...

ARTÍCULO ESPECIAL Problemas del lenguaje médico

by user

on
Category: Documents
1

views

Report

Comments

Transcript

ARTÍCULO ESPECIAL Problemas del lenguaje médico
ARTÍCULO ESPECIAL
Aleixandre Benavent R, Amador Iscla A
Papeles Médicos 2001;10(3):144-149
Problemas del lenguaje médico actual (I)
Extranjerismos y falsos amigos
R. Aleixandre Benavent*, A. Amador Iscla**
*Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero (Universitat de València-CSIC),
**Direcció General de Salut Pública. Conselleria de Sanitat i Consum. Generalitat Valenciana
Correspondencia
Rafael Aleixandre Benavent
Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero
Facultad de Medicina de Valencia
Avda. Blasco Ibáñez, 17
46010 Valencia
E-mail: rafael.aleixandre @uv.es
Introducción
Tradicionalmente, la corrección del lenguaje médico ha
sido uno de los parámetros para medir la calidad de los textos
científicos. El lenguaje médico, como todo lenguaje científico,
debe caracterizarse por su precisión y rigor1, es decir, debe
tener claramente definido el significado y connotación de todos
los signos y palabras que utiliza para evitar cualquier confusión
y lograr una comunicación universal2,3. Sin embargo, en la comunicación médica se producen numerosas incorrecciones que
provocan una pérdida de precisión y claridad de los mensajes
transmitidos y ponen en peligro la investigación y la educación
en este campo. El factor que más se señala como causante de
este problema es la actual hegemonía del inglés en todos los
campos científicos, que está plagando el lenguaje médico español de numerosas incorrecciones, sobre todo de extranjerismos
y defectos en la traducción por falsos amigos. Otros motivos
hay que buscarlos en la insuficiente formación preuniversitaria y
universitaria en estos temas y en la escasez de tiempo de los
profesionales de la salud para enriquecerse con literatura no
profesional4.
A pesar de que algunos autores opinan desde posturas
acríticas que lo importante es que se entienda lo que se quiere
decir y que no vale la pena perder tiempo cuidando la forma, se
extiende la idea de que es esencial cuidar el lenguaje y de que
ambas cualidades, calidad científica y corrección formal, están
íntimamente ligadas. Así lo demuestra el hecho de que algunas
revistas, como Medicina Clínica, mantengan una línea editorial
activa en defensa de la precisión terminológica y la corrección
lingüística, a través de editoriales, artículos especiales y cartas
al director. Otras han introducido secciones especiales como,
por ejemplo, la de “Lenguaje y dermatología” de la revista Actas Dermosifiliográficas, o la que bajo el título “Mejoremos la
escritura científica” presenta Ciencia Pharmaceutica.
El objetivo de este trabajo, que se presentará en varias
entregas, es analizar el estado de la cuestión sobre los problemas que presenta el lenguaje médico, a partir del análisis de
los artículos publicados en revistas médicas españolas en los
últimos siete años, así como proporcionar una bibliografía exhaustiva y apuntar algunas soluciones.
144
Para lograr este objetivo se han analizado los artículos
sobre lenguaje y terminología médica incluidos en Documentación Médica Española durante el período 1994-2000. La amplia cobertura del repertorio (en 1997 se incluyeron artículos
procedentes de 211 revistas, frente a las a 138 del Índice
Médico Español y las 32 de MEDLINE) y el método de identificación y selección empleado en su elaboración, en el que los
analistas revisan los títulos, resúmenes y, si es necesario, el
texto de los artículos, garantizan la exhaustividad de la bibliografía obtenida. Además, se incluyen otros tipos documentales
a menudo excluidos en otras fuentes como editoriales, cartas al
director, artículos de secciones especiales y notas, vehículos de
expresión utilizados habitualmente en trabajos de esta naturaleza. No obstante, para evitar posibles lagunas en la cobertura
se consultaron también las bases de datos IME y MEDLINE.
Durante los siete años analizados se obtuvieron 130 artículos sobre lenguaje y terminología médica. Los principales problemas tratados se refieren al uso de extranjerismos, sobre todo
anglicismos, tanto terminológicos como sintácticos, defectos
de traducción del inglés y falsos amigos, abuso de las abreviaciones, problemas derivados de las sinonimias, uso exagerado
de epónimos, solecismos, pleonasmos, abuso del gerundio y del
verbo hacer, problemas de género gramatical, acentuación, traducción de nombres propios y sinécdoques.
Extranjerismos y falsos amigos por traducción errónea
Los extranjerismos son palabras que tiene su origen en una
lengua extranjera. El término también se utiliza para referirse al
empleo de barbarismos procedentes de otras lenguas, ya sean
voces, frases o giros3,5-7.
Como es sabido, el castellano ha ido acumulando a lo
largo de siglos numerosos términos procedentes de otros idiomas, fundamentalmente del árabe, griego, francés, alemán e
inglés. De acuerdo con Ordóñez Gallego, el porcentaje de palabras de procedencia latina se estima en un 73% y el 27%
restante de otras lenguas diferentes al latín3. Sobre la etimología de los términos médicos, Navarro 8 presenta un recorrido
cronológico de los diversos idiomas de la medicina a través de
Papeles Médicos 2001;10(3):144-149
Problemas del lenguaje médico actual (I). Extranjerismos y falsos amigos
la historia. En la Edad Media y hasta el siglo XIX, el lenguaje
utilizado por los médicos era el latín. A partir de siglo XIX empezaron a utilizarse las lenguas vulgares derivadas de éste. Esto
ha motivado que el lenguaje médico tenga numerosos vocablos
de origen latino, griego, lenguas prerromanas, árabe e incluso
lenguas amerindias, así como procedentes del francés, inglés,
alemán, italiano, holandés, portugués, idiomas africanos y asiáticos. Por el contrario, el español no ha proporcionado muchos
vocablos al lenguaje médico internacional. Desde el siglo XVIII
hasta aproximadamente la década de los cincuenta el francés
fue la lengua que más influyó en el español, alcanzando su
punto culminante en la segunda mitad del siglo XIX. Por su
parte, la influencia del alemán en el español ha sido escasa y el
italiano, que fue uno de los idiomas que contribuyeron a la
riqueza del español desde el Renacimiento, actualmente tiene
una escasa influencia en el lenguaje médico internacional. En
la Tabla 1 se presentan varios ejemplos de vocablos actuales
junto a su idioma de procedencia.
Desde 1950 el inglés ha ido adquiriendo una importancia
creciente y en la actualidad es el idioma de mayor influencia
internacional. La mayor parte de los hallazgos de la medicina
en las últimas décadas se han publicado en inglés, lo que ha
traído como consecuencia que muchos términos deriven de él9,10.
Además, a lo largo del siglo XX se produjo un cambio de cultura
lingüística mundial. Durante la primera mitad, era frecuente
que los médicos conocieran varios idiomas, lo que les permitía
leer numerosos trabajos escritos en alemán, francés, italiano,
etc. Sin embargo, la situación actual ha cambiado y hoy existe
un predominio del monolingüismo anglófono. Si bien algunos
autores11 defienden el uso del inglés en textos científicos por su
concisión y brevedad, que contrasta con los circunloquios del
español, para Navarro el predominio del inglés no se debe a que
sea una lengua más adecuada para la comunicación médica,
sino que es consecuencia directa del predominio político, militar y económico de los Estados Unidos.
La influencia del inglés
Gutiérrez Rodilla12 sitúa la influencia del inglés sobre el
castellano en cuatro planos: el léxico-semántico, el sintáctico y
el ortográfico-fonético. En el plano léxico-semántico, la influencia del inglés puede dar lugar a los siguientes fenómenos: a. la
traducción directa del vocablo extranjero o “versión” sin traducción del término, como ocurre con screening y rash; b. que la
palabra inglesa tenga un solo significado pero la española no
(por ejemplo, medio o mitad se traduce en inglés por half,
medium, mean y average, según el caso; c. que se produzcan
préstamos homófonos y falsos amigos (por ejemplo, severe illnes
no puede traducirse por “enfermedad severa” sino por “enfermedad grave”).
En el plano sintáctico se producen numerosos abusos en
la utilización del gerundio (debido a la falta de recursos para
enlazar distintas partes del discurso), y de la voz pasiva. El idioma
castellano prefiere la voz activa a la pasiva, y en el caso de utilizar
la pasiva, la refleja (que comienza con la partícula se, como en la
oración “se confirmó el diagnóstico de leucemia”) sobre la
perifrástica (que se construye a partir del verbo ser como auxiliar
y el participio del verbo principal que expresa la acción: “una
radiografía de tórax fue realizada en cada paciente”)4.
Papeles Médicos 2001;10(3):144-149
En el plano ortográfico-fonético se producen diversas contaminaciones, como la que se da con el fonema “r “ vibrante
múltiple, que se escribe “r” al inicio de palabra y “rr “ cuando
es interior y entre vocales (por ejemplo, no es correcto
“radioresistencia”, sino “radiorresistencia”, y “chi cuadrado”
debe escribirse “ji al cuadrado”).
La aceptación de extranjerismos
Uno de los aspectos más importantes en este campo es
decidir cuándo debe aceptarse un extranjerismo y cuándo debe
rechazarse. En el lenguaje médico los neologismos, es decir,
las palabras o expresiones de reciente creación, son imprescindibles para designar las nuevas enfermedades, intervenciones
terapéuticas, estructuras orgánicas, mecanismos patogénicos,
etc., como, por ejemplo, “clonación”, “monitorización”, “potenciales evocados”, “sida”, etc. Para la admisión de un neologismo deberían tenerse en cuenta los siguientes requisitos:
necesidad (es decir, que el significado que queremos dar
al neologismo no esté representado ya por otra palabra o frase)
y eufonía (que el neologismo esté formado correctamente, de
acuerdo con las normas lingüísticas). En el lenguaje de las ciencias de la salud son frecuentes los neologismos formados con
prefijos y sufijos de origen griego acro, dis, mega, meta, para,
poli, algia, fagia, genia, megalia, patía, etc., (que han dado
lugar a los términos acrodinia, disnea, megacariocito, metabolismo, paranoia, poliuria, cefalalgia, aerofagia, patogenia, acromegalia, osteopatía, etc.) y los latinos pre, retro, infra, extra,
sub, aje, ancia, ura (que han servido para construir predictor,
retrofaríngeo, infrarrojos, extrapiramidal, subcutáneo, drenaje,
resonancia, contractura, etc.).
En la actualidad, muchos neologismos provienen del inglés3,5 y, en este contexto, Díaz Rojo13 propone una serie de
criterios para su aceptación. En primer lugar recuerda que la
norma ISO R/860 recomienda los préstamos formados por cultismos (del latín o del griego). En su opinión, podrían admitirse
los autorizados por obras lexicográficas o terminológicas. No
obstante, el hecho de que un término haya sido admitido no
implica necesariamente que sea de uso correcto como, por
ejemplo, “colesterina” y “chequearse”. Por el contrario, otros
de uso correcto y general no están admitidos en el Diccionario
de la Lengua, como “bilirrubina” e “hiperglucemia”. En el caso
de términos de fijación vacilante, es preferible la variante que
mejor se adapte al sistema de la lengua receptora. Por ejemplo, entre “diskette” y “disquet” (la última edición del DRAE
recoge “disquete”), o entre “complianza” y “compliancia”, preferiremos las segundas formas. Deberán admitirse los préstamos
que presentan serie derivativa, como “estrés”, “estresar” y
“estresado”, aunque existen casos en que se cumple esta condición pero el préstamo es innecesario, como “randomizar”,
“randomización” y “randomizado”. Rechazaremos los extranjerismos para los que la lengua receptora ya posee una palabra
propia; así, no diremos “nodal”, sino “ganglionar”. En ocasiones, el extranjerismo adquiere un significado nuevo o matiz diferente de la palabra castellana. En este caso se mantendrán
las dos formas, como “inhalar” y “esnifar”. A veces el extranjerismo se utiliza para mostrar un deseo de distinción social, afán
de notoriedad, estar a la moda o por puro eufemismo. Se rechazarán los extranjerismos que presenten dificultad de inte-
145
Aleixandre Benavent R, Amador Iscla A
gración gráfica, fonética o morfológica, como brainstorming, o
tormenta de ideas.
Cuando aparece un nuevo concepto, Gutiérrez Rodilla12
aporta, por su parte, varias soluciones: a. crear un neologismo
en inglés; b. aceptarlo en español tal cual o sustituirlo por otro
más adecuado; sin embargo, el problema es que cuando se
quiere actuar suele ser tarde y el préstamo ya ha prendido
(préstamo innecesario); c. una vez aceptado el préstamo debe
plantearse la cuestión de si se adapta a la grafía y fonética
española o se mantiene en su forma original inglesa.
Los términos autóctonos tienen la ventaja de resultar familiares, descriptivos, claros y fáciles de recordar, mientras que
los extranjerismos suelen carecer de estas características y,
además, pueden plantear problemas gramaticales al conjugarse o al formar géneros y números gramaticales (¿cuál es el
plural de test y relax?)6. Por otra parte, su incorporación no
debe ser anárquica sino consensuada, para evitar que cada región o grupo de influencia escoja diferentes términos para designar el mismo concepto12.
Sierra Valentí14 presenta algunos problemas en el lenguaje
dermatológico, como la utilización de “bulloso” en lugar de
“ampollar”, la utilización de anglicismos como patch-test en
lugar de “pruebas epicutáneas”, o de punch en lugar de “sacabocados”. Insiste en que el latín deberá usarse para identificar
especies vivas (bacterias, hongos, vegetales, animales, etc.) y
éstas no deben precederse de artículo ni usarse en plural. Existen numerosos vocablos inadecuados consagrados por el uso,
como “herpes” en “herpes circinado” (que no es una viriasis,
sino una micosis) y “verruga” en “verruga seborreica”. En la
Tabla 2 se presentan ejemplos de extranjerismos innecesarios
muy utilizados en el lenguaje médico.
la lengua”, expone la mala traducción de numerosas palabras
inglesas. En la misma sección, Segura28 indica que para ser
buen traductor se necesita conocer el campo que se traduce;
de lo contrario el lenguaje se plaga de anglicismos, galicismos
y falsos amigos. Presenta una tabla con errores de traducción y
aprovecha el contexto para exponer algunas diferencias entre el
español americano y el de España (por ejemplo, “computadora”
y “fluoroscopia” en nuestro país reciben el nombre de “ordenador” y “radioscopia”, respectivamente). Entre los defectos más
llamativos cita tanto el abuso como la no utilización del gerundio,
la personalización de verbos irregulares, el abuso de la voz pasiva y el “que” galicado.
Los defectos de traducción proceden, en ocasiones, de
los medios de comunicación. Un ejemplo reciente, producido a
propósito de las denuncias de UNSCOM sobre la posibilidad de
que Irak tenga en reserva como arma biológica el germen productor del carbunco, es la traducción que se suele hacer del
término inglés anthrax, traducido erróneamente al español por
ántrax29:
inglés
español
germen
anthrax
carbuncle
carbunco
ántrax
bacillus anthracis
staphylococcus aureus
Uno de los defectos de traducción del inglés más frecuentes se produce por seguir las construcciones sajonas que
yuxtaponen dos sustantivos (por ejemplo, heart failure). En castellano es necesario situar entre ellos una preposición (insuficiencia de corazón), o sustituir el segundo sustantivo por un
adjetivo (insuficiencia cardíaca). En la Tabla 4 se presentan
Los defectos de traducción por falsos amigos
Navarro15-19 ha publicado varios artículos con el título de
“palabras y expresiones de traducción engañosa” o falsos amigos, que se producen al traducir palabras que tienen una apariencia similar en otros idiomas y en castellano, pero cuyo su
significado es diferente. Como consecuencia, unas veces el texto queda sin sentido y, otras, el lector cree haber entendido un
concepto, cuando el autor expresó algo totalmente diferente.
En la revista Medicina Clínica se han publicado varias listas de
estos falsos amigos en inglés, francés y alemán, así como en la
Revista Española de Reumatología y en Actas Dermosifiliográficas. En el caso del francés predominan las palabras terminadas en -aje, aunque algunas se encuentran ya plenamente
incorporadas a nuestro lenguaje. Respecto al alemán, las
interferencias de este idioma son menos frecuentes que las del
inglés y francés debido a la lejanía geográfica, al escaso número de traducciones procedentes de este idioma y a que los traductores suelen tener una formación lingüística más sólida. Algunos ejemplos habituales de palabras inglesas, francesas y
alemanas de traducción engañosa se presentan en la Tabla 3.
Una serie de autores dedican breves comentarios a este
tipo de problemas de traducción de palabras concretas, como
Suñé Arbussà20,21 (respecto a la palabra “rango” y “estándar”),
Abreu Galán22 (respecto a booster y drug) y Muñoz23 (respecto
a drug y severe), Olivé24,25 y Varona26. Por su parte, Cano27, en
una sección de la Revista de Neurología titulada “El asedio de
146
Tabla 1. Ejemplos de términos procedentes de otros idiomas
Lenguas de origen
Vocablos actuales
Alemán
bismuto, bloqueo, cinc, cuarzo, estribo, éster, mastocito, vaselina
Árabe
álcali, alcohol, alquimia, azúcar, elixir, jarabe
Francés
bocio, chancro, debutar, drenaje, masaje, pipeta, reservorio,
tisular, viable
Griego
acné, afta, apoplejía, carcinoma, dermatología, diarrea, eritema, herpes, lepra, psicología, púrpura, síncope, síndrome
Hebreo
abad, fariseo, sábado
Holandés
droga, escorbuto, esprue
Idiomas africanos
kwashiorkor, mosca tse-tse, uabaína
Idiomas asiáticos
agar, beriberi, bezoar, kala-azar, tabú, tatuaje, té
Inglés
bypass, cóctel, comité, láser, escáner, shock
Italiano
batería, belladona, influenza, malaria, pelagra, petequia
Latín
absceso, célula, erupción, forúnculo, nevo, piel, tiña, uña,
verruga, virus
L. amerindias
cacao, cobaya, cumarina, guanina, ipecacuana
L. prerromanas
izquierda, pestaña, sabañón
Portugués
albinismo, fetichismo, sarpullido
Papeles Médicos 2001;10(3):144-149
Problemas del lenguaje médico actual (I). Extranjerismos y falsos amigos
Tabla 2. Ejemplos de extranjerismos de uso frecuente
Extranjerismo
Término propuesto
Extranjerismo
Término propuesto
Abstract
Addendum
Audits, auditación
Autólogo
By-pass
Clusters
Contraceptivo
Balance
Borderline
Buffer
Click
Core
Cribaje
Depleccionado
Dip
Distress
DNA
Despistaje
Dossier
Electroshock
Emergencia
Esnifar
Fatal
Feedback
Half life
Handicap
Hardware
Host
Inmunocomplejos
Kit
Lobar
Marketing
Resumen
apéndice, adenda
auditoría
Autógeno, autotrasplante
anastomosis quirúrgica, derivación
conglomerados, agregados
Anticonceptivo
Equilibrio
Limítrofe, intermedio, fronterizo
Amortiguador
Chasquido
Centro, núcleo, corazón
Cribado, selección
Mermado, desprovisto, empobrecido
Bache, bajón
Angustia, sufrimiento, malestar, tensión
ADN (no existe consenso)
Selección, detección
Expediente, informe
Electrochoque o choque eléctrico
Urgencia
Aunque admitido, se prefiere inhalar
Mortal
Retroalimentación
Se prefiere semivida a vida media
Obstáculo, desventaja, minusvalía, impedimento, dificultad
Equipo informático, soporte físico
Anfitrión, huésped, servidor
Complejos inmunes
Equipo, juego (de reactivos, por ejemplo)
Lobular
Mercadotecnia
Nodal
Output
Password
Planning
Pool
Randomizado
Rango (rank)
Ranking
Rash
Rate
Ratio
Relax
Rol
Score
Screening
Severo
Shock
Shunt
Software
Spray/espray
Staff
Stand
Standard
Stress
Surmenage
Tags
Test
Tisular
Training
Trazas
Versus
Workshop
Ganglionar
Gasto
Contraseña
Planificación, programa
Mezcla, unión, conjunto, grupo, remanso, reserva
Aleatorio
Intervalo, amplitud, recorrido, límites
Clasificación, lista, categoría, posición
Exantema, erupción cutánea
Tasa
Razón, proporción
Relajación, distensión, descanso
Papel, cometido, función
Índice
Cribado, selección, detección sistemática
Serio, grave
Choque
Derivación, cortocircuito, comunicación, anastomosis
Soporte lógico, programa informático
Aerosol, atomizador, pulverizador
Plantilla, personal, equipo técnico
Pabellón, puesto, caseta
Estándar (admitido)
Estrés, tensión, esfuerzo, agresión
Sobrefatiga
Etiquetas
Prueba, examen, análisis, ensayo, experimento
Hístico
Adiestramiento, entrenamiento, perfeccionamiento
Indicios
Contra, frente a
Seminario, reunión de trabajo, taller de trabajo
algunos ejemplos de defectos de traducción en este tipo de
construcciones30.
También se producen numerosas traducciones del inglés
de anglolatinismos innecesarios como córtex por corteza,
simposium por simposio, tinnitus por acúfenos y versus31. El
uso inadecuado de versus está muy extendido y en español significa “hacia”, pero la traducción correcta del inglés es “frente
a”, “contra”, “comparado con” (por lo tanto, la frease clinical
study of rifampim versus placebo debe traducirse por “estudio
clínico de la rifampicina comparada con placebo”)32.
Algunos casos muy comunes: “evidencia científica”,
“enfermo puntual”, “resultados dramáticos”, “revisiones
rutinarias”, etc.
Miguel García33, a propósito del auge que está teniendo
el concepto de “evidencia científica” y la “medicina basada en
la evidencia” presenta la definición de “evidencia” como la
“certeza clara y manifiesta y tan perceptible de una cosa que
Papeles Médicos 2001;10(3):144-149
nadie puede racionalmente dudar de ella”. En su opinión, el
adjetivo “científica” se utiliza para reforzar esta evidencia pero
la contradice, pues lo científico nunca será, por definición,
evidente. En este contexto, otros autores34 indican que de nuevo
se ha producido una traducción engañosa o falso amigo del
término inglés evidence, ya que evidence significa prueba,
hallazgo, y tiene un matiz objetivo, mientras que la traducción
que de este término se ha hecho al español tiene un matiz
subjetivo y significa algo que no precisa demostración, desde
el punto de vista de quien habla. Propone que sería mejor
utilizar “medicina basada en pruebas, demostraciones o experiencias”.
Otros casos muy frecuentes de falsos amigos35 se producen al traducir “enfermo puntual” cuando se refiere a un enfermo concreto, “resultados dramáticos” en lugar de importantes,
“pacientes programados” para referirse a que están preparados
para las intervenciones, “revisión rutinaria” o “pruebas de rutina”,
esta última traducida incorrectamente de routine procedures
147
Aleixandre Benavent R, Amador Iscla A
Tabla 3. Ejemplos de defectos de traducción por falsos amigos
Término en inglés
Falso amigo
Traducción correcta
actual, actually
application
bulla
condition
dramatic
actual, actualmente
aplicación
bulla
condición
dramático
pathology
protrusion
severe
patología
protrusión
severo
real, realmente
solicitud
ampolla, vesícula
estado, afección, enfermedad
impresionante, espectacular,
considerable
anatomía patológica
protuberancia, saliente
grave, intenso, fuerte
Término en francés
Falso amigo
Traducción correcta
bizarre
clampage
constipé
despistage
glande
oreille
tirage
ballon
cabinet
charlatan
collocation
bizarro
clampaje
constipado
despistaje
glande
oreja
tiraje
balón
cabina
charlatán
colocación
extraño, raro
pinzamiento
estreñido
cribado
glándula
oído, oreja
depresión respiratoria
globo
consultorio, consulta
curandero, sacamuelas
clasificación
Término en alemán
Falso amigo
Traducción correcta
abusus
alt
ambulanz
balance
dose
herba
hypertonie
labor
sodomie
abuso
alto
ambulancia
balance
dosis
hierba
hipertonía
labor
sodomía
toxicomanía, drogadicción
anciano, viejo, antiguo
ambulatorio
equilibrio
caja
plantas medicinales
hipertensión arterial
laboratorio
bestialismo, zoofilia
Tabla 4. Ejemplos de defectos de traducción
por mala construcción de la frase
Incorrecto
Correcto
Depresión postparto
Depresión puerperal
Estudio caso-control
Estudio de casos y controles
Vacuna antihepatitis
Vacuna antihepática o contra la hepatitis
Variabilidad intraanálisis
Variabilidad intraanalítica
Carcinoma de células pequeñas
Carcinoma microcítico
Infección VIH
Infección por el VIH
Comité ético
Comité de ética
Experimentos animales
Experimentos con animales
Cromatografía líquida
Cromatografía en fase líquida
148
cuando se quiere dar a entender que no son pruebas rutinarias
sino sistemáticas, reglamentadas y establecidas6,16,36. También
es más apropiado traducir to suggest por denotar, apuntar o
indicar que por sugerir37; patología o patogénesis para referirse
a patogenia; patofisiología por fisiopatología38.
Un caso muy frecuente de falso amigo se produce con
la traducción de severe, adjetivo inglés que no corresponde a
nuestro “severo”, que en español significa “serio” o “riguroso”
y sirve únicamente para calificar el carácter de una persona.
En muchos textos médicos se utiliza en el sentido de “grave”,
pero en otros debería traducirse por “intenso” o “fuerte”, según el contexto (por ejemplo, severe dysnoea no deberá
traducirse por disnea severa, sino intensa y he sustained a
severe blow on the head se traducirá por “recibió un fuerte
golpe en la cabeza”30.
La denominación de los lugares geográficos y la traducción
de nombres propios
Sánchez Jus39 y Navarro40 establecen un debate en torno a
la conveniencia o no de utilizar topónimos traducidos. La traducción deberá llevarse a cabo cuando: a. el nombre original no
está escrito en caracteres latinos; b. aquellos que ya tienen una
forma consagrada históricamente. También se señala que es
obligado utilizar el nombre castellano de las ciudades en las
referencias bibliográficas. Por lo tanto, es erróneo escribir
London, USA, Geneva, Texas, The Hague, Hawaii, etc. Como
ventajas de la traducción se indica que ésta facilita la formación de gentilicios. Por ejemplo, de Austria es fácil formar austríaco, pero de Österreich resulta difícil. Por otra parte se plantea el problema de que el castellano no es la única lengua en la
que se puede expresar el nombre de una ciudad (¿Alicante o
Alacant?).
Respecto a los nombres propios de personas, se suele
admitir que únicamente es necesario traducirlos cuando se trata de personajes famosos antiguos, como Galeno (en vez de
Galenus) o Falopio (en lugar de Fallopius). Los nombres extranjeros escritos con el alfabeto latino conservan su grafía original,
y los escritos en caracteres chinos, cirílico, árabe, griego y
hebreo deben transcribirse al alfabeto latino y adaptarse
fonéticamente a cada idioma31,41.
Bibliografía
1. López Piñero JM, Terrada ML. Introducción a la terminología
médica. Barcelona: Salvat, 1990.
2. Ordóñez Gallego A, García Girón C. Diversos aspectos del lenguaje médico (los modismos al uso). Med Clin (Barc) 1988;
90:419-21.
3. Ordóñez Gallego A. Lenguaje médico. Modismos, tópicos y curiosidades. Madrid: Editorial Noesis, 1994.
4. Vilar Sánchez E, Vilar Checa E. ¿Por qué lo llaman literatura?
Vicios y defectos del lenguaje en ginecología. Prog Obstet Ginecol
2000;43:499-504.
5. Martínez de Soussa, J. Diccionario de redacción y estilo. Madrid: Ediciones Pirámide, 1993.
Papeles Médicos 2001;10(3):144-149
Problemas del lenguaje médico actual (I). Extranjerismos y falsos amigos
6. Aleixandre, Porcel A, Agulló A, Marset S. Vicios del lenguaje
médico (I). Extranjerismos y acrónimos. Aten Primaria
1995;15(2):113-8.
23. Muñoz F. Anglicismos médicos: comentarios del escritor Enrique Badosa sobre “severidad” y “gravedad”. Arch Pediatr (Barc)
1995;46:108.
7. Aleixandre Benavent R, Amador Iscla A. Vicios del lenguaje y
defectos del estilo científico en las comunicaciones del IV Congreso Nacional de Documentación Médica. Pap Med 1997;6(3):
5-13.
24. Olivé A. Palabras francesas de traducción engañosa en medicina. Med Clin (Barc) 1997;108:637-8.
8. Navarro FA. La lepra indeterminada: una traducción de ida y
vuelta. (castellano-inglés-castellano). Actas Dermosifiliogr
1996;87:204-7.
26. Varona L, Ruiz J. Traducción correcta de un anglicismo. Med
Clin (Barc) 1997;108:439.
9. Timo-Iaria C. La catástrofe del monolingüismo anglófono. Actas Dermosifiliogr 1998;89(10);566-7.
10. Navarro FA. La catástrofe del monolingüismo anglófono. Respuesta. Actas Dermosifiliogr 1998;89(10);567-70.
25. Olivé A. Pulmón encogido o colapsado: esa es la cuestión. Med
Clin (Barc) 1996;107:39.
27. Cano JR, Catalán B. El asedio de la lengua española. Rev Neurol
1997;25:2079-80.
28. Segura J. El asedio de la lengua española en las Ciencias Médicas. Rev Neurol 1997;25:122-5.
11. San-Blas G. Lingua franca vs idiomas locales en la Revista
Iberoamericana de Micología. Rev Iberoam Micol 1998;19:170.
29. Martínez Marín MI, De la Fuente Madero JL. El lenguaje científico en los medios de comunicación general. Aten Primaria 1998;
22(4):264.
12. Gutiérrez Rodilla BM. La influencia del inglés sobre nuestro
lenguaje médico. Med Clin (Barc) 1997;108:307-13.
30. Navarro FA. Lenguaje y Dermatología. Actas Dermosifiliogr
2000;91:109-11.
13. Díaz Rojo JA. ¿Qué hacer con los extranjerismos lingüísticos?
Med Clin (Barc) 1995;104:278-9.
31. Navarro FA. Lenguaje y Dermatología. Actas Dermosifiliogr
2000;91:175-8.
14. Sierra Valentí X. El dermatólogo y el lenguaje. Piel 1995;10:
167-9.
32. Roa Luzuriaga JM. Urología y gramática. Arch Esp Urol 1999;52
(3):200.
15. Navarro FA, Hernández F. Palabras de traducción engañosa en
el inglés médico. Med Clin (Barc) 1992;99:575-80.
33. Miguel García F, Echevarría M, Poza E. Evidencia científica versus estado actual de la cuestión. Aten Primaria 1997;20(8):
454-6.
16. Navarro FA, Hernández F. Nuevo listado de palabras de traducción engañosa en el inglés médico. Med Clin (Barc) 1994;102:
142-9.
34. Gálvez Ibáñez M. Contra la sacralización de “la evidencia”. Aten
Primaria 1997;20(9):521-2.
17. Navarro FA. Tercer listado de palabras de traducción engañosa
en el inglés médico. Med Clin (Barc) 1995;105:504-14.
35. Locutura J. ¿Infectología o infecciología? Una modesta proposición. Enferm Infecc Microbiol Clin 1998;16(2):98.
18. Navarro FA. Palabras francesas de traducción engañosa en medicina. Med Clin (Barc) 1996;106:417-26.
36. Liaño H. El lenguaje de los médicos. Neurología 1990;5:75-7.
19. Navarro FA. Palabras alemanas de traducción engañosa en
medicina. Med Clin (Barc) 1996;106:537-44.
20. Suñé Arbussà JM. Mejoremos la terminología en la escritura
científica: El vocablo “rango”. Cienc Pharm 1994;4:103-4.
21. Suñé Arbussà JM. Mejoremos la escritura científica. El término
estándar y sus derivados. Cienc Pharm 1995;5:296.
22. Abreu Galán MA, García Bueno MJ. Efecto booster o efecto empuje: mejor un anglicismo que una traducción confusa. Med
Clin (Barc) 1995;105:799.
Papeles Médicos 2001;10(3):144-149
37. Hernández F. A vueltas con el lenguaje médico. Med Clin (Barc)
2000;114(20):794.
38. Baños JE, Guardiola E. Las patologías del dolor. Dolor 1999;14:
221-2.
39. Sánchez Yus E. ¿Deben traducirse los topónimos? Med Clin
(Barc) 1997;108:156.
40. Navarro FA. ¿Deben traducirse los topónimos? (contestación).
Med Clin (Barc) 1997;108:156-7.
41. Navarro FA. Apellidos a la inglesa. Med Clin (Barc) 1999;112:
316-7.
149
Fly UP