e n t t o b e d a n e a s y,
a l i g h t “Risk everything!”
entrañaba, confesó, era ya en sí misma bastante atractiva, y ella definió —un poco excitada
como en verdad estaba— esa nota de regocijo
como el inocente derecho final ganado por cincuenta años virtuosos en Nueva Inglaterra. Entre las cosas que después Mrs. Stringham habría de recordar se hallaba la mirada indescriptible que su amiga fijó en ese momento
sobre ella. Estaba sentada todavía frente a las
velas, delante de su plato vacío, mientras Milly
se ponía de pie, y esa mirada representaría
durante mucho tiempo un inescrutable comentario sobre la idea que ella tenía de la libertad. Intimada, de todos modos, a dar su opinión, Milly dejó entrever, tal vez un poco
abstraída, soñadora, que, aunque su atención había sido más bien silenciosa, la historia contada por su amiga—que nacía de
una fuente insospechada, sacada de pronto de la manga como una carta— la había
sorprendido y seducido a la vez. Puesto
que el asunto dependía de eso, Milly lanzó,
antes de irse a acostar, un simple, ligero:
—¡Arriésgalo todo!
This quality in it seemed possibly a
l i t t l e t o d e n y w e i g h t t o M a u d L o w d e r ’s
evoked presence—as Susan Stringham,
still sitting up, became, in excited
reflexion, a trifle more conscious.
Something determinant, when the girl
h a d l e f t h e r, t o o k p l a c e i n h e r —
nameless but, as soon as she had given
way, coercive. It was as if she knew again,
in this fulness of time, that she had been,
a f t e r M a u d ’s m a r r i a g e , j u s t s e n s i b l y
outlived or, as people nowadays said,
shunted. Mrs. Lowder had left her
behind, and on the occasion, subseq u e n t l y, o f t h e c o r r e s p o n d i n g d a t e i n h e r
own life—not the second, the sad one,
with its dignity of sadness, but the first,
w i t h t h e m e a g re n e s s o f i t s s u p p o s e d
felicity—she had been, in the same spirit,
almost patronisingly pitied. If that susp i c i o n , e v e n w h e n i t h a d c e a s e d t o m a t t e r,
had never quite died out for her, there was
doubtless some oddity in its (141) now
offering itself as a link, rather than as
another break, in the chain; and indeed
there might well have been for her a mood
in which the notion of the development
of patronage in her quondam schoolmate
would have settled her question in
another sense. It was actually settled—if
the case be worth our analysis—by the
happy consummation, the poetic justice,
the generous revenge, of her having at
l a s t s o m e t h i n g t o s h o w. M a u d , o n t h e i r
p a r t i n g c o m p a n y, h a d a p p e a r e d t o h a v e s o
much, and would now—for wasn’t it also
in general quite the rich law of English
life?—have, with accretions, promotions,
e x p a n s i o n s , e v e r s o m u c h m o r e . Ve r y
good; such things might be; she rose to
the sense of being ready for them.
Whatever Mrs. Lowder might have to
show—and one hoped one did the presumptions all justice—she would have
nothing like Milly Theale, who constituted the trophy producible by poor Su-
El tono pareció quitar un poco de su
peso a la evocada presencia de Maud
Lowder, como Susan Stringham, en excitada reflexión y todavía allí sentada, pudo
comprender. Cuando la joven salió, una intuición se apoderó de ella, todavía indeterminada, pero que apenas se abrió paso se
transformó en una obsesión. Era como si
volviera a sentir, en aquel momento de plenitud que ella había sido, después del casamiento de Maud, sensiblemente dejada de
lado o, como se dice en la actualidad,
«erradicada». Mrs. Lowder le había sacado una gran ventaja y en la ocasión subsiguiente de la misma circunstancia en su
propia vida —no la segunda, la lamentable,
con la dignidad de su dolor, sino la primera, con la indigencia de su supuesta felicidad— ella había sido, siempre en el mismo
espíritu, casi desdeñosamente condescendiente. Si esa impresión, aun cuando ya no
importaba, nunca se había borrado del todo,
no podía menos que resultar extraño que se
presentara ahora como un posible eslabón
de la cadena que las unía más que como una
nueva ruptura. Y por cierto, ella muy bien
podría haber albergado un sentimiento que,
en otras circunstancias, le habría mostrado
aquella condescendencia de su amiga de
otrora bajo una luz muy distinta. Pero ahora —si vale la pena analizar el caso— la
clave consistía en la feliz coronación, la
sublime justicia, el generoso desquite de
tener ella también, a fin de cuentas, algo
que ostentar. Maud, cuando se dejaron de
ver, parecía tener mucho y tendría ahora —
¿porque no era ésa, acaso, la próspera ley
de la vida inglesa?—muchísimo más, gracias a las debidas expansiones, promociones y adiciones. Muy bien, era posible, y
ella se sintió preparada para aquello. Fuera
lo que fuere lo que Maud podía exhibir —y
era de esperar que no estuviese equivocada—, seguramente no tendría nada como
Milly Theale, que constituía el trofeo aportado por la «pobre» Susan. La pobre Susan
98
James’ Wings of the Dove
san. Poor Susan lingered late—till the
c a n d l e s w e r e l o w, a n d a s s o o n a s t h e t a b l e
was cleared she opened her neat portfolio. She hadn’t lost the old clue; there
5 were connexions she remembered, addresses she could try; so the thing was to
begin. She wrote on the spot.
tr. de Alberto Vanasco
se demoró en la mesa, hasta que las velas
chisporrotearon, y apenas levantaron la
mesa ella abrió su elegante bolso. No había
perdido las viejas referencias: había direcciones que recordaba, vinculaciones a las
que podría apelar. Así debía comenzar aquello. Y enseguida se puso a escribir.
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(145) Book Fourth, Chapter 1
LIBRO CUARTO
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It had all gone so fast after this
that Milly uttered but the truth
nearest to hand in saying to the
gentleman on her right—who was, by
the same token, the gentleman on her
hostess’s left—that she scarce even
then knew where she was: the words
marking her first full sense of a
situation really romantic. They were
already dining, she and her friend, at
Lancaster Gate, and surrounded, as it
seemed to her, with every English accessory; though her consciousness of
M r s . L o w d e r ’s e x i s t e n c e , a n d s t i l l m o r e
o f h e r r e m a r k a b l e i d e n t i t y, h a d b e e n o f s o
recent and so sudden a birth. Susie, as she
was apt to call her companion for a
lighter change, had only had to wave a
neat little wand for the fairy-tale to begin at once; in consequence of which
Susie now glittered—for, with Mrs.
St r i n g h a m ’s n e w s e n s e o f s u c c e s s , i t c a m e
to that—in the character of a fairy
g o d m o t h e r. M i l l y h a d a l m o s t i n s i s t e d o n
d r e s s i n g h e r, f o r t h e p r e s e n t o c c a s i o n , a s
o n e ; a n d i t w a s n o f a u l t o f t h e g i r l ’s i f
the good lady hadn’t now appeared in a
peaked hat, a short petticoat and diamond
shoe-buckles, brandishing the magic
crutch. The good lady bore herself in
truth not less contentedly than if these ins i g n i a h a d m a r k e d h e r w o r k ; a n d M i l l y ’s
observation to Lord Mark had doubtless
just been the result of such a light
exchange of looks with her as even the
great length of the table (146) couldn’t
baffle. There were twenty persons
between them, but this sustained passage
was the sharpest sequel yet to that other
comparison of views during the pause on
the Swiss pass. It almost appeared to
Milly that their fortune had been unduly
precipitated—as if properly they were in
the position of having ventured on a small
joke and found the answer out of proportion grave. She couldn’t at this moment
f o r i n s t a n c e h a v e s a i d w h e t h e r, w i t h h e r
quickened perceptions, she were more enlivened or oppressed; and the case might
in fact have been serious hadn’t she, by
good fortune, from the moment the picture loomed, quickly made up her mind
99
Todo sucedió tan rápidamente después
que Milly no expresó sino una obvia verdad al comentarle al vecino de su derecha —que era, a la vez, el vecino de la
izquierda de su anfitriona— que apenas
tenía idea de dónde se hallaba: palabras
que respondían al sentimiento, experimentado por primera vez plenamente, de
vivir una situación realmente novelesca.
Estaban ya comiendo, ella y su amiga, en
Lancaster gate, y rodeadas, como le pareció a ella, por toda clase de objetos ingleses, aunque su descubrimiento de la
existencia de Mrs. Lowder, y más aún de
su descollante personalidad, se había realizado tan sorpresiva y recientemente. A
Susie —como ella solía llamar ahora a su
compañera, con mayor ligereza le había
bastado con agitar levemente la mano
para que el cuento de hadas empezara en
seguida, por lo cual Susie brillaba ahora—porque en eso se traducía su nuevo
sentimiento de éxito— en su papel de
hada madrina. Milly había casi insistido
en vestirla, para esta ocasión, como tal,
y no era culpa suya si su amiga no llevaba en ese momento el sombrero puntiagudo, la capa corta y las hebillas de diamante en los zapatos, ni blandía la varita
mágica. Mrs. Stringham, en verdad, se
mostraba tan contenta como si realmente
estas insignias respaldaran su tarea, y la
observación que Milly acababa de hacer
a lord Mark había sido consecuencia, sin
duda, de un rápido cambio de miradas
entre las dos amigas que aun la gran dimensión de la mesa no había podido impedir. Había veinte personas entre ellas,
pero este mudo intercambio fue la sutil
prolongación de aquel otro diálogo mantenido durante un alto entre las montañas de Suiza. Era para Milly como si su
suerte hubiese sido excesivamente precipitada, como si se encontrara en la situación de quien ha aventurado una broma sin
importancia y recibe una respuesta
desproporcionadamente grave. Irlo se sentía capaz de afirmar, por ejemplo, si aquellas rápidas
impresiones la oprimían o la estimulaban, y el
caso hubiera podido ser realmente serio de no
haber decidido, apenas el peligro se anunció, que lo que ella, en última instancia,
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
that what finally most concerned her was
neither to seek nor to shirk, wasn’t even
to wonder too much, but was to let things
come as they would, since there was little
5 enough doubt of how they would go.
debía hacer, no era perseguir ni eludir
nada, ni siquiera maravillarse ante nada,
sino dejar simplemente que las cosas sucedieran, ya que poco podía dudarse de
cómo resultarían.
Lord Mark had been brought to her
before dinner—not by Mrs. Lowder, but
b y t h e h a n d s o m e g i r l , t h a t l a d y ’s n i e c e ,
who was now at the other end and on the
same side as Susie; he had taken her in,
and she meant presently to ask him
a b o u t M i s s C r o y, t h e h a n d s o m e g i r l ,
actually offered to her sight—though
now in a splendid way—but for the second time. The first time had been the
o c c a s i o n — o n l y three days before—of her
calling at their hotel with her aunt and then
making, for our other two heroines, a great
impression of beauty and eminence. This
impression had remained so with Milly that
at present, and although her attention was
aware at the same time of everything else,
her eyes were mainly engaged with Kate Croy
when no t e n g a g e d w i t h S u s i e . T h a t ( 1 4 7 )
w o n d e r f u l c r e a t u r e ’s e y e s m o r e o v e r
readily met them—she ranked now as a
wonderful creature; and it seemed part of
the swift prosperity of the American visitors that, so little in the original reckoning, she should yet appear conscious,
c h a r m i n g l y, f r a n k l y c o n s c i o u s , o f p o s s i bilities of fri e n d s h i p f o r t h e m . M i l l y
had easily and, as a guest, gracefully
generalised: English girls had a
special strong beauty which particularly showed in evening dress—
above all when, as was strikingly
the case with this one, the dress
itself was what it should be. That observation she had all ready for Lord
Mark when they should, after a little,
get round to it. She seemed even now
to see that there might be a good deal
they would get round to; the indication being that, taken up once for all
with her other neighbour, their hostess
would leave them much to themselves.
M r s . L o w d e r ’s o t h e r n e i g h b o u r w a s t h e
Bishop of Mur rum—a real bishop, such
as Milly had nev e r s e e n , w i t h a c o m plicated costume, a voice like an
old-fashioned wind instrument, and a
face all the portrait of a prelate;
while the gentleman on our young
l a d y ’s l e f t , a g e n t l e m a n t h i c k necked, large and literal, who looked
straight before him and as if he were
not to be diverted by vain words from
that pursuit, clearly counted as an
offset to the possession of Lord Mark.
As Milly made out these things—with
a shade of exhilaration at the way she
already fell in—she saw how she was
justified of her plea for people and
her love of life. It wasn’t then, as the
p r o s p e c t s e e m e d t o s h o w, s o d i f f i c u l t
to get into the current, or to stand at
any rate on the bank. It was easy to
get near—if they WERE near; and yet
the (148) elements were different
Lord Mark le había sido presentado antes
de entrar en el comedor —no por Mrs.
Lowder sino por su bella sobrina, sentada ahora en el otro extremo, cerca de
Susie— y él la había conducido hasta la
mesa. Milly tenía la intención de interrogarlo acerca de Miss Croy, la hermosa
joven que en esos momentos se ofrecía a
su vista, ahora espléndidamente, sólo por
segunda vez. La primera había sido tres
días antes, en ocasión de la visita que hiciera al hotel acompañando a su tía, cuando causó en nuestras dos heroínas una profunda impresión de belleza y prestancia.
Dicha impresión fue tan viva en Milly que
ahora —aunque su atención participaba
además de todo lo otro— sus miradas eran
atraídas sobre todo por Kate Croy apenas
las apartaba de Susie. Los ojos de aquella maravillosa criatura —así la calificaba desde ahora— buscaban también con
presteza los suyos, y parte de la rápida
fortuna de las dos visitantes americanas
parecía deberse a que Kate se mostrara tan
consciente, tan encantadora y francamente
consciente, de la posibilidad de iniciar
una amistad con ellas. Milly, fácilmente
—y también graciosamente, como invitada— había generalizado: las muchachas
inglesas poseen una belleza especial y robusta que se advierte, sobre todo, cuando
llevan un vestido de noche y más aún —
como saltaba a la vista en esta oportunidad— cuando el vestido mismo es exactamente lo que debe ser. Ésta era la observación que Milly tenía lista para lord
Mark cuando reiniciaran la conversación,
lo que al parecer iba a suceder en pocos
segundos. Parecía también que tendrían
mucho que conversar puesto que la
anfitriona, acaparada totalmente por su
vecino del otro lado, los dejaría al fin librados a ellos mismos. El otro vecino de
Mrs. Lowder era el obispo de Murrum: un
verdadero obispo como Milly nunca había visto en su vida, con un complicado
hábito, una voz que hacía pensar en algún antiguo instrumento de viento y una
perfecta cara de prelado; mientras que el
vecino sentado a la izquierda de la joven,
un caballero enorme y tieso, de aire prosaico, miraba directamente hacia adelante como para no ser distraído por vanas
palabras, por lo que compensaba debidamente la vecindad de lord Mark. Milly, al
pensar estas cosas —con cierto regocijo
por la forma en que se iba adaptando al
conjunto—, comprendió lo acertada que
estaba en su búsqueda de la gente y en su
amor por la vida. No era entonces —como
el panorama lo dejaba entrever— tan difícil penetrar en la corriente o permanecer, al menos, sobre la orilla. Era fácil
aproximarse —si es que estaban próximas—, y los hechos, aunque bastante di-
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genial (En) affable, amiable, gracious, cordial, simpático, cordial afable jovial, suave/agradable
(tiempo) genial
genial (Sp) talentoso, brillante, fantástico, divertido,
ingenioso, gracioso
genial (En) 1 adj. 1 jovial, sociable, kindly, cheerful.
2 (of the climate) mild and warm; conducive to
growth. 3 cheering, enlivening.
Simpático, cordial, afable, amistoso, jovial, alegre,
suave /agradable, complaciente
genial (Sp) 1. adj. Propio del genio o inclinación de
uno. 2. Placentero; que causa deleite o alegría. 3.
Sobresaliente, extremado, que revela genio creador. 4. Magnífico, estupendo.
talented, brilliant, great, fantastic, funny, witty /
temper, nature, disposition, spirit, initiative
tr. de Alberto Vanasco
enough from any of her old elements,
and positively rich and strange.
ferentes de sus antiguos hechos, eran
efectivamente ricos y extraños.
She asked herself if her right-hand
5 neighbour would understand what she
meant by such a description of them
should she throw it off; but another of
the things to which precisely her sense
w a s a w a k e n e d w a s t h a t n o , d e c i d e d l y,
10 h e w o u l d n ’ t . I t w a s n e v e r t h e l e s s b y
this time open to her that his line
would be to be clever; and indeed, evid e n t l y, n o l i t t l e o f t h e i n t e r e s t w a s
going to be in the fresh reference and
15 f r e s h e f f e c t b o t h o f p e o p l e ’ s c l e v e r n e s s a n d o f t h e i r s i m p l i c i t y. S h e
thrilled, she consciously flushed, and
all to turn pale again, with the certitude—it had never been so present—
20 t h a t s h e s h o u l d f i n d h e r s e l f c o m pletely involved: the very air of the
place, the pitch of the occasion, had
for her both so sharp a ring and so
deep an undertone. The smallest
25 t h i n g s , t h e f a c e s , t h e h a n d s , t h e j e w e l s
of the women, the sound of words, especially of names, across the table,
the shape of the forks, the arrangement
of the flowers, the attitude of the
30 s e r v a n t s , t h e w a l l s o f t h e r o o m , w e r e
all touches in a picture and
denotements in a play; and they
marked for her moreover her alertness
of vision. She had never, she might
35 w e l l b e l i e v e , b e e n i n s u c h a s t a t e o f
vibration; her sensibility was almost
too sharp for her comfort: there were
for example more indications than she
could reduce to order in the manner of
40 t h e f r i e n d l y n i e c e , w h o s t r u c k h e r a s
distinguished and interesting, as in
fact surprisingly genial. This young
w o m a n ’ s t y p e h a d , v i s i b l y, o t h e r p o s sibilities; yet here, of its own free
45 m o v e m e n t , i t h a d a l r e a d y s k e t c h e d a
r e l a t i o n . We r e t h e y, M i s s C r o y a n d
she, (149) to take up the tale where
their two elders had left it off so many
years before?—were they to find they
50 l i k e d e a c h o t h e r a n d t o t r y f o r t h e m selves whether a scheme of constancy
on more modern lines could be
worked? She had doubted, as they
came
to
England,
of
Maud
55 M a n n i n g h a m , h a d b e l i e v e d h e r a b r o ken reed and a vague resource, had
seen their dependence on her as a state
of mind that would have been shamef u l l y s i l l y — s o f a r a s i t WA S d e p e n 60 d e n c e — h a d t h e y w i s h e d t o d o a n y t h i n g
s o i n a n e a s “ g e t i n t o s o c i e t y . ” To h a v e
made their pilgrimage all for the sake
of such society as Mrs. Lowder might
have in reserve for them—that didn’t
65 b e a r t h i n k i n g o f a t a l l , a n d s h e h e r s e l f
had quite chosen her course for curiosity about other matters. She would
have described this curiosity as a desire to see the places she had read
70 a b o u t , a n d T H AT d e s c r i p t i o n o f h e r
motive she was prepared to give her
Milly se preguntó si su vecino de la
derecha comprendería tal descripción de
los invitados si se la comunicara de
pronto, pero una de las cosas que su intuición le dictaba era precisamente que
no, que decididamente no podría entenderlo. Se le había hecho claro a estas
alturas que debía conducirse sensatamente y que gran parte del interés iba a
consistir en las nuevas referencias y
nuevos efectos que la inteligencia y la
simplicidad de los demás le depararían.
La certeza, que nunca había experimentado tan patentemente, de hallarse mezclada por completo con aquella vida, la
hacía estremecerse, sentirse enrojecer y
luego ponerse pálida otra vez, de tal manera el aire mismo del lugar y el esplendor de la situación tenían para ella un
penetrante sabor, una profunda vibración. Las cosas más insignificantes, los
rostros, las manos, las joyas de las mujeres, la entonación de las palabras —
especialmente la de los nombres, a través de la mesa—, la forma de los cubiertos, el arreglo de las flores, la actitud
de los mucamos, las paredes de la habitación, todo representaba para ella las
pinceladas de un cuadro, las acotaciones
de un drama, y la revelaban, por otra
parte, la sensibilidad de su visión. Nunca, estaba segura, se había hallado en
tal estado de exaltación. Sus sensaciones eran demasiado agudas para su bienestar: tenía, por ejemplo, más impresiones de las que podía contabilizar acerca
de la cordial sobrina de Mrs. Lowder, que
le parecía distinguida e interesante y a
la vez sorprendentemente genial. El tipo
de la joven también tenía, evidentemente, otras posibilidades: aun aquí, por su
propia iniciativa, ya había esbozado una
relación. ¿Iban tal vez, las dos —Miss
Croy y ella— a retomar la historia allí
donde sus dos mayores la habían abandonado tantos años antes? ¿Iban a descubrir que se apreciaban mutuamente y
a tratar de probar por sí mismas que un
esquema igual de constancia podía reproducirse con trazos más modernos? Ella
había sido incrédula respecto de Maud
Manningham, la había creído una fuente
vaga y un tallo tronchado, había considerado las esperanzas que cifraban en ella
como un estado de ánimo vergonzosamente
tonto —en la medida en que fuesen esperanzas— si lo que deseaban era algo tan vano
como « ser presentadas en sociedad». Haber
hecho todo aquel peregrinaje por el gusto de
frecuentar una sociedad como la que Mrs.
Lowder podía tener en reserva para ellas era
algo que carecía de sentido y ella misma
había iniciado su viaje por curiosidad hacia otras cosas muy distintas. Hubiera podido definir e s t a c u r i o s i d a d c o m o e l
deseo de ver los lugares sobre los
cuales había leído, y ésa era la exp l i cación de sus razones para viajar que
101
X
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neighbour—even though, as a consequence of it, he should find how little
she had read. It was almost at present
as if her poor prevision had been rebuked by the majesty—she could
scarcely call it less—of the event, or
at all events by the com manding character of the two figures (she could
s c a r c e l y c a l l T H AT l e s s e i t h e r ) m a i n l y
presented. Mrs. Lowder and her niece,
h o w e v e r d i s s i m i l a r, h a d a t l e a s t i n c o m m o n t h a t e a c h w a s a g r e a t r e a l i t y. T h a t
w a s t r u e , p r i m a r i l y, o f t h e a u n t — s o t r u e
that Milly wondered how her own companion had arrived in other years at so
odd an alliance; yet she none the less
felt Mrs. Lowder as a person of whom the
mind might in two or three days roughly
make the circuit. She would sit there
massive at least while one attempted it;
w h e r e a s M i s s C r o y, ( 1 5 0 ) t h e h a n d s o m e
girl, would indulge in incalculable
movements that might interfere with
o n e ’s t o u r. S h e w a s t h e a m u s i n g r e s i s t ing ominous fact, none the less, and each
other person and thing was just such a
fact; and it served them right, no doubt,
the pair of them, for having rushed into
their adventure.
tr. de Alberto Vanasco
X
X
pensaba dar a su vecino... aun cuando,
como consecuencia, él advirtiese lo poco
que había leído. Ahora era casi como si
sus pobres previsiones hubiesen sido rebatidas por la omnipotencia —n o p o día expresarlo de otra manera— de los
hechos, o al menos de las dos imponentes figuras principales (tampoco
podía decirlo de otra manera). Mrs.
Lowder y su sobrina, a pesar de sus
diferencias, tenían en común el ser
tremendamente reales. Esto era cierto, sobre todo, en la tía, tan cierto que
M i l l y s e preguntó cómo su compañera habría podido llegar, en otros tiempos, a consolidar una alianza tan singular; aunque e lla
presentía que Mrs. Lowder era de esas personas alrededor de las cuales, en dos o tres días,
uno puede recorrer perfectamente el circuito.
Por lo menos, ella permanecía inmóvil y masiva mientras uno lo intentaba. Miss Croy, en
cambio, se entregab a a i n c a l c u l a b l e s m o vimientos que podían interferir el
r e c o r r i d o , _______________ ___________
_ _________ ____________ __ __ __ _ pero
era real, también, y todo y todos eran
reales, y era lo q u e s e t e n í a n m e r e c i d o ________ p o r h a berse lanzado a la
aventura.
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L o r d M a r k ’s i n t e l l i g e n c e m e a n w h i l e ,
h o w e v e r, h a d m e t h e r o w n q u i t e s u f f i ciently to enable him to tell her how
little he could clear up her situation.
He explained, for that matter—or at
least he hinted—that there was no such
thing to-day in London as saying where
any one was. Every one was everywhere—nobody was anywhere. He
should be put to it—yes, frankly—to
give a name of any sort or kind to their
h o s t e s s ’s “ s e t . ” WA S i t a s e t a t a l l , o r
wasn’t it, and were there not really no
such things as sets in the place any
more?—was there anything but the
groping and pawing, that of the vague
billows of some great greasy sea in
mid-Channel, of masses of bewildered
people trying to “get” they didn’t know
what or where? He threw out the
question, which seemed large; Milly
felt that at the end of five minutes he
h a d t h r o w n o u t a g r e a t m a n y, t h o u g h h e
followed none more th an a step or two;
perhaps he would prove suggestive, but
he helped her as yet to no discriminations: he spoke as if he had given them
up from too much knowledge. He was
thus at the opposite extreme from
herself, but, as a consequence of it, also
wandering and lost; and he was furthermore, for all his temporary incoherence,
to which she guessed there would be
s o m e k e y, a s p a c k e d a c o n c r e t i o n a s
either Mrs. Lowder or Kate. The only
light in which he (151) placed the former
of these ladies was that of an extraordinary woman—a most extraordinary
woman, and “the more extraordinary the
m o r e o n e k n o w s h e r, ” w h i l e o f t h e l a t t e r
he said nothing for the moment but that
102
X
La inteligencia de lord Mark, mientras tanto, se había encontrado con la
suya lo suficiente como para permitirle
declarar cuán poco podía ayudarla a solucionar su problema. Le explicó para
ello, o al menos le sugirió, que no había ninguna posibilidad en Londres, en
aquellos días, de decir con seguridad
dónde se hallaba alguien. Todos estaban en todas partes y nadie en ninguna.
Él se vería en un apuro —sí, francamente— si tuviese que designar de alguna
manera el clan de Mrs. Lowder. ¿Era
aquél un clan o no, o no había ya más
clanes en Londres? ¿Todo era nada más
que el constante e inútil agitarse —
como el del oleaje untuoso en medio del
Canal de la Mancha— de una multitud
heterogénea y opresiva _______ ______
_ _____? L o r d M a r k l a n z ó e s t a s p r e g u n t a s , q u e p a r e c i e r o n l a rg a s , y M i l l y
sintió que en cinco minutos ya había
enunciado demasiadas sin profundizar
n i n g u n a . Ta l v e z r e s u l t a b a s u g e s t i v o
pero no la había ayudado a establecer
distinciones: hablaba como si hubiese renunciado a ellas por un exceso de
experiencia. Se hallaba por lo tanto en
el extremo opuesto al de ella pero, por
lo mismo, también, como desorientado y flotante, aunque por su eventual
incoherencia —que debía de tener sus
razones, según suponía—, resultaba
u n a r e a l i d a d t a n r o t u n d a c o m o l a de
Mrs. Lowder o la de su sobrina. La ún i ca opinión qu e a r r i e s g ó s o b r e l a
primera de ellas fue que le parecía
una mujer extraordinaria, la más
extraordinaria y «más extraordinaria cuanto más se la conocía», y
s o b r e l a s e g u n d a s ó l o dijo que era
James’ Wings of the Dove
5
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s h e w a s t r e m e n d o u s l y, y e s , q u i t e t r e m e n d o u s l y, g o o d - l o o k i n g . I t w a s s o m e t i m e ,
she thought, before his talk showed his
cleverness, and yet each minute she believed in that mystery more, quite apart
from what her hostess had told her on
first naming him. Perhaps he was one of
t h e c a s e s s h e h a d h e a r d o f a t h o m e — those
characteristic cases of people in England
who concealed their play of mind so
much more than they advertised it.
Even Mr. Densher a little did that.
A n d w h a t made Lord Mark, at any rate,
so real either, when this was a trick he
had apparently so mastered? His type
somehow, as by a life, a need, an intention of its own, took all care for
vividness off his hands; that was
e n o u g h . I t w a s difficult to guess his
age—whether he were a young man who
looked old or an old man who looked
young; it seemed to prove nothing, as
against other things, that he was bald
and, as might have been said, slightly
stale, or, more delicately perhaps,
dry: there was such a fine little fidget
of preoccupied life in him, and his
eyes, at moments—though it was an
appearance they could suddenly
lose—were as candid and clear as
t h o s e o f a p l e a s a n t b o y . Ve r y n e a t ,
very light, and so fair that there was
little other indication of his
moustache than his constantly feeling
it—which was again boyish—he would
have affected her as the most intellectual person present if he had not
affected her as the most frivolous.
The latter quality was (152) rather in
his look than in anything else, though
he constantly wore his double eyeglass, which was, much more,
Bostonian and thoughtful.
The idea of his frivolity had, no
doubt, to do with his personal designation, which represented—as yet, for our
young woman, a little confusedly—a
connexion with an historic patriciate, a
c l a s s t h a t i n t u r n , a l s o c o n f u s e d l y, r e p resented an affinity with a social element she had never heard otherwise described than as “fashion.” The supreme
s o c i a l e l e m e n t i n N e w Yo r k h a d n e v e r
known itself but as reduced to that cate g o r y, a n d t h o u g h M i l l y w a s a w a r e t h a t ,
as applied to a territorial and political
a r i s t o c r a c y, t h e l a b e l w a s p r o b a b l y t o o
simple, she had for the time none other
a t h a n d . S h e p r e s e n t l y, i t i s t r u e , e n riched her idea with the perception that
her interlocutor was indifferent; yet this,
indifferent as aristocracies notoriously
were, saw her but little further,
inasmuch as she felt that, in the first
place, he would much rather get on with
her than not, and in the second was only
thinking of too many matters of his own.
If he kept her in view on the one hand
and kept so much else on the other--the
way he crumbed up his bread was a
103
tr. de Alberto Vanasco
X
t remendamente, sí, en verdad tremendamente bonita. Pasó algún tiempo antes de
que su conversación dejara traslucir su inteligencia, en la cual ella creía cada vez
más, independientemente de lo que Mrs.
Lowder le adelantara cuando por primera
vez se lo mencionó. Se trataba quizá de uno
de esos seres de los cuales había oído
h a b l a r m u c h o e n A m é r i c a , ________
_______ ___________ _____ seres que tratan de disimular la actividad de su espíritu más que de exhibirla. Aun Mr. Densher
sol í a h a c e r e s o . P e r o ¿ p o r q u é l o r d
Mark parecía tan real a pesar de insist i r e n a q u e l a r t i f i c i o ? Su tipo, de alguna manera—como si tuviese una vida propia, una necesidad, una intención que le
era personal—, lo obligaba a conducirse
así. Pero eso era todo. Difícilmente hubiera podido adivinarse su edad: si era un
joven con el aire de un viejo o un viejo que
parecía ser joven. El hecho de que fuera calvo, entre otras cosas, no probaba nada, ni
tampoco que se lo viese ligeramente rancio o —para decirlo un poco más delicadamente— seco; había en él una inefable
palpitación de vida inquieta, y sus ojos,
por momentos—aunque era una apariencia que podían perder de pronto— lucían
tan claros y cándidos como los de un encantador muchacho. Muy cuidado, muy
fino, y tan rubio que uno no hubiese tenido otra indicación de su bigote que su constante costumbre de arreglárselo —lo que
también era un rasgo juvenil—, lord Mark
podría haberla afectado como la persona
más intelectual de todas las presentes de
no haberla afectado como la más frívola.
Esta últim a c u a l i d a d r e s i d í a s o b r e
t o d o e n s u s ojos, aunque constantemente llevaba un par de lentes que eran
los más bostonianos y circunspectos
q u e p u d i e r a s o ñ a r s e.
La idea de su frivolidad, sin duda, estaba
relacionada con el título que acompañaba
su nombre y que representaba para Milly
—aunque un tanto confusamente— el parentesco con un patriciado histórico, con
una clase que —a su vez, también,
confusamente indicaba su afinidad con un
elemento social que ella nunca había oído
designar de otra manera que como «alta
sociedad». La suprema clase social de Nueva York se reconocía a sí misma reduciéndose a tal categoría y por más que Milly
sabía muy bien que aplicada a una aristocracia feudal y política, el rótulo resultaba
probablemente demasiado modesto, no tenía por el momento otro más a mano para
aplicarle. Enseguida, es verdad, ella enriqueció su concepto al advertir que su interlocutor era del todo indiferente, aunque
esto, dado que la indiferencia es propia de
la aristocracia, no la condujo mucho más
lejos, en la medida en que sentía, en primer
lugar, que él estaba cómodo con ella y, en
segundo lugar, que no pensaba sino en demasiados asuntos personales. Si por un lado
no la perdía a ella de vista y por el otro se
ocupaba en tantas otras cosas—su modo de
James’ Wings of the Dove
proof—why did he hover before her as a
potentially insolent noble? She couldn’t
have answered the question, and it was
precisely one of those that swarmed.
They were complicated, she might fairly
have said, by his visibly knowing, having known from afar off, that she was a
stranger and an American, and by his
none the less making no more of it than
if she and her like were the chief of his
d i e t . H e t o o k h e r, k i n d l y e n o u g h , b u t i m p e r t u r b a b l y , i r r e c l a i m a b l y, ( 1 5 3 ) f o r
granted, and it wouldn’t in the least help
t h a t s h e h e r s e l f k n e w h i m , a s q u i c k l y,
for having been in her country and
threshed it out. There would be nothing
for her to explain or attenuate or brag
about; she could neither escape nor
prevail by her strangeness; he would
h a v e , f o r t h a t m a t t e r, o n s u c h a s u b j e c t ,
m o r e t o t e l l h e r t h a n t o l e a r n f r o m h e r.
She might learn from HIM why she was
so different from the handsome girl—
w h i c h s h e d i d n ’ t k n o w, b e i n g m e r e l y
able to feel it; or at any rate might learn
from him why the handsome girl was so
d i f f e r e n t f r o m h e r.
desmenuzar el pan era una prueba—, ¿por
qué se pavoneaba frente a ella con la potencial insolencia de un noble? Ella no hubiera
podido responder a esta pregunta, que era una
de las tantas que se agolpaban en su espíritu. La complicación se debía, ella hubiese podido afirmar, a que lord Mark sabía, lo había
sabido desde un principio, que ella era extranjera y norteamericana, a pesar de lo cual no daba
a eso más importancia que si ella y sus semejantes fueran la base de su dieta. Él la tomaba
con bastante amabilidad, pero imperturbable,
irrevocablemente, como algo que daba por supuesto, y nada podía ayudarla el saber que él
había visitado Estados Unidos y conocido a
fondo su país. N o h a b í a n a d a q u e p u diera explicar o atenuar o de lo cual
pudiera jactarse: su calidad de extranjera no le servía ni para huir ni
para imponerse: él tenía, en cuanto
a e s o , m ás que enseñarle que lo que
podía aprender de ella. Él podía enseñarle por qué Kate Croy era tan distinta de ella,
aunque ella no la conocía y sólo podía intuir la diferencia, o, en todo caso, podía
aprender de él por qué ella era tan distinta
de Kate Croy.
On these lines, however, they would
30 m o v e l a t e r ; t h e l i n e s i m m e d i a t e l y l a i d
down were, in spite of his vagueness for
his own convenience, definite enough.
S h e w a s a l r e a d y, h e o b s e r v e d t o h e r ,
thinking what she should say on her
35 o t h e r s i d e — w h i c h w a s w h a t A m e r i c a n s
were always doing. She needn’t in conscience say anything at all; but
Americans never knew that, nor ever,
poor creatures, yes (SHE had interposed
40 t h e “ p o o r c r e a t u r e s ! ” ) w h a t n o t t o d o .
The burdens they took on—the things,
p o s i t i v e l y, t h e y m a d e a n a f f a i r o f ! T h i s
easy and after all friendly jibe at her
race was really for her, on her new
45 f r i e n d ’ s p a r t , t h e n o t e o f p e r s o n a l
recognition so far as she required it; and
she gave him a prompt and conscious
example of morbid anxiety by insisting
t h a t h e r d e sire to be, herself, “lovely” all
50 r o u n d w a s j u s t l y f o u n d e d o n t h e l o v e l y
way Mrs. Lowder had met her. He was dire c t l y i n t e r e s t e d i n t h a t , a n d i t w a s n o t
till afterwards she fully knew how much
more information about their friend he
55 h a d t a k e n t h a n g i v e n . H e r e a g a i n f o r
instance was a characteristic note: she
had, (154) on the spot, with her first
plunge into the obscure depths of a
society constituted from far back,
60 e n c o u n t e r e d t h e i n t e r e s t i n g p h e n o m e n o n
of complicated, of possibly sinister mot i v e . H o w e v e r, M a u d M a n n i n g h a m ( h e r
name, even in her presence, somehow
still fed the fancy) HAD, all the same,
65 b e e n l o v e l y, a n d o n e w a s g o i n g t o m e e t
h e r n o w q u i t e a s f a r o n a s o n e h a d o n e ’s
self been met. She had been with them
at their hotel—they were a pair—before
even they had supposed she could have
70 g o t t h e i r l e t t e r. O f c o u r s e i n d e e d t h e y
had written in advance, but they had
Sobre esto, no obstante, conversarían más
adelante; el diálogo inmediato —a pesar del
tono vago que él mantenía para su propia comodidad— fue bastante claro. Ella ya estaba
pensando —observó él— lo que debía decir a
su otro vecino, que era lo que las norteamericanas siempre hacían. No tenía necesidad, por
cierto, de decir nada en absoluto. Pero las norteamericanas nunca sabían lo que tenían que
hacer ni tampoco, pobres criaturas, sí (fue ella
quien interpuso lo de «pobres criaturas»), lo que
no había que hacer. ¡Las cargas que se imponían! ¡Las cosas, francamente, de las que hacían todo un embrollo! Esta superficial pero, a
fin de cuentas, amistosa chanza sobre sus compatriotas representaba para ella, por parte de su
reciente amigo, una nota de personal reconocimiento en la medida que ella lo esperaba; y
Milly le ofreció un espontáneo y consciente
ejemplo de ansiedad enfermiza al afirmarle, insistentemente, que su deseo de ser del
todo «encantadora» respondía a la encantadora manera con que Mrs. Lowder— la
había recibido. Él se interesó especialmente en esto y no fue sino hasta mucho después que ella comprendió cuánto más él
había recibido que dado sobre dicho tema.
Aquí otra vez se presentó una interesante
alternativa para Milly: al instante, con su
primera zambullida en las oscuras profundidades de una sociedad constituida desde
un tiempo inmemorial, ella se veía enfrentada al interesante fenómeno de complicados, posiblemente siniestros motivos. Sin
embargo, Maud Manningham (su nombre,
aun en su presencia, de alguna manera daba
riendas a la imaginación) había sido, de
todos modos, amabilísima, y ella pensaba
conducirse igualmente con ella. Había ido
al hotel a visitarlas —fue con su sobrina—
aun antes de que ellas pudieran suponer
que había recibido su carta. Ellas habían
escrito previamente, pero se apresuraron
5
10
15
20
25
morbid no es mórbido, sino morboso, enfermizo [de
mente], malsano [curiosidad], pesimista, deprimido. Si bien el DRAE dice en
morboso : 1. adj. enfermo. 2. Que causa enfermedad, o concierne a ella. 3. Que provoca reacciones mentales moralmente insanas o que es resultado de ellas. Una novela MORBOSA. Su obsesión por la muerte parece MORBOSA. 4. Que
manifiesta inclinación al morbo [a lo malsano].
mor·bid 1 a : of, relating to, or characteristic of
disease <morbid anatomy> b : affected with or
induced by disease <a morbid condition> c :
productive of disease <morbid substances> 2 :
abnormally susceptible to or characterized by
gloomy or unwholesome feelings 3 : GRISLY,
GRUESOME <morbid details> <morbid
curiosity>
mórbido se refiere a horrendo [guesome], horripilante [grisly], soft, delicate, tender. Sin embargo
el DRAE dice en mórbido: 1. adj. Que padece
enfermedad o la ocasiona. 2. Blando, delicado,
suave.
tr. de Alberto Vanasco
104
James’ Wings of the Dove
followed that up very fast. She had thus
engaged them to dine but two days later,
and on the morrow again, without
waiting for a return visit, without
5 waiting for anything, she had called
with her niece. It was as if she really
c a r e d f o r t h e m , a n d i t w a s m a g n i f icent
fidelity—fidelity to Mrs. Stringham, her
own companion and Mrs. Lowder ’s former
10 s c h o o l m a t e , t h e l a d y w i t h t h e c h a r m i n g
f a c e and the rather high dress d o w n t h e r e
at the end.
tr. de Alberto Vanasco
X
a viajar detrás de la misiva. Las invitó a
comer dos días después, pero a la mañana
siguiente, sin esperar que le devolvieran
la visita, sin esperar nada, pasó de nuevo
por el hotel con su sobrina. Era como si
realmente se preocupara por ellas, era un
magnífico ejemplo de fidelidad: fidelidad
hacia Mrs. Stringham, su compañera de
viaje, y antigua condiscípula de la dueña
de casa, aquella señora de rostro encantador, _______________ sentada allá en el otro
extremo de la mesa.
Lord Mark took in through his nippers
15 t h e s e b a l a n c e d a t t r i b u t e s o f S u s i e .
“But isn’t Mrs. Stringham’s fidelity
t h e n equally magnificent?”
Lord Mark examinó a través de sus anteojos
estos equilibrados atributos de Susan.
—Pero ¿no es la fidelidad de Mrs.
Stringham igualmente magnífica?
“Well, it’s a beautiful sentiment; but it
20 isn’t as if she had anything to GIVE.”
—Sí, es un sentimiento hermoso, pero no tanto
como si ella tuviera todavía algo para dar.
“Hasn’t she got you?” Lord Mark asked
without excessive delay.
—¿No la tiene a usted? —preguntó
ahora lord Mark.
25
“Me—to give Mrs. Lowder?”
Milly had clearly not yet seen herself in the light of such an offeri n g . “ O h I ’ m r ather a poor present;
and I don’t feel as if, even at that, I had
30 a s y e t q u i t e b e e n g i v e n . ”
—¿Yo? ¿Para ser dada a Mrs. Lowder?
—Milly, por lo visto, nunca se había pensado a sí misma como objeto de una transacción semejante—. Oh, yo soy un regalo demasiado pobre, y aunque fuese verdad, no
siento que me hayan ofrecido.
“ You’ve been shown, and if our friend
has jumped (155) at you it comes to the
same thing.” He made his jokes, Lord
35 Mark, without amusement for himself; yet
it wasn’t that he was grim. “To be seen, you
must recognise, IS, for you, to be jumped
at; and, if it’s a question of being shown,
here you are again. Only it has now been
40 taken out of your friend’s hands; it’s Mrs.
Lowder already who’s getting the benefit.
Look round the table, and you’ll make out,
I think, that you’re being, from top to bottom, jumped at.”
45
“Well then,” said Milly, “I seem also
to feel that I like it better than being made
fun of.”
—Usted ha sido mostrada, simplemente,
y nuestra amiga se ha lanzado sobre usted, lo
que viene a ser lo mismo. —Lord Mark hacía
sus bromas con expresión seria, pero sin que
por esto resultara hosco—. Ser mostrada,
para usted, significa ser asaltada, y si
de ser mostrada se trata, aquí está usted de nuevo. Solamente que ya no está
en manos de su amiga. Es Mrs. Lowder
quien obtiene ahora los beneficios.
Mire en torno y podrá darse cuenta, supongo, de que la están asaltando de
una punta a la otra.
50
Una de las cosas que Milly comprendió
más tarde —se pasaba la vida comprendiendo las cosas más tarde— fue que su compañero de mesa le había expresado así, en un
estilo muy propio, distinto de cualquier otro,
su viva consideración. Ella se preguntó cómo
lo había hecho, sin necesidad de elogios ni
confidencias. Se dijo, de todos modos, que la
había obligado a continuar y lo más extraño
fue la pregunta con que lo consiguió.
—Mrs. Lowder, ¿la conoce a usted bien?
It was one of the things she afterwards
saw—Milly was for ever seeing things afterwards—that her companion had here
had some way of his own, quite unlike any
one’s else, of assuring her of his consid55 eration. She wondered how he had done it,
for he had neither apologised nor protested. She said to herself at any rate that
he had led her on; and what was most odd
was the question by which he had done so.
60 “Does she know much about you?”
“No, she just likes us.”
Even for this his travelled lordship,
65 s e a s o n e d a n d s a t u r a t e d , h a d n o l a u g h . “ I
m e a n Y O U p a r t i c u l a r l y. H a s t h a t
lady with the charming face,
which IS charming, told her?”
70
M i l l y cast about. “Told her what?”
105
—Bien, entonces —dijo Milly— me parece también que me gusta más esto que ser
criticada.
—No, simplemente le gustamos.
Esto tampoco hizo reír al noble
maduro y experimentado.
—Me refiero a usted, en particular. Su
amiga, la señora de cara encantadora, que es
realmente encantadora, ¿le ha contado?
Milly dudó.
—¿Qué?
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“Everything.”
—Todo.
This, with the way he dropped it, again
considerably moved her—made her feel for a
5 moment that as a matter of course she was a
subject for disclosures. But she quickly found
her answer. “Oh as for that you must ask
HER.”
10
Su respuesta, por el modo en que él
la dejó caer, le hizo sentir nuevamente
que ella era objeto de revelaciones.
Pero rápidamente halló su réplica.
—Oh, en cuanto a eso, pregúntele a ella.
(156) “Your clever companion?”
—¿A su compañera?
“Mrs. Lowder. ”
—No. A Mrs. Lowder.
He replied to this that their hostess
15 was a person with whom there were certain liberties one never took, but that he
w as none the less fairly upheld, inasmuch
as she was for the most part kind to him
and as, should he be very good for a while,
20 she would probably herself tell him. “And
I shall have at any rate in the meantime
the interest of seeing what she does with
you. That will teach me more or less, you
see, how much she knows.”
25
Milly followed this—it was lucid,
but it suggested something apart. “How
much does she know about YOU?”
30
X
X
Lord Mark le explicó entonces que la dueña de la casa era una persona con la cual había ciertas libertades que nadie podía tomarse pero que él recibía un trato especialmente
considerado, por cuanto ella era casi siempre
muy atenta, y si se portaba bien durante un
tiempo probablemente ella misma se lo diría.
— Y y o , ____________ mientras tanto,
podré _______________ v e r q u é h a c e c o n
usted. Eso me enseñará más o menos
qué sabe de usted.
Milly siguió su pensamiento: era lúcido,
aunque le sugirió algo distinto.
—¿Y qué sabe ella sobre usted?
“ N o t h i n g , ” s a i d L o r d M a r k s e r e n e l y.
“But that doesn’t matter—for what she
does with me.” And then as to anticip a t e M i l l y ’s q u e s t i o n a b o u t t h e n a t u r e
of such doing: “This for instance—turn35 i n g m e s t r a i g h t o n f o r Y O U . ”
—Nada —dijo lord Mark con serenidad—
. Pero eso no influye en lo que hace conmigo. —Y agregó, como anticipándose a la pregunta de Milly sobre la naturaleza de lo que
podía hacer con él—: Esto, por ejemplo. Ponerme directamente al lado de usted.
The girl thought. “And you
mean she wouldn’t if she did
know—?”
La joven recapacitó.
—¿Quiere decir que no lo hubiera hecho
en caso de saber?...
He met it as if it were really a point.
“No. I believe, to do her justice, she still would. So you
can be easy.”
Él la interrumpió.
—No, creo, para hacerle justicia, que de
todos modos lo hubiera hecho. Así que puede estar tranquila.
Milly had the next instant then acted
on the permission. “Because you’re even
at the worst the best thing she has?”
Milly tomó esto como una concesión.
—¿Es porque usted, aun en el peor de los
casos, es lo mejor que ella tiene?
With this he was at last
amused. “I was till you came.
Yo u ’ r e t h e b e s t n o w. ”
Al oír esto por fin sonrió.
—Lo fui, hasta que llegó usted. Usted es
ahora lo mejor.
It was strange his words should have given
55 her the sense of his knowing, but it was positive that they did so, and to the extent of making her believe them, (157) though still with
wonder. That really from this first of their meetings was what was most to abide with her: she
60 accepted almost helplessly—she surrendered so
to the inevitable in it—being the sort of thing, as
he might have said, that he at least thoroughly
believed he had, in going about, seen enough of
for all practical purposes. Her submission was
65 naturally moreover not to be impaired by her
learning later on that he had paid at short
intervals, though at a time apparently just
previous to her own emergence from the obscurity
of extreme youth, three separate visits to New
70 York, w h e r e h i s n a m e a b l e f r i e n d s a n d h i s
contrasted contacts had been numerous.
Era extraño que estas palabras le diesen la impresión de su sabiduría, pero así
fue efectivamente, hasta el punto de que
creyó en ellas, aunque también con extrañeza. Eso era, de aquel primer encuentro
entre ellos, lo que Milly más recordaría:
había aceptado, se había rendido casi irremediablemente a la inevitabilidad de ser una
de esas personas —como él hubiera dicho—
que él creía haber visto demasiado por todas
partes con toda especie de propósitos prácticos. Esta sumisión, por supuesto, no iba a verse disminuida más tarde cuando se enteró de
que él había hecho tres visitas distintas a Nueva York, un poco antes de abandonar las brumas de la extrema juventud, y que había dejado allí numerosos amigos y conocidos.
Sus impresiones, sus recuerdos de
40
45
50
abide v. (past abided or rarely abode)
1 tr. (usu. in neg. or interrog.) tolerate, endure
(can’t abide him).
2 intr. (foll. by by) a act in accordance with
(abide by the rules). b remain faithful to
(a promise).
3 intr. archaic a remain, continue. b dwell.
4 tr. archaic sustain, endure.
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tr. de Alberto Vanasco
His impression, his recollection of the
w h o l e m i x e d q u a n t i t y, w a s s t i l l v i s i b l y
r i c h . I t h a d h e l p e d h i m t o p l a c e h e r, a n d
s h e w a s m o r e a n d m o r e s h a r p l y conscious
of having—as with the door sharply
s l a m m e d u p o n h e r a n d t h e g u a r d ’s h a n d
raised in signal to the train—been popp ed
into the compartment in which she was to
travel for him. It was a use of her that many
a girl would have been doubtless quick to
resent; and the kind of mind that thus, in
our young lady, made all for mere s e e i n g
a n d t a k i n g i s p r e c i s e l y o n e o f t h e charms
of our subject. Milly had p r a c t i c a l l y j u s t
learned from him, had made out, as it were,
from her rumbling compartment, that he
gave her the highest place among their
friend’s actual properties. She was a
success, that was what it came to, he
presently assured her, and this was what it
was to be a success; it always happened before one could k n o w i t . O n e ’s i g n o r a n c e
w a s i n f a c t o f t e n t h e
g r e a t e s t
p a r t
o f
i t .
“ Yo u h a v e n ’ t h a d t i m e y e t , ” h e s a i d ;
“this is nothing. (158) But you’ll
s e e . Yo u ’ l l s e e e v e r y t h i n g . Yo u
CAN, you know—everything you
dream of.”
toda aquella compleja magnitud, eran aún
visiblemente ricos. Eso lo ayudó a situarla y ella tenía la sensación, cada vez más
aguda y consciente —como si acabaran
de dar un portazo a sus espaldas y la mano
del guarda estuviese levantada dando la
señal de partida—, de haber sido empujada al compartimiento en el cual tenía
que viajar con él. Era algo por lo cual
muchas jóvenes se hubiesen resentido y
esa cualidad de espíritu con la cual Milly
tomaba las cosas tal como eran constituía
precisamente uno de los atractivos del
caso. Milly acababa de saber por él, había comprendido —por encima del estrépito del vagón que lord Mark le concedía, entre todas las actuales propiedades
de Mrs. Lowder, el mejor lugar. Ella tenía éxito, en eso resumía todo, le aseguró él en seguida, y tener éxito era precisamente aquello: siempre sucedía antes
de que uno pudiese saberlo. La ignorancia del beneficiado era precisamente uno
de sus componentes más importantes.
—Aunque usted todavía no ha tenido
tiempo—dijo él—. Pero ya lo verá. Esto
no es nada. Llegará a verlo todo. Usted
puede, usted sabe... verá todo lo que usted sueña.
w He made her more and more wonder;
she almost felt as if he were showing
her visions while he spoke; and
strangely enough, though it was visions
that had drawn her on, she hadn’t had
them in connexion—that is in such preliminary and necessary connexion—
w i t h s u c h a f a c e a s L o r d M a r k ’s , s u c h
eyes and such a voice, such a tone and
s u c h a m a n n e r. H e h a d f o r a n i n s t a n t t h e
effect of making her ask herself if she
were after all going to be afraid; so
distinct was it for fifty seconds that a
f e a r p a s s e d o v e r h e r. T h e r e t h e y w e r e
again—yes, certainly: Susie’s overture
to Mrs. Lowder had been their joke, but
they had pressed in that gaiety an electric bell that continued to sound. Positively while she sat there she had the
loud rattle in her ears, and she wondered during these moments why the
others didn’t hear it. They didn’t stare,
they didn’t smile, and the fear in her
that I speak of was but her own desire
t o s t o p i t . T h a t d r o p p e d , h o w e v e r, a s i f
the alarm itself had ceased; she seemed
to have seen in a quick though tempered
glare that there were two courses for
her, one to leave London again the first
thing in the morning, the other to do
n o t h i n g a t a l l . We l l , s h e w o u l d d o
nothing at all; she was already doing it;
more than that, she had already done it,
and her chance was gone. She gave
herself up—she had the strangest sense,
on the spot, of so deciding; for she had
turned a corner before she went on
again with Lord Mark. Inexpressive but
intensely significant, he met as no one
else could have done the very question
she had suddenly put to Mrs. (159)
Milly se hallaba cada vez más sorprendida: era como si él le hiciera ver
visiones mientras hablaba, y por algún extraño motivo, aunque esas visiones se
apoderaban de ella. No podía relacionarlas —es decir, hallar su primordial y necesaria conexión— con una cara como la
de lord Mark, con unos ojos semejantes y
semejante voz, con tal tono y tales modales. Él obtuvo durante un momento el
efecto de hacer que ella se preguntara si
ahora iba a tener miedo, pues durante
medio minuto el temor se apoderó patentemente de ella. Allí estaba de nuevo, sí,
sin duda alguna: el reencuentro de Susie
con Mrs. Lowder había empezado para
ellas como una diversión, pero ambas en
su alegría habían apretado un timbre que
ahora continuaba sonando. Efectivamente, mientras Milly se hallaba sentada junto a lord Mark, sentía el agudo
campanilleo en los oídos y se preguntó,
durante esos minutos, por qué los demás
no lo escuchaban. Nadie se asombraba,
nadie sonreía, y el miedo del cual he hablado no era sino su propio deseo de acallarlo. El ruido cesó, sin embargo, como
si el timbre mismo hubiera enmudecido,
y le pareció haber entrevisto, en un rápido aunque suave fogonazo, que había para
ella dos caminos: o dejar Londres en seguida, a primera hora de la mañana, o no
hacer nada en absoluto. Pero esto último
ya lo estaba haciendo. Es más, ya lo había hecho y no tenía alternativa. Ella se
abandonó. Tenía la extraña sensación, allí
mismo, de estar decidiéndolo, y cuando
siguió caminando junto a lord Mark había tomado un recodo. Inmutable, pero intensamente expresivo, él afrontó, como
ningún otro hubiera podido hacerlo, la
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Que amonesta, aconseja o exhorta
admonish v. tr. 1 reprove. 2 (foll. by to + infin., or that +
clause) urge. 3 give advice to. 4 (foll. by of) warn.
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Stringham on the Brunig. Should she
have it, whatever she did have, that
question had been, for long? “Ah so
possibly not,” her neighbour appeared
to reply; “therefore, don’t you see? I’M
t h e w a y. ” I t w a s v i v i d t h a t h e m i g h t b e ,
in spite of his absence of flourish; the
way being doubtless just IN that absence. The handsome girl, whom she
didn’t lose sight of and who, she felt,
k e p t h e r a l s o i n v i e w — M r s . L o w d e r ’s
striking niece would perhaps be the way
as well, for in her too was the absence
of flourish, though she had little else,
so far as one could tell, in common with
L o r d M a r k . Ye t h o w i n d e e d C O U L D o n e
tell, what did one understand, and of
what was one, for that matter, provisionally conscious but of their being
somehow together in what they repres e n t e d ? K a t e C r o y , f i n e b u t f r i e n d l y,
looked over at her as really with a guess
a t L o r d M a r k ’s e f f e c t o n h e r. I f s h e
could guess this effect what then did
she know about it and in what degree
had she felt it herself? Did that
represent, as between them, anything
particular, and should she have to count
with them as duplicating, as intensifying by a mutual intelligence, the relation into which she was sinking? Nothing was so odd as that she should have
to recognise so quickly in each of these
glimpses of an instant the various signs
of a relation; and this anomaly itself,
had she had more time to give to it,
might well, might almost terribly have
suggested to her that her doom was to
live fast. It was queerly a question of
the short run and the consciousness proportionately crowded.
misma pregunta que de pronto había formulado a Mrs. Stringham en el Brünig.
¿Conservaría ella todavía por mucho
tiempo —había sido la pregunta— lo que
poseía? «Ah, tal vez no», pareció responder su vecino. «Así que ya ve, debe seguirme a mí.» Era eso lo que quería decir, a pesar de su falta de ostentación, y
el camino consistía precisamente en esa
falta de ostentación. La hermosa sobrina
—que ella no perdía de vista y que a su
vez, estaba segura, no le sacaba los ojos
de encima—, la sorprendente sobrina de
Mrs. Lowder, quizá, podía ser el camino,
porque en ella también faltaba toda ostentación, aunque no tuviera nada más,
por lo que podía juzgar, en común con
lord Mark. Pero ¿cómo podía una decir
que había comprendido o que tenía conciencia de algo, a ese respecto, más allá
del hecho de que ambos representaban
l o m i s m o ? K a t e C r o y, d e l i c a d a p e r o
amablemente, la miraba como adivinando la influencia de lord Mark sobre ella.
Si adivinaba dicha influencia, ¿qué podía
saber entonces sobre la misma y en qué
medida la sentía obrar sobre ella? ¿Representaba, para ellos, algo particular, y
debía considerarlos como duplicando, intensificando por mutua inteligencia la relación en la cual ella se despeñaba? Lo
más raro era que hubiese podido reconocer tan velozmente en aquellas pocas miradas furtivas los diversos signos de un
entendimiento, y esta misma anomalía, si
hubiera podido dedicarle más tiempo, le
habría indicado claramente, casi terriblemente, que estaba condenada a vivir con
rapidez. Era cuestión de abreviar y, por
lo tanto, su conciencia se intensificaba
en proporción.
These were immense excursions for the
spirit of a young person at Mrs. Lowder ’s
mere dinner-party; (160) but what was so significant and so admonitory as the fact of
their being possible? What could they have
been but just a part, already, of the crowded
consciousness? And it was just a part
likewise that w h i l e p l a t e s w e r e c h a n g e d
and dishes presented and periods in the
banquet marked; while appearances
insisted and phenomena multiplied and
words reached her from here and there
like plashes of a slow thick tide; while
Mrs. Lowder grew somehow more stout
and more instituted and Susie, at her distance and in comparison, more thinly
improvised and more dif ferent—different,
that is, from every one and every thing:
it was just a part that while this process
went forward our young lady alighted,
came back, taking up her de s t i n y
again as if she had been able by
a wave or two of her wings to place hersel f b r i e f l y i n s i g h t o f a n a l t e r n a t i v e t o i t . Whatever it was it had
showed in this brief interval as better
t h a n t h e a l t e r n a t i v e ; a n d i t n o w presented
i t s e l f a l t o g e t h e r i n t h e i m a g e a n d in the
place in which she had left it. The i m a g e w a s
Eran colosales divagaciones para el espíritu de una joven en una simple comida
en casa de Mrs. Lowder, pero ¿qué podía
ser más significativo y admonitorio que el
hecho de que fueran posibles? ¿Qué podían
ser sino una parte de su intensa conciencia? Y fue una parte de ella, asimismo, que
mientras se cambiaban los cubiertos y se
presentaban los nuevos platos, y se desplegaban las diversas fases del menú; mientras los gestos se repetían y las escenas se
multiplicaban y las palabras llegaban hasta
ella como _____ una lenta y espesa marea;
mientras Mrs. Lowder se hacía más y más
poderosa y firme, y Susie, a la distancia y
por comparación, más endeble y diferente
—diferente, es decir, de todos los demás y
de todo—, fue una parte de su intensa conciencia también el que mientras todo esto
se llevaba a cabo, Milly descendiera de
nuevo de sus divagaciones, aterrizara haciéndose cargo otra vez de su destino como
si hubiese sido capaz, con uno o dos aleteos,
de elevarse hasta contemplar alguna otra alternativa del mismo. Pero el presente se
mostró, en aquel breve intervalo, mejor que
cualquier otra alternativa, y se le presentó
con la misma imagen y en el mismo lugar
donde lo había dejado. La imagen era esa
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tha t o f h e r b e i n g , a s L o r d M a r k h a d
declared, a success. This depended
more or less of course on his idea of
the thing—into which at present,
5 however, she wouldn’t go. But, renewing soon, she had asked him what
he meant then that Mrs. Lowder
would do with her, and he had
replied that this might safely be left.
10 “ S h e ’ l l g e t b a c k , ” h e p l e a s a n t l y s a i d ,
“ h e r m o n e y. ” H e c o u l d s a y i t t o o —
which was singular —without affecting her
either as vulgar or as “nasty”; and he had
soon explained himself by adding : “Nobody
15 here, you know, does anything for nothing.”
bethink 1 cause oneself to consider something 2
consider or ponder something carefully; «She
bethought her of their predicament» Remember,
recalled
se acordaronse había acordado
rejoinder reply, replicar
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X
que le mostraba —tal como lord Mark había dicho—su éxito de esa noche. Lo cual,
por supuesto, dependía bastante de lo que
él entendiese por éxito, aunque no quiso
profundizar por ahora en ese sentido. Y volviendo a la carga le preguntó qué suponía
que Mrs. Lowder pensaba hacer con ella y
él replicó que podía dejar eso sin temor en
manos de la dueña de casa.
—Ella recuperará —explicó gentilmente —
su dinero. —Él pudo decir esto
_____ s i n q u e p a r e c i e s e v u l g a r o
«sucio», y en seguida aclaró su
idea al añadir—: Aquí, ¿sabe?,
nadie hace nada gratuitamente.
“Ah if you mean that we shall reward
her as hard (161) as ever we can, nothing
i s m o r e c e r t a i n . B u t s h e ’s a n i d e a l i s t , ”
20 M i l l y c o n t i n u e d , “ a n d i d e a l i s t s , i n t h e
long run, I think, DON’T feel that they
lose.”
—Ah, si lo que usted quiere significar es
que la recompensaremos hasta donde sea posible, eso es muy cierto. Pero ella es una idealista —continuó Milly—, y los idealistas, en
última instancia, creo, no se sienten jamás
perjudicados.
Lord Mark seemed, within the limits of
25 his enthusiasm, to find this charming. “Ah
she strikes you as an idealist?”
Lord Mark, en la medida en que era capaz de entusiasmarse, halló esto admirable.
—Oh, ¿le dio la impresión de ser una idealista?
“She idealises US, my friend and me,
a b s o l u t e l y. S h e s e e s u s i n a l i g h t , ” s a i d
30 Milly. “That’s all I’ve got to hold on by.
So don’t deprive me of it.”
—A nosotras nos idealizó, a mi amiga y a
mí, totalmente. Nos vio bajo una luz ideal —
dijo M i l l y — . E s n u e s t r a ú n i c a r i q u e za. No nos quite eso.
“I wouldn’t think of such a thing
for the world. But do you suppose,” he
35 c o n t i n u e d a s i f i t w e r e s u d d e n l y i m portant for him—“do you suppose she
sees ME in a light?”
—No lo haría, por nada del mundo.
Pero ¿piensa usted —prosiguió, como si
la pregunta de pronto fuera importante
para él—, piensa usted que a mí también
me ve bajo una luz... ideal?
She neglected his question for a
40 l i t t l e , p a r t l y b e c a u s e h e r a t t e n t i o n a t tached itself more and more to the handsome girl, partly because, placed so near
their hostess, she wished not to show as
d i s c u s s i n g h e r t o o f r e e l y. M r s . L o w d e r ,
45 i t w a s t r u e , s t e e r i n g i n t h e o t h e r q u a r t e r
a course in which she called at subjects
as if they were islets in an archipelago,
continued to allow them their ease, and
Kate Croy at the same time steadily re50 vealed herself as interesting. Milly in fact
found of a sudden her ease—found it all as
she bethought herself that what Mrs.
Lowder was really arranging for was a
report on her quality and, as perhaps might
55 b e s a i d h e r v a l u e , f r o m L o r d M a r k . S h e
wished him, the wonderful lady, to have no
pretext for not knowing wha t he thought of
Miss Theale. Why his judgement so mattered remained to be seen; but it was this
60 d i v i n a t i o n t h a t i n a n y c a s e n o w d e t e r m i n e d M i l l y ’s re j o i n d e r . “ N o . S h e
knows you. She has probably reason
to. And you all here (162) know
each other—I see that—so far as
65 y o u k n o w a n y t h i n g . Y o u k n o w w h a t
y o u ’ r e u s e d t o , a n d i t ’s y o u r b e i n g
used to it—that, and that only—that
makes you. But there are things you
d o n ’t k n o w. ”
70
He took it in as if it might fairly,
Milly dejó la pregunta sin respuesta, por
un momento, en parte porque su atención
era atraída constantemente por la hermosa
muchacha y en parte porque, hallándose tan
próxima a la tía de ésta, no quería que la
sorprendiera discutiendo demasiado libremente sobre ella. Mrs. Lowder, en efecto,
por otro lado, intervenía en una carrera
donde pasaban sobre los temas como si fuesen los islotes de un archipiélago, y mientras tanto los dejaba a ellos tranquilos, y
Kate Croy, al mismo tiempo, se mostraba
interesante como nunca. Milly, de pronto, se
tranquilizó al comprender que lo que Mrs.
Lowder había preparado era un informe sobre sus cualidades y también, se hubiera
podido decir, sobre su valor, que lord Mark
debía rendirle. La espléndida señora no quería, bajo ningún pretexto, que él no supiera
lo que él mismo pensaba de Miss Theale. Por
qué su juicio era tan importante era algo que
quedaba por averiguar, pero fue esta intuición la que guió ahora su respuesta.
—No, a usted ella lo conoce bien. Debe
de tener sus motivos para conocerlo. Ustedes, aquí, se conocen todos mutuamente, eso
ya lo veo, en la medida que pueden conocerse. Saben cuáles son los hábitos de cada
uno y son esos hábitos, ésos y nada más, los
que los hacen a ustedes. Pero hay cosas que
usted ignora.
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Lord Mark tomó esto —para hacerle justi-
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tr. de Alberto Vanasco
to do him justice, be a point.
“Things that I don’t—with all the pains I
take and the way I’ve run about the world
to leave nothing unlearned?”
cia— como si fuera un simple comentario.
—¿Cosas que yo ignoro, con todo el trabajo que me he tomado y lo que he andado
por todo el mundo para saberlo todo?
Milly thought, and it was perhaps the
very truth of his claim—its not being
negligible—that sharpened her impat i e n c e a n d t h e r e b y h e r w i t . “ Yo u ’ r e
10 b l a s e , b u t y o u ’ r e n o t e n l i g h t e n e d .
Yo u ’ r e f a m i l i a r w i t h e v e r y t h i n g , b u t
conscious really of nothing. What I
mean is that you’ve no imagination.”
Milly recapacitó, y su impaciencia, respondiendo tal vez a la verdadera intención
de lord Mark —lo cual no debe desecharse—
, aumentó junto con su ingenio.
—Usted es blasé pero no iluminado.
Todo le es familiar pero realmente no tiene conciencia de nada. Lo que quiero decir es que le falta imaginación.
15
Lord Mark, entonces, echó su cabeza hacia
atrás, barriendo con los ojos el otro extremo de
la habitación, y mostrándose por fin tan completamente divertido que terminó por atraer la atención de su anfitriona. Sin embargo, Mrs. Lowder
se limitó a sonreír como indicándole a Milly que
era precisamente algo picante lo que ella esperaba y luego reinició, con un chasquido de las
hélices, su crucero a través de las islas.
—¡Oh, ya he escuchado eso —respondió
lord Mark— antes!
5
Lord Mark at this threw back his head,
ranging with his eyes the opposite side of
the room and showing himself at last so
much more flagrantly diverted that it
fairly attracted their hostess’s notice. Mrs.
20
Lowder, however, only smiled on Milly for
racy 1 lively and vigorous in style. 2 risqué,
a sign that something racy was what she
suggestive. 3 having characteristic qualities in a
high degree (a racy flavour). Veloz, insolente,
had expected, and resumed, with a splash
típìco, importante, animada, sabroso, picante
of her screw, her cruise among the islands.
1(of a person’s manner, literary style, etc.) having a
distinctively lively and spirited quality; fresh
“Oh I’ve heard that,” the young man
2 having a characteristic or distinctive flavour 25 replied, “before!”
example: a racy wine
3 suggestive; slightly indecent; risqué example: a racy
comedy
“There it is then. You’ve heard every1 a : full of zest or vigor b : having a strongly marked
thing
before. You’ve heard ME of course
quality : PIQUANT <a racy flavor> c : RISQUé,
before, in my country, often enough.”
SUGGESTIVE 2 : having the distinctive quality
of something in its original or most characteristic 30
form synonym see PUNGENT
35
—Ahí está. Usted ya lo ha escuchado
todo antes. También me ha escuchado a
mí, en mi país, muchísimas veces.
“Oh never too often,” he protested.
“I’m sure I hope I shall still hear you
again and again.”
—Oh, nunca demasiadas —protestó él—, y espero escucharla todavía
muchas más.
“But what good then has it done
you?” the girl went on as if now
frankly to amuse him.
—Pero ¿qué bien le puede hacer eso? —
preguntó la muchacha como decidida ya a
divertirlo abiertamente.
“Oh you’ll see when you know me.”
—Oh, lo verá apenas me conozca.
40
perverse 1 perverso, malvado, depravado
2 obstinado, terco, caprichoso,
contumaz, adverso, contrario
“But most assuredly I shall never
know you.”
—Aunque lo más seguro es que nunca llegue a conocerlo.
(163) “Then that will be exactly, ” h e
45 laughed, “the good!”
—Ahí tiene exactamente —rió él— el
bien que puede hacerme.
If it established thus that they couldn’t
or wouldn’t mix, why did Milly none the
less feel through it a perverse quickening
of the relation to which she had been in
spite of herself appointed? What queerer
consequence of their not mixing than their
talking—for it was what they had arrived
at—almost intimately? She wished to get
a w a y f r o m h i m , o r i n d e e d , m u c h r a t h e r,
away from herself so far as she was
present to him. She saw already—wonderful creature, after all, herself too—that
there would be a good deal more of him
to come for her, and that the special sign
of their intercourse would be to keep herself out of the question. Everything else
might come in—only never that; and with
such an arrangement they would perhaps
even go far. T h i s i n f a c t m i g h t q u i t e h a v e
begun, on the spot, with her returning
again to the topic of the handsome girl.
If she was to keep herself out she could
naturally best do so by putting in somebody else. She accordingly put in Kate
C r o y, b e i n g r e a d y t o t h a t e x t e n t — a s s h e
Si esto dejaba sentado que ambos no podían, o no querían entenderse, ¿por qué a
pesar de todo sentía Milly, perversamente, un recrudecimiento de esa relación para
la cual, a pesar suyo, había sido elegida?
¿Podía haber más extraña consecuencia de
ese distanciamiento que aquella conversación —porque a eso habían llegado— casi
íntima? Ella hubiera querido huir de su
lado o más bien, por cierto, huir de ella
misma mientras él estuviese presente.
Milly comprendió ya —extraordinaria criatura, después de todo, ella también— que
aún tenía que conocerlo y tratarlo mucho
más y que la condición particular de ese
trato sería excluirla a ella por completo de
la cuestión. Todo lo demás, se podía contemplar, pero eso, nunca; y con tal arreglo
podrían ir muy lejos. Esto en efecto pudo
comenzar en seguida cuando Milly volvió
al tema de la hermosa sobrina. Si ella debía excluirse lo mejor era introducir a algún otro, por lo que recurrió a Kate Croy,
estando dispuesta —como no habían vacilado en hacer con ella— a sacrificarla si
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was not at all afraid for her—to sacrifice
h e r i f n e c e s s a r y. L o r d Mark himself, for
that matter, had made it easy by saying a
little while before that no one among them
did anything for nothing. “What then”—she
was aware of being abrupt—“does Miss
Croy, if she’s so interested, do it for? What
has she to gain by HER lovely welcome?
Look at her NOW! ” Milly broke out with
characteristic freedom of praise,
though pulling herself up also with a
compunctious “Oh!” as the direction
thus given to their eyes happened to
c o i n c i d e ( 1 6 4 ) w i t h a t u r n o f K a t e ’s
face to them. All she had meant to do
was to insist that this face was fine; but
what she had in fact done was to renew
again her effect of showing herself to
its possessor as conjoined with Lord
Mark for some interested view of it. He
h a d , h o w e v e r, p r o m p t l y m e t h e r
question.
“To g a i n ? Why your acquaintance.”
tr. de Alberto Vanasco
fuera necesario. El mismo lord Mark facilitó las cosas pues había dicho, unos momentos antes, que ninguno de ellos era
capaz de hacer algo gratuitamente.
—¿Qué espera entonces —tuvo conciencia de su brusquedad—, conseguir Miss
Croy con esto, ya que es tan interesada?
¿Qué piensa ganar con la espléndida acogida que nos ha brindado? ¡Mírela ahora!
Milly prorrumpió en elogios con su habitual desenvoltura, pero debió contenerse
en seguida con un compungido «Oh» cuando la dirección que dio a sus miradas coincidió exactamente con un giro del rostro de
Kate hacia ellos. Todo lo que había querido hacer era insistir en la belleza de ese
rostro, pero lo único que consiguió en realidad fue renovar el efecto de mostrar a Kate
como cómplice de lord Mark en alguna interesada manera de examinarlo. Lord Mark,
sin embargo, contestó rápidamente su pregunta.
—¿Qué puede ganar? Bien, conocerla a usted.
25
“ We l l , w h a t ’s m y a c q u a i n t a n c e t o
HER? She can care for me—she must feel
that—only by being sorry for me; and
that’s why she’s lovely: to be already will30 i n g t o t a k e t h e t r o u b l e t o b e . I t ’ s t h e
h e i g h t of the disinterested.”
—Sí, pero ¿qué significa eso para ella?
Ella puede preocuparse por mí, ésa debe de
ser su impresión, solamente sintiendo pena
por mí, y eso es lo que la hace adorable:
que esté dispuesta desde ahora a hacerlo.
Es el colmo del desinterés.
There were more things in this than
one that Lord Mark might have taken up;
35 but in a minute he had made his choice.
“Ah then I’m nowhere, for I’m afraid
I’M not sorry for you in the least.
What do you make then,” he asked,
“of your success?”
40
Había en ello más de un aspecto al que
lord Mark podía responder, pero en un segundo había hecho su elección.
—Ah, entonces yo estoy perdido, porque me temo que no siento ninguna pena
por usted. ¿Qué importancia le da —preguntó— a su éxito?
“Why just the great reason of all. It’s
just because our friend there sees it that
she pities me. She understands,” Milly
45 said; “she’s better than any of you. She’s
beautiful.”
—Justamente ésa es la razón de todo. Es
porque nuestra amiga ve mi éxito que precisamente se conduele. Ella comprende—dijo
Milly—. Es mejor que cualquiera de ustedes.
Ella es hermosa.
He appeared struck with this
at last—with the point the girl
50 m a d e o f i t ; t o w h i c h s h e c a m e
back even after a diversion created by a dish presented between
them. “Beautiful in character, I
s e e . I S s h e s o ? Yo u m u s t t e l l m e
55 a b o u t h e r . ”
Lord Mark pareció conmoverse por
fin, por la importancia que la joven
daba a esto, y retomó el asunto aun después de la distracción que introdujo
una bandeja presentada entre ambos.
—Tiene un hermoso carácter, veo. ¿Es
realmente así? Tiene que hablarme sobre
ella.
Milly wondered. “But haven’t you
known her longer than I? Haven’t you seen
her for yourself?”
Milly se asombró.
—¿Cómo? ¿No la conoce mejor que yo?
¿No la puede juzgar usted mismo?
“No—I’ve failed with her. It’s no use.
I don’t make her out. And I assure you I
really should like to.” His assurance had
in fact for his companion a positive sug65 g e s t i o n o f s i n c e r i t y ; h e a f f e c t e d h e r a s
(165) now saying something he did feel;
and she was the more struck with it as she
was still conscious of the failure even of
curiosity he had just shown in respect to
70 herself. She had meant something—though
indeed for herself almost only—in
—No, con ella no he podido. Ha sido inútil. No la comprendo. Y le aseguro que me
gustaría comprenderla.
Esta afirmación tuvo para su compañera de mesa una efectiva sugestión de
sinceridad. Le pareció que ahora expresaba lo que sentía, y se sorprendió más
aún al recordar la total falta de curiosidad que él había evidenciado respecto de
ella. Milly había querido decir algo—
aunque por cierto sólo para sí misma—
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beguile v.tr. 1 charm; amuse. 2 divert attention
pleasantly from (toil etc.). 3 (usu. foll. by of, out
of, or into + verbal noun) delude; cheat (beguiled
him into paying).
Engañar (delude), seducir, engatusar (charm away),
entretener (time), persuadir
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bewitched, spellbound, deceived, fascinated
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speaking of their friend’s natural pity; it
had doubtless been a note of questionable
taste, but it had quavered out in spite of
her and he hadn’t so much as cared to enquire “Why ‘natural’?” Not that it wasn’ t
really much better for her that he
shouldn’t: explanations would in truth
have taken her much too far. Only she now
perceived that, in comparison, her word
about this other person really “drew” him;
a n d t h e r e w e r e t h i n g s i n t h a t p r o b a b l y,
many things, as to which she would learn
more and which glimmered there already
as part and parcel of that larger “real”
with which, in her new situation, she
was to be beguiled. It was in fact at the
very moment, this element, not absent
from what Lord Mark was further saying.
“So you’re wrong, you see, as to our
k n o w i n g a l l a b o u t e a c h o t h e r. T h e r e a r e
cases where we break down. I at any rate
g i v e H E R u p — u p , t h a t i s , t o y o u . Yo u
must do her for me—tell me, I mean,
w h e n y o u k n o w m o r e . Yo u ’ l l n o t i c e , ” h e
pleasantly wound up, “that I’ve confidence in you.”
refiriéndose a la natural piedad de sus
amigos. Había sido indudablemente una
nota de cuestionable gusto, pero había
surgido a pesar de ella, y lord Mark ni
siquiera se preocupó de preguntar «¿Por
qué natural?». No es que a ella le hubiese convenido que lo preguntara: las explicaciones la hubieran llevado muy lejos. Sólo que ahora percibía. Por comparación, que sus palabras sobre Kate realmente lo «atraían», y había en eso muchas cosas, tal vez demasiadas, que iría
conociendo, y que se vislumbraban ya
como una parte de esa realidad más amplia que desde ese momento, en su nueva
situación, habría de fascinarla. No estaba ausente, en aquel mismo momento, de
lo que lord Mark decía.
—Así que, como ve, se equivoca si piensa que nos conocemos todos perfectamente.
Hay casos en que fracasamos. De todas maneras, yo ya he desistido, quiero decir, se la
cedo a usted. Hágalo por mí y después me
informará, cuando sepa algo. Se dará cuenta
—terminó con simpatía— de que le tengo
confianza.
“Why shouldn’t you have?” Milly
asked, observing in this, as she thought, a
fine, though for such a man a surprisingly
a r t l e s s , f a t u i t y. I t w a s a s i f t h e r e m i g h t
have been a question of her falsifying for
the sake of her own show—that is of the
failure of her honesty to be proof against
her desire to keep well with him herself.
She didn’t, none the less, otherwise (166)
protest against his remark; there was something else she was occupied in seeing. It
was the handsome girl alone, one of his
own species and his own society, who had
made him feel uncertain; of his certainties
about a mere little American, a cheap exotic, imported almost wholesale and whose
habitat, with its conditions of climate,
growth and cultivation, its immense profusion but its few varieties and thin development, he was perfectly satisfied. The
marvel was too that Milly understood his
satisfaction—feeling she expressed the
truth in presently saying: “Of course; I
make out that she must be difficult; just as
I see that I myself must be easy.” And that
was what, for all the rest of this occasion,
remained with her—as the most interesting
thing that COULD remain. She was more
and more content herself to be easy; she
would have been resigned, even had it been
brought straighter home to her, to passing
for a cheap exotic. Provisionally, at any
rate, that protected her wish to keep herself,
with Lord Mark, in abeyance. They HAD all
a ff e c t e d h e r a s i n e v i t a b l y k n o w i n g e a c h
o t h e r, a n d i f t h e h a n d s o m e g i r l ’s p l a c e
among them was something even their initiation couldn’t deal with—why then s h e
would indeed be a quantity.
—¿Por qué no habría de tenerla? —preguntó Milly, advirtiendo en sus últimas palabras una sutil, aunque tratándose de él, totalmente ingenua fatuidad.
Era como sugerir la posibilidad de que
ella pudiese mentir para lucirse, de que su
honestidad no pudiera resistir el deseo de
quedar bien con él. No protestó sin embargo por dicha observación, ocupada
como estaba en contemplar otras cosas. La
única que había conseguido desconcertarlo
era aquella hermosa joven de su propia
especie y categoría social; en cambio, se
sentía completamente seguro de aquella
pequeña norteamericana, de barato exotismo, importada casi al por mayor, y cuyo
ámbito natural —con sus condiciones de
clima, de producción y de cultivo, con su
inmensa profusión, aunque pocas variedades y escaso desarrollo— no le deparaban
ninguna inquietud. Lo extraordinario era
que Milly entendiera esta seguridad, lo que
expresó sinceramente al decirle:
—Claro, entiendo que ella debe de
ser difícil, así como veo que yo soy
muy fácil. —Y esto fue lo que conservó durante el resto de la noche como
lo más digno de ser recordado.
Se conformó con ser fácil y aceptó —
lo había aceptado desde el primer
momento representar un barato exotismo.
Eso, de todos modos, favorecería provisionalmente su deseo de mantenerse —
con lord Mark— a la espera. Le había
parecido que debían conocerse todos, los
unos a los otros, y si la bella Kate Croy
resultaba dificultosa aun para los iniciados, bien, entonces el suyo debía de ser
un valor no despreciable.
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aloft 1 high up; overhead. 2 upwards.
Arriba, en alto, por encima
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(167) Book Fourth, Chapter 2
8
That sense of quantities, separate or
m i x e d , w a s r e a l l y, n o d o u b t , w h a t m o s t
prevailed at first for our slightly gasping
American pair; it found utterance for
them in their frequent remark to each
other that they had no one but themselves
to thank. It dropped from Milly more
than once that if she had ever known it
was so easy—! though her exclamation
mostly ended without completing her
i d e a . T h i s , h o w e v e r, w a s a t r i f l e t o M r s .
Stringham, who cared little whether she
meant that in this case she would have
come sooner. She couldn’t have come
sooner, and she perhaps on the contrary
meant—for it would have been like her—
t h a t s h e wouldn’t have come at all; why it
was so easy bei n g a t a n y r a t e a m a t t e r a s
to which her companion had begun
quickly to pick up views. Susie kept some
of these lights for the present to herself,
since, freely communicated, they might
have been a little disturbing; with which,
m o r e o v e r, t h e q u a n t i t i e s t h a t w e s p e a k o f
as surrounding the two ladies were in
many cases quantities of things—and of
other things—to talk about. Their
immediate lesson accordingly was that
they just had been caught up by the incalculable strength of a wave that was
actually holding them aloft and that
would naturally dash them wherever it
liked. They meanwhile, we hasten to add,
made the best of their precarious position,
and if Milly had had no other help (168)
for it she would have found not a little in
t h e s i g h t o f S u s a n S h e p h e r d ’s s t a t e . The
girl had had nothing to say to her, for three
days, about the “success” announced by
Lord Mark—which they saw, besides, otherwise established; she was too taken up,
t o o t o u c h e d , b y S u s i e ’s o w n e x a l t a t i o n .
Susie glowed in the light of her justified
faith; everything had happened that she had
been acute enough to think least probable;
she had appealed to a possible delicacy in
Maud Manningham—a delicacy, mind you,
but BARELY possible—and her appeal had
been met in a way that was an honour to
human nature. This proved sensibility of
the lady of Lancaster Gate performed verily for both our friends during these first
days the office of a fine floating gold-dust,
something that threw over the prospect a
harmonising blur. The forms, the colours
behind it were strong and deep—we have
seen how they already stood out for Milly;
b u t n o t h i n g , c o m p a r a t i v e l y, h a d h a d s o
much of the dignity of truth as the fact of
Maud’s fidelity to a sentiment. That was
what Susie was proud of, much more than
of her great place in the world, which she
was moreover conscious of not as yet
wholly measuring. That was what was more
vivid even than her being—in senses more
worldly and in fact almost in the degree
of a revelation—English and distinct and
positive, with almost no inward but with
the finest outward resonance.
Esa impresión de valores no despreciables
juntos o separados—fue sin duda la que en un
primer momento prevaleció para nuestras dos
norteamericanas, ligeramente anhelantes. La
expresaban en sus frecuentes y mutuas observaciones diciendo que a nadie debían agradecérselo sino a ellas mismas. Milly declaró más
de una vez «¡que si ella hubiese sabido!», aunque esta exclamación generalmente se interrumpía sin llegar a redondear su pensamiento. Esto,
sin embargo, revestía escasa importancia para
Mrs. Stringham, quien poco se preocupaba de
averiguar si lo que quería decir era que en caso
de haberlo sabido hubiera venido antes. No
habría podido hacerlo, y quizá, por el contrario, lo que significaba era que —muy de acuerdo con su temperamento— no hubiera venido de ninguna manera. Por qué resultaba
tan fácil fue un asunto respecto del cual su
compañera rápidamente empezó a reunir impresiones. Susie reservó muchas de éstas para
sí misma ya que si las comunicaba abiertamente hubieran causado no pocos trastornos.
Además, los valores que según hemos dicho
asediaban a las dos amigas eran, en muchos
casos, valores de cosas —y de otras cosas—
de las cuales tenían que hablar. La lección
inmediata, por lo tanto, que recibieron, fue
que acababan de ser arrebatadas ______
________ ______ _ _ _ _ p o r u n a o l a
q u e l a s m a n t e n í a e n l o alto y que
p o d í a estrellarlas a su gusto. Pero mientras tanto, debemos apresurarnos a aclarar, ambas sacaban todo el partido posible
de su precaria situación y si Milly no tenía otro incentivo le bastaba con el espectáculo del entusiasmo de Susan Shepherd.
La joven no le hizo ningún comentario,
durante los tres días que siguieron, sobre el «éxito» presagiado por lord Mark, que por otra parte comprobaban de muchas maneras. Milly se
sentía demasiado absorbida, demasiado apresada por la propia exaltación de Susie. Susie resplandecía con la luz de su justificada fidelidad:
todo había sucedido, aun lo que su perspicacia
le había hecho creer menos probable: había apelado a una posible delicadeza por parte de Maud
Manningham —una delicadeza meramente posible, entiéndase bien— y había recibido una respuesta que hacía honor a la naturaleza humana.
Esta probada sensibilidad de la dueña de
Lancaster Gate obró durante esos primeros días,
para nuestras dos amigas, a manera de una fina
nube de polvo dorado flotante que esfumaba
agradablemente su contorno. Detrás de esa
bruma las formas, los colores, eran nítidos y
profundos —ya hemos visto cómo se delinearon ante Milly—, pero nada, en comparación,
ostentaba tanto la dignidad de la verdad como
esa constancia de Maud en un sentimiento. Eso
era lo que motivaba el orgullo de Susie, mucho más que el lugar que su amiga ocupaba en
el mundo —lo que por otra parte no había podido aún evaluar totalmente—, mucho más
también que su condición —desde el punto de
vista más mundano y casi en el grado de una
revelación— de ser inglesa, distinta, positiva,
sin vibraciones interiores pero con las más delicadas resonancias externas.
113
X
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
S u s a n S h e p h e r d ’s w o r d f o r h e r, a g a i n
a n d a g a i n , w a s t h a t s h e w a s “ l a rg e ” ; y e t
it was not exactly a case, as to the soul,
of echoing chambers: she might have been
likened rather to a capacious receptacle,
(169) originally perhaps loose, but now
drawn as tightly as possible over its accumulated contents—a packed mass, for
h e r A m e r i c a n a d m i r e r, o f c u r i o u s d e t a i l .
W h e n t h e l a t t e r g o o d l a d y, a t h o m e , h a d
handsomely figured her friends as not
small—which was the way she mostly figured them—there was a certain implication that they were spacious because they
w e r e e m p t y. M r s . L o w d e r, b y a d i ff e r e n t
l a w, w a s s p a c i o u s b e c a u s e s h e w a s f u l l ,
because she had something in common,
even in repose, with a projectile, of great
size, loaded and ready for use. That ind e e d , t o S u s i e ’s r o m a n t i c m i n d , a n nounced itself as half the charm of their
renewal—a charm as of sitting in springtime, during a long peace, on the daisied
grassy bank of some great slumbering fort r e s s . Tr u e t o h e r p s y c h o l o g i c a l i n s t i n c t s ,
c e r t a i n l y, M r s . St r i n g h a m h a d n o t e d t h a t
the “sentiment” she rejoiced in on her
o l d s c h o o l m a t e ’s p a r t w a s a l l a m a t t e r
of action and movement, was not, save
for the interweaving of a more frequent
plump “dearest” than she would herself
perhaps have used, a matter of much
o t h e r e m b r o i d e r y. S h e b r o o d e d w i t h
interest on this further mark of race,
feeling in her own spirit a different
e c o n o m y. T h e j o y, f o r h e r, w a s t o k n o w
why she acted—the reason was half the
business; whereas with Mrs. Lowder
there might have been no reason: “why”
was the trivial seasoning-substance,
the vanilla or the nutmeg, omittable
from the nutritive pudding without
s p o i l i n g i t . M r s . L o w d e r ’s d e s i r e w a s
clearly sharp that their young companions should also prosper together; and
Mrs. Stringham’s account of it all to
M i l l y, d u r i n g t h e f i r s t d a y s , w a s t h a t
when, at Lancaster (170) Gate, she was
not occupied in telling, as it were,
about her, she was occupied in hearing
m u c h o f t h e h i s t o r y o f h e r h o s t e s s ’s
brilliant niece.
La palabra que Susan Shepherd empleaba, una y otra vez, para referirse a ella, era
«colosal», aunque no comparando su alma
con enormes ámbitos sonoros sino más bien
viéndola como un receptáculo de gran capacidad, en un principio tal vez flojo pero ahora sometido a la máxima tensión por los contenidos acumulados: una masa compacta —
eso era para su admiradora norteamericana—
de curiosos detalles. Cuando Susie encontraba en Estados Unidos a sus amigos «colosales» —que era la forma en que más comúnmente los clasificaba— quería dar a entender que eran espaciosos porque estaban
vacíos. Mrs. Lowder, por una ley muy diferente, era espaciosa porque estaba llena,
porque tenía algo en común, aun en reposo,
con un proyectil de gran calibre, cargado
y listo para hacer fuego. Esto, para el alma
romántica de Susie, constituía la mitad del
encanto que tenía aquel reencuentro, un
encanto similar al que produce sentarse en
primavera, durante una larga paz, en los
canteros floridos y cubiertos de césped de
una enorme fortaleza inactiva. Fiel a sus instintos psicológicos, Mrs. Stringham había
advertido que el «sentimiento» que
reencontraba en su antigua compañera de colegio se traducía casi exclusivamente en acción y movimiento, sin otra manifestación
que los súbitos «querida», intercalados con
más frecuencia de lo que ella misma hubiese sido capaz de imaginar. Caviló, con interés, sobre esta nueva cualidad de la raza, sintiendo que su propio espíritu reaccionaba de
otra manera. La satisfacción, para ella, consistía en saber por qué se actuaba: la razón
era lo más importante del asunto. En cambio, para Mrs. Lowder la razón no existía:
el «porqué» de algo era apenas el superfluo
condimento de un postre, la vainilla o la nuez
moscada que se puede omitir sin menoscabar el valor nutritivo de la torta. El vivo deseo de Mrs. Lowder, sin duda alguna, era que
las dos jóvenes que las acompañaban se entendiesen también por su lado, y según le
confió Mrs. Stringham a Milly, en esos primeros días, cuando no estaba, en Lancaster
Gate, ocupada en hablar sobre ella, era porque estaba dedicada a escuchar las historias
acerca de la deslumbrante sobrina de su antigua condiscípula.
T h e y h a d p l e n t y, o n t h e s e l i n e s , t h e
two elder women, to give and to take, and
it was even not quite clear to the pilgrim
from Boston that what she should mainly
have arranged for in London was not a
60 s e r i e s o f t h r i l l s f o r h e r s e l f . S h e h a d a b a d
conscience, indeed almost a sense of imm o r a l i t y, i n h a v i n g t o r e c o g n i s e t h a t s h e
w a s , a s s h e s a i d , c a r r i e d a w a y. S h e
laughed to Milly when she also said that
65 s h e d i d n ’t k n o w w h e r e i t w o u l d e n d ; a n d
the principle of her uneasiness was that
M r s . L o w d e r ’s l i f e b r i s t l e d f o r h e r w i t h
elements that she was really having to
look at for the first time. They repre70 s e n t e d , s h e b e l i e v e d , t h e w o r l d , t h e w o r l d
that, as a consequence of the cold shoul-
Ambas tenían mucho para decirse
sobre todo esto, y la viajera de Boston
no estaba muy segura de no haber organizado para sí en Londres nada más
que una larga serie de vivas emociones.
Tenía un sentimiento de culpa, casi una impresión de inmoralidad, al reconocer —como
ella decía— que se había dejado arrastrar. Se
reía al comentarle a Milly, también, que no
sabía dónde terminaría aquello, y el principal motivo de su intranquilidad se fundaba
en que la vida de Mrs. Lowder se hallaba erizada de elementos que ella afrontaba por primera vez. Esos elementos, según suponía, representaban el mundo, un mundo que, como
consecuencia de la indiferente espalda que los
Antepasados Peregrinos le habían vuelto,
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depute v. & n. — v.tr. (often foll. by to) 1 appoint as a
deputy. 2 delegate (a task, authority, etc.) (deputed the
leadership to her).
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tr. de Alberto Vanasco
der turned to it by the Pilgrim Fathers,
had never yet boldly crossed to Boston—
it would surely have sunk the stoutest
Cunarder—and she couldn’t pretend that
she faced the prospect simply because
Milly had had a caprice. She was in the
act herself of having one, directed precisely to their present spectacle. She
could but seek strength in the thought
that she had never had one—or had never
yielded to one, which came to the same
t h i n g — b e fore. The sustaining sense of it
all moreover as literary material—that
q u i t e d r o p p e d f r o m h e r. S h e m u s t w a i t ,
a t a n y r a te, she should see: it struck her, so far
as sh e h a d g o t , a s v a s t , o b s c u r e , l u r i d .
She reflected in the watches of the
night that she was probably just going
to love it for itself—that is for itself
a n d M i l l y. T h e o d d t h i n g w a s t h a t s h e
c o u l d t h i n k o f M i l l y ’s ( 1 7 1 ) l o v i n g i t
without dread—or with dread at least
not on the score of conscience, only on
the score of peace. It was a mercy at
all events, for the hour, that their two
s p i r i t s j u m p e d t o g e t h e r.
nunca se había atrevido cruzar hasta Boston
—seguramente hubiera mandado a pique al
más fuerte paquebote de la compañía Cunard—
y no se podía pretender ahora que ella lo afrontara sin más ni más porque Milly había tenido
un capricho. Sucedía que ella misma tenía
ahora uno, precisamente con respecto a su
situación actual, y apenas si le servía de aliciente el pensar que nunca había tenido ninguno —o nunca había cedido ante él, lo que
viene a ser lo mismo— con anterioridad. La
estimulante perspectiva, por otra parte, de que
aquello se convirtiera en material literario, la
abandonó casi inmediatamente. Debía esperar, en todo caso. Después vería. Desde allí
todo se le presentaba oscuro, lóbrego, vasto.
Pensaba, en sus desvelos nocturnos, que tal
vez llegaría a amar todo eso por lo que representaba en sí mismo, es decir, por lo que representaba y por Milly. Lo curioso era que
pudiera pensar en el amor de Milly por todo
aquello sin terror; o con terror, pero no al
menos en lo que atañe a la conciencia sino
sólo con respecto a la paz. Era una suerte que
de todos modos, en aquel momento, sus fantasías volaran juntas.
While, for this first week that followed
their dinner, she drank deep at Lancaster
Gate, her companion was no less happily,
appeared to be indeed on the whole quite
as romantically, provided for. The handsome English girl from the heavy English
house had been as a figure in a picture
stepping by magic out of its frame: it was
a case in truth for which Mrs. Stringham
presently found the perfect image. She had
lost none of her grasp, but quite the
contrary, of that other conceit in virtue of
which Milly was the wandering princess:
so what could be more in harmony now
than to see the princess waited upon at the
city gate by the worthiest maiden, the chosen daughter of the burgesses? It was the
real again, evidently, the amusement of the
meeting for the princess too; princesses living
for the most part, in such an appeased way, on
the plane of mere elegant repr esentation.
Th a t w a s w h y t h e y p o u n c e d , a t
city gates, on deputed flowerstrewing damsels; that was why,
after effigies, processions and
other stately games, frank human
c o m p a n y w a s p l e a s a n t t o t h e m.
Kate Croy really presented herself to
Milly—the latter abounded for Mrs.
Stringham in accounts of it—as the
wondrous London girl in person (by
what she had conceived, from far
back, of the London girl; conceived
from the tales of travellers and the
a n e c d o t e s o f N e w Yo r k , f r o m o l d
p o r i n gs over Punch and a liberal acquaintance with the fiction of the day). The only
thing was (172) that she was nicer, since
the creature in question had rather been,
to our young woman, an image of dread .
She had thought of her, at her best, as
handsome just as Kate was, with turns of
head and tones of voice, felicities of
stature and attitude, things “put on” and,
Mientras, durante aquella primera semana que siguió a la comida, Mrs. Stringham
se sumergió en Lancaster Gate, su compañera no se encontró menos dichosamente —
aun hubiera podido decirse románticamente— dispuesta. La deliciosa muchacha inglesa de la recargada casa inglesa había sido
como la imagen de un cuadro escapada milagrosamente de la tela, para lo cual Mrs.
Stringham halló un perfecto símil. No había abandonado—sino más bien todo lo
contrario— aquella otra presunción según
la cual Milly era una princesa errante: ¿no
era lo más indicado, entonces, ver que la
princesa era esperada a las puertas de la ciudad por la doncella más digna, por la hija
elegida de aquellos burgueses? En esto consistía, también, evidentemente, la diversión
del encuentro para la princesa, ya que las princesas viven, casi siempre, plácidamente, en un
plano de meras apariencias amables. Por esa
razón se abrían paso, a las puertas de la
ciudad, entre los cortejos de muchachas que esparcían flores sobre ellas; por esa razón, también, al cabo de los desfiles, efigies y otras
imponentes demostraciones, encontraban placer
en la franca compañía de los seres humanos.
Kate Croy se presentó ante Milly —esta
última abundó en pormenores con Mrs.
Stringham— como la maravillosa joven
londinense en persona, como lo que ella
concebía, desde mucho tiempo atrás, como
la muchacha de Londres, una imagen forjada merced a las historias de viajeros, a
anécdotas relatadas en Nueva York, a viejas lecturas de Punch y al t r a t o f r e c u e n t e con las novelas en boga. La única diferencia consistía en que Kate era mucho más
simpática, porque la imagen que ella tenía
era más bien la encarnación de la adustez.
Había pensado que sería tan hermosa como
en realidad lo era Kate, con esos mismos
movimientos de cabeza y tonos de voz, igual
estatura y actitud, cosas afectadas y por lo
115
James’ Wings of the Dove
for that matter, put of f, all the marks of
the product of a packed society who
should be at the same time the heroine of
a s t r o n g s t o r y. S h e p l a c e d t h i s s t r i k i n g
forbearance 1 a delay in enforcing rights or claims
or privileges; refraining from acting; «his 5 young person from the first in a story, saw
forbearance to reply was alarming» 2 patience,
her, by a necessity of the imagination, for
longanimity good-natured tolerance of delay or
a heroine, felt it the only character in
incompetence
which she wouldn’ t be wasted; and this in
abstención, templanza, tolerancia, indulgencia,
paciencia, perseverancia
spite of the heroine’s pleasant abruptness,
gush 1 tr. & intr. emit or flow in a sudden and copious 10 her forbearance from gush , her umbrellas
stream. 2 intr. speak or behave with effusiveness
and jackets and shoes—as these things
or sentimental affectation. Chorrear, bobotonear
sketched themselves to Milly—and
1 a sudden or copious stream. 2 an effusive or sentimental manner. Chorro, efusión
something rather of a breezy boy in the
carriage of her arms and the occasional
gash 1 1 a long and deep slash, cut, or wound. 2 a a
cleft such as might be made by a slashing cut. b 15 freedom of her slang.
the act of making such a cut.
make a gash in; cut. hender, rajar, acuchillar
gash 2 adj. Brit. sl. spare, extra. de sobra, gratuito
20
25
30
smother
1 tr. suffocate; stifle; kill by stopping the breath of or
excluding air from.
2 tr. (foll. by with) overwhelm with (kisses, gifts, 35
kindness, etc.) (smothered with affection).
3 tr. (foll. by in, with) cover entirely in or with (chicken
smothered in mayonnaise).
4 tr. extinguish or deaden (a fire or flame) by covering
it or heaping it with ashes etc.
5 intr. a die of suffocation. b have difficulty breathing.
6 tr. (often foll. by up) suppress or conceal; keep from 40
notice or publicity.
7 tr. US defeat rapidly or utterly.
45
50
[relativo éxito]
55
60
65
70
When Milly had settled that the ext e n t o f h e r g o o d w i l l i t s e l f m a d e h e r s h y,
she had found for the moment quite a
s u f f i c i e n t k e y, a n d t h e y w e r e b y t h a t
time thoroughly afloat together. This
might well have been the happiest hour
t h e y w e r e t o k n o w, a t t a c k i n g i n f r i e n d l y
independence their great London—the
London of shops and streets and suburbs
o d d l y i n t e r e s t i n g t o M i l l y, a s w e l l a s o f
museums, monuments, “sights” oddly
unfamiliar to Kate, while their elders
pursued a separate course; these two rejoicing not less in their intimacy and
e a c h t h i n k i n g t h e o t h e r ’s y o u n g w o m a n
a great acquisition for her own. Milly
expressed to Susan Shepherd more than
once that Kate had some secret, some
s m o t h ere d trouble, besides all the rest of
her history; and that if (173) she had so
good-naturedly helped Mrs. Lowder to
meet them this was exactly to create a diversion, to give herself something else to
think about. But on the case thus postulated our young American had as yet had
no light: she only felt that when the light
should come it wo u l d g r e a t l y d e e p e n t h e
colour; and she liked to think she was
prepared for anything. What she already
knew moreover was full, to her vision, of
English, of eccentric, of Thackerayan
character—Kate Croy having gradually
become not a little explicit on the subject of her situation, her past, her
present, her general predicament, her
s m a l l s u c c e s s , u p t o t h e p r e s e n t h o u r, i n
c o n t e n t i n g a t t h e s a m e t i m e h e r f a t h e r,
her sister, her aunt and herself. It was
M i l l y ’s s u b t l e g u ess, imparted to her
Susie, that the girl had somebody else as
well, as yet unnamed, to content—it being manifest that such a creature
couldn’t help having; a creature not perhaps, if one would, exactly formed to inspire passions, since that always implied
a certain silliness, but essentially seen,
by the admiring eye of friendship, under
the clear shadow of some probably
e m i n e n t m a l e i n t e r e s t . T h e c l e a r s h a d o w,
from whatever source projected, hung at
a n y r a t e o v e r M i l l y ’s c o m p a n i o n t h e
w h o l e w e e k , a n d K a t e C r o y ’s h a n d s o m e
face smiled out of it, under bland skylights, in the presence alike of old
masters passive in their glory and of
116
tr. de Alberto Vanasco
tanto disimuladas, todas señales de la heredera de una sociedad selecta , la que sería
al mismo tiempo la heroína de una historia formidable. Milly colocó a la joven,
desde un principio, en una historia, la vio
—por imposición de su fantasía— como
una heroína, intuyó que era el único papel que le convenía, y todo esto a pesar
de la agradable sequedad de sus ademanes, su reserva sentimental, sus sombrillas, y sus chaquetas, y sus zapatos —tal
como estas cosas se perfilaban ante
ella—, y algo de muchacho vivaz en sus
actitudes y las ocasionales licencias de
su lenguaje.
Cuando Milly comprendió que la enorme
buena voluntad de Kate era lo que la
intimidaba, halló por el momento una clave
suficiente que ayudó para que ambas se sintieran, en aquellos días, totalmente a sus anchas. Ésas fueron, tal vez, las horas más felices que debían conocer juntas, enfrentándose
a la vastedad de Londres en amistosa independencia, el Londres de los comercios y calles y
suburbios singularmente interesantes para
Milly, y también de los museos, y los monumentos, las «vistas» singularmente poco familiares para Kate, mientras las dos mayores seguían un derrotero completamente distinto,
gozando de su intimidad y pensando cada una
que la joven de la otra constituía una magnífica adquisición para la propia. Milly le comentó
más de una vez a Susan Shepherd que Kate
guardaba un secreto, alguna pena oculta, además de todo el resto de su historia, y que
si se había prestado con tan buena disposic i ó n p a r a a g a s a j a r l a s , j u n t o a M r s .
Lowder, fue exactamente para crearse
una distracción, para tener algo en qué
pensar. Pero esta hipótesis carecía de
verdadero fundamento, aunque cuando
éste se presentase los colores del cuadro
se afirmarían notablemente, y a ella le
agradaba pensar que estaba preparada
para todo. Lo que sabía, además, estaba
impregnado d e l c a r á c t e r i n g l é s ,
excéntrico, thackeriano: Kate
Croy le había confiado sin rodeos su situación, su pasado, su
p r e s e n t e , s u s v icisitudes generales,
su fracaso —hasta ese instante— en querer contentar al mismo tiempo a su padre,
su hermana, su tía y a ella misma. La más
sutil intuición de Milly —comunicada a
Susie— era que la joven tenía asimismo
alguien más a quien contentar, aunque no
lo mencionaba, y le parecía obvio que una
criatura como Milly la tuviese; una criatura no, tal vez, si se quería, exactamente
hecha para inspirar pasiones (desde que
esto siempre implicaba cierta tontería) sino
esencialmente para ser vista —sobre todo
por el ojo admirativo de la amistad— bajo
la tenue sombra de algún probable e inminente interés masculino. Esta transparente sombra —cualquiera que fuese su fuente—había pendido sobre Kate durante toda
la semana y su rostro se sonreía a través
de ella, bajo la suave luz de las claraboyas, tanto en presencia de los viejos maes-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
thoroughly new ones, the newest, who
bristled restlessly with pins and brandished snipping shears.
tros, pasivos en su gloria, como delante de
los nuevos, los novísimos, erizados de alfileres y blandiendo cortantes tijeras.
It was meanwhile a pretty part of the
intercourse of these young ladies that each
thought the other more remarkable than
herself—that each thought (174) herself,
or assured the other she did, a comparatively dusty object and the other a
favourite of nature and of fortune and
covered thereby with the freshness of the
morning. Kate was amused, amazed, at the
w a y h e r f r i e n d i n s i s t e d o n “ t a k i n g ” h e r,
and Milly wondered if Kate were sincere
in finding her the most extraordinary—
quite apart from her being the most charming—person she had come across. They
had talked, in long drives, and quantities
of history had not been wanting—in the
light of which Mrs. Lowder ’s niece might
superficially seem to have had the best of
t h e a r g u m e n t . H e r v i s i t o r ’s A m e r i c a n
references, with their bewildering
immensities, their confounding moneyed
New York, their excitements of high pressure, their opportunities of wild freedom,
their record of used-up relatives, parents,
clever eager fair slim brothers—these the
most loved—all engaged, as well as successive superseded guardians, in a high
extravagance of speculation and dissipation that had left this exquisite being her
black dress, her white face and her vivid
hair as the mere last broken link: such a
picture quite threw into the shade the brief
b i o g r a p h y, h o w e v e r s k e t c h i l y a m p l i f i e d ,
of a mere middle-class nobody in
Bayswater. And though that indeed might
be but a Bayswater way of putting it, in
addition to which Milly was in the stage
of interest in Bayswater ways, this critic
so far prevailed that, like Mrs. S tringham
herself, she fairly got her companion to
accept from her that she was quite the
nearest approach to a practical princess
Bayswater could hope ever to know. It was
a fact—it became one at the end of three
days—that Milly actually (175) began to
borrow from the handsome girl a sort of
v i e w o f h e r s t a t e ; t h e h a n d s o m e g i r l ’s
impression of it was clearly so sincere.
This impression was a tribute, a tribute
positively to power, power the source of
which was the last thing Kate treated as a
m y s t e r y. T h e r e w e r e p a s s a g e s , u n d e r a l l
their skylights, the succession of their
s h o p s b e i n g l a r g e , i n w h i c h t h e l a t t e r ’s
easy yet the least bit dry manner sufficiently gave out that if SHE had had so
deep a pocket—!
Mientras tanto, un aspecto singular del
intercambio entre las dos jóvenes fue que
cada una juzgaba a la otra más interesante
que ella misma, o que cada una se juzgaba
a sí misma —o decía que se juzgaba—,
comparativamente, un objeto sin atractivos,
y a la otra favorita de la naturaleza y de la
fortuna. Kate estaba sorprendida, maravillada del modo en que su amiga insistía en
«tomarla», y Milly se preguntaba si Kate
sería sincera al decirle que era la persona
más extraordinaria —aparte de ser la más
encantadora que había conocido en su vida.
Habían conversado en largas caminatas y
no habían faltado innumerables historias,
en las cuales la sobrina de Mrs. Lowder no
llevaba precisamente la mejor parte. Las
referencias de la visitante sobre Estados
Unidos, con sus pasmosas inmensidades, su
turbulento y rico Nueva York, sus violentas emociones, sus oportunidades de libertad desenfrenada, sus propios recuerdos de
los padres y parientes desaparecidos, los
inteligentes ambiciosos, bellos, esbeltos
hermanos —que fueron los preferidos—, todos arrebatados —luego de haber sido sus
sucesivos protectores— por un torbellino
de especulación y disipación que le había
dejado a ella por fin nada más que aquella
ropa negra, aquel rostro pálido y esos cabellos rutilantes como último y roto eslabón: semejante cuadro relegó a las sombras
la breve biografía—aunque vagamente ampliada—de una simple desconocida de la
clase media de Bayswater. Y por más que
ésa fuese una manera «bayswateriana» de
ver las cosas —sin contar que Milly se interesó por las costumbres de Bayswater—,
dicha oposición prevaleció tanto que Kate
—como en su momento la propia Mrs.
Stringham— se esforzó por demostrarle que
ella era lo más parecido a una princesa que
Bayswater prácticamente podía haber esperado conocer alguna vez. Sucedió de hecho
—a partir del tercer día— que Milly empezó a pedirle a su amiga una especie de imagen de su situación, tan sincera parecía la
impresión de Kate. Esta impresión era un
tributo, un tributo sin duda al poder, un
poder cuya fuente no representaba ningún
misterio para la hermosa sobrina de Mrs.
Lowder. Había momentos, bajo la luz de las
claraboyas, en la interminable sucesión de
museos y comercios que visitaban, en que
la actitud natural de Kate un poco fría dejaba traslucir que si ella hubiese tenido tanto dinero...
It was not moreover by any means with
not having the imagination of expenditure
65 that she appeared to char ge her friend, but
with not having the imagination of terror,
o f thrift , the imagination or in any degree
the habit of a conscious dependence on
others. Such moments, when all Wigmore
70 Street, for instance, seemed to rustle about
and the pale girl herself to be facing the
No se trataba, de ninguna manera, de
que ella pareciese acusar a su amiga de falta de imaginación en sus gastos; le echaba
en cara no tener conciencia del temor, del
ahorro, no tener la certidumbre o en todo
caso el hábito de sentirse dependiente de
los otros. En tales momentos, cuando todo
Wingmore Street, por ejemplo, daba la impresión de susurrar a su alrededor y la páli-
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obsequious servile obedient, adulón, zalamero, lisonjero, adulador
obsequioso polite, obliging, helpful, courteous
15
rift n.
1 a a crack or split in an object. b an opening in a
cloud etc. 2 a cleft or fissure in earth or rock.
3 a disagreement; a breach in friendly relations.
rift : grieta, intersticio, escisión, claro, rendija, quiebra,
discreancia
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different
rustlers,
usually
so
undiscriminated , as individual Britons too,
Britons personal, parties to a relation and
perhaps even intrinsically remarkable—
such moments in especial determined for
Kate a perception of the high happiness of
her companion’s liberty. Milly’s range was
thus immense; she had to ask nobody for
anything, to refer nothing to any one; her
freedom, her fortune and her fancy were
her law; an obsequious world surrounded
her, she could sniff up at every step its fumes.
And Kate, these days, was altogether in the
phase of forgiving her so much bliss; in the
phase moreover of believing that, should they
continue to go on together, she would abide in that
g e n e r o s i t y. S h e h a d a t s u c h a p o i n t
as this no suspicion of a ri f t
w i t h i n t h e l u t e — b y w h i c h we
m e a n n o t o n l y n o n e ( 1 7 6 ) o f a n y t h i n g ’s
coming between them, but none of any
definite flaw in so much clearness of
quality. Yet, all the same, if Milly, at Mrs.
Lowder ’s banquet , had described herself
to Lord Mark as kindly used by the
young woman on the other side because
of some faintly-felt special propriety in
it, so there really did match with this,
p r i v a t e l y, o n t h e y o u n g w o m a n ’s p a r t , a
feeling not analysed but divided, a
latent impression that Mildred Theale
was not, after all, a person to change
places, to change even chances with.
K a t e , verily , would perhaps not quite have
known what she meant by this discrimination, and she came near naming it only
when she said to herself that, rich as Milly
was, one probably wouldn’t—which was
singular—ever hate her for it. The handsome girl had, with herself, these felicities and crudities: it wasn’t obscure to her
that, without some very particular reason
to help, it might have proved a test of
one’s philosophy not to be irritated by a
mistress of millions, or whatever they
were, who, as a girl, so easily might have
been, like herself, only vague and cruelly
female. She was by no means sure of liking Aunt Maud as much as SHE deserved,
and Aunt Maud’s command of funds was
o b v i o u s l y i n f e r i o r t o M i l l y ’s . T h e r e w a s
t h u s c l e a r l y, a s p l e a d i n g f o r t h e l a t t e r,
some influence that would later on become
distinct; and meanwhile, decidedly, it was
enough that she was as charming as she
was queer and as queer as she was charming—all of which was a rare amusement;
as well, for that matter, as further sufficient that there were objects of value she
had already pressed on Kate’s acceptance.
A week of her society (177) in these conditions—conditions that Milly chose to
s u m u p a s m i n i s t e r i n g i m m e n s e l y, f o r a
blind vague pilgrim, to aid and comfort—
announced itself from an early hour as
likely to become a week of presents,
acknowledgements, mementoes, pledges of
gratitude and admiration, that were all on
one side. Kate as promptly embraced the
propriety of making it clear that she must
forswear shops till she should receive
118
tr. de Alberto Vanasco
X
da joven contemplaba a los distintos
susurradores —generalmente indiscriminados,
como ingleses individuales, ciudadanos ingleses, partes de un todo y tal vez aun intrínsecamente parecidos— en tales momentos en especial, Kate sentía la inmensa dicha de la libertad de Milly. Su campo de
acción era enorme: no tenía que pedir nada
a nadie, a nadie debía dar explicaciones; su
independencia, su fortuna y su fantasía eran
sus únicas reglas, un mundo obsequioso la
rodeaba y ella podía aspirar ese aroma a
cada paso. Kate, por su parte, en aquellos
días, estaba dispuesta a perdonarle tanta
felicidad sobre todo por creer que si continuaban juntas perseveraría en esos generosos sentimientos. Ella no concebía, en aquel
momento, ni la menor resquebrajadura en
el cristal de su amistad; no imaginaba no
sól o q u e a l g o p u d i e s e o c u r r i r e n t r e
ellas, ni siquiera una sombra en la
claridad de su transparencia. Aunq u e , a p e s a r d e t o d o , s i M i l l y, e n
______ casa de Mrs. Lowder se había descrito a sí misma ante lord Mark diciendo que
la joven del otro extremo de la mesa la trataba
con amabilidad porque seguramente presentía
que era oportuno o conveniente hacerlo, entonces coincidía íntimamente, con esto, el sentimiento de Kate —no analizado pero dividido—, la patente impresión de que Milly, a fin
de cuentas, no era una persona con la cual
uno podía identificarse, ni siquiera compartir su suerte. Kate, ciertamente, no sabía
muy bien lo que quería significar con esta
observación, pero estaba a punto de explicarlo cuando se decía a sí misma que a pesar de que Milly era tan rica no se la podía
odiar por eso, lo que ya era bastante singular. Tales eran las alegrías y desasosiegos
de Kate: no se le escapaba a ella que de no
tener una razón particular para aceptar a
Milly, hubiera tenido que apelar a toda su
filosofía para no sentirse irritada por aquella millonaria que, como mujer, podía ser
tan fácilmente —como en su propio caso—
vaga pero fatalmente femenina. Ella no estaba de ninguna manera segura de querer a
la tía Maud tanto como ésta se lo merecía,
y la fortuna de que disponía la tía Maud era
obviamente inferior a la de Milly. Había, a
favor de esta última, cierta influencia que
más tarde se definiría, pero mientras tanto
bastaba decididamente con que la joven
norteamericana fuese tan encantadora como
extraña y tan extraña como encantadora,
todo lo cual constituía un raro entretenimiento, como así también era suficiente que
Kate se hubiese visto obligada a aceptar
ciertos objetos de valor regalados por Milly.
Una semana de camaradería en aquellas
condiciones —condiciones que Milly resumía como ayuda y amparo brindados a una
peregrina confusa e ignorante debía
anunciarse desde un comienzo como una
semana de obsequios, agradecimientos,
recuerdos y manifestaciones de gratitud y
admiración provenientes todos de una misma fuente. Kate comprendió en seguida la
conveniencia de desistir de las tiendas hasta no recibir alguna garantía de que todo el
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
some guarantee that the contents of each
one she entered as a humble companion
s h o u l d n ’t b e p l a c e d a t h e r f e e t ; y e t t h a t
was in truth not before she had found
5 herself in possession, under whatever protests, of several precious ornaments and
other minor conveniences.
contenido de cada una de éstas, que visitaba
en calidad de humilde acompañante, no sería
extendido a sus pies, aunque en verdad no
tomó esta decisión sino después de haberse
convertido en poseedora —aunque bajo protesta— de innumerables joyas preciosas y
otros artículos de menor valor.
Great was the absurdity too that there
10 should have come a day, by the end of the
week, when it appeared that all Milly would
have asked in definite “return,” as might be
said, was to be told a little about Lord Mark
and to be promised the privilege of a visit
15 to Mrs. Condrip. Far other amusements had
b e e n o f f e r e d h e r, b u t h e r e a g e r n e s s w a s
shamelessly human, and she seemed really
to count more on the revelation of the
anxious lady at Chelsea than on the best
20 n i g h t s o f t h e o p e r a . K a t e a d m i r e d , a n d
showed it, such an absence of fear: to the
fear of being bored in such a connexion she
would have been so obviously entitled.
Milly’s answer to this was the plea of her
25 curiosities—which left her friend wondering as to their odd direction. Some among
them, no doubt, were rather more intelligibl e, and Kate had heard without wonder
that she was blank about Lord Mark. This
30 young lady’s account of him, at the same
time, professed (178) itself frankly imperfect;
for what they best knew him by at Lancaster
Gate was a thing difficult to explain. One
knew people in general by something they had
35 to show, something that, either for them or
against, could be touched or named or proved;
and she could think of no other case of a value
taken as so great and yet flourishing untested.
His value was his future, which had somehow
40 got itself as accepted by Aunt Maud as if it
had been his good cook or his steamlaunch.
She, Kate, d i d n ’ t m e a n s h e t h o u g h t h i m a
humbug; he might do great things—but
they were as yet, so to speak, all he
45 h a d d o n e . O n t h e o t h e r h a n d i t w a s o f
course something of an achievement,
and not open to every one, to have got
o n e ’s s e l f t a k e n s o s e r i o u s l y b y A u n t
Maud. The best thing about him doubt50 l e s s , o n t h e w h o l e , w a s t h a t A u n t
Maud believed in him. She was often
fantastic, but she knew a humbug,
and—no, Lord Mark wasn’t that. He
had been a short time in the House, on
55 t h e To r y s i d e , b u t h a d l o s t h i s s e a t o n
t h e f i r s t o p p o r t u n i t y, a n d t h i s w a s a l l
he had to point to. However, he
pointed to nothing; which was very
possibly just a sign of his real clever60 n e s s , o n e o f t h o s e t h a t t h e r e a l l y
clever had in common with the really
void. Even Aunt Maud frequently admitted that there was a good deal, for
her view of him, to bring up the rear.
65 A n d h e w a s n ’ t m e a n w h i l e h i m s e l f
indifferent—indifferent to himself—
for he was working Lancaster Gate for
all it was worth: just as it was, no
doubt, working him, and just as the
70 w o r k i n g a n d t h e w o r k e d w e r e i n
London, as one might explain, the
Fue tremendamente absurdo, también, que
al terminar la semana, Milly dejara entender
que en definitiva lo único que pedía en «retribución», como se dice, era que le contara
algo acerca de lord Mark y que le concediese
el privilegio de una visita a casa de Mrs.
Condrip. Muchas otras diversiones le fueron
ofrecidas, pero su interés se orientaba abiertamente hacia los seres humanos y realmente
parecía esperar más de su encuentro con la ansiosa hermana de Chelsea que de las deslumbrantes veladas de la ópera. Kate no podía menos que admirar —y así lo demostró— una valentía semejante: el miedo a aburrirse, en ese
caso, hubiera sido totalmente justificable. Milly
contestó a esto alegando que era una de sus curiosidades, y la extraña dirección de ésta en
particular dejó a su compañera perpleja. Otras
de ellas, sin duda, eran más comprensibles, y
Kate había escuchado sin sorprenderse que
Milly no había podido entender a lord Mark.
La explicación de Kate, por otra parte, resultó
francamente insatisfactoria, ya, que resultaba
difícil decir cuál era el rasgo por el que más se
le conocía en Lancaster Gate. Uno conoce a los
demás, generalmente, por algo que ellos dejan
traslucir, por algo que puede palparse o definirse
o probarse en su contra o a su favor, pero Kate
no recordaba otro caso en que se concediera
tanto valor a alguien sin ninguna clase de pruebas. Su valor residía en su futuro, que había
sido aceptado por la tía Maud como si se tratara
de un excelente cocinero o de la lancha de vapor que lord Mark poseía. No pensaba Kate que
fuese un embaucador: era capaz, sin duda, de
realizar grandes cosas, pero eso representaba,
hasta el momento, como se dice, su único haber. Por otra parte, era sin duda ya todo un
mérito —y no precisamente al alcance de
cualquiera— el que hubiese podido hacerse
tomar tan en serio por Mrs. Lowder. Al fin de
cuentas, su mayor éxito consistía en contar con
la confianza de la tía Maud. A veces ella solía
ser fantasiosa pero reconocía a los
embaucadores, y lord Mark no podía ser de ninguna manera uno de éstos. Había estado durante algún tiempo en el Parlamento, en la fracción conservadora, pero había perdido su banca a la primera oportunidad: eso era todo lo que
tenía para ostentar. Sin embargo, él no hacía
ostentación de nada, lo que era tal vez un signo
de su real talento, uno de los pocos signos que
los hombres inteligentes tienen en común con
los tontos. Hasta la tía Maud admitía, frecuentemente, que había muchos rasgos valiosos,
desde su punto de vista, ocultos en lord Mark.
Él, mientras tanto, no era indiferente—indiferente con sus propios intereses— ya que intentaba sacar partido de Lancaster Gate tanto
como Lancaster Gate tenía pensado sacarle a
él, y aquí el aprovechado y el aprovechador
se explotaban mutuamente como lo hacen
siempre, podría decirse, en Londres, las par-
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parties to every relation.
tes de cada sociedad.
(179) Kate did explain, for her listening friend; every one who had
anything to give—it was true they
were the fewest—made the sharpest
possible bargain for it, got at least its
value in return. The strangest thing
furthermore was that this might be in
cases a happy understanding. The
worker in one connexion was the
worked in another; it was as broad as
it was long—with the wheels of the
system, as might be seen, wonderfully
oiled. People could quite like each
other in the midst of it, as Aunt Maud,
by every appearance, quite liked Lord
Mark, and as Lord Mark, it was to be
h o p e d , l i k e d M r s . L o w d e r, s i n c e i f h e
d i d n ’t h e was a greater brute than one
could believe. She, Kate, hadn’t yet, it
was true, made out what he was doing for
her—besides which the dear woman
needed him, even at the most he could do,
much less than she imagined; so far as all
o f w h i c h w e n t , m o r e o v e r, t h e r e w e r e
plenty of things on every side she hadn’t
yet made out. She believed, on the whole,
in any one Aunt Maud took up; and she
gave it to Milly as worth thinking of that,
whatever wonderful people this young
lady might meet in the land, she would
meet no more extraordinary woman. There
were greater celebrities by the million,
and of course greater swells, but a bigger
P E R S O N , b y K a t e ’s v i e w, a n d a l a r g e r
n a t u r a l h a n d f u l e v e r y w a y, w o u l d r e a l l y
be far to seek. When Milly enquired with
i n t e r e s t i f K a t e ’s b e l i e f i n H E R w a s
primarily on the lines of what Mrs.
Lowder “took up,” her interlocutress
could handsomely say yes, since by the
same principle she believed in herself.
W h o m b u t A u n t M a u d ’s n i e c e , p r e - e m i n e n t l y, h a d A u n t M a u d t a k e n u p , a n d w h o
(180) was thus more in the current, with
her, of working and of being worked?
“ Yo u m a y a s k , ” K a t e s a i d , “ w h a t i n t h e
world I have to give; and that indeed is just
what I’m trying to learn. There must be
something, for her to think she can get it out
of me. She WILL get it—trust her; and then
I shall see what it is; which I beg you to
believe I should never have found out for myself.”
She d e c l i n e d t o t r e a t a n y q u e s t i o n o f
M i l l y ’s o w n “ p a y i n g ” p o w e r a s
discussable; t h a t M i l l y w o u l d p a y
a h u n d r e d p e r c e n t—and even to the end,
doubtless, through the nose—was just the beautiful basis on which they found themselves.
Kate lo explicó así a su atenta amiga: todos aquellos que tenían algo para dar —aunque los que se hallaban en tales condiciones
formaban una minoría— trataban de obtener
lo más posible en cambio, y procuraban conseguir por lo menos el mismo valor en retribución. Lo más sorprendente, además, era que
esto se hacía, en algunos casos, con el feliz
entendimiento de ambas partes. El explotador en una dirección era el explotado en la
otra; había un perfecto equilibrio, y las ruedas del sistema, como podía verse, estaban
perfectamente engrasadas. La gente podía así
apreciar a los otros, como la tía Maud —según todas las apariencias—apreciaba a lord
Mark, y como lord Mark, era de esperar, apreciaba a Mrs. Lowder, ya que de no ser así
dejaría entrever un grado de estupidez mayor
del que se le podía atribuir. Kate misma, es
cierto, no alcanzaba a entender qué podía
hacer lord Mark por su tía sin contar que la
dueña de Lancaster Gate necesitaba de él
mucho menos de lo que podía pensar, aunque había infinidad de cosas, por ambos lados, que Kate no llegaba a comprender. Kate
creía, en última instancia, en cualquiera que
la tía Maud apreciara, y le comentó a Milly,
al decirle esto, que no hallaría persona más
extraordinaria por maravillosa que fuera la
gente que conociese en todo Londres. Había
celebridades de a miles y también por supuesto grandes petulantes, pero una personalidad
más atrayente —a criterio de Kate— una idiosincrasia más rica por donde se la mirase, era
imposible de encontrar. Milly preguntó entonces, con sumo interés, si la confianza que
Kate evidentemente le depositaba, se debía
también a que Mrs. Lowder la hubiera «elegido», a lo que su interlocutora no pudo menos que responder afirmativamente, ya que
por el mismo motivo creía en sí misma.
¿Quién si no ella había sido elegida con preferencia a todos, y con quién, si no con ella,
efectuaba ese raro intercambio de explotar y
ser explotada?
—Te preguntarás —dijo Kate— qué es lo
que podrá obtener de mí. Eso es justamente lo
que estoy tratando de averiguar. Hay algo que
seguramente espera ganar conmigo. Y lo conseguirá, no dudes de ello. Y entonces veré de
qué se trata. Por favor, créeme si te digo que
nunca hubiera podido saberlo por mí misma.
Kate declinó en seguida discutir la propia capacidad de «rendimiento» de su amiga: que Milly reintegraría un cien por cien —y con
exceso— fue la base satisfactoria
en que coincidieron.
These were fine facilities, pleasantries, ironies, all these luxuries of gossip and philosophies of London and of
65 l i f e , a n d t h e y b e c a m e q u i c k l y, b e t w e e n
t h e p a i r, t h e c o m m o n f o r m o f t a l k , M i l l y
professing herself delighted to know that
s o m e t h i n g w a s t o b e d o n e w i t h h e r. I f t h e
most remarkable woman in England was
70 t o d o i t , s o m u c h t h e b e t t e r, a n d i f t h e
most remarkable woman in England had
120
X
Hubo amabilidades, ingeniosidades,
ironías, todo el lujo de especulaciones
y divagaciones sobre Londres y la vida
que rápidamente se transformaron en el
estilo habitual con que se comunicaban.
Milly se sintió encantada de saber que
planeaban hacer algo con ella. Y si la
mujer más extraordinaria de Inglaterra
era quien debía hacerlo, mucho mejor.
Y si esta misma mujer se ocupaba de am-
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rankle v. intr. 1 (of envy, disappointment, etc., or 45
their cause) cause persistent annoyance or
resentment. Irritar 2 archaic (of a wound, sore,
etc.) fester, continue to be painful.
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them both in hand together why
what could be jollier for each?
When she reflected indeed a little
on the oddity of her wanting two at
once Kate had the natural reply that
it was exactly what showed her
s i n c e r i t y. S h e i n v a r i a b l y g a v e w a y
to feeling, and feeling had dist i n c t l y p o p p e d up in her on the advent
o f h e r g i r l h o o d ’s f r i e n d . T h e w a y t h e c a t
would jump was always, in presence of
a n y t h i n g t h a t m o v e d h e r, i n t e r e s t i n g t o
s e e ; v i s i b l y e n o u g h, moreover, it hadn’t
for a long time jumped anything like so far.
This in fact, as we already know, remained
the marvel for Milly Theale, who, on sight
of Mrs. Lowder, had found fifty links in respect to (181) Susie absent from the chain
of association. She knew so herself what
she thought of Susie that she would have
expected the lady of Lancaster Gate to
think something quite different; the failu r e o f w h i c h e n d l e s s l y m y s t i f i e d h e r. B u t
h e r m y s t i f i c a t ion was the cause for her of
another fine impression, inasmuch as when
she went so far as to observe to Kate that
Susan Shepherd—and especially Susan
Shepherd emerging so uninvited from an irrelevant past—ought by all the proprieties
simply to have bored Aunt Maud, her confidant agreed to this without a protest and
abounded in the sense of her wonder. Susan
Shepherd at least bored the niece—that was
plain; this young woman saw nothing in
her—nothing to account for anything, not
even for Milly’s own indulgence: which little
fact became in turn to the latter’s mind a fact
of significance. It was a light on the handsome
girl—representing more than merely showed—
that poor Susie was simply as nought to he r .
This was in a manner too a general
admonition to poor Susie’s companion, who
seemed to see marked by it the direction in
which she had best most look out. It just
faintly rankled in her th at a person who was
good enough and to spare for Milly Theale
shouldn’t be good enough for another girl;
though, oddly enough, she could easil y h a v e
forgiven Mrs. Lowder herself the imp a tience. Mrs. Lowder didn’t feel it, and
Kate Croy felt it with ease; yet in the
end, be it added, she grasped the reason,
a n d t h e r e a s o n e n r i c h e d h e r m i n d . Wa s n ’ t
it sufficiently the reason that the handsome girl was, with twenty other
splendid qualities, the least bit brutal
too, and didn’t she (182) suggest, as no
one yet had ever done for her new friend,
that there might be a wild beauty in that,
and even a strange grace? Kate wasn’t
brutally brutal—which Milly had hitherto benightedly supposed the only
way; she wasn’t even aggressi v e l y so,
b u t r a t h e r i n d i f f e r e n t l y, d e f e n s i v e l y
and, a s m i g h t b e s a i d , b y t h e h a b i t
of anticipation. She simplified in
advance, was beforehand with her
doubts, and knew with singular
q u i c k n e s s w h a t s h e w a s n’ t , a s t h e y s a i d
i n N e w Yo r k , g o i n g t o l i k e . I n t h a t
way at least people were clearly
121
tr. de Alberto Vanasco
bas al mismo tiempo, ¿qué podía ser más
agradable para ellas? Cuando Milly señaló lo extraño que resultaba ese deseo
de ocuparse de ambas a la vez, Kate replicó naturalmente que eso, por cierto,
era una prueba de su sinceridad. Mrs.
Lowder se dejaba arrastrar por sus sentimientos y los sentimientos la habían
conmovido con la llegada de su antigua
condiscípula. Cuando algo le interesaba siempre quería saber hacia qué lado
saltaría la liebre y evidentemente desde
hacía mucho tiempo no saltaba de esa
manera. Esto, como hemos visto, era lo
que en definitiva maravillaba a Milly,
quien, observando a Mrs. Lowder, encontraba muchos eslabones rotos en la
cadena que la unía a Susie. Ella esperaba que la dueña de Lancaster Gate tuviera ideas muy distintas de las suyas
sobre Susie, en algunos aspectos muy
precisos, y el hecho de que no fuera así
la desconcertaba continuamente. Pero
este mismo desconcierto fue la causa de
una nueva y sutil impresión cuando llegó
al extremo de comentarle a Kate que Susan
Shepherd —y en especial aquella Susan
Shepherd que emergía sin ser invitada de
un pasado lejano debería, según todas las
evidencias, simplemente aburrir a la tía
Maud, lo que fue aceptado por su confidente
sin ninguna clase de protestas y añadiendo
todavía argumentos en ese sentido. Susan
Shepherd, entonces, por lo menos, aburría
a la sobrina, eso estaba claro. Aquella joven no veía nada en Susie, nada que valiera la pena, ni siquiera la misma indulgencia de Milly, lo que llegó a ser para ésta un
hecho significativo. Que la pobre Susie fuera para Kate una nulidad era algo que arrojaba una luz sobre la joven inglesa. Era también, de alguna forma, una advertencia general para la compañera de la pobre Susie,
sobre todo en la dirección de sus esperanzas. La irritó pensar que una persona que
era lo suficientemente buena para ella no
lo fuese también para otros, aunque —cosa
bastante extraña— a Mrs. Lowder podía
perdonarle ese menosprecio. Mrs. Lowder,
sin embargo, no lo demostraba, y Kate Croy
lo exhibía con naturalidad hasta que por
último —aclaremos— Milly comprendió la
razón y esa razón enriqueció su espíritu.
¿No era una razón suficiente, acaso, que la
hermosa joven fuese —a pesar de sus muchas otras cualidades— también un poco
brutal? ¿Y no le hacía sentir, como nadie
hasta ese momento, que podía haber una feroz belleza en eso y aun una extraña gracia? Claro que Kate no era lo que se dice
brutalmente brutal —como hasta entonces
Milly había creído ciegamente que era el
único modo de serlo—, ni siquiera lo era
agresivamente, sino más bien con indiferencia, a la defensiva, y, como hay que reconocerlo, por el hábito de anticiparse. Acostumbraba simplificar las cosas de antemano: sus dudas no precedían y podía reconocer con singular rapidez lo que —como se
dice en Nueva York— no iba a caerle bien.
Por lo menos en ese aspecto la gente era
James’ Wings of the Dove
quicker in England than at home;
a n d M i l l y c o u l d q u i t e se e a f t e r a
little how such instincts might
become usual in a world in which
5 dangers abounded. There were
clearly more dangers roundabout
Lancaster Gate than one suspected
i n N e w Yo r k o r c o u l d d r e a m o f i n
Boston. At all events, with more
10 s e n s e o f t h e m , t h e r e w e r e m o r e p r e cautions, and it was a remarkable
world altogether in which there
could be precautions, on whatever
ground, against Susie.
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mucho más rápida en Inglaterra que en Estados Unidos y Milly pudo comprobar —al cabo
de un tiempo— cómo esos instintos llegaban
a ser habituales en un mundo donde los peligros abundaban de tal manera. Había, era obvio, más peligros en los alrededores de
Lancaster Gate que los que podían
sospecharse en Nueva York o soñarse en
Boston. Y en consecuencia, con una sensibilidad mayor ante el peligro, eran muchas más
las precauciones, y no dejaba de ser un mundo verdaderamente asombroso aquel en que,
se tomaban precauciones —cualquiera que
fuese la razón— en contra de Susie.
(183) Book Fourth, Chapter 3
9
She certainly made up with Susie dir e c t l y, h o w e v e r, f o r a n y a l l o w a n c e s h e
might have had privately to extend to
tepid appreciation; since the late and
long talks of these two embraced not only
e v e r y t h i n g o ff e r e d a n d s u g g e s t e d b y t h e
hours they spent apart, but a good deal
more besides. She might be as detached
as the occasion required at four o’clock
in the afternoon, but she used no such
freedom to any one about anything as she
habitually used about everything to Susan Shepherd at midnight. All the same,
it should with much less delay than this
have been mentioned, she hadn’t yet—
hadn’t, that is, at the end of six days—
produced any news for her comrade to
compare with an announcement made her
by the latter as a result of a drive with
M r s . L o w d e r, f o r a c h a n g e , i n t h e r e m a r k able Battersea Park. The elder friends had
sociably revolved there while the
younger ones followed bolder fancies in
the admirable equipage appointed to
M i l l y a t t h e h o t e l — a h e a v i e r, m o r e e m blazoned, more amusing chariot than she
h a d e v e r, w i t h “ s t a b l e s ” n o t o r i o u s l y m i s m a n a g e d , k n o w n a t h o m e ; w h e r e b y, i n t h e
course of the circuit, more than once
repeated, it had “come out,” as Mrs.
Stringham said, that the couple at
Lancaster Gate were, of all people, acq u a i n t e d w i t h M i l d r e d ’s o t h e r E n g l i s h
friend, the gentleman, the one connected
with the English newspaper (Susie hung
(184) fire a little over his name) who had
b e e n w i t h h e r i n N e w Yo r k s o s h o r t l y p r e vious to present adventures. He had been
named of course in Battersea Park—else
he couldn’t have been identified; and
S u s i e h a d n a t u r a l l y, b e f o r e s h e c o u l d p r o duce her own share in the matter as a kind
of confession, to make it plain that her
a l l u s i o n w a s t o M r. M e r t o n D e n s h e r. T h i s
was because Milly had at first a little air
of not knowing whom she meant; and the
girl really kept, as well, a certain control
of herself while she remarked that the
case was surprising, the chance one in a
thousand. They knew him, both Maud and
Milly, por cierto, recompensó ampliamente a Susie por cualquier tibia apreciación en que pudiese haber incurrido con ella
ya que las tardías y largas conversaciones
entre ambas abarcaban no solamente todo
lo que les era sugerido y ofrecido durante
las horas que pasaban separadas sino además muchísimas otras cosas. Ella podía estar todo lo alejada que la ocasión lo requiriese por las tardes, a la hora del té, pero
por las noches acostumbraba confiarle
todo a Susan Shepherd como no solía hacerlo con nadie respecto de nada. Sin
embargo —y es algo que debiéramos haber aclarado previamente—, Milly no había comunicado aún —aún, es decir, al
cabo de seis días— a Susie, nada comparable con lo que ésta le comenté después
de un paseo que había hecho en coche
con Mrs. Lowder por el notable Battersea
Park. Las dos amigas mayores se habían dedicado a
dar vueltas apaciblemente por el parque mientras las
dos jóvenes se entregaban a fantasías más temerarias
en el curioso carruaje alquilado por Milly en el
hotel —una carroza mucho más pesada, más adornada y divertida— con un tronco de caballos más
mañeros que los que había tenido ocasión de ver
en Estados Unidos. Y recorriendo aquel circuito, más de una v e z r e p e t i d o , h a b í a
« s a l t a d o » — s e g ú n las palabras de Mrs.
Stringham— que las dos ocupantes de
Lancaster Gate conocían y se trataban con
el otro amigo inglés de Mildred, aquel joven, ese que tenía algo que ver con un periódico inglés (Susie esperó que estas palabras surtieran su efecto), que había estado con
ella en Nueva York poco tiempo antes de que
partieran. Había sido nombrado, por supuesto, en Battersea Park —pues de otra manera
no hubiera podido identificarlo— y Susie, antes de continuar con su propia intervención
en el asunto, a manera de confesión, tuvo que
aclararle perfectamente a Milly que a quien
aludía era a Merton Densher. Esto se debió a
que la joven la escuchaba con cierto aire de no
saber a quién se estaba refiriendo, y Milly demostró en efecto tener un gran control sobre
sí misma al comentar, un segundo después, que
el caso era ciertamente extraordinario, una de
esas rarísimas casualidades que se dan de vez
122
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
Miss Croy knew him, she gathered too,
r a t h e r w e l l , t h o u g h i n d e e d i t w a s n ’t o n
any show of intimacy that he had
happened to be mentioned. It hadn’t
been—Susie made the point—she herself
who brought him in: he had in fact not
been brought in at all, but only referred
to as a young journalist known to Mrs.
Lowder and who had lately gone to their
wonderful country—Mrs. Lowder always said “your wonderful country”—
on behalf of his journal. But Mrs.
Stringham had taken it up—with the
tips of her fingers in deed; and that was
the confession: she had, without meaning
a n y h a r m , r e c o g n i s e d M r. D e n s h e r a s a n
a c q u a i n t a n c e o f M i l l y ’s , t h o u g h s h e h a d
also pulled herself up before getting in
t o o f a r. M r s . L o w d e r h a d b e e n s t r u c k ,
clearly—it wasn’t too much to say; then
she also, it had rather seemed, had pulled
herself up; and there had been a little
moment during which each might have
b e e n k e e p i n g s o m e t h i n g f r o m t h e o t h e r.
“Onl y, ” s a i d M i l l y ’s i n f o r m a n t , “ I l u c k ily remembered in time that I had nothing whatever to (185) keep—which was
much simpler and nicer. I don’t know
what Maud has, but there it is. She was
i n t e r e s t e d , d i s t i n c t l y, i n y o u r k n o w i n g
him—in his having met you over there
with so little loss of time. But I ventured
to tell her it hadn’t been so long as to
make you as yet great friends. I don’t
know if I was right.”
en cuando. Lo conocían ambas, Maud y Miss
Croy —pudo adivinar además—, bastante
bien, aunque en verdad no fue mencionado en
una demostración de intimidad. No había sido
ella —Susie precisó— la primera en nombrarlo. No había sido tampoco nombrado por su
amiga sino tan sólo aludido en la referencia a
un joven periodista conocido de Mrs. Lowder
que había viajado recientemente a su maravilloso país —Mrs. Lowder decía siempre
«su maravilloso país»— enviado por su
diario. Pero Mrs. Stringham había captado la alusión aunque apenas con la punta de los dedos, y en eso consistía la confesión: ella había admitido, inocentemente, que Milly había estado con él en
Estados Unidos, pero no había pasado de
allí temiendo i r m á s l e j o s . E v i d e n t e mente Mrs. Lowder también se sorprendió, dicho esto sin exagerar. Después
ella demostró a su vez el temor de ir
más lejos, y hubo un momento durante
el cual ambas parecieron estar ocultándose algo mutuamente.
—Pero —dijo la informante de
Milly— por suerte recordé a tiempo que
no tenía nada que disimular, lo que hacía
que todo fuera más simple y agradable.
No sé si Maud ocultaba algo, pero se interesó indudablemente en el hecho de que
lo conocieses y se hubieran encontrado
allí tan rápidamente. Me atreví a decirle
que no habían estado tanto tiempo juntos
como para hacerse grandes amigos. No sé
si procedí bien.
Whatever time this explanation might
have taken, there had been moments enough
in the matter now—before the elder
w o m a n ’s c o n s c i e n c e h a d d o n e i t s e l f j u s tice—to enable Milly to reply that although
the fact in question doubtless had its importance she imagined they wouldn’t find the
importance overwhelming. It WAS odd that
their one Englishman should so instantly fit;
it wasn’t, however, miraculous—they surely
all had often seen how extraordinarily
“small,” as every one said, was the world.
Undoubtedly also Susie had done just the
plain thing in not letting his name pass. Why
in the world should there be a mystery?—
and what an immense one they would appear
to have made if he should come back and
find they had concealed their knowledge of
him! “I don’t know, Susie dear,” the girl
observed, “what you think I have to
conceal.”
Por mucho que durara esta explicación se produjeron bastantes pausas
como para permitir que Milly contestara —antes de que Susie pudiese
tranquilizar su conciencia que aunque
el asunto revestía por cierto alguna
importancia consideraba que no deb í a n m a g n i f i c a r l a . Era extraño que su único
inglés conocido hubiese encajado inmediatamente
en la alusión, pero no se trataba, sin embargo, de
algo milagroso: muchas veces habían podido comprobar que, como siempre se dice, el mundo resultaba extraordinariamente «chico». Con toda seguridad,
Susie había hecho también lo más indicado al no
dejar pasar en silencio su nombre. ¿Por qué tenía
que hacer un secreto de eso? ¡Y qué inmenso misterio hubiera resultado si Densher al volver descubría
que habían estado ocultando que lo conocían!
—No puedo entender, mi querida Susie
—observó la joven—, qué piensas que yo
puedo ocultar.
“It doesn’t matter, at a given moment,”
60 Mrs. S tringham returned, “what you know
or don’t know as to what I think; for you
always find out the very next minute, and
when you do find out, dearest, you never
REALLY care. Only,” she presently asked,
65 “have you heard of him from Miss Croy?”
—No importa, en un momento dado —
replicó Mrs. Stringham—, que entiendas o no
entiendas lo que yo puedo pensar, porque
siempre en seguida lo adivinas, y una vez que
lo sabes, querida, no te interesas realmente
en eso. Dime sólo una cosa —preguntó ahora—: ¿Te ha hablado Kate Croy de él?
“Heard of Mr. Densher? Never a word.
We h a v e n ’t m e n t i o n e d h i m . W h y s h o u l d
we?”
—¿De Mr. Densher? Ni una palabra. Ni
lo hemos mencionado. ¿Por qué habríamos
de hacerlo?
(186) “That YOU haven’t I understand;
—Que tú no hayas hablado es compren-
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James’ Wings of the Dove
but that your friend hasn’t,” Susie opined,
“may mean something.”
“May mean what?”
tr. de Alberto Vanasco
sible, pero que ella no lo haya hecho —opinó
Susie— puede significar algo.
—¿Qué, por ejemplo?
5
“ We l l , ” M r s . S t r i n g h a m p r e s e n t l y
brought out, “I tell you all when I tell you
that Maud asks me to suggest to you that
it may perhaps be better for the present not
10 t o s p e a k o f h i m : n o t t o s p e a k o f h i m t o
her niece, that is, unless she herself speaks
to you first. But Maud thinks she won’t.”
—Bien —confesó Susie francamente—,
bastaría con que te dijese que la tía Maud me
pidió que te sugiriera la conveniencia de no
hablarle por ahora a Kate de Mr. Densher, de
no hablarle, claro está, mientras ella misma
no lo mencione, cosa que la tía Maud piensa
que no hará.
Milly was ready to engage for any15 thing; but in respect to the facts—as they
so far possessed them—it all sounded a
l i t t l e c o m p l i c a t e d . “ I s i t b e c a u s e t h e r e ’s
anything between them?”
“No—I gather not; but Maud’s state of
20 m i n d i s p r e c a u t i o n a r y. S h e ’s a f r a i d o f
something. Or perhaps it would be more
correct to say she’s afraid of everything.”
Milly estaba dispuesta a prometer cualquier
cosa, pero los hechos parecían —en la medida
que los conocía— un poco complicados.
—¿Es porque hay algo entre
ellos?
—No; tengo la impresión de que no, pero
afirmaría que la tía Maud toma sus precauciones. Hay algo que teme. O tal vez sería
más correcto decir que lo teme todo.
“She’s afraid, you mean,” Milly asked,
25 “of their—a—liking each other?”
Susie had an intense thought and then
an effusion. “My dear child, we move in a
labyrinth.”
—¿Quieres decir que ella teme —inquirió Milly— que los dos... se amen?
Susie caviló profundamente y luego exclamó:
—Mi querida niña, nos hallamos en un
laberinto.
30
“Of course we do. That’s just the fun
o f i t ! ” s a i d M i l l y w i t h a s t r a n g e g a i e t y.
Then she added: “Don’t tell me that—in
this for instance—there are not abysses. I
want abysses.”
—¡Por supuesto que sí! ¡Eso es lo divertido del asunto! —exclamó Milly con una extraña alegría. Luego añadió—: No me digas
que en esto, por lo menos, no hay abismos.
Me atraen los abismos.
Her friend looked at her—it was not
unfrequently the case—a little harder than
the surface of the occasion seemed to require;
and another person present at such times
might have wondered to what inner thought
of her own the good lady was trying to fit the
speech. It was too much her disposition, no
doubt, (187) to treat her young companion’s
words as symptoms of an imputed malady.
It was none the less, however, her highest
law to be light when the girl w a s l i g h t .
S h e knew how to be quaint with the new quaintness—
the great Boston gift; it had been
happily her note in the magazines; and
Maud Lowder, to whom it was new
indeed and who had never heard anything
r e m o t e l y l i k e i t , q u i t e c h e r i s h e d h e r, a s
a social resource, by reason of it. It
s h o u l d n ’t t h e r e f o r e f a i l h e r n o w ; w i t h i t
in fact one might face most things. “Ah
then let us hope we shall sound the
depths—I’m prepared for the worst—of
sorrow and sin! But sh e w o u l d l i k e h e r
niece—we’re not ignorant of that,
are we?—to marry Lord Mark.
Hasn’t she told you so?”
Su amiga la contempló —como no era
raro— con más atención de lo que requería
superficialmente la ocasión, y una tercera persona allí presente se hubiera preguntado a cuál
de sus íntimos pensamientos trataba la de
mayor edad de acomodar las palabras de la
más joven. En general, se inclinaba a considerar las palabras de su amiga como síntomas de una supuesta enfermedad, aunque también una de sus leyes, sin embargo, consistía
en ser intrascendente cuando la joven lo era.
Sabía ser anticuada pero a la moda, lo cual
era el gran mérito de Boston, y eso le había
dado, felizmente, un estilo a sus notas; y Mrs.
Lowder, para quien esto era completamente
nuevo, ya que nunca, ni siquiera remotamente, se había imaginado algo parecido, la cultivaba precisamente —como un recurso social— por dicha virtud. No iba a faltarle ahora, pues con ella podría afrontarlo todo.
—Ah, entonces esperemos sondear los
más profundos abismos, estoy preparada para
lo peor, del dolor y del pecado. Pero ella quisiera que su sobrina, es algo que no ignoramos, ¿no es verdad?, se casara con lord Mark.
¿No te lo ha dicho?
35
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60
“Hasn’t Mrs. Lowder told me?”
65
—¿Mrs. Lowder?
“No; hasn’t Kate? It isn’t, you know, that
she doesn’t know it.”
—No. Kate. Puedes imaginarte que ella
lo sabe.
M i l l y h a d , u n d e r h e r c o m r a d e ’s e y e s ,
a minute of mute detachment. She had
70 l i v e d w i t h K a t e C r o y f o r s e v e r a l d a y s
in a state of intimacy as deep as it had
Milly experimentó, bajo los ojos de
su amiga, una profunda decepción. Ella
había vivido con Kate Croy durante muchos días en un estado de intimidad tan pro-
124
James’ Wings of the Dove
5
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70
b e e n s u d d e n , a n d t h e y h a d c l e a r l y, i n
talk, in many directions, proceeded to
v a r i o u s e x t r e m i t i e s . Ye t i t n o w c a m e
over her as in a clear cold wave that
there was a possible account of their
relations in which the quantity her
new friend had told her might have
figured as small, as smallest, beside
t h e q u a n t i t y s h e h a d n ’ t . S h e c o u l d n ’t
say at any rate whether or no Kate had
made the point that her aunt designed
her for Lord Mark: it had only
sufficiently come out—which had
been, moreover, eminently guessable—
t h a t s h e w a s i n v o l v e d i n h e r a u n t ’s
d e s i g n s . S o m e h o w, ( 1 8 8 ) f o r M i l l y,
brush it over nervously as she might
and with whatever simplifying hand,
t h i s a b r u p t e x t r u s i o n o f M r. D e n s h e r
altered all proportions, had an effect on
all values. It was fantastic of her to let
it make a difference that she couldn’t in
the least have defined—and she was at
least, even during these instants, rather
proud of being able to hide, on the spot,
t h e d i f f e r e n c e i t d i d m a k e . Ye t a l l t h e
same the effect for her was, almost
v i o l e n t l y, o f t h a t g e n t l e m a n ’s h a v i n g
been there—having been where she had
stood till now in her simplicity—before
h e r. I t w o u l d h a v e t a k e n b u t a n o t h e r f r e e
moment to make her see abysses—since
abysses were what she wanted—in the
mere circumstance of his own silence,
i n N e w Yo r k , a b o u t h i s E n g l i s h f r i e n d s .
T h e r e h a d r e a l l y b e e n i n N e w Yo r k l i t t l e
time for anything; but, had she liked,
Milly could have made it out for herself
that he had avoided the subject of Miss
Croy and that Miss Croy was yet a subject it could never be natural to avoid.
It was to be added at the same time that
even if his silence had been a labyrinth—which was absurd in view of all
the other things too he couldn’t possibly have spoken of—this was exactly
w h a t m u s t s u i t h e r, s i n c e i t f e l l u n d e r
the head of the plea she had just uttered
t o S u s i e . T h e s e t h i n g s , h o w e v e r, c a m e
and went, and it set itself up between
the companions, for the occasion, in the
o d d e s t w a y, b o t h t h a t t h e i r h a p p e n i n g
a l l t o k n o w M r. D e n s h e r — e x c e p t i n d e e d
that Susie didn’t, but probably would—
was a fact attached, in a world of rushing about, to one of the common orders
of chance; and yet further that it was
amusing—oh awfully amusing!—to be
able (189) fondly to hope that there was
“something IN” its having been left to
crop up with such suddenness. There
seemed somehow a possibility that the
ground or, as it were, the air might in a
manner have undergone some pleasing
preparation; though the question of this
p o s s i b i l i t y w o u l d p r o b a b l y, a f t e r a l l ,
have taken some threshing out. The
truth, moreover—and there they were,
already, our pair, talking about it,
the “truth”!—hadn’t in fact quite
c r o p p e d o u t . T h i s , o b v i o u s l y, i n
125
tr. de Alberto Vanasco
funda como inesperada y evidentemente
habían llegado muy lejos en sus charlas, en
muchos sentidos. No obstante, ahora se le
imponía de una manera clara y tajante, que
había un posible balance de sus relaciones en el cual el monto de lo que su amiga
le había dicho podía considerarse exiguo,
casi ínfimo, al lado de todo lo que le había callado. Ella no podía afirmar ni negar, de todos modos, que Kate le hubiese
confiado los planes de su tía con respecto
a lord Mark; tan sólo había quedado suficientemente sobrentendido —lo que por
otra parte era lógico suponer— que Kate
ocupaba un lugar importante en esos planes. De alguna manera, para Milly (por
más que lo hiciese a un lado nerviosamente con mano simplificadora) ese brusco silencio respecto de Mr. Densher cambiaba
ahora todo el panorama, alteraba todas las
proporciones. Era increíble en ella aceptar esa diferencia que de ningún modo podía explicar, y tuvo por lo menos, aun durante aquellos instantes, el orgullo de poder disimular, allí mismo, la diferencia establecida. Aunque el mayor efecto de la
misma, para ella, era el hecho casi violento de que Mr. Densher hubiese estado
allí, en el mismo lugar donde ella había
estado hasta entonces en su simplicidad.
No necesitó tampoco sino un segundo más
para descubrir abismos —ya que abismos
era lo que ella buscaba— en la simple circunstancia del propio silencio de Densher,
en Nueva York, sobre sus amigos de Londres. Densher había estado muy poco tiempo en Nueva York, es verdad, pero Milly, de
habérselo propuesto, había podido descubrir
por sí misma que él había eludido e l t e m a
de Miss Croy; y Miss Croy era un
t e m a n o f á c i l d e e l u d i r. E s p r e c i s o
a g r e g a r, a l m i s m o t i e m p o , q u e a u n q u e
su silencio resultara misterioso —lo
cual
era
absurdo
dados
los
inmumerables temas de los cuales seguramente no había podido hablar—
e r a l o q u e m á s c o n c o r d a b a c o n M i l l y,
considerando la aclaración que acababa de hacerle a Susie. Hablaron de
éstas y otras cosas, y quedó acordado
entre ellas que la circunstancia de que
t o d o s c o n o c i e r a n a M r. D e n s h e r — t o dos excepto Susie, que probablemente llegaría a conocerlo— era algo
que pertenecía, en un mundo precipitado, a una de las leyes comunes
d e l a z a r, c o m o t a m b i é n q u e e r a e n tretenido —¡oh, terriblemente entretenido!— pensar que «había algo»
detrás de la prontitud con que se había dado todo. Era como si el terreno, de alguna manera —o la atmósfera, si se prefiere— hubiera
sido previa y favorablemente preparado, aunque esta posibilidad
requería tal vez, después de todo,
algún análisis. La verdad, en última instancia —y ya estaban ellas,
Milly y Susie, hablando de esto, ¡de
l a v e r d a d ! — , n o h a b í a s u rg i d o a ú n t o talmente. Y esto, era obvio, por la pe-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
v i e w o f M r s . L o w d e r ’s r e q u e s t t o h e r
old friend.
tición que Mrs. Lowder había hecho a
su antigua compañera .
I t w a s a c c o r d i n g l y o n M r s . L o w d e r ’s
5 recommendation that nothing should be
said to Kate—it was on all this might
cover in Aunt Maud that the idea of an
interesting complication could best hope
to perch; and when in fact, after the col10 l o q u y w e h a v e r e p o r t e d , M i l l y s a w K a t e
again without mentioning any name, her
silence succeeded in passing muster with
h e r a s t h e b e g i n n i n g o f a new sort of fun.
The sort was all the newer by its contain15 ing measurably a small element of anxiety:
when she had gone in for fun before it had
been with her hands a little more free. Yet
it WAS, none the less, rather exciting to be
conscious of a still sharper reason for in20 terest in the handsome girl, as Kate continued even now pre-eminently to remain for
her; and a reason—this was the great
point—of which the young woman herself
could have no suspicion. Twice over thus,
25 for two or three hours together, Milly found
herself seeing Kate, quite fixing her, in the
light of the knowledge that it was a face on
which Mr. Densher ’s eyes had more or less
familiarly rested and which, by the same
30 t o k e n , h a d l o o k e d , ( 1 9 0 ) r a t h e r M O R E
beautifully than less, into his own. She
pulled herself up indeed with the thought
that it had inevitably looked, as beautifully
as one would, into thousands of faces in
35 which one might one’s self never trace it;
but just the odd result of the thought was
to intensify for the girl that side of her
friend which she had doubtless already been
more prepared than she quite knew to think
40 of as the “other,” the not wholly calculable.
It was fantastic, and Milly was aware of
this; but the other side was what had, of a
sudden, been turned straight toward her b y
t h e s h o w o f M r. D e n s h e r ’s p ro p i n q u i t y.
45 S h e h a d n ’ t t h e e x c u s e o f k n o w i n g i t fo r
Kate’s
own,
since
nothing
whatever as yet proved it particularly to be such. Never mind; it
was with this other side now fully
50 p r e s e n t e d t h a t K a t e c a m e a n d
went, kissed her for greeting and
for parting, talked, as usual, of
everything but—as it had so
a b r u p t l y b e c o m e f o r M i l l y — T HE
55 t h i n g . O u r y o u n g w o m a n , i t i s t r u e , w o u l d
doubtless not have tasted so sharply a
d i ff e r e n c e i n t h i s p a i r o f o c c a s i o n s h a d n ’ t
she been tasting so peculiarly her own
possible betrayals. What happened was
60 t h a t a f t e r w a r d s , o n s e p a r a t i o n , s h e
wondered if the matter hadn’t mainly been
t h a t s h e h e r s e l f w a s s o “ o t h e r, ” s o t a k e n
up with the unspoken; the strangest thing
o f a l l b e i n g , s t i l l s u b s e q u e n t l y, t h a t w h e n
65 s h e a s k e d h e r s e l f h o w K a t e c o u l d h a v e
failed to feel it she became conscious of
being here on the edge of a great
darkness. She should never know how
Kate truly felt about anything such a one
70 a s M i l l y T h e a l e s h o u l d g i v e h e r t o f e e l .
Kate would never—and not from ill will
De acuerdo con la recomendación de
Mrs. Lowder nada debía ser dicho a Kate
y era en esta fecunda actitud de la tía
Maud donde se afirmaba la esperanza de
una interesante complicación. En efecto,
cuando después de esta conversación que
hemos relatado, Milly volvió a encontrarse con Kate sin mencionar para nada a
Densher, ese silencio se presentó como
la fuente de una nueva clase de diversión.
Una clase completamente nueva en razón
del leve ingrediente de ansiedad que ahora llevaba implícito. Con anterioridad,
cuando había ido en busca de recreo, lo
había hecho siempre con las manos más
libres. Así resultaba, además, algo excitante saber que existía un nuevo y poderoso motivo de interés en la hermosa joven, como aún continuaba viendo a Kate;
un motivo —y esto era lo fundamental—
que ella no podía sospechar. En las dos
oportunidades siguientes en las que pasaron dos o tres horas juntas, Milly se
encontró contemplando a Kate a la luz
proyectada por la certeza de que sobre ese
rostro se había posado familiarmente la
mirada de Densher y de que, por contra,
esos ojos habían mirado, tal vez con dulzura, el rostro de él. Se conformó al pensar que habían mirado también a otros
miles de rostros en los cuales no habían
dejado ninguna huella, pero el singular
efecto de este pensamiento fue hacer más
patente en la joven aquel aspecto de su
amiga que ella estaba más dispuesta de
lo que podía creer a considerar como « el
otro lado de Kate», el lado no totalmente
previsible. Era algo fantástico y Milly lo
sabía; pero ese «otro lado» era lo que de
pronto se había vuelto hacia ella al conocer la cercanía de Mr. Densher. Milly no
tenía la excusa de saber que Mr. Densher
fuese propiedad de Kate, pues nada hasta
ese momento le había probado particularmente que fuera así. Pero no importaba: era
con ese otro lado vuelto plenamente hacia
ella como Kate llegaba y partía, como la besaba para saludarla o para despedirse, como
hablaba, según acostumbraba hacerlo, de
todo, menos —tal como había llegado a ser
de pronto para Milly— de «aquello». La
joven, en verdad, no hubiese sentido tan intensamente esa diferencia, en esas dos ocasiones, de no haber estado tan pendiente de
la propia posibilidad de traicionarse. Sucedió que después, cuando se separaron, ella
se preguntó si todo no se habría debido,
en gran parte, a que ella misma se había
sentido hasta tal punto «otra», alterada
por lo que «no» se decía. Lo más extraño
de todo, al mismo tiempo, fue que cuando ella se preguntó cómo Kate pudo no
darse cuenta de ello, se vio al borde de
las más profundas tinieblas. Nunca llegaría a saber qué sentía Kate verdaderamente de lo que alguien como Milly
Theale podía darle a sentir. Kate nunca
lo revelaría —no por mala voluntad ni
126
James’ Wings of the Dove
n o r f r o m d u p l i c i t y, b u t f r o m a s o r t o f f a i l ure (191) of common terms—reduce it to
such a one’s comprehension or put it
within her convenience.
tr. de Alberto Vanasco
por duplicidad sino por una incapacidad de expresión— a la comprensión
d e M i l l y, n i l o p o n d r í a a l s e r v i c i o d e
sus conveniencias.
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It was as such a one, therefore,
that, for three or four days more, Milly
watched Kate as just such another;
and it was presently as such a one that
she threw herself into their promised
visit, at last achieved, to Chelsea, the
quarter of the famous Carlyle, the
field of exercise of his ghost, his
votaries, and the residence of “poor
M a r i a n , ” so often referred to and actually a somewhat incongruous spirit there.
W i t h o u r y o u n g w o m a n ’s f i r s t v i e w o f
poor Marian everything gave way but the
s e n s e o f h o w i n E n g l a n d , a p p a r e n t l y, t h e
social situation of sisters could be opposed, how common ground for a place in
the world could quite fail them: a state
of things sagely perceived to be involved
i n a n h i e r a r c h i c a l , a n a r i s t o c r a t i c o r d e r.
Just whereabouts in the order Mrs.
Lowder had established her niece was a
question not wholly void as yet, no doubt,
of ambiguity—though Milly was withal
sure Lord Mark could exactly have fixed
the point if he would, fixing it at the same
time for Aunt Maud herself; but it was
clear Mrs. Condrip was, as might have
been said, in quite another geography. She
wouldn’t have been to be found on the
same social map, and it was as if her
visitors had turned over page after page
together before the final relief of their
benevolent “Here!” The interval was
bridged of course, but the bridge verily
was needed, and the impression left Milly
to wonder if, in the general connexion, it
were of bridges or of intervals that the
spirit not locally disciplined would find
itself most conscious. It was as if at
home, by contrast, there (192) were
neither—neither the difference itself,
f r o m p o s i t i o n t o p o s i t i o n , n o r, o n e i t h e r
side, and particularly on one, the awfully
g o o d m a n n e r, t h e c o n s c i o u s s i n k i n g o f a
consciousness, that made up for it. The
conscious sinking, at all events, and the
a w f u l l y g o o d m a n n e r, t h e d i ff e r e n c e , t h e
bridge, the interval, the skipped leaves of
the social atlas—these, it was to be conf e s s e d , h a d a l i t t l e , f o r o u r y o u n g l a d y,
in default of stouter stuff, to work
themselves into the light literary legend—
a m i x e d w a n d e r i n g e c h o o f Tr o l l o p e , o f
T h a c k e r a y, p e r h a p s m o s t l y o f D i c k e n s —
under favour of which her pilgrimage had
so much appealed. She could relate to
Susie later on, late the same evening, that
the legend, before she had done with it,
h a d r u n c l e a r, t h a t t h e a d o r e d a u t h o r o f
“The Newcomes,” in fine, had been on the
whole the note: the picture lacking thus
more than she had hoped, or rather
perhaps showing less than she had feared,
a certain possibility of Pickwickian
outline. She explained how she meant by
t h i s t h a t M r s . C o n d r i p h a d n ’t a l t o g e t h e r
127
Fue esta Milly la que, durante los tres
cuatro días que siguieron, salió con la
«otra» Kate, y fue por lo tanto ésta la
que se lanzó por fin a la prometida visita
a Chelsea, barrio del famoso Carlyle,
campo de acción de su recuerdo y de sus
admiradores, y residencia de la «pobre
Marian», de la cual ya hemos hablado,
una presencia en realidad incongruente en
aquel lugar. Cuando Milly conoció a la
«pobre Marian» todo se desvaneció, excepto el sentimiento de cómo, en Inglaterra, aparentemente, la situación de dos
hermanas podía llegar a ser tan distinta;
de lo poco que podía ayudarlas, para hacerse un lugar en el mundo, el haber nacido en el mismo hogar, estado de cosas
este que ella relacionó sabiamente con un
orden jerárquico y aristocrático. El punto de esa jerarquía donde Mrs. Lowder
había colocado a su sobrina era algo aún
no exento de ambigüedad, aunque Milly
presentía que lord Mark hubiera podido
fijarlo, fijando al mismo tiempo a la tía
Maud. Pero saltaba a la vista que Mrs.
Condrip pertenecía, como quien dice, a
una zona geográfica muy diferente. En
otras palabras, era imposible hallarla en
el mismo atlas social, y fue como si sus
visitantes hubieran debido volver página
tras página antes de sentirse aliviadas con
el benévolo «¡Aquí es!» final. La distancia había sido cubierta, por supuesto, pero
habían necesitado un puente, y Milly se
preguntó en general qué podría desconcertar más a un espíritu no habituado, si el
puente o las distancias. Era como si en Estados Unidos no existiera ni lo uno ni lo
otro, ni siquiera la diferencia entre una situación y la otra, ni tampoco, además, en
especial en una de estas situaciones, los
modales exageradamente correctos, la consciente simulación de una conciencia que le
sirve de compensación. Esta si m u l a c i ó n
consciente, al fin y al cabo, y los modales exageradamente correctos, las
distancias, el puente, las diferencias,
las resbaladizas hojas del atlas social,
todo esto, hay que reconocerlo, se le
presentaba a nuestra joven —a falta de
elementos más sólidosa la luz de las
leyendas literarias —ecos vagos y entremezclados
de
Trollope,
de
T h a c k e r a y, t a m b i é n q u i z á m u c h o d e
Dickens— a cuya influencia su peregrinaje tanto le debía. Más tarde, esa misma noche, pudo comentarle a Susie que
por últim o , a n t e s d e re t i r a r s e , l a l e y e n d a s e h a b í a d e c a n t a d o , y q ue el admirado autor de The Newcomes había prevalecido en el conjunto, es decir, que el
cuadro había carecido más de lo que esperaba, o mejor aún, tal vez menos de lo que
temía, de todo trazo de aire pickwickiano.
Le explicó a Susie que con esto quería significar que Mrs. Condrip no había resul-
Xo
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
p r o v e d a n o t h e r M r s . N i c k l e b y, n o r e v e n —
for she might have proved almost
anything, from the way poor worried Kate
had spoken—a widowed and aggravated
5 M r s . M i c a w b e r.
tado o t r a M r s . N i c k l e b y, n i s i q u i e r a —
ya que por la forma en que se expresaba Kate podía esperarse de ella cualquier cosa— una Mrs. Micawber viuda y resentida.
Mrs. Stringham, in the midnight conference, intimated rather yearningly that,
however the event might have turned, the
side of English life such experiences
opened to Milly were just those she herself seemed “booked”—as they were all,
r o u n d a b o u t h e r n o w, a l w a y s s a y i n g — t o
miss: she had begun to have a little, for
h e r f e l l o w o b s e r v e r, t h e s e m o m e n t s o f
fanciful reaction (reaction in which she
was once (193) more all Susan Shepherd)
against the high sphere of colder conventions into which her overwhelming
connexion with Maud Manningham had
r a p t h e r. M i l l y n e v e r l o s t s i g h t f o r l o n g
of the Susan Shepherd side of her, and was
always there to meet it when it came up
and vaguely, tenderly, impatiently to pat
it, abounding in the assurance that they
would still provide for it. They had,
however, to-night another matter in hand;
which proved to be presently, on the girl’s
part, in respect to her hour of Chelsea, the
revelation that Mrs. Condrip, taking a few
minutes when Kate was away with one of
the children, in bed upstairs for some
small complaint, had suddenly (without
its being in the least “led up to”) broken
g r o u n d o n t h e s u b j e c t o f M r. D e n s h e r,
mentioned him with impatience as a
person in love with her sister. “She wished
me, if I cared for Kate, to know,” Milly
said—“for it would be quite too dreadful,
and one might do something.”
Mrs. Stringham, en sus charlas nocturnas,
le confesó con bastante nostalgia que —cualquiera que fuese el acontecimiento del día—
ese aspecto de la vida inglesa que sus experiencias le mostraban a Milly era precisamente
el que ella estaba «condenada» —como ahora decían todos a su alrededor— a perderse:
así había empezado a tener —ante los ojos
de su compañera en la observación— breves
momentos de airada reacción —reacción en
la cual era más que nunca Susan Shepherd—
contra las altas esferas de las frías convenciones en las que su avasallante amistad con
Maud Manningham la había sumergido. Milly
trataba entonces de no perder de vista el lado
Susan Shepherd de su amiga y se hallaba
siempre pronta, cuando surgía, para consolarla tierna, impaciente, vagamente, abundando en promesas de que las cosas iban a cambiar. Pero ambas tenían, esa noche, otra cuestión que discutir, la que fue suscitada por
Milly cuando le contó, a propósito de la hora
que había pasado en Chelsea, que Mrs.
Condrip, aprovechando la ausencia de Kate
(que había subido unos minutos para ver a
uno de los chicos que se hallaba en cama con
una leve dolencia) le había hablado de pronto de Mr. Densher, sin ningún motivo aparente mencionándolo como una persona que
se hallaba enamorada de su hermana.
—Ella deseaba tenerme al tanto —dijo
Milly— por si yo realmente me preocupaba
por Kate. Afirmó que se trataba de algo terrible y que deberíamos hacer algo.
Susie wondered. “Prevent anything
c o m i n g o f i t ? T h a t ’s e a s i l y s a i d . D o
what?”
Susie se mostró perpleja.
—¿Hacer algo para impedirlo? Eso se dice fácilmente. ¿Qué se puede hacer?
Milly had a dim smile. “I think that
what she would like is that I should come
a good deal to see HER about it.”
Milly se sonrió apenas.
—Me parece que lo que quería era que fuese a visitarla con frecuencia para hablar del asunto.
“And doesn’t she suppose you’ve anything else to do?”
—¿Creerá que no tienes otra cosa que
hacer?
The girl had by this time clearly made
it out. “Nothing but to admire and make
much of her sister—whom she doesn’t,
however, herself in the least understand—
a n d g i v e u p o n e ’s t i m e , a n d e v e r y t h i n g
else, to it.” It s t r u c k t h e e l d e r f r i e n d t h a t
she spoke with an almost unprecedented
approach to sharpness; (194) as if Mrs.
Condrip had been rather indescribably
disconcerting. Never yet so much as just
of late had Mrs. Stringham seen her
companion exalted, and by the very play
of something within, into a vague golden
a i r t h a t l e f t i r r i t a t i o n b e l o w. T h a t w a s
the great thing with Milly—it was her
c h a r a c t e r i s t i c p o e t r y, o r a t l e a s t i t w a s
Susan Shepherd’s. “But she made a
point,” the former continued, “of my
keeping what she says from Kate. I’m not
La joven, mientras tanto, había llegado a comprender.
—Nada más que admirar y ocuparme de
su hermana, a la cual, ella, sin embargo, no
entiende para nada, y dedicarle a eso mi tiempo y todo lo demás.
Le pareció a Mrs. Stringham que su amiga nunca había hablado hasta ese momento
con tanta acritud, como si Mrs. Condrip se
hubiera comportado de una manera especialmente desconcertante. Nunca había visto a su
compañera tan exaltada, aunque, gracias a un
juego interior, se la veía envuelta en una atmósfera vagamente dorada que ocultaba la
irritación. Ése era el mayor encanto de Milly,
era su poesía característica, o por lo menos
la que Susan Shepherd le atribuía.
—Pero hizo hincapié —continuó
Milly— en que yo debía callar lo que me
dijo de Kate. No debía mencionar para
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tr. de Alberto Vanasco
nada esa conversación.
to mention that she has spoken.”
“ A n d w h y, ” M r s . S t r i n g h a m
p r e s e n t l y a s k e d , “ i s M r. D e n s h e r s o
5 dreadful?”
—¿Y por qué? —preguntó entonces
Mrs. Stringham—. ¿Mr. Densher le resulta
tan terrible?
Milly had, she thought, a delay to
answer—something that suggested a
fuller talk with Mrs. Condrip than she
10 i n c l i n e d p e r h a p s t o r e p o r t . “ I t i s n ’ t s o
much he himself.” Then the girl spoke
a little as for the romance of it; one
could never tell, with her, where rom a n c e w o u l d c o m e i n . “ I t ’s t h e s t a t e
15 o f h i s f o r t u n e s . ”
Milly vaciló un instante —o así le pareció a su amiga—, como si lo hablado con
Mrs. Condrip al respecto fuese más de lo que
estaba dispuesta a comunicar.
—No es sobre todo por él mismo. —La
joven habló después con un tono ligeramente
romántico: nunca podía saberse, con ella,
dónde aparecía el romance—. Es por su situación económica.
“And is that very bad?”
X
—¿Es realmente tan mala?
“He has no ‘private means,’ and no
20 p r o s p e c t o f a n y . H e h a s n o i n c o m e ,
and no ability, according to Mrs.
C o n d r i p , t o m a k e o n e . H e ’s a s p o o r,
s h e c a l l s i t , a s ‘ p o v e r t y, ’ a n d s h e s a y s
she knows what that is.”
25
Again
Mrs.
Stringham
considered, and it presently
produced something. “But isn’t
he brilliantly clever?”
30
Milly had also then an instant
that was not quite fruitless. “I
haven’t the least idea.”
—No tiene fortuna personal ni tampoco
perspectivas de conquistarla. Carece de rentas y, según afirma Mrs. Condrip, de toda posibilidad de tenerlas. Como ella dice, es más
pobre que la pobreza, y por lo que afirma sabe
muy bien lo que es eso.
35
A lo cual, en ese instante, Susie solamente respondió con un lacónico «¡Oh!», aunque
antes de un minuto agregó un más bien divertido «Ya veo» y después:
—Es exactamente lo que piensa Maud
Lowder.
To w h i c h , f o r t h e t i m e , S u s i e o n l y
replied “Oh!”—though by the end of a
minute she had followed it (195) with
a slightly musing “I see”; and that in
turn with: “It’s quite what Maud
40 L o w d e r t h i n k s . ”
“That he’ll never do anything?”
Mrs. Stringham volvió a recapacitar y luego dijo:
—Pero ¿no es un muchacho de una inteligencia excepcional?
Milly también dedicó un instante a la reflexión,
y el resultado no fue del todo infructuoso.
—No tengo la menor idea —dijo.
—¿Que él nunca hará nada?
“No—quite the contrary: that he’s ex45 ceptionally able.”
—No, sino todo lo contrario: que es extraordinariamente capaz.
“Oh yes; I know”—Milly had again, in
reference to what her friend had already
told her of this, her little tone of a moment
50 b e f o r e . “ B u t M r s . C o n d r i p ’s o w n g r e a t
point is that Aunt Maud herself won’t hear
of any such person. Mr. Densher, she
holds—that’s the way, at any rate, it was
explained to me—won’t ever be either a
55 public man or a rich man. If he were public
she’d be willing, as I understand, to help
him; if he were rich—without being
anything else—she’d do her best to
swallow him. As it is she taboos him.”
60
“In short,” said Mrs. Stringham
as with a private purpose, “she
told you, the sister, all about it.
But Mrs. Lowder likes him,” she
65 a d d e d .
—Ah, sí, ya sé —dijo Milly, con el
mismo tono con que había hablado un
momento antes—. Lo esencial para Mrs.
Condrip es que la tía Maud no quiere
n i q u e l e m e n c i o n e n a M r. D e n s h e r.
Afirma que nunca será un hombre público ni de fortuna, o por lo menos así
me lo explicó Marian. Si fuera un hombre público ella estaría dispuesta, según entendí, a ayudarlo, y si tuviese
fortuna, aunque no fuera otra cosa haría todo lo posible para devorarlo. Pero
así como es, lo proscribe.
“Mrs. Condrip didn’t tell me that.”
“Well, she does, all the same, my dear,
70 e x t r e m e l y. ”
129
—En otras palabras —dijo Mrs.
Stringham como con una secreta intención—
, la hermana te ha expuesto todo el problema.
Pero Mrs. Lowder se interesa por él —añadió.
—Mrs. Condrip no me ha dicho eso.
—Bien, de todas maneras, la tía Maud simpatiza con Mr. Densher, querida, y mucho.
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“Then there it is!” On which, with
a drop and one of those sudden
slightly sighing surrenders to a vague
reflux and a general fatigue that had
recently more than once marked themselves for her companion, Milly
t u r n e d a w a y . Ye t t h e m a t t e r w a s n ’ t l e f t
so, that night, between them, albeit
neither perhaps could afterwards have
said which had first come back to it.
Milly’s own nearest approach at least,
for a little, to doing so, was to remark
that they appeared all—every one they
s a w — t o t h i n k t r e m e n d o u s l y o f m o n e y.
This prompted in Susie a laugh, not untender,
(196) the innocent meaning of which
was that it came, as a subject for
indifference, money did, easier to some
people than to others: she made the
p o i n t i n f a i r n e s s , h o w e v e r, t h a t y o u
couldn’t have told, by any too crude
transparency of air, what place it held
for Maud Manningham. She did her
worldliness with grand proper silences—if it mightn’t better be put perhaps that she did her detachment with
grand occasional pushes. However
S u s i e p u t i t , i n t r u t h , s h e w a s r e a l l y,
in justice to herself, thinking of the
difference, as favourites of fortune, bet w e e n h e r o l d f r i e n d a n d h e r n e w. A u n t
Maud sat somehow in the midst of her
m o n e y, f o u n d e d o n i t a n d s u r r o u n d e d
by it, even if with a masterful high
manner about it, her manner of looking,
hard and bright, as if it weren’t there.
M i l l y, a b o u t h e r s , h a d n o m a n n e r a t
a l l — w h i c h w a s p o s s i b l y, f r o m a p o i n t
o f v i e w, a f a u l t : s h e w a s a t a n y r a t e f a r
away on the edge of it, and you hadn’t,
as might be said, in order to get at her
nature, to traverse, by whatever
a v e n u e , a n y p i e c e o f h e r p r o p e r t y. I t
was clear, on the other hand, that Mrs.
Lowder was keeping her wealth as for
purposes, imaginations, ambitions, that
would figure as large, as honourably
unselfish, on the day they should take
effect. She would impose her will, but
her will would be only that a person or
two shouldn’t lose a benefit by not submitting if they could be made to subm i t . To M i l l y, a s s o m u c h y o u n g e r , s u c h
far views couldn’t be imputed: there
was nobody she was supposable as interested for. It was too soon, since she
wasn’t interested for herself. Even the
richest woman, at her age, lacked mot i v e , a n d M i l l y ’s m o t i v e d o u b t l e s s
(197) had plenty of time to arrive. She
was meanwhile beautiful, simple, sublime without it—whether missing it and
vaguely reaching out for it or not; and
with it, for that matter, in the event,
would really be these things just as
much. Only then she might very well
h a v e , l i k e A u n t M a u d , a m a n n e r. S u c h
were the connexions, at all events, in
which the colloquy of our two ladies
freshly flickered up—in which it came
round that the elder asked the younger
130
tr. de Alberto Vanasco
—¡Ahí está, entonces!
Después de lo cual, con uno de esos bruscos
cambios, esos abandonos súbitos y ligeramente
románticos con que se entregaba a un vago reflujo, a una fatiga general que su compañera había observado más de una vez últimamente, Milly
cambió de tema. Pero el asunto no quedó allí, esa noche, entre ambas, aunque
ninguna habría podido afirmar más tarde quién fue la primera en volver a él.
Milly, por su parte, lo hizo observando
que todos, al parecer —todos a quienes
encontraban—, se preocupaban tremendamente por el dinero. Esto hizo reír a
Susie, no sin indulgencia, con una risa
cuyo inocente sentido quería significar
que la despreocupación por el dinero atacaba más fácilmente a unos que a otros,
pero hizo notar, con justicia, que no se
podría determinar, merced a ninguna cruda transparencia de actitudes, qué lugar
ocupaba el dinero para Maud
Manningham. Ella revestía su interés por
las cosas mundanas con un discreto manto de silencio, o tal vez fuera más conveniente decir que acompañaba su desinterés con grandes y ocasionales impulsos.
Susie pensaba, realmente, en la diferencia que existía —en cuanto favoritas de
la fortuna— entre sus dos amigas, la nueva y la antigua. La tía Maud se sentaba de
alguna manera sobre su dinero, se apoyaba en él y el dinero la rodeaba a pesar de
su aire noble y elevado, y de su manera de
obrar —con brillantez y fuerza— como si
aquél no existiese. Milly, con respecto al
suyo, no adoptaba ninguna postura (esto,
desde cierto punto de vista, era un
defecto): ella permanecía, en todo
c a s o , a l m a rg e n d e s u f o r t u n a y p a r a
conocerla uno no necesitaba, por así
decirlo, atravesar ningún sector de
sus posesiones. Era evidente, por
otra parte, que Mrs. Lowder reservaba su riqueza para ciertos propósitos,
ambiciones y fantasías que a la larga, el día en que se realizaran, dem o s t r a rían ser honorablemente desinteresados. Ella imponía su voluntad, pero ésta
consistía tan sólo en querer que una persona
o dos no perdieran algún beneficio por no
someterse a ella, si ella era capaz de someterlas. A Milly, por cierto mucho más joven,
no se le podían atribuir tan penetrantes designios: no había nadie en quien ella pudiera interesarse. No se podía esperar otra cosa,
ya que no se interesaba tampoco por sí misma. Aun la mujer más rica del mundo, a su
edad, carecía de motivaciones, y los motivos de Milly, sin duda, contaban todavía con
mucho tiempo para aparecer. Mientras tanto
se limitaba a ser hermosa, simple, sublime
sin ellos, aunque los extrañara y vagamente
aspirara a obtenerlos, o no. Y si los lograba,
eventualmente, dichos móviles no modificarían en rada sus cualidades. Solamente, en tal caso, ella llegaría a tener también, como la tía Maud, una postura. Tales fueron las asociaciones que afloraron
en el diálogo de las dos amigas, al cabo
del cual la mayor preguntó a Milly si ese
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
if she had herself, in the afternoon,
n a m e d M r. D e n s h e r a s a n a c q u a i n tance.
mediodía, en casa de Mrs. Condrip, había hablado de Merton Densher como de
un conocido.
“Oh no—I said nothing of having seen
him. I remembered,” the girl explained,
“Mrs. Lowder ’s wish.”
—Oh, no; no dije que lo conociera. Recordé —explicó la joven— la petición de
Mrs. Lowder.
“But that,” her friend observed
10 a f t e r a m o m e n t , “ w a s f o r s i l e n c e t o
Kate.”
—Pero Maud —observó su amiga luego
de unos segundos— nos pidió guardar silencio con Kate, no con Marian.
“Yes—but Mrs. Condrip would immediately have told Kate.”
—Sí, pero Mrs. Condrip se lo hubiese dicho inmediatamente.
“Why so?—since she must dislike to
talk about him.”
—¿Para qué? No le debe de resultar agradable hablar de él.
“Mrs. Condrip must?” Milly
20 t h o u g h t . “ W h a t s h e w o u l d l i k e m o s t i s
that her sister should be brought to
think ill of him; and if anything she can
tell her will help that—” But the girl
dropped suddenly here, as if her com25 p a n i o n w o u l d s e e .
—¿A quién? ¿A Mrs. Condrip? —Milly
pensó un momento—. Lo que más le agradaría
sería que su hermana se sintiera obligada a pensar mal de Mr. Densher. Y si ella pudiese hacer
cualquier cosa en ese sentido... —pero Milly se
detuvo aquí, como si su compañera hubiese entendido.
H e r c o m p a n i o n ’s i n t e r e s t , h o w ever, was all for what she herself
s a w. “ Yo u m e a n s h e ’ l l i m m e d i 30 a t e l y s p e a k ? ” M r s . S t r i n g h a m
gathered that this was what Milly
meant, but it left still a question. “How will it be against him
that you know him?”
35
“ O h h o w c a n I s a y ? I t w o n ’t b e s o
much one’s knowing him as one’s having
kept it out of sight.”
Mas la atención de Susie, sin embargo, estaba concentrada en lo que ella misma deducía:
—¿Piensas que se lo hubiera dicho sin vacilar? —Mrs. Stringham comprendió que ése
era el sentido de las palabras de Milly, pero
quedaba aún otra pregunta—: ¿Por qué el
hecho de que tú lo conozcas debe ser algo
desfavorable para Merton Densher?
40
(198) “Ah,” said Mrs. Stringham as for
comfort, “YOU haven’t kept it out of sight.
Isn’t it much rather Miss Croy herself who
has?”
—Ah —dijo Mrs. Stringham, a manera
de consuelo—, tú no has ocultado nada.
¿No ha sido más bien Miss Croy quien lo
ha hecho?
45
“It isn’t my acquaintance with
him,” Milly smiled, “that she has
dissimulated.”
—No ha sido precisamente mi relación con él —sonrió Milly— lo que ella
ha callado.
“She has dissimulated only her
50 o w n ? We l l t h e n t h e r e s p o n s i b i l i t y ’ s
hers.”
—¿Ha disimulado únicamente la suya?
Bien, entonces, la responsabilidad le corresponde a ella sola.
“Ah but,” said the girl, not perhaps
with marked consequence, “she has a
55 r i g h t t o d o a s s h e l i k e s . ”
—Oh, pero ella —dijo la joven, tal vez
no muy coherentemente—, ella tiene el derecho de hacer lo que le plazca.
“ T h e n s o , m y d e a r, h a v e y o u ! ”
smiled Susan Shepherd.
—¡Siendo así, querida, tú también lo tienes!
—sonrió Susan Shepherd.
Milly looked at her as if she were
almost venerably simple, but also as
if this were what one loved her for.
“ We ’ r e n o t q u a r r e l l i n g a b o u t i t , K a t e
a n d I , Y E T. ”
Milly la miró como si Susie fuese digna de
admiración por su simplicidad, pero también como
si ése fuese el motivo por el cual se hacía querer.
—Todavía —aclaró— Kate y yo no estamos disputando al respecto.
“ I o n l y m e a n t , ” M r s . St r i n g h a m e x plained, “that I don’t see what Mrs.
Condrip would gain.”
—Lo que quería decir —agregó Mrs.
Stringham— es que no veo qué podría ganar
Mrs. Condrip con eso.
“By her being able to tell Kate?”
Milly thought. “I only meant that I don’t
—¿Con decírselo a Kate? —Milly reflexionó—. No sé tampoco qué hubiese po-
5
15
60
—Oh, no lo sé. No se trata tanto del hecho de que yo lo conozca sino de que le haya
ocultado a Kate que lo conocía.
65
70
131
James’ Wings of the Dove
see what I myself should gain.”
“But it will have to come out—
that he knows you both—some
5 time.”
tr. de Alberto Vanasco
dido ganar yo.
—Pero algún día tendrá que saberse... que
Merton Densher las conoce a las dos. Alguna
vez se descubrirá.
Milly scarce assented. “Do you
mean when he comes back?”
Milly apenas asintió.
—¿Quieres decir, cuando él vuelva?
“He’ll find you both here, and he can
hardly be looked to, I take it, to ‘cut’ either of you for the sake of the other. ”
—Las encontrará a las dos aquí y le será
difícil, creo, «darle la espalda» a una en beneficio de la otra.
This placed the question at last
15 o n a b a s i s m o r e d i s t i n c t l y c h e e r f u l .
“I might get at him somehow beforehand,” the girl suggested; “I
might give him what they call here
t h e ‘ t i p ’ — t h a t h e ’s n o t t o k n o w m e
20 w h e n w e m e e t . O r , b e t t e r s t i l l , I
mightn’t be here at all.”
(199)
“Do you want to run away from him?”
Esto situó la cuestión por fin en una perspectiva más clara.
—De alguna manera tendría que adelantarme —sugirió la joven—. Tendría que darle a él el «aviso», como dicen aquí, de no tener que reconocerme cuando nos encontremos. O, mejor aún, de no estar aquí de ninguna manera.
25
It was, oddly enough, an
idea Milly seemed half to acc e p t . “ I d o n ’ t k n o w W H AT I
want to run away from!”
Ésta fue una idea que Milly, bastante extrañamente, pareció aceptar a medias.
—¡Ni sé de qué estoy queriendo huir! —
dijo.
It dispelled, on the spot—something, to
the elder woman’s ear, in the sad, sweet
sound of it—any ghost of any need of explaining. The sense was constant for her
that their relation might have been afloat,
35 like some island of the south, in a great
warm sea that represented, for every conceivable chance, a margin, an outer sphere,
of general emotion; and the effect of the
occurrence of anything in particular was to
40 m a k e t h e s e a s u b m e r g e t h e i s l a n d , t h e
margin flood the text. The great wave now
for a moment swept over. “I’ll go anywhere
else in the world you like.”
Esto disipó en seguida —por la dulzura,
la tristeza con que resonó en los oídos de la
mayor de ellas— toda sombra de cualquier
necesidad de explicación. Tenía la constante
impresión de que su amistad flotaba —como
una isla del sur— en un inmenso y cálido mar
que formaba, para cualquier circunstancia
posible, el margen, la esfera externa de emoción general. Y toda innovación podía hacer
que el mar cubriera la isla, o que el margen
desbordara sobre el texto. Una gran ola pasó
en ese momento sobre ellas.
—Iré contigo a cualquier lugar del mundo que desees.
45
Pero Milly reapareció en la superficie.
—¡Mi querida Susie, cómo te he hecho
agitar!
10
30
But Milly came up through it.
“Dear old Susie—how I do work
you!”
—¿Quieres huir de él?
“Oh this is nothing yet.”
—Oh, esto no es nada todavía.
“No indeed—to what it will be.”
—No por cierto, comparado con lo que te espera.
50
“ Yo u ’ r e n o t — a n d i t ’s v a i n t o p r e tend,” said dear old Susie, who had
55 b e e n t a k i n g h e r i n , “ a s s o u n d a n d
strong as I insist on having you.”
—Tú no eres, y es inútil pretenderlo
—explicó Susie, que acababa de comprender—, ni tan fuerte ni tan sana como
yo insisto en que seas.
“ I n s i s t , i n s i s t — t h e m o r e t h e b e t t e r.
But the day I LOOK as sound and strong
60 a s t h a t , y o u k n o w, ” M i l l y w e n t o n — “ o n
that day I shall be just sound and strong
enough to take leave of you sweetly for
e v e r. T h a t ’s w h e r e o n e i s , ” s h e c o n t i n u e d
thus agreeably to embroide r , “ w h e n e v e n
65 o n e ’ s M O S T ‘ b e a u x m o m e n t s ’ a r e n ’ t
s u c h a s t o q u a l i f y, s o f a r a s a p p e a r a n c e
goes, for anything gayer than a
h a n d s o m e c e m e t e r y. S i n c e I ’ v e l i v e d a l l
these years as if I were dead, I shall
70 d i e , n o d o u b t , a s i f I w e r e a l i v e — w h i c h
will (200) happen to be as you want
—Insiste, insiste todo lo que puedas,
y cuanto más, mejor —continuó Milly—
. Pero el día en que yo parezca todo lo
fuerte y sana que tú deseas, ese día te
abandonaré tranquilamente para siempre. Eso es lo que sucede —prosiguió
después, enriqueciendo su idea—cuando aún nuestros más beaux moments no
resultan más alegres, por su apariencia,
que un hermoso cementerio. Puesto que
he vivido todos estos años como si estuviera muerta, seguramente moriré
cuando parezca viva, que es justamente
lo que tú deseas. Así que ya ves —ter-
132
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
me. So, you see,” she wound up,
“you’ll never really know where I am.
Except indeed when I’m gone; and then
you’ll only know where I’m not.”
minó—, nunca sabrás realmente dónde
me hallo. Excepto, por supuesto, cuando me haya ido. Y entonces solamente
sabrás dónde no estoy.
“I’d die FOR you,” said Susan Shepherd after a moment.
—Yo daría mi vida por ti —dijo Susan
Shepherd después de un momento.
“ ‘Thanks awfully’! Then stay here for
10 me.”
—¡Muchísimas gracias! Entonces quédate aquí por mí.
“But we can’t be in London for
August, nor for many of all these
next weeks.”
—Pero no podremos quedarnos
hasta agosto, ni siquiera muchas semanas más.
5
15
“Then we’ll go back.”
—Entonces regresaremos.
Susie blenched. “Back to America?”
20
25
30
35
40
“ N o , a b r o a d — t o S w i t z e r l a n d , I t a l y,
anywhere. I mean by your staying ‘here’
for me,” Milly pursued, “your staying with
me wherever I may be, even though we
may neither of us know at the time where
it is. No,” she insisted, “I DON’T know
where I am, and you never will, and it
doesn’t matter—and I dare say it’s quite
true,” she broke off, “that everything will
have to come out.” Her friend would have
f e l t o f h e r t h a t s h e j o k e d a b o u t i t n o w,
hadn’t her scale from grave to gay been a
thing of such unnameable shades that her
contrasts were never sharp. She made up
for failures of gravity by failures of mirth;
if she hadn’ t, that is, been at times as earnest as might have been liked, so she was
certain not to be at other times as easy as
she would like herself. “I must face the
music. It isn’t at any rate its ‘coming out,’
“ she added; “it’s that Mrs. Condrip would
put the fact before her to his injury. ”
Her companion wondered. “But how to
HIS?”
Susie palideció.
—¿Adónde? ¿A Estados Unidos?
—No, al continente: a Suiza, a Italia, a
cualquier parte. Cuando te pido que te quedes «aquí», conmigo —prosiguió Milly—,
me refiero a cualquier sitio donde me encuentre aunque ninguna de las dos sepa
dónde queda. No —insistió—, no sé dónde
estoy y tú no lo sabrás nunca, pero eso no
importa, y aun me atrevería a decir —concluyó— que todo se va a descubrir.
Su amiga hubiera podido pensar que bromeaba ahora si su gama de lo serio a lo alegre no hubiera estado formada por matices
tan imperceptibles que suavizaban todos los
contrastes. Compensaba las faltas de seriedad con faltas de frivolidad, es decir, si a
veces no era todo lo juiciosa que hubiese
querido, otras veces por cierto no era tan desenfadada como le hubiera gustado.
—Tengo que afrontar la tormenta. El problema —agregó— no consiste en que todo se
descubra, sino en que Mrs. Condrip lo aprovecharía para perjudicar a Mr. Densher.
Su compañera se sorprendió.
—¿Y cómo podría hacerlo?
45
“Why if he
love her—!”
pretends
to
“And does he only ‘pretend’?”
—¡Bien, si él pretende que está enamorado
de Kate!...
—¿Solamente lo «pretende»?
50
(201) “I mean if, trusted by her in
s t r a n g e c o u n t r i e s , h e f o rg e t s h e r s o f a r a s
to make up to other people.”
—Quiero decir que si va al extranjero, con
el permiso de ella, y allí la olvida hasta el
punto de galantear con otras personas...
The amendment, however,
brought Susie in, as with gaiety, for a comfortable end.
“Did he make up, the false
creature, to YOU?”
Esta aclaración llevó a Susie,
casi de una manera divertida, a
una conclusión conveniente.
—¿Acaso te galanteó a ti, hipócrita criatura?
“No—but the question isn’t of that. It’s
of what Kate might be made to believe.”
—No, pero ése no es el caso. Se trata
de lo que le pueden hacer creer a Kate.
“That, given the fact of his having
65 e v i d e n t l y m o r e o r l e s s f o l l o w e d u p h i s
acquaintance with you, to say nothing
of your obvious weird charm, he must
have been all ready if you had a little
bit led him on?”
70
Milly neither accepted nor qualified
—Dado que él, evidentemente, se ha
dedicado a tratarte, para no decir nada de
tu personal encanto, ¿la sugestión de Mrs.
Condrip consistía en que si tú lo hubieras
alentado un poco, él habría estado dispuesto a todo?
55
60
133
Milly no aceptó ni comentó esto, sola-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
this; she only said after a moment and as
with a conscious excess of the pensive:
“No, I don’t think she’d quite wish to suggest that I made up to HIM; for that I should
5 have had to do so would only bring out his
constancy. All I mean is,” she added—and
now at last, as with a supreme impatience—
“that her being able to make him out a little
a person who could give cause for jealousy
10 would evidently help her, since she’s afraid
of him, to do him in her sister’s mind a useful ill turn.”
mente se limitó a decir después de un momento, quizá con un exceso de reflexión:
—No, no creo que ella quiera insinuar que yo pude haberlo alentado, porque eso evidenciaría su fidelidad. Lo
que pienso —agregó, y ahora por último con un aire de suprema impaciencia— es que le será muy útil encontrar
a alguien que pueda darle celos a Kate,
ya que ella le teme a Merton Densher,
y así perjudicarlo ante la opinión de su
hermana.
Susan Shepherd perceived in this ex15 p l a n a t i o n s u c h s i g n s o f a n a p p e t i t e f o r
motive as would have sat gracefully even
on one of her own New England heroines.
It was seeing round several corners; but
that was what New England heroines did,
20 a n d i t w a s m o r e o v e r i n t e r e s t i n g f o r t h e
moment to make out how many her young
friend had actually undertaken to see
round. Finally, too, weren’t they braving
the deeps? They got their amusement
25 w h e r e t h e y c o u l d . “ I s n ’ t i t o n l y, ” s h e
asked, “rather probable she’d (202) see
t h a t K a t e ’s k n o w i n g h i m a s ( w h a t ’s t h e
pretty old word?) volage—?”
Susan Shepherd percibió en estas explicaciones una necesidad tal de justificaciones que hubieran podido atribuirse
graciosamente a cualquiera de sus heroínas
de Nueva Inglaterra. Milly escrutaba todos
los rincones, y eso era lo que hacían sus
heroínas, pero era interesante ver cuántos
rincones eran escrutados por su amiga. Y
después de todo, además, ¿no estaban acaso dispuestas a desafiar los abismos? Encontrarían su diversión donde pudieran.
—¿Y no es probable —preguntó
Susie— que Mrs. Condrip piense que Kate,
al saber que Mr. Densher es... (¿cómo es
la famosa palabra?)... volage...?
30
“ We l l ? ” S h e h a d n ’ t f i l l e d o u t h e r
i d e a , b u t n e i t h e r, i t s e e m e d , c o u l d
M i l l y.
—¿Y bien? —Susan no había terminado
su idea pero tampoco Milly, al parecer, lograba hacerlo.
“ We l l , m i g h t b u t d o w h a t t h a t o f 35 t e n d o e s — b y a l l O U R b l e s s e d l i t t l e
laws and arrangements at least: excite
K a t e ’s o w n s e n t i m e n t i n s t e a d o f d e pressing it.”
—Y bien, puede suceder lo que ocurre frecuentemente, por lo menos con todas nuestras benditas leyes y previsiones: que inflame los sentimientos de Kate en lugar de apaciguarlos.
40
The idea was bright, yet the girl but
b e a u t i f u l l y s t a r e d . “ K a t e ’s o w n s e n t i ment? Oh she didn’t speak of that. I
don’t think,” she added as if she had
been unconsciously giving a wrong im45 p r e s s i o n , “ I d o n ’ t t h i n k M r s . C o n d r i p
imagines SHE’S in love.”
La deducción era brillante aunque la joven se limitó a mirar a Susie fija, bellamente.
—¿Los sentimientos de Kate? Oh, Marian
ni los mencionó. No creo —añadió, como si hubiese estado dando inconscientemente una impresión errónea—, no creo que Mrs. Condrip
piense que Kate está enamorada.
It made Mrs. Stringham stare in turn.
“Then what’s her fear?”
Esto hizo que Susan la mirara ahora a su
vez fijamente.
“Well, only the fact of Mr.
Densher’s
possibly
himself
keeping it up—the fear of some
f i n a l r e s u l t f r o m T H AT . ”
—Entonces ¿qué puede temer?
—Bien, sólo el hecho de que Mr. Densher
insista en su actitud, y las consecuencias que
pueden resultar de eso.
“Oh,” said Susie, intellectually a little
disconcerted—“she looks far ahead!”
—Oh —dijo Susie, un poco desconcertada
intelectualmente—. ¡Mirian mira muy lejos!
A t t h i s , h o w e v e r, M i l l y t h r e w o f f a n 60 o t h e r o f h e r s u d d e n v a g u e “ s p o r t s . ”
“ N o — i t ’s o n l y w e w h o d o . ”
Milly contestó a esto con otra de sus
bruscas y vagas humoradas.
—No, somos nosotras quienes lo hacemos.
“Well, don’t let us be more interested
for them than they are for themselves!”
—¡En fin, no tomemos sus asuntos más a
pecho que ellos mismos!
“Certainly
not”—the
girl
promptly assented. A certain interest
nevertheless remained; she appeared to
wish to be clear. “It wasn’t of anything on
70 Kate’s own part she spoke.”
—Por cierto que no —aceptó la joven inmediatamente , pero quedaba todavía un deseo: quería ser clara—. Mrs.
Condrip no se refirió para nada a la propia Kate.
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“ Yo u m e a n s h e t h i n k s h e r s i s t e r d i s tinctly doesn’t care for him?”
—¿Es que piensa entonces que su hermana no siente nada por él?
(203) It was still as if, for an in5 stant, Milly had to be sure of what
she meant; but there it presently was.
“If she did care Mrs. Condrip would
have told me.”
Por un instante, fue como si Milly
tratara de sentirse segura de lo que iba
a d e c i r. L u e g o a f i r m ó :
—Si ella sintiera algo por Mr. Densher, Mrs.
Condrip me lo habría dicho.
10
Susan Shepherd parecía estar
preguntándose cómo habían llegado a conversar sobre aquello.
—Pero ¿tú se lo preguntaste?
15
What Susan Shepherd seemed hereupon for a little to wonder was why
t h e n t h e y h a d b e e n t a l k i n g s o . “But did
you ask her?”
“Ah no!”
—¡Ah, no!
“Oh!” said Susan Shepherd.
—¡Oh! —dijo Susan Shepherd.
M i l l y, h o w e v e r, e a s i l y e x p l a i n e d
20 t h a t s h e w o u l d n ’ t h a v e a s k e d h e r f o r
the world.
Milly, no obstante, le aclaró con toda tranquilidad que ella por nada del mundo lo hubiera hecho.
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(207) Book Fifth, Chapter 1
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LIBRO QUINTO
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Lord Mark looked at her to-day in
particular as if to wring from her a confession that she had originally done him
injustice; and he was entitled to whatever there might be in it of advantage
or merit that his intention really in a
manner took effect: he cared about
something, after all, sufficiently to
make her feel absurdly as if she WERE
confessing—all the while it was quite
the case that neither justice nor
injustice was what had been in question
between them. He had presented himself
at the hotel, had found her and had
found Susan Shepherd at home, had
been “civil” to Susan—it was just that
shade, and Susan’s fancy had fondly
caught it; and then had come again and
missed them, and then had come and
found them once more: besides letting
them easily see that if it hadn’t by this
time been the end of everything—which
t h e y c o u l d f e e l i n t h e e x h a u s t e d a i r, t h a t
of the season at its last gasp—the
places they might have liked to go to were
such as they would have had only to
mention. Their feeling was—or at any rate
their modest general plea—that there was
no place they would have liked to go to;
there was only the sense of finding they
liked, wherever they were, the place to
which they had been brought. Such was
highly the case as to their current
consciousness—which could be indeed, in
an equally eminent degree, but a matter of
135
Lord Mark la miraba —sobre todo
ahora, en particular— como queriendo
arrancarle la confesión de que en un primer momento había sido injusta con él; y
él podía atribuirse la ventaja o el mérito
de que sus intenciones surtían dicho efecto. Lord Mark había resultado, después
de todo, lo bastante poco indiferente
como para hacerle sentir absurdamente
que en realidad lo estaba confesando,
aunque no habían puesto en tela de juicio ni lo justo ni lo injusto. Primero había ido al hotel por su cuenta y las había
encontrado, a ella y a Susan, y había sido
sobre todo «galante» con Susan —ésa era
exactamente la palabra y ella había sabido captar y agradecer el matiz—; y después había regresado otro día y no las
había encontrado y luego volvió y las
halló una vez más. Por otra parte, les
había hecho ver sobradamente que, de no
haber sido la temporada final de todo —
como ellas podían sentirlo en el aire exhausto de la estación agonizante—, les
habría bastado con enumerar los lugares
adonde querían ir para visitarlos en seguida. La impresión de ellas —o más bien
su modesta excusa— consistía en que no
había ningún sitio en especial adonde desearan ir, pero descubrían que les gustaba, al mismo tiempo, y dondequiera que
estuviesen, el lugar adonde las habían llevado. Así por lo menos lo sentían aunque en un mismo grado no dejaba de ser
algo del todo natural; y las impresiones,
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course; impressions this afternoon having
by a (208) happy turn of their wheel been
gathered for them into a splendid cluster,
an offering like an armful of the rarest
flowers. They were in presence of the offering—they had been led up to it; and if
it had been still their habit to look at each
other across distances for increase of
unanimity his hand would have been sil e n t l y n a m e d b e t w e e n t h e m a s the hand
applied to the wheel. He had administered
the touch that, under light analysis, made the
difference—the difference of their not
having lost, as Susie on the spot and at the
hour phrased it again and again, both for
herself and for such others as the question
might concern, so beautiful and interesting
an experience; the difference also, in fact,
of Mrs. Lowder ’s not having lost it either,
though it was superficially with Mrs. Lowder
they had come, and though it was further
with that lady that our young woman was
directly engaged during the half-hour or so
of her most agreeably inward response to
the scene.
en aquella tarde, se habían reunido —por
un feliz giro de la rueda del destino en
un espléndido ramo, una ofrenda de las
más extrañas flores. Estaban ahora delante de esa ofrenda; habían sido conducidas hasta allí; y de haber conservado el
hábito de intercambiar entre ellas miradas a la distancia para acentuar sus impresiones, hubieran concordado silenciosamente en que era la mano de lord Mark
la que había hecho girar la rueda. Él había dado el impulso que, en un primer
análisis, hacía la diferencia, la diferencia que significaba no haber perdido —
como Susie allí mismo y en ese momento
repetía una y otra vez para sí y para cuantos quisieran escucharla— una experiencia tan interesante y hermosa. Él había
dado el impulso para que, asimismo, Mrs.
Lowder se encontrara allí, aunque superficialmente habían venido con ella y ella
había acaparado a Milly durante la media hora, más o menos, en que ésta disfrutó agradable, interiormente de aquel
escenario.
The great historic house had, for
M i l l y, b e y o n d t e r r a c e a n d g a r d e n , a s t h e
centre of an almost extravagantly grand
Wa t t e a u - c o m p o s i t i o n , a t o n e a s o f o l d
gold kept “down” by the quality of the
a i r, s u m m e r f u l l - f l u s h e d b u t a t t u n e d t o
the general perfect taste. Much, by her
m e a s u r e , f o r t h e p r e v i o u s h o u r, a p p e a r e d ,
i n c o n n e x i o n with this revelation of it, to
have happened to her—a quantity expressed in introductions of charming new
people, in walks through halls of armour,
of pictures, of cabinets, of tapestry, of teatables, in an assault of reminders that this
largeness of style was the sign of APPOINTED felicity. The largeness of style
was the great containing vessel, (209)
while everything else, the pleasant personal affluence, the easy murmurous welcome, the honoured age of illustrious host
and hostess, all at once so distinguished
and so plain, so publ ic and so shy, became
but t h i s o r t h a t e l e m e n t o f t h e i n f u s i o n .
T h e elements melted together and seasoned
the draught, the essence of which might have
struck the girl as distilled into the small cup
of iced coffee she had vaguely accepted from
somebody, while a fuller flood somehow kept
bearing her up—all the freshness of response
of her young life, the freshness of the first
and only prime. What had perhaps brought
on just now a kind of climax was the fact of
her appearing to make out, through Aunt
Maud, what was really the matter. It couldn’t
be less than a climax for a poor shaky
maiden to find it put to her of a sudden that
she herself was the matter—for
that was positively what, on
Mrs. Lowder ’s part, it came to.
Everything was great, of course, in
great pictures, and it was doubtless
precisely a part of the brilliant life—
since the brilliant life, as one had
f a i n t l y f i g u r e d i t , j u s t WA S h u m a n l y
led—that all impressions within its
Esa gran casa histórica había tenido para
Milly, aún más que la terraza y el jardín, como
si fuera el centro de una enorme y extravagante composición de Watteau, un tono de
viejo oro patinado por la atmósfera,
empurpurado por la plena luz del verano, pero
en armonía con el conjunto en un orden perfecto. Muchas otras cosas, según su sentir, le
habían sucedido previamente, una hora antes, en conexión con esto: le habían presentado una multitud de gente encantadora, había atravesado galerías pobladas de armaduras, de cuadros, de vitrinas, de tapices, de
mesas de té, todo un desfile de evocaciones
que le confirmaban que aquella grandeza de
estilo era el signo de una felicidad «heredada». Esa grandeza de estilo era la gran copa,
mientras que el resto —la afluencia de gente
agradable, los suaves y murmurados saludos,
la honorable edad de los ilustres dueños de
la casa, todo aquello a la vez tan distinguido
y tan sencillo, tan público y tan íntimo—
constituía solamente tal o cual ingrediente de
la infusión. Esos elementos se fundían y sazonaban la esencia, el sabor, que la joven creía
poder gustar destilado en la pequeña taza de
café helado que distraídamente había recibido de alguien, mientras una oleada más poderosa parecía, de alguna manera, alzarla, con
todo el ímpetu de su vida joven que respondía a la primera y única primavera. Lo que tal
vez llevó la situación a su clímax fue que
Milly comprendió, gracias a la tía Maud, a
qué se debía todo aquello. Porque no podía
menos que significar un clímax, para una
pobre joven como ella, el enterarse de pronto
de que ella misma era el motivo, ya que eso
fu e , e n d e f i n i t i v a , l o q u e M r s .
L o w d e r l e h i z o c o m p r e n d e r.
Todo resulta grandioso, por supuesto, en
los grandes cuadros, y precisamente una parte indudable de la vida brillante —desde que
toda vida brillante, como uno puede figurarse, no puede menos que vivirse humanamente— consiste en que todas las impresiones que
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James’ Wings of the Dove
a rea partook of its brilliancy; still, letting that pass, it fairly stamped an
hour as with the official seal for one
to be able to take in so comfortably
bland 1 amable, suave, afable
5 o n e ’s c o m p a n i o n ’s b r o a d b l a n d n e s s .
2 aburrido, cansino
“Yo u m u s t s t a y a m o n g u s — y o u
3 templado (clima), suave
must stay; anything else is im4 insípido, insulso
possible and ridiculous; you
bland 1 a mild, not irritating, templado. b tasteless,
don’t know yet, no doubt—you
unstimulating, insipid. 2 gentle in manner; suave, ama- 10 c a n ’ t ; b u t y o u w i l l s o o n e n o u g h :
ble, afable. Con dulzura
you can stay in ANY position.”
bland 1 amable, suave, afable 2 aburrido, cansino 3
It had been as the murmurous consecratemplado (clima), suave 4 insípido, insulso
bland 1 a mild, not irritating, templado. b tasteless,
tion to follow the murmurous welcome;
unstimulating, insipid. 2 gentle in manner; suave, amaand even if it were but part of Aunt
ble, afable.
15 M a u d ’ s o w n s p i r i t u a l e b r i e t y — f o r t h e
dear (210) woman, one could see, was
spiritually “keeping” the day—it served
t o M i l l y, t h e n a n d a f t e r w a r d s , a s a h i g h water mark of the imagination.
20
It was to be the end of the short parenthesis which had begun but the other
d a y a t L a n c a s t e r G a t e w i t h L o r d M a r k ’s
informing her that she was a “suc25 c e s s ” — t h e k e y t h u s a g a i n s t r u c k ; a n d
though no distinct, no numbered revelations had crowded in, there had, as we
have seen, been plenty of incident for
the space and the time. There had been
gratuitous 1 gratuito 2 complimentary, costless, free,
gratis 3 needless, uncalled-for (unnecessary and 30 t h r i c e a s m u c h , a n d a l l g r a t u i t o u s a n d
unwarranted) innecesario, sin fundamento
genial—if, in portions, not exactly hithgenial (En) affable, amiable, gracious, cordial, simerto THE revelation—as three unprepático, cordial afable jovial, suave/agradable
(tiempo) genial
pared weeks could have been expected to
genial (Sp) talentoso, brillante, fantástico, divertido,
produce. Mrs. Lowder had improvised a
ingenioso, gracioso
35
“rush” for them, but out of elements, as
genial (En) 1 adj. 1 jovial, sociable, kindly, cheerful.
Milly was now a little more freely
2 (of the climate) mild and warm; conducive to
growth. 3 cheering, enlivening.
aware, somewhat roughly combined.
Simpático, cordial, afable, amistoso, jovial, alegre,
Therefore if at this very instant she had
suave /agradable, complaciente
genial (Sp) 1. adj. Propio del genio o inclinación de
her reasons for thinking of the parentheuno. 2. Placentero; que causa deleite o alegría. 3. 40 s i s a s a b o u t t o c l o s e — r e a s o n s c o m Sobresaliente, extremado, que revela genio creapletely personal—she had on behalf of
dor. 4. Magnífico, estupendo.
talented, brilliant, great, fantastic, funny, witty /
her companion a divination almost as
temper, nature, disposition, spirit, initiative
deep. The parenthesis would close with
this admirable picture, but the admirable
45 p i c t u r e s t i l l w o u l d s h o w A u n t M a u d a s
not absolutely sure either if she herself
were destined to remain in it. What she
was doing, Milly might even not have
escaped seeming to see, was to talk her50 s e l f i n t o a s u b l i m e r s e r e n i t y w h i l e s h e
o s t e n s i b l y t a l k e d M i l l y. I t w a s f i n e , t h e
girl fully felt, the way she did talk HER,
little as, at bottom, our young woman
needed it or found other persuasions at
55 f a u l t . I t w a s i n p a r t i c u l a r d u r i n g t h e
minutes of her grateful absorption of
iced coffee--qualified by a sharp doubt
of her wisdom—that she most had in
v i e w L o r d M a r k ’s r e l a t i o n t o h e r ( 2 11 )
60 b e i n g t h e r e , o r a t l e a s t t o t h e q u e s t i o n
of her being amused at it. It wouldn’t
have taken much by the end of five
minutes quite to make her feel that this
relation was charming. It might, once
65 m o r e , s i m p l y h a v e b e e n t h a t e v e r y t h i n g ,
anything, was charming when one was so
justly and completely charmed; but,
f r a n k l y, s h e h a d n ’t s u p p o s e d a n y t h i n g s o
serenely sociable could settle itself
70 b e t w e e n t h e m a s t h e f r i e n d l y u n d e r standing that was at present some-
137
tr. de Alberto Vanasco
uno recibe dentro de sus límites participan de
ese brillo; pero aun así, dejando eso de lado, el
ser tratada tan afablemente por su propia
interlocutora era algo que marcaba casi con un
sello oficial aquella hora en la vida de Milly.
—Usted debe quedarse entre nosotros,
tiene que hacerlo, pues cualquier otra
cosa resultaría ridícula e inaceptable. Todavía no sabe, no puede saber nada, claro
está, pero ya llegará a darse cuenta. Puede quedarse aquí de cualquier manera.
Era como la susurrada consagración después de la susurrada bienvenida; y aunque
aquello no se debiera sino a la ebriedad espiritual de la tía Maud —ya que la buena señora, por lo visto, aquel día oficiaba de madrina espiritual—, representó para Milly, en ese
momento y también más tarde, el punto culminante de sus impresiones.
Ése debía de ser el final del corto paréntesis que pocos días atrás en
Lancaster Gate había iniciado lord Mark
al decirle que ella tenía «éxito»: la llave
volvió a dar otro giro; y, aunque no habían abundado las revelaciones extraordinarias, los incidentes —como hemos
referido— fueron bastantes, dados el tiempo y el lugar. Habían sido tres veces más
numerosos —y completamente gratuitos
y geniales—de lo que podía esperarse de
tres semanas tomadas al azar, aunque ninguno fuese exactamente la revelación.
Mrs. Lowder había improvisado un «batiburrillo» para ellas pero con elementos
—como ahora Milly podía estimar más libremente— combinados un poco « al galope». Por lo que si ella tenía sus razones
para pensar que en aquel preciso momento el paréntesis estaba por cerrarse —siendo sus razones enteramente personales—
, en lo que respecta a la tía Maud no fue
menos profundo su instinto de adivinación. El paréntesis habría de cerrarse con
este magnífico cuadro, pero el magnífico
cuadro mostraría a una Mrs. Lowder no
muy segura de permanecer en él. Lo que
la buena señora estaba haciendo, como
Milly no pudo dejar de observar, era imponerse a sí misma una serenidad mayor
mientras trataba de persuadir a Milly. Era
admirable, sintió plenamente la joven, la
manera en que trataba de persuadirla aunque ella en el fondo no necesitara de ello
ni encontrara en falta a quienes lo hacían.
En particular, fue durante los minutos que
dedicó placenteramente a sorber aquel
café helado —subrayados por un profundo temor de cometer alguna imprudencia— cuando percibió con nitidez la relación de lord Mark con su presencia allí
o por lo menos con su diversión en aquel
sitio. Al cabo de cinco minutos poco faltó para que hallara encantadora dicha relación. Debía de ser, simplemente —una
vez más—, que todo puede resultar encantador cuando uno se encuentra tan completa, perfectamente encantado, pero, hablando con franqueza, ella nunca hubiera
podido suponer que algo tan serenamente
social llegaría a convertirse entre ellos en
James’ Wings of the Dove
sward prado hierba, turf
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how in the air. They were, many of
them together, near the marquee
that had been erected on a stretch of
sward as a temple of refreshment and
that happened to have the property—
which was all to the good—of making
Milly think of a “durbar”; her iced
coffee had been a consequence of this
c o n n e x i o n , t h r o u g h w h i c h , f u r t h e r, t h e
bright company scattered about fell thoroughly into place. Certain of its
members might have represented the
contingent of “native princes”—
f a m i l i a r, b u t s c a r c e t h e l e s s g r a n d l y
gregarious term!—and Lord Mark would
have done for one of these even though
for choice he but presented himself as a
s u p e r v i s o r y f r i e n d o f t h e f a m i l y. T h e
L a n c a s t e r G a t e f a m i l y, h e c l e a r l y
intended, in which he included its
American recruits, and included above
all Kate Croy—a young person blessedly
easy to take care of. She knew people,
a n d p e o p l e k n e w h e r, a n d s h e w a s t h e
handsomest thing there—this last a decl a r a t i o n m a d e b y M i l l y, i n a s o r t o f s o f t
midsummer madness, a straight skylarkf l i g h t o f c h a r i t y, t o A u n t M a u d .
aquel amistoso entendimiento que de algún modo flotaba en el aire. Estaban todos, en grupos, cerca del toldo que había
sido desplegado sobre el césped como un
templo de frescura y que tenía la propiedad —positiva, por cierto— de hacer pensar a Milly en una recepción hindú: su
café helado había sido una consecuencia
de dicha asociación de ideas, con la cual,
además, las personas dispersas a su alrededor se avenían perfectamente. Algunas
podían representar a los contingentes de
«príncipes nativos» —¡término familiar
pero no el menos majestuosamente gregario!—, y lord Mark hubiese podido muy
bien ser uno de éstos, aun cuando él se
empeñara en presentarse como un amigo
oficioso de la familia. La familia de
Lancaster Gate, por supuesto, en la cual
lord Mark incluía a las dos norteamericanas recientemente reclutadas y sobre todo
a Kate Croy, a quien resultaba tan deliciosamente fácil atender. Kate conocía a
todos, y todos la conocían a ella y ella
era la persona más atractiva allí presente,
según declaró Milly en un arranque de
leve locura estival, en un repentino arrebato de generosidad, a la tía Maud.
K a t e h a d f o r h e r n e w f r i e n d ’s e y e s
the extraordinary and attaching property of appearing at a given (212) moment to show as a beautiful stranger, to
cut her connexions and lose her ident i t y, l e t t i n g t h e i m a g i n a t i o n f o r t h e t i m e
make what it would of them—make her
merely a person striking from afar,
more and more pleasing as one watched,
but who was above all a subject for cur i o s i t y. N o t h i n g c o u l d h a v e g i v e n h e r,
as a party to a relation, a greater
freshness than this sense, which sprang
u p a t i t s o w n h o u r s , o f o n e ’s b e i n g a s
curious about her as if one hadn’t
k n o w n h e r. I t h a d s p r u n g u p , w e h a v e
gathered, as soon as Milly had seen her
after hearing from Mrs. Stringham of
her knowledge of Merton Densher; she
had LOOKED then other and, as Milly
knew the real critical mind would call
it, more objective; and our young
woman had foreseen it of her on the
spot that she would often look so
again. It was exactly what she was
d o i n g t h i s a f t e r n o o n ; a n d M i l l y, w h o
had amusements of thought that were
like the secrecies of a little girl playing
with dolls when conventionally “too
big,” could almost settle to the game
o f w h a t o n e w o u l d s u p p o s e h e r, h o w
one would place her, if one didn’t
k n o w h e r. S h e b e c a m e t h u s , i n t e r m i t t e n t l y, a f i g u r e c o n d i t i o n e d o n l y b y
the great facts of aspect, a figure to
b e w a i t e d f o r, n a m e d a n d f i t t e d . T h i s
was doubtless but a way of feeling that
it was of her essence to be peculiarly
what the occasion, whatever it might
be, demanded when its demand was
highest. There were probably ways
enough, on these lines, for such a con-
Kate poseía, ante los ojos de su nueva amiga, la extraordinaria y cautivant e c u a l i d a d d e p o d e r a p a r e c e r, e n u n
momento dado, como una hermosa extranjera, sin identidad ni vinculaciones,
que dejaba en libertad a la imaginación
de los otros, lo que hacía de ella una
persona sorprendente desde lejos, más
agradable cuanto más se la observaba
pero que constituía, sobre todo, un sujeto de curiosidad. Nada podía darle —
en cuanto parte de una relación— más
encanto que esa virtud de despertar la
curiosidad de los demás como si no la
conocieran. Esto había ocurrido con
Milly tan pronto como Mrs. Stringham
l e c o n t ó q u e K a t e c o n o c í a a M r.
Densher: había visto entonces a «otra»,
o, como diría un espíritu verdaderamente crítico, la había visto más «objetivamente», y la joven comprendió en ese
mismo momento que seguiría viéndola
así. Era exactamente lo que estaba haciendo esa tarde; y Milly, que se divertía con sus pensamientos como una muchacha que juega secretamente con muñecas a pesar de ser ya «demasiado mayor» para eso, se entregó al entretenimiento de pensar qué podría suponerse
de Kate, en qué lugar se la situaría si
uno no la conociera. Su amiga se transformó así, intermitentemente, en una
imagen condicionada nada más que por
su aspecto, una imagen determinada por
lo que la circundaba, definida por ello
y concordante con ello. Era, sin duda,
una manera de comprobar que Kate representaba esencialmente lo que la ocasión exigía de ella, fuera lo que fuere
siempre que se le exigiera lo más difícil. Había quizá muchas otras maneras
similares de definirla: una de ellas, por
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
sciousness; another of them would be
for instance to say that she was made
for great social uses. Milly wasn’t
wholly sure she herself knew what
great social uses might be—unless, as
a good example, (213) to exert just that
sort of glamour in just that sort of
frame w e r e o n e o f t h e m : s h e w o u l d
have fallen back on knowing sufficiently that they existed at all
events for her friend. It imputed a
primness , all round, to be reduced but
to saying, by way of a translation of
o n e ’s a m u s e m e n t , t h a t s h e w a s a l w a y s s o
RIGHT—since that, too often, was what
th e insupportables themselves were; yet
i t w as, in overflow to Aunt Maud, what she
had to content herself withal—save for the
lame enhancement of saying she was lovely.
It served, despite everything, the purpose,
strengthened the bond that for the time
held the two ladies together, distilled in
short its drop of rose-colour for Mrs.
L o w d e r ’s o w n v i e w. T h a t w a s r e a l l y t h e
view Milly had, for most of the rest of the
occasion, to give herself to immediately
taking in; but it didn’t prevent the continued play of those swift cross-lights, o d d
beguilements of the mind, at which we
have already glanced.
ejemplo, consistía tal vez en decir que
Kate estaba hecha para los grandes
acontecimientos sociales. Milly no estaba completamente segura de saber lo
que esto significaba, aunque probablemente desplegar el encanto en la forma
en que ella lo hacía y en un marco semejante, era un buen ejemplo de acontecimiento social. Milly se refugió en
la idea de que al menos, para su amiga,
tales acontecimientos existían. Limitars e a d e c i r, c o m o p r u e b a d e l a p r o p i a
diversión, que Kate siempre era perfecta, no dejaba de ser afectado, ya que tal
cosa implicaba que ellas mismas eran
insoportables, aunque —como le confesó a la t í a M a u d — d e b í a n c o n f o r marse con eso, salvo por el flaco
cumplido de que ella era «amorosa». De todos modos aquello sirvió
para estrechar el lazo que unía a las
dos mujeres, destilando una gota
color de rosa en el punto de vista
d e M r s . L o w d e r. Ta l f u e l a o p i n i ó n
que durant e e l r e s t o d e l a j o r nad a M i l l y s e p r o p u s o a d o p t a r, l o
que no le impidió seguir con esos
« f u e g o s c r u z a d o s» , e sas curiosas
distracciones de su espíritu, a las
cuales ya nos hemos asomado.
35 world: she expressed no more surprise than
that at her “rightness” to-day. Didn’t it by
this time sufficiently shine out that it was
precisely AS the very luxury she was
pr o v i n g t h a t s h e h a d , f r o m f a r b a c k ,
40 b e e n a p p r a i s e d a n d w a i t e d f o r ? Crude
elation , however, might be kept at bay, and
the circumstance none the less made cl e a r
that they were all swimming together
in the blue. It came back to Lord Mark
45 again, as he seemed slowly to pass and repass
and conveniently to linger before them; he
was personally the note of the blue —like a
suspended skein of silk within reach of the
br oiderer’s hand. (214) Aunt Maud’s free50 m o v i n g s h u t t l e t o o k a l e n g t h o f h i m a t
rhythmic intervals; and one of the accessory truths that flickered across to Milly
was that he ever so consentingly knew he
was being worked in. This was almost
55 l i k e a n u n d e r s t a n d i n g w i t h h e r a t M r s .
L o w d e r ’s e x p e n s e , w h i c h s h e w o u l d h a v e
none of; she wouldn’t for the world have
had him make any such point as that he
wouldn’t have launched them at
60 M a t c h a m — o r w h a t e v e r i t w a s h e H A D
d o n e — o n l y f o r A u n t M a u d ’s b e a u x y e u x .
What he had done, it would have been
guessable, was something he had for
some time been desired in vain to do; and
65 w h a t t h e y w e r e a l l n o w p r o f i t i n g b y w a s
a change comparatively sudden, the
cessation of hope delayed. What had
caused the cessation easily showed
i t s e l f a s n o n e o f M i l l y ’s b u s i n e s s ; a n d
70 s h e w a s l u c k i l y, f o r t h a t m a t t e r, i n n o
real danger of hearing from him directly
Mrs. Lowder replicó simplemente
respecto de Kate que en efecto ella era
un lujo de este mundo, sin dejar entrever una mayor sorpresa por su «perfección» actual. ¿No había quedado
suficientemente aclarado para ese entonces que era precisamente como objeto de lujo que se la había esperado
y e s t i m a d o desde mucho tiempo atrás?
Dejando de lado toda fácil exaltación,
las circunstancias demostraban no ob s t a n t e q u e t o d o s e l l o s f l o t a b a n juntos
en el azul. Y lord Mark también parecía
pasar despacio y volver a pasar y mantenerse agazapado cerca de ellas. Él personalmente formaba parte de ese azul,
como una madeja de seda colgada al alcance de la mano del tejedor: la ágil lanzadera de la tía Maud devanaba cada vez
un poco de él con rítmicos intervalos, y
una de las confusas convicciones que aleteaban en torno a Milly era que él sabía,
conscientemente, que lo estaban hilando.
Esto representaba casi una connivencia
con ella a expensas de la tía Maud, cosa
que Milly n o a c e p t a b a . P o r n a d a d e l
mundo hubiera concebido que él las hab í a p re c i p i t a d o a l l í e n M a t c h a m — o
cualquier otra cosa que hubiese hecho—
nada más que por les beaux yeux de la
tía Maud. Lo que acababa de hacer, podía suponerse, era algo que durante
mucho tiempo, aunque en vano, se había esperado de él, y lo que ahora ellas
estaban disfrutando era más bien un
cambio súbito, la realización de una esperanza hasta ese momento pospuesta.
Milly comprendió fácilmente que los motivos de esa conducta no era asunto suyo, y
pudo enterarse sin correr ningún riesgo de
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beguile v.tr. 1 charm; amuse. 2 divert attention
pleasantly from (toil etc.). 3 (usu. foll. by of, out 30
of, or into + verbal noun) delude; cheat (beguiled
him into paying).
Mrs. Lowder herself found it enough
Engañar (delude), seducir, engatusar (charm away),
simply to reply, in respect to Kate, that she
entretener (time), persuadir
bewitched, spellbound, deceived, fascinated
was indeed a luxury to take about the
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James’ Wings of the Dove
subdue 1 conquer, subjugate, or tame (an enemy,
nature, one’s emotions, etc.). 2 (as subdued adj.) 5
softened; lacking in intensity; toned down
(subdued light; in a subdued mood).
subdued adj. softened; lacking in intensity; toned
down (subdued light; in a subdued mood).
(emotión: templado, suave,; voice: bajo; colour:
apagado, suave; light: tenue; lighting: disminuido; person -docile: manso, sumiso, depressed: deprimido.
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that her individual weight had been
felt in the scale. Why then indeed
was it an effect of his diffused but
subdued participation that he might
absolutely have been saying to her
“ Ye s , l e t t h e d e a r w o m a n t a k e h e r
own tone”? “Since she’s here she
m a y s t a y, ” h e m i g h t h a v e b e e n
adding—“for whatever she can make
of it. But you and I are different.”
Milly knew SHE was different in
truth—his own difference was his own
affair; but also she knew that after all,
e v e n a t t h e i r d i s t i n c t e s t , L o r d M a r k ’s
“tips” in this line would be tacit. He
practically placed her—it came round
again to that—under no obligation
w h a t e v e r. I t w a s a m a t t e r o f e q u a l e a s e ,
moreover, her letting Mrs. Lowder take
a tone. She might have taken twenty—
they would have spoiled nothing.
los mismos labios de lord Mark que su propio
peso se había hecho sentir en la balanza. ¿Por
qué, entonces, como un efecto de su intermitente
y sumisa participación, Milly deducía que
él podía estar diciéndole con claridad: «Sí,
dejemos que nuestra querida Mrs. Lowder
se exprese como mejor le plazca. Ya que
está aquí —parecía continuar—, que se
quede y haga lo que quiera de esta reunión. Pero tú y yo somos diferentes».
Milly sabía que ella era en verdad distinta; en cuanto a la diferencia de lord Mark, no
era cosa suya. Pero también sabía, después
de todo, que aun con esas diferencias, los
«mensajes» de lord Mark al respecto eran
solamente tácitos. Prácticamente —volvió a
eso— él no le exigía absolutamente nada. De
la misma manera, por otra parte, dejaba que
Mrs. Lowder eligiera el tono que más le gustaba. Podría haber elegido veinte: eso en nada
hubiera cambiado las cosas.
( 2 1 5 ) “ Yo u m u s t s t a y o n w i t h u s ; y o u
C A N , y o u k n o w, i n a n y p o s i t i o n y o u l i k e ;
a n y, a n y, A N Y, m y d e a r c h i l d ” — a n d h e r
e m p h a s i s w e n t d e e p . “ Yo u m u s t m a k e
y o u r h o m e w i t h u s ; a n d i t ’s r e a l l y o p e n
to you to make the most beautiful one in
t h e w o r l d . Yo u m u s t n ’t b e u n d e r a m i s take—under any of any sort; and you
must let us all think for you a little, take
care of you and watch over you. Above
all you must help me with Kate, and you
must stay a little FOR her; nothing for a
long time has happened to me so good as
that you and she should have become
f r i e n d s . I t ’s b e a u t i f u l ; i t ’s g r e a t ; i t ’s e v erything. What makes it perfect is that it
should have come about through our dear
delightful Susie, restored to me, after so
m a n y y e a r s , b y s u c h a m i r a c l e . N o — t h a t ’s
more charming to me than even your
hitting it off with Kate. God has been
g o o d t o one—positively; for I couldn’t, at
my age, have made a new friend—undertaken, I mean, out of whole cloth, the real
thing. It’s like changing one’s bankers—
after fifty: one doesn’t do that. That’s why
Susie has been kept for me, as you seem
to keep people in your wonderful country,
in lavender and pink paper—com i n g b a c k
at last as straight as out of a fairy-tale
a n d w i t h y o u a s a n a t t e n d a n t f a i r y. ”
Milly hereupon replied appreciatively
that such a description of herself made
her feel as if pink pape r w e r e h e r
dress and lavender its trimming;
but Aunt Maud wasn’t to be deterred by
a weak joke from keeping it up. The
young person under her protection could
feel besides that she kept it up in perfect
s i n c e r i t y. S h e w a s s o m e h o w a t t h i s h o u r
a very happy woman, and a part of her
happiness (216) might precisely have
been that her affections and her views
were moving as never before in concert.
Unquestionably she loved Susie; but she
also loved Kate and loved Lord Mark,
loved their funny old host and hostess,
loved every one within range, down to
the very servant who came to receive
—Usted debe quedarse con nosotros. Puede hacerlo, ya sabe, la forma que quiera. No
importa cuál, mi querida —y el énfasis se hizo
más profundo—. Tiene que fijar su hogar entre nosotros y realmente tiene la posibilidad
de formar el más hermoso del mundo. No debe
equivocarse, ni cometer ninguna clase de equivocación, y debe permitirnos que pensemos un
poco por usted, que la cuidemos y nos preocupemos por usted. Sobre todo debe ayudarme
usted con Kate, y si se queda, debe hacerlo un
poco por ella. Hacía mucho tiempo que no me
pasaba algo tan bueno como que ustedes dos
se hayan hecho amigas. Eso es hermoso. Es
estupendo. Lo es todo para mí. Lo que lo hace
perfecto es que todo haya sucedido gracias a
nuestra deliciosa Susie, que me ha sido devuelta, después de tantos años, por un milagro semejante. No, eso me resulta más maravilloso
que vuestro rápido entendimiento con Kate.
Dios ha sido considerado conmigo, no cabe
duda, porque a mi edad ya no estoy para hacer
nuevos amigos, quiero decir, conseguir amigos de una pieza, verdaderos amigos. Es como
cambiar de banquero después de cincuenta
años: es algo que no puede hacerse. Por eso
Susie se ha conservado para mí, como ustedes
parecen conservar a la gente en este maravilloso país, en lavanda y con papel rosado, para
resurgir ahora como quien sale de un cuento
de hadas, con usted de doncella.
Milly respondió que esa
descripción la hacía sentirse
envuelta en papel rosado y
perfumada con lavanda, pero la tía
Maud no iba a detenerse por una débil
broma de la joven, quien por otra parte
sentía que la buena señora obraba con
toda sinceridad. Era en ese momento una
mujer completamente dichosa, y parte de
esa felicidad provenía de que sus sentimientos y sus planes se movían al unísono como nunca había sucedido antes.
Indudablemente Mrs. Lowder amaba a
Susie, pero también a Kate y a lord Mark
y asimismo a los viejos y simpáticos
dueños de la casa; llamaba a cada uno
en su nivel, abarcando hasta la criada
que vino a retirar la taza d e M i l l y , y
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M i l l y ’s e m p t y i c e - p l a t e — d o w n , f o r t h a t
matter, to Milly herself, who was, while
she talked, really conscious of the e n v e l oping flap of a protective mantle, a shelter with the weight of an Eastern carpet.
An Eastern carpet, for wishing-purposes
o f o n e ’s o w n , w a s a t h i n g t o b e o n r a t h e r
than under; still, however, if the girl
s h o u l d f a i l o f b r e a t h i t w o u l d n ’t b e , s h e
c o u l d f e e l , b y M r s . L o w d e r ’s f a u l t . O n e
of the last things she was afterwards to
r e c a l l o f t h i s w a s A u n t M a u d ’s g o i n g o n
to say that she and Kate must stand together because together they could do
anything. It was for Kate of course she
was essentially planning; but the plan,
e n l a r g e d a n d u p l i f t e d n o w, s o m e h o w r e q u i r e d M i l l y ’s p r o s p e r i t y t o o f o r i t s f u l l
o p e r a t i o n , j u s t a s M i l l y ’s p r o s p e r i t y a t
t h e s a m e t i m e i n v o l v e d K a t e ’s . I t w a s
nebulous yet, it was slightly confused,
but it was comprehensive and genial, and
it made our young woman understand
t h i n g s K a t e h a d s a i d o f h e r a u n t ’s p o s s i bilities, as well as characterisations that
had fallen from Susan Shepherd. One of
the most frequent on the lips of the latter had been that dear Maud was a grand
natural force.
por lo tanto también a Milly
quien, mientras la tía hablaba, se sentía envuelta en un
manto de seguridad, bajo la
protección de un pesado tap i z o r i e n t a l. Era preferible, para sus
propios proyectos, estar «debajo» y no «sobre» un tapiz oriental, aunque si llegaba a
faltarle el aire no sería, sintió Milly, por
culpa de Mrs. Lowder. Una de las últimas
cosas que Milly recordaría de esa tarde fue
la insistencia de la tía en sugerirle que ella
y Kate debían permanecer juntas porque
juntas podían hacerlo todo. Por supuesto
que ella proyectaba esencialmente para
Kate, pero sus planes, ampliados y mejorados,
de alguna manera también requerían para su
perfecta realización la prosperidad de Milly,
así como la prosperidad de Milly al mismo
tiempo implicaba la de Kate. Era aún algo nebuloso, ligeramente confuso, pero sin error
posible se trataba de un acto de generosidad y de carácter, y le hizo comprender a
Milly cosas que Kate había dicho de su tía
así como otras que Susie había
a v e n t u r a d o también sobre ella. Una de
las más frecuentes en labios de esta última
había sido que la querida Maud «era una
fuerza de la naturaleza».
(217) Book Fifth, Chapter 2
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sundry adj. & n. — adj. various; several (sundry
items). — n. (pl. -ies) 1 (in pl.) items or oddments
not mentioned individually.
iinveterate incurable; chronic, confirmed, habitual,
inveterate having a habit of long standing; «a
chronic smoker»
inveterado 1. adj. Antiguo, arraigado, empedernido
INVETERATE, CONFIRMED, CHRONIC mean
firmly established. INVETERATE applies to a
habit, attitude or feeling of such long existence
as to be practically ineradicable or unalterable <an
inveterate smoker>. CONFIRMED implies a
growing stronger and firmer with time so as to
resist change or reform <a confirmed bachelor>.
CHRONIC suggests something that is persistent
or endlessly recurrent and troublesome <a chronic
complainer>.
A prime reason, we must add, why
s u n dry impressions were not to be fully
present to the girl till later on was that they
yielded at this stage, with an effect of sharp
40 supersession , to a detached quarter of an
hour—her only one—with Lord Mark.
“Have you seen the picture in the house,
the beautiful one that’s so like you?”—
he was asking that as he stood before
45 h e r ; h a v i n g c o m e u p a t l a s t w i t h h i s
smooth intimation t h a t a n y w i r e h e
had pulled and yet wanted not to rem i n d h e r o f w a s n ’ t q u i t e a r e ason
for his having no joy at all.
50
“I’ve been through rooms and I’ve seen
pictures. But if I’m ‘like’ anything so
beautiful as most of them seemed to me—
!” It needed in short for Milly some evi55 dence which he only wanted to supply. She
was the image of the wonderful Bronzino,
which she must have a look at on every
ground. He had thus called her off and led
her away; the more easily that the house
60 w i t h i n w a s a b o v e a l l w h a t h a d a l r e a d y
drawn round her its mystic circle. Their
progress meanwhile was not of the
straightest; it was an advance, without
haste, through innumerable natural pauses
65 and soft concussions, determined for the
most part by the appearance before them
o f l a d i e s a n d g e n t l e m e n , s i n g l y, i n
couples, in clusters, who brought them to
a stand with an inveterate “I say, Mark.”
70 What they said she never quite made out;
it was their (218) all so domestically
141
La razón fundamental —debemos agregar—
por la que todas estas diversas impresiones no se
destacaron en el espíritu de la joven hasta mucho
después fue que las mismas se vieron neutralizadas,
en un efecto de fuerte sobreimpresión, por el cuarto de hora —el único— que pasó con lord Mark.
—¿Ha visto ese hermoso retrato de la galería que se parece tanto a usted? —preguntó
él al detenerse frente a Milly, como dejando entender que a pesar de cualquier
maquinación que estuviera tramando, y que
por otra parte no quería hacerle recordar a
ella de ninguna manera, no había motivos para
que se privara de ninguna diversión.
—He estado en la galería y he visto los
retratos—replicó Milly—, ¡pero no creo que
me parezca a esas figuras tan hermosas!
La joven necesitaba una evidencia
y él estaba presto a brindársela: ella
era la viva imagen del maravilloso
B r o n z i n o , q u e n o p o d í a d e j a r d e v e r.
La condujo por lo tanto hacia la casa,
sin gran dificultad pues la mansión,
antes que nada, la había apresado ya
en su círculo mágico. No pudieron
l l e g a r, s i n e m b a rg o , m u y d i r e c t a m e n te: avanzaron, sin prisa, con innume ra b l e s p a u s a s n a t u r a l e s y s u a v e s interrupciones producidas casi
todas por el encuentro con señoras y
señores, solos o en parejas o en grupos, que los obligaban a detenerse
c o n u n i n v a r i a b l e: « e s c u c h a , M a r k » .
L o q u e d e c í a n , Milly nunca llegaba a
entenderlo. Lo que más la impresionó fue
James’ Wings of the Dove
5
jaunty 1 (persona) garboso, desenfadado 2 (música) alegre 3 col. slightly askew (ladeado)
jaunty adj. 1 cheerful and self-confident. 2 sprightly.
garboso, airoso, alegre, confiado, satisfecho 3 ligeramente ladeado o inclinado
jaunty adj. 1 cheerful and self-confident. 2 sprightly.
10
garboso, airoso, alegre, confiado, satisfecho
jauntily 1 archaic a : GENTEEL b : STYLISH 2 :
sprightly in manner or appearance : LIVELY
jaunt a short excursion or outing for enjoyment.
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know i n g h i m , a n d h i s k n o w i n g t h e m , t h a t
m a i n l y s t r u c k h e r, w h i l e h e r i m p r e s s i o n ,
for the rest, was but of fellow strollers
more vaguely afloat than themselves, supernumeraries mostly a little battered,
whether as jaunty males or as ostensibly
elegant women. They might have been
moving a good deal by a momentum that
had begun far back, but they were still
brave and personable, still warranted for
continuance as long again, and they gave
h e r , i n e s p e c i a l c o l l e c t i v e l y, a s e n s e o f
pleasant voices, pleasanter than those of
actors, of friendly empty words and kind
lingering e y e s t h a t t o o k s o m e h o w
p a r d o n a b l e l i b e r t i e s . The lingering
e y e s l o o k e d h e r o v e r, t h e l i n g e r i n g e y e s
were what went, in almost confessed
s i m p l i c i t y, w i t h t h e p o i n t l e s s “ I s a y,
Mark”; and what was really most flagrant
of all was that, as a pleasant matter of
course, if she didn’t mind, he seemed to
suggest their letting people, poor dear
t h i n g s , h a v e t h e b e n e f i t o f h e r.
tr. de Alberto Vanasco
X
que lo conocieran tan íntimamente, y él a
ellos, en tanto que le pareció, por otra parte, que todos se paseaban aún más ociosamente que ellos mismos, como comparsas
en su mayoría un poco deteriorados, sea en
sus papeles de airosos galanes o de damas ostensiblemente elegantes. Sin duda
estaban en movimiento desde mucho tiempo atrás pero todavía eran dignos y
presentables, con garantía al parecer por
mucho tiempo, y le producían la sensación,
sobre todo colectivamente, de tener unas
voces agradables, mucho más agradables
que las de los actores, y de que sus palabras eran amistosas, formales,___________
y su s m i r a d a s a t e n t a s y d e m o r a d a s .
Esas miradas se detenían sobre ella y
________ eran las que acompañaban —
con una casi confesada simplicidad— el
vago «Escucha, Mark»; y l o m á s
asombroso era que él parecía insinuarle que dejara que esa gente,
esa pobre gente, se solazara con
e l l a , s i no lo tomaba a mal.
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The odd part was that he made her herself believe, for amusement, in the benefit, measured by him in mere manner—
for wonderful, of a truth, was, as a means
of expression, his slightness of emphasis—that her present good nature conferred. It was, as she could easily see, a
mild common carnival of good nature—a
mass of London people together, of sorts
and sorts, but who mainly knew each other
and who, in their way, did, no doubt, conf e s s t o c u r i o s i t y. I t h a d g o n e r o u n d t h a t
she was there; qu e s t i o n s a b o u t h e r
would be passing; the easiest thing
w a s to run the gauntlet with HIM—just as
the easiest thing was in fact to trust him generally. Couldn’t she know for (219) herself, passively, how little harm they meant her?—to that
extent that it made no difference whether or
not he introduced them. The strangest t h i n g
of all for Milly was perhaps the uplifted
assurance and indifference with which
she could simply give back the
particular bland stare that appeared in
such cases to mark civilisation at its
highest. It was so little her fault, this
oddity of what had “gone round” about
her, that to accept it without question
might be as good a way as another of
feeling life. It was inevitable to supply
the probable description—that of the
awfully rich young American who was
so queer to behold, but nice, by all
accounts, to know; and she had really but
o n e instant of speculation as to fables or
f a n t a s i e s p e r c h a n c e o r i g i n a l l y l a u nche d.
She asked herself once only if Susie co uld,
inconceivably, have been blatant about her;
for the question, on the spot, was really blown
away for ever. She knew in fact on the spot
and with sharpness just why she had “elected”
Susan Shepherd: she had had from the first
hour the conviction of her being precisely the
person in the world least possibly a
t r u m p e t e r . So i t w a s n ’ t t h e i r f a u l t , i t
wasn’t their fault, and anything might
142
Lo extraño también era que él le había
hecho creer, como diversión, con sus sobrias maneras —era en verdad admirable la
economía de énfasis con que se expresaba—
, en el solaz que su personalidad podía significar para los demás. Se trataba, como
fácilmente comprendió, de una apacible y
simple feria de «personalidades»: una multitud de londinenses reunidos, londinenses
de todas clases, pero que ante todo se conocían mutuamente y que con franqueza, sin
duda, demostraban a su modo su curiosidad. Había trascendido que ella estaba allí;
se habían hecho preguntas al respecto; y lo
más fácil era interrogarlo a él y también
creerle en general. Milly, pasivamente, adivinaba que no querían hacerle ningún mal,
hasta el punto de que le resultaba indiferente si lord Mark la presentaba
o n o a t o d o s e l l o s . L o m ás singular de
todo fue, para Milly, la digna seguridad y
la displicencia con que ella retribuía esas
blandas miradas que parecían representar
todo el refinamiento de una sociedad. Se
sentía tan poco culpable de la conmoción
causada por su presencia que aceptarla con
naturalidad era una forma tan buena como
cualquier otra de sentir la vida. No había
más remedio que corresponder a la probable descripción: la de la joven norteamericana terriblemente rica, tan extraña de aspecto pero tan encantadora, al decir de todos, en su trato. Y Milly se sintió en verdad intrigada por un momento acerca del
origen de las fábulas o fantasías que se
habían urdido en torno a ella.
Se preguntó fugazmente si Susie no
habría estado charlando de una forma
inconcebible, sobre ella, pero en seguida rechazó la duda pues vio clarame n t e p o r q u é h a b í a « e l e g i d o » a S u s a n
Shepherd como su acompañante: desd e u n p r i n c i p i o t uvo la convicción de que
Susie era la persona menos sospechosa de
charlatanería. Por lo tanto no era culpa de
ellas, no era culpa de ellas, y podía suceder
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
happen that would, and everything now
again melted together, and kind eyes were
always kind eyes—if it were never to be worse
than that! S h e g o t w i t h h e r c o m p a n i o n
5 into the house; they brushed,
beneficently, past all their accidents.
The Bronzino was, it appeared, deep
within, and the long afternoon light
lingered for them on patches of old
waylay v.tr. (past and past part. waylaid) 10 c o l o u r a n d w a y l a i d t h e m , a s t h e y
1 lie in wait for. 2 stop to rob or
went, in nooks and opening vistas.
interview.
cualquier cosa, y todo volvía a mezclarse y
los ojos amables eran siempre ojos amables.
¡Con tal que no ocurriera nada peor!
Entró con su acompañante en la casa
luego de sortear con facilidad todos los
obstáculos. El Bronzino se hallaba, al parecer, en las profundidades de la mansión, y la alta luminosidad de la siesta
planeaba sobre ellos en brumas de color
patinado o los acechaba, al pasar, en los
rincones y en las perspectivas abiertas.
(220) It was all the while for Milly as
if Lord Mark had really had something
other than this spoken pretext in view; as
if there were something he wanted to say
to her and were only—consciously yet not
awkwardly, just delicately— hanging fire .
At the same time it was as if the thing
had practically been said by the moment
they came in sight of the picture; since
what it appeared to amount to was “Do
let a fellow who isn’t a fool take care of
y o u a l i t t l e . ” T h e t h i n g s o m e h o w, w i t h
the aid of the Bronzino, was done; it
hadn’t seemed to matter to her before if
h e w e r e a f o o l o r n o ; b u t n o w, j u s t w h e r e
they were, she liked his not being; and it
was all moreover none the worse for
coming back to something of the same
s o u n d a s M r s . L o w d e r ’s s o r e c e n t
r e m i n d e r. S h e t o o w i s h e d t o t a k e c a r e o f
h e r — a n d w a s n ’t i t , a p e u p r e s , w h a t a l l
the people with the kind eyes were
wishing? Once more things melted
together—the beauty and the history and
the facility and the splendid midsummer
glow: it was a sort of magnificent maximum, the pink dawn of an apotheosis
coming so curiously soon. What in fact
befell was that, as she afterwards made
out, it was Lord Mark who said nothing
in particular—it was she herself who said
a l l . S h e c o u l d n ’t h e l p t h a t — i t c a m e ; a n d
the reason it came was that she found
herself, for the first moment, looking at
the mysterious portrait through tears.
Perhaps it was her tears that made it just
then so strange and fair—as wonderful
as he had said: the face of a young
woman, all splendidly drawn, down to
the hands, and splendidly dressed; a
face almost livid in hue, yet handsome
in sadness and crowned with a mass of
hair, (221) rolled back and high, that
must, before fading with time, have had
a family resemblance to her own. The
lady in question, at all events, with her
slightly Michael-angelesque squareness,
her eyes of other days, her full lips, her
long neck, her recorded jewels, her
brocaded and wasted reds, was a very
great personage—only unaccompanied
b y a j o y. A n d s h e w a s d e a d , d e a d ,
dead. Milly recognised her exactly in
w o r d s t h a t h a d n o t h i n g t o d o w i t h h e r.
“I shall never be better than this.”
Milly presintió, durante todo este
tiempo, que lord Mark tenía algún otro
motivo para conducirla allí, además
del pretexto confesado, y que solament e — d e u na forma consciente y delicada— est aba ganando tiempo. Pero desde
el momento en que se detuvieron frente al
cuadro fue como si se despejara el verdadero motivo, el cual era más o menos éste:
«Deje que alguien que no es nada tonto se
haga un poco cargo de usted». Así, con la
colaboración de Bronzino, había quedado
en claro. No le había interesado antes a ella
si él era tonto o no, pero ahora, en aquel
lugar, le agradeció que no lo fuese aunque, por otra parte, su tono le recordaba
las tan recientes manifestaciones de Mrs.
Lowder. La tía Maud también quería hacerse cargo de ella, pero ¿no era, á peu
près, lo que deseaban todos aquellos de las
amables miradas? Una vez más las cosas
se mezclaban: la belleza y la historia y la
facilidad y la espléndida luminosidad del
verano en su apogeo; era una especie de
magnífica culminación, la rosada aurora de
una apoteosis extrañamente prematura. Lo
que en realidad sucedió fue que —como
ella rememoró más tarde— lord Mark nada
dijo en particular: ella misma fue quien lo
dijo todo. No pudo evitarlo; sucedió simplemente. Y sucedió porque desde el primer momento ella se encontró contemplando el misterioso retrato a través de sus lágrimas. Tal vez fueron esas lágrimas las
que hicieron que todo pareciera tan extraño y hermoso, tan hermoso como él
lo había anunciado: el rostro de una
mujer joven, magníficamente delineado; el busto, atavia d o t a m b ién con
magnificencia; un rostro de tez muy
blanca pero bello en su aflicción, coronado por una cabellera recogida hacia atrás
que debió de tener, antes de que el tiempo
lo desvaneciera, el mismo color que el de
Milly. La dama en cuestión, en todo caso,
con sus ángulos ligeramente marcados al
estilo de Miguel Ángel, sus ojos de otro
tiempo, sus labios carnosos, su cuello alargado, sus joyas memorables, sus brocados
de tonos descoloridos, había sido un personaje de alcurnia... sólo destilaba tristeza. Y ahora estaba muerta, muerta, muerta. Milly comentó el retrato con palabras
que no tenían nada que ver con él.
—Nunca me sentiré mejor.
He smiled for her at the portrait.
70 “ T h a n s h e ? Yo u ’ d s c a r c e n e e d t o b e
better, for surely that’s well enough.
Lord Mark le sonrió mirando el cuadro.
—¿Mejor que ella? Usted no necesita ser mejor porque sin duda el retrato ya está bastante
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
But you ARE, one feels, as it happens,
better; because, splendid as she is, one
doubts if she was good.”
bien. Pero sucede que en realidad usted es mejor, porque a pesar de que ella es espléndida se
duda mucho de que haya sido buena.
5
H e h a d n ’t u n d e r s t o o d . S h e w a s b e f o r e
the picture, but she had turned to him,
and she didn’t care if for the minute he
noticed her tears. It was probably as good
a moment as she should ever have with
10 h i m . I t w a s p e r h a p s a s g o o d a m o m e n t
as she should have with any one, or
h a v e i n a n y c o n n e x i o n w h a t e v e r. “I
mean that everything this afternoon has
been too beautiful, and that perhaps ev15 e r y t h i n g t o g e t h e r w i l l n e v e r b e s o r i g h t
again. I’m very glad therefore you’ve been
a part of it.”
Lord Mark no había comprendido.
Milly estaba allí, delante del retrato, pero
se había vuelto hacia él, sin importarle en
ese momento que viera sus lágrimas. Era
tal vez un instante de felicidad como nunca volvería a vivir con él, como nunca llegaría a vivirlo con nadie, quizá, ni en relación con ninguna otra cosa.
—Quiero decir que esta tarde
todo ha sido demasiado hermoso y
que tal vez no vuelva a vivir algo
tan perfecto. Y me alegra que usted forme parte del conjunto.
Though he still didn’t understand her he
20 was as nice as if he had; he didn’t ask for
insistence, and that was just a part of his looking after her. He simply protected her now
from herself, and there was a world of practice in it. “Oh we must talk about these
25 things!”
Aunque él siguió sin entender no lo
demostró en absoluto: no insistió, y ésa
era su manera de ayudarla. Ahora se limitó a protegerla de sí misma, y demostró en ello una inmensa experiencia.
—¡Oh, tenemos que conversar al
respecto!
Ah they had already done that, she
knew, (222) as much as she ever
would; and she was shaking her head
30 a t h e r p a l e s i s t e r t h e n e x t m o m e n t w i t h
a world, o n h e r s i d e , o f s l o w n e s s .
“I wish I could see the resemblance. Of course
her complexion’s green,” she laughed; “but
mine’s several shades greener.”
35
“ I t ’s d o w n t o t h e v e r y h a n d s , ” s a i d
Lord Mark.
Ah, Milly tenía la impresión de que
ya habían hablado mucho, mucho más
de lo que lo harían en adelante, y entonces se inclinó hacia su pálida s o s i a s
c o n e x t r e ma lentitud.
—Me gustaría ver el parecido. Por supuesto que su tez es verdosa —rió—, pero
la mía es varias veces más verdosa.
“Her hands are large,” Milly
40 w e n t o n , “ b u t m i n e a r e l a r g e r . M i n e
are huge.”
—Sus manos son grandes —siguió
Milly—, pero no tanto como las mías. Las
mías son enormes.
“ O h y o u g o h e r, a l l r o u n d , ‘ o n e b e t ter ’—which is just what I said. But you’re
45 a pair. You must surely catch it,” he added
as if it were important to his character as
a serious man not to appear to have invented his plea .
—Oh, usted le gana en todo, y eso es
precisamente lo que yo dije. Pero son parecidas. Usted debe de notarlo... —agregó,
como si fuese fundamental para su reputación de hombre serio no aparecer como inventor de ese argumento.
50
“I don’t know—one never knows one’s
self. It’s a funny fancy, and I don’t imagine it would have occurred—”
—No sé, uno mismo no puede saberlo.
Es una ocurrencia divertida y no entiendo
cómo puede haber pensado que...
“I s e e i t H A S o c c u r r e d ” — h e
55 h a d a l r e a d y t a k e n h e r u p . S h e h a d
her back, as she faced the picture, to one
of the doors of the room, which was open,
and on her turning as he spoke she saw that
they were in the presence of three other
60 p e r s o n s , a l s o , a s a p p e a r e d , i n t e r e s t e d
enquirers. Kate Croy was one of these;
Lord Mark had just become aware of her,
and she, all arrested, had immediately
seen, and made the best of it , that she was
65 far from being first in the field. She had
brought a lady and a gentleman to whom
she wished to show what Lord Mark was
showing Milly, and he took her straightway
as a re-enforcement. Kate herself had
70 spoken, however, before he had had time
to tell her so.
— Ve a u s t e d c ó m o — d i j o é l , i n t e rrumpiéndola.
Milly daba la espalda, mientras miraba el retrato, a una de las puertas del salón
que se hallaba abierta y al darse la vuelta,
cuando él la interrumpió, se encontró frente a tres personas que al parecer también se
interesaban en el retrato. Una de ellas era Kate
Croy. Lord Mark acababa de verla y K a t e
s e detuvo comprendiendo _ _ ______ _
_____ __ ___ _____ que no era la primera en llegar. Venía acompañada por una
dama y un caballero a los cuales deseaba
mostrarles lo mismo que lord Mark estaba mostrando a Milly; y lord Mark la recibió en seguida como un refuerzo. Pero
Kate habló antes de que él tuviera tiempo
de decírselo.
144
—Hasta sus manos son iguales —dijo lord
Mark.
X
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“YOU had noticed too?”—she smiled
at him without looking at Milly. “Then I’m
not original—(223) which one always
5 hopes one has been. But the likeness is so
great.” And now she looked at Milly—for
whom again it was, all round indeed, kind,
kind eyes. “Yes, there you are, my dear, if
you want to know. And you’re superb.” She
10 t o o k n o w b u t a g l a n c e a t t h e p i c t u r e ,
though it was enough to make her question
to her friends not too straight. “Isn’t she
superb?”
—¿También usted se dio cuenta? —
sonrió ella sin mirar a Milly—. Entonces
no he sido tan original, como siempre uno
quiere ser. Pero sucede que el parecido
es muy evidente. —Y ahora dirigió su
mirada a Milly, quien se vio rodeada otra
vez de amables, muy amables ojos—. Sí,
ésta es usted, querida, si quiere saberlo.
Y está usted soberbia. —Echó una rápida ojeada al cuadro como para hacer un
poco equívoca su pregunta—. ¿No es
magnífica?
“I brought Miss Theale,” Lord
Mark explained to the latter,
“quite off my own bat.”
“I wanted Lady Aldershaw,” Kate continued to Milly, “to see for herself.”
“Les grands esprits se rencontrent!”
laughed her attendant gentleman, a high
but slightly stooping, shambling and wavering person who represented urbanity by
the liberal aid of certain prominent front
teeth and whom Milly vaguely took for
some sort of great man.
Lady Aldershaw meanwhile looked
at Milly quite as if Milly had been
the Bronzino and the Bronzino only
M i l l y. “ S u p e r b , s u p e r b . O f c o u r s e I
had noticed you. It IS wonderful,”
she went on with her back to the picture, but with some other eagerness
which Milly felt gathering, felt
d i r e c t i n g h e r m o t i o n s n o w. I t w a s
enough—they were introduced, and
she was saying “I wonder if you could
give us the pleasure of coming—”
S h e w a s n ’ t f re s h , f o r s h e w a s n ’t y o u n g ,
even though she denied at every pore that
she was old; but she was vivid and much
bejewelled for the midsummer daylight;
and she was all in the palest pinks and
blues. She didn’t think, at this pass, that
she could “come” anywhere—Milly (224)
didn’t; and she already knew that somehow Lord Mark was saving her from the
question. He had interposed, taking the
words out of the lady’s mouth and not
caring at all if the lady minded. That was
clearly the right way to treat her—at least
for him; as she had only dropped, smiling, and then turned away with him. She
had been dealt with—it would have done
an enemy good. The gentleman still
stood, a little helpless, addressing himself to the intention of urbanity as if it
were a large loud whistle; he had been
s i g h i n g s y m p a t h y, i n h i s w a y, w h i l e t h e
lady made her overture; and Milly had in
t h i s l i g h t s o o n a r r i v e d a t t h e i r i d e n t i t y.
T h e y w e r e L o r d a n d L a d y A l d e r s h a w, a n d
the wife was the clever one. A minute or
two later the situation had changed, and
she knew it afterwards to have been by
the subtle operation of Kate. She was herself saying that she was afraid she must
go now if Susie could be found; but she
was sitting down on the nearest seat to
say it. The prospect, through opened
doors, stretched before her into other
— Yo t r a j e a M i s s T h e a l e — e x p l i có lord Mark a los recién llegados—
por propia iniciativa.
—Yo insistí para que lady Aldershaw —
dijo Kate— lo viera con sus propios ojos.
—Les grands esprits se rencontrent!
—rió el acompañante, un individuo alto
pero ligeramente encorvado, claudicante
y movedizo que representaba a la urbanidad gracias a la ayuda generosa de unos
incisivos salientes y a quien Milly tomó,
de forma vaga, por un gran hombre.
Lady Aldershaw, mientras tanto, contemplaba a Milly como si ella hubiese sido la obra de
Bronzino y el Bronzino nada más que Milly.
—Magnífico, magnífico. Por supuesto ya me había fijado en usted. Es algo
maravilloso. —Y siguió vuelta de espaldas hacia el cuadro, aunque con cierta
ansiedad que Milly sintió ahora que dirigía, convocaba sus actos. Ya era bastante: fueron presentados y lady Aldershaw
añadió—: Me pregunto si no nos depararía usted el placer de venir...
L e f a l t a b a f re s c u r a p o r q u e h a c í a
tiempo que había dejado de ser joven
aun cuando con toda su persona se negaba a admitirlo: pero era vivaz y demasiado enjoyada para la luz del estío,
acicalada con los rosas y azules más
pálidos. Ella (Milly) no pensaba, a todo
esto, que pudiera «venir» a todas partes, y de alguna manera se daba cuenta
de que lord Mark la quería salvar del
compromiso. La había interrumpido,
dejándola con las palabras en la boca y
sin preocuparse de lo que pudiera pensar. Ésa era por lo visto la manera de
tratarla, al menos para lord Mark, porque la dama se calló, sonriendo, y se
apartó con él. El caballero permaneció
allí, un tanto desamparado, esforzándose en sus buenas maneras como si tratara de silbar fuerte: había estado demostrando simpatía mientras la dama
hablaba y gracias a esto Milly pudo
identificarlos. Se trataba de lord y lady
Aldershaw y ésta representaba la inteligencia de ambos. Uno o dos minutos
después la situación cambió y ello se
debió —como Milly comprendió más
tarde— a una sutil operación de Kate.
La joven dijo que lamentablemente tenía que irse pues debía encontrarse con
Susie, pero al mismo tiempo se dejó
caer en el primer banco que encontró.
La perspectiva, a través de las puertas
15
20
shamble walk or run with a shuffling or awkward
gait. walking unsteadily as if unable to lift the
feet properly, andar arrastando los pies n. a
shambling gait.
shambles matanza, carnicería, caos, confusión , rui- 25
na, follón, desastre
in shambles haciéndose añicos
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rooms, down the vista of which Lord
M a r k w a s s t r o l l i n g w i t h L a d y A l d e r s h a w,
who, close to him and much intent,
seemed to show from behind as pecul i a r l y e x p e r t . L o r d A l d e r s h a w, f o r h i s
part, had been left in the middle of the
room, while Kate, with her back to him,
was standing before her with much
s w e e t n e s s o f m a n n e r. T h e s w e e t n e s s w a s
all for HER; she had the sense of the
p o o r g e n t l e m a n ’s h a v i n g s o m e h o w b e e n
handled as Lord Mark had handled his
wife. He dangled there, he shambled a
little; then he bethought himself of the
Bronzino, before which, with his eyeglass, he hovered. It drew from him an
(225) odd vague sound, not wholly distinct from a grunt, and a “Humph—most
r e m a r k a b l e ! ” w h i c h l i g h t e d K a t e ’s f a c e
with amusement. The next moment he
had creaked away over polished floors
after the others and Milly was feeling
as if SHE had been rude. But Lord
Aldershaw was in every way a detail
and Kate was saying to her that she
hoped she wasn’t ill.
abiertas, se extendía por otras habitaciones, en una de las cuales lord Mark divagaba con lady Aldershaw quien, cerca de
él y muy atenta, parecía desde atrás una
mujer sumamente desenvuelta. A lord
Aldershaw, por su parte, lo habían dejado en medio del salón mientras Kate, de
espaldas a él, se hallaba ante Milly en una
actitud cordial. Pero la cordialidad era
toda para ella: la joven tenía la sensación
de que lord Aldershaw estaba recibiendo
el mismo trato que lord Mark dispensaba
a su mujer. Se bamboleó un poco, se balanceó otro tanto; después se acordó del
Bronzino y con su monóculo planeó
sobre él. Emitió entonces un vago,
extraño susurro, no muy diferente a
un gruñido, y un «¡Hum! ¡Qué notable!» que hizo sonreír a Kate. En seguida sus pasos repicaron sobre las
baldosas bruñidas en dirección a los
otros y Milly sintió que ella había
sido ruda con él. Pero lord Aldershaw
era de todos modos un simple detalle
y Kate en ese instante le preguntaba
si no se sentía mal.
Thus it was that, aloft there in the great
gilded historic chamber and the presence of
the pale personage on the wall, whose eyes
all the while seemed engaged with her own,
she found herself suddenly sunk in something quite intimate and humble and to
which these grandeurs were strange enough
witnesses. It had come up, in the form in
which she had had to accept it, all sudd e n l y, a n d n o t h i n g a b o u t i t , a t t h e s a m e
time, was more marked than that she had
in a manner plunged into it to escape from
something else. Something else, from her
f i r s t v i s i o n o f h e r f r i e n d ’s a p p e a r a n c e
three minutes before, had been present to
her even through the call made by the
others on her attention; something that
was perversely THERE, she was more and
more uncomfortably finding, at least for the
first moments and by some spring of its own,
with every renewal of their meetin g . “ I s
it the way she looks to HIM?” she asked
herself—the perversity being how she
kept in remembrance that Kate was
known to him. It wasn’t a fault in
Kate—nor in him assuredly; and she had
a h o r r o r, b e i n g g e n e r o u s a n d t e n d e r , o f
treating either of them as if it had been.
To D e n s h e r h i m s e l f s h e c o u l d n ’ t
m a k e i t u p — h e w a s t o o f a r a w ay;
but her secondary (226) impulse was to
make it up to Kate. She did so now wi th a
strange soft energy—the impulse immediately
acting. “Will you render me to-morrow a great
service?”
Fue así como allí arriba, en aquel
vasto y dorado salón histórico, frente al pálido personaje del cuadro, cuyos ojos parecían seguir a los suyos,
M i l l y s e h a l l ó d e p r o n t o s u m e rg i d a e n
algo íntimo y recatado de lo cual
aquella grandeza era un testigo bastante extraño. Había surgido, se le
había impuesto de pronto y ella se
h a b í a d e j a d o a r r a s t r a r, a l p a r e c e r, t r a tando de escapar de alguna otra cosa.
Otra cosa que se le había hecho patente apenas vio aparecer a su amiga
tres minutos antes, a pesar de que los
demás habían ocupado su atención;
algo perverso que se le volvía a presentar en cada nuevo encuentro, que
le resultaba cada vez más y más molesto, al menos durante los primeros
instantes, y que respondía a secretas
razones: «¿Es así como ella se ocupa
de él?», se preguntaba, y la perversidad consistía en recordar que Kate
e r a c o n o c i d a p o r M e r t o n D e n s h e r. É s a
no era una falta de Kate, ni tampoco
p o r s u p u e s t o d e M r. D e n s h e r. Y M i l l y
s e n t í a h o r r o r, s i e n d o g e n e r o s a y d e licada, de tratarlos a ambos como culpables. A Densher no podía resarcirlo: estaba demasiado lejos para eso,
por lo que su segundo impulso fue
re s a r c i r a K a t e . E n t o n c e s c e d i ó a é l
con una rara y tierna energía.
—¿Querrías hacerme mañana
un gran favor?
“Any service, dear child, in the
65 w o r l d . ”
— To d o s l o s f a v o r e s d e l m u n d o ,
querida.
“But it’s a secret one—nobody must know.
I must be wicked and false about it.”
—Pero es un secreto: nadie debe enterarse. Debo ser en esto falsa y malvada.
“Then I’m your woman,” Kate smiled,
“ f o r t h a t ’s t h e k i n d o f t h i n g I l o v e . D O
—Entonces soy la persona que necesitas
—sonrió Kate—, porque eso es precisamen-
5
10
bethink 1 cause oneself to consider something 2
consider or ponder something carefully; «She
bethought her of their predicament» Remember, 15
recalled
se acordaronse había acordado
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perverse 1 perverso, malvado, depravado
2 obstinado, terco, caprichoso,
contumaz, adverso, contrario
tr. de Alberto Vanasco
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tr. de Alberto Vanasco
l e t u s d o s o m e t h i n g b a d . Yo u ’ r e i m p o s s i b l y w i t h o u t s i n , y o u k n o w. ”
te lo que más me gusta. Hagamos algo malvado. No se puede vivir sin pecado.
Milly’s eyes, on this, remained a little
5 with their companion’s.
La mirada de Milly, en este punto, se demoró un instante en la de Kate.
“ A h I s h a n ’t p e r h a p s c o m e u p t o
your idea. It’s only to deceive Susan
Shepherd.”
—Ah, tal vez no esté a la altura de lo que
piensas. Se trata solamente de engañar a
Susan Shepherd.
“Oh!” said Kate as if this were indeed mild.
—Oh —exclamó Kate, como si fuera algo
realmente anodino.
10
“But
thoroughly—as
15 o u g h l y a s I c a n . ”
thor-
—Pero engañarla realmente... en la medida en que yo pueda.
“And for cheating,” Kate asked, “my
p o w e r s w i l l c o n t r i b u t e ? We l l , I ’ l l d o m y
best for you.” In accordance with which
it was presently settled between them that
Milly should have the aid and comfort of
h e r p r e s e n c e f o r a v i s i t t o S i r L u k e St r e t t .
Kate had needed a minute for enlightenment, and it was quite grand for her comrade that this name should have said
n o t h i n g t o h e r. To M i l l y h e r s e l f i t h a d f o r
some days been secretly saying much.
The personage in question was, as she explained, the greatest of medical lights—
if she had got hold, as she believed (and
she had used to this end the wisdom of
the serpent) of the right, the special man.
She had written to him three days before,
a n d h e h a d n a m e d h e r a n h o u r, e l e v e n twenty; only it had come to her on the eve
that she couldn’t go alone. Her maid on
the other hand wasn’t good enough, and
Susie was too good. Kate (227) had
listened above all with high indulgence .
“And I’m betwixt and between, happy
t h o u g h t ! To o g o o d f o r w h a t ? ”
Milly thought. “Why to be worried
i f i t ’s n o t h i n g . A n d t o b e s t i l l m o r e w o r 45 r i e d — I m e a n b e f o r e s h e n e e d b e — i f i t
isn’t.”
—¿Y mis facultades —preguntó su compañera— deben contribuir al fraude? Bien,
haré todo lo que esté a mi alcance por ti.
Quedó acordado entre ambas, por lo tanto, que Milly podía contar con la ayuda moral y la compañía de Kate para hacer una visita a sir Luke Strett. Kate requirió unos segundos de explicación y a su amiga le pareció sorprendente que ese nombre no le dijera
nada, cuando a ella misma, durante varios
días, secretamente le había dicho mucho. El
personaje en cuestión —como debió explicarle— era la más importante de las eminencias
médicas, si había descubierto como suponía
(y había empleado para esto las astucias de la
serpiente) al hombre indicado, especial. Le
había escrito tres días antes y él le había fijado una hora, las once y veinte, pero ahora se
había dado cuenta de que no podía ir sola. Su
doncella, por otra parte, no estaba muy bien
y Susie, por el contrario, estaba demasiado
bien. Kate escuchó todo esto, sobre todo, con
una gran consideración.
—¿Y yo estoy justo en el medio? ¡Qué
ocurrencia! ¿Demasiado bien para qué?
Milly recapacitó.
—Bien como para preocuparla, si no
es nada, o para preocuparla todavía más,
es decir, antes de lo necesario, si llega a
ser algo grave.
Kate fixed her with deep eyes.
“What in the world is the matter with
you?” It had inevitably a sound of impatience, as if it had been a challenge
really to produce something; so that
Milly felt her for the moment only as a
much older person, standing above her
a little, doubting the imagined ailments, suspecting the easy complaints,
of ignorant youth. It somewhat checked
h e r , f u r t h e r, t h a t t h e m a t t e r w i t h h e r
was what exactly as yet she wanted
knowledge about; and she immediately
declared, for conciliation, that if she
were merely fanciful Kate would see her
put to shame. Kate vividly uttered, in
return, the hope that, since she could
come out and be so charming, could so
universally dazzle and interest, she
wasn’t all the while in distress or in
anxiety—didn’t believe herself to be in
a n y d e g r e e s e r i o u s l y m e n a c e d . “ We l l ,
I want to make out—to make out!” was
a l l t h a t t h i s c o n s i s t e n t l y p r o d u c e d . To
Kate le dirigió una profunda mirada.
—¿Qué te está sucediendo, realmente?
Hubo inevitablemente un acento de impaciencia en su voz, como si la desafiara
en verdad a demostrar algo, lo que hizo que
Milly la sintiera por un momento como a
una persona mucho mayor, colocada por encima de ella, y dudando de sus imaginarios
achaques, sospechando de las fáciles quejas de la juventud ignorante. Pero lo que
intrigaba a Kate era precisamente lo que ella
misma quería saber, por lo que en seguida,
con tono conciliador, le dijo que si se trataba nada más que de un exceso de imaginación ella sería testigo de su confusión.
Kate le manifestó con sinceridad que si
podía salir y mostrarse tan encantadora,
deslumbrando e interesando a todos, no debía estar ansiosa ni tensa, ni debía creerse,
en otras palabras, seriamente amenazada.
—¡Bien, eso es lo que quiero saber,
lo que tengo que saber! —fue la única
respuesta de Milly.
A lo cual Kate contestó categóricamente:
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tr. de Alberto Vanasco
which Kate made clear answer: “Ah
then let us by all means!”
—¡Ah, claro, es lo que hay que saber sin
más tardanza!
“I thought,” Milly said, “you’d like to
5 help me. But I must ask you, please, for
the promise of absolute silence.”
—Sé —agregó Milly— que te gustaría
ayudarme. Pero te pido, por favor, el más
absoluto silencio.
“And how, if you ARE ill, can your friends
remain in ignorance?”
—Pero si estás enferma, ¿cómo evitarás
que tus amigos se enteren?
“Well, if I am it must of
course finally come out. But I
c a n g o f o r a l o n g t i m e . ” Milly
spoke with her (228) eyes again
15 o n h e r p a i n t e d s i s t e r ’ s — a l m o s t a s
if under their suggestion. She
still sat there before Kate, yet not
without a light in her face. “That
will be one of my advantages. I
20 t h i n k I c o u l d d i e w i t h o u t i t s b e ing noticed.”
—Bien, si en realidad estoy enferma es
algo que terminará por saberse. Pero puedo
durar mucho tiempo.
Milly hablaba con los ojos fijos
en los de su pintada sosia, como si
s e h a l l a r a b a j o s u s u g e s t i ó n . To d a vía estaba allí sentada, frente a
Kate, aunque por cierto no sin una
luminosidad en su rostro.
—Ésa sería una de mis ventajas. Pienso que
podría morirme sin que nadie se dé cuenta.
“ Yo u ’ r e a n e x t r a o r d i n a r y y o u n g
woman,” her friend, visibly held by her,
25 declared at last. “What a remarkable time
to talk of such things!”
—Eres una mujer asombrosa —declaró su amiga por último, visiblemente fascinada por ella—. ¡Qué raro momento
para hablar de esas cosas!
“ We l l , w e w o n ’ t t a l k , p r e c i s e l y ” —
Milly got herself together again. “I only
30 wanted to make sure of you.”
—Bien, entonces no hablaremos, precisamente —concluyó Milly—. Sólo quería saber si podía contar contigo.
“Here in the midst of—!” But
Kate could only sigh for wonder—
a l m o s t v i s i b l y t o o f o r p i t y.
—¡Aquí, en medio de estos...! —Pero
Kate no pudo sino suspirar de asombro, tal
vez también casi de piedad.
It made a moment during which her
companion waited on her word; partly
as if from a yearning, shy but deep, to
have her case put to her just as Kate
40 w a s s t r u c k b y i t ; p a r t l y a s i f t h e h i n t
of pity were already giving a sense to
her whimsical “shot,” with Lord Mark,
a t M r s . L o w d e r ’s f i r s t d i n n e r. E x a c t l y
t h i s — t h e h a n d s o m e g i r l ’s c o m p a s s i o n 45 a t e m a n n e r, h e r f r i e n d l y d e s c e n t f r o m
her own strength—was what she had
then foretold. She took Kate up as if
positively for the deeper taste of it.
“Here in the midst of what?”
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“Of everything. There’s nothing you can’t
have. There’s nothing you can’t do.”
Sucedió una pausa durante la cual su amiga
quedó a la espera de sus palabras, como si tuviese el ardiente deseo, tímido pero profundo,
de que Kate le expusiera su caso tal como lo
veía, y como si también el amago de piedad que
había percibido en su tono diera ya un sentido a
sus fantasiosas palabras con lord Mark, durante la comida en casa de Mrs. Lowder. Eso era
exactamente lo que había predicho aquella noche: la actitud piadosa de su bella amiga, su
manera cordial de deponer sus propias fuerzas.
Contuvo a su compañera como para gustar profundamente aquel instante.
—¿Aquí, en medio de qué cosas?
10
35
“So Mrs. Lowder tells me.”
—De todo. No hay nada que no puedas
tener. Nada que no puedas hacer.
—Eso es lo que me dice Mrs. Lowder.
55
It just kept Kate’s eyes fixed as possibly
for more of that; then, however, without waiting, she went on. “We all adore you.”
Kate la miró como tratando de saber algo más
pero, sin esperarla, continuó:
—Aquí todos te adoramos.
“You’re wonderful—you dear things!”
Milly laughed.
—¡Sois maravillosos, angelicales! —rió
Milly.
( 2 2 9 ) “ N o , i t ’s Y O U . ” A n d K a t e
seemed struck with the real interest of it.
65 “In three weeks!”
—No somos nosotros sino tú —y
Kate parecía sorprenderse de aquello—. ¡En tres semanas!
Milly kept it up. “Never were
people on such terms! All the more
reason,” she added, “that I shouldn’t
70 n e e d l e s s l y t o r m e n t y o u . ”
Milly siguió en el mismo tono.
—¡Nunca se ha visto a nadie en mejores
términos! Razón de más —agregó— para que
no os atormente sin necesidad.
60
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“But me? what becomes of ME?” said
Kate.
—¿Y yo? ¿Qué pasará conmigo? —dijo
Kate.
“Well, you”—Milly thought—“if there’s
5 anything to bear you’ll bear it.”
—Bien, tú —Milly vaciló—, si hay algo
que debas soportar, lo soportarás.
“But I WON’T bear it!” said Kate Croy.
“Oh yes you will: all the same!
10 Y o u ’ l l p i t y m e a w f u l l y , b u t y o u ’ l l
help me very much. And I absolute l y
trust you. So there we are.”
T h ere they were then, since Kate had so to
take it; but there, Milly felt, she herself in
15 particular was; for it was just the point at
which she had wished to arrive. She had
wanted to prove to herself that she didn’t
horribly blame her friend for any reserve;
and what better proof could there be than
20 this quite special confidence? If she desired
to show Kate that she really believed Kate
liked her, how could she show it more than
by asking her help?
—¡No lo soportaré! —exclamó Kate.
—¡Oh sí, lo harás de todas maneras!
Me tendrás mucha lástima pero me ayudarás muchísimo. Y yo confiaré en ti totalmente. Quedamos en eso.
En eso quedaron, entonces, ya que
Kate debía aceptarlo así, y porque era
a e s o a l o q u e M i l l y d e s e a b a l l e g a r.
Quería probarse a sí misma que no
echaba en cara a su amiga sus reservas. ¿Y qué mejor manera de demostrarlo que hacerle esa especial confidencia? Si quería confirmarle a Kate
que creía sinceramente en su afecto,
¿cómo podía hacerlo mejor que pidiéndole su ayuda?
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(230) Book Fifth, Chapter 3
12
What it really came to, on the morr o w, t h i s f i r s t t i m e — t h e t i m e K a t e w e n t
with her—was that the great man had, a
little, to excuse himself; had, by a rare
accident—for he kept his consultinghours in general rigorously free—but ten
minutes to give her; ten mere minutes
which he yet placed at her service in a
manner that she admired still more than
she could meet it: so crystal-clean the
great empty cup of attention that he set
between them on the table. He was
presently to jump into his carriage, but
he promptly made the point that he must
see her again, see her within a day or two;
and he named for her at once another
h o u r — e a s i n g h e r o ff b e a u t i f u l l y t o o e v e n
then in respect to her possibly failing of
justice to her errand. The minutes affected her in fact as ebbing more swiftly
than her little army of items could muster,
and they would probably have gone
without her doing much more than secure
another hearing, hadn’t it been for her
sense, at the last, that she had gained
above all an impression. The impression—all the sharp growth of the final
few moments—was neither more nor
less than that she might make, of a sudden, in quite another world, another
straight friend, and a friend who would
m o r e o v e r b e , w o n d e r f u l l y, t h e m o s t a p pointed, the most thoroughly adjusted
of the whole collection, inasmuch as he
would somehow wear the character scientifically,
p o n d e r a b l y,
(231)
p r o v e a b l y — n o t j u s t l o o s e l y a n d s o c i a b l y.
Literally, furthermore, it wouldn’t rea l l y d e p e n d o n h e r s e l f , S i r L u k e S t r e t t ’s
friendship, in the least: perhaps what
Lo que realmente sucedió —al día siguiente— cuando Kate la acompañó, fue
que el famoso especialista debió excusarse por no disponer, a causa de un raro
accidente —por cuanto sin excepción reservaba rigurosamente sus horas de consulta—, sino de diez minutos para dispensarle, diez minutos que puso a su disposición de tal modo que Milly se quedó admirada: tan claro era el cristal de
la gran c o p a d e a t e n c i ó n q u e é l c o l o có frente a ella sobre la mesa. Debía
partir inmediatamente en su coche,
pero insistió sin tardanza en que deseaba volver a verla antes de cuarenta y ocho horas, fijándole desde ahora una nueva cita, y absolviéndola en
el caso de que ella no pudi e s e a c u d ir a la misma. Los minutos parecieron desfilar mucho más rápidamente
que las innumerables preguntas que
se proponía hacer y hubieran pasado
sin dejarle nada más que la seguridad
de una nueva entrevista de no haber
obtenido, por lo menos, la sensación
de llevarse una certidumbre. La certidumbre —nacida bruscamente en los
pocos minutos finales— fue ni más ni
menos que la de que ella podía hacerse, de pronto y en un mundo totalmente distinto, de otro fiel amigo, y
un amigo que, por otra parte, sería,
maravillosamente, el más indicado, el
más apropiado de toda la colección ya
que merecería su título por su ciencia, su madurez, su experiencia, y no
sólo por razones sociales.
En rigor, la amistad de sir Luke
Strett no dependía de ella en lo más
mínimo: tal vez lo que más la hizo tar-
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[colocado bajo]
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made her most stammer and pant was its
thus queerly coming over her that she
might find she had interested him even
beyond her intention, find she was in
fact launched in some current that would
lose itself in the sea of science. At the
s a m e t i m e t h a t s h e s t r u g g l e d , h o w e v e r,
she also surrendered; there was a moment
at which she almost dropped the form of
stating, of explaining, and threw herself,
without violence, only with a supreme
pointless quaver that had turned the next
instant to an intensity of interrogative
stillness, upon his general good will. His
large settled face, though firm, was not,
as she had thought at first, hard; he
looked, in the oddest manner, to her
f a n c y, h a l f l i k e a g e n e r a l a n d h a l f l i k e a
bishop, and she was soon sure that,
within some such handsome range, what
it would show her would be what was
g o o d , w h a t w a s b e s t f o r h e r. S h e h a d e s tablished, in other words, in this times a v i n g w a y, a r e l a t i o n w i t h i t ; a n d t h e
relation was the special trophy that, for
t h e h o u r , s h e b o r e o ff . I t w a s l i k e a n a b solute possession, a new resource altog e t h e r, s o m e t h i n g d o n e u p i n t h e s o f t e s t
silk and tucked away under the arm of
m e m o r y . S h e h a d n ’t h a d i t w h e n s h e w e n t
in, and she had it when she came out; she
had it there under her cloak, but dissimulated, invisibly carried, when smiling,
s m i l i n g , s h e a g a i n f a c e d K a t e C r o y. T h a t
young lady had of course awaited her in
another room, where, as the great man was
to absent himself, no one else was in attendance; and she rose for her with such
a face (232) of sympathy as might have
graced the vestibule of a dentist. “Is it
out?” she seemed to ask as if it had been
a question of a tooth; and Milly indeed
kept her in no suspense at all.
tr. de Alberto Vanasco
X
tamudear y jadear fue el descubrimiento de que él se interesaba por ella mucho más de lo que hubiera podido desear, fue el hecho de verse arrastrada
de pronto por una corriente que la sumergía en el mar de la ciencia. Sin embargo, al mismo tiempo qu e s e r e s i s t í a
fue entregándose: hubo un momento
en el cual casi renunció a su forma de
e x p o n e r, d e e x p l i c a r, y s e a b a n d o n ó ,
sin violencia, sólo con un vago estremecimiento que un segundo después
se convirtió en una tensa e interrogativa calma, a su general simpatía. Sus
facciones, amplias y serenas, aunque
firmes, no eran —como en un principio había pensado— duras; y en su
fantasía lo veía, extrañamente, mitad
general, mitad obispo, y estaba segura, en ese aspecto, de que lo que le
tenía reservado sería lo más conveniente, lo mejor para ella. En otras palabras, Milly estableció de esta manera directa una relación con él; y esa relación fue el especial trofeo que se llevó en esa oportunidad. Era como una
plena posesión, un recurso totalmente
nuevo, algo confeccionado con la seda
m á s s u a v e y doblado sobre el brazo de
la memoria. No lo había traído al entrar
pero lo llevaba al salir: lo llevaba allí
bajo su abrigo, disimulado, invisible para
Kate cuando, sonriendo, se encontró de
nuevo con ella. Su amiga, por supuesto,
la había estado esperando en otra habitación donde no había nadie más, pues el
médico estaba próximo a salir, y se levantó para recibirla con una expresión tal
de simpatía que hubiera resultado muy
oportuna en la sala de espera de un dentista. «¿Te la sacaron?» parecía preguntarle, como si se tratase de una muela. Y
Milly realmente no la hizo esperar.
“He’s a dear. I’m to come again.”
—Es un ángel. Tengo que volver otro día.
“But what does he say?”
—Pero ¿qué te ha dicho?
Milly was almost gay. “That I’m not to
50 w o r r y a b o u t a n y t h i n g i n t h e w o r l d , a n d
that if I’ll be a good girl and do exactly
what he tells me he’ll take care of me for
ever and ever. ”
Milly se hallaba casi alegre.
—Que no debo preocuparme por nada
y que si me porto bien y hago exactamente lo que él me ordena, tendrá para cuidarme años y años.
55
Kate wondered as if things scarce fitted. “But does he allow then that you’re
ill?”
Kate se preguntó si no habría alguna contradicción.
—Pero ¿admite entonces que estás enferma?
“I don’t know what he allows, and
60 I d o n ’ t c a r e . I S H A L L k n o w, a n d w h a t ever it is it will be enough. He knows
all about me, and I like it. I don’t hate
it a bit.”
—No sé qué es lo que admite y no me
interesa. Ya lo sabré y con eso tendré bastante, sea lo que fuere. Él me conoce perfectamente y a mí me resulta simpático. Eso es algo
que no me disgusta.
65
St i l l , h o w e v e r, K a t e s t a r e d . “ B u t
could he, in so few minutes, ask
you enough—?”
Kate no terminaba de entender.
—Pero ¿en tan pocos minutos pudo preguntarte todo lo que?...
“He asked me scarcely anything—he
70 d o e s n ’ t n e e d t o d o a n y t h i n g s o s t u p i d , ”
Milly said. “He can tell. He knows,” she
—Apenas si me preguntó algo; no necesita recurrir a un método tan tonto —
dijo Milly—. Él sabe. Él entiende —repi-
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tr. de Alberto Vanasco
repeated; “and when I go back—for
he’ll have thought me over a little—it
will be all right.”
tió—, y cuando vuelva, porque debe reflexionar un poco sobre mi caso, todo saldrá perfectamente.
Kate after a moment made the best of
this. “Then when are we to come?”
Kate, al cabo de un momento, reaccionó.
—¿Cuándo debemos volver, entonces?
It just pulled her friend up , for even
while they talked—at least it was one of the
reasons—she stood there suddenly, irrelevantly, in the light of her OTHER identity,
the identity she would have for Mr.
Densher. This was always, from one instant
t o a n o t h e r, a n i n c a l c u l a b l e l i g h t , w h i c h ,
though it might go off faster than it came
on, necessarily disturbed. It sprang, (233)
with a perversity all its own, from the fact
that, with the lapse of hours and days, the
chances themselves that made for his being
named continued so oddly t o f a i l . T h e r e
w e r e t w e n t y, t h e r e w e r e f i f t y, b u t n o n e
of them turned up. This in particular
was of course not a juncture at which the
least of them would naturally be present;
but it would make, none the less, Milly
s a w, a n o t h e r d a y p r a c t i c a l l y a l l s t a m p e d
with avoidance. She saw in a quick
g l i m m e r , a n d w i t h i t a l l K a t e ’s
unconsciousness; and then she shook off
the obsession. But it had lasted long
enough to qualify her response. No, she
had shown Kate how she trusted her; and
t h a t , f o r l o y a l t y, w o u l d somehow do.
“Oh, dear thing, now that the ice is brok e n I s h a n ’t t r o u b l e Y O U a g a i n . ”
Esto hizo que su amiga se contuviera,
porque aun mientras conversaban —ésa fue
por lo menos una de las razones— Kate se
le mostró de pronto, inmotivadamente, bajo
la luz de su otra identidad, la que tenía para
Mr. Densher. Éste era siempre, de un instante a otro, un fulgor imprevisible, y aunque desaparecía en menos tiempo del que
n e c e s i t a b a p a r a s u rg i r, n o d e j a b a d e
perturbarla. Nacía, con particular perversidad, del hecho de que durante horas y después días las oportunidades para hablar de
él se seguían posponiendo extrañamente. Se
presentaban veinte, cincuenta, pero ninguna se aprovechaba. Ésa, en especial,
no era una coyuntura apropiada, en lo
m á s m í n i m o , p a r a m e n c i o n a r a M r.
De n s h e r, pero a pesar de todo Milly sintió que ése sería otro día marcado por el
silencio. Vio todo esto a la luz de un relámpago, como también la inconsciencia de
Kate al respecto; y entonces hizo a un lado su
obsesión. Aunque había durado lo suficiente
como para teñir su respuesta: sí, ya le había
demostrado a Kate cuánto confiaba en ella, y
eso, como lealtad, era más que suficiente.
—Oh, querida, ahora que ya he roto el hielo no tendré que volver a molestarte.
“You’ll come alone?”
—¿Vendrás sola?
“Without a scruple. Only I shall ask you,
40 please, for your absolute discretion still.”
—Sin duda alguna. Lo único que te pido,
por favor, es la más absoluta reserva.
Outside, at a distance from the door,
on the wide pavement of the great contiguous square, they had to wait again while
45 t h e i r c a r r i a g e , w h i c h M i l l y h a d k e p t ,
completed a further turn of exercise,
engaged in by the coachman for reasons
of his own. The footman was there and had
indicated that he was making the circuit;
50 s o K a t e w e n t o n w h i l e t h e y s t o o d . “ B u t
don’t you ask a good deal, darling, in
proportion to what you give?”
Afuera, frente a la puerta, sobre la amplia vereda de la avenida, debieron esperar el coche, que Milly había retenido
y que dio otra vuelta a la plaza, antes de
pasar a buscarlas, por razones que sólo
el auriga conocía. El portero había salido también y les indicó que el coche había ido a dar otra vuelta, por lo cual Kate
continuó mientras esperaban.
—Pero ¿no pides demasiado, querida, en
proporción con lo que das?
This pulled Milly up still shorter—
55 s o s h o r t i n f a c t t h a t s h e y i e l d e d a s
soon as she had taken it in. But she
continued to smile. “I see. Then you
CAN tell.”
Esto sorprendió a Milly aunque por muy
breves instantes, porque inmediatamente
comprendió, y siguió sonriendo al responder:
—Ya veo. Eso significa que podrías delatarme.
60
“ I d o n ’t w a n t t o ‘ t e l l , ’ “ s a i d K a t e .
“I’ll be as silent as the tomb if I can only
have the truth from (234) you. All I want
is that you shouldn’t keep from me how
you find out that you really are.”
—Yo no quiero «delatar» a nadie —contestó Kate—. Seré discreta como una tumba
si me dices toda la verdad. Lo único que te
pido es que no me ocultes lo que puedas saber acerca de tu estado.
“Well then I won’t ever. But you see
for yourself,” Milly went on, “how I really
am. I’m satisfied. I’m happy. ”
—Bien, no te lo ocultaré, entonces. Pero tú
misma puedes ver —siguió Milly— cómo me hallo realmente. Estoy satisfecha; me siento feliz.
Kate looked at her long.
b e l i e v e y o u l i k e i t . The
Kate la miró largamente.
—Sí, se diría que estás contenta. ¡Con-
65
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“I
151
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
way things turn out for you—!”
tenta con la forma en que suceden las cosas!...
Milly met her look now without a
thought of anything but the spoken. She
5 had ceased to be Mr. Densher ’s image; she
stood for nothing but herself, and she was
none the less fine. Still, still, what had
passed was a fair bargain and it would do.
“Of course I like it. I feel—I
10 c a n ’ t o t h e r w i s e d e s c r i b e i t —
as if I had been on my knees
to the priest. I’ve confessed
and I’ve been absolved. It has
been lifted off.”
15
K a t e ’ s e y e s n e v e r q u i t t e d h e r. “ H e
must have liked YOU.”
Milly observó a Kate sin ninguna clase de desdoblamiento : su amiga había dejado de ser la imagen de Mr. Densher; era
exclusivamente ella misma y no por eso
menos hermosa. Pero el pacto que acababan de concertar era justo y debía bastar.
—Claro que estoy contenta. Me siento, y
no podría describirlo de otra manera, como
si hubiese estado hincada de rodillas junto a
un sacerdote. Y como si éste me hubiera confesado y me hubiese absuelto. Como si me
hubiera quitado un peso de encima.
“Oh—doctors!” Milly said. “But I
20 h o p e , ” s h e a d d e d , “ h e d i d n ’ t l i k e m e
too much.” Then as if to escape a little
f r o m h e r f r i e n d ’s d e e p e r s o u n d i n g , o r a s
impatient for the carriage, not yet in
s i g h t , h e r e y e s , t u r n i n g a w a y, t o o k i n
25 t h e g r e a t s t a l e s q u a r e . A s i t s s t a l e n e s s ,
however, was but that of London fairly
fatigued, the late hot London with its
dance all danced and its story all told,
the air seemed a thing of blurred
30 p i c t u r e s a n d m i x e d e c h o e s , a n d a n
impression met the sense—an impression that broke the next moment
through the girl’s tightened lips. “Oh
i t ’s a b e a u t i f u l b i g w o r l d , a n d e v e r y
35 o n e , y e s , e v e r y o n e — ! ” I t p r e s e n t l y
brought her back to Kate, and she hoped she
didn’t actually look as much as if she (235)
were crying as she must have looked to Lord
Mark among the portraits at Matcham.
40
Kate at all events understood.
“Every one wants to be so nice?”
—¡Oh, los médicos! —dijo Milly—. Espero
no haberle gustado demasiado.
Luego, como si quisiera rehuir un nuevo
interrogatorio de su amiga o se impacientara
por la tardanza del carruaje —que aún no había aparecido—, volvió sus ojos hacia la ancha
y arcaica plaza. Su antigüedad era la de ese
mismo Londres ya agotado, ese cálido Londres
contemporáneo con sus danzas concluidas y sus
historias ya contadas, y por ello el aire parecía
una mezcla de ecos confusos e imágenes borrosas, y una impresión se desprendió del conjunto... una impresión que un segundo después
escapaba de los labios tensos de la joven.
—¡Oh, qué grande y bello es el mundo! ¡Y
qué hermosa es la gente también, qué hermosa! —Esto la enfrentó de nuevo con Kate
y deseó no dar nuevamente la impresión
de estar llorando como le había sucedido con lord Mark frente al retrato en
Matcham.
“So nice,” said the grateful
45 M i l l y .
—Sí, ¡tan amables! —dijo Milly, con tono
agradecido.
“Oh,” Kate laughed, “we’ll pull
you through! And won’t you now
bring Mrs. Stringham?”
—¡Oh! —rió Kate—. ¡Entre todos te quitaremos las preocupaciones! ¿Y no vendrás
con Mrs. Stringham la próxima vez?
But Milly after an instant was again
clear about that. “Not till I’ve seen him
once more.”
Milly tardó un momento en hallar la respuesta.
—No, no hasta que me haya visto una
vez más.
She was to have found this preference,
two days later, abundantly justified; and
yet when, in prompt accordance with what
had passed between them, she reappeared
before her distinguished friend—that char60 acter having for him in the interval built
itself up still higher—the first thing he
asked her was whether she had been
accompanied. She told him, on this,
straightway, everything; completely free at
65 present from her first embarrassment, disposed even—as she felt she might become—to undue volubility, a n d c o n s c i o u s
moreover of no alarm from his thus
perhaps wishing she had not come
70 a l o n e . I t w a s e x a c t l y a s i f , i n t h e
forty-eight hours that had passed, her
Dos días después Milly debía hallar
esta decisión totalmente justificada, no
obstante que cuando, según lo convenid o entre ambos, ella volvió a visitar a
su distinguido amigo —carácter que,
mientras tanto, se había afirmado notablemente— lo primero que él le preguntó fue si alguien la había acompañado.
Ante esta pregunta, sinceramente, le
confió todo, liberada ya por completo de
su anterior zozobra, proclive incluso —
como le parecía en ese momento— a una
excesiva locuacidad, y sin experimentar,
por otra parte, ninguna clase de alarma por
su posible deseo de que no hubiese ido sola.
Fue exactamente como si en aquellas cuarenta y ocho horas transcurridas desde el
Kate mantuvo su mirada fija en ella.
—Debes de haberle gustado mucho...
Kate, en todo caso, la había comprendido.
—¿Tanto se esfuerzan todos en ser amables?
50
55
152
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
acquaintance with him had somehow increased and his own knowledge in partic ular received mysterious additions. They had been together, before, scarce ten minutes,
but the relation, the one the ten minutes had so beautifully created, was
the r e t o t a k e s t r a i g h t u p: and this
not, on his own part, from mere professional heartiness, mere bedside manner,
which she would have disliked—much
rather from a quiet pleasant air in him
of having positively asked about her,
asked here and asked there and found
out. Of (236) course he couldn’t in the
least have asked, or have wanted to;
there was no source of information to his
hand, and he had really needed none: he
had found out simply by his genius—and
found out, she meant, literally everything. Now she knew not only that she
didn’t dislike this—the state of being
found out about; but that on the contrary
i t w a s t r u l y w h a t s h e h a d c o m e f o r, a n d
that for the time at least it would give
her something firm to stand on. She
struck herself as aware, aware as she had
never been, of really not having had from
the beginning anything firm. It would be
strange for the firmness to come, after
all, from her learning in these agreeable
conditions that she was in some way
doomed; but above all it would prove
how little she had hitherto had to
hold her up. If she was no w to be held
up by the mere process—since that was
perhaps on the cards—of being let
down, this would only testify in turn
t o h e r q u e e r l i t t l e h i s t o r y . T H AT s e n s e
of loosely rattling had been no process
at all; and it was ridiculously true that
her thus sitting there to see her life put
into the scales represented her first approach to the taste of orderly living.
S u c h w a s M i l l y ’s r o m a n t i c v e r s i o n —
that her life, especially by the fact of
t h i s s e c o n d i n t e r v i e w, WA S p u t i n t o t h e
scales; and just the best part of the relation established might have been, for
that matter, that the great grave
c h a r m i n g m a n k n e w, h a d k n o w n a t
once, that it was romantic, and in that
measure allowed for it. Her only doubt,
her only fear, was whether he perhaps
wouldn’t even take advantage of her
being a little romantic to treat her as
romantic altogether. This doubtless was
her danger with him; (237) but she
should see, and dangers in general
meanwhile dropped and dropped.
primer encuentro, el trato de ambos se hubiera incrementado de alguna manera y los
conocimientos que sir Luke podía tener
acerca de su caso hubiesen recibido misteriosas adiciones. Apenas habían estado juntos diez minutos aquella primera vez, pero
la relación fundada en ese lapso estaba ahora allí lista para ser retomada: y no, en
cuanto a él se refería, por mera cordialidad profesional, simple tacto hacia una
enferma, cosa que la hubiera disgustado,
sino por su aire tranquilo y encantador
de quien ha averiguado mucho sobre ella,
aquí y allá, y se ha enterado de todo lo
necesario. Claro que no había podido
preguntar nada, o no lo había intentado,
pues no tenía medios de hacerlo y ni siquiera los necesitaba: los había descubierto simplemente por su talento, descubierto —quería decir ella— absolutamente todo. Ahora comprendía que no la
molestaba el hecho de haber sido descubierta, sino que, por el contrario, había
venido verdaderamente para eso y que
por el momento, al menos, le serviría de
apoyo. Se sorprendió al darse cuenta de
que nunca, desde el principio, había contado con algo en qué apoyarse. Era extraño que esa seguridad emanara, después de todo, de la circunstancia de llegar a saber, quizá, en esas agradables
condiciones, que de alguna manera estaba condenada. Pero sobre todo demostraba que hasta ese entonces había carecido de todo sostén. Si ahora debía encontrar apoyo en el mero proceso —ya que
ése parecía ser su destino— de su decadencia, éste no sería sino otro testimonio de su breve y extraña historia. Pero
ese sentimiento de vaga agonía no correspondía a ningún proceso y resultaba
ridículamente cierto que el estar allí sentada, viendo cómo su vida era colocada
en la balanza, constituía su primera
aproximación a una vida ordenada. Tal
la versión romántica de Milly: que su
vida, especialmente en aquella segunda
entrevista, era puesta en la balanza. Y
quizás lo mejor de todo consistía justamente en que el encantador y serio personaje supiera —lo había sabido en seguida— que ella era romántica y como
tal la aceptara. Su única duda, su solo
temor residía en que él tal vez obtuviera
alguna ventaja al tratarla como enteramente romántica cuando apenas lo era en
parte. Éste era el peligro que corría con
él pero ya tendría tiempo de advertirlo,
y mientras tanto los peligros en general
iban desapareciendo.
The very place, at the end of a few
minutes, the commodious “handsome”
room, far back in the fine old house,
65 s o u n d l e s s f r o m p o s i t i o n , s o m e w h a t s a l l o w w i t h y e a r s o f c e l e b r i t y, s o m e w h a t
sombre even at midsummer—the very
place put on for her a look of custom and
use, squared itself solidly round her as
70 w i t h p r o m i s e s a n d c e r t a i n t i e s . S h e h a d
come forth to see the world, and this
El sitio mismo, al cabo de pocos minutos, el cómodo y hermoso cuarto, en el
fondo de la casa adonde no llegaban los
ruidos exteriores, un poco descolorido
por tantos años de celebridad, y bastante
sombrío a pesar del verano... el sitio mismo se le apareció familiar y apto, edificado sólidamente a su alrededor como con
promesas y seguridades. Ella había viajado para conocer el mundo y ésta iba a
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brawny fornido, musculoso
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t h e n w a s t o b e t h e w o r l d ’s l i g h t , t h e r i c h
dusk of a London “back,” these the
w o r l d ’s w a l l s , t h o s e t h e w o r l d ’s c u r t a i n s
and carpet. She should be intimate with
the great bronze clock and mantelornaments, conspicuously presented in
gratitude and long ago; she should be as
one of the circle of eminent contemporaries,
photographed,
engraved,
signatured, and in particular framed
a n d glazed, who made up the rest of the
decoration, and made up as well so much
of the human comfort; and while she
t h o u g h t o f a l l t h e c l e a n t r u t h s , unfringed ,
unfingered, that the listening stillness,
strained into pauses and waits, would
again and again, for years, have kept distinct, she also wondered what SHE would
eventually decide upon to present in
gratitude. She would give something
b e t t e r a t l e a s t t h a n t h e b r a w n y Vi c t o r i a n
bronzes. This was precisely an instance
of what she felt he knew of her before
he had done with her: that she was
secretly romancing at that rate, in the
midst o f s o m u c h e l s e t h a t w a s m o r e
urgent, all over the place. So much
for her secrets with him, none of
which really required to be phrased.
It would have been thoroughly a secret
for her from any one (238) else that
without a dear lady she had picked up
j ust before coming over she w ouldn’t have a
decently near connexion of any sort, for such
an appeal as she was making, to put forward: no
one in the least, as it were, to produce for respectability. But HIS seeing it she didn’t mind
a scrap, and not a scrap either his knowing how
she had left the dear lady in the dark. S h e
had come alone, putting her friend
o ff with a f r a u d: giving a pretext of
shops, of a whim, of she didn’t know
what—the amusement of being for once
in the streets by herself. The streets by
herself were new to her—she had always had in them a companion or a
maid; and he was never to believe moreover that she couldn’t take full in the
f a c e a n y t h i n g h e m i g h t h a v e t o s a y. H e
was softly amused at her account of her
courage; though he yet showed it someh o w w i t h o u t s o o t h i n g h e r t o o g r o s s l y.
Still, he did want to know whom she
had. Hadn’t there been a lady with her
o n We d n e s d a y ?
devotion n. 1 (usu. foll. by to) enthusiastic attachment
or loyalty (to a person or cause); great love, apa“Yes—a different one. Not the one who’s
sionamiento. 2 a religious worship. b (in pl.)
travelling with me. I’ve told HER.”
prayers. c devoutness, religious fervour.
amor, afecto, veneración, dedicación, entrega, lealtad, fidelidad, afición,
60
Distinctly he was amused, and it
devote 1 (foll. by to) apply or give over (resources
a
d
d
ed to his air—the greatest charm
etc. or oneself) to (a particular activity or purpose
of all—of giving her lots of time.
or person) (devoted their time to reading; devoted
himself to his guests). 2 archaic doom to
“ Yo u ’ v e t o l d h e r w h a t ? ”
destruction.
devoted adj. very loving or loyal (a devoted
husband). leal, fiel, dedicado, consagrado,
65
“Well,” said Milly, “that I visit you in
devotee n. 1 (usu. foll. by of) a zealous enthusiast or
s
e
c
r
et.”
supporter. 2 a zealously pious or fanatical person.
devoción. 1. f. Amor, veneración y fervor religiosos.
2. Práctica piadosa no obligatoria. 3. fig. Inclinación, afición especial. 4. fig. Costumbre devota,
y, en general, costumbre buena. 5. Teol. Pronti- 70
tud con que se está dispuesto a hacer la santa voluntad de Dios.
tr. de Alberto Vanasco
ser por lo tanto la luz de ese mundo, en la
rica penumbra de un interior de Londres,
éstas las paredes del mundo, aquéllas las
cortinas y las alfombras del mundo. Llegaría a intimar con el gran reloj de bronce
y los adornos de la chimenea, conspicuos
testimonios de gratitud de mucho tiempo
atrás; integraría el círculo de eminentes
contemporáneos fotografiados, grabados,
autografiados y en especial encuadrados y
envidriados que formaban el resto de la
decoración y otorgaban la debida comodidad humana, y mientras pensaba en todas las verdades limpias, desnudas , intactas que aquella paz expectante, tendida entre pausas y esperas, habría de
guardar todavía durante años y años,
Milly se preguntó también qué podría
elegir para regalarle. Tenía que ser, al
menos, algo de más valor que los
m u s c u l o s o s bronces victorianos. Esto
formaba parte precisamente de lo que
Milly sentía que él había adivinado acerca de ella antes de concluir la consulta:
que secretamente fantaseaba de ese,
modo, allí mismo, en medio de otras cosas mucho más urgentes. Éstos eran sus
secretos, ninguno de los cuales necesitaba realmente ser expresado. Hubiera sido,
por ejemplo, un secreto para cualquier
otro menos para él que sin aquella querida compañera que había buscado apenas
unos días antes de partir de Nueva York
no hubiese contado con ninguna clase de
relación o de amistad como lo que ella
necesitaba. Pero que él lo supiera no le
molestaba en lo más mínimo, ni tampoco
que se enterara de que luego se había desligado de esa querida compañera.
Había concurrido a verlo sin informarle
nada, deshaciéndose de ella con una falacia:
había pretextado unas compras, un capricho, no sabía muy bien qué, la diversión
de encontrarse alguna vez sola en la calle.
Esa soledad era una experiencia nueva para
ella: siempre había salido con alguna amiga o una dama de compañía, y él no debía
creer, de ningún modo, que ella no era capaz de escuchar valientemente cualquier
cosa que debiera decirle. Él se mostró
ligeramente divertido ante esta ostentación
de coraje, pero sin tranquilizarla abiertamente. Pero todavía quería saber algo más.
¿El miércoles no había venido acompañada por una señora?
—Sí, pero es otra. No la que viaja
conmigo. A ella se lo he dicho.
Se le veía ahora claramente divertido, lo que
agregó a su actitud —que era su mayor encanto—
el permitirle tomarse todo el tiempo necesario.
—¿Le ha dicho qué?
—Bien —contestó Milly—, que le visitaba a usted en secreto.
“And how many persons will she tell?”
—¿Y ella se lo contará a todos?
“Oh she’s devoted. N o t o n e . ”
—Oh, no. A nadie. Me es muy fiel.
154
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“ We l l , i f s h e ’s d e v o t e d d o e s n ’ t t h a t
make another friend for you?”
—Bien, si le es fiel. ¿eso no significa que
usted tiene otra atraiga más?
It didn’t take much computation, b u t
5 she nevertheless had to think a moment,
conscious as she was that he distinctly
WOULD want to fill out his notion of
(239) her—even a little, as it were, to
warm the air for her. That however—and
10 better early than late—he must accept as
of no use; and she herself felt for an instant quite a competent certainty on the
subject of any such warming. The air, for
Milly Theale, was, from the very nature
15 of the case, destined never to rid itself of
a considerable chill. This she could tell
him with authority, if she could tell him
nothing else; and she seemed to see now,
in short, that it would importantly sim20 plify. “Yes, it makes another; but they all
together wouldn’t make—well, I don’t
know what to call it but the difference. I
mean when one IS—really alone. I’ve
never seen anything like the kindness.”
25 She pulled up a minute while he waited—
waited again as if with his reasons for letting her, for almost making her, talk. What
she herself wanted was not, for the third time,
to cry, as it were, in public. She HAD never
30 seen anything like the kindness, and she
wished to do it justice; but she knew what
she was about, and justice was not wronged by
her being able presently to stick to her point.
“ O n l y o n e ’s s i t u a t i o n i s w h a t i t i s .
35 I t ’ s M E i t c o n c e r n s . T h e re s t i s
delightful and useless. Nobody can really help.
That’s why I’m by myself to-day. I WANT to
be—in spite of Miss Croy, who came with me
last. If you can help, so much the better—and
40 also of course if one can a little one’s self.
Except for that—you and me doing our
best—I like you to see me just as I am. Yes,
I like it--and I don’t exaggerate. Shouldn’t
one, at the start, show the worst—so that
45 a n y t h i n g a f t e r t h a t m a y b e b e t t e r ? I t
wouldn’t make any real difference—it
WON’T make (240) any, anything that may
happen won’t—to any one. Therefore I feel
myself, this way, with you, just as I am;
50 and—if you do in the least care to know—it
quite positively bears me up.”
Esto no requería mayor reflexión, pero
Milly debió recapacitar un instante, porque
comprendía que sir Strett deseaba completar su imagen sobre ella, un poco, por así
decirlo, para caldear la atmósfera que la rodeaba. Sin embargo, él debía aceptar —mejor ahora que después— que su esfuerzo era
completamente inútil. Ella no sentía ninguna inseguridad respecto de la posibilidad
de semejante aumento de temperatura ambiente. El aire, para ella, era desde un principio algo destinado a no perder jamás una
considerable frialdad. Hubiera podido decirle esto con autoridad, con más autoridad
que cualquier otra cosa, y ahora, en fin,
comprendía que así lo simplificaría todo.
—Sí, es otra amiga pero todas ellas juntas no pueden, bien, no sé cómo expresarle, cambiar la situación. Quiero decir,
cuando una está... realmente sola. Aunque
nunca he encontrado tanta bondad.
Se detuvo mientras él esperaba que
continuara, como si tuviese sus propias
razones para dejarla, casi para hacerla
hablar. Milly no quería llorar, por t e r cera vez, como se dice, en público.
Nunca había visto tanta bondad y
no quería ser ingrata, pero ella sabía lo que era y no procedió injustamente al insistir en su punto de vista.
—Sólo la propia situación es lo que
cuenta. Es lo que a mí me concierne. __
_ __ _________ Nadie puede ayudarme.
Por eso vine sola, hoy, a pesar de Miss
Croy, que fue quien me acompañó el otro
día. Si usted puede ayudarme, tanto mejor, y mejor aún, por supuesto, si yo también puedo ayudarme otro poco. Aparte
de eso, de lo que podemos hacer juntos,
q u i e r o q u e m e v e a t a l c o m o s o y. S í ,
quiero que sea así y no estoy exagerando. ¿No deberíamos, al principio, mostrar lo peor de nosotros, así después
todo parece mejor? Eso no cambiaría
nada, ni ninguna otra cosa que pudiese
ocurrirme. Así me siento con usted tal
como soy realmente y si le interesa saberlo , eso me ayuda mucho.
She put it as to his caring to know, because his manner seemed to give her all
her chance, and the impression was there
for her to take. It was strange and deep for
her, this impression, and she did accordingly take it straight home. It showed
him—showed him in spite of himself—as
allowing, somewhere far within, things
comparatively remote, things in fact quite,
as she would have said, outside, delicately
to weigh with him; showed him as interested on her behalf in other questions
beside the question of what was the matter
with her. She accepted such an interest as
regular in the highest type of scientific
mind—his own BEING the highest, magnificently—because otherwise obviously
it wouldn’t be there; but she could at the
same time take it as a direct source of
Milly hizo alusión al interés que él demostraba, porque su actitud se lo permitía. Por lo menos sir Strett le daba esa
impresión y ella lo tomó así. Era una impresión profunda y extraña y por consiguiente la tomó en cuenta. Lo mostraba a
él, a pesar de sí mismo. cono permitiendo que cosas lejanas, comparativamente remotas, cosas en verdad —como ella hubiera dicho— totalmente exteriores, le interesaran delicadamente: lo mostraba preocupado por ella, por otras cuestiones ajenas a su
posible enfermedad. Milly aceptaba un interés semejante como normal en un espíritu
científico de elevado nivel —siendo el suyo,
magníficamente, uno de los más elevados—
porque de otra manera, como es obvio, no
habría llegado tan alto. Pero al mismo tiempo podía tomarlo como una fuente de luz
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
light upon herself, even though that might
present her a little as pretending to equal
h i m . Wa n t i n g t o k n o w m o r e a b o u t a
patient than how a patient was constructed
or deranged couldn’t be, even on the part
of the greatest of doctors, anything but
some form or other of the desire to let the
patient down easily. When that was the case the
reason, in turn, could only be, too manifestly,
pity; and when pity held up i t s t e l l t a l e f a c e
like a head on a pike, in a French
r e v o l u t i o n , b o b b i n g b e f o r e a w i n d o w,
what was the inference but that the patient
was bad? He might say what he would
now—she would always have seen the
head at the window; and in fact from (241)
this moment she only wanted him to say
what he would. He might say it too with
the greater ease to himself as there wasn’ t
one of her divinations that—AS her own—
he would in any way put himself out for.
F i n a l l y, i f h e w a s m a k i n g h e r t a l k s h e
WAS talking, and what it could at any rate
come to for him was that she wasn’t
afraid. If he wanted to do the dearest thing
in the world for her he would show her he
believed she wasn’ t; which undertaking of
hers—not to have misled him—was what
she counted at the moment as her
presumptuous little hint to him that she
was as good as himself. It put forward the
bold idea that he could really BE misled;
and there actually passed between them
for some seconds a sign, a sign of the eyes
only, that they knew togethe r where they
were. This made, in their brown old temple
of truth, its momentary flicker; then what
followed it was that he had her, all the same,
in his pocket; and the whole thing wound up
for that consummation with his kind d i m
smile. Such kindness was wonderful with
such dimness; but brightness—that even
of sharp steel—was of course for the other
side of the business, and it would all
c o m e i n f o r h e r t o o n e t u n e o r a n o t h e r.
“Do you mean,” he asked, “that
you’ve no relations at all?—not a
parent, not a sister, not even a
cousin nor an aunt?”
arrojada directamente sobre ella, aun cuando pareciese que quería ocupar su lugar.
Interesarse por un paciente más allá de su
malo buen estado físico no podía ser —
aun tratándose de los más esclarecidos especialistas— sino una forma u otra de desechar delicadamente al enfermo. En tal
caso, el único motivo, evidentemente, sólo
podía ser la compasión. Y cuando el rostro delator de la piedad se levanta en la punta de
una pica, como una cabeza durante una revolución, y se balancea frente a la ventana, ¿qué
puede uno deducir sino que el paciente
está grave? Él podría decir cualquier
cosa, pero ella siempre vería esa cabeza detrás de los cristales; y desde ese
momento, en verdad, Milly sólo esperó
que él dijera lo que debía decir. Y podía decirlo con la misma imperturbabilidad con que había escuchado todas sus
presunciones sin pestañear. Y por último, como la hacía hablar, hablaba, y lo
que debía sacar en conclusión era que
ella no tenía miedo en absoluto. Si él
quería hacer por ella algo verdaderamente import a n t e e s o d e b í a s e r d e m o s trarle que le creía. Y su gesto de no
querer engañarlo podía significar la
pretenciosa alusión de que ambos eran
i g u a l m e n t e c a p a c e s . E s t o interpuso entre ellos la atrevida idea de que él podía realmente ser engañado y por un momento se hicieron una seña, nada más
que con los ojos, como diciendo que ambos sabían a qué atenerse.
Aquello resplandeció, por un instante,
en ese vetusto templo de la verdad; lo que
siguió fue que él, a fin de cuentas, la tenía
a ella a su disposición y todo terminó, en
este punto, con su sonrisa amable y opaca.
Semejante amabilidad era maravillosa
acompañada de tal opacidad, pero el brillo
—igual al del acero pulido— se hallaba en
la otra cara del asunto, y de una manera u
otra llegaría hasta ella.
—¿Quiere decir —preguntó él— que no
tiene entonces ninguna clase de parientes?
¿Ni madre o padre, o una hermana? ¿Ni siquiera un primo o una tía?
She shook her head as with the easy
habit of an interviewed heroine or a freak
of nature at a show. “Nobody whatever”—
but the last thing she had come for was to
55 b e d r e a r y a b o u t i t . “ I ’ m a s u r v i v o r — a
survivor of a general wreck. You see,” she
a d d e d , “ h o w t h a t ’s t o b e t a k e n i n t o a c count—that (242) every one else HAS
gone. When I was ten years old there were,
60 with my father and my mother, six of us.
I ’ m a l l t h a t ’s l e f t . B u t t h e y d i e d , ” s h e
went on, to be fair all round, “of different
things. Still, there it is. And, as I told you
before, I’m American. Not that I mean that
65 makes me worse. However, you’ll probably
know what it makes me.”
Ella sacudió la cabeza con la facilidad de
una heroína acostumbrada a los reportajes o
de una artista que representa su papel.
—A nadie en absoluto. —Pero por nada
del mundo hubiera venido para mostrarse lúgubre—. Soy una sobreviviente, sobreviviente de un naufragio general. Ya ve —agregó—
que es algo digno de tenerse en cuenta, que
todos hayan muerto, quiero decir. Cuando yo
tenía diez años éramos seis, contando a mis
padres. Ahora soy la única que queda. Pero
todos—siguió Milly, para ser franca— fueron muriendo por diferentes causas. Así fue.
Y como le dije antes, soy norteamericana. No
creo que eso me haga peor. Usted debe de
saberlo mejor que yo.
“ Ye s ” — h e e v e n s h o w e d a m u s e m e n t
for it. “I know perfectly what it makes
70 y o u . I t m a k e s y o u , t o b e g i n w i t h , a
c a p i t a l case.”
—Sí —contestó él con indulgencia, discretamente—. Veo muy bien de qué manera influye eso en usted. Para empezar, la hace mucho
más interesante.
5
10
bob 1 : to strike with a quick light blow 2 : to move
up and down in a short quick movement <bob
the head> 3 : to polish with a bob 5 bobsled,
bob ride a bobsled; «The boys bobbed down the
hill screaming with pleasure» menearse, agi- 15
tarse, bazucar= menear o revolver una cosa líquida moviendo la vasija en que está
1 a : to move up and down briefly or repeatedly <a
cork bobbed in the water> b : to emerge, arise, or
appear suddenly or unexpectedly <the question
bobbed up again> 2 : to nod or curtsy briefly 3
: to try to seize a suspended or floating object 20
with the teeth <bob for apples>
bob I verbo intransitivo 1 balancearse en el agua:
the boats bobbed up and down, los barcos se
balanceaban en el agua 2 cortarse el pelo por
encima de los hombros pero cubriendo la nuca II
nombre 1 movimiento sobre las olas 2 pelo corto 3 Bob, sobrenombre de Robert 4 GB chelín 25
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50
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James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
S h e s i g h e d , t h o u g h g r a t e f u l l y, a s
if again before the social scene.
“Ah there you are!”
Milly suspiró, aunque agradecida, como si estuviera de nuevo en un escenario del gran mundo.
—¡Ah, ustedes con sus cosas!
“Oh no; there ‘we’ aren’t at all! There I
am only—but as much as you like. I’ve no
end of American friends: there THEY are, if
you please, and it’s a fact that you couldn’t
10 very well be in a better place than in their
company. It puts you with plenty of others—
and that isn’t pure solitude.” Then he
pursued: “I’m sure you’ve an excellent
spirit; but don’t try to bear more things than
15 you need.” Which after an instant he further
explained. “Hard things have come to you
in youth, but you mustn’t think life will be
for you all hard things. You’ve the right to
be happy. You must make up your mind to
20 it. You must accept any form in which happiness may come.”
—Oh, no. Nada de «ustedes». Aquí estoy yo solo, pero estoy bien presente.
Tengo muchos amigos norteamericanos,
y ellos están conmigo, si le parece, y en
ningún lado se sentirá mejor que en su
compañía. Así estará con los demás, y no
podrá hablar de soledad total. —Luego
continuó—: Estoy seguro de que su espíritu es fuerte, pero no trate de sobrellevar más cosas de las necesarias. —Y un
instante después explicó—: En su juventud ha vivido horas ingratas, pero no
piense que toda la vida es igual. Usted
tiene derecho a ser feliz. Tiene que convencerse de eso. Debe aceptar la felicidad donde se le presente.
“Oh I’ll accept any whatever!” she almost gaily returned. “And it seems to me,
25 for that matter, that I’m accepting a new
one every day. Now THIS!” she smiled.
—¡Oh, claro que la aceptaré! —replicó
ella casi con alegría—. Y me parece que estoy aceptando una felicidad distinta todos los
días. ¡Por ejemplo, ahora! —sonrió.
“This is very well so far as it goes. You
can depend on me,” the great man said,
30 “for unlimited interest. But I’m only, after all, one element in fifty. We must (243)
gather in plenty of others. Don’ t mind who
knows. Knows, I mean, that you and I are
friends.”
35
“Ah you do want to see some one!”
s h e b r o k e o u t . “ Yo u w a n t t o g e t a t s o m e
o n e w h o c a r e s f o r m e . ” Wi t h w h i c h , h o w e v e r, a s h e s i m p l y m e t t h i s s p o n t a n e i t y
40 i n a m a n n e r t o s h o w t h a t h e h a d o f t e n
had it from young persons of her race,
and that he was familiar even with the
p o s s i b i l i t i e s o f T H E I R f a m i l i a r i t y, s h e
felt her freedom rendered vain by his si45 l e n c e , a n d s h e i m m e d i a t e l y t r i e d t o t h i n k
of the most reasonable thing she could
s a y. T h i s w o u l d b e , p r e c i s e l y, o n t h e
subject of that freedom, which she now
q u i c k l y s p o k e o f a s c o m p l e t e. “That’s of
50 course by itself a g r e a t b o o n ; s o p l e a s e
d o n ’ t t h i n k I d o n ’t k n o w i t . I c a n d o e x actly what I like—anything in all the
w i d e w o r l d . I h a v e n ’t a c r e a t u r e t o a s k —
t h e r e ’s n o t a f i n g e r t o s t o p m e . I c a n
55 shake about till I’m black and bl u e . T h a t
perhaps isn’t ALL joy; but lots of
p e o p l e , I k n o w, w o u l d l i k e t o t r y i t . ”
He had appeared about to put a question,
but then had let her go on, which she
60 promptly did, for she understood him the
next moment as having thus taken it from
her that her means were as great as might
be. She had simply given it to him so, and
this was all that would ever pass between
65 them on the odious head. Yet she couldn’ t
help also knowing that an important effect, for his judgement, or at least for his
amusement—which was his feeling, since,
m a r v e l l o u s l y, h e d i d h a v e f e e l i n g — w a s
70 p r o d u c e d b y i t . A l l h e r l i t t l e p i e c e s h a d
now then fallen together for him like the
—Sí, en cierta medida. Usted puede confiar en mí —dijo el eminente hombre— ilimitadamente. Pero yo, en el fondo, no soy
sino un elemento más entre otros cien. Debemos buscar a muchos más. No importa si lo
saben. Si saben, quiero decir, que usted y yo
somos amigos.
5
157
—Ah, usted quiere hablar con alguien —
interrumpió ella—. Quiere encontrar— se con
alguien que se preocupe por mí.
Pero al observar que él recibía su exabrupto con una tranquilidad que indicaba bien a
las claras que estaba acostumbrado a tratar
con jóvenes de su clase y que estas familiaridades eran algo del todo familiar para él,
Milly sintió que ese silencio reducía a cero el
valor de su libertad, y trató a continuación de
hallar alguna otra cosa más razonable para
decir, algo que podía ser, precisamente, un comentario sobre la libertad a la que acababa de
referirse y que presentó ahora como ilimitada.
—Representa para mí una gran ventaja,
y no crea que no la aprecio. Puedo hacer todo
lo que quiera, lo que se me ocurra en el mundo. A nadie tengo que dar cuentas, nadie puede levantar un dedo para detenerme. Puedo ir
de un lado a otro hasta hartarme. Es una libertad en la cual no todo es alegría, pero yo
sé que mucha gente quisiera probarla.
En cierto momento él estuvo a
punto de hacerle una pregunta pero
l u e g o l a d e j ó c o n t i n u a r, c o s a q u e
Milly hizo en el acto pues adivinó la
conclusión que su interlocutor sacaba: que sus medios eran también ilimitados. Así se lo había demostrado
ella simplemente y ya no volverían a
tocar ese odioso tema. Aunque no
pudo dejar de reconocer el importante efecto que esto tuvo sobre sus juicios, o al menos sobre sus sentimientos, ya que asombrosamente los tenía.
To d o s s u s f r a g m e n t o s y a c í a n a h o r a
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
morsels of coloured glass that used to
make combinations, under the hand, in the
depths of one of the polygonal peepshows
of (244) childhood. “So that if it’s a ques5 tion of my doing anything under the sun
that will help—!”
frente a él formando diversas
combinaciones, como esos vidrios coloreados de los calidoscopios.
—Por lo cual estoy dispuesta a
hacer cualquier cosa que sea necesaria para...
“ Yo u ’ l l D O a n y t h i n g u n d e r t h e s u n ?
G ood.” He took that beautifully, ever so
pleasantly, for what it was worth; but time
was needed—the minutes or so were needed
on the spot—to deal even provisionally with
the substantive question. It was convenient, in
its degree, that there was nothing she wouldn’t
do; but it seemed also highly and agreeably
vague that she should have to do anything.
They thus appeared to be taking her, together,
for the moment, and almost for sociability, as
prepared to proceed to gratuitous extremities;
the upshot of which was in turn that after
much interrogation, auscultation, exploration,
much noting of his own sequences and
neglecting of hers, had duly kept up the
vagueness, they might have struck themselves,
or may at least strike us, as coming back from
an undeterred but useless voyage to the North
Pole. Milly was ready, under orders, for the
North P o l e ; w h i c h f a c t w a s d o u b t l e s s w h a t
made a blinding anticlimax of her
f r i e n d ’s a c t u a l abstention from orders.
“No,” she heard him again distinctly
repeat it, “I don’t want you for the
present to do anything at all; anything,
that is, but obey a small prescription
or two that will be made clear to you,
and let me within a few days come to
see you at home.”
—¿Ah, está dispuesta a todo? Muy bien.
Él tomó esa declaración con entusiasmo, reconociéndole todo su valor. Pero aún
debieron dedicar casi diez minutos a la
cuestión pendiente: quedó convenido, dentro de ciertos límites, que no había nada que
ella no pudiera hacer; pero parecía también
extremada y agradablemente vago que debiera hacer algo. Ambos aparecían, juntos,
como aceptando por el momento y casi por
cortesía, que ella estaba dispuesta a realizar toda clase de infructuosas proezas; el
epílogo de lo cual fue, a la vez, que después de innumerables preguntas,
auscultaciones y exploraciones, y de anotar innumerables juicios de él (desechando
los de ella), la vaguedad persistía, por lo
cual ambos debieron de tener la impresión
–o por lo menos nos la dieron a nosotros—
de regresar de un inútil, aunque impertérrito, viaje al polo norte, lo que contrastaba
con la actitud de su nuevo amigo, que se
abstenía totalmente de impartirle órdenes.
—No —lo oía repetir una y
otra vez—. No quiero por ahora
que haga nada. Nada salvo obedecer una o dos prescripciones
que ya le explicaré; y permitirme que la vea en su casa dentro
de unos días.
It was at first heavenly.
40 “ T h e n
you’ll
see
Mrs.
Stringham.” But she didn’t
mind a bit now.
Esas palabras le parecieron algo celestial.
—Entonces verá usted a Mrs. Stringham.
Pero eso era algo que ya no la preocupaba en absoluto.
“ We l l , I s h a n ’ t b e a f r a i d o f M r s .
45 St r i n g h a m . ” A n d h e s a i d i t o n c e m o r e a s
she asked once more: “Absolutely not; I
‘ s e n d ’ y o u n o w h e r e . E n g l a n d ’s ( 2 4 5 ) a l l
r i g h t — a n y w h e r e t h a t ’s p l e a s a n t , c o n v e n i e n t , d e c e n t , w i l l b e a l l r i g h t . Yo u s a y
50 y o u c a n d o e x a c t l y a s y o u l i k e . O b l i g e m e
therefore by being so good as to do it.
T h e r e ’s o n l y o n e t h i n g : y o u o u g h t o f
c o u r s e , n o w, a s s o o n a s I ’ v e s e e n y o u
again, to get out of London.”
55
Milly thought. “May I then go
back to the Continent?”
—Bien, no me voy a asustar de Mrs.
St r i n g h a m — d i j o é l , y r e p i t i ó l u e g o
cuando ella insistió en su pregunta—:
No, de ninguna manera. Yo no la envío a
ninguna parte. Inglaterra le conviene
perfectamente; cualquier lugar que sea
agradable, práctico y sano le conviene. Usted dice que puede hacer lo que le guste.
Entonces le ruego que haga precisamente
eso. Claro que tendrá que dejar Londres,
apenas yo la vea nuevamente.
“By all means back to the Continent. Do
60 go back to the Continent.”
— S i n t e m o r a l g u n o . Vu e l v a u s t e d
al continente.
“Then how will you keep seeing me?
But perhaps,” she quickly added, “you
won’ t want to keep seeing me.”
—En ese caso, ¿cómo podrá verme? Aunque tal vez —agregó ella en seguida— usted
no desea seguir viéndome.
He had it all ready; he had really everything all ready. “I shall
follow you up; though if you mean
that I don’t want you to keep see70 i n g M E — ”
Él tenía una respuesta pronta para esto. Realmente la tenía siempre para todo.
—Yo no la perderé de vista, pero si lo que
quería saber es si usted debe seguir viéndome a mí...
10
15
gratuitous 1 gratuito 2 complimentary, costless, free,
gratis 3 needless, uncalled-for (unnecessary and
unwarranted) innecesario, sin fundamento
20
upshot n. the final or eventual outcome or conclusion.
Resultado, consecuencia
25
30
35
Milly reflexionó.
—¿Puedo regresar a Europa?
65
158
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
“Well?” she asked.
—¿Entonces? —preguntó ella.
It was only just here that he
struck her the least bit as stumbling.
5 “ We l l , s e e a l l y o u c a n . T h a t ’s w h a t
i t c o m e s t o . Wo r r y a b o u t n o t h i n g .
Yo u H AV E a t l e a s t n o w o r r i e s . I t ’ s a
great rare chance.”
Aquí él le dio, por primera vez, la impresión de titubear.
—Bien, viaje todo lo que pueda. A eso se
reduce todo. No se inquiete por nada. Usted,
por lo menos, no tiene preocupaciones. Es una
gran suerte, no muy común.
10
She had got up, for she had had from him
both that he would send her something and
would advise her promptly of the date of his
coming to her, by which she was virtually dismissed. Yet for herself one or two things kept
15 her. “May I come back to England too?”
Milly se puso de pie cuando él le aseguró
que le enviaría las indicaciones y le comunicaría la fecha de su próxima visita, lo que
equivalía a despedirla. Pero ella tenía aún algunas preguntas que hacer.
—¿Podré volver a Inglaterra, también?
“Rather! Whenever you like. But always, when you do come, immediately let
me know. ”
—¡Naturalmente! Cuando le plazca. Pero
siempre, cuando venga, hágamelo saber en seguida.
“Ah,” said Milly, “it won’ t be a great
going to and fro.”
—Ah —exclamó ella—. Seguramente no
estaré yendo y viniendo.
“Then if you’ll stay with us so much
25 the better. ”
—Entonces, si se queda con nosotros, será
mucho mejor.
(246) It touched her, the way he controlled his impatience of her; and the fact
itself affected her as so precious that sh e
30 y i e l d e d t o t h e w i s h t o g e t m o r e f r o m i t .
“ So you don’t think I’m out of my mind?”
La forma en que él aceptaba su
i m p a c i e n c i a l a c o n m o v i ó ________ ____
__ __ ______ ____ _____ __ __ _______ ______ y
cedió a la tentación de saber algo más.
—¿No piensa que estoy un poco loca?
20
X
“Perhaps that IS,” he smiled, “all
t h a t ’s t h e m a t t e r. ”
—Tal vez es eso —sonrió él— lo único
que tiene.
S h e l o o k e d a t h i m l o n g e r. “ N o ,
that’s too good. Shall I at any
rate suffer?”
Milly lo contempló un instante.
—No, sería demasiada suerte. ¿Puedo saber,
de todos modos, si sufriré?
35
40
“Not a bit.”
—No sufrirá en absoluto.
“And yet then live?”
—¿Y viviré mucho?
“My dear young lady,” said her distin45 g u i s h e d f r i e n d , “ i s n ’ t t o ‘ l i v e ’ e x a c t l y
what I’m trying to persuade you to take
the trouble to do?”
—Mi querida amiga—dijo su distinguido interlocutor—, ¿no es exactamente de vivir» de lo que estoy tratando de
persuadirla...?
50
(247) Book Fifth, Chapter 4
55
She had gone out with these last words
so in her ears that when once she was well
away—back this time in the great square
alone—it was as if some instant application of them had opened out there before
60 her. It was positively, that effect, an excitement that carried her on; she went forward into space under the sense of an
impulse received—an impulse simple and
direct, easy above all to act upon. She was
65 borne up for the hour, and now she knew
why she had wanted to come by herself. No
one in the world could have suf ficiently
entered into her state; no tie would have
been close enough to enable a companion
70 t o w a l k b e s i d e h e r w i t h o u t s o m e d i s p a rity. She literally felt, in this first flush,
159
13
Cuando Milly salió, estas palabras resonaban aún de tal manera en sus oídos que
al hallarse otra vez sola, ante la amplia perspectiva de la plaza, fue como si una inmediata aplicación de las mismas se extendiera frente a ella. Este sentimiento, en efecto, era como una excitación que la impulsaba: se lanzó hacia el espacio como empujada por una fuerza exterior, una fuerza simple y directa por la cual le resultaba fácil
dejarse llevar. Había nacido para vivir el
momento y ahora comprendía por qué había querido venir sola. Nadie en el mundo
podía compartir su situación; ningún vínculo podía ser lo suficientemente estrecho
como para permitirle a otro caminar a su
lado con el mismo paso. Sintió, en este pri-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
that her only company must be the human
r a c e a t l a rg e , p r e s e n t a l l r o u n d h e r, b u t
inspiringly impersonal, and that her only
field must be, then and there, the grey
immensity of London. Grey immensity had
somehow of a sudden become her element;
grey immensity was what her distinguished
friend had, for the moment, furnished her
world with and what the question of
“living,” as he put it to her, living by
option, by volition, inevitably took on for
its immediate face. She went straight
before her, without weakness, altogether
with strength; and still as she went she was
more glad to be alone, for nobody—not
K a t e C r o y, n o t S u s a n S h e p h e r d e i t h e r —
would have wished to rush with her as she
rushed. She had (248) asked him at the
la s t w h e t h e r, b e i n g o n f o o t , s h e m i g h t
go home so, or elsewhere, and he had
replied as if almost amused again at
h e r e x t r a v a g a n c e : “ Yo u ’ r e a c t i v e ,
l u c k i l y, b y n a t u r e — i t ’s b e a u t i f u l :
therefore rejoice in it. BE active,
without folly—for you’re not foolish:
b e a s active as you can and as you like.”
That had been in fact the final push, as
well as the touch that most made a mixture
of her consciousness—a strange mixture
that tasted at one and the same time of
what she had lost and what had been given
her. It was wonderful to her, while she took
her random course, that these quantities
felt so equal: she had been treated—hadn’t
she?—as if it were in her power to live;
and yet one wasn’t treated so—was one?—
unless it had come up, quite as much, that
one might die. The beauty of the bloom
had gone from the small old sense of
safety—that was distinct: she had left it
behind her there for ever. But the beauty
of the idea of a great adventure, a big dim
experiment or struggle in which she might
more responsibly than ever before take a
hand, had been offered her instead. It was
as if she had had to pluck off her breast,
to throw away, some friendly ornament, a
familiar flower, a little old jewel, that was
part of her daily dress; and to take up and
shoulder as a substitute some queer
d e f e n s i v e w e a p o n , a m u s k e t , a s p e a r, a
battle-axe—conducive possibly in a higher
degree to a striking appearance, but
demanding all the effort of the military
posture.
mer arrebato, que su única compañía habría de ser el género humano en general,
cuya presencia sentía palpitar junto a ella
aunque sólo impersonalmente, y que su
campo de acción sería la gris inmensidad
de Londres. La inmensidad gris se había
transformado, de pronto, en su elemento,
el elemento con el que su distinguido amigo acababa de aderezarle la vida, y ése
era el aspecto que la cuestión de «vivir»
que él le propusiera tomaba inevitablemente: un vivir por elección, por voluntad. Marchó rectamente hacia adelante,
sin flaquezas, con vigor, y mientras avanzaba se alegró de estar sola, pues nadie
—ni Kate Croy ni Susan Shepherd— hubiera aceptado correr con el ímpetu con
que ella lo hacía. Ella le había preguntado
al salir si podía ir caminando hasta su casa
—o a cualquier otro lado—, y él le contestó, como divertido por esa extravagancia:
—Felizmente usted es una mujer activa por
naturaleza. Ésa es una gran virtud, y aprovéchela. Viva activamente pero sin hacer tonterías, aunque ya sé que no es tonta. Sea todo lo
activa que pueda y disfrute con ello.
Ése había sido el empujón final, el toque último que la lanzó a los sentimientos más diversos: una extraña mezcla que
tenía al mismo tiempo el sabor de lo que
acababa de perder y de lo que ganaba. Le
pareció extraordinario, mientras empezaba a caminar a la ventura, que aquellas
dos dimensiones se equilibraran de esa
manera: la habían tratado —¿no es cierto?— como si el vivir estuviera a su alcance; pero no se trata así a nadie —¿verdad?— sino cuando es evidente que uno
va a morir. Su pequeño sentimiento de
seguridad había perdido todo su esplendor, eso era indudable: lo había dejado
atrás para siempre. Pero en cambio le
habían ofrecido un nuevo esplendor: el de
la idea de una gran aventura, de un experimento, de una lucha oscura y colosal en la
que ella debía participar. Era como si tuviera
que arrancarse algo del pecho, deshacerse de
algún adorno entrañable, una flor familiar,
una antigua joya que formara parte de su
atavío habitual; y apoderarse en cambio
y esgrimir una extraña arma defensiva, un
fusil, una lanza, un hacha de combate, lo
que le daría tal vez un aspecto realmente
extraño pero le exigiría todo el esfuerzo
de una actitud marcial.
She felt this instrument, for that
m a t t e r, a l r e a d y o n h e r b a c k , s o t h a t s h e
proceeded now in very truth after the
60 f a s h i o n o f a s o l d i e r o n a m a r c h — p r o ceeded (249) as if, for her initiation,
the first charge had been sounded. She
passed along unknown streets, over
dusty littery ways, between long rows
65 o f f r o n t s n o t e n h a n c e d b y t h e A u g u s t
light; she felt good for miles and only
wanted to get lost; there were moments
at corners, where she stopped and chose
her direction, in which she quite lived
70 u p t o h i s i n j u n c t i o n t o r e j o i c e t h a t s h e
was active. It was like a new pleasure
Sentía ya esa arma en su poder, por
lo que avanzaba realmente como un soldado en marcha, como si para adiestrarla hubieran ordenado la primera carga.
Cruzó por calles desconocidas, sobre
veredas sucias, entre largas hileras de
casas a cuyos frentes no llegaba la luz
de agosto; hubiera querido caminar durante millas y también perderse: había
momentos, en las esquinas, cuando se
detenía para elegir una dirección cualquiera, en que disfrutaba, como él le había ordenado, de la sensación de moverse activamente. Tener una nueva razón
constituía un placer nuevo; afirmaba a
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to have so new a reason; she would affirm without delay her option, her volition; taking this personal possession
of what surrounded her was a fair affirmation to start with; and she really
didn’t care if she made it at the cost of
alarms for Susie. Susie would wonder in
due course “whatever,” as they said at
the hotel, had become of her; yet this
w o u l d b e n o t h i n g e i t h e r , p r o b a b l y, t o
w o n d e r m e n t s s t i l l i n s t o r e . Wo n d e r ments in truth, Milly felt, even now
attended her steps: it was quite as if she
saw in people’s eyes the reflexion of
her appearance and pace. She found herself moving at times in regions visibly
not haunted by odd-looking girls from
N e w Yo r k , d u s k i l y d r a p e d , s a b l e plumed, all but incongruously shod and
gazing about them with extravagance;
she might, from the curiosity she
clearly excited in by-ways, in sidestreets peopled with g r i m y c h i l d r e n
and costermongers’ carts, which she
hoped were slums, literally have had
her musket on her shoulder, have announced herself as freshly on the
war-path. But for the fear of overdoing the character she would here
and there have begun conversation,
have asked her way; in spite of the
fact that, as this would help the
requirements of adventure, her way
was exactly what she wanted not to
know. The (250) difficulty was that
she at last accidentally found it; she
had come out, she presently saw, at
the Regent’s Park, round which on
two or three occasions with Kate
C r o y h e r p u blic chariot had solemnly
rolled. But she went into it further now;
t h i s w as the real thing; the real thing was
to be quite away from the pompous roads,
well within the centre and on the stretches
of shabby grass. Here were benches and
smutty sheep; here were idle lads at games
of ball, with their cries mild in the thick
air; here were wanderers anxious and tired
like herself; here doubtless wer e h u n d r e d s
o f o t h e r s j u s t i n t h e same box . T h e i r b o x ,
t h e i r g r e a t c o m m o n a n x i e t y, w h a t w a s
it, in this grim breathing-space, but
the practical question of life? They
could live if they would; that is, like
herself, they had been told so: she saw
them all about her, on seats, digesting
the information, recognising it again as
something in a slightly different shape
familiar enough, the blessed old truth
that they would live if they could. All
she thus shared with them made her
wish to sit in their company; which she
so far did that she looked for a bench
t h a t w a s e m p t y, e s c h e w i n g a s t i l l e m p tier chair that she saw hard by and for
which she would have paid, with sup e r i o r i t y, a f e e .
The last scrap of superiority had soon
70 e n o u g h l e f t h e r, i f o n l y b e c a u s e s h e b e fore long knew herself for more tired than
161
tr. de Alberto Vanasco
X
cada instante su elección, su voluntad.
Tomar posesión de todo aquello que la
rodeaba era una hermosa manera de com e n z a r, y a p e n a s s e p r e o c u p a b a , p o r
cierto, de que su demora pudiera costarle alguna alarma a Susie. Susie se estaría preguntando ya «qué diablos», como
acostumbraban decir en el hotel, le habría sucedido a ella, pero eso no era nada
comparado con las alarmas que le reservaba el futuro. Asombro también era lo
que ahora despertaba a su paso: Milly podía ver reflejarse en los ojos de la gente
su presencia y su imagen. Se encontró en
ciertos momentos desplazándose por zonas evidentemente no frecuentadas por
las estrafalarias jóvenes neoyorquinas,
siempre vestidas de oscuro, con plumas
también negras, que todo lo observaban
con extravagancia. Milly hubiera podido decirse, por la curiosidad que suscitaba al pasar por las aceras colmadas de
_____ niños y de vendedores ambulantes
—que ella suponía perteneciesen a los
bajos fondos—, que realmente llevaba su
fusil al hombro, que marchaba
airosamente hacia el campo de batalla.
De no haber sido por el miedo de extralimitarse en su carácter, hubiera iniciado una conversación aquí o allá, hubiera
podido indagar acerca del rumbo, pese
al hecho de que, cumpliendo con los requisitos de toda aventura, el rumbo era
lo que menos le interesaba conocer. El
problema consistió en que por fin, accidentalmente, lo encontró: había desembocado, como ahora podía comprobar, en
el Regent’s Park, que en dos o tres ocasiones había recorrido solemnemente con
Kate Croy en un coche público. Pero en
esta ocasión se internó aún más: aquélla
era la realidad; el mundo real quedaba
lejos de las calles ostentosas, hacia el
centro del parque, en las praderas de césped achaparrado. Allí había bancos y
sucias ovejas; muchachos holgazanes jugando a la pelota con sus gritos apagados
por el aire denso; vagabundos ansiosos y
cansados como ella, cientos de ellos seguramente en el mismo atajo. Ese atajo,
la gran ansiedad común a todos ellos,
¿qué podía ser, en aquel torvo espacio
abierto, si no el hecho práctico de vivir?
Ellos podrían vivir si lo deseaban, o sea
que les habían dicho lo mismo que a ella.
Los veía allí cerca, en sus asientos, asimilando esa verdad, encontrándola algo
cambiada, reconociéndola como un hecho
bastante similar, aunque bajo una forma
ligeramente diferente, en la antigua y
bendita verdad de que vivirían si pod í a n hacerlo. Todo esto que compartía
con ellos la impulsó a sentarse en su
compañía, por lo que buscó un banco
libre, desechando uno más próximo
por el que debería haber pagado, con
superioridad, una tarifa.
El último asomo de superioridad se
había desprendido ya de ella, aunque
sólo fuera porque se sentía más cansada
James’ Wings of the Dove
5
10
15
20
bolster cabezal largo o larguero m; almohadón m
(con forma cilíndrica) (also bolster up) reforzar
25
[+ morale] levantar
1 : a long pillow or cushion
2 : a structural part designed to eliminate friction
or provide support or bearing
1 : to support with or as if with a bolster :
REINFORCE
2 : to give a boost to <news that bolstered his 30
spirits>
bolster 1 1 a long thick pillow [cabezal, almohada].
2 a pad or support, esp. in a machine. 3 Building a short timber cap over a post to increase
the bearing of the beams it supports.
1 encourage, reinforce (bolstered our morale). 2
support with a bolster; prop up.
35
40
45
50
dep·re·cate desaprobar, deplorar [deprecar =
rogar = despreciar]
1 a archaic : to pray against (as an evil) b : to seek to
avert <deprecate the wrath ... of the Roman people
— Tobias Smollett>
2 : to express disapproval of, Desaprobar
3 a : PLAY DOWN : make little of <speaks five
languages ... but deprecates this facility — Time>
b : BELITTLE, DISPARAGE <the most
reluctantly admired and least easily deprecated
of ... novelists — New Yorker>
deprecate v.tr. 1 express disapproval of or a wish
against; deplore (deprecate hasty action). Usage
Often confused with depreciate. 2 plead earnestly
against. 3 archaic pray against.
de desaprobación, deprecativo, desapproving,
objecting, protesting, vituperative, censorious,
denunciatory, recriminative, condemning,
[averting by prayer]
depreciate 1 tr. & intr. diminish in value (the car has
depreciated). 2 tr. disparage; belittle (they are
always depreciating his taste). 3 tr. reduce the
purchasing power of (money). Despreciar
suplicante, imploring, pleading
55
60
65
70
she had proposed. This and the charm, after a fashion, of the situation in itself
made her linger and rest; there was an
accepted spell in the sense that nobody in
the world knew where she was. It was the
first time in her life that this had happ e n e d ; ( 2 5 1 ) s o m e b o d y, e v e r y b o d y a p peared to have known before, at every
instant of it, where she was; so that she
was now suddenly able to put it to herself
that that hadn’ t been a life. This present
kind of thing therefore might be—which
was where precisely her distinguished
friend seemed to be wishing her to come
out. He wished her also, it was true, not
t o m a k e , a s s h e w a s p e r h a p s d o i n g n o w,
too much of her isolation; at the same
t i m e , h o w e v e r, a s h e c l e a r l y d e s i r e d t o
deny her no decent source of interest. He
was interested—she arrived at that—in her
appealing to as many sources as possible;
and it fairly filtered into her, as she sat
and sat, that he was essentially propping
her up. Had she been doing it herself she would
have called it bolstering—the bolstering that
was simply for the weak; and she thought
and thought as she put together the proofs
that it was as one of the weak he was
treating her. It was of course as one of the
weak that she had gone to him—but oh with
how sneaking a hope that he might pron o u n c e h e r, a s t o a l l i n d i s p e n s a b l e s , a
veritable young lioness! What indeed she was
really confronted with was the consciousness
that he hadn’t after all pronounced her anything: she nursed herself into the sense that
he had beautifully got out of it. Did he think,
however, she wondered, that he could keep
out of it to the end?—though as she weighed
the question she yet felt it a little unjust.
Milly weighed, in this extraordinary hour,
questions n u m e r o u s a n d s t r a n g e ; b u t s h e
h a d h a p p i l y, b e f o r e s h e m o v e d , w o r k e d
round to a simplification. Stranger than
anything for instance w as the effect of its
rolling over her that, wh en one considered
(252) it, he might perhaps have “got out”
by one door but to come in with a beautiful beneficent dishonesty b y a n o t h e r. I t
kept her more intensely motionless there
that what he might fundamentally be
“up to” was some disguised intention of
s t a n d i n g b y h e r a s a f r i e n d . Wa s n ’ t t h a t
what women always said they wanted to
do when they deprecated the addresses
of gentlemen they couldn’t more
i n t i m a t e l y g o o n w i t h ? I t w a s w h a t t h e y,
no doubt, sincerely fancied they could
make of men of whom they couldn’t
make husbands. And she didn’t even
reason that it was by a similar law the
expedient of doctors in general for the
invalids of whom they couldn’t make
patients: she was somehow so sufficiently aware that HER doctor was—
however fatuous it might sound—
exceptionally moved. This was the
damning little fact—if she could talk of
damnation: that she could believe
herself to have caught him in the a ct of
irrelevantly liking her. She hadn’t g o n e t o
162
tr. de Alberto Vanasco
X
X
de lo que se había propuesto. Esto y el encanto particular de la situación misma, le
llevaron a demorarse y a reposar. Hallaba cierto hechizo en pensar que nadie en
el mundo sabía dónde estaba. Era la primera vez en su vida que le sucedía: alguien, todos, parecían haber sabido hasta ese entonces, en cada momento, dónde se encontraba, por lo que ahora de
pronto pudo decirse que aquello no había sido vivir. Aquella especie de nueva
experiencia tal vez lo era, o era por lo
menos lo que su distinguido médico había deseado para ella. Él quería también,
es cierto, que no exagerara su soledad,
como quizás lo estaba haciendo en ese
instante: pero al mismo tiempo, sin embargo, le había propuesto no desdeñar
ninguna fuente de interés posible. Él
quería —sacó en conclusión— que recurriera a todas las fuentes a su alcance, y
mientras permanecía allí sentada,
_______________ ____ __ __ ___ __
____ s e d i j o q u e é l t r a t a b a b á s i c a m e n t e de alentarla, de sostenerla,
como se sostiene a los débiles, y dedujo después de reunir todas las pruebas
que él la había tratado como a tal. Cla ro que ella había ido hacia él llevada por su debilidad pero, ¡oh!, con
q u é t aimada esperanza de que la declarara, en todo lo indispensable, una verdadera leona joven. Mas ahora debía
aceptar que, después de todo, él no la
había declarado nada en absoluto: ella se
persuadió de que había rehuido
airosamente el diagnóstico. Pero ¿creía
él, sin embargo —se preguntó Milly—,
que podría eludirlo hasta el final? Aunque luego, analizando la cuestión, sintió
que había sido un poco injusta. Consideró, en aquella hora extraordinaria, extraños e innumerables problemas, pero por
suerte, antes de alejarse, había conseguido llegar a una simplificación. Una de sus
más extrañas deducciones fue que, mirándolo bien, quizás él había escapado por
una puerta nada más que para entrar con
una hermosa, benéfica deshonestidad, por
la otra. Lo que la mantuvo todavía allí intensamente inmóvil fue que tal vez su impulso fundamental residía en la secreta intención de permanecer a su lado como un
amigo. ¿No era eso acaso lo que las mujeres decían siempre al rechazar________
a algunos hombres con los cuales no podían
mantener relaciones más íntimas? Era lo que
ellas, sin duda, querrían sinceramente
hacer de los hombres con los cuales no
conseguían casarse. Y Milly no pensó
que, por una ley análoga, era el expediente empleado por los médicos con aquellos enfermos que no podían ser sus pacientes: de alguna manera había comprendido ella que su médico —aunque
esto pudiese sonar un poco fatuo— se
había emocionado profundamente. Ése
era el pequeño detalle mortal, si ella podía hablar de muerte: creer que lo había
sorprendido en una inadecuada demostración de amistad. Ella no había ido a visi-
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
him to be liked, she had gone to him to
be judged; and he was quite a great
enough man to be in the habit, as a rule,
of observing the difference. She could
5 like HIM, as she distinctly did—that was
another matter; all the more that her doi n g s o w a s n o w, s o o b v i o u s l y f o r h e r s e l f ,
c o m p a t i b l e w i t h j u d g e m e n t . Ye t i t w o u l d
have been all portentously mixed had
10 n o t , a s w e s a y, a f i n a l a n d m e r c i f u l w a v e ,
c h i l l i n g r a t h e r , b u t w a s h i n g c l e a r, c o m e
to her assistance.
tarlo buscando un amigo sino un médico,
y él era lo bastante perspicaz, en general, como para darse cuenta de la diferencia. A ella le podía gustar él, como sucedía
en efecto incuestionablemente, pero ése era
otro asunto, tanto más cuanto que resultaba
compatible, según lo veía ella con tanta claridad, con su condición de enferma. Pero
todo hubiera terminado en una portentosa
confusión a no ser, como se dice, por una
última, piadosa ola, más bien fría pero clarificadora, que vino en su ayuda.
It came of a sudden when all other
15 t h o u g h t w a s s p e n t . S h e h a d b e e n a s k i n g
h e r s e l f w h y, i f h e r c a s e w a s g r a v e — a n d
she knew what she meant by that—he
portentoso maravilloso, prodigioso
should have talked to her at all about
what she (253) might with futility
20 “ d o ” ; o r w h y o n t h e o t h e r h a n d , i f i t
were light, he should attach an
importance to the office of friendship.
She had him, with her little lonely
acutene s s — a s a c u t e n e s s w e n t d u r 25 i n g t h e d o g - d a y s i n t h e R e g e n t ’ s
P a r k — i n a c l e f t s t i c k : s h e e ither mattered, and then she was ill; or she didn’t
matter, and then she was well enough. Now
he was “acting,” as they said at home, as if
30 she did matter—until he should prove the
contrary. It was too evident that a person
at his high pressure must keep his inconsistencies, which were probably his highest
amusements, only for the very greatest
35 occasions. Her prevision, in fine, of just
where she should catch him furnished the
light of that judgement in which we describe her as daring to indulge. And the
judgement it was that made her sensation
40 s i m p l e . H e H A D d i s t i n g u i s h e d h e r — t h a t
was the chill. He hadn’t known—how could
he?—that she was devilishly subtle, subtle
exactly in the manner of the suspected, the
suspicious, the condemned. He in fact
45 confessed to it, in his way, as to an interest
in her combinations, her funny race, her
funny losses, her funny gains, her funny
freedom, and, no doubt, above all, her
f u n n y m a n n e r s — f u n n y, l i k e t h o s e o f
50 A m e r i c a n s a t t h e i r b e s t , w i t h o u t b e i n g
vulgar, legitimating amiability and
helping to pass it off. In his appreciation of these redundancies he dressed
out for her the compassion he so
55 s i g n a l l y p e r m i t t e d h i m s e l f t o w a s t e ; b u t
its operation for herself was as directly
divesting, denuding, exposing. It redenude despojar A verb 1 denude, bare, denudate,
strip lay bare; «denude a forest» remove; take;
duced her to her ultimate state, which
take away; withdraw, clear, bare, denudate,
was that of a poor girl—with her rent to
strip, burn off, defoliate
60 p a y f o r e x a m p l e — s t a r i n g b e f o r e h e r i n
a g r e a t c i t y. M i l l y h a d h e r r e n t t o p a y,
her rent (254) for her future; everything
else but how to meet it fell away from
h e r i n p i e c e s , i n t a t t e r s. T h i s w a s t h e
65 s e n s a t i o n t h e g r e a t m a n h a d d o u b t l e s s
n o t p u r p o s e d . We l l , s h e m u s t g o h o m e ,
like the poor girl, and see. There might
after all be ways; the poor girl too would
be thinking. It came back for that matter
70 p e r h a p s t o v i e w s a l r e a d y p r e s e n t e d . S h e
looked about her again, on her feet, at
Llegó, de pronto, cuando toda otra cavilación se había agotado. Milly se había
preguntado por qué, si su caso era grave
—y ella sabía bien lo que esto significaba—, él le había hablado con tanta insistencia de lo que podía hacer, siendo todo
tan fútil; o por qué —en el caso contrario—, si no era grave, le daba tanta importancia a la relación de amistad. Desembocó así con su poca perspicacia de solitaria —si se podía ser perspicaz durante
esos días caniculares en Regent’s Park—
en una alternativa sin escapatoria: ella
era importante y en consecuencia se hallaba enferma; o no tenía ninguna importancia y entonces estaba bastante bien. Ahora
se comportaba —como decían en casa—
como si ella fuera importante, hasta que
demostrara lo contrario. Era obvio que una
persona con una actividad tan intensa como
la de él debía reservar sus incongruencias
—que probablemente eran su entretenimiento favorito— sólo para las grandes
ocasiones. Eso clarificó esa conjetura que
Milly había tenido la audacia de concebir.
Y con ello todo se simplificó. Él la había
distinguido: eso era lo que lo abatía. No
podía saber —¿cómo hubiera podido hacerlo?— que ella era endiabladamente sutil, como son sutiles los sospechados, los
sospechosos y los condenados. Él, a su
manera, se había interesado por sus ingredientes: su raza singular, sus singulares
pérdidas, su suerte insólita, su insólita libertad y, sin duda alguna, sobre todo, sus
modales insólitos: insólitos como los de los
demás norteamericanos que no siendo vulgares merecían la amabilidad que se les brindaba y hacían olvidar esos mismos modales.
Al apreciar estas redundancias sir Luke disimulaba ante ella la compasión que tan notablemente se permitía depararle, aunque
Milly se sentía como si la desvistieran, la
desnudaran, la exhibieran. Quedaba reducida a su último estado, al de una pobre muchacha —que no puede pagar su alojamiento, por ejemplo— con la mirada extraviada
en una gran ciudad. Milly debía pagar el alquiler, el alquiler correspondiente a su futuro, y todo lo demás, salvo esto, se desmoronaba en pedazos, en andrajos. Era una sensación que el gran especialista sin duda no
se había propuesto transmitir. Bien, tenía
que volver a casa, como una pobre muchacha, y luego vería. Después de todo, habría medios; la pobre muchacha también
debería pensar. Volvió por eso, tal vez, a
contemplar lo que la rodeaba. Miró de nue-
portentous adj. 1 grandiloquent, overblown, pompous, pontifical,
portentous puffed up with vanity; «a grandiloquent and boastful
manner»; «overblown oratory»; «a pompous speech»; «pseudoscientific gobbledygook and pontifical hooey»- Newsweek 2 fateful,
foreboding(a), portentous of ominous significance 3 portentous,
prodigious of momentous or ominous significance; «such a
portentous...monster raised all my curiosity»- Herman Melville; «a
prodigious vision»
portentous : boding evil, threatening, siniestro, de mal agüero, ominoso,
fatídico
163
James’ Wings of the Dove
avail utilidad, beneficio, ventaja 2 valer servir, valerse de, beneficiar, aprovechar 1 tr. help, benefit.
2 refl. (foll. by of) profit by; take advantage of. 3
intr. a provide help. b be of use, value, or profit.
— n. (usu. in neg. or interrog. phrases) use, profit
(of no avail; without avail; of what avail?).
sparing adj. 1 inclined to save; economical, thrifty.
2 restrained; limited. Be grundging with= escusar,
escatimar, show mercy, perdonar (the fire spare...)
tr. de Alberto Vanasco
her scattered melancholy comrades—
some of them so melancholy as to be
down on their stomachs in the grass,
t u r n e d a w a y, i g n o r i n g , b u r r o w i n g ; s h e
5 saw once more, with them, those two
faces of the question between which
there was so little to choose for inspiration. It was perhaps superficially
more striking that one could live if one
10 w o u l d ; b u t i t w a s m o r e a p p e a l i n g , i n sinuating, irresistible in short, that one
would live if one could.
vo a su alrededor, incorporándose., a
aquellos esparcidos, melancólicos camaradas, algunos tan melancólicos que se
hallaban echados boca abajo sobre el césped, remotos, ignorándolo todo, perdidos. Vio una vez más en ellos los dos
rostros del dilema entre los cuales quedaba tan poco para elegir: era admirable
que uno pudiera vivir con sólo desearlo;
pero era mucho más fascinante, más sugestivo, más irresistible, en definitiva,
vivir si uno podía hacerlo.
She found after this, for the day or
15 t w o , m o r e a m u s e m e n t t h a n s h e h a d v e n tured to count on in the fact, if it were
n o t a m e r e f a n c y, o f d e c e i v i n g S u s i e ; a n d
she presently felt that what made the diff e r e n c e w a s t h e m e r e f a n c y — a s t h i s WA S
20 o n e — of a countermove to her great man.
His taking on himself—should he do so—
to get at her companion made her suddenly,
she held, irresponsible, made any notion
of her own all right for her; though indeed
25 at the very moment she invited herself to
enjoy this impunity she became aware of
new matter for surprise, or at least for
speculation. Her idea would rather have
been that Mrs. Stringham would have
30 l o o k e d a t h e r h a r d — h e r s k e t c h o f t h e
grounds of her independent long excursion
showing, she could feel, as almost
cynically superficial. Yet the dear woman
so failed, in the (255) event, to avail
35 herself of any right of criticism that it was
sensibly tempting to wonder for an hour if
Kate Croy had been playing perfectly fair.
Hadn’t she possibly, from motives of the
highest benevolence, promptings of the
40 finest anxiety, just given poor Susie w h a t
she would have called the straight tip?
It must imme d i a t e l y b e m e n t i o n e d ,
however, that, quite apart from a remembrance of the distinctness of
45 K a t e ’ s p r o m i s e , M i l l y, t h e n e x t t h i n g ,
found her explanation in a truth that
had the merit of being general. If
Susie at this crisis suspiciously
spared her, it was really that Susie
50 w a s a l w a y s s u s p i c i o u s l y s p a r i n g
her—yet occasionally too with portentous and exceptional mercies.
T h e g i r l was conscious of how she dropped
at times into inscrutable impenetrable def55 erences—attitudes that, though without at
all intending it, made a dif ference for
f a m i l i a r i t y, f o r t h e e a s e o f i n t i m a c y. I t
was as if she recalled herself to manners,
to the law of court-etiquette—which last
60 n o t e a b o v e a l l h e l p e d o u r y o u n g w o m a n
to a just appreciation. It was definite for
her, even if not quite solid, that to treat
her as a princess was a positive need of
her companion’s mind; wherefore she
65 c o u l d n ’ t h e l p i t i f t h i s l a d y h a d h e r t r a n scendent view of the way the class in
question were treated. Susan had read
h i s t o r y, h a d r e a d G i b b o n a n d F r o u d e a n d
Saint-Simon; she had high lights as to
70 t h e s p e c i a l a l l o w a n c e s m a d e f o r t h e
class, and, since she saw them, when
Durante un día o dos, después de esto,
halló en el hecho —si no en la fantasía—
de engañar a Susie más motivos de diversión de los que se hubiera atrevido a soñar; y sentía ahora que lo que marcaba la
diferencia era la mera ilusión —porque
de eso se trataba— de contraatacar a su
famoso médico. Su deseo de entrevistarse con Susie la eximía desde ahora de
toda responsabilidad y justificaba cualquier actitud de su parte, aunque apenas se dispuso a gozar de esa impunidad descubrió nuevos motivos de sorpresa o por lo menos de especulación.
Mi l l y h a b í a p e n s a d o q u e M r s .
S t r i n g h a m , al enterarse, la miraría
c o n ojos escrutadores y condenatorios, al
resultarle casi cínicamente superficiales sus
aclaraciones sobre esa larga e independiente
excursión a casa del médico. Pero su amiga
no se permitió n i n g u n a c l a s e d e c r í t i c a h a s ta e l p u n t o d e q u e M i l l y
se preguntó si Kate C r o y
n o h a b r í a s i d o d e s l e a l .
¿No le habría dado a la pobre Susie, guiada tal vez por los más altos sentimientos,
respondiendo a una justificada ansiedad, lo
que ella hubiera llamado un «buen dato»?
Debemos agregar, sin embargo, que Milly
no sólo recordó la formalidad de la promesa de Kate, sino que además pudo explicarse la reacción de Susie con un argumento que por lo menos tenía el mérito
de ser general. Si Susie, en esta oportunidad, le había ahorrado sospechosamente una escena era en realidad porque siempre le estaba ahorrando escenas de este
tipo, aunque también le brindaba excepcionales y portentosas muestras de afecto.
Milly se daba cuenta de que su amiga
caía por momentos en inescrutables, impenetrables deferencias para con ella, actitudes que sin quererlo atentaban contra la familiaridad, la transparencia de su intimidad.
Era como si ella quisiera ajustarse a los
modales, a las reglas de la etiqueta cortesana, y esto sobre todo le permitió a Milly llegar a una justa apreciación. Vio como algo
definitivo, aunque no muy razonable, que era
imprescindible para Susie tratarla como a
una princesa, por lo que nada podía hacer si
su amiga tenía un alto concepto de cómo
había que conducirse con damas de semejante alcurnia. Susan había leído mucha historia, había leído a Gibbon, a Froude y a
Saint-Simon, y daba una gran importancia
al trato especial que dichas princesas merecían, y puesto que consideraba que cuando
164
James’ Wings of the Dove
tr. de Alberto Vanasco
young, as effete and overtutored,
inevitably ironic and infinitely
refined, one must take it for amusing if she inclined to an indulgence
v e r i l y B y z a n t i n e . I f o n e COULD only
b e B y z a n t i n e ! — w a s n ’ t T H AT w h a t s h e
insidiously (256) led one on to sigh?
Milly tried to oblige her—for it really
placed Susan herself so handsomely to be
B y z a n t i n e n o w. T h e g r e a t l a d i e s o f t h a t
race—it would be somewhere in Gibbon—were apparently not questioned
about their mysteries. But oh poor Milly
and hers! Susan at all events proved
scarce more inquisitive than if she had
been a mosaic at Ravenna. Susan was a
porcelain monument to the odd moral
that consideration might, like cynicism,
have abysses. Besides, the Puritan finally disencumbered—! What starved
generations wasn’t Mrs. Stringham, in
f a n c y, g o i n g t o m a k e u p f o r ?
jóvenes eran ineptas y ultradependientes,
inevitablemente irónicas e infinitamente
refinadas, no podía resultar sino .divertido que ahora se inclinara hacia una indulgencia verdaderamente bizantina: ¡Si una
pudiera ser bizantina! ¿No era esto lo que
ella la obligaba insidiosamente a lamentar? Milly trató de complacerla porque el
bizantinismo en aquellos momentos
enaltecía a Susie. Gibbon debe de decir en
alguna parte que no se suele cuestionar a
las grandes damas en lo que respecta a
sus misterios. Pero ¡oh, porque Milly con
los suyos!... Susan, de todos modos, se mostró apenas más inquisitiva que un mosaico
de Ravenna; fue como un monumento de porcelana dedicado a la extraña moral según la
cual la discreción, como la hipocresía, puede tener sus abismos. Por otra parte, la puritana al final se imponía: ¿cuántas generaciones hambrientas no iban a ser compensadas,
en su imaginación, por Mrs. Stringham?
Kate Croy came straight to the ho25 t e l — c a m e t h a t e v e n i n g s h o r t l y b e f o r e
dinner; specifically and publicly moreover, in a hansom that, driven apparently very fast, pulled up beneath their
windows almost with the clatter of an
30 a c c i d e n t , a “ s m a s h . ” M i l l y, a l o n e , a s
happened, in the great garnished void of
their sitting-room, where, a little, really, like a caged Byzantine, she had
been pacing through the queer long35 d r a w n a l m o s t s i n i s t e r d e l a y o f n i g h t , a n
ef f e c t s h e y e t l i k e d — M i l l y, a t t h e
soun