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poesía para negar ideas manidas

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poesía para negar ideas manidas
48-49 PENSAMIENTO MAURO_52-53 CINE.qxd 04/02/16 18:29 Página 48
DE LA CULTURA Y LA CIENCIA / LIBROS
POESÍA PARA NEGAR
IDEAS MANIDAS
Por Mauro Armiño
mientras los menos frenéticos ocupaban la
plaine, el llano en el que aquí se asientan
o son nada divertidos los ma- ahora socialistas y populares. Ése fue el orichadianos acontecimientos gen del nombre del grupo, aunque división
consuetudinarios que aconte- y nombre tienen siglos de vida en los libros;
cen en la rúa, pero sí los que si el lector se digna buscar en Internet una de
organizan la casta y la canalla, a cuál más las Vidas Paralelas de Plutarco, la de Solón,
estrafalario para “risión” del personal que verá que “todo está dicho, y se llega demadejó de creer en el cielo y en el infierno. Sólo existe éste último, y no se sabe por qué la
literatura y el cine castigan siempre a los malos, cuando, desde inmemoriales tiempos,
son los malos los que rigen el mundo. Los
nuevos “representantes” del pueblo no nos
hacen pensar, por suerte, con sus ideas, si
las tuvieren dejando a un lado eslóganes
electorales; nos entretienen con sus peleas
de corral y ofrecen pasto al chascarrillo y la
ocurrencia. Enzarzados como
estábamos en si las rastas y los
piojos, en si el bebé o no bebé de la diputada Bescansa, y
un largo etcétera, no he visto
que se haya fijado nadie en una
alusión de Pablo Iglesias en medio del batiburrillo organizado
por la colocación de su grupo en
el patio de Monipodio en que se
ha convertido esa sala de la carrera de san Jerónimo.
Han terminado por llamar gallinero a la zona que a Podemos le ha
tocado (o “le han tocado”), pero en
los primeros momentos Iglesias dijo
que les mandaban a la Montaña. La
mención, dicha por un diputado del
PP, podría traer a su mente tiempos mejores montañas azules y luceros aguardando un nuevo amanecer; pero, dicha
por un profesor de Políticas en la tesitura en que se encuentra Iglesias la referencia sólo puede aludir al grupo de revolucionarios franceses que fueron colocados en la parte superior de la Cámara
El libro
francesa, a la que tenían que ascender corecoge dos entrevistas con Mishima.
mo si de escalar una montaña se tratase,
N
Mishima habla sobre su
ideario y su vinculación
a la violencia como
expresión de belleza
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8–14 de febrero de 2016. nº 1141
siado tarde al cabo de más de siete mil años
que hay hombres, y que piensan» (La Bruyère otorgaba a los humanos, gratuitamente y
de manera más que discutible, la facultad de
pensar); hace veintiséis o veintisiete siglos,
en tiempos de Solón, “los habitantes de la
montaña sostenían con fuerza la democracia, los del llano la oligarquía; los habitantes
de la costa formaban un tercer partido, favorable a una forma de gobierno intermedia».
No es de extrañar que Iglesias no quiera
subir a la Montaña, aunque esté ese lugar
más cerca de los cielos, visto lo que ocurrió
en la Francia de la Revolución: tras un breve periodo en el que, con Robespierre al frente, se hicieron con el poder y se entretuvieron cortando cabezas, fueron obligados a
poner la suya en el tajo del verdugo, tanto
ese político llamado “el Incorruptible”, como otro personaje de grandes dotes para la
teatralidad como Danton, acompañados por
un buen puñado de montañeses.
Un poeta sentimental que piensa. Como desde que el jefe del Estado ofreció a Pedro Sánchez intentar formar gobierno esto va a ser
un gallinero en el que las conversaciones
de un día no van a servir para el siguiente,
mejor aguardar el desenlace leyendo palabras más duraderas de la boca de Jaime Gil
de Biedma (1929-1990). A la todavía reciente edición de Poesía y Prosa (Galaxia
Gutenberg, 2010) se suman ahora los Diarios, 1956-1985 (Lumen), en edición preparada de forma más que cuidadosa y excelente y con un prólogo iluminador por
Andreu Jaume. Hacía tiempo que no se hablaba de este poeta, salvo en los círculos
literarios, hasta que el ministro transeúnte de Cultura, y en funciones sin función
alguna ahora, Méndez Vigo, se le ocurrió
mentarlo en el pasado Cervantes con una
frase mendaz: ahora, estupefacto por las
maravillas hechas por el PP, Gil de Biedma ya no escribiría aquellos versos suyos: «De todas las historias de la Historia / sin duda la más triste es la de
España, / porque termina mal». Se
quedó corto el poeta: termina peor,
porque sigue sin cumplirse los deseos que expresaba ese poema: “Pido que España expulse a esos demonios. / Que la pobreza suba hasta el gobierno. / Que sea el hombre el dueño de su
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historia”. Cúmplase, aunque la esperanza esté en la puerta.
Se conocía una pequeña parte los diarios de este poeta, tío de la esperpéntica Esperanza Aguirre: nada que ver con
ella, al menos en ideología, inteligencia, elegancia y finura; y esa parte se
completa ahora con el añadido de tres
“apartados”: Diarios de “Moralidades, 1959-1965; Diario de 1978 y
Diario de 1985, que se corresponden con tres momentos claves; el
del apogeo de su escritura, el de la
conciencia de que sus fuentes poéticas se han secado, y el de su
experiencia del sida que lo llevaría a la muerte. Sirven no sólo
para penetrar en el sistema poético del autor, sino, también,
en su relativa conciencia política del momento tras la muerte de Franco y en la dura prueba de la enfermedad final. Relativa, porque pronto las esperanzas se vieron desbordadas por la pragmática política de aquella Transición. Jaime
Gil de Biedma pertenecía a una adinerada
familia, lo cual no le impidió ver con ironía
la mitología infantil y familiar con el deseo
de que la ciudad pertenezca un día a los
«chavas nacidos en el Sur» y que no tienen
«más preparación que su instinto de vida»
(«Barcelona ja no és bona»).
El conjunto de estos Diarios es un acercamiento a una inteligencia lúcida que reflexiona sobre la poesía de la experiencia (antes de que los más jóvenes se adjudicaran
ese sello), y con ella encamina su vocación
hacia una poesía subjetiva de base realista,
que expresa su angustia de vivir, sobre todo
en la etapa final, con palabras sacadas del
habla; la fugacidad del tiempo, la sensación
de fracaso vital, la sublimación del amor, del
alcohol –su generación era aficionada– y la
vivencia de que la vida se va a chorros cada día. El peso autobiográfico de los Diarios
no sólo sirve para explicar su poesía, que se
secó, tras quince años de escritura, hacia
1970, sino sobre todo para ver una figura no
muy frecuente entre nosotros, capaz de reflexionar sobre ideas estéticas (Coleridge,
Eliot), sobre propuestas muy alejadas de la
penuria teórica del momento, y sobre una
sentimentalidad original por su misma ex-
Lumen ofrece una cuidada
edición de los diarios de Biedma.
El biografismo expresivo
de Biedma lo hila al
mejor poeta quizá del
siglo: Cernuda
autobiográfico Confesiones de una
máscara, la obra de teatro Madame
de Sade y novelas como El pabellón
de oro le ayudaron a cobrar un prestigio europeo que en Japón no tenía;
más cuando a ese interés se sumó la
teatral tragedia de su muerte: después
de fundar la Sociedad del Escudo, una
especie de ejército privado, trató de dar
un golpe de Estado; tras el fracaso, él y su
amigo Morita, se mataron en público mediante seppuku, harakiri más corte de cabeza con espada por mano amiga. La fuerte ideología nacionalista de Mishima, con
el emperador como símbolo más que como
realidad, es cuestionada por Furubayashi en
una larga conversación en la que el novelista habla de los rituales del pasado japonés y sus valores, de la unión de belleza y
muerte, de la degeneración de la juventud
de la posguerra en su país, de la pérdida del
espíritu del pueblo, más belicoso que pacífico, de la exigencia que hay que hacer al
hombre, que debe demostrar el valor de morir. Interesantes conversaciones, sobre todo
la primera, en la que Mishima reflexiona sobre su ideario excesivo y su vinculación a la
violencia como expresión de belleza.
La imaginación de un surrealista. Recuperación también interesante: la poesía que el
papa del surrealismo, André Bretón, escribió
en el conflictivo periodo de 1940-1948, durante su exilio tras la invasión nazi de Francia: Xoán Abeleira ha reunido seis imporcepcionalidad. Ese biografismo expresivo le tantes poemas además de su relato Arcano
hila al mejor poeta quizá del siglo: Luis Cer- 17, que refiere un viaje del poeta por la cosnuda (interesantes observaciones de Jaume ta canadiense de Gaspésie en 1944. Abeleira ha titulado el volumen Pleamargen, con
para deshacer el tópico de esa conexión).
una osadía poéticamente muy acertada paUn extremista en el seppuku. No hay mucha ra traducir Plein marge; el libro, aunque lerelación entre la obra de Gil de Biedma y un jos de la primera inocencia de la escritura
novelista y dramaturgo japonés Mishima, de automática, pone imaginación, simbolismo
quien se recogen dos entrevistas en Últimas y un juego de espejos que tienen detrás, en
palabras de Yukio Mishima(Alianza Editorial, Arcano, la tradición alquímica y ocultista. El
traducción del japonés de Carlos Rubio), volumen se convierte en referente de Breton
mantenidas con un crítico de filiación cer- en las ediciones en español, que han abancana al marxismo, Takashi Furubayashi, y donado a los surrealistas. Sólo una objeción:
con Hideo Kobayashi, cercano al naciona- en el magnífico estudio de presentación y en
lismo del escritor, con quien aborda proble- las notas, Abeleira utiliza “superrealismo”,
mas sobre todo literarios, la forma, la nove- término que quizá sirva para la deriva espala, etc. En España sus narraciones se cono- ñola del movimiento. Pero no para el surrecieron a partir de los años 1960, en traduc- alismo francés; sobre todo ahora, que hasta
ciones en su mayoría del francés: el relato el diccionario de la RAE acepta esta voz. l
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