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1. El amor de Dios y la felicidad

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1. El amor de Dios y la felicidad
Plática 1 para señores
El amor de Dios y la felicidad
Objetivos
 Dios nos ama inmensamente y nos creó para ser felices.
 Dios nos creo por amor y para el amor, por eso encontramos la felicidad cuando amamos.
 La felicidad la vamos a encontrar en el AMOR: Amor a Dios, Amor al prójimo y Amor a mí
misma.
 Amar es buscar el bien y la felicidad del ser amado.
 Voy a conocerme mejor para poder alcanzar la felicidad.
 Voy a reconocer y aceptar mis sentimientos para poder ser dueño de mi mismo.
Levante la mano, ¿quién quiere ser feliz? Es obvio que todos…y ¿dónde me formo para que me la den? O ¿dónde la compro? ¿Qué es para mí la felicidad? Pedirles que contesten 3 ó 4 señores, en
una palabra o frase corta de manera rápida, una por una para que todas escuchen. A partir de sus
respuestas, vamos completando y explicando.
La felicidad es algo interno y personal, y aunque las cosas externas pueden contribuir a ella, la
verdadera felicidad la encontramos en nosotros mismos, amando a Dios y a los demás. La felicidad
no se puede comprar ni consiste en tener mucho, sino en gozar y valorar lo que se tiene. La felicidad
es una actitud, una manera de vivir, no un destino. Viene de adentro, cuando vivimos en paz con
Dios, con nosotros mismos y con los demás. El amor es la clave para la felicidad, entre más
amemos, más felices seremos, pues Dios nos hizo por amor y para el amor.
La felicidad es algo que Dios nos ofrece, pero con nuestra libertad podemos elegir ser felices o no.
La actitud que tomemos ante la vida, las ganas con las que hagamos las cosas, la voluntad que
pongamos en crecer como personas, es lo que nos va a llevar a ser felices o no. Yo puedo escoger
hacer mi jornada de trabajo de buena gana, pensando en los beneficios que obtendré si cumplo con
mis responsabilidades y hasta disfrutando o por el contrario puedo hacerlo con desgane y hasta con
coraje.
El ser positivo, me ayudará a ver todas las cosas buenas que hay a mi alrededor, a ver las
cualidades de los que me rodean y las mías. Esto me va a dar felicidad.
Dios nos ama inmensamente y nos creó para ser felices. Nos hizo POR amor y PARA el amor, por
eso la felicidad la vamos a encontrar en el AMOR o sea amando: Amor a Dios, Amor al prójimo y
Amor a mí mismo. Amar quiere decir buscar el bien del ser amado.
Soy feliz cuando amo a Dios, a mi prójimo y a mi persona.
1.
¿Cómo amo a Dios? Le demuestro mi amor cuando rezo. Al hacerlo obtengo dos beneficios:
 Le abro mi corazón para poder recibir Su amor, el cual me conforta, consuela y
acompaña.
 Le pido ayuda para ser feliz y Él me regalará los dones que necesito para hacer felices a
los demás, con lo cual yo encontraré la felicidad.
Rezar es platicar con Dios, es ofrecerle todo lo que hago, es meditar sobre su palabra y sus
enseñanzas, es recitar oraciones con el corazón, atender a la Misa.
2.
¿Cómo amo a mi prójimo? Con palabras y con acciones: cómo amar es buscar el bien del
otro, voy a tratar que en mi hogar haya paz y alegría, actuando siempre con dulzura y
procurando el crecimiento espiritual, intelectual y físico de cada uno. Para ayudar a los demás
a ser mejores personas, yo también debo de crecer, pues si no lo hago, tendré poco que
ofrecer o lo que ofrezca será de mala calidad. Ej.: Cuando mi hijo hace un berrinche, yo creo
que lo mejor es pegarle hasta que entienda, no importa si después lo tengo que llevar al
hospital. En cambio, si me informo (leo, aprendo) sobre cómo educar, encontraré una mejor
solución.
Ejemplo; Si yo me dedico a estar en la cantina apostando en la baraja, ¿de qué voy a platicar?, ¿de
cómo Pancho regresa a su casa bien borracho y maltrata a su esposa? ¿Cómo va a ser mi actitud?,
¿Cómo voy a resolver mis problemas?....seguro que será con el criterio de los borrachos que están
en la cantina…En cambio cuando leo artículos con los que puedo aprender cosas de provecho o paso tiempo con mi familia o aprendiendo más sobre mi trabajo, voy a tener capacidad para resolver
mejor mis problemas.
Cuando amo a mi prójimo, o sea cuando busco su bien y su felicidad, de rebote yo voy a ser feliz. El
ver felices a mis seres queridos, me da a mí mucha felicidad. Lo podemos ver claramente con éste
ejemplo: Un día, como cosa especial, compro una pizza y al llegar a mi casa todos nos alborotamos
por comérnosla felices y no me doy cuenta que Beto no está con nosotros, 10 minutos después llega
y ve la caja de la pizza y con gran ilusión la abre para comerse un pedazo…ya no hay ninguno, sólo queda el que yo me iba a comer y entonces se lo doy. ¿Qué me da más felicidad, comérmela yo o
verlo a él cómo la disfruta enormemente?
Aquí podemos ver con claridad que cuando buscamos la felicidad del otro, nosotros también
experimentamos felicidad
3.
¿Cómo me AMO a mí mismo? Amor es (buscar el bien) no egoísmo.
 Me amo cuando descubro que Dios me ama inmensamente, con mis cualidades y defectos:
Dios me dice que me ama con la vida que me dio, con mi familia, en la sonrisa de una
persona, con todas las cosas preciosas de la naturaleza, cuando me deja sentir gozo en mi
corazón, etc.
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Me amo cuando descubro que soy una persona muy valiosa, única, irrepetible: Sólo yo
puedo amar a mi esposa e hijos de la manera especial que yo lo hago… no hay nadie igual a mí, con mis sentimientos, mi carácter, mis detalles etc.
Me amo cuando pongo en práctica mis cualidades: Tengo muchas cualidades que cuando
las practico, hago felices a los demás y eso me da felicidad.
Cuando soy capaz de perdonar. (Éstos 4 puntos, los veremos más detalladamente en otras
pláticas, los que viene a continuación, los analizaremos en ésta.)
Me amo cuando me conozco y soy dueño de mí mismo y de mi vida, o sea cuando sé qué
quiero y a dónde quiero llegar; cuando sé qué quiero hacer de mí vida y me pongo metas
reales, alcanzables.
Me amo cuando experimento logros en mi crecimiento espiritual, intelectual y físico. Siento
felicidad cuando hago un esfuerzo por dominar mi mal genio y en vez de gritar hablo con
amabilidad. Mis defectos los puedo ir borrando con la práctica de las virtudes.
Me amo cuando ocupo mí tiempo en cosas de provecho (aprender cosas nuevas, leer,
trabajar, pasar tiempo con mi esposa e hijos, ponerme metas a corto y a largo plazo),
enriquezco mi persona y soy más feliz.
Nos vamos a enfocar en el conocimiento de nuestra persona para poder amarme a mí y a los
demás, y así alcanzar la felicidad que Dios me tiene preparada.
Conocimiento de mi persona
Conocerme es indispensable para:
1. Saber con qué cualidades cuento para ser mejor persona y así encontrar la felicidad: entre
más trabajo mis cualidades, más satisfacciones tengo, más pedacitos de felicidad.
2. Tener control de mí mismo para poder guiar mi vida hacia la felicidad: saber qué me pasa,
qué siento y porqué, qué me gusta, qué me molesta, qué me gustaría hacer.
Reconocer y aceptar mis sentimientos
Para tener un mayor control de mi mismo, es importante reconocer y aceptar mis sentimientos. Al
identificar qué siento y por qué, podré buscar con mayor claridad una solución al problema que me
está alterando. Ej.: si mi niño de 5 años está jugando con la pelota adentro de la casa mientras yo
veo la televisión, yo me pongo furioso y mi reacción es gritarle y pegarle, (aquí es donde debo de
practicar la virtud contraria al enojo, que es la paciencia, la amabilidad). Debo detenerme un
momento y pensar, ¿qué estoy sintiendo? ¿Por qué me estoy enojando tanto? ¿Qué hay en mi
corazón que me hace perder la cabeza?
Es importante detenerme un momento y pensar, ¿qué estoy sintiendo? ¿Por qué me estoy enojando
tanto? ¿Qué hay en mi corazón que me hace perder la cabeza? Muchas veces nos enojamos por
cosas que no son tan graves, pero si reflexionamos, a lo mejor encontraremos, que en realidad estoy
enojado porque mi esposa no ha llegado y no me ha dado de comer, o porque mi hija se fue con el
novio, y sin quererlo, me estoy desquitando con mi hijo de 5 años que no se dio cuenta que con el
ruido de la pelota me está molestando.
Es importante que reflexione sobre mis sentimientos, los identifique y los acepte, preguntándome en
diferentes circunstancias ¿qué siento y por qué lo siento? Éste ejercicio es estupendo para
conocernos, practícalo por lo menos una vez al día, te ayudará a tener más dominio de ti mismo,
pues vas a saber cómo te sientes, por qué te sientes así y una vez identificado el sentimiento,
podrás pensar con más claridad en la solución.
No es malo sentir enojo, lo que puede ser malo es lo que hago cuando estoy enojado. Los
sentimientos no son malos, son algo natural que debemos conocer y controlar. Lo malo puede ser
nuestra reacción cuando no los controlamos. Para conocerse mejor, es importante aceptarlos y
llamarlos por su nombre (tristeza, alegría, coraje, resentimiento)
Reflexión: apuntar en un papel (si no tienen, dar tiempo para hacer la reflexión y después 2 ó 3
pueden compartirlo), ¿cómo me siento ahorita? siento frustración porque mi hijo no quiso venir a las
pláticas, o siento paz porque me gusta aprender cosas nuevas, o estoy angustiada porque no
termine de lavar mis trastes.
Compromiso:
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Reconocer y aceptar mis sentimientos, preguntándome en diferentes situaciones ¿qué
siento y por qué? los voy a apuntar y les voy a poner su nombre. (Tristeza, alegría, enojo,
coraje, envidia, etc.)
Reflexionar qué me hace sentir así, cuál es la causa de mi sentimiento.
Cuando lo haya reflexionado y aceptado, voy a buscar un remedio si es un sentimiento que
me daña (envidia, coraje, resentimiento); y si es un sentimiento que me hace crecer (alegría,
satisfacción, paz), voy a pensar qué puedo hacer para obtenerlo más seguido.
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