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Antecedentes de la Décima Época - Suprema Corte de Justicia de

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Antecedentes de la Décima Época - Suprema Corte de Justicia de
Inicio de la Décima Época
Las reformas constitucionales en materia de derechos humanos y de
amparo, constituyen para nuestro país, un paradigma, toda vez que
generan cambios normativos que establecen nuevas obligaciones en
relación con el respeto y protección de los derechos fundamentales.
Esto implica que los juzgadores al momento de analizar los asuntos de su
competencia, interpreten de la forma más favorecedora a los derechos
humanos.
De igual forma, la Décima Época permitirá una mayor consolidación del
Poder Judicial de la Federación, por lo que dichas reformas se traducen en
una reconstrucción de criterios para este Máximo Tribunal.
Es así que el cuatro de octubre de dos mil once, dará inicio la Décima
Época, con la futura publicación de la jurisprudencia del Pleno y de las
Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como de los
Tribunales Colegiados de Circuito.
ÉPOCAS DEL SEMANARIO JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN
PRIMERA ÉPOCA: Comprende 7 Tomos
que contienen las resoluciones sostenidas
por los Tribunales Federales, del 3 de
octubre de 1870 al mes de septiembre de
1875.
PRIMER PERIODO
(JURISPRUDENCIA
HISTÓRICA)1
SEGUNDA ÉPOCA: Comprende 17 Tomos
y abarca de enero de 1881 a diciembre
de 1889.
TERCERA ÉPOCA: Comprende 12 Tomosque contienen los fallos del Poder
Judicial de la Federación de enero de
1890 a diciembre de 1897.
CUARTA ÉPOCA: Comprende 52 Tomos,
principia en 1898 y finaliza en 1914.
QUINTA ÉPOCA: Se integra por 132 Tomos
y cubre el periodo del 1o. de junio de
1917 al 30 de junio de 1957.
SEMANARIO
JUDICIAL DE LA
FEDERACIÓN
SEXTA ÉPOCA: Se integra por 138
Volúmenes, numerados con cifras
romanas, y cubre el periodo del lo de
julio de 1957 al 15 diciembre de 1968.
SEGUNDO
PERIODO
(JURISPRUDENCIA
APLICABLE)
SÉPTIMA ÉPOCA: Se integra por 228
Volúmenes, identificados con cifras
arábigas, y va del lo de enero de 1969 al
14 de enero de 1988.
OCTAVA ÉPOCA: Se integra por 15 Tomos
identificados con números romanos, más
87 (86-2) Gacetas y abarca del 15 de
enero de 1988 al 3 de febrero de 1995.
NOVENA ÉPOCA: Se integra hasta la
fecha por XXXIV Tomos semestrales, con
edición mensual, y se inició el 4 de
febrero de 1995.
DÉCIMA ÉPOCA: Se integrará a partir del
4 de octubre de 2011 (por ACUERDO
GENERAL
NÚMERO
9/2011,
DE
VEINTINUEVE DE AGOSTO DE DOS MIL
ONCE, DEL PLENO DE LA SUPREMA CORTE
DE JUSTICIA DE LA NACIÓN).
1
En estas primeras cuatro Épocas del S e m a n a r i o aparecen publicados, además de las resoluciones de los Tribunales Federales, los pedimentos del fiscal, del Procurador General de la
República y de los promotores fiscales.
Introducción
El Semanario Judicial de la Federación surge en la complicada segunda
mitad del siglo XIX, gracias a la visión del entonces Presidente de la
República don Benito Juárez García, con el propósito de difundir –de
manera más sencilla, clara y rápida– el trabajo que realizaban los jueces y
magistrados del Poder Judicial Federal.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación elaboró esta breve reseña
histórica inspirada en continuar la idea juarista y que, en nuestros tiempos,
constituye una manera más de acercar la justicia a la ciudadanía.
La ardua labor que realizan los impartidores de justicia al interpretar la
Constitución y las leyes del país es reflejada en la emisión de criterios
jurisprudenciales que sirven para dar solución a casos futuros. En este
sentido, el inicio de la Décima Época del Semanario sirve para recordarnos
la importancia que la interpretación jurisdiccional ha tenido para la vida
democrática del país en los últimos años.
Las Épocas son periodos que reflejan cambios paradigmáticos en la
manera de formar jurisprudencia. La mayoría de estos cambios se deben a
reformas constitucionales y acontecimientos de gran relevancia que
impactaron en el sistema jurídico nacional.
El presente documento se divide en dos grandes periodos, como
tradicionalmente se distingue la jurisprudencia histórica de la jurisprudencia
vigente. La división es producto de la entrada en vigor de la Constitución
de 1917.
A partir de la Primera hasta la Cuarta Época son criterios que surgieron
teniendo como base la Constitución de 1857. Las Épocas Quinta a la
Décima comprenden lo que se considera el catálogo de la "jurisprudencia
aplicable" y emanan durante la vigencia de la Constitución de 1917.
JURISPRUDENCIA
HISTÓRICA
La Primera Época
La creación del Semanario Judicial de la Federación se originó mediante
decreto del 8 de diciembre de 1870, bajo la Presidencia de la República
de don Benito Juárez García y de don Sebastián Lerdo de Tejada como
Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El
Semanario
–denominado
así
por
la
intención
de
difundirlo
periódicamente cada lunes– tuvo como propósito publicar las sentencias
de los Tribunales Federales, los pedimentos del Procurador General de la
Nación, del Ministro Fiscal de la SCJN y de los promotores fiscales de los
Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito, así como los acuerdos
plenarios de la Corte y los informes cuya publicación así se determinara.
El Semanario incluyó en el título los pedimentos del Ministerio Público, pues
la Constitución de 1857 vigente en ese periodo señalaba que el Ministro
Fiscal y el Procurador estaban adscritos a la Suprema Corte de Justicia.
Con la publicación de las sentencias inició la Primera Época que duró 5
años, y empezó formalmente en enero de 1871 para concluir en 1875.
Durante la Primera Época aparecieron 7 tomos que significaron una labor
editorial titánica pues las sentencias eran manuscritas y se transcribían en
forma íntegra.
En el Distrito Federal, la distribución y venta del Semanario se efectuó cada
siete días; mientras que en el resto del territorio nacional la venta del
Semanario estuvo a cargo de los Jueces de Distrito de los Estados, quienes
delegaron esta responsabilidad en sus secretarios.
El esfuerzo editorial, la falta de tecnología y el incremento de trabajo
provocaron que la edición de la obra perdiera oportunidad y eficacia,
pero creó la necesidad de su lectura en la judicatura y entre los estudiosos
del derecho.
Durante la Primera Época, la edición e impresión del semanario corrió a
cargo de distintos talleres, pero destaca la imprenta de F. Guzmán y
Hermanos que editó la obra de 1873 a 1876.
La primera suspensión de la publicación del Semanario, y con ello la
finalización de la Primera Época, se ocasionó por problemas administrativos
y financieros del Alto Tribunal a la que se sumaron la inestabilidad política y
social que generó la revuelta iniciada por Porfirio Díaz en 1876 con el Plan
de Tuxtepec.
Como resultado de lo anterior, de 1875 a 1880 las sentencias de los
tribunales, sobre todo de la Suprema Corte y del Tribunal Superior de
Justicia del Distrito Federal, se publicaron en el Foro y El Derecho,
periódicos no oficiales de jurisprudencia y legislación.
Algunos casos relevantes que fueron publicados en el Semanario son: la
Sentencia que concede el amparo al ciudadano Gerardo de la Torre
contra el prefecto de San Juan del Río, en Querétaro, quien le impidió
hacer una manifestación pública; el Amparo promovido por los reos José
Castro Gutiérrez, José María Lozano y Amado Nava, contra la sentencia de
muerte pronunciada por el jefe político de Lerma, por violación a las
garantías del artículo 20, fracción 5ª de la Constitución.
Otro caso importante fue el Amparo promovido por Jesús Morales contra
las sentencias que respectivamente dictaron al Juez de 1a. Instancia de
Galeana y las Salas 1a. y 2a. del Tribunal Superior de Justicia del Estado de
Guerrero, condenándolo a sufrir la pena de muerte por el delito de
homicidio.
Don Benito Juárez García.
La Segunda Época
La Segunda Época comenzó en enero de 1881 cuando la Suprema Corte
de Justicia de la Nación reinició la publicación del Semanario. El periodo
que comprendió esta Época fue de 1881 a 1889, con la edición de 17
tomos.
En Septiembre de 1881 don Ignacio L. Vallarta, entonces Presidente de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, estableció las bases para la
publicación de las sentencias con lo cual se ordenó que la publicación de
las sentencias se hiciera por riguroso orden cronológico: se publicaría los
jueves de cada semana y se elaborara un extracto del caso en el supuesto
de que la resolución respectiva no se hubiera hecho aún.
La edición e impresión del Semanario Judicial se encomendó a las
imprentas de Francisco Díaz de León y Guillermo Verasa, sin embargo, la
aparición eficaz del Semanario duró poco, lo cual marcó el fin de la
Segunda Época.
Lo anterior debido, entre otras cosas, al aumento de los asuntos que se
sometían al conocimiento de los tribunales federales ya que el crecimiento
demográfico, producto del desarrollo natural del país, ocasionó múltiples
amparos contra resoluciones judiciales de carácter civil y criminal.
Durante esta época no debe pasar desapercibido que la sistematización y
estructura dada a la información, forma un antecedente directo de la
técnica de informática jurídica documental que se usa actualmente.
Las Bases para la aplicación del Semanario Judicial de la Federación
señalaban, entre otras cosas, lo siguiente:
o El Periódico llevaría el título “Semanario Judicial de la
Federación. Colección de las instancias promovidas por los
Tribunales Federales de la República”.
o Cada entrega contendría cuarenta páginas en cuarto menor,
y se publicará los lunes de cada semana.
o El precio por entrega sería de doce y medio centavos en toda
la república pagaderos en el acto de recibir la entrega.
o La publicación de las sentencias se hará por riguroso orden
cronológico, tomando como base la fecha de las ejecutorias
de la Corte.
Asimismo,
el
Semanario
planteó
los
temas
abordados
mediante
interrogantes e índices. Con esta modificación la transcripción dejó de ser
necesaria pues sólo se expusieron los temas que se trataban y se remitía al
lector al texto completo. También se eliminaron los Pedimentos del
Ministerio Público.
Durante esta Época y hasta la Cuarta, se incluyen las sentencias de los
Juzgados de Distrito que eran revisadas de oficio por la Corte y los índices
seguían el siguiente orden: 1) Cronología, 2) Nombre de quejosos; 3)
Materias, y 4) Artículos constitucionales interpretados. Adicionalmente se
incluían las resoluciones de los Tribunales de Circuito y la lista de juicios
sobreseídos.
Un caso relevante este periodo fue el Juicio de Amparo promovido por
Antonio Duarte ante el Juzgado de Distrito de Zacatecas, contra el
presidente municipal de Guadalupe.
En dicho juicio se discutieron los siguientes temas: ¿Son competentes los
Jefes políticos para conocer los delitos de robo? ¿Es una verdadera
requisitoria la librada por autoridad incompetente para dictar la orden
objeto de aquélla? ¿Tiene fundamento legal la orden de aprehensión
dada por un Jefe político contra un acusado de robo? ¿Se deben exigir
estampillas en las actuaciones de amparo, cuando el promovente es
notoriamente pobre?
Don Ignacio Luis Vallarta.
La Tercera Época
Bajo la Presidencia del Ministro Félix Romero, quien tomó protesta del cargo
el 9 de octubre de 1888, se iniciaría la Tercera Época, sin una explicación
clara sobre su origen.
La Tercera Época tuvo una duración de 7 años que abarcan de 1890 a
1897 y la edición del Semanario se realizó considerando las bases
aprobadas en 1881.
•
Se editaron 12 tomos.
•
De 1895 a 1897, los Talleres de la Librería Religiosa se encargaron de
la edición e impresión del semanario.
Durante esta Época, la compilación del material a publicarse se hizo más
selectiva ya que sólo en ciertos casos se reprodujeron en su integridad la
secuencia del pedimento y las sentencias emitidas por los tribunales.
Entre las otras secciones que se incluyeron en la publicación del
Semanario, adicionales al juicio de amparo, está la de competencias de
tribunales, que comienza a cobrar gran importancia. Los índices conservan
el orden racional que impuso la Segunda Época.
Un ejemplo de caso publicado en ese periodo fue el caso de Trinidad
Cortés y Romero, quien pidió amparo al Juez de Distrito de Querétaro,
contra el Juez menor de San Juan del Río. El tema implicó determinar si
procede el recurso de amparo, cuando se interpone en negocios del
orden civil, contra resoluciones que no han quedado firmes, es decir, que
aun son impugnables mediante recursos ordinarios.
La Cuarta Época
La Cuarta Época inició durante los periodos de Manuel de Zamacona y de
Francisco Vaca como Presidentes de la Suprema Corte,
que tuvo una
duración de 16 años, siendo la más amplia de las prerrevolucionarias y
comprendió de 1898 a 1914. En este periodo, la publicación del Semanario
observó las bases de 1881 y se editaron 52 tomos sobre las resoluciones de
enero de 1898 a diciembre de 1910. En varias ocasiones, la publicación del
Semanario llegó a presentar atrasos de hasta tres años.
La publicación de las sentencias correspondientes a esta época fue en sus
primeros tomos semestral; más adelante trimestral y finalmente bimestral.
•
La imprenta de A. Carranza e Hijos se encargó de la impresión y
encuadernación del Semanario de 1909 a 1914.
Entre enero de 1911 y 1914, el Semanario publicó las resoluciones de la
Suprema Corte correspondientes al rezago de 1908 a 1910, así como
algunas ejecutorias aisladas del periodo 1911-1913.
En agosto de 1914, con el triunfó del Plan de Guadalupe, Venustiano
Carranza
desconoció
a
los
tres
poderes
y
clausuró
la
Corte
interrumpiéndose la publicación del Semanario por segunda ocasión, con
lo cual concluye la Cuarta Época.
Destaca, como caso relevante que fue publicado en el Semanario la
Sentencia de juicio de amparo promovido por Francisco Sandoval,
anciano de 96 años, contra los actos del Jefe Político de Guanajuato, que
lo aprendió y le impuso un mes de arresto y trabajos forzados por el delito
de mendicidad.
Asimismo, muestra clara del ambiente que se vivía en ese periodo se refleja
en el Amparo promovido por Juana Núñez contra el Prefecto Político del
Territorio de Tepic, quien le ordenó que desocupara la casa que habitaba,
y le impuso además un mes de arresto por haber sido acusada como
perniciosa al vecindario.
JURISPRUDENCIA
VIGENTE
La Quinta Época.
Hablar de la Quinta Época del Semanario Judicial de la Federación es
recordar los primeros años del siglo XX. En el mundo sucederían diversos
movimientos bélicos marcados por la necesidad de justicia. Nuestro país no
estuvo alejado de ese contexto. La Revolución Mexicana surge por la
búsqueda de equidad y el restablecimiento de los principios básicos de la
Constitución de 1857 hasta ese entonces vigente.
Al triunfo del movimiento revolucionario se expidió la Constitución de 1917,
donde se asigna una mayor atención a la función de la judicatura y
particularmente respecto de la ampliación del control constitucional a
todo tipo de actos de autoridad.
Se busca en los tribunales un medio eficaz para tratar de disminuir las
condiciones de la marcada injusticia, pobreza y manipulación caciquil
prevalecientes y que incluso fueron algunas de las causas que llevaron a la
Revolución.
El Poder Judicial era imprescindible para hacer frente, desde el punto de
vista legal, a los excesos de la dictadura porfiriana. Para los revolucionarios
como Carranza era importante garantizar la independencia de los jueces
federales.
Tal preocupación resulta claramente comprensible si tomamos en cuenta
la trayectoria de padecimiento de la sociedad mexicana en contexto de
autoritarismo y liderazgo de caciques locales, en todos los ámbitos del
territorio, especialmente los más alejados del centro del país.
Fue por ello y por el peso de las razones de juristas importantes del
siglo XIX, que el amparo mexicano no únicamente se consolidó sino que se
amplió en su función mayormente garantista hacia lo que se denomina
como “amparo judicial”.
Cuarenta años duro esa época, la más prolífica sin duda. Comenzó el 15
de abril de 1918; cuando apareció su primer número y que, con excepción
del primer año, estuvo regida por el Reglamento para el Departamento de
Justicia, Semanario Judicial y Compilación de Leyes de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, del 10 de abril de 1919.
La integran 132 tomos que se identifican con números romanos y su
presentación se hace en forma cronológica.
Algunos asuntos relevantes que se resolvieron durante la vigencia de esta
Época y que fueron publicados por el Semanario son: la Sentencia del
Amparo en revisión interpuesto por diversas empresas con motivo de la
Expropiación petrolera.
Asimismo, la Sentencia pronunciada en el amparo de Elena Sesma viuda
de Ruiz, cuyo sentido fue que una vez concedida la restitución de tierras,
con fundamento en la Ley de 6 de enero de 1915, debía ejecutarse de
inmediato esa restitución por las autoridades administrativas. Por último, la
Sentencia en la cual la Corte equiparó las resoluciones presidenciales en
materia agraria a una sentencia judicial que tenía efectos de cosa
juzgada, pues sigue el mismo principio el contencioso-administrativo que el
proceso judicial, razón por la cual “no pueden ser modificadas sin violar
derechos creados de carácter patrimonial”.
La Sexta Época
A mitad del siglo XX, el país vivía tiempos de estabilidad económica, lo que
produjo un desarrollo demográfico exponencial. Debido a lo anterior, la
población en las grandes urbes, y de manera más marcada en la Ciudad
de México, tuvo como consecuencia un incremento en el número de
conflictos jurisdiccionales.
La Sexta Época se enmarca dentro de los grandes cambios que se hicieron
al Poder Judicial Federal en los comienzos de la década de los años 50´s y
que tuvieron que ver, principalmente, respecto a la distribución de
competencias entre la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los demás
tribunales federales así como la búsqueda de mecanismos para superar el
rezago en la resolución de los casos que la Corte tenía bajo su
conocimiento.
La reforma constitucional de 1951 trajo consigo las modificaciones
siguientes : a) amplió la competencia de los tribunales colegiados de
circuito para conocer de juicios de amparo en los que anteriormente
solamente conocía la Suprema Corte; b) realizó las primeras reformas a la
institución del amparo en las que se estableció que los tribunales
colegiados intervendrían por apelación en caso de deficiencias de forma
en una sentencia, y la Corte intervendría sólo en caso de violaciones de
fondo; etc.
En julio de 1957, producto de los cambios que se realizaron al Poder
Judicial Federal antes descritos, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia
decidió reformar sustancialmente la publicación del Semanario Judicial de
la Federación, dando inicio a la Sexta Época.
Los cambios más relevantes consistieron en actualizar la publicación, con
el objeto de que las ejecutorias fueran conocidas poco tiempo después de
pronunciadas;
asimismo,
agrupó
separadamente,
en
cuadernos
mensuales, las resoluciones del Pleno y las de cada una de las Salas. Cabe
recordar que en ese periodo la SCJN estaba integrada por Cuatro Salas.
Las tesis se ordenaron alfabéticamente contenidas en cada cuaderno
para su localización más fácil y rápida.
En esta Época es importante señalar que en el tomo IV comienza a
compilarse la jurisprudencia en un apartado denominado “sección de
jurisprudencia" lo cual más adelante daría nacimiento a los llamados
Apéndices del Semanario Judicial de la Federación, obras que son de gran
relevancia, ya que en sus páginas se sientan las doctrinas más
trascendentes sostenidas por la Suprema Corte y que marcaron nuevos
rumbos y establecieron amplios derroteros para la formación del derecho
mexicano.
La Sexta Época está integrada por ciento treinta y ocho volúmenes
numerados con cifras romanas, comprendió de julio de 1957 a diciembre
de 1968. Los volúmenes aglutinan las tesis y ejecutorias correspondientes a
un mes. Asimismo, los volúmenes se componen de cinco partes editadas
en cuadernos por separado.
La primera parte comprende las tesis del Tribunal Pleno y, las cuatro
restantes, las tesis de las Salas numerarias. Al calce de las tesis se precisan
los elementos de identificación de los precedentes que las sostienen.
Además, se consignan los datos de los asuntos que sustentan tesis iguales
por el término de un mismo mes, así como los precedentes relativos. A
continuación de la tesis se insertan las ejecutorias, ya sea íntegra o
parcialmente, por acuerdo expreso del Pleno o de las Salas.
Como caso relevante en este periodo, se encuentra el Amparo Directo en
Revisión 2835/60 promovido por Antonio Gómez Rodríguez en contra de la
sentencia emitida por el Tribunal Unitario del Cuarto Circuito, confirmando
la resolución de primera instancia que le imponía tres años de prisión por
los delitos de disolución social, delitos contra la economía, ataques a las
vías generales de comunicación y resistencia de particulares.
Sede de la Suprema Corte en la Casa número 42 de la Avenida Juárez.
La Séptima Época
En el año de 1968 nuevamente se realizaron importantes reformas a la
Constitución y a la Ley de Amparo, por los mismos motivos que originaron a
la reforma del año de 1951: superar el rezago en la resolución de los
asuntos, lograr procedimientos más breves y sencillos en la tramitación de
los juicios de amparo y de ese modo, hacer efectiva la meta de una
justicia pronta y expedita en la jurisdicción federal.
La reforma de 1968 resulta muy importante y trascendente para la
interpretación constitucional pues otorgó competencia a los Tribunales
Colegiados de Circuito para integrar jurisprudencia, así como para
conocer de amparos directos, marcando la terminación de la Sexta Época
y el inicio de la Séptima.
En un principio, la Séptima Época agrupaba las tesis y resoluciones relativas
a cada mes. Sin embargo, los volúmenes 91 a 228 reúnen tanto las
correspondientes a un semestre como a un año. Dichos volúmenes están
compuestos por siete partes editadas en cuadernos por separado. La
primera parte recopila lo concerniente al Tribunal Pleno; las partes segunda
a quinta lo relacionado con las Salas numerarias; la sexta, lo referente a los
Tribunales Colegiados de Circuito y, la séptima, lo perteneciente a la Sala
Auxiliar.
Esta
época
se
compone
por
doscientos
veintiocho
volúmenes,
identificados con cifras arábigas, que recogen las tesis y resoluciones
emitidas por la Suprema Corte de Justicia (Pleno, Salas numerarias y Sala
Auxiliar, en su segunda etapa de funcionamiento) y por los Tribunales
Colegiados de Circuito, de enero de 1969 al 14 de enero de 1988.
En este periodo, hubo adelantos técnicos que facilitaron la compilación de
la jurisprudencia y la elaboración del Semanario, de ahí que su consulta se
volviera más accesible para estudiantes, investigadores y litigantes.
Un caso relevante publicado en el Semanario fue el Amparo Directo en
Revisión 4300/78 interpuesto por Manuel Humberto Guzmán Salazar. En este
asunto, la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
determinó que una mujer casada tiene el derecho a solicitar alimentos.
La Octava Época.
La Octava Época inició el 15 de enero de 1988, en virtud de la reforma de
ese año a la Constitución, la Ley de Amparo y la Ley Orgánica del Poder
Judicial de la Federación.
Las transformaciones constitucionales y legales pretendían, en principio,
abatir la necesidad de control
de la legalidad y custodia de la
supremacía constitucional por la Suprema Corte; asimismo resultaba
indispensable disminuir el volumen de asuntos que ingresaban a la misma.
En consecuencia, se otorgó a los Tribunales Colegiados de Circuito toda la
competencia para resolver el amparo directo en su integridad, dejando a
la SCJN completamente dedicada a la interpretación definitiva de la
Constitución.
El inicio de esta Época fue decretada por Acuerdos del Tribunal Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de 4 de febrero, 11 de
agosto y 13 de diciembre de 1988, lo que produjo una reestructuración de
las dependencias de la SCJN encargadas de la compilación y difusión de
la jurisprudencia y tesis aisladas del PJF.
Al final de la Séptima Época e inicio de la Octava se mantuvo intacto el
Semanario Judicial adicionando la publicación de las ejecutorias dictadas
a partir del 15 de enero de 1988. Los tomos publicados se identificarían
con números romanos, contenían las tesis, y en su caso, las ejecutorias
correspondientes a un semestre. Cada tomo se integraba por dos
apartados.
La primera parte se refiere a la Suprema Corte, dividido en siete secciones:
Pleno, Salas Numerarias (4), Sala Auxiliar (cada sección incluye cuatro
índices: Temático-alfabético, onomástico, tesis de jurisprudencia y votos
particulares) y Varios. La séptima sección (Varios) comprende los acuerdos
del Tribunal Pleno en el lapso respectivo. Cuenta con dos apéndices: uno
de tesis de jurisprudencia y otro de tesis anteriores que no se publicaron en
el volumen correspondiente, por no haberse recibido oportunamente.
La segunda parte contiene las tesis establecidas por los Tribunales
Colegiados de Circuito, cuenta con los dos agregados y los cuatro índices
mencionados. Hasta el tomo VI, el material correspondiente a la Octava
Época se publicó en tomos que cubren un semestre. A partir del tomo VII,
la publicación apareció mensualmente.
De igual manera a partir del tomo VII se publicó un apartado que contiene
regularmente los siguientes Índices: Temático Alfabético, Onomástico, de
Resoluciones, de Ejecutorias que integran Jurisprudencia, de Votos
Particulares del Pleno y Salas y de Acuerdos del H. Tribunal en Pleno, así
como Temático Alfabético, de Ejecutorias que integran Jurisprudencia,
Onomástico y de Votos Particulares de los Tribunales Colegiados de
Circuito.
La siguiente tesis jurisprudencial relevante fue publicada en el Semanario
Judicial localizable en la página 39 del tomo VIII, en noviembre de 1991:
REVISION EN AMPARO DIRECTO. LA INTERPRETACION DIRECTA DE UN
PRECEPTO CONSTITUCIONAL, COMO SUPUESTO DE PROCEDENCIA, EXISTE
CUANDO A TRAVES DE ELLA SE DETERMINAN EL SENTIDO Y EL ALCANCE
JURIDICOS DE LA NORMA CONSTITUCIONAL SOBRE LA BASE DE UN ANALISIS
GRAMATICAL, HISTORICO, LOGICO O SISTEMATICO.
Para determinar si en la sentencia de un juicio de amparo directo se
efectúa la interpretación directa de un precepto constitucional, no basta
que el Tribunal Colegiado de Circuito lo invoque o lo aplique en su
sentencia, sino que es necesario que dicho Tribunal desentrañe y explique
el contenido de la norma constitucional, determinando su sentido y
alcance con base en un análisis gramatical, histórico, lógico o sistemático.
Por
consiguiente,
si
la
sentencia
recurrida
no
contiene
ninguna
interpretación en estos términos, no se da el presupuesto necesario para la
procedencia del recurso de revisión en el amparo directo.
La Novena Época.
A finales de la década de los 80´s, la Suprema Corte de Justicia de la
Nación
desempeñaba
funciones
que
en
su
mayoría
estuvieron
caracterizadas por ser de carácter administrativo, lo que motivó a buscar
el resurgimiento de su naturaleza jurisdiccional.
Con base en lo anterior, al iniciar su mandato como Presidente de la
República, Ernesto Zedillo envió al Congreso de la Unión una iniciativa de
reforma a varios preceptos constitucionales, misma que fue aprobada el
31 de diciembre de 1994.
Dicha reforma buscaba transformar de manera integral el sistema de
impartición de justicia en, al menos, dos aspectos: por un lado, pretendió
consolidar a la Suprema Corte como Tribunal Constitucional al otorgarle
nuevas atribuciones para declarar la invalidez de normas generales a
través
de
la
Controversia
Constitucional
y
las
Acciones
de
Inconstitucionalidad y así definir su ámbito en la interpretación directa de
la Constitución.
Por el otro, se creó un nuevo órgano administrativo, de vigilancia y
disciplina del Poder Judicial de la Federación, denominado Consejo de la
Judicatura Federal, el cual absorbió la carga de administración que
agobiaba al Alto Tribunal.
El Tribunal Pleno de la Suprema Corte, por Acuerdo 5/1995 de 13 de marzo
de 1995, estableció que la Novena Época del Semanario Judicial de la
Federación iniciaría el día 4 de febrero de 1995.
La publicación del Semanario Judicial se conjuntó con su Gaceta, la cual
fue creada con motivo de la reforma a la Ley de Amparo del 5 de enero
de 1988.
Ese hecho ocasionó que en una sola publicación estén contenidas las tesis
de jurisprudencia y las tesis aisladas emitidas por el Pleno, las Salas y los
Tribunales Colegiados de Circuito; en su caso, el texto de las sentencias o
un fragmento de su parte considerativa cuando se ordene su publicación.
Cuando se crea una jurisprudencia por reiteración, se publica el texto de
una de las ejecutorias que la originaron; cuando la jurisprudencia es
producto de una contradicción de tesis, se publican aquellas ejecutorias
que la motivaron; del mismo modo, son publicadas aquellas sentencias
respecto de las cuales se formó voto particular, el cual también se incluye.
Asimismo, se publican los acuerdos generales del Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal.
La siguiente tesis, a pesar de ser aislada, es muestra clara de la importancia
que fueron adquiriendo los tratados internacionales para las decisiones
judiciales:
Registro No. 172650
Localización:
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
XXV, Abril de 2007
Página: 6
Tesis: P. IX/2007
Tesis Aislada
Materia(s): Constitucional
TRATADOS INTERNACIONALES. SON PARTE INTEGRANTE DE LA LEY SUPREMA
DE LA UNIÓN Y SE UBICAN JERÁRQUICAMENTE POR ENCIMA DE LAS LEYES
GENERALES, FEDERALES Y LOCALES. INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 133
CONSTITUCIONAL.
La interpretación sistemática del artículo 133 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos permite identificar la existencia de un orden
jurídico superior, de carácter nacional, integrado por la Constitución
Federal, los tratados internacionales y las leyes generales. Asimismo, a partir
de dicha interpretación, armonizada con los principios de derecho
internacional dispersos en el texto constitucional, así como con las normas
y premisas fundamentales de esa rama del derecho, se concluye que los
tratados internacionales se ubican jerárquicamente abajo de la
Constitución Federal y por encima de las leyes generales, federales y
locales, en la medida en que el Estado Mexicano al suscribirlos, de
conformidad con lo dispuesto en la Convención de Viena Sobre el
Derecho de los Tratados entre los Estados y Organizaciones Internacionales
o entre Organizaciones Internacionales y, además, atendiendo al principio
fundamental de derecho internacional consuetudinario "pacta sunt
servanda", contrae libremente obligaciones frente a la comunidad
internacional que no pueden ser desconocidas invocando normas de
derecho interno y cuyo incumplimiento supone, por lo demás, una
responsabilidad de carácter internacional.
La Décima Época.
A lo largo de esta reseña histórica se trató de mostrar la evolución del
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta desde 1870 hasta el día
de hoy, lo cual permite, en cierto sentido, reeditar la Historia de México a
partir de otros ojos y otras voces.
No es coincidencia, por ejemplo, que el más importante medio de
comunicación
de
la
Judicatura
federal
se
origine
junto
con
el
restablecimiento de la República.
El Semanario ha visto escrita en sus páginas criterios y resoluciones que han
forjado la Nación. Hoy es momento de escribir una más, una que fijará la
consolidación del Poder Judicial de la Federación, desde una perspectiva
de protección a los derechos humanos de las personas.
La Décima Época se origina con motivo de la publicación de dos reformas
constitucionales trascendentales: una en materia del Juicio de Amparo y la
otra en materia de Derechos Humanos. Leídas en
conjunto, ambas
reformas constitucionales nos obligan a la SCJN a reconstruir los criterios,
velando por el respeto a los derechos fundamentales de todos.
De acuerdo a lo anterior, la Décima Época del Semanario Judicial de la
Federación se iniciará con la publicación de la jurisprudencia del Pleno y
de las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como de los
Tribunales Colegiados de Circuito, derivada de las sentencias dictadas a
partir del cuatro de octubre de dos mil once, de los votos relacionados con
éstas, de las tesis respectivas y de las diversas sentencias emitidas a partir
de esa fecha, que expresamente acuerden los referidos órganos
jurisdiccionales mencionados.
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