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Yo vendría a buscarte

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Yo vendría a buscarte
Tiempo de Chávez
Yo vendría a buscarte
El entorno afectivo y espiritual en que Chávez fue
moldeando su personalidad en Sabaneta,
y la sensibilidad de que siempre hizo gala, parecen
gravitar en las sentidas líneas que le escribió a su
abuela, una vez que ella falleciera, el 2 de enero
de 1982. El texto aparece en Cuentos del Arañero
dentro del título “Yo vendría a buscarte”.
“(…) Quizás un día mi vieja querida, dirija mis
pasos hasta tu recinto, con los brazos en alto y
como alborozo, colocar en tu tumba una gran
corona de verdes laureles: sería mi victoria y sería
tu victoria y la de tu pueblo;
EDICIÓN ESPECIAL
Jueves 5 de Marzo de 2016
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EDICIÓN ESPECIAL
Tiempo de Chávez
Jueves 5 de Marzo de 2016
Exposición en la casa de Rosa Inés recrea el ambiente en que creció
Chávez y el “arañero”
siguen vivos en cada rincón
de Sabaneta de Barinas
En la Venezuela rural de mediados del siglo pasado, en un hogar
humilde de un pueblo barinés que apenas figuraba en el mapa, nació
el líder que partiría la historia en dos e iniciaría un ciclo de cambios
profundos a favor de las grandes mayorías marginadas
T/ Manuel Abrizo
C
Yo vendría a buscarte
Viene de la primera...
y entonces por la madrevieja volverán las aguas del río Boconó,
como en otros tiempos tus campos regó; y por sus riberas
se oirá el canto alegre de tu cristofué y el suave trinar de tus
azulejos y la clara risa de tu loro viejo; y entonces en tu casa
vieja tus blancas palomas el vuelo alzarán y bajo el matapalo
ladrará “Guardián”, y crecerá el almendro junto al naranjal,
también el ciruelo junto al topochal, y los mandarinos junto
a tu piñal, y enrojecerá el semeruco junto a tu rosal, y crecerá
la paja bajo tu maizal, y entonces la sonrisa alegre de tu rostro
ausente llenará de luces este llano caliente; y un gran cabalgar
saldrá de repente y vendrán los federales, con Zamora
al frente, y las guerrillas de Maisanta con toda su gente,
y el catire Páez, con sus mil valientes; o quizás nunca, mi
vieja, llegue tanta dicha por este lugar, y entonces, solamente
entonces, al fin de mi vida yo vendría a buscarte, mamá Rosa
mía, llegaría a tu tumba y la regaría con sudor y sangre,
y hallaría consuelo en tu amor de madre, y te contaría de mi
desengaño entre los mortales, y entonces tú abrirías tus brazos
y me abrazarías cual tiempos de infante, y me arrullarías
con tu tierno canto y me llevarías por otros lugares…”.
omo la mayoría de los venezolanos
de origen humilde, nacidos en la
provincia entre las décadas del 40,
50 y 60 del siglo del pasado, Hugo Rafael
Chávez Frías creció en un pueblo de calles
de tierra, alumbrado entre seis y diez de la
noche por una planta eléctrica, con un cine
en cuya cartelera predominaban las películas mexicanas, con una escuelita y una
maestra buenamoza, los juegos infantiles
(la “ere”, ladrón librado, palito mantequillero), los juguetes (el trompo, las metras, la
perinola). En el hogar, la imagen de alguna
virgen colgada de la pared, en el zaguán
una mata de sábila y una cruz de palma
para alejar a los malos espíritus. Entre los
negocios, que si la bodega de la esquina, que
la barbería del musiú, que si la tienda del
árabe. Y la abuela, devota de la Virgen de
la Coromoto, diciendo, “Muchacho, no te
encarames en esos árboles”. En las noches,
los cuentos de espantos y aparecidos y el
recuerdo de los antepasados salían de unos
labios conversadores.
Chávez, un niño inquieto, acostumbraba, junto a su hermano Adán, subirse a las
matas y árboles del patio, ante el susto de
la abuela Rosa Inés. En Cuentos del Arañero, libros de los cubanos Orlando Oramas
León y Jorge Legañoa Alonso, que recoge
memorables anécdotas contadas por el comandante, se incluyen relatos de aquellos
años infantiles.
“Había un matapalo en el patio donde me
crié, era un patio hermoso y uno se subía en
todos esos árboles (…). Uno caía, se “espatillaba” contra los topochales y mi abuelita,
pobrecita, que en paz descanse, salía con
las manos en la cabeza: “¡Muchacho, te vas
a matar, bájate de ahí, mira que el Diablo
anda suelto!”.
En las noches, cuando se iba la luz de la
planta eléctrica de Sabaneta, apagada por
Mauricio Herrera, que pasaba en una bicicleta, la abuela los sentaba en el pretil de la
casa de palma. A la luz de las velas, llegaba
la hora de los cuentos.
“..Y ella hablaba de un cabo Zamora y de
un Chávez, abuelo de ella, que se fue con el
cabo Zamora y no regresó más nunca”, recordaba Chávez.
Todavía en la “Casa de la Mamá Rosa”,
hogar de infancia del Comandante, transformada en un museo, se escuchan los
cuentos de la Sabaneta de entonces, narra-
dos por contemporáneos de Hugo Chávez.
En la conversación suele colarse alguno
que otro dicho como expresión de que el
pueblo sigue conservando su estampa de
lugar provinciano.
“Yo no he visto un burro flojo en un barrial atascado”, señala un hombre en el patio de la casa, para referirse a la reciedumbre de estos nobles animales de carga que
durante siglos han contribuido a aliviar las
penurias y el duro trabajo del campesino
venezolano.
La “Casa de la Mamá Rosa”, ubicada en
Sabaneta, a una cuadra y media de la plaza Bolívar, acoge hoy una exposición sobre
el pueblo y el entorno histórico venezolano
de aquellos años iniciales del comandante,
hasta 1966, año en que con sus padres y hermanos parte hacia la ciudad de Barinas. La
exposición se distribuye en estaciones, recreadas con fotografías, objetos, mobiliario.
Un cuerpo de guías se encarga de ubicar
el contexto y la época reflejada en las diferentes estaciones.
Una de las guías aclara que los objetos desplegados a los largo de la exposición (el guante
y la pelota de beisbol, los juguetes, los libros,
los suplementos o historietas, la mesita de noche ) no pertenecieron al comandante, sino
que se usaban en aquellos tiempos.
El cuarto de la abuela
Pedro Hurtado, animador cultural de la
Misión Cultura Corazón Adentro, y uno
de los guías de la Ruta de Chávez, integrada por los sitios emblemáticos de Sabaneta
que frecuentaba en su niñez el futuro líder
bolivariano, explica que Hugo, su hermano
Adán y la abuela Rosa Inés se mudan en
1962 para esta casa que había sido construida por el tío Marcos en 1960. Huguito, así lo
llamaban en Sabaneta, había nacido en un
rancho de palma y bahareque que estaba al
frente; era un rancho con un patio lleno de
árboles, pájaros y palomas. Allí se construyó un moderno centro de educación inicial
que lleva por nombre Mamá Rosa y que fue
inaugurado por Nicolás Maduro.
La casa museo fue restaurada y pintada
con el color original.
De los padres de Chávez se afirma que
“en 1935 nace en Sabaneta la nieta de Maisanta, Helena Frías, hija de Rafael Infante
y de Benita Frías. Ese año muere Gómez
(…). En 1952 Hugo de los Reyes Chávez
contrae matrimonio con Helena Frías y
ambos dedican su vida a la docencia en
varias escuelas del municipio Alberto Arvelo Torrealba”.
Tiempo de Chávez
Jueves 5 de Marzo de 2016
el más famoso arpista de la época, e instrurumentos musicales.
En la pared de fondo se destaca la imagen
gen
de la Virgen de Coromoto, adorada porr la
abuela. Abajo en el rincón, sobre una meta
sita, están la lámpara de kerosén, la cajita
de chimó, la bacinilla y el infaltable radieecito a transistor en el que la abuela escuuchaba seguramente las novelas radialess y
las canciones rancheras.
Tanto las guías como Hurtado, durante
el recorrido por la casa y la exposición, se
refieren a los diferentes espacios como si
estuviesen recorriendo su propio recinto
familiar.
En el jardín de entrada que antecede al
porche están sembradas trinitarias, cayenas, el jazmín, palmita y palmas reales propias del llano.
“Cuando llega la primavera huele muy
sabroso dentro de la casa. Luego seguimos
con el zaguán donde está una cruz hecha
con palma bendita y el ramito de sábila contra las malas influencias que puedan traer
extraños y visitantes”, comenta Hurtado.
En el pasillo o sala comedor se muestra
el contexto histórico venezolano desde los
tiempos precolombianos hasta mediados
del siglo pasado. Allí está colgado en la pared el conocido retrato de Pedro Pérez Delgado, “Maisanta”, bisabuelo de Chávez, parado al lado del caballo y acompañado por
uno de sus compañeros de lucha.
Pedro Pérez Delgado murió el 7 de noviembre de 1924 en el Castillo Libertador de Puerto Cabello. La referencia a este guerrillero alzado en los llanos de Apure contra el régimen
de Juan Vicente Gómez, y quien durante un
tiempo fue alcalde de Sabaneta, está acompañada de una alusión del propio Chávez.
“Dicen los que estaban que salió con un
dolor. No aguantaba, se quitó el escapulario, lo lanzó a la pared y dijo: ¡Maisanta,
pudo más Gómez! Y cayó muerto. Había luchado su vida entera a favor de la equidad
social, de la soberanía venezolana sobre
sus recursos naturales y por el derecho a la
tierra y al trabajo”.
En ese mismo espacio se hace referencia
a Ezequiel Zamora, al Mocho Hernández y
al general Cipriano Castro. Una curiosa fotografía en blanco y negro muestra la guardia de honor del general Cipriano Castro,
conformada por gente del pueblo.
El primer cuarto de la casa es el de la Mamá
Rosa, la abuela de raza y sangre yarura, que
dejó una profunda huella y un imborrable
recuerdo en Hugo Chávez. En Cuentos del
Arañero, bajo el título de “Yo vendría a buscarte”, aparecen unas conmovedoras líneas
escritas por Chávez a su abuela, luego de que
esta falleciera el 2 de enero de 1982.
En el cuarto de Mamá Rosa, en carteles
compuestos con imágenes y textos explicativos, se aprecia la fotografía más conocida
de la abuela, una de sus cédulas de identidad, el retrato de Hugo a los dos años al lado
de Adán y una típica casita de palma parecida a la primera casa. En la pared contigua,
que recoge el contexto cultural popular,
aparece la imagen de la carátula del disco
o LP de la Leyenda de Florentino, del poeta
Alberto Arvelo Torrealba, grabada por el
Carrao de Palmarito y José Romero Bello
a mediados de los años 60 del siglo pasado.
Allí está una imagen del Indio Figueredo,
El arañero
La imagen silueteada del “Látigo Chávez”,
”,
pitcher magallanero e ídolo beisbolístico
del joven Hugo, aparece destacada en el
cuarto que compartían Hugo Chávez y
Adán. Al fondo sobresale el colorido traje de los Diablos de San Hipólito, grupo del
que Chávez fue miembro. Los Diablos de San
Hipólito representan una tradición de 210
años asentada en el pueblo de San Hipólito,
ito,
cercano a Sabaneta. Los diablos se cubren
n el
rostro con caretas pintadas, el varón de color
olor
oscuro y la hembra de colores claros.
Arriba de una mesita están las lecturas de los muchachos de entonces y que
e
Chávez mencionaba en sus confesiones:
es:
suplementos e historietas, un ejemplar de
la enciclopedia Quillet, en la que se acercó
có a
la pintura, el libro Cantaclaro, novela de
e
Rómulo Gallegos , que leería extasiado.
En el último cuarto estaba la cocina
de la abuela. Allí están una cocina a
kerosén y los típicos corotos, con los
platos y pocillos de peltre, el molino de
mano para moler el maíz, un botellón de
los que Chávez usaba para meter las arañas, dulce de lechosa hechos por la abuela,
ela,
que vendía en el pueblo.
El propio Chávez le explicó a Ignacio Ramonet, en el libro Mi primera vida, cómo
o se
preparaba el dulce:
“Ella (Mamá Rosa) preparaba unos dulces de lechosa (…). Yo buscaba las lechosas,
las tumbaba del árbol, las pelábamos, les
retirábamos las semillas, les quitábamos
la concha (…) picaba la lechosa, la cortábamos en rodaja, en tiritas y sobre una batea
(bandeja) de madera las poníamos a secar.
Al día siguiente muy temprano mi abuela preparaba una olla con agua y azúcar,
echábamos todo ahí hasta que se iba amelcochando (mezclando) aquello. Entonces
ella las sacaba con un tenedor y sobre una
mesa de madera iba poniendo montoncitos
y montoncitos de aquella tirita que iban
quedando como arañitas, pues”.
El armazón de hierro de una bicicleta, colocado en el amplio patio, muestra
el popular transporte, único vehículo al
cual podían acceder los pobres. Don Hugo
poseía uno de estos autos movido a tracción de sangre. En un escrito
crito pegado a
la armadura Chávez rememora
memora la
imagen del padre llegando
ndo a
la casa en su bici.
“…El recuerdo más lejano que tengo de mi padre,
un hombre muy joven…
deLlegaba en una bicicleta y además venía… ¡venía rápido!
o! Y
cuando iba llegando a la casa
sa sacaba una pierna por encima
ma ( de
la bicicleta) y se venía en una
a sola…
Y yo lo veía, ¡pero bueno, ¡pensaba
yo… ponía la bicicleta… Mi padre ha sido
un hombre muy enérgico toda
da la vida, yo
lo admiraba y lo admiro muchísimo,
uchísimo, mi
padre es afrodescendiente, negro…”.
EDICIÓN ESPECIAL
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EDICIÓN ESPECIAL
Tiempo de Chávez
Jueves 5 de Marzo de 2016
Hermano, Comandante, Pueblo
T/ Adán Chávez
F/ Archivo-Cortesía
A
tres años de la siembra de nuestro
Comandante Eterno tenemos un
remolino de emociones en el alma,
“tristeza a veces, alegría a veces”, como decía el cantor del pueblo Alí Primera.
Hemos visto al pueblo venezolano, en
todo el territorio nacional, rindiendo hoy
homenaje a quien es y será por siempre el
líder ideológico, político y espiritual de la
Revolución Bolivariana.
Hemos visto a los pueblos del mundo, en
todos los continentes, realizar manifestaciones de solidaridad y compromiso con el
pensamiento universal de Hugo Chávez,
para construir otro mundo posible, una alternativa al capitalismo salvaje y a la opresión imperialista.
Cargamos a flor de labio sentimientos,
alegrías, nostalgias, recuerdos imborrables, que sin lugar a dudas se conjugan y
nos dan fortaleza para seguir con su legado:
consolidar la Patria Socialista.
Y me permito compartir con ustedes una visión histórica desde mi afecto fraternal. ¿Cómo
surgió este líder universal que interpretó de
manera excepcional el sentir de su pueblo?
Miremos en este instante cada uno de los
rostros de ese pueblo que hoy está en la calle resistiendo la agresión de la burguesía
y del imperialismo con su esperanza de Patria invicta; en cada gesto, en cada sonrisa,
en cada decisión de vencer las dificultades,
del tamaño que sean, vemos a Hugo Chávez:
al Chávez Arañero, al Chávez Tribilín, al
Chávez Maisanta, al Chávez Soldado, al
Chávez del 4 de Febrero, al Chávez Presidente del pueblo… al Chávez hijo de Bolívar, que llegó para quedarse para siempre
en la historia Nuestroamericana.
Porque del pueblo humilde salió y ahí
continúa nuestro Comandante Eterno…
Podríamos comenzar a andar el camino
por ese Chávez Arañero, el que vivió junto a
nuestra Mamá Rosa. De la Mamá Rosa y la ca-
sita de Sabaneta, donde crecimos juntos, Hugo
cultivó para siempre en su alma el amor al
trabajo y la solidaridad con los más humildes;
el cuido y la protección de la naturaleza, el respeto a los mayores, la importancia del consejo
oportuno. En el patio mágico de la abuela resonó la risa de nuestra vieja querida, hasta que
un 2 de enero de 1982 la sembramos en medio
de retoños y de amaneceres.
En esos años de infancia, abonados también por las enseñanzas de nuestros padres,
crecimos sintiendo los rigores de la pobreza; ellos sembraron para siempre el amor
profundo en el corazón del Gigante Eterno.
Allí se forjó su carácter amoroso y recio.
Tribilín
Más adelante apareció el Chávez Tribilín,
el de la pasión por la pelota (fanático del
Magallanes), buen estudiante, de notas
sobresalientes, amante de la pintura; voluntarioso, cariñoso, precoz devorador de
libros, cantante y animador de actos. Allí
comenzó a tomar fama de buen orador.
Para ese entonces tuvimos que salir de
Sabaneta y mudarnos a la capital del Estado
para seguir estudiando. En el transcurso de
esos años comienza la amistad con los Ruíz
Guevara. Es el viejo Ruíz Guevara quien
adentra a Hugo en el conocimiento de otro
Maisanta, muy diferente a las historias que
habíamos escuchado. Ahí se despierta su
interés por conocer la verdad sobre nuestro
bisabuelo, Pedro Pérez Delgado.
Desde ese momento Chávez se propuso
seguir buscando más revelaciones sobre el
bisabuelo, para lo cual no escatimó esfuerzos, que lo llevaron a Apure, Aragua, diferentes rincones de Barinas y hasta a Colombia. Esa idea se convirtió en un empeño
vital por redimir y rescatar al verdadero
Pedro Pérez Delgado.
Luego viene su decisión de entrar a la
Academia Militar, pensando que desde allí
podría hacer realidad su sueño de ingresar
en un equipo de beisbol profesional. Salió de
Barinas rumbo a Caracas, aunque la abuela
Rosa le decía que debía dedicarse a otra profesión porque era muy “disposicionero”, y en
la casa tampoco todos estaban de acuerdo.
En la Academia Militar
En la Academia descubrió la grandeza de
Bolívar y bebe con avidez de la sapiencia de
su maestro Jacinto Pérez Arcay.
Fue por esos años, en 1973 más exactamente, donde por primera vez me aparecí a visitar a Hugo en la Academia después de participar en Caracas en una reunión del partido
de izquierda donde militaba, el Movimiento
de Izquierda Revolucionario (MIR) y le comenté sobre los documentos que estábamos
discutiendo en esos días. También, por los
acontecimientos del momento, Chávez se había acercado a las ideas de Allende, de Omar
Torrijos, de Juan Velasco Alvarado.
El período de la Academia fue simiente para
quien ya se estaba convirtiendo en el líder histórico de nuestro proceso revolucionario.
Maisanta
Al concluir esa etapa comienza la historia
relacionada con La Marqueseña, su primera misión militar, tierra donde vivió el legendario Maisanta y donde también acamparon las tropas de Zamora. Podríamos
decir que esa fase de su existencia es la del
Chávez Maisanta, marcada por la lectura,
en 1975, de la novela del barinés José León
Tapia, Maisanta, el último hombre a caballo. Allí encuentra la historia del escapulario con la imagen de la Virgen del Socorro
y el Corrido de Caballería “Maisanta”, que
tantas veces le oímos declamar con pasión.
Es en 1978 cuando surge el Chávez Conspirador, Subversivo. Recuerdo haber conversado mucho con él sobre la importancia
de que se mantuviera en el ejército y garantizara allí la presencia de jóvenes oficiales
progresistas, a la vez que se adentró en las
ideas de lucha y compromiso que enarbolaba el Partido de la Revolución Venezolana
Tiempo de Chávez
Jueves 5 de Marzo de 2016
(PRV-Ruptura), organización a la que yo
pasé a militar después de que se dividió el
MIR. Una de las tesis que defendíamos era
la de la necesaria alianza cívico-militar.
El Chávez nuestro sigue forjándose e
irrumpe cada vez más en los caminos de los
ideales de nuestro Libertador. En los días
de la navidad de 1981 Hugo me regala la novela País portátil, del escritor y poeta venezolano Adriano González León. Ahí, en ese
pequeño libro, quedó grabado para siempre
nuestro compromiso del morral cargado de
sueños y esperanzas, que los dos deberíamos llevar con mucha fuerza en el difícil
sendero a recorrer y donde me escribiera,
con su inolvidable letra de molde: “Y si por
desgracia uno de los dos cae en el camino
para no levantarse más, es obligación del
otro acercarse, con rabia, a recoger el cuerpo caído y, junto al morral –sangriento o
no– echarlo a la espalda, retomar fuerzas y
seguir avanzando por el camino largo”.
En diciembre de 1982, con el Juramento
del Samán de Güere, selló su compromiso de
lealtad y entrega a su pueblo y a la Patria.
Surge y va creciendo el MBR-200 y, en agosto de 1985, vive Hugo otra de las experiencias
que marcaron su andar indetenible: su misión en Elorza. En ese pueblo, de una pobreza
extrema, trascendió su tarea de jefe militar
para convertirse en líder social, experimentó la vivencia del vínculo posible y necesario
fuerza armada-pueblo y dejó huellas imborrables en la relación con el colectivo indígena
allí asentado, que terminó en un sentimiento
mutuo de amor desbordado.
En medio de persecuciones constantes
por su pensamiento y acción, el MBR-200,
con Hugo al frente, continúa adelante en la
búsqueda del minuto táctico para actuar.
El “Por ahora”
Llega el día “D”, el del “Por ahora…”, esa
frase imponente con la que Hugo Chávez
se dio a conocer ante las venezolanas y
los venezolanos aquel 4 de febrero de 1992,
que marcó el inicio de una nueva etapa en
el sendero revolucionario. Esa frase está y
estará grabada en la mente y en el corazón
de Venezuela eternamente.
El 5 de febrero de ese mismo año surgió el
Chávez de la cárcel de la Dignidad. En esa
etapa de prisión fecunda, principalmente
en Yare, donde las rejas no pudieron encerrar su espíritu libre, Hugo se dedica a estudiar, a trabajar sin descanso, a madurar
sus ideas libertarias, a responder cartas
que llegan de todas partes y a enviar miles
de mensajes. De allí surgen los textos Un
brazalete tricolor, el Libro azul, Cómo salir
de este laberinto, entre otros.
El 26 de marzo de 1994 sale el comandante
Chávez en libertad y consiguió a un pueblo
que había tomado conciencia desde el 4 de febrero de 1992. Siento que en esos momentos
se inició lo que algunos han dado en llamar
“el fenómeno Chávez”, ese apoyo popular
contundente, emotivo, espontáneo, comprometido, del cual nunca más se desprendería.
Recuerdo que en los años 95, 96 y 97 recorrió el país entero, amplió y consolidó
el MBR-200 y potenció la relación con las
masas populares. Surge así la opción del
Chávez, Candidato de la Patria.
El 6 de diciembre de 1998 el sentimiento
de todo un pueblo, su voluntad democrática
y la necesidad imperiosa de cambios profundos, llevaron al triunfo del Candidato
de la Patria. Con una victoria aplastante,
donde obtuvo el 56,20% de los votos, siete
años después del “por ahora” había llegado
la hora, la hora de los pueblos.
Bolívar había despertado nuevamente, y, el
2 de febrero de 1999, uno de sus hijos más preclaros asumió la Presidencia de la República.
Presidente del Pueblo
En 1999, comienza otra etapa de Chávez, la
del Presidente del Pueblo. De este período
mencionaré tres hechos que nos muestran su
entereza y consagración al pueblo amado: la
valentía con que enfrentó el golpe de Estado
del 2002 y la entrega incondicional y el amor
de su pueblo que lo devolvió al poder con la
consigna “Queremos a Chávez”; la manera
heroica con que asumió su enfermedad, ante
la que no se rindió jamás; y aquel 8 de diciembre de 2012, cuando, a pesar de saber que enfrentaría situaciones duras e impredecibles,
se creció en su inmensidad y preparó el terreno para seguir en victoria… Jamás debemos
olvidar: ¡Unidad, Lucha, Batalla y Victoria
fue su llamado!
El amor de Chávez por su pueblo y del
pueblo por Chávez es la razón que nos impulsa, pese a las dificultades, los peligros,
las amenazas reales, a perseverar, a tener
constancia para alcanzar objetivos que van
más allá de las metas individuales: luchamos por una Patria digna, libre y soberana, donde todas y todos tengamos la mayor
suma de felicidad posible, como dijo el Padre Libertador Simón Bolívar.
No debemos olvidar que estamos en una
coyuntura en la que el imperio norteamericano y sus aliados de la OTAN continúan
haciendo grandes esfuerzos por acabar
con el legado de Hugo Chávez, no solo en
Venezuela sino en toda la Patria Grande.
La geopolítica del hemisferio es totalmente
diferente ahora gracias al Comandante Eterno, a su valentía, a su coraje, que permitió
acelerar en nuestro continente un proceso
antiimperialista con el que dejamos de ser
para siempre el patio trasero de EEUU.
Allí están el ALBA, la Celac, Petrocaribe,
Unasur. Latinoamérica y el Caribe deben
continuar en marcha hacia su liberación
definitiva, sin injerencia extranjera de ningún tipo.
Hoy más que nunca, cuando enfrentamos
la mayor embestida imperialista que hemos recibido en estos 17 años de Revolución
–con la agudización de la guerra económica, el boicot internacional en el mercado
petrolero, el bloqueo financiero velado y la
renovación del Decreto de Obama que nos
señala como una amenaza continental para
EEUU– la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el pueblo y el Gobierno Bolivariano
que encabeza el presidente obrero Nicolás
Maduro, hijo de Chávez, debemos mantener la unidad para repeler todas las amenazas y agresiones contra la Patria, para
continuar siendo libres y soberanos.
Nuestro Chávez, el que logró visibilizar
a los más humildes, el que se consagró y
entregó gustoso su vida para ver crecer la
Venezuela bonita para todas y todos, estoy
seguro de que sigue a nuestro lado, de que
nos convoca a marchar unidos, con energía
incalculable, para seguir impulsando con
fuerza nuestros objetivos, que hoy más que
nunca son trascendentales para el rumbo
de esta Patria, de Nuestra América y de los
países del mundo. El eterno ComandanteCompañero-Hermano seguirá con nosotros, desde donde esté, para siempre, construyendo socialismo bolivariano.
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e todos los Chávez que hay en
Chávez, tal vez el más querido
y admirado por nosotros es el
que supo hacer de la política un acto
sublime, digno y ejemplar de humanidad. Acostumbrados como estábamos
entonces los venezolanos a los modelos de la Cuarta República, donde la
política era generalmente un factor de
degradación y negociado, y a los políticos, unos sinvergüenzas sin palabra
ni honestidad alguna al servicio de intereses ajenos al pueblo, la aparición
en 1992 del cometa Hugo Chávez en
nuestro cielo político causó una verdadera conmoción.
Como suele decirse, su presencia
marcó un antes y un después. Chávez
transformó para siempre el significado
y la práctica de la política ante los ojos
del pueblo y ante los ojos de otros pueblos del mundo.
Todo comenzó aquel 4 de febrero con
su presentación de menos de un minuto antes las cámaras de televisión. Alguien dijo, años más tarde, que aquello
fue una derrota militar, pero una victoria política.
En breves instantes el pueblo entendió que había una manera distinta
de actuar públicamente, con base en
la verdad, en la responsabilidad y el
compromiso. Y que un liderazgo era
auténtico, si demostraba capacidad
de mando apoyada en esas tres cualidades. Chávez nos convenció en unos
segundos de que tal cosa era posible.
Y durante los veintiún años que siguieron nos lo fue demostrando a cada
paso y en cada circunstancia.
En ese sentido, una de sus enseñanzas trascendentales fue la de que había que liberar la política de los profesionales que la tenían secuestrada
al servicio de intereses privados, para
entregársela al pueblo soberano, que es
su verdadero dueño. Aprendimos de él
que la política no era una actividad de
especialistas, en su mayor parte deshonestos, sino que debía ser una actividad permanente de toda la ciudadanía. Y que en eso consiste la verdadera
democracia, en la universalización de
la política con igualdad de condiciones.
Tal enseñanza se reflejó en la Constitución, y fue uno de sus mayores logros,
al consagrarse en ella, como principio
fundamental, la participación y el protagonismo de todo el pueblo. Y no únicamente en momentos episódicos de
tipo electoral, sino de manera constante, en el día a día de la vida pública.
Nos enseñó también que la política
sería un ejercicio inútil si se desentendía de la cuestión del poder. Y que
por consiguiente, en un proyecto revolucionario como el nuestro la práctica
generalizada de la política por parte
del pueblo debería significar que era
el propio pueblo quien verdaderamente estaba gobernando. De modo que
transferirle el poder al pueblo fue una
de sus constantes instrucciones a los
equipos de Gobierno. A tal punto que
todos los ministerios, incluidos los de
Cancillería, Defensa y Despacho de la
Presidencia, pasaron a denominarse
a partir de un momento dado ministerios del Poder Popular. Lo cual no era
Chavez, el político
T/ Farruco Sesto
una cuestión formal, desde luego, sino
todo lo contrario: un asunto consustancial con la concepción del poder y
de la política que tenía Chávez.
Pero para que el pueblo fuese verdaderamente el protagonista de la política y el dueño del poder debía organizarse para ello. Entre las distintas
formas que se fueron implementando
destaca una de carácter territorial,
que es la Comuna, a la cual Chávez le
daba la mayor importancia en el proyecto bolivariano. Comuna o nada,
dijo, que era como decir: pueblo gobernando o nada.
Hablamos, pues, de sus enseñanzas
constantes sobre la manera de concebir lo público. Y esta es otra de las
carácterísticas del Chávez político. El
hacer siempre de la política un ejercicio pedagógico, a partir de su liderazgo como Jefe del Estado, como Presi-
dente de la República y como Líder de
una Revolución. Así, la política, en la
relación con su pueblo se transmutaba
en comunicación y la comunicación
en reflexión y aprendizaje colectivo.
El aprendizaje en conciencia y la conciencia en voluntad transformadora.
Chávez era, pues, un revolucionario,
que hacía de la política el necesario
instrumento de cambio de la realidad,
para ser trabajado colectivamente.
Creía en eso Chávez y se entregaba con pasión. En este escenario y en
cualquier escenario. A escala nacional y en el terreno de la geopolítica.
Lo cual llevó a cabo desde posiciones
de paz, diciendo lo que había que decir
y denunciando lo que fuera necesario,
sin que le temblara la voz. ¿Quien no
se acuerda de aquellas expresiones?:
“...andamos de cumbre en cumbre,
pero ¡qué contradicción! Nuestros
pueblos andan de abismo en abismo.
Tratemos de que nuestros pueblos
también anden en cumbres”. (17-0499). “Vamos a decirlo: ¡ALCA, ALCA,
Al carajo!, ¡ALCA, ALCA, Al carajo!”
(04-11-05). O el famoso “Ayer estuvo el
diablo aquí, en este mismo lugar. ¡Huele a azufre todavía esta mesa donde me
ha tocado hablar!”, pronunciado en la
Organización de las Naciones Unidas,
el 20 de septiembre de 2006. Siempre
con la política por delante como ejercicio de dignidad, de sinceridad y de
coraje. Y en representación de todos
los oprimidos. Por eso es que Chávez
es tan amado por los pueblos. No podía
ser de otra manera.
Así que no era un juego para él la
política. No era una disciplina vocacional. No era una escalera para ascender al poder ni una llave para que
se abrieran determinadas puertas.
Era más bien, y por sobre todo, en la
gran contienda de las ideas, un lugar
de combate por la justicia, por la libertad, por la patria, por los valores humanos, por la gran causa de los pobres
del mundo. El mismo Chávez lo dijo el
5 de septiembre de 2012, en plena batalla electoral: “La política es terreno
de confrontación”. Y para él lo fue y lo
sigue siendo con nosotros, en la medida en que lo sentimos a nuestro lado,
como esforzado combatiente, como
gran estratega y como nuestro supremo y eterno comandante.
Tiempo de Chávez
Jueves 5 de Marzo de 2016
En San Fernando evocan el emotivo discurso del cierre de campaña de 2012
En Apure, a Chávez lo atropellaron
los recuerdos de la sabana
Chávez estalló en
lágrimas en la avenida
Carabobo al recordar
sus vivencias en el Cajón
del Arauca donde quería
irse al final de sus días.
En la capital apureña
se dice que a Chávez “le
lloró el corazón” ese día
T/ Manuel Abrizo
P
ara Omar Viana, dirigente campesino y cronista del municipio Bruzual,
al comandante Chávez lo atropellaron los recuerdos de la sabana, se le vinieron en galope desbocado las imágenes del
Cajón del Arauca, del Capanaparo, de las
sabanas de Alcornocal, el río Arauca, por
eso se vino en lágrimas y estalló en sentimientos durante aquel emotivo mitin de
cierre de campaña aquel 15 de septiembre
de 2012, en la avenida Carabobo de San
Fernando de Apure.
Omar Viana, al igual que Argenis Méndez Echenique, historiador y cronista de
San Fernando, piensa que el Comandante
aquel día inolvidable quizá presentía que
seria su última visita a esta tierra y a este
pueblo al que quiso tanto.
Viana, quien presenció el discurso por
televisión desde su casa en Bruzual, destaca que Chávez dijo que incluso moriría
feliz si se lo tragaba la sabana, si le tocara
la suerte de Barquero, el personaje galleguiano. Expresó que se haría terrón en el
Cajón del Arauca.
“Fue como un momento”, añade Viana,
“en que demostró un gran amor por esa
tierra que lo hizo crecer. Él no dijo que se
iría para Elorza directamente, sino que
agarraría carretera, pasaría por Biruaca, Achaguas, Apurito, El Samán, Mantecal y en la ‘Y’ de Mantecal, cojería a la
izquierda, vía Elorza y llegaría hasta las
sabanas del Alcornocal, del Capanaparo,
de Riecito, o sea, en el pleno corazón del
Arauca. Es hasta allí donde llega la carrera imaginaria de ese momento que le
hizo brotar lágrimas. Chávez lloró porque, como dije, fue un tropel de recuerdos que se lo llevó por delante y se quedó
pequeñito ante tanto amor por esa sabana galleguiana de Lorenzo Barquero, del
bachiller Mujiquita, de Ño Pernalete, de
Pajarote, de Sánchez Olivo, del poeta José
Natalio Estrada, del propio Maisanta, su
bisabuelo, que fue guerrillero en Apure
contra Juan Vicente Gómez”.
Considera el cronista de Bruzual que el
amor que sintió Chávez por Apure venía
desde antes de ser presidente de la República, cuando estuvo en Elorza.
Un corazón llorando
Durante el discurso ante una multitud
delirante, Chávez le pidió al Dios generoso que le concediera el último sueño de
liberarse, aunque sea por unos días, unos
meses, un año, y una vez libre, después
de haber hecho realidad el proyecto de la
patria que soñamos, “ojalá volver a recorrer con un arpa, un cuatro, unas maracas, unos compañeros, unas compañeras,
estas calles adoradas de San Fernando,
estas sabanas de Apure, aquellas sabanas
del Guárico, aquellas sabanas de Barinas.
Dios si tú eres más generoso que generoso te pido ese voto, o hago ese voto, y si no
fuera posible, de todos modos gracias Dios
mío, gracias pueblo mío por esta vida, por
esta lucha y por esta nueva etapa de la vida
que comienza el 7 de octubre con la batalla
perfecta”.
Argenis Méndez Echenique, autor de
Historia de Apure y otros textos en su
labor como historiador y director de la
Casa de Bolívar, en San Fernando, todavía percibe el eco de las sentidas palabras
del Comandante.
“Yo lo sentí como una despedida que él
estaba haciendo de este pueblo. Fue algo
muy emotivo. Uno sentía que prácticamente le estaba llorando el corazón.
Apure y Chávez representaban una unidad, un solo ente. “Su ausencia la hemos
sentido más que nunca porque, aunque
se han continuado su obra, no es igual.
EDICIÓN ESPECIAL
Chávez era el líder indiscutible de la Revolución y lo seguirá siendo, pero es algo que
uno siente y padece”.
“Como se dice popularmente cuando
una persona presiente la muerte, estaba
como recogiendo sus pasos, recogiendo su
vida. Así lo sentimos muchos. Sentimos
que Chávez hablaba llorando, despidiéndose de este pueblo”, asienta.
Avenida abarrotada
En el discurso de la avenida Carabobo,
Chávez les dijo a los asistentes que luego
del triunfo electoral regresaría a San Fernando y montarían una fiesta.
“Apure te amo infinito”, expresó el Comandante, “Apure mío. Chávez es tuyo
Apure y tú eres mío, Apure, como mía es
la patria, como tuyo es Chávez, patria venezolana, pueblo venezolano. Camaradas,
vamos a seguir batallando, desplegados
rumbo al 7 de octubre para seguir abriendo los portones del futuro. Espero volver
de nuevo a San Fernando después de la
victoria del 7 de octubre para que hagamos
una buena fiesta de arpa, cuatro y maracas
hasta el amanecer. ¡ Viva la patria! ¡Viva el
Apure! ¡Hasta la victoria siempre!”.
Elio Luque estaba aquel día cerca de la
tarima y confiesa que le dieron ganas de
subirse y contrapuntear con el Comandante cuando entonaba canciones llaneras. Estima que había 40, 50 mil personas
en la avenida.
–¿Que sintió cuando escuchó las palabras de Chávez?
–Me conmovió tanto que hasta se me
salieron las lágrimas. Todo el mundo estaba conmovido. Fue un discurso histórico. Todavía lo vemos y nos conmueve.
Chávez, aunque nació en Barinas, quería
mucho al estado Apure, a Elorza, al Cajón
del Arauca que es llano, sabanas, esteros,
e historias como la de Florentino el que
cantó con el Diablo.
Charlys Lovera, un comunero de paso
por la plaza Bolívar de San Fernando, confesó que el discurso estremeció a los apureños por esa carga de sentimientos que
transmitió.
–¿Había mucha gente en ese mitin?
–Estaba abarrotado. En la caminata
previa, de hecho, si se te caía el zapato o
la alpargata, tenías que dejarlos porque
era riesgoso intentar recogerlos porque
te iba a pasar por encima una marea de
gente. Estábamos a la expectativa de por
dónde iba a llegar el Comandante. Estábamos atentos porque todos queríamos verlo,
acompañarlo, estar con él. Fue una invasión de pueblo a la ciudad de San Fernando. Nunca otro líder, que yo sepa, lo había
logrado. Fue un momento impresionante
que lo recordamos con nostalgia.
Lovera asevera que Chávez amaba el
llano, sus faenas, y que su pasantía por el
Estado Apure marcó su corazón, su vida.
Además, Apure es tierra de héroes.
María de León, Manuel León y Eneida
Rojas coinciden en resaltar aquel discurso
como un caso sobresaliente en la historia
de la ciudad.
“El que no se conmovió con nuestro
Presidente no tiene sentimiento”, señala
María de León. “Creo que el discurso fue
como una despedida, aunque nadie en ese
momento lo pensaba”, dice Manuel León.
“Sentí una emoción muy grande. Nosotros
también lloramos.
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EDICIÓN ESPECIAL
Renace el Correo
del Orinoco
El 30 de agosto de 2009 el
sueño comunicacional del
Comandante se hace realidad.
Como era de esperarse el Jefe
de la Repúblia Bolivariana
se hace presente en el
número 1, con un editorial
que define a grandes rasgos
los lineamientos y principios
que un diario en período de
Revolución debe reflejar:
Tiempo de Chávez
Jueves 5 de Marzo de 2016
Chávez
el gran comunicador
Chávez y el periodismo
Periodismo y capitalismo
“Toda esta operación mediática no es
sino parte precisamente, de los intentos o el esfuerzo a veces desesperado
del capitalismo por preservarse”. 27 de
junio de 2009
Aquí reproducimos íntegro
el editorial del presidente
Hugo Chávez
Este día domingo –30 de agosto,
como en aquella fecha magna
en la que nació la primera Constitución de la Gran Colombia en
182– nace, en su segunda era,
el Correo del Orinoco.
El Correo del Orinoco es un cohete libertario, y fue así como lo creó
el Libertador Simón Bolívar, aquel
año de 1818. Es así como debe seguir siéndolo hoy, este pertrecho de
la artillería del pensamiento, que en
la guerra por alcanzar nuestra definitiva independencia, está llamado
a ocupar el sitial de los disparos
gruesos y de ablandamiento del
terreno enemigo, caracterizado por
su terrorismo mediático.
Para lograr nuestro objetivo
de informar de manera veraz y
oportuna, como corresponde a las
comunicadoras y a los comunicadores, que creen en el ser humano y defienden su dignidad como
el valor más alto para alcanzar a
tener Patria y construir el socialismo, debemos dejarnos guiar por el
principio que expresara el Libertador Simón Bolívar en la primera
edición del Correo del Orinoco, al
decir: “Somos libres, escribimos
en un país libre, y no nos proponemos engañar al público”.
Un periodismo de la verdad y para
la verdad, que siempre es y será revolucionario. Eso es lo que se propone
nuestro Correo del Orinoco. Y mucho más en estos momentos cuando
nuevamente los intereses imperiales
pretenden impedir la libertad y unidad de nuestros pueblos.
La tarea del Correo del Orinoco, creado por nuestro Libertador
hace 191 años, no ha terminado y
hoy tenemos el enorme compromiso de alcanzar nuestra definitiva independencia, de todo dominio, de todo colonialismo, de todo
imperio. Es la hora de fortalecer la
lucha en el campo de las ideas, es
la hora de vencer…
Y, con el Correo del Orinoco,
¡Venceremos!
Hugo Chávez Frías
A las y los periodistas venezolanos
“Ese código de ética que ustedes cargan allí, hay que levantarlo como bandera para que la ética vuelva a invadir
todos los espacios del buen periodismo
venezolano”.
“Yo he dicho algunas veces que de
las profesiones que a mí me hubiese
gustado seguir, además de la de militar, es la de periodista. Me gustaría
ser periodista”. 27 de junio de 2002
T/ Modaira Rubio
U
n 27 de junio de 1818, el Libertador
Simón Bolívar fundó el primer periódico puesto al servicio de los intereses de un pueblo: el Correo del Orinoco. El
padre Libertador, en su genialidad, entendió
que la guerra de la independencia, debía pelearse también en el campo de batalla de las
ideas: la Artillería del Pensamiento.
La causa independentista necesitaba
sumar conciencias, necesitaba un pueblo
despierto, sabio, que conociera a fondo el
verdadero propósito de la lucha por la que
estaba dando su vida.
Hace más de tres lustros, bajo el liderazgo
del comandante Hugo Chávez, el pueblo venezolano inició su segundo proceso de liberación nacional, que en el desarrollo de los
acontecimientos reafirmó su carácter socialista, anticapitalista y antiimperialista.
Con motivo de rendir merecido homenaje
a Chávez, a tres años de su siembra, es justo
recordar que él también fue quien refundó
el Correo del Orinoco en 2009, con la misión bolivariana y patriótica de hacer un
periodismo para la causa revolucionaria,
para la defensa de la soberanía; un periodismo para la liberación del pueblo.
El ejercicio del periodismo venezolano puede dividirse en dos momentos: un antes y un
después del comandante Chávez; eso es innegable. El presidente Chávez revolucionó la
manera de relacionarnos con el contenido de
los medios, y no solo en Venezuela sino también en el ámbito internacional contribuyó
a desmontar el mito que nos enseñan en las
escuelas de Comunicación Social: “Los medios son para informar”. Él nos demostró en
la práctica, que en el capitalismo los medios
también son utilizados para manipular.
El comandante Chávez les abrió los ojos a
miles y millones de personas en el planeta
haciéndoles comprender que la gran prensa
internacional, los emporios y monopolios
de la comunicación, están al servicio de los
intereses de la oligarquía trasnacional y
del imperialismo; y nos instó a emprender
la lucha por la democratización de los medios y la comunicación alternativa.
Soberanía informativa para derrotar
la guerra económica
Tal y como lo entendió Bolívar en su momento, el comandante Chávez comprendió
que no podíamos avanzar en lo político si
no alcanzábamos también la Soberanía
Comunicacional. Derrotar la opresión mediática de las empresas de comunicación,
fue una tarea emprendida por Chávez,
que la Revolución Bolivariana debe seguir
profundizando.
En su gestión de gobierno, Hugo Chávez
logró avances tecnológicos, como el lanzamiento de nuestro primer satélite Simón
Bolívar; implementó efectivas políticas de
inclusión que se tradujeron en el aumento
de concesiones en radio y TV; creó el Sistema Nacional de Medios Públicos y propició
la aparición de cientos de medios comunitarios; fomentó la aparición de la figura jurídica del productor nacional independiente,
para combatir la tercerización y dignificar
a las y los comunicadores; masificó el acceso a internet; puso sobre la mesa la necesidad de fomentar la propiedad social de los
medios de comunicación.
Su visión trascendía el solo hecho de
democratizar los espacios y medios de difusión; nos propuso transformar el relacionamiento de la sociedad con los medios
de comunicación y por ello se empeñó en
comenzar a construir una plataforma jurídica, institucional y mediática que permitieran al pueblo avanzar en el proceso de
liberación nacional y de construcción de la
Soberanía Comunicacional.
La práctica periodística en Venezuela comenzó a ser evaluada por el pueblo que ha
rechazado abiertamente las viejas formas
Sobre la libertad de expresión
“En Venezuela hay más libertad de
expresión que en EEUU. Que no vengan a hablarnos de libertad de prensa
ellos, pudiéramos darles nosotros algunas lecciones de libertad de expresión”. 3 de junio de 2009
de ejercer el oficio de informar a las masas.
De allí que la primera baja que ha tenido la
prensa burguesa es la pérdida paulatina de
su credibilidad.
El periodismo del capitalismo, que se ejerce
como práctica comercial en donde “la noticia es
un producto que se vende”, ha sido desplazado
por un pueblo que exige y defiende su derecho
a la comunicación y a la información veraz.
En este momento en que enfrentamos una
guerra económica, con un altísimo componente mediático, es vital retomar la visión
de Chávez sobre el rol de los medios y sobre
el papel del periodismo en la edificación de
una sociedad más justa.
No puede existir “equilibrio” informativo, cuando el gran capital dueño de los
medios pretende manipular la voluntad de
millones de personas; trata de imponerle
una agenda a la sociedad entera y manipula y falsifica la realidad para beneficiar los
intereses de grupos poderosos.
Para derrotar al fascismo económico y
financiero, necesitamos también emprender la ofensiva mediática y comunicacional
que nos indicó Chávez; debemos combatir
la mentira con la verdad.
La comunicación debe ser puesta al servicio de los intereses de la clase trabajadora
y de las mayorías para frenar la embestida
mediática que genera la inestabilidad sobre
la que se gesta la inflación inducida.
Debemos ir hacia la Soberanía Comunicacional, hacia una práctica periodística que
esté acorde con el momento histórico que
vive nuestro país; y debemos fundamentar
esa construcción sobre el legado de Chávez,
el gran comunicador del Siglo XXI.
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