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«Hemos hecho una mística de la Ilustración, pero estuvo plagada

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«Hemos hecho una mística de la Ilustración, pero estuvo plagada
Heraldo de Aragón l Martes 20 de diciembre de 2011
l 43
CULTURA
&OCIO
«Hemos hecho una mística de la Ilustración,
pero estuvo plagada de fracasos»
Manuel Silva
presenta la sexta
entrega de la
enciclopedia sobre
la técnica y la
ingeniería en España
El volumen se
dedica al «durísimo»
siglo XIX
ZARAGOZA. ‘El Ochocientos. De
los lenguajes al patrimonio’ es el título de la sexta entrega de la enciclopedia sobre la técnica e ingeniería en España que coordina Manuel Silva, catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática de la
Universidad de Zaragoza. El libro,
que se presenta hoy en el Paraninfo, con la participación de Carlos
Forcadell y la presencia del rector
y el presidente de la Real Academia de Ingeniería, recorre el siglo
de la máquina de vapor y de la electricidad desde nuevos puntos de
vista. Anteriormente, ya se habían
publicado sendos volúmenes dedicados al siglo XIX, centrados en
el ‘Pensamiento, profesiones y sociedad’ y en las ‘Profesiones e instituciones civiles’. El que se presenta ahora demuestra, entre otras cosas, que España fue capaz de salir
del ‘hoyo decimonónico’ y que en
la crisis de entonces, como en la
actual, el país ‘latía’.
De guerra en guerra
«El XIX fue durísimo para España
–señala Silva-. Empezó con las guerras contra la Convención y acabó
con el desastre del 98. Hubo invasión francesa, guerras carlistas,
contiendas en continentes lejanos
y la liberación del continente americano... Y la mayor parte de los ingenieros de la época eran militares, así que su labor estuvo supeditada a estas circunstancias. Pero
eso no quiere decir que fuera un siglo perdido respecto al anterior.
Hemos hecho una mística de la
Ilustración, y a veces no caemos en
la cuenta de que estuvo plagada de
errores, muchos más de los que se
cometieron en el XIX. En el XVIII,
por ejemplo, hubo una cantidad
enorme de puentes y presas que se
cayeron porque los que los construyeron no estaban preparados».
Veintitrés autores colaboran en
el volumen, de 830 páginas, que habla de la lengua, la cartografía, el
dibujo, el papel de las matemáticas, la construcción, los puentes,
incluso de algo tan aparentemente sencillo, pero de gran transcendencia, como la unificación de los
Plano de Zaragoza del ‘Atlas
de España y posesiones de
ultramar’ de Francisco Coello.
Se elaboró para ilustrar una
obra que se publicó entre los
años 1845 y 1850.
El puente metálico colgante
de Lascellas, sobre el río
Alcanadre, en la carretera de
Huesca a Monzón, de 1860,
según un proyecto de
Mariano Royo Urieta.
Instrumentos de medición: un grafómetro (1), una cadena de agrimensor (2), una brújula taquimétrica (3),
un nivel de precisión (4) y un (5) taquímetro. Estos dos últimos fueron creados en Zaragoza.
CONGRESOS Y LIBROS
UNA OBRA COLECTIVA Y MODÉLICA
La Real Academia de Ingeniería,
la Institución Fernando el Católico (IFC) y Prensas Universitarias unieron esfuerzos ya siete
años para, con el apoyo del Gobierno de Aragón, emprender
una obra única: una suerte de
‘enciclopedia’ que sintetizara la
historia de la técnica e ingeniería en España desde el Renacimiento. Para cada periodo se
parte de un curso organizado
por la IFC, y luego se elabora la
obra escrita. El primer congreso
se celebró en Zaragoza en 2003,
y al año siguiente se presentó el
tomo dedicado al Renacimiento. Luego llegaron otros dos dedicados al Siglo de las Luces, y
otros tantos para el Ochocientos. Al año que viene aparecerá
el volumen que cerrará el análisis del siglo XIX. Y, por último,
se abordará el siglo XX. M. G.
pesos y medidas. Se habla, lógicamente, de las nuevas formas de
energía que surgieron en ese siglo.
«Si existiera la máquina del
tiempo, un habitante de la antigua
Roma que trasladáramos a principios del siglo XIX se sentiría extraño pero podría abarcar las novedades -señala Manuel Silva-. Si lo
trasladáramos a final de ese mismo siglo, no entendería nada. Ahí
estarían el tren, el automóvil…».
El volumen se detiene en las
nuevas formas de construcción.
«La arquitectura clásica respetaba
los materiales naturales. El uso de
la piedra, o del ladrillo, favorecía
determinadas formas de arquitectura. Pero en el XIX surgió el hierro como material útil en la construcción. Y aparecieron técnicas
de cálculo nuevas y, como consecuencia, una nueva estética, muy
controvertida. Recordemos por
ejemplo la cantidad de puentes de
hierro que fueron rechazados en
su día. O la misma torre Eiffel, objeto de grandes controversias».
La adopción del sistema métrico
decimal originó polémicas divertidas, pero fue clave. «Si hablabas
del comercio de telas, incluso en
ciudades cercanas, no era lo mismo, por ejemplo, una vara de Burgos que una vara de Vitoria, y algo
parecido pasaba con las medidas
de capacidad. Era imposible crear
un mercado nacional sin unificar
el sistema de medidas. Pero eso
también tuvo consecuencias, porque trabajar con el sistema métrico decimal requería ciertas nociones de aritmética. Y no todo el
mundo las tenía. Buena parte del
país se resistió. Cuando yo era niño, recuerdo a mis abuelos contar
en fanegas. Y no es lo mismo la fanega sevillana que la extremeña».
Presencia aragonesa
En el impulso del nuevo sistema de
medidas desempeñó un papel importante un aragonés, el ingeniero
Modesto Torres Cervelló, que incluso llegó a publicar una ‘Revista
Métrica’. No es, ni mucho menos,
la única referencia a Aragón o a los
aragoneses en este volumen. Se dedica espacio a hablar de los aparatos de precisión que fabricaba Bastos y Laguna (luego Laguna de
Rins), o de los planos de Zaragoza
de Coello y Casañal, o del primer
esquema eléctrico de Zaragoza,
que iba desde el Molino de San
Carlos, en Casablanca, hasta la central de la ciudad. O del puente metálico colgante de Lascellas.
«En el apartado del libro donde
Aragón está más presente es en el
de los puentes -concluye Manuel
Silva-. Y eso viene a demostrar que
uno de los grandes problemas de
esta tierra ya se sufría entonces. Ya
en el XIX era necesario comunicar
Aragón con el resto de España».
MARIANO GARCÍA
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