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Librodot
Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 2
Cantar de los Cantares, que es de Salomón.
La Amada:
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¡Que me bese con los besos de su boca!
Tus amores son un vino exquisito,
suave es el olor de tus perfumes,
y tu nombre: ¡un bálsamo derramado!
por eso se enamoran de ti las jovencitas.
¡Llévame! Corramos tras de ti.
El rey me ha llevado a sus habitaciones,
por ti nos alegramos y regocijamos,
y celebramos, no el vino,
sino tus caricias.
¿Cómo podrían no quererte?
Soy morena, pero bonita,
hijas de Jerusalén,
como las carpas de Quedar,
como las carpas de Salomón.
No se fijen en que estoy morena,
el sol fue el que me tostó.
Los hijos de mi madre,
enojados contra mí,
me pusieron a. cuidar las viñas.
Mi viña yo la había descuidado.
Dime, Amado de mi alma,
¿a dónde llevas a pastar a tu rebaño,
dónde lo llevas a descansar a mediodía,
para que yo no ande como vagabunda
detrás de los rebaños de tus compañeros?
Coro:
1,8
¡Oh la más bella de las mujeres!
si no lo sabes,
sigue las huellas de las ovejas,
y lleva tus cabritas a pastar
junto a las tiendas de los pastores.
El Esposo:
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Como yegua de lujosos carros,
así eres a mis ojos, amada mía.
Tus mejillas se ven lindas
con esos aros y tu cuello
entre los collares.
Te haremos aros de oro
con cuentas de plata.
La Amada y el Esposo:
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Mientras el Rey estaba en su aposento
se sentía el olor de mi perfume.
Mi amado es para mí bolsita de mirra
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 3
cuando reposa entre mis pechos.
Mi amado es para mí racimo de uva
de las viñas de Engadí.
Amada mía, ¡qué bella eres,
qué bella eres!
Tus ojos son como palomas.
Amado mío, ¡qué hermoso eres,
qué delicioso!
Nuestro lecho es sólo verdor.
Las vigas de nuestra casa son de cedro,
y su techo de ciprés.
Yo soy el narciso de Sarón
y el lirio de los valles.
Como lirio entre los cardos,
así es mi amada entre las jóvenes.
Como manzano entre árboles silvestres,
así es mi amado entre los jóvenes.
Estoy sentada a su sombra deseada
y su fruto me es dulce al paladar.
Me llevó a una bodega de vino
y me puso su insignia, que era el amor.
Pásenme pasteles de pasas.
Reanímenme con manzanas,
porque estoy enferma de amor.
Su izquierda bajo mi cabeza
y su derecha me abraza.
Hijas de Jerusalén, yo les ruego
por las gacelas
y por las cabras del campo
que no despierten ni molesten al Amor
hasta cuando ella quiera.
La Amada:
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¡La voz de mi amado!
Miren cómo ya viene
saltando por los montes,
brincando por los cerros,
mi amado, como una gacela
o un cabrito.
Ahora se detiene detrás de nuestra cerca,
y se pone a mirar por las ventanas,
a espiar por las rejas.
Mi amado empieza a hablar
y me dice:
Levántate, compañera mía,
hermosa mía, y ven por acá.
Porque, mira, ya ha pasado el invierno,
y las lluvias ya han cesado y se han ido.
Han aparecido las flores en la tierra,
ha llegado el tiempo de las canciones,
se oye el arrullo de la tórtola
en nuestra tierra.
Las higueras echan sus brotes
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 4
y las viñas nuevas exhalan su olor.
Levántate, amada mía,
hermosa mía, y ven.
Paloma mía, que te escondes
en las grietas de las rocas
en apartados riscos,
muéstrame tu rostro,
déjame oír tu voz,
porque tu voz es dulce
y amoroso tu-semblante.
¡Que cacen a los zorros,
a los zorros nuevos,
que destrozan las viñas,
pues las nuestras se encuentran en flor!
Mi amado es para mí, y yo
para mi amado;
él lleva a su rebaño
a pastar entre los lirios.
Antes que soplé la brisa del día
y huyan las sombras,
amado mío, vuelve
como hace la gacela o el cabrito
por los montes de las balsameras.
+
Sobre mi lecho, por las noches,
yo buscaba al amado
de mi alma.
Lo busqué y no lo hallé.
Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad.
Por las calles y las plazas
buscaré al amado de mi alma.
Lo busqué y no lo hallé.
Me encontraron los centinelas,
que andaban de ronda por la ciudad.
¿Han visto a mi amado?
Apenas los había dejado
cuando encontré al amado de mi alma.
Lo abracé y no lo soltaré más
hasta que no lo haya hecho entrar
en la casa de mi madre,
en la pieza de la que me dio a luz.
El Esposo:
3,5
+
Hijas de Jerusalén, yo les ruego
por las gacelas y por las cabras
del campo,
no despierten, ni molesten al Amor
hasta cuando ella quiera.
Coro:
3,6
¿Qué es eso que sube del desierto,
como columna de humo
perfumado de mirra y de incienso
y de todos los aromas?
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 5
Es la litera de Salomón.
Sesenta guerreros la rodean
que son los más valientes de Israel,
todos muy buenos para la espada,
hombres adiestrados para el combate.
Cada uno lleva su espada a la cintura
para que nadie los sorprenda de noche.
El rey Salomón
se ha hecho un trono
de madera del Líbano.
Le hizo columnas de plata,
el respaldo de oro,
el asiento de púrpura;
todo fue bordado con amor
por las hijas de Jerusalén.
Hijas de Sión,
salgan a contemplar al rey Salomón
con la corona que le colocó su madre
el día de sus bodas,
el día de su alegría.
El Esposo:
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¡Qué bella eres; amada mía,
qué bella eres!
Tus ojos son como palomas
detrás de tu velo.
Tus cabellos, como un rebaño de cabras
que ondulan por las pendientes
de Galaad.
Tus dientes, ovejas esquiladas
que acaban de bañarse,
cada una lleva su par dé mellizos
y ninguna va sola.
Tus labios son como un hilo colorado,
y tu hablar, encantador.
Tus mejillas, como granada
partida en dos
a través de tu velo.
Tu cuello es como la torre de David,
edificada como fortaleza;
de ella cuelgan mil escudos,
todos escudos de valientes.
Tus dos pechos, como dos crías
mellizas de gacela,
que andan pastando entre los lirios.
Antes de que sople la brisa del día,
y se vayan las sombras,
me iré al monte de la mirra,
al cerro del incienso.
Eres toda hermosa, amada mía,
en ti no hay ningún defecto.
Ven del Líbano, novia mía,
ven conmigo del Líbano,
desde lo alto del Amaná,
desde la cumbre del Samir y del Hermón,
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 6
moradas de los leones,
guaridas de leopardos.
Me robaste el corazón,
hermana mía, novia mía,
me robaste el corazón
con una sola mirada tuya,
con una sola de las perlas de tu collar.
¡Qué amorosas son tus caricias,
hermana mía, novia mía,
qué delicioso es tu amor...!
¡Sí, es mucho mejor que el vino!
Y el olor de tus perfumes
no se puede comparar con ningún otro.
Los labios de mi novia
destilan pura miel;
debajo de tu lengua
se encuentra leche y miel,
y la fragancia de tus vestidos
es la de los bosques del Líbano.
+
Un jardín cercado
es mi hermana, mi novia,
huerto cerrado y manantial bien guardado.
En ti hay un paraíso
con frutos exquisitos:
Nardo y azafrán,
clavo de olor y canela,
con todos los árboles de incienso,
mirra y áloe,
con los mejores perfumes.
Fuente de los jardines,
manantial de aguas vivas,
corrientes que bajan del Líbano.
La Amada:
4,16
Soplen, vientos del norte
y del desierto.
Soplen en mi huerto
para que se expandan sus aromas.
Y así entre mi amado en su huerto
y coma de sus exquisitos frutos.
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El Esposo:He entrado en mi huerto, hermana mía, novia mía, he tomado mi mirra con mi perfume, he
comido mi miel en su panal, he bebido, mi vino y mi leche. Amigos, coman, beban, ¡oh, queridos
míos!, embriáguense.
La Amada:
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+
Yo dormía, pero mi corazón estaba despierto. Oí la voz de mi amado que me llamaba: «Abreme,
hermana mía, compañera mía, paloma mía, preciosa mía; . que mi cabeza está cubierta de rocío, y mis
cabellos, de la humedad de la noche.»
Me quité la túnica, ¿tendré que ponérmela otra vez? Me lavé los pies, ¿cómo voy a volver a
ensuciármelos?
Mi amado metió la mano por la cerradura de la puerta, ¡cómo se me estremeció el corazón!
Me levanté para abrir a mi amado, - y mis manos destilaron mirra, corrió mirra de mis dedos sobre el
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 7
pestillo de la cerradura.
Abrí a mi amado, o pero mi amado se había' ido de largo. ¡Se me fue el alma tras de él! Lo busqué y
no lo hallé, lo llamé y no me respondió.
Me encontraron los centinelas, - que andaban de ronda por la ciudad. Los guardias de las murallas me
golpearon y me hirieron y me quitaron mi chal.
Hijas de Jerusalén, yo les ruego que si encuentran a mi amado le digan... ¿qué le dirán? Que estoy
enferma de amor. Coro:
¡Oh tú, la más bella de las& mujeres! ¿qué distingue; a tu amado de los otros? ¿Qué distingue a tu
amado de los otros para que así nos mandes? La Amada
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Mi amado es rubio y buen mozo, distinguido entre mil.
Su cabeza brilla como el oro puro; sus cabellos, como hojas de palma, son negros como el cuervo.
Sus ojos, como palomas junto a una fuente de agua, y que se bañann en leche, posadas junto a un,
estanque,
sus mejillas, plantaciones de balsameras como frascos de perfumes. Sus labios son lirios que destilan
mirra pura.
Sus manos son aros de oro adornados con piedras de Tarsis. Su vientre, marfil pulido, cubierto de
zafiros.
Sus piernas, columnas de mármol, asentadas en basas de oro puro.. Su aspecto es como el Líbano
majestuoso como los cedros.
Su hablar es lo -más suave que hay y toda su persona es un encanto. Hijas de Jerusalén, así es mi
amado, así es mi amigo.
Coro:
6,1
¿A dónde se fue tu amado?
¡Oh la más bella de las mujeres!
¿A dónde se dirigió tu amado,
para que lo busquemos contigo?
La Amada:
6,2
6,3
Mi amado bajó a su huerto,
donde se cultivan flores olorosas,
pastorea su rebaño en los jardines
y va a recoger lirios.
Yo soy para mi amado y él es para mí:
él pastorea entre los lirios.
El Esposo:
6,4
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6,6
6,7
6,8
Eres hermosa, amada mía, como Tirsa,
encantadora como Jerusalén.
Imponente como tropas ordenadas.
Aparta de mí tus ojos,
porque me cautivan.
Tus cabellos son como rebaño de cabras
que ondulan por las pendientes
de Galaad.
Tus dientes son como rebaño de ovejas
que acaban de bañarse,
cada una lleva un par de mellizas
y ninguna va sola.
Tus mejillas, como granada
partida en dos
detrás de tu velo.
Las reinas son sesenta,
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 8
ochenta las concubinas,
y las jóvenes son innumerables.
Pero una sola es mi paloma,
mi toda perfecta.
Ella es la hija única de su madre,
la preferida de la que la engendró.
Las jóvenes que la ven la felicitan,
reinas y concubinas la alaban.
Coro
6,10
¿Quién es ésta que surge
como la aurora,
bella como la luna,
brillante como el sol,
temible como un ejército?
El Esposo:
6,11
6,12
Había bajado a los nogales
para ver las flores del valle,
por ver si la viña estaba brotando,
y si florecían los granados.
No sé cómo mi deseo me hizo subir
como príncipe
sobre los carros de guerra de mi pueblo.
Coro:
Vuelve, Sulamita, vuelve;
vuelve, vuelve para contemplarte.
El Esposo:
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7,7
7,8
¿Por qué miran a la Sulamita,
como en una danza a dos coros?
Hija de príncipes,
qué lindos son tus pies con sus sandalias.
Tus caderas se incurvan como collares
hechos por manos de artistas.
Tu ombligo es un cántaro
donde no falta el vino con especias.
Tu vientre es como una pila de trigo.
Tus dos pechos son como dos crías
mellizas de gacela.
Tu cuello, como torre de marfil.
Tus ojos, las piscinas de Jesbón,
junto a la puerta de Bat-Rablim.
Tu nariz es como la cumbre del Líbano,
centinela que mira hacia Damasco.
Tu cabeza es como el Carmelo,
y tu cabellera, como la púrpura;
un rey se halla preso en esas trenzas.
¡Qué bella eres, qué encantadora,
oh amor, en tus delicias!
Tu talla se parece a la palmera;
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
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tus pechos, a los racimos.
Me dije: subiré a la palmera,
a sacar frutos,
¡Sean tus pechos como racimos de uvas
y tu aliento como perfume de manzanas!
Tus palabras sean como vino generoso,
que va derecho hacia el amado
fluyendo de tus labios cuando te duermes.
La Amada:
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7,12
7,13
7,14
Yo soy para mi amado
y su deseo tiende hacia mí.
Amado mío, ven, salgamos al campo.
Pasaremos la noche en los pueblos.
De mañana iremos a las viñas;
veremos si las parras están brotadas,
si se abren las flores
y si florecen los granados.
Allí te entregaré todo mi amor.
Las mandrágoras, exhalan su fragancia.
Mira, a nuestras puertas
esos frutos exquisitos,
nuevos y añejos,
que guardaba para ti, amado mío.
La Amada.
+
8,1
¡Ah, si tú fueras hermano mío,
alimentado con el pecho de mi madre!,
te podría besar al encontrarte afuera,
sin que me despreciaran.
8,2
Te llevaría y te introduciría
en la casa de mi madre,
¡y tú me enseñarías!
Te daría a beber vino fragante
y un licor hecho de granada.
8,3
Su izquierda bajo mi cabeza
y su derecha me abraza.
El Esposo
8,4
Hijas de Jerusalén;
les ruego
que no despierten ni molesten al Amor
hasta que ella quiera
Coro:
8,5
8,6
+
¿Quién es ésta que sube del desierto,
apoyada en su amado?
El Esposo:
Debajo del manzano te desperté,
allí mismo donde te concibió tu madre,
donde te concibió la que te dio a luz.
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 10
Grábame como un tatuaje
en tu corazón,
como un tatuaje sobre tu brazo.
Porque es fuerte el amor como la muerte,
y la pasión, tenaz como el infierno.
Sus flechas son dardos de fuego,
como llama divina.
No apagarán el amor
ni lo ahogarán océanos ni ríos.
+
Si alguien lo quisiera comprar
con todo lo que posee,
sólo conseguiría desprecio.
Tenemos una hermana pequeña:
todavía no tiene senos.
¿Qué haremos con nuestra hermana
cuando se trate de casarla?
Si es una muralla,
le construiremos defensas de plata;
si es una puerta,
la reforzaremos con barras de cedro.
Yo soy una muralla,
mis pechos son como torres.
Soy a sus ojos
como quien ha hallado la paz.
Salomón tenía una viña
en Baal-Amón.
La confió a unos cuidadores,
y cada uno le traía
mil siclos de plata por sus frutos.
Mi viña es sólo para mí
y yo no más la cuido.
Mil siclos para ti, Salomón,
doscientos para los que guardan su fruto
¡Oh tú que habitas en los huertos!,
tus compañeros prestan oído a tu voz,
haz que yo también la pueda oír.
Huye, amado mío,
como gacela
o como un cabrito
por los montes de las balsameras.
Notas:
Introducción
QUE ME BESE CON LOS BESOS DE SU BOCA
Una pareja de enamorados viene a interrumpir la historia sangrienta de Israel. Y no es para hacer una oración
en común, como en el Libro de Tobías, que, a su manera, presenta dos novios muy simpáticos y harto
creyentes.
En el Cantar, ni siquiera se nombra a Dios, siendo que, en los demás libros de la Biblia, se habla de él a cada
momento, tanto para bendecir como para maldecir. Pero el Cantar es el canto del amor apasionado. ¿No será
ésta una manera de hablar de Dios? Los enamorados, ¿no consideran el amor como algo divino?
Algunos han pensado que se habían reunido aquí cantos de amor que alternaban el novio y la novia en la
fiesta de sus bodas. Pero es pura suposición, y es preciso reconocer que nada semejante existió en ninguna
cultura del Oriente. Estos poemas no tienen el estilo de canciones populares; tampoco hablan de hijos
esperados, en contradicción con toda la cultura israelita y su comprensión del matrimonio.
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 11
Así que lo más sencillo es entender el Cantar como lo entendieron los mismos judíos, tan lejos que se
remonte a su historia: el Cantar nos entrega el mensaje religioso de toda la Biblia al expresar en forma poética
la búsqueda del amor.
LA BUSQUEDA DEL AMOR
Este es el tema común de los poemas del presente libro, los cuales no tienen entre sí una continuidad muy
lógica, sino que se suceden como una serie de sueños.
Buscar y volver a encontrar. Este es el doble movimiento del Cantar, inspirado en esto por los anteriores
escritos de los profetas (Oseas). «El esposo se esconde cuando se le busca, para que, al no encontrarlo, la
novia lo busque con más ardor; y la novia se ve detenida en su búsqueda del esposo, para que encuentre con
más plenitud lo que buscaba.» (San Gregorio.)
Así que no debemos preguntar: «¿Quién es el Rey y Pastor? ¿A quién representa la novia? ¿Acaso se habla
del amor divino o del amor humano?» Pues todo amor verdadero viene de Dios y es algo de Dios.
- El poeta piensa muy a menudo en el diálogo de amor de Yavé con su pueblo, como lo diremo.
- También expresa las inquietudes y alegrías del que busca a Dios y ansía experimentar su presencia ya en
esta vida.
- También habla para cualquiera que descubre y busca el amor. Que, al entregarse a su novia o a su esposa,
experimente junto con ella un «amor divino» que sólo es capaz de llenar una vida.
1.1
Morena soy, pero bonita… a quemada por el sol. La amada representa a la comunidad judía, pobre y
fervorosa, que volvió a su país después del destierro, cuando Israel hubo perdido su fama y su independencia.
Ella es la que confiesa: Había descuidado mi viña, es decir, mi tierra, Palestina.
Y el Rey, el Amado, es Yavé. Este primer poema de amor es el sueño de la amada, que goza ya el día de su
vuelta al rey y que se cuenta a sí misma el diálogo tan deseado que tendrán «en aquel día». El Coro le indica
el lugar, que ella ya conoce, donde encontrará al amado: la Tienda de los Pastores, expresión que designa al
Cerro Sión, la Ciudad Santa, donde reinaron los descendientes de David, el rey pastor.
Al final viene la respuesta de Yavé a los que preguntan: ¿cuándo se verificará este sueño? Cuando ella
quiera; es decir, cuando ellos me busquen, entonces se despertará mi amor y les saldré al encuentro.
Lo mismo que los grandes artistas usan palabras que expresan a la vez diversas ideas, así también el Cantar,
que no sale ni por un momento de los sueños amorosos, tampoco olvida el «Primer amor del Mundo». La
Amada es el pueblo de los humildes; de él Dios está enamorado.
2.8
Así viene el amor a buscar-a la amada. La viene a buscar cuando llegó la hora. Pasó el invierno, es
decir, el tiempo de sus pruebas. No se pueden entender bien las promesas de Dios en el Cantar sin haber leído
las Lamentaciones. La misma persona, Israel, protagoniza estos dos poemas, el primero de desesperación, el
segundo de esperanza.
Para los enamorados, el encuentro de amor es una primavera de la vida; borra el pasado, alivia las penas y
todo lo ilumina. Así es para el creyente el encuentro con su Dios, tanto más alegre y profundo cuanto más
haya sufrido pasando por el camino de la cruz.
Aparece aquí la inquietud de los que han vuelto después del destierro y que esperan que venga el reino de Yavé,
como él lo prometió. Buscan a Dios, que tarda en manifestarse. Este texto hace vanas alusiones a la situación precava en
que están: vecinos hostiles (los zorros), guardias extranjeros que ocupan la Ciudad de Jerusalén. Y porque Yavé tantas
veces ha clamado a su pueblo vuelvan a mí., ellos también le dicen: Vuelve. Al no ver su venida, perseveran en la certeza
de su esperanza: él se mostrará en el momento que menos se piense, con tal que lo hayan buscado sin descanso.
3.1
En mi lecho, por la noche, busqué a mi amado. El amor hace desvelarse, y así les pasa a los
enamorados. Pero buscarse el uno al otro tiene que ser afán de toda la vida en el matrimonio. Los esposos
seguirán enamorados siempre que sigan con todas las atenciones que se prestaban en el comienzo. ¿Cómo dos
esposos pueden vivir indiferentes al lado uno del otro?
Lo mismo muere nuestro amor a Dios el día que nos hemos acostumbrado a é1 y no lo buscamos. Un poema
de San Juan de la Cruz resume su vida, en la que no hizo más que buscar a Dios, permaneciendo fiel en
medio de las pruebas y persecuciones más dolorosas:
«En una noche oscura,
con ansias de amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada,
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Sagrada Biblia
Cantar de los Cantares
Anónimo 12
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquélla me guiaba,
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada,
oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!»
La noche de que habla es lo que Pablo (lama da vida escondida en Dios.. (Col 3,3) y donde no hay otra luz
que guíe sino la fe.
3.5
Con la imagen de Salomón, el rey magnifico (ver 1 Reyes 10), se anuncia al Rey de la Paz, al Mesías,
cuya venida esperan los creyentes. En el tiempo de Moisés, Yavé acompañaba a su pueblo en el desierto,
oculto en la columna de humo. Así vendrá otra vez, acompañando a su Mesías.
Ahora, el amado canta las alabanzas de su amada. La primera parte de este texto se parece a los versos de los
poetas que cantan la belleza de su amada. Tal vez esas figuras poéticas son una manera de describir las
bellezas naturales de la Tierra Santa (seguirá en el cap. 7).
Me robaste el corazón, hermana mía, novia mía. Esta es la confesión de Yavé enamorado de su pueblo. Un
salmo dice: «¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él. El amor hace ciegos a los novios, y no hay
chiquilla que no parezca linda e inteligente a su novio. ¿No podrá pasarle lo mismo a Dios y que su mirada
nos embellezca?
¡Qué bella eres! Me robaste el corazón con una sola mirada tuya. Invitación al optimismo. Dentro del barro
de la humanidad, en medio de la cobardía y del egoísmo, hay muchas perlas para el collar de la amada,
muchas miradas que conmueven a Dios. Tratemos de ver no lo malo ni lo vulgar, sino las maravillas que Dios
realiza en los que son realmente su Iglesia, en los humildes y en los que sufren persecución.
Toda hermosa eres, amada mía, en ti no hay defecto. Se pueden recordar las palabras de Pablo en Ef 5,25,
donde muestra a Cristo preparándose a su Esposa: «Mandos, amen a sus esposas como Cristo amó a su
Iglesia. Por ella se entregó, para hacerla santa, purificándola y lavándola por el bautismo. Deseaba
preparársela para sí mismo esplendorosa, sin mancha ni arruga, sino más bien santa e inmaculada.»
4.12 Después de los poemas de Isaías que celebran a la Jerusalén nueva, esposa de Yavé (Is 61,10 y 62,5),
el Cantar contempla a la novia virgen que será el Nuevo Pueblo.
Un jardín cerrado. Porque se conservó totalmente para su amado. Esta es la novia virgen que Yavé esperaba
después de tantas prostituciones de su pueblo, que lo honraba con palabras y al mismo tiempo permanecía
apegado a sus ídolos. Pero si no hay corazones fieles en los cuales tenga Dios su jardín cerrado, ¿cómo podría
ser la Iglesia este jardín? Y si no se mantiene entre los fieles el aprecio de la virginidad consagrada a Dios,
¿cómo se hablará de la Iglesia virgen?
El ideal de la .Virgen- (Is 7,14) se concretó en María, madre de Jesús, como lo notan los Evangelios de Lucas
y Mateo: María fue, más que cualquier otro, el jardín cerrado de donde el soplo del Espíritu Santo hizo subir
los aromas y los secretos de un alma que nadie nunca penetró. Aparentemente, su vida fue excepcionalmente
discreta, al lado de Jesús y en la Iglesia primitiva. Era, sin embargo, la «amada y favorecida de Dios>, según
la palabra del Evangelio (Lucas 1,28), y solamente después, todas las generaciones de creyentes la iban a
celebrar como feliz ponlas maravillas que Dios hizo en ella (Lucas 1,48).
¡Entre mi amado en su huerto y coma de sus frutos! Cuando Jesús presenta la nueva manera de vivir del
Evangelio, insiste para que hagamos nuestras acciones sin aparentar, «y tu Padre que comparte, tu secreto te
lo pagará» (Mateo 6,1),
No busquemos tanto que Dios «pague», sino que se alegre de esta parte secreta de nuestra vida, todo lo que
hicimos por él.
5.2
Es un tormento del amor el no poder encontrarse. Cuando uno busca al otra, no lo halla dispuesto, y
cuando esté dispuesto habrá pasado la hora. Así, viene Dios siempre a la hora menos pensada.
Yo dormía, pero mi corazón estaba despierto. Esto en el poema se entiende del grupo reducido de los
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Cantar de los Cantares
Anónimo 13
creyentes que esperan la vuelta de Yavé viviendo dentro de un pueblo materialista. Y, sin embargo, cuando él
viene cargado de bendiciones (es lo que significa el rocío), siempre dejan pasar la oportunidad y lo reconocen
cuando ya pasó la hora
La voz de mi amado que me llama. Como los judíos que esperaban la venida de Yavé, ahora también el
creyente está esperando, la vuelta de Cristo. Pero lo mismo que ellos, no sabemos entregamos totalmente
cuando nos llama. Es el miedo a que me pida mañana más de lo que quiero sacrificar. Y Dios «huye».
Se me fue el alma tras él. Es el pesar por no haber correspondido a su amor. También Dios, al pasar, nos hiere
de alguna manera, nos deja inquietos para que lo busquemos.
Busqué a mi amado y no lo hallé. ¿Deseamos realmente el encuentro con Cristo? Se comprobará que la
Iglesia tampoco puede responder a los llamados de su Esposo si el peso de las costumbres, de sus
pertenencias y de sus preocupaciones humanas la mantiene clavada a su cama, inútil y cómoda.
5.10 Ahora la amada describe a su amado con figuras que tal vez se refieren al Templo, orgullo de Israel y
lugar de la presencia de Yavé. Israel recuerda el esplendor del primer Templo, y ahora que tiene un edificio
provisorio, sueña con el Templo Nuevo, cuando venga Yavé.
Yo soy para mi amado y mi amado es para mí. Viene varias veces este refrán. Ser totalmente uno del otro,
saber que ella me conoce a mí como yo la conozco a ella. Es el ideal del amor y también es lo que Dios nos
promete en su paraíso: «Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.»
Unica es mi paloma, mi toda perfecta. ¿Cómo pensar que Dios no tenga sus preferidos? La inmensidad de su
amor no lo hace anónimo: ama a cada uno en forma propia y única, pero no hay lugar para los celos en el
Reino de Dios. Alabaremos a Dios por sus apóstoles, que «sentados sobre tronos gobiernan a las tribus de
Israel». Más aún, lo alabaremos por la «amada y favorecida, bendita entre todas las mujeres».
¿Quién es ésta que aparece como la aurora? Fácilmente lo entendemos de María.
Bella como la luna: porque todo lo tiene de Dios, siendo únicamente la sierva del Señor.
Brillante como el sol: porque en ella veremos hasta dónde glorifica Dios a una creatura suya a la que hizo
Madre de su Hijo.
Imponente como un ejército, porque, en el conflicto secular que opone la Iglesia al poder de las tinieblas, no
hay para nosotros ayuda más poderosa que la suya, ni fuerza más segura queda imitación de sus virtudes.
8.1
En este texto, la amada, expresa a la vez un deseo insensato y una certeza alentadora.
¡Ojalá fueras hermano mío! ¡Ojalá Dios viniera como un hombre! Los creyentes están acostumbrados a que
otros se rían de ellos; diciéndoles, como en el salmo 42: «¿Dónde está tu Dios?» Y ellos suspiran: «Que
venga el Emmanuel, o sea, Dios-con-nosotros.»
¡Qué deseo más insensato!
El Evangelio nos dice que, entre los mismos judíos, muchos tropezaron con esto: no creyeron que su. Dios los
había visitado en la persona de Jesús.
La certeza alentadora de la amada se expresa en la forma siguiente: Soy de mi amado y su deseo tiende hacia
mí. En la unión con Yavé se ha volcado la palabra del Génesis 3,16. Ahí se anunciaba el sufrimiento de la
mujer en la mayoría de los matrimonios: necesita de su marido y él la domina. En cambio, aquí, con ser la
amada tan débil y pobre frente al amado, Dios es el que la desea. Un creyente, al dar ánimo a una mujer
perdida para que cambiara de vida, la decía: «Para Dios, tú eres única e insustituible.»
8.6
El amor es fuerte como la muerte. El poema finaliza con la promesa de la unión eterna de Yave con su
pueblo. Fuerte es el amor de Dios celoso, y fuerte también el amor que él pone en el corazón de sus hijos:
«¿Quién nos apartará del amor de Cristo?» (Rom 8,35).
¿Cómo logrará el amor humano ser fuerte como la muerte? Si acepta mirar al amor eterno, a Dios. El amor no
consiste en mirarse el uno al otro, sino en una búsqueda común de Dios. Los esposos no se convierten en
ídolos uno del otro, ni hacen de su felicidad la meta de su vida: sería ir a la esterilidad. Más bien quieren
responder a un llamado de Dios y construir con él su vida, y Dios es quien les dará el que sean felices.
El amor es fuerte como la muerte. La amada sabe que la unión con el amado no tendrá fin. Para nosotros es
intolerable pensar que la muerte destruya a los que queremos y que nada quede de nuestro amor, ni siquiera
un recuerdo. El amor verdadero cree en la resurrección y son testigos las inscripciones que leemos en tantas
tumbas: «a mi inolvidable...; recuerdo eterno; a ti para siempre». El amor es eterno o no es.
8.8
Los últimos versículos del Cantar, a partir de 8,8, son sentencias que se añadieron más tarde al poema
y que contienen alusiones políticas.
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