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El juez de La Parada recibió a CARETAS en calzoncillos y explicó

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El juez de La Parada recibió a CARETAS en calzoncillos y explicó
El magistrado
Malzon Urbina
y su esposa,
Cecilia Nunura,
el día de su
boda, el 20 de
setiembre de
1980. En 1998
inauguraron
una cevichería
a la que
bautizaron
como “Orgasmo
Marino”.
A Malzon Quitao
El juez de La Parada recibió a
CARETAS en calzoncillos y
explicó la locura que inspiró
su foto de bodas. Ahora tiene
que explicar la de su fallo.
Foto:
GILMAR PÉREZ
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FOTO: JAVIER ZAPATA
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PAÑOS MENORES, FALLOS MAYORES
El magistrado estaba en
calzoncillos cuando recibió al
reportero Eduardo García de
CARETAS en su vivienda, el
lunes último.
“Hace mucho calor”, justificó, y
pidió unos minutos para ponerse
“a tono”.
Mientras se cambiaba aprovechó
un momento para descansar y
se quedó dormido. Sus ronquidos
retumbaban en todo el inmueble.
Su pequeña nieta tuvo que
despertarlo para recordarle que
un par de periodistas lo esperaba
en la sala.
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CARETAS / ABRIL 11, 2013
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Q
mentirosas y malintencionadas
para hacerse de un bien atentando
contra el pueblo”.
Niega que se haya reunido con
una comerciante de La Parada
en un restaurante de La Victoria.
Asegura que era su hija a la que
acompañó para tomar “una leche
de tigre”.
Anuncia que este jueves 11, si
no se acata su fallo, denunciará
a los alcaldes de Lima y La
Victoria, Susana Villarán y
Alberto Sánchez Aizcorbe.
No se arrepiente de su
sentencia. Le extraña, eso sí, que
lo critiquen tanto. Ni él ni su
esposa, que se dedica a la asesoría
espiritual y la lectura del tarot,
adivinaron lo que ocurriría.
Alcalde de La Victoria apeló el fallo.
Mientras se cambiaba
para la entrevista,
Urbina aprovechó un
momento para reposar
y se quedó dormido.
–“Ahí bajo”, anunció.
Pese a que en el propio Poder
Judicial lo critican por declarar
fundado un hábeas corpus a favor
de los comerciantes de La Parada,
dice que a él solo le importa lo que
le diga la gente.
Y por las calles de La Victoria,
asegura, lo llaman el “Doctor del
Pueblo”.
Vuelve a reír.
El titular de la 56a Sala
Penal de Lima es ayacuchano de
nacimiento. Sostiene que quiso ser
juez desde que tenía seis años.
Cuando se le pregunta por
qué cita a Sancho Panza en sus
sentencias, dice que su mención
“devela intenciones de personas
El fallo de Urbina fue apelado
tanto por la comuna limeña como
por el Ministerio del Interior y la
alcaldía de La Victoria.
Sánchez Aizcorbe interpuso una
acción de amparo para evitar que
se ejecute la sentencia y concretó
un acuerdo con el concejo limeño,
el viernes 5, para que la comuna
metropolitana invierta S/. 7.27
millones en la construcción de 15
muros de contención en los cerros
El Pino y San Cosme.
Susana Villarán reenganchó
al traslado a los casi 2,000
comerciantes de productos
perecibles apostados en las Av. 28
de Julio, Nicolás Ayllón y las calles
aledañas. La llamada ‘Paradita’.
Todos ellos pasarían en julio a
la ‘Tierra Prometida’, un espacio
de 4.8 hectáreas ubicado al costado
del mercado mayorista de Santa
Anita. En conjunto mueven casi
200 toneladas diarias y funcionan
como intermediarios entre
productores y supermercados o
mercados distritales.
Y aunque en La Parada
tienen de su lado al regidor
accesitario David Arias, llevado
por Fuerza Social, la directiva
de Villarán ha sido clara: “lo
tenemos que dejar solo”.
Toda una locura.
Q
FOTO: GILMAR PÉREZ
UN FRENTE COMÚN
Unos 500 minoristas se resisten a dejar La Parada. Abajo, la Alcaldesa y el revocado teniente alcalde, Eduardo Zegarra.
FOTO: VÍCTOR CH. VARGAS
OMO si fuera ayer, el juez
superior Malzon Urbina La
Torre, 62, contempla risueño
la fotografía del día de su boda.
La imagen viste una de las
paredes de su casa en Santa Beatriz.
Los recién casados con los
trajes de boda cambiados: el
novio, con el poblado bigote de
charro que llevó por años, luce
el impecable vestido blanco y el
sombrero de lazos de la novia.
Su esposa, Cecilia Nunura,
exhibe alegre el elegante frac y la
corbata michi del esposo.
Aún hoy, 33 años después, la
fotografía le hace reír.
“Es una locura, ¿no?”, se
pregunta el magistrado. “Sí, pues.
Queríamos dejarle una anécdota a
nuestros hijos”.
La locura, reflexiona Urbina,
acompaña su vida como una suerte
de permanente terapia contra el
aburrimiento y el estrés.
Esa misma locura, dice el juez,
lo impulsó a bautizar la cebichería
inaugurada con su esposa en 1998
como “Orgasmo Marino”.
“Quería llamarla Orgasmo
Culinario, pero ese ya es otro tipo
de orgasmo, ¿no?”, dice y suelta
una carcajada.
“El sentido del humor nunca
debe faltar”, añade.
Pero ahora se enfada cuando le
dicen que su sentencia en el caso La
Parada prolonga esa constante y es,
en efecto, una verdadera locura.
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