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Contrato, operación económica y equilibrio contractual

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Contrato, operación económica y equilibrio contractual
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
From the SelectedWorks of Carlos Tamani
Winter June, 2015
Contrato, operación económica y equilibrio
contractual
Carlos Tamani
Available at: http://works.bepress.com/carlos_tamani/5/
Actualidad
Doctrina práctica
Civil
Contratos
DOCTRINA PRÁCTICA
Contrato, operación económica y equilibrio
contractual*
Carlos Tamani Rafael**
SUMARIO
Abogado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
1.Introducción
2. Contrato y operación económica
3. Crítica del análisis económico del derecho a la supuesta noción tradicional
de equilibrio contractual
4. Nuestro planteamiento sobre el concepto de equilibrio contractual
5.Conclusiones
1.Introducción
Existe una interrelación vital entre
el ámbito práctico y el científico del
derecho. Sin la práctica no habría forma
de comprobar la validez de una teoría,
y sin los problemas prácticos las teorías
carecerían de sentido. La teoría debe
retroalimentarse de la práctica.
Esta disociación produce un sistema
legal sin diálogo, ya que se genera una falsa autosuficiencia basada en la experiencia personal, y no, en análisis científicos,
ya que estos se consideran prescindibles.
Esto genera una diferencia de lenguajes
entre los operadores jurídicos y, por ende,
un diálogo infructuoso.
Es necesario evitar la disociación
1
(*)
Este artículo recoge parte de la investigación en entre teoría y práctica jurídica , toda vez
mi tesis para optar el Título de Abogado titula- que una teoría que no ayude a comprenda: “La Excesiva Onerosidad de la Prestación:
análisis del derecho comparado y del modelo
peruano”.
(**)
Consultor del Proyecto Justicia de la Cooperación Alemana al Desarrollo – GIZ (2013).
Asesor en Derecho Civil y Procesal Civil en la
Escuela de Estudios Jurídicos Studium. Ayudante de Cátedra en los Cursos de Acto Jurídico y
Obligaciones en la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos (2011-2012).
198
Instituto Pacífico
1Así: Savigny, Friederich Karl von, Sistema del
derecho romano actual, traducido del alemán por
Ch. Guenoux, vertido al castellano por Jacinto
María y Manuel Poley, Comares, Granada,
2005, p. LXXIV. Larenz, Karl, Metodología de
la Ciencia del Derecho, traducción de Marcelino
Rodríguez Molinero de la cuarta edición alemana definitiva, Ariel, Barcelona, 198, p. 178 y ss.
Volumen 12 • Junio 2015
Doctrina práctica
der o aplicar de mejor manera las reglas
jurídicas no debería ser objeto de nuestro
interés. Es por ello que los estudios sobre
el derecho, y en particular los estudios
sobre el derecho privado2, deben estar
ligados de manera directa con la realidad, pero manteniendo siempre una
coherencia lógica que permita generar
un sistema de conceptos que ayuden a
la mejor comprensión y solución de los
problemas jurídicos.
Conforme a lo señalado, es necesario
también evidenciar las discusiones vanas
o las falsas apreciaciones que pueden
existir en nuestra doctrina y que pudieran derivar, en consecuencia, prácticas
perjudiciales. Esta es la intención de
este artículo: evidenciar la banalidad
de una postura sostenida respecto del
equilibrio contractual por cierta doctrina
fundamentada en el análisis económico
del derecho3.
2 Se debe tener en cuenta la centralidad que
caracteriza al derecho privado: “Así, el sistema
de derecho privado asume un valor ejemplar:
es el modelo que las otras disciplinas (desde el
derecho administrativo hasta el derecho penal)
se esfuerzan en imitar y reproducir. Constituye
una ‘parte general’ propiamente dicha, a la que se
reconoce un papel propedéutico e introductivo
para todos los estudios jurídicos.” En: Irti, Natalino, Introducción al estudio del derecho privado,
traducción de Rómulo Morales y Leysser León,
Editora Jurídica Grijley, Lima, 2003, p. 27.
3 Ghersi Silva, Enrique, “El problema de la
equivalencia de las prestaciones”, en Advocatus,
N° 12, 2005-II, pp.189-197. Ghersi Silva,
Enrique, Capítulo 7 – El Problema del Sinalagma,
Conferencia dictada el 28 de enero de 2009, en
el Auditorio F.A. Hayek, Universidad Francisco
Marroquín, visto en: http://goo.gl/suaiGP
Volumen 12 • Junio 2015
RESUMEN
En el presente trabajo se cuestiona el criterio
del análisis económico del derecho que sostiene la inutilidad de la excesiva onerosidad
de la prestación y de la lesión, en razón de
que los contratos son en sí desequilibrados,
por lo que no son necesarias figuras legales
que apunten a remediar tal desequilibrio.
En opinión del autor, debe comprenderse
de forma correcta la noción del equilibrio
contractual, entendiéndose, al efecto, al
contrato como una operación económica.
En tal sentido, el equilibrio contractual no
se identificaría con una equivalencia de
prestaciones sin que exista un intercambio
de prestaciones querido por ambas partes;
generándose entonces un desequilibrio
cuando un hecho imprevisto modifica el
intercambio económico subyacente, desnaturalizándolo, o se genere desproporción
por el aprovechamiento del estado de necesidad de una de las partes.
CONTEXTO NORMATIVO
• Código Civil: artículos 1351, 1440 y
1447
PALABRAS CLAVE
Contrato / Equilibrio contractual / Operación económica / Análisis económico
del Derecho / Excesiva onerosidad de la
prestación
Esta doctrina ha sostenido que todos
los contratos son desequilibrados y, que
siendo ello así, no tienen sentido figuras
que buscan remediar el desequilibrio, tales
como la lesión o la excesiva onerosidad,
al estar basadas en la concepción de que
existe una equivalencia de las prestaciones;
Actualidad Civil
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Actualidad
Civil
Contratos
toda vez que al estar siempre los contratos desequilibrados no habría nada que
remediar o corregir. Bajo esta premisa se
pretende echar por tierra los remedios
señalados, calificándolas como errores. En
el presente trabajo buscaremos demostrar
lo equivocado de estas afirmaciones.
Así, primero, analizaremos la relación entre el contrato y la operación
económica, luego expondremos cuáles
son las críticas a la supuesta concepción
tradicional del equilibrio contractual
y finalmente definiremos al equilibrio
contractual.
CONCLUSIÓN IMPORTANTE DEL
AUTOR
El contrato forma con la operación
económica una unión inescindible,
ya que ambos hacen referencia al
mismo fenómeno, pero desde diferentes perspectivas. El contrato que
se concentra en la concurrencia de
los elementos y requisitos que el ordenamiento solicita, y la operación
económica que se preocupa del negocio a realizarse.
que esta desproporción resulte del aprovechamiento por uno de los contratantes
del estado de necesidad del otro.
Del análisis de dichos artículos se
puede observar que ambos tienen como
presupuesto la existencia de un contrato
con prestaciones equilibradas, equilibrio
que bajo condiciones normales, debería
mantenerse. Es evidente que se está
defendiendo dicho equilibrio, ya sea, en
el momento en el que surge el contrato,
como en el momento de su ejecución.
Este equilibrio entre las prestaciones
haría referencia a la operación económica
que concretamente las partes están buscando alcanzar a través de la realización
del contrato; por lo que, se está reconociendo valor jurídico no solamente al
acuerdo realizado entre las partes, sino
también a la operación económica que
las partes están regulando mediante el
contrato.
Esto nos lleva al necesario estudio
de la relación que existe entre contrato
y operación económica.
La operación económica es “una
secuencia unitaria y compuesta que
comprende en sí al reglamento, a todos
los comportamientos que se vinculan a
este para la consecución de los resultados
queridos, y a la situación objetiva en la
cual el conjunto de las reglas y los otros
comportamientos se colocan, puesto
que tal situación también concurre a
definir la relevancia sustancial del acto
de autonomía privada”4. Esta definición
2. Contrato y operación económica
El Código Civil peruano de 1984,
en su artículo 1440, señala que puede
demandarse la adecuación del contrato,
cuando la prestación se vuelve excesivamente onerosa, debido a un hecho
imprevisible o extraordinario. Así también, se señala en su artículo 1447, que
se podrá rescindir el contrato cuando
exista una desproporción mayor a las dos 4 Gabrielli, Enricco, Estudios sobre teoría general
quintas partes entre las prestaciones, y
del Contrato, traducción, revisión y notas al
200
Instituto Pacífico
Volumen 12 • Junio 2015
Doctrina práctica
parte de entender que “la autorregulación negocial no se compone única y
exclusivamente de las enunciaciones y
de las disposiciones preceptivas de las
partes, sino también de los comportamientos y de las actividades vinculadas
y dependientes de tales disposiciones”5.
ha hecho que se discuta, por ejemplo, la
necesidad misma de una parte general7.
Así también, se ha señalado la presencia
de un nuevo paradigma contractual originado en gran parte por la regulación
comunitaria europea, haciendo que la
regulación existente resulte inadecuada
La concepción del contrato como a los nuevos instrumentos contractuales
8
operación económica, se basa en la com- de características más complejas .
Frente a este panorama, “el contrato,
prensión de este como norma jurídica, ya
que “son normas de la relación, no solo como hecho jurídico concreto, debe ser
los enunciados verbales contenidos en las reconsiderado, según el prisma ofrecido
cláusulas contractuales, sino también el por la nueva y diversa dimensión de la
mismo orden económico de la relación: realidad en la cual está destinado a proel equilibrio de intereses en que consiste ducir sus efectos, para configurarlo según
la operación económica”; lo que permite una noción que se encuentre en aptitud
afirmar que “la operación económica de dar cuenta, en toda su completitud
constituye, por sí misma, una fuente de y complejidad, de la multiplicidad y el
regulación, libera reglas ulteriores con conflicto de los intereses que en cada
respecto a las directamente expresadas hecho jurídico concreto singular concuen la declaración negocial de las partes”. rren en la construcción del acto y de la
Existe, entonces, una unión inescindible actividad de la cual la autonomía privada
entre operación económica y contrato6. es expresión: vale decir, en la dimensión
9
Esta concepción del contrato, como de la operación económica” .
El origen de la teoría se encuentra
en la separación entre causa y tipo del
contrato. Ya que la conceptualización de
la causa como función económico-social,
generaba una identidad entre tipo y causa. Lo que fue posteriormente superado,
entendiéndose la causa como la función
cuidado de Rómulo Morales Hervias y Walter económico-individual del negocio, perVásquez Rebaza, Jurista Editores, Lima, 2013,
mitiendo que la causa se independice de
p. 463.
la noción de tipo contractual. En virtud a
5Ibídem, p. 465.
6 D’Angelo, Andrea, “Contrato y operación ello, es que “todo contrato es en definitiva
operación económica, se hace necesaria
al encontrarnos en un momento de crisis
de la noción del contrato (como concepto general) frente a la regulación especial
surgida en los últimos tiempos, lo que
económica”, en AAVV, Estudios sobre el Contrato
en general. Por los sesenta años del Código Civil
italiano (1942-2002), selección traducción y
notas de Leysser L. León, 2da. Edición, Lima,
ARA Editores, 2004, pp. 633-681, p. 653.
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7 Gabrielli, Enricco, op. cit., pp. 173-176.
8 Ibídem, pp. 176-178.
9 Ibídem, p. 179.
Actualidad Civil
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Actualidad
Civil
Contratos
lo que resulta de su causa en concreto, y
el tipo expresa solamente un modelo de
organización de intereses”10. Es decir, que
el tipo “se convierte en, precisamente en
cuanto modelo de organización de intereses, también en un plano de distribución de
riesgos contractuales: de modo que su elección es ya de por sí un signo revelador de
cómo las partes quieren distribuir el riesgo
del incumplimiento y de la sobrevinencia
relevante, es decir, de cómo quieren regular
la economía de su contrato”11.
En virtud a la teoría planteada, se hace
necesario delimitar los conceptos de contrato y operación económica, precisando
sus relaciones. Debido a la superación de
los esquemas contractuales tradicionales,
es que estos se ven superados como instrumentos para satisfacer los intereses de
los particulares, por lo que “prescinden del
esquema del contrato como acto, puesto
que para su regulación y su realización
requieren la presencia simultánea tanto
del acto como de la actividad”12.
mita aprehender mejor que otros –en una
síntesis conceptual–, en su completitud y
globalidad, la esencia del negocio mismo:
la operación económica”13.
IMPORTANTE
La admisión de esta teoría [del contrato como operación económica]
hace que adoptemos el criterio de
congruencia, de tal forma que la solución a los conflictos de intereses
que no se encuentre en las cláusulas
del contrato, debe ser buscada en la
operación económica que ha propiciado la realización del contrato.
Entonces, se hace evidente que existe
una unión inescindible entre contrato y
operación económica, ya que uno, no
puede existir sin la otra. La regulación
contractual ayuda a cumplir con las finalidades de los particulares, y la economía
del negocio determina la regulación a
utilizarse14. Esta concepción del contra-
Es decir, que tanto el contrato como
13 Ibídem, p. 201.
la operación económica hacen referencia 14 “[…] el fenómeno contractual constituye una
al mismo fenómeno, pero desde diferentes
entidad unitaria, jurídica y económica. En
este fenómeno, la estructura económica es
perspectivas. El contrato, se concentra en
definida por la regulación legal-convencional,
la concurrencia de los elementos y requisiy encuentra en el derecho la razón y la regla de
tos que el ordenamiento solicita, y la opesu estabilidad: sin el derecho, las exigencias y
ración económica se preocupa del negocio
finalidades que la operación tiende a satisfacer
y realizar quedarían frustradas. En oposición, el
a realizarse. Siendo que a veces el contrato
criterio de la regulación jurídica es determinado
no puede abarcar la totalidad del negocio,
por la economía del negocio, y un contrato que
es necesario que se busque en cada caso
tenga por objeto una operación económica no
“el esquema lógico-conceptual que perpuede ser conocido, ni adecuadamente regulado,
10 Ibídem, p. 182.
11 Ibídem, p. 183.
12 Ibídem, p. 200.
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Instituto Pacífico
si no es en plena compenetración con ella. La
regulación jurídica y el equilibrio económico,
el contrato y la operación constituyen una
unidad, los unos y los otros no tienen existencia
autónoma, no son singularmente concebibles en
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Doctrina práctica
to como operación económica, nos va
permitir realizar el análisis no solo de
la regulación, sino también del negocio
subyacente.
La admisión de esta teoría hace que
adoptemos el criterio de congruencia, de
tal forma que la solución a los conflictos
de intereses que no se encuentre en las
cláusulas del contrato, debe ser buscada en la operación económica que ha
propiciado la realización del contrato15.
Esto hace que figuras como la excesiva
onerosidad o la frustración del contrato,
sean defendibles más allá del reconocimiento expreso que pudiera existir en
las cláusulas contractuales. Dejando
además de lado abstracciones en torno a
la presuposición de ciertas circunstancias,
ya que dichos remedios se explicarían
por las características en cada caso de la
operación económica a realizarse.
Entendida la unión inescindible que
existe entre contrato y operación económica, podemos analizar al intercambio
económico subyacente y, por ende, la
crítica existente a una supuesta noción
objetiva de equilibrio contractual.
tienen prestaciones equivalentes, es
decir, que la cosa es igual al precio”,
y que con base en dicha presunción si
surgiera algún desequilibrio, “la función del derecho consiste en devolver
ese equilibrio, reponer ese equilibrio”.
Se señala además, que esta visión del
contrato está “sencillamente equivocada”, puesto que “el intercambio no se
produce nunca entre cosas equivalentes,
el intercambio se produce solo entre
cosas no equivalentes”, “porque el valor
es subjetivo”. Agrega que “los abogados
creen en la teoría objetiva del valor y
han construido, muy aristotélicamente,
tributarios de las ideas aristotélicas (sic),
toda una idea de que el contrato solo
existe en equilibrio porque el contrato
solo se produce cuando las cosas son
equivalentes; cuando el precio es igual
a la cosa ahí hay contrato”16. Se sostiene
entonces, que la inexistencia de la igualdad entre los valores de las prestaciones
a intercambiar, convierte en “errores” a
las instituciones jurídicas, que como la
excesiva onerosidad, buscan restablecer
el equilibrio.
Se ha planteado, desde un enfoque
económico, que el derecho civil “asume como una condición dada, que los
contratos de prestaciones recíprocas
De manera más específica se afirma
lo siguiente: “Las cláusulas rebus sic
stantibus solo son posibles en el contexto
de la teoría del valor cuando nosotros
pensamos que se intercambian cosas
iguales. La teoría del análisis económico
del derecho, en cambio, sostiene que jamás se intercambian cosas iguales; por el
contrario, se produce el intercambio solo
términos jurídicos, ni en términos económicos.”
D’Angelo, Andrea, op. cit., p. 650-651.
15 Ibídem, p. 662 y ss.
16 Ghersi Silva, Enrique, op. cit. p. 191.
3. Crítica del análisis económico del
derecho a la supuesta noción tradicional de equilibrio contractual
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Actualidad Civil
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Actualidad
Civil
Contratos
entre cosas desiguales”17. Prosigue: “Hay
una de estas instituciones muy popular,
sobre todo en los países con inflación, en
el Perú en su época todo el mundo ponía
estas demandas; en Brasil, las inventaron
(¡!)18, se llama la excesiva onerosidad de
la prestación, que es un clásico; en un
contrato de prestaciones recíprocas de
tracto sucesivo, por ejemplo el suministro, puede ocurrir desde este punto de
vista que el cumplimiento del contrato
sea muy caro, entonces, el perjudicado
puede ir al juez y decir señor juez la
prestación ha devenido excesivamente
onerosa, redúzcala usted o increméntela
usted, que era lo que pasaba en el Perú, tú
como proveedor por ejemplo de un restaurante acordabas venderle pollo, resulta
que la inflación llegó en un momento
a un billón por ciento, claro qué pollo,
cómo calculabas el precio del pollo; entonces el resultado es que tenías que ir
con un juez para que fijara el precio, o
establecías una cláusula de indexación”19.
esa equivalencia, pierde todo sentido
su regulación. Consideramos que esta
postura es equivocada ya que señala un
falso problema, toda vez que la doctrina
no identifica equilibrio contractual con
equivalencia de prestaciones, es decir, no
existe identidad entre equilibrio y teoría
del valor objetivo, como demostraremos
en seguida.
IMPORTANTE
Desde un punto de vista económico, los intercambios económicos
se realizan siempre en situaciones
de beneficio mutuo y en las que el
valor de la transacción es determinado por las expectativas de ambos
sujetos involucrados, siendo sus
expectativas siempre de ganancia,
por lo que nunca se intercambian
bienes equivalentes.
Discrepamos con esta posición, ya
que consideramos que el equilibrio contractual no implica la igualdad entre las
Para este sector de la doctrina nacio- prestaciones y que dicha interpretación
nal, la figura de la excesiva onerosidad de es fruto de una visión ideologizada de
la prestación solo toma sentido en tanto nuestra legislación20.
se considere que las prestaciones son
equivalentes entre sí; y al no existir nunca 20Si bien nos adherimos a la opinión de que
17 Ghersi Silva, Enrique, op. cit., p. 192.
18 Es evidente el desconocimiento del origen de la
teoría de la excesiva onerosidad de la prestación.
Ver por todos: Battista Ferri, Giovanni, “De la
cláusula ‘rebuc sic stantibus’ a la resolución por
excesiva onerosidad”, en AAVV, Estudios sobre
el Contrato en General, por los sesenta años del
Código Civil Italiano (1942-2002), al cuidado
de Leysser L. León, ARA Editores, Lima, 2004,
p. 1060 y ss.
19 Ghersi Silva, Enrique, op. cit., p. 192.
204
Instituto Pacífico
existe una identidad entre contrato y operación
económica, (Ver: Morales Hervias, Rómulo y
León Hilario, Leysser, en la presentación del
libro: Ferri, Luigi, Lecciones sobre el contrato,
Grijley, Lima, 2004; D’Angelo, Andrea, op. cit.
pp. 633-681) no compartimos la postura –como
no lo hace la doctrina sobre el tema– que identifica equilibrio contractual con equivalencia de
prestaciones, toda vez que esto no se desprende
de una atenta lectura del nuestra legislación, la
que no indica la necesidad de una equivalencia.
Haciendo referencia, más bien, a la necesidad
de que ambos contratantes queden obligados de
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Doctrina práctica
Si bien, contrato y operación económica no pueden subsistir el uno sin
el otro21, el ordenamiento jurídico no
regula toda la operación económica en
sí, sino solo algunos aspectos, dejando a
las partes la determinación de las reglas
respecto a los bienes a intercambiar,
sus valores y demás materias relativas
a la operación económica. Es decir, el
ordenamiento pone al servicio de los particulares una serie de instrumentos que
los sujetos emplearan de acuerdo a sus
intereses, siempre que sean coincidentes
con los valores que el ordenamiento
jurídico favorece.
El ordenamiento jurídico se preocupa porque las relaciones entre los privaforma recíproca, dejando a las partes en la libertad
de determinar el valor y los bienes a intercambiar.
Es cierto que no intercambiamos cosas de igual
valor, pero es también cierto que lo inicialmente
beneficioso puede devenir en perjudicial, generando un daño tanto a la parte afectada, como
a la sociedad en su conjunto, lo que no debe ser
permitido por el ordenamiento jurídico.
21 “En realidad, el fenómeno contractual constituye una entidad unitaria, jurídica y económica.
En este fenómeno, la estructura económica es
definida por la regulación legal-convencional,
y encuentra en el derecho la razón y la regla de
su estabilidad: sin el derecho, las exigencias y
finalidades que la operación tiende a satisfacer
y realizar quedarían frustradas. En oposición, el
criterio de la regulación jurídica es determinado
por la economía del negocio, y un contrato que
tenga por objeto una operación económica no
puede ser conocido, ni adecuadamente regulado,
si no es en plena compenetración con ella. La
regulación jurídica y el equilibrio económico,
el contrato y la operación constituyen una
unidad, los unos y los otros no tienen existencia
autónoma, no son singularmente concebibles en
términos jurídicos, ni en términos económicos.”
D’Angello, Andrea, op. cit., p. 650-651.
Volumen 12 • Junio 2015
dos no sean relaciones de abuso sino de
cooperación, por lo que determina la necesidad de la existencia de un equilibrio
económico tanto al momento del consentimiento22, como de su ejecución23,
para la subsistencia de los efectos entre las
partes. Del análisis de la legislación, no se
desprende la existencia de una necesidad
de la igualdad de las prestaciones, ya que
no se señala qué equilibrio contractual
corresponde a una equivalencia entre las
cosas a intercambiar, y es más, no se señala el mecanismo de determinación del
mismo, dejándose al arbitrio del juez la
determinación del desequilibrio24. Por lo
que, lo determinante no es que desde un
punto de vista objetivo exista una equivalencia entre las prestaciones, sino que
exista un intercambio de prestaciones
querido por ambas partes, sin importar
las valuaciones de estas.
Consideramos necesario aclarar el
tema, también, desde una perspectiva
económica.
22 Artículo 1447 del CC.
23 Artículos 1440 del CC.
24“El art. 1467 (del Código Civil italiano de
1942) se abstiene oportunamente de fijar la
medida para que se pueda considerar excesiva la
desproporción de las prestaciones. La solución
queda al prudente arbitrio del Magistrado, quien
deberá ponderar, caso por caso, si la onerosidad
de la prestación (que también podrá depender de
la disminución del valor de la otra prestación)
llegó o no a una magnitud tal como para comprometer gravemente el equilibrio contractual.”
Scognamiglio, Renato, Teoría general del
contrato, traducción de Fernando Hinestrosa,
Universidad Externado de Colombia, 1996,
p. 285. Lo señalado por el profesor italiano es
válido también para nosotros.
Actualidad Civil
205
Actualidad
Civil
Contratos
La economía busca entender el
comportamiento del hombre, como ser
racional y maximizador25. Al tener una
finalidad comprensiva de las decisiones
y comportamientos humanos, busca
explicar la estructura de los intercambios
económicos y las condiciones para su
realización.
La naturaleza y las condiciones de
los intercambios económicos han sido
tema de discusión desde muy antiguo.
En particular, el tema del valor ha sido
objeto de diversos estudios, existiendo
hoy principalmente dos teorías: la teoría
del valor-trabajo, planteada por los clásicos, quienes sostenían que el precio de las
cosas está determinado por la cantidad
de trabajo invertido para su realización,
es decir, por sus costos; y la teoría del
valor-utilidad marginal, que plantea que
el precio de las cosas está determinados
por los precios esperados en el mercado26.
25 Posner, Richard, El análisis económico del
derecho, traducción de Eduardo L. Suárez,
Fondo de Cultura Económica, México, 1998,
p. 11. Ver en contra: Sendhil Mullainathan
y Richard Thaler, Working Paper, “Behavioral
Economics”, en Working Paper Series, Massachusetts Institute of Technology, Department
of Economics, September 2000. Descargado
de: http://goo.gl/5nsqw8
26 Para ver una historia sobre las discusiones desde
la teoría del valor-utilidad marginal: Cachanosky, Juan Carlos, “Historia de las teorías del
valor y del precio – Parte I”, en Revista Libertas
20, Mayo 1994, Instituto Universitario Eseade, Consultado en el portal de Eseade: http://
goo.gl/5cVUgY, y Cachanosky, Juan Carlos,
“Historia de las teorías del valor y del precio –
Parte II”, en: Revista Libertas, 22, Mayo 1995,
Instituto Universitario Eseade. Consultado en el
portal de Eseade: http://goo.gl/6yWZtr, Desde
206
Instituto Pacífico
Esta última teoría explica que los precios
a lo largo de la cadena de producción,
no se determinan por el costo de los
insumos, sino por la expectativa del productor respecto de la demanda del bien.
Esto quiere decir que los empresarios
no producen un bien porque sea barato
realizarlo, sino porque el precio esperado
es alto. ¿Y cómo se determina el precio?
Por la oferta y la demanda, vinculadas a
las valuaciones subjetivas de vendedores
y compradores.
Aclaremos esto con un ejemplo: ‘A’
observa que en el mercado existe una
fuerte demanda de casacas de cuero, las
que se venden entre 200 y 300. Con base
en ello decide producir dicho bien para su
comercialización, lo que finalmente logra
posicionando su producto en el mercado
con un precio esperado mínimo de 200,
colocando el precio de 250. ‘B’ desea
comprar una casaca de cuero, pero no
desea pagar más de 300. ‘B’ encuentra en
el mercado la oferta de ‘A’, y decide comprarla al ser menor a su valor estimado. Se
ha realizado un intercambio económico,
se puede ver que dicho intercambio se
produce por la ganancia que ambas partes
esperan obtener, es decir, ambas consideran que están ganando, lo que ocasiona
que el bien sea destinado a un uso más
valioso, mejorando ambos en dicho intercambio y ayudando al incremento de
la riqueza en general.
la teoría del valor-trabajo ver: Astarita, Rolando, Valor, Mercado “Mundial y Globalización”,
(n.d.) Consultado en: http://goo.gl/l2z83M
Volumen 12 • Junio 2015
Doctrina práctica
IMPORTANTE
El equilibrio contractual se entiende, entonces, como la situación en
la que ambas partes se encuentran
obligadas de forma recíproca. Esta
reciprocidad debe entenderse referida a los términos económicos del
contrato
ganadores ganen más que los perdedores,
y sea posible (aunque no se realice) la
compensación de dichas pérdidas29.
Tenemos entonces, que desde un
punto de vista económico, los intercambios económicos se realizan siempre en
situaciones de beneficio mutuo y en las
que el valor de la transacción es determinado por las expectativas de ambos sujeSe puede apreciar, entonces, que el tos involucrados, siendo sus expectativas
siempre de ganancia, por lo que nunca se
intercambio económico solo se da si las
intercambian bienes equivalentes.
valuaciones respecto del bien no son
En esto es lo único en lo que consiequivalentes entre sí, y si consideramos
que estamos teniendo algún tipo de deramos que el autor que venimos critiganancia. Es decir, el intercambio econó- cando no se equivoca, en su descripción
mico jamás se realiza cuando comprador del porqué se realizan los intercambios
y vendedor consideran que existe una económicos. Pero en su crítica a la forma
equivalencia entre los bienes a intercam- en la que ordenamiento califica dicho
intercambio, discrepamos, según lo sebiar, sino cuando ambos consideran que
ñalado líneas arriba.
van a tener una ganancia.
Y además consideramos, que las ideas
Mencionamos en el ejemplo el aude la teoría objetiva nos parecen equivomento de la riqueza en general, esto es,
cadas, pero no vemos la conexión entre
explicado por el Óptimo de Pareto, el rechazo de la teoría objetiva y rechazo
que señala lo siguiente: un intercambio de la teoría de la excesiva onerosidad o
eficiente es aquel que mejora la posición de la lesión. Ya que, incluso desde un
de al menos una persona sin empeorar enfoque económico, es necesario que se
la posición de nadie27. Dicho criterio es remedie la situación señalada respecto del
muy poco aplicable a casos reales, debido desequilibrio. Si se considera que el
a los daños que podrían generarse a ter- contrato es una estructura beneficiosa
ceros en el intercambio28. Frente a dicho para ambas partes y este se da frente a
problema Kaldor-Hicks plantearon su situaciones de beneficio mutuo, así como
eficiencia en los siguientes términos: un que siendo el hombre un ser maximizador
intercambio es eficiente siempre que los (analizando costos y beneficios todo el
tiempo, inclusive prefiriendo el incumplimiento al cumplimiento de un contrato
27 Posner, Richard, op. cit., p. 21.
28 Cooter, Robert; Ulen, Thomas, Derecho y economía, Fondo de Cultura Económica, México,
1998, p. 66.
Volumen 12 • Junio 2015
29Ibídem, p. 66.
Actualidad Civil
207
Actualidad
Civil
Contratos
convertido en perjudicial), no se ve cómo
se puede sostener que la parte perjudicada
debe quedar obligada al cumplimiento de
un contrato devenido ineficiente.
bio económico que lo desnaturaliza, lo
que lleva a revisar o extinguir el vínculo
contractual; así también, se produce el
desequilibrio producto de la celebración
de un contrato desproporcionado, de4. Nuestro planteamiento sobre el bido al aprovechamiento del estado de
concepto de equilibrio contractual necesidad de una de las partes.
Según se ha visto a lo largo del
presente artículo, saltan a la vista las
incongruencias del planteamiento. No
es unívoca ni mucho menos la postura
referida a la supuesta necesidad de equivalencia de las prestaciones, antes más
bien, la doctrina más moderna identifica
el equilibrio, no con las prestaciones, sino
con los intereses de las partes y cómo
es que están distribuidos los riesgos al
interior del contrato. Con referencia
a las prestaciones, se las analiza no en
cuanto objetivamente valoradas, sino
respecto de lo estipulado inicialmente
por las partes. Valga indicar, también, la
concepción del contrato como operación
económica para terminar de desvirtuar
un planteamiento que busca desaparecer
a la excesiva onerosidad, a la lesión y, en
general, a cualquier forma de protección
frente al desequilibrio contractual, basado en una argumentación vana.
El desequilibrio contractual sobreviniente o inicial, viene a afectar la
naturaleza del intercambio económico
subyacente, el cual deja de ser una estructura beneficiosa para ambas partes
del contrato. Esto quiere decir, que el
contrato como norma no se ve modificado30, pero la perversión del intercambio
económico subyacente obliga a la modificación del contrato, o a la terminación
de la relación contractual, debido a su
unión inescindible.
El equilibrio contractual se entiende,
entonces, como la situación en la que
ambas partes se encuentran obligadas de
forma recíproca. Esta reciprocidad debe
entenderse referida a los términos económicos del contrato conforme a la ya
señalado31. Puede darse el caso que este
equilibrio esté ausente desde el inicio de
la relación contractual, en cuyo caso, lo
En oposición a lo analizado, soste- 30 Es decir, que las estipulaciones iniciales no se ven
nemos que un contrato será equilibrado
modificadas puesto que son posibles de ser realizadas, pero se han convertido, o lo son desde un
cuando el acuerdo de ambas partes
inicio, en excesivamente onerosas o perjudiciales
tienda a la realización de un intercambio
para una de las partes, en ese sentido no se ve
económico que responda a los intereses
modificada la regulación, sino que la operación
económica que originó la regulación se volvió,
y necesidades de estas, generando una
o nació como un contrato injusto.
situación de beneficio mutuo. Generán31
Larenz, Karl, Base del negocio jurídico y cumdose el desequilibrio contractual cuando,
plimiento de los contratos, traducción de Carlos
producto de un hecho imprevisto se
Fernández Rodríguez, Editorial Revista de
genera una modificación en el intercamDerecho Privado, Madrid, 1956, p. 130 y ss.
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Volumen 12 • Junio 2015
Doctrina práctica
denominaremos: desequilibrio inicial; o
puede ser que desaparezca al momento
de su ejecución, generando una extrema
dificultad en el cumplimiento, llamándolo entonces desequilibrio sobrevenido32.
diferentes perspectivas. El contrato
que se concentra en la concurrencia
de los elementos y requisitos que el
ordenamiento solicita, y la operación
económica que se preocupa del negocio a realizarse.
5.Conclusiones
- Es falsa la doctrina crítica que sostiene la inutilidad de la excesiva
- El contrato forma con la operación
económica una unión inescindible,
onerosidad y de la lesión basada en
ya que, ambos hacen referencia
la concepción de que el equilibrio
al mismo fenómeno, pero desde
contractual responde a la teoría objetiva del valor. Siendo por el contrario
que ambas figuras son requeridas
32 Chamie, José Félix, Desequilibrio Contractual…,
op. cit., p. 1 y “Equilibrio contractual y coopesi se entiende de forma correcta el
ración entre las partes: El deber de revisión del
equilibrio contractual.
contrato”, en Revista de Derecho Privado, Nº
14, 2008, p. 114. En un reciente artículo se ha - El equilibrio contractual se enafirmado: “El equilibrio; es el que inspiran (sic)
tiende, como la situación en la
al derecho de los contratos. El equilibrio, como
que ambas partes se encuentran
todo fundamento, busca explicar y comprender
el fenómeno del negocio y aún más allá de la
obligadas de forma recíproca. Esta
operación económica en su total amplitud.
reciprocidad debe entenderse refeSiendo aquel, en principio, aquello que lo hace
rida a los términos económicos del
jurídico entre las partes; desde el momento
en que a una prestación corresponde una
contrato. Puede darse el caso de que
contraprestación (un intercambio razonable).”
este equilibrio esté ausente desde
Vílchez Chiroque, Jimmi E., “El equilibrio
el inicio de la relación contractual,
económico como base del negocio jurídico de
intercambio”, en Gaceta Civil & Procesal Civil,
en cuyo caso lo denominaremos:
Tomo 15, Lima, setiembre, 2014, p. 124. Condesequilibrio inicial; o puede ser
sidero en general acertado su planteamiento,
que desaparezca al momento de su
aunque con reservas respecto de la importancia
de la operación económica en el contrato, ya
ejecución, generando una extrema
que solamente a través de la afirmación de la
dificultad en el cumplimiento,
unión entre operación económica y contrato, se
llamándolo entonces desequilibrio
puede entender de forma coherente el equilibrio
contractual en los términos señalados.
sobrevenido.
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Actualidad Civil
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