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el palo de tinte, motivo de un conflicto entre dos naciones, 1670-1802

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el palo de tinte, motivo de un conflicto entre dos naciones, 1670-1802
E L PALO D E T I N T E , M O T I V O D E
UN C O N F L I C T O ENTRE DOS
NACIONES, 1670-1802*
Alicia del C
UmveTsidüd
GoNTRERAS SANCHEZ
Autónoma
de Yucatán
E L PALO DE T I N T E , c o m ú n m e n t e conocido en Campeche, Y u c a t á n y Tabasco con los nombres de palo negro, palo ek', palo
t i n t o y palo de Campeche, y en otros lugares de A m é r i c a com o palo s a n g u í n e o , de Nicaragua, del Brasil o de las Indias,
es científicamente denominado Haematoxylum Campechianum,
y pertenece a la familia de las leguminosas.
El palo de tinte es u n árbol espinoso que llega a medir hasta
15 metros de altura; su tronco es nudoso y retorcido, con u n
d i á m e t r o que oscila entre los 45 y 60 c e n t í m e t r o s ; su corteza
es á s p e r a , de color m o r e n o - g r i s á c e o ; sus ramas son algo aplanadas y hendidas; sus hojas compuestas y de folículos anchos
y algo cuneadas, de 1 a 3 cm de largo; y flores de olor desagradable.
Su riqueza industrial radica en el alto contenido de hematoxilina, de gran utilidad para la industria textil. Del palo de
tinte se obtenía la sustancia para teñir lana en negro o en azul;
seda y a l g o d ó n en negro. T a m b i é n se le atribuyen otros colores como el amarillo rojizo, el amarillo vivo, el violeta, el
rojo oscuro y el morado.
1
2
3
* Agradezco al doctor Silvio Zavala sus estímulos para dar a conocer este
trabajo, y a Sergio Q u e z a d a por el tiempo que d e d i c ó a su revisión y por
sus valiosas sugerencias.
M A R T Í N E Z , 1 9 5 9 , p. 4 5 5 , Enciclopedia, 1 9 7 9 , x, p. 1 2 5 4 . V é a n s e las
siglas y bibliografía al final de este artículo.
1
^IARTÍNEZ,
3
1 9 5 9 , p. 4 5 5 .
Enciclopedia
y
p.
1 9 7 9 , x, p. 1 2 5 5 ^ N Í A R T Í N E Z , 1 9 5 9 , p. 4 5 6 ; W E S T , 1 9 8 5 ,
260.
HAÍex.,
x x x v n : 1, 1 9 8 7
ALICIA D E L C. C O N T R E R A S SANCHEZ
Durante la segunda mitad del siglo X V I I I , el auge alcanzado por la revolución industrial, específicamente en la i n dustria textil de Inglaterra, Francia y otros países europeos
p r o v o c ó u n incremento en la demanda de materias primas,
especialmente de las t i n t ó r e a s . Oaxaca con la grana, Guatemala con el añil, y Tabasco y la p e n í n s u l a de Y u c a t á n con
grandes reservas de palo de tinte constituyeron verdaderos
enclaves novohispanos, y como tales fueron incorporados para
abastecer de tintes al viejo continente. Su papel de áreas proveedoras de los colorantes para el mercado mundial q u e d ó
sellado. U n estudio reciente ha demostrado que la Nueva Esp a ñ a era la ruta obligada hacia la m e t r ó p o l i , no sólo de los
metales preciosos sino t a m b i é n de las t i n t ó r e a s .
4
Desde la segunda m i t a d del siglo X V I , las costas de la pen í n s u l a de Y u c a t á n fueron asediadas por piratas y filibusteros franceses, ingleses, portugueses y holandeses. L o extenso
de sus litorales, su escasa p o b l a c i ó n y la poca o nula defensa
con que contó hasta el siglo X V I I I fueron los factores que se
conjugaron para que, desde tiempos tempranos, la presencia
de aquéllos fuera constante. Sus irrupciones t e n í a n como
ú n i c o fin el vandalismo y el saqueo; como, por ejemplo, en
1561 los franceses asaltaron y quemaron la villa y puerto de
San Francisco de Campeche.
5
6
Durante la segunda mitad del siglo X V I y todo el X V I I fueron tantos los acosamientos de los piratas que hubo necesidad de abandonar muchos puertos yucatecos, y empezar a
amurallar Campeche, el principal puerto de la provincia, como una medida para resistir sus embates. De hecho, San Francisco fue el ú n i c o asentamiento yucateco que contó con
fortificaciones, totalmente concluidas a fines del X V I I , para
detener sus incursiones.
T a m b i é n durante estos largos a ñ o s , la Laguna de T é r m i nos y las costas de Tabasco sufrieron el asedio de ingleses,
franceses, etc. Mientras el resultado en éstas fue el aban7
4
G A R C Í A B A Q U E R O , 1976,
5
C A L D E R Ó N C^UIJANO, 1944,
6
PINA C H A N ,
7
R U B I O \ 1 A Ñ É , 1953,
1977,
p.
i, p.
p.
274.
40.
49.
p. 621j
PINA C H A N ,
1977,
pp.
49,
78.
PALO DE TINTE, MOTIVO DE CONFLICTO,
1670-Í802
dono de los pueblos cercanos a las playas, la Laguna, sin presencia e s p a ñ o l a , era frecuentada por los piratas con el fin de
guarecerse y protegerse de los temporales.
Los primeros piratas que recalaron a la Laguna no conoc í a n la utilidad del palo de tinte. Dampier señala que desp u é s de que los ingleses tomaron Jamaica en 1655, y
empezaron a cruzar a la b a h í a de Campeche, los barcos que
encontraron cargados de la tintórea fueron abandonados o quemados, pues no sabían de su valor y sólo se apoderaron de
las partes metálicas de la e m b a r c a c i ó n . El dice que en una
o c a s i ó n el c a p i t á n James a p r e s ó u n navio cargado de palo y
lo llevó a Inglaterra donde lo v e n d i ó a u n buen precio.
A su regreso a Jamaica, los ingleses fueron a la b a h í a con el
f i n de ubicar el lugar donde crecía, comenzando así su explotación y comercio.
L a explotación y comercio del palo de tinte efectuado por
los ingleses y otros extranjeros en las costas de la p e n í n s u l a
yucateca debió iniciarse a principios de la segunda m i t a d del
siglo X V I I , pues hacia 1663 la corona española ya t e n í a noticias sobre el comercio " . . .que los naturales del norte ( h a b í a n )
establecido en las I n d i a s . . . " .
L a primera á r e a de la p e n í n s u l a donde los ingleses se
establecieron para el corte del palo fue en Cabo Catoche. Posteriormente pasaron a explotar la del río C h a m p o t ó n , y cuando
los españoles empezaron a obstaculizarles su entrada a esta
zona, se trasladaron a talar los tíntales de la Laguna de T é r minos y sus alrededores, r e g i ó n que ya conocían por sus anteriores incursiones p i r á t i c a s . "
8
9
10
^ BOLÍVAR A . ,
9
DAMPIER,
1983,
1906,
p.
60.
n, p.
149,
BOLÍVAR A.,
1983,
pp-
45,
60,
61.
1 0
C A L D E R Ó N Q U I J A N O , 1944, pp. 439, 440. Memorias sobre las incursiones de los ingleses al corte de palo en la provincia de Y u c a t á n , por la
costa de Campeche en la L a g u n a de T é r m i n o s ; y por la de Honduras en
el río Walis y del derecho de la corte de E s p a ñ a para desalojarlos, con otras
noticias importantes sobre los establecimientos ingleses en la costa de H o n duras, y en la L u i s i a n a , por don Lorenzo Hermoso de Mendoza (1758);
A G I , Audiencia de México, leg. 1007. C a r t a de don Garcilaso de la V e g a
y Francisco de la P a r r a - V e i t i a , jueces y oficiales de la C a s a de la Contrat a c i ó n al rey (23 de octubre de 1663).
" D A M P I E R , 1906,
I I , pp.
149,
150;
CALDERÓN QUIJANO,
1944,
p.
406.
ALICIA D E L C . C O N T R E R A S SANCHEZ
Hacia 1658 algunos ingleses ya se h a b í a n establecido a lo
largo de la costa de l a Laguna, y a h í cortaban y sacaban el
palo de tinte desde los bosques ubicados tierra adentro. U n a
d é c a d a d e s p u é s ya se encontraban en Suma Junta, lugar i n mediato a la Laguna, y en las Islas Triste (Tris o de T é r m i nos) y de los Bueyes, á r e a bien situada para el corte del palo
pues contaba con u n fondeadero, y donde fijaron su p r i mer puerto de comercio. Para esas fechas, t a m b i é n se asentaron en u n punto cercano a Cabo Catoche.
E n el ú l t i m o cuarto del siglo X V I I , muchos de los piratas
y corsarios, que anteriormente se h a b í a n dedicado a causar
desmanes y a i n t e r r u m p i r el comercio americano, ya se hab í a n convertido en cortadores de palo de tinte de la Laguna
de T é r m i n o s . A raíz del T r a t a d o Comercial entre E s p a ñ a e
Inglaterra de 1667 y del Tratado de M a d r i d o de A m é r i c a
de 1670, la presencia extranjera fue haciéndose m á s numerosa en la región. Hacia 1675 se encontraban establecidas 250
personas, la m a y o r í a ingleses que se dedicaban febrilmente a la tala del palo, y a enviarlo a Jamaica y Nueva I n glaterra.
A partir del tratado de 1670, los ingleses se empezaron a
considerar con todos los derechos sobre la Isla de T r i s ( T é r minos). Apoyaban su posesión en que la cláusula s é p t i m a señalaba
12
13
14
...se ha convenido que el serenísimo Rey de la Gran Bretaña
y sus herederos y sucesores gozarán, tendrán y poseerán todas
las tierras, provincias, yslas, colonias y dominios situados en las
Yndias occidentales o en cualquiera otra parte de las Américas,
que el dicho Rey de la Gran Bretaña y sus subditos tienen y po-
R e p r e s e n t a c i ó n de la J u n t a de Comercio hecha al rey Jorge I asegurando
y probando el derecho de los ingleses a l a corta del palo de tinte en l a bah í a de C a m p e c h e ( 2 5 de septiembre de 1 7 1 7 ) . C A L D E R Ó N OHJIJANO, 1 9 4 4 ,
p. 4 4 0 , Memoria sobre las incursiones de los ingleses, ( 1 7 5 8 ) ; BOLÍVAR A . ,
1 9 8 3 , p. 6 1 .
1 2
GERHARD,
1 3
DAMPIER,
1 4
C A L D E R Ó N OJUIJANO,
1 9 7 9 , p. 5 0 ; C A L D E R Ó N CMJIJANO,
1 9 0 6 , I I , p. 1 2 2 .
1 9 4 4 , p. 4 0 6 .
1 9 4 4 , p. 4 0 6 .
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
seen al presente y de suerte que ni por razón de esto, ni de cualcjuier otro pretexto se pueda ni deba pretender jamas alguna otra
cosa ni de moverse de acjui en adelante controversia alguna.
15
Desde u n principio, el comercio del palo de tinte efectuado por los ingleses en la región de la Laguna estuvo apoyado
por sus propias autoridades. E n 1671 Thomas L i n c h , gobernador de Jamaica, s e ñ a l a b a a los señores del Consejo Británico sus razones para favorecer el tráfico. Él les decía que
durante varios a ñ o s h a b í a n llevado a cabo este tráfico en l u gares despoblados, cuya posesión estaba concedida por el Tratado de A m é r i c a ; que los españoles no h a b í a n efectuado
n i n g u n a queja; que esta actividad favorecería la r e d u c c i ó n
de los corsarios y, finalmente señalaba, que este comercio emp l e a r í a a 100 velas, lo cual r e d i t u a r í a en beneficio de su majestad b r i t á n i c a .
16
Estos razonamientos debieron ser convincentes, pues en
enero de 1673 la J u n t a de Comercio Inglesa p e r m i t i ó a Linch
continuar apoyando a los cortadores de palo de tinte establecidos en la Laguna, con lo que de hecho los ingleses ya ten í a n esta región como su centro de explotación de la
t i n t ó r e a . " A l mismo tiempo, y ante la p r e s i ó n de la indust r i a textil, los ingleses intentaron formalizar con E s p a ñ a d i cha o c u p a c i ó n . A s í , u n a ñ o d e s p u é s , en 1674, mediante su
embajador G u i l l e r m o Godolphin, solicitaron a la corona esp a ñ o l a licencia para explotar el palo de tinte de esa zona; con
los argumentos de que no era necesario para los españoles,
que t e n í a n uno de mejor calidad en los alrededores de C a m peche, y que era u n g é n e r o útil para las fábricas de Inglaterra, sin el cual n o p o d í a n mantenerlas.
18
CALDERÓN QUIJANO,
1 9 4 4 , p. 4 0 9 .
1 6
CALDERÓN QUIJANO,
1 9 4 4 , pp. 4 0 6 , 4 0 7 .
1 7
C A L D E R Ó N C^UIJANO, 1 9 4 4 , p. 4 0 7 .
C A L D E R Ó N Q U I J A N O , 1 9 4 4 , p. 4 1 8 . D i c t a m e n de don Joseph de R o -
j a s y Contreras, del Consejo de Indias, sobre reparar por a l g ú n medio los
inconvenientes que resultan del modo con que se extrae del río Walis y
otros sitios de l a costa de Honduras el palo de tinte por los ingleses, e impedirles este continuo comercio clandestino, y piraterías, que han hecho
hasta el a ñ o de 1 7 5 7 que se cuentan 8 8 .
ALICIA D E L C. CONTRERAS SANCHEZ
Ante una situación de hecho, desde 1672 las autoridades
españolas ya h a b í a n comenzado a hostilizar a los cortadores
ingleses establecidos en la Laguna. El 22 de j u n i o de ese a ñ o
la corona declaró piratas a todos aquellos que invadieran o
comerciaran sin licencia en los puertos de las Indias; y ord e n ó decomisar las embarcaciones cargadas de palo, pues se
consideraba como efecto de ilícito comercio para los ingleses; hasta que, finalmente, decidió expulsarlos por la vía de
las armas.
19
20
En 1680 se les desalojó, pero dos meses después volvieron,
y nuevamente se establecieron para continuar con el corte y
explotación del palo. Posteriormente don M a r t í n de U r z ú a
y A r i z m e n d i , gobernador de Y u c a t á n (1699-1703), d e s p a c h ó
en ocho ocasiones a las tropas para hostigar a los ingleses en
la Laguna. Sin embargo, sus resultados no fueron exitosos,
pues éstos se encontraban prevenidos y fortificados, lo que
hizo imposible su e x p u l s i ó n .
E n los primeros meses de 1704, don A l v a r o de Rivaguda,
gobernador de la provincia (1703-1706), envió una nueva expedición a la isla de T é r m i n o s . A u n q u e la i n c u r s i ó n fue u n
éxito, pues los españoles ocuparon todas las posesiones y apresaron a 100 ingleses y 9 negros, al abandonar la fuerza expedicionaria la Laguna q u e d ó desprotegida y nuevamente los
ingleses retornaron a establecerse.
Como estas expediciones, los españoles organizaron varias;
pero los ingleses lograron repelerlas y mantenerse gracias a
los refuerzos que les llegaban de Jamaica; hasta que finalmente
en 1716 se logra expulsarlos definitivamente y establecer una
g u a r n i c i ó n militar, con el fin de garantizar la presencia hispana en la isla de T é r m i n o s . Aunque los ingleses pretendieron u n a ñ o d e s p u é s restablecerse en la r e g i ó n , fueron derrotados y con este intento concluyó su presencia en dicha
área.
21
22
23
24
1 9
CALDERÓN QUIJANO,
1944, p.
2 0
CALDERÓN QUIJANO,
1944, pp. 415, 446.
2 1
C A L D E R Ó N C^UIJANO,
1 9 4 4 , p.
2 2
NIOLINA SOLÍS,
1 9 1 3 , m , p.
fyloLiNA
1913, ni, pp. 57-61; PIÑA C H A N ,
2 3
2 4
SOLÍS,
GERHARD,
1 9 7 9 , p.
50.
408.
410.
10.
1 9 7 7 , p.
84.
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
55
Paralelamente a su establecimiento en la región de la L a guna, entre 1662 y 1670 los ingleses t a m b i é n se h a b í a n dedicado al corte de palo en la costa oriental de la p e n í n s u l a , en
u n a á r e a que se ubicaba en las riveras del río Walis, y que
a l a postre se convertiría en Belice. Desde u n principio, explotaron la tintórea; aunque su actividad, aparentemente, no
t u v o la preponderancia que a d q u i r i ó en la Laguna. A raíz
de su expulsión de ésta y de cabo Catoche (1721), los cortadores ingleses comenzaron a emigrar y a establecerse en W a lis, Cayo Cocina y Z a c a t á n , y su presencia c o m e n z ó a ser
significativa en esta r e g i ó n .
Escudados en el Tratado de A m é r i c a , y en que h a b í a n sido expulsados de la Laguna, los ingleses comenzaron ahora
a considerar la región de Walis como su posesión. Sin embargo, los españoles no cejaron en su i n t e n c i ó n de sacarlos
de esta nueva o c u p a c i ó n , y organizaron desde Campeche algunas expediciones. Éstas llegaban, d e s t r u í a n sus c a b a ñ a s y
r a n c h e r í a s ; pero los cortadores en vez de resistir, se retirab a n a Jamaica o a alguna isla cercana, y una vez que los soldados abandonaban el á r e a volvían a asentarse.
T o d a v í a hacia 1725, los ingleses a ú n no h a b í a n podido tener una p o b l a c i ó n estable en el Walis y su r e g i ó n . M á s bien,
su estancia era en función de cortar la cantidad necesaria del
palo, para lo cual se arranchaban, cargar sus barcos y retornar a Jamaica, Nueva Inglaterra o directamente a Londres.
E n ese a ñ o , el virrey m a r q u é s de Casa Fuerte s e ñ a l a b a al rey
que la presencia de los ingleses en el río Walis, Cocina y Zac a t á n " . . . e r a de tiempo inmemorial; pero sin que hallan hecho éstos una p o b l a c i ó n formal, y su n ú m e r o ha sido m á s o
menos s e g ú n las coyunturas y el e m p e ñ o que han hecho en
recoger mayores porciones de palo de t i n t e . . . " .
Para mediados del siglo X V I I I , los ingleses ya h a b í a n logrado establecer r a n c h e r í a s permanentes en Walis, Cayo Cocina, Z a c a t á n y el T r i á n g u l o del Sur. Las t e n í a n habilitadas
25
26
27
28
2
^ C A L D E R Ó N C^UIJANO, 1 9 4 4 , p. 4 8 , 4 9 .
2 6
CALDERÓN QUIJANO,
1 9 4 4 , p. 1 0 4 , notas 5 6 y 5 7 .
2 7
CALDERÓN QUIJANO,
1 9 4 4 , pp. 4 4 2 , 4 4 7 .
2 8
CALDERÓN QUIJANO,
1 9 4 4 , p. 1 0 5 , nota 6 1 .
ALICIA D E L C. CONTRERAS SANCHEZ
56
con negros, y se encontraban establecidas tierra adentro, a
30 o 40 leguas, para protegerse de los españoles que con patente de corso vigilaban la zona.
T a m b i é n se dedicaron a cortar palo de tinte mediante i n cursiones furtivas, como las que efectuaban en río H o n d o .
E n estos casos no establecían r a n c h e r í a s , sólo llegaban a talar la cantidad necesaria para cargar sus embarcaciones, y
con la misma retornaban a sus colonias. Hacia 1751, d o n j u á n
de V i l l a Juana, comandante de los guardacostas de Y u c a t á n ,
decía que
29
...los ingleses vienen de poco tiempo a esta parte a dicho paraje, no tienen rancherías en el ni traen más gente que la precisa
de mar y rara vez negros si lo permiten las embarcaciones a este
fin; luego que cargan los que se dirigen a la Nueva Inglaterra
suelen hacer provisión de tortugas en la Isla de Mujeres que esta sobre Cabo Catoche y siguen su derrotero a desembarcar como y cuando les conviene.
30
De hecho, a mediados del siglo X V I I I la presencia inglesa
en la r e g i ó n del río Walis, ya h a b í a arrojado magníficos resultados a su industria textilera. S e g ú n cálculos españoles, quizá u n tanto exagerados pero que demuestran la envergadura
de lo que no explotaron los españoles en esta región, para esos
a ñ o s se e x t r a í a n anualmente con destino a Inglaterra 300 000
quintales de la t i n t ó r e a .
31
2 9
A G I , Audiencia de Aiéxico, leg. 3099, ff. 206-208. D e s c r i p c i ó n y noticia del río Balis, río Nuevo, Isla de C o z u m e l , la de Mujeres, Conttoy y
B í a n q u i t t a , del cabo Catoche, V i g i a del C u y o y otros, bajo de Sisal, Puerto de C a m p e c h e y L a g u n a de T é r m i n o s , de Seis Bocas, Puerto Escondido
y T r i s , con razón puntualizada de los parajes donde se corta por los ingleses y e s p a ñ o l e s el palo de Campeche y Brazielette (20 de septiembre de
1751); B N M , M S . 1962, ff. 59-60. Proyecto para establecer el m é t o d o ,
práctica de cortar palo de tinte en la provincia de Y u c a t á n o Campeche (s.f.).
3 0
A G I , Audiencia de Aíéxico, leg. 3099, f. 207.
A G I , Audiencia de Aíéxico, leg. 3099, ff. 875-877. Noticias pertenecientes a la n e g o c i a c i ó n y giro del palo de C a m p e c h e realizado por don J o a chín Fernando Prieto, quien fue nombrado comisionado principal para
el reconocimiento de la p e n í n s u l a de Y u c a t á n (28 de marzo de 1757).
3 1
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
57
A l mismo tiempo, a mediados del siglo X V I I I existieron
otras vías para que el palo de tinte fluyera eon destino a la
industria textil inglesa. U n a era el comercio ilegal que efectuaban los españoles con los ingleses a lo largo de la p e n í n s u la yucateca, actividad que proliferó en la costa norte y oriental,
donde p r á c t i c a m e n t e no existía u n control debido a lo difícil
de la n a v e g a c i ó n , y a la falta de vigías en las zonas donde
se efectuaba el contrabando.
32
L a otra vía era por medio de las embarcaciones e s p a ñ o l a s
que llegaban a Campeche con registro procedentes de Caracas, Cartagena, T r i n i d a d , Portobelo, Cuba y otros puertos,
para posteriormente retornar, t a m b i é n con registro, cargadas de palo de tinte; y ya en altamar trasladaban la t i n t ó r e a
a barcos ingleses, franceses y holandeses. Para esas fechas,
se calculaba en unos 50 000 quintales la cantidad de palo que
salía anualmente por esta ruta con destino a los puertos
europeos.
33
34
Para remediar esta situación, en 1751 el virrey de Revillagigedo p r o h i b i ó a los oficiales reales de Campeche expedir
registros de palo de tinte a los barcos con destino a puertos
americanos e s p a ñ o l e s . A l mismo tiempo, les o r d e n ó que sólo
autorizaran el transporte de la t i n t ó r e a en navios que retornaran directamente a E s p a ñ a y Canarias; o en su defecto otorgar permisos a las embarcaciones con destino a Veracruz y
L a Habana, como ú n i c a s rutas para llevar el palo a la m e t r ó p o l i , con la salvedad de que t e n í a n que pagar tres reales por
quintal y seis meses para remitir la certificación de los oficiales del puerto donde se hubiese verificado la descarga de
la t i n t ó r e a .
35
Paralelamente a las anteriores medidas, la corona dispu3 2
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 903, 906; A G I , Audiencia de
México, leg. 3099, ff. 207v, 208.
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 211. D e s c r i p c i ó n y noticia del
río Balis... (20 de septiembre de 1751); A G I , Audiencia de México, leg.
3099, f. 179, 180. C a r t a del conde de Revillagigedo dirigida al gobernador de Y u c a t á n y oficiales reales de Campeche (22 de abril de 1751); B N M ,
M S . 1962, ff. 50, 51.
3 3
3 5
A G I , Audiencia de México,
A G I , Audiencia de México,
leg. 3099, ff. 875-877.
leg. 3099, ff. 179, 180.
58
A L I C I A D E L C . C O N T R E R A S SÁNCHEZ
so, por real orden de abril de 1751, que se efectuaran varias
reuniones generales de comercio con el objeto de encontrar
solución a la explotación del palo de tinte que realizaban los
extranjeros a todo lo largo de la costa de la p e n í n s u l a yucateca. Su idea era saber si los comerciantes gaditanos p o d í a n sufragar los gastos para expulsar a los ingleses de Walis, hacerse
cargo del comercio del palo que se explotaba en Y u c a t á n , para
de esta manera tratar de romper el monopolio de la tala y
tráfico de la t i n t ó r e a .
36
C o n este fin, el 20 de mayo de 1751, en la Casa de C o n t r a t a c i ó n de C á d i z , se reunieron los miembros de la Universidad de Cargadores de Indias. E n la j u n t a se encontraban
Mathias L a n d a b u r u , Nicolás Mace, Pedro M a n u e l Alvarez,
Jacinto Palomo, Francisco Fanales, J u a n Joseph Redonda,
Francisco de la Guardia, J u a n de Goyeneche, Pablo de W i n t
y Joseph, destacados comerciantes gaditanos, especializados
en el comercio de la grana y del añil. E n esta r e u n i ó n se hab r í a de elegir una c o m i s i ó n integrada por " . . . l o s de mayor
inteligencia y p r á c t i c a . . . " para que propusieran a la corona
lo m á s conveniente para efectuar la explotación y comercialización del palo de tinte de la zona de C h a m p o t ó n y
Walis.
37
U n a vez expuestos los puntos necesarios para el análisis
de la situación, y hecho u n balance de todos los gastos que
conllevaría la expulsión de los ingleses, los comerciantes decidieron que no era conveniente, n i aun posible, que el comercio gaditano se pudiese hacer cargo del resguardo del corte
del palo de tinte y de su n e g o c i a c i ó n .
Los comerciantes gaditanos expusieron varias razones para fundamentar su oposición para emprender tan vasta empresa. U n a era que no contaban con fondos suficientes para
desalojar a los ingleses establecidos en el río Walis. O t r a era
38
3 6
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 192. Informe de la J u n t a G e neral de Comercio promovida por la Universidad de Cargadores a Indias
por real orden del rey de 26 de abril de 1751, para resolver el problema
del palo de tinte (20 de mayo de 1751).
3 8
A G I , Audiencia de México,
A G I , Audiencia de México,
leg. 3099, f. 184.
leg. 3099, f. 192.
PALO D E TINTE, MOTIVO DE CONFLICTO,
59
1670-1802
que tampoco t e n í a n capital para adquirir embarcaciones extranjeras que transportaran el palo de tinte a Europa; pues,
en ese momento, no contaban con los navios adecuados para
efectuar el tráfico.
A n t e la negativa de los comerciantes gaditanos, a fines de
1751 la corona o r d e n ó al gobernador de Y u c a t á n que comp r a r a todo el palo de tinte que en ese momento estuviese cortado en la zona de Campeche con el fin de que se enviase
a E s p a ñ a , y de no existir en cantidades suficientes organizara los cortes. Y o p t ó por abandonar su primera i n t e n c i ó n de
expulsar a los ingleses.
L a idea que tenía la corona de organizar la compra de la
t i n t ó r e a que se cortaba en Campeche o, en su defecto, controlar su explotación por medio de sus propias r a n c h e r í a s era,
convertirse en la intermediaria entre las á r e a s de explotación
y los mercados europeos, a través de sus propios puertos. A l
mismo tiempo, pretendía erradicar o, al menos, limitar el contrabando que los ingleses efectuaban con los vecinos de las
costas yucatecas, con Guatemala y Honduras, por medio de
los indios zambos y mosquitos, garantizando a estas regiones u n abasto continuo de m e r c a d e r í a s e s p a ñ o l a s .
39
40
41
Para la realización del proyecto, la corona comisionó a don
J u a n de Isla a fin de que, en nombre de la real hacienda, enviara desde Santander las embarcaciones necesarias cargadas
de g é n e r o s y frutos españoles que abastecieran las provincias
de Tabasco, Campeche, Honduras y Guatemala, y retornaran cargadas con la t i n t ó r e a que estuviese apilada en C a m peche y fuese propiedad de su majestad. Para el inicio de la
empresa le otorgaron a d o n j u á n 300 000 pesos de la real hacienda. S i m u l t á n e a m e n t e , el 28 de diciembre de 1751, por
real orden se m a n d ó al m a r q u é s de Yscar, gobernador de Y u 42
3 9
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 192.
™ A G I , Audiencia de México, ieg. 3099, f. 236-244. K.eai orden enviada
al gobernador de Y u c a t á n sobre compra y e n v í o de palo de tinte (28 de
diciembre de 1751).
B N M , M S , 1962, f. 54v.
B N M , M S , 1962, f. 87v,88; A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f.
436v,437. Informe de J u l i á n de Arriaga (16 de abril de 1754).
4 1
4 2
60
A L I C I A D E L C . C O N T R E R A S SÁNCHEZ
c a t á n , realizara las diligencias necesarias para la compra o
corte, y apilamiento del palo de t i n t e . "
E n 1752 el m a r q u é s de Yscar, en respuesta a la anterior
orden, envió a su majestad u n dictamen donde él y los oficiales reales de Campeche e m i t í a n varias de sus opiniones para
el mejor funcionamiento de la empresa. Ellos consideraban
poco rentable establecer las r a n c h e r í a s para el corte del palo,
y le p r o p o n í a n , por ser m á s adecuado, comprarlo directamente
a los particulares dedicados a esta actividad.
Las causas por las que estimaron poco conveniente dedicarse a la explotación y corte del palo de tinte eran de dos
tipos. U n o era de carácter económico. Ellos consideraban m u y
costoso que la real hacienda contratara a una gran cantidad
de individuos que se dedicaran a la o r g a n i z a c i ó n de las rancherías, cuidasen de la tala, de los operarios, se encargasen
de la d i s t r i b u c i ó n de los víveres, herramientas y jornales, ya
que sus salarios r e d u n d a r í a n en el precio del palo. T a m b i é n
decían que existía poca seguridad de poder contar con mano
de obra suficiente, pues los indios, mulatos, mestizos y negros que se empleaban como hacheros, abandonaban el tra¬
bajo para h u i r a los montes. E l otro problema era de orden
práctico Se aproximaba el tiempo de lluvias lo cual iba a
dificultar no sólo el corte sino t a m b i é n la c o n d u c c i ó n del palo a las playas.
44
45
De hecho la organización de los cortes por cuenta de la real
hacienda se veía obstaculizada por la existencia de rancherías en manos de particulares, vecinos de la villa de Campeche, que h a b í a n comprado tierras realengas y cuyos tíntales
eran los m á s productivos; en tanto que el palo que la corona
4 3
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 236; B N M , M S . 1962, f. 87v;
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 437.
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 287. C a r t a del gobernador de
Y u c a t á n sobre compra y corte de palo de tinte enviada a don J u l i á n de
A r r i a g a ( 1 2 de junio de 1752); A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 293.
C a r t a del teniente de rey y los oficiales reales de C a m p e c h e en que dan
su dictamen sobre lo m á s conveniente para la empresa de la real hacienda
al gobernador de Y u c a t á n , m a r q u é s de Y s c a r (17 de abril de 1752).
4 4
4 5
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, ff. 287, 288; A G I , Audiencia de
México, leg. 3099, ff. 293v, 294.
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
61
t e n í a en sus tierras era poco significativo y no justificaba la
i n v e r s i ó n del corte. E l teniente de rey y los oficiales reales
de Campeche, en una carta dirigida al gobernador de la provincia, le decían al respecto "...las tierras realengas... producen poco palo y no merecen la pena del gasto que pudiera
m o t i v a r el establecimiento de r a n c h e r í a s . . . " .
Sobre la base de este inconveniente, así como el precio baj o al que c o m ú n m e n t e se v e n d í a el palo de tinte entre los cortadores campechanos, las autoridades yucatecas propusieron
a l a corona llevar a cabo la compra en lugar del establecimiento
de las r a n c h e r í a s . Aparentemente, estas opiniones de las autoridades reales de la provincia fueron escuchadas, y a fines de
octubre de 1753 ya se encontraban apilados en el sitio de Lerm a 67 742 quintales de palo de tinte comprados por la real
hacienda, m á s 326 confiscados en la c a p i t a n í a de guerra de
la jurisdicción de D z i d z a n t ú n y 6 000 que se estaban recibiendo de don D o m i n g o de Antezana. De toda esta cantidad, para dicho a ñ o sólo se h a b í a n podido transportar 25 000 a
Santander.
Para estas fechas, la real hacienda ya comenzaba a enfrentarse a l a grave dificultad de c ó m o hacer llegar el palo de t i n te a la m e t r ó p o l i ; problema que con anterioridad h a b í a n
advertido los grandes comerciantes gaditanos. Así, ante esta
s i t u a c i ó n , en ese mismo mes y a ñ o (octubre de 1753) los oficiales reales de la real hacienda de Campeche, en una carta
al virrey, p r o p o n í a n varios procedimientos para transportar
el palo comprado. U n o era que los maestres de los barcos,
en lugar de utilizar piedras como lastre, cuyo costo montaba
de 7 a 8 pesos la tonelada, emplearan los troncos de la tintórea, cuyo flete del puerto de Campeche a Veracruz era de
5 a 5 1/2 reales el quintal, y de este ú l t i m o a C á d i z era de
2 1/2 a 4 .
Ellos t a m b i é n s u g e r í a n que el palo se enviase a L a Habana en las embarcaciones de la A r m a d a de Barlovento, du4 6
47
48
4 6
AGI,
AGI,
la dirigida
AGI,
4 7
4 8
Audiencia de Aféxico, leg. 3099, ff. 293, 294v.
Audiencia de Kíéxico, leg. 3099, f. 478. C a r t a de Pedro de U n i ó al virrey de la N u e v a E s p a ñ a (19 de octubre de 1753).
Audiencia de Adéxico, leg. 3099, ff. 478v, 479v.
ALICIA D E L C. CONTRERAS SANCHEZ
62
rante el tiempo que estaba de invernada (y que causaban gastos
de soldados y bastimentos como si estuviesen navegando), por
ser dicho puerto escala necesaria de los navios que regresaban de A m é r i c a a E s p a ñ a . Y , finalmente, u n tercer procedimiento era que la tintórea comprada en Tabasco y la Laguna
se enviara, sin pasar por Campeche, directamente desde sus
embarcaderos a Veracruz o L a Habana, pues el flete se red u c í a 3 reales por q u i n t a l .
49
A fines de 1754, el problema de transportar el palo ya se
h a b í a agravado, pues se encontraban apilados en L e r m a
190 828 quintales. A d e m á s , u n buen porcentaje se encontraba
a la intemperie. D o n Melchor de Navarrete, gobernador de
la provincia, le escribía al virrey que existía " . . .el grave quebranto de las mermas y averías que... le ocasionan las l l u vias, sereno, soles y la inmensidad de sabandijas que se abrigan
en ellas..."; por lo que le solicitaba instrucciones respecto si
d e b í a proseguir con la compra del palo o suspenderla y, al
mismo tiempo, dispusiese lo m á s adecuado para transportarlo
a España.
5 0
Y a en septiembre de 1754, la corona h a b í a ordenado suspender la compra del palo, y mandado a los oficiales reales
de Campeche que siempre que hubiese oportunidad lo remitiesen a Veracruz. A l mismo tiempo dispuso que los oficiales
reales de este puerto enviaran la t i n t ó r e a en los navios de registro que regresaran a E s p a ñ a .
A s í pues, la falta de los medios de transporte adecuados
y oportunos para la c o n d u c c i ó n del palo de tinte a la m e t r ó poli se convirtió en el principal obstáculo que entorpeció la
idea de la corona de convertirse en la gran intermediaria entre las zonas de explotación y el mercado europeo textil.
D e s p u é s de 1754, el problema de c ó m o transportar a Esp a ñ a el palo de tinte almacenado en el puerto de Campeche
51
4 9
A G I , Audiencia de Aíéxico, leg. 3099, ff. 479v, 480.
A G I , Audiencia de Aíéxico, leg. 3099, ff. 538-540. C a r t a de Melchor
de Navarrete al virrey de la N u e v a E s p a ñ a (22 de diciembre de 1754).
A G I , Audiencia de Aíéxico, leg. 3099, f. 487-488v, C a r t a de Joseph de
A b a r í a dirigida al gobernador y oficiales reales de Y u c a t á n (2 de septiembre de 1754).
5 0
5 1
63
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-Í802
se i n t e n t ó resolver desde la m e t r ó p o l i . Varias proposiciones
se plantearon. U n a era que los comerciantes gaditanos enviasen navios con registros cargados de géneros y frutos esp a ñ o l e s para abastecer los mercados de Tabasco, Campeche,
H o n d u r a s y Guatemala, y efectuasen el tornaviaje cargados
del palo de tinte propiedad de la corona. O t r a era que la real
hacienda contratara embarcaciones (urcas) extranjeras o catalanas para su transporte. L a tercera consistía en que u n particular, bajo contrato, se hiciese cargo de la c o n d u c c i ó n y ,
finalmente, una cuarta posibilidad era enviar el palo de tinte
en los registros que de Campeche salieran para Veracruz y
L a Habana para que de estos puertos se remitiera a C á d i z .
C o n respecto a la primera proposición sólo realizaron u n
viaje, despachadas desde Santander por d o n j u á n de Isla, cuatro fragatas que transportaban 25 000 quintales de palo. Se
v i o la posibilidad de alquilar embarcaciones por parte de la
real hacienda y se consideró poco rentable, pues cada quintal
de palo puesto en el puerto gaditano alcanzaba u n precio m u y
elevado. D o n Joseph de A b a r í a , encargado por la corona para solucionar el transporte del palo de tinte a E s p a ñ a , decía:
52
53
He tratado varias noticias en razón de tratar del fletamento de
urcas para este transporte de parte de la real hacienda y según
ellas y los cómputos más ajustados que se han hecho... llegara
cada quintal con todos los gastos incluso el valor principal, los
reales derechos y seguros puestos en los almacenes de Cádiz de
27 a 28 reales de plata...
54
A l mismo tiempo, para lograr la total t r a n s p o r t a c i ó n del
palo de tinte que se encontraba apilado en L e r m a se requerían, según estimaciones, de por lo menos tres a ñ o s , u n m í n i m o de 16 urcas de 500 toneladas extranjeras y que cruzara
5 2
A G I , Audiencia de México, leg. 3099, f. 488; A G I , Audiencia de México, leg. 3099, ff. 673-675. C a r t a de Joseph de A b a r í a dirigida a J u l i á n de
A r r i a g a (29 de julio de 1755), A G I , Audiencia de México, leg. 3099, ff.
697-700v. C a r t a de Joseph de A b a r í a a J u l i á n de Arriaga (9 de septiembre
de 1755).
5 3
5 4
A G I , Audiencia de México,
A G I , Audiencia de México,
leg. 3099, f. 439.
leg. 3099, ff. 697-700v.
64
ALICIA D E L C. CONTRERAS SANCHEZ
el A t l á n t i c o una cada mes. L a utilidad, de acuerdo con los
cálculos, sería en cada viaje de 160 000 pesos; y para que no
se la embolsaran los extranjeros se i n t e n t ó hacer u n convenio con los catalanes, consistente en facilitarles a l g ú n pequeñ o rancho compuesto de caldos. Sin embargo, no se t o m ó
ninguna decisión al respecto, por lo que la proposición de alquilar navios tampoco llegó a efectuarse.
D o n Pedro Capitanachi fue el ú n i c o particular que se i n teresó en comprar todo el palo de tinte de buena calidad que
se encontraba apilado en L e r m a para transportarlo a C á d i z ;
siempre y cuando la corona aceptase sus condiciones. Estas
eran que la real hacienda sufragara el costo del transporte del
lugar donde se encontraba apilado el palo al embarcadero;
que él se c o m p r o m e t í a a llevar la t i n t ó r e a durante el transcurso de tres o cuatro a ñ o s si los barcos sólo llevaran el lastre,
los víveres y los repuestos necesarios para el viaje de ida y
vuelta, y efectuaría el tornaviaje cargado sólo de palo; que
él p a g a r í a el quintal a 8 reales de plata de 16 cuartos, m á s
los derechos de proyecto, almirantazgo y aduana hasta desp u é s de tres meses del arribo de la e m b a r c a c i ó n a C á d i z ; que
si se p e r d í a a l g ú n navio él p a g a r í a exclusivamente los 8 reales por quintal del palo comprado; que se le permitiese u t i l i zar barcos con bandera neutral y , finalmente, que una vez
que el cargamento estuviese en la b a h í a de C á d i z él pudiese
venderlo libremente, con sólo pagar los impuestos a fin de
evitar los costos de carga y descarga.
A don Joseph de A b a r í a le p a r e c í a n atractivas las condiciones de don Pedro Capitanachi, aunque veía como ú n i c o
inconveniente " i r r e m e d i a b l e " el que se tuvieran que emplear
embarcaciones extranjeras. N o se conoce la respuesta de la
corona; pero las evidencias sugieren que fue negativa, pues
el palo de tinte que a partir de 1755 principia a aparecer en
los registros de Veracruz y L a Habana era propiedad de la
real hacienda. A s í pues, a pesar de todos los inconvenientes
que t r a í a esta p r o p o s i c i ó n , a la larga, se convirtió en la v í a
55
56
57
A G I , Audiencia de México,
A G I , Audiencia de México,
A G I , Audiencia de México,
leg. 3099, ff. 697-700v.
leg. 3099, ff. 675-677.
leg. 3099, f. 677.
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
65
m á s adecuada para los intereses de la corona, y hasta 1772
fue la forma en como se envió a C á d i z el palo apilado en
Campeche.
Es importante destacar que durante estos a ñ o s todas las
propuestas y contrapropuestas de los comerciantes gaditanos
y de la corona, que se generaron en torno a la explotación
y c o m e r c i a l i z a c i ó n del palo de tinte, estuvieron m á s en func i ó n de eliminar la presencia inglesa en las costas de Y u c a t á n
que discutir la existencia de u n mercado europeo de la tintórea abastecido por los ingleses, que éstos p o d í a n mantener
precios m á s bajos que los ofrecidos por los españoles, y que
Inglaterra contaba con una marina mercante m á s eficiente
para llevar a cabo este comercio. Las opiniones de A b a r í a ,
el comisionado de la corona, eran nítidas cuando se refería
a la falta de competitividad de la marina mercante hispana.
Él decía que la de E s p a ñ a era costosa " . . .por el distinto modo en que navegan —respecto a la inglesa—, ya en aumento
de t r i p u l a c i ó n , ya de sueldos y ya de raciones...".
A pesar del fracaso de su empresa, la corona no cejó en
sus intentos por monopolizar el comercio del palo de tinte,
incluso cuando las condiciones continuaban siendo desfavorables. E n 1756-1757, cuando los comerciantes gaditanos se
reunieron para buscar solución al problema del tráfico ilegal
de la t i n t ó r e a r e c o n o c í a n que los tiempos no eran propicios.
Ellos d e c í a n " . . . n i en el d í a de oy estamos en estado de hacer
comercio activo del palo de tinte, para v e n d é r s e l o en nuestros puertos a los extranjeros...".
A l mismo tiempo, la corona tampoco p o d í a evitar que los
ingleses continuaran con la extracción del palo en el Walis.
C a r e c í a de los medios para arrojarlos de esta región y para
fortificar las bocas del r í o . Las expediciones que se organizaban para expulsarlos eran m u y costosas e infructuosas y los
resultados nulos; pues al poco tiempo de haberlos desalojado
retornaban a establecerse para continuar con el corte. '
58
59
60
6
5 8
5 9
NO,
C o N T R E R A S SÁNCHEZ, 1 9 8 7 , C a p . I I .
A G I , Audiencia de México,
l e g . 3 0 9 9 , ff. 6 7 7 , 6 7 8 ; C A L D E R Ó N
1 9 4 4 , p. 4 2 3 .
CALDERÓN QUÍJANO,
6 1
1944, p. 4 1 9 .
C A L D E R Ó N OHJIJANO, 1 9 4 4 , p . 4 1 9 .
QUIJA-
66
ALICIA D E L C . C O N T R E R A S SANCHEZ
Ante la imposibilidad de expulsar a los ingleses y ante la
incapacidad que v e í a n los comerciantes gaditanos para solucionar el problema del tráfico ilegal del palo, sugirieron a la
corona, como una medida para aminorar las pérdidas que significaba este comercio, la posibilidad de conceder a los ingleses licencias provisionales por 4 o 6 a ñ o s ; en las que se les
p e r m i t i r í a llevar u n n ú m e r o conveniente de navios a sacar
el palo de tinte para abastecer su industria textil, previo pago de lo que se considerase adecuado por cada quintal de palo. De esta manera, pensaban los comerciantes, E s p a ñ a
q u e d a r í a como ú n i c a y absoluta d u e ñ a de aquellos sitios, y
p o d í a cancelar sus permisos en el momento en que se encontrase en condiciones de realizar directamente sus ventas, ya
fuera desde sus puertos de Europa o desde otros parajes.
62
L a expedición de las licencias, s e ñ a l a b a n los comerciantes, sería u n derecho exclusivo de la corona, y serían entregadas a los capitanes de los navios ingleses por u n periodo
límite de dos meses para realizar los cortes y embarques. V e n cido el plazo se t e n í a que abandonar el paraje, j u n t o con su
gente de trabajo; sin quedar n i n g ú n marinero, cortador u otra
persona, so pena de ser castigado por las leyes e s p a ñ o l a s .
Para hacer efectivas estas disposiciones, los comerciantes
sugerían que dos embarcaciones españolas del puerto m á s cercano se dedicaran a vigilar los sitios señalados para los cortes; cobrar a los cortadores ingleses los derechos; registrar y
reconocer la legitimidad de los pasaportes; prohibir que los
navios ingleses se detuvieran a contrabandear y , finalmente,
evitar que éstos arribaran a puerto, cala, o en otra parte sino
sólo en una de las bocas del r í o Walis, previamente establecida en las licencias. A l mismo tiempo, los poseedores de éstas
p o d í a n ser visitados por los españoles con patente de corso,
así como por cualquier otro navio español; cuando fuesen encontrados dentro del Seno Mexicano se les revisaría para prevenir efectuasen comercio ilícito de otros g é n e r o s .
63
64
E n 1757 don Joseph de Rojas y Contreras, consejero de
6 2
C A L D E R Ó N O X I I J A N O , 1 9 4 4 , pp.
6 3
C A L D E R Ó N Q U I J A N O , 1 9 4 4 , p.
420.
6 4
C A L D E R Ó N O^UIJANO, 1 9 4 4 , p.
420.
419, 420.
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
67
la J u n t a de Comercio de E s p a ñ a , quien en u n principio hab í a estado de acuerdo en conceder las licencias a los ingleses
p a r a i r a la p e n í n s u l a de Y u c a t á n a buscar palo de tinte, desp u é s de analizar los pros y los contras que p o d r í a significar
para E s p a ñ a , se opuso a que fuesen concedidas. Su argumento
era que el resultado de otorgar los permisos sería u n aumento del contrabando, y que los mares del Seno Mexicano qued a r í a n inundados de embarcaciones inglesas con que se
i n c r e m e n t a r í a el comercio ilegal.
A d e m á s del proyecto de conceder licencia a los ingleses,
entre 1756 y 1757 varios fueron presentados. Unos se encam i n a b a n a que la explotación y comercialización del palo de
t i n t e se efectuara mediante empresas particulares; en tanto
que otros p r o p o n í a n fuera a través de la real hacienda. Los
resultados siempre fueron negativos.
E l factor que influyó en la falta de decisión sobre q u é hacer con el palo de tinte de la costa yucateca era que los particulares se resistían a emprender su comercio, pues tenían que
enfrentarse a u n mercado textil europeo abastecido por los
ingleses, y a precios mucho m á s accesibles de los que los altos costos del transporte e s p a ñ o l les p e r m i t í a ofrecer. Esta sit u a c i ó n d e t e r m i n ó que los pocos comerciantes gaditanos que
se interesaron en el negocio exigieron condiciones a la coron a que no p o d í a conceder. Indudablemente, las espectativas de obtener una ganancia, que a d e m á s de ser escasa tenía
m u c h o riesgo, no fueron precisamente incentivos para que
los comerciantes de C á d i z se aventuraran en la empresa durante el tercer cuarto del siglo X V I I I . Así, ante esta situación,
la e x p l o t a c i ó n y comercialización intensas del palo de tinte
continuaban r e t r a s á n d o s e .
N o pasaron muchos a ñ o s , d e s p u é s de la discusión de tantos proyectos sobre q u é hacer con el palo de tinte y los ingleses de Walis, cuando la fuerza de las armas se le impuso a
la corona e s p a ñ o l a . E n 1763, con el Tratado de Paz de P a r í s ,
se v i o obligada a conceder a Inglaterra el libre derecho de ex65
66
67
6 5
C A L D E R Ó N O T J I J A N O , 1 9 4 4 , p.
6 6
CALDERÓN QUIJANO,
6 7
C A L D E R Ó N C^UIJANO, 1 9 4 4 , p.
437.
1 9 4 4 , p. 4 2 4 , 4 2 5 .
424.
ALICIA D E L C . C O N T R E R A S SÁNCHEZ
plotar el palo de tinte de la región del río Walis y sus alrededores, a cambio de recuperar las estratégicas islas de L a
Habana y M a n i l a , A s í pues, la presencia inglesa quedaba en
la p e n í n s u l a de Y u c a t á n formalmente aceptada por E s p a ñ a ,
y el corte y la explotación de la t i n t ó r e a legalmente en manos
de los ingleses.
U n a vez firmado el Tratado, el establecimiento inglés en
la r e g i ó n del Walis c o m e n z ó a crecer r á p i d a m e n t e . E n 1764
don Felipe R a m í r e z de Estenoz, gobernador de Y u c a t á n , i n formaba a don J u l i á n de Arriaga, el ministro de Indias, del
crecido n ú m e r o de colonos que h a b í a n arribado desde abril
de 1763. El decía, según informes del comandante de Bacalar, que ya t e n í a n 32 cuadrillas de gente integradas cuando
menos con 300 hombres, entre blancos y negros; 86 barracas
grandes y p e q u e ñ a s ; 27 balandras, goletas y algunos pequeñ o s barcos; y m á s de m i l pilas de palos de tinte entre mayores y menores.
U n a ñ o d e s p u é s , la presencia inglesa en la región ya h a b í a
adquirido proporciones inusitadas. Los informes del comandante de Bacalar de 1765 s e ñ a l a b a n que los ingleses ya ten í a n en el río Walis y en la Bahía de Cayo Cocina 81 fragatas,
40 bergantinas, 20 balandras, 50 goletas y bongos con u n a
capacidad que iba desde las 10 hasta las 36 toneladas cada
una de las embarcaciones.
L a presencia inglesa, la magnitud del tráfico que sostenían
y la vecindad con los españoles radicados en Y u c a t á n dio margen a que el comercio ilegal se intensificara. Para 1765, V a lera y Corres, visitadores comisionados de J o s é de G á l v e z ,
s a b í a n que el contrabando, a t r a v é s del establecimiento i n glés, era tal que los intereses fiscales de la corona estaban siendo afectados. Ellos decían "...es que... no se piensa que el
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6 8
A G I , Audiencia de Aíéxico, leg. 3 0 9 9 , f. 1 1 3 5 . R e a l c é d u l a dirigida al
gobernador de Y u c a t á n ( 2 6 de febrero de 1 7 6 3 ) ; F L O R E S C A N O y G I L , 1 9 7 6 ,
p. 2 1 4 . Discurso sobre la constitución de las provincias de Y u c a t á n y C a m peche ( 1 7 6 6 ) ; R U B I O N I A Ñ É ,
6 9
1 9 5 3 , p. 6 3 8 .
C A L D E R Ó N Q U I J A N O , 1 9 4 4 , p. 1 9 9 , nota 2 8 . C a r t a de Felipe R a m í rez de Estenoz a J u l i á n de Arriaga ( 1 2 de marzo de 1 7 6 4 ) .
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
n o tener los derechos y rentas del rey el producto que pudiera (no) pende de las cuentas y razones n i del manejo de caudales, sino puramente del contrabando de toda la provincia".
Así pues, lo previsto por Rojas y Contreras, unos a ñ o s antes, acerca del auge de contrabando, como una consecuencia
inmediata al otorgamiento de las licencias a los ingleses para
su establecimiento en el Walis, era u n hecho. Posteriormente en 1770, el oficial de marina, Thomas Southwell confirmaba las anteriores predicciones. E l señalaba que las costas
de Y u c a t á n y Honduras eran el foco m á s importante del contrabando, pues los ingleses con el pretexto de buscar palo de
tinte llevaban sus g é n e r o s y los v e n d í a n a los habitantes del
lugar.
A principios del último tercio del siglo X V I I I el contrabando
h a b í a alcanzado tal auge que se p o d í a n contar hasta 80 embarcaciones inglesas comerciando ilícitamente en la costa de
Y u c a t á n ; sin contar las de otras naciones y las e s p a ñ o l a s que
se dedicaban a este trato. De esta manera Londres y Amsterd a m se convirtieron en los depósitos de los productos de la
A m é r i c a e s p a ñ o l a , entre ellos el palo de tinte. Para esos a ñ o s
existían, al menos, dos rutas de este tráfico ilegal. Ambas part í a n de a l g ú n punto cercano a las costas yucatecas con destino a Europa, sólo que una h a c í a escala en a l g ú n puerto del
norte de A m é r i c a , y la otra en Jamaica.
E n este contexto, de tráfico ilegal, se ubican las medidas
que la corona a d o p t ó para favorecer el comercio con sus colonias y limitar el contrabando. U n a fue conceder a Y u c a t á n
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7 1
F L O R E S C A N O y G I L , 1 9 7 6 , p.
195.
7 2
C A L D E R Ó N Q^UIJANO, 1 9 4 4 , p. 4 5 3 . Medio fácil y practicable para adquirir el total comercio y lucro del palo de tinte en las costas de Y u c a t á n ,
fundar una copiosa pesca en aquellas sondas; y alcanzar ambos ramos con
a n i q u i l a c i ó n del trato ilícito sin que sobrevenga gasto alguno al rey, ni vasallo; sin que se pida privilegio alguno exclusivo para la ejecución de la
obra, y sobre todo sin dar lugar, ni motivo visiblemente a los ingleses para
quejarse de infracción, antes bien extirpando los objetos de querellas con
aquella n a c i ó n en asunto del propio palo; la pesca y comercio ilícito; y su
d e m á s trato en aquellas costas. Propuesto por don T h o m á s Southwell
(1770).
7 3
CALDERÓN QUIJANO,
1 9 4 4 , p.
455.
ALICIA D E LC. C O N T R E R A S SANCHEZ
70
en 1770 la gracia del libre comercio y reducir a l a m i t a d los
impuestos de salida que gravaban al palo de tinte, y la otra
de 1774 de liberar a la t i n t ó r e a de todas las cargas fiscales.
Sin embargo, los resultados de estas disposiciones no arroj a r o n lo esperado por la corona. E l contrabando que se efectuaba en las costas yucatecas c o n t i n u ó , aparentemente, con
mayor intensidad. Hacia 1776 u n escritor a n ó n i m o s e ñ a l a b a
que " . . .a la B a h í a y Puerto de Balis, que por dicho corte (de
palo de tinte) gozan los ingleses van todos los a ñ o s de 300
a 400 embarcaciones con m e r c a d u r í a s y víveres, que internan en la provincia de C a m p e c h e . . . " .
Dicho autor s e ñ a l a b a que para acabar con el contrabando
inglés en las costas yucatecas sólo existían dos posibles soluciones. U n a era desalojar a los ingleses del continente del reino
de M é x i c o , cuestión que veía imposible sin una ruptura con
la corte b r i t á n i c a ; y la segunda, la m á s viable, era la apertura de varios puertos españoles al comercio con sus colonias
y la r e d u c c i ó n de los impuestos, solución que, como se señaló anteriormente, no h a b í a logrado tener éxito para evitar
el tráfico ilegal de los comerciantes yucatecos.
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75
76
L a realidad era que hasta principios de la octava d é c a d a
del siglo X V I I I , los españoles no controlaban el comercio del
palo de tinte de l a p e n í n s u l a yucateca; los ingleses eran los
encargados de abastecer el mercado textil de Europa; y los
particulares y comerciantes campechanos que r e m i t í a n palo
de tinte a la m e t r ó p o l i n o h a b í a n logrado mantener n i m u cho menos incrementar el volumen de sus exportaciones en
esa é p o c a .
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Pocos a ñ o s transcurrieron desde que el autor a n ó n i m o escribiera sus posibles soluciones para combatir el contrabando, cuando E s p a ñ a , con el objeto de recuperar Walis y otras
posesiones (Gibraltar, Menorca) que estaban en manos i n glesas, decide participar con Francia en la guerra de
^
7 5
_
PÉREZ 1V1 A L L A I N A B U E N O ,
1 9 7 8 , p. 4 2 .
F L O R E S C A N O y C A S T I L L O , 1 9 7 6 , i , pp. 3 9 , 4 0 . Idea general del comer-
cio de las Indias reino de la N u e v a E s p a ñ a ( 1 7 7 6 ) .
FLORESCANO
CONTRERAS
y CASTILLO,
1 9 7 6 , i , pp. 3 9 , 4 0 .
S Á N C H E Z , 1 9 8 7 , cap. I I .
71
P A L O D E T I N T E , M O T I V O D E C O N F L I C T O , 1670-1802
1779-1782. E n el Tratado de Alianza firmado por ambas naciones existía una cláusula, previa a la guerra, donde los
e s p a ñ o l e s se c o m p r o m e t í a n a otorgar permiso a los franceses
de explotar el palo de tinte de Walis, si se lograba la total exp u l s i ó n de los ingleses de la p e n í n s u l a yucateca.
A n t e la inminencia de la guerra, hacia 1779 la corona ord e n ó a don Roberto Rivas Betancourt, gobernador de Yucat á n , desalojar a los ingleses y d e s t r u i r todos sus
establecimientos que t e n í a n sobre la costa oriental de la pen í n s u l a , así como los de la b a h í a de H o n d u r a s . C o n estas
instrucciones se organizó una expedición de 800 hombres que
l o g r ó desalojarlos de las riberas del río H o n d o , de Cayo Cocina, donde hizo prisioneros a sus habitantes y, finalmente, e x p u l s ó a los colonos que se encontraban establecidos en
el curso del río Nuevo, donde se destruyeron 40 r a n c h e r í a s .
78
79
80
C o n estos resultados de la expedición, se creyó que los colonos cortadores ya h a b í a n sido expulsados; pero la derrota
de E s p a ñ a dio u n nuevo giro a los acontecimientos. U n a vez
terminada la guerra, en 1783, con el Tratado de Versalles,
los ingleses vuelven a ser d u e ñ o s y señores del establecimiento, pero ahora con mayores concesiones que las obtenidas en
el Tratado de 1763.
C o n el Tratado de Versalles, Inglaterra conseguía el p r i mer reconocimiento formal a los bosques del Walis, a d e m á s
o b t e n í a el derecho de que sus subditos pescaran para su subsistencia en las costas e islas adyacentes al establecimiento;
t a m b i é n p o d í a n construir casas y almacenes.
L a prerrogativa m á s importante fue que obtuvieron de Esp a ñ a la a m p l i a c i ó n del territorio a explotar y se fijó que éste
c o m p r e n d e r í a el á r e a ubicada entre el río Walis o Bellise y
el H o n d o .
Los límites territoriales señalados en los tratados no eran
respetados por los ingleses. Siempre propugnaron por inva81
82
7 8
C A L D E R Ó N OHJIJANO, 1944,
p.
7 9
C A L D E R Ó N CHJIJANO, 1944,
p.
8 0
PINA C H A N ,
1977,
p.
250.
243,
nota 7.
97.
8 1
C A L D E R Ó N CHJIJANO, 1944,
pp.
235,
8 2
C A L D E R Ó N C^UIJANO, 1944,
pp.
235,
236,
236.
262.
ALICIA D E L C. CONTRERAS SANCHEZ
72
dir otras áreas ricas en tíntales, donde efectuaban talas furtivas. Es por ello que en febrero de 1783 don J o s é de G á l v e z
s e ñ a l a b a la necesidad de que el Tratado especificara que los
ingleses t e n í a n que evacuar a sus cortadores de r í o T i n t o de
todos los parajes de las costas, islas y cabos de Honduras donde
efectuaban cortes clandestinos.
Los í m p e t u s expansionistas de los cortadores de palo de
tinte ingleses no pudieron ser controlados por las autoridades e s p a ñ o l a s , ya que no se conformaron con el á r e a concedida; los cortes furtivos en otros parajes de la costa yucateca
y Honduras continuaron. El desplazamiento de los cortadores hacia otras regiones ajenas a la concedida estuvo condicionada por varias causas. U n a de ellas debió haber sido el
ocupar parajes clave para continuar el contrabando; como eran
los establecimientos que t e n í a n en las costas de Honduras y
Guatemala. O t r a , q u i z á la principal, fue el agotamiento de
los tíntales ubicados dentro del establecimiento, provocado
por la tala inmoderada de los bosques.
De hecho, el problema provocado por el corte masivo de
los tíntales estaba ya latente en 1783; pues los plenipotenciarios británicos se resistían a aceptar el á r e a concedida por Esp a ñ a , y exigían una superficie mucho mayor con el argumento
de que el territorio que ocupaban ya estaba agotado por la
tala que h a b í a n efectuado durante tantos a ñ o s .
E n el siglo X V I I I , el ú l t i m o intento de la corona por desalojar a los ingleses de la r e g i ó n oriental de la p e n í n s u l a yucateca fue la expedición de 3 000 hombres organizada y dirigida
por don A r t u r o O ' N e i l l en 1798, cuando fungía como gobernador de Y u c a t á n . Sin embargo, la empresa fue u n rotundo
fracaso; hasta que, finalmente en 1802, con el Tratado de
Amiens, E s p a ñ a se ve obligada a ratificar a los ingleses el derecho de continuar la explotación de sus riquezas forestales
y marinas.
El periodo de entreguerras (1804-1821) hizo que las autoridades e s p a ñ o l a s fueran abandonando poco a poco la vigi83
84
85
8 3
CALDERÓN QUIJANO,
8 4
C A L D E R Ó N OHJIJANO, 1 9 4 4 , p.
8 5
A N C O N A , 1 9 7 8 , I I , pp.
1 9 4 4 , pp.
254, 255.
233.
505-510.
PALO D E TINTE, MOTIVO DE CONFLICTO,
1670-1802
lancia de este establecimiento. Estaban m á s preocupadas por
resolver los problemas inmediatos que la situación bélica les
i m p o n í a —Francia primero y d e s p u é s la Independencia—;
p o r lo que el usufructo de estas tierras yucatecas q u e d ó en
poder de los ingleses hasta convertirse en colonia b r i t á n i c a .
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