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HACIA UN NUEVO ORDEN FISCAL

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HACIA UN NUEVO ORDEN FISCAL
HACIA UN NUEVO ORDEN FISCAL
Las formas de recaudación impositiva: instituciones, agentes y
recursos. Santa Fe, Argentina (1852-1873)
Evangelina De los Rios
TESIS DOCTORAL UPF, 2013
DIRECTOR: Dr. Juan Carlos Garavaglia
DEPARTAMENT D’HUMANITATS
1 2 AGRADECIMIENTOS
Este trabajo reconoce innumerables deudas. Muchas personas me acompañar en lo largo
del proceso de elaboración de esta tesis. Quisiera agradecer primeramente a mi director
Juan Carlos Garavaglia por su generosidad intelectual y personal. Los años de trabajo
bajo su dirección fueron un valioso aprendizaje.
A Claudia Contente quien no sólo ha contribuido a simplificarnos la vida
“burocráticamente”, sino que también su lectura de diferentes tramos de esta tesis ha
sido un gran aporte.
Un reconocimiento especial a Elisa Caselli no sólo por la amistad y la contención que
me brindado, sino también porque su ayuda en la edición de este trabajo ha sido
invaluable.
A mis compañeros de ruta, un gracias muy grande a cada uno de los miembros del State
Building Proyect quienes a través de encuentros y debates han enriquecido el trabajo:
Viviana Velazco Herrera, Pablo Rodríguez Solano, Elvira López Taverne, Juan Carlos
Sarazúa Pérez y Pilar López Bejarano. Especialmente a Mario Etchechury.
A Darío Barriera quien a la distancia me ha brindado su continuo apoyo a la largo de
estos años. Sus valiosas opiniones me han ayudado a transitar este camino.
Este trabajo se nutrió también del intercambios de ideas y diálogos. Agradezco a mis
colegas/amigos que compartieron opiniones valiosas sobre diferentes parte de este
trabajo a Griselda Tarragó, Diego Roldán, Cecilia Pascual y Miriam Moriconi. Carolina
Piazzi me acompaño tanto en lo personal como en lo profesional en todo el proceso de
elaboración de la tesis. Tampoco puedo dejar de mencionar a mis amigas que me
brindaron su apoyo en este proceso, Neus Ballbé, Lizbet Chaviano y Ángeles Alpe.
Gracias a los integrantes del ISHIR en Rosario y, especialmente, a su directora Marta
Bonaudo quienes me acogieron en mis estancias y me aportaron sugerencias y
comentarios valiosos.
Al personal tanto del Archivo Histórico Provincial de Santa Fe como del Archivo del
Museo Histórico Provincial “Dr. Julio Marc”, especialmente a su directora Ester
Davidov, que me brindaron su colaboración en la búsqueda de materiales.
Por último quisiera agradecer a mi familia que me apoyó y acompañó en cada decisión.
3 4 Resumen
Como diversos estudios lo demuestran, desde el ángulo particular de la fiscalidad es
posible observar aspectos centrales del proceso de conformación estatal. En Santa Fe,
las formas adoptadas para extender el entramado fiscal se constituyeron como un
soporte primordial a lo largo de todo el siglo XIX para la construcción de esta entidad
política. La presente tesis se encuentra organizada en tres partes. En la primera, se
brinda un panorama de la configuración del espacio y la sociedad santafesinos, para dar
lugar, en la segunda, a analizar el establecimiento de gravámenes –qué impuestos
cobrar, a quiénes, tasas aplicables, implementación, etc.– y a examinar recursos
económicos disponibles y rubros de egresos. La última parte se dedica al estudio
pormenorizado de la administración tributaria; prestando especial atención a modos de
recaudación y percepción concreta de impuestos. El enfoque a nivel de la gestión
cotidiana permite apreciar las prácticas de los agentes, quienes, entre bien público e
interés privado, procuraban alcanzar su cometido, exhibiendo aún fuertes pervivencias
de Antiguo Régimen.
Resume
Com a diversos estudis ho demostren, des de l'angle particular de la fiscalitat és possible
observar aspectes centrals del procés de conformació estatal. En Santa Fe, les formes
adoptades per estendre l'entramat fiscal es van constituir com un suport primordial al
llarg de tot el segle XIX per a la construcció d'aquesta entitat política. La present tesi es
troba organitzada en tres parts. En la primera, es brinda un panorama de la configuració
de l'espai i la societat santafesinos, per donar lloc, en la segona, a analitzar l'establiment
de gravàmens –què imposats cobrar, a qui, taxes aplicables, implementació, etc.– i a
examinar recursos econòmics disponibles i rubros d'egresos. L'última part es dedica a
l'estudi detallat de l'administració tributària; prestant especial atenció a maneres de
recaptació i percepció concreta d'impostos. L'enfocament a nivell de la gestió quotidiana
permet apreciar les pràctiques dels agents, els qui, entre bé públic i interès privat,
procuraven aconseguir la seva comesa, exhibint encara fortes pervivències d'Antic
Règim.
5 6 Siglas y abreviaturas más utilizadas
ACSF: Actas Capitulares de Santa Fe.
AGN: Archivo General de la Nación, Buenos Aires, Argentina.
AGPSF: Archivo General de la Provincia de Santa Fe, Santa Fe, Argentina.
AHPJM: Archivo Histórico Provincial “Dr. Julio Marc”, Rosario, Argentina.
ALP: Archivo de la Legislatura Provincial, Santa Fe, Argentina.
AMAE: Archive Ministre des Affaires Étrangèrs, Francia.
BJA: Biblioteca Municipal “Dr. Juan Álvarez”, Rosario.
FO: Foreing Office, Londres, UK.
ROSF: Registro Oficial de Santa Fe
Dir.: Director.
D.: Don
Comp./comps.: Compilador/es
Fs.: Fojas.
Leg.: Legajo.
T.: Tomo.
Nº: número.
7 8 ÍNDICE PRÓLOGO............................................................................................................................... 17 Los estudios sobre las finanzas .............................................................................................. 19 Un estudio provincial................................................................................................................. 25 Organización del trabajo y fuentes ....................................................................................... 28 Primera Parte Configurar el territorio, diseñar el espacio económico: la provincia de Santa Fe en el siglo XIX Introducción ................................................................................................................................. 35 Capítulo 1: La configuración del territorio provincial........................................... 37 1. Los procesos de ocupación territorial. Santa Fe: de ciudad a provincia.............. 37 1.1. La ocupación del territorio (siglos XVI-XVIII)........................................................................38 1.2. Los cambios en la configuración territorial a comienzos del siglo XIX ..........................43 1.3. La incorporación de nuevos territorios: expediciones, traspaso de tierras y fundación
de colonias .....................................................................................................................................................48 1.3.1. Nueva política en la defensa de las fronteras provinciales ................................................51 1.3.2. El poblamiento de las fronteras: la colonización agrícola como estrategia de control
del territorio ...................................................................................................................................................57 2. La organización administrativa del territorio provincial......................................... 59 2.1. La división administrativa de la provincia: los departamentos............................................59 2.2. La organización de la campaña: los distritos .............................................................................61 2.3. La organización de una administración provincial ..................................................................63 2.4. Nuevas instituciones: las jefaturas políticas y las municipalidades ...................................66 Capítulo 2: Una provincia tan pobre como despoblada: una mirada sobre la demografía santafesina.................................................................................................... 69 1. Los vaivenes de la demografía provincial en la primera mitad del siglo XIX..... 69 2. El crecimiento demográfico en la segunda mitad del siglo XIX .............................. 74 4. Mundo urbano/mundo rural: la distribución de la población santafesina ........ 80 5. El arribo de nuevos pobladores......................................................................................... 86 6. El mundo del trabajo: ocupaciones y actividades de la población provincial ... 93 7. Las condiciones de vida en la provincia.......................................................................... 98 Capítulo 3: El diseño del espacio económico santafesino: producción, comercio y circulación....................................................................................................103 1. Las formas de circulación por el territorio: el desplazamiento de personas y de mercancías ..................................................................................................................................104 1.1. El territorio y sus aspectos geográficos ....................................................................................104 1.2. El transporte por tierra: carretas y mulas .................................................................................108 1.3. Transporte fluvial. De la navegación de cabotaje a la navegación a vapor ..................110 2. Las actividades económicas santafesinas, siglos XVII-­XVIII...................................113 3. Construir un estado en un contexto de lucha armada: los efectos de las guerras en la economía y en la producción ......................................................................................116 3.1. La desintegración de la economía rioplatense: un camino donde los “senderos se
bifurcan” ......................................................................................................................................................117 3.2. La guerra como desarticuladora de los circuitos mercantiles y destructora de recursos
.........................................................................................................................................................................117 4. Los desafíos de reacomodar la economía. Comercio y finanzas 1820-­1850 ....121 9 5. El comercio provincial en el contexto de la apertura fluvial .................................128 6. El camino hacia “la Pampa gringa”: los inicios de la agricultura en la provincia
.........................................................................................................................................................132 Segunda Parte Las finanzas de Santa Fe en el tercer cuarto del siglo XIX Introducción ...............................................................................................................................139 Capítulo 4: La conformación de la hacienda de la Confederación a través del estudio de un caso provincial: Santa Fe, 1852-­1854 .....................................................141 Las fuentes...................................................................................................................................143 1. La formación del tesoro nacional: pujas por el control de los recursos ............144 2. Un período de transición. Fondos provinciales y fondos nacionales: los ingresos de las Cajas receptoras de la provincia..............................................................................147 2. La difícil tarea de recaudar. La aduana de Rosario en un contexto de indefinición .................................................................................................................................152 3. Pagos, transferencias y deuda: las formas de cubrir los gastos............................155 4. Los cambios en la fiscalidad Confederación a principios de 1854.......................163 Capítulo 5: Los reglamentos de impuestos. La búsqueda de una política fiscal. Santa Fe en el tercer cuarto del siglo XIX ..........................................................................173 1. La reestructuración fiscal de las provincias post-­Caseros .....................................174 1.1. Marcando el rumbo de las finanzas: la creación de nuevas figuras fiscales para el
erario santafesino ......................................................................................................................................175 1.2. Los cálculos de recursos estimados frente a los ingresos reales.......................................179 1.3. Las reformas de los impuestos directos. Tentativas por aumentar los ingresos..........183 1.4. Discusiones en torno a los impuestos indirectos: ¿un viraje hacia una nueva
fiscalidad? ...................................................................................................................................................191 1.6. Otras fuentes de recursos provinciales: los ingresos “extraordinarios” .........................195 1.6.1. Eventuales e imprevistos............................................................................................................196 1.6.2. Los subsidios del gobierno nacional ......................................................................................196 1.6.3. Las ventas de tierras públicas...................................................................................................198 2. Una nueva potestad fiscal: la creación de las municipalidades y su repercusión en la fiscalidad provincial ......................................................................................................204 Capítulo 6: De la letra a la práctica: los límites de la recaudación fiscal.......211 1. La equidad territorial: la recaudación fiscal en los departamentos de Santa Fe
.........................................................................................................................................................212 2. Eficacia vs. evasión fiscal en Santa Fe ............................................................................218 3. Frenar la evasión. Penalizaciones y multas .................................................................221 4. Las actitudes de los santafesinos versus el ideal del ciudadano como contribuyente ..............................................................................................................................226 4.1. Algunas excepciones de impuestos como una medida de “justicia fiscal”...................228 4.2. Solicitudes de exención de impuestos: quiénes, dónde y por qué ...................................229 4.3. La evasión impositiva como forma de desobediencia ciudadana ....................................234 Capítulo 7: Presupuestos, gastos y deudas: la inversión de los recursos provinciales........................................................................................................................239 1. En torno a la elaboración de los presupuestos provinciales .................................240 1.1. La estructuración de los presupuestos de Santa Fe...............................................................241 1.2. Las partidas presupuestarias de Santa Fe .................................................................................244 2. Entre lo presupuestado y lo realmente invertido: las gastos provinciales.......247 10 3. Los sueldos y gastos de los empleados del Estado ....................................................255 3.1. Los empleados del Estado.............................................................................................................256 3.2. Los debates en pos de procurar una remuneración justa a los empleados ....................263 2. Las finanzas provinciales frente al problema del endeudamiento......................268 2.1. La deuda pública entre los presupuestos provinciales y la inversión de los recursos269 2.3. Un modo de hacer frente al endeudamiento provincial: el uso de la tierra pública ...274 Tercera Parte Los recaudadores de impuestos de Santa Fe Introducción ...............................................................................................................................285 Capítulo 8: El mundo de las oficinas de hacienda: de colectores, receptores y recaudadores de impuestos .........................................................................................287 1. La administración de Hacienda de Santa Fe ................................................................287 1.1. El departamento de Hacienda de Santa Fe en la primera mitad del siglo XIX ...........287 1.2. Reformar la administración: los primeros pasos en la reestructuración de las oficinas
de hacienda .................................................................................................................................................295 3. Los empleados de Hacienda de Santa Fe.......................................................................309 3.1. Los criterios en la designación de los empleados de hacienda: ¿mérito o permanencia?
.........................................................................................................................................................................309 3.2. Los sueldos de los empleados de hacienda de la provincia ...............................................316 4. “Rendir cuentas al Estado”: el nombramiento de las Comisiones de cuentas..319 Anexo.............................................................................................................................................324 Empleados de Hacienda del departamento La Capital: Ministerio, tesorería y receptoría de hacienda (1815-­1873) .................................................................................324 Receptores de Hacienda del departamento Rosario (1815-­1873) ..........................325 Receptores de Hacienda del departamento San Gerónimo (1815-­1873) ..............327 Comisiones para la regulación y recaudación de la Contribución directa (1867-­
1871) .............................................................................................................................................328 Comisión de Clasificación de patentes (1871) ................................................................329 Capítulo 9: Los jueces de paz y los comisarios de distrito como recaudadores de impuestos en la campaña ........................................................................................331 1. Ordenar institucionalmente la campaña: las autoridades locales y sus tareas
.........................................................................................................................................................332 2. Las tareas de las autoridades de campaña como recaudadoras de impuestos338 3. Las dificultades de recaudar en el mundo rural ........................................................348 3.1. Vigilar/controlar/recaudar: la acumulación de tareas en manos de las autoridades de
campaña .......................................................................................................................................................348 3.2. El desconocimiento de los comisarios de distrito y jueces de paz en el desempeño de
sus tareas......................................................................................................................................................350 3.3. La distancia, un obstáculo difícil de sortear............................................................................354 4. Algunas respuestas de las autoridades a los problemas de la colecta en la campaña .......................................................................................................................................357 5. Voces en pugna. Receptor/juez de paz/comisarios de campaña: una dinámica conflictiva ....................................................................................................................................360 Capítulo 10: Los rematadores de impuestos como recaudadores fiscales. Actividades públicas y negocios privados ...............................................................369 1. Los remates de impuestos en Santa Fe ..........................................................................370 2. Rematadores y fiadores: entre intereses privados y actividades públicas.......375 3. Las solicitudes de exenciones: los rematadores ante la Asamblea Legislativa provincial .....................................................................................................................................377 11 4. Los rematadores de impuestos ante la justicia ..........................................................385 Anexo.............................................................................................................................................389 Rematadores y fiadores de impuestos en Santa Fe .......................................................389 (1850-­1868)................................................................................................................................389 Conclusión ..........................................................................................................................403 ANEXOS DE CUADROS .....................................................................................................411 Cuadro 1: Mercancías ingresadas al puerto de Rosario (1858) ................................413 Cuadro 2: Cálculo de recursos que acompañaba a los presupuestos provinciales, 1857-­1873 ...................................................................................................................................415 Cuadro 3: Ingresos reales del erario provincial, 1857-­1873 .....................................417 Cuadro 4: Presupuestos de la provincia de Santa Fe, 1855-­1873.............................419 Cuadro 5: Empleados de Santa Fe según lo contemplado en los presupuestos ...421 (1856-­1873)................................................................................................................................421 Cuadro 6: Composición del Departamento de Policía según los presupuestos provincia ......................................................................................................................................423 Cuadro 7: Composición de las Bandas de Música de Santa Fe....................................427 Cuadro 8: Sueldos de los jueces de paz de la provincia................................................429 Cuadro 9: Sueldos del Comisario general de campaña, 1857-­1872 .........................429 Cuadro 10: Montos de remate de impuestos ...................................................................431 ANEXOS DE MAPAS...........................................................................................................433 Mapas 1: Virreinato del Río de la Plata..............................................................................433 Mapa 2: La Confederación Argentina..................................................................................435 Mapa 3: Mapa fitogeográfico de la Confederación Argentina ....................................437 .........................................................................................................................................................437 Fuente: NAPP, Ricardo Historia Argetina…, p. 230. ..............................................................437 Mapa 4 ...........................................................................................................................................439 Principales puertos habilitados sobre los ríos Paraná y Uruguay en la etapa de la Confederación Argentina........................................................................................................439 Mapa 5: División departamental de Santa Fe (1883)....................................................441 Bibliografía y fuentes......................................................................................................443 Fuentes Inéditas ........................................................................................................................443 Fuentes Impresas ......................................................................................................................443 BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................................445 12 Listado de Cuadros
Primera Parte
Cuadro 1: Expansión del territorio provincial en el siglo XIX. Cuadro 2: Las Colonias y sus superficies, 1858-1873.
Cuadro 3: División de los distritos de campaña por departamento, 1838-1864.
Cuadro 4: Distribución de la población por región.
Cuadro 5: Evolución de la población del Litoral, 1778-1855.
Cuadro 6: Tasas de crecimiento demográfico.
Cuadro 7: Distribución de la población de Santa Fe por departamentos, 1858.
Cuadro 8: Distribución de la población de Santa Fe por departamentos, 1869.
Cuadro 9: Distribución de la población por sexo en los diferentes departamentos, 1858.
Cuadro 10: Población urbana y rural de la provincia, 1858-1895.
Cuadro 11: Ciudades, villas y área rural de la provincia de Santa Fe, 1858-1869.
Cuadro 12: Población urbana y rural de Santa Fe por departamento, 1858-1869.
Cuadro 13: Edificaciones en la ciudad y campaña de la provincia, 1858-1869.
Cuadro 14: Procedencia de la población migrante Santa Fe, 1869.
Cuadro 15: Extranjeros en la provincia de Santa Fe por departamentos, 1858.
Cuadro 16: Extranjeros en la provincia de Santa Fe por departamentos, 1869.
Cuadro 17: Población inmigrante en la provincia de Santa Fe, 1858-1869.
Cuadro 18: Comparación de la población extranjera agrupada por sexo, 1858-1869.
Cuadro 19: Principales ocupaciones en los distritos rurales, 1869.
Cuadro 20: Instrucción de la población. Personas que saben leer, 1858.
Cuadro 21: Instrucción de la población, 1869.
Cuadro 22: Flujo comercial hacia el puerto de Buenos Aires. Total de valores comerciados,
1842-1850.
Cuadro 23: Destino de las embarcaciones salidas desde el puerto de Santa Fe (1838-1841).
Cuadro 24: Embarcaciones y carretas salidas del puerto de Santa Fe (1838-1841).
Cuadro 25: Principales productos exportados desde el puerto de Santa Fe (1838-1841).
Cuadro 26: Movimientos del puerto de Rosario (1854).
Cuadro 27: Planilla demostrativa de buques de cabotaje entrados por el puerto de Rosario
(1858).
Cuadro 28: Comercio terrestre por el puerto de Rosario (1860 y 1862).
Cuadro 29: Buques a vapor y vela, entrados y salidos en el puerto del Rosario.
Cuadro 30: Expansión de la superficie dedicada a la agricultura, 1863-1895.
Cuadro 31: Expansión de los cultivos de trigo en Santa Fe, 1862-1882
Segunda Parte
Cuadro 1: Ingresos de Fondos Nacionales en la provincia de Santa Fe, diciembre de 1851diciembre de 1853.
Cuadro 2: Ingresos de Fondos Nacionales por departamentos, diciembre de 1851-diciembre de
1853.
Cuadro 3: Ingresos de Fondos Nacionales en la Aduana de Rosario , octubre de 1852-julio de
1854.
Cuadro 4: Entradas de Fondos Nacionales y de Fondos Provinciales en la Receptoría y Aduana
de Rosario, 1853.
Cuadro 5: Estado General de las salidas de fondos nacionales en Santa Fe, diciembre 1851diciembre 1853.
Cuadro 6: Deuda la provincia anterior a 1852.
Cuadro 7: Deuda de la nación con la provincia, 1853-1854.
Cuadro 8: Fondos nacionales y provinciales en la Receptoría y Aduana de Rosario, 1853
13 Cuadro 9: Entradas de fondos nacionales y Provinciales en la Aduana de Rosario, 1º semestre
de 1854.
Cuadro 10: Aduana de Rosario salidas de Fondos Nacionales y Provinciales, 1º semestre de
1854.
Cuadro 11: Esquema impositivo de Santa Fe.
Cuadro 12: Comparación entre los montos de los presupuestos y los ingresos estimados.
Cuadro 13: Diferencia entre cálculo de recursos e ingresos reales.
Cuadro 14: Comparación entre cálculos de recursos e ingresos reales, 1856- 1873.
Cuadro 15: Principales recursos de la provincia, 1856-1873.
Cuadro 16: Algunas modificaciones en los montos cobrados por papel sellado
Cuadro 17: Algunas modificación de la Contribución directa (CD).
Cuadro 18: Algunas modificaciones en la clasificación del impuesto de patentes.
Cuadro 19: Ingresos que reportó al erario el rubro “disposiciones varias”.
Cuadro 20: Ingresos no contemplados en los Reglamentos de impuestos, 1856-1873.
Cuadro 21: Rentas recaudadas por la municipalidad de Rosario (1858-1870).
Cuadro 22: Comparación presupuesto/cálculo de recursos. Municipalidad de Rosario.
Cuadro 23: Cálculo de recursos de la municipalidad de Rosario.
Cuadro 24: Ingresos del Tesoro de la provincia por departamentos, 1863.
Cuadro 25: Distribución de la contribución directa por departamentos.
Cuadro 26: Ingresos del erario. Rentas cobradas y por cobrar, 1863.
Cuadro 27: Comisiones para entender los reclamos de la Contribución Directa.
Cuadro 28: Jury nombrados para el reclamo del derecho de patentes.
Cuadro 29: Principales rubros del presupuesto provincial, 1856-1873.
Cuadro 30: Diferencias entre Gastos presupuestados y Egresos reales, 1856-1873.
Cuadro 31: Comparación entre gastos presupuestos y egresos reales.
Cuadro 32: Principales rubros en que se invertían los recursos, 1856-1873.
Cuadro 33: Principales rubros en que se invertían los recursos, 1856-1873 (en números enteros).
Cuadro 34: Número de empleados contemplados en los presupuestos con “funciones de
represión y de control” (1856-1873).
Cuadro 35: Sueldos de empleados de la provincia de Santa Fe, 1852-1873.
Cuadro 36: Servicios de la deuda contemplados en los presupuestos, 1856-1873.
Cuadro 37: La deuda provincial: entre gastos presupuestados (P) y gastos reales (GR).
Cuadro 38: Créditos presentados al Estado entre septiembre de 1864-febrero de 1865.
Cuadro 39: Deuda anterior al 1º de mayo de 1853 según los documentos presentados por la Ley
del 7 de abril de 1865.
Cuadro 40: Deuda anterior al 1º de mayo de 1853 según los documentos presentados por la Ley
del 8 de junio de 1867.
Tercera Parte
Cuadro 1: Jefes de la principal oficina de Hacienda de Santa Fe (1819-1873).
Cuadro 2: Receptores de Hacienda del departamento Rosario.
Cuadro 3: Receptores de Hacienda del departamento San Gerónimo.
Cuadro 4: Sueldo de los empleados de Hacienda (1856-1873).
Cuadro 5: Comisiones de revisión de las cuentas del departamento de Hacienda (1833-1860).
Cuadro 6: Impuestos recaudados por las autoridades de campaña.
Cuadro 7: Entradas eventuales de la Policía.
Cuadro 8: Impuestos ofrecidos en remate.
Cuadro 9: Algunas solicitudes de exención presentadas por los rematadores de impuestos de la
provincia.
14 Listado de Gráficos
Primera Parte
Gráfico 1 Evolución de la población de Santa Fe, 1797-1875.
Gráfico 2 Pirámide de población de Santa Fe, 1858.
Gráfico 3 Pirámide de población de Santa Fe, 1869.
Gráfico 4 Relación de población según su estado civil, 1869.
Gráfico 5 Distribución de la población por áreas, 1858.
Gráfico 6 Distribución de la población por áreas, 1869.
Gráfico 7 Población migrante en Santa Fe según su procedencia, 1869.
Gráfico 8 Principales ocupaciones de la población en Santa Fe, 1869.
Gráfico 9 Ocupaciones del mundo rural, 1869.
Gráfico 10 Escolarización de niños por área, 1869.
Segunda Parte
Gráfico 1: Egresos de fondo Nacional en la provincia Santa Fe por rubros, 1851-1853.
Gráfico 2: Comparación entre presupuestos provinciales y cálculo de recursos (1855-1873).
Gráfico 3: Número de empleados reconocidos en presupuesto provincial, 1856-1873.
15 16 PRÓLOGO
“El tesoro y el gobierno son dos hechos correlativos que se suponen mutuamente. No se
puede exigir administración sin elementos con que costearla. El gobierno que asegura
la libertad de trabajo, la propiedad de los productos y fomenta su crecimiento o
desarrollo, debe contar con medios para hacerlo….” 1
Hacia la segunda mitad del siglo XIX las autoridades de Santa Fe se abocaron a la tarea
de reordenar las finanzas sobre nuevos principios. El proceso de conformación de la
Confederación Argentina (1852-1861) primero, y el Estado Nacional, más tarde,
implicaron para las provincias entre las que se encontraba Santa Fe, la entrega de una
parte de su potestad política-fiscal, la inauguración de una nueva estructura jurídicoinstitucional y, con ella, la reformulación del sistema impositivo sustentado, a partir de
ese momento, en los principios instituidos por la Constitución Nacional (1853). La
pérdida de las rentas aduaneras –el principal ingreso del erario– en manos del gobierno
central, sumada a la necesidad constante de mayores recursos, promovieron las
consiguientes transformaciones en la política fiscal.
Con la siguiente investigación, cuyos resultados desarrollaremos en las páginas que
siguen, se ha propuesto indagar las relaciones entre el sistema fiscal y el proceso de
formación del Estado desde un ámbito provincial, Santa Fe, entre 1852 y 1873;
centrándose en un aspecto fundamental de la construcción del estado: el establecimiento
de un sistema fiscal. Pondremos la mirada en las formas en que las autoridades
provinciales recaudaban y resolvían las contingencias ligadas a esta cuestión.
Prácticamente no existen estudios realizados para Santa Fe en el que se examine el
modo en que los impuestos eran cobrados, quiénes recaudaban o dónde lo hacían. A
través de estos planteos buscamos comprender mejor algunos de los aspectos de la
historia de Santa Fe que permiten obtener una imagen más completa de la provincia y
de quiénes la habitaban. Adentrarnos en la estructura fiscal implica, en una primera
instancia, analizar tanto la presión que se ejercía sobre esa sociedad como la legislación
fiscal que era impuesta y sus vinculaciones con los mercados local e internacional.
1
“Informe de la Comisión de presupuesto y ley de impuesto”, Mensaje del Sr. Gobernador de la
provincia de Santa Fe a la H. Asamblea Legislativa, año 1860, op. cit.
17 El análisis de sistemas fiscales es de suma utilidad para iluminar aspectos poco
estudiados del proceso de consolidación de la autoridad estatal ya que, como es bien
sabido, Estado y fiscalidad fueron y son, dos caras de una misma moneda que no
pueden separarse conceptualmente.2 Como nos recuerda Joseph Schumpeter, nada
muestra tan claramente el carácter de una sociedad y de una civilización como la
política fiscal adoptada por sus gobernantes, en la medida en que refleja las relaciones
de poder dentro de ese Estado y nos permite penetrar sutilmente en los objetivos y
prioridades que animaban a quienes concibieron esas medidas. En el contexto estudiado,
la instauración de un sistema fiscal era concomitante a un debate sobre el diseño
institucional y administrativo que debía hacerse para administrarlo y usufructuarlo
mejor. Ambas cuestiones, desde ya, se hallan profundamente imbricadas.
Esta cuestión anuda varios problemas de los que intentaremos dar cuenta y que pueden
ser resumidos en los siguientes interrogantes: ¿sobre qué bases se pretendió cimentar el
nuevo orden fiscal en la provincia? ¿cuáles fueron los recursos de los que se valieron las
autoridades para hacer frente a sus obligaciones? ¿cómo se distribuyeron las cargas
fiscales? ¿en qué rubros se invirtieron los recursos? ¿hasta qué punto las reformas
fiscales fueron de la mano de una transformación administrativa? ¿de qué forma se
recaudaban los impuestos? ¿quiénes fueron nombrados como recaudadores?
La periodización elegida para esta investigación no es arbitraria, sino que se halla
demarcada por dos puntos de quiebre: 1852, fecha en que se conforma la Confederación
Argentina y 1873, momento en el que se inicia una profunda crisis internacional.
Ambos límites remiten a circunstancias que afectaron de modo directo a las finanzas de
Santa Fe, incluyendo el período dentro del cual se sentaron las bases fiscales del Estado
provincial. Diversos autores han señalado que la salida de la crisis mundial (1873-1876)
marcó el comienzo de una nueva fase para las finanzas santafesinas: la gran expansión
económica y la inserción argentina en el mercado internacional, la participación de
Santa Fe en el fenómeno a través de la creciente producción agraria, especialmente
cerealera, sostenida por una gran afluencia migratoria y de capitales básicamente
europeos fueron algunos de los aspectos más notorios de la etapa. Aunque por entonces
2
FRADERA, Josep María “Recaudar y construir el estado”, en Illes i Imperis: Estudios de historia de las
sociedades en el mundo colonial y post-colonial, nº 13, Barcelona, 2010, p. 9.
18 la administración de la provincia no había acabado de consolidarse, sus autoridades
habían conseguido mantener el rumbo institucional y estabilizar las relaciones con el
gobierno central.3 Por esta razón, consideramos que un estudio detallado sobre los años
previos permitirá apreciar, de la mano del desarrollo de la fiscalidad, el despliegue
estatal en el ámbito santafesino.
Esta investigación se inserta en un proyecto más amplio cuyo principal objetivo radica
en el estudio de la construcción de los Estados en América Latina. El proyecto partiendo
de la recolección de datos fiscales pormenorizados para el periodo 1820-1870 ha
analizado las formas y los ritmos el proceso de construcción estatal en los distintos
casos americanos entre los que se encuentran Chile, Colombia, Ecuador, la Banda
Oriental, Costa Rica y Guatemala. Esto han permitido trazar algunas líneas generales
del proceso de formación estatal como la fiscalidad, la guerra, la hacienda y la justicia
para responder interrogantes y plantear otros nuevos.4 A la luz de estas nuevas miradas
nuestro trabajo, en su conjunto, se ha visto enriquecido; el hecho de asumir un criterio
comparativo nos ha permitido avanzar en la comprensión de procesos históricos más
generales.
Los estudios sobre las finanzas
El estado de la cuestión en esta introducción tiene características amplias, ya que
afrontar las temáticas individualmente implicaría una exposición extensa que no
contribuiría a los fines con los que fueron pensadas. La amplitud y densidad
historiográfica en estos temas dificulta una presentación global, y por esto el diálogo
con los estudios específicos producidos en torno a cada problema se abordarán a medida
3
La bibliografía sobre estos proceso es profusa. Algunos ejemplos: GALLO, Ezequiel “Ocupación de
tierra y colonización agrícola en Santa Fe (1870-1895)", en JARA, Álvaro y otros, Tierras nuevas.
Expansión territorial y ocupación del suelo en América (siglos XVI-XIX), Colegio de México, México,
1969, pp. 92-104; Idem. GALLO, Ezequiel La Pampa Gringa. La colonización agrícola en Santa Fe
(1870-1895), Edhasa, Buenos Aires, 2004; BONAUDO, Marta (comp.) La Organización productiva y
política del territorio provincia (1853-1912), Nueva Historia de Santa Fe, T. 6, La Capital, Rosario,
2006; BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Conflictos y armonías. Estado y facciones burguesas en
la realidad santafesina”, en Travesía. Revista de Historia económica y social, nº 5/6, UNT, segundo
semestre 2000-primer semestre 2001, pp. 7-28; DJENDEREDJIAN, Julio, BEARZOTI, Sílcora,
MARTIRÉN, Juan Luis Historia del capitalismo agrario pampeano, T. 6: Expansión agrícola y
colonización en la segunda mitad del siglo XIX, Teseo/Editorial Universidad de Belgrano, Buenos Aires,
2 Vol., 2010.
4
El proyecto nace bajo el nombre de State Building in Latin America financiado por el European
Research Council. Ver: http://sgbl.upf.edu/
19 que resulten pertinentes. Por esta razón no nos detendremos aquí en estos aspectos y
abordaremos el análisis de los en la medida que sea pertinente.
La etapa de la independencia hispanoamericana se constituyó en un eje vertebrador de
los relatos, a partir de los cuales se crearon imágenes nacionales compactas. Estas
contribuyeron a forjar sentimientos de identidad nacional a través de la exaltación de
una memoria y un pasado en común.5 Los estudios actuales han abordado el proceso de
formación de los estados nacionales no como la condición primera que otorgaba sentido
a las prolongadas luchas que tuvieron como escenario los territorios de las antiguas
colonias españolas, sino como el resultado –uno de los tantos posibles– de las
mismas…6 En el marco de la conmemoración del Bicentenario de las revoluciones de
independencia americana han cobrado intensidad los debates acerca del impacto que
tuvieron tales procesos. Al calor de la celebración, se ha producido una abundante
bibliografía que pretende abordar esta problemática en sus diferentes niveles tanto
político, como económico, social y cultural. Desde una aproximación más estrictamente
económica, debe decirse que la historiografía latinoamericana ha logrado presentar una
rica visión de conjunto.7 Al mismo tiempo, algunos estudios indagaron acerca de los
beneficios y los perjuicios que depararon la transición de una etapa a la otra.8 La
5
Sobre cuestiones vinculadas a la invención de la nación ver: ANNINO, Antonio y GUERRA, FrançoisXavier (Coord.) Inventando la nación. Iberoamérica, siglo XIX, Fondo de Cultura económica, Buenos
Aires, 2003; GARAVAGLIA, Juan Carlos Construir el Estado, inventar la nación. El Río de la Plata,
siglo XVIII-XIX, Prometeo libros, Buenos Aires, 2007, 405 pp.
6
BRAGONI, Beatriz y MATA, Sara “Introducción”, en BRAGONI, Beatriz y MATA, Sara (Comps.)
Entre la Colonia y la República. Insurgencias, rebeliones y cultura política en América del Sur,
Prometeo libros, Buenos Aires, 2008, p. 12.
7
Por citar sólo algunos ejemplos de la producción historiográfica en torno a la historia económica
latinoamericana: BULMER-THOMAS, Victor The Economic History of Latin America since
Independence, Cambridge University Press, 2ª edición, 2003; BULMER-THOMAS, Victor,
COARSWORTH, John y CORTÉS CONDE, Roberto (Eds.) Cambridge Economic History of Latin
America, Cambridge University Press, 2 vols., New York, 2006; CÁRDENAS, Enrique, OCAMPO, José
Antonio y THORP, Rosemary (eds.) An Economic History of Twentieth-Century Latin America,
Palgrave/St Antony's College, 3 vols., 1999-2001; CARDOSO, Ciro y Perez Brignoli, Héctor Historia
económica de América Latina, Crítica, Barcelona, 1981; COASTWORTH, John H. y TAYLOR, Alan M.
(Edits.) Latin America and the World Economy Since 1800, Harvard University Press, Cambridge, 1999;
HALPERÍN DONGHI, Tulio Historia Contemporánea de América latina, Alianza editorial, Madrid,
1998; GARAVAGLIA, Juan Carlos y MARCHENA, Juan América Latina de los orígenes a la
independencia, Crítica, Barcelona, 2 Vol., 2005.
8
Una de las líneas de investigación más fuertes, al interior de las historiografías de los diferentes países
era aquella que buscaba explicar, tomando como base el estudio del período comprendido entre 17801870, las causas del estancamiento latinoamericano actual. Los países del norte y del sur de América
compartían las mismas realidades política, económica y social durante la colonia. No obstante, hacia fines
del XVIII, para los países latinoamericanos la transición de la colonia a los estados independientes
significó un retraso o empobrecimiento que abrió una brecha entre los países latinoamericanos y los de
20 transformación de instituciones fiscales y monetarias, entre finales del siglo XVIII y
principios del XIX, ha estado muy presente también en las historiografías europeas.9
En las tres últimas décadas, la denominada historia fiscal se constituyó en una de las
temáticas que más atención ha recibido. Los trabajos pioneros de H. Klein y J. TePaske
han sido fundamentales en este sentido.10 El caudal de investigaciones realizadas desde
una perspectiva fiscal ha aumentado copiosamente, volviendo más complejas las
lecturas posibles de ciertos procesos históricos. El análisis de la estructura fiscal del
Imperio Español ha merecido la atención de muchos especialistas. Estos partían de la
idea de que la fiscalidad constituía una puerta de entrada que permitía indagar de forma
integral los cambios y continuidades que se sucedieron en el paso de la colonia a la
república. Las reformas fiscales acompañaron la fase de cruentas guerras que dispararon
los gastos y obligaron a la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos. La imposición de un
conjunto de gravámenes, además de las contribuciones patrióticas y empréstitos
forzosos –utilizados como medio para paliar el gasto, sobre todo militar– fue la
respuesta de los nuevos gobiernos a las necesidades que imponía la lucha armada.11
América del norte. Esta divergencia explicaría, para algunos historiadores, su retraso actual. PRADOS
DE LA ESCOSURA, Leandro y AMARAL, Samuel (Edits.) La independencia americana:
consecuencias económicas, Alianza, Madrid, 1993. COASTWORTH, John Los orígenes de atraso,
Alianza, México, 1990; Idem. “Trayectorias económicas e instituciones en América latina durante el siglo
XIX”, en Anuario IEHS, nº 14, Tandil, 1999; BULMER-THOMAS, Victor The Economic History of
Latin America since Independence, Cambridge University Press, 2ª edición, 2003; HABER, Stephen
“Introduction: economic growth and latin american economic historiography”, en HABER, Stephen
(comp.) How latin american fell behind, Stanford University, Usa, 1998
9
ARDANT, Gabriel Théorie sociologique de l’impôt, SEVPEN, Paris, 1965; FONTANA, Joseph La crisis
del Antiguo Régimen, 1808-1833, Crítica, Barcelona, 1979; COMÍN, Francisco Historia y economía en la
España contemporánea, Instituto de Estudios fiscales, 2 vol., Madrid, 1996; LLOPIS, Enrique “La crisis
del Antiguo Régimen y la Revolución Liberal (1790-1840), en COMÍN, Francisco, HERNÁNDEZ, M. y
LLOPIS, Enrique (Eds.) Historia económica de España, siglos X- XX, Crítica, Barcelona, 2002.
10
Los trabajos de Klein y Tepaske han sido muy ilustrativos al respecto. Dichos autores se han dedicado
a recoger y comparar los datos de gran parte de las Cajas Reales de las colonias pertenecientes a la
Monarquía española en América, incluyendo las de Nueva España, Perú, Bolivia, Ecuador, Chile y el Río
de la Plata. Las series que lograron elaborar a partir de los ingresos y los egresos fiscales anuales se
constituyen en fuentes de enorme utilidad, por su continuidad y cobertura, a partir de las cuales es posible
reconstruir la evolución económica americana. Ver: KLEIN, Herbert S. y TEPASKE, John Ingresos y
egresos de la Real Hacienda en Nueva España, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México
1986 y 1988; KLEIN, Herbert S. y TEPASKE, John The Royal Treasuries of the Spanish Empire in
America, Duke University Press, Durham, North Carolina, 1982, Vol. 1 (Perú), Vol. 2 (Bolivia), Vol. 3
(Chile y Río de la Plata); KLEIN, Herbert Fiscalidad real y gastos de gobierno: el Virreinato del Perú,
1680- 1809, Documentos de Trabajo. Nº 66, Lima, 1994. También: Las finanzas americanas del imperio
Español, 1680-1809, Instituto de investigaciones Mora, México, 1994
11
La historiografía europea tiene una larga tradición de trabajos que versan sobre el modelo de fiscalmilitary state: BREWER, John The Sinews of Power: war, Money and the English State: 1688-1783,
Routledge, London, 1994, COLLINS, James B. “State building in Early-modern Europe: The Case of
21 Junto a los nuevos arbitrios, pervivieron los antiguos impuestos coloniales: alcabalas,
diezmos, tributo indígenas, entre otros. Estos continuaron siendo una fuente importante
de ingresos para los gobiernos revolucionarios.12
En el caso rioplatense, los estudios sobre la Real Hacienda desde la creación del
Virreinato en 1776 han sido numerosos.13 También la reconstrucción de las finanzas a
partir del período revolucionario ha merecido la atención de algunos especialistas. Dos
libros se convirtieron en la base de todo análisis posterior sobre las finanzas
rioplatenses: Aspectos económicos del federalismo… de Miron Burgin y Guerra y
finanzas…de Tulio Halperín Donghi. Ambos trabajos, bajo criterios diferentes y con
una mirada distinta, señalaron muchas de las características del desarrollo de la
fiscalidad y la economía del Río de la Plata luego de 1810.14 Cada provincia adoptó su
propia forma de gobierno, manejó su economía y creó su sistema fiscal. En este sentido,
la manera en que se produjo el denominado proceso de transición fiscal fue
inevitablemente distinta en cada una de ellas. A partir de la década de 1820 y hasta
1852, las provincias representaban la forma más acabada de poder político. En los
últimos años, los estudios de casos se han focalizado en la situación particular de las
finanzas de cada uno de estos territorios. Desde una perspectiva fiscal se ha puesto el
acento en la forma que lograron financiarse y sostener su administración, el examen de
France”, en Modern Asian Studies, Vol. 31, N. 3, 1997; O’BRIEN, Patrick & HUNT, Philip “The Rise of
a Fiscal State in England, 1485-1815”, en Historical Research, Vol. 66, nº 160, 1993; TILLY, Charles
Coercion, Capital and European States, AD 990-1990, Basil Blackwell, Oxford, 1990; STORRS,
Christopher (Edit.) The fiscal-military State in Eighteenth- Century Europe, Ashgate, Surrey, 2009.
12
BORDO, Michael y CORTÉS CONDE, Roberto (Edits.) Transferring wealth and power from the old
to the new World: monetary and fiscal instituttions in the 17th trough the 19th centuries, Cambridge
University Presse, 2001. Sobre el proceso de transición fiscal un aporte importante en: GARAVAGLIA,
Juan Carlos “Algunos aspectos preliminares acerca de la “transición fiscal” en América Latina, 18001850”, en Illes i Imperis, nº 13, Barcelona, primavera 2010.
13
KLEIN, Herbert S. “Las finanzas reales en el Río de la Plata, 1630-1809”, en Nueva Historia de la
Nación Argentina, Vol. 3, Academia Nacional de Historia, Planeta, Buenos Aires, 1999, pp.13-30; del
mismo autor, “Las finanzas del Virreinato del Río de la Plata en 1790”, en Desarrollo económico, vol.
13, nº 5º, Buenos Aires, 1973, pp. 369-400; AMARAL, Samuel “Public expediture Financing in the
colonial treasury: an análisis of the Real Caja de Buenos Aires accounts, 1789-1791”, en Hispanic
American Historical Review, nº 64, 2, 1984, pp. 287-295; KLEIN, Herbert S. y TEPASKE, John The
Royal Treasuries of the Spanish Empire in America, T. III, Duke University Press, Durham, North
Carolina, 1982; MARILUZ URQUIJO, José M. “El Tribunal Mayor y Audiencia Real de cuentas de
Buenos Aires”, en Revista del instituto de Historia del Derecho, Vol. 3, Buenos Aires, 1951, pp. 116-118;
ENSINCK, Oscar “La Real Hacienda de Santa Fe”, en Anuario Facultad de derechos y Ciencias
Sociales, nº 3, UCA, Rosario, 1981; ARIAS DIVITO, Juan Carlos “Las rentas de Naipes en Santa Fe.
1779-1810”, en Res Gesta, nº 21 Rosario, 1987, pp. 9-20.
14
BURGIN, Miron Aspectos económicos del federalismo Argentino, Librería Hachette, Buenos Aires,
1960; HALPERÍN DONGHI, Tulio Guerra y finanzas en los orígenes del estado Argentino (1791-1850),
Prometeo Libros, Buenos Aires, 2006 (Publicado por primera vez en 1985).
22 sus fundamentos económicos, su estructura social y sus vaivenes políticos, lo que
significó la elaboración de cronologías propias ajustadas a cada estudio.15
Las finanzas públicas de los estados provinciales que componen el litoral rioplatense
(Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe) cuentan con una profusa
historiografía, aunque con variada intensidad en la producción. La más abundante es, de
lejos, la realizada sobre Buenos Aires. Los estudios han mostrado que dicha provincia
tuvo el proceso más exitoso de transición fiscal, logrando acomodar rápidamente su
economía a la nueva situación abierta por la revolución. Desde entonces, los ingresos
aduaneros se transformaron en la columna vertebral de las finanzas porteñas. La
temprana sanción de presupuestos, la más o menos rápida organización de la
administración –que había heredado, en parte, de la colonia- y la ventaja de mantener
bajo su égida el principal puerto de salida al Atlántico fueron algunos de los factores
que influyeron en el proceso.16 La provincia de Entre Rios, aunque sufrió fuertes
15
CHIARAMONTE, José Carlos, CUSSIANOVICH, G. E.; TEDESCHI, Sonia “Finanzas públicas y
política interprovincial: Santa Fe y su dependencia de Buenos Aires en tiempos de Estanislao López”, en
Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, Tercera Serie, Núm. 8,
2do. semestre de 1993; CHIARAMONTE, José Carlos "Finanzas públicas de las provincias del Litoral
(1821-1841)", en Anuario IEHS, nº 1, 1986; JUSTINIANO, M. F., TEJERINA, M. E. y SUTURA, M.
“Política y fiscalidad: innovaciones, permanencias, mutaciones y/o rupturas en la construcción del
sistema fiscal salteño entre 1820 y 1860”, XXI Jornadas de Historia económica, Asociación Argentina de
Historia Económica, Caseros, 2008. CORIA, Luis Alberto "Las finanzas provinciales en tiempos de
Rosas", Anales AAEP, Mendoza, 1998; CORTES CONDE, Roberto “Finanzas públicas y formación del
Estado en la Argentina en el siglo XIX”, en CARMAGNANI, Marcello Para una historia de América, T.
2: Los Nudos, FCE, México, 1999; DELGADO, F. “Ingresos fiscales de la provincia de Jujuy (18341852)”, Data, 2, La Paz, 1992; FERREIRA, Ana "Las finanzas públicas de la provincia de Córdoba
(1820-1855)", Investigaciones y Ensayos, 49, Buenos Aires, 1999; PAZ, Gustavo y NAKHLE, Guillermo
"Finanzas provinciales. Salta 1829-1852.", XIX Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina
de Historia Económica, Neuquén, 2004; ROMANO, Silvia “Finanzas públicas de la provincia de
Córdoba 1830- 1855”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. E. Ravignani”, 3º
serie, nº 2, Buenos Aires, 2º semestre de 1992; SCHALLE, Enrique “Las finanzas públicas de la
provincia de Corrientes durante la organización nacional (1810-1861), XVIII Jornadas de Historia
Económica, Quilmes, 1998; YOCCA, Alejandro “Caudillos y negocios provincianos: la economía
santiagueña desde balances y libros de caja del gobierno de Ibarra, 1820- 1851”, XXI Jornadas de
Historia Económica, Caseros, 2008; SCHMIT, Roberto Ruina y resurrección en tiempos de guerra.
Sociedad, economía y poder en el oriente entrerriano posrevolucionario, 1810-1852, Prometeo Libros,
Buenos Aires, 2004; FERREYRA, Ana “Las finanzas públicas en la provincia de Córdoba, 1820-1855”,
en Investigaciones y Ensayos, nº 49, Buenos Aires, 1999, pp. 225-286.
16
HALPERÍN DONGHI, Tulio Guerra y finanzas en los orígenes del estado Argentino (1791- 1850),
Prometeo Libros, Buenos Aires, 2006; GARAVAGLIA, Juan Carlos “La apoteosis del Leviathán: el
Estado en Buenos Aires durante la primera mitad del XIX”, Latin American Research Review, nº 38, 1,
University of Texas Press, Austin, Texas, 2003, pp. 135-168; FITTE, Ernesto “Los presupuestos de
Rosas”, en Investigaciones y ensayos, nº 25, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, juliodiciembre 1978; AMARAL, Samuel “La reforma financiera de 1821 y el establecimiento del Crédito
Público en Buenos Aires”, en Cuadernos de Numismática, V. IX, nº 33, 1982, pp. 29-48; GELMAN,
Jorge y SANTILLI, Daniel “Entre la eficiencia y la equidad: los desafíos de la reforma fiscal en Buenos
23 reveses en su economía producto de las guerras, logró reacomodarse en la década de
1820 y, al igual que en el caso anterior, la matriz de sus finanzas se basó en impuestos
indirectos y casi no gravó la propiedad ni los capitales.17 Las finanzas de Corrientes,
entre 1821 y 1838, muestran asimismo una progresiva eficacia, al conseguir un aumento
del ingreso y manejar el gasto dentro de los límites impuestos por la recaudación fiscal.
Aunque la base de su fiscalidad, al igual que en las restantes provincias del litoral, se
asiente en los impuestos indirectos, la principal característica de esta provincia fue un
bajo déficit fiscal que le permitió no recurrir a préstamos de forma excesiva.18 En la
provincia de Santa Fe, aunque los montos recaudados fueran muy inferiores a los que
pueden observarse en los restantes casos provinciales mencionados, la composición de
los ingresos no difiere: los impuestos al comercio constituían la principal entrada del
erario provincial. No obstante, junto con los impuestos indirectos, la otra fuente de
recursos eran las remesas de dinero entregadas por Buenos Aires. En este punto debe
recordarse que Santa Fe fue la provincia más afectada en el contexto revolucionario. El
paso de los ejércitos prácticamente aniquiló su stock ganadero y paralizó por completo
su comercio. También fue la que más tiempo demoró en recomponer su economía.
Recién a mediados de los años 1840 comenzó a dar las primeras señales de
recuperación.19
A pesar de las diferencias marcadas, la tendencia iniciada con la revolución fue
recaudar en base a los recursos que proporcionaban el comercio y el consumo. Se
Aires, primera mitad del siglo XIX”, en Revista de Historia Económica, nº 2, Año 24, 2006; ESTÉVEZ,
Alfredo “La contribución directa 1821-1852", en Revista de Ciencias Económicas, Universidad de
Buenos Aires, Año XLVIII, Serie IV, nº 10, Buenos Aires, 1960; GELMAN, Jorge y SANTILLI, Daniel
De Rivadavia a Rosas. Desigualdad y crecimiento económico, Universidad de Belgrano/Siglo XII,
Buenos Aires, 2006; GELMAN, Jorge y SANTILLI, Daniel “Los límites del proyecto modernizador. La
Contribución Directa en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX”, Ponencia presentada en
XIV International Economic Congress, Helsinki, 2006. IRIGOIN, María Alejandra “Ilusoria equidad: la
reforma de las contribuciones directas en Buenos Aires, 1850”, en JAUREGUI, Luis (coord.) De riqueza
e inequidad. El problema de las contribuciones directas en América Latina, siglo XIX, Instituto Mora,
México, 2006.
17
SCHMIT, Roberto Ruina y resurrección en tiempos de guerra. Sociedad, economía y poder en el
oriente entrerriano posrevolucionario, 1810-1852, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2004.
18
CHIARAMONTE, José Carlos Mercaderes del Litoral. Economía y sociedad en la provincias de
Corrientes en la primera mitad del siglo XIX, FCE, Buenos Aires, 2005.
19
CHIARAMONTE, José Carlos, CUSSIANOVICH, G. E.; TEDESCHI, Sonia “Finanzas públicas y
política interprovincial: Santa Fe y su dependencia de Buenos Aires en tiempos de Estanislao López”, en
Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, Tercera Serie, Núm. 8,
2do. semestre de 1993. HALPERÍN DONGHI, Tulio “Incidencia de los gastos militares en Córdoba y
Santa Fe (1820-1852)”, en Homenaje al Doctor Ceferino Garzón Maceda, UNC, Córdoba, 1973.
24 estableció entonces una relación directa entre el volumen de actividad mercantil y el de
los ingresos públicos que indica una correspondencia entre el grado de mercantilización
y la potencial riqueza o pobreza material el estado, en estrecha vinculación con los
ritmos que imponían los mercados internacionales. En la segunda mitad del siglo XIX,
en el contexto de la Confederación primero y del Estado Nación luego, las provincias
que no gozaban de los recursos que reportaban los impuestos al comercio, debieron
reacomodar sus finanzas. Las formas y los ritmos en que lo hicieron fueron específicos
en cada caso lo que requiere una mirada puntual sobre cada una en particular.20
Un estudio provincial
La multiplicación de estudios desde la perspectiva regional, en detrimento de la historia
nacional, no responde sólo a una elección historiográfica, sino que se halla
estrechamente relacionada con el proceso de formación del Estado y las políticas
seguidas por los grupos dominantes.21 En el Río de la Plata, las luchas independentistas
desencadenadas a partir del resquebrajamiento del orden colonial, implicaron una
reestructuración en los cuerpos políticos soberanos. Las formas del poder político
surgidas no se correspondieron ya con grandes divisiones administrativas, fueron las
provincias las que tomaron las riendas del proceso.22 Hacia la década de 1820 se
20
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “El problema de la fiscalidad…”, op. cit.; JUSTINIANO,
María Fernanda, TEJERINA, María Elina y SATURA, Marcelo “Política y fiscalidad: innovaciones,
permanencias, mutaciones y/o rupturas en la construcción del sistema fiscal salteño entre 1820 y 1860”,
en XXI Jornadas de Historia económica, Asociación Argentina de Historia Económica, 2008; VARO,
Luis Alberto y VARO, Roberto “Federalismo y república reales en tres décadas de presupuestos
provinciales (Mendoza, 1853-1890)”, en Anales AAEP, 2000; REX BLISS, Santiago “La Fiscalidad
provincial entre la constitución y el despegue azucarero. Tucumán, 1852-1876”, en América Latina en la
Historia Económica, nº 21, 2004; SCHALLER, Enrique “Las finanzas públicas de la provincia de
Corrientes durante la organización nacional (1810-1861), en XVIII Jornadas de Historia Económica,
1998; PAROLO, María Paula y FANDOS, Cecilia “La modernización fiscal y sus respuestas sociales.
Tucumán y Jujuy en la segunda mitad del siglo XIX”, en TERUEL, Ana (dir.) Problemas nacionales en
escalas locales. Instituciones, actores y prácticas de la modernización en Jujuy, Prohistoria ediciones,
Rosario, 2010; HERRERA, Claudia “Fiscalidad y poder: las relaciones entre el estado tucumano y el
estado central en la formación del sistema político nacional, 1852-1869”, en BRAGONI, Beatriz y
MIGUEZ, Eduardo (Coords.) Un nuevo orden político. Provincias y Estado Nacional 1852-1880, Edit.
Biblos, Buenos Aires, 2010; HERRERA, Claudia y PAROLO, María Paula “Las dos caras de la
fiscalidad: Estado y Contribuyentes. Tucumán, 1853-1870”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina
y Americana Dr. Emilio Ravignani, nº 34, Buenos Aires, enero-diciembre 2012.
21
BANDIERI, Susana “La posibilidad operativa de la construcción histórica regional o cómo contribuir a
una historia nacional más complejizada”, en DALLA CORTE, Gabriela y FERNÁNDEZ, Sandra
(comps.) Lugares para la historia. Espacio, historia regional e historia local en los estudios
contemporáneos, UNR editora, Rosario, 2001.
22
CHIARAMONTE, José Carlos Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina
(1800-1846), Biblioteca del Pensamiento Argentino, Vol. 1, Ariel Historia, Buenos Aires, 1997, p. 63.
25 constituyó una confederación de estados independientes integrada por provincias con un
fuerte grado de autonomía. Estas procuraron edificar un armazón institucional y con tal
propósito –buena parte de ellas- comenzaron a dictaminar estatutos, reglamentos y
códigos provisorios.23 No menos importante que la autonomía política fue la fiscal. En
este difícil escenario, las provincias emprendieron la tarea de regular la recaudación de
las rentas y definieron las políticas monetarias dentro de sus territorios.24
La confusión del término provincia, tal como se lo entendía en la época, radica en que
se lo considera como parte de una nación preexistente, como integrante del binomio
provincia/nación. En el vocablo provincia confluyen una resonancia del viejo término
proveniente de la administración hispánica, por un lado, y la intencionalidad que le
dieron desde los gobiernos independientes, por otro. Estos utilizaron la demarcación
provincia como denominación de pueblo o aun ciudades para convocar a los fragmentos
políticos del antiguo virreinato, como partes de ese todo que desaparecía ante sus ojos.
La elaboración de proyectos de unificación política redefinió, de alguna forma, la
continuación en su uso. El concepto se mantuvo aunque no existiera ya un gobierno
central como una referencia formal a su posible reinstalación a pesar de que en la
práctica funcionaban como estados libres, independientes y soberanos.25
A partir de 1852 con la conformación de la Confederación Argentina se trataba de
reunir en un solo y nuevo estado-nación al menos catorce entidades políticas diferentes.
Por consiguiente, no fue la emergencia de un actor social distinto, el estado nacional,
que se imponía a la sociedad civil, sino de una nueva forma de organización central que
se creó a partir de la convergencia de esas formaciones estatales que le precedieron y
que no acabaron de integrarse hasta la década de 1880.26
23
Ver: BARRIERA, Darío y TARRAGÓ, Griselda Adiós a la monarquía de los años revolucionarios a
la crisis de 1820, Nueva Historia de Santa Fe, Tomo IV, La Capital, Rosario, 2006.
24
Un balance historiográfico en: IRIGOIN, María Alejandra y SCHMIT, Roberto “Introducción”,en
IRIGOIN, María Alejandra y SCHMIT, Roberto (Edits.) La desintegración de la economía colonial:
comercio y moneda en el interior del espacio colonial (1800-1860), Ed. Biblos, Buenos Aires, 2003.
25
CHIARAMONTE, José Carlos “El federalismo argentino en la primera mitad del siglo XIX”,
CARMAGNANI, Marcello (coord.) Federalismos latinoamericanos: México, Brasil, Argentina, FCE,
México, 1993.
26
BRAGONI, Beatriz y MIGUEZ, Eduardo “Introducción”, en BRAGONI, Beatriz y MIGUEZ, Eduardo
(coords.) Un nuevo orden político. Provincias y Estado nacional, 1852-1880, Edit. Biblos, Buenos Aires,
2010.
26 En el caso argentino, el peso de la construcción historiográfica del siglo XIX en las que
se enfatizaba el proceso de construcción del estado nacional ha sido, como en muchos
otros, de singular importancia.27 Hacia fines del siglo XX, perspectivas innovadoras en
el terreno de la investigación mostraron que la pretensión de construir una “historia
totalizante” parecía haber llegado a su fin. Desde la historia regional, estas nuevas
propuestas han contribuido a volver más complejos los presupuestos generales. M.
Cerruti señala que, al final de cuentas, toda la historia nacional decimonónica
“transcurrió por las regiones”.28 La región dejó de ser un ámbito acotado previamente
definido por el historiador para ser pensado como una “hipótesis por demostrar”.29
Orientar la reflexión, a partir de la región, ofrecía entonces un marco conceptual
adecuado para encauzar críticas y resolver problemas que la historia de la nación no
permitía.30 A estos cambios se le sumó otra renovación: el pasaje desde una visión
estructural de la historia o del funcionamiento de la sociedad a otra que ponía de relieve
una cierta libertad de acción o capacidad de agencia por parte de los actores en la
conformación general de la sociedad; en esta línea, proliferaron los estudios sobre redes
familiares y vínculos sociales.31
La demarcación de los estudios regionales dentro de una división políticoadministrativa a la que se adecuaba la realidad social, económica y cultural provocó la
correspondencia mecánica de la región a estudiar con la historia de una provincia o
27
Los dos trabajos fundamente en la historiografía han sido los de López y Mitre. HALPERÍN DONGHI,
Tulio “Mitre y la formulación de una historia nacional para la Argentina”, en Anuario IEHS, Nº 11,
Tandil, 1996; MADERO, Roberto La historiografía entre la República y la nación. El caso de Vicente
Fidel López, Catálogos, Buenos Aires, 2005.
28
CERRUTI, Mario Frontera e historia económica, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María
Luis Mora/Universidad Autónoma Metropolitana, 1993.
29
VAN YOUNG, Eric La crisis del orden colonial. Estructura agraria y rebeliones populares en Nueva
España, 1750- 1821, Alianza, Madrid, 1992.
30
Sobre la cuestión de la región ver: TARACENA, Arturo “Región e historia”, en Cuadernos digitales,
Publicación electrónica en Historia, Archivística y Estudios sociales, nº 2, Universidad de Costa Rica,
2000; VAN YOUNG, Eric “Haciendo historia regional: consideraciones metodológicas y teóricas”, en
PÉREZ HERRERO, Pedro (comp.) Región e historia en México (1700-1850), México, UAM-Instituto
Luis Mora, 1991. Un balance sobre la historiografía en torno a la historia regional en México: SERRANO
ÁLVAREZ, Pablo Pasado, presente y futuro de la historiografía regional de México, Universidad
Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, México, 1998; IBARRA,
Antonio “Un debate suspendido: la historia regional como estrategia finita (Comentarios a una crítica
fundada)”, en Historia Mexicana, El Colegio de México, LII, nº 1, 2002, p. 241-259.
31
FRADKIN, Raúl y GELMAN, Jorge “Recorridos y desafíos de una historiografía. Escalas de
observación y fuentes en la historia rural rioplatense”, en BRAGONI, Beatriz (edit.) Microanálisis.
Ensayos de historiografía argentina, Prometeo, Buenos Aires, 2004, p. 35.
27 departamento.32 Al tomar como punto de partida una unidad territorial jurisdiccional, la
única forma de escapar de cualquier confusión con la semejanza con lo que la provincia
actualmente representa es volver objeto de la historia esa misma sanción territorial. La
provincia debe dejar de ser un dato para pasar a ser un problema. La cuestión central es
abandonar la pretensión de constatar su existencia previa para comenzar a pensarla
desde su construcción.33 Teniendo presente los aportes brindados por la historia regional
se intentará evitar la historia provincial más tradicional que circunscribía el análisis a
los límites actuales de las provincias objeto de examen, y ajustaba el funcionamiento
económico-social al marco de esa división administrativa. Pensamos que estos límites
fueron una construcción bastante tardía y que poco sirven para explicar la dinámica de
la sociedad. El espacio provincial debe ser entendido como un producto de la sociedad,
que emerge en un contexto histórico determinado. Se constituye, entonces, en una
variable de análisis que supera los límites jurisdiccionales político-administrativos y lo
vuelve objeto de estudio.34 Esta perspectiva permite identificar diferentes espacios o
regiones con sus uniones y conexiones, y superar las visiones fuertemente centralizadas
de las historias nacionales, donde las fronteras estatales actúan muchas veces como
límites para la construcción de un pasado que es tan rico como complejo.
Organización del trabajo y fuentes
La presente tesis se encuentra organizada en tres partes. En la primera, analizará el
proceso de configuración territorial, los avances y retrocesos que sufrieron las fronteras
y el modo en que se fue diseñando el espacio económico del que la provincia formó
parte. La apropiación de los recursos por parte del estado requería del esfuerzo de dar
territorialidad a la gestión fiscal y de lograr el dominio sobre las riquezas, por ende,
sobre el territorio. Para ello una cuestión clave fue la división del mismo bajo criterios
de control político-fiscal. La capacidad de obtener recursos demandaba un profundo
32
FERNÁNDEZ, Sandra “El revés de la trama. Contexto y problemas de la historia regional y local”, en
BANDIERI, Susana, BLANCO, Mónica y BLANCO, Graciela (Coords.) Las escalas de la historia
comparada, Tomo 2: Empresas y empresarios. La cuestión regional, Ed. Miño Dávila, Buenos Aires,
2008.
33
BARRIERA, Darío “Escalas de observación y prácticas historiográficas. La construcción de horizontes
alternativos de investigación”, en DALLA CORTE, Gabriela y otros Homogeneidad, diferencia y
exclusión en América, X Encuentro- debate América Latina ayer y hoy, Universidad Barcelona, 2005.
34
BANDIERI, Susana “La Patagonia: mitos y realidades de un espacio social heterogéneo”, en
GELMAN, Jorge, (Comp.) La historia económica argentina en la encrucijada. Balance y perspectivas,
Prometeo libros, Buenos Aires, 2006, p. 393.
28 conocimiento no sólo de la extensión bajo su dominio, sino también de la población que
lo habitaba, es decir la base tributaria del estado, y del espacio económico en que se
insertaba, sus vínculos comerciales, sus producciones y la forma en que se desplazaban.
Territorio, población y economía son los tres ejes que dirigen los capítulos que integran
esta primera parte.
En la segunda parte se propone examinar la fiscalidad a partir de la década de 1850
cuando Santa Fe pasó de ser una provincia autónoma a integrar una Confederación de
estados. Bajo este contexto se dieron profundos cambios tanto en los aspectos más
propiamente políticos como en las finanzas públicas. La reestructuración de sus
finanzas se inició a partir de la imposición de una nueva potestad fiscal (el estado
central) con capacidad de cobrar impuestos: ¿Qué consecuencias fiscales tuvo para
Santa Fe el nuevo régimen político? ¿Sobre qué bases se cimentó el naciente orden
fiscal? Las reformas emprendidas en pos de obtener mayores ingresos y, a su vez, la
manera en que se estructuró el gasto provincial constituyen las dos principales líneas de
análisis de este apartado. Al legislar la política fiscal, el gobierno debía hacer más que
dotar de recursos a la hacienda pública, tenía que procurar también, en la medida de lo
posible, lograr el consenso entre los contribuyentes. A las intenciones más o menos
delineadas por las autoridades provinciales debe sumarse una consideración sobre la
cultura tributaria que deseaba imponerse: se hizo necesario recurrir a un discurso
elaborado con alusiones a la equidad y a la justicia con el fin de crear un clima político
propicio.
La última parte está abocada a explorar las instituciones tributarias, las formas mediante
las cuales se recaudaban los impuestos y los diversos agentes encargados de su
percepción. ¿Cómo se estructuró la administración de hacienda provincial? ¿quiénes
eran los cobradores de impuestos? ¿qué relaciones cara a cara se establecían entre la
administración y los contribuyentes? Son algunas de las cuestiones que se considerarán.
Se intentará, en primer lugar, dar cuenta del personal que ocupó los cargos en el
departamento de hacienda, las limitaciones en la organización de sus oficinas y la
trayectoria de quiénes detentaron estos puestos. En segundo lugar, se buscará examinar
a “otros recaudadores” de impuestos: jueces de paz, comisarios de campaña y
comisarios generales. Estos sin ser empleados de hacienda cumplieron un rol central en
29 la colecta impositiva. Por último, nos adentraremos en el mundo de los rematadores de
impuestos. La observación de los agentes que, formal o informalmente, se hallaban en
los escalones más bajos del entramado fiscal deja apreciar las dificultades cotidianas
para hacer efectiva la recaudación, así como la conjugación de intereses privados en el
desenvolvimiento de la actividad pública.
El principal acervo documental utilizado para la elaboración de esta tesis corresponde a
los tomos que integran el fondo de Contaduría del Archivo General de la Provincia de
Santa Fe. Este fondo, integrado por más de cien tomos, que abarcan desde la fundación
del Cabildo de Santa Fe hasta 1868, permite reconstruir no sólo los movimientos de las
cajas recaudadores, sino que contiene igualmente toda la correspondencia mantenida
entre el personal que tenía injerencia en la hacienda de la provincia: gobernadores,
ministros, colectores generales, receptores de hacienda e incluso jueces de paz y
comisarios de campaña. Esta correspondencia brinda una información de suma
importancia, pues trasluce el verdadero funcionamiento de la fiscalidad provincial, más
allá de lo que las leyes determinaban. También nos adentran en el mundo de los
vínculos sociales, ya que dejan ver las relaciones y nexos que unían a estos oficiales.
Entre los legajos se conservan, asimismo, los nombramientos de los oficiales tanto del
departamento de hacienda como del conjunto de oficiales que conformaban la
administración provincial (civil y militar).
Los otros repositorios consultados en este mismo archivo han sido los fondos de
Gobierno, Escrituras públicas, Expedientes Civiles y Penales y Escribanía de Gobierno.
Cada uno aporta información sobre el andar de la administración provincial. El fondo
Gobierno contiene legajos completos de leyes y correspondencias entre las diferentes
oficinas de la administración provincial. Las reclamaciones sobre el cobro de ciertos
impuestos, los pedidos de exención tanto de contribuyentes como de rematadores, las
solicitudes por el pago de sueldos entre otras cosas han sido obtenidas de la Escribanía
de Gobierno y de los Expedientes civiles y penales.
En el Archivo Provincial “Julio Marc” de la ciudad de Rosario se ha consultado el
Fondo “Jefatura Política de Rosario” así como también las Cajas de impresos y de
documentos inéditos. La documentación permite reconstruir el acontecer de la fiscalidad
30 provincial desde una perspectiva local, el departamento de Rosario. La falta de datos de
comercio, producción, exportación y demás han impedido la elaboración de series
estadísticas, muy útiles en el marco del proyecto y con fines comparativos. No obstante,
algunos cuadros han sido confeccionados con información obtenida en diferentes
repositorios: Archivo General de la Nación, Archive Ministère des Affaires Étrangères
de Francia y Foreign Office de Londres.
Para el corpus documental de esta tesis se tomó en cuenta un volumen considerable de
fuentes que se hallan impresas como el Registro Oficial de la Provincia de Santa Fe, el
Registro Oficina de la Nación Argentina y los Mensajes de los gobernadores de la
provincia. Otro reservorio importante son los periódicos. Una mirada sobre la prensa
santafesina, principalmente rosarina, de la época (La Capital, La Confederación, El
Ferrocarril, etc.) permite nuevos acercamientos. Este rico material nos aproxima a los
sucesos cotidianos, inasibles desde otra documentación.
31 32 Primera Parte
Configurar el territorio, diseñar el espacio económico: la
provincia de Santa Fe en el siglo XIX
33 34 Introducción
La configuración del territorio supone un análisis de las relaciones que se fueron
tejiendo entre el poder y el espacio. Como ha marcado A. M. Hespanha ambos son
realidades que tienen historia.35 Un territorio no es una porción cualquiera de la esfera
terrestre; tampoco un mero soporte físico sobre el cual se realizan actos o se tejen
relaciones, es ante todo el resultado de una relación histórica de carácter político entre
una sociedad, el terreno que organiza y las instituciones que lo ordenan. El conjunto de
instrumentos jurídicos, técnicos y simbólicos que intervienen, las vivencias que generan
y las representaciones de esas vivencias pueden denominarse experiencia de la
territorialidad.36 En el estudio del territorio la cuestión central pasa por las acciones
tendientes a su ordenamiento, su equipamiento o su control.37 Cada unidad territorial,
artificialmente concebida, se va conformando de forma lenta. En esta primera parte se
intentará analizar el proceso de configuración territorial de Santa Fe, los avances sobre
las fronteras y el diseño del espacio económico. Este proceso no acabó de constituirse,
sino hasta las últimas décadas del siglo XIX. A lo largo de ese siglo, lo que acabaría por
ser la provincia mantuvo un carácter incierto en relación a la disposición de su territorio,
tanto en términos económicos –aspecto vinculado a la formación del mercado- como
políticos. Dos hechos resultaron relevantes durante el período: la ausencia de una
precisa medición de la superficie del espacio y la imperfecta demarcación
administrativa.38 Este proceso mantuvo la atención de las autoridades, especialmente
hacia la segunda mitad del siglo XIX cuando la incorporación de grandes extensiones de
tierras a partir de los sucesivos avances sobre las fronteras, contribuyó a que la
delimitación resultase compleja.
35
HESPANHA, António Vísperas del Leviatán. Instituciones y poder político (Portugal, siglo XVII),
Taurus Humanidades, Madrid, 1989, p. 80
36
BARRIERA, Darío G. “Tras las huellas de un territorio”, FRADKIN, Raúl (Dir.) Historia de la
provincia de Buenos Aires, T. 2: De la conquista a la crisis de 1820, Edit. Edhasa, Buenos Aires, 2012, p.
51.
37
BARRIERA, Darío y ROLDÁN, Diego “Introducción”, en BARRIERA, Darío y ROLDÁN, Diego
(Comps.) Territorios, espacios y sociedades. Agenda de problemas y tendencias de análisis, UNR
Editora, Rosario, 2004.
38
Sobre las problemáticas vinculadas a la falta de mapas y datos estadísticos ver: OTERO, Hernán
Estadística y nación. Una historia conceptual del pensamiento censal de la Argentina moderna (18691914), Prometeo Libros, Buenos Aires, 2007, p. 300.
35 El espacio se distingue del territorio porque en la construcción del primero intervienen
relaciones sociales complejas que incluyen las unidades jurisdiccionales sujetas a una
autoridad política como un elemento más. El estudio de las configuraciones espaciales
supone un apuesta por la observación y el análisis que coloca en el centro a los agentes
y a sus acciones. Estos atraviesan el territorio, lo desbordan y hasta sancionan
territorialidades alternativas a las planteadas desde el poder político.39
Esta primera parte se halla dividida en tres capítulos. En el primero se examinará las
formas mediante las cuales se fue configurando el territorio de Santa Fe siguiendo dos
líneas de análisis: los avances y los retrocesos sobre las fronteras, por un lado, y la
división política-administrativa del territorio, por otro. El eje del segundo capítulo es
demográfico. Los datos poblacionales fueron incorporados por la Historia Económica
con el objeto de comprender las interrelaciones entre las actividades agrarias y sus bases
poblacionales. A través de la profundización de estudios demográficos es posible
acceder al análisis de problemas vinculados a la económica de la sociedad.40 Un estudio
de población nos permiten dar cuenta, por ejemplo, de la forma en que se distribuye esta
en el espacio, las ocupaciones de sus habitantes, su composición étnica, etc.41 Cada uno
de estos aspectos es fundamental para conocer la base tributaria del Estado. Por último,
el Capítulo 3 propone una mirada sobre el modo en que se fue diseñando el espacio
económico santafesino a través de tres líneas: el comercio, la producción y la
circulación tanto de mercancías como de personas. Se tomarán en consideración
también los efectos que las guerras tuvieron en estos procesos y las estrategias
desplegadas por los diferentes agentes.
39
BARRIERA, Darío “Escalas de observación y prácticas historiográficas. La construcción de horizontes
alternativos de investigación”, en DALLA CORTE, Gabriela y otros (Coords.) Homogeneidad,
diferencias y exclusión en América, X Encuentro-Debate América Latina ayer y hoy, Universitat de
Barcelona, Barcelona, 2005, p. 31
40
Un balance historiográfico sobre le tema se encuentra en: MORENO, José Luis “Población y
economía. La familia en el campo historiográfico argentino: un balance” y OTERO, Hernán “Población y
economía en la historiografía argentina del período estadístico: personajes en busca de un autor”, ambos
en GELMAN, Jorge (Comp.) La historia económica argentina en la encrucijada. Balance y perspectivas,
Prometeo libros, Buenos Aires, 2006.
41
MORENO, José Luis y MATEO, José Antonio “El “redescubrimiento” de la demografía histórica en la
historia económica y social”, en Anuario IEHS, nº 12, Tandil, 1997, p. 37.
36 Capítulo 1
La configuración del territorio provincial
“La unión del hombre y el espacio es el fundamento del “territorio”, espacio civilizado
de aquel que, mediante su trabajo, se lo apropia, creando un derecho”.42
La construcción de los Estados implicó la gestión de un modo de conocimiento sobre
los territorios. Producir cierta clasificación social mediante la cual se determinaba la
ubicación de los ciudadanos y de los sujetos fiscales.43 Conocer el territorio iba de la
mano de un segundo proceso: organizarlo. En cada configuración estatal desde el poder
político se elaboraron divisiones territoriales cuyo propósito era definir nuevas
jurisdicciones en los diferentes ámbitos de la acción pública. La división políticoadministrativa no sólo sirve para organizar el poder, sino que se convierte en un
instrumento de poder. Un análisis de este proceso implica también atender a las
relaciones entre el poder y el espacio.
Este capítulo presenta un panorama general de los procesos políticos y socioeconómicos
en la ocupación del territorio santafesino. ¿De qué manera se fue conformando la
entidad provincial? ¿cómo se fue organizando política y administrativamente el
territorio? ¿qué agentes intervinieron en el proceso? Mediante una periodización amplia
se intenta recuperar acontecimientos de la historia política, económica y social.
1. Los procesos de ocupación territorial. Santa Fe: de ciudad a
provincia
42
ZUMTHOR, Paul La medida del mundo. Representación del espacio en la Edad Media, Edit. Cátedra,
1994, p. 77.
43
BARRIERA, Darío “Escalas de observación y prácticas historiográficas. La construcción de horizontes
alternativos de investigación”, en DALLA CORTE, Gabriela y otros Homogeneidad, diferencia y
exclusión en América, X Encuentro-Debate América Latina ayer y hoy, Universidad Barcelona, 2005, P.
21.
37 1.1. La ocupación del territorio (siglos XVI-XVIII)
La fundación de Santa Fe (1573) se originó a partir de un impulso desde Asunción al
establecimiento de ciudades siguiendo el curso del río Paraná hacia abajo.44 Fue erigida
en un primer momento en Cayastá, a treinta y cinco leguas al norte de su posición
actual, en una planicie de clima regular, cálido y húmedo, de suelo profundo y
equilibrado sobre la orilla más alta del río de los Quiloazas (San Javier). La lejanía con
el puerto y el avance del río, que poco a poco devoraron parte de la antigua ciudad,
forzó a los vecinos a preparar su traslado. En 1660, Santa Fe de la Vera Cruz quedó
reinstalada. Las mejores condiciones del nuevo sitio pronto ampliaron los recursos de la
ciudad y potenciaron su rol como articuladora del espacio económico a espaldas de
Potosí.45
La existencia de caudalosos sistemas fluviales fue clave en el poblamiento santafesino.
Así, estancias, pueblos, postas, fuertes y otros establecimientos se localizaron siguiendo
el curso de los ríos y los arroyos. Hacia fines del siglo XVII, el territorio efectivamente
ocupado se limitaba al núcleo urbano de Santa Fe y cuatro pagos diseminados en sus
cercanías.46 Luego del traslado, la ciudad fue expandiéndose.47 Hacia el este, cruzando
la laguna Grande o de Setúbal, entre los arroyos contribuyentes del Paraná, se fundó el
pago de Rincón. Era un espacio con abundancia de cañadas y arroyos utilizado por los
vecinos para el vaqueo, aunque también contaba con óptimas condiciones para el
establecimiento de sementeras. Poco a poco las estancias y chacras fueron
44
Este impulso respondía a dos razones de importancia. Una que podría considerarse geopolítica:
establecer conexiones seguras entre esa ciudad y el Atlántico, así como con el interior de las comarcas del
Tucumán y del Perú. La otra medida era de carácter netamente político: la expulsión de hombres nacidos
en la tierra que habían protagonizado revueltas contra el orden en aquella ciudad entre 1571 y 1572.
Mediante este proceso de descarga sobre el territorio lograron convertirse en vecinos de las ciudades
rioplatenses hombres que en otros lugares no hubiesen podido hacerlo. BARRIERA, Darío Conquista y
colonización hispánica (1573-1660), Nueva Historia de Santa Fe, T. II, Editorial Diario La CapitalProhistoria Ediciones, Rosario, 2006, p. 50.
45
CAPUTO Marina y MANAVELLA Analía “De Santa Fe la Vieja a Santa Fe de la Vera Cruz. Hacia
una configuración territorial conveniente, 1640-1660”, en ARECES, Nidia (Comp.) Poder y Sociedad.
Santa Fe la Vieja, 1573-1660, Manuel Suárez Editor y Prohistoria, Rosario, 1999.
46
Pago definido como un distrito de tierra o heredades, especialmente de viñas. Del Latin pagus.
Diccionarios de Autoridades de 1737.
47
El Acta fundacional de Santa Fe indicaba que la ciudad “…al norte llegaban hasta cerca del arroyo del
Rey; al sur hasta los Arroyos, después del Arroyo del Medio; al este hasta el río Corrientes, en Entre
Ríos, que la dividía de Corrientes: y al oeste hasta el Pozo Redondo, hacia Córdoba”. Se demarcaba así
la jurisdicción santafesina que abarcaba un área de cincuenta leguas a la redonda. CERVERA, Manuel
Historia de la ciudad…, T. 1, p. 145.
38 extendiéndose hacia el noroeste –formándose en los márgenes del Salado un poblado
con nombre homónimo- y hacia norte –en los márgenes del río Saladillo zona que tomó
el nombre de Chacras del Saladillo-.48 La necesidad de pastoreo obligó a buscar nuevos
terrenos en la “otra banda del Paraná”, territorios con mejores pastos y aguadas –dos
condiciones fundamentales para la reproducción ganadera-. Muchos hacendados
santafesinos organizaron allí sus estancias donde el ganado (vacuno y caballar) se
propagó de forma prodigiosa.49 Las condiciones favorables de la zona propiciaron el
surgimiento de nuevos puntos de concentración de población, el primero de los cuales
fue el pago de La Bajada (1671).
La presencia de grupos indígenas al norte de la ciudad de Santa Fe era visto por sus
habitantes como un peligro latente: las constantes convocatorias militares para
combatirlos y los esfuerzos que suponían estas guerras obligaron a despoblar el área del
Salado y trasladar las estancias hacia el sur.50 A principios del siglo XVIII, la efectiva
ocupación de estos territorios se consolidó con traslados compulsivos de población, la
designación de jueces, el reforzamiento de las milicias, el emplazamiento de fuertes o
reducciones y la constitución de pueblos y parroquias. Para el Cabildo esta decisión
tenía, a su vez, un fin estratégico: controlar la reserva del ganado cimarrón y de cría de
aquellos territorios bajo su jurisdicción que eran utilizados por vecinos de Buenos Aires
para vaquear.51 Las autoridades dotaron de institucionalidad al Pago de los Arroyos
(Rosario), nombrándole un Alcalde de la Hermandad (1725), y constituyéndolo como
Curato (1730). En el sur y suroeste –entre Santa Fe y los Arroyos- Coronda fue
nombrada, en 1749, pueblo y curato.52 Las medidas desataron fuertes conflictos
jurisdiccionales con el Cabildo de Buenos Aires que reclamaba derechos sobre una
48
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, Tomo II, Universidad Nacional del
Litoral, Santa Fe, 1981, p. 50
49
DJENDEREDJIAN, Julio Economía y sociedad en Arcadia criolla. Formación y desarrollo de una
sociedad de frontera en Entre Ríos, 1750-1820. Tesis de doctorado presentada en la Facultad de Filosofía
y letras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, noviembre de 2003, p. 57.
50
BARRIERA, Darío “El poblamiento de las tierras del sur”, en Idem. Instituciones, gobierno y
territorio. Rosario, de la capilla al municipio (1725-1930), ISHIR/CONICET, Rosario, 2010.
51
PISTONE, Catalina “Las vaquerías en Santa Fe”, en Revista de la Junta Provincial de Estudios
Históricos de Santa Fe, Vol. LIX, 1993; ENSINCK, Oscar “El ganado vacuno en la incipiente economía
de Santa Fe (1573-1700)”, en Investigaciones y Ensayos, nº 19, Buenos Aires, enero-junio 1975; CONI,
Emilio Historia de las vaquerías del Río de la Plata 1555-1750, Editorial Platero, Buenos Aires, 1979.
52
ALVAREZ, Juan Historia de Rosario (1689-1939), UNR ediciones, Rosario, 1998.
39 parte del territorio que Santa Fe se arrogaba. La disputa fue finalmente zanjeada hacia
1721 acreditando al arroyo llamado del Medio como término de ambas jurisdicciones.53
Con la expansión al sur y al este (Santa Fe inició su expansión al oeste recién hacia la
segunda mitad del siglo XIX con la instalación de las colonias agrícolas), quedaba aún
por resolver el problema de la frontera norte ocupada por diversos grupos de indios del
denominado Chaco austral.
A inicios del siglo XVIII, el control de las tierras situadas hacia el norte se vio
seriamente comprometido por la presencia indígena que puso en duda la misma
supervivencia de la ciudad. Las autoridades pergeñaron entonces diferentes soluciones
en las cuales confluyeron dos medidas principales: una religiosa, la fundación de
reducciones y misiones, y otra militar, la erección de líneas de fuertes y fortines. A
partir de 1740, se instauró una política reduccional orientada a controlar a parcialidades
de indígenas pertenecientes a la familia guaycurú.54 Las reducciones fueron pensadas
como una medida tendiente a frenar su avance.55 Se establecieron las misiones de San
Francisco Javier (1743), conformada a partir de acuerdo con caciques mocovíes –a
cuarenta leguas al norte de Santa Fe-; San Jerónimo (1748) –a ochenta leguas al norteintegrada por parcialidades de abipones; y San Pedro Viejo (1765) también formada por
mocovíes y situada a cincuenta leguas de la ciudad a orillas del río Salado. Todas ellas
fueron sostenidas económicamente por los jesuitas.56 La presencia de curas en estos
pueblos representó un elemento aglutinador a partir del cual se logró evitar la dispersión
53
MANAVELLA, Analía y CAPUTO, Marina “La definición del territorio en la gobernación rioplatense.
Las disputas jurisdiccionales entre Santa Fe y Buenos Aires: 1680-1725”, en Avances del Cesor, nº 3,
Rosario, 2001.
54
La zona del Gran Chaco estaba conformada por diversas etnias (toba, mocoví, abipona, mataco) que
fueron conocidas con el nombre genérico de guaycurú. NÓBILE, Juan Los pueblos originarios, Nueva
Historia de Santa Fe, nº 1, La Capital, Rosario, 2006; SANTAMARÍA, Daniel y LAGOS, Marcelo
“Historia y etnografía de las tierras bajas del norte argentina. Trabajo realizado y perspectivas”, en
Anuario del IEHS, nº 7, Tandil, 1997, pp. 75-92; SAEGER, James “Another view of the misión as a
frontier institution: the guaycuruan reductions of Santa Fe, 1743-1810”, en Hispanic American Historical
Rewiew, Vol. 65, nº 3, pp. 493-517.
55
El grado de eficacia de las reducciones ha sido puesto en cuestión por varios autores. Ver:
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Las misiones jesuíticas: utopía y realidad”, en Economía, Sociedad y
Regiones, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1987; LUCAIOLLI, Carina “Los espacios de frontera en el
Chaco desde la conquista hasta mediados del siglo XVIII”, en LUCAIOLLI, C. y NACUZZI, L.
Fronteras. Espacios de interacción en las tierras bajas del sur de América, Sociedad Argentina de
Antropología, Buenos Aires, 2010.
56
SUAREZ, Teresa y TORNAY, María Laura “Poblaciones, vecinos y fronteras rioplatenses. Santa Fe a
fines del siglo XVIII”, en Anuario de Estudios Americanos, T. LX-2, Sevilla, 2003, pp. 521-555.
40 de la población, al menos hasta la expulsión de los padres del territorio americano.57 A
partir de entonces, el cabildo santafesino perdió un elemento central en el control de las
fronteras.58 El mapa misional fue cumplimentado en la jurisdicción santafesina con el
establecimiento de la capilla de Nuestra Señora de la Concepción (1750), ubicada en las
márgenes del río Salado sobre el arroyo Cayastá. Estos pueblos padecieron de
numerosos problemas tanto en la etapa jesuita como en la administración secular: la
dilapidación de los recursos, la resistencia al trabajo, las desobediencias y las fugas.
Estos elementos habrían llevado a una lenta decadencia que, a fines del siglo XVIII, se
reflejó en el despoblamiento de los mismos.59 No todos los grupos se instalaron de
manera definitiva en las reducciones, algunos se mantuvieron al interior del territorio,
entablando contactos esporádicos con estos centros para realizar intercambios.
Asimismo, varios caciques combinaron las ventajas de vivir en la reducción sólo
durante cierto tiempo, con estancias más o menos prolongadas fuera del ámbito de
acción e injerencia de los curas doctrineros. Estos movimientos de población se
ajustaban a la economía de la sociedad indígena que, en períodos de escasez, promovían
los enfrentamientos y la expansión sobre nuevos territorios y, en años de abundancia se
acercaban a puestos coloniales para intercambiar sus productos.60 Los recursos
existentes en las misiones y los obtenidos por saqueos en las estancias hispanocriollas
se insertaban, a su vez, en circuitos de comercialización que se ampliaron con la llegada
de los españoles al incorporarse nuevos bienes a la economía indígena.
57
MORICONI, Miriam “El curato de naturales en Santa Fe. Río de la Plata, siglo XVII-XVIII”, en
Hispania Sacra, LXIII, julio-diciembre 2011, pp. 433-467.
58
Sobre la participación de la orden en la planificación de las plantas de las reducciones pueden verse:
CALVO, Luis María La compañía de Jesús en Santa Fe, Ediciones culturales santafesinas, 1993;
BARRIERA, Darío, BARAVALLE, María del Rosario y PEÑALBA, Nora “Misioneros de frontera: Los
jesuitas durante el siglo XVII”, en BARRIERA, Darío G. Economía y Sociedad (Siglos XVI a XVIII),
Nueva historia de Santa Fe, T. III, La Capital/Prohistorica, Rosario, 2006.
59
Cervera, Manuel Historia de la Ciudad y Provincia de Santa Fe, 1573-1853, Tomo II, Santa Fe,
Librería e Imprenta la Unión, 1908. Una voz discordante en este punto es la proveniente de Suárez y
Tournay, quienes señalan que “el sector mayoritario de sus pobladores permaneció en su emplazamiento
por lo menos hasta fines del siglo XVIII. Las matrículas de los pueblos de indios superan el número de
dos mil en 1785”, SUÁREZ, Teresa y TOURNAY, María Laura “Poblaciones, vecinos y fronteras
rioplatenses. Santa Fe a fines del siglo XVIII”, en Anuario de Estudios Americanos, Tomo LX, 2, 2003,
pp. 521-555.
60
Sobre el intercambio ver: DJENDEREDJIAN, Julio “Del saqueo corsario al regalo administrado.
Circulación de bienes y ejercicio de la autoridad entre los abipones del Chaco oriental a lo largo del siglo
XVIII”, en Folia histórica del Nordeste, Nº 15, Resistencia, Instituto de Historia, Universidad Nacional
del Nordeste, 2001/2001, pp. 175-195; LUCAOILI, Carina y NESIS, Florencia “Apropiación,
distribución e intercambio: el ganado vacuno en el marco de las reducciones de abipones y mocovíes
(1743-1767)”, en Andes. Antropología e historia, Nº 18, Salta, 2007, pp. 129-152.
41 Las reducciones cumplieron un rol fundamental en la defensa de las fronteras.61 En
1770 se podían contar más de quinientos indios en armas y algunos de ellos capacitados
en el uso de armas de fuego, fuerza que superaba ampliamente a los soldados
santafesinos.62 Los lanceros indígenas fueron también esenciales en las incursiones al
territorio chaqueño.63 Estos, amén de sus tareas de defensa, se integraron a los ejércitos
revolucionarios. En los primeros momentos incentivados por líderes criollos o
autoridades locales donde mantuvieron un alto grado de autonomía en sus maneras de
guerrear y se les permitió apropiarse de ganados como forma de recompensa.64 Aunque,
hacia la segunda mitad del siglo XIX, se intentó disciplinarlos e incorporarlos a los
ejércitos provinciales.
Por otra parte, los fuertes y fortines militares buscaban servir de barrera de contención
frente a posibles entradas de indígenas a la ciudad. Los fuertes eran precarias
instalaciones rurales que se ubicaron, sobre todo, en los viejos senderos del norte –hacia
la ciudad vieja-, en los caminos al sur –hacia el Pago de los Arroyos- y al oeste –hacia
Córdoba. En la jurisdicción santafesina se erigieron al norte de la ciudad el fuerte de
Ascochingas o Añapiré, al oeste el fuerte del Sauce.65 Los territorios al sur de la ciudad
de Santa Fe también sufrieron, desde 1730s., del siglo XVIII, constantes incursiones de
indios, denominados genéricamente “pampas”, en busca de ganados y alimentos. Hacia
el último cuarto del siglo XVIII, se propulsó la instalación de un cordón de fortines. Se
61
FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Reducciones y blandengues en el norte santafesino: entre las
guerras de frontera y las guerras de la revolución”, Ponencia presentada en 5tas. Jornadas de Historia
Económica, Montevideo, 23-25 de noviembre 2011.
62
Informe del administrador de pueblos, Don José Tarragona elevado al virrey en junio del año 1780, en
AGN, IX, Justicia, 8, 115. “Expediente seguido de oficio sobre las hostilidades a los yndios abipones
reducidos en los pueblos de las jurisdicciones de Santa Fe en las fronteras del Chaco”. Citado por
RATTO, Silvia “Resistencia y movilización entre los indios fronterizos del Chaco”, en Ensayo sobre la
participación política popular durante el siglo XIX, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2012.
63
Carta de F. Gastañaduy al Cabildo, 8 de noviembre de 1802. ACSF: Tomo XVII A, XVII f 120 v a f
121 v
64
Seguimos en este desarrollo los siguientes textos: FRADKIN, Raúl “Las formas de hacer la guerra en el
litoral rioplatense”, en BANDIERI, Susana (comp.) La historia económica y los procesos de
independencia en la América hispana, Buenos Aires, AAHE/Prometeo Libros, 2010, pp. 167-214 y “La
revolución en los pueblos del litoral rioplatense”, en Estudios Ibero-Americanos, Vol. 36, Nº 2, pp. 242265; FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Conflictividades superpuestas. La frontera entre Buenos Aires y
Santa Fe en la década de 1810”, en Boletín Americanista, Barcelona, Año LVIII, N° 58, 2008, pp. 273293, “Territorios en disputa. Liderazgos locales en la frontera entre Buenos Aires y Santa Fe (18151820)”, en FRADKIN, Raúl y GELMAN, Jorge (comps.) Desafíos al Orden. La política y la sociedad
rural durante la revolución de independencia, Rosario, Prohistoria, 2008.
65
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, T. II, Universidad Nacional del
Litoral, Santa Fe, 1981.
42 establecieron los fuertes de Melincué, India Muerta, Pavón y se reconstruyó el de
Guardia de la Esquina uniéndose a los fuertes de la frontera norte de Buenos Aires y
extendiéndose hacia Córdoba. Con estas directivas se buscaba, entre otras cosas,
afianzar la seguridad de las comunicaciones para proteger así el tránsito de personas y la
circulación de mercancías en las rutas vinculantes al Alto Perú y Cuyo.66
Los fortines, también llamados cantones, eran construcciones rudimentarias. Rodeadas
de foso exterior, una estaca de palo a pique, unos ranchos para la guardia de prevención,
comandancia y cuadra de soldados y el característico mangrullo o atalaya. En ocasiones,
este atalaya era reemplazado por un simple árbol que servía de lugar alto de vigilancia.
Contaba también con un corral para la caballada, reses y bueyes y, a veces, un puente
levadizo hecho de palos para salvar el foso. Algunos se construyeron de ladrillo, pero
fueron los menos. Allí se emplazaban de veinte a treinta soldados a las órdenes de un
suboficial, cabo y sargento.67 Al mismo tiempo, muchos soldados llevaban a sus
familias a las fronteras, por lo que era normal la presencia de mujeres y niños que
participaban en la vida de los fortines. El establecimiento de fuertes y fortines conllevó
serios inconvenientes en torno a la composición y las formas de surtir a las tropas
encargadas de la defensa.68
1.2. Los cambios en la configuración territorial a comienzos del siglo
XIX
Luego de la primera década revolucionaria el territorio de Santa Fe se redujo
sensiblemente. Los conflictos suscitados en las tierras que la ciudad tenía en la otra
banda se agudizaron en estos años. Ya en el último cuarto del siglo XVIII, el virrey
Vértiz sustrajo a Santa Fe el dominio sobre el territorio comprendido entre el río Paraná,
66
BATTCOCK, Clementina, GOTTA, Claudia y MANAVELLA, Analía “Elementos para una
caracterización de la frontera sur de Santa Fe de la Vera Cruz durante el último cuarto del siglo XVIII”,
en IV Jornadas de Investigadores en Arqueología y Etnohistoria del Centro-oeste del país, Universidad
Nacional de Río Cuarto, 2001.
67
ALEMAN, Bernardo “El problema del indio en la Historia de Santa Fe. Desde la revolución de mayo
hasta la organización nacional”, en Comisión redactora de la Historia de las instituciones de la provincia
de Santa Fe, Historia de las instituciones de la provincia de Santa Fe, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972,
p. 42.
68
Ver: ARECES, Nidia “Milicias y faccionalismo en Santa Fe, 1660-1730”, en Revista de Indias, nº 224,
Csic, Madrid, 2002, pp. 585-614; FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Reducciones y blandengues en el
norte santafesino: entre las guerras de frontera y las guerras de la revolución”, Ponencia presentada 5tas
Jornadas de Historia económica, Montevideo, 23-25 noviembre de 2011.
43 el arroyo Nogoyá, el arroyo Raíces, el río Gualeguay, el arroyo Yerúa y el río Uruguay,
creando la Comandancia de la costa del Uruguay (1778) con autoridades propias, pero
subordinadas a las de Buenos Aires.69 La administración virreinal emprendió un plan
sistemático de población del área a cargo de Tomás de Rocamora quien en 1783 fundó
las villas de San Antonio de Gualeguay, Concepción del Uruguay, San José de
Gualeguaychú y Carmen de Nogoyá. Estas medidas representaron para los grupos
dominantes santafesinos la progresiva pérdida del control sobre el área.70 Por otra parte,
La Bajada reclamaba, desde hacía tiempo, la constitución de un cabildo propio con
jurisdicción sobre las poblaciones establecidas entre los ríos Paraná y Uruguay:
Concepción del Uruguay, Gualeguaychú y San José.71 Las autoridades españolas se
negaron a consentir la petición argumentando que no se cumplían con los requisitos
mínimos estipulados.72 No obstante, en el contexto de las guerras de independencia
desde Buenos Aires se aprobó en 1813 que La Bajada conformara su propio cabildo.73
Junto con la pérdida de las tierras de la otra banda se produjo un marcado retroceso de
los territorios ganados a las tribus indígenas del norte que, debido a la relajación de las
defensas como consecuencia de las guerras, lograron avanzar nuevamente hasta las
puertas de la ciudad de Santa Fe. El proceso revolucionario significó el
desmantelamiento de las relaciones diplomáticas interétnicas74 y la creciente
indefensión de las fronteras por la necesidad de movilizar hombres y armamentos para
69
TEDESCHI, Sonia “La villa del Paraná y la ciudad de Santa Fe: vínculos, interacciones e influencias
en un área fronteriza (etapa colonial hasta 1824)”, en Segundas Jornadas de Historia Regional
Comparada, Porto Alegre, 2005.
70
DJENDEREDJIAN, Julio Economía y sociedad en Arcadia criolla. Formación y desarrollo de una
sociedad de frontera en Entre Ríos, 1750-1820. Tesis de doctorado presentada en la Facultad de Filosofía
y letras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, noviembre de 2003.
71
En Santa Fe el día 22 de Enero de 1810. Perteneciente al 22 de Enero de 1810. ACSF: Actas
Recuperadas Caja 1, Acuerdos de 1810, f.05 v. – 07.
72
El principal argumento era que carecía del mínimo población exigido para la constitución de un cabildo
propio. En Santa Fe el día 2 de Abril de 1810. Perteneciente al 2 de Abril de 1810. ACSF: Actas
Recuperadas Caja 1, Acuerdos de 1810, f.16 v. - 19
73
POLIMENE, Paula “Alcaldes de la hermandad y de barral sobre los curas y el poder territorial, en el
Gualeguay del Paraná durante 1784-1786”, en Idem. Autoridades y prácticas judiciales en el Antiguo
Régimen. Problemas jurisdiccionales en el Río de la Plata, Córdoba, Tucumán, Cuyo y Chile, Prohistoria
Ediciones, Rosario, 2011, pp. 9-15.
74
Santa Fe mantenía desde la época colonial una activa política de “regalos” con las tribus indígenas del
norte. Frente a las hostilidades de los indios, en 1815 cuando el Teniente de Gobernador de Santa Fe tomó
la decisión de darles una gratificación a cambio de su pacificación. Los capitulares asignaron entonces
100 pesos de la cuenta del ramo de propios para ello. Perteneciente al 15 de Marzo de 1814. ACSF: Actas
Recuperadas Caja 1, Acuerdos de 1814, fs. 15-16 v.
44 las guerras.75 La violencia y el robo de ganado se hicieron sentir con más fuerza luego
de la revolución marcando un claro retroceso de la línea fronteriza.76 Las misiones
fueron entonces abandonadas y los indios que las habitaban adoptaron una posición de
confrontación con el gobierno.77
La línea de fuertes que se encontraba bien guarnecida militarmente sufrió un progresivo
desamparo al ser incorporados los Blandengues y las milicias de Santa Fe al Ejército
Expedicionario al Paraguay al mando del General Manuel Belgrano. Los envíos de
tropas desde Buenos Aires para aliviar esta situación no fueron efectivos debido a que
estas fuerzas se utilizaron en las luchas políticas del litoral.78
En las primeras dos décadas independentistas, las autoridades provinciales debieron
enfrentar las continuas incursiones indígenas. Los problemas económicos se agudizaron
haciendo mermar fuertemente los recursos destinados a sostener las reducciones. Ante
la comprobación de que muchos grupos reducidos abandonaban los asentamientos para
protagonizar robos de ganado en las estancias fronterizas, desde el Cabildo se
esgrimieron argumentos a favor de su desmantelamiento de las reducciones.79
Las incursiones se incrementaron luego de la muerte del gobernador Francisco Candioti
(1815), quien había conseguido una política de paz. Entonces, los mocovíes de las
reducciones de San Javier, San Pedro e Inspín se sublevaron y se unieron a los
mocovíes montaraces y a los tobas en diferentes ataques contra Santa Fe. La guerra se
extendió a los abipones de San Gerónimo. En 1818, imposibilitados de contener las
sublevaciones, los misioneros abandonaron todas las reducciones a excepción de la de
75
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, Tomo 3, Universidad Nacional del
Litoral, Santa Fe, 1981.
76
RATTO, Silvia “Los indios y la revolución en el Río de la Plata. El proceso independentista entre los
indígenas soberanos de Pampa y Chaco”, en BRAGONI, Beatriz y MATA, Sara Entre la colonia y la
república: insurgencias, rebeliones y cultura política en América del sur, Prometeo libros, Buenos Aires,
2008, p. 162.
77
Se leyó una presentación de varios vecinos hacendados de esta ciudad manifestando los daños que
habían hecho y seguían haciendo los indios fronterizos en sus haciendas y pidiendo pronto auxilio.
Perteneciente al 24 de Febrero de 1814. ACSF: Actas Recuperadas Caja 1, Acuerdos de 1814, fs. 12v-13.
78
RATTO, Silvia “Resistencia y movilización entre los indios fronterizos del Chaco”, en Ensayo sobre la
participación política popular durante el siglo XIX, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2012.
79
En Santa Fe el día 25 de Junio de 1814. Perteneciente al 25 de Junio de 1814. Actas Recuperadas Caja
1, Acuerdos de 1814, fs. 34 v.-36.
45 San Javier.80 Las correrías constituyeron el pretexto que el gobierno directorial porteño
utilizó después de 1815 para enviar tropas a Santa Fe arguyendo que lo que se pretendía
era defender el territorio de posibles ataques indígenas.81 El emplazamiento de las
tropas porteñas en Santa Fe –quienes se comportaron como verdaderos ejércitos de
ocupación- alteraron profundamente tanto la sociedad, la economía y la producción
local, como se observará en el capítulo 3.
En los ocho años posteriores a la revolución, casi todas las estancias del norte habían
sido destruidas, la jurisdicción de Santa Fe quedó reducida a unas diez o doce franjas
paralelas al río Paraná desde el Rincón hasta el Arroyo del Medio.82 A tal punto se
comprimió el territorio bajo la órbita del Cabildo, que cuando se promulgó el Estatuto
Provisional (1819) se declaró el dominio de tan sólo unos 12.000 km2.83
Al asumir Estanislao López (1818-1838) el gobierno de la provincia, ante el estado tan
deplorable de las fronteras y la necesidad de soldados, uno de sus principales objetivos
pasó por intentar restablecer la paz con los grupos autóctonos, con el doble propósito de
prevenir sus invasiones y correrías, y de obtener su auxilio militar.84 A cambio de su
colaboración se les toleraron ciertas prácticas como la de apropiarse de todos los
recursos luego de los combates.85
A la caída del Directorio y con el fin de los enfrentamientos entre Buenos Aires y las
restantes provincias litorales, el gobierno santafesino –dispuesto a restablecer el orden 80
ALEMAN, Bernardo “El problema del indio en la Historia de Santa Fe. Desde la revolución de mayo
hasta la organización nacional”, en Comisión redactora de la Historia de las instituciones de la provincia
de Santa Fe, Historia de las instituciones de la provincia de Santa Fe, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972.
81
FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Reducciones y blandengues en el norte santafesino: entre las
guerras de frontera y las guerras de la revolución”, Ponencia presentada en 5tas Jornadas de Historia
Económica, Montevideo, 23-25 de noviembre de 2011.
82
ALVAREZ, Juan Ensayo sobre la Historia de Santa Fe, E. T. Malena, Buenos Aires, 1910, p. 248.
83
ROSF: T. 1, p. 37.
84
Sobre la política del Gobernador López con los indígenas de la provincia, ver: GOTTA, Claudia
“‘Descubriendo’ la frontera. Políticas blancas e indias: voces en disputa y espacios de conflicto. El sur
santafesino en tiempos de López”, en AA.VV. (Coords.) Territorio, memoria y relato en la construcción
de identidades colectivas, T. III, Rosario, UNR Editora, 2004, p. 90-94; Idem. “El Rosario y los Bárbaros
del sud. Un enclave desde donde pensar la política de frontera del gobernador Estanislao López.”, en
Primeras Jornadas de Estudios sobre Rosario y su Región. Viejos problemas, nuevas perspectivas, en
Libro Electrónico, U.N.R.
85
FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “El botín y las culturas de la guerra en el espacio litoral rioplatense”
en Amnis. Revue de civilisation contemporaine Europes/Ameriques, Nº 10, 2011. Disponible en:
http://amnis.revues.org/1277
46 se dio a la tarea de “pacificar a los indios”. En 1824, muchos habían sido reducidos
nuevamente en San Javier. Por su parte, y aprovechando los conflictos internos entre los
abipones, Estanislao López buscó una solución diplomática con algunos caciques. Fruto
de esta negociación un numeroso grupo se integró en la reducción de San Gerónimo del
Sauce. En marzo de 1834, los mocovíes fueron derrotados en Cayastá Viejo, y al mes
siguiente en Los Algarrobos. Estas derrotas propiciaron que un importante grupo
aceptase reducirse en Los Calchines, lugar hacia donde se trasladó la reducción de San
Javier. Otros fueron instalados en San Pedro Chico y algunos se incorporaron al Pueblo
del Rincón. Las reducciones de San Gerónimo, San Pedro y San Javier se convirtieron
en proveedoras de soldados en los célebres cuerpos de caballería: Lanceros del Sauce,
Lanceros de San Pedro y Lanceros de San Javier.86
Entre 1827-1832 se llevó adelante una política de fortalecimiento de los puntos débiles
de la frontera, lo que implicó para la provincia ingentes gastos y movilizaciones de
tropas. Los cuerpos armados de Santa Fe fueron reorganizados. Se nombró un
Comandante General de Armas asentado en la Capital y con mando directo sobre las
tropas allí destacadas. El resto del territorio se dividió en tres departamentos al mando
de un Comandante Militar, designado también Capitán de la primera compañía de
milicias del lugar.87 Las milicias provinciales se hallaban divididas en dos cuerpos: los
Dragones de Independencia –tropas regulares cuya capacidad de acción comprendía
toda la provincia- y las milicias propiamente dichas, con características no permanentes
y que pertenecían a la infantería, a la caballería o bien a fuerzas combinadas. El método
de reclutamiento de las tropas milicianas se fundamentó en reglamentos previos. Los
diferentes comandantes al recibir las órdenes del gobernador debían proceder a reunir
las tropas. Éstos se dirigían entonces a los oficiales de los pueblos cabeza de
departamento así como de la campaña para que efectuaran la selección de las tropas.88
86
Sobre la conformación de los escuadrones de indígenas ver: GREEN, Aldo “El escuadrón de lanceros
del Sauce. Una aproximación a las transformaciones operadas en una sociedad india durante la 19º
centuria”, Ponencia en el IV Congreso de Historia de los pueblos de la provincia de Santa Fe, 2005.
Idem. “Entre la Tribu y el Estado. Estrategias de supervivencia y opciones políticas de los “oficiales”
mocovíes de la frontera norte santafecina a mediados del siglo XIX”, Ponencia presentada en IV
Congreso Regional de Historia e Historiografía, 2011.
87
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45 y 46.
88
GOLDMAN, Noemí y TEDESCHI, Sonia “Los tejidos formales del poder. caudillos en el interior y en
el litoral rioplatense durante la primera mitad del siglo XIX”, en GOLDMAN, Noemí y SALVATORE,
47 Esta atmósfera de relativa calma se modificó con la muerte de Estanislao López.
Durante los gobiernos de Juan Pablo López (1838-1842) y Pascual Echagüe (18421851) hubo numerosas invasiones y expediciones represivas contra los indígenas, tanto
en el norte como en el sur, situación que se agravó debido a la reanudación de los
enfrentamientos en los años 1840s. que convirtieron a la provincia de Santa Fe en
escenario privilegiado. Las políticas de “regalos” que se buscó implementar y los
tratados o acuerdos concertados resultaron vanos intentos de dar solución definitiva al
problema.
1.3. La incorporación de nuevos territorios: expediciones, traspaso de
tierras y fundación de colonias
Todavía hacia mediados del siglo XIX, los límites provinciales continuaron siendo muy
difusos. La Constitución Provincial de 1841 establecía en su artículo tercero:
“El territorio de la provincia comprende de sud a norte, desde Arroyo del
Medio, hasta el gran Chaco; y de este a oeste, desde la margen occidental
del río Paraná, hasta el quebracho Herrado y los altos; lindando por su
circunferencia con las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santiago del
Estero, Corrientes y Entre Ríos”.89
Con el fin de la campaña de Lavalle (1840), que había ocupado la ciudad y sitiado por
cuarenta días, la provincia comenzó a reactivar su comercio y a sanear sus finanzas. En
el mundo rural, devastado luego del paso de los ejércitos, las estancias fueron
lentamente repobladas. La prosperidad productiva fue de la mano de la comercial:
aparecieron algunos caseríos, creados en torno a las barracas, ligados al tráfico fluvial
de comerciantes emprendedores.90 En este proceso, las autoridades de Santa Fe
debieron hacer frente al problema de consolidar su soberanía dentro de un espacio que
sólo controlaba de forma difusa. Para ello resultaba imprescindible alcanzar la
Ricardo (comps.) Caudillos rioplatenses. Nuevas miradas a un viejo problema, EUDEBA, Buenos Aires,
1998.
89
ROSF: T. 1, p. 380.
90
TARRAGÓ, Griselda De la orilla del mar a la vera del río: navegantes y comerciantes genoveses en el
Plata y el Paraná (1820-1860), Prohistoria, Rosario, 2011.
48 correspondencia entre el territorio y el espacio económico y potenciar desde allí su
inserción en el mercado tanto interno como exterior.91
Las fronteras con los indígenas todavía en los años 1850s. se mantenían prácticamente
en los mismos puntos. Para 1852, el límite norte llegaba a Quebrachales y la Sur, en
1858, a San José de la Esquina y Melincué. El espacio controlado se circunscribía a
unas pocas leguas más allá del corredor delimitado por sus dos núcleos poblacionales
centrales, Santa Fe y Rosario.92 Las grandes agitaciones políticas que iniciaron la
década de 1850 –a raíz de los sucesivos enfrentamientos bélicos entre Buenos Aires y
las restantes provincias que compondrán luego la Confederación Argentina- fueron
favorables para el ensanche de las fronteras. Los ejércitos que cruzaron la provincia
ayudaron a “alejar a los indios”.93 Aunque, al mismo tiempo, el sur de Santa Fe se
convirtió nuevamente en un campo de batalla signado por las constantes irrupciones de
ejércitos. Las poblaciones rurales convivieron durante décadas con su presencia. La vida
en la campaña rosarina estuvo teñida de un sentimiento de inseguridad tanto para las
personas como para la propiedad, lo que obstaculizó el desarrollo de las actividades
económicas en los distritos y perturbó fuertemente el orden social.94
La ocupación y puesta en producción de las fronteras rioplatenses han merecido una
atención importante.95 Las investigaciones para Santa Fe, aunque escasas, han brindado
91
SONZOGNI, Élida “Un mundo en cambio”, en BONAUDO, Marta (comp.) Organización productiva y
política del territorio provincial (1853-1912), Nueva Historia de Santa Fe, La Capital, Rosario, 2006, p.
39.
92
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe. Santa Fe, Universidad Nacional del
Litoral, T. I, Santa Fe, 1981.
93
ALEMAN, Bernardo “El problema del indio en la Historia de Santa Fe. Desde la revolución de mayo
hasta la organización nacional”, en Comisión redactora de la Historia de las instituciones de la provincia
de Santa Fe, Historia de las instituciones de la provincia de Santa Fe, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972.
94
Sobre las denuncias respecto a la “inseguridad” de la campaña remitimos a TICA, Patricia “La
inseguridad en la campaña santafesina en tiempos de la Confederación, 1852-1861”, en Res Gesta, núm.
36, enero-diciembre 1997, pp. 51-93.
95
HALPERÍN DONGHI, Tulio “Expansión ganadera en la campaña de Buenos Aires (1810-1852)”, en
Desarrollo Económico, Vol. III, nº 1-2, 1963; IRIGOIN, Ma. Alejandra “La expansión ganadera de la
campaña de Buenos Aires: ¿una consecuencia de la financiación inflacionaria del déficit fiscal en
Argentina del siglo XIX?”, en Documentos de Trabajo, nº 2, Serie de Historia económica e instituciones
nº 1, Madrid, noviembre 2001.
49 un panorama sobre la situación del territorio provincial en esta segunda parte del siglo
XIX que muestran la expansión territorial.96
Cuadro 1 Expansión del territorio provincial en el siglo XIX
Censo
Kms2
Población
1819
1858
1869
1887
1895
12.000
24.000
98.546
128.684
131.906
15.000
41.261
89.117
220.332
397.188
Densidad
(Hab./
Km2)
1.25
1.7
0.9
1.7
3.0
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900; Primer Censo Nacional de la República Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El
Porvenir, 1872; Primer Censo General de la provincia de Santa Fe de 1887, República Argentina,
América del sud, verificado bajo la administración del Dr. Gabriel Carrasco, Peuser, Buenos Aires, 1888;
DE LA FUENTE, Diego y Gabriel CARRASCO Segundo censo de la República Argentina mayo 10 de
1895, T. II: Población, Taller Tipográfico de la Penitenciaría Nacional, 1898.
Aunque entre 1819 y 1858 el territorio provincial se había expandido, el cambio más
fuerte en la fisonomía provincial se produjo en los diez años que median entre fines de
1850s. y las postrimerías de la década siguiente. La provincia no sólo duplicó su
población, sino que, al mismo tiempo, incorporó más de setenta mil kilómetros
cuadrados, cuadruplicándolo. Distintos mensajes, dirigidos por los gobernadores a la
Legislatura, traslucen el optimismo por los avances conseguidos.97 No obstante, una
cosa era la porción de territorio que desde el gobierno se declaraba parte de su
jurisdicción y otra el control efectivo de estas áreas. En un ilustrativo relato de 1863, el
viajero Pablo Mantegazza contaba:
96
GALLO, Ezequiel La Pampa Gringa. La colonización agrícola en Santa Fe, op. Cit.; BONAUDO M.
y SONZOGNI, Élida “Cuando disciplinar fue ocupar (Santa Fe, 1850-90)”, en Mundo Agrario. Revista
de estudios rurales, Vol. 1, nº 1, Centro de Estudios Histórico Rurales, UNLP, segundo semestre de 2000.
97
En uno de sus mensajes dirigido a la Legislatura provincial el gobernador Nicasio Oroño se
enorgullecía de afirmar: “La provincia de Santa Fe que había visto replegarse sus fronteras hasta
alcanzarlas con la simple vista desde los suburbios de su Capital, hoy las siente estenderse hasta sus
límites antiguos, abriendo un campo vastísimo y fértil a la colonización de inmigrantes extranjeros”.
Nicasio Oroño, Mensaje a la Cámara de Representante, 11 de junio de 1866, op. Cit., p. 198.
50 “Hace algunos años pregunte a Cullen, excelentísimo gobernador de esta
provincia, dónde comenzaba el desierto, y me contestó sonriendo que a dos
leguas hacia el norte de la capital, pues pocos meses antes los indios
habían dado un asalto hasta esa distancia y matado a unos desgraciados
carboneros que estaban juntando leña”.98
Ahora bien, ¿cuáles eran los límites provinciales a inicios de la segunda mitad del siglo
XIX? Esta cuestión conllevó intensas discusiones en el interior del recinto Legislativo.
En 1856, en las reuniones del Congreso Constituyente que debía sancionar una nueva
Constitución provincial para hacerla compatible con la Nacional –puesta en vigencia
por el gobierno de la Confederación tres años antes- la propuesta de incluir un artículo
que demarcara la jurisdicción provincial fue ampliamente debatida. Los legisladores se
negaban a establecer un término fijo al norte porque consideraban que con ello
“…perdería la provincia su derecho a lo que se conquistase más allá de ese punto”.99
Se sopesaron algunas ideas como la de señalar como límite “hasta el fuerte de San
Gerónimo”, o hasta el último “punto conquistado” o bien hasta el río Bermejo.
Finalmente se resolvió establecer que la provincia llegaba hasta “el Gran Chaco”, una
denominación imprecisa que permitiría futuras expansiones, al mismo tiempo que
aseguraba que ninguna otra pudiera reclamar esa porción de territorio. La expansión
continúo en las décadas siguientes. Recién a fines de 1880s. se fijaron las
demarcaciones definitivas de la provincia. En 1882, el fallo de la Suprema Corte
estableció los límites entre las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Años
más tarde, por ley del Congreso de noviembre de 1886, se fijó la frontera con el Chaco
y en septiembre del mismo año se acordaron los términos con la provincia de Santiago
del Estero.100
1.3.1. Nueva política en la defensa de las fronteras provinciales
Gran parte del imaginario sobre el territorio fue construido desde la literatura de época.
Autores como Esteban Echeverría, Domingo F. Sarmiento, Juan B. Alberdi, Lucio
Mansilla, Estanislao Zeballos buscaron plasmar a través de sus escritos las bases de
configuración de una “identidad nacional civilizada” donde los indígenas no ocupaban
98
MANTEGAZZA, Pablo Viajes por el Río de la Plata y el interior de la Confederación Argentina,
Publicaciones de la Universidad de Tucumán, Tucumán, 1992.
99
Actas Legislativas…, Sesión del 15 de abril de 1856, T. 1, p. 293
100
ÁLVAREZ, Juan Historia de Rosario…, cit., p. 27-28.
51 ningún lugar.101 La primera apropiación del espacio fue discursiva –a partir de la
metáfora del desierto-, la segunda fue geográfica. La geografía se presenta como un
saber capaz de construir una representación simbólica adecuada a la nación a partir del
territorio. Representación que legitima socialmente a la disciplina durante todo el
proceso de formación del estado.102 El mapa da la apariencia de que todos los territorios
que reflejan están bajo el dominio del estado.103 Así en las descripciones elaboradas por
viajeros extranjeros como Alfred Du Graty y Martín de Moussy -cuyo objetivo radicaba
en atraer a inmigrantes e inversionistas extranjeros- los territorios debían ser
presentados como desiertos, es decir libres de población indígena, y controlados por el
estado.104
El avance del territorio provincial se realizó sobre áreas que lejos estaban de hallarse
“desiertas”. Eran tierras que estaban ocupadas por diferentes grupos indígenas o bien
que estos usaban para abastecerse. Las fricciones fueron inevitables, generándose una
lucha por el control del espacio que fue incrementándose conforme la frontera
provincial se expandía. La historiografía actual ha remarcado la necesidad de pensar la
frontera más allá de un lugar físico, una línea móvil o una franja, para considerarla
como construcción, representación y experiencia práctica. A la luz de estos estudios esta
es analizada como un espacio histórico que comprende múltiples dimensiones y se halla
integrada tanto por instrumentos legales, disciplinares y técnicos como por las tensiones
101
MOYANO, Marisa “Literatura, estado y nación en el siglo XIX argentino: el poder instituyente del
discurso y la configuración de los mitos fundacionales de la identidad”, en Amérique Latine Histoire et
Mémoire, Les Cahiers ALHIM, nº 15, 2008 [En línea], Puesto en línea el 30 juin 2009. URL:
http://alhim.revues.org/index2892.html. HALPERÍN DONGHI, Tulio Una nación para el desierto
argentino, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2005.
102
Cfr. ZUSMAN, Perla “Explorar para dominar. La conformación de un discurso de referencia territorial
para construir el Estado-nación argentino (1879-1890)”, en Lugar, formação sócio-espacial, mundo,
ANPEG, São Paulo, 1994; LOIS, Carla “La invención del desierto chaqueño. Una aproximación a las
formas de apropiación simbólica de los territorios del Chaco en los tiempos de formación y consolidación
del Estado nación argentino”, en Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, nº
8, Universidad de Barcelona, 1999. [En línea] http://www.ub.es/geocrit/sn-38.htm..
103
ANDERSON, Benedict “El censo, el mapa y el museo”, en Comunidades imaginadas. Reflexiones
sobre el origen y la difusión del nacionalismo, FCE, México, 1993, 228
104
NAVARRO FLORIA, Pedro “Un país sin indios. La imagen de la pampa y de la Patagonia en la
geografía del naciente Estado Argentino”, en Scripta Nova. Revista electrónica de geografía Ciencias
Sociales, Universidad de Barcelona, nº 51, nov. 1999.
52 y conflictos que evidencian las complejas relaciones que se van tejiendo en estos
espacios entre sociedad y territorio.105
La integración de Santa Fe a la Confederación Argentina y la nacionalización de las
fuerzas militares (1855) marcaron un nuevo contexto en relación a las políticas de
defensa de las fronteras. Las provincias que hasta entonces tenían bajo su control
ejércitos y milicias propias debieron cederlas al gobierno central que asumió entre sus
tareas: guarnecer los fuertes y fortines, vigilar las fronteras y sostener a los ejércitos.
Las fuerzas militares pasaron a ser costeadas por el tesoro nacional, pero permanecieron
a las inmediatas órdenes de los distintos gobiernos provinciales. Esta dualidad de
mandos, que en los papeles podría entenderse como una respetuosa muestra de
federalismo, conllevó múltiples inconvenientes.
Los enfrentamientos militares que marcaron el inicio de los años 1850s. habían dejado
los confines santafesinos desprovistos de todo recurso. La separación de Buenos Aires
provocó que el gobierno de la Confederación pusiese especial atención en la frontera sur
de Santa Fe que limitaba con aquel Estado por el arroyo del Medio. En un clima de
conflictividad latente entre ambas partes, el gobierno central buscó un acercamiento. En
1855 se dieron los primeros pasos hacia la firma de la paz con los principales caciques
araucanos y ranqueles. Luego de la reunión que mantuvo el presidente de la
Confederación, Justo J. de Urquiza, con líderes de estas tribus cesaron las invasiones en
los límites al sur. Al tiempo que, los ataques contra el norte de la campaña bonaerense
105
Los estudios realizados para el área rioplatense que versan sobre el papel de las fronteras son
numerosos. Entre otros: MAYO, Carlos (edit) Vivir la frontera. Población, parentesco. La casa, la
pulpería, la escuela (1770-1880), Edit. Biblos, Buenos Aires, 2000; FRADKIN, Raúl, CANEDO,
Mariana y MATEO, José (comp.) Tierra, población y relaciones sociales en la campaña bonaerense
(siglos XVIII y XIX), UNMdP, Mar del Plata, 1999; TERUEL, Ana Misiones, Economía y sociedad. La
frontera chaqueña del noreste argentino en el siglo XIX, Universidad Nacional de Quilmes, Buenos
Aires, 2005; SOCOLOW, Susan “Los cautivos españoles en las sociedades indígenas: el contacto cultural
a través de la frontera argentina”, en Anuario IEHS, nº 2, Tandil, 1987, pp. 99-136; ORTELLI, Sara
“Marginalismo y relaciones interétnicas: blancos e indios en la frontera rioplatense en el siglo XIX”, en
Revista Complutense de Historia de América, nº 26, 2000, pp. 181-198; NÉSPOLO, Eugenia “La frontera
bonaerense en el siglo XVIII un espacio políticamente concertado: fuertes, vecinos, milicias y autoridades
civiles-militares”, en Mundo Agrario, Vol. 7, nº 13, 2006; MANDRINI, Raúl “Las fronteras y la sociedad
indígena en el ámbito pampeano”, en Anuario IEHS, nº 12, 1997, pp. 23-34; CANSANELLO, Oreste
"Pueblos, lugares y fronteras de la provincia de Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX", en
Jahrbuch für Geschichte von Staat, Wirtschaft und Gesellschaft Lateinamerikas, nº 35, 1998, pp. 159187; BANZATO, Guillermo La expansión de la frontera bonaerense. Posesión y propiedad de la tierra
en Chascomús, Ranchos y Monte, 1780-1880, Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2005.
53 se incrementaron. El gobierno porteño acusó entonces al de la Confederación de
propiciar los malones.106
Asegurados los límites al sur quedaba todavía pendiente la tarea de resguardar la zona
norte. La línea de fortines o cantones que cubría aquella frontera norte eran: por el oeste
de Santa Fe sobre el camino a Córdoba, Sauce y Romero; al norte, de la otra banda del
río Salado, Corrales, Ramada y Cabrera; este último entre el Cululú y el Salado; de esta
banda del Salado y a la misma latitud de los anteriores, el cantón Páez más al sur
cubriendo la entrada a Santa Fe, Iriondo, Narvaja y San Pedro. Tres años más tarde, en
1858, se decretó la unificación de las fronteras de Santa Fe, Córdoba y Santiago del
Estero bajo un solo mando militar. Alfredo Du Graty fue designado entonces
Comandante General de la frontera sobre el Chaco. El decreto especificaba que la nueva
línea debía establecerse al este sobre el río Paraná, a la altura de San Javier continuando
hasta Esquina Grande sobre el río Salado. Con esta medida se pretendía, entre otras
cosas, rehabilitar el antiguo camino que cruzaba Santa Fe hasta Santiago del Estero, por
Sunchales y Los Porongos.107
El desmantelamiento de la frontera santafesina veinte leguas más al norte, sin conquistar
anticipadamente el terreno intermedio dejó indefensa la campaña aledaña a la ciudad
provocando que a inicios de 1859 aumentaran considerablemente las incursiones en la
parte norte. El avance, sumado a la instalación de las colonias agrícolas en espacios que
las diferentes poblaciones chaqueñas utilizaban para abastecerse, ocasionó que éstas
vieran reducidos los recursos que disponían para su supervivencia.108
Las tribus chaqueñas englobadas bajo la denominación de guaycurú no poseyeron en
general
prácticas
agrícolas.
Eran
esencialmente
cazadoras-recolectoras
y
se
caracterizaban por su amplia movilidad. Es probable que entre estas se haya mantenido
un uso compartido de cotos de caza y libre circulación por estos territorios en función
106
ALEMAN, Bernardo “El problema del indio en la Historia de Santa Fe. Desde la revolución de mayo
hasta la organización nacional”, en Comisión redactora de la Historia de las instituciones de la provincia
de Santa Fe, Historia de las instituciones de la provincia de Santa Fe, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972,
p. 67.
107
ALEMAN, Bernardo “El problema del indio en la Historia de Santa Fe…”, op. Cit., p. 69
108
PERKINS, William Las Colonias de Santa Fe…, Op. Cit., p. 49.
54 de alianzas interétnicas.109 Las medidas tomadas por el gobierno de la provincia, por
una parte, y de la Confederación, por otra, exacerbaron la lucha por el aprovechamiento
del espacio.
A esta cuestión se le sumaba un segundo problema: la política de defensa de la frontera
del Chaco proclamada por el gobierno de la Confederación provocó enorme malestar en
Santa Fe. Los cuerpos armados de los cantones se negaban a obedecer los mandatos del
Comandante Gral. Du Graty y amenazaban con sublevarse. La situación llegó a tal
punto que las autoridades locales se vieron obligadas a tomar cartas en el asunto. Du
Graty cedió la comandancia de la frontera santafesina al gobierno provincial que la
dividió en tres secciones: la primera, de este a oeste, comprendía el departamento de
San José y Calchines y quedó a cargo del Sargento Mayor Constancio Gaitán; la
segunda, hacia el centro, en la línea que integraban los cantones Libertad, General
López, Campos Álvarez y San Pedro fue dejada al mando del Coronel Telmo López,
mientras que la tercera, en la zona noroeste, que reunía los cantones de Romero, Sauce
y 9 de julio fue puesta bajo la supervisión del Teniente Coronel Juan Montiel.110
El avance hacia el norte se había realizado casi sin base. Los cantones carecían de los
caballos y armamentos necesarios en caso de invasión. Las autoridades apelaron en
diferentes oportunidades al gobierno central solicitando la entrega de armas y
municiones para planificar la defensa del territorio. No obstante, las respuestas emitidas
de parte del Ministro de Guerra eran contundentes: los almacenes de la Confederación
carecían de artículos. La situación era reflejada en la prensa local con un fuerte tono
irónico:
“Si mañana sentimos desde nuestras casas los alaridos del salvage, si
vemos brillar sus picas ensangrentadas sobre nuestras familias y
propiedades tendremos que gritarles desde lejos: Esperadnos! Dentro de
poco vamos á recibir armamentos y municiones, han ido á comprarlas –
deteneos un momento que ya la pagareis bien caro”.111
109
LUCAIOLI, Carina Los grupos abipones hacia mediados del siglo XVIII, Sociedad Argentina de
Antropología, Colección Tesis de Licenciatura, Buenos Aires, 2005.
110
ALEMAN, Bernardo “El problema del indio en la Historia de Santa Fe…”, Op. Cit., p. 71.
111
El Patriota, sábado 5 de febrero de 1859.
55 A la falta de armamentos se le suma la carencia de raciones de la que tanto se quejan los
Comandantes. Una parte importante de lo necesario para surtir a los cantones y
fronteras provenía de contribuciones de los propios vecinos, quienes cedían caballos,
ganados y armas para defensa, además de su propia colaboración uniéndose en las
expediciones contra los indios. Las expediciones al “desierto” tenían como objetivo
alejar a los indios de las poblaciones y restituir la seguridad en las fronteras haciendo
cesar así las invasiones. Durante los años 1860s. los avances hacia el norte se
multiplicaron. Impulsados mediante la política estatal, en algunos casos, y por la
iniciativa privada, en otros. Hacia 1864, las fronteras fueron llevadas hasta una nueva
línea que se apoyaba por la derecha en San Javier, bajaba con rumbo sur-oeste tocando
los fortines de Saladillo Dulce, Almagro, Naré y Cayastacito donde se instaló la
Comandancia. De allí se dirigió al oeste por el fuerte de Los Leones, cruzaba el Salado
y pasaba por Indio Muerto, Laguna Larga, Ramada (cantón de Cullen) y terminaba en el
antiguo fuerte de Los Corrales.
En julio de 1866 el gobierno nombró una “Comisión Especial” para levantar un
empréstito voluntario de hasta 60.000 pesos entre la población. Con este dinero se
pretendía equipar y mantener una columna expedicionaria que se dirigiría al interior del
Gran Chaco para establecer algunas postas y rehabilitar el antiguo trayecto que unía la
capital de Santa Fe con las provincias del interior.112 Un año más tarde, se proyectó un
nuevo avance que se ejecutó en dos etapas, entre 1867-1869. Primero se efectuó el
movimiento hacia la derecha, entre San Javier y el Salado. Esta línea pasaba por la
antigua reducción de Cayastá grande o Cayastá viejo donde luego se constituiría el
pueblo de indios, San Martín norte. La integraban además San Javier, los cantones Palo
Labrado, Cayastá o San Martín, Morteros y Belgrano en el Rincón Grande del Salado.
El avance se completó en 1869 con el establecimiento de nuevos cantones de la
izquierda al oeste del río Salado.113 En 1870, la mayoría de los fortines y cantones de
avanzada estaban guarnecidos por cuerpos indígenas. Se trataba de antiguos lanceros
112
La Comisión central se instaló en la ciudad de Santa Fe y estuvo integrada por Tiburcio Aldao, Urbano
Iriondo, Mariano Puig y Manuel Ignacio Pujato. ROSF: T. 5, p. 148.
113
ALEMAN, Bernardo “El problema del indio en la Historia de Santa Fe…”, Op. Cit., p. 90.
56 que, poco a poco, habían ido perdiendo su autonomía y acabaron por convertirse en
fuerza de coerción provincial.114
Las incursiones de grupos indígenas continuaron a lo largo de todo el siglo XIX. Con el
avance de la frontera y el establecimiento de colonias en territorios antes bajo su
dominio, estas se volvieron blancos endebles hacia donde se dirigían los ataques y los
robos. Sufrieron invasiones las colonias de Cayastá y California (1867), las colonias de
Alejandra y San Justo fueron saqueadas (1871); las de Emilia y Reconquista (1874)
padecieron invasiones y la lista continúa hasta lo que fue “el ultimo malón”.115 A pesar
de los esfuerzos del gobierno por guarnecer las fronteras, fundar pueblos en las colonias
indígenas, donando solares y suertes de chacras a los indígenas reducidos, los territorios
no lograron ser controlados completamente.116
1.3.2. El poblamiento de las fronteras: la colonización agrícola como
estrategia de control del territorio
El proceso de colonización presentó diversos modelos para el poblamiento de las
fronteras.117 En el caso de Santa Fe, el Estado provincial jugó un activo papel en los
proyectos, al menos en los primeros años. Estos se presentaron con diversas
modalidades que iban desde las colonias-fortines a las colonias agrícolas oficiales. Las
primeras fueron un intento poco exitoso de establecer población blanca en la frontera,
para lo cual se otorgaron tierras gratuitamente. En cuanto a las segundas, presentaron
dos tipos de organización: aquellas fundadas a partir del otorgamiento directo de tierras
a inmigrantes. Su presencia fue poco significativa en el conjunto del movimiento
colonizador –apenas 100.000 hectáreas de las 3.600.000 volcadas al proceso
114
RATTO, Silvia “Resistencia y movilización entre los indios fronterizos del Chaco”, en FRADKIN,
Raúl y DI MEGLIO, Gabriel Ensayos sobre la participación política popular durante el siglo XIX,
Prometeo libros, Buenos Aires, 2013, pp. 45-59.
115
GALLO, Ezequiel La Pampa Gringa. La colonización agrícola en Santa Fe (1870-1895),
Sudamericana, Buenos Aires, p. 45.
116
Mensaje del Sr. Gobernador de la Provincia de Santa Fe. Don Rosendo M. Fraga, a la H. Asamblea
Legislativa. Año 1860, op. Cit., p. 103.
117
PEDROTTA, Victoria, LANTERI, Sol y DUGUINE, Laura “En busca de la tierra prometida. Modelos
de colonización estatal en la frontera sur bonaerense durante el siglo XIX”, en Nuevos Mundos Mundos
Nuevos, [En línea], Debates, Puesto en línea el 05 octubre 2012, consultado el 20 mayo 2013. URL :
http://nuevomundo.revues.org/64168.
57 colonizador fueron ocupadas a partir de esta modalidad-. Y la llamada colonización
oficial.118
En términos de ocupación del territorio, pueden consignarse dos etapas. La primera
entre 1850-1870 se centralizó en el centro-norte. En estos años se fundaron las dos
colonias más importantes y tradicionales, Esperanza y la de San Carlos, fundadas al
norte de la ciudad de Santa Fe. El “éxito” productivo se vio fuertemente condicionado
debido a que la calidad de las tierras no permitían obtener los altos rendimientos
conseguidos en las colonias del centro.119 La segunda etapa, a partir de 1870s., aceleró
la colonización en el sur.120 El Cuadro 2 muestra claramente entre 1858-1869 se
establecieron un número muy importante de colonias que permitieron la ocupación y
puesta en producción de una superficie extensa del territorio provincial, a partir de 1870
comenzó el boom agrícola. En los tres años primeros años de esta década se
establecieron veinticinco colonias que ocuparon 275.000 hectáreas.
Cuadro 2
Las Colonias y sus superficies, 1858-1873
1858-1869
Esperanza (1858)
San Gerónimo (1858)
San Carlos (1859)
Santa Rosa (1861)
Guadalupe (1864)
Helvecia (1865)
California (1866)
Cayastá (1867)
Cayastacito (1867)
Corondina (1867)
Francesa (1867)
Extensión
(Hects.)
11.373
10.799
10.137
1.800
8.001
17.718
9.787
8.168
5.302
1.775
8.001
1870-1873
Alejandra (1870)
Bernstadt (1870)
Candelaria (1870)
Correa (1870)
Franck (1870)
Jesús María (1870)
Lubary (1870)
Piquete (1870)
San Agustín (1870)
Sauce (1870)
Tortuga (1870)
Extensión
(Hects.)
59.039
10.799
26.998
10.799
7.695
11.474
4.478
1.002
11.030
2.699
10.796
118
En la colonización oficial, el Estado actuaba indirectamente a través de las concesiones de tierras a
empresarios o compañías colonizadoras. Los empresarios compraban al gobierno provincial tierras a
precios muy bajos, a cambio de lo cual el Estado les exigía ciertas obligaciones respecto de la cantidad de
pobladores a establecer así como de las facilidades de vivienda, la cantidad de semillas que el empresario
debía proveer al colono. Si el empresario cumplía los requisitos exigidos, se les otorgaba gratuitamente
tierras en la colonia. El número de colonias fundadas bajo este sistema no fue muy significativo: sólo
trece colonias que ocupaban 200.000 hectáreas fueron creadas bajo esta modalidad. Los dos ejemplos más
emblemáticos fueron Esperanza y San Carlos. ZEBERIO, Blanca "El mundo rural en cambio", en
BONAUDO, Marta (Dir.) Liberalismo, estado y orden burgués…p. 89.
119
Ezequiel Gallo muestra que en las consideraciones de la época la tierra más fértil era la del norte lo
que llevó a empresarios e inversores a pagar altos precios por tierras que más tarde demostraron ser de
menor productividad. GALLO, Ezequiel La Pampa gringa…, p. 21.
120
WILCKEN, Guillermo Las colonias. Informe sobre el estado actual de las colonias agrícolas de la
República Argentina, Imprenta Oficial, Buenos Aires, 1873
58 San Javier (1867)
Las Tunas (1868)
San Justo (1868)
Carcarañá (1869)
Cavour (1869)
Galense (1869)
10.799
6.370
8.100
21.295
5.670
2.500
Grütly (1869)
13.499
Humboldt (1869)
Humboldt chico (1869)
Santa María (1869)
TOTAL: 21
13.634
1.350
18.318
194.376
Unión (1870)
Villa Casilda (1870)
Gessler (1871)
Nueva Italia (1871)
Resquin (1871)
Cañada de Gómez
(1872)
Carmen del Sauce
(1872)
Pujato (1872)
Reconquista (1872)
Santo Tomé (1872)
Aldao (1873)
Oroño (1871)
San Genaro (1873)
San Urbano (1873)
TOTAL: 25
5.400
462
6.750
270
170
35.267
25.526
4.011
10.799
68
10.799
5.703
10.799
3.037
275.870
Fuentes: CARRASCO, Gabriel La Colonización agrícola en la provincia de Santa Fe, Imprenta El
Progreso, Santa Fe, 1893, p. 28.
2. La organización administrativa del territorio provincial
2.1. La división administrativa de la provincia: los departamentos
En 1819 mediante la aprobación del Estatuto provisional comenzó a gestarse una nueva
configuración administrativa. Este estatuto fue delineando de manera incipiente la
división de la provincia en un departamento cabecera, La Capital, y donde se nombran
como “departamentos de campaña” los antiguos partidos: Pago de los Arroyos –luego
departamento Rosario-, Coronda –también llamado San Gerónimo- y Rincón –San José.121 La división en cuatro departamentos se mantuvo hasta los años ochenta del siglo
XIX cuando pasaron a ser nueve. A los cuatro históricos se le sumaron San Javier, Las
Colonias, Iriondo, San Lorenzo y General López.
121
El término departamento significa actualmente: división de un territorio sujeta a una autoridad
administrativa. El diccionario de autoridades de 1791 define como: “El distrito á que se extiende la
jurisdicción, ó mando de cada intendente de marina”. En Santa Fe este término comenzó a ser utilizado en
el Estatuto Provincial de 1819 relegando poco a poco el término “partido” (aunque en el artículo nº 7 se
nombra a Rincón como partido) que fue eliminado definitivamente del vocabulario administrativo luego
de 1833. En el “Reglamento provisorio para los empleados y atribuciones que debe subrogar al Cuerpo
municipal, extinguido por ley de 13 de Octubre de 1832” es posible hallar la división en cuatro
departamentos, sin mención a los partidos.
59 La Capital tenía como cabecera la ciudad de Santa Fe. Dicha ciudad, hacia principios del
siglo XIX, apenas había sobrepasado los límites de seis manzanas de este a oeste y once de
norte a sur fijados por Garay en la ciudad vieja e imitada en el nuevo asentamiento. Como
consecuencia de los asaltos de los indígenas, de la creciente militarización y del comienzo
de las guerras civiles, el paisaje y la vida cotidiana fueron severamente afectados. La
ciudad no presentaba un aspecto muy floreciente y la coyuntura impidió la realización
de nuevas construcciones o la mejora de las viejas. Sus calles siguieron en mal estado,
con el radio urbano plagado de pantanos y lagunas donde abrevaban los caballos. Las
escasas rentas poco ayudaban a mejorar esta imagen. En los suburbios se localizaban
ranchos y viviendas precarias, siempre presa fácil de las invasiones indígenas.122
El Departamento de San José, cuya cabecera era el pueblo de Rincón, se ubicaba a unas
cinco leguas de distancia de la capital en dirección noreste, extendiéndose unas cuatro o
cinco leguas de sur a norte sobre una angosta franja de tierra laborable.123 Se hallaba
casi todo rodeado de agua, de tierras bajas y anegadizas, sembrado de islas y cruzado
por numerosos arroyos. Constituía un sitio ideal en invierno para pasturas del ganado
vacuno y equino. Los terrenos sobre los que se asentaba esta población, se inundaban
con frecuencia por las crecidas.124 Hasta mediados del siglo XIX, los habitantes de
Rincón debieron enfrentarse con grupos indígenas que llegaban al lugar para practicar
robos, hiriendo a sus habitantes y depredando sus bienes. A partir del corrimiento de la
frontera más al norte las incursiones comenzaron a mermar, aunque no desaparecieron
por completo. Al sur de la ciudad de Santa Fe se establecieron los departamentos de San Gerónimo y
de Rosario. Aunque era una zona poblada de ricos establecimientos de campo con
abundancia de ganado, las guerras habían destruido muchas estancias -las que fueron
abandonadas por sus dueños-, robado o alzado sus ganados y sumido en la mayor
miseria y desesperación a los pobladores.125 El departamento de San Gerónimo ubicado
sobre la margen del Paraná, entre los ríos Coronda y Carcarañá, ocupaba unas 500
122
ALVAREZ, Juan Historia de Rosario (1689-1939), UNR ediciones, Rosario, 1998
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, T. III, Universidad Nacional del
Litoral, Santa Fe, 1981.
124
TICA, Patricia Historia social santafesina en tiempos de la Confederación, UNR editorial, Rosario,
2001, p. 14.
125
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe…, T. 3, p. 131.
123
60 leguas cuadradas.126 Se hallaba integrado por un único núcleo urbano, la villa de
Coronda, y varios distritos de campaña. La principal actividad económica del
departamento era la ganadería. Este había sido un espacio estratégico de gran potencia
en la producción de trigo para el abastecimiento de la ciudad de Santa Fe durante el
período colonial y gran parte del siglo XIX. No obstante, a mediados de ese siglo, se
reunían allí centenares de hacendados que disponían de importantes planteles de
vacunos.127 El departamento Rosario ocupaba una franja que se extendía de sur a norte
desde el Arroyo de Medio, línea divisoria entre las provincias de Santa Fe y de Buenos
Aires, hasta el Arroyo Carcarañá, límite con el departamento de San Gerónimo.
Mientras que al este el río Paraná demarcaba claramente la jurisdicción, hacia el oeste la
delimitación era más compleja, ya que hasta fines del siglo XIX no se acabaron de
esclarecer cuáles eran los límites provinciales. A inicios de ese siglo se hallaba
completamente devastado a causa del paso de los ejércitos que aniquilaron las ganadería
y arruinaron la producción. Hacia la segunda mitad del siglo, se convirtió en un centro
económico de importancia.
2.2. La organización de la campaña: los distritos
En la provincia de Santa Fe, para su mejor organización y control, los departamentos se
dividieron administrativamente en distritos de campaña. Los nombres de los mismos
respondieron, en general, a los cursos de agua casi perpendiculares al río Paraná que
recorrían la provincia (arroyo Seco, Pavón, cañada de Cabral, Ludueña), y que servían
como divisoria de los distritos. La concepción geométrica del territorio, la sanción de
cursos de agua como ríos o arroyos o la designación del algún paraje no descripto por
ser “conocido por todos” es un gesto caracterísito de la geografía de Antiguo
Régimen.128
Cuadro 3
División de los distritos de campaña por departamento, 1838-1864
126
Equivalía a 15.527,59 kilómetros cuadrados. Primer Censo Nacional de la República Argentina, 1869.
Imprenta El Porvenir, Buenos Aires, p. 100.
127
FRID, Carina “Desigualdad y distribución de la riqueza en escenarios de crecimiento económico:
Santa Fe, 1850-1870”, en GELMAN, Jorge (coord.) El mapa de la desigualdad en la Argentina del siglo
XIX, Prohistoria, Rosario, 2011.
128
ZUMTHOR, Paul La medida del mundo. Representación del espacio en la Edad Media, Edit. Cátedra,
1994.
61 1838
- Salado
- Laguna
- Ascochingas
- Santo Tomé
1853
- Chacras
- Quintas
- Ascochingas
- Añaripé
- Paso Santo Tomé
Rosario
- San Lorenzo
- Pavón
- Posta de
Pacheco
- Cerrillos
- Arroyo Seco
- Boquerón
- Manantiales de
la Orqueta
- Desmochados
- Saladillo
- Chacras del
Rosario
- Puerto Las
Piedras
- Rincón del
Arroyo del
medio
- Arroyo
Ludueña
- Arroyo del
Medio arriba
- Arroyo del
Medio abajo
- San Lorenzo
- Desmochado
abajo
- Desmochado
arriba
- Arroyo Ludueña
- Chacras del
Rosario
- Bajo Hondo
- Saladillo de la
Orqueta
- Cerrillos
- Montes de Flores
- Arroyo Seco
- Pavón
- Arroyo del Medio
arriba
- Arroyo del Medio
Centro
- Arroyo del Medio
abajo
San
Gerónimo
- Las Lomas
- Las Barracas
- Carcarañá abajo
- Carcaraná arriba
- Desmochados
- Las Lomas
- Barracas
- Carcarañá arriba
- Carcaraná abajo
- Desmochado
San José
- Las Lomas
- Las Barracas
- Monjes
- Desmochados
Abajo
- Desmochados
arriba
- Colastiné
- Distrito arriba
Total
26
- Distrito abajo
- Distrito arriba
- Distrito Centro
27
- Distrito arriba
- Distrito abajo
- Calchines
36
La Capital
1860
- Piquete
- Ascochingas
- Los Seibos
- Guadalupe
- Arroyo Aguiar
- Monte Pacheco
- Monte Vera
- Narvaja
- Paso de Mihura
- Santo Tomé
- Monte de los Padres
- Monte Freyre
- Las Quintas
- Ludueña
- Bajo Hondo
- Desmochado abajo
- Desmochado arriba
- La Orqueta
- Arroyo Seco
- Chacras del Rosario
- Cerrillos
- Monte Flores
- Arroyo del Medio
abajo
- Arroyo del Medio
arriba
- Arroyo del Medio
centro
- Pavón abajo
- Pavón centro
- Pavón arriba
1864
- Quintas
- Piquete
- Ascochingas
- Los Seibos
- Guadalupe
- Arroyo Aguiar
- Monte Pachocho
- Narvaja
- Paso de Mihura abajo
- Santo Tomé
- Monte de los Padres
- Monte Freyre
- Arroyito
- Ludueña
- Bajo Hondo
- Chacras del Rosario
- Desmochado abajo
- Desmochado arriba
- Guardia de la
Esquina
- Carcarañá abajo
- Saladillo al norte
- Saladillo al sur
- Cerrillos
- Monte Flores
- Sauce
- Pavón arriba
- Pavón centro norte
- Pavón sur
- Cañada de Cabral
- Arroyo del Medio
afuera
- Arroyo del Medio
centro
- Arroyo del medio
abajo
- Arroyo Seco sud
- Arroyo Seco norte
- Las Lomas
- Barracas
- Carcarañá abajo
- Carcarañá arriba
- Distrito 1º
- Distrito 2º
40
Fuentes: ROSF: T. 1, p. 350; ROSF: T. 2, p. 176; ROSF: T. 3, p. 92; ROSF: T. 4, p. 105-108.
62 En 1861, el jefe político Cayetano Carbonell envía una nota al gobierno de la provincia
haciendo constar de la imperfección en que está dividido en distritos este Departamento,
se traducía en:
“La imperfección en que está dividido en distritos este departamento, como
la falta de no estar determinado los limites de cada uno, traen
inconvenientes p.a que los comisarios de ellos puedan prestar el servicio
que exige la garantía de la propiedad de campaña pues que algunos como
el de Monte de Flores por su mucha extension no puede ser atendido por un
solo comisario mientras otros tambien ofrecen la misma dificultad por sus
limites estensos por un rumbo y cruses de arroyos, por otros con difíciles
pasos”.129
Estos distritos de campaña se convertían en espacios (con población efectiva que
desarrollaba allí su vida) dentro del departamento, que progresivamente necesitaron de
subdivisiones para facilitar la administración y el gobierno de las personas y los
bienes.130 Como ha marcado A. Hespanha la aparición del problema de la subdivisión
del espacio político es un síntoma de una nueva lectura política del espacio, de una
nueva matriz de reflexión y prácticas políticas.131
2.3. La organización de una administración provincial
La supresión del Cabildo santafesino desde 1833 transformó la política-institucional
santafesina. Se plasmó entonces una nueva distribución del poder que venía gestándose
desde 1819. El Brigadier manifestó la necesidad de organizar la provincia mediante
129
Nota del Jefe Político al Ministro Secretario Gral. Interino de Gobierno Simón de Iriondo, Rosario, 25
de mayo de 1861. ALP: Cámara de Diputados, T. 6, 1861, f. 419.
130
El 12 de mayo de 1865, el distrito de Carcarañá arriba se divide en dos: uno que comprenderá desde el
establecimiento de Pedro Correa hasta tocar los límites de la provincia de Córdoba, y se denominará
Carcarañá arriba, y el otro, desde el mismo establecimiento al este, hasta tocar con el distrito Carcarañá
centro y se denominará Desmochados Norte. ROSF: T. 4, p. 350; el 16 de febrero de 1866 se vuelve a
dividir en varios distritos. Sobre el Río Coronda: Gaboto, Arroyo del Monje, Barracas, Las Lomas y
Bragado. Sobre el río Carcarañá: Carcarañá arriba, Desmochados Norte, Desmochados arriba. A la vez,
que se divide la campaña también el territorio reservado para la jurisdicción de Coronda se divide en dos
tenencias, una al sur y otra al norte con un teniente de juez para cada una. ROSF: T. 5, p. 68. El 27 de
febrero de 1866 el territorio no comprendido entre los distritos divididos anteriormente quedó dividido en
dos nuevos distritos: Carrizales afuera y Tres Lagunas. ROSF: T. 5, p. 74.
131
HESPANHA, Antònio Vísperas del Leviatán…, p. 85.
63 profundos cambios que pudieron impulsarse en contexto de una relativa tranquilidad
que se inició luego de la firma del Pacto Federal (1831).132
Desde la sanción del Estatuto Provisional (1819), el cuerpo capitular compartía el poder
en Santa Fe con la Junta de Representantes, la cual, poco a poco, venía ganando terreno
y quitándole competencias. Aunque la declinación fue progresiva produjo un quiebre en
la tradición colonial del sistema de gobierno.133 Este mantuvo casi intactas las
magistraturas heredadas de la colonia. Hasta 1832 las tareas del gobierno continuaban en
manos del Gobernador y del Cabildo a partes iguales.134 Al mismo tiempo, se dispuso la
creación de una Junta de Representantes constituida por diputados electos por cada
departamento que conformaba la jurisdicción provincial. Se debían nombrar ocho
comisarios por La Capital; dos por el pueblo y campaña de Rosario, uno por Coronda y
otro por San José. La función de esta Asamblea era la de designar cada año a los
cabildantes y una vez cumplida esta tarea terminaba su ejercicio. No obstante, estos podían
ser convocados en caso de emergencia. Aunque su actuación fue esporádica y los asuntos
asignados puntuales –lo que le confería un papel accesorio dentro de la organización
política santafesina- pero en la práctica tuvieron una mayor presencia. Esta Junta apareció
sesionando desde 1819 por diversos motivos y fue declarada por el gobernador López en
ejercicio permanente desde 1821.135 La brecha entre la letra y la práctica se fue ampliando
con el correr de los años.136 Cuando en 1832, se expuso la supresión de la institución
capitular, se sostenía entre los argumentos su falta de representatividad comparada con
ostentada por la Junta.137
132
La supresión de los cabildos comenzó en Entre Ríos en 1820, donde no había una arraigada tradición
municipal. En la jurisdicción bonaerense en 1821, en el contexto de las reformas rivadavianas. Les
sucedieron las provincias de La Rioja en 1822, Tucumán, Corrientes, Mendoza y San Juan en 1825,
Catamarca y San Luis en 1828, Santiago del Estero en 1833 y Jujuy en 1838. TERVASIO, Marcela “La
supresión del cabildo de Buenos Aires: ¿crónica de una muerte anunciada?”, en Boletín del Instituto de
Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Tercera serie, nº 21, 1º semestre de 2000, pp.
33-73.
133
TEDESCHI, Sonia “Los últimos años de una institución colonial: el cabildo de Santa Fe y su relación
con otros espacios político institucionales entre 1819 y 1832”, en Revista de la Junta provincial de
Estudios Históricos de Santa Fe, LIX, Santa Fe, 1993.
134
HALPERÍN DONGHI, Tulio Revolución y guerra. Formación de una élite dirigente en la Argentina
criolla, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005, p. 380.
135
ROSF: T. 1, p. 60.
136
Papeles de Estanislao López, 1820-1822, Vol. II, Santa Fe, 1977, doc. 292 y 355.
137
ROSF: T. 1, p. 233.
64 Con la disolución del Cabildo la única institución secular que había sido sede de la
justicia.138 Se requirió entonces la reorganización de las instituciones judiciales. Ya se
habían comenzado a dar algunos pasos. En 1826, el gobernador E. López había
propuesto a la Junta “por ser conveniente la separación del gobierno ejecutivo y
judicial en grado de apelación”, la formación de un Tribunal de Alzadas.139 La sanción
del Reglamento provisorio para los empleados y atribuciones que deben subrogarse el
cuerpo municipal… (1833) creaba, por primera vez, una justicia de primera instancia
desvinculada del municipio con una jurisdicción nueva, provincial.140 Se nombró un
juez de 1º Instancia en lo Civil y Criminal, un defensor de pobres y menores, y un juez
de policía. Estos tenían competencias en toda la provincia.141
Al frente de los denominados “departamentos de campaña” (a saber, Rosario, San
Gerónimo y San José) se nombró a un juez de paz con residencia en el pueblo cabeza
del departamento sobre el que recayeron funciones políticas, judiciales y también
fiscales.142 El juez de paz tenía jurisdicción ordinaria sobre todo el departamento, pero
residía en la cabecera del mismo razón por la cual para ejercer su dominio sobre el
territorio tenía la potestad de nombrar el número de comisarios que considerase
necesario según “los que su población y circunstancias exigieren”.143 Los comisarios
de campaña fueron, por lo tanto, una de las máximas autoridades del ámbito rural
santafesino.
138
Santa Fe no había contado nunca con una Audiencia. Sobre las implicancias de la disolución del
Cabildo ver: BARRIERA, Darío “Rediseñando lo judicial, reinventando lo jurídico: el reglamento de
1833 y los orígenes de la justicia de paz en la provincia de Santa Fe”, en AYROLO, Valentina (Coord.)
Actas de las IV Jornadas de Trabajo y Discusión sobre el siglo XIX Las Provincias en la Nación, Grupo
de Investigación “Problemas y Debates del siglo XIX”, CEHiS/FH-UNMDP, cbediciones, 2011, p. 217.
139
Hubo dos experiencias de conformación de tribunal de Alzada en Santa Fe. VER: PIAZZI, Carolina
“Notas sobre la instalación del Juzgado de Alzada en la provincia de Santa Fe (1855-1864)”, en
BARRIERA, Daría (coord.) La Justicia y las formas de la autoridad. Organización política y justicias
locales en territorios de frontera. El Río de la Plata, Córdoba, Cuyo y Tucumán, siglo XVIII y XIX, Red
Columnaria, ISHIR-CONICET, Rosario, 2010, pp. 233-261.
140
“Reglamento provisorio para los empleados y atribuciones que debe subrogar al Cuerpo municipal,
extinguido por ley de 13 de Octubre de 1832”, 28 enero 1833, ROSF: T. 1, pp. 245-246.
141
PASCUALI, Patricia “La lucha por la libertad (1810-1852)”, DE MARCO, Miguel Ángel y otros
Historia de Santa Fe, Librería Apis, Rosario, 1992.
142
ROSF: T.1, p. 243.
143
En el caso del departamento Rosario se estableció de antemano que debían crearse dos comisarios para
el pueblo.
65 2.4. Nuevas instituciones: las jefaturas políticas y las municipalidades
Con excepción de algunas innovaciones de poca importancia, el funcionamiento del
Estado provincial no sufrió modificaciones hasta la sanción de la Constitución
provincial en 1841. La administración provincial quedó en manos del gobernador, cuyo
mandato duraba tres años, y la Asamblea Legislativa integrada por nueve legisladores
que duraban dos años en el poder. Su composición se hizo de la forma siguiente: cuatro
representantes por el departamento La Capital, dos por Rosario y otros dos por San
Jerónimo, y uno por el departamento San José. El Poder Judicial fue organizado en base
a lo ya establecido por el Reglamento de Justicia de 1833.144
La tarea de ordenar institucional y normativamente la provincia chocaba con grandes
dificultades. En primer lugar, ésta no se hallaba territorialmente integrada al dominio
estatal y, en segundo lugar, carecía de los recursos humanos y económicos para sostener
una administración que le permitiera garantizar el cumplimiento de las leyes. Ante el
imperativo de controlar los diferentes espacios, el gobierno no dudó en recuperar una
institución de la Constitución de Cádiz de 1812, la Jefatura Política, con el fin de
asegurar la presencia del Estado en las jurisdicciones departamentales y subordinar las
tramas de poder local al estatal.145 El jefe político retuvo el carácter de representante del
Poder Ejecutivo. Asumió funciones delegadas por el Gobernador como aquellas propias
del orden municipal.146
Las jefaturas políticas fueron el fruto de un decreto legislativo. Rosario fue el primer
departamento en contar con esta figura desde 1854. Se debió, entre otros motivos, a la
necesidad de control y centralización de la recaudación fiscal. En 1863, se creó una
Jefatura para La Capital y San José. Este último se desligó en 1868, mientras que en
1866 se creó la correspondiente a Coronda (San Gerónimo). Las tareas de los Jefes
144
Según el Reglamento de 1833, la justicia se organizaba en un Juzgado de 1º Instancia para lo Civil y lo
Criminal que se localizaba en la ciudad de Santa Fe, un Defensor General de pobres y menores. Un juez
de policía por La Capital y un Juez de Paz para cada uno de los cuarteles de La Capital y uno para los
corrales, Alcalde de Cárcel, Juez de Paz para Rosario con dos Comisarios auxiliares, un Juez de Paz para
Coronda y otro para Rincón de San José. ROSF: T. 1, p. 306.
145
BONAUDO, Marta “Las élites santafesinas entre el orden y las garantías: el espacio de la Jefatura
Política”, en SABATO, Hilda y LETTIERI, Alberto La política en la Argentina del Siglo XIX, Fondo de
Cultura Económica, Buenos Aires, 1999.
146
BONAUDO, Marta “Aires gaditanos en el mundo rioplatense. La experiencia de los jefes políticos y el
juicio por jurados en tierras santafesinas (segunda mitad del siglo XIX)”, en Revista de Indias, Vol
LXVIII, nº 242, 2008, pp. 255-280.
66 políticos incluían el mantener el orden público, la justicia correccional, ocuparse de la
sanidad, el fomento y el desarrollo del departamento y, especialmente, de la recaudación
fiscal, en los rubros fijados por distintas leyes y el Código de Policía Urbana y Rural.
También tenían competencias electorales.147 Cada jefatura se convirtió en la cabeza
visible de una compleja red administrativa, política y militar. De ella dependía en cada
ciudad o pueblo- cabecera de departamento, un conjunto jerarquizado de auxiliares al
que se sumaban las unidades menores de la campaña. La Jefatura Política comprendía
un conjunto jerarquizado de funcionarios articulados entre sí, en directa relación con la
administración de justicia (juzgados, tribunales asesores letrados y defensores de
pobres) y con los representantes de los distintos organismos oficiales (Administrador de
Aduana, administraciones de las villas y pueblos del Departamento, representantes
extranjeros, Jefes de la Guardia Nacional, jerarquía eclesiástica).148
Junto con la creación de Jefaturas políticas también se crearon municipalidades.
Atendiendo a la idea de establecer una división tripartita entre nación, provincias y
municipios.149 Estos fueron el tercer nivel de gobierno estatuido por la Constitución
Nacional (1853), aunque no se especificaba el modo en que debían organizarse. Cada
provincia, según constaba en el artículo 5º, gozaba de entera libertad para determinar el
modo apropiado de llevar a cabo la tarea.150
El 20 de diciembre de 1858 se dictó la primera ley que estableció una municipalidad
para la ciudad de Rosario. Esta debía estar compuesta de diez municipales y tres
suplentes, elegidos por el vecindario, cuyo presidente nato era el jefe político del
departamento. De este cuerpo dependía el registro civil, el registro de propiedades, las
escuelas primarias, de artes y oficios y de agricultura y los alcaldes y tenientes de
barrios. Integraban dicha institución un Consejo de gobierno y algunas comisiones: la
147
ROSF: T. 2, p. 214.
BONAUDO, Marta “Las élites santafesinas entre el orden y las garantías: el espacio de la Jefatura
Política”, en SABATO, Hilda y LETTIERI, Alberto La política en la Argentina del Siglo XIX, Fondo de
Cultura Económica, Buenos Aires, 1999; Idem. “Aires gaditanos en el mundo rioplatense. La experiencia
de los jefes políticos y el juicio por jurados en tierras santafesinas (segunda mitad del siglo XIX)”, en
Revista de Indias, Vol, LXVIII, nº 242, 2008.
149
ROLDÁN, Diego “La construcción local de funciones y competencias estatales en la Argentina
(Rosario, 1886-1952)”, en GARAVAGLIA, Juan Carlos y CONTENTE, Claudia Configuraciones
estatales, regiones y sociedades locales. América Latina, siglo XIX, Edit. Bellaterra, Barcelona, 2010.
150
TERNAVASIO, Marcela Municipio y política. Un vínculo conflictivo, Tesis de Maestría Flacso,
Buenos Aires, 1991.
148
67 Comisión de Seguridad, la Comisión de Higiene y Educación, la Comisión de obras
públicas y la Comisión de Hacienda.151 No obstante, dos años pasaron hasta que la ley
fue finalmente aplicada. En 1860, la ciudad obtuvo su municipio, seguida de Santa Fe
en 1860 y, más tarde, San Lorenzo, San Gerónimo y San José. Así mismo, Esperanza
(1861) y San Carlos (1864), dos de las primeras experiencias de colonias, lograron
establecer una organización administrativa propia aun antes de la sanción de la
municipalidad allí.152 La sanción de la ley de Municipios fue acompañada de un
conjunto de otras leyes sancionadas entre 1858 y 1870 que fueron definiendo los
atributos de los municipios, por un lado, y los modos de sostener sus finanzas, por
otro.153
151
ENSINCK, Oscar Luis “El régimen municipal en la provincia de Santa Fe”, en Historia de la
Instituciones de la provincia de Santa Fe, Vol. 3, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1970, pp. 141-171.
152
BONAUDO, Marta La organización productiva y política del territorio provincial (1853- 1912),
Nueva Historia de Santa Fe, La Capital- Prohistoria ediciones, Rosario, 2006.
153
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Las finanzas municipales: una asignatura pendiente en la
historiografía argentina del siglo XIX: el caso de Santa Fe (1853-1890), en América Latina en la Historia
Económica, nº 7, ene- jun. 1997, pp. 27-34.
68 Capítulo 2
Una provincia tan pobre como despoblada: una mirada sobre
la demografía santafesina
“Nadie nos negará que ninguna administración puede marchar con acierto, sin
conocer el número de población y capitales que le dan vida, la raza dominante, la
proporción de los estados, y el grado de criminalidad y de instrucción a que se ha
llegado en un país cualquiera”.154
En este capítulo se busca analizar la composición de la población provincial mediante el
abordaje de algunas variables demográficas. ¿Cuántos habitantes tenía Santa Fe?
¿dónde se hallaban ubicados? ¿cómo vivían? ¿qué grado de instrucción habían
alcanzado? Son algunas de las preguntas que guía la investigación.
Las fuentes para este análisis son bastante limitadas. Para la primera mitad del siglo
XIX, los únicos datos que hemos hallado son los registros de población de Rosario
(1815) y de algunos de los cuarteles en que se divide de la ciudad de Santa Fe (1816 y
1823), aunque aportan referencias importantes se trata de documentación fragmentaria
que no permite una visión general. A partir de los años 1850s., la información es más
rica y completa. Los dos primeros censos realizados en la provincia, el Censo de la
Confederación (1858) y el Censo Nacional (1869), componen el repertorio documental
de este apartado. También se utilizan algunos datos brindados por los registros de la
contribución directa de Santa Fe.
1. Los vaivenes de la demografía provincial en la primera
mitad del siglo XIX
A inicios del siglo XIX, la región del Litoral de los ríos tuvo un importante crecimiento
demográfico superando a la región hasta entonces más poblada, la del Interior. La crisis
de la plata potosina que alteró los circuitos comerciales con eje en el Alto Perú, por una
parte, y la declaración de libre comercio hacia fines del siglo XVIII, por otra,
154
El Patriota, sábado 25 de diciembre de 1858.
69 modificaron la estructuración de los mercados y el diseño económico del denominado
espacio peruano.155 La distribución de esta población era extremadamente desigual. En
1778 la antigua gobernación del Tucumán contenía el 53% de la población, Cuyo el
10% y el Río de la Plata 37%. No obstante, la región litoral comenzó lentamente a
cobrar protagonismo, convirtiéndose en la más poblada.
Cuadro 4
Distribución de la población por región
Año
1800
1869
Población por región
Litoral
Interior Cuyo
116.000 165.000 36.000
848.000 710.000 179.000
Fuente: MAEDER, E. Evolución demográfica argentina de 1810 a 1869, Eudeba, Buenos Aires, 1969.
El crecimiento demográfico del Litoral en el siglo XIX se debió, en parte, a las
condiciones que favorecieron el aumento natural de la población (alimentación bastante
aceptable, matrimonios jóvenes que permitieron aumentar la natalidad, bajos índices de
soltería, etc.), pero también a la llegada de migrantes del interior (sobre todo, de
Santiago del Estero y de Córdoba) que se dirigieron a trabajar como asalariados en las
estancias ganaderas, sobre todo las localizadas en la campaña bonaerense.156
Cuadro 5
Evolución de la población del Litoral, 1778-1855
Buenos Aires
Corrientes
Santa Fe
Entre Ríos
1778
37.130
9.200
1800
72.168
18.728
12.600
11.700
1815
92.294
30.184
15.000
1825
118.646
36.697
20.056
1835
142.957
55.566
1845
57.309
47.736
1855
273.937
84.570
41.261
79.284
155
MIRA, Guillermo y GIL LÁZARO, Alicia “Minería, comercio y moneda en el período de la
transición. Potosí, la crisis colonial y las bases del crecimiento económico del Río de la Plata después de
la independencia”, en IRIGOIN, María Alejandra y SCHMIT, Roberto (edits.) La desintegración de la
economía colonial: comercio y moneda en el interior del espacio colonial (1800-1860), Ed. Biblos,
Buenos Aires, 2003, pp. 37-56.
156
MATEO, José “Migrar y volver a migrar. Los campesinos agricultores de la frontera bonaerense a
principios del siglo XIX” y GARAVAGLIA, Juan Carlos “Migraciones, estructuras familiares y vida
campesina: Areco arriba en 1815”, en MORENO, José Luis y GARAVAGLIA, Juan Carlos (Comps.)
Población, sociedad, familia y migraciones en el espacio rioplatense (siglos XVIII-XIX), Cántaro, Buenos
Aires, 1993; FARBERMAN, Judith “Los que se van y los que se quedan: familia y migraciones en
Santiago del Estero a fines del período colonial”, en Quinto Sol, nº 1, 1997, pp. 7-40.
70 Fuente: FRADKIN, Raúl “Población y sociedad”, en GELMAN, Jorge Argentina. Crisis imperial e
independencia, T. 1: 1808-1830, Fundación Mapfre/Taurus, Madrid, 2010, p. 195.
Como refleja el Cuadro 5, Santa Fe era, de las jurisdicciones que componían la región
Litoral, la menos poblada. En el Capítulo 1 se ha señalado que en el contexto de las
guerras de independencia, el paisaje y la vida cotidiana fueron severamente afectados. Los
enfrentamientos militares que tuvieron su territorio como escenario, reducido desde
entonces a una estrecha franja sobre el río Paraná, y las persistentes “invasiones de
indígenas” que azotaban su jurisdicción y amenazaban la supervivencia de los
habitantes repercutieron fuertemente tanto en la demografía como en el desarrollo de
sus actividades económicas y productivas. La población prácticamente se estancó. Se
estimaba que para 1819, Santa Fe contaba con aproximadamente unos 15.000
habitantes, poco más de los 12.000 que calculara Félix de Azara para 1797.157
Gráfico 1
Evolución de la población de Santa Fe, 1797-1875
Fuente: Gráfico elaborado con los datos extraídos de CARRASCO, Gabriel Datos estadísticos de la
provincia de Santa Fe…, p. 23.
157
En su viaje por Río de la Plata en 1797, Félix de Azara estimaba que la jurisdicción santafesina tendría
entre 11.292 habitantes y 12.630 pobladores. Unas 4.000 personas residirían en ciudad de Santa Fe,
mientras que el 75% de su población se asentaría en el espacio rural (el Pago de los Arroyos contaría con
unos 3.500 habitantes, el Pago de Coronda unos 2.000, las reducciones de indios unos 3.150 y el resto se
distribuirían por la restante área rural). AZARA, Félix Descripción e historia del Paraguay y del Río de
la Plata, Editorial Bajel, Buenos Aires, 1943.
71 Una mirada al Gráfico 1 muestra que entre 1797 y 1849 la población de Santa Fe se
mantuvo estable con un crecimiento poco significativo, estimándose un retroceso diez
años más tarde. La situación no cambió en las décadas siguientes ya que la cercanía con
Buenos Aires la convirtió en un paso obligado para los ejércitos. Hacia 1840, la
campaña de Juan Lavalle contra Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires,
tuvo enorme repercusión en Santa Fe. Entre fines de septiembre y mediados de
noviembre, los “50 días de desorden, borracheras y escándalo” a consecuencia de la
toma de la ciudad y sus alrededores por estas tropas.158 Poco tiempo después, en 1842
ocurrió una nueva invasión, esta vez de parte de los ejércitos al mando de Manuel
Oribe. Los daños provocados fueron provocados por la magnitud de las tropas, sino por
su permanencia en el lugar y el consiguiente saqueo de todos los bienes que hallaban a
su paso.159 Las irrupciones militares se sucedieron en un contexto de anarquía en esta
provincia. Luego de la muerte de Estanislao López (1838) se desató una lucha por el
poder entre su hermano Juan Pablo –quien se consideraba el sucesor natural- y
Domingo Cullen, Ministro de gobierno, que asumió como nuevo gobernador.
Un estudio detallado de la demografía provincial en la primera mitad del siglo XIX
resulta complejo. Las fuentes para analizar en su conjunto la composición de la
población con posterioridad a la independencia, con excepción de los relatos de
viajeros, son incompletas y fragmentarias. Existe información precisa para el Pago de
los Arroyos (luego departamento Rosario) para 1802 y 1815. También se conservan
datos de algunos de los cuarteles de la ciudad de Santa Fe para 1816 y 1823.
La villa del Rosario era el único nexo que se asemejaba a una urbe en las cien leguas de
camino terrestre que unían Buenos Aires con Santa Fe. Allí vivían unos 5.879
pobladores –entre los cuales se registraron a 265 esclavos (pardos y morenos de ambos
158
IRIONDO, Urbano Apuntes para la historia de la provincia de Santa Fe, Junta Provincial de Estudios
Históricos, Santa Fe, 1968, p. 92. Sobre las movilizaciones de los ejércitos en los años 1840, VER:
GELMAN, Jorge Rosas bajo fuego. Los franceses, Lavalle y la rebelión de los estancieros,
Sudamericana, Buenos Aires, 2009.
159
Las consecuencias de estos enfrentamientos perduraron durante varias décadas. En los años 1860s.
todavía se presentaban reclamos de vecinos perjudicados por estas guerras. DEL BARCO, Julio y
MONTENEGRO DE ARÉVALO, Liliana “Saqueos militares y reclamos de vecinos en Santa Fe, durante
el Siglo XIX, a la luz de sus fuentes documentales”, en Boletín del Archivo General de la Provincia,
Santa Fe, nº 31, 2006, pp. 187-222.
72 sexos), 274 pardos libres y 9 morenos libertos-.160 Una población más numerosa que la
que contó con posterioridad a la revolución. En 1815, la Capilla del Rosario y su
hinterland rural fueron incluidos en el censo de partidos de la campaña de Buenos Aires.
El registro determinó que contaba con 5.140 habitantes de los cuales 763 (325 varones y
436 mujeres) se hallaban en Rosario.161 Si comparamos estos datos con los aportados
por Pedro Tuella (1801), en los catorce años que mediaron entre ambos registros la
población había retrocedido, aunque no tan marcadamente como hubiera de esperarse
en un territorio ocupado de manera recurrente por ejércitos que liquidaron su
recursos.162 Las guerras provocaron también una importante sangría de hombres
adultos: el padrón de 1815 reflejaba que en el 32% de los hogares censados el “jefe de
hogar” era una mujer.163
La ciudad de Santa Fe se hallaba dividida, a principios del siglo XIX, en cuatro
cuarteles. Contaba con, al menos, 6.980 habitantes distribuidos en tres secciones (del
número uno no quedan registros).164 Para 1823 se conserva información para dos de los
cuatros cuarteles. En el número tres se censaron 881 vecinos165 y en el cuatro 619
160
TUELLA, Pedro “Relación histórica del pueblo y jurisdicción del Rosario de los Arroyos en el
gobierno de Santa Fé Provincia de Buenos Aires”, en Memorias y noticias para servir á la historia
antigua de a República Argentina. Compiladas y publicadas por los fundadores de la Revista de Buenos
Aires, Buenos Aires, 1865, p. 131.
161
Padrón de la campaña de Buenos Aires, “Partido General del Partido del Rosario”, 1815. Las cifras de
este padrón se distribuían en: Capilla del Rosario (763), Saladillo (556), Arroyo de Ludueña (536),
Arroyo del Medio (682), Arroyo Seco (526), Arroyo de Pavón (1.451), Río Desmochado (566).
162
OLIVA NOGUEIRA, José Orígenes de la ciudad de Rosario de Santa Fe con inclusión de la relación
Histórica de Pedro Tuella, Rosario, 1925: “El número de habitantes, que se halla en las veinte leguas
cuadradas a que se han extendido hasta el presente (1801) las estancias, con inclusión de los que viven en
ochenta entre casas y ranchos, que componen el lugar que se llama la Capilla, es el que se expresa en la
razón siguiente”, p. 17.
163
El padrón de Rosario de 1815 releva que en el pueblo un 32% de los hogares tenía como jefe a una
mujer, mientras que en el área rural las cifras se mantienen entre el 10 y el 20%. Los porcentajes de
mujeres “jefas de hogar” alcanzó el 11% en Saladillo, el 19% en Arroyo Pavón; el 11% en Desmochado;
el 14% en Arroyo del Medio; el 14% en Arroyo Seco y el 20% en Arroyo Ludueña. Estas mujeres tenían
estados civiles diversos, había casadas, solteras o viudas. VIGLIONE ARRASTÍA, Hebe “Familias sin
hombres: mujeres jefas de hogar en el fin del virreinato del Río de la Plata. Pago de los Arroyos,
Provincia de Santa Fe, Argentina”, en Temas americanistas, nº 20, 2008, pp. 92-109.
164
Por los datos que aportan dichos padrones podemos ver que Santa Fe se componía en su cuartel
número tres por veintiocho manzanas donde residían 1.152 hombres y 1.424 mujeres, la mayoría de los
cuales eran cordobeses, correntinos, paraguayos y tucumanos. El cuartel número dos tenía doce manzanas
donde habitaban 677 mujeres y 495 hombres, 15 frailes franciscanos y 7 mercedarios y el cuartel número
cuatro contaba con 1.107 mujeres y 953 hombres distribuidos en veintiocho manzanas. CERVERA,
Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, Tomo 3, Universidad Nacional del Litoral, Santa
Fe, 1981. Ver AGPSF: Gobierno, T. 1, Leg. 8 y 9.
165
Aunque la composición del cuartel varía –pasó de veintiocho a veintitrés manzanas- parece que la
población continuaba creciendo, ya que según las formas tradicionales de medir la población podemos
73 hombres.166 Según algunas estimaciones, en 1819 la población de la provincia rondaba
los 15.000 habitantes, una cifra similar a la presentada por Ignacio Núñez en 1825 en
relación a la cual se dispuso el número de diputados que debía enviar Santa Fe al
Congreso Constituyente a celebrarse ese año.167
Durante las décadas de 1820 y 1830, la población fue en aumento aunque a ritmo lento.
Una parte se nucleó en la ciudad de Santa Fe y en las villas de Rosario y de Coronda, la
restante se hallaba desperdigada por la campaña. El carácter disperso del poblamiento es
importante desde el punto de vista de los comportamientos político-institucionales. El
hecho de que los pobladores se situaran cerca o lejos de las sedes de administración
constituía un rasgo que impregnaba las prácticas cotidianas.168
2. El crecimiento demográfico en la segunda mitad del siglo
XIX
Hacia fines de los años 1840s. la población de la provincia casi alcanzaba los 20.000
habitantes y diez años más tarde se había conseguido duplicar ese número. La derrota de
Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros y la posterior organización de la
Confederación Argentina le abrieron a la provincia nuevas perspectivas iniciando una
década signada por cambios. Contaba entonces con una tasa de crecimiento de 8,55
entre 1849 y 1858 mientras que entre esta última fecha y el Censo Nacional de 1869 fue
de 7,25. Las tasas más altas se dieron en los departamentos menos poblados y con
mayoría de población rural, a saber San Gerónimo (8,14) y San José (9,65).
Cuadro 6
Tasas de crecimiento demográfico
1849
Población
1858
Población Tasa de
1869
Población Tasa de
Departamento
inferir que había en el cuartel tercero de la ciudad 3.524 personas mientras que en 1816 teníamos en el
mismo cuartel 2.576. Claro que estos son datos muy escuetos como para extraer algún tipo de
generalización. AGPSF: Gobierno, T. 1, Leg. 15.
166
AGPSF: Gobierno, T. 12, Leg. 9: Jueces de paz, fs. 761.
167
NUÑEZ, Ignacio Noticias históricas, políticas y estadísticas de las Provincias Unidas del Río de la
Plata: con apéndice sobre la usurpación de Montevideo por los gobiernos portugués y basilero, Liberería
Kraft, Buenos Aires, 1898 (2º edic.)
168
HESPANHA, Antònio Vísperas del Leviatán. Instituciones y poder político (Portugal, siglo XVII),
Taurus Humanidades, Madrid, 1989, p. 80.
74 Total de la provincia
Departamento Rosario
Departamento San Gerónimo
Departamento La Capital
Departamento San José
19.720
41.261*
22.492
4.838
10.744
2.463
crecimiento
8,55
89.117
47.730
11.448
21.392
6.765
crecimiento
7,25
7.08
8.14
6,46
9.65
*incluye los habitantes de la frontera Norte (465) y de la sud (259)
Fuente: Cuadro elaborado por FRID, Carina “Desigualdad y distribución de la riqueza…”, p. 98.
¿Cuáles fueron las causas que permitieron este salto demográfico? A lo largo de la
segunda mitad del siglo XIX, la provincia de Santa Fe como se observó en el Capítulo 1
sufrió un doble proceso: la incorporación de importantes porciones de territorio, por un
lado, y el traspaso de tierras públicas a manos privadas, por el otro. La campaña se fue
poblando, convirtiendo al pastoreo y, más tarde, a la agricultura en los propulsores de la
economía santafesina. La expansión del mundo rural y el ascenso económico de las
ciudades, principalmente de Rosario, motivaron el crecimiento demográfico.
La provincia de Santa Fe, como se ha señalado ya, se hallaba dividida entonces en
cuatro departamentos a lo que se le sumaban las fronteras (norte y sur). El Cuadro 7
muestra el número de población dividida entre núcleos urbanos y rurales. Sólo en el
departamento Rosario contaba con tres núcleo urbanos, la ciudad de Rosario y los
pueblos de San Lorenzo y Villa Constitución.
Cuadro 7
Distribución de la población de Santa Fe por departamentos, 1858
Departamentos
Jurisdicción
Habitantes
Total
La Capital
Santa Fe
Campaña
Rosario
San Lorenzo
Villa Constitución
Campaña
Coronda
Campaña
6.102
4.642
9.785
1.359
397
10.951
1.083
3.755
10.744
Rincón de San José
Campaña
-
513
1.950
724
41.261
2.463
Rosario
San
Gerónimo
San José
Fronteras
TOTAL
22.492
4.838
724
41.261
75 Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900
El Censo de 1858 registró un total de 41.261 habitantes. El sur constituía la zona más
poblada: en el departamento Rosario habitaban prácticamente el 50% de la población
(poseía 22.492 personas). Esta concentración era consecuencia, en parte, del auge de la
ciudad de Rosario como centro articulador mercantil y como mercado de consumo.
Hacia 1850, a partir del quiebre de la política económica de exclusivismo comercial –
que había mantenido a Buenos Aires mediante cierre de los ríos interiores- el puerto de
Rosario pasó a ocupar un lugar central logrando, en ese contexto, posicionar también a
la provincia.169 El departamento de La Capital tenía la mitad de población que Rosario,
apenas 10.744 habitantes. La instalación de las primeras colonias y el arribo de un
inmigrantes habían logrado acrecentar su peso demográfico. No obstante, la ciudad de
Santa Fe, que constituía el segundo mercado de consumo provincial, mostraba signos de
estancamiento: su población prácticamente no había crecido en los más de cuarenta
años que median entre los registros de los cuarteles y el censo de la Confederación. El
departamento de San Gerónimo era el tercero en importancia: contaba con 4.838
habitantes, mientras que en el de San José apenas tenía 2.463 individuos bajo su
jurisdicción. Además había 724 habitantes que vivían en la frontera (465 lo hacían en la
Frontera Norte y los restantes 259, en la Frontera Sur)
Como puede observarse en el Cuadro 8, si bien la población prácticamente se duplicó en
diez años, la distribución por departamentos casi no presentó variaciones.
Cuadro 8
Distribución de la población de Santa Fe por departamentos, 1869
Departamentos
La Capital
San Gerónimo
Jurisdicción
Santa Fe
Esperanza
Campaña
Coronda
Campaña
Habitantes
10.324
2.845
7.877
1.995
9.453
Total
21.046
11.448
169
ÁLVAREZ, Juan “Guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires (1852-1861)”, en
Academia Nacional de la Historia, Historia de la nación Argentina (desde los orígenes hasta la
organización definitiva en 1862), Volumen VIII, El Ateneo, Buenos Aires, 1947, pp. 109 a 133.
76 San José
Rosario
Frontera
Campaña
Rosario
San Lorenzo
Villa Constitución
Campaña
Norte
Sur
6.785
23.169
3.274
1.895
19.392
1.324
438
6.785
47.730
1.762
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872, pp. 110-111.
En los distintos departamentos la distribución de hombres y mujeres era muy
equilibrada e incluso no se altera en las fronteras donde podía esperarse un mayor
número de hombres, debido a que sobre ellos recaían los servicios militares. Aunque no
existen trabajos que profundicen sobre la composición demográfica en las fronteras de
la provincia, esta situación de aparente equilibrio repite una imagen ya mostrada en los
estudios sobre los contornos bonaerenses.170 Lina Beck-Bernard decía al respecto de los
soldados que eran enviados a las fronteras: “No tardan en juntarse a él su mujer y los
muchachos, y si no es casado, pronto encuentra una prima, conocida o amiga para
lavarle la ropa y hacer la comida. El pobrecito no podría vivir solo”.171
Cuadro 9
Distribución de la población por sexo en los diferentes departamentos, 1858
Departamento
La Capital
Rosario
San Gerónimo
San José
Frontera norte
Frontera sur
Total
Hombres
5.062
11.955
2.422
1.246
277
135
21.097
Mujeres
5.682
10.537
2.416
1.217
188
124
20.164
Total
10.744
22.492
4.838
2.436
465
259
41.261
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900
170
GARAVAGLIA, Juan Carlos Pastores y labradores de Buenos Aires. Una historia agraria de la
campaña bonaerense 1700-1830, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1999.
171
BECK-BERNARD, Lina Cinco años en la Confederación Argentina, 1857-1862, Talleres de la
Imprenta Legislativa de Santa Fe, 1991, p. 162.
77 El Gráfico 2 muestra que la provincia contaba en 1858 con una población joven con
altos índices de natalidad y con características semejantes en lo que a división de sexo
se refiere. La pirámide de población se presenta equilibrada entre varones y mujeres
aunque existía un mayor número de mujeres en la franja de 10 a 19 años. La brecha
entre hombres y mujeres se amplió entre 1858 y 1869. Especialmente significativo fue
el crecimiento de los varones que rondaban los 20 a 30 años; una característica típica de
sociedades receptoras de población en edad laboral, en oposición a las áreas expulsoras
donde predominan las mujeres y las franjas etarias más débiles en las edades apropiadas
para el trabajo y la reproducción. En la segunda mitad del siglo XIX, Santa Fe se
constituyó en receptora de migrantes internos que se instalaron en este territorio en la
búsqueda de mejores perspectivas e impulsadas por la permanencia de una frontera
abierta.
Gráfico 2
Pirámide de población de Santa Fe, 1858
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900.
78 Gráfico 3
Pirámide de población de Santa Fe, 1869
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
Gráfico 4
Relación de población según su estado civil, 1869
79 Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
Si tomamos las cifras absolutas podemos afirmar que cada 1.000 habitantes 238 estaban
casados y 328 permanecían solteros. Entre estos últimos predominaban los varones por
sobre las mujeres, una proporción nada extraña en una sociedad con un alto número de
migrante y de inmigrante. Estos solían arribar solos en la búsqueda de mejores
expectativas económicas. Asimismo, el número de mujeres viudas superaba al de
hombres, una consecuencia directa de las guerras que se sucedieron en el período. El
Gráfico revela también el alto número de niños. En pocas palabras, una población con
altos niveles de crecimiento.
4. Mundo urbano/mundo rural: la distribución de la
población santafesina
El Cuadro 10 muestra que, durante la segunda mitad del siglo XIX, la población rural
era más numerosa que la urbana. El fenómeno de la colonización agrícola contribuye,
en parte, a explicar el aumento de habitantes en áreas rurales en los dos primeros
censos. Una tendencia que comenzó a revertirse recién hacia fines de los años 1880s.
80 Cuadro 10
Población urbana y rural de la provincia, 1858-1895
Población
Urbano
Rural
Total
1858
19.239
22.022
41.261
%
46.6
53.4
100
Censos de Santa Fe
1869
%
1887
37.405 41.9 105.091
51.712 58.1 115.241
89.117 100 220.332
%
47,6
52,3
100
1895
196.269
200.919
397.188
%
49.4
50.6
100
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900; Primer Censo Nacional de la República Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El
Porvenir, 1872; Primer Censo General de la provincia de Santa Fe de 1887, República Argentina,
América del sud, verificado bajo la administración del Dr. Gabriel Carrasco, Peuser, Buenos Aires, 1888;
DE LA FUENTE, Diego y Gabriel CARRASCO Segundo censo de la República Argentina mayo 10 de
1895, T. II: Población, Taller Tipográfico de la Penitenciaría Nacional, 1898.
Aunque los porcentajes del ámbito rural varían entre ambos cuadros debido, en parte, al
hecho de que resulta difícil determinar los márgenes utilizados para clasificar el mundo
rural, el cuadro elaborado por Ezequiel Gallo tiene la particularidad de mostrar la
distribución de la población por densidad.
Cuadro 11
Ciudades, villas y área rural de la provincia de Santa Fe, 1858-1869
Censos
Más de
Entre 5.000 y
Entre 2.000 y
Entre 500 y
Área rural
1858
1869
1887
20.000 hab.
26%
22%
20.000 hab.
39%
12%
6%
5.000 hb.
3%
2.000 hab.
3,5%
4%
10%
57,5%
58%
59%
Fuente: Gallo, Ezequiel La Pampa gringa. La colonización agrícola en Santa Fe (1870-1895), Edhasa
editorial, Buenos Aires, 2004.
Para 1858 la población de la provincia se dividía claramente en dos ciudades –que
podrían considerarse los únicos núcleos urbanos- y un mundo rural, en franco
crecimiento. Hasta 1869 Santa Fe no contó con ningún núcleo poblacional con más de
20.000 habitantes. La ciudad de Rosario fue la primera en superar esa barrera. Santa Fe,
por otro lado, recién la traspasó a finales de 1880s. De esta forma, con excepción de
Rosario, declarada ciudad en 1854, y Santa Fe, la ciudad capital de la provincia, no
había otros núcleos urbanos de importancia. El pueblo de Coronda tenía apenas mil
habitantes y el de Rincón, apenas si pasaba los quinientos habitantes. En el ámbito rural
81 habitaba una parte considerable de la población de la provincia. El proceso de
valorización de recursos del campo y la floreciente dinámica, por un lado, y junto a la
formación de pueblos, por otro, constituyen las caras más visibles de este fenómeno.
Gráfico 5
Distribución de la población por áreas, 1858
Fuente: Elaboración propia en base al Registro Estadístico de la población de la provincia de Santa Fe
con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858. Censo levantado por Juan José Garnier y
Carreras; BJA, Rosario. Como muestra el Gráfico 5, sólo en los departamentos de La Capital y de Rosario la
población urbana estaba en equilibrio con la rural, en los restantes los pobladores
rurales eran considerablemente más numerosos. El Cuadro 12 muestra que en Rosario la
población urbana era de 11.541 personas y la rural de 10.951, mientras que en Santa Fe
la urbana superaba a la rural -6.102 frente a 4.642-. Aún a pesar de impresionante
crecimiento en números absolutos de la ciudad de Rosario –que había pasado de nueve
mil habitantes en 1858 a tener más de veintiún mil en 1869- las áreas rurales tuvieron
un fuerte crecimiento. En el Gráfico 6 puede observarse un incremento de la población
asentada en la campaña. Hacia 1869 la población rural pasó de 53% a 57%.
Cuadro 12
Población urbana y rural de Santa Fe por departamento, 1858-1869
Censo
Distritos
1858
Urbano
Rural
Total
82 Rosario
Nº
%
11.541 51,3
10.951 48,7
22.492 100
San Gerónimo
Nº
%
1.083
22,4
3.755
77,6
4.838
100
La Capital
Nº
%
6.102
56,8
4.642
43,2
10.744 100
San José
Nº
%
513
20,9
1.950 79,1
2.463 100
Fronteras
Nº
%
724 100
724 100
Total
Nº
%
19.239 46,6
22.022 53,4
41.261 100
1869
Urbano
Rurales
Total
25.146
21.154
46.300
54,3
45,7
100
1.995
9.453
11.448
17,5
82,5
100
10.670
10.722
21.392
49,8
50,2
100
6.785
6.785
100
100
-
100
37.405
51.712
89.117
41,9
58,1
100
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900; Primer Censo Nacional de la República Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El
Porvenir, 1872.
Gráfico 6
Distribución de la población por áreas, 1869
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
La villa del Rosario era descripta por Charles Darwin en 1832 como un caserío disperso
con unos dos mil habitantes.172 Uno de los viajeros que mejor relató la situación de la
villa de Rosario fue W. Mac Cann. Así retrataba a la villa del Rosario en 1848:
“Entramos a la población durante la siesta: las casas y las tiendas estaban,
en consecuencia cerradas y escasamente se veía un individuo en las calles.
La población es aproximadamente de cuatro mil. En la plaza se alza la
Iglesia, construcción moderna que se supone, e imagino, ser copia del
172
DARWIN, Charles Viaje de un naturista alrededor del Mundo, p. 130.
83 tempo inglés de Buenos Aires…Hay dos escuelas, una para varones y otra
para niñas…En el puerto estaban atracadas tres goletas descargando
mercaderías de Montevideo y recogiendo carga para el mismo destino. Una
tropa de mulas, destinada a conducir mercancías por las provincias del
norte, pastaba en los alrededores…Rosario es el principal emporio de
comercio de la provincia de Santa Fe y el puerto por donde las provincias
de Córdoba, Mendoza, San Luis y algunas otras realizan necesariamente su
comercio exterior. Una vez que los vapores puedan remontar el río Paraná,
llegando hasta el Paraguay, todo el intercambio comercial de las
provincias del norte se efectuará por este puerto. La situación favorable de
Rosario, así como la inmensa extensión de su suelo fértil, accesible a sus
habitantes, harán siempre de esta ciudad un centro próspero, propicio a la
industria y laboriosidad de sus habitantes. Después de Montevideo, Rosario
está destinado a ser el cuerpo más importante de esta parte de
América….”.173
Rosario comenzó entonces a cambiar su fisonomía. El viajero chileno Benjamín Vicuña
Mackenna dio cuenta de este proceso en su diario de viaje:
“El Rosario, que era hace dos años una miserable ranchería, es hoy un
pueblo de importancia en que todo reluce con un aire de frescura como si
hubiera sido hecho ayer, y tiene en efecto un próximo y vasto porvenir
desde que por la segregación de Buenos Aires ha venido a ser ella principal
puerto de la Confederación”.174
De esta manera, la villa se transformó en una ciudad en la que se contaban, producto de
la reactivación del comercio, más de doscientas casas de negocios, un número
considerable de bancos, diversos periódicos, mercados, tiendas, hoteles.175 La ciudad se
convirtió en un centro de provisión de servicio y eje articulador del espacio mercantil y
productivo regional a la vez que concentró las instituciones financieras y el crédito, a
partir del cual se financió el comercio de importación y exportación.176 Este proceso fue
acompañado de un progresivo cambio en la fisonomía urbana. La mejora edilicia de la
ciudad, el empedrado de las calles del centro, la extensión del alumbrado público fueron
medidas tendientes a darle nuevos aires. Se procedió también a la instalación de algunos
edificios emblemáticos como el de la jefatura política o la aduana. La planta urbana
173
MC CANN, William Viaje a Caballo por las Provincias Argentinas, Buenos Aires, Solar Hachette,
1969, pp. 223-24
174
VICUÑA MACKENNA, Benjamin Páginas de mi diario durante tres años de viajes (1853-18541855), Imprenta del Ferrocarril, Santiago, 1856, p. 411.
175
ÁLVAREZ, Juan Historia de Rosario (1689-1939), UNR Editora, Rosario, 1998, p. 337.
176
FRID, Carina “Desigualdad y distribución de la riqueza en escenarios de crecimiento económico:
Santa Fe, 1850-1870”, en GELMAN, Jorge (coord.) El mapa de la desigualdad en la Argentina del siglo
XIX, Prohistoria, Rosario, 2011, p. 97.
84 llegó a ocupar unas cincuenta manzanas. Las construcciones eran en su mayoría ranchos
–concentrados en las barrancas del río y en zonas bajas- que coexistían con casas de
materiales y abundantes baldíos.177 En las edificaciones más precarias se utilizaron
materiales como madera o paja mientras que en las casas de azotea se empleó el ladrillo,
debido a que no había piedras en la provincia, aunque en las colonias se usaba hierro
galvanizado y tejas para los techos. Entre 1858 y 1869 el número de edificios se
sextuplicó. La edificación fue acompañando el crecimiento demográfico. En la ciudad
de Rosario pasó de tener 1.700 edificios, en 1858, a más de 5.600 once años más tarde.
Cuadro 13
Edificaciones en la ciudad y campaña de la provincia, 1858-1869
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900; Primer Censo Nacional de la República Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El
Porvenir, 1872.
La posibilidad de contar con una frontera abierta y una amplia disponibilidad de tierras
constituyó un polo de atracción para nuevos pobladores, quienes veían oportunidades de
177
VIDELA, Oscar “Rosario bajo la mirada de los viajeros de mediados del siglo XIX”, en BONAUDO,
Marta (Dir.) Imaginarios y prácticas de un orden burgués. Rosario, 1850-1930, T. II: Instituciones,
conflictos e identidades. De lo “nacional” a lo local, Prohistoria ediciones, Rosario, 2010, pp. 209-232.
85 progreso económico en el mundo rural.178 Las autoridades provinciales, por su parte,
percibían en el poblamiento de la campaña un medio para reafirmar su soberanía sobre
el territorio, y superar así la atomización y fragmentación existente, especialmente en la
zona norte donde primaba la presencia indígena.179 El proceso de colonización
santafesino se caracterizó por el predominio de la articulación entre propiedad de la
tierra y explotación familiar. En las treinta y ocho colonias fundadas, entre 1856-1883,
la organización de la producción giró alrededor de una unidad a cargo de propietarios
que contaron con el aporte del trabajo de la familia como factor primordial tanto en la
supervivencia como en la generación de excedentes.180 Las dificultades iniciales que
sufrieron las empresas colonizadoras y las duras condiciones de vida del mundo rural
desalentaron a muchos que abandonaron las tierras que tanto trabajo les había dado
conseguir. La campaña se fue poblando, de manera lenta hasta fines de la década del
setenta, convirtiendo al pastoreo y a la agricultura en mayor medida en los propulsores
de la economía santafesina.181
5. El arribo de nuevos pobladores
Los análisis de los diferentes censos han mostrado una población con una fuerte
movilidad geográfica. Para 1869 48.407 declaran ser santafesinos mientras que 26.022
afirmaban proceder de otras provincias. Los datos muestran que el despegue
demográfico estuvo vinculado al impacto que produjo la llegada de población migrante
por sobre la inmigrante. En términos porcentuales, el 54% de la población había nacido
en Santa Fe frente a un 29% provenientes de otras partes de la Argentina y un 17%
integrado por distintos grupos de extranjeros que comenzaron a asentarse en este
territorio. De los 26.022 migrantes ya mencionados, unos 10.104 se instalaron en el
ámbito urbano, entiéndase por ello las ciudades de Santa Fe y de Rosario. Un 32% tuvo
178
REGUERA, Andrea y ZEBERIO, Blanca "Volver a mirar. Gran propiedad y pequeña explotación en
la discusión historiográfica argentina de los últimos veinte años”, en GELMAN, Jorge (Comp.) La
historia económica argentina en la encrucijada. Balance y perspectivas, Prometeo libros, Buenos Aires,
2006, p. 136.
179
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Cuando disciplinar fue ocupar (Santa Fe, 1850-90)”, en
Mundo Agrario. Revista de estudios rurales, Vol. 1, nº 1, Centro de Estudios Histórico Rurales, UNLP,
segundo semestre de 2000.
180
MOREYRA, Beatriz “Agricultura y ganadería (1850-1880), en Nueva Historia de la Nación
Argentina, T. 6. La configuración de la república independiente (1810-1914), Academia Nacional de la
Historia, Planeta, 1999, p. 82.
181
ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985.
86 como destino esta última, siendo el sur el destino preferencial debido a las posibilidades
económicas que ofrecía. El mundo rural, por su parte, atrajo a 15.918 personas.
2.167
111
47
4.253
5
376
89
11.100
Tucumán
89
3
Santiago
2.052
25
San Luis
363
16
Salta
174
7
5
68
2
32
133
128
12
11
1
San Juan
565
2
15
1.451
246
2.080
18
3.794
20
450
92
Rioja
Entre Ríos
51
2
22
6
33
42
109
12
2
Mendoza
Corrientes
243
5
2
46
67
167
22
1.338
29
96
114
Jujuy
Córdoba
San
Gerónimo
San José
Rosario
Santa Fe
Fluvial
Esperanza
Río Salado
Coronda
Resto
Todo
Rosario
Fluvial
San Lorenzo
Villa
Constitución
Resto
Frontera
Norte
Frontera Sur
Total
Catamarca
La Capital
Buenos Aires
Jurisdicción
Departamento
Cuadro 14
Procedencia de la población migrante Santa Fe, 1869
135
8
51
64
197
7
8
4
1
3
9
4
15
2
20
1
24
7
75
769
2
79
2
29
3
3
8
26
2
-
17
9
2
63
309
1
21
1
12
17
51
1
5
-
24
18
4
129
340
1
50
7
157
4
457
78
671
8
749
2
267
20
76
15
9
84
5
547
1
53
1
24
5
31
14
6
-
253
6
19
-
85
3
9
-
372
2
2.199
58
256
5
17
614
7
910
40
32
1.270
4
94
17
527
95
41
988
21
4.691
12
1.064
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872, pp. 114-115.
De los más de 26.000 migrantes registrados en 1869, prácticamente la mitad tenían un
origen común: la provincia de Córdoba (42%). Aunque el porcentaje de santiagueños
(18%) y de porteños –entiéndase por ello procedentes de la provincia de Buenos Aires(16%) era destacable.
Gráfico 7
Población migrante en Santa Fe según su procedencia, 1869
87 Fuente: Elaboración propia en base a los datos extraídos del Censo Nacional (1869)
Los estudios sobre Santiago del Estero han mostrado a una sociedad expulsora de
población. Las dificultades de acceso a la tierra, su proximidad con el Chaco –una
frontera difícil y peligrosa- y los inconvenientes a la hora de realizar actividades
productivas prósperas fueron factores que los impulsaba a migrar.182 Hacia fines del
XVIII e inicios del XIX, la campaña norte de Buenos Aires constituyó el principal foco
de atracción debido a la expansión de la ganadería y la falta de mano de obra en los
campos.183 El cierre de la frontera productiva obligó a la población trabajadora migrante
a buscar nuevos rumbos. Hacia fines de los años 1840s., Santa Fe ofreció condiciones
para el establecimiento de estos trabajadores tanto estacionales como permanentes. La
recuperación del plantel ganadero de la provincia –que había casi desaparecido producto
de las guerras- la expansión del lanar en el sur y la reactivación del comercio fueron
factores determinantes. La mayor parte de los migrantes santiagueños se radicaron en el
campo –más del 70% tuvo como destino el mundo rural- y prácticamente un 50% de
estos eligió el sur.
182
FARBERMAN, Judith “De las provincias de arriba. Labradores y jornaleros del interior en la campaña
porteña, 1726-1815”, en Población y sociedad, nº 8/9, Fundación Yocabil, Tucumán, 2000-20001, pp. 339.
183
HALPERÍN DONGHI, Tulio “La expansión ganadera en la campaña de Buenos Aires (1810-1852)”,
en Desarrollo Económico, Vol III, nº 1-2, 1963.
88 Aunque, en el estado actual de los conocimientos, no es posible determinar las causas
que motivaron la presencia de un número tan importante de cordobeses en Santa Fe, es
posible inferir que el contexto económico haya empujado a una parte de la población a
emigrar en busca de un mejor destino. Existieron también otros posibles factores que
pudieron intervenir, más allá de los económicos, como por ejemplo los conflictos en las
fronteras con los indios ranqueles.184 Esto se radicaron sobre todo en la ciudad de
Rosario, donde prácticamente el 50% de ellos desempeñó sus actividades. Algunos
ocuparon puestos de importancia en el ámbito urbano. Otros se radicaron en el mundo
rural. El relevamiento de población realizado en el departamento Rosario para 1855 –
aunque no contiene información para todos los distritos rurales- permite observar
mediante el análisis de un caso concreto la situación de la campaña provincial. En el
distrito Pavón que constaba de 612 pobladores, prácticamente la mitad, 333 habían
nacido fuera de Santa Fe siendo éstos en su mayoría cordobeses (171), porteños (75) y
santiagueños (57).185
Los porteños se radicaron sobre todo en el sur provincial. Su presencia se convirtió en
un elemento de gran conflicto luego de la caída de Rosas. La instalación de ex
funcionarios, jefes militares y simples paisanos, adictos a la causa federal, fue permitida
por las autoridades del departamento Rosario aunque despertó cierto resquemor entre
los gobiernos provincial y nacional. Estos tenían dudas con respecto a sus intensiones y
el peligro que representaban.186 También se situaron numerosos empresarios que vieron
la posibilidad de hacer buenos negocios mediante la compra de grandes extensiones de
tierras.187
El Censo de 1858 no contemplaba la distinción entre población local y población
migrante, pero si contiene información sobre el número y la procedencia de extranjeros.
Estos eran 4.304 (lo que equivalía al 11% de la población). Once años más tarde, la
184
CELTON, Dora La población de Córdoba en 1840, Junta Provincial de Historia, Córdoba, 1982;
TELL, Sonia Córdoba rural, una sociedad campesina (1750-1850), Asociación Argentina de Historia
Económica, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2008.
185
Relación de los individuos que habitan el distrito de Arroyo Pavón arriba, 14 de febrero de 1855.
AHPJM: T. 1855 C, Leg. 22: Padrón estadístico.
186
DE MARCO, Miguel Ángel “Notas sobre la acción de los emigrados porteños en Rosario /18541856)”, en RES GESTA, nº 10, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Rosario, julio-diciembre 1981,
pp. 38-46.
187
GALLO, Ezequiel La pampa gringa…, p. 123.
89 cifra asciende a 13.939 (poco más del 15%). Recién durante los años 1870s. se registró
la entrada masiva de inmigrantes, especialmente europeos.188 Algunos informes
elaborados por gobierno francés muestran que en 1855 se hallaban en Rosario entre 200
y 250 franceses.189 También había unos 3.000 italianos, en su mayoría genoveses de
Chiavari y Lavagna.190 Este flujo inicial estuvo compuesto básicamente por individuos
vinculados al tránsito comercial fluvial (marineros, dueños de embarcaciones y
pequeños comerciantes) quienes a través de sus prácticas articularon el comercio
ultramarino con su pueblo o región de origen.191
Departamentos
Brasileros
Chilenos
Norte-americanos
Orientales
Paraguayos
Otros americanos
Alemanes
Españoles
Franceses
Ingleses
Italianos
Portugueses
Suizos
Otros europeos
Africanos
Asiáticos
Cuadro 15
Extranjeros en la provincia de Santa Fe por departamentos, 1858
La Capital
San Gerónimo
San José
Rosario
Fronteras norte y sur
Total
11
1
5
45
62
6
1
1
48
1
57
13
13
27
14
1
260
1
303
11
1
1
7
20
3
1
11
15
418
1
47
466
61
13
5
544
623
228
3
2
420
653
8
67
1
76
228
23
15
889
1
1.155
16
4
17
37
699
2
15
716
46
1
23
70
8
3
4
12
27
1
5
6
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900
En el departamento La Capital, suizos, franceses y alemanes fueron los primeros grupos
que se instalaron a consecuencia del proyecto colonizador. En 1856 la colonia
188
CARRASCO, Gabriel Descripción geográfica y estadística de la Provincia de Santa Fe, Imprenta de
Carrasco, Rosario, 1884, p. 102.
189
AMAEF: Correspondance comerciale et consular Buenos Aires, T. 4, fs 143.
190
En 1855 se levanta en Rosario un Censo de italianos. Éste permite ver las cadenas migratorias ya que
se verifican no sólo los lugares de donde provenían sino también los núcleos de parientes. TARRAGÓ,
Griselda “El censo de italianos en Rosario en 1855”, en Boletín del Centro de Estudios Genealógicos de
Rosario, nº 8, Rosario, 2012, pp. 181-186.
191
TARRAGÓ, Griselda De la orilla del mar a la vera del río: navegantes y comerciantes genoveses en
el Plata y el Paraná (1820-1860), Prohistoria, Rosario, 2011.
90 Esperanza se fundó con 1.162 habitantes entre suizos y alemanes.192 La colonia San
Carlos tenía para 1865 una población de 735 colonos entre suizos (393), italianos (204),
franceses (95) y alemanes (19).193 La colonia San Gerónimo, por otra parte, se
componía de 763 colonos casi en su totalidad suizos (644), pero también había algunos
alemanes (67) y franceses (13), entre otros.194
En el departamento Rosario se concentraron sobre todo italianos, españoles y franceses.
La presencia italiana fue significativa en todo el proceso de inmigración argentino.195
En la ciudad de Rosario duplicaron su número entre 1858-1869 (pasaron de 889 a
2.445). Estos tuvieron una rápida inserción urbana y participaron en muchos sectores de
la economía rosarina. Además de aquellos que realizaban actividades marítimas y
portuarias, también había comerciantes de alimentos al por menor y dueños de
hosterías.196 Otra colectividad muy representativa fue la española. Procedente
especialmente de las regiones de Galicia y Navarra.197
Departamentos
Brasileros
Chilenos
Norte-americanos
Orientales
Paraguayos
Otros americanos
Alemanes
Españoles
Franceses
Ingleses
Italianos
Portugueses
Suizos
Otros europeos
Africanos
Cuadro 16
Extranjeros en la provincia de Santa Fe por departamentos, 1869
La Capital
San Gerónimo
San José
Rosario
Frontera Norte
Frontera sur
Total
40
14
65
2
121
10
28
1
409
2
450
6
2
67
1
76
121
24
92
429
3
2
671
13
6
55
2
76
3
3
1
48
1
56
543
220
190
190
3
1.146
172
33
12
1.338
4
1.559
546
59
232
884
3
4
1.728
52
31
55
551
1
690
1.467
283
11
2.455
2
5
4.223
22
4
6
95
127
2.105
18
16
132
1
2.272
431
5
25
269
4
5
738
2
3
5
192
CERVERA, Manuel Boceto Histórico sobre la colonización argentina y la fundación de Esperanza,
Municipalidad de Esperanza, 1906, p. 51
193
MULHALL, M. G. & E. T. Handbook of the River Plate. Comprising Buenos Aires, the Upper
provinces, Banda Oriental and Pataguay, Vol. 1, Standard Printing Office, Buenos Aires, 1869, p. 23
194
MULHALL, M. G. & E. T. Handbook of the River Plate…, p. 35
195
DEVOTO, Fernando Historia de los italianos en la Argentina, Editorial Biblios, Buenos Aires, 2008
[2º edit.].
196
FRID, Carina “Encontrando la clientela. Comerciantes e inmigrantes en el sur de Santa Fe a fines del
siglo XIX”, en BERNASCONI, Alicia y FRID, Carina De Europa a las Américas. Dirigentes y
liderazgos (1880-1960), CEHIPE, Editorial Biblos, Buenos Aires, 2006, pp. 153-178.
197
FERNÁNDEZ, Alejandro y MOYA, José (edits.) La inmigración española en la Argentina, Edit.
Biblos, Buenos Aires, 1999.
91 Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
Cuadro 17
Población inmigrante en la provincia de Santa Fe, 1858-1869
Inmigrantes
Italianos
Suizos
Franceses
Españoles
Alemanes
Otros
Total
1858
Nº
%
967
22,4
716
16,6
653
15,1
623
14,4
466
10,8
879
20,4
4.304 100
1869
Nº
%
4.223
30,3
2.272
16,3
1.728
12,4
1.559
11,2
1.176
8,4
2.981
21,4
13.939 100
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900; Primer Censo Nacional de la República Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El
Porvenir, 1872
Entre 1861 y 1878, la provincia de Santa Fe pasó de tener apenas tres colonias
compuestas de tres mil colonos aproximadamente y ocupando una extensión territorial
de 50.216 hectáreas, a contar con unas cincuenta colonias integradas por unos
veinticuatro mil habitantes asentados en una superficie de 355.085 hectáreas.198 La
incidencia de extranjeros se reflejó en el aumento de la tasa de masculinidad y en los
altos porcentajes de población activa. En ambos censos, el número de hombres
prácticamente duplicó al de mujeres. Algunas colectividades como la suiza o la
alemana, al menos en el Censo de 1858, mantuvieron el equilibrio entre ambos sexos,
ya que estos grupos –traídos a la provincia por empresarios para fundar las colonias
agrícolas- habían emigrado en núcleos familiares.
Cuadro 18
Comparación de la población extranjera agrupada por sexo, 1858-1869
Censos
Nacionalidad
Brasileros
Chilenos
Varones
45
43
1858
Mujeres
17
14
Total
62
57
Varones
94
395
1869
Mujeres
27
55
Total
121
450
198
CARRASCO, Gabriel Descripción geográfica y estadística de la Provincia de Santa Fe, Imprenta de
Carrasco, Rosario, 1884, p. 20.
92 Norteamericanos
Orientales
Paraguayos
Otros americanos
Alemanes
Españoles
Franceses
Ingleses
Italianos
Portugueses
Suizos
Otros europeos
Africanos
Asiáticos
Total
12
167
15
9
266
527
446
62
922
41
409
49
17
3
3.033
1
136
5
6
200
96
207
14
234
307
42
10
3
1.292
13
303
20
15
466
623
653
76
1.156
41
716
91
27
6
4.325
63
435
63
37
730
1.271
1.192
494
3.139
122
1.322
521
3
9.881
13
236
13
19
416
288
536
196
1.084
5
950
218
2
4.058
76
671
76
56
1.146
1.559
1.728
690
4.223
127
2.272
739
5
13.939
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900; Primer Censo Nacional de la República Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El
Porvenir, 1872
6. El mundo del trabajo: ocupaciones y actividades de la
población provincial
Como ya han señalado otros autores, realizar un estudio sobre la estructura ocupacional
de la población sólo a través de censos conlleva algunos inconvenientes: omisión de
información, subregistro de algunas actividades, etc.199 En el censo de 1858 no se
incluyeron datos sobre las ocupaciones de la población, por lo cual con excepción de
algunos registros parciales, la única fuente disponible para abordar de esta problemática
es el Censo de 1869.
Gráfico 8
Principales ocupaciones de la población en Santa Fe, 1869
199
RATTO, Silvia y SANTILLI, Daniel “De factoría a poblado agropecuario. La evolución del partido de
Bahía Blanca hacia 1869”, en Cuadernos del Sur, Historia nº 33, Bahía Blanca, 2004. [Versión digital]
93 Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
El Gráfico 8 muestra que sólo un 4% de la población declaró ser empleada del Estado.
Bajo la denominación “empleados del estado” se encuentran músicos (unos 49),
vigilantes (37), serenos (24), y, sobre todo, militares. Al menos 1.068 declararon serlo.
El rubro “Intercambio/comerciales” incluye abastecedores, arrieros, troperos, carreros,
etc. Estas actividades se desarrollaron principalmente en Rosario donde el número de
comerciantes, negociantes y almaceneros había crecido exponencialmente como
consecuencia del desarrollo económico de la ciudad y continuarían haciéndolo. El
Censo provincial de 1887 contempla el incremento de los trabajadores vinculados al
comercio en detrimento de otras ocupaciones.200
Las actividades artesanales e industriales también comenzaron a tomar vigor en estos
años. Las requerimientos de ciertos oficiales como albañiles, carpinteros o herreros
200
FALCÓN, Ricardo “Los trabajadores y el mundo del trabajo”, en BONAUDO, Marta Nueva Historia
Argentina, T. 4: Liberalismo, estado y orden burgués (1852-1880), Edit. Sudamericana, Buenos Aires,
1999, p. 525.
94 fueron de la mano de la expansión en la construcción: edificaciones, públicas y
privadas, y obras públicas precisaban de mano de obra especializada. Al mismo tiempo,
la aparición de algunas fábricas y establecimientos manufactureros crecieron de forma
aunque de forma lenta. Se instalaron fábricas de cervezas, de aceite de maní, de
aguardientes, de chocolate, de hielo, de café, etc.201 A su vez, se instituyeron
organizaciones asociativas de industriales y de artesanos así como también academias y
escuelas de “ciencia, artes y manufacturas”.202
La confección (bordadores, costureras, sastres, zapateros, hiladores, modistas) era una
actividad desempeñada por el 11% de la población provincial tanto en el mundo urbano
como rural. En el servicio doméstico (cocineras/os, lavanderas/os, mucamas/os,
planchadoras/es y sirvientes), por otra parte, se empleaban tanto a hombre como a
mujeres. Era un rubro importante frente al poco impacto de actividades profesionales
como abogados, escribanos, agrimensores, médicos y profesores. La provincia contaba
con apenas 33 abogados de los cuales 23 residían en la ciudad de Rosario, 36 médicos y
84 profesores. Las actividades rurales eran proporcionalmente las más numerosas. Casi
el 50% de las ocupaciones eran rurales.
Gráfico 9
Ocupaciones del mundo rural, 1869
201
PONS, Adriana y RUIZ, Rosalyn “Tras el velo del comercio, la materia se transforma. Una
aproximación al perfil Industrial-Manufacturero de Rosario (1873-1914)”, en BONAUDO, Marta (Dir.)
Imaginarios y prácticas de un orden burgués. Rosario, 1850-1930, T. I: Los actores entre las palabras y
las cosas, Prohistoria ediciones, Rosario, 2010, pp. 15-45.
202
GSCHWIND, Juan Jorge Antecedentes para la historia económica de Rosario, Romano Hnos.,
Rosario, 1948, pp. 41-42.
95 Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
Según el primer Censo Nacional, en el mundo rural santafesino primaban los
jornaleros-peones, seguidos de labradores y estancieros/hacendados. Los padrones
levantados en algunos distritos de campaña del departamento Rosario como Arroyo
Seco, Arroyo del Medio, Cerrillos y Desmochados, entre 1855-1856, evidencian una
ventaja numérica de los jornalero (218) y estancieros (268), por sobre el resto de las
ocupaciones. Sin embargo, no sería extraño que entre los censados bajo estas
denominaciones hubiera pequeños productores ganaderos que dedicaran tiempo parcial
o completo a tareas de labranza.203 En el informe presentado por el Comisario de
Campaña del distrito de Pavón sobre la composición de su partida celadora en 1854 es
posible notar la dificultad de simplificar las categorías ocupacionales. El comisario al
registrar a los celadores los inscribía como “labrador y jornalero” o bien “hacendadolabrador”. En el primer caso, se trataba, en general, de individuos que empleaban una
parte de su tiempo como dependientes en el ámbito rural. El delicado equilibrio del
presupuesto doméstico obligaban, muchas veces, al hombre de la casa a engancharse
por temporadas como jornalero.204 En el segundo caso, eran pequeños propietarios de
203
FRID, Carina “Desigualdad y distribución de la riqueza…”, p. 102.
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Población y sociedad”, en GELMAN, Jorge Argentina. La
Construcción nacional 1830-1880, Edit. Aguilar, Tomo 2, Mapfre/Taurus, 2011, p. 183.
204
96 ganado que dedicaban un parte del trabajo a tareas de labranza para consumo
familiar.205
Cuadro 19
Principales ocupaciones en los distritos rurales, 1869
Ocupación
Jornalero-peón
Labrador
Estanciero
Capataz
Puestero
Agricultor
Sirviente
Costurera
Lavandera
Cocinera
Comerciante
Otros
Total
Cantidad
6.728
5.139
2.454
225
328
806
527
1.177
312
236
483
2.986
21.401
%
31,4
24,0
11,5
1,1
1,5
3,7
2,5
5,4
1,5
1,1
2,3
14,0
100
Fuente: Cuadro elaborado por FRID, Carina “Desigualdad y distribución de la riqueza…”, p. 98.
En la campaña bonaerense hacia 1854, el 40% de las ocupaciones del campo
correspondían a peones, es decir eran trabajadores “dependientes”. En Santa Fe, por lo
contrario, más del 35% de las tareas rurales eran realizadas de forma “independiente”
(labradores y estancieros) porcentaje que superaba a aquellos que trabajaban en relación
de dependencia (jornaleros y peones). El número de jornaleros no eran, al parecer,
suficientes para las necesidades de la campaña provincial. Las quejas por la falta de
peones para trabajar los campos eran continuas. En su visita a las colonias, W. Perkins
relata que en la colonia San Gerónimo se llegaban a ofrecer de 12 a 15 pesos mensuales
para tareas de peón sin hallarse quien quisiera trabajar.206 La mano de obra familiar
representaba la principal fuerza de trabajo con la que podía contarse, por lo cual las
205
AHPJM: Tomo Único, Nº. 6: Circulares de los comisarios de distrito.
PERKINS, William Las colonias de Santa Fe. Su origen, progreso y actual situación con
observaciones generales sobre la emigración de la República Argentina, Imprenta El Ferrocarril,
Rosario.
206
97 concesiones que más avanzaron fueron aquellas cuyas familias tenían un mayor número
de hijos.207
7. Las condiciones de vida en la provincia
Los estudios que han abordado el consumo en el área rioplatense coinciden en señalar lo
poco variada que era la dieta local.208 La carne, sobre todo vacuna, y, en menor medida,
de aves de corral, era considerada la base de la alimentación. Estos autores
argumentaban que el bajo costo y la abundancia de dichas proteínas hacían que los
demás componentes de la dieta ocupasen un lugar complementario. Junto con la carne
el otro producto esencial era el mate. El mate era la bebida por excelencia aunque había
comenzado a extenderse el consumo del café y el té.209 La afirmación de que la
población sólo se nutría de asado y mate ha sido recientemente matizada por nuevos
análisis. Exámenes realizados sobre los inventarios han puesto en evidencia que se
consumían también otros productos como fideos, arroz, harina, pan, biscochos,
infusiones, aceite. Las verduras y las hortalizas eran ingredientes de muchos platos
como carbonadas, pucheros y guisos.210 El pan se consumía en abundancia. Este era
producido en tahonas y en panaderías rurales. Además había quienes amasaban por su
propio consumo o para la venta a domicilio.211 El control de la producción y
distribución de determinados artículos de primera necesidad, la regulación sobre la
207
Algunos estudios realizados para el caso canadiense muestran esto. Ver sobre todo: BOUCHARD,
Gérard Quelques arpents d’Amérique. Population, économie, famille au Saguenay, 1838-1971, Boréal,
Montreal, 1996.
208
MOLAS, Ricardo Historia social del gaucho, Maru, Buenos Aires, 1986; SLATTAN, Richard Los
gauchos y el ocaso de la frontera, Edit. Sudamericana, Buenos Aires, 1985.
209
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Ámbitos, vínculos y cuerpos. La campaña bonaerense de vieja
colonización, en DEVOTO, Fernando y MADERO, Marta Historia de la vida cotidiana en Argentina, T.
1, Ariel, Buenos Aires, 1998.
210
CORREA, Carolina y WIBAUX, Matías “Sabores de la pampa. Dieta y hábitos de consumo en la
frontera bonaerense”, en MAYO, Carlos (edit) Vivir la frontera. Población, parentesco. La casa, la
pulpería, la escuela (1770-1880), Edit. Biblos, Buenos Aires, 2000, p. 73. Ver también: WIBAUX,
Matías “Una mirada desde el mostrador. Dieta, hábitos alimenticios y comercio minorista en la campaña
bonaerense, 1760-1870”, en Anuario del Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti”, nº 4,
año 4, 2004, pp. 125-142.
211
GARAVAGLIA, Juan Carlos “El pan nuestro de cada día: el mercado del trigo en Buenos Aires,
1700-1820”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. E. Ravignani”, nº 4,
Tercera Serie, 2º semestre 1991, pp. 7-29.
98 producción de harina y la venta de ciertos productos refleja la importancia que tenía en
el consumo local.212
En la provincia de Santa Fe, el desarrollo de la agricultura impulsada por la colonias
agrícolas contribuyó a modificar la dieta local. Se generalizó el consumo de legumbres,
pan y otros productos elaborados a base de cereales. Igual efecto tuvo la expansión del
lanar en las costumbres rurales y en la composición de la dieta cotidiana.213 Entre los
productos que componían su dieta se hallaban el pan, la leche, la mantequilla y el café.
También se consumían huevos, tocino y carne fresca.214
Al igual que la alimentación el otro eje fundamental para conocer las condiciones de
vida de la población es la educación. Para 1856, en su mensaje a la Legislatura
Provincial el gobernador Juan Pablo López afirmaba que el gobierno sostenía veintiuna
escuelas de ambos sexos, habiéndose creado seis durante su administración.215 Unos
años años más tarde, en 1860, el Gobernador Rosendo Fraga afirmaba que sólo había
quince –nueve de varones y seis de niñas- cuatro en el departamento La Capital, dos en
San José; dos en San Gerónimo y seis en el departamento Rosario. En su declaración el
gobernador comentaba que, aunque se había tenido la intención de establecer siete
escuelas más, no se lograron conseguir los fondos para costearlas.216
Cuadro 20
Instrucción de la población. Personas que saben leer, 1858
Departamentos
La Capital
Rosario
San Gerónimo
San José
Frontera norte
Frontera sur
Hombres
1.349
2.771
308
81
8
3
Mujeres
858
1.416
144
40
1
2
Total
2.207
4.187
452
121
9
5
%
20,5
18,6
9,3
4,9
1,9
1,9
212
WIBAUX, Matías “La regulación estatal del mercado: Leyes, consumidores y comerciantes. Buenos
Aires en la primera mitad del siglo XIX”, Ponencia presentada en Segundas Jornadas Nacionales de
Historia Social, La Falda, Córdoba, mayo 2009.
213
SÁBATO, Hilda Capitalismo y ganadería en Buenos Aires: la fiebre del lanar. 1850-1890, Buenos
Aires, 1989.
214
PERKINS, William Las colonias de Santa Fe. Su origen, progreso y actual situación con
observaciones generales sobre la emigración de la República Argentina, Imprenta El Ferrocarril,
Rosario, p. 40.
215
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Brigadier Juan Pablo López, a la Asamblea
Legislativa en la apertura de su primera sesión ordinaria. 9 de julio de 1857, op. Cit., p. 44.
216
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don ROSENDO M. FRAGA, a la H.
Asamblea Legislativa, año 1860, op. Cit., 97.
99 Total
4.520
2.461
6.981
16,9
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: Registro Estadístico de la Población de la
Provincia de Santa Fe con sujeción al Censo Oficial levantado en abril de 1858 bajo la dirección de
Juan José Gormaz y Carreras; copia manuscrita del original auténtico por Gabriel Carrasco, Buenos
Aires (s/e.), 1900
El Cuadro 20 muestra que para 1858 la población que sabían leer y escribir representaba
apenas el 17%. Se trataba en su mayoría de hombres. El número de niños que se
educaban en las escuelas era desproporcionado con relación a la población en edad
escolar. Las escuelas provinciales tenía sólo unos 563 alumnos. Si consideramos que la
provincia tenía, al menos, unos 6.165 niños en edad escolar, se deduce que sólo 1 de
cada 10 jóvenes recibía educación. Para 1864 la instrucción primaria alcanzaba a unos
1.506 niños en escuelas públicas y unos 500 en escuelas particulares.217 La situación fue
revirtiéndose de forma pausada. Para 1869, el número de alumnos había alcanzado los
5.242.218
Cuadro 21
Instrucción de la población, 1869
Departamento
La Capital
San Gerónimo
San José
Rosario
Santa Fe
Población
fluvial
Esperanza
Río salado
Coronda
Resto
San José
Rosario
Población
fluvial
San Lorenzo
Villa
Constitución
Saben leer
V.
M.
Saben escribir
V.
M.
Van a la escuela
V.
M.
población
Urbana
Urbana
2.147
120
1.963
-
2.086
120
1.755
-
627
-
612
-
Urbana
Rural
Rural
Urbana
Rural
rural
Rural
Urbana
Urbana
411
241
592
163
71
693
593
4.787
371
231
123
533
148
37
579
315
2.934
9
403
217
576
157
63
590
533
4.484
371
227
92
447
138
29
433
264
2.634
9
52
21
104
58
56
113
824
-
58
16
43
63
75
83
773
-
Urbana
Rural
Urbana
Rural
275
74
63
131
242
143
34
122
253
72
55
124
231
54
28
113
99
54
16
18
191
28
35
16
Tipo de
217
Mensaje del Sr. Gobernador delgado de la provincia de Santa Fe, Don. Nicasio Oroño, a la H.
Asamblea Legislativa. Leído en sesión del día 25 de mayo 1864, op. Cit., p. 161.
218
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia, Don Servando Bayo, a la H. Legislatura. Leído en Sesión
del día 21 de mayo de 1874, op. Cit., p. 371-72.
100 Fronteras
Resto
Norte
Sur
Rural
Rural
Rural
Total
1.439
48
73
12.292
821
8
3
8.239
1.212
48
70
11.436
555
5
3
7.017
151
1
2.194
116
2.109
Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
El Censo de 1869 estima que había en la provincia unos 20.002 niños cuyas edades
oscilaban entre 6 y 14 años, es decir sólo iban a la escuela unos 4.303 (2.194 varones y
2.109 mujeres). Sólo se instruía un 22% de la población en edad escolar con una
marcada diferencia en relación al número de niños que recibían educación entre el área
urbana y el área rural. En bajo índice de niños que concurrían a la escuela en el mundo
rural era consecuencia de varios factores. En la campaña estos realizaban algunas
labores que contribuían al sustento familiar. Además, la falta de escuelas tampoco
facilitaba la concurrencia. Las distancias que debían recorrerse y la extensión de la
campaña favorecían la deserción escolar. En la colonia de Esperanza había cuatro
escuelas, pero, según W. Perkins, ninguna funcionaba. El gobierno había procurado
nombrar un maestro que hablara los tres idiomas de los habitantes locales (francés,
español y alemán), pero los alemanes retiraron a sus hijos argumentando que no querían
que aprendiesen el español. Aunque el argumento podía ser válido, Perkins sostenía que
detrás había otra motivación: los niños contribuían con los trabajos de en campos.219
Gráfico 10
Escolarización de niños por área, 1869
219
PERKINS, William Las colonias de Santa Fe. Su origen, progreso y actual situación con
observaciones generales sobre la emigración de la República Argentina, Imprenta El Ferrocarril,
Rosario, p. 32.
101 Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Primer Censo Nacional de la República
Argentina, 1869, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.
El primer Censo Escolar de Santa Fe, relevado en 1873, mostró un enorme crecimiento
en este rubro: computó ochenta y un escuelas, cincuenta y nueve de las cuales eran
públicas y las restantes privadas; de ellas, cuarenta y un eran de varones, veintiséis de
mujeres y catorce mixtas; y funcionaban en ochenta y dos edificios en su mayoría de
propiedad particular (setenta de ellos).220
220
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia, Don Servando Bayo, a la H. Legislatura. Leído en Sesión
del día 21 de mayo de 1874, op. Cit., p. 371-72
102 Capítulo 3
El diseño del espacio económico santafesino: producción,
comercio y circulación
A partir de 1810 con la desarticulación del espacio rioplatense-altoperuano, las
diferentes regiones que lo integraba debieron adaptarse a una nueva situación. Los
estudios empíricos de las economías regionales han revelado comportamientos muy
dispares frente a los estímulos de la circulación en torno a Potosí.221 El noroeste
argentino (Salta, Jujuy y Tucumán) mantuvo un fuerte nexo que iba mucho más allá de
lo comercial. La configuración de un universo compartido de vínculos sociales, pautas
de producción y consumo, costumbres y hábitos.222 La región litoral se volcó hacia el
Atlántico mediante la comercialización de productos pecuarios. Ya hacia fines del siglo
XVIII y que con altibajos durante el período independiente -pese a los conflictos
bélicos- logró un marcado crecimiento económico como consecuencia de la creciente
demanda de cueros en los mercados extranjeros.223 El litoral estaba atravesado por dos
arterias, los ríos Paraná y el Uruguay que desembocaban en el Río de la Plata, puerta de
entrada y salida del comercio de ultramar. No obstante, esta región lejos estaba de
constituir un bloque homogéneo. En su interior existían marcadas diferencias tanto los
caminos emprendidos como las situaciones por las que pasaron, lo que profundizó las
divergencias.224
En este capítulo se organiza en torno a tres variables: circulación, producción y
comercialización. Si bien en los últimos años nuevos estudios han hecho importantes
221
TANDETER, Enrique, MILLETICH, Vilma y SCHMITT, Roberto “Flujos mercantiles en el Potosí
colonial tardío”, en Anuario del IEHS, 9, Tandil 1994, pp. 97-126.
222
SCHMIT, Roberto “Las consecuencias económicas de la revolución en el Río de la Plata” en
BANDIERI, Susana (Comp.) La historia económica y los procesos de independencia en la América
hispana, Prometeo libros, Buenos Aires, 2010, p. 75
223
IRIGOIN, María A. y SCHMIT, Roberto (edits.) La desintegración de la economía colonial: comercio
y moneda en el interior del espacio colonial (1800-1860), Ed. Biblos, Buenos Aires, 2003.
224
GELMAN, Jorge “¿Crisis postcolonial en las economías sudamericanas?. Los casos del Río de la Plata
y Perú, en LLOPIS, Enrique y MARICHAL, Carlos (coords.) Latinoamérica y España, 1800- 1850. Un
crecimiento económico nada excepcional, Marcial Pons- Instituto Mora, Madrid, 2009; CONTI, Viviana
y JUMAR, Fernando “El impacto de la independencia en las articulaciones y desarticulares regionales:
ensayo comparativo entre la región Río de la Plata y la región Salto-Jujeña”, Ponencia III Encuentro de la
Red Internacional Marc Bloch, Jujuy 20-22 de octubre de 2010.
103 aportes a la historia económica provincial que han permitido replantear los ejes de
investigación y echado luz sobre esta cuestión, la falta de algunos de publicaciones
estadísticas completas requirieron la utilización de fuentes de primera mano. Las cifras
sobre los movimientos comerciales de los puertos de Santa Fe son inexistentes para la
primera mitad del siglo XIX y tampoco se conservan datos completos para la segunda
mitad. Algunos publicaciones del siglo XIX muestran los movimientos de la aduana de
Rosario pero recién para 1854 y de la de Santa Fe para 1860 en adelante. El análisis de
los volúmenes comerciados, las estadísticas de la producción, etc. se analizaran a partir
de los resultados obtenidos a través de esta investigación en distintos archivos.
1. Las formas de circulación por el
desplazamiento de personas y de mercancías
territorio:
el
Se ha destacado que hasta la década de 1880 –pese al enorme stock de tierras
disponibles- en la región pampeana no se había conformado aún un mercado de
tierras.225 Se requería la concurrencia de otros factores como la transferencia de terrenos
públicos al dominio privado, su puesta en producción y la inversión de capital. La
construcción de una red de transportes eficiente –que permitiese abaratar los costos de
las mercancías y reducir los tiempos del traslado- jugó un papel de suma importancia.
1.1. El territorio y sus aspectos geográficos
El territorio santafesino presenta un aspecto de una planicie levemente inclinada de
noreste a sudeste y la casi horizontalidad de su suelo no ofrece variantes muy notables
en su superficie, pero si algunas diferencias entre sur y norte. Ambos espacios se
integran a las regiones pampeana (compuesta por la pampa del norte y la pampa
ondulada) y chaqueña (subdividida a su vez en Chaco Oriental y Diagonal fluvial)
respectivamente.
La región pampeana es una extensa llanura que se caracteriza por un clima templadohúmedo y una vegetación natural de pradera.226 A mediados del XIX, abarcaba unas
52.300.000 hectáreas, incluyendo las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, el centro
225
CORTES CONDE, Roberto El progreso argentino, 1880-1914, Sudamericana, Buenos Aires, 1979.
BARSKY, Osvaldo y DJENDERDJIAN, Julio La expansión ganadera hasta 1895, Historia del
capitalismo agrario pampeano, T. 1, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2003, p. 75.
226
104 y sur de Santa Fe, el centro y sudeste de Córdoba y el noreste de La Pampa, así como
también el sur de Brasil y la Banda Oriental del Uruguay. Pese a que los viajeros
europeos de la época destacaban su aparente monotonía, lejos estaba de poseer un
carácter homogéneo.227 En su interior pueden diferenciarse tres sub-regiones: la pampa
ondulada, la pampa deprimida y la llanura inter-serrana.228
El sur de la provincia de Santa Fe se integra a la pampa ondulada, desde el sudeste del
Río Carcarañá. Topográficamente se define por estar a menos de cien metros sobre el
nivel del mar presentando ondulaciones suaves con desniveles inferiores a cinco metros
y valles fluviales. Allí, la falta de árboles era considerado en la época como síntoma de
las dificultades en el arraigo de la agricultura.229 A su vez, la extensión de la pradera –
desprovista de montes y cubierta de pastos- era considerado el terreno ideal para la
crianza de ganado.230
El centro de la provincia presenta un relieve de “transición”, de suavemente ondulado a
plano, deprimido en las cercanías de los arroyos y los ríos. Se caracteriza por poseer
bosques bajos, amplias sábanas de pastizales y pajonales que marca el nexo con la zona
pampeana del sur. Existen allí algunas especies de menor elevación como el
algarrobillo, el ñandubay, el tala, el espinillo o aramito, el chañar, el ombú y otras.231
Hacia el norte del río Carcarañá se inicia la subregión del Chaco Oriental. Se determina
por la uniformidad de su suelo, donde la falta de drenaje favorece la formación de
cañadas, de lagunas y de zonas anegadizas, en coincidencia con los períodos de mayores
precipitaciones. La subregión diagonal fluvial, en el noroeste provincial, cuenta con un
relieve plano con una suave inclinación hacia el sur y el este lo cual condiciona el
227
Pablo Mantegazza en su diario de viaje relataba: “En la pampa, en cambio, tocáis un infinito que no se
mueve, y aquel terreno nivelado como por un matemático, que inmóvil, eternamente igual a sí mismo,
halláis con el caso de vuestro caballo, impacienta y abruma”. MANTEGAZZA, Pablo Viajes por el Río
de la Plata y el Interior de la Confederación Argentina, Publicaciones de la Universidad de Tucumán,
Tucumán, 1992. También Thomas Jefferson Page decía: “Hasta donde alcanzaba la vista sólo quebraba
la monotonía de la pampa dos franja de árboles, una que se extendía hacia el norte y otra hacia el
oeste”. PAGE, Thomas La Confederación Argentina, Castalví, Santa Fe, 1965.
228
GARAVAGLIA, Juan Carlos Pastores y labradores de Buenos Aires. Una historia agraria de la
campaña bonaerense 1700-1830, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1999, p. 11.
229
GALLO, Ezequiel La pampa gringa…., p. 21.
230
NAPP, Ricardo Historia argentina…, pp. 318- 322.
231
MIATELLO, Hugo Investigación agrícola sobre la provincia de Santa Fe, Anales del Ministerio de
Agricultura, T. 1, nº 3, Compañía Sud- americana de Billetes de Banco, Buenos Aires, 1904, p. 17.
105 sentido del escurrimiento de los numerosos arroyos, cañadas y lagunas que lo surcan.232
La presencia de los bosques, por un lado, y de tribus indígenas originarias de la zona,
por otro, dificultaron la fundación de pueblos o de colonias. Los fuertes militares y las
reducciones eran las formas de poblamiento más utilizadas en esas zonas, cercana a las
fronteras laxas y de difícil control para las administraciones provinciales.
En el norte, la vegetación era exuberante. Inmensos bosques se prolongaban hasta el
Gran Chaco, región casi completamente desconocidas, cubierta de selvas y abundantes
maderas. Los árboles eran notables en esta región, por la dureza de sus maderas y por el
grueso de sus troncos, que generalmente no tienen gran elevación: se destacan el
quebracho, el algarrobo y el tala. También abundan los árboles de naranja, higueras y
duraznos, y demás otros como peral, ciruelo o damasco.233 La multitud de árboles
constituyó un recurso de importancia en la provincia para su explotación tanto para el
uso de la población como para la comercialización.
A lo largo del siglo XIX, el territorio de Santa Fe estuvo cruzado por pocos y malos
caminos. Gabriel Carrasco describía la situación con estas palabras: “En toda la
provincia de Santa Fe no hay más caminos empedrados que las calles de la ciudad de
Rosario: de esto resulta que el viajero sufre retrasos, y que los carros y carretas se
empatan a menudo…”.234 En el tráfico terrestre se utilizó el sistema de postas
establecido en la época colonial. Hacia fines del siglo XVIII, las postas que existían en
Santa Fe eran: Arroyo Seco, Pueblo y capilla del Rosario, Espinillo, San Lorenzo,
Carcaraña, Las Barracas, pueblo de Coronda, Monte Bragado, Monte de los Padres,
paso del río Salado, Santa Fe.235 Estas se instalaban cada ocho leguas para el descanso
de viajeros y la muda de caballos. En 1844, el Comandante militar de Coronda propuso
reformar la distancia colocándolas cada tres o cuatro leguas permitiendo así efectuar los
viajes con mayor rapidez. J. Robertson describe las postas como unos ranchos con unas
pocas dependencias:
232
MIATELLO, Hugo Investigación agrícola sobre la provincia de Santa Fe, Anales del Ministerio de
Agricultura, T. 1, nº 3, Compañía Sud- americana de Billetes de Banco, Buenos Aires, 1904
233
SCOBIE, James Revolución en las pampas. Historia social del trigo argentino, 1860-1910, Ediciones
Solar, Buenos Aires, 1968, p. 37.
234
CARRASCO, Gabriel Descripción geográfica y estadística de la Provincia de Santa Fe, Imprenta de
Carrasco, Rosario 1884.
235
ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985, p. 81.
106 “Las postas, con pocas excepciones, son todas iguales, simples ranchos de
quincho, imperfectamente techados de paja, muy sucios, con pisos de barro,
y dos o tres niños chillones tendidos sobre cueros secos; cráneos de vacas
que usan como sillas. Hay un cuarto apartado, no tan confortable como la
construcción principal, destinado a los pasajeros; y a una ramada abierta a
todos los vientos, de cuatro pies en cuadro, sirve de cocina…”236
A inicios de los años 1850s. se reglamentó que cada posta contara con lugar para alojar,
al menos, a ocho personas. Sin embargo, las reformas fueron insuficientes. Se requería
más que crear nuevas postas, estas debían ser dotadas con los recursos necesarios. La
prensa continuaba reclamando: “Desde esta ciudad al Rosario, hay ocho o diez postas,
desprovistas de todo, que entorpecen las comunicaciones…”.237 Se establecieron, al
mismo tiempo, líneas regulares de mensajerías en los dos puntos principales de la
provincia, Rosario y Santa Fe. Para ello se emplearon carruajes de cuatro ruedas tirados
por caballos –que se mudaban en cada posta- con capacidad para transportar de quince a
veinte personas. Se utilizaron especialmente en los viajes hacia las provincias del
Interior y de Cuyo, debido a que en los tramos Rosario-Buenos Aires o Rosario-Santa
Fe primaron los desplazamientos por vía fluvial, que permitía acortar el tiempo de
viaje.238 No obstante, la verdadera revolución en el trasporte terrestre vino de la mano
del ferrocarril.
La modernización de los transportes resultaba imprescindible para los gobiernos. La
articulación de los mercados regionales y la apertura a espacios económicos nuevos
requerían de una política de integración planificada. En la provincia de Santa Fe, la
transformación del sistema de transporte adquirió un rol protagónico entre 1860-1890 a
partir del trazado ferroviario.239 Los primeros proyectos se presentaron a mediados de
los años 1850s., pero no lograron cristalizarse hasta la década siguiente cuando los
capitales (locales y extranjeros) comenzaron a canalizarse hacia estas tareas.240
236
ROBERTSON, J. y W. Cartas del Paraguay, Hyspamérica, Buenos Aires, 1988, Tomo I, p.151-2,
1811.
237
El Patriota, 6 de abril de 1859.
238
El sistema de Mensajerías fue aprobado por el gobierno de la Confederación el 8 de junio de 1854.
ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985.
239
BADALONI, Laura y GALASSI, Gisela (coords.) Historia del transporte público de Rosario (18502010), ETR, ISHIR-CESOR/Conicet, 2011.
240
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Viejas y nuevas facciones burguesas en la construcción del
espacio regional pampeano”, en Revista de Historia, nº 7, Universidad Nacional de Comahue, 1998, p.
18.
107 En 1866, se inauguró el tramo Rosario-Tortugas -que abarcaba unos 114 km.-. Era la
primera etapa de la obra que uniría el puerto de Rosario con Córdoba, inaugurado en
1870.241 El progresivo desplazamiento de las expectativas desde las colonias del centro
hacia los campos del sur, la demanda de los sectores empresariales vinculados a la
colonización –que veía en el ferrocarril un elemento de revalorización de las
propiedades y una vía imprescindible para la salida de productos exportables- influyó en
la decisión de algunos sectores empresariales que invirtieron en una nueva
infraestructura: el Ferrocarril Oeste Santafesino. La propuesta de Carlos Casado
pretendía vincular la ciudad de Rosario con la colonia Candelaria, fundada por él en
1870. En 1883 quedó inaugurada la línea que incluía Rosario, Bajo Hondo, Pérez,
Zaballa, Pujato y Casilda. El ramal recorría los graneros de la campaña del
departamento Rosario y llegaba hasta el puerto y aduana nacional de la ciudad. Cuatro
años más tarde, se prolongó hasta la Colonia de Iriondo, alcanzando en 1889 a
Melincué.242 Con dirección a Rosario, el principal tonelaje movilizado se compuso
esencialmente de cereales (casi en un 90%), mientras que en dirección opuesta se
trasladaban materiales de construcción, alimentos, combustibles y otros productos
requeridos en las colonias.243
1.2. El transporte por tierra: carretas y mulas
Gran parte del espacio rioplatense no contaba con ríos navegables ni acceso al mar. Las
carretas y las arrias de mulas constituían los principales medios de transporte terrestre.
Las complicadas comunicaciones en el territorio, los malos caminos y la falta de
seguridad en ellos –por los continuos asaltos de indios y de malhechores-, dificultaban y
retardaban los viajes. A diferencia de las provincias litorales que lograron una
comunicación eficaz mediante el transporte fluvial a través de los ríos Paraná y
Uruguay, las provincias del norte comerciaban por medios terrestres.244 Las cuyanas si
241
GSCHWIND, Juan José Antecedentes para la historia económica de Rosario, Academia Nacional de
la Historia, nº 25, Rosario, 1948.
242
DALLA CORTE, Gabriela Lealtades firmes. Redes de sociabilidad y empresas: la Carlos Casado S.A.
entre la Argentina y el Chaco Paraguayo (1860-1940), CSIC, Madrid, 2009.
243
BONAUDO, Marta, SONSOGNI, Élida y ALBAIZETA, María Elena “Ferrocarriles y mercado de
tierras en el centro sur de Santa Fe”, en Siglo XIX. Cuadernos de Historia, Instituto Mora, México, nº 6,
año II, 1992.
244
PAROLO, María Paula “Categorías ocupacionales y actores económicos. Los sectores mercantiles en
Tucumán (1800-1870)”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio
Ravignani”, nº 27, Buenos Aires, ene./jun. 2005, pp. 75-106; CAMPI, Daniel y JORBA, Rodolfo "Las
108 bien se integraron al comercio marítimo por el Pacífico, gran parte de su producción era
dirigida hacia Buenos Aires por tierra.245
El comercio terrestre tenía grandes limitaciones. Los altos costos del transporte
cuadriplicaban el valor de las mercancías y los desplazamientos eran extremadamente
lentos. Los fletes terrestres operaban dentro de una fuerte tradición colonial, cuya
tecnología había cambiado poco. Las carretas eran el medio de transporte más común.
Eran construidas enteramente de madera y unidas por tiras de cuero, sin una sola pieza
metálica.246 Variaban en sus formas según el lugar donde eran utilizadas: en Buenos
Aires las cuyas cajas eran más bien angostas y largas debido a que debían atravesar
pantanos con declives poco significativos, mientras que en Entre Ríos y en la Banda
Oriental tenían que ser más bajas y anchas por las suaves colinas de su paisaje.247 Estas,
por lo general, viajaban en tropas o caravanas de catorce unidades. Cada una podía
producciones regionales extrapampeanas", en BONAUDO, Marta (comp.) Nueva Historia Argentina, T.
IV. Liberalismo, Estado y orden Burgués (18521880), Sudamericana, Buenos Aires, 2000, pp. 363-422;
LANGER, Eric y CONTI, Viviana "Circuitos comerciales tradicionales y cambio económico en los
Andes Centromeridionales (1830-1930)", en Desarrollo Económico, Vol. 32, n° 121, Buenos Aires,
1991, pp. 91-111; PALOMEQUE, Silvia "Circulación de carretas por las rutas de Santiago (1818-1849)
(elementos cuantitativos)", en Cuadernos FHYCS, n° 5, Jujuy, UNJu, 1995, pp. 49-62; PINTO, Ramón
"El comercio de Tucumán (1810-1825)", en Actas Quinto Congreso Nacional y Regional de Historia
Argentina y Regional, Tucumán, 1971; NICOLINI, Esteban "El comercio en Tucumán 1810-1815: Flujos
de mercaderías y dinero y balanzas comerciales", en Población y Sociedad, nº 2, Fundación Yocavil,
Tucumán, 1994, pp. 47-79; del mismo autor, "Circuitos Comerciales en Tucumán entre 1825 y 1852.
Tensión entre el mercado del Pacífico y el del Atlántico", en DATA, nº 2, La Paz, Bolivia, 1992;
"Arrieros y carreteros tucumanos. Su rol en la articulación regional (1786-1810)", en Andes, n° 6, 1994,
PP. 89-122.
245
BRAGONI, Beatriz "Redes, inmigración y movilidad social en Mendoza: Racionalidad empresaria y
modos de relación política de una parentela de origen finisecular, 1880-1930", en Estudios Migratorios
Latinoamericanos, nº 24. Buenos Aires, 1993, p. 171-203; RICHARD JORBA, Rodolfo "Hacia el
desarrollo capitalista en la provincia de Mendoza. Evolución de los sistemas de explotación del viñedo
entre 1870 y 1900 ", en Anales de la Sociedad Científica Argentina, Vol. 224, nº 2, Buenos Aires, 1994,
pp. 1-34; LACOSTE, Pablo “Carretas y transporte terrestre bioceánico: la ruta Buenos Aires-Mendoza en
el siglo XVIII”, en Estudios Ibero-Americanos, Vol. XXXI, nº 1, Porto Alegre, junho 2005, pp. 7-34.
También “Carretas, troperos y el surgimiento de la burguesía en el Cono Sur: Mendoza, siglo XVIII”,
Estudos Ibero-Americanos, XXXI, nº 2, Porto Alegre, dezembro de 2005, pp. 177-206; LORENZO,
Santiago “Las estancias de Puchacay según un catastro predial del año 1779”, en MUERMAN, Marcela y
MUÑOZ, Juan (eds.) El agro colonial, Santiago, Universidad de Santiago de Chile, 1992, pp. 2138; MARTÍNEZ, Pedro Historia Económica de Mendoza durante el virreinato (1776-1810), Buenos
Aires, Ciudad Argentina, 2000; PACHECO SILVA, Arnoldo “La economía en una sociedad tradicional:
propiedad rural Concepción siglo XVIII”, en MUERMAN, Marcela y MUÑOZ, Juan (eds.) El agro
colonial, Santiago, Universidad de Santiago de Chile, 1992, pp. 39-54; RIVERA MEDINA, Ana María y
FANCHIN, Ana “Las carretas del vino: tráfico y fletes en San Juan de la Frontera en el Reino de Chile (s.
XVIII)”, en Revista de Historia Social y de las Mentalidades, X /1, Santiago de Chile, 2006, pp. 11-33.
246
BROWM, Jonathan Historia económica de la Argentina, 1776-1860, Instituto Di Tella/Siglo XXI
editores, Buenos Aires, 2002, p. 189.
247
BARSKY, Osvaldo y DJENDEREDJIAN, Julio La expansión ganadera hasta 1895, Historia del
Capitalismo agrario pampeano, Tomo 1, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2003, p. 102.
109 cargar aproximadamente de ciento cincuenta a doscientas arrobas.248 Eran tiradas por
cinco o seis bueyes y realizaban una marcha de cinco a siete leguas por día, en tiempo
bueno, aunque con un campo inundado los tiempos se alargaban.249
A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, los costos aumentaron: para 1810 el
traslado de una tonelada a una distancia de 100 km. costaba entre los 2,8 y 3,3 pesos
fuertes, cuatro décadas más tarde por un trayecto idéntico se pagaban hasta 5 pesos
fuertes o más. Este tipo de transporte absorbía una importante cantidad de mano de obra
–se requerían varios trabajadores para el estibaje, acarreo, carga y descarga-. El
encarecimiento de la fuerza de trabajo como consecuencia del impacto de las guerras y
de los reclutamientos militares, se trasladó también a los costos del transporte.250
La otra forma de transporte terrestre fueron las arrias. Las mulas marchaban en tropas
conducidas por uno o dos arrieros guiadas por una yegua llamada “madrina” que llevaba
un cencerro. Una arría típica se componía de unas ochenta mulas y necesitaba de al
menos nueve hombres para transportar un máximo de ocho toneladas, ya que cada mula
acarreaba aproximadamente doce arrobas.251
1.3. Transporte fluvial. De la navegación de cabotaje a la navegación a
vapor
Una parte importante del comercio se realizaba a través de rutas fluviales. El puerto de
Buenos Aires se encontraba a unas 360 leguas de distancia de Asunción, a 265 de
Corrientes y unas 128 leguas del puerto de Santa Fe. Los ríos eran el medio más eficaz
de transporte de mercancías desde y hacia los mercados de ultramar. Estas eran
cargadas luego en tropas de carreta o en carretilla para ser conducidas al interior del
territorio. Aunque más rápida y menos onerosa, la navegación fluvial tampoco estaba
libre de dificultades. Según la época del año y las condiciones climáticas, la velocidad
de los viajes podía variar. En el Paraná, los barcos debían ser conducidos con mucha
pericia debido a que los numerosos bancos de arena y otros obstáculos solían a menudo
248
Arroba equivalente a 11,50 kg.
ENSICK, O. Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985, p. 81
250
BARSKY, Osvaldo y DJENDEREDJIAN, Julio La expansión ganadera hasta 1895, Historia del
Capitalismo agrario pampeano, Tomo 1, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2003, p. 103.
251
PARISH, W. Buenos Aires y las provincias del Río de la Plata. Desde su descubrimiento y conquista
por los españoles, Imprenta de Mayo, Buenos Aires, 1853, pp. 368-9.
249
110 cambiar los canales navegables.252 La hidrografía era un elemento esencial que
determinó las formas de comerciar. La provincia de Santa Fe –al igual que las de Entre
Ríos y Corrientes- se hallaba rodeada de agua y debido a que algunos de sus ríos eran
navegables para buques de ultramar, los puertos se convirtieron en marítimos,
manteniendo fluidos contactos con los mercados externos.253
El principal río de la provincia es el Paraná cuya profundidad es tal que permite la
navegación de buques de más de tres mil toneladas. Las crecientes se anuncian a fines
de octubre y principios de noviembre, llegando a subir más 28 centímetros en
veinticuatro horas. El viajero Vicuña Mackenna afirmaba:
“El Paraná es en efecto el más magnífico río de la creación. Como raudal
de agua es superior a todo lo que yo haya visto (…) El Paraná tiene seis
puertos principales hasta Asunción, capital del Paraguay, a saber, San
Pedro y San Nicolás en la provincia de Buenos Aires, el de Rosario y Santa
Fe en la de este nombra, la Villa del Paraná, capital actual de la
Confederación en la de Entre Ríos, y el pueblo de Corrientes en la
provincia que lleva este mismo nombre. Hoy había solo cuatro vapores que
navegaban sus aguas, pero se esperaba como hechos dicho varios más.”254
El Paraná en toda su extensión cuenta con numerosos canales que penetran en el interior
siguiendo casi paralelo al curso principal, tales son los canales: San Javier y Cayastá, al
norte, y el de Coronda, al sur de la ciudad de Santa Fe. Aunque estos brazos pueden ser
en algunos casos navegables, lo corto de su calado limita el paso a grandes
embarcaciones.255
El Salado y el Carcarañá son, después del Paraná, los ríos más importantes. El primero
viene desde Salta –donde es conocido con el nombre de Juramento- cruza toda la
provincia y desemboca en el Paraná frente a la ciudad capital. El río Carcarañá nace en
las sierras de Córdoba bajo la denominación de Tercero y toma uno nuevo, al penetrar a
Santa Fe, donde divide los departamentos de Coronda y Rosario, formando, la costura
252
REGALSKY, Andrés, ROSAL, Miguel y SCHMIT, Roberto “Los transportes”, Nueva Historia de la
Nación Argentina, T. 6. La configuración de la república independiente (1810-1914), Academia Nacional
de la Historia, Planeta, 1999, p. 177.
253
254
VICUÑA MACKENNA, Benjamin Páginas de mi diario durante tres años de viajes (1853-18541855), Imprenta del Ferrocarril, Santiago, 1856, p. 401.
255
RABIN, Arturo Enciclopedia Geográfica…, Tomo 4: Sistemas hídricos, La Capital, Rosario, 2006.
111 de la caña de la bota que representa la parte norte de la provincia y desemboca en el
Paraná. El Carcarañá podía ser navegado con barcos de poco calado.256
El territorio santafesino contaba igualmente con multitud de arroyos de menor
importancia (del Medio, del Sauce, Pavón, Saladillo, Ludueña, San Lorenzo en el
departamento de Rosario; Monje, Colastiné y Tortuga en Coronda; y Saladillo dulce y
amargo, Aguiar, del Rey y muchos otros en San José y La Capital). Por lo tanto, el agua
era un recursos que abundaba. Al mismo tiempo, la horizontalidad de la superficie
favorece la permanencia de las aguas pluviales, las lluvias forman a menudo
muchísimos lagos, cañadas y bañados que sirven para que abreven los ganados, fertiliza
las tierras y favorece el desarrollo de la vegetación.
Santa Fe contaba con dos puertos principales, uno en Rosario y otro en Santa Fe.
Aunque también en el puerto de San Gerónimo se realizaban algunos intercambios. El
puerto de Rosario, por su ubicación próximo al de Buenos Aires y con mejores
condiciones naturales, se transformó prontamente en el más importante.257 El puerto de
Santa Fe –nudo de las comunicaciones fluviales con el Paraguay desde hacía siglos e
intermediario tradicional en el tráfico entre Buenos Aires y el interior- emplazado en
tierras bajas y lejos del cauce principal del río Paraná fue perdiendo ese lugar de
privilegio. Las grandes embarcaciones descargaban en Colastiné y desde allí la carga se
trasladaba a Santa Fe en botes, a través de múltiples meandros e islas de área.258
Durante la primera mitad del siglo XIX, el comercio fluvial se realizó mediante
embarcaciones de cabotaje. La navegación se dirigió, sobre todo, al mercado de Buenos
Aires donde llegaron productos como trigo, queso, yerba, maíz, madera, tabaco, cenizas
y cueros.259 En la segunda mitad de ese siglo, el tráfico aumentó, entre otras cosas,
como consecuencia de un cambio tecnológico: los inicios de la navegación a vapor. Esta
había sido introducida en el Río de la Plata hacia los años 1820s., pero sólo a finales de
1840s. los viajes en buques movidos por vapor se volvieron regulares.
256
CARRASCO, Gabriel Datos estadístico…., p. 27.
ENSINCK, O. Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985
258
Varios autores Santa Fe, primera ciudad-puerto de la Argentina, Bolsa de comercio de Santa Fe,
2003.
259
BROWM, Jonathan Historia económica de la Argentina, 1776-1860, Instituto Di Tella/Siglo XXI
editores, Buenos Aires, 2002, p. 185.
257
112 El cambio de la navegación de vela por la navegación a vapor se hizo de manera
escalonada. En 1854 se estableció el primer servicio regular de pasajeros y cargas en el
río Paraná. Este unía los puertos de Buenos Aires y Rosario, con escala en San Nicolás.
El vapor era lento –el servicio Rosario-Buenos Aires demoraba tres días en carretas de
Mensajería y cuatro por barco- no obstante, los pasajeros lo preferían. Se evitaba el
polvo, los bichos y el calor que caracterizaba el trasporte terrestre. Los servicios
fluviales se intensificaron, Rosario quedó unida también a Santa Fe y Paraná. A su vez,
se iniciaron viajes hacia Montevideo, previa escala en San Nicolás y Buenos Aires. Un
viaje que duraba aproximadamente doce días.260
La competencia entre servicios fluviales y mensajerías terrestres se mantuvo hasta
1855s. cuando los vapores comenzaron a acortar los tiempos de viajes. Los servicios se
multiplicaron así como también las rutas. Corrientes y Gualeguaychu fueron integrados
en los trayectos.261
2. Las actividades económicas santafesinas, siglos XVII-XVIII
La ciudad de Santa Fe construyó una estructura compleja y diversificada durante todo el
siglo XVII. La demanda altoperuana estimuló el crecimiento de su economía. Aunque
inicialmente productos como lienzos, vino, azúcar ocuparon un lugar destacado en este
tráfico, fue en torno a la yerba donde las élites locales encontraron sus mejores
posibilidades.262 Santa Fe se transformó en un espacio privilegiado para el comercio
interregional que operaba mediante la triangulación mercantil: los comerciantes
compraban yerba en Paraguay, pagando con efectos de Castilla, que llevaban a Potosí,
cobrando en plata que utilizaban para comprar efectos de Castilla en Buenos Aires. Las
posibilidades de este tipo de operaciones se ampliaron en el contexto de una economía con
escasez de metálico.263 Entre c.1660 y c.1720 como consecuencia de las ventajas
económicas que reportaba este tipo de comercio, un grupo reducido de familias
260
ENSINCK, Oscar “El puerto de Rosario y los derechos diferenciales. Principio y fin de una época
(1851860)”, en Separata de la Revista de Historia de Rosario, Nº 21-22, 1971.
261
ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985, p. 96.
262
MOUTOUKIAS, Zacarías “Comercio y Producción”, en Nueva Historia de la Nación Argentina,
Planeta, Buenos Aires 1999, pp. 51 y ss.
263
GARAVAGLIA Juan Carlos Mercado interno..., Cit., p.171.
113 santafesinas se enriqueció.264 La capacidad de movilizar grandes cantidades de yerba y de
ganado, y su vinculación con empresas de fleterías –que abarcaba desde el Paraguay,
pasando por Buenos Aires y Santa Fe hasta llegar a Potosí, Oruro o La Plata- revela la
magnitud de las operaciones. La simultaneidad de frentes de acción permitía la
diversificación económica al tiempo que una densa red de agentes -independientes o
subordinados- dispersos en ese extenso espacio.265
El comercio en Santa Fe prosperó con la concesión del puerto preciso (1740).266 Todos
aquellos que transportaran productos provenientes del Paraguay estaban obligados a
recalar en este puerto y pagar allí los gravámenes.267 El privilegio del puerto preciso
consolidó a la ciudad como centro redistribuidor y articulador de mercados interiores
donde fluían sumas importantes de valores operados con yerba mate, cueros y otros
derivados ganaderos, madera, tabaco, maní, textiles, ganado a pie, entre otros
productos.268 Al mismo tiempo, generó las condiciones de emergencia de un sector
mercantil de relevancia.269
El último cuarto del siglo XVIII trajo una lenta, pero profunda transformación en las
relaciones de fuerza con el frente Atlántico. Las reformas no alteraron la estructura
basada en la articulación de la navegación directa desde Europa, de españoles o
extranjeros, el comercio intercolonial con el Brasil y el tráfico interregional. A partir de
la fundación del virreinato del Río de la Plata (1776) y aprovechando la ruta PotosíBuenos Aires, articulada gracias al comercio no autorizado, aumentaron las
subvenciones fiscales, las cuales volcadas sobre la región crearon mayor disponibilidad
264
TARRAGÓ, Griselda “Los Diez de Andino: un linaje colonial santafesino. 1660-1822”, en Cuadernos
de Historia Regional, n° 16, Luján, 1993, pp.43-84; TARRAGÓ, Griselda “Elite, parentesco y comercio
en Santa Fe en el siglo XVIII”, en Anuario de la Escuela de Historia, n° 16, Rosario, 1994, pp. 175-187.
265
MOUTOUKIAS, Zacarías Contrabando y control colonial en el siglo XVII. Buenos Aires, el Atlántico
y el espacio peruano, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1999.
266
Se denomina “puerto preciso” a la merced que otorgaba la corona a ciudades ribereñas interiores, a
través de la cual las embarcaciones que circulaban por los ríos interiores debían pagar obligatoriamente
ciertos arbitrios en esos puertos para beneficio de esa ciudad.
267
ENSINCK, Oscar “El puerto preciso de la ciudad de Santa Fe - Proceso Histórico”, Anuario, Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales, n° 5, Universidad Católica de Rosario, Rosario, 1983, pp. 140-203;
DAMIANOVICH, Alejandro “En torno a la antigüedad del privilegio santafesino de puerto preciso”, en
Revista de la Junta Provincial de Estudios históricos, N° LVI, Santa Fe, 1986, pp. 9-44.
268
WENTZEL, Claudia “El comercio del litoral de los ríos con Buenos Aires: el área del Paraná, 17831821”, en Anuario del IEHS, nº 3, Tandil, 1988, pp. 161- 210.
269
TARRAGÓ, Griselda “El Largo beso del adiós: el conflicto por el privilegio de puerto preciso, Santa
Fe 1726-1743”. Internacional workshop “Economic growth genealogies in the shadow of the spanish
empire: comparing countries, regions, domains and boundaries (16th – 20th)”, Milan, april 13-14, 2007.
114 de recursos para el comercio exterior.270 Santa Fe perdió en este contexto el privilegio
del puerto preciso (1779) debido, en parte, a las quejas interpuestas por los grupos
mercantiles de Asunción. Su cancelación significó un duro golpe para los grupos
económicos locales, aunque lograron adaptarse a la nueva situación diversificando sus
actividades económicas.271
La decadencia de Santa Fe como centro comercial terrestre y fluvial, logró ser
equilibrada, de alguna manera, con la prosperidad lograda gracias a la ganadería, ya que
pese a los altos precios que se pagaban por el maíz y el trigo, casi no había agricultura
en la región.272 Si observamos la composición de los diezmos en este período muestran
que el aporte de Santa Fe en el rubro ganados superaba ampliamente el de granos,
siendo su contribución muy modesta comparada con Buenos Aires o la Banda
Oriental.273 Tampoco el comercio creaba excesiva riqueza, sólo se ocupaban de esa
actividad unos diez o doce tenderos y algunos pulperos, indios y negros.274 Luego de la
guerra con Inglaterra, que separa al Río de la Plata de sus mercados europeos, la cría de
ganados para cueros vio frenada su expansión. Los comerciantes santafesinos
aprovecharon la cercanía con el interior y las viejas rutas comerciales para volcarse a la
cría y comercialización de mulas.275
Si bien entre 1783-1790 casi el 80% de los valores operados correspondían a cueros y
otros derivados ganaderos, luego de la revolución el giro del comercio de Santa Fe se
modifica: entre 1814-1821 casi el 70% del comercio pertenecía a producción de yerba
mate y tabaco proveniente del alto Paraná y el 30% de cueros y otros derivados. Esta
situación respondía a diversos factores: la aniquilación del stock ganadero como
consecuencia de la guerra, por una parte, y al cierre de los ríos interiores, por otra. El
primer factor fue determinante en la caída de las exportaciones de los cueros. La
270
BARRIERA, Darío y TARRAGÓ, Griselda Adiós a la monarquía..., p. 45.
TARRAGÓ, Griselda “Santa Fe en el período tardocolonial: producción ganadera, estancias y
regiones”, en Anuario de la Escuela de Historia, nº 17, UNR, Rosario, 1995-1996, pp. 217-238.
272
SCHMIT, Roberto y ROSAL, Miguel “Del reformismo colonial borbónico al librecomercio: las
exportaciones pecuarias del Río de la Plata (1768-1854)”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y
Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Tercera serie, nº 20, 2º semestre de 1999, pp. 69-109.
273
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Crecimiento económico y diferenciaciones regionales: el Río de la
Plata a fines del siglo XVIII”, en Idem. Economía, sociedad y regiones, Ediciones de la Flor, Buenos
Aires, 1987.
274
ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe…, p. 250.
275
HALPERÍN DONGHI, Tulio Revolución y guerra…p. 120.
271
115 segunda cuestión le permitió tomar el control del comercio del Alto Paraná. Entre 18121817 una parte importante de ese comercio se concentraba en esta ciudad para su
redistribución directa hacia el interior o bien su envío a Buenos Aires por vía terrestre.
El viraje muestra la habilidad de los grupos mercantiles para utilizar los márgenes de
acción que el contexto de guerra y conflictividad política dejaban, y adecuar sus
estrategias a esta situación.276
3. Construir un estado en un contexto de lucha armada: los
efectos de las guerras en la economía y en la producción
La revolución trajo consigo una guerra mucho más larga de lo que podía imaginarse en
un comienzo. Esta tuvo una presencia casi permanente en los territorios del ex
virreinato. Tomando en cuenta sólo los conflictos armados, al margen de los
enfrentamientos que se suscitaban en las fronteras indígenas que constituían un frente
de peligro casi permanente, es posible contabilizar que, entre 1810 y 1870, hubo sólo
veinte años de paz en medio de cincuenta y un años de guerras. La movilización de los
ejércitos trajo serias consecuencias para el establecimiento de un orden social, la
estructuración de un sistema político y el reacomodamiento de la economía.277
Las consecuencias del proceso fueron múltiples: la marcada fragmentación territorial,
que convirtió a las jurisdicciones del ex virreinato en numerosos Estados provinciales
que funcionaron de forma autónoma hasta 1852; la lenta desarticulación y
reconfiguración de los circuitos mercantiles tardo-coloniales, que acompañaron la
emergencia de nuevas prácticas mercantiles y tipos de monedas, y la destrucción de la
producción que indujo hacia nuevas orientaciones económicas de las regiones.278
276
WENTZEL, Claudia “El comercio del litoral de los ríos con Buenos Aires: el área del Paraná, 17831821”, en Anuario del IEHS, nº 3, Tandil, 1988, pp. 161- 210.
277
MÍNGUEZ, Eduardo “Guerra y orden social en los orígenes de la nación Argentina, 1810-1880”, en
Anuario IEHS, nº 18, Tandil, 2003, pp. 18-19.
278
SCHMIT, Roberto “Las consecuencias económicas de la revolución en el Río de la Plata”, en
BANDIERI, S. (Comp.) La historia económica y los procesos de independencia en la América hispana,
Prometeo libros, Buenos Aires, 2010.
116 3.1. La desintegración de la economía rioplatense: un camino donde los
“senderos se bifurcan”
La guerra comenzó a mutilar el Hinterland comercial creado por la política borbónica.
La separación del Alto Perú, la región económica más rica hasta la revolución, la
autonomía del Paraguay, uno de los mercados más importantes, y la disgregación de la
Banda Oriental, la zona que más había crecido en materia de producción pecuaria, tuvo
fuerte incidencia en la economía y alteró los vínculos mercantiles.
En los años que siguieron a 1813, Santa Fe fue devastada por las guerras al igual que
Corrientes, Entre Ríos y la Banda Oriental. Cuando, al concluir las guerras de
independencia, intentaron recomponer sus economías se encontraron con una Buenos
Aires dominante, decidida a monopolizar el comercio.279 Las provincias litorales, con
economías similares a la porteña, se vieron supeditadas a los designios de Buenos Aires
que controlaba la salida atlántica a través de su puerto. Esta contaba con una economía
fortalecida por la libertad de comercio que le permitió la inclusión de sus productos
rurales en los mercados atlánticos. La producción pecuaria, que en tiempos coloniales
había comenzado a exportarse como un complemento de los metales, pasó a tener un
papel preponderante logrando así paliar la pérdida de las remesas de plata peruana.
Buenos Aires tomó la delantera por sobre el resto, logrando una rápida transición fiscal
y erigiéndose como el eje central de un nuevo circuito comercial.280 El manejo de la
Aduana y el control del puerto fueron las claves de la superioridad de Buenos Aires por
sobre el resto.281
3.2. La guerra como desarticuladora de los circuitos mercantiles y
destructora de recursos
La desarticulación de los circuitos comerciales afectó enormemente a mercaderes y
comerciantes, quienes intentaron desplegar nuevas estrategias ante un horizonte que se
279
LYNCH, John, CORTÉS CONDE, Roberto y GALLO, Ezequiel Historia de la Argentina, Critica,
Barcelona, 2001.
280
GELMAN, Jorge “El proceso económico”, en GELMAN, Jorge (coord.) Argentina. Crisis imperial e
independencia, Tomo 1: 1808-1830, Taurus/Mapfre, Perú, 2010.
281
GARAVAGLIA, Juan Carlos y GELMAN, Jorge “Capitalismo agrario en la frontera. Buenos Aires y
la región pampeana en el siglo XIX”, en Historia Agraria, nº 29, 2003.
117 mostraba incierto.282 Las consecuencias fueron graves para aquellos que debían
atravesar los convulsionados territorios con mercancías y dinero, pero también para los
que dejaron sus productos en almacenes donde sufrieron constantes saqueos y se
convirtieron en botines de los ejércitos. No obstante, la guerra brindó también
oportunidades. En este contexto, algunos lograron realizar buenos negocios mediante el
aprovechamiento de redes de circulación, posiciones de decisión y canales de
información.283 Muchos de estos comerciantes se transformaron en prestamistas de los
gobiernos recién establecidos que solicitaban adelantos de dineros ante las urgencias
financieras para solventar los crecientes gastos de guerra.284 Por medio de estos
mecanismos muchos de ellos consiguieron una posición de privilegio en estas
sociedades.285
El fortalecimiento de los poderes locales les permitió jugar un papel fundamental en el
dominio de la administración y disfrutar de amplias ventajas económicas, participando
intensamente en los circuitos de comercialización. El enfrentamiento de intereses entre
las distintas élites por el dominio de esos circuitos y/o centros productivos y la
consecuente fragmentación en unidades político-administrativas más pequeñas
quebraron la estabilidad del sistema colonial.286
La desarticulación de las relaciones comerciales, debido, en parte, al abandono de la
minería de la plata, motor de estos circuitos, y a la desaparición de las altas esferas
mercantiles, ligadas el monopolio colonial, provocaron el ascenso de los sectores
282
TARRAGÓ, Griselda y CAULA, Elsa “Cuando el mañana sólo era desamparo: comerciantes
rioplatenses en tiempos de guerra. 1806- 1820”, en Prohistoria, año VII, nº 7, 2003.
283
DJENDERDJIAN, Julio “Buenos negocios en tiempos de guerra: el comercio de cueros en el litoral
según las cuentas de Cipriano de Urquiza, 1816-1820”, en Anuario de IEHS, nº 17, Tandil, 2002.
284
En noviembre de 1811 el gobierno exigió un empréstito de 150.000 pesos al 5% prometiendo su
reintegro. El consulado traslada la exigencia a los comerciantes estableciendo como plazo dos días para
cumplir con lo estipulado, pero hasta mediados de diciembre no logró juntarse el dinero y sólo se reunió
136.000 pesos. El tribunal debió completar el préstamo con sus fondos. Pero éste no será el único
préstamo. Halperín muestra que hasta 1816 todos los años se solicitaron préstamos a los comerciantes.
Recién cuando las rentas de aduanas comenzaron a despegar mermaron los pedidos. HALPERÍN
DONGHI, Tulio Revolución y guerra. Formación de una élite dirigente en la Argentina criolla, Siglo
XXI, Buenos Aires, 2005, p. 86.
285
LÓPEZ BEJARANO, Pilar “Empréstitos para la guerra/entramados para la acción. Nueva Granada
1839-1842”, Ponencia presentada en Workshop War, violence and State Building. Latin America 19th20th centuries, San José de Costa Rica, 2011.
286
CONTI, Viviana “Espacios económicos y economías regionales. El caso del norte argentino y su
inserción en el área andina en el siglo XIX”, en Revista de Historia, nº 3, Universidad Nacional de
Comahue, Neuquén, 1992, p. 32.
118 mercantiles locales quienes junto a un importante grupo de comerciantes extranjeros,
especialmente ingleses, adquirieron el dominio de la circulación interregional. Los
comerciantes ingleses reforzaron su posición a partir de la decretada libertad de
comercio (1809) que permitía las transacciones comerciales sin necesidad de
intermediarios españoles. Estos consiguieron hacerse del comercio tanto de exportación
como de importación y consolidar su posición en el mercado rioplatense.287
La guerra no sólo provocó la ruptura de circuitos mercantiles y la crisis de los sectores
agrarios orientados a ellos, sino también destrucción directa. En la Banda Oriental y
Santa Fe, pujantes distritos ganaderos durante el ultimo período colonial, más de dos
tercios de sus haciendas habían desaparecido al cabo de las luchas independentistas.288
Los ejércitos tuvieron una enorme capacidad destructiva. Su avance y retroceso fue
acompañado de importantes desplazamientos forzados de población. Centenares de
personas movilizadas se vieron obligadas a abandonar a sus familias y a las actividades
productivas que les permitían subsistir.289
La movilización de los ejércitos requería demás que las tropas fueran armadas y
pertrechadas, lo que implicó una fuerte presión sobre las finanzas, pero también sobre
los recursos de las sociedades donde se emplazaban. El saqueo y el pillaje se
convirtieron en una forma de remunerar a las tropas ante la imposibilidad de asegurar su
abastecimiento regular y evitar su dispersión.290 En algunos casos los cuerpos armados
enviados al lugar se comportaron como verdaderos ejércitos de ocupación. En Santa Fe,
las fuerzas mandadas desde Buenos Aires eran superiores a las fuerzas enviadas contra
el Paraguay o Montevideo. Semejante dotación no era demasiado menor que la del
ejército de los Andes con sus más de cinco mil hombres. Si esta cifra sumamos las
fuerzas santafesinas que incluían tres compañías de blandengues más un número
287
Sobre los vínculos comerciales establecidos con Gran Bretaña: FERNS, H. S. Gran Bretaña y
Argentina en el siglo XIX, Solar/Hachette, Col. Pasado Argentino, Buenos Aires, 1968; STREET, John
Gran Bretaña y la independencia del Río de la Plata, Paidós, Buenos Aires, 1967; BLINN REBER, Vera
British Mercantil houses in Buenos Aires, 1810-1880, Harvard University Press, Cambridge,
Massachusetts and London, England, 1979.
288
FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Conflictividades superpuestas. La frontera entre Buenos Aires y
Santa Fe en la década de 1810”, en Boletín Americanista, año LVIII, nº 58, Barcelona, 2008, pp. 273-293.
289
Aunque muchos de estos soldados iban acompañados de sus mujeres e hijos. RABINOVICH,
Alejandro “La société guerrière. Practiques, discours et valeurs militaires au Río de la Plata, 1806-1852”,
Tesis doctoral, EHESS, Paris, 2010.
290
HALPERÍN DONGHI, Tulio Revolución y guerra. Formación de una élite dirigente en la Argentina
criolla, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005, p. 92.
119 indeterminado de milicianos y de indígenas de Chaco, hacia 1819 confrontaban en el
territorio santafesino más de siete mil hombres mientras la población rondaba las quince
mil personas. Una situación que modificó profundamente la vida de sus habitantes.291
Los cálculos hechos sobre las raciones y suministros de los ejércitos en el Río de la
Plata estiman que se consumía una res entre cincuenta y setenta hombres. Esto significa
que un ejército de tres mil efectivos demandaba unas mil ochocientos reses mensuales,
el equivalente a una estancia entrerriana por mes y un consumo anual de más de
veintiún mil seiscientas reses. Para hacer un paralelo en la ciudad de Buenos Aires se
consumían setenta y dos mil reses. Es decir, el 30% de las reses necesarias para
abastecer la Capital.292 La demanda de caballo y de vacas para mantener a los ejércitos
también representó una amenaza muy presente para la subsistencia de la población rural
y la misma reproducción de la economía agraria.293
Los ejércitos no sólo se aprovisionaban de los recursos del lugar en el momento de la
ocupación también se llevaban el ganado al momento de su retirada. Cuando el ejercito
porteño fue vencido en Santa Fe se retiró arreando tres mil vacunos, cuatrocientos
bueyes, seis mil ovejas y muchos caballos mientras planeaban apoderarse de cuatro mil
cabezas de ganado con el doble objetivo de dejar a Santa Fe sin recursos y de mantener
así las tropas.294
El stock santafesino parece haberse extinguido como consecuencia del paso de los
ejércitos por su territorio. Este proceso coincidió con algunas calamidades naturales.
Entre 1816 y 1822 se sucedieron constantes plagas de langostas y años de sequías que
291
FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Territorios en disputa. Liderazgos locales en la frontera entre
Buenos Aires y Santa Fe (1815- 1820)”, en FRADKIN, Raúl y GELMAN, Jorge (Comps.) Desafíos al
orden. Política y sociedades rurales durante la Revolución de Independencia, Prohistoria ediciones,
Rosario, 2008.
292
DJENDEREDJIAN, Julio “¿Un aire de familia? Producción ganadera y sociedad en perspectiva
comparada: las fronteras rioplatenses a inicios del siglo XIX”, en Jahrbuch für Geschichte
Lateinamerikas, nº 41, Berlín, 2004, pp. 247-274.
293
FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Territorios en disputa. Liderazgos locales en la frontera entre
Buenos Aires y Santa Fe (1815-1820)”, en FRADKIN, Raúl y GELMAN, Jorge (Comps.) Desafíos al
orden. Política y sociedades rurales durante la Revolución de Independencia, Prohistoria ediciones,
Rosario, 2008.
294
FRADKIN, Raúl “Las formas de hacer la guerra en el litoral rioplatense”, en BANDIERI, Susana
(comp.) La historia económica y los procesos de independencia en la América hispana, Prometeo libros,
Buenos Aires, 2010, p. 184.
120 acabaron con las riquezas de las estancias.295 No sólo la economía rural fue afectada, la
ciudad también quedó en ruinas. Manuel Diez de Andino relata en su diario:
“No hay voces para explicar ni cabe en la pluma ponderar ni decirse, -qué
será poner la verdad en una balanza de incredulidad, solamente los que
presentes se hallaron- de los destrozos en las calles a fusilazos, en los
interiores a hachazos: cajas escritorios, sacando cerraduras si tenían
tiradores de plata o metal, llevándose cajones e imágenes del Señor y de
María Santísima, y de otros Santos, ornamentos, vasos sagrados, derramando el óleo que encontraron en crismeras; y por fin en veintisiete
días de saqueó ¡qué no haría!. No dejaron cuartos, ni huertas y patrios que
no cavasen y como encontraron algunos entierros de alhajas y dinero en
casas, tiendas y pulperías, pensaron encontrar en todas….”296
En un contexto de fuerte revalorización de los recursos ganaderos como principal rubro
de exportación297, las autoridades provinciales dictaminaron algunas medidas para
intentar recuperar las haciendas. Se emitieron bandos que prohibían las faenas de
ganados sin licencias y ordenaban a comerciantes y a productores a declarar las ventas
de nuevos vacunos.298 También se restringió la faena de cueros de potro, yegua y
caballo, así como el contrato de compra y venta de ellos, su giro y embarque, bajo las
pena de seis meses de servicio público o cien pesos de multa por cada cuero.299 Sin
embargo, un año más tarde, frente a las dificultades de contener las matanzas se derogó
la medida y se admitió su comercio como legítimo, aunque para ello debía abonarse
previamente cuatro reales por cada cuero extraído, independientemente de lo que tenía
que pagarse como derecho municipal.300
4. Los desafíos de reacomodar la economía. Comercio y
finanzas 1820-1850
Luego de 1820s. con el cese de las contiendas, la provincia de Santa Fe se dio a la tarea
de intentar reorganizar tanto su economía como sus finanzas. En 1821 las autoridades
295
ÁLVAREZ, Juan Ensayo sobre la historia de Santa Fe, Edit. Malena, Buenos Aires, 1910, p. 247
Diario de don Manuel Ignacio Diez de Andino. Crónica santafesina, 1815-1822, UNL, Santa Fe,
2008, p. 70
297
ROSAL, Miguel y SCHMIT, Roberto “Las exportaciones bonaerenses y el espacio mercantil
rioplatense (1768- 1854)”, en GARAVAGLIA, Juan Carlos y FRADKIN, Raúl (edits.) En busca de un
tiempo perdido. La economía de Buenos Aires en el país de la abundancia 1750-1865, Prometeo libros,
Buenos Aires, 2004
298
AGPSF: Fondo Gobierno, T. 1 ½, fs. 23.
299
AGPSF: Fondo Gobierno, T. 2 ½, fs. 197 y v.
300
AGPSF: Fondo Contaduría, T. 133, fs. 538.
296
121 provinciales bajo la premisa de que era necesario crear recursos para el Estado
sancionaron algunas leyes de impuestos. Estas no tuvieron nada de novedoso sólo se
limitaron a aumentaron los derechos de salida y entrada de mercancías (cuero vacuno,
curtido de bagual o becerro, yerba mate, tabaco, aguardiente, etc.) conservando la
mayoría de los tributos con las mismas denominaciones (diezmos, pulperías, alcabala,
sellos, guías).301
En esta primera etapa, los ingresos del estado provincial fueron principalmente
gravámenes al comercio. Los derechos de importación y exportación constituían las
principales fuente de financiamiento. La importación ocupaba un lugar evidentemente
más significativo que la exportación, al tiempo que las entradas y salidas marítimas
tuvieron mucho más peso que las terrestres. Junto con ello, se percibieron, a lo largo de
las décadas de 1820 y 1830 una cantidad sostenida de remesas metálicas enviadas por el
gobierno Buenos Aires. Estas contribuciones ayudaron a paliar las penurias del erario.
El auxilio financiero proporcionado por las autoridades porteñas ha sido señalado por
algunos autores como un síntoma de la progresiva pérdida de autonomía política de
Santa Fe y su alineamiento incondicional con Buenos Aires.302
La nueva dinámica mercantil abrió el camino hacia la reconstitución y reconfiguración
de la economía santafesina en torno a la creciente expansión de la producción ganadera,
primero, y agrícola-ganadero, posteriormente. Aunque con fuertes oscilaciones, se
establecieron también relaciones con el comercio atlántico. Ciertos sectores de
comerciantes y/o productores comenzaron a explorar nuevos caminos en las prácticas
empresariales y en la conquista de otros mercados.303 El gobierno provincial buscó,
mediante la sanción de una legislación específica, recobrar la función de nodo de
distribución mercantil. La regulación impositiva preveía el arribo de naves del
Paraguay, Montevideo, Colonia, Maldonado, Río de Janeiro, Buenos Aires y puerto de
301
ROSF: T. 1, p. 61.
CHIARAMONTE, José Carlos; CUSSIANOVICH, G. E.; TEDESCHI, Sonia “Finanzas públicas y
política interprovincial: Santa Fe y su dependencia de Buenos Aires en tiempos de Estanislao López”, en
Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, Tercera Serie, Núm. 8,
2do. semestre de 1993.
303
TEDESCHI, Sonia “Santa Fe en el litoral fluvial rioplatense. Los enlaces entre la economía y la
política en época de revolución y guerra”, en ASDRÚBAL SILVA, Hernán Historia económica del cono
sur de América (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay). La era de las revoluciones y la
independencia, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 2010.
302
122 Ensenada, donde Santa Fe aparecía con un claro rol de conector mercantil entre
mercados.304 Se intentó también restablecerse el circuito andino, mediado ahora por
comerciantes cordobeses. Los vínculos comerciales de los últimos años coloniales con
Córdoba, basados en tejidos, mulas y yerba, mutaron casi exclusivamente hacia la yerba
paraguaya exportada vía el puerto de Santa Fe.305
Las restricciones impuestas por el gobierno de Buenos Aires al comercio ultramarino
provocaron que el flujo de las provincias, especialmente litorales, hasta este puerto
fuera in crescendo y fortaleciendo el antiguo vinculo de intermediación. Esta situación
no estuvo libre de debates en torno al papel que jugaba Buenos Aires en el espacio
rioplatense.306 Los principales flujos exportadores dirigido hacia el puerto de Buenos
Aires provenían de Montevideo, primero, y de Entre Ríos en segundo lugar, dos
economías pujantes que habían, poco a poco, logrado reacomodar su producción
pecuaria. Más atrás quedaron Corrientes y Santa Fe. En esta última, los efectos de
guerras, como se señaló en el apartado anterior, permanecieron durante largo tiempo. En
1820, con la firma del Tratado de Benegas las autoridades de Buenos Aires asumieron
el compromiso de entregar a Santa Fe veinticinco mil cabezas de ganado como forma de
compensar, de alguna manera, el saqueo al que la habían sometido durante las
invasiones de sus ejércitos. El ganado recibido se dedicó a repoblar las estancias
cercanas a la Capital y otras situadas en los departamentos de Rosario, Rincón y
Coronda.307 No obstante, la recuperación del stock ganadero no se logró sino hasta fines
de los años 1840 tal como lo muestra el aumento de los valores comerciados,
principalmente de cueros, hacia Buenos Aires.
Cuadro 22
304
Ver Papeles de Estanislao López, T II (1820-1822), Archivo General de la Provincia de Santa Fe,
Santa Fe, 1º serie, 1977, p. 76.
305
ASSADOURIAM, Carlos Sempat y PALOMEQUE, Silvia “Las relaciones mercantiles de Córdoba
(1800-1830). Desarticulación y desmonetización del mercado interno colonial en el nacimiento del
espacio económico nacional”, en IRIGOIN, María Alejandra y SCHMIT, Roberto (Edits.) La
desintegración de la economía colonial: comercio y moneda en el interior del espacio colonial (18001860), Ed. Biblos, Buenos Aires, 2003, pp. 151-209.
306
Sobre los cambios de la política arancelaria de Buenos Aires y de Montevideo ver: SCHMIT, Roberto
y ROSAL, Miguel “Política comercial, flujos mercantiles y negocios: Buenos Aires y Montevideo frente
al comercio exterior rioplatense en el siglo XIX”, en Revista de Indias, Vol. LIX, nº 215, 1999, pp. 91122.
307
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe…, T. 3, p. 128
123 Flujo comercial hacia el puerto de Buenos Aires. Total de valores comerciados,
1842-1844
Región
Litoral
Subregión
Buenos Aires*
Santa Fe
Corrientes
Entre Ríos
Uruguay
1842
1.294.935
3.145.487
1.217.391
10.158.069
2.979.855
1843
1.634.758
3.492.994
6.028.779
11.887.555
17.550.971
1844
1.082.440
3.070.293
11.242.595
14.271.076
TOTAL
4.012.133
9.706.774
7.246.170
33.288.219
34.801.902
% Regional
4,47
10,81
8,07
37,08
38,77
Flujo comercial hacia el puerto de Buenos Aires. Total de valores comerciados,
1848-1850
Región
Litoral
Subregión
Buenos Aires*
Santa Fe
Corrientes
Entre Ríos
Uruguay
1848
623.374
4.441.380
3.788.598
11.066.858
8.124.145
1849
740.593
4.985.488
7.454.836
17.034.872
14.318.558
1850
1.373.374
5.233.511
5.935.909
17.639.289
13.649.973
TOTAL
2.737.841
14.650.370
17.179.343
45.741.017
35.392.676
% Regional
2,33
12,50
14,66
39,03
30,23
*Hace referencia a la campaña norte de la provincia de Buenos Aires, cercana a la zona costera del río
Paraná cuyos puertos (Baradero, San Nicolás, San Pedro y Zarate) se destacan en la conexión comercial
con la capital.
Fuente: ROSAL, Miguel Ángel “Flujos comerciales e integración económica del espacio rioplatense
hacia el final del período rosista”, en IRIGOIN, María Alejandra y SCHMIT, Roberto (Edits.) La
desintegración de la economía colonial: comercio y moneda en el interior del espacio colonial (18001860), Ed. Biblos, Buenos Aires, 200, pp. 227-250.
Entre 1840 y 1850 se exportaron por el puerto de Buenos Aires 18.359.685 cueros
vacunos. Casi el 70% de estos provenían de su campaña, un 11% de la provincia de
Entre Ríos y un 10% de la Banda Oriental. La participación de Santa Fe alcanzó apenas
el 2,3%.308 Los trabajos realizados por R. Schmit y M. Rosal han mostrado que el
principal destino de estos cueros continuaba siendo el mercado inglés. No obstante, las
exportaciones a Estados Unidos iban en aumento así como también el comercio con
Alemania y Francia. Durante el período en que el puerto de Buenos Aires estuvo
bloqueado por la flota anglo-francesa, los cueros fueron enviados a Brasil, sobre todo a
Río Grande, aunque es probable desde allí se transportasen hacia puertos europeos o
norteamericanos.309
308
ROSAL, Miguel “La exportación de cueros, lana y tasajo a través del puerto de Buenos Aires entre
1835 y 1854”, en Anuario de Estudios Americanos, T. LV, nº 2, 1998, p. 575.
309
SCHMIT, Roberto y ROSAL, Miguel “Política comercial, flujos mercantiles y negocios: Buenos Aires
y Montevideo frente al comercio exterior rioplatense en el siglo XIX”, en Revista de Indias, Vol. LIX, nº
124 Con excepción de los trabajos mencionados sobre la participación de Santa Fe en el
comercio a través del puerto de Buenos Aires, no contamos con estudios sobre el
movimiento comercial de la provincia para las décadas de 1830 y 1840. Incluso los
datos que se conservan son escasos. A partir del examen de las planillas de cargamentos
de buques salidos del puerto de Santa Fe, entre 1838 y los primeros meses de 1842, es
posible observar los productos que exportaba la provincia que permiten la
reconstrucción de cuatro años completos.
Cuadro 23
Destino de las embarcaciones salidas desde el puerto de Santa Fe
(1838-1841)
Destino
Buenos Aires
San Pedro
San Nicolás
Zarate
Baradero
Montevideo
Paraná
Córdoba
Otro
Total
1838
29
5
24
13
3
25
2
3
104
1839
28
5
34
3
5
1
6
82
1840
17
14
1
13
4
1
50
1841
191
2
23
11
227
Fuentes: AGPSF: Contaduría, Tomo 133, Leg. 43: Libro que contiene los cargamentos de los buques
salidos del puerto de Santa Fe.
El puerto de Buenos Aires fue el principal destino de las embarcaciones salidas desde el
puerto de Santa Fe. A principios de 1838 como consecuencia del bloqueo francés al
puerto de Buenos Aires –cuyo objetivo era reducir los ingresos aduaneros y arruinar así
las finanzas provinciales-. La navegación fluvial dirigida hacia Buenos Aires debía
recalar en puertos más pequeños de aquella provincia.310 Durante los años del bloqueo,
un número importante de embarcaciones se detuvieron en puertos alternativos, sobre
todo el de San Nicolás. Esta medida contribuyó a descongestionar el puerto de Buenos
Aires inundado de buques extranjeros. Barcos de cinco a diez toneladas podían recalar
en puertos más pequeños desde donde eran transportadas las cargas hasta el mercado de
215, 1999, pp. 91-122. ROSAL, Miguel “La exportación de cueros, lana y tasajo a través del puerto de
Buenos Aires entre 1835 y 1854”, en Anuario de Estudios Americanos, T. LV, nº 2, 1998, p. 575
310
KROEBER, Clifton La navegación de los ríos en la Historia Argentina 1794-1860, Paidós, Buenos
Aires, 1967, p. 196.
125 la Capital por vía terrestre. Las carretas y las mulas fueron un complemento necesario,
sirvieron para acercar las cargas a la vera de los ríos y, más tarde, a las estaciones de
ferrocarril. La navegación de cabotaje hacia estos puertos más pequeños excedían la
Buenos Aires en proporción de tres a un, aunque se trataba de naves que transportaban
un tonelaje mucho menor. El grueso de este tráfico procedía de Uruguay, Entre Ríos o
Santa Fe.311 Otro destino de importancia lo constituyó Paraná. Durante los años del
bloqueo, la capital entrerriana constituyó la salida natural desde donde se reembarcaron
muchos productos hacia otros mercados. Los bloqueos no sólo mostraron la
vulnerabilidad de Buenos Aires frente al cierre del puerto también permitieron a las
provincias, especialmente a Entre Ríos, vincularse comercialmente con el Imperio del
Brasil y con los mercados europeos directamente sin intermediaciones.312
Cuadro 24
Embarcaciones y carretas salidas del puerto de Santa Fe
(1838-1841)
Transporte
Goleta
Balandra
Lanchón
Queche
Chalana
Carreta
Tropa de carreta
Bote
Otros
Total
1838
24
37
22
6
5
3
7
104
1839
9
26
20
8
7
7
3
2
82
1840
2
11
4
2
3
20
4
1
3
50
1841
44
80
18
20
15
15
9
7
19
227
Total
79
154
64
36
30
42
16
10
29
463
Fuentes: AGPSF: Contaduría, Tomo 133, Leg. 43: Libro que contiene los cargamentos de los buques
salidos del puerto de Santa Fe.
La navegación en el litoral de los ríos se realizaban mediante la navegación de cabotaje.
En las transacciones comerciales la balandra era el tipo de embarcación más
311
BROWM, Jonathan Historia económica de la Argentina, 1776-1860, Instituto Di Tella/Siglo XXI
editores, Buenos Aires, 2002, p. 185.
312
ZANOTTI DE MEDRANO, Lilia Inés A livre navegaçao dos rios Paraná e Uruguay: uma análise do
comércio entre o Império Brasileiro e a Argentina (1852-1889), Tesis doctoral, Departamento de História
da Universidade de Sao Paulo, 1989.
126 utilizado.313 Estas constituían casi la mitad del total de embarcaciones fluviales. Entre
1838 y 1841, salieron del puerto de Santa Fe al menos 463 barcas, 154 de las cuales
eran balandras, seguidas de goletas y lanchones. Hacia mediados de 1830s., el tráfico
mediante las goletas –como queche, zumaca, pailebot, entre otras variantes- se
multiplicó.314 Los principales navegantes y comerciantes eran foráneo, especialmente
marinos genoveses.315
El bloqueo anglo-francés incentivó el comercio vía terrestre. A la par de la reducción el
número de goletas, balandras y lanchones se incrementó el uso de tropas de carretas y
arrias. En su estudio sobre el comercio terrestre en el Río de la Plata, M. Rosal señala
que entre 1839 y 1847, desde la jurisdicción de Santa Fe se realizaron aproximadamente
ciento veintinueve viajes con carretas hacia Buenos Aires, debido a que la
comunicación fluvial, más barata y rápida. El comercio por tierra no era sólo
coyuntural, es decir a consecuencia del cierre de los ríos, de los más de ochenta carreros
que trajinaban la ruta Santa Fe-Buenos Aires, unos treinta de ellos eran profesionales.316
Ahora bien: ¿cuáles eran los productos que se comerciaban desde Santa Fe?
Cuadro 25
Principales productos exportados desde el puerto de Santa Fe
(1838-1841)
Cueros
Sebo
Cargamentos
Vacunos
Bagual
Nutria
Potro
Pipas
1838
4.787
24
20
20 ½
1839
1.093
-
1840
799
10 ½
1841
24.808
90
320
157
18
313
BALANDRA: embarcación de cubierta que tiene solo un palo con una vela cangreja y un foque.
LORENZO, José de, MURGA, Gonzalo de y FERREIRO, Martín Diccionario Marítimo Español, que
además de las voces de navegación y maniobra en los buques de vela, contiene las equivalencias en
francés, inglés e italiano, y las más usadas en los buques de vapor, Fortanet, Madrid, 1864, p. 67.
314
Goleta era una embarcación de cómo 100 pies de eslora lo más con dos palos y velas cangrejas.
LORENZO, José de, MURGA, Gonzalo de y FERREIRO, Martín Diccionario Marítimo Español, que
además de las voces de navegación y maniobra en los buques de vela, contiene las equivalencias en
francés, inglés e italiano, y las más usadas en los buques de vapor, Fortanet, Madrid, 1864, p. 284. Ver:
KROEBER, Clifton “Los barcos”, en La navegación de los ríos en la Historia Argentina 1794-1860,
Paidós, Buenos Aires, 1967, pp. 82-91.
315
TARRAGÓ, Griselda De la orilla del mar a la vera del río: navegantes y comerciantes genoveses en
el Plata y el Paraná (1820-1860), Prohistoria ediciones, Rosario, 2011.
316
ROSAL, Miguel Ángel “El trasporte terrestre a través del espacio rioplatense durante las primeras
décadas del período independiente”, en Anuario de Estudios Americanos, T. LVII, nº 2, Sevilla, 2000, p.
564.
127 Chigua
Camas de carreta
Ejes de carreta
Pares de maza
Rayos
Tarugos (pares)
Palos largos
Aspas
Postes de Espinillo
Estacones espinillo
Curvas grandes
Umbrales
Leña (carradas)
Carbón (@)
Trigo
Harina
Maní
Maíz
De algarrobo
De quebracho
De algarrobo
De quebracho
algarrobo
quebracho
Algarrobo
Algarrobo
Algarrobo
Quebracho
Para corrales
Para veredas
Saco
Bolsa
Bolsa
Saco
Fanega
530
7.505
612
3
28
1.411
31
639
37
750
12.783
61
850
62
34
20
3.620
473
26
95
3.932
6
12
1.394
11
95
4
1.489
58
358
18
268
4.424
523
590
-
3.796
233
105
1.005
63
32
76
135
62
1.625
17.829
403
54
456
222
8.412
281
291
30
1.140
3.930
103
145
785
57
249
11.863
82
413
86
27
252
129
Fuentes: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, Tomo 133, Leg. 43: Libro que contiene los
cargamentos de los buques salidos del puerto de Santa Fe.
Una parte importante de estos productos eran derivados de maderas de algarrobo y
quebracho, utilizados en la elaboración de carretas (camas, ejes, tarugos) o bien postes
para corrales y veredas. La leña y el carbón también tenían un lugar destacado en el
comercio. Otro de los rubros de exportación lo constituían los cueros, sobre todo
vacunos. Santa Fe llevó a exportar aproximadamente 24.000 cueros en 1841 lo que
evidencia un lento aunque marcado repunte en su producción ganadera.
5. El comercio provincial en el contexto de la apertura fluvial
Al producirse la apertura de los ríos Paraná y Uruguay a la navegación (1852) y con la
separación de Buenos Aires de las restantes provincias, el puerto de Rosario se convirtió
en el puerto obligado de la Confederación Argentina.317 Hacia 1854 arribaron al puerto
más 120 embarcaciones procedentes de Buenos Aires y unas 54 de Montevideo. Al
317
ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985
128 mismo tiempo, ambos mercados representaban los principales destinos de las
exportaciones.
Cuadro 26
Movimientos del puerto de Rosario (1854)
Movimientos
Entradas
Tonelaje
Salidas
Tonelaje
Buenos Aires
127
5.547
92
3.023
Montevideo
54
1.939
15
512
Total
181
7.286
107
3.535
Fuente: Elaboración propia en base a AMAEF, Correspodance Comerciale et Consular Buenos Aires, T.
4, fs 142.
En 1855 se exportaron por el puerto de Rosario mercancías por valor total de 2.898.719
pesos fuertes, unos 1.632.498 pesos fuertes eran productos dirigidos hacia estos dos
mercados, mientras que sólo 1.267.221 pesos fuertes iban a ultramar.318 El rol
articulador del comercio adquirido por el puerto de Rosario fue reforzado a partir de la
sanción de algunas leyes. En 1856 se propone potenciar el comercio directo con los
puertos europeos desde y hasta Rosario. Luego de varias discusiones en el Congreso
Nacional de Paraná, finalmente el 19 de julio de 1856 sancionaron algunas
reglamentaciones. Se decretó que las mercaderías procedentes de mercados extranjeros
(traídas de Buenos Aires o de Montevideo en navío de cabotaje) pagarían un adicional
que iba desde el 30% al doble de los derechos ordinarios. Esta ley pronto mostró
resultados positivos, por lo que se completó con una nueva reglamentación. El 29 de
julio de 1858 se dictó la Ley de derechos diferenciales a la exportación, que comenzó a
regir desde el 1º de enero de 1859.319 Ese año el puerto fue visitado por 69 buques
británicos que, en conjunto, transportaron unas 15.335 toneladas.
Junto con el incremento de la navegación de buques de ultramar, también creció de
forma considerable la navegación de cabotaje. El tráfico fluvial provenía de cuatro
puntos principales: Buenos Aires, el Estado Oriental, el Paraguay y las restantes
318
Paraná, 17 de septiembre de 1856. AMAEF, Correspodance Comerciale et Consular Buenos Aires, T.
4, fs 255.
319
ENSINCK, Oscar “El puerto de Rosario y los derechos diferenciales. Principio y fin de una época
(1851-1860)”, en Separata de la Revista de Historia de Rosario, nº 21-22, 1971.
129 provincias que componían la Confederación Argentina. En este comercio se realizó,
sobre todo, con goletas, que reemplazaron de forma definitiva a las balandras en el
tráfico fluvial.
Cuadro 27
Planilla demostrativa de buques de cabotaje entrados por el puerto de Rosario
(1858)
Procedencia
Goleta
Tonelaje
Pailebot
Tonelaje
Zumaca
Tonelaje
Bergantín Goleta
Tonelaje
Otros
Tonelaje
Buenos Aires
22
1.190
8
215
3
403
2
21
Estado Oriental
54
2.211
17
353
2
60
9
884
4
73
Paraguay
22
1.433
2
29
7
672
3
265
Confederación
116
4.780
10
724
14
601
12
991
7
219
Total
214
9.614
37
1.321
16
661
31
2.950
16
578
Fuente: Elaboración propia en base a AGN: Sala X, 27, 2 nº 1: Aduana de Rosario 1853-1870. Consta de
11 meses (falta enero)
Como es posible observar en el Cuadro 7 casi el 50% de las embarcaciones que entraron
al puerto de Rosario provenían de las distintas provincias de la Confederación. El
tráfico fluvial por el Paraná se reactivó en estos años como consecuencia del
establecimiento de nuevos puertos. Una parte importante del comercio de las provincias
de Entre Ríos y de Corrientes se dirigió hacia el puerto de Rosario desde donde era
reembarcado hacia otros mercados. La participación de embarcaciones provenientes de
la Banda Oriental (alrededor de un 29%), mientras que Buenos Aires y Paraguay
aportaban el 10% respectivamente.
Los productos procedentes de la Confederación fueron variados, pero tuvieron
preponderancia los cueros vacunos y sus derivados (astas, sebo, suelas, etc.). También
la cal, el carbón y algunos tipos de maderas como postes y vigas. Las embarcaciones
provenientes de Buenos Aires traían lana y algunos cueros. Podemos observar que la
yerba mate exportada por el litoral brasileño era importada a través de los puertos de
130 Montevideo y Buenos Aires siendo posteriormente reexportada por los puertos sobre los
ríos Paraná y Uruguay.320 Desde la Banda Oriental ingresaba trigo, harina y maíz
Luego de 1852, el puerto de Rosario convertido en el principal de la Confederación
Argentina aumentó notablemente su actividad. Un contemporáneo, en su recorrido por
las provincias rioplatenses, Thomas Hutchinson, escribió al respecto:
“…de un solo puerto en el Paraná, el de Rosario, hacen a razón de 8.000
viajes en el año por las provincias argentinas, llevando una carga de
15.000 toneladas de mercancías a diversos fletes…en el mismo camino
encontré tropas de mulas conduciendo cargueros de frutas, generalmente
pasas de uvas, de higos y orejones y también barras de cobre.” 321
Entre 1854-1855, entraron y salieron de Rosario, que contaba para entonces con unos
ocho mil habitantes, unas seis mil carretas que trasportaron alrededor de quince mil
toneladas, además de las más de mil cuatrocientas mulas. Una magnitud de mercancías
que se esperaba exportar por su puerto. Entre los principales productos se encontraban:
el cobre de las minas de Catamarca, el azúcar del Tucumán, las harinas de Mendoza y
San Juan. Con la llegada del ferrocarril se logró aligerar los costos y, al mismo tiempo,
multiplicó las cantidades a comerciar. 322
Cuadro 28
Comercio terrestre por el puerto de Rosario
(1860 y 1862)
Comercio Terrestre
Años
Tipo
1860
Carretas
Mulas
Total
1862
Carretas
Mulas
Total
Entradas
Número Toneladas
2.900
6.192
8.724
1.365
11.624
7.557
4.376
8.791
1.258
169
5.634
8.960
Salidas
Número Toneladas
2.016
4.275
9.852
1.539
11.868
1.539
3.588
7.208
1.194
158
4.782
7.366
Fuente: Hutchinson, Thomas Buenos aires y la provincia…, p. 84.
320
ZANOTTI DE MEDRANO, Lilia Inés A livre navegaçao dos rios Paraná e Uruguay: uma análise do
comércio entre o Império Brasileiro e a Argentina (1852-1889), Tesis doctoral, Departamento de História
da Universidade de Sao Paulo, 1989.
321
HUTCHINSON, Thomas Buenos Aires y otras provincias argentinas, Buenos Aires, 1945, p. 119.
322
ALVAREZ, Juan Historia de Rosario (1689-1939), UNR ediciones, Rosario, 1998.
131 El puerto de Rosario fue lentamente incrementando su tráfico. En 1855 entraron al
puerto unos 379 buques (se importaron 22.000.000 de artículos extranjeros y se
exportaron 14.000.000 producciones argentinas) y diez años más tarde la cifra se había
duplicado alcanzando los 783 buques.323
Cuadro 29
Buques a vapor y vela, entrados y salidos en el puerto del Rosario
Año
1854
1855
1858
1864
1865
1866
1867
1868
1870
Buques entrados
181
379
197
940
783
987
880
751
1.574
Tonelaje
7.286
16.297
62.913
39.757
40.250
43.862
37.099
201.742
Buques salidos
107
241
174
922
812
1.034
980
678
1.077
Tonelaje
3.535
7.826
58.581
41.461
37.217
48.170
43.289
134.186
* Refiere únicamente al movimiento del segundo semestre, y al movimiento habido entre los puertos del
Rosario, Buenos Aires y Montevideo.
** Sólo comprenden los buques de ultramar.
Fuente: Elaboración propia en base a CARRASCO, Gabriel Datos estadístico de la Provincia de Santa
Fe, Imprenta de Aduana, Rosario, 1881.
6. El camino hacia “la Pampa gringa”: los inicios de la
agricultura en la provincia
Hacia fines del siglo XIX, al parecer, la agricultura no era una actividad económica que
tentara a los pobladores santafesinos. El 6 de julio de 1795, en el informe presentado
por el procurador José T. Larramendi señalaba que estos territorios contaban apenas con
unas pocas cosechas de hortalizas, trigos, garbanzos y naranjas. Mientras que se
producía un poco más de maíz, calabazas y batatas.324 Estos preferían dedicarse a otros
negocios como la ganadería que requería menos esfuerzos. Las tareas agrícolas
suponían inconvenientes: sequías, langostas, hormigas, inundaciones, ataques de indios.
Además requería de numerosos brazos para trabajar.
323
DU GRATY, Alfred La Confédération argentine, Gillaumin et Cie. Editeurs., 1858.
CERVERA, Manuel Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, T. 3, Universidad Nacional del
Litoral, Santa Fe, 1981, p. 129.
324
132 En el contexto de las guerras de independencia y los continuos enfrentamientos armados
que siguieron no sólo diezmaron los ganados, aniquilaron también el poco cultivo
existente. En 1847 el gobernador de la provincia Pascual Echagüe dispuso una serie de
medidas a favor de la economía agraria y adoptó una escala móvil en materia de harinas
y cereales de manera de incentivar su producción. Poco más años más tarde, se prohibió
la extracción de maíz a consecuencia de la seca que padecía la provincia. La medida
buscaba evitar que las sementeras se malograran y las cosechas de la estación entrante
se perdieran.325 Las autoridades provinciales consideraban a la agricultura como un
remedio que podía aliviar también otros males.
Entre 1852 y 1870, diversos acontecimientos incidieron en la expansión de la
agricultura en la campaña santafesina. En 1854 el jefe político de Rosario, Benjamín
Virasoro, había remitido una comunicación a todos los vecinos de los distritos de
campaña solicitándoles que cualquiera que no tuviera con que alimentar a su familia
procediera a labrar la tierra y hacer sementeras de granos.326 Además el hecho de contar
con una frontera abierta ofreció multiplicidad de oportunidades económicas que
permitió el acceso a nuevos grupos dando lugar a una rápida movilidad social en la
región.327 El proceso de colonización tuvo comienzos duros. En primer lugar, los
problemas ocasionados por la langosta, que invadió durante tres años seguidos los
campos y cosechas, y la seca que perseguía con igual tenacidad empujaron a muchas
familias a dejar sus concesiones y buscar la vida en los pueblos.328 En segundo lugar, la
costumbre de trillar con caballos no favorecía la producción debido a las condiciones de
los terrenos. Para que la tierra fuese fértil y resistente a la seca, el surco debiera ser
325
El 7 diciembre de 1843 se suprimió temporariamente los diezmos de grano y cuatropea. ROSF: T. 1, p.
418. El 3 noviembre de 1846 se establecieron derechos de exportación e importación al trigo y al maíz.
ROSF: T. 1, p. 425. Y en junio de 1850 se decretó la prohibición de exportar maíz. Junio de 1850.
ROSF: T. 2, p. 40
326
AHPJM: Jefatura política, T. Único, leg. 6: Comisarios de distrito (1854)
327
REGUERA, Andrea y ZEBERIO, Blanca “Volver a mirar. Gran propiedad y pequeña explotación en
la discusión historiográfica argentina de los últimos veinte años”, en GELMAN, Jorge (Comp.) La
historia económica argentina en la encrucijada. Balances y perspectivas, Prometeo Libros, Buenos
Aires, 2006, p. 136.
328
El archivo de Gobierno contiene numerosas correspondencias entre los jueces de paz de las diferentes
colonias con las autoridades provinciales alertando de la deserción de muchas familias por la condiciones
de vida en la colonias.
133 hondo mezclando todo como fuere posible, solo posible con arado de bueyes.329 Por
último, un p era la falta de mercado. La ciudad de Santa Fe era un mercado muy
mezquino. Las dificultades en la comunicación con aquellos grandes como Rosario,
Buenos Aires o Montevideo constituyó un elemento de retraso.
Cuadro 30
Expansión de la superficie dedicada a la agricultura, 1863-1895
Año
Superficie cultivada
1863
1872
1882
1892
1895
(HA)
8.437
66.538
232.307
846.648
1.661.291
Fuente: ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985, p. 154.
A partir de los avances sobre la frontera y el fin de las luchas contra Buenos Aires
(1851-1853), Santa Fe logró la incorporación de una enorme cantidad de tierras. Al
gobierno provincial le urgía ponerlas en producción:
“…la tierra inculta, sin el auxilio del capital y el trabajo del hombre, es un
valor muerto, es una materia que nada vale aunque pueda vale….La tierra
vale por lo que produce por el capital que representa…”330
El punto central del desenvolvimiento de la agricultura lo marcó la fundación de
Esperanza. Las colonias representaron las primeras experiencias sistemáticas de
producción cerealera mediante la labranza de unidades familiares, fuera de los contextos
y prácticas tradicionales centradas en las estancias.331
Cuadro 31
Expansión de los cultivos de trigo en Santa Fe, 1862-1882
329
PERKINS, William Las colonias de Santa Fe. Su origen, progreso y actual situación con
observaciones generales sobre la emigración de la República Argentina, Imprenta El Ferrocarril,
Rosario, p. 23.
330
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Brigadier Juan Pablo López, a la Asamblea
Legislativa en la apertura de su primera Sesión Ordinaria, 9 de julio de 1857, op. cit., p. 40.
331
FRID, Carina “Desigualdad y distribución de la riqueza en escenarios de crecimiento económico:
Santa Fe, 1850-1870”, en GELMAN, Jorge (coord.) El mapa de la desigualdad en la Argentina del siglo
XIX, Prohistoria, Rosario, 2011, p. 95.
134 Año
1862
1865
1874
1875
1876
1877
1878
1879
1880
1881
1882
Cuadras
sembradas
1.936
1.600
21.253
34.208
41.223
59.069
70.186
73.965
80.012
108.830
107.215
Semillas
empleadas
496
16.095
20.932
28.510
34.656
38.433
41.381
53.421
-
Cosechas
(fanegas)
9.000
15.260
84.062
199.480
228.72
320.845
586.937
336.911
473.591
911.327
Fuente: CARRASCO, Gabriel Descripción geográfica y estadística…, p. 31.
El terreno cultivado era en 1876 de 61.800 cuadras cuadradas de las cuales 41.223
estaban sembradas con trigo (lo que se calculaba representaba una cosecha de 228.727
fanegas de trigo) y 8.751 con maíz, además contaban con unos 19.702 pies de parra y
unos 1.461.899 árboles frutales. En 1881, apenas cinco años más tarde, el terreno
cultivado se había casi triplicado, alcanzando las 162.495 cuadras cuadradas -108.830
sembradas con trigo, 24.276 con maíz y 40.997 con lino-. Apenas unas 6.483 se
sembraron con cebada y 3.653 con maní. El número de los pies de parra se había
alcanzado los 72.930 y los árboles frutales se había multiplicado hasta 2.602.579.332 La
expansión de la agricultura se registró también en las numerosas entradas de
maquinarias agrícolas. Desde inicios de los años 1860s. se multiplicaron los arados, las
máquinas de segar, los rastrillos, etc. En 1872 había 4.134 arados y 16 trilladoras a
vapor, llegándose a 11.696 arados y 104 trilladoras tan sólo diez años más tarde.333
Estos índices eran un claro reflejo de la importancia que iba adquiriendo la agricultura
en el contexto provincial.
332
ZEBALLOS, Estanislao La región del trigo, Hyspamerica, Madrid, 1984, pp. 230-231.
CARRASCO, Gabriel La provincia de Santa Fe y su colonización agrícola, El Progreso, Santa Fe,
1893, p. 86.
333
135 136 Segunda Parte
Las finanzas de Santa Fe en el tercer cuarto del siglo XIX
137 138 Introducción
Las formas de la fiscalidad son productos de un tiempo y unas circunstancias históricas
determinadas. Las decisiones en materia fiscal resultan de la suma de voluntades
concretas de obtener recursos y orientar las formas de extracción, por una parte, y las
condiciones que la organización política –equilibrio de poderes– y económica –riqueza–
de esa sociedad permiten, por otra. Así, un poder político no puede llevar su capacidad
de imposición más allá de los límites de su poder fáctico ni puede obtener más recursos
que los que un cierto sistema económico ofrece.334 Como nos recuerda Joseph
Schumpeter, nada muestra tan claramente el carácter de una sociedad y de una
civilización como la política fiscal adoptada por sus gobernantes, en la medida que
refleja las relaciones de poder dentro de ese Estado.
En el contexto estudiado, la instauración de un sistema fiscal va de la mano de un
debate sobre el diseño institucional y administrativo. Mejorar los canales de
recaudación se consideraba un paso necesario para administrarlas y usufructuarlas
mejor. Ambas cuestiones se hallan profundamente imbricadas. Los modos en que se
aplicaron dichas reformas no representaron un problema técnico, sino sobre todo
político. No obstante, estas no siempre resultaron exitosas. Algunas de las reformas
propuestas encontraron frenos en su aplicación. Analizar problemáticas tributarias no es
sólo indagar sobre fenómenos económicos; es inquirir sobre la cultura política de una
sociedad y la calidad misma de su ciudadanía.335 En el análisis de una política fiscal es
necesario tomar en cuenta no sólo el contexto institucional y las capacidades técnicas en
la recaudación, sino también el escenario cultural en el cual se inserta. El liberalismo
decimonónico planteaba como uno de los fundamentos de sus reformas la construcción
de una nueva forma de ciudadanía que abarque junto con la dimensión política la
fiscal.336 En ese sentido, un conocimiento amplio de la cultura tributaria, que
determinase de alguna manera el comportamiento tributario, se convierte en un requisito
central del estudio.
334
SALAS, Luis “La fiscalidad, el estado moderno y la historiografía nobiliaria: estados fiscales y
nobleza castellana (siglo XVII y XVIII)”, en Tiempos Modernos: Revista electrónica de Historia
Moderna, nº 8, mayor-septiembre 2002, [HM: http://www.tiemposmodernos.org/viewissue.php?id=8]
335
ARDANT, Gabriel Histoire de l’impôt, Fayard, 1972, p. 24
336
BOTANA, Natalio "La ciudadanía fiscal. Aspectos políticos e históricos", en FUKUYAMA, Francis
(edit.) La brecha entre América latina y los Estados Unidos, Buenos Aires, FCE, 2006.
139 140 Capítulo 4
La conformación de la hacienda de la Confederación a través
del estudio de un caso provincial: Santa Fe, 1852-1854
“Celebrar esta unión de rentas, es lo que se llama nacionalizar sus contribuciones, crear un Tesoro
Nacional; lo que vale decir, constituir un gobierno nacional, componer un Estado, formar una patria, en
lugar de ser un grupo disperso e inconexo de pueblos sin nombre. Común, sin crédito exterior, sin figura
respetable en la familia de las naciones”.
Juan Bautista Alberdi337
Durante la primera mitad del siglo XIX, la provincia de Buenos Aires, principal puerto
de salida al Atlántico, mantuvo una política económica de exclusivismo comercial a
través del cierre de los ríos interiores, al tiempo que conservaba su primacía política
sobre el resto –que delegaron en ella el manejo de las relaciones exteriores-. Ambas
cuestiones suscitaron críticas y se convirtieron en fuentes ineludibles de conflictos. La
reacción contra el gobierno porteño emanó, sobre todo, de las provincias litorales donde
las limitaciones a la navegación frenaban las transacciones directas con los mercados
exteriores. A inicios de los años 1850s., con el objetivo de remediar esta situación, las
provincias se levantaron en armas con Entre Ríos a la cabeza –apoyadas por el Imperio
del Brasil y Montevideo- y se enfrentaron militarmente al ejército al mando de Juan
Manuel de Rosas. La derrota porteña en la batalla de Caseros (1852) dio inicio a un
proceso de conformación de un Estado central del que Buenos Aires se negó a formar
parte, permaneciendo separado por espacio de casi diez años.338 Entre 1852 y 1861 se
mantuvo una estructura bifronte: la de la Confederación Argentina, por un lado, y la del
Estado de Buenos Aires, por otro. Este período estuvo signado por una intensa disputa
por los recursos y la puja por el reconocimiento externo.339
La conformación del estado central suponía la creación de una nueva entidad con
capacidad de cobrar impuestos. Las provincias cedieron una parte de su potestad fiscal a
partir de su integración en la Confederación. Aunque, en palabras de Juan Bautista
337
ALBERDI, Juan Bautista Sistema económico y rentístico... p. 115.
SCOBIE, James La lucha por la consolidación de la nacionalidad Argentina. 1852-1862, Hachette,
Buenos Aires, 1964.
339
GSCHWIND, Juan Jorge Diplomacia y política económica de la Confederación 1852-1862, Isach
Ferrer Hermanos, Rosario, 1927.
338
141 Alberdi, estas “...no abandonan, no enajenan, ni se desprenden de la porción de su
renta que entregan al Tesoro nacional...”340, para constituirlo debieron renunciar a una
parte significativa de los recursos que nutrían los erarios provinciales. Este proceso
requirió diferenciar de manera explícita el derecho a percibir tributos en dos niveles,
confederal y provincial. La opción elegida representó no sólo una forma de
organización institucional, sino una cultura política que se distingue de las restantes
experiencias de federalismo presentes en América Latina en el siglo XIX. El caso mejor
estudiado es sin duda el mexicano: la bibliografía sobre la estructuración del sistema
fiscal entre la federación y los estados es más que abundante.341
El objetivo de este capítulo es mostrar, mediante el análisis de un caso provincial, el
modo en que fue desarrollándose dicho proceso. La creación de un estado central marcó
no sólo la vida política de las provincias, sino también sus finanzas. Los estudios que
han abordado las finanzas de la Confederación, salvo contadas excepciones, poco dicen
sobre la manera en que se conformó su sistema fiscal entre 1852-1855.342 Los trabajos
sobre las provincias han hecho hincapié en el modo en que estas fueron recomponiendo
340
ALBERDI, Juan Bautista Sistema económico y rentístico…, p. 115.
JÁUREGUI, Luis y ABOITES, Luis (eds.) Penurias sin fin. Historia de los impuestos en México,
siglos XVIII-XX, Instituto Mora, México, 2005; PANTOJA MORÁN, David “Infancia es destino: el
federalismo y las finanzas públicas nacionales en el Congreso Constituyente de 1824”, en Revista
Mexicana de Ciencias Políticas y sociales, Vol. XLIX, nº 201, UNAM, septiembre-diciembre 2007, pp.
85-109; JÁUREGUI, Luis y SERRANO, José A. (coords.) Las finanzas públicas en los XVIII-XIX,
Instituto Mora, México, 1998; MARICHAL, Carlos “Una difícil transición fiscal. Del régimen colonial al
México independiente, 1750-1850”, en MARICHAL, Carlos y MARINO, Daniela (comps) De colonia a
nación: impuestos y política en México, 1750-1860, Centro de Estudios Históricos, Colegio de México,
2001, pp. 19-53; Sánchez Rodríguez, M. “Política fiscal y organización de la Hacienda Pública durante la
República Centralista en México, 1836-1844”, en MARICHAL, Carlos y MARINO, Daniela (Comps.)
De colonia a nación..., op. Cit, pp. 189-214; SERRANO ORTEGA, José A. “Tensiones entre potestades
fiscales: las élites de Guanajuato y el gobierno nacional, 1824-1835”, en SÁNCHEZ SANTIRÓ, Ernest,
JÁUREGUI, Luis y IBARRA, Antonio (Coords.) Finanzas y política en el Mundo Iberoamericano. Del
Antiguo Régimen a las Naciones independientes 1754-1850, Instituto Mora, México, 2001.
342
Sobre las finanzas de la Confederación Ver: ÁLVAREZ, Juan “Guerra económica entre la
Confederación y Buenos Aires (1852-1861)”, en LEVENE, Ricardo Historia de la Nación Argentina,
Vol. VIII: La Confederación y Buenos Aires hasta la organización definitiva de la nación en 1862,
Librería editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1947 (2º edición), pp. 135-162; SCOBIE, James La lucha por
la consolidación de la nacionalidad Argentina. 1852-1862, Hachette, Buenos Aires, 1964;
GOROSTEGUI DE TORRES, Haydée La organización nacional, Buenos Aires, Paidos, 1972; BOSCH,
Beatriz En la Confederación Argentina, 1854-1861, Eudeba, Buenos Aires, 1998. GARAVAGLIA, Juan
Carlos “Rentas, deuda pública y construcción estatal: la Confederación Argentina, 1852-1861”, en
Desarrollo Económico, 50, 198, julio-septiembre, 2010. Idem. “La disputa por la Nación: rentas y
aduanas en la construcción estatal argentina, 1850-1865”, en Investigaciones de Historia Económica, Vol
9, nº 2, junio 2013.
341
142 sus haciendas, pero se ha profundizado poco sobre estos años de transición.343 Desde un
observatorio puntual, la provincia de Santa Fe, se analizaran los cambios ocurridos entre
1852 y 1854 desde una perspectiva fiscal, al tiempo que, se pretender echar luz sobre
conexiones entre decisiones políticas y fiscales.
Las fuentes
Las fuentes para abordar este corto período no sólo son escasas, sino que también se
hallan fragmentadas en diversos legajos extraídos de los libros del Fondo de Contaduría
del Archivo General de la Provincia de Santa Fe. Se conservan, sin embargo, algunas
planillas generales que forman parte de las notas remitidas por el Colector General al
Ministro de gobierno en las que se demuestran los ingresos y los egresos del tesoro
tanto de la provincia como de la Confederación. Los datos permiten reconstruir en su
conjunto los movimientos de las Cajas Receptoras entre diciembre de 1851 y diciembre
de 1853. La provincia contaba entonces con dos aduanas, ubicadas en la ciudad capital
y en Rosario, respectivamente. Sobre la primera, no existen prácticamente fuentes para
su estudio, más allá de algunos expedientes sueltos que no posibilita un análisis sobre el
funcionamiento de la misma. Mucho más abundante es, en cambio, la información sobre
la de Rosario. Esta se halla dispersa lo que ha dificultado enormemente la
reconstrucción, pero es posible contar con cifras completas para el período comprendido
entre octubre de 1852 y julio de 1854. A partir de 1855, la Confederación asumió el
control de estas oficinas, por lo que las referencias a las aduanas desaparecen de los
archivos provinciales.344 Las cuentas de Santa Fe de estos años se encuentran divididas
en dos, por un lado, los ingresos y los egresos del erario provincial y, por otro, las
entradas y las salidas de fondos nacionales que se destinaban a sostener el estado
central.
343
Sobre las finanzas de las provincias en estos años de transición Ver: HERRERA, Claudia “Fiscalidad
y poder: las relaciones entre el estado tucumano y el estado central en la formación del sistema político
nacional, 1852-1869”, en BRAGONI, Beatriz y MIGUEZ, Eduardo (Coords.) Un nuevo orden político.
Provincias y Estado Nacional 1852-1880, Edit. Biblos, Buenos Aires, 2010; SCHALLER, Enrique “Las
finanzas públicas de la provincia de Corrientes durante la organización nacional (1810-1861), Ponencia
presentada en XVIII Jornadas de Historia Económica, 1998; VARO, Luis Alberto y VARO, Roberto
“Federalismo y república reales en tres décadas de presupuestos provinciales (Mendoza, 1853-1890)”, en
Anales AAEP, 2000.
344
Sobre el problema de la falta de un Archivo de la Confederación Ver: GARAVAGLIA, Juan Carlos
“Rentas, deuda pública y construcción estatal: la Confederación Argentina, 1852-1861”, en Desarrollo
Económico, 50, 198, julio-septiembre, 2010.
143 1. La formación del tesoro nacional: pujas por el control de
los recursos
Las tareas que tenía por delante el gobierno de la Confederación en materia de hacienda
eran numerosas: crear un tesoro nacional, organizar una administración central y
unificar la moneda. La conformación de un tesoro que le permitiese hacer frente a sus
obligaciones –como eran el pago de sueldos civiles y militares, los empréstitos tomados
para solventar la campaña militar contra Juan M. Rosas, la deuda y los gastos ordinarios
que ocasionaron la instalación del gobierno- requería de inyecciones rápidas de
recursos.345 Además el gobierno se había comprometido a entregar subsidios a todas las
provincias cuyas rentas no alcanzaran, según sus presupuestos, a cubrir los gastos
ordinarios,346 pues la centralización de ciertos recursos y la supresión de las aduanas
interiores, habían dejado a algunas de ellas casi sin ingresos para sostener sus
administraciones.
A inicios de 1852, las autoridades nacionales centraron sus esfuerzos en uniformar los
aranceles sobre el comercio y crear un sistema de contabilidad homogéneo. El primer
paso dado por el gobierno provisorio al mando de Justo J. de Urquiza fue la sanción del
Reglamento de Aduanas. Se autorizó a las aduanas exteriores a despachar géneros de
exportación, obligando a todo aquel que quisiera hacerlo a pagar los derechos fiscales
en el lugar que hiciera descarga y despacho. Los efectos de producción o fabricación
nacional así como las mercancías y géneros de toda clase fueron declarados libres de
derecho de circulación al interior del territorio de la Confederación. Entretanto se
fijaban las tarifas que imperarían a nivel nacional, las aduanas debían continuar
cobrando los derechos según sus reglamentos preexistentes, a excepción de Rosario –
que debía implementar los aranceles que regían en el puerto de Buenos Aires- y las
aduanas terrestres –que cobrarían un 12% sobre los artículos que eran introducidos
desde el extranjero-. La Confederación percibiría de los ingresos de todas aduanas un
adicional del 7% sobre los avalúos de los efectos introducidos en las provincias litorales
y un 5% sobre el tránsito nacional. Sobre los derechos de importación y de exportación
afectados a los gastos nacionales, un 6% sería consignado a gastos provinciales. Sobre
345
AGSPF: Contaduría, T. 94, Leg. 17: Colección de varias leyes y decretos impresos, correspondientes
al año 1853.
346
Ver: HERRERA, Claudia E. “Fiscalidad y poder…”, op. Cit.
144 esta cuota, a las provincias de la Confederación se les abriría un crédito contra el tesoro
nacional distribuido por el gobierno central, en proporción a las necesidades de cada
una.347
Las medidas tomadas tenían como propósito regular el comercio y normalizar las
tarifas. Se pretendía frenar así la defraudación que se registraba en la percepción de los
ingresos que debían destinarse a fondos nacionales. Idéntico objetivo se persiguió con la
sanción de una nueva Reglamentación para la navegación de los ríos interiores. Su
apertura a buques extranjeros de cualquier bandera había sido:
“...una de las principales causas que movieron a las provincias litorales a
promover una organización nacional regular, la tenacidad con que eran
sacrificados los intereses de su comercio y de su prosperidad, al mezquino
fin de un efímero engrandecimiento personal, y las trabas que se ponían a
la navegación de los magníficos canales que nos ha dado la naturaleza, y al
libre desenvolvimiento del tráfico; despues que ese poder opresor
desapareció de la escena política, el comercio se ha lanzado en la senda
prohibida, pero sin regla ni método: de modo que el tolerar por más tiempo
una situación semejante, no sólo perjudica a las Rentas Nacionales, sino
que podrá hacer dudar del perfecto dominio que la República tienen sobre
sus ríos, ó exponernos al menos, al duro trabajo de desarraigar abusos
inveterados, en ver de prevenirlos o sofocarlos cuando empieza”.348
La nacionalización de las aduanas y junto con ello la reapertura de los ríos significaron
para la provincia de Buenos Aires resignarse a perder las fuentes de recursos que
nutrían sus finanzas. La negativa de ceder la aduana constituyó uno de los ejes
principales de la polémica abierta entre ambas partes, gobiernos provincial y nacional,
desde la caída de Rosas. No obstante, Caseros fue un triunfo militar, no una fórmula
jurídica concreta para estructurar la economía nacional sobre nuevas bases.349 El
levantamiento del 11 de septiembre de 1852 –por el que se desconoció la autoridad del
Director provisorio- provocó que el gobierno nacional pusiese un freno a la aplicación
de las medidas propuestas.350 Con la ruptura definitiva de las relaciones con el gobierno
347
Reglamento de Aduanas sancionado el 28 de agosto de 1852. RONA: T. 3, pp. 37-42.
RONA: T. 3, p. 38.
349
ÁLVAREZ, Juan “Guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires…”, op. Cit, p. 135.
350
El Ministro de Gobierno de la provincia M. Leiva anunciaba al receptor de Rosario y administrador de
la Aduana: “...no haga innovación alguna hasta segunda orden en la administración a su cargo y que se
guarde el mismo sistema de rentas que tenía pero que, si ha principado, a cobrar derechos por la tarifa o
arancel que se le mandó, continúe la misma sin perjudicar los intereses del estado de la provincia”.
AGPSF: Contaduría, T. 90, Leg. 14: Notas de ministros D. Manuel Leiva, al receptor del Rosario, don
348
145 de Buenos Aires un mes más tarde, el gobierno de la Confederación promulgó un nuevo
Reglamento para la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, y las aduanas
nacionales. El 3 de octubre de 1852 se establecieron trece aduanas sobre el río Paraná y
cinco sobre río Uruguay. Los puertos de entrada de la Confederación fueron divididos
en tres clases. Los de primera, sobre el río Paraná, eran los ubicados en Rosario, Santa
Fe, Paraná y Corrientes. Fueron considerados puertos de segunda clase Gualeguay,
Victoria y Goya. Mientras que los de Diamante, la Paz, Bella Vista Empedrado, Itati y
Ita-ibate se les otorgó el tercer rango. Sobre el río Uruguay no se establecieron puertos
de primera; sólo de segunda: Gualeguaychu, Concepción del Uruguay, Concordia y la
Restauración; y de tercera: Federación, La Cruz y Santo Tomé. También se instaló una
línea de aduanas en los Andes, para poner bajo control el comercio con Chile y Bolivia.
Estas oficinas se instituyeron bajo el nombre de puertos secos entradas por tierra. 351
Finalmente, la Constitución Nacional de 1853 decretó en su artículo cuarto que el tesoro
debía conformarse de tres fuentes de ingresos: las entradas de aduanas, las ventas de
tierras fiscales y las rentas de correos. Además debían considerase como ingresos los
empréstitos que se tomaran y las operaciones de crédito.352 Las tierras baldías, muy
numerosas y extensas, que podrían haber constituido una importante fuente de recursos,
debido a que en la mayoría del territorio no habían sido aún enajenadas, se dejaron en
manos de las provincias. Por otro lado, las rentas de correos fueron prácticamente
insignificantes en el período. Durante los años 1850s., el gobierno central hizo grandes
esfuerzos por organizar una administración de correos que alcanzara a todo el territorio
confederal, pero no fue sino hasta la década siguiente que las rentas de dicho ramo
tuvieron alguna incidencia. Esta situación dejó a la Confederación con un único recurso:
las Aduanas.353 Los gravámenes al comercio fueron los principales recursos del Estado.
Las contribuciones indirectas eran consideradas las fuentes óptimas de ingresos debido
Francisco Carbonell que tratan sobre la instalación de la aduana nacional en el rosario en septiembre de
1852.
351
Reglamentando la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, y las aduanas nacionales. 3 de octubre de
1852. RONA: T. 3, pp. 48-49.
352
Extracto del artículo 4º de la Constitución de 1853.
353
Un estudio comparativo sobre las finanzas de diferentes países de América Latina han mostrado que
los impuestos al comercio exterior y los estancos fueron los dos principales componentes de los ingresos
estatales durante el siglo XIX. GARAVAGLIA, Juan Carlos “Algunos aspectos preliminares acerca de la
‘transición fiscal’ en América Latina, 1800-1850”, en Illes i Imperis: Estudios de historia de las
sociedades en el mundo colonial y post-colonial, nº 13, Barcelona, 2010, pp. 159-192.
146 a que su recaudación se adecuaba mejor a un estado cuya administración estaba aún en
conformación. La Confederación podía valerse de las administraciones de aduanas
provinciales ya establecidas. Además se pensaba que su percepción, al contrario de las
contribuciones directas, casi no provocaba resistencias:
“Es la más fácil, porque es imperceptible al contribuyente su pago, que casi
siempre hace en el precio que da por los objetos que consume. Paga la
contribución en el precio con que compra un placer y naturalmente la paga
sin el disgusto que acompaña a toda erogación aislada. Esta calidad de la
contribución indirecta es de mucho peso en paises y en tiempos en que la
autoridad empieza a establecerse, y necesita economizar los pretextos de
descontento y de inobediencia”.354
Estos primeros años fueron difíciles sin las rentas que podía reportar la aduana de
Buenos Aires. Con todo por hacer, el gobierno de la Confederación tenía una ardua
tarea por delante. De cara al exterior, el discurso de las autoridades era optimista. En
una carta escrita por Luis de la Peña –quien fuera encargado más tarde del Ministerio de
Relaciones Exteriores de la Confederación- dirigida al encargado de los Negocios de S.
M. Británica en el Río de la Plata, Robert Goré, afirmaba:
“Las rentas nacionales no serán por ahora cuantiosas, pero bastarán para
iniciar la marcha de un Gobño que no tiene grandes necesidades y que no
necesita ser pomposo. El ejército que pueden poner las Prov.as para un
caso inesperado de guerra puede V.S. inferido del que han puesto las tres
solas Prov.as de Entre Rios, Corrientes y Santa Fe. (…) El Gobño del
Director no se vé agoviado por deuda esterior ni interior, y tiene
abundantísimos elementos en tierras, ganados, minerales, maderas y en
todas las producciones de la zonas templadas y de la torrida, para preparar
la organi.on de un nación grande y poderoso, tiene grandes vías de
comunicación para el comercio marítimo, que aprovechará los elementos
de riqueza aun no explotados”.355
2. Un período de transición. Fondos provinciales y fondos
nacionales: los ingresos de las Cajas receptoras de la
provincia
354
355
ALBERDI, Juan Bautista Sistema económico y rentístico…, p. 171.
Paraná, octubre 14 de 1852. FO: 118, T. 76, Fs. 116.
147 Crear un tesoro nacional y centralizar la renta, como bien señalaba Juan B. Alberdi, no
eran un punto de partida sino de llegada. Entre 1852-1854, la Confederación careció de
las instituciones necesarias para tomar el control de sus fuentes de recursos. La
conformación de un estado central obligaba a conciliar intereses regionales divergentes
y ambiciones políticas dispares.356 El nombramiento del General Urquiza como director
de la Confederación357, la designación de Paraná como capital358 y la sanción de la
Constitución (1853) –donde se sentaron las bases del nuevo orden político afirmado en
la división de tres poderes359- fueron los primeros pasos hacia la organización de un
gobierno central. Sin embargo, estas medidas conllevaron numerosos problemas
prácticos. No se trataba sólo de producir una legislación común, se requería, al mismo
tiempo, de una estructura administrativa cimentada, que velara para que la legislación
fuese cumplida.360
La organización de la administración constituía una de las cuestiones más urgentes a
resolver. La instalación de oficinas –donde centralizar los fondos enviados desde los
diferentes puntos donde se realizaba la colecta-, el nombramiento de administradores de
rentas nacionales –encargados de controlar los recursos que correspondía al estado
central- y la creación de una tesorería –encomendada a la tarea de examinar las cuentas
y autorizar los pagos- eran medidas fundamentales361; pero estas precisaban tiempo para
funcionar de forma aceitada. Entretanto las provincias continuaron a cargo de la
recaudación de los aranceles nacionales.
356
PEREZ GUILHO, Dardo “Pensamiento Político y proyectos constitucionales”, en Nueva Historia de
la Nación Argentina, Vol. 5: La configuración de la República independiente (1810-1914), Academia
Nacional de Historia, Planeta, 2000.
357
“El Congreso General Constituyente de la Confederación Argentina, sanciona un voto de gracias y
reconocimiento al Exmo. Sr. Gobernadores y Capitán General de la Provincia de Entre-Ríos, Libertador
de las Repúblicas del Plata, y Director Provisorio de la Confederación Argentina Brigadier General D.
Justo J. de Urquiza”. RONA: T. 3, p. 55.
358
El 6 de noviembre de 1853 fue instalado el gobierno delegado en la Paraná capital de Entre Ríos.
RONA: T. 3, p. 79. Ley fijando la capital provisoria de la confederación en Paraná, RONA: T. 3, p. 82.
359
Constitución para la Confederación Argentina. RONA: T. 3, pp. 65-76.
360
Para un análisis de la conformación de la administración de la Confederación: SEGOVIA, Juan “Los
poderes públicos nacionales y su funcionamiento (1852-1914)” y CATERINA, Luis María “Los gobierno
de las provincia. Territorios nacionales. Régimen municipal (1852-1914)”, en Nueva Historia de la
Nación Argentina, Vol. 5: La configuración de la República independiente (1810-1914), Academia
Nacional de Historia, Planeta, 2000.
361
MOUSSY, Martín de Description géographique et statistique de la Confédération Argentine, Tomo
Troisiéme, Librerie Firmin Didor, Paris, 1864, p. 617.
148 Las aduanas prosiguieron cobrando los derechos según los aranceles existentes más el
ya mencionado 7% adicional sobre los avalúos a todos los efectos introducidos en las
provincias litorales para su consumo que debía ser cobrado y retenido como derecho
nacional. En las aduanas exteriores, tanto fluviales como terrestres, debía permitirse el
tránsito de mercaderías extranjeras para las provincias de la Confederación siempre que
la despachante retuviese un 5% sobre la avaluación de los efectos como derecho
nacional. Las mercancías de procedencia o producción extranjera, y los productos de
fabricación o industria de Buenos Aires, introducidos por tierra a cualquiera de las
provincias del interior abonarían sus derechos en la aduana de Rosario. También se
pagarían allí los derechos de exportación correspondientes a los efectos que de las
provincias interiores se enviasen a la de Buenos Aires.362
En la provincia de Santa Fe, se recaudaron 118.633 pesos fuertes como fondos
nacionales, 33.880 correspondían al 7% sobre los derechos de introducción y unos
56.977 al 5% sobre el avalúo producto del tránsito nacional. También se recaudó un
plus del 2% sobre los productos ingresados de la provincia de Corrientes. Por lo tanto,
el 43% de las entradas lo constituían el 5% cobrado en tránsito nacional, poco más de
18% de los recursos provenían del 7% recaudado sobre importación y apenas un 0,1%
era percibido como entradas de producto desde Corrientes.363 El segundo rubro en
importancia eran las transferencias de recursos provenientes de la caja de Receptoría y
Aduana de Rosario que alcanzó a representar casi el 38% de los ingresos nacionales que
se recaudaban en la provincia.
Cuadro 1
Ingresos de Fondos Nacionales en la provincia de Santa Fe, diciembre de 1851diciembre de 1853
(en pesos fuertes)
INGRESOS
Producto del 7% importación
Producto del 5% tránsito nacional
Producto del 2% sobre el 5% cobrado en Corrientes
Producto de la Caja de Rosario
Pesos
fuertes
33.880
56.977
85
27.691
%
18,6
43,3
0,1
37,8
362
RONA: T. 3, pp. 48-49: Reglamento para la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, y las aduanas
nacionales.
363
La Legislación no contemplaba este plus cobrado para los productos de Corrientes, pero en las cuentas
aparece el rubro.
149 Total
118.633
100
Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 2: Nota del Contador del ministro
de gobierno elevando el Estado general de entradas y salidas de fondos nacionales desde el 23 de
diciembre de 1851 hasta el 31 de julio de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 21: Nota del
administrador de aduana Don Cayetano Echagüe al ministro de gobierno elevando el Estado General de
las entradas y salidas de fondos nacionales desde agosto 1º hasta diciembre 31 de 1853.
Cuadro 2
Ingresos de Fondos Nacionales por departamentos, diciembre de 1851-diciembre
de 1853
(en pesos fuertes)
INGRESOS
SANTA FE
ROSARIO
Producto del 7% importación
Producto del 5% tránsito nacional
Producto del 2% sobre el 5% cobrado
en Corrientes
Producto de la Caja de Rosario
Total
10.730
213
23.150
56.764
10.943
27.691
107.605
SAN
GERÓNIMO
-
TOTAL
-
27.691
118.633
33.880
56.977
85
Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 2: Nota del Contador del ministro
de gobierno elevando el Estado general de entradas y salidas de fondos nacionales desde el 23 de
diciembre de 1851 hasta el 31 de julio de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 21: Nota del
administrador de aduana Don Cayetano Echagüe al ministro de gobierno elevando el Estado General de
las entradas y salidas de fondos nacionales desde agosto 1º hasta diciembre 31 de 1853.
El Cuadro 2 muestra que los principales recursos eran los aportados por la aduana de
Rosario. El 90% de los ingresos provenían de este departamento mientras que apenas de
10% se recaudaba en el departamento de La Capital. El puerto de San Gerónimo no
estaba habilitado a cobrar dichos impuestos e incluso por un decreto nacional el 31 de
octubre de 1853 su aduana fue suprimida.364 Recién a mediados de 1854, el puerto fue
declarado de 3º clase. El dictamen determinaba que los buques podían hacer sus
descargas allí, pero los derechos -por las extracciones de productos y manufacturas-
364
RONA: T. 3, p. 142
150 debían ser abonados en las oficinas de crédito de Santa Fe o en su defecto en la aduana
de Rosario.365
Durante el período de la Confederación, el puerto de Rosario fue, sin lugar a dudas, el
más importante, aunque no el único. Este se convirtió en uno de los ejes fundamentales
dentro de los circuitos económicos y financieros de la Confederación. Su jerarquización
convenció al presidente Urquiza a otorgarle el título de ciudad. El 3 de agosto de 1852
la Legislatura provincial atendiendo a las gestiones del director provisorio de la
Confederación, elevó a Rosario a la nueva categoría. De esta manera, la villa se
transformó en una ciudad con enorme pujanza.366 Como se ha señalado ya, la
reactivación comercial y mercantil fue acompañada de un progresivo cambio en la
fisonomía urbana.367
Entre octubre de 1852 y julio de 1854 ingresaron en las cajas de Aduana de Rosario
como fondos nacionales 116.814 pesos fuertes. Estas cifras estaban todavía muy lejos
de lo que la Confederación esperaba recaudar en este puerto.
Cuadro 3
Ingresos de Fondos Nacionales en la Aduana de Rosario , octubre de 1852-julio de
1854
(en pesos fuertes)
INGRESOS
Producto general del 5% del Tránsito Nacional
Producto del 7% de introducción de artículos
TOTAL
Pesos fuertes
65.592
51.222
116.814
Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Legs. 1: Estados Generales de ingresos
y egresos de la Caja de la Receptoría de Rosario desde el 25 de diciembre de 1851 al 31 de diciembre de
1852. AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 8: Estados de entradas y salidas de los fondos nacionales y
provinciales de la Receptoría de Rosario en junio de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 16: Producto
General de avalúo del tránsito nacional al 5% y del avalúo del 7% sobre las introducciones desde octubre
3 de 1852 a julio de 1853. AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 27: Cuenta corriente gral. De aduana del
Rosario con el gobierno de la Confederación desde 3 de octubre de 1852 hasta el 31 de diciembre de
1853; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 33: Estado de las entradas y salidas de los fondos provinciales en
la aduana del Rosario desde enero 1º a julio 31 de 1854; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 34: Estado de
las entradas y salidas de fondos nacionales de la aduana del Rosario desde enero 1º hasta julio 31 de
1854.
365
RONA: T. 3, p. 142.
ÁLVAREZ, Juan Historia de Rosario (1689-1939), UNR Editora, Rosario, 1998, p. 337.
367
Remitimos al Capítulo 2.
366
151 2. La difícil tarea de recaudar. La aduana de Rosario en un
contexto de indefinición
El traspaso de las entradas de aduanas a jurisdicción nacional no significó la supresión
definitiva de los derechos provinciales. En el caso de Santa Fe, las autoridades no se
resignaron a perder bruscamente las rentas, tan necesarias para nutrir su erario, y
continuaron –mientras retuvieron bajo su control la gestión de dichas oficinaspercibiendo algunos derechos al comercio, tal como lo permitía el Reglamento de
Aduanas sancionado por la Confederación.
La etapa 1852-1854 fue de enorme confusión en las finanzas: las constantes leyes
sancionadas y los pedidos de aclaraciones, que desde las Receptorías y Aduanas se
enviaban a la Contaduría de la Provincia y, desde allí, al Ministerio de Hacienda de la
Confederación, muestran los obstáculos que debieron sortearse para lograr
homogeneizar las leyes fiscales. En las diferentes dependencias de la administración
provincial llovían solicitudes del personal demandando explicaciones sobre cómo tenían
que proceder: cuánto debían pagar las carretas que introducían artículos a la provincia;
cuánto abonarían aquellas mercancías que estaban en los depósitos de la aduana,
ingresadas bajo lo estipulado por la ley provincial y que ahora se hallaban regidos por
una nuevo reglamento nacional. Tampoco estaban seguros si los derechos de
almacenaje y eslingaje debían cobrarse conforme a lo estipulado en el Reglamento de
Aduanas provincial o conforme al nacional.368 No sólo no era claro bajo qué ley debían
recaudarse cada una de las contribuciones, sino que, los mismos administradores de
hacienda, dudaban con respecto a cuáles eran los tributos que debían destinarse como
fondo nacional y cuáles como provincial. Tal es así que el recaudador de Aduana de
Rosario se vio obligado a emitir un comunicado en el que explicaba qué ramos de la
hacienda correspondía ser cobrados para la nación y cuáles para la provincia.369
368
AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 20: Leyes y decretos, ceses y nombramientos y varias notas del
ministro dirigida al Colector gral. José A. Lassaga de todo el año 1853.
369
AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 39: Nota del administrador de Aduana del Rosario D. Uladislao Frías
al Colector Gral. D. Cayetano Echagüe, dando explicaciones sobre los ramos que corresponden a la
nación y a la provincia.
152 A las disputas que versaban sobre a quién competía recaudar qué impuestos se le
sumaba otro problema no menor: en la oficina de la aduana de Rosario funcionaba, al
mismo tiempo, la receptoría provincial y el personal que administraba ambas era el
mismo. Hasta tanto el gobierno central conformara su administración, las aduanas y los
puertos de las provincias de Santa Fe y de Entre Ríos continuaron en manos de los
empleados que ya habían sido nombrados por los gobiernos provinciales. El estado
nacional confiaba que estos contarían con méritos suficientes para cumplir con los
servicios requeridos.370 No obstante, los problemas que implicaba llevar las
contabilidades provincial y nacional complicó en gran manera la tarea de los receptores
de hacienda. Francisco Carbonell, receptor del departamento Rosario y administrador de
su aduana, presentó su renuncia al cargo en septiembre de 1853 argumentando no tener
la capacidad para dirigir ambas dependencias.371
La doble calidad de receptor de la provincia y administrador de la aduana nacional
conllevó serios inconvenientes.372 Uno de los primeros que se planteó fue en torno a la
sanción del impuesto provincial sobre carretas que transportaban carbón y madera para
su extracción. Según lo establecido por el reglamento de Aduanas nacionales estas eran
libres de derecho y, por lo tanto, su arancelamiento era un incumplimiento del artículo
10, capítulo 4º y título 14 del Estatuto de hacienda. No obstante, negarse a cobrarlo
significaba quebrantar una ley provincial y podía acusársele de “defraudación” al fisco.
Uladislao Frías había mandando a publicar y efectuar la disposición en cumplimiento de
su deber como receptor, pero siendo al mismo tiempo administrador de Aduanas
Nacionales debía obedecer y ejecutar sus disposiciones. En su correspondencia con el
Colector General de la provincia el receptor y administrador U. Frías expresaba a si su
preocupación:
“En el presente creo, me encuentro con dos disposiciones contrarias, una
de la provincia y otra de la nación, y con igual obligación de darles
cumplimiento. En tal conflicto, he creído deber poner este asunto en
conocimiento del exmo. Gobierno de la nación remitiendo la copia
definitiva de usted a este, sin fin de que poniéndoles de acuerdo con el
370
RONA: T. 3, p. 99.
AGPSF: Contaduría, T. 94, Leg. 23: Correspondencia del Receptor del Rosario, don Francisco
Carbonell, al Colector Gral. José Antonio Lassaga.
372
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 5: Notas del administrador de aduana de Rosario, al contador General
de la provincia.
371
153 exmo. Gobierno de la provincia resuelvan lo que debe hacerse. Mientras
tanto, para asegurar los decretos de la provincia, sin dejar de cumplir la
ley nacional…”.373
En este contexto de enormes dificultades funcionó la aduana de Rosario en estos
primeros años de la Confederación. A la superposición del personal y del lugar físico de
las oficinas, sin distinción de la aduana y receptoría, se le sumaba la superposición por
recaudar dos tipos de impuestos, el provincial y el confederal. ¿Cómo se distribuyeron
los ingresos?
Cuadro 4
Entradas de Fondos Nacionales y de Fondos Provinciales en la Receptoría y
Aduana de Rosario, 1853
(en pesos fuertes)
Fondos
7% por introducción nacional
5% sobre el derecho de tránsito nacional
Aduana provincial
Alcabala
Derechos provinciales cobrados en el puerto*
Piso de carretas
Papel sellado
Patentes (marítimas y terrestres)
Producto del remate de cueros
Pago de la Confederación a la provincia gastos que
ésta había cubierto
Corrales
Otros ingresos
Total
Nacional
21.343
49.298
-
Provincial
9.852
21.840
14.026
1.056
4.442
3.733
2.582
5.792
70.641
2.117
1.662
67.102
*Corresponden a los derechos de eslingaje, anclaje, salidas y guías.
Fuentes: Elaboración propia en base a Entradas y salidas de Fondos Nacionales y de Fondos Provinciales
en la Receptoría y Aduana de Rosario por todo 1853. AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 1: Estados
Generales de ingresos y egresos de la Caja de la Receptoría de Rosario desde el 25 de diciembre de 1851
al 31 de diciembre de 1852; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 6: Estados Generales de ingresos y egresos
de la receptoría y aduana nacional de Rosario por los doce meses de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98,
Leg. 7: Estados de ingresos y egresos de fondos nacionales de la Receptoría de Hacienda y aduana
nacional del Rosario por los meses de agosto 1º hasta diciembre 31 de 1853, AGPSF: Contaduría, T. 98,
Leg. 9: Estados de las entradas y salidas de la Caja de Aduana del Rosario en noviembre de 1853;
AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 10: Balances de la Aduana del Rosario diciembre 31 de 1853 y balance
de salida de los libros en la misma fecha.
Como ya se ha señalado, en 1853 el tesoro nacional se formó de dos impuestos (el 7%
sobre introducción nacional y el 5% sobre derecho de tránsito) que reportaron 70.641
373
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 5: Notas del administrador de aduana de Rosario, al Contador Gral.
de la provincia.
154 pesos fuertes. La falta de datos sobre la composición total de los ingresos de la
Confederación para este año impide medir cuánto significó el aporte de la aduana de
Rosario. Las entradas provinciales, por su parte, alcanzaron los 67.102 pesos fuertes con
una composición variada. La alcabala fue el principal ingreso (más del 30%) seguido de
los derechos provinciales cobrados en el puerto (20%) y los impuestos de aduana
percibidos por Santa Fe (14%). Con posterioridad a 1855, la pérdida de las rentas de
aduanas obligó a la provincia a una restructuración de su fiscalidad y a la sanción de
nuevos impuestos. Estos no debían entrar en contradicción con los establecidos por la
Nación, requirió como paso previo, la conformación definitiva de una legislación fiscal
de la Confederación.
3. Pagos, transferencias y deuda: las formas de cubrir los
gastos
Las planillas de fondos nacionales en Santa Fe muestran que entre diciembre de 1851 y
diciembre de 1853 se emplearon 197.781 pesos fuertes para gastos nacionales, es decir
que estos superaban por 79.148 pesos fuertes lo que se había recaudado en ese período.
Cuadro 5
Estado General de las salidas de fondos nacionales en Santa Fe, diciembre 1851diciembre 1853
(en pesos fuertes)
Egresos
Santa Fe
Rosario
Total
2.020
1.337
31.049
San
Gerónimo
127
Gastos de la sala del Congreso
Buenas cuentas de jefes y oficiales
Buenas cuentas de individuos
Costo de la tropa
20.125
9.734
5.785
40.570
Varios gastos
Mitad de sueldo de empleados del
Resguardo
Traslado de fondos a la Contaduría
Gral.
Dinero remitido por orden del
gobierno
Gastos en indios
Descuento de letras
Saldo a favor de la nación
Deuda de la nación con la provincia
hasta el 31 de julio de 1853
Total
3.585
3.578
5.252
3.801
2
292
8.839
7.671
-
30.691
-
30.691
-
1.000
-
1.000
775
-
1.107
55
3.601
-
-
1.882
55
3.601
33.295
84.152
79.913
421
197.781
22.145
11.071
5.785
71.746
155 Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 2: Nota del Contador del ministro
de gobierno elevando el Estado general de entradas y salidas de fondos nacionales desde el 23 de
diciembre de 1851 hasta el 31 de julio de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 21: Nota del
administrador de aduana Don Cayetano Echagüe al ministro de gobierno elevando el Estado General de
las entradas y salidas de fondos nacionales desde agosto 1º hasta diciembre 31 de 1853.
Pese a que la caja receptora de Rosario producía casi el 90% de los ingresos, los
libramientos más importantes se dieron en la ciudad capital donde se encontraba la
oficina de la Colecturía general. Como muestra el Cuadro 5 el principal egreso nacional
en la caja de Rosario fue el traslado de dinero de dicha oficina. Casi el mismo monto
librado para el pago de las tropas, aproximadamente 30.000 pesos fuertes. La caja de
Santa Fe tuvo dos partidas de gastos principales: los militares y los utilizados en el
Congreso Constituyente que tuvo lugar en 1853 en esta ciudad y que finalmente
sancionó la Constitución el 1º de mayo de ese año. En el departamento de San
Gerónimo, por otra parte, los gastos nacionales fueron insignificantes, apenas algún
monto para sueldos de empleados del resguardo.
Veamos ahora los gastos nacionales en la provincia por rubros:
Gráfico 1
Egresos de fondo Nacional en la provincia Santa Fe por rubros, 1851-1853
(en pesos fuertes)
156 Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 2: Nota del Contador del ministro
de gobierno elevando el Estado general de entradas y salidas de fondos nacionales desde el 23 de
diciembre de 1851 hasta el 31 de julio de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 21: Nota del
administrador de aduana Don Cayetano Echagüe al ministro de gobierno elevando el Estado General de
las entradas y salidas de fondos nacionales desde agosto 1º hasta diciembre 31 de 1853.
El Gráfico 1 señala que los recursos se invirtieron en gastos militares y en el pago de la
deuda. Los ejemplos europeos estudiados muestran que este era un panorama que se
repetía. Los teóricos del fiscal-military State han señalado que los primeros pasos de la
construcción estatal suponíne la instauración del monopolio de la fuerza hacia afuera y
hacia adentro del espacio sobre el cual este reivindicaba su control. Estos autores
argumentan que conjuntamente con el incremento de los gastos bélicos y de represión
era indispensable el desarrollo de un sistema burocrático de percepción de rentas. Se
establecía entonces una conexión entre esfuerzo guerrero, extracción fiscal y
crecimiento de la burocracia.374 No obstante, nuevas miradas han matizado esta
374
La historiografía europea tiene una larga tradición de trabajos que versan sobre el modelo de fiscalmilitary state: BREWER, John The Sinews of Power: war, Money and the English State: 1688-1783,
Routledge, London, 1994; COLLINS, James B. “State building in Early-modern Europe: The Case of
France”, en Modern Asian Studies, Vol. 31, nº 3, 1997; O’BRIEN, Patrick & HUNT, Philip “The Rise of
157 vinculación mecánica guerra/fiscalidad/construcción del estado. La guerra ha sido
estudiada como el marco en el que se produjo la construcción de los estados y, como tal,
condicionó ese proceso. En estos nuevas indagaciones, lejos de responder a un modelo
lineal de racionalización parece postularse que los estados del siglo XIX nacieron y se
desarrollaron en un contexto de contingencia cuyo determinante mayor era la guerra y
su núcleo central las fuerzas militares.375
En la provincia de Santa Fe entre 1851-1853 el 42% de los ingresos del fondo nacional
fueron destinados a cubrir partidas militares. La guerra contra Rosas y los posteriores
enfrentamientos con el Estado de Buenos Aires consumieron una parte considerable de
los recursos. La movilización de las tropas, el pago de sueldo y pertrecho de los
oficiales eran algunos de los principales gastos. Los presupuestos de la Confederación
de los años siguientes también se invirtieron cuantiosos recursos en lo militar: el 44%
del presupuesto de 1857 se destinó al departamento de Guerra y Marina.376
El gobierno de la Confederación se había comprometido a sostener con su erario los
gastos que suponían el control de las fronteras con los indios, hasta entonces eran
responsabilidad de las provincias. La organización de líneas defensivas, el
establecimiento de fortines y la designación de autoridades en estas zonas eran medidas
fundamentales. No obstante, en estos primeros años los gastos de invertidos en defensa
fueron insignificantes debido a la necesidad de atender asuntos más urgentes. A inicios
de 1855 se dieron los primeros pasos en su control a través de las negociaciones
entabladas con los caciques de los grupos indígenas del sur y de los avances sobre el
Gran Chaco.377
El segundo rubro de inversión de los fondos nacionales era el pago de los servicio la
deuda de la nación con la provincia. Las investigaciones llevadas adelante por los
integrantes del State Building Proyect muestran que, a lo largo del siglo XIX, gastos +
a Fiscal State in England, 1485-1815”, en Historical Research, Vol. 66, nº 160, 1993; TILLY, Charles
Coercion, Capital and European States, AD 990-1990, Basil Blackwell, Oxford, 1990; STORRS,
Christopher (Edit.) The fiscal-military State in Eighteenth-Century Europe, Ashgate, Surrey, 2009.
375
Para un análisis de esta cuestión Ver: GARAVAGLIA, Juan Carlos, PRO RUIZ, Juan y
ZIMMERMANN, Eduardo (edits.) Las fuerzas de guerra en la construcción del Estado: América Latina,
siglo XIX, Prohistoria ediciones, Rosario, 2012.
376
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Rentas, deuda pública y construcción estatal: la Confederación
Argentina, 1852-1861”, en Desarrollo Económico, Vol. 50, nº 198, julio-septiembre, 2010, pp. 223-248.
377
Ver Capítulo 1.
158 deuda fueron los principales egresos de todos los estados de América Latina, incluido el
Brasil.378 Ahora bien, ¿qué deuda tenía la nación con la provincia de Santa Fe? A partir
de la conformación de la Confederación Argentina no sólo las aduanas se
nacionalizaron también lo hicieron las deudas de todas las provincias anteriores a 1852.
Las autoridades santafesinas desconocían el monto de la deuda anterior a esa fecha
debido a que la inestabilidad política había tenido su correlato en la marcha de la
administración de Hacienda. Por lo cual, recién a mediados de 1853 se intentó recabar
información para conocer a cuánto ascendía la deuda provincial. Se solicitó entonces al
personal de las oficinas de hacienda la elaboración de las planillas correspondientes. En
noviembre de 1853, el receptor de Rosario, Uladislao Frías, presentó el siguiente
informe:
Cuadro 6
Deuda la provincia anterior a 1852
(en pesos fuertes)
Rubros
Sueldos militares
Sueldos civiles
Auxilio de reses
Maestro de postas
Total
Montos
9.363
640
14.375
444
25.092
Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 28: Informe presentado en 1854
por el administrador de aduana nacional, Usladislao Frías.
El Cuadro 6 corresponde únicamente a la deuda provincial reclamada en la receptoría de
Rosario. Según el informe, esta alcanzaba los 25.092 pesos fuertes: unos 9.300
correspondían a sueldos militares y 14.300 se adeudaban a aquellos que habían prestado
auxilios de reses para surtir a las tropas, es decir que la deuda se componía
esencialmente de gastos militares. La falta de otros datos impiden conocer la cifra total
de la deuda provincial. La cuentas de fondos nacionales muestran entre diciembre de
1851 y diciembre de 1853 la nación cubrió la suma de 33.295 pesos fuertes como deuda
de nación con la provincia [Ver Cuadro 5].
378
VER: GARAVAGLIA, Juan Carlos “Algunos aspectos preliminares acerca de la ‘transición fiscal’ en
América Latina, 1800-1850”, en Illes i Imperis: Estudios de historia de las sociedades en el mundo
colonial y post-colonial, nº 13, Barcelona, 2010, pp. 159-192.
159 No obstante, entre diciembre de 1853 y julio de 1854 la deuda que la nación mantenía
con la provincia prácticamente se duplicó. En julio de 1853, el Contador General de la
provincia, D. Cayetano Echagüe, manifestaba al Ministro de Hacienda de
Confederación que las sumas adeudabas provincia alcanzaban los 76.984 pesos fuertes.
Este incremento de la deuda no era consecuencia de nuevos informes sobre la deuda
provincial anterior de 1852 sino de deudas acumuladas entre 1852-julio de 1854
correspondientes gastos nacionales que la provincia había cubierto con fondos
propios.379 Si observamos la cifras totales de ingresos y egresos de fondos nacionales en
la provincia de Santa Fe, la nación recaudó unos 118.633 pesos fuertes y gastó 197.781,
teniendo un saldo negativo de 79.148 pesos fuertes. La transferencia de recursos de la
provincia a la nación, mediante el pago de algunos gastos nacionales, fue un modo de
frenar el déficit que presentaban las finanzas de la Confederación en estos años. El
precio por ello fue un aumento de la deuda con la provincia que en poco más de seis
meses se había duplicado.
Cuadro 7
Deuda de la nación con la provincia, 1853-1854
(en pesos fuertes)
Deuda
Manifiesto precedentes
Deuda de la nación con la provincia
Letras a cobrar en Rosario
Existencia en caja
Total
Diciembre 1853
6.690
37.173
543
44.406
Julio de 1854
76.984
3.483
550
81.017
Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 22: Nota del Colector Gral. D.
Cayetano Echagüe elevando los estados de la deuda nacional al Ministerio.
En relación a la deuda anterior a 1852 es preciso señalar que no fue cubierta estos años.
Las urgencias económicas de la Confederación no permitieron destinar recursos a estos
pagos. Las autoridades provinciales se ocuparon de dar algunas solución a los
379
AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 22: Nota del Contador Gral. D. Cayetano Echagüe elevando los
estados de la deuda nacional al Ministerio, quedando en diciembre 31 de 1853, $ 371.173 con 2 ¾ reales
por saldo a favor de la provincia y en julio 31 de 1854 $76.984.
160 acreedores a mediados de los años 1860s. (Sobre esta cuestión volveremos en el
Capítulo 7)
Por fuera del binomio gastos militares-deudas, otros rubros destacable fueron el
denominado “traslado de fondos a la Contaduría” y el pago de los sueldos de empleados
de hacienda. El traslado de fondos eran aquellos recursos que se transferían de la
Aduana y Receptoría de Rosario a la Colecturía provincial. Estos servían para cubrir
gastos de carácter nacional que se libraban en esa caja y que carecía de los fondos
necesario para hacerlo. Pese a que las cuentas contemplaban también otro apartado
denominado “Gastos del Congreso Nacional”, una parte importante de las
transferencias eran utilizados para cubrir los gastos del Congreso Gral. Constituyente.
Esta dualidad en las cuentas generó confusión en el propio Administrador de Aduanas
de Rosario, Usladislao Frías, quien preguntaba por ello al Colector:
“...el traslado de fondos a la contaduría general para gastos nacionales,
como pago del congreso por ejemplo las daré como invertidas en este
soberano cuerpo o sólo expresaré que se han trasladado a la contaduría
general para gastos nacionales, como dicen la mayor parte de las órdenes
del gobierno”.380
Finalmente se resolvió mantener la denominación de traslado y que la Contaduría
destinara el dinero a cubrir los gastos que el gobierno nacional estimaba más urgentes.
De la Aduana y Receptoría de Rosario se trasladaron al menos 4.000 pesos fuertes
mensuales.381 Las sumas invertidas en la organización del Congreso Constituyente se
correspondieron con el acondicionamiento de la Sala en la cual iba a sesionarse y los
desembolsos hechos para el traslado de los congresistas desde diferentes provincias y el
estipendió que percibían por la tarea.
Si centramos la mirada en la distribución de los gastos entre la Confederación y las
provincias podemos ver:
Cuadro 8
380
AGPSF: Contaduría, T. 94, Leg. 24: Correspondencia del Interventor D. Gabriel López, y
administrador de aduana de Rosario D. Uladislao Frías, dirigida al Contador General D. José Antonio
Lassaga.
381
AGPSF: Contaduría, T. 94, Leg. 22: Correspondencia del Interventor D. Domingo Crespo y del
ministro D. Manuel Leiva dirigida al receptor de hacienda Francisco Carbonell.
161 Fondos nacionales y provinciales en la Receptoría y Aduana de Rosario, 1853
(en pesos fuertes)
Fondos
Gastos militares
Comisión al expendedor de papel sellado
Sueldos empleados civiles
Costo de postas
Gastos guardia de Melincué
Gastos estancia del Estado
Gastos de la Comandancia de Rosario
Sueldos y gastos de la Receptoría y
Resguardo
Instrucción primaria
Empréstitos
Dinero abonado por orden del gobierno de la
Provincia
Justicia
Gastos en Indios
Varios Gastos
Obras públicas
Gastos de correos
Traslado de fondos a la Tesorería Gral.
Gastos hechos en el Congresos y preparativos
para la sanción de la Constitución
TOTAL
Nacional
23.515
1.690
%
35,8
2,5
Provincial
42.738
206
4.148
1.816
1.898
1.660
927
7.139
%
54
0,2
5,2
2,2
2,3
2
1,1
9
-
-
610
1.179
4.608
0,7
1,49
5,82
1.107
1.489
204
30.794
2.069
1,6
2,2
0,3
46,9
3,1
591
400
5.839
769
-
0,7
0,5
7,3
0,9
-
65.588
100
79.114
100
Fuentes: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 1: Estados Generales de ingresos
y egresos de la Caja de la Receptoría de Rosario desde el 25 de diciembre de 1851 al 31 de diciembre de
1852; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 6: Estados Generales de ingresos y egresos de la receptoría y
aduana nacional de Rosario por los doce meses de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 7: Estados de
ingresos y egresos de fondos nacionales de la Receptoría de Hacienda y aduana nacional del Rosario por
los meses de agosto 1º hasta diciembre 31 de 1853, AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 9: Estados de las
entradas y salidas de la Caja de Aduana del Rosario en noviembre de 1853; AGPSF: Contaduría, T. 98,
Leg. 10: Balances de la Aduana del Rosario diciembre 31 de 1853 y balance de salida de los libros en la
misma fecha.
La Confederación se había comprometido con las provincias a atender ciertos gastos
como los militares y la mitad de los sueldos del personal de hacienda de aduanas y
puertos. Pese a ello, los gastos militares representaron más del 50% del total de los
egresos de los fondos provinciales de la aduana y receptoría de Rosario, más del doble
que los que afrontó la nación. El 1º de septiembre de 1853, el administrador de Rosario
en una nota enviada al Colector Gral. Lassaga sostenía que era posible que las cuentas
pudieran contener algunas equivocaciones. El Colector había solicitado una revisión de
los legajos y los documentos cargados como fondos provinciales, por lo abultado de los
montos que debía pagar el estado provincial. No obstante, las dudas sobre a qué fondos
162 pertenecían ciertos gastos como consumos de reses, caballos, yeguas y potros y
pertrechos llevaron a que fueran considerados como provinciales.382 Hasta la
nacionalización de las fuerzas militares de las provincias en 1855, estas continuaron
sosteniendo los cuerpos armados. Santa Fe continuó también cubriendo los gastos de
defensas contra los indios y surtiendo de sueldos, raciones y demás gastos a la
guarnición emplazada en el fuerte de Melincué.383
El segundo gasto en importancia lo constituyó el pago de sueldos a los empleados de
hacienda. Se abonaron bajo este concepto 7.139 pesos fuertes, tres veces más de lo
cubierto con gastos nacionales pese a que según el acuerdo, los montos debían ser
pagados mitad por mitad.
4. Los cambios en la fiscalidad Confederación a principios de 1854
En su discurso inaugural de las sesiones del Congreso en octubre de 1854, Justo J.
Urquiza, recientemente elegido como presidente de la Confederación, dirigió estas
palabras:
“Desde la instalación del Gobierno Nacional hasta hoy, el tiempo ha sido
corto para el trabajo exigido en todos los ramos del Departamento de
Hacienda. Nada había preparado; era preciso destruir los restos fiscales
del aislamiento: crear rentas conforme a la Constitución; organizar lo que
se creaba; remover los obstáculos propios de todo lo que no tiene
antecedentes; atender al pago de la deuda exigible de la Confederación; y a
los gastos más necesarios del Gobierno Nacional; y todo este cúmulo de
trabajo ha sido simultáneo y urgente […] La transición del aislamiento de
las Provincias a la Nacionalidad Argentina, ha debido ser gradual y tan
lenta como lo permiten los medios que debían verificarla”.384
El Congreso Constituyente sancionó con fuerza de ley el 9 de diciembre de 1853 el
Estatuto para la Organización de la Hacienda y el Crédito Público –un proyecto
elaborado por Mariano Fragueiro- a través del cual se pretendía reglamentar las finanzas
382
AGPSF: Contaduría, T. 94, Leg. 23: Correspondencia del receptor de Rosario D. Francisco Carbonell,
dirigida al Contador General D. José Antonio Lassaga.
383
AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 20: Leyes y decretos, ceses y nombramientos y varias notas del
ministro dirigida al Colector gral. José A. Lassaga de todo el año 1853.
384
Congreso de la Nación, Cámara de Senadores, Actas de las Sesiones del Paraná, Correspondientes
al año de 1854, Imprenta de “La Nación”, Buenos Aires, 1883, p. XXVII. Cit. En GARAVAGLIA, Juan
Carlos “Rentas, deuda pública y construcción estatal…”, op. Cit.
163 de la Confederación.385 Se estableció entonces la Administración general de Hacienda y
Crédito con sede en la ciudad de Paraná donde debían reunirse todos los fondos del
tesoro nacional, remitidos por las diferentes sucursales erigidas a lo largo de todo el
territorio. A la cabeza de esta oficina se hallaba el Ministro de Hacienda. La
Administración tenían entre sus atribuciones que encargarse de la inspección y gestión
de todas las restantes dependencias fiscales –obligadas a remitir allí las planillas de
ingresos y egresos-, autorizar los libramientos para el pago de sueldos y demás gastos,
llevar un inspección de compra y venta de muebles e inmuebles por parte del Estado. Se
ocupó también del registro y clasificación de la deuda nacional, tanto interior como
exterior, al tiempo que debía entender en todo operación de crédito público, etc.
El Estatuto contemplaba también la creación de un Banco Nacional, donde la
administración general se reuniría en cuerpo, y de una Casa de Moneda. Ambas
instituciones dependientes de la Administración General.386 El Banco Nacional fue
transformado en Contaduría y Tesorería nacional. La Confederación abrió una cuenta
corriente donde las entradas de fondos nacionales eran ingresadas mediante depósitos
fiscales. Desde allí se abonaban los libramientos autorizados por el Gobierno según lo
estipulado por el Presupuesto General de gastos que regía cada año. Ante cualquier
déficit, el Banco debía ser reembolsado con parte de los dos millones que por el artículo
quinto había adjudicados al tesoro público.
Por medio de un decreto puesto en vigencia el 3 de febrero de 1854, la Administración
General del Banco comenzó a ser instalada, prácticamente sin ningún tipo de
preparación. Junto con la oficina central de Paraná en la provincia de Santa Fe se
establecieron dos dependencias, una en Rosario y la otra en Santa Fe, mientras que las
sucursales de las restantes provincias no fueron puestas en funcionamiento hasta
mediados de 1854. Según establece dicho decreto:
“Desde el día que se instale la administración General en esta capital
[Paraná] y desde aquel en que tenga lugar, la instalación de las de Santa
Fe y el Rosario, entrarán en el ejercicio de las funciones y atribuciones que
la ley les da; y en consecuencia, las Aduanas de esta provincia y las de
385
FRAGUEIRO, Mariano “Organización del crédito”, en HALPERÍN DONGHI, Tulio Proyecto y
construcción de una nación (1846-1880), Biblioteca del Pensamiento argentino, T. II, Emecé, 2007.
386
RONA: T. 3, p. 82-91.
164 Santa Fe, quedarán bajo su inspección lo mismo que los demás
establecimientos fiscales…”387
La creación del Banco Nacional fue acompañada de una importante reforma monetaria.
El gobierno de la Confederación comenzó emitir papel moneda como una manera de
contar con liquidez fiscal inmediata, para cubrir los gastos estatales. Las distintas
provincias rioplatenses habían tenido o tenían experiencia en la utilización de este tipo
de divisas. El gobierno de Santa Fe emitió en los años 1820s. –el 30 de julio y el 25 de
agosto de 1823- una pequeña suma de 5.187 pesos 4 reales dividida en billetes de 1
peso, 2 pesos 1 reales y 4 pesos 2 reales. Esta sólo fue legal ese año y se impuso en
curso forzoso.388 Córdoba, por sanción legislativa, en septiembre de 1829 creó pagarés
de 10 pesos al portador con interés parecido a los billetes amortizables. Se emitieron
billetes por la suma de 80.000 pesos aproximadamente. Ambos ensayos se
correspondieron con medidas de emergencia pasajera.
En otros casos, el uso del papel moneda modificó las prácticas monetarias desalojando
de la circulación a la plata y al oro. Los estudios realizados sobre las provincias de
Buenos Aires y Corrientes se constituyen en los ejemplos más sonantes. Aunque
también, la plaza de Montevideo se valió de la emisión de papel moneda.389 El gobierno
porteño utilizó el papel moneda desde 1822. El papel moneda surgió inmediatamente
luego de la revolución como una forma de promesas de pago o vales de aduana que
acabaron circulando con poder cancelatorio entre particulares. Hasta la década de 1860,
este fue el recurso utilizado para financiar el déficit fiscal.390 La primera emisión fue
puesta en circulación por una sociedad comercial, el Banco de Descuentos o Banco de
Buenos Aires, pasando luego a manos del Banco Nacional de las provincias Unidas del
Río de la Plata (1826-1836), más tarde estuvo a cargo del mismo gobierno de Buenos
Aires (1836-1856) y prosiguió la tarea el Banco y Casa de Moneda de la provincia.
387
Organizando la administración de Hacienda y Crédito público, conforme al Estatuto de 1853. RONA:
T. 3, p. 94.
388
ROSF: T. 1, p. 152, 156 a 158.
389
ETCHECHURY BARRERA, Mario “Más allá del metal. Crédito y usos monetarios de la deuda
interna en el mercado financiero de Montevideo, 1837-1855”, en Revista de la Asociación Uruguaya de
Historia Económica, año II, nº 2, noviembre 2012, pp. 10-26.
390
IRIGOIN, María Alejandra “La fabricación de moneda en Buenos Aires y Potosí y la transformación
de la economía colonial en el Río de la Plata (1820 y 1860), en IRIGOIN, M. y SCHMIT, R. (Ed.), La
desintegración de la economía colonial..., p. 140
165 Las emisiones en Corrientes fueron algo más tardía. Comenzó a utilizarse desde 1841
como modo de financiar la guerra contra el gobierno de Juan M. de Rosas. La primera
impresión que alcanzó los 100.000 pesos fuertes se realizó con fondos obtenidos de
particulares. Posteriormente subsiguieron otras, respaldadas por el gobierno provincial.
El total reconocido como legítimo llegó a 1.574.069 pesos fuertes.391 Ya bajo la égida
del gobierno de la Confederación estos papeles fueron recibidos en sus aduanas a 5 por
1.392 Un origen similar tuvo el papel moneda de Tucumán. Hacia los años 1840s. las
urgencias del erario obligaron a las autoridades –que encabezaban la Liga del Norte- a
poner en circulación billetes que quedaron garantidos con hipotecas hechas a favor del
Banco por algunos propietarios locales. Estos papeles solo circularon unos meses, pero
en 1866 el gobierno nacional resolvió reconocer la emisión e indemnizar a sus
tenedores.393
En 1854, el gobierno de la Confederación autorizó la emisión de 6.000.000 pesos
fuertes en papel moneda. Estos debían imprimirse en billetes de uno, cinco, diez, veinte,
cincuenta y cien pesos. Es decir, en valores bajos para posibilitar así su circulación y
utilización en cualquier transacción ya fuese grande o pequeña. De estos seis millones,
dos fueron destinados para la construcción de muelles, aduanas, edificios, rutas,
diligencias, etc.; otros dos fueron puestos a disposición del gobierno como anticipo
sobre los impuestos nacionales que debía percibir el Banco y los restantes se destinaron
al giro bancario, que se prestaría a los particulares al 6% anual.394
El reparto regional del papel moneda, proyectado inicialmente en 1,8 millones -el banco
de Santa Fe debía recibir 250.000, Entre Ríos, Córdoba, Corrientes y Mendoza
recibirían 200.000 mientras que Catamarca, Tucumán y Jujuy 100.000. Santiago del
Estero apenas 80.000 pesos fuertes y San Luis y La Rioja 50.000 pesos fuertes-, fue
391
SCHALLER, Enrique “El papel moneda en la provincia de Corrientes (1841-1863)”, en Encuentro de
Geohistoria Regional, nº 20, vol. 2, Resistencia, 2001, pp. 895-925.
392
RONA: Decreto del 7 de enero de 1854.
393
ALVAREZ, Juan Temas de Historia Económica en Argentina, El Ateneo, Buenos Aires, 1929, pp. 95102. NICOLINI, Esteban y PAROLO, Ma. Paula “La circulación de moneda en el Norte argentino
después de la Independencia: el caso de Tucumán entre 1820-1850”, en Revista de Historia Económica
(segunda serie), Vol. 27, nº 1, Universidad Carlos III, Madrid, 2009, pp. 75-102.
394
SCHMIT, Roberto Ruina y resurrección en tiempos de guerra…,p. 153.
166 muy inferior a lo estipulado: Rosario recibió apenas 100.500 y Santa Fe 26.500;
Córdoba 51.000 y La Rioja 31.380.395
El “papel de Fragueyro” inundó de forma repentina las provincias, ya que el gobierno
nacional lo utilizó para pagar los sueldos atrasados del personal administrativo y militar.
En la provincia de Santa Fe, como en otras, su puesta en circulación generó numerosos
problemas. La población acostumbrada a la moneda constante y sonante se resistió a
recibirlos. Los receptores de hacienda se vieron obligados a visitar los distintos distritos
de campaña de su departamento para verificar si se cumplían las órdenes del gobierno y
persuadir a los vecinos de aceptar el papel a la par que la plata metálica. Sin embargo,
su actitud no varió. Estos se quejaban de que su puesta en circulación había provocado
una suba extraordinaria de precios.396 Tal era la resistencia que mostraba la población
que el receptor de hacienda de San Gerónimo, Modesto Leiva, atestiguaba que no
conseguía : “…tener soldados que desempeñen el servicio de la policía de este pueblo
con motivo de hallarse en el caso de no poder subsistir con el sueldo que tiene pues el
papel moneda, en este pueblo nadie lo recibe por ningún precio”.397 La negativa de los
soldados de las partidas de policía obligó al receptor a destinar moneda metálica para
cubrir sus sueldos y evitar así su disolución.398
El gobierno desde Paraná emitió varias comunicaciones exigiendo a las provincias que
tomaran las medidas pertinentes para que la población aceptase el papel moneda. Estos
reclamos fueron continuos en Santa Fe debido a que se hallaba en su territorio la aduana
más importante de la nación y debía procurarse que la administración de hacienda
participara en el “espíritu del gobierno”.399 Por tal motivo, el 28 de marzo de 1854 se
decretó en la provincia:
“Conforme el infrascripto con la mente del gobierno nacional en la
recomendación que hace a los administradores de aduana de la provincia
para que con los fondos en metálico que se recauden se prefiera al
gobierno para las primeras urgencias de esta moneda, siendo los
abastecedores de carne en los pueblos los que con más justicia reclaman
395
ALVAREZ, Juan Historia de Rosario…, p. 167.
AGPSF: Gobierno, T. 13, Leg. 8: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1854), Fs. 906.
397
AGPSF: Gobierno, T. 13, Leg. 8: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1854), Fs. 911.
398
AGPSF: Gobierno, T. 14, Leg. 6: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1855), Fs. 1097.
399
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 26: Nota del administrador de Hacienda y Crédito nacional al
contador de la Aduana de Santa Fe.
396
167 protección del gobierno para las compras de hacienda en la campaña de la
provincia vecina, y por ahora aun en la nuestra por algunas resistencias
que se mantienen en los hacendados, efecto de varios temores que les
sugiere la falta de comprensión del valor que debe tener la moneda
corriente, ha dispuesto que en esa administración de su cargo reúna y se
destine al menos la cantidad de mil pesos de mil peso plata para cambiar
por billetes a los abastecedores que lo necesiten, ya sea de esta o esa
ciudad, con previo informe del juez de paz de ese departamento, que será
encargado de averiguar la urgencia del que solicite el cambio, para que no
se abuse de esta medida.”400
Pese a los esfuerzos el desmérito del papel moneda fue tal que el gobierno provincial
dejó de utilizarlo para pagar los sueldos de sus empleados debido a que consideraba
injusto someter a los ciudadanos a recibir como pago billetes que “…en nada podían
utilizar”.401 Bajo idénticos argumentos estos cesaron de aceptarse como medio de pago
de los impuestos provinciales: los tributos solo podía abonarse en la moneda metálica,
con inclusión de la boliviana.402
La reforma monetaria emprendida por la Confederación aunque en teoría podía
contribuir a aliviar las presiones fiscales y solventar los gastos de la administración su
puesta en práctica conllevó numerosos inconvenientes. A las resistencias de la
población a aceptar el papel moneda se le sumó la falta de liquidez fiscal. Los billetes
carecían de fondos de garantía debido a que el Banco no contaba con dinero metálico
que los respaldara. Las autoridades nacionales confiaban que la entrada permanente de
efectivo preservarían las emisiones y alcanzaría para cubrir cualquier déficit, pero ello
no ocurrió.403 En septiembre de 1854 apenas pocos meses después de su puesta en
funcionamiento el Banco cesó sus funciones y sus emisiones fueron sacadas de
circulación. Los pesos que circulaban fueron retirados y aceptados por la tercera parte
en pago de aranceles.404 La Confederación se quedó así sin banco ni moneda propia y
casi sin recursos fiscales.
400
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 9: Notas del gobierno de la provincia al administrador de rentas de
Rosario.
401
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 21: Notas del jefe político de Rosario al capitán.
402
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 5: Notas del administrador de aduana de Rosario, al contador General
de la provincia.
403
SCHMIT, Roberto Los límites del progreso: expansión rural en los orígenes del capitalismo
rioplatense, Historia del Capitalismo agrario pampeado, T. 5, Edit. Siglo XXI, Buenos Aires, 2008.
404
CORTÉS CONDE, Roberto “Finanzas públicas, moneda y bancos (1810-1899)”, en Nueva Historia de
la Nación Argentina, Vol. 5: La configuración de la República independiente (1810-1914), Academia
168 La centralización de los recursos, que según lo establecido en el Estatuto para la
Organización de la Hacienda, debía comenzar a regir desde el 1º de enero de 1854,
continuó en manos de las provincias, hasta tanto se contara con una estructura
administrativa acorde a las exigencias de la tarea. Entretanto las aduanas permanecieron
bajo control provincial.405
Como muestra el Cuadro 9, las cuentas de la Aduana de Rosario para el primer semestre
de 1854 continuaron siendo de doble entrada. Bajo el rubro entradas nacionales
encontramos que la situación de los ramos se había invertido: lo recaudado por tránsito
nacional, que en 1853 representaba más del 70% de los ingresos, pasó a ser apenas el
18%, mientras por la introducción de mercancías que era el 27% de los ingresos el año
anterior, para 1854 alcanzó a representar 80% de lo percibido.
Cuadro 9
Entradas de fondos nacionales y Provinciales en la Aduana de Rosario, 1º semestre
de 1854
(en pesos fuertes)
Entradas nacional
5% de tránsito para el interior de la
provincia introducción hechas hasta
el 31 de 1853
7% de introducción de la provincia
hasta el 31 de diciembre de 1853
cobrado en el presente año, parte en
letras y parte al contado
-
Pesos
6.766
%
18,8
Entradas Provinciales
Patentes
Pesos
4.907
%
7,8
29.072
81,2
Papel sellado
957
1,4
-
-
41.528
66,5
-
-
-
418
0,66
-
-
-
423
1.013
7.456
0,67
1,63
12
-
-
-
Total
35.839
100
Derechos de aduana y
puerto que cobraba la
provincia*
Piso de carretas y
arrias
Derechos municipales
Remate de corrales
Entradas eventuales
incluso los 4.000
recibidos del Banco
Préstamos
Alcabala
Otros
Total
2.400
1.899
109
62.444
3,85
3,04
0.17
100
Nacional de Historia, Planeta, 2000. Se ordenó suspender la emisión en septiembre de 1854 y retirarla de
circulación en noviembre del siguiente año. A partir del 15 de febrero de 1856 quedó sin valor. Decretos
del 22 de julio y 26 de septiembre de 1854 y noviembre 15 y diciembre 17 de 1855.
405
AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 60: Leyes y decretos, ceses y nombramientos comunicados por
intermedio de la secretaria de gobierno al Colector D. Cayetano Echagüe.
169 *Incluye los derechos de aduana, anclaje, eslingaje, patentes marítimas, exportación y guías.
Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 31: Estados de los ingresos y
egresos de fondos nacionales de la aduana de Rosario por el primer semestre de 1864, formado por
Uladislao Frías; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 33: Estados de entradas y salidas de fondos provinciales
en la aduana de Rosario durante el 1º semestre de 1854; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 34: Estado de
las entradas y salidas de los fondos nacionales de la aduana de Rosario desde enero 1º hasta julio 31 de
1854.
En este semestre los ingresos provinciales aumentaron. La provincia pasó de recolectar
aproximadamente 67.000 pesos fuertes, durante todo el año 1853, a recaudar 62.000
sólo en los primeros seis meses de 1854. La mitad de lo recaudado provenía de los
derechos provinciales de aduana, que, a partir de 1855, dejaron de recaudarse. Las
entradas eventuales representaron el 12% de los ingresos. Entre los eventuales se
percibieron unos 4.000 pesos de la Confederación correspondiente a los subsidios que el
gobierno había acordado con la provincia, como retribución a la nacionalización de la
aduana. El resto de los ingresos eran patentes (7,8%), alcabala (3,4%), papel sellado
(1,4%), remate de corrales (1,6%), entre otros.
Centrándonos ahora en los egresos, lo primero a considerar es que ya en estas cuentas
aparecen de forma muy clara los rubros que eran gastos de la provincia, pero que la
Confederación con su Tesoro debía ocuparse. Las provincias delegaban en la nación
parte de sus recursos y como contrapartida la nación se había comprometido a: en
primer lugar, solventar los gastos de defensa, tanto para el interior, es decir la
protección de las fronteras, como para el exterior haciéndose cargo se los gastos
militares; en segundo lugar, debido a que la aduana pasó a jurisdicción nacional, era la
nación quien debía pagar con sus fondos a los empleados de la misma, y en tercer lugar,
la Confederación había acordado con las provincias pagar con sus recursos las deudas
provinciales anteriores a 1852, esto es las deudas que la provincias habían contraído
antes de Caseros.
Cuadro 10
Aduana de Rosario salidas de Fondos Nacionales y Provinciales, 1º semestre de
1854
(en pesos fuertes)
Salidas Nacionales
Alquiler de almacenes
Empleados de Aduana y
Resguardo, médico del
170 Pesos
1.329
398
%
1,98
0,60
Salidas Provinciales
Alquiler de almacenes
Empleados de Aduana y
Resguardo
Pesos
362
452
%
1,3
1,62
hospital.
Maestros de postas
599
0,89
422
1,51
2,16
Por sueldos y gastos en las
estancias
Juzgado de paz
Deuda de la provincia
anterior a 1852
Contaduría general mitad
de los sueldos para gastos
nacionales
Descuento en letras
Gastos en indios
Administración de correos
1.450
293
1,05
11.345
16,9
Sueldos civiles
592
2,12
309
895
560
0,46
1,33
0,83
50
1.237
43
0,17
4,44
0,15
306
44.657
0,45
66,6
Descuento en letras
Obras públicas
Expendedor del papel
sellado
Préstamos
Gastos militares incluso
vestuarios, armamentos,
gratificaciones y sueldos.
Devolución de derechos
Gastos militares, compras
en vestuario, armamentos,
100 mantas, sueldos y
satisfacción de jefes y
oficiales, igualmente el
pago del auxilio del
Ejército Libertador
Diversos gastos
Total
2.400
12.800
8,61
45,9
4.548
66.996
6,8
Diversos gastos
Policía
Total
8.631
307
27.859
30,9
1,10
100
100
Fuente: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 31: Estados de los ingresos y
egresos de fondos nacionales de la aduana de Rosario por el primer semestre de 1864, formado por
Uladislao Frías; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 33: Estados de entradas y salidas de fondos provinciales
en la aduana de Rosario durante el 1º semestre de 1854; AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 34: Estado de
las entradas y salidas de los fondos nacionales de la aduana de Rosario desde enero 1º hasta julio 31 de
1854.
Según lo estipulado en las cuentas para el primer semestre de 1854, vemos que los
gastos militares de la nación continuaron ocupando un lugar central, superando
ampliamente lo invertido por Santa Fe. En este período, con recursos del fondo nacional
comenzaron a pagarse los sueldos de los empleados de la aduana y el resguardo del
puerto así como también a los peones. Casi el 17% de los ingresos se destinan a este fin,
mientras que la provincia aportó una suma muy modesta. Para cubrir la deuda de la
provincia anterior a 1852 las autoridades gastaron, en estos meses, 1.450 pesos. No
obstante, la falta de más datos impiden determinar a cuánto ascendía esta deuda.
Las planillas muestran claramente que a inicios de 1854, la Confederación comenzó a
asumir los compromisos contraídos con las provincias. Esto provocó que los egresos de
fondo nacional se disparasen. Algo que preocupaba enormemente porque no se había
conseguido aún los ingresos necesarios para contrarrestar el déficit. En este periodo, los
gastos casi duplicaron a los recursos. En los primeros meses de 1854, los egresos
nacionales fueron prácticamente los mismos que para todo 1853. Si en las cuentas de
171 ese año había quedado un saldo a favor de más de 5.000 pesos fuertes (recordemos que
se había recaudado uno 70.640 pesos aproximadamente mientras que el gasto había sido
de 65.588) para este primer semestre de 1854 el déficit sobrepasaba los 30.000. La
forma de cubrirlo fue a través de la transferencia de recursos de la provincia a la nación,
lo que dio como resultado, como se ha señalado, una deuda muy importante de la nación
con la provincia.
A la par del incremento de gastos de la nación, la provincia disminuye cuantiosamente
sus egresos en los fondos provinciales. Si, para todo el año 1853 el saldo había sido
negativo (calculado en alrededor de 12.000 pesos fuertes) en la primera parte de 1854 se
habían recaudado como fondo provincial 62.444 pesos y se invirtieron apenas 27.850
dejando un saldo positivo en las finanzas provinciales de unos 34.000 pesos.
172 Capítulo 5
Los reglamentos de impuestos. La búsqueda de una política
fiscal. Santa Fe en el tercer cuarto del siglo XIX
“Los impuestos no sólo han ayudado a crear el Estado. han contribuido a darle forma. El tipo de
impuestos y la presión tributaria son determinados por la estructura social, pero, a una vez
establecidos, constituyen una herramienta que los actores sociales pueden empuñar para cambiar
esa estructura”.406
En 1855 las autoridades provinciales se dieron a la tarea de reestructurar el erario a
través de la sanción de reglamentos de impuestos y la creación de nuevas figuras
fiscales. Se pretendía con ello aumentar los ingresos y compensar, de alguna manera, la
pérdida que representó para el fisco provincial la nacionalización de sus aduanas. La
sanción de cada ley impositiva conllevó arduas discusiones al interior de la Legislatura
en torno a las maneras de imponer los arbitrios, de mejorar la eficacia fiscal y de
incrementar el número de tributarios. Los legisladores debían ocuparse de gravar oficios
y actividades procurando que ello no representara un obstáculo a la economía, una tarea
nada sencilla. Qué labores debían ser protegidas y fomentadas y cuáles podían ser
gravadas con mayores impuestos no era una decisión exclusivamente fiscal, sino
también política.
No obstante, las realidades hacendísticas del siglo XIX se distanciaron de las
concepciones de los economistas y de los principios liberales en abstracto. Más allá de
las teorías, pesaron las instituciones y las figuras tributarias de las que se partía, por un
lado, y las prácticas recaudatorias capaces de generar una cultura fiscal específica, por
otro.407 La forma mediante la cual las políticas “liberales” fueron formuladas e
implementadas respondía no sólo al clima de ideas que envolvía a las élites dirigentes,
sino también a la naturaleza de las estructuras impositivas preexistentes.408 La
orientación de las reformas, por un lado, y los resultados obtenidos, es decir la
capacidad de llevarlas a la práctica, por otro, constituyen dos caras de un mismo
406
SHUMPETER, Joseph “La Crisis del Estado tributario”, 1918.
PRO RUIZ, Juan “De reforma tributaria en Argentina y en España: la crítica a la hacienda del siglo
XIX y los desafíos del XX”, Ponencia presentada en XIV International Economic History Congress,
Helsinki, 21-25 august 2006.
408
MARICHAL, Carlos “Liberalismo y política fiscal: la paradoja Argentina, 1820-1862”, en Anuario de
IEHS, nº 10, Tandil, 1995.
407
173 problema. Este capítulo propone examinar cuáles fueron las fuentes de recursos de las
que se valió la administración santafesina en la búsqueda de mantener una hacienda
viable.
1. La reestructuración fiscal de las provincias post-Caseros
La organización de la Confederación requirió la formación de un tesoro nacional que le
permitiese hacer frente a sus obligaciones. Como se ha analizado en el capítulo anterior,
esta se reservó el derecho de cobrar impuestos al comercio, privando a las provincias de
algunas de sus principales fuentes de recursos, las cuales, si bien conservaron una
importante cuota de soberanía fiscal409, se vieron obligadas a buscar ingresos
imponiendo nuevas pautas legales y reestructurando sus sistemas de recaudación.
La política tributaria debía afirmarse en los postulados que desde el ámbito nacional se
propulsaban: equidad, universalidad y obligatoriedad.410 Dichos criterios se aplicaron de
forma más o menos ajustada a la realidad de cada caso. Los avatares fiscales de cada
provincia con posterioridad a 1853 y las formas en que reacomodaron sus finanzas a
esta nueva situación fue un proceso que estuvo teñido de dificultades y recurrentes
penurias financieras.411
En Santa Fe, las autoridades provinciales se dieron a la tarea de crear nuevas figuras
fiscales para robustecer sus arcas, deprimidas con la pérdida de los ingresos de las
aduanas. La sanción de leyes impositivas fue un primer paso para regular el erario. Ya
sin las entradas que reportaban los impuestos al comercio, se depositaron grandes
expectativas en lo que podía conseguirse mediante la sanción de impuestos directos.412
Aunque su recaudación fue más un pasaje forzoso que un camino buscado, marcó un
409
COMÍN, Francisco y DÍAZ FUENTES, Daniel “La evolución de la Hacienda Pública en Argentina,
España y México, 1820-1940”, Ponencia presentada en XIV International Economic History Congress,
Helsinki, 2006.
410
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “El problema de la fiscalidad en la reorganización provincial
en la etapa posrosista. Santa Fe (1853-1880)”, en Prohistoria, nº 1, año 1, Rosario, 1997.
411
Un estado de la cuestión: Introducción.
412
Por impuestos directos debemos entender aquellos que se aplican directamente sobre los individuos o
empresas, tales como los impuestos sobre la renta, los impuestos sobre los beneficios y los aplicados a las
ganancias de capital. En oposición los impuestos indirectos son aquellos que se aplican a los bienes y
servicios. Ver: JÁUREGUI, Luis “DE RE TRIBUTARIA ¿Qué son las contribuciones directas?”, en
JÁUREGUI, Luis (coord.) De riqueza e inequidad. El problema de las contribuciones directas en
América latina, siglo XIX, Instituto Mora, México, 2006.
174 cambio importante en la fiscalidad provincial y encontró fuerte correspondencia con el
ideario político del Liberalismo.413
1.1. Marcando el rumbo de las finanzas: la creación de nuevas figuras
fiscales para el erario santafesino
En 1855 el gobierno santafesino buscó sentar sus bases tributarias con la sanción de una
Ley General de Impuestos. Esta se formuló en un contexto en el que la administración
provincial se hallaba abocada a la construcción de una normativa acorde a lo establecido
por la Constitución Nacional (1853). Sobre dichas pautas debían cimentarse las
relaciones entre los individuos al interior de la sociedad y regularse la vinculación del
estado con el mercado.414
El reglamento de impuestos debía servir para dar respuesta a algunas cuestiones: cuáles
eran los recursos con los que contaba y qué valores podían cobrarse por cada tributo. A
lo largo de los debates, que se suscitaron en torno su sanción, los legisladores
procuraban respetar la potestad fiscal del Estado Nacional. Al elevar a la Legislatura
provincial este proyecto para su discusión, el entonces gobernador José María Cullen se
cuidó de señalar que su aprobación no traspasaba la jurisdicción fiscal del Estado
central:
“La imposición de derechos que es un acto de la soberanía de los pueblos,
es la base en que se apoya el Proyecto redactado (...) Desde que no
contraría la Constitución Nacional, desde que la usa en la parte no
delegada a las autoridades Nacionales….”.415
413
Sobre las reformas impositivas en México: ABOITE AGUILAR, Luis y JÁUREGUI, Luis
(Coordinares) Penuria sin fin. Historia de los impuestos en México siglos XVIII-XX, Instituto Mora,
México, 2005; SÁNCHEZ SANTIRÓ, Ernest "La irrupción del liberalismo fiscal en Nueva España: la
contribución directa general y extraordinaria (1813-1815)", en América Latina en la Historia Económica,
nº 37, 2011; SERRANO ORTEGA, José Antonio y JÁUREGUI, Luis (edits.) Hacienda y política. Las
finanzas públicas y los grupos de poder en la primera República Federal Mexicana, El Colegio de
Michoacán-Instituto Mora, 1998; CARMAGNANI, Marcello “El Liberalismo, los impuestos internos y el
Estado Federal mexicano, 1857-1911”, en Historia Mexicana, XXXVIII, 3, 1989, pp. 471-496 ; COMIN,
Francisco y otros La reforma fiscal de Mon-Santillán ciento cincuenta años después, Instituto de Estudios
Fiscales, 1996; LÓPEZ CASTELLANO, Fernando Liberalismo económico y reforma fiscal. La
contribución directa de 1813, Universidad de Granada, Granada, 1995.
414
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Conflictos y armonías. Estado y facciones burguesas en la
realidad santafesina”, en Travesía. Revista de Historia económica y social, nº 5/6, UNT, segundo
semestre 2000-primer semestre 2001, pp. 7-28.
415
ALP: Cámara de Diputados, T. 1, fs. 518-20.
175 Los impuestos al comercio desaparecieron de las finanzas provinciales. También el
diezmo dejó de cobrarse en la provincia.416 Estos cambios fueron una condición
necesaria para reformar el cuadro tributario y establecer un sistema fiscal liberal
sustentado en la contribución directa y en el derecho de patentes.417 El 2 de diciembre
de 1853 se presentó el primer proyecto para la recaudación de la contribución directa.
Se proponía la exacción a los comerciantes y mercaderes de un 8 por mil (en adelante
‰) sobre
capital en giro, a los hacendados el 4 ‰ sobre el valor de sus haciendas y a los
labradores el 2 ‰ sobre las tierras de labranzas. Aquellos poseedores de un capital que
no excediesen los 1.000 pesos fuertes siendo casados o de 500 pesos fuertes siendo
soltero estaban exceptuados de abonarlo.418 En 1855 –y luego de numerosos debates- se
aprobó finalmente su recaudación con algunas modificaciones. Se estableció que los
terrenos labrados pagarían un impuesto de 4 reales por cuadra cuadrada, los criadores y
poseedores de ganado –con un capital superior a los 1.000 pesos fuertes- contribuirían
con un 5 ‰ y los propietarios de bienes inmuebles abonarían el 2 ‰. La contribución al
capital en giro, por otro lado, fue desestimada de esta ley.419
Los montos que pudiera reportar la contribución sobre capitales en ganado despertaban
grandes expectativas. Desde finales de los años 1840s., el plantel ganadero provincial
había comenzado a mostrar señales de recuperación.420 Especialmente al sur donde la
cría del lanar fue lentamente ganando espacio.421 La expansión en las fronteras y el
intenso crecimiento demográfico, como se ha señalado en capítulos anteriores, eran
algunos de los factores que se tomaron en cuenta. A la luz de un nuevo período de
relativa calma, aunque breve, luego del cese del conflicto entre el Estado de Buenos
416
En 1836 debido a que los hacendados fomentaban la cría de mulas se debía diezmar sobre ella. ROSF:
T. 1, p. 328. En 1839 se suprime el precio que antes se pagaba por las haciendas pertenecientes al diezmo
de cuatropea. ROSF: T. 1, p. 375. En 1843 se suprimió temporariamente los diezmos de grano y
cuatropea debido a la prolongada guerra. ROSF: T. 1, p. 418.
417
Esta problemática ha sido abordada por el caso español por VALLEJO POUSADA, Rafael “La
fiscalidad sobre la agricultura en la España Contemporánea”, en Relaciones, 115, Vol. XXIX, México,
2008, pp. 85-126.
418
ALP: Cámara de Diputados, T. 1, fs. 536.
419
ROSF: T. 2, pp. 300-301.
420
GALLO, Ezequiel “Santa Fe en la segunda mitad del siglo XIX. Transformaciones en su estructura
regional”, en Anuario del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional del Litoral,
nº 7, Rosario, 1965, pp. 127-161.
421
FRID, Carina “Del puerto al almacén rural: circuitos comerciales y producción lanar en el sur de Santa
Fe (1860-1890)”, en Revista de Instituciones, ideas y mercados, nº 46, año XXIV, mayo 2007, pp. 93116.
176 Aires y la Confederación, se esperaba que el mundo rural aportara importantes ingresos
al erario.
Las autoridades provinciales guardaban también enormes expectativas sobre lo que el
derecho de patentes reportaría a un tesoro hambriento de recursos.422 Las primeras
transformaciones de la década de 1850 se produjeron en los ámbitos comercial y
financiero. El decreto que estableció la libre navegación de los ríos interiores,
sancionado después de la batalla de Caseros, y, junto con ello, la elevación del puerto de
Rosario a puerto principal de la Confederación, constituyeron medidas que posibilitaron
la vinculación directa con los mercados extranjeros. Al mismo tiempo, Rosario –
recientemente declarada ciudad- se convirtió en parte fundamental de los circuitos
comerciales con las provincias interiores y alcanzó una amplia participación en la
compleja trama económica. La nueva situación propulsó la instalación de numerosos
negocios, casas comerciales, entidades financieras y bancarias y algunas industrias.
El 28 de diciembre de 1855 se sancionó el primer Reglamento impositivo de Santa Fe.
La contribución directa y el impuesto de patentes fueron valoradas como dos
potenciales fuentes de ingresos. El papel sellado continuó cobrándose, aunque era
considerado un rubro menor.423 Un conjunto de impuestos indirectos se englobaron
como “disposiciones varias”. Eran gravámenes que contaban con una larga tradición:
alcabala (un impuesto de origen castellano que gravaba la circulación de mercancía,
aunque en el caso de Santa Fe solo comprendía las transacciones de bienes inmuebles),
derecho de corrales, derecho de piso de carretas (que no era otra cosa que un derecho de
tránsito encubierto), sirgadero y patentes de navegación que persistieron pese a que se
trataba de contribuciones indirectas que, en apariencia, se acercaban más a la fiscalidad
nacional. Mientras las finanzas no lograran ser equilibradas, las necesidades del fisco
frenaron su supresión. Junto a la pervivencia de algunos impuestos se crearon un
conjunto de nuevos gravámenes (saladeros, graserías, el alumbrado público, etc.).424 Si
422
Las patentes se dividieron en cinco clases (de 9, 15, 25, 40 y 60 pesos) según el monto a pagar, monto
que fue reajustado a lo largo de los años. Ley de impuesto de 1855. ROSF: T. 2, pp. 299-300.
423
El papel sellado fue dividido en ocho clases según su valor: de medio real, real, dos, cuatro y seis
reales, y tres, cinco y nueve pesos. ROSF: T. 2, pp. 297-8.
424
Los montos a pagar por los impuestos englobados bajo el rótulo “Disposiciones Varias” eran: los
saladeros y graserías, además de la patente anual, debían abonar 1 real por cada cabeza. El derecho de
corrales era de 2 reales. Las carretas con productos y las arrías de mulas pagaban 4 reales cada una, igual
177 bien, desde el discurso se abogaba por “modernizar” la fiscalidad425, la composición de
las leyes de impuestos muestra que la ruptura con la denominada fiscalidad de Antiguo
Régimen fue menos radical de lo que se pretendía. Herencia y cambio se sucedieron a
partir de 1855 a la luz de la nueva correlación de fuerzas que se estableció en la
provincia.
Cuadro 11
Esquema impositivo de Santa Fe
Impuestos
Papel sellado
Patentes
Contribución
directa
Alcabala
Piso de carreta
Derecho
corrales
Saladeros
de
y
Descripción
Utilizado en todo recibo, letra de cambio o pagarés, además de títulos, despachos o
provisiones relativas a mercedes, honores, grados, privilegios y cualquiera otro tipo
de gracia. Tribunales de justicia, juzgados eclesiásticos o seculares y oficinas
públicas lo empleaban en demandas, peticiones, escritos o memoriales.
Tenían que cobrarse a todos aquellos que realizaban actividades vinculadas al
comercio con carretas y carretillas de tráfico, carruajes, coches, galeras y demás; las
casas de negocios (atahonas, pulperías, panaderías, librerías, etc.), los que ejercían
alguna profesión dentro de la provincia (peluqueros, alfareros, médicos,
agrónomos, entre otros) e igualmente las diferentes fábricas (de ladrillos, graserías,
saladeros, prensa, etc.) que se emplazaran.
Impuesto cobrado a todos los poseedores de terrenos labrados de la provincia, a los
propietarios o criadores de ganado en cualquier especie y a los propietarios de
cualquier bien inmueble.
Se cobraba un porcentaje sobre todos los contratos de compra y venta inmobiliaria.
Pagaba esta contribución toda carreta y tropa de arrías que pasara de tránsito por el
territorio provincial.
Todas las cabezas de hacienda que ingresan a los corrales del estado debían pagar
este impuesto.
Además de una patente anual, debía pagarse por cada cabeza de ganado que
suma debía abonarse por cada 10 mulas cargadas. Las de carbón y madera que llegaban a los puertos 1
peso fuerte cada una. El impuesto para costear el alumbrado público era de 2 reales por cada puerta a la
calle, si era de negocio, y 1 real por puerta principal, si se trataba de un domicilio particular. Los buque de
carrera y de cabotaje tenían que pagar 1 real por tonelada a su salida o entrada por derecho de sirgadero.
Los de cabotaje además pagaban 2 pesos fuertes a su salida por la patente de navegación. El derecho de
barricas se cobraba a 1 peso cada una. El derecho de alcabala debían pagarse dos por ciento por cada
contrato de compra y venta. ROSF: T. 2, pp. 301-302.
425
La categoría “modernización” conlleva algunos problemas. Constituye un concepto un ambiguo que
supone que “lo moderno” es algo superior o a lo que debía aspirarse. Algunos autores han señalado ya
que es necesario no caer el la idea del andar histórico como algo progresivo. GARAVAGLIA, Juan
Carlos “Notas para una historia rural pampeana un poco menos mítica”, en BJERG, María y REGUERA,
Andrea (comps.) Problemas de historia agraria, nuevos debates y perspectivas de investigación, IEHS,
Tandil, 1995, pp. 11-31. Recientes estudios vinculados a la fiscalidad han hablado de proyectos
modernizadores asociados a ciertos principios liberales remarcando los ideales de una fiscalidad basada
en impuestos igualitarios, uniformes y proporcionados, donde primaban los gravámenes directos, etc.
pero sin desconocer que pese a las intenciones que guiaban las medidas existían los inconvenientes que
imponía la realidad. GELMAN, Jorge y SANTILLI, Daniel “Los límites del proyecto modernizador. La
Contribución Directa en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX”, en Ponencia presentada
en XIV International Economic Congress, Helsinki, 2006; JÁUREGUI, Luis “Un experimento de
modernización fiscal: las contribuciones directas en las primeras décadas del México independiente”, en
Ponencia presentada en XIV International Economic Congress, Helsinki, 2006; PAROLO, María Paula y
FANDOS, Cecilia “La modernización fiscal y sus respuestas sociales….”, op. Cit.
178 graserías
Sirgadero
Patente
navegación
Derecho
barricas
Alumbrado
público
Barcaje
portazgo
de
ingresara en dichos establecimientos.
Abonado por entrada y salida de botes de carreras y buques de cabotaje.
Se cobraba a todos los buques de cabotaje por su salida.
de
Se cobra a los poseedores por un monto por cada barrica.
y
Impuesto recolectado en las ciudades de Santa Fe y de Rosario por toda puerta que
da a la calle tanto de negocio como puerta principal de casa.
Derecho de tránsito en los arroyos y ríos interiores de la provincia.
Fuente: Elaboración propia en base a ROSF: T. 2, pp. 297-302.
1.2. Los cálculos de recursos estimados frente a los ingresos reales
Conjuntamente con la Ley de Impuestos se sancionó, por primera vez, un presupuesto.
Este fue acompañado de un cálculo de recursos como medio de limitar el gasto y, al
mismo tiempo, prever el déficit. Ambos documentos pronosticaban la marcha de las
finanzas de cada año. Dichos cómputos eran elaborados tomando en consideración las
leyes impositivas:
“Los recursos han sido calculados con arreglo a la nueva ley de impuesto,
q. En proyecto se acompaña a V.H.; siendo probable que ellos no serán
acaso, ni aproximados a la exactitud, pues se carece absolutamente de los
datos estadísticos indispensables, con especialidad en los nuevos impuestos,
que se proyectan, como lo es la contribución directa”.426
Una Comisión nombrada por el Poder Ejecutivo –valiéndose de las leyes de impuestosestimaban los montos que creían que cada rubro reportaría y presentaban ambas
planillas, presupuestos y cálculos, a la Legislatura para su aprobación. A diferencia de
las intensas discusiones en torno a la conformación del presupuesto que, por lo general,
sufría numerosas modificaciones, el cálculo de recursos era admitido casi sin cambios.
Como se observa en el Cuadro 12, todos los presupuestos aprobados entre 1853 y 1873
presentaban déficit, con excepción del sancionado 1872. Las autoridades evaluaban que
las rentas no alcanzarían a cubrir los gastos. En algunos casos, la distancia entre ambas
estimaciones era amplia. Para el año 1870, por ejemplo, se calculaba que haría falta el
doble de los recursos para soportar los gastos que la provincia asumía para ese año.
426
Mensaje del Gobernador Don José Ma. Cullen a la Asamblea Constituyente adjuntando el primer
presupuesto general de sueldos y gastos y cálculos de recursos para el año 1856, op. Cit., p. 29.
179 Cuadro 12
Comparación entre los montos de los presupuestos y los ingresos estimados
(en pesos fuertes)
Años*
Presupuesto
1856-1857
1857-1858
1858-1859
1859-1860
1861
1863
1865
1866
1867
1869
1870
1872
1873
181.373
147.724
146.622
102.282
93.383
128.708
133.779
151.188
297.068
256.055
653.350
301.700
315.327
Cálculo
de recursos
166.540
95.600
94.679
91.400
70.340
115.670
133.700
131.700
272.700
210.050
287.000
325.000
310.000
Déficit
14.833
52.124
51.943
10.882
23.043
13.038
79
19.488
24.368
46.005
366.350
+23.000
5.527
*Hasta 1861 los presupuestos provinciales fueron elaborados por año económico (es decir, de
septiembre/agosto)
Fuentes: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315;
Presupuesto de Santa Fe 1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859,
ROSF: T. 2, pp. 445-453; Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de
Santa Fe 1861, ROSF: T. 3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436;
Presupuesto de Santa Fe 1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858- 1859, ROSF, T.
5: 445-458; Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869,
ROSF: T. 6, pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF: T. 7, pp. 25-40; Presupuesto de Santa Fe
1872, ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
Los cálculos de recursos no siempre lograron aproximarse a la realidad fiscal de la
provincia, como es posible observar en el Cuadro 13. Entre los cálculos de recursos y
los ingresos reales hubo diferencia notorias, alcanzado algunos años el 40%. La
distancia entre ambas planillas era una consecuencia directa de la poca precisión de las
autoridades provinciales a la hora de realizar las estimaciones.
Cuadro 13
Diferencia entre cálculo de recursos e ingresos reales
(1856-1873)*
Año
1856-1857
1857-1858
1858-1859
1863
1864
1865
180 Cálculo de
recursos
166.540
95.600
94.679
116.670
116.670
133.700
Ingresos
reales
123.348
86.957
74.812
138.611
122.114
117.836
Diferencia
%
-43.192
-8.643
-19.867
+21.941
+5.444
-15.964
-26
-9
-21
+19
+4,6
-12
1866
1867
1868
1870
1873
131.700
272.700
272.700
287.000
310.000
186.941
238.929
148.822
369.664
303.987
+55.241
-33.771
-123.878
+82.664
-6.013
+42
12
-45
+28
-2
*Hemos realizado la comparación sólo aquellos años en los que contamos con Cuentas de Tesorería y
Cálculo de recursos. No contamos con cálculos de recursos para los años 1856 y 1871. Tampoco con
cuentas para los años 1859, 1860, 1869 y 1872. Para los años 1864 y 1868 rigieron los cálculos de los
años anteriores.
Fuentes: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315;
Presupuesto de Santa Fe 1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859,
ROSF: T. 2, pp. 445-453; Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de
Santa Fe 1861, ROSF: T. 3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436;
Presupuesto de Santa Fe 1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858- 1859, ROSF, T.
5: 445-458; Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869,
ROSF: T. 6, pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF: T. 7, pp. 25-40; Presupuesto de Santa Fe
1872, ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
En la mayoría de años, se logró contar con mayores ingresos de los esperados, pero no
siempre estos se obtuvieron de las fuentes que el Estado pretendía o luchaba por
imponer. El Cuadro 14 los ingresos aportados por la contribución directa o el papel
sellado a lo largo de esta etapa estuvieron muy por debajo de las expectativas
depositadas por las autoridades provinciales. Tampoco lo recaudado como derecho de
patentes logró crecer al ritmo deseado. Dos cuestiones merecen ser tenidas en cuenta: la
imprecisión en las proyecciones de los ingresos, por una parte, y los límites políticossociales para hacer efectiva la recaudación. La primera cuestión era consecuencia, en
parte, de la falta de datos estadísticos, lo que complicaba la elaboración de los cálculos.
La recaudación de la contribución directa, por ejemplo, requería de la confección de un
catastro como base del sistema fiscal que permitiera de manera más precisa marcar los
horizontes de percepción.427 La segunda estaba determinada por el contexto político: el
estallido de un enfrentamiento bélico, la amenaza de un levantamiento en el propio
territorio provincial, una avanzada indígenas, una catástrofe natural (sequías,
inundaciones, etc.) podían complicar la colecta o bien motivar a los contribuyentes a
dejar de hacer los pagos. Algunos de estos límites en la recaudación serán abordados en
el próximo capítulo.
427
CARMAGNANI, Marcello “Las experiencias regionales de reforma fiscal. Un comentario”, en
SÁNCHEZ SANTIRÓ, Ernest, JÁUREGUI, Luis e IBARRA, Antonio (Coords.) Finanzas y política en
el mundo Iberoamericano. Del Antiguo Régimen a las naciones independientes, 1754-1850, México,
2001, p. 389.
181 182 1.3. Las reformas de los impuestos directos. Tentativas por aumentar
los ingresos
Desde el gobierno se ensayaron soluciones para equiparar ingresos y egresos. Una de
las primeras medidas fue reducir al mínimo los gastos de la administración. Siguiendo
esta premisa, entre 1858 y 1867, los pagos de la deuda pública fueron excluidos de los
presupuestos provinciales. Esta no fue más que una manera de enmascarar el gran
problema del déficit con el que más tarde o más temprano debió lidiarse. Asimismo se
tomaron un conjunto de disposiciones para regular el fisco y en pos de optimizar la
recaudación de los impuestos: se reorganizó el departamento de Hacienda428, se
modificó la legislación sobre los terrenos fiscales en la que se contemplaba su
enajenación429 –constituyéndose, como veremos más adelante, en una fuente de
ingresos para el erario- y se aprobó el proyecto de colonización agrícola a través del
cual un importante número de tierras públicas fue puesta en producción.430 No obstante,
los principales esfuerzos dirigidos a incrementar las rentas se centraron en las reformas
de los reglamentos impositivos. Las propulsadas por los sectores dirigentes pretendían
ampliar tanto los recursos como el número de contribuyentes. Los legisladores, en el
afán por extender la percepción, debían procurar no frenar el desarrollo de la economía,
lo que representaba un desafío. En torno a los cambios en las leyes de impuestos se
sucedieron los debates que marcaron claramente la política fiscal.
El Cuadro 15 contiene los montos de ingresos reales del erario provincial entre 1853 y
1873. Los rubros contemplados desde la sanción del reglamento de impuestos de 1855
fueron incrementando sus aportes. Tanto patentes como papel sellado y contribución
directa tuvieron una presencia cada vez más marcada. Las disposiciones varias, por otro
lado, mantuvieron un lugar de consideración hasta mediados de los años 1860s. cuando,
como veremos más adelante, comenzaron a mermar. Al mismo tiempo, una parte
importante de las finanzas provinciales descansaban sobre ingresos que pueden
considerarse extraordinarios, es decir que no figuran entre los rubros del dicho
reglamento.
428
DE LOS RIOS, Evangelina “An Approach to a Provincial Administration through Hacienda: Santa Fe,
Latter half of the 19th Century”, in GARAVAGLIA, Juan Carlos, PRO RUIZ, Juan Latin American
Bureaucracy and State Building Process (1780-1860), Cambridge College, 2013.
429
ROSF: T. 2, p. 251.
430
ROSF: T. 2, p. 249.
183 Cuadro 15
Principales recursos de la provincia, 1856-1873
Año
Patentes
Papel
sellado
Contribución
directa
Disposiciones
varias
Otros
1856/1857
1857/1858
1858/1859
1863
1864
1865
1866
1867
1868
1870
1871
1873
13
24,3
30,3
24,5
31,4
26,4
15,3
12,6
23
21,1
30,3
30,7
2,3
3,7
7,7
9
14,3
8,6
5,4
4
7,8
3,3
5,6
5,5
1,5
9,4
11,2
10,1
18
13,6
19,5
18
23
12,6
14,6
18,9
15,1
20,2
23,4
18,1
15,8
22
14
14
9
2,4
2,6
-
68,1
42,4
27,4
38,3
20,5
29,4
45,8
51,4
37,2
60,3
46,6
44,8
Total
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
*No contamos con cuentas para los años 1859, 1860, 1869 y 1872.
Fuentes: Elaboración propia en base a Cuenta que presenta la Colecturía General de Hacienda al
Exmo. Gobierno de los ingresos y egresos que ha tenido el Tesoro de la provincia para los años 1856
a 1873, en Historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe, Tomo IV, Imprenta Oficial,
Santa Fe, 1972.
El papel de sello era un impuesto de larga data en la provincia. Se utilizó en
prácticamente todas las transacciones, demandas, peticiones, etc. Las diferentes oficinas
(de gobierno, de justicia, de hacienda, etc.) debían emplearlo en sus trámites. Aunque
las sumas que reportaba al erario eran pocas, los legisladores fueron modificando la
clasificación de distintas clase de papel y los montos a pagar por cada uno, logrando el
incremento de sus aportes.
Cuadro 16
Algunas modificaciones en los montos cobrados por papel sellado
Conceptos
1º clase
2º clase
3º clase
4º clase
5º clase
6º clase
7º clase
8º
184 1855
½ real
1 real
2 reales
4 reales
6 reales
3
5
9
1859
2 reales
3 reales
4 reales
6 reales
12 reales
3
5
10
1862
1 real
2 reales
3 reales
6 reales
14 reales
3
5
10
1864
10 ctv
20 ctv
30 ctv
60 ctv
1.20 ctv
2.40 ctv
4
8
Fuentes: Elaboración propia en base a Reglamento de impuesto de 1855. ROSF: T. 2, p. 297; Reglamento
de impuestos de 1859. ROSF: T. 3, p. 59; Ley de impuesto del 23 de diciembre de 1862. ROSF: T. 4, p.
53; Ley de impuestos de 1864. ROSF: T. 4, p. 249; Ley de impuestos de 1868. ROSF: T. 6, p. 80.
Asimismo se procuró regularizar su entrega. El Ministerio de gobierno debía remitir a la
Contaduría el papel sellado anotando previamente el número de pliegos enviados y el
valor de cada uno. En esa dependencia se recibía timbrado y se sellaba con la
inscripción de la oficina para luego ser repartido entre los receptores y los jueces de paz
encargados de su expendio. Cada uno de ellos debía llevar un balance en los libros del
papel sellado recibido y despachado para ser remitido a la Contaduría mensualmente. A
principios de cada año, estaban obligados a reintegran el papel sobrante del año anterior
para ser descontado. Este papel sobrante debía ser quemado en presencia de una
Comisión conformada por el Contador General, el Fiscal, el Oficial 1º del Ministerio, el
presidente de la Municipalidad y el Escribano de gobierno.431
Las autoridades provinciales procuraron, al mismo tiempo, regularizar la utilización que
se hacía del papel. Ante la comprobación de que se reutilizaba papel sellado de
expedientes judiciales concluidos, lo que implicaba un enorme perjuicio al erario
provincial, se procuró frenar que cometían abusos muchos empleados, principalmente
vinculados a la administración de justicia, mediante un nuevo decreto por el cual se
sostenía:
“…en razón de que terminada la tramitación del expediente muchas
ocasiones vuelve a poder del interesado el que si quiere puede emplearlo (el
papel sellado) nuevamente sin temor de que se note el fraude que con este
proceder se hace al Tesoro público: en esta virtud es necesario adoptar
alguna medida que evite se ponga en práctica este abuso […] El papel
sellado que se acompañe a los espedientes por cualesquiera circunstancia
ya sea como reposición ó pena por haber incurrido en las multas
determinadas por la leyes en la materia deberá toda autoridad o
funcionario público que tuviere que darle curso inutilizar las hojas de papel
que no estuvieren escritas colocando en el centro un sello de tienta
perteneciente a la ofician a su cargo…”432
431
432
Decreto del 26 de junio de 1871. AGPSF: Gobierno, T. 36, Leg. 6: Oficina de Hacienda.
Decreto del 26 de junio de 1871. AGPSF: Gobierno, T. 36, Leg. 6: Oficina de Hacienda.
185 El impuesto más sometido a reformas fue, sin lugar a dudas, la contribución directa.
También el que desató los mayores debates al interior del recinto Legislativo. El primer
enfrentamiento fue en torno a la inclusión entre sus rubros de las tierras de labranza. En
1857, se presentó ante la Legislatura un proyecto de reforma en el que se eximía de
contribuciones a sus dueños. Muchos legisladores consideraron esta medida injusta y
poco equitativa porque exceptuaba a los labradores de pagar impuestos mientras que las
demás artes e industrias estaban gravadas. Quienes se opusieron, creían que si de lo que
se trataba era de resguardar a los propietarios rurales más pobres debían establecerse
valores más módicos, pero de ningún modo librarlos de contribuir al fisco. Por otra
parte, aquellos que defendían esta propuesta sostenían que, más allá de que su
aplicación pudiera significar una reducción de los ingresos del erario, los agricultores
merecían ser protegidos como lo estaban en “países civilizados”. Esta postura era una
clara defensa de la agricultura considerada como una potencial fuente de recursos.433
Dos factores intervinieron en este debate: en primer lugar, el clima de ideas que
pregonaba que la agricultura era la manera de acabar con el primitivismo de la campaña
rioplatense, “la tiranía del cuero y la carne”.434 En segundo lugar, la defensa los
proyectos de colonización que se habían iniciado con la fundación de Esperanza el año
anterior. El gobierno impulsó la agricultura mediante la autorización de crear colonias
agrícolas en su territorio para lo cual se entregaron algunas tierras fiscales que fueron
repartidas en pequeñas propiedades.435 La exoneración de la contribución directa en las
tierras de labranzas pretendía alentar esta actividad y proteger a la incipiente agricultura
que comenzaba a dar sus primeros pasos.436 Aunque la propuesta de eximir del pago la
contribución directa a las tierras de labranzas fue bien acogida hasta 1862 se continuó
incluyendo su cobro entre los rubros de la contribución directa. Durante el mandato de
Patricio Cullen las tierras de labranza fueron exceptuadas del pago: “…el gobierno
433
El diputado Lara afirmaba al respecto: “Que al labrador lo consideraba mucho más meritorio que al
hacendado porque él mismo, con el sudor de su cuerpo, regaba la tierra para hacerla fructificar en
provecho de toda la sociedad”. Actas Legislativas de la provincia de Santa Fe, Sesión del 25 de agosto
de 1857, T. 2, Imprenta Nueva Era, Santa Fe, 1897, p. 33.
434
HALPERÍN DONGHI, Tulio Una nación para el desierto argentino, Centro Editor de América
Latina, Buenos Aires, 1982, p. 48.
435
GALLO, Ezequiel “Ocupación de tierra y colonización agrícola en Santa Fe (1870-1895)”, en JARA,
Álvaro y otros Tierras nuevas. Expansión territorial y ocupación del suelo en América (siglos XVI-XIX),
Colegio de México, México, 1969, pp. 92-104.
436
“Disponiendo que el PE haga efectivo el cobro de la contribución directa, y declarando sin efecto el
artículo 34 de la ley de impuestos de 1855 que grava los terrenos labrados con un impuesto de 4 reales
por cuadra cuadrada”. Agosto 25 de 1857. ROSF: T. 2, p. 371.
186 espera que V.H. dictará en este período leyes agrarias que conciliando las necesidades
de la provincia con las exigencias de la época, fomenten la industria facilitando su
desarrollo”.437
Cuadro 17
Algunas modificación de la Contribución directa (CD)
Concepto
Terreno labrado
de más
de 1 cuadra
cuadrada
Criadores de
ganado
Bienes inmuebles
Capital en giro
Tierras
despobladas por
legua cuadrada
1855
4
reales
1857
-
1858
4 reales
1860
4 reales
1862
2‰
1864
-
1866
-
1867
1872*
-
5‰
5‰
5‰
5‰
3‰
3‰
4‰
4‰
4‰
2‰
-
2‰
2‰
2‰
4‰
2‰
-
2‰
-
4‰
4‰
4‰
50
pesos
4‰
24
pesos
50
pesos
*La avaluación se hará por término de 3 años. Se mantuvo en vigencia hasta la nueva ley de 1875.
Fuentes: Elaboración propia en base a Reglamento de impuesto de 1855. ROSF: T. 2, p. 297; Reglamento
de impuestos de 1859. ROSF: T. 3, p. 59; Ley de impuesto del 23 de diciembre de 1862. ROSF: T. 4, p.
53; Ley de impuestos de 1864. ROSF: T. 4, p. 249; Ley de impuestos de 1868. ROSF: T. 6, p. 80.
La supresión del cobro de la contribución directa a las propiedades volcadas a la
agricultura fue la primera de muchas reformas que sufrió este impuesto. En 1859 se
incorporó, por primera vez, entre sus conceptos el cobro del 4 por mil sobre el capital en
giro avaluado.438 La medida fue pronto reconsiderada: tres años después de su sanción,
el gobierno decretó su suspensión. La reanudación del enfrentamiento armado entre
Buenos Aires y la Confederación provocó una paralización del comercio. Las
autoridades provinciales pretendieron la protección de las actividades comerciales
mediante la exención impositiva. La contribución sobre bienes inmuebles y ganados
continuó cobrándose porque se pensaba que, a diferencia del capital en giro, “...grava
437
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Patricio Cullen a la H. Asamblea
Legislativa. Leído en sesión del día 14 de mayo de 1862, op. Cit., p. 144.
438
ROSF: T. 3, p. 59.
187 un objeto establecido definitivamente y obliga al propietario a sacar de su tierra el
partido posible en vez de dejarla inculta…”.439
Los conflictos bélicos de estos años habían perturbado fuertemente a la campaña
santafesinas. Los constantes requerimientos (forzosos y no) de ganado para sostener a
las tropas movilizadas, era una carga pasada de soportar para los hacendados locales.
Algunos de ellos elaboraron entonces, de forma conjunta, petitorios que elevaron al
gobierno solicitando la exención del pago de este impuesto.440 Las reclamaciones
tuvieron su efecto: los montos estipulados a los criadores de ganado se redujeron,
pasando de un 5 ‰ a un 3 ‰. Si bien, estas modificaciones fueron propulsadas, en
parte, por peticiones y solicitudes que emanaban desde abajo, se sustentaban en una idea
que era compartida por contribuyentes y legisladores: la igualdad en los impuestos. En
el marco del debate por la reforma de la contribución directa en 1863, el legislador
Valle afirmaba: “…no solo la constitución provincial determina que la igualdad es la
base de los impuestos sino que la constitución nacional en un artículo determina muy
tajantemente esa justa y razonable disposición”.441 Esta pretendida igualdad quedó
plasmada cuando se estipuló en 1868 que todos los rubros de la contribución directa
debían abonar un 4 ‰ sobre el capital avaluado.442
Asimismo, en 1863, se iniciaron las primeras modificaciones orientadas a ampliar la
base impositiva alcanzando a los pequeños propietarios. El abono de la contribución
directa –que inicialmente comprendía a aquellos cuyo capital superaba los 1.000 pesos
fuertes-, se hizo obligatorio para quienes poseyeran un capital equivalente o superior a
500 pesos fuertes.443 Desde el recinto legislativo, se alzaron algunas voces que
expresaban su preocupación porque muchos propietarios se libraban de pagar este
impuesto por tener su capital invertido en un sinnúmero de propiedades pequeñas
exentas de impuestos, que en conjunto constituían una enorme riqueza, o bien en tierras
que no se hallaban puestas en producción y, por lo tanto, no contempladas dentro de los
439
Informe de la Comisión del presupuesto y la ley de impuesto, Mensajes de los Gobernadores, op. Cit,
p. 114.
440
En el Capítulo 6 se abordará esta cuestión más en profundidad.
441
Actas de la Cámara Legislativa, Sesión ordinaria del 10 de agosto de 1863, fs. 381.
442
Ley de impuestos de 1868. ROSF: T. 6, p. 80.
443
Actas de la Cámara Legislativa, Sesión ordinaria del 19 de agosto de 1863, fs. 429.
188 parámetros del reglamento.444 En 1867 los propietarios de tierras sin poblar comenzaron
a abonar un canon fijo mínimo de 25 pesos fuertes por legua cuadrada, aumentándose
un año más tarde a 50 pesos fuertes.445 En un contexto de marcado crecimiento de oferta
de tierras públicas, esta medida constituyó un intento de presionar a sus dueños para que
trabajasen dichos terrenos.
El impuesto de patentes también sufrió sucesivas modificaciones. Por un lado, el fuerte
crecimiento de las casas de comercio, especialmente en Rosario446, y la reactivación de
la vida mercantil a partir de la instalación de agencias marítimas y terrestres, casas
importadores y exportadores, almacenes mayoristas, etc.447, y, por otro, el
establecimiento de las primeras instituciones financieras y comerciales –que
posicionaron a la provincia como centro articulador de un espacio económico más
amplio a partir del eje fluvial del Paraná448- obligaron a transformar gradualmente el
impuesto de patentes e incorporar los nuevos rubros que iban creándose. [Ver Anexo
Cuadro 3]
Cuadro 18
Algunas modificaciones en la clasificación del impuesto de patentes
Clase
1º
1855
Carretas y carretillas de
tráfico, coches, galeras,
birlochos, volantas y
carruajes. Vidrieros,
afiladores, barberos,
peluqueros, alfareros.
2º
Reñideros de gallo,
juego de pelota, cancha
de bolos, hornos de
ladrillos, pulperías,
librerías, atahonas,
1858
Carretas y carretillas
de tráfico, coches,
galeras, birlochos,
volantas y carruajes.
Vidrieros, afiladores,
barberos, peluqueros,
alfareros.
Maestros albañiles,
rancherías peluquería,
hornos de ladrillos,
pulperías, librerías,
sastrerías, relojerías,
1864
Carretas y carretillas de
tráfico, coches, galeras,
birlochos, volantas y
carruajes, conductores de
materiales y vidrieros.
1868
Carretas y carretillas de
tráfico, incluso las
conductoras de material.
Barberías, peluquerías,
sastrerías, relojerías,
alearías, carpinterías,
platerías, armerías,
carrocerías, hojalatería,
Coches, galeras,
birlochos, volantes y
demás vehículos.
444
Actas de la Cámara Legislativa, Sesión ordinaria del 19 de agosto de 1863, fs. 429.
Ley General de Impuestos 10 de diciembre de 1867. ROSF: T. 5, p. 80; Ley General de Impuestos de
21 de noviembre de 1868. ROSF: T. 5, p. 328.
446
Un recuento realizado en 1856 arrojó como resultado que la ciudad contaba con más de doscientas
casas de negocios. ÁLVAREZ, Juan Historia de Rosario (1689-1939), UNR editorial/Edit. Municipal de
Rosario, 1998, p. 275.
447
Ver: BONAUDO, Marta “La complejidad del mundo de los negocios”, en BONAUDO, Marta La
organización productiva y política del territorio provincial (1853-1912), Nueva Historia de Santa Fe, T.
6, La Capital, Rosario, 2006.
448
A partir de los años 1850s. se establecieron en la provincia, sobre todo en Rosario, un cuantioso
número de entidades bancarias: Banco Maúa y Cía (1858); el Banco Carlos Casado (1864); Banco del
Rosario (1865), Banco de Londres y Río de la Plata (1866), Banco Argentina (1866), Banco Comercial
(1867), Banco Rosario de Santa Fe (1870), Sociedad de crédito territorial de Santa Fe (1870). Ver:
ENSINCK, Oscar Historia económica de Santa Fe, UNR, Rosario, 1985; GSCHWIND, Juan Jorge
Antecedentes para la historia económica de Rosario, Talleres gráfico La Cervantina, Rosario, 1948.
445
189 sastrerías, relojerías,
platería, zapatería,
carpintería, panadería.
platería zapatería,
carpintería, panadería,
constructores de
astilleros y demás.
3º
Agrimensores,
escribanos, mercachifles,
tiendas y almacenes,
fondas, cafés,
droguerías, confiterías,
boticas y billares. Botes
de carrera.
Abogados, médicos,
corredores terrestres y
marítimos, agentes de
cambio, reñidero de
gallos, juego de pelota,
cancha de bolos.
4º
Saladeros, graserías a
vapor, barracas y
prensas.
Agrimensores,
billares, fábrica de
fundición de metal,
boticas, droguerías,
fábrica de velas,
prensa, jabonería,
barracas y buques de
carrera
5º
Negocios por mayor,
consignaciones y casas
de martillo.
Panaderías.
Panaderías, casas de billar,
canchas o juegos de bolos
y casas de negocios.
Casas de negocio
mayor, las de
consignación,
saladeros, graserías y
molinos de vapor.
Registros, casas de
negocios por mayor, casas
de martillos, saladero,
graserías, barracas y
molinos de vapor.
6º
zapatería, cigarrería,
fábrica de ladrillos o
adobe, maestros pintores,
constructores en astilleros
y otros talleres de
artesanos.
Corredores marítimos o
terrestres, agentes de
cambio, procuradores y
partidores en ejercicio,
mercachifles y cualquier
otro transeúnte o patrón de
buque. Reñidero de gallo,
juego de pelota, tiendas,
boticas, pulperías o
almacenes, confiterías,
fondas y cafés.
Agrimensores, droguerías,
fábrica de velas,
alambiques, prensas de
fardos, jabonerías,
agencias marítimas y
terrestres.
7º
8º
-
Relojerías, peluquerías,
alfarerías, sastrerías,
platerías, carpinterías,
mueblerías, lomillerías,
herrerías, armerías,
fábrica de carruajes,
hojalaterías, zapaterías,
cigarrerías, fábrica de
ladrillos o adobe,
constructores en
astilleros.
Corredores marítimos y
terrestres, escribanos,
abogados, agentes de
cambio, médicos,
escribanos,
procuradores, partidores,
mercachifles, atahonas,
juegos de pelota,
pulperías, almacenes
confiterías, fondas y
cafés.
Droguerías, fábrica de
velas, prensas de fardos,
jabonerías, agencias
marítimas y terrestres y
establecimientos de
lavaderos de lana.
Panaderías, casas de
billar, canchas de bolos,
casas de negocios de
cualquier especie.
Casas de negocios al por
mayor, martillo,
establecimientos y
agencias de seguro en
general, sociedades
anónimas, cajas
denominadas de
préstamos, saladeros,
graserías, barracas,
molinos de agua o de
vapor.
Pulperías volantes y
reñideros de gallos.
Fuentes: Elaboración propia en base a Reglamento de impuesto de 1855. ROSF: T. 2, p. 297;
Reglamento de impuesto de 1858. ROSF: T. 2, p. 414; Ley de impuestos de 1864. ROSF: T. 4, p. 249;
Ley de impuesto de 1868. ROSF: T. 6, p. 324.
Los cambios en las clasificaciones de las patentes respondían, en parte, a decisiones de
las autoridades en la búsqueda de salvaguardar a algunas actividades u oficios
fundamentales para el funcionamiento de la economía provincial.449 Se procuraba así
449
Actas de la Cámara Legislativa…, T. 1, op. Cit., p. 224.
190 volverlo más justo. En 1864 el Gobernador Nicasio Oroño señaló al impuesto de
patentes como el que menos se ajustaba a este principio:
“Hay un desequilibrio en los impuestos, y eso a más de herir un principio
constitucional que quiere que, la igualdad sea su base, sucede que hay
ramos que están muy gravados y otros que no pagan lo que les corresponde
por su categoría o capital. Hay profesiones que no deben pagar patente, al
paso que hay industrias cuyas patentes es insignificante relativamente. Es
tiempo de trabajar en la armonía de los impuestos, con lo cual se
favorecerá indudablemente el aumento de la renta”.450
La regularización de las clasificaciones de las patentes era un paso fundamental no sólo
para atender al principio de proporcionalidad que tanto preocupaba a las autoridades
locales, sino también para evitar las constantes peticiones de exención de impuestos.
Las patentes se habían convertido en una fuente inacabable de reclamos. Los
contribuyentes solicitaban de manera continua ser exceptuados de pagar, argumentando
que sus ingresos no eran suficientes. Al mismo tiempo, el personal de hacienda carecía
de los conocimientos para discernir qué tipo de patente le correspondía pagar a cada
uno.451 Así más allá de la reforma normativa, se promovió la regularización de las
clasificaciones. El Poder Ejecutivo –encargado de determinar el tiempo y la forma en
que cobrarse este impuesto452- nombró comisiones de clasificación por cada uno de los
departamentos en que se dividía el territorio. Estas debían realizar un relevamiento
detallado de todos aquellos que estaban obligadas a contribuir al fisco para evitar así
cualquier fraude fiscal.453
1.4. Discusiones en torno a los impuestos indirectos: ¿un viraje hacia
una nueva fiscalidad?
En el marco de las reformas emprendidas, la recaudación de los impuestos bajo la
denominación “disposiciones varias” comenzó a ser discutida. En algunos casos, porque
se creía que su cobro entorpecía el desarrollo de la economía; en otros, debido a que su
percepción casi no reportaba ganancias. El Cuadro 19 muestra los montos efectivamente
450
Mensaje del Sr. Gobernador delegado de la provincia, D. Nicasio Oroño a la H. Asamblea Legislativa.
Leído en la sesión del día 25 de mayo de 1864, op. Cit, p. 60.
451
AGPSF: Contaduría, T. 105, Leg. 1: Leyes y decretos. Ceses y nombramiento.
452
Según lo establecido en la Ley de impuesto de 1859, capítulo segundo, artículo nº 31. Actas de la
Cámara Legislativas…, Sesión del 25 de octubre de 1859, T. 2, op. Cit., p. 363.
453
Nombrando comisiones clasificadoras de patentes. Septiembre 25 de 1871. ROSF: T. 7, p. 333.
191 recaudados, aunque es preciso señalar que estos impuestos eran puestos a remate por lo
cual desconocemos la cifra real obtenida por ellos, en la documentación sólo constan las
entregas acordadas en los distintos contratos de arriendo. Algunos desaparecieron
gradualmente de los reglamentos (tal fue el caso del derecho de sirgadero, el derecho de
barcaje y el derecho de pesos y medidas), mientras que otros se dejaron en manos de las
recientemente creadas municipalidades para hacer frente a sus gastos (derecho de
corrales, derecho de arena, el impuesto de serenos, el alumbrado público y la lotería de
beneficencia).
Cuadro 19
Ingresos que reportó al erario el rubro “disposiciones varias”
(en pesos fuertes)
192 * La falta de ingresos del rubro alcabalas en 1863 es consecuencia de que fue cedido los ingresos de ese
año a las municipalidades.
Fuentes: Cuenta que presenta la Colecturía General de Hacienda al Exmo. Gobierno de los ingresos y
egresos que ha tenido el Tesoro de la provincia para los años 1856 a 1873, en Historia de las
Instituciones de la Provincia de Santa Fe, Tomo IV, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972.
El derecho de piso de carretas, el derecho de corrales y la alcabala eran rubros que más
ingresos reportaban entre las disposiciones varias aunque se trataba en los tres casos de
impuestos que habían sido puestos a remate público. El derecho de piso de carretas era
un impuesto que tenía larga tradición en la provincia.454 A partir de los años 1850s. el
comercio por tierra fue incrementándose (Ver Capítulo 3) uniendo diversas regiones del
Interior y Cuyo con el puerto de Rosario. La aparición del ferrocarril contribuyó a
modificar la situación. Los corrales también aportaron ingresos al erario hasta 1865
cuando su cobro fue dejado en manos de las municipalidades para nutrir sus finanzas. El
derecho de alcabala, con altibajos, representó algunos años una entrada significativa.
Acompañando en sus variaciones las transacciones inmobiliarias de la provincia.
Un punto esencial del debate sobre los conceptos integrados bajo el rubro
“disposiciones varias” era el modo en que estos eran cobrados. Se consideraba que
algunos aportaban sumas tan pequeñas que “…no compensaban las molestias que
exigía su recaudación”455 y por ello el gobierno –con el objetivo de procurarse unos
ingresos seguros con el menor coste de cobro- dejó la tarea en manos de particulares. La
continuidad de la práctica del remate, como se verá más adelante, era justificada bajo el
argumento de que el gobierno no disponía aún de medios propios para llegar a todos los
confines del territorio y controlar las actividades económicas. No obstante, la misma
estructura del remate no sólo daba a los arrendadores un gran margen de maniobra –y de
454
Por una ley del 16 de Junio de 1834 se estableció que: todas las carretas que pasen de tránsito por el
territorio pagarán cada una 4 reales de derecho; cuando conduzcan carga alguna pagarán 1 real. Las
tropas de cargas que pasen de tránsito pagarán 1 real por carga, cuando pasen vació pagarán un cuartillo
solamente. Los comandantes de las guardias de las fronteras auxiliaran con la escolta que consideren
suficiente hasta los limites de la provincia, por la parte sur y norte, las tropas de carretas y cargas que
pasen por ella, cuando sus dueños o capataces lo exijan sin cargo alguno por el auxilio que se les de.
ROSF: T. 1, p. 282. El 19 de enero de 1850 se estableció que: “...las carretas que transitaren
conduciendo efectos de comercio con procedencia de algun punto para otra de la misma, y que pagaban
3 pesos por carreta pagarán 18 reales, y las arrias que en igual caso pagaban 3 pesos por cada once
cargas, pagarán 18 reales por igual carga”. ROSF: T. 2, p. 39.
455
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia Don Nicasio Oroño. Leído en sesión del día 25 de mayo
de 1867 ante la Cámara de representantes, op. Cit., p. 210.
193 beneficio- sino que, al mismo tiempo, creaba condiciones de presión sobre el Estado, a
tal punto que este incluso se comprometía a asumir posibles pérdidas o descrecimiento
en la ganancia de los rematadores.
La supresión del derecho de alcabala suscitó las mayores controversias. En 1863, la
Legislatura había aprobado su eliminación del reglamento de impuestos para ese año. no
obstante, la resolución fue vetada por un decreto del Poder Ejecutivo que permitió su
percepción.456 Con la regularización de las leyes de tierras se esperaba que las ventas
aumentaran con ellas la renta de alcabala, atada a las transacciones de terrenos y de
propiedades.457 La decisión de sacar nuevamente a remate este impuesto provocó la
reacción de los legisladores. Estos sostenían que el Gobernador no podía actuar
contrario a las decisiones tomadas por la Cámara en relación al cobro de los impuestos.
Solo podían recaudarse los tributos autorizados por ellos en calidad de “representantes
del pueblo”.458 La pervivencia de la alcabala era considerada injusta y su cobro
“contrario a la propiedad y progreso…”. Pese a todo, se autorizó su percepción ese
año.459
Los proyectos que se presentaron para la abolición de este impuesto fueron numerosos,
pero el incremento de los montos que reportaban y la carencia de recursos que padecía
el erario, frenaron su abolición. En 1866, mediante un nuevo decreto se reafirmó la
obligación de pagarlo conforme a lo establecido y en protección de los derechos
fiscales.460 Recién un año más tarde, en un mensaje anual hacia la Cámara Legislativa el
Gobernador, Nicasio Oroño se pronunció a favor de su derogación:
“La alcabala, sobre todo, que mirada económicamente, es el más injusto de
todos los impuestos, forman ya contraste con las reformas de todo género
que se realizan en la provincia, y sólo puede atribuirse su existencia, más
456
Actas Legislativas de la Cámara de Representantes, año 1863, en Colección de documentos para la
Historia de Santa Fe, T. IIII, Edición en Homenaje al cuarto centenario de la Fundación de Santa Fe,
1974, p. 130.
457
La Confederación, jueves 19 de noviembre de 1863.
458
Actas de la Cámara Legislativa…, Sesión del 15 de junio de 1863, Año 1863, fs. 336.
459
Actas Legislativas de la Cámara de Representantes…, año 1863, op. Cit. , p. 114.
460
ROSF: T. 5, p. 53.
194 que a una necesidad ficticia, a la falta de atención que se ha prestado a tan
importante asunto”.461
Luego del visto bueno del Poder Ejecutivo, en 1867 la alcabala fue eliminada del
reglamento de impuestos.462 Mostrando así la fuerte ingerencia de la palabra del
gobernador en las decisiones fiscales que se tomaban. De esta manera, los intentos de
“modernizar” las bases fiscales de la provincia mediante las continuas reformas de las
leyes impositivas provocaron que las sumas que reportaban las disposiciones varias
fueran cada vez más pequeñas.
1.6. Otras fuentes
“extraordinarios”
de
recursos
provinciales:
los
ingresos
Las modificaciones en los reglamentos de impuestos y los ajustes en las formas de la
recaudación fiscal no bastaron para convertir a los impuestos directos en la base fiscal
del Estado provincial. Ahora bien, ¿de qué manera se intentó mantener equilibradas las
finanzas? El Cuadro 20 muestra los ingresos percibidos por el erario provincial
contemplados en las Leyes de impuestos bajo la denominación Impuestos, por un lado,
y aquellos recursos obtenidos de forma Extraordinaria, por otro. El fisco percibió un
número considerable de entradas, algunas muy significativas, por fuera de lo establecido
en los Reglamentos, a saber: las ventas de tierras, las subvenciones enviadas desde la
Nación y los ingresos imprevistos.
%
Ventas de
Tierras
%
Subvención
Nacional
%
Imprevistos
%
Otros**
%
TOTAL
%
1856/
1857
1857/
1858
1858/
Impuestos*
Año
Cuadro 20
Ingresos no contemplados en los Reglamentos de impuestos, 1856-1873
(en pesos fuertes)
39.321
32
66.584
54
-
-
372
0,3
16.471
13,7
123.348
100
50.050
57,5
29.772
34,5
4.000
4,5
1.733
2
1.402
1,6
86.957
100
57.064
76,3
9.519
12,7
-
-
1.229
1,6
7.000
9,4
74.812
100
461
Mensaje del Sr. Gobernador, Don Nicasio Oroño, leído el 25 de mayo de 1867 ante la Cámara de
Representantes, op. Cit., 210.
462
ROSF: T. 5, p. 408.
195 1859
1863
1864
1865
1866
1867
1868
1870
1871
1873
87.055
104.717
85.303
103.065
120.716
98.699
147.252
171.430
174.748
62,8
85,8
72,4
55,1
50,6
66,3
40
54,1
57,5
1.704
35.605
90.514
23.741
75.494
2.055
40.296
1,3
19,1
37,8
16
20,4
0,7
13,2
11.294
26.700
20.154
19.666
6,1
7,2
6,3
6,4
37.769
9.670
23.861
16.924
14.072
16.040
25.606
24.183
19.249
27,2
7,9
20,2
9,1
5,9
10,7
6,9
7,7
6,3
13.787
6.023
8.672
20.053
13.627
10.342
94.612
98.912
50.028
10
5
7,5
10,7
5,7
7
25,5
31,2
16,5
138.611
122.114
117.836
186.941
238.929
148.822
369.664
316.734
303.987
100
100
100
100
100
100
100
100
100
*Corresponden a los ingresos reportados por impuestos contemplados en los reglamentos impositivos
de la provincia.
**Se trata en su mayoría de contribuciones adeudadas de años anteriores, sobre todo patentes y
contribución directa.
Fuentes: Cuenta que presenta la Colecturía General de Hacienda al Exmo. Gobierno de los ingresos y
egresos que ha tenido el Tesoro de la provincia para los años 1856 a 1873, en Historia de las
Instituciones de la Provincia de Santa Fe, Tomo IV, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972.
1.6.1. Eventuales e imprevistos
Junto a los ingresos que se hallaban contemplados en las diferentes leyes de impuestos,
la provincia obtuvo entradas, en algunos años muy importantes, de rubros que estaban
por fuera de dicho reglamento y no constituían una fuente genuina de recursos. Algunos
fueron ingresados en las cajas de las receptorías bajo el título de eventuales e
imprevistos.463 Estos imprevistos eran multas de policía, entradas obtenidas por la venta
de bienes pertenecientes al Estado, entre otros. Su inclusión en las Cuentas de Tesorería
bajo este rótulo no permite distinguir su composición, pero si considerar que su
incidencia fue oscilante: unos años apenas representó el 1% mientras que otros alcanzó
a superar el 20%.
1.6.2. Los subsidios del gobierno nacional
Otro rubro de ingresos extraordinario fue el de subsidios nacionales. Las solicitudes de
ayuda económica a la Nación despertaron controversias al interior del recinto de la
Legislatura.464 Las autoridades provinciales habían rehusado de manera reiterada a
recibir subsidios, a pesar de que constituía un derecho acordado con las autoridades
463
464
ROSF: T. 4, p. 34.
ALP: Cámara de Diputados, T. 4, fs. 238 y 417.
196 nacionales.465 Las opiniones, no obstante, variaron como consecuencia de la pobreza del
erario.466 En 1863, se entabló una discusión entre los legisladores sobre los medios de
cubrir el déficit provincial. En el cálculo de recursos –que acompañaba el presupuesto
de ese año- se estimaba que se requerían unos 13.000 pesos fuertes para hacer frente a
los gastos de la administración, cifra a la que debía sumarse la deuda exigible por
sueldos impagos del año anterior. Algunos legisladores creían que el gobierno nacional
debía contribuir con recursos para así aliviar las finanzas:“Santa Fe, como provincial
federal, puede muy bien solicitar un subsidio a quien percibe las más pingües rentas de
la primera, cuando las ordinarias no bastan para llenar sus necesidades…”467
Esta premisa no era compartida por todos. Había quienes creían que la provincia poseía
sus propias rentas, aunque reducidas, y no debía ser “mendiga del gobierno nacional”.
La otra solución propuesta era la venta de tierras fiscales, un recurso al que venían
apelando desde mediados de 1850s., para hacer frente a cualquier situación de apremio
fiscal. La vacilación mostrada a la hora de solicitar auxilios contribuyó a que estos
fueran prácticamente inexistentes. Únicamente en 1857 y en 1866, la Nación remitió
algún dinero, que apenas representó un 4,5% y un 6% respectivamente. Recién en la
década siguiente, las remesas fueron anuales, aunque lejos estuvieron de constituirse en
un ingreso de importancia.
La cuestión no pasaba sólo por aceptar o no los envíos, el Estado central mantenía con
Santa Fe una deuda –desde la época de la Confederación- originada por una importante
cantidad de gastos nacionales que se habían cubierto con fondos provinciales.468 El
clima de inestabilidad que vivió la Confederación primero y la Nación después,
envueltas en conflictos internos y guerra externa, frenaron los reclamos por el reintegro
de los mismos.
465
La Constitución de 1853 estableció que el Congreso acordaría subsidios a las provincias cuyas rentas
no fueran suficientes para cubrir sus presupuestos. Constitución Nacional, art. 67, inciso 8.
466
El 22 de diciembre de 1858, el Poder Ejecutivo determina solicitar al gobierno el dinero que la
provincia había gastado de sus fondos para cubrir gastos nacionales con el objeto de llenar el déficit entre
el presupuesto de gastos y el cálculo de recursos. ROSF: T. 2, p. 480.
467
Actas de la Cámara Legislativa…, sesión del junio 15 de 1863. Año 1863, fs. 365.
468
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Rosendo M. Fraga, a la H. Asamblea
Legislativa, año 1860, op. Cit, p. 100. Autorizando al PE para negociar los títulos de la deuda nacional
que reciba en pago de las cantidades que la nación debe a la provincia. ROSF: T. 4, p. 394.
197 1.6.3. Las ventas de tierras públicas
En los últimos veinte años, abundaron las investigaciones sobre la ocupación del
territorio, la entrega de tierras públicas y el acceso a la propiedad. Estos estudios
tomaron nuevos impulsos desde perspectivas regionales y locales.469 Las economías
familiares y las empresas rurales, las diferentes formas de tenencia e inversiones en
tierras representan algunos de los temas que han cobrado especial interés.470 Para el
caso de Santa Fe esta problemática ha merecido algunos estudios importantes.471 Aún
469
Entre otros, MIGUEZ, Eduardo "Estructura agraria y cambio histórico sin estereotipos ni
mitificaciones: un balance, en BERG, María M. y REGUERA, Andrea (Comps.) Problemas de la historia
agraria. Nuevos debates y perspectivas de investigación, IEHS, Tandil, 1995 y "La expansión agraria de
la pampa húmeda (1850-1914). Tendencias recientes de sus análisis históricos", en Anuario IEHS, n° 1,
Tandil, 1986. También “¿Veinte años no es nada? Balance y perspectivas de la producción reciente sobre
la gran expansión agraria, 1850-1914”, en GELMAN, Jorge (Comp.) La historia económica Argentina en
la encrucijada. Balances y perspectivas, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2006; GARAVAGLIA, Juan
Carlos y GELMAN, Jorge "Rural history of the Rio de la Plata, 1600-1850. Results of a historiographical
renaissance", en Latin American Research Review, nº 30 (3), 1995, pp. 75-105; ZEBERIO, Blanca "La
historia rural pampeana en los años noventa: estancamiento o estandarización explicativa", en GIRBAL
BLANCHA, Noemí y VALENCIA, Marta (coord.) Agro, tierra, política. Debates sobre la historia rural
de Argentina y brasil, UNLP, La Plata, 1998; GIRBAL BLANCHA, Noemí "La historiografía regional
agraria en la Argentina (1960-1998). Aportes microhistóricos para la comprensión de la macrohistoria",
en Carlos S. A. Segreti, in Memoriam, Historia e historias, T. 1, Centro de Estudios Históricos, Córdoba,
1999.
470
La bibliografía sobre Buenos Aires es extremadamente profusa sólo limitares a destacar algunos de los
trabajos: BANZATO, Guillermo La expansión de la frontera bonaerense. Posesión y propiedad de la
tierra en Chascomús, Ranchos y Monte, 1780-1880, UNQ editorial, Bernal, 2002; VALENCIA, Marta
Tierras públicas, tierras privadas. Buenos Aires 1852-1876, EDULP, La Plata, 2005; GARAVAGLIA,
Juan Carlos “La propiedad de la tierra en la región pampeana bonaerense: algunos aspectos de su
evolución histórica (1730-1863)”, en FRADKIN, Raúl y GARAVAGLIA, Juan Carlos (editores) En
busca de un tiempo perdido. La economía de Buenos Aires en el país de la abundancia 1750- 1865,
Prometeo libros, Buenos Aires, 2004; FRADKIN, Raúl, CANEDO, Mariana y MATEO, José Tierra,
población y relaciones sociales en la campaña bonaerense siglos XVIII y XIX, Editorial de la Universidad
Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 1999; INFESTA, María Elena Usufructo y apropiación de
tierras públicas. Buenos Aires, 1820-1850, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Tesis
doctoral, 1991; CANEDO, Mariana Propietarios, ocupantes y pobladores. San Nicolás de los Arroyos,
1600-1860, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata; D'AGOSTINO, Valeria "La tierra
pública en el sudeste bonaerense. Los partidos de Arenales y Ayacucho 1850-1880", en Mundo Agrario,
Vol. 6, nº 11, 2005. Para Entre Ríos, en el último tiempo ha contado con importante aportes gracias a las
investigaciones de Roberto Schmit y Julio Djenderedjian. Ver: SCHMIT, Roberto Ruina y resurrección
en tiempos de guerra. Sociedad, economía y poder en el oriente entrerriano posrevolucionario, 18101852, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2004; DJENDEREDJIAN, Julio Economía y sociedad en la
Arcadia criolla. Formación y desarrollo de una sociedad de frontera en el Río de la Plata, 1750-1820,
Tesis doctoral. Para Corrientes: SCHALLER, Enrique César “El proceso de distribución de la tierra en la
provincia de Corrientes (1588-1895)”, en Anuario del CEH, nº 1, 2001, pp. 129-186. Para Córdoba:
FERREYRA, Ana Inés “Los usos de la tierra en Córdoba. Acceso, tenencia, enajenación y relaciones
sociales, 1820-1855”, en Carlos S.A. Segreti, In Memoriam, Historia e historia, T. II, Córdoba, 1999;
Idem. “La tierra por contrato: arrendatarios, apareceros y agregados de la provincia en la primera mitad
del siglo XIX”, en AA.VV. Estado, mercado y sociedad. Córdoba, 1820-1950, Vol. II.
471
Sobre la problemática de la tierra en Santa Fe: GALLO, Ezequiel La Pampa Gringa. La colonización
agrícola en Santa Fe (1870-1895), Edhasa, Buenos Aires, 2004; Idem. “Ocupación de tierra y
colonización agrícola en Santa Fe (1870-1895)”, en JARA, Álvaro y otros Tierras nuevas. Expansión
198 restan muchas preguntas por contestar vinculadas a los remates de las tierras fiscales del
período previo a 1876. El estado actual de los conocimientos no permite responder con
profundidad estos interrogantes pero sí observar la incidencia que las ventas de tierras
fiscales tuvo en las finanzas provinciales.
Santa Fe vivió durante las décadas de 1850 y 1860 un proceso de traspaso de tierras
públicas a manos privadas. Este requirió que el estado brindara seguridad jurídica a
quienes estaban dispuestos a adquirirlas. Un primer paso fue la cesión de tierras bajo el
régimen de enfiteusis. En 1853, el Poder Ejecutivo –por medio de una sanción
legislativa- aplicó el sistema de enfiteusis a los terrenos considerados de propiedad
pública.472 Su aprobación partió de una iniciativa propulsada por el entonces gobernador
de la provincia, Domingo Crespo, como respuesta a las continuas peticiones recibidas
de individuos que querían comprar o tomar en enfiteusis terrenos de pastoreo. Las
autoridades provinciales encargaron a tres ciudadanos –a saber, José Iturraspe, Elías
Galisteo y Cayetano Echagüe- estudiar la situación de los terrenos fiscales. En el
informe presentado por esta Comisión se aconsejaba la puesta en funcionamiento de ese
sistema:
“…conociendo los males que resultarían de la enajenación y, por el
contrario, los bienes y ventajas para la Provincia poniendo éstas en
enfiteusis, no trepidaban aconsejar a la Sala que se faculte al Poder
Ejecutivo para que haga uso de ella, en este sentido”.473
Estos no podían venderse o enajenarse perpetuamente, sólo cederse a quienes lo
solicitaran por el término de diez años a cambio del pago de un cánon al tesoro
provincial.474 El enfiteuta abonaría un 8% anual sobre las tierras de pastoreo y un 4%
sobre las de pan-llevar. Las solicitudes de terrenos debían dirigirse al Juez de Paz de
cada departamento de campaña o bien al Juez de 1º Instancia en la Capital, quienes
tenían la responsabilidad de constatar que se trataba de un solar baldío. El gobierno al
territorial y ocupación del suelo en América (siglos XVI-XIX), Colegio de México, México, 1969, pp. 92104; BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Conflictos y armonías. Estado y facciones burguesas en
la realidad santafesina”, en Travesía. Revista de Historia económica y social, nº 5/6, UNT, segundo
semestre 2000-primer semestre 2001, pp. 7-28.
472
ROSF: T. 2, p. 145.
473
LEVAGGI, Abelardo “La enfiteusis en Santa Fe”, en Revista IusHistoria, nº5, Buenos Aires, 2008,
pp. 44-53.
474
Ley del 26 de diciembre de 1853. ROSF: T. 2, p. 179. La ley establecía que los terrenos fronterizos a
la campaña ocupada por indios o desierta eran exceptuados de pagar le cánon.
199 cederlo nombraba un agrimensor para mensurar el terreno –costo que asumía cada
enfiteuta- y ordenaba su tasación.475 Esta tarea estaba a cargo de una Junta integrada
por tres hacendados y presidida por el Juez de Paz. La valoración tenía que hacerse por
cuerdas de frente en los de pastoreo –tomando en consideración que este no podía ser
menor a media legua de frente ni superar las dos de fondo- y por varas en las de panllevar.476 El escribano del gobierno era el encargado de elaborar un registro y otorgar las
escrituras de los terrenos donde constaban las dimensiones, el nombre, el lugar y la
demarcación topográfica. Extendida la escritura, el expediente pasaba la Tesorería
provincial.477 La enfiteusis, si bien permitió a las autoridades provinciales la puesta en
producción de algunos terrenos, no reportó sumas de dinero al erario. Las cuentas de
tesorería de estos años no contemplaron ingresos bajo este concepto. En 1855, se
sancionó una nueva ley que permitía la venta de tierras públicas, entre las que se
incluyeron aquellas que habían sido puestas en enfiteusis.478
Las primeras ventas de tierras se realizaron a partir de pedidos elevados desde los
departamentos y cuyos recursos tenían una finalidad concreta. Así, por ejemplo, la
petición presentada por los vecinos de Rosario para enajenar terrenos públicos de la
ciudad fue denegaba debido a que se consideraba que no estaba claro a qué rubros iban
a destinarse los recursos obtenidos.479 Sin embargo, se autorizó la creación de una
Comisión –integrada por el jefe político, como presidente, y los ciudadanos Marcelino
Bayo, Pedro Ramírez, Jacinto Corvalán, Manuel Vidal, Marcelino Freyre y Eugenio
Pérez- para deslindar los terrenos situados en Rosario.480 Una vez cumplida esta
operación, se autorizó a ponerlos en remate público siempre que los fondos fueran
depositados en la Receptoría de Hacienda y utilizados para la compra de bueyes,
caballos y semillas.481 También se accedió a vender las tierras dadas en enfiteusis en el
departamento La Capital. El dinero obtenido debía ser empleado para cubrir los gastos
475
Santa Fe, diciembre 27 de 1853. Compilación de leyes, decretos y demás disposiciones que sobre
tierra pública se han dictado en la provincia de Santa Fe desde 1853 hasta 1866, Imprenta Li. Y
fundiciones de Bernheim, Buenos Aires, 1867, p. 9.
476
ROSF: T. 2, p. 180.
477
Ley del 27 de diciembre de 1853. ROSF: T. 2, p. 183.
478
ROSF: T. 2, p. 265 y 286.
479
Sesión 30 de mayo de 1855. Actas legislativas…, T. 1, p. 115 y ss.
480
ROSF: T. 2, p. 268.
481
Los documentos presentados a la receptoría provincial consta que se vendieron tierras por valor de
14.680 pesos fuertes. AGPSF: Contaduría, T. 101, Leg. 25: Relación de los terrenos fiscales vendidos en
la ciudad del Rosario e inversión de lo producido.
200 del contrato de colonización.482 A mediados de 1850s. las ventas de tierras públicas se
convirtieron en uno de los principales recursos provinciales (Ver Cuadro 20). Estas
constituyeron en 1856 casi el 50% de las entradas provinciales. Un año más tarde, el
gobernador Juan Pablo López afirmaba: “…sin la venta de tierras de propiedad del
estado hubiera sido materialmente imposible a la actual administración marchar hasta
el presente”.483
Asimismo en estos años se presentaron varios proyectos sobre los modos de colonizar y
disponer de las tierras públicas.484 En sus comienzos, las tierras fueron puestas a remate
público sin contar con los mínimos instrumentos legales. Para llenar este vacío, la
Asamblea Legislativa sancionó una “Ley sobre tierras públicas” (1858) mediante la cual
fueron aprobadas todas las ventas efectuadas hasta esa fecha.485 Se regularizó también el
modo en que debía procederse en los remates para que las transacciones fuesen
aprobadas por las autoridades provinciales. Estas tenían que ser rematadas en pública
subasta “…debajo de las portadas del cabildo…”. Al Poder Ejecutivo le correspondió
la tarea de nombrar una Comisión integrada por tres o más ciudadanos y presidida por el
Colector General de Hacienda –si el acto se realizaba en la ciudad de Santa Fe- o bien
los receptores y jueces de paz –en los restantes departamentos-.486 Las autoridades
encargadas del remate debían procurar que las propuestas no bajaran de 500 pesos
fuertes por suerte de estancia, 100 por suerte de chacra y 25 por suerte de quinta.487
Junto con la Ley de tierras y a partir de una petición elevada por los hacendados del
departamento Rosario –mediante el cual solicitaban se dictaminen las medidas de las
suertes de estancia y el número de ganados que podía contenerse allí- se decretó que la
suerte de estancia debía contar con una legua de frente y dos de fondo, en cuya área de
482
Registro Oficial de Santa Fe, T. 2, p. 286.
Mensaje del Gobernador de la provincia de Santa Fe, Brigadier Juan Pablo López, a la Asamblea
Legislativa en la apertura de su primera sesión ordinaria. 9 de julio de 1857, op. Cit, p. 42.
484
El periódico La Confederación reprodujo los proyectos. Ver: La Confederación, martes 18 de agosto
de 1857.
485
ROSF: T. 2, pp. 458-459.
486
Actas Legislativas de la provincia de Santa Fe…, T. 2, op. cit., p. 209.
487
Actas Legislativas de la provincia de Santa Fe…, T. 2, op. cit., p. 209.
483
201 terreno podían colocarse un maximun de 5.000 cabezas de ganado vacuno, 1.500 de
yeguarizo y 4.000 de cabezas de lanar.488
La venta de tierras públicas –“…el único recurso seguro al que puede apelarse en la
presente crisis financiera”489- fue perdiendo peso entre los ingresos provinciales. La
falta de engranaje legal, que brindara seguridad a los nuevos propietarios, por un lado, y
de documentos cartográficos como complementarios de los trámites de adquisición o
confirmación de títulos, por otro, mermaron la confianza de posibles compradores. La
provincia carecía de un catastro, un instrumento esencial para el control del territorio.490
A su vez, los legisladores comenzaron a cuestionar la forma en que se había procedido a
la enajenación de dichas tierras. Algunos argumentando que se habían cometido
defraudaciones llegaron a plantear la idea de declarar nulas todas las ventas realizadas
entre 1855 y 1862.491
A inicios de la década de 1860 los modos en que se habían realizado las ventas de
tierras despertaron controversias. Había quienes acusaban a las autoridades de entonces
de defraudación al otorgarlas mediante mecanismos que eran cuanto menos dudosos.
Los integrantes de la comisión nombrada para inspeccionar las leyes y las planillas de
ventas afirmaban en su informe: “El negocio de tierras públicas es una verdadera
usurpación que se ha hecho al fisco”. En su presentación, los comisionados
argumentaban que debido a que el pillaje fue disfrazado a través del sistema de remate
público poco podía hacerse en este sentido, pero proponían declarar nulas y sin valor
legal todas las enajenaciones de tierras públicas que no hubiesen sido compradas
488
Actas Legislativas de la provincia de Santa Fe…, T. 2, op. cit., p. 162. Las medidas de las suertes de
estancia eran más grande de la establecida para la provincia de Buenos Aires. Allí una suerte de estancia
tenía media legua de frente por una legua y media de fondo. Remitimos a: GARAVAGLIA, Juan Carlos
“Intensidad de uso de la tierra y tasas de ocupación ganadera en la pradera pampeana (1816-1852)”,
Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea]. Puesto en línea el 14 février 2005. URL :
http://nuevomundo.revues.org/index612.html
489
“Informe de la Comisión del presupuesto y la ley de impuesto”, Mensajes de los Gobernadores, op.
Cit, p. 116.
490
Sobre la importancia de los catastros: PRO RUIZ, Juan “Controlar el territorio, extraer los recursos: la
construcción del Estado nacional en México y España”, en SUÁREZ CORTINA, Manuel y PÉREZ
VEJO, Tomás (edits.) Los caminos de la ciudadanía. México y España en perspectiva comparada,
Biblioteca Nueva, PubliCan-Ediciones de la Universidad de Cantabria, Madrid, 2010, p. 172
491
En relación a las ventas de tierras de años anteriores se afirmaba que: “La particularidad de la
provincia ha sido enajenar escandalosamente y bajo el poncho como vulgarmente se dice y cuando como
es notorio que las tierras que se han vendido han podido producir dos millones de pesos, sensible es
decirlo, sólo han producido 140 mil”. Actas Legislativas…, sesión del 13 de octubre de 1862. T. 18621871, fs. 364.
202 mediante el régimen de subasta. El contenido de la presentación de la comisión era una
verdadera denuncia al modo en que se había procedido hasta entonces:
“La particularidad de la provincia ha sido enajenar escandalosamente y
bajo el poncho como vulgarmente se dice y cuando como es notorio que las
tierras que se han vendido han podido producir dos millones de pesos
sensible es decirlo, sólo han producido 140 mil. Para ocultar esa
defraudación que esta en la conciencia de la provincia, para ocultar esas
ventas hechas “bajo el poncho” y la asamblea no ha podido dictar
semejante ley como las de octubre del año 1858. Debe pues declararlas
nulas esas ventas porque lo son en verdad”.492
Estos argumentos pusieron sobre la mesa el fraude cometido en las entregas de tierras,
especialmente las otorgadas entre los años 1855-1858 que fueron reconocidas y
legalizadas con la Ley de Tierras sancionada este último año. La lectura del informe
encendió el debate entre los legisladores. Estos consideraban que no podían vetar las
decisiones tomadas en años anteriores pero sí tomar prevenciones para evitar que las
ventas quedasen envueltas en negociaciones turbias. En 1862 se estableció un Registro
de título de los campos de pastoreo, chacras, quintas y terrenos –de posesión o de
propiedad-.493 La creación de la oficina de Topografía y Estadística (1863), la
delineación y la mensura del territorio eran disposiciones tendientes a restablecer la
seguridad de las ventas tanto en los compradores como en el Estado.494 La
regularización de las leyes sobre tierras públicas tuvo efecto en la recaudación. A
mediados de los años 1860s. las ventas de tierras volvieron a convertirse en un recurso
de suma importancia para el erario provincial. Debemos considerar que en un mensaje
de los gobernadores, se sostiene que:
“Llamo la atención de V.H. sobre esta fuente importante de la riqueza
pública como uno de los ramos mas complicados de la Administración. Las
492
Sesión 13 de octubre de 1862. Actas Legislativa…, 1862-1865, fs. 324.
Los registros debían ser llevados a la Receptoría de hacienda de cada departamento y donde no la
haya, por el juez de paz para ser remitidos a la colecturía de la Capital. Los títulos debían registrarse con
el nombre del poseedor o propietario, extensión, linderos, situación u fecha en que fue otorgado el
documento. Cada título de chacra, quintas, terrenos dados de merced, abonaba al fisco 1 peso por legua
cuadrada. Quiénes alegaran ser propietarios pero no contaran con el correspondiente título no debían ser
considerados en juicios. Tampoco las transacciones u obligaciones contraídas por ellos no tenían valor.
ROSF: T 3, p. 38.
494
Hubo una experiencia previa que fue el establecimiento de una Junta Topográfica en Rosario en 1855.
AHPJM: Jefatura Política de Rosario, T. 1855 B, nº 10. La oficina de Topografía fue establecida por ley
el 15 de diciembre de 1862. ROSF: T. 3, 438. No obstante, no llegó a conformarse, sino hasta el 15 de
mayo de 1863. ROSF: T. 4, 39.
493
203 tierras fiscales se han dilapidado en épocas anteriores con espantosa
profusión y el valor que han adquirido al presente, relacionado contra
aquellas enajenaciones, han venido a crear una funesta incertidumbre
sobre las propiedades adquiridas, y una desconfianza para la adquisición
de nuevas suertes que disminuyen, como es consiguiente, la concurrencia de
compradores y el valor de ellas en nuestro mercado. La ley del 11 de
noviembre de 1862, dictada sin duda en el concepto de proteger los
intereses fiscales, sin haber alcanzado ese objeto, contribuyó a aumentar la
inquietud de los compradores, a pesar de las atenuaciones del decreto
gubernativo que la reglamentaba. Es forzoso que V.H. medite una
resolución prudente y conciliatoria que restituya la confianza pública,
asegurando los intereses fiscales sin herir las actuales posesiones ni los
derechos adquiridos.”495
Se consideraba también que el bajo precio en que se vendieron las tierras fue otra forma
de defraudación al fisco, ya que impidió al erario sacar el máximo provecho. Jonás
Larguía, quien fuera designado Inspector de Colonias de la provincia, se lamentaba que
de que las tierras situadas al oeste que, en 1858 se habían vendido por poco más de 50
pesos fuertes la legua cuadrada en 1870 su precio había crecido a tal punto que llega a
pagarse entre 20.000 y 24.000 pesos fuertes por igual extensión. Asimismo las
doscientas cincuenta leguas cuadradas de tierras fiscales en el norte de la provincia que
fueron vendidas por el gobierno en 1867 al precio de 300 pesos fuertes, en 1872 se
otorgaron a 4.000 la legua cuadrada. En 1871 el Banco de Londres y Río de la Plata
compró cinco leguas de tierra en el oeste de Santa Fe al precio de 16.000 pesos fuertes
la unidad, cinco meses más tarde las había vendido a 24.000.496
2. Una nueva potestad fiscal: la creación de las
municipalidades y su repercusión en la fiscalidad provincial
En 1858 las autoridades provinciales mantuvieron un intenso debate en torno a la
conformación de los cuerpos municipales. Su instalación significó cambios que
afectaron no sólo a nivel político-administrativo, sino también fiscal. La creación de las
municipalidades implicó, al mismo tiempo, la presencia de una nueva entidad con
capacidad para cobrar ciertos impuestos y por ello era preciso definir sus atributos
fiscales, es decir los recursos de los cuales valerse para sostener su administración
495
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia don Nicasio Oroño, a la H. Legislatura. Leído en sesión
del día 18 de junio de 1865, op. Cit., p. 175.
496
Memoria presentada al Exmo. Gobierno de la provincia de Santa Fe por el inspector de Colonias,
ingeniero Jonás Larguía, 1872, Santa Fe.
204 (sueldos y gastos de las oficinas municipales, instrucción pública de la ciudad,
mantenimiento de los cementerios, limpieza de la ciudad, mejoras edilicias, control de
los mercados, etc.).497
Los legisladores debían fijar los límites de esta potestad: ¿qué arbitrios formarían el
erario municipal? ¿Por cuáles mecanismos deberían cederse algunas rentas sin despojar
al fisco provincial de recursos valiosos? ¿Cómo afectaría a las finanzas provinciales?
¿Qué derechos debían transferirse? Estas y otras preguntas resonaban en el recinto. El
diputado Segui resumía con las siguientes palabras el sentir de muchos legisladores ante
la cesión de recursos a la municipalidad de Rosario:
“…cuando el P.E. nos viene diciendo que no hay gobierno posible, que su
marcha se hace cada vez más penosa y difícil por la precaria y
desesperante situación del erario, que lo tiene en un verdadero conflicto,
cuando no pide encarecidamente que dictemos las providencias
convenientes para el estado financiero del fondo público, salvando así el
crédito del gobierno y del país, cuando todo esto sucede, pregunto yo, ¿qué
se le contesta a ese gobierno que nos ha dibujado con tan negros colores el
cuadro de la situación? Le iremos a decir este es el remedio, aquí está ley
que se acaba de sancionar por la que se despoja al P. E. de las principales
rentas que produce el departamento Rosario?”498
El proyecto de ley para instituir las municipalidades, presentado por una comisión
nombrada por el gobierno para tal fin, proponía establecer como ramos municipales el
alumbrado público, el impuesto de serenos, el derecho de mercados, la mitad del
derecho de alcabala y el 20% de la contribución directa. Aunque la apremiante situación
del erario provincial –cuyos ingresos no alcanzaba a cubrir los gastos- despertaba cierta
preocupación, tanto diputados como integrantes de la Comisión consideraban que dejar
en manos municipales algunos de los impuestos como la contribución directa –aunque
sólo era cedida en un 20%- podía contribuir a aumentar los ingresos, ya que el poder
local podía tener mayor control en su recaudación. Ante los reclamos de voces
discordantes que sostenían que se estaba esquilando las finanzas provinciales al ceder
impuestos de suma importancia se dejó constancia en el decreto el carácter provisional
(“por ahora”, según constaba) de esta entrega. La provincia podía volver a reclamar su
497
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Las finanzas municipales: una asignatura pendiente en la
historiografía argentina del siglo XIX: el caso de Santa Fe (1853-1890)”, en América Latina en la
Historia Económica, nº 7, ene- jun. 1997.
498
Actas Legislativa…, p. 248.
205 potestad cuando considerara que la municipalidad había conseguido obtener nuevas
fuentes de recursos.499 Finalmente, y luego de numerosos debates, quedó conformado el
tesoro municipal con pequeñas modificaciones al proyecto original.
Cuadro 21
Rentas recaudadas por la municipalidad de Rosario
(1858-1870)
1858
Multas
Derecho de mercado
1863
Derecho de arena
Derecho de mercado
1867
Derecho de arena
Derecho de Plaza Gral.
López
Derecho de Monte Pio
1870
Derecho de lotería
Rifas
Guías que expida el
juzgado de paz
Rifas
Derecho corrales de
abasto
Derecho de peaje y
portazgos
20% de la
Contribución directa*
Registro de títulos
Lotería de
beneficencia
Rifas
Alumbrado público
Lotería de beneficencia
Derecho de cartones
Derecho de corrales
Derecho de arena
Sereno
Alumbrado público
Patente de rodados
Impuestos de serenos
Loterías
Alumbrado público
Serenos
20% de la
Contribución directa*
Contraste de pesos y
medidas
Piso de plaza López
Licencia para edificar
Cementerios
-
Peaje y portazgo
Derecho de corrales
-
-
Patentes de rodados
Multas
-
Derecho de piso de plaza
Gral. López
Derecho de carretas
interior
Serenos
Limpieza pública
Impuesto de marcas para
pan
Contraste de pesos y
medidas
derecho de carnicerías
Cementerios
Permisos para edificar
Multas
Eventuales
Intereses por acciones del
FCA
Contraste de pesos y
medidas
Licencia para edificar
Rifas
Cementerios
Derecho de cereales
*Se refiere únicamente a lo recaudado en Rosario.
Fuentes: Elaboración propia en base a Recursos fiscales de la municipalidad de Rosario (1858), ROSF: T.
3, p. 158; Sesión ordinaria del 8 de julio de 1863: rentas municipales, ALP: Actas Legislativas…18621866, s/f.; Presupuesto municipal de Rosario, 1867. ROSF: T. 6, p. 204; Presupuesto municipal de
Rosario, 1870. ROSF: T. 7, p. 304.
En 1861 se establecieron las municipalidades de La Capital, San José y San Gerónimo.
Estas percibieron los mismos impuestos que los establecidos para la municipalidad de
499
Actas Legislativa…, p. 249.
206 Rosario. El control de las rentas, por lo tanto, debían “…ser entregadas á ellas por los
funcionarios de las oficinas que hubieren estado encargadas de su recaudación ó
administración”500
Lentamente la municipalidad de Rosario fue añadiendo nuevos rubros a su erario como
los permisos para edificar, el impuesto a los cementerios, el contraste de pesos y
medidas. La aprobación de estas entradas implicaron que, una vez, algunos legisladores
proclamaran la recuperación para el erario provincial de las entradas de la contribución
directa. No obstante, la idea fue rápidamente desestimada debido a que los recursos
municipales no llegaban a sostener la administración local.501 La sanción de la Ley de
Municipalidades (1858) determinaba en su artículo 11 que “La municipalidad está
obligada a publicar anualmente su presupuesto de gastos y entradas, y una memoria
que abrace todas las operaciones del año”.502 La presentación de los presupuestos para
Rosario y, junto con ellos, las estimaciones de los ingresos mostraban que los recursos
estimados no bastaban para cubrir los gastos previstos.
Cuadro 22
Comparación presupuesto/cálculo de recursos. Municipalidad de Rosario
(en pesos corrientes)
Municipalidad de Rosario
Presupuesto
Cálculo de recursos
Déficit
1867
42.751
33.706
9.044
1870
100.554
87.186
13.448
Fuentes: Elaboración propia en base a Presupuesto municipal de Rosario, 1867. ROSF: T. 6, p. 204;
Presupuesto municipal de Rosario, 1870. ROSF: T. 7, p. 304.
Entre 1867 y 1870 los cálculos de rentas prácticamente se triplicaron, pero más
crecieron los gastos. El déficit del erario municipal puso en entredicho los argumentos
que acompañaron la instalación de los municipios, a saber que la cesión de recursos
permitiría a las administraciones locales solventarse sin necesidad de ayuda de la
provincia. Sin embargo, este objetivo no se logró. En 1863, el gobierno provincial
500
“Decreto dejando a cargo de las Municipalidades las rentas e impuestos que les corresponden. 2 de
enero de 1861”. ROSF: T. 3, p. 212.
501
Sesión ordinaria del 8 de julio de 1863: rentas municipales. ALP: Actas Legislativas…1862-1866, s/
502
Ley municipal para la ciudad de Rosario, ROSF: T. 2, p. 481.
207 transfirió a Rosario un subsidió de 6.866 pesos para intentar paliar el mal estado de sus
finanzas. También se le adjudicó el derecho de alcabala de ese año, que debía emplearse
en el empedrado de las calles de la ciudad.503
Ahora bien, ¿cuáles fueron los principales ingresos de Rosario? El Cuadro 23 muestra
que en 1867 la lotería de Beneficencia y el impuesto de serenos eran las dos fuentes
principales de recursos municipales. Asimismo el derecho de corrales y el de patentes
de rodados tuvieron incidencia. En 1870 los recursos provenía, sobre todo, de lo
recaudado en corrales, beneficencia, impuesto de serenos, derecho de cartones, limpieza
pública, etc. Dos cosas merece la pena remarcarse: en primer lugar, más del 15% de los
recursos provenían de transferencias realizadas por el gobierno provincial para cubrir
una deuda con el erario municipal por gastos realizados en abril y en octubre de 1867.
Segundo, la aparición del derecho de cereales. Este impuesto se transformó en las
décadas siguientes en una importante fuente de recursos así como también de conflictos.
El impuesto se cobró tanto a los cereales que se producía en el municipio como los que
se introducía en esta ciudad.504 Aunque recién principio de los años 1870s. comenzaron
a aportar ingresos, la sanción de impuesto fue el primer paso dado hacia el
arancelamiento de los cereales, algo que reportara grandes sumos al erario en años
posteriores.505
Cuadro 23
Cálculo de recursos de la municipalidad de Rosario
(en pesos corrientes)
Calculo de Recursos
Rubros
Derecho de arena
Derecho de Plaza General López
Derecho de Monte Pío
Lotería de beneficencia
Derecho de cartones
Alumbrado público
Impuestos
de
serenos
503
1867
700
650
100
10.810
2.300
5.880
1870
1.380
1.630
10.450
4.000
7.270
Mensaje del Sr. Gobernador delegado de la provincia de Santa Fe, Don Nicasio Oroño, a la H.
Asamblea Legislativa. Leído en sesión del día 25 de mayo de 1864, op. cit., p.158.
504
Se pagaba por los cereales: 12 ½ centavos bolivianos cada fanega de trigo, 6 ¼ por cada fanega de
maíz, 12 ½ por cada fanega de maíz desgranado y 6 ¼ por cada fanega de cebada. Sancionada el 11 de
junio de 1866. ROSF: T, 5 p. 191. Junto con el impuestos a los cereales se establecieron las multas a
pagar por aquellos que no cumplieran con el abono. ROSF T. 5, p. 262.
505
GALLO, Ezequiel Colonos en armas. Las revoluciones radicales en la provincia de Santa Fe (1893),
Siglo XXI, Buenos Aires, 2007; BONAUDO, Marta “Vecinos, contribuyentes y ciudadanos entre la
representación de intereses y el interés general”, en Revista de Historia, nº 10, 2005, pp. 25-57.
208 Derecho de contraste de pesos y medidas y licencias para
900
edificar, cementerios y rifas
Impuesto de limpieza pública
1.500
Derecho de corrales
4.510
Patentes de rodado
2.700
Multas
400
Gastos que debe abonar la empresa de Lotería de
1.200
beneficencia por un comisario Inspector
Gastos que debe abonar la empresa del mercado, por un
1.392
comisario y cuatro vigilantes
Deuda de varios propietarios, procedente del empedrado
664
Derecho de cereales
Impuesto de marcas para pan
Derecho de carnicerías
Eventuales
Intereses por 12 acciones del FCA
Deuda del exmo. Gobierno por gastos decretados en 1867
Total
33.706
Fuente: Presupuesto Municipal de Rosario (1867), ROSF: T. 6, p. 204.
4.976
5.220
22.686
8.837
600
-
2.590
200
1.900
1.550
79
13.657
87.186
209 210 Capítulo 6
De la letra a la práctica: los límites de la recaudación fiscal
“…los esfuerzos del gobierno por regularizar el sistema de recaudación de las rentas, no han
dado hasta hoy un resultado satisfactorio y completo. Débese esto sin duda a que los abusos y
vicios que han subsistido en un largo período, no pueden extirparse fácilmente sobre todo
mientras no se haya arraigado en el ánimo del contribuyente la necesidad que pesa sobre la
fortuna privada de concurrir a la formación de la renta pública”.506
Las reformas fiscales emprendidas en la provincia perseguían dos objetivos: conseguir
fuentes de ingresos permanentes –para sustentar las finanzas, que debían crecer al ritmo
de los gastos-, por un lado, y lograr que la colecta fuera efectiva, es decir realizada en el
menor tiempo posible y del modo menos gravoso, por otro. Toda reforma conllevaba
tres partes: en primer lugar, se sentaban las bases tributarias donde se determinaban los
impuestos –qué se gravaría, cuánto y a quiénes-. La segunda consistía en diseñar y
organizar una administración de Hacienda. Para que esta diera frutos debía estar
garantizada la percepción de estos impuestos –lo que significaba mejorar y optimizar
los canales de recaudación fiscal-. Por último, definir los mecanismos penales mediante
los cuales sancionar los incumplimientos, es decir demarcar que constituía un delito
fiscal.507
Este capítulo propone analizar algunos de los límites que encontraban las autoridades
provinciales a la hora de hacer efectiva la recaudación de impuestos. Lo dividiremos en
dos partes. La primera, intentará contrastar la distancia que mediaba entre la letra, los
reglamentos impositivos, y la práctica, es decir, hasta qué punto el cumplimiento de las
leyes y normas fue acatado. Los reglamentos contenían artículos que contemplaban
multas y penas a quienes no cumpliesen con lo estipulado y, al mismo tiempo, fijaba las
obligaciones de los recaudadores para con el fisco provincial. Ambas medidas tenían un
único fin: frenar la evasión. Para indagar sobre las dificultades de la recaudación no sólo
debe tomarse en cuenta el funcionamiento de la administración de hacienda o bien de
los distintos dispositivos de recaudación, es necesario considerar también la actitud de
506
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia don Nicasio Oroño. Leído en sesión del día 25 de mayo de
1867 ante la Cámara de representantes, op. Cit., p. 210.
507
VALLEJO POUSADA, Rafael “Reforma tributaria y regulación del delito fiscal en la España
contemporánea (1830-1900)”, en Hacienda pública española, nº Extra, 1996, pp. 135-150.
211 los ciudadanos frente al fisco. La segunda parte del capítulo gira en torno a la figura del
contribuyente. Se examinarán los comportamientos de los diferentes agentes que
intervenían en la recaudación de impuestos. Este capítulo no tiente la pretensión de
hacer una sociología fiscal ni profundizar en la idea de una cultura tributaria, pero si
considerar la respuesta social de los distintos actores frente a la imposición de ciertas
contribuciones.508 No se trata de cuantificar la magnitud del fenómeno del fraude
porque sería un ejercicio complicado y arriesgado en el estado actual de los
conocimientos, sino mostrar las prácticas mediante las cuáles algunos contribuyentes
buscaban librarse de pagar tributos. Las reacciones que provocan los impuestos no solo
en los contribuyentes sino en el espíritu de los magistrados y en la opinión pública.509
1. La equidad territorial: la recaudación fiscal en los
departamentos de Santa Fe
Hacia mediados de los años 1850s. se emprendieron reformas que podrían considerarse
“modernas” mediante las cuales se intentaba lentamente ir eliminando una fiscalidad de
“Antiguo Régimen” y reemplazarla por otra afirmada sobre los nuevos criterios
impulsados por la Constitución Nacional de 1853: equidad, universalidad y
obligatoriedad. En la segunda mitad del siglo XIX, las reformas fiscales en toda
América Latina estuvieron inspiradas en los principios liberales como justicia, equidad
y proporcionalidad. Estas reformas exigían como condición que los impuestos
establecidos fueran absolutamente necesarios, es decir que sin su aplicación no sería
imposible atender a las demandas reales y verdaderas que pesaban sobre el Estado, que
gravaran solo aquello que produjera a los contribuyentes alguna utilidad y que
guardasen una proporcionalidad en su repartición, es decir, que cada uno contribuya en
razón de sus propiedades y haberes, bajo la garantía de las instituciones estatales.510
Estos principios fueron resumidos en tres predicamentos: igualdad tributaria –que
suponía que todos los ciudadanos “sin excepción ni privilegios” debían pagar
508
Sobre la importancia de estudios desde la perspectiva de la sociología fiscal: VELÁSQUEZ TREJO,
Alfonso “La sociología de las finanzas públicas”, en Imaginales, nº 7, enero-junio 2009; LEROY, Marc
Sociologie de l’impôt, Presses Universitaires de France, Francia, 2002.
509
ARDANT, Gabriel Histoire de l’impôt, Fayard, 1972, p. 19.
510
JAKOB, Ludwing Heinrich Ciencia de la hacienda pública, demostrada teórica y prácticamente, y
explicada con los ejemplos de la historia rentística moderna de los estado de Europa, Imprenta Nacional,
Madrid, 1855.
212 impuestos. El concepto clave, en este sentido, era todos511-, proporcionalidad fiscal –es
decir, hallarse ajustados a la capacidad de pago de cada uno, una afirmación inspirada
en los principios de la economía clásica512- y equidad territorial -que establecía que los
habitantes del territorio tenían que estar sometidos a impuestos idénticos-. A lo largo de
la segunda mitad del siglo XIX, igualdad tributaria, proporcionalidad fiscal y equidad
territorial fueron las bases sobre las que se sustentaron las reformas de los impuestos.513
Pese a que en el plano discursivo las ideas eran compartidas, su ejecución no siempre
respondió a estos ideales. Los años que corren entre 1855 y 1873 estuvieron marcados
por una fuerte tensión al interior del territorio provincial en torno al modo en que se
cobraban los tributos en los distintos departamentos –recordemos que eran la forma que
asumía la división del territorio-. Se alzaron multitud de voces que declaraban que el
modo en que se realizaba la colecta impositiva hería el principio de equidad territorial
proclamado en las leyes de impuestos. En 1856 la recaudación de la contribución
directa solo se practicó en el departamento Rosario. El gobernador Juan Pablo López
defendió esta decisión ante la Legislatura provincial afirmando:
“Aún cuando la igualdad de la ley reclamaba el cobro de la contribución
en todas las demás secciones de la provincia, el Gobierno se abstuvo de
ordenar su recaudación; porque en La Capital, y departamentos de San
José y San Gerónimo, los edificios tienen valor nominal de tasación pero
nada absolutamente producen en su generalidad al propietario”.514
Desde el gobierno se consideraba injusto exigir tributo al dueño de una casa que,
aunque tasada en tres o cuatro mil pesos, no producía un solo peso al mes. Igualmente
se creía inapropiado ordenar el cobro de la contribución sobre los ganados cuando la
511
La publicación del decreto de la contribución directa en las Cortez de Cádiz estableció que: “Todos los
ciudadanos, sin excepción ni privilegio algunos, está obligado a contribuir a las cargas del Estado de
acuerdo con sus haberes”. Ver: LÓPEZ CASTELLANOS, Fernando Liberalismo económico y reforma
fiscal. La contribución directa de 1813, Universidad de Granada/Fundación Caja de Granada, 1995512
En su libro Riqueza de las Naciones Adam Smith afirmaba: “…los vasallos de cada nación deberán
contribuir a mantener el gobierno con la proporción más exacta de sus facultades, esto es, a la renta que
gozan respectivamente”. Ver: SMITH, Adam Riqueza de las naciones, Imprenta Real, Madrid, 1803, p.
270.
513
Estos conceptos fueron aplicados en todos los procesos de reforma fiscal de América Latina en el siglo
XIX. Ver: SERRANO ORTEGA, José Antonio Igualdad, uniformidad, proporcionalidad.
Contribuciones directas y reformas fiscales en México 1810-1846, Instituto Mora-Colegio de Michocán,
México, 2007.
514
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Brigadier Juan Pablo López, a la Asamblea
Legislativa en la apertura de su primera Sesión Ordinaria, 9 de julio de 1857, op. Cit., p. 40.
213 propiedad rural no estaba suficientemente garantida a causa de la carencia completa de
seguridad en sus fronteras. No obstante, la contribución directa en la campaña se
continuó cobrando. La intención del gobernador no era suprimir el cobro de este
impuesto en los restantes departamentos, sino suspender su recaudación hasta tanto la
Legislatura hiciera una nueva valoración del reglamento de la contribución directa.
Había quienes leían la imposición de tributos al departamento Rosario como un intento
de someter políticamente a su población. En 1856 y dos veces en 1857 se organizaron
levantamientos contra el Gobernador J. P. López teniendo al departamento Rosario
como base de operaciones. Este conflicto trascendió las fronteras provinciales y obligó a
intervenir al Estado nacional. El gobierno central con J. J. de Urquiza a la cabeza se
enfrentaron al dilema de apoyar a un gobernador –con escaso predicamento en el sur- y
que había conseguido hacerse con el gobierno provincial también mediante un
levantamiento o correr el riesgo de apoyar a los opositores a quienes se los consideraba
partidarios del acercamiento con Buenos Aires. Se optó por la primera opción, aunque
se marcó la relación entre gobierno central/gobierno provincial fue erosionándose poco
a poco.515
A pesar de que el espíritu de la ley de impuestos era volver a todos los ciudadanos
contribuyentes e incorporarlos como tributarios, entre la letra y práctica existía una
enorme distancia. En el Cuadro 24 es posible apreciar más del 55% de los ingresos del
tesoro de la provincia de Santa Fe provenían del departamento Rosario, un 40% de los
recursos los aportaba el de La Capital y apenas un 5% el de San Gerónimo mientras que
el de San José no reportaba nada. Esta diferencia no era consecuencia directa de las
economías departamentales o el número de población, sino por la actitud de las
autoridades que reclamaban más tributos a ciertos lugares.
Cuadro 24
Ingresos del Tesoro de la provincia por departamentos, 1863
(en pesos fuertes)
Ingresos
La Capital
Pesos fuertes
66.892
515
MEGÍAS, Alicia “Santa Fe entre Caseros y Pavón: cuestiones provinciales y problemas nacionales”,
BRAGONI, Beatriz y MÍNGUEZ, Eduardo (Coords.) Un nuevo orden político. Provincias y Estado
Nacional, 1852-1880, Edit. Biblos, Buenos Aires, 2010, pp. 147-158.
214 Rosario
San Gerónimo
Total
93.589
7.072
167.555
Fuente: Balance de Contaduría Gral. abril 30 de 1863. Publicado en El Ferrocarril, lunes 9 y martes 10
de mayo de 1864
Los dirigentes provinciales afirmaban que la equidad era un pilar fundamental sobre el
que debían reposar los reglamentos impositivos. No obstante, el peso más importante de
las extracciones era soportado por la población de Rosario. Entre un 60 y un 70% de los
ingresos provenían en allí. Los aportes de La Capital eran bastante bajos, aunque fueron
incrementándose al igual que en San Gerónimo. Los desequilibrios en las formas de
hacer las avaluaciones y de proceder a regularizar la recaudación conllevaron a que el
peso de la administración recayera sobre algunos departamentos, dejando libre de
obligaciones a una parte importante de los ciudadanos de la provincia. Un análisis de
estas diferencia debe tomar en consideración que las transformaciones de los años
1850s. y subsiguientes tuvieron diferentes intensidades en el norte y en el sur
provincial. Rosario vivió la transformación económica y productiva más significativa.
Su institucionalización como ciudad y la conversión de su puerto en el principal de la
confederación modificó el mapa político y económico de Santa Fe y profundizó las
diferencia en la distribución del poder y riqueza del territorio provincial.516 Ahora bien,
las diferencias no respondían únicamente a la desigualdad en la distribución de la
riqueza, sino a la forma de recaudar los impuestos. Así en 1868, el gobernador Mariano
Cabal afirmaba:
“Igual desorden se ha notado en la recaudación del impuesto: mientras
rigorosos procedimientos se han adoptado con algunos contribuyentes,
otros han sido eximido de él, y ricos propietarios han pasado hasta 4 años
sin pagar contribución alguna. Nuevas regularizando la recaudación,
reorganizado la administración bajo una base fácil y económica,
levantando el crédito de la provincia con actos que inspiren la confianza de
todos, han de sacarse los compromisos con que imprudentemente ha sido
empeñada”.517
516
MEGÍAS, Alicia “Modernización y problemas regionales. Santa Fe, 1850-1860”, Ponencia presentada
en Jornadas de Historia Política: De la periferia al centro: la formación del sistema político nacional,
1852-1880, Facultad de derecho, UNC, 3-5 de julio 2008.
517
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Mariano Cabal a la H. Asamblea
Legislativa el 6 de mayo de 1868, op. Cit., p. 233.
215 El impuesto que presentó mayores dificultades tanto en su recaudación como en su
aplicación a todos los departamentos fue la contribución directa. En 1858 el 70% de lo
recaudado bajo este concepto provenía del departamento Rosario y tan sólo el 9% de la
Capital. Aunque lentamente la colecta de este impuesto fue extendiéndose a toda la
provincia todavía en 1869 era posible afirmar que “…se descuidaba la recaudación de
la Contribución, no pagándola una tercera parte en los Departamento y siendo este
abuso tan notable en la Capital, que sólo 42 propiedades rurales aparecen en los
registros existiendo 479”.518
Cuadro 25
Distribución de la contribución directa por departamentos
(en pesos fuertes)
Departamentos
Rosario*
La Capital
San Gerónimo
Total
1858
6.400
732
1.274
8.406
%
76
9
15
100
1863
8.523
3.989
1.551
14.064
%
60
29
11
100
1867
26.729
7.035
9.618
42.910
%
62
16
22
100
*La cifra de la recaudación total del departamento Rosario se le han descontado ya el 20% que se deja en
manos de la municipalidad.
Fuentes: Elaboración propia en base a AGPSF: Contaduría, T. 104, Leg. 18: Registro de la CD del
departamento San Gerónimo 1858; AGPSF: Contaduría, T. 104, Leg. 36: Registro de la CD del
departamento ciudad y campaña de Rosario 1858; AGPSF: Contaduría, T. 104, Leg. 58: Registro de la
CD de la ciudad de Santa Fe, 1858; Publicación demostrativa de los ingresos y los egresos de las rentas
de la provincia en el año 1863. Periódico El Ferrocarril, Rosario lunes 9 y martes de mayo de 1864;
AGPSF: Contaduría, T. 130, Leg. 38: Registro Contribución Directa 1867. Demostración de las sumas
avaluadas, recaudadas y a cobrar por orden de datos de la provincia en 1867.
Una de las principales voces que se alzó contra las discrepancias que se evidenciaban en
la recaudación de los impuestos provino de la prensa.519 El periódico El Ferrocarril a
propósito de los montos que se solicitaron en la puesta en remate público de la
contribución directa señalaba:
“Se calcula el producto de la CD en 20.000 pesos. Por la avaluaciones
hechas se sabe en la Contaduría General que el departamento del Rosario
518
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Mariano Cabal a la H. Asamblea
Legislativa el 6 de mayo de 1869, op. Cit., p. 245.
519
Sobre el rol de la prensa rosarina: BONAUDO, Marta “De la opinión publicada a la opinión pública.
La prensa como lugar de representación y de conflicto”, en BONAUDO, Marta (Coord.) Imaginarios y
prácticas de un orden burgués. Rosario, 1850-1930, Tomo 1: Los actores entre las palabras y las cosas,
Prohistoria ediciones, Rosario, 2005; MEGÍAS, Alicia “La prensa y formación de la opinión pública en
Rosario a mediados del siglo XIX”, en Cuadernos del Ciesal, año 3, nº 4, Rosario, 1998, pp. 67-87
216 solo ha de rendir la cantidad de 14.404. ¿La Capital, San Gerónimo y San
José no han de dar el resto que es solamente?.....5.596. Vergüenza serial!
Esto no es justo, además de ser muy impolítico. Pedimos por lo tanto al
gobierno que fije bien su alta atención en estas circunstancias que es de
gravedad. Y más que vergüenza seria insoportable y entonces si que el
Rosario tendría razón de quejarse y exclamar que solo allí se hacen
efectivos los impuestos hasta el último centavo”520
En el norte alrededor de la ciudad de Santa Fe –con una economía ganadera y mercantil
consolidada- existía una élite consolidada desde tiempos coloniales compuesta de un
conjunto de redes familiares que mantenía el control político de la provincia.521 Y, por
lo tanto, manejaban también las imposiciones de tributos. Las transformaciones
económicas que tuvieron como epicentro el sur fueron acompañadas de la conformación
de una nueva dirigencia política, conformada en torno a los intereses mercantiles y
comerciales, que pretendía tener participación en la toma de decisiones. Así, la antigua
práctica de delegar las diputaciones en individuos residentes en la ciudad capital fue
abandonada y, en su lugar, comenzaron a designarse a hombres directamente vinculados
a sus intereses que pudieran conocer y dar respuesta a los problemas locales. Uno de los
puntos más álgidos del debate estuvo vinculado la representación del departamento
Rosario en la Legislatura Provincial. La voz se levantó, sobre todo, a través de la
prensa. Se cuestionaba el lugar marginal de los representantes por Rosario. Los
argumentos estipulaban que muchos proyectos de ley presentados a la Cámara sobre el
modo de cobrar ciertos impuestos, como contribución directa y territorial, descansaban
en un cajón porque no interesaban a los legisladores de otros departamentos: “…no
podemos pedir a los miembros por el departamento de la Capital, que agiten y
despachen asuntos que interesan al Rosario y que no dejan de estar un poquito siquiera
en antagonismo con los del departamento que ellos representan”.522
Las autoridades provinciales consideraban necesario lograr la equidad territorial como
forma de incrementar los ingresos. No se necesitaban nuevos impuestos, sino
recaudarlos mejor y en todos los rincones del territorio, es decir sobre una base más
equitativa. Los mensajes de los gobernadores en la década de 1870 pregonaban la
520
El Ferrocarril, 31 de agosto de 1864
BONAUDO, Marta y SONZONGNI, Élida “Redes parentales y facciones en la política santafesina,
1850-1900”, en Revista Siglo XIX, México, en p. 74-110; CERVERA, Felipe “Nepotismo y economía en
Santa Fe. Siglos XVII a XX”, en Revista de la Junta de Estudios Históricos, nº LXIV, 2004.
522
El Ferrocarril, 6 de agosto de 1861.
521
217 equidad en la repartición de las cargas tributarias y apelaban a la conciencia de los
contribuyentes para que cumplieran con sus obligaciones fiscales. No obstante, todavía
en 1874, el gobernador Servando Bayo afirmaba:
“Yo considero que no es posible recargar mal al pueblo con nuevas
contribuciones, si bien comprendo que está en el deber de satisfacer los
gastos que demanda el servicio que á el mismo se le hacer. Pero pienso que
con los que están creados han de ser suficientes para llenar nuestras
necesidades, toda vez que su percepción sea exácta y severa, para hacer
desaparecer al mismo tiempo la odiosidad que infunde, desde el momento
que tenga lugar las excepciones sin estar fundadas en Ley. Y descubro, por
el conocimiento que he podido tomar desde que estoy al frente de la
administración, que la desigualdad en materia de pago de impuesto, asume
entre nosotros proporciones inveterados que es necesario desarraigar. La
recaudación de la renta se encuentra completamente desatendida en
algunos departamentos de la provincia, sin que por esto pueda deciros que
en alguno de ellos es perfecta”.523
Todavía en los años 1870s. más de la mitad de los recursos provenía del departamento
de Rosario. Aunque contaba con la mayor concentración demográfica, su territorio sólo
ocupaba 700 leguas cuadradas mientras que los demás departamentos tenían 2.950
leguas que, si bien no se hallaban todas pobladas, estaban en manos de propietarios
particulares que debía pagar la contribución directa por estas tierras. El departamento de
San Gerónimo, abarcaba unas 500 leguas, poseía propiedades valiosas, sin embargo el
erario percibía contribuciones muy bajas. Tampoco el derecho de patentes reportaba
grandes sumas pese a que contaba con un comercio dinámico debido a que su
avaluación y recaudación no se hacía con regularidad o de que sólo unos pagaban. La
situación más injusta se detectaba en el departamento de San José. Este no reportaba al
fisco prácticamente ganancias. Ello se debía a que el gobierno provincial bajo la
premisa de que sus habitantes eran pobres y nada tenían nunca había hecho cálculos
sobre las riquezas del lugar.
2. Eficacia vs. evasión fiscal en Santa Fe
523
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia Don Servando Bayo, a la H. Legislatura. Leído en sesión
del día 21 de mayo de 1874, op. Cit., p. 340.
218 Para que las finanzas provinciales marcharan con toda regularidad era necesario que la
recaudación de los impuestos se hiciera de forma escrupulosa y en los plazos acordados
por las leyes. En su mensaje a la Legislatura, el gobernador Nicasio Oroño afirmaba:
“Nuestra renta calcula con sensatez sobre una materia imponible que
aumentara progresivamente su importancia, bastaría para regularizar
nuestra administración y satisfacer nuestras necesidades, sino hubiese el
defecto de poca actividad en su cobranza. El gobierno se encuentra
actualmente exigiendo el pago de contribuciones atrasadas, que ninguna
razón explica que hubiese dejado de pagarse en tiempo sino es la falta de
hábitos de exactitud en el pago y la omisión de los medios correspondientes
de compulsión”.524
El Cuadro 26 muestra las dificultades del erario en la recaudación de ciertos impuestos.
Los ingresos para 1863 alcanzaron los 167.555 pesos fuertes según el Balance de la
Tesorería presentado en mayo del año siguiente. Una cifra inferior a la expresada por el
Gobernador ante la Legislatura Provincial, que no incluían los casi cuarenta mil pesos
como ejercicios vencidos. Después del cobro del derecho de patentes, el segundo rubro
de entradas lo constituían las rentas atrasadas. No obstante, estos casi 168 mil pesos
fuertes no estaban en su totalidad en poder del Estado, al menos unos 21.300 eran rentas
sin recaudar. Aunque las rentas a cobrar constituían tan sólo el 12%, un porcentaje que
lejos estaba de ser alarmante y para nada debía preocupar a las autoridades provinciales,
es necesario considerar dónde se hallaban las dificultades en la recaudación. Una parte
de los ingresos estaba en manos de rematadores que debían depositar las sumas
acordadas con la provincia, más allá de cualquier dificultad que se presentara en la
colecta del tributo, por lo cual impuestos como sirgadero, mercados, peajes, etc. eran
cobradas en su totalidad. Las rentas recaudadas por empleados del departamento de
Hacienda eran las más difíciles: patentes, papel sellado y, sobre todo, contribución
directa. El impuesto de patentes conllevó una deuda de apenas el 4,5% mientras que
como contribución directa solo se recaudaron poco más de 500 pesos de los 14 mil que
todavía esperaban recaudarse. Esta situación no presentaba nada de excepcional. Los
524
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia don Nicasio Oroño, a la H. Legislatura. Leído en sesión
del día 18 de junio de 1865, op. Cit., p. 174.
219 impuestos directos como se ha señalado eran los que acarreaban las mayores
inconvenientes para su recaudación.525
Cuadro 26
Ingresos del erario. Rentas cobradas y por cobrar, 1863
(en pesos fuertes)
Ingresos
La Capital
Rosario
Rentas
Patentes
Marchamo
Alcabala
Corrales
Papel sellado
Subvención
nacional
Contribución
directa
Registro de
propiedad
Venta de
tierras
Lotería de
beneficencia
Saladeros y
graserías
Derecho de
mercados
Peaje en el
paso Mihura
Peaje San
José
Derecho de
Barricas
Piso de
carretas
Sirgadero
Peaje de
Santo Tomé
Eventuales
C.
8.444
1.752
496
2.149
3.350
9.815
A/c
99
601
2.878
C.
20.963
3.417
4.558
3.256
7.385
-
A/c
1.385
220
-
San
Gerónimo
C
A/c
3.139 438
111
186
1.009 -
Parciales
Total
107
3.882
408
8.115
-
1.551
515
13.549
14.065
365
76
-
-
-
-
365
76
441
599
-
6.866
-
-
-
7.465
-
7.465
-
-
6.900
-
-
-
6.900
-
6.900
-
-
425
-
-
-
425
-
425
1.313
-
-
-
-
-
1.313
-
1313
450
-
-
-
-
-
450
-
450
200
-
-
-
-
-
200
-
200
350
-
-
-
-
-
350
-
350
12.734
-
3.723
-
-
-
16.457
-
16.457
751
826
-
-
-
-
-
751
826
-
751
826
1.994
-
8.957
-
399
-
11.351
-
Ejercicios
vencidos
TOTAL
13.296
358
15.095
1.953
237
-
28.629
2.311
11.351
50
30.941
58.820
8.072
81.913
11.676
5.521
1.551
146.255
21.300
167.555
C
32.538
5.608
5.166
5.591
11.745
9.815
A/C
1.485
821
2.815
34.023
5.608
5.166
5.591
12.567
12.630
Fuente: Balance de Contaduría Gral. abril 30 de 1863. Publicado en El Ferrocarril, lunes 9 y martes 10
de mayo de 1864
525
GELMAN, Jorge y SANTILLI, Daniel “Entre la eficiencia y la equidad: los desafíos de la reforma
fiscal en Buenos Aires, primera mitad del siglo XIX”, en Revista de Historia Económica, nº 2, Año 24,
2006.
220 3. Frenar la evasión. Penalizaciones y multas
“Cuidado con la multa- No quedan sino unos cuantos días para terminar el
mes en que deben renovarse las patentes del 3er. cuatrimestre. La policía
está guiñando el ojo, y sabemos que se preparan a hacer buenas presas. No
hay que esperar sus avisos por que con ellos va la multa sin remedio. Ella
se esta frotando las manos y lamiéndose los labios; es preciso dejarla
burlada y que no haga lo que en el cuatrimestre anterior. Carreros!
Comerciantes! Abogados! Panaderos! Médicos! Etc… No tienen que decir
que han carecido de aviso. El “Ferrocarril” es enemigo de que se saquen
multan cuando se pueden evitarlas cumpliendo con la ley”.526
Los reglamentos de impuestos incluían cláusulas que penalizaban tanto los retrasos
como la evasión de los pagos. La ley de patentes establecía que a todos los comerciantes
que no cumplieran con la obligación de registrarse en los primeros veinticinco días de
cada cuatrimestre se les cobraría como multa el duplo de lo que hubieran debido
abonar.527 Las penalizaciones fueron variando en el tiempo. En los años 1860s. las
obligaciones de sacar patentes quedaron establecidas a los sesenta días a contar desde 1º
de enero siendo imperativo pagar anticipadamente todo el año. Quienes no cumpliesen
podían ser penados con el duplo de lo adeudado o incluso el cuádruplo, si el primer
semestre hubiese vencimiento.528
Los ciudadanos remisos a sacar patentes no fueron los únicos penalizados. La
contribución directa fue una fuente continua de conflictos. La ley de impuestos
establecía que la regulación de los capitales debía practicarse mediante la simple
declaración de cada propietario. La Comisión –nombrada para efectuar el avalúoverificaría que los contribuyentes no encubriesen bienes o propiedades. Cualquier
intento de ocultación529 debía ser tenido por fraudulento y, al igual que los deudores de
patentes, ser penados con el duplo de la cantidad que se intentaran ocultar.530
526
El Ferrocarril, 20 de septiembre de 1863.
Sobre ley de patentes. Decreto del 17 de mayo de 1859. ROSF: T. 2, p. 25.
528
ROSF: T. 3, p. 99.
529
El término específico con el que se designaba en el siglo XIX las operaciones de evasión fiscal era el
de ocultación. Dicho término significaba la acción de encubrir bienes con el fin de no pagar tributos.
entraban en consideración casos diversos como la omisión en las declaraciones de fincas o cabezas de
ganado, o bien la disminución de la superficie de los inmuebles” PRO RUIZ, Juan “Ocultación de la
riqueza rústica en España (1870-1936): acerca de la fiabilidad de las estadísticas sobre la propiedad y uso
de la tierra”, en Revista de Historia económica, nº 1, año XIII, invierno 1995, p. 90
530
Regulando la contribución de fincas y ganados. Ley del 23 de diciembre de 1862. ROSF: T. 4, p. 53
527
221 La categoría de deudor moroso fue poco a poco delimitándose. La legislación estableció
que todo aquel contribuyente que no pagase el impuesto en el término demarcado debía
ser reportado como moroso y como tal estaba obligado a pagar multas. Este quedaba
sujeto a un procedimiento sumarísimo ante el juez de paz inmediato por el monto de la
contribución, la multa y el costo de la cobranza. Dicho juez podía proceder mediante la
vía de apremio al embargo de bienes, muebles e inmuebles, hasta la cantidad que cubría
la deuda. El contribuyente tenía tan solo las veinticuatro horas siguientes al embargo
para efectuar el pago, de no hacerlo se procedía al remate de algunos de sus bienes al
mejor postor. Las demandas ejecutivas contra los contribuyentes debían ser interpuestas
por los receptores de hacienda, si la recaudación se hacía por cuenta del gobierno, y por
los interesados en caso de impuestos rematados. Estas causas se realizaban mediante
mediación oral y ninguna de las partes pagarían derecho judicial.531 Aquellos que se
creyeran perjudicados y, por lo tanto, se negaran a pagar los montos exigidos, podrían
apelar la decisión de la Comisión ante el Juzgado de 1º Instancia.532
No siempre las causas iniciadas contra los morosos derivaban en demandas. El receptor
de Hacienda, pese a lo establecido en las leyes, no se mostraba convencido de aplicar
las multas correspondientes a los evasores.533 Las formas de recaudar ciertos impuestos,
las demoras en las remisiones de planillas y los retrasos en informar a los ciudadanos de
sus obligaciones frenaron el cobro de disposiciones contra los contribuyentes por
considerarse que muchos de ellos aún no habían sido notificados de los plazos. Las
autoridades provinciales fueron especialmente indulgente con quienes habitaban en la
campaña provincial donde la recaudación estaba en manos de jueces de paz y
comisarios que “tenían demasiadas ocupaciones para darle prioridad a las fiscales”.534
Argumentos como el que sigue se repitieron a lo largo de todo el período suavizando la
aplicación de medidas por evasión de impuestos:
531
Nombrando una comisión de capitales sujetos a la contribución directa. Agosto 21 de 1863. ROSF: T.
4, p. 55.
532
ROSF: T. 2, p. 375.
533
AGPSF: Contaduría, T. 104, Leg. 27: Correspondencia del receptor de Hacienda de Rosario al
Colector Gral José A. Lassaga durante 1858.
534
AGPSF: Contaduría, T. 112, Leg. 79: Notas del juez de paz de San José al Contador general durante el
año 1863
222 “…comprendida las dificultades que diariamente se suscitan al exigirse el
pago de las multas a los contribuyentes quienes manifiestan no haber
recibido las cédulas por las cuales se les cobra dicho impuesto, y siendo de
todo punto imposible verificar esto en atención á los informalidades
observadas en el reparto de ellas; es de parecer que, desde la fecha no se
exija a las contribuyentes el importe de las multas en que pueden haber
incurrido, obligándoseles si, a que obren en tesorería las cantidades que
adeudan…”535
En algunos otros casos era el Fiscal General quien rehusaba a iniciar demandas. En
1860, a Comisión nombrada para el cobro de la contribución directa presentó ante el
Receptor de Hacienda de La Capital, Agustín Aragón, las planillas donde constaban
tanto los ciudadanos que habían cumplido con esta obligación como las listas de los
deudores. La planilla de deudores fue remitida entonces al Fiscal General para que
procediera, como lo establecía la ley de impuestos, a entablar demandas a los remisos.
No obstante, el Fiscal General, Quintín del Valle, se negó a cobrar las multas. Según su
opinión, debía tenerse en cuenta que se trataba de un impuesto de reciente creación en la
Capital –se trataba esencialmente de deudores de la contribución directa sobre el capital
en giro aprobada un año antes- y que los propietarios no se habían apercibido aún de sus
obligaciones. Además argumentaba que la referida ley había sido dictada sin tener en
consideración “…las reglas más recomendadas por la Ciencia económica para el justo
y equitativo cobro de todo genero de impuesto…”, a saber: que el impuesto debía
cobrarse del modo que fuera más fácil y menos onerosos para el pueblo, es decir
periódicamente y por partes, mientras que dicha ley exigía que se pagase la contribución
en un pago dentro del primer trimestre del año. Para el fiscal estas condiciones eran
atenuantes a favor de los considerados deudores y, por lo tanto, determinó que la
Comisión volviese a enviar a los contribuyentes los cedulones donde constaba lo que
debían pagar y les recordase nuevamente las penas que podían caerles de no cumplir
con esta obligación en los nuevos plazos fijados. Se otorgó a los contribuyentes un
margen de tres días, en la ciudad, y diez, en la campaña, para regularizar su situación.
Finalmente, si pasado ese tiempo, alguno no pagaba se le embargarían los bienes. 536
535
536
Rosario, noviembre 30 de 1871. AGPSF: Gobierno, T. 36, Leg. 6: Oficinas de Hacienda.
AGPSF: Escribanía de gobierno, T. 7, Exp. 45, fs. 168.
223 Desde el gobierno provincial en pos de regularizar los pagos se tomaron una serie de
medidas. Una decisión importante fue la de publicar en los diferentes periódicos locales,
con mucha anticipación, los plazos establecidos para abonar los impuestos, repitiendo
las solicitadas semanas antes del vencimiento. Se intentaba prevenir así las peticiones de
exención de los deudores bajo el argumento de que desconocían los tiempos en que
debían hacer efectivo los pagos.
Los continuos pedidos de exenciones de impuestos y el incumplimiento de las leyes
fiscales obligó a las autoridades provinciales a designar comisiones para ocuparse de
ellos. Desde 1866 comenzaron a designarse ciudadanos encargados de atender los
reclamos interpuestos sobre el pago de la contribución directa. A la cabeza de estas
comisiones se hallaban los receptores de Hacienda de La Capital, que atendió hasta
1871 las solicitudes de vecinos de ese departamento como de los de San Gerónimo y
San José, y el de Rosario. A partir de 1872 las demandas interpuestas en San Gerónimo
quedaron en manos del Jefe político mientras que en San José la tarea fue desempeñada
por el Juez de paz del departamento.
Cuadro 27
Comisiones para entender los reclamos de la Contribución Directa
1866
1869
1872
La Capital
Precedida por el receptor
de Hacienda e integrada
por Aniceto Soto,
Sebastián Samper
Floriano Zapata
(apoderado del gobierno)
para demandar a los
deudores
Oficial 1º del ministerio
Rosario
Precedida por el receptor de
Hacienda e integrada por
Martín Fragueiro, Joaquin
de Quintilla
Pascual Rosas (presidente),
Melquíades Salva, Jacinto
Corvalán, Ramón
Regúnega, Fermín
Rodríguez
Jefe Político, Servando
Bayo, asociado con
Melquíades Salva y Joaquín
Fillol
San Gerónimo
-
San José
-
-
-
Jefe político
Juez de
paz
Fuente: ROSF: T. 5, p. 77; T. 6, p. 365; T. 7, p. 376.
Hacia 1870 en la Ley de Patentes se estableció el nombramiento de jurys designados
para atender las reclamaciones de aquellos que solicitaban la reconsideración de sus
obligaciones fiscales. La creación de estas Comisiones era una de las herramientas
224 mediante las cuales se buscaba mejorar la percepción de ciertos impuestos. Los
revisores de patentes debían examinar si los dueños de casa, establecimientos de
comercio o industrias habían sacado la patente que le correspondía y alertar de las
multas a los remisos. Cuando se presentaran divergencias entre el revisor y los
contribuyentes la cuestión debía ser dirimida por un Jury formado por tres individuos
nombrados por el gobierno, a cuya cabeza se hallaba el receptor de hacienda, de la
ciudad de Santa Fe o de Rosario, y por el juez de paz y dos ciudadanos en restantes. 537
Cuadro 28
Jury nombrados para el reclamo del derecho de patentes
Departamentos
La Capital
Rosario
San Gerónimo
San José
Campaña
1870
Mariano Comas,
Julio Busaniche,
Régulo Martínez.
Revisor: Ricardo
Bazo
Eudoro Carrasco,
Manuel Regúnaga,
Pablo Vidal.
Revisor: Miguel
Ituarta.
Julián Garcilazo,
Servando Gómez,
Mariano Nuñez.
Revisor: juez de paz
-
1871
Mariano Comas, Benito
Picazo, Pedro Puig.
Revisor: Ricardo Bazo
1872
Mariano Puig,
Ignacio Crespo,
Francisco M. Torres
Manuel Regúnada, Pablo
Paredes, Pablo Vidal.
Revisor: Ambrosio
Basigalupe
Pascual Rosas,
Saturnino Ibarlucea,
Manuel Carles
Julián Garcilazo, Mariano
Nuñez, Servando Gómez.
Revisor: juez de paz
Comisarios
Generales de
campaña
Comisarios Generales de
campaña
Manuel Gaete y
Lagos, Pedro
Espíndola, José M.
Torres
Felix Fierro,
Demetrio Mendoza,
Deceladio Lacasa
Comisarios Generales
de campaña
-
Fuentes: ROSF: T. 7 , p. 53. ROSF: T. 7, p. 156; T. 7, p. 364.
Los nombramientos del personal que debían integrar ambas comisiones muestra que
estos se hallaban fuertemente vinculados con el poder político de turno. Formaban parte
de los cuadros de los clubes políticos con recurrente protagonismo en estas instancias.
Por lo cual, estas comisiones que podían haber significado espacios nuevos de
participación terminaron por ser ámbitos de cooptación desde y para los grupos
537
ROSF: T. 7, p. 453.
225 tradicionales. Las decisiones que tomaron frente a los reclamos estuvieron teñidas de
partidismos y favoritismos propios del juego político que se repetía en las finanzas
provinciales.538
4. Las actitudes de los santafesinos versus el ideal del
ciudadano como contribuyente
La construcción del ciudadano político se ha visto complementada muy tardíamente por
la figura de un ciudadano fiscal, por lo cual un buen ciudadano no consideraba entre sus
obligaciones el ser un contribuyente responsable. A lo largo del siglo XIX el concepto
de ciudadano dejará de limitarse al carácter específicamente político para adquirir
simultáneamente un contenido fiscal. No obstante, las dificultades de instaurar una
política fiscal que uniera los deberes del ciudadano a la idea de financiación del Estado
generó una conciencia fiscal pobre. Para ello era necesario dejar de lado la coerción y la
idea de que el vecino siempre como un sospechoso al que debía aplicarse la ley para
virar hacia nuevas formas de acción en las cuales se favoreciera y valorara el
cumplimiento voluntario. Ello no implicó restarle lugar a la penalización frente a casos
de incumplimiento, pero sí distinguir entre quiénes no cumplían por voluntad propia y
quiénes desatendían esta obligación por otras circunstancias.
Para el gobierno provincial las dificultades en los cobros eran claras:
“…los esfuerzos del gobierno por regularizar el sistema de recaudación de
las rentas, no han dado hasta hoy un resultado satisfactorio y completo.
Debese esto sin duda a que los abusos y vicios que han subsistido en un
largo período, no pueden extirparse fácilmente sobre todo mientras no se
haya arraigado en el ánimo del contribuyente la necesidad que pesa sobre
la fortuna privada de concurrir a la formación de la renta pública”.539
Los estudios recientes han abordado de manera profunda la relación entre Estadociudadanos desde la perspectiva de los contribuyentes.540 Muchos de estos trabajos
538
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “El problema de la fiscalidad en la reorganización provincial
en la etapa posrosista. Santa Fe (1853-1880)”, en Prohistoria, año 1, nº 1, Rosario, 1997.
539
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia don Nicasio Oroño. Leído en sesión del día 25 de mayo de
1867 ante la Cámara de representantes, op. Cit, p. 210.
540
Sobre las nociones de legitimidad, cooperación y confianza entre Estado y contribuyentes en los
procesos de construcción de los sistemas impositivos. VER: DAUNTON, Martin Trusting Leviathan: the
politics of taxation in Britain, 1799-1914, Cambridge, Cambridge University Press, 2001; SÁNCHEZ
ROMAN, José Antonio “El poliedro de la igualdad. Nociones de justicia impositiva en el Brasil y la
226 estuvieron centrados en la cultura de la evasión fiscal. Algunas investigaciones,
analizando las dificultades encontradas por los gobiernos ante sociedades que no estaba
dispuesta a hacer aportaciones, han planteado que esto puede obedecer a una herencia
fiscal colonial o bien a la ausencia de la educación fiscal.541
La concepción de que el ciudadano como contribuyente tenía la obligación de sostener
materialmente al Estado, aunque no era nueva542, adquirió una nueva dimensión en el
siglo XIX.543 Más allá de la normativa y los esfuerzos de las autoridades provinciales,
que la recaudación fuera efectiva dependía, en gran parte, de que los ciudadanos
asumiesen como un deber el pago de impuestos. Para ello era necesario que los tributos
fueran vistos como lo más justos posible.
El problema de las actitudes sociales ante el fisco merecen un examen más detallado.
Deben tomarse en cuenta dos cuestiones. En primer lugar, la ampliación de las bases
fiscales a través de la generalización de los impuestos, es decir en la obligación de
contribuir. En segundo lugar, las limitadas capacidades del estado de hacerse con el
control de los recursos debido, sobre todo, al escaso desarrollo de la administración de
hacienda provincial.
Argentina en las décadas de 1920 y 1930”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana
"Dr. Emilio Ravignani", Tercera serie, núm. 28, 2do. Semestre, 2005, pp. 95-127; GELMAN, Jorge y
SANTILLI, Daniel “Entre la eficiencia y la equidad. Los desafíos de la reforma fiscal en Buenos Aires.
Primera mitad del siglo XIX”, en Revista de Historia Económica / Journal of Iberian and Latin American
Economic History, XXIV (3), 2006, pp. 491-520; PAROLO, María Paula y HERRERA, Claudia E. “Las
dos caras de la fiscalidad: Estado y contribuyentes. Tucumán, 1853-1870”, en Boletín del Instituto de
Historia Argentina y Americana "Dr. Emilio Ravignani", Tercera serie, núm. 28, 2do. Semestre, 2005,
pp. 47-76.
541
JÁUREGUI, Luis “Los orígenes de un malestar crónico. Los ingresos y los gastos públicos en México,
1821-1835”, en ABOITE AGUILAR, Luis y JÁUREGUI, Luis (Coordinares) Penuria sin fin. Historia de
los impuestos en México siglos XVIII-XX, Instituto Mora, México, 2005, p. 111.
542
MEUVRET, Jean “Comment les Français voyaient l’impôt”, en Comment les Français voyaint La
France au XVIII siècle, Bulletin de la Société d’étuce du XVIII siècle, 1955.
543
BOTANA, Natalio "La ciudadanía fiscal. Aspectos políticos e históricos", en FUKUYAMA, Francis
(edit.) La brecha entre América latina y los Estados Unidos. Determinantes políticos e institucionales del
desarrollo económico, FCE, Buenos Aires, 2006.
227 4.1. Algunas excepciones de impuestos como una medida de “justicia
fiscal”
Las autoridades provinciales, en ciertas ocasiones, mediante la sanción de algunos
decretos libraron de pago de impuestos. Las causas eran muy diversas, pero tenían una
base común: los argumentos presentados llevaron a considerar justas las exenciones.
Tal vez donde la idea de impuestos justos se remarcó con más fuerza fue en torno a la
reforma de los montos que debían cobrarse por la utilización del papel sellado. La
discusión entre los legisladores tuvo un punto central: ¿en qué clase de papel cobrarse
las demandas, las peticiones y los litigios que se presentaban a las diferentes
dependencias de la administración de justicia de la provincia? El legislador Posee
proponía reducir los montos del papel sellado a la mitad debido a que consideraba
injusto sobrecargar un impuesto en el que “el ciudadano tenía que pagar para
demandar justicia”.544 Este pensamiento era compartido por otros legisladores quienes
consideraban igualmente que, de aumentar los montos, sólo aquellos con más recursos
podrían presentarse a los tribunales a entablar litigios –debido a que cada expediente
requería la utilización de una numerosa cantidad de papel de sello-. Por lo contrario, el
Ministro de Gobierno, Juan F. Segui, en pos de defender el incremento, presentó tres
argumentos: en primer lugar, afirmó que el papel sellado sólo “lo pagaba el litigante
cuando un interés mayor le ocupaba”, es decir cuando tenía más que ganar. En segundo
lugar, se encargó de dejar claro que el gobierno no daría por nulo los contratos que no
estuvieran escritos en papel de sello, pero debía procurarse su utilización. En tercer
lugar, alegó que aunque era urgentes aumentar las rentas no debían imponer tributos que
provocaran malestar: “la habilidad del legislador estar en gravar donde menos
resistencia encuentra” y la reforma de este impuesto no suponía ninguna
inconvenientes.
En enero de 1835 se exoneró del pago de diezmos a los vecinos de los campos situados
en la frontera norte por término de ocho años debido a las continuas invasiones que
sufrían por parte de las tribus indígenas del Gran Chaco.545 En 1854 quedaron eximidas
de abonar contribución las carretas conductoras de carbón o madera para consumo
544
545
Sesión del 25 de diciembre de 1855, Actas Legislativas de Santa Fe…, T. 1, op. Cit., p. 222.
ROSF: T. 1, p. 305.
228 local.546 Se creía que la decisión contribuiría a mejorar la calidad de vida de la
población provincial. Tres años más tarde, también fueron excusados del pago de
patente todos aquellos botes que realizaban la carrera entre los distintos puertos
santafesinos y el de Buenos Aires.547 Esta decisión protegía especialmente a los
comerciantes y buscaba reactivar el comercio. De igual manera, en 1866 en el contexto
de la Guerra del Paraguay, el Poder Ejecutivo propuso suspender el cobro de la
contribución directa a los individuos que se hallaban ausentes en servicio de la Nación,
entre tanto permanecieran en campaña. El legislador Aldao decía al respecto:
“…la comisión de hacienda efectivamente cree hacer acto de justicia con
exonerar del pago de la contribución a los individuos que forman parte de
los contingentes que esta provincia ha mandado a campaña pues con la
suspensión de ese cobro resulta que siempre son deudores al fisco de esos
impuesto y no se logra como ha dicho muy bien el señor diputado que me
ha precedido en la palabra. La comisión admitirá cualquier reforma que se
introduzca a ese respecto”.548
También se determinó que todas las colonias agrícolas establecidas o por establecer
estarían por cinco años exentas de pagar impuestos directos. La idea eran que esos cinco
años demoraría en recuperar la inversión, cubrir el viaje y lograr que sus tierras
prosperasen.549 Cada una de estas medidas compartían un objetivo común: su
aprobación era vista como un acto de justicia.
4.2. Solicitudes de exención de impuestos: quiénes, dónde y por qué
“Diariamente llegan reclamos al P.E. sobre el pago de la contribución
pidiendo ser eximidos los deudos o de toda ella o de las multas fundándose
en que nunca habían pagado o que se habían dispensado por los que debían
hacer su percepción. Y tenemos otro inconveniente que no deja de ser serio
para la fácil recaudación, y que el contribuyente siempre alega, que no se
le hizo conocer el monto de lo que le correspondía pagar y el tiempo en que
debía hacerlo, o que sus reclamaciones fueron resueltas por quien
correspondía, lo que muchas veces es cierto, sin otra causa que el mal
sistema. Es necesario desarraigar estos vicios –la previsión de la ley ha de
contribuir poderosamente para conseguirlo, y desde hoy os invito a meditar
546
Decreto del 29 de noviembre de 1854. ROSF: T. 2, p. 231.
Decreto del 10 de diciembre de 1857. ROSF: T. 2, p. 402.
548
Sesión ordinaria del 22 de junio de 1866. ALP: Actas Legislativas Impresas.
549
ROSF: T. 7, p. 245.
547
229 sobre ello, mientras yo por mi parte cumplo con los deberes que la
constitución me impone en esta materia.”550
Las irregularidades que mostraban las cuentas de Tesorería en relación a la recaudación
era consecuencia de las resistencias de los ciudadanos para cumplir con esa obligación,
resistencias que fueron traducidas en petitorios, presentaciones y solicitudes. Sí el
estado pretendía extraer recursos era necesario que cumpliera con ciertas exigencias que
imponían los ciudadanos. Negociaciones y exigencias eran las dos caras de una misma
moneda. Aquellos que consideraban que se estaban atropellando sus derechos podían
peticionar, protestar o incluso sublevarse.551 En el caso de Santa Fe, los pedidos de
exoneración de impuestos debían ser remitidos a la Legislatura para que considerando el
asunto dictaminara:
“La interpretación de la ley general de impuestos de la provincia y la
excepción de algunos de ellos, en caso dado, son atribuciones privativas de
la H. Asamblea Legislativa provincial, y no reconoce autoridad alguna en
la actualidad que tome injerencia en los asuntos que son de su competencia,
sino por vía de gracia, haciendo uso del derecho de petición que la
constitución acuerda”.552
El derecho de petición –concebido como derecho natural y de raigambre antigua- fue
intelectualizado en Francia entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX como una
solicitud dirigida a los poderes públicos de los cuales se esperaba obtener una
satisfacción.553 Este derecho figura entre las prerrogativas estipuladas en el artículo 14
de la Constitución Nacional sancionada en 1853 y a lo largo de toda la segunda mitad
del siglo XIX, los vecinos hicieron uso continuo del mismo.
Las peticiones eran un camino transitado por aquellos que deseaban modificar un estado
de cosas y mostrar su rechazo ante decisiones tomadas por las autoridades. Era la
expresión del estado de injusticia. Una parte importante de los petitorios presentados se
orientaron a la actuación de los jueces de paz y de los comisarios de campaña.
Especialmente importante fue el uso que le dieron los colonos santafesinos,
550
Mensajes del Sr. Gobernador de la provincia, Don Servando Bayo, a la H. Legislatura. Leído en sesión
del día 21 de mayo de 1874, op. Cit., p. 347.
551
TILLY, Charles “Negociación, derechos y acción colectiva”, en Coerción, capital y los Estados
europeos, 990-1990, Alianza Editorial, Madrid, 1990, p. 154.
552
Sesión del 7 de agosto de 1858, Actas Legislativas…, T. 2, p. 155.
553
CILLÁN GARCÍA DE ITURROSPE, M. del Coro “Una libertad pública: el derecho de petición”, en
Anuario de la Facultad de derecho, nº 2, 1983, pp. 209-251.
230 mayoritariamente extranjeros y carentes de derechos políticos, quienes se valieron de la
petición como medio de conseguir una intervención directa en la esfera pública.554
Cada una de las solicitudes eran elevadas al Gobernador de la Provincia, única
autoridad para resolver este asunto. Para ello solicitaba al jefe de policía o a los jueces
de paz la elaboración de un informe donde constara si los argumentos presentados
tenían o no validez. Considerando toda la documentación recibida, el gobernador emitía
su veredicto, aunque estos mecanismos fueron variando en el tiempo. A partir de la
aparición de las Comisiones de reclamo de la contribución directa y los jury para el
reclamo de patentes, ambas asumieron la tarea de dirimir dichas cuestiones.
Los contribuyentes peticionaron mediante dos formas, individualmente o de manera
colectiva. Por regla general, las solicitudes de exención del pago de la contribución
directa se realizó de forma conjunta. Así, por ejemplo, los ciudadanos del distrito de
Desmochados, en el departamento de Rosario, presentaron una petición, en 1856, para
no ser obligados a pagar la contribución directa debido a que sus propiedades estaban
ubicadas sobre terrenos de “fronteras con los infieles”, razón por lo cual sufrían
innumerables invasiones “perdiendo sus riquezas”. El comisario Alejandro Gallegos, en
nombre del distrito, pedía al gobierno: “…como padre de todos sus habitantes mirarnos
con consideración en la contribución directa, establecida por ley, más el que firma
tantos años que he servido a mi gobierno y a mis conciudadanos perdiendo cuanto he
tenido y tal vez en él riesgo de perder lo que tenido por ser fronterizo”.555
A inicios de 1860 los reclamos de hacendados en contra del pago de la contribución
directa aumentaron notoriamente. Las consecuencias graves que habían acarreado para
estos la reanudación de los enfrentamientos armados entre La Confederación y Buenos
Aires se hicieron sentir mediante petitorios. En 1862 los hacendados del departamento
San Gerónimo elaboraron una reclamación conjunta que elevaron al gobierno
solicitando la exención del pago de este impuesto. En esta se argumentaba:
554
Sobre los usos del derecho de petición en Santa Fe ver: BONAUDO, Marta “Revisitando a los
ciudadanos de la República Posible (Santa Fe, 1853-1890), en Anuario IEHS, nº 18, UNCPBA, Tandil,
pp. 213-231; BONAUDO, SONSOGNI, Élida y CRAGNOLINO, Silvia “Discusión en torno a la
participación política de los colonos santafesinos, Esperanza y San Carlos (1856-1884), en Estudios
Migratorios Latinoamericanos, nº 9, Cemla, Buenos Aires, 1988, pp. 295-330.
555
AHPJM: Jefatura Política, T. 1856 B, Nº 9: Comisarios de Distrito
231 “Los hacendados de la provincia que suscriben haciendo uso del
derecho de petición que la ley no acuerda a VE como mejor
corresponda, nos presentamos y decimos: que teniendo conocimiento
de que se va a proceder a cobrar esta contribución directa por las
haciendas, venimos a solicitar al PE que en mérito de las razones que
vamos a manifestar y en consideración si los inmensos perjuicios que
hemos recibido VE se hace servir dispensarnos para este año de la
contribución. Desde que se inició sobre la última guerra, los
estancieros hemos recibido un continuo y constantes gravámenes en
nuestros intereses: nosotros hemos mantenido forzosamente un
ejercicio en su doble tránsito. Nosotros hemos también forzosamente
sostenido un ejercito que permaneció devorando todo, por mucho
tiempo en este departamento. Nosotros en fin, hemos recibido los
incalculables perjuicios que un ejército numeroso desbandado es
forma que nos causó y después de esto señor Gobernador no es justo
que, cuando no se ha podido volver a la seguridad y moralización de
la campaña, y estamos padeciendo todavía los restos de esa
desmoralización, tengamos ya que pagar una contribución que por
las razones que hemos manifestado no seria hoy justa”.556
La situación de la campaña santafesina era preocupante. En su diario Lina Beck Bernard
la retrata con las siguientes palabras.
“Durante las últimas guerras entre Buenos Aires y la Confederación, se
vivieron en la campaña de Santa Fe y en la ciudad misma, algunas semanas
de angustiosa incertidumbre. Después de la batalla de Pavón, el general
Urquiza cruzó el Paraná con su Estado Mayor dejando cerca de diez mil
hombres de tropa sin comando y sin generales; era la caballería de Entre
Ríos, formada por guardias nacionales en su mayor parte y aumentada por
voluntarios y vagabundos. Sin jefes, sin víveres, sin dirección alguna, con el
ejército de general Mitre que los cerraba de muy cerca, esos desgraciados
se dividieron en pequeñas partidas bajo las órdenes de algunos oficiales de
graduación inferior. Medio muertos de hambre y de sed, pillaban en las
estancias del camino, comían el ganado y se llevaban lo que no podían
consumir. Algunas de esas bandas se extraviaron por las pampas lindantes
con el Chaco y allí perecieron de sed o inanición. Otras pequeñas partidas
llegaron a San Carlos, una dilatada colonia agrícola, fundada y habitada
por europeos, al sud-oeste de Santa Fe. Los colonos patrullaban
activamente desde el comienzo de la guerra. Todos eran buenos tiradores
de carabina y esa fama infundía respeto. La administración de la colonia
no permitió ningún estacionamiento de tropas sobre las tierras cultivadas,
pero los colonos, apiadándose de esos desgraciados, les señalaban los
mejores sitios para vaquear, fuera de los límites asignados a la colonia.”557
556
557
AGPSF: Gobierno, T. 22, Leg. 17: Solicitudes varias (1862), fs. 114.
BECK BERNALD, Lina Cinco años en la Confederación…, pp. 215-216
232 Si atendemos a la descripción de la situación de la campaña santafesina que relata en su
diario Lina Beck Bernard no resulta nada difícil de pensar que las autoridades
considerasen muy justo atender las solicitudes de los hacendados.
No sólo los hacendados demandaban de forma colectiva la exención del pago de la
Contribución directa, también lo hacían los comerciantes de Rosario. En 1860 ante el
establecimiento del capital en giro, los comerciantes presentaron un informe ante el
gobierno provincial en el que solicitaban se los exceptuara de pagar este impuesto. Los
argumentos que esgrimían eran de lo más variado. En primer lugar, apelaban a la
consideración del gobierno en cuanto a su obligación de proteger el comercio, algo que
las autoridades provinciales habían procurado cumplir. En segundo lugar, afirmaban
que la medida era contraria al espíritu de la Ley de impuesto por ser “poco equitativa y
notablemente injusta contra el gremio comercial y de esta manera queda violado el
principio de igualdad que caracteriza la democracia y sirve de base a la organización
política”. Los comerciantes declaraban que los dueños de las casas de negocios ya
estaban obligados a tomar patentes, por lo cual pagar además la contribución directa era
cuanto menos injusto.
“¿Qué es el capital en giro? La suma de caudales de propiedad del
mercader con la cual negocia demostrada como suya, y que en
consecuencia le da para si un producto o usufructo sobre ese capital es muy
justo que el estado legisle, obligando al dueño de ese capital a satisfacer la
contribución directa. En ese caso está el hacendado que tiene de manifiesto
el valor de su propiedad, en ese caso esta el propietario que tiene sus
fincas, esta el comerciante que puede exigir los valores que le pertenecer.
Así es fácil hacer la manifestaciones del haber de los particulares, la
clasificación consiguiente y la recaudación fiscal. Pero una gran parte del
comercio estamos en otro caso. Una gran parte del giro es debido
únicamente al crédito, ese capital que no tiene valor real y que depende de
la confianza que el individuo inspire, en ese caso están las casas de
consignaciones que tiene a su cargo crecidos valores en manufacturas
inmensas sumas, a veces que no les pertenecen en este caso están los
remates que verifican grandes operaciones por cuenta ajena, en ese caso
están ciertos agentes de crédito que manejando ingentes capitales,
pertenecientes en realidad a las personas que les honran con su
confianza”.558
558
AGPSF: Escribanía de Gobierno, T. 6, nº 38, fs. 223.
233 La petición se fundaba en que cualquier aplicación de contribución era vaga. Sin contar
con parámetros claros sobre los montos de capital que estos comerciantes poseían,
fijarles un tributo no sólo era una decisión arbitraria sino también injusta. El último
argumento que se esgrimía era, al igual que en el caso de los hacendados, la apelación al
contexto de guerra que vivía la provincia, a causa de la reanudación de los
enfrentamientos con Buenos Aires, que había suscitado la paralización del comercio.
El derecho de patentes fue otra fuente continua de pedidos de exención, aunque estas
fueron en general solicitudes individuales. Estos pedidos se elevaron de manera
personal, es decir un comerciantes o profesional solicitaba ser eximido de abonar el
impuesto, o bien de forma conjunta, al estilo corporativo. El primero de los casos fue el
más común. Así por ejemplo Florencio Acosta solicitaba no ser obligado a tomar
patente por su librería argumentando que la cantidad de libros que tenía a la venta eran
escasos y su negocio no producía lo suficiente para cubrir este impuesto.559 También
Jacinto Fontán pedía exoneración de pago de patente debido a los pocos días que
mantuvo abierta su casa de pulpería.560
Iguales premisas presentaron los comerciantes al reclamar la exoneración de impuestos
a casas de martillo. Para 1860 el Reglamento impositivo establecía que además de la
patente de sexta clase por mantener abierto el negocio los martilleros debían abonar al
erario un 1% sobre la cantidad que produjera el remate. Estos sostenían que las casas de
martillo de la ciudad no ofrecían grandes ventajas debido a lo limitado del consumo.
Pese a los argumentos esgrimidos la propuesta no prosperó.561
4.3. La evasión impositiva como forma de desobediencia ciudadana
La fiscalidad se transformó, como en cualquier sociedad, en un espacio de
confrontación entre el estado –necesitado de incrementar sus ingresos- y los ciudadanos
–obligados a tributar-. Estos enfrentamientos eran consecuencia de la persecución de
intereses diferentes: los contribuyentes defendían sus economías particulares mientras
559
Santa Fe, 27 de febrero de 1860. AGPSF: Escribanía de Gobierno, T. 6, nº 4, fs 72.
Santa Fe, 18 de febrero de 1860. AGPSF: Escribanía de Gobierno, T. 6, nº 32, fs. 209
561
AGPSF: Escribanía de Gobierno, T 6, nº 24, fs. 171.
560
234 que los recaudadores –en nombre del estado- buscaban el “bien común”.562 El
incrementar de la presión fiscal provocó que muchos contribuyentes utilizaran el
mecanismo de la evasión. El argumento político sustentado en la idea de que estado
encarnaba el bien común, encontraba sus límites en este tipo de prácticas, lo que
demostraba la distancia que todavía existía entre el ideal y la realidad.
Ahora bien, ¿qué prácticas fueron señaladas como deshonestas o viciadas? El fraude
revestiría muchas formas. Por un lado, se concretaría en la falsedad a la hora de hacer
declaraciones sobre las actividades, lo que era simple ocultamiento. El 29 de julio de
1859 la comisión de hacienda encargada de la recaudación de la contribución directa
envió una nota al jefe político mediante la cual advertía sobre la falta de exactitud de los
datos elaborados por los comisarios de los distritos de campaña sobre la número de
ganados de los vecinos, lo que era “perjudicial a los intereses fiscales”. En la misma
nota, le solicitaba que recordase a los comisarios que el reglamento de impuestos
estipulaba como dolosa toda ocultación que superase el 20%, siendo la multa el doble
de lo ocultado.563
La respuesta de los comisarios no se hizo esperar. El 10 de agosto de 1858, Manuel
Castellano, comisario del distrito de Monte Flores en el departamento Rosario,
respondía:
“Recibí la nota de VS …a confiado a los comisario a fin de que no haya
ocultación en los hacendados para el cobro de la contribución directa, por la que
su señor me lanza haciéndome responsable cuando mejor sería que us. librase
una comisión para que no haya lugar para reprenderme, como es que con esta
fecha saldo, con una comisión haciendo gastos de mi bolsillo de lo que us. debe
acordar que mis recursos, son bien pocos….”564
El término ocultación, como ya se ha señalado, hacía referencia a las operaciones de
evasión fiscal mediante declaraciones en las que se omitían cabezas de ganados o bien
se consignaban superficies más pequeñas en el caso de inmuebles con el objetivo de
562
ALVERO, Luis “Fiscalidad y poder político en el noreste argentino. El papel de los recaudadores de
rentas en Catamarca 1890-1910”, Ponencia en VI Jornadas Nacionales Espacio, Memoria e Identidad,
UNR, 2006.
563
AHPJM: Jefatura Política, T. 1858 B, Leg. 21: Receptoría de Hacienda.
564
AHPJM: Jefatura Política, T. 1858 B, Leg. 23: Comisarios de distrito.
235 pagar menos impuestos.565 En la provincia la falta de datos estadísticos dificultaban
cualquier acusación de fraude. En 1855 al conformarse la Comisión de Hacendados en
el departamento Rosario uno de los puntos centrales de la reunión pasaba por solicitar a
los comisarios de distrito informes sobre el número de cabezas de ganado en la campaña
ya que se desconocía por completo las riquezas de la campaña. Alguna información se
obtiene de los registros de las planillas de la contribución directa que comenzaron a
elaborarse a partir de 1856, aunque sólo se contemplaron capitales superaba los 1.000
pesos fuertes, por lo cual los pequeños propietarios de ganado no se hallaban presentes
en estos informes.
Las autoridades provinciales intentaron detectar ocultaciones y frenar evasiones
nombrando en las comisiones a sujetos con amplios conocimientos del mundo rural
santafesino. En 1857, la comisión encargada de la recaudación de la contribución
directa estuvo conformada por Marcelino Bayo, Estanislao Zeballos y Bernabé
Belmonte. Se tratada de tres hombres de importancia central en la vida política y
económica del departamento. Todos habían sido integrantes de la Comisión de
Hacendados de Rosario en 1855 y poseían profundos conocimientos sobre los distritos
de campaña donde además tenían extensas propiedades.566
El ejemplo precedente señala la importancia de ciertos factores estructurales sobre los
que se asentaba el sistema fiscal a través de los cuales algunas prácticas perniciosas se
filtraban. A las autoridades provinciales les resultaba difícil evitar el ocultamiento si se
carecía de los instrumentos necesarios como catastros, registros de propiedades,
registros de distribución de la riqueza provincial, censos, etc. Además el hecho de que
gran parte de los impuestos se hallaran en manos de particulares o bien que muchos eran
565
PRO RUIZ, Juan “Ocultación de la riqueza rústica en España (1870-1936): acerca de la fiabilidad de
las estadísticas sobre la propiedad y uso de la tierra”, en Revista de Historia económica, nº 1, año XIII,
invierno 1995, p. 90
566
DE LOS RIOS, Evangelina “Hacendados y colonos construyendo las normas a través de las prácticas
cotidianas. Santa Fe, segunda mitad del siglo XIX”, en Illes i imperis, nº 15, Edit. Bellaterra, Barcelona,
2013 [en prensa]
236 gestionados por las autoridades locales contribuían a que el erario provincial perdiera el
control de los recursos y de su gestión.567
567
Sobre las dificultades de frenar el fraude fiscal: FORTEA PERÉZ, José Ignacio “Aproximación al
estudio de las actitudes sociales ante el fisco: el fraude fiscal en la Corona de Castilla en el siglo XVI”, en
Studia Histórica. Historia Moderna, nº 5, 1987, p. 103.
237 238 Capítulo 7
Presupuestos, gastos y deudas: la inversión de los recursos
provinciales
“Para el creyente, la salvación está en el santo temor de Dios; para todo Ministro de Hacienda,
para los gobiernos, para el país, la salvación está en el santo temor al déficit. Y si no queréis
hacerlo santo, decid en el patriótico temor al déficit” José Echegaray y Eizaguirre568
Presupuestos, gastos y deudas constituyen los tres ejes que organizan este capítulo. Un
presupuesto no es una simple estimación de ingresos y gastos para el año siguiente a su
aprobación.569 Para el gobierno que lo elabora constituye el momento de la definición
de una política económica e implica la concertación de los medios necesarios para su
realización. Ambas cuestiones orientan la gestión gubernamental.570 Si consideramos
que cada modelo presupuestario encierra y documenta un proyecto político, el modo en
que se concebía invertir los recursos –independientemente de si esas decisiones estaban
alejadas o no a la situación real de las finanzas provinciales- se presenta como un buen
observatorio desde el cual analizar la forma en que se pretendía construir ese Estado.571
No obstante, el empleo de los recursos no siempre logró ajustarse a los rubros marcados
por las leyes presupuestarias. Por lo cual, la segunda cuestión a analizar serán los gastos
reales del estado provincial y la marcha verdadera de las finanzas a lo largo de estos
años.
El estudio de la deuda provincial constituye un problema mucho más complejo que el
presentado en este capítulo. Una parte importante de los compromisos acumulados entre
los años 1850 y 1860s. no lograron ser cumplidos sino hasta varias décadas más tarde.
Aquí nos limitaremos a presentar el pago de los servicios de la deuda en el período que
nos ocupa. Se examinarán las leyes votadas para su consolidación, por un lado, y las
568
Citado en Martorell, M. El santo temor al déficit. Política y hacienda en la restauración, Alianza
Editorial. Madrid 2000.
569
La noción jurídica de presupuesto: estado previsional de gastos y recetas del estado, votado por el
parlamente que controla la ejecución. GUÉRY, Alain “Les finances de la Monarchie française sous
l’Ancien Régime”, en Annales. Économies, Sociétés, Civilisations, nº 2, 1978, pp. 216-239.
570
ARTOLA, Miguel La Hacienda del siglo XIX. Progresistas y moderados, Alianza Editorial/Banco de
España, Madrid, 1986, p. 42.
571
HESPANHA, António Manuel Vísperas del Leviatán. Instituciones y poder político (Portugal, siglo
XVII), Taurus, Madrid, 1989.
239 estrategias de las que se valieron las autoridades provinciales para hacerles frente, por
otro.
La documentación que se conserva se halla muy fragmentada lo que dificulta el
abordaje de estas cuestiones. Una parte sustantiva de los debates parlamentarios de
Santa Fe sólo transcriben las resoluciones y, por lo tanto, la discusión se pierde, lo que
constituye un problema para el fin del trabajo. No obstante, existen expedientes
completos para algunos años que brindan información jugosa y que permiten abrir el
panorama de las preocupaciones y atenciones en torno a la sanción de cada presupuesto
y los argumentos esgrimidos por los asambleístas a la hora de votar las partidas. Tanto
los presupuestos como los decretos extraordinarios constan en el Registro Oficial de
Santa Fe. Por otra parte, en los Mensajes emitidos por los Gobernadores a la Asamblea
Legislativa se presentan las Cuentas de la Tesorería Provincial. Los balances permiten
contrastar los presupuestos con los gastos reales y, de esta manera, puede evaluarse
hasta qué punto se logró llevar a cabo lo planificado. Para el estudio de la deuda,
además de la información brindada en los debates legislativos, se emplearan los legajos
del Fondo Contaduría donde constan los reclamos presentados por los acreedores y las
planillas elaboradas por el personal de Hacienda donde se reconocen los alcances de la
deuda provincial para su posterior cancelación.
1. En torno a la elaboración de los presupuestos provinciales
El presupuesto era un instrumento de programación política y económica a través del
cual, desde el Estado, se intentó estimular la organización económica y administrativa.
Para su aprobación se incluyó un cálculo de ingresos como medio de limitar el gasto y,
al mismo tiempo, prever el déficit. Ambas planillas debían ser presentadas ante la
Asamblea Legislativa, encargada de votar sus partidas y facultada para hacer las
modificaciones que creyese adecuadas. Tales prerrogativas trajeron aparejadas enormes
discusiones entre los legisladores en torno al modo en que debían invertirse los
recursos. Frente a un panorama que revelaba a todas luces que los ingresos calculados
no alcanzarían para cubrir los gastos, se requería fijar prioridades: cómo iban a
invertirse los fondos, a qué áreas debían destinarse y cuáles podían aguardar tiempos
mejores fueron las principales ejes sobre los que versó gran parte de los debates.
240 1.1. La estructuración de los presupuestos de Santa Fe
El primer presupuesto de Santa Fe se presentó en 1855, poco después de aprobarse la
Ley de Impuesto. Su aparición fue bastante tardía en comparación con las restantes
provincias del Litoral rioplatense: Buenos Aires contaba con presupuestos desde 1822,
mientras que Corrientes y Entre Ríos comenzaron a dictarlos en los años 1840s.572 En
su presentación ante la Asamblea Legislativa, el gobernador de la provincia, José María
Cullen, alegaba que aunque el presupuesto era todavía impreciso en sus alcances,
indicaba el interés del gobierno por regular la administración.
“Es la primera vez qe. la administración económica entre nosotros ha sido
reducida a sistema, y formulada en una ley -razón de más pa. qe. su
realización en este año haya sido lenta, y pa. qe. adolezca asimismo de
deficiencias imprevistas, y de equivocaciones inherentes pr. lo. Común a
estos trabajos, cuya perfección es la última, qe. Se obtiene en los Gbnos.
mejor organizados-”573
Los presupuestos de los años 1850s. se elaboraron en año económico, es decir de
octubre de un año a septiembre del siguiente. La Asamblea Legislativa –que comenzaba
a sesionar en mayo- tenía entre sus obligaciones que, luego de revisar sus partidas y
hacer las modificaciones convenientes, aprobarlo. En 1860 la “Comisión de presupuesto
y Ley de Impuestos” –designada para revisar ambas leyes- sugirió algunos cambios.
Siguiendo su propuesta, estos comenzaron a ser elaborados para regir desde el 1º de
enero al 31 diciembre. Una medida que pretendía mejorar el sistema de contabilidad de
las oficinas de hacienda. Tal decisión trajo aparejado no pocos inconvenientes. Para el
período que mediaba entre el 1º de octubre –mes en el que concluía el Presupuesto
1859/1860- y 31 de diciembre de 1860 no se contemplaron sumas para sueldos o gastos.
El nuevo presupuesto puesto en vigencia el 1º de enero de 1861 contaba con una
importante deuda exigible acumulada en esos meses.574 La contabilidad provincial tenía
imperfecciones que no habían logrado ser solucionadas. A esto debe añadirse la
572
GARAVAGLIA, Juan Carlos “La apoteosis del Leviathán: el Estado en Buenos Aires durante la
primera mitad del XIX”, en Latin American Research Review, 38(1), University of Texas Press, Austin,
Texas, 2003, pp. 135-168; SCHMIT, Roberto Ruina y resurrección en tiempos de guerra. Sociedad,
economía y poder en el oriente entrerriano posrevolucionario, 1810-1852, Prometeo Libros, Buenos
Aires, 2004; CHIRAMONTE, José Carlos Mercaderes del Litoral. Economía y sociedad en la provincias
de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX, FCE, Buenos Aires, 2005.
573
Mensaje del Gobernador Don José Ma. Cullen a la Asamblea Constituyente adjuntando el primer
presupuesto general de sueldos y gastos y cálculo de recursos para el año 1856, op. cit., p. 29.
574
Informe de la comisión de presupuesto y ley de impuestos, op. Cit., p. 112 y ss.
241 influencia de las circunstancias políticas. En dos oportunidades no se votaron leyes de
presupuesto: en 1862, a causa del enfrentamiento entre la Confederación y el estado de
Buenos Aires que ocupó el centro de la atención de las autoridades, y en 1868, en pleno
contexto de la guerra del Paraguay, cuando sólo se presentaron algunas partidas.
El Gráfico 2 muestra que los cálculos de recursos estuvieron casi siempre por debajo de
los egresos presupuestado. No obstante, los legisladores procuraban mantener cierto
equilibrio mediante la regulación de las partidas votadas. Aun con las precauciones de
no sobrepasar los gastos, todos, en mayor o menor medida, contemplaron algún déficit.
El presupuesto de 1870 fue bastante particular: las estimaciones de pagos duplicaba los
ingresos previstos para ese año como consecuencia de la inclusión de la deuda pública
provincial.
Frente a una situación económica que se mostraba cada vez más apremiante, se trató de
reducir el gasto mediante la disminución de las partidas presupuestarias. Estas pasaron
de más de 180.000 pesos fuertes en 1856-1857 a 93.000 en 1861, aunque entre 18631873 estos fueron incrementándose conforme lo hacían los cálculos de recursos.
Gráfico 2
Comparación entre presupuestos provinciales y cálculo de recursos
(1855-1873)
Fuentes: Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315; Presupuesto de Santa Fe 18571858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T. 2, pp. 445-453;
Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de Santa Fe 1861, ROSF: T. 3,
pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436; Presupuesto de Santa Fe 1865,
ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T. 5: 445-458; Presupuesto de
242 Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869, ROSF: T. 6, pp. 332-346;
Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF: T. 7, pp. 25-40; Presupuesto de Santa Fe 1872, ROSF: T. 7, pp.
313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
Las primeras reducciones se dieron en dos rubros, Asignaciones y contratos y Deuda. El
presupuesto de 1856 había estimado la entrega de 70.000 pesos fuertes a Aaron
Castellanos –fundador de la Colonia Esperanza- como parte de lo acordado en el
contrato de colonización. La suma representaba casi el 40% del presupuesto. Al año
siguiente, sólo se contempló el abono de 12.000 para luego desaparecer de las partidas.
Los servicios de la deuda, por otra parte, dejaron de incluirse debido a que se
consideraba que no bastarían las rentas para cubrirlos. Las autoridades provinciales
argumentaban que esta decisión como una medida necesaria para “economizar” los
escasos recursos que disponía. En el último apartado de este capítulo volveremos sobre
esta cuestión. Estas tentativas fueron insuficientes y se requirió recortar también
algunos rubros como instrucción pública y/o policía. La Comisión de presupuesto y Ley
de impuesto de 1861 mantuvo idéntica convicción:
“El espíritu de economía domina en el citado presupuesto todos los gastos
que se proponen son necesarios, y tienen por objeto necesidades de buen
gobierno. suprimir una sola de esas partidas, sería entorpecer la marcha
administrativa sin tener en vista ninguna resultado…[…] En la
Administración del General López se rebajó a la suma de 146.640 $. El
primer año de la Administración del Coronel Fraga, fué reducido á 104.406
$. El que nos ocupa actualmente asciende á la cantidad de 92.744 $.
Resulta pues una notable economía, sin perjuicio de la administración, y á
favor de las rentas de la provincia…”575
Entre 1855 y 1861 los presupuestos se estructuraron en nueve apartados: Gobierno,
Justicia, Hacienda, Policía, Banda de música, Instrucción primaria, Imprenta,
Asignaciones y contratos y Deuda. Las partidas aunque con algunas oscilaciones se
mantuvieron estables a lo largo del período. Los montos más importantes fueron
destinados al sostenimiento del departamento de Policía. Este junto a lo invertido en la
administración de la justicia –los núcleos de la coerción- más el pago de los servicio de
la deuda consumieron la mayor parte de los recursos provinciales. No obstante, el
Estado debía hacer más de ejercer la violencia debía redistribuir los ingresos. Los
575
Informe de la Comisión del presupuesto y la Ley de impuestos, op. Cit., p. 112.
243 esfuerzos dirigidos a regularizar la recaudación impositiva, mejorar la administración de
hacienda y reformar las leyes de impuestos acompañaron el crecimiento de las rentas y,
con ello, las posibilidades de crear nuevos rubros. A partir de 1863 las partidas se
multiplicaron y se incluyeron gastos que no tenían fines coercitivos: festividades
públicas, tanto cívicas como religiosas, mejora de calles, alumbrado público,
refacciones de edificios, hospitales, beneficencia, etc. La inclusión de estos expendios
constituye un buen indicador del crecimiento del sector público, las autoridades
consideraban que el aumento de la presión fiscal sobre los ciudadanos debía ser
reintegrada mediante la entrega de ciertos beneficios.576
1.2. Las partidas presupuestarias de Santa Fe577
Las autoridades provinciales coincidían en afirmar que la reducción de los gastos eran
consecuencia de la pobreza del erario que impedía asumir todos sus compromisos. No
obstante, es necesario ir más allá y considerar su impacto en la vida diaria y política de
la provincia.578 Partiendo del análisis de las ocho partidas principales de cada
presupuesto, a saber: Gobierno, Hacienda, Justicia, Policía, Deuda, Banda de Música e
Instrucción Pública se intentará ofrecer una explicación más acabada sobre cómo se
esperaba gastar los recursos provinciales.
Servicios
de la
deuda
Banda de
39.550
48.108
45.292
35.492
29.407
10.500
16.700
75.342
-
12.174
13.680
13.740
13.432
11.736
10.248
11.460
12.006
12.704
6.000
Total
Policía
11.098
12.212
12.192
12.040
17.592
Otros
Justicia
5.172
5.520
4.632
5.316
6.660
Pública
Hacienda
14.460
18.108
16.944
15.408
14.224
Instrucción
Gobierno
1856-1857
1857-1858
1858-1859
1859-1860
1861
Música
Año
Cuadro 29
Principales rubros del presupuesto provincial, 1856-1873
(en pesos fuertes)
78.154
22.736
7.480
7.890
7.764
181.356
148.024
187.628
102.282
93.383
576
GARAVAGLIA, Juan Carlos “La apoteosis del Leviathán: el Estado en Buenos Aires durante la
primera mitad del XIX”, en Latin American Research Review, 38(1), University of Texas Press, Austin,
Texas, 2003, pp. 135-168.
577
En el anexo de cuadros se ofrecen cuadros desglosados de las diferentes partidas presupuestarias y sus
porcentajes.
578
Un consideración sobre esta cuestión para el caso de la provincia de La Rioja. DE LA FUENTE, Ariel
Los hijos de Facundo. Caudillo y montonera en la provincia de La Rioja durante el proceso de formación
del Estado Nacional Argentina (1853-1870), Prometeo Libros, Buenos Aires, 2007, p. 35.
244 1863
1864
1865
1866
1867
1868
1869
1870
1872
1873
14.760
14.760
17.243
22.950
26.926
26.926
25.420
26.980
32.640
50.500
15.422
15.422
10.991
15.994
31.130
31.130
23.804
31.604
17.785
19.556
24.060
24.060
29.596
30.058
31.006
31.006
43.222
48.166
51.122
42.848
40.402
40.402
33.793
42.734
43.994
43.994
71.924
93.556
118.250
120.200
77.048
77.048
10.000
358.410
20.000
20.000
13.772
13.772
9.000
9.800
9.800
9.800
20.800
18.800
9.536
8.922
8.300
8.300
13.407
14.888
14.796
14.796
11.649
18.244
22.446
23.540
11.432
11.432
16.581
11.656
62.368
62.368
49.236
57.590
29.921
30.607
128.148
128.148
130.611
148.080
297.068
297.068
256.055
653.350
301.700
316.173
Fuentes: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315;
Presupuesto de Santa Fe 1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859,
ROSF: T. 2, pp. 445-453; Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de
Santa Fe 1861, ROSF: T. 3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436;
Presupuesto de Santa Fe 1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858- 1859, ROSF, T.
5: 445-458; Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869,
ROSF: T. 6, pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF: T. 7, pp. 25-40; Presupuesto de Santa Fe
1872, ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
El departamento de Gobierno representó el 10% de los gastos estimados. Sus partidas se
mantuvieron estables hasta 1866 cuando, luego de intensos debates, se aprobó la entrega
de dietas a aquellos diputados de la Asamblea que no tuvieran residencia permanente en
la ciudad capital.579 También el departamento de Hacienda fue expandiendo su partida
como consecuencia de la creación de nuevas oficinas, la ampliación del número de
empleados y, por lo tanto, el incremento de partidas para sueldos. Para Instrucción
Pública, por su parte, se destinó un 6% aproximadamente. Aunque las sumas invertidas
en educación no eran demasiado elevadas la comparación con otros ejemplos
latinoamericanos obligan a matizar esta afirmación. El presupuesto colombiano de
1849-1850 destinó el 1% a educación, el guatemalteco de 1866 apenas el 0,1%, el del
Estado Oriental en 1854 se aproximó al 0,7% y el Estado de Buenos Aires ese mismo
año tan solo el 0,1%. El ejemplo más cercano al santafesino era el chileno. El
presupuesto de 1850 estimaba invertir un 5,4% a educación.580
Los gastos de guerra y, su consecuencia inmediata, la deuda eran los principales egresos
de todos los Estados latinoamericanos a lo largo el siglo XIX. La necesidad de sostener
instrumentos de coerción sobre la población acrecentaron los gastos llevando a un fuerte
579
Los legisladores en tanto no cobraban sueldos según las primeras constituciones provinciales, uno de
lo requisitos para ocupar el cargo era precisamente “el goce de un propiedad, profesión o arte que le
proporcione su subsistencia”. Constitución 1856, artículo 14, Constitución 1863, artículo 42.
580
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Algunos aspectos preliminares acerca de la ‘transición fiscal’ en
América Latina, 1800-1850”, en Illes i Imperis: Estudios de historia de las sociedades en el mundo
colonial y post-colonial, nº 13, 2010.
245 endeudamiento tanto a nivel interno como externo.581 Como se ha señalado
anteriormente, las diferentes provincias argentinas sufrieron un proceso de
desmilitarización a partir de la conformación de la Confederación Argentina, por el cual
los ejércitos provinciales y las antiguas identidades locales se desarmaron en beneficio
de la construcción nacional.582 Tanto los gastos militares como los costos en la defensa
de las fronteras fueron cubiertos con el tesoro nacional desapareciendo estos expendios
de las finanzas provinciales.583
En los presupuestos de Santa Fe no figuraron gastos militares, pero aparecieron otras
fuerzas de coerción de las que se valió la provincia. Esta cuestión no era casual. Los
principales objetivos políticos que se propusieron desde la administración provincial en
estas décadas pasaron por consolidar sus dominios en las fronteras y pacificar la
campaña.584 En un contexto de fuerte expansión territorial, en el cual se intentaron
controlar ciertas áreas que aún permanecían en poder de grupos indígenas, y con una
población provincial en ascenso, como resultado de las migraciones internas y externas,
los departamentos de policía y de justicia adquirieron una importancia más que
significativa.
La policía y, en menor medida, la justicia fueron dos de los principales egresos. El
departamento de policía fue el que más recursos recibió: más de un 25% de los ingresos
se destinaron a su sostenimiento, mientras que cerca del 12% se empleó en la
581
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Algunos aspectos preliminares acerca de la ‘transición fiscal’ en
América Latina, 1800-1850”, en Illes i Imperis: Estudios de historia de las sociedades en el mundo
colonial y post-colonial, nº 13, 2010, p. 9.
582
MACÍAS, Flavia “Ciudadanía armada, identidad nacional, y estado provincial. Tucumán, 1854-1870”,
en SÁBATO, Hilda y LETTIERI, Alberto (Comps.) La vida política en la Argentina del siglo XIX.
Armas, votos y voces, FCE, Buenos Aires, 2003, p. 142; BUCHBINDER, Pablo Caudillos de pluma y
hombres de acción. Estado y política en Corrientes en tiempos de la organización nacional, Prometeo
Libros, Buenos Aires, 2004.
583
CERVERA, Felipe “Las milicias santafesinas”, en Historia de las Instituciones de la Provincia de
Santa Fe, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972.
584
Hacia 1859, el Gobernador Fraga exclamaba: “Todo lo que está destinado a ser esta provincia con la
explotación de sus invalorables ventajas, con el fomento al espíritu de trabajo y especulaciones
productivas –depende bien lo sabeis Sres. Representantes de la seguridad y dilatación de las fronteras.
(…) El gobierno ha trabajado por captarse la amistad de los indígenas, conquistando para la civilización
las incultas regiones del desierto –y velando día a día, por la seguridad de la campaña”. Mensaje de los
Gobernadores delegado de la provincia Rosendo M. Fraga, a la H. Asamblea Legislativa, del 29 de agosto
de 1859, op. Cit., p. 84.
246 administración de justicia.585 A ellos es necesario sumar a la Banda de Música militar
(10%), que si bien no era estrictamente una fuerza de coerción desempeñó algunas
tareas importantes.
2. Entre lo presupuestado y lo realmente invertido: las gastos
provinciales
Entre los gastos presupuestados y los verdaderamente efectuados hubo notorias
discrepancias. El Cuadro 30 muestra que los montos invertidos, por lo general,
estuvieron por debajo de los presupuestados. La diferencia entre ambas cuentas
sobrepasó, algunos años, el 50%. Para el año 1858-1859, por ejemplo, se estimó que el
andar administrativo requería unos 187.600 pesos fuertes aproximadamente y sólo se
efectuaron desembolsos por la suma de 60.700. Si tomamos en consideración que los
propios legisladores pugnaban por establecer en los presupuestos sólo los rubros más
urgentes y necesarios, es posible inferir que en ciertos períodos quedaron sin cubrir
partidas esenciales. Una parte de ello fueron sueldos impagos de empleados
provinciales que pasaron a engrosar la deuda exigible de Santa Fe.
Cuadro 30
Diferencias entre Gastos presupuestados y Egresos reales, 1856-1873
(en pesos fuertes)
Año
1856-1857
1857-1858
1858-1859
1863
1864*
1865
1866
1867
1868*
1870
1873
Presupuestos
181.356
148.024
187.628
128.148
128.148
130.611
148.080
297.068
297.068
653.350
316.173
Egresos
108.780
93.302
60.707
141.442
129.659
134.876
229.033
289.133
182.099
273.989
267.905
Diferencia
-72.578
-54.716
-126.921
+13.294
+1.511
-4.265
+80.953
-7.935
-114.969
-379.361
-48.268
%
-40
-37
-68
+10
+1
-3
+55
-2
-39
-58
-15
*Hemos realizado la comparación sólo aquellos años en los que contamos con Cuentas de Tesorería y
Cálculo de recursos. No contamos con cálculos de recursos para los años 1856 y 1871. Tampoco con
cuentas para los años 1859, 1860, 1869 y 1872. Para los años 1864 y 1868 rigieron los cálculos de los
años anteriores.
585
PIAZZI, Carolina “Una justicia independiente y decorosa: carencias materiales, honradez y probidad
de los jueces”, en Vínculos sagrados, crímenes de sangre: mundo jurídico, administradores de justicia,
imaginarios sociales y protagonistas. Desde la instalación de la justicia criminal letrada de 1º Instancia
hasta la sanción del Código Penal (Rosario, Argentina, 1854-1886), Tesis doctoral, UNR, Rosario, 2012.
247 Fuentes: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315;
Presupuesto de Santa Fe 1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859,
ROSF: T. 2, pp. 445-453; Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de
Santa Fe 1861, ROSF: T. 3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436;
Presupuesto de Santa Fe 1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T.
5, pp. 445-458; Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869,
ROSF: T. 6, pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF, T. 7: 25- 40; Presupuesto de Santa Fe
1872, ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55. Cuentas
presentadas a la Colecturía General de Hacienda por Exmo. Gobierno entre 1856-1873, en Historia de las
Instituciones de la Provincia de Santa Fe, Tomo IV, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972.
Aunque en líneas generales, se invirtieron muchos menos recursos de los estimados,
hacia mediados de los años 1860s. la tendencia pareció revertirse: los gastos efectivos
superaron a los calculados. Es preciso señalar que era una consecuencia de las
dificultades de elaborar un presupuesto que contemplase de forma certera los egresos
del estado. En la presentación del estado financiero de la provincia de 1863, el
Gobernador delegado, Nicasio Oroño, afirmaba ante la Legislatura:
“El presupuesto del 63 ha sido imperfectamente formado; calculado sobre
el del 62 que á su vez fué formado por datos y antecedentes inexactos de las
anteriores administraciones, no se pudo preveer (sic.) en su formación
muchas necesidades y gastos que deben figurar en él; resultado de ello que
el Gobno ha tenido que llenar esas necesidades y atender esos gastos fuera
de presupuesto”.586
Las inexactitudes no respondían únicamente a dificultades contables o falta de
conocimientos estadísticos –aunque estos fueron factores que tuvieron mucha
incidencia-, el contexto político afectó fuertemente las finanzas. Las autoridades
tuvieron muchos inconvenientes en prever el desarrollo de la economía en un clima
donde reinaba la incertidumbre. Las diferencias entre gastos presupuestados y reales
tuvieron un fuerte impacto en el andar de la administración.
586
Mensaje del Sr. Gobernador delegado de la Provincia de Santa Fe, Don Nicasio Oroño, a la H.
Asamblea legislativa. Leído en sesión del día 25 de mayo de 1864, op. Cit., p. 160
248 249 Si centramos la mirada en el Cuadro 32 vemos que en policía, en justicia y en gobierno
se invertían los mayores recursos. En los años en los cuales se pagaron servicios de la
deuda provincia, este rubro consumió gran parte de los recursos. En los años 1870 y
1871 los gastos de la deuda obligaron a reducir los restantes egresos. Aunque, como
puede verse, su inclusión en las cuentas fue discontinua como veremos más adelante.
Una consideración aparte merecen los gastos imprevistos –aquellos gastos no
contemplados en los presupuestos- que tuvieron una presencia llamativa.
Cuadro 32
Principales rubros en que se invertían los recursos, 1856-1873
(en pesos fuertes)
Fuentes: Cuentas presentadas a la Colecturía General de Hacienda por Exmo. Gobierno entre 18561873, en Historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe, Tomo IV, Imprenta Oficial, Santa
Fe, 1972.
La importancia del departamento de Gobierno no radicaba en la cantidad de empleados
o los montos que absorbía, sino que en este se integraban dos de los tres poderes en que
se dividía la administración: el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo. Entre 1856 y
1868, los montos destinados a su sostenimiento se duplicaron. El departamento de
Hacienda fue uno de los que más se expandió. Los gastos se triplicaron en diez años –de
4.200 pesos fuertes en 1856 pasaron a 14.900 en 1866- como consecuencia de la
conformación de nuevas oficinas (tesorería, receptorías, etc.). La administración de
justicia también dobló sus partidas entre 1856 y 1863. La creación de nuevas
instituciones como la Exma. Cámara de Justicia, la separación de los Juzgados de 1º
Instancia en lo Civil y en lo Criminal, el establecimiento de nuevos juzgados de paz en
la campaña santafesina fueron algunas de las causas. No obstante, es el que presentó
250 mayores dificultades en su organización:
“La provincia ha carecido por ello de los resultados y progresos que debía
prometerse de una administración de justicia recta y bien reglamentada. Si
el poder judicial hubiera podido organizarse y funcional a la par de los
otros poderes, los obstáculos habrían desaparecido, las dificultades
habrían sido allanadas, los abusos removidos, las prácticas viciosas y
rutinarias abolidas, y la administración de justicia habría marchado, con la
regularidad y orden con que funcionan el poder legislativo y el poder
ejecutivo.”587
El ramo al que más dinero se destinó era el de Policía. En este departamento se gastaba
más del 20% de los recursos. La necesidad, por parte del Estado, de aumentar su
capacidad de control y coacción efectiva requirió de ingentes expendios. El mismo
gobernador Rosendo Fraga decía en 1859 que uno de los objetivos de su gobierno había
sido:
“…la organización de las policías, porque la situación pasada, había traído
como consecuencia inmediata, la relajación de las mazas (sic), la ruptura
de todos los vínculos de miedo y de respeto a la autoridad, y era necesario
levantar un muro impenetrable a los avances de las pasiones.”588
Poner bajo control la campaña, por un lado, y el temor que despertaba en la población la
proximidad de grupos indígenas, por otro, motivaron la formación de cuerpos policiales.
Al mismo tiempo, se aprobó el Reglamento de Policía Urbana y rural (1864), donde se
reglamentó la esfera de acción policial y se determinaba su jurisdicción y
competencias.589 Con su sanción se buscaba definir las actividades consideradas
delictivas, delimitar lo prohibido y establecer los castigos correspondientes. Sus
artículos contemplaban un conjunto de disposiciones que iban desde los modos en que
debía realizarse el tránsito y la comercialización de mercancías hasta los medios de
procurar la salud de la población pasando por formas de controlar a “vagos” y
“mendigos” y refrenar “la embriaguez” y los “escándalos públicos”.590 Poco tiempo
587
Mensaje del Sr. Gobernador delgado de la provincia de Santa Fe, Don. Nicasio Oroño, a la H.
Asamblea Legislativa. Leído en sesión del día 25 de mayo 1864, op. Cit., p. 156.
588
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Rosendo M. Fraga, a la H. Asamblea
Legislativa. Año 1860, op. Cit., p. 99.
589
Este reglamento tenía un antecedente dentro de la provincia, ya que en agosto de 1862, se dictó el
Reglamento de Policía para la colonia de Esperanza que establecía las formas de elección del Consejo
municipal y sus funciones bajo el mando del Juez de Paz. ROSF: T. 3, p. 354- 356
590
En cuanto a la campaña se fijaron los criterios para la realización de las actividades de campo (la
cantidad de ganado por legua cuadrada, el uso de boletos y marcas, la manera de efectuar la compra de
251 después, en 1867 se aprobó finalmente el Código Rural que era, con excepción de
algunas modificaciones, una copia del aprobado en Buenos Aires dos años antes.591 Por
medio de este código se cubrieron cuestiones legales esenciales: derechos sobre agua y
propiedad, tránsito de ganado en pie y deberes de los funcionarios rurales. Ambas
instrucciones brindaron el marco legal para que los jefes políticos de los departamentos,
los jueces de paz y los comisarios de los distritos de campaña desempeñaran sus tareas
en el ámbito rural santafesino, permitiendo a las autoridades locales reforzar el poder
que tenían para intervenir y decidir sobre la vida de los que poblaban los espacios que
controlaban, garantizar el orden social y las condiciones de seguridad territorial.592
Vinculado a los recursos estimados en educación debe decirse que, aunque la
instrucción pública tenía un lugar de importancia en los presupuestos la distancia entre
los gastos previstos y los efectuados fue profunda. En la mayoría de los años solo la
mitad de los recursos llegaron a hacerse efectivos. Esta situación se traducía en meses
de salarios impagos. La prensa se hacía eco de esta situación sobre la falta de pagos de
los empleados provinciales:
“En todo el ramo de la educación primaria se notará una diferencia de
6.000 pesos entre las cantidades votadas y las que se han debido gastar
para tampoco se ha gastado por no haberse pagado aún los sueldos
devengados de los preceptores y preceptoras en ejercicio, como ha
sucedido en Santa Fe, San Gerónimo, San Lorenzo y otros puntos, cuyos
empleados gimen en la más desesperante mendicidad sin que hayan
obtenido otra contestación a sus repetidas reclamaciones que, las de no hay
recursos! El erario esta exhausto! No nos paga el gobierno nacional! Esta
es la frase favorita, la palabra disculpa con que se entretiene y se alienta la
ganado y el marchamo de los cueros); se estableció el modo de elaborar los contratos de trabajo, los
salarios y las condiciones para todos los peones rurales, salvo los jornales, además de las multas y penas
que debían imponerse en caso de robos, quemazones, caza indebida, juegos prohibidos, etc. ROSF: T. 4,
pp. 210-234.
591
ROSF: T. 5, p. 465.
592
Sobre las implicancias de estos reglamentos: BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Cuando
disciplinar fue ocupar (Santa Fe, 1850-1890)”, en Mundo Agrario. Revista de estudios rurales, Vol. 1, nº
1, Centro de Estudios Histórico Rurales, UNLP, segundo semestre de 2000 [http:
//www.mundoagrario.unl.edu.ar/]; SEDRÁN, Paula “El orden público desde las prácticas de control
policiales en un período de definición normativa e institucional: faltas y delitos de desorden público en la
ciudad de Santa Fe. Años 1864-1878”, en Anuario de la Escuela de Historia, nº 23, UNR, Rosario, 20102011 [http://web.rosario-conicet.gov.ar]; LARKER, José Miguel Criminalidad y control social en una
provincia en construcción: Santa Fe, 1856-1895, Prohistoria ediciones, Rosario, 2011. Patricia Tica ha
analizado algunos conflictos en la campaña santafesina en Historia social santafesina en tiempos de la
Confederación, UNR editorial, Rosario, 2001; Idem. “La inseguridad en la campaña santafesina en
tiempos de la Confederación, 1852-1861”, en Res Gesta, nº 36, enero-diciembre 1997, pp. 51-93.
252 paciencia de esos desgraciados, pues así deben llamarse, que se consagren
a la enseñanza pública para adquirir por ese medio la subsistencia de sus
hijos”.593
Año
Gobierno
Hacienda
Justicia
Policía
Educación
A. y C.*
Deuda
Imprevistos
Otros
Total
Cuadro 33
Principales rubros en que se invertían los recursos, 1856-1873
(en números enteros)
1856- 1857
1857-1858
1858-1859
1863
1864
1865
1866
1867
1868
1870
1871
1873
9,4
11
11,4
7,4
10,8
14,2
11,8
11
15,6
2,9
4,5
16,8
3,8
3,6
2,6
6,4
6,7
8,2
6,5
7,7
14,4
4,3
2,4
7,1
7,1
4,1
2,7
11,1
15,2
18,4
10,8
7,4
10
7,4
6,1
14,9
21
23,3
20,1
18,6
31,6
28,4
19
16
19,9
16,6
19,6
36,8
4,7
5,1
3,6
6,2
7
8,8
4,5
2,2
7,1
2.2
1,2
6,7
30
1,9
2,6
0,8
1,3
1,2
0,8
1,3
1,6
0,9
0,7
4,6
1,5
31
35,1
9,5
32,2
50
1
10
9,1
11,3
39,2
13,7
10,3
40,8
24,8
21,5
6,2
-
11
11
10
10
13
10
5,4
20
16
11,4
11,4
11,6
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
*A. y C.: Asignaciones y Contratos.
Fuentes: Cuentas presentadas a la Colecturía General de Hacienda por Exmo. Gobierno entre 18561873, en Historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe, Tomo IV, Imprenta Oficial, Santa
Fe, 1972.
Si observamos con detenimiento el Cuadro 33 podemos apreciar que una parte
importante de los recursos se destinaron a gastos que se hallaban por fuera de los
presupuestos los cuales se englobaron bajo la denominación de imprevistos.594 Estos
gastos imprevistos se incrementaron, pasando de ser apenas un 5,6% en 1857 a
representar más del 20% de los egresos una década más tarde. Algunos años como 1863
o 1866 eran casi la mitad de los gastos provinciales. El gobernador Oroño sintetizaba
con las siguientes palabras el problema:
“Una parte de estos recursos se desviaron para otros fines no estipulados
en el presupuesto lo que muestra las dificultades del estado para prever las
finanzas de cada año. No es necesario más que esta sencilla exposición
para dar una idea de la falta de relación entre la ley del presupuesto y la
593
El Progreso, viernes 23 de noviembre de 1860.
El término imprevistos fue acuñado para designar a las rentas que se invertían sin sujeción al
presupuesto de ese año. Santa Fe, marzo 26 de 1863. ROSF: T. 4, p. 34.
594
253 cuenta de inversión referente al año económico de que os doy cuenta. Las
frecuentes variaciones que sufren la marcha de los negocios públicos
ofrecen la ocasión de nuevos gastos que no pudieron proveerse antes”.595
Estos imprevistos fueron generalmente atribuidos a la inestabilidad política que pesó
sobre las finanzas. Entre 1852-1870, estallaron seis “revoluciones” en la provincia
(1852, dos en 1856, 1857, 1859 y 1867), tres de las cuales (la de 1857 el levantamiento
contra José María Cullen, contra el gobernador Juan Pablo López en 1859 y 1867 contra
el Gobernador N. Oroño) concluyeron con el derrocamiento del gobierno.596 A las
contiendas políticas que se sucedían en su interior, se le sumaron los conflictos
externos: los preparativos de la guerra, la movilización de las guardias nacionales, etc.,
impedían mantener ordenada la administración pública.
“La conservación del orden imponía gastos y sacrificios imprevistos,
porque una vez que hubiese sido alterado, no habría quedado una sola
institución salvadora, ni una razonable esperanza de fundarlo de nuevo sin
mayores sacrificios y gastos”.597
En este sentido, las autoridades provinciales consideraban que el problema del desajuste
entre presupuestos y gastos reales no radicaba tanto en que los primeros estuviesen mal
elaborados, sino que los montos de las partidas no se respetaban. El desvío de fondos a
rubros no estimados ocasionaba que gastos estipulados que no lograban ser cubiertos
ese año pasaran al siguiente, generándose así una deuda exigible cada vez mayor.
“La mayor parte de esa deuda procede de sueldos de empleados impagos y
otras necesidades tan sagradas como aquellos, y que imperiosamente
exigen su amortización, debiendo hacer presente a V. H. que la tardanza en
la creación de estos recursos, traería un seguro conflicto al gobierno,
poniéndolo en la obligación de distraer fondos destinados para pagos
precisos de este presupuesto, con el objeto de llenar necesidades que no
tiene espera, creadas en el año anterior y anteriores a éste”598
595
Mensaje del Sr. Gobernador de la Provincia, don Nicasio Oroño, a la H. Legislatura. Leído en sesión
del día 18 de junio de 1865, op. Cit., p. 177.
596
GALLO, Ezequiel La Pampa Gringa…, p. 37.
597
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia, Don Nicasio Oroño, a la H. Legislatura. Leído en sesión
del día 18 de junio de 1865, op. Cit., p. 173.
598
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Rosendo M. Fraga, a la H. Asamblea
Legislativa. Año 1860, op. Cit., p. 104.
254 3. Los sueldos y gastos de los empleados del Estado
Ejercer el poder sobre un territorio y controlar sus recursos requiere más que leyes,
precisa también de instituciones y de la formación de un cuerpo de empleados mediante
el cual centralizar los mecanismos de recaudación. Como afirma Pierre Bourdieu, las
posibilidades que tenían los sectores dominantes de crear instituciones se hallaban
vinculadas a su capacidad material. La creación de oficinas y el nombramiento de
empleados tenían como condición primera contar con los recursos para hacer frente a
los gastos que significaban más salarios a pagar.599
Al presentar el presupuesto cada año, se esperaba que la Asamblea discutiese sobre los
gastos proyectados para ese período. El eje del debate versaba sobre la creación de los
empleos y la dotación que debía darse a cada uno. La discusión sobre los montos de los
salarios a percibir por los empleados se convirtió en un tópico permanente en las
sesiones legislativas. Estas transitaban por dos carriles: cuánto pagar y a quiénes podía
emplearse. La retribución por los servicios brindados debía ser “justa” y suficiente para
sostener las necesidades de los empleados. Ya desde la época colonial, “…la doctrina
sostuvo unánimemente que el agente de la administración debía recibir un salario
decoroso no sólo por una razón de justicia sino para evitar que sucumbiese ante
posibles tentaciones”.600 En la misma dirección, se planteaba el segundo punto,
sumamente imbricado con el primero: qué calidad de empleados podía costearse. Si se
ofrecían sueldos demasiado bajos no podía pretenderse que hombres “probos y
preparados” desearan aceptar algún cargo en la administración, dejando de lado
actividades más rentables, a sabiendas de que dichas labores no iban a reportarle la
retribución suficiente para sustentarse a sí mismos o a sus familias. Junto con estas
cuestiones se sumaba un tercer elemento al debate que –aunque no siempre explícitoestaba muy presente en las consideraciones de los legisladores: independientemente de
lo que debía pagarse a los empleados en concepto de salarios, las partidas votadas no
podían exceder los recursos con los cuales se estimaba hacer frente a los gastos.
Mantener equilibradas las finanzas y, al mismo tiempo, sostener una administración
599
BOURDIEU, Pierre “Espíritus de estado. Génesis y estructura del estado del campo burocrático”. Este
artículo apareció originalmente en Actes de la Recherche en Sciences Socials, 96-97, 1993, pp. 49-62.
[trad. Cast. (1997): Razones prácticas sobre una teoría de la acción, Barcelona, Anagrama]
600
MARILUZ URQUIJO, José María El agente de la administración pública en Indias, Instituto
Internacional de Historia del Derecho Indiano, Buenos Aires, 1998, p. 317.
255 acorde a las expectativas de los poderes provinciales eran dos cosas que no siempre iban
de la mano.
3.1. Los empleados del Estado
Entre 1856 y 1873 el número de empleados provinciales prácticamente se triplicó
pasando de 283 a 721. Aunque la cifra total fue oscilando, el Gráfico 3 muestra que en
estos casi veinte años su crecimiento fue sostenido, aunque a partir de los años 1870s.
puede constatarse la mayor expansión.
Gráfico 3
Número de empleados reconocidos en presupuesto provincial, 1856-1873
Fuentes: Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315; Presupuesto de Santa Fe 18571858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T. 2, pp. 445-453;
Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de Santa Fe 1861, ROSF: T. 3,
pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436; Presupuesto de Santa Fe 1865,
ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858- 1859, ROSF, T. 5: 445-458; Presupuesto de
Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869, ROSF: T. 6, pp. 332-346;
Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF: T. 7, pp. 25-40; Presupuesto de Santa Fe 1872, ROSF: T. 7, pp.
313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
El progresivo aumento del número de empleados recién fue posible a inicios de la
década de 1860. Durante los años 1850s. se procuró reducir el personal de ciertas
oficinas como medio de rebajar los gastos. Se prescindió de auxiliares, oficiales y
256 demás empleados subalternos. En 1857-1858 ante la propuesta de crear un puesto de
escribiente para la secretaria, el diputado Rodríguez argumentaba: “… al tener el honor
de ocupar un asiento en las bancas de la honorable asamblea, había traído a él un idea
fija y dominante: la economía a favor del estado y que en esta virtud no quería
contribuir con su voto a que aumentasen los gastos…”601 No obstante, en pos de
economizar lo más posible los oficiales se hallaban trabajando más de lo que debían
hasta altas horas de la noche e incluso en días festivos.602 Esta situación planteaba una
disyuntiva: ahorrar en algunos sueldos podía costar caro al desenvolvimiento del
Estado, ya que la acumulación de tareas había forzado a muchos a renunciar a sus
puestos y conseguir nuevo personal constituiría una ardua tarea. Aunque en los años
1860s. comenzó lentamente a incrementarse el número de empleados provinciales, el
cuadro 34 muestra que este crecimiento estuvo vinculando estrechamente con aumento
de ciertas partidas como empleados de policía, administradores de justicia y bandas de
música militar. Entre el 70 y el 80% de los empleados del Estado cumplían con tareas
de represión y control social mientras que apenas entre el 20% y 30% restante
conformaba lo que puede denominarse “burocracia civil”, es decir empleados de
gobierno, de hacienda, de instrucción pública y demás.
Cuadro 34
Número de empleados contemplados en los presupuestos con “funciones de
represión y de control”
(1856-1873)
Departamento
Años
1856-1857
1857-1858
1858-1859
1859-60
1861
1863
1865
1866
1867
1869
1870
1872
Policía
Nº
136
169
162
139
109
141
183
181
182
268
337
509
%
48
51.5
56
48
48
47.7
52.7
51.4
51.7
60.3
61.3
69.5
Justicia
Nº
18
21
21
19
22
31
40
46
47
56
81
81
%
6.3
6.4
6.6
6.5
9.6
10.5
11.5
13
12.5
12.6
14.7
11
Banda de
Música
Nº %
59 21
61 18.5
61 19.4
62 21.4
55 24.2
56 19
46 13.2
30 8.5
30 8
32 7.2
32 5.8
20 2.7
Subtotal
Nº
213
251
244
220
186
228
269
257
259
356
450
610
%
75.2
76.5
77.7
76.1
81.9
77.2
77.5
73
69.2
80
81.9
83.3
Otros
Nº
70
77
70
69
41
67
78
95
115
88
99
122
%
24.7
23.4
22.2
23.8
18
22.7
22.4
27
30.7
19.8
18
16.6
Total
Nº
283
328
314
289
227
295
347
352
374
444
549
732
%
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
601
602
Sesión del 1º de septiembre de 1857. Actas de la Cámara Legislativa…, T. 2, op. Cit.,
Sesión del 18 de septiembre de 1857. Actas de la Cámara Legislativa…, T. 2, op. Cit.,
257 1873
508
70.4
59
8.1
21
2.9
588
81.5
133
18.4
721
100
Fuentes: Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315; Presupuesto de Santa Fe
1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T. 2, pp. 445-453;
Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de Santa Fe 1861, ROSF: T.
3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436; Presupuesto de Santa Fe
1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T. 5, pp. 445-458;
Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869, ROSF: T. 6,
pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF, T. 7: 25- 40; Presupuesto de Santa Fe 1872,
ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
Entre los años 1850 y 1860s., las fuerzas policiales transitaron un proceso de formación
partir de la creación de nuevas instituciones. Se realizaron continuos ajustes en la
organización, funcionamiento y definición de atribuciones propiamente policiales,
aunque restaba mucho para contar con una policía medianamente profesionalizada –
delineada con las características que reconocemos hacia principios del siglo XX- y
diferenciada de la justicia y del ejército.603 En el marco de los trabajos dedicados a
estudiar la policía, han aparecido en los últimos años acercamientos renovados sobre la
historia de la misma.604 Detrás de la pregunta sobre cómo estudiar a la policía se ha
abierto un abanico de posibilidades, -además de continuar con los más transitados
aspectos penales o coactivos- que indagan en cuestiones relativas a la administración u
organización de los cuerpos y el personal destinado a desempeñar tareas policiales, así
como en lo que respecta al reclutamiento y posición socioeconómica de los agentes
estudiados.605 Sin embargo, esta renovación se ha extendido en menor medida a los
ámbitos de la campaña, y los trabajos que abordan las funciones policiales en los
603
FRADKIN, Raúl “Justicia, policía y sociedad rural. Buenos Aires, 1780-1830”, en BONAUDO,
Marta, REGUERA, Andrea y ZEBERIO, Blanca (coord.) Las escalas de la historia comparada, Tomo I,
Miño Dávila, Buenos Aires, 2008, p. 249.
604
Para una puesta al día sobre la producción acerca de la policía véase BARRENECHE, Osvaldo y
GALEANO, Diego “Notas sobre las reformas policiales en la Argentina, siglos XIX y XX”, en
Cuadernos de Seguridad, nº 8-12, Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Buenos Aires,
2008.
605
Entre las últimas publicaciones con tintes renovadores encontramos: BOHOSLAVSKY, Ernesto “El
brazo armado de la improvisación. Aportes para una historia social de los policías patagónicos (18801946)”, en BOHOSLAVSKY, Ernesto y SOPRANO, Germás (Edits.) Un Estado con rostro humano.
Funcionarios e instituciones estatales en Argentina (desde 1880 a la actualidad), Prometeo, Buenos
Aires, 2010; SIRIMARCO, Mariana (Comp.) Estudiar la policía: la mirada de las ciencias sociales
sobre la institución policial, Teseo, Buenos Aires, 2010; GALEANO, Diego y KAMINSKY, Gregorio
(Coords.) Mirada (de) uniforme, cit. En el marco del grupo de trabajo “Crimen y Sociedad” se han
producido abundantes trabaqué jos sobre el tema. Referente al reclutamiento puede verse GAYOL,
Sandra “Sargentos, cabos y vigilantes: perfil de un plantel inestable en el Buenos Aires de la segunda
mitad del siglo XIX”, en Boletín Americanista, 1996, p. 134.
258 espacios rurales de la segunda mitad del siglo XIX provienen principalmente de
preocupaciones vinculadas a la historia de la justicia.606
Como es posible notar en los Reglamentos de policía estos conservaban aún
características y funciones más propias del Antiguo Régimen.607 En una nota enviada el
2 de noviembre de 1855 el jefe político de Rosario, Nicasio Oroño le recordaba al jefe
de Policía, Eugenio Ruiz las funciones de este cuerpo.
“La policía en los términos de su comisión puede cuantas veces lo juzgue
necesario hacer bajar hombres armados al bajo, al solo objeto de mantener
el orden, perseguir a los criminales, evitar escándalos e infracciones de los
reglamentos vigentes. Bajo su vigilancia están todos los ciudadanos del
departamento, lo mismo que todos los funcionarios públicos desde el más
alto hasta el más bajo; ningún puede excusar el cumplimiento de los
decretos policiales apoyándose en la posición que ocupe. El jefe político
mismo del departamento no esta exento, ni puede estarlo, de la observancia
de esas disposiciones destinadas a regular la conducta de los ciudadanos.
En este concepto debe usted proceder sin vacilar, teniendo por delante las
prescripciones establecidas que deben ser la pauta de su conducta”.608
Una de las principales causas del aumento de la fuerza policíal fue la incorporación de
nuevos territorios lo que implicó mayor superficie que vigilar. En marzo de 1855, el jefe
de policía le expresaba al Jefe Político las dificultades de atender con regularidad el
606
Para la primera mitad de siglo: RICO, Alejandra Policía, soldados y vecinos. Las funciones policiales
entre las reformas rivadavianas y la caída del régimen rosista, Tesis de Maestría, Universidad Nacional
de Luján. En este registro judicial, por ejemplo, Melina Yangilevich ha detectado que la figura del
comisario y la introducción del prefecto, entre 1857 y 1859, en la campaña bonaerense trajeron
aparejados conflictos con los jueces de paz en virtud de la superposición de atribuciones que presentaban
(“Crónicas de conflicto y desilusión. Prefecturas de campaña, juzgados de paz y comisarías en Buenos
Aires (1857-1859)”, en BARRIERA, Darío (Coord.) La Justicia y las formas de la autoridad. El Río de
la Plata (Siglos XVII a XIX), Red Columnaria/ISHIR, Rosario, 2010, pp. 129-153; Crimen y justicia en la
frontera (Buenos Aires, 1852-1880), Tesis Doctoral, UNICEN, Tandil, 2007, p. 80). Por su parte, Gisela
Sedeillán ha abordado la policía de Tandil para las décadas finales del siglo XIX y ha revelado cómo
hasta la creación de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la figura del comisario recaía en un vecino
reconocido de la comunidad, recomendado por el juez de paz, práctica que cambiaría luego al pasar a
depender de la Jefatura de Policía de la Provincia y a recaer los nombramientos en personas que llegaban
al pueblo a cumplir con una función pública (“Control social en la campaña bonaerense: la institución
policial en Tandil, 1872-1900”, en III Jornadas Nacionales Espacio, Memoria e Identidad, UNR,
Rosario, 2004). El caso de Tucumán ha sido abordado por PAROLO, María Paula “El perfil social de las
autoridades locales en la campaña tucumana a mediados del siglo XIX”, en PIAZZI, Carolina (coord.)
Modos de hacer justicia. Agentes, normas y prácticas. Buenos Aires, Tucumán y Santa Fe durante el
siglo XIX, Prohistoria, Rosario, 2011, pp. 113-127; Idem. “Entre jueces y comandantes. Formas de
autoridad en la campaña tucumana a mediados del siglo XIX”, en BARRIERA, Darío (Comp.) La justicia
y las formas de la autoridad…, op. Cit., pp. 107-127.
607
FOUCAULT, Michel Seguridad, territorio, población. Curso en el Collège de France (1977-1978),
FCE, Buenos Aires, 2006, pp. 355-378.
608
AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, nº 15: Jefatura de policía 1855.
259 servicio de la campaña y de la ciudad, particularmente en los suburbios, donde con
frecuencia se sucedían excesos, porque la partida de policía era muy limitada:
“Esta población, señor jefe político, que como usted bien lo sabe, está
tomando grandes proporciones. Ciertamente es de todo punto inconciliable
la seguridad pública que le está encomendada a la policía con tan corto
número de agentes, y esto por ahora, pues cuando la extensión del gobierno
avance, favorable para los criminales, será aún más difícil.”609
El gobierno buscó ampliar el número de oficiales, pero el crecimiento no bastó para
cubrir las necesidades del departamento.610 No obstante, las autoridades policiales (jefes
de policía, capitanes del cuerpo de vigilantes, comisarios de campaña, etc.) –sin
importar los límites que imponían los presupuestos- bajo el argumento de
multiplicación de tareas, nombraron a más agentes de los contemplados en las
partidas.611 Estas decisiones conllevaron a diversos conflictos. Más personal significaba
más sueldos a pagar y mayores raciones a repartir. Para un Estado que no podía cumplir
siquiera con las obligaciones previstas, estos cambios tendrían hondas repercusiones en
sus finanzas. Tal es así que el Jefe político de Rosario se vio obligado a poner un freno a
esta práctica prohibiendo a los jefes de policía nombrar más oficiales que los estipulasen
las órdenes emanada del gobierno provincial.612 Pese a estas quejas, el departamento de
Policía de Rosario fue el más numeroso, mientras que en los departamentos de San
Gerónimo y San José apenas se pagaban los sueldos de una pequeña partida encargada
de la vigilancia del pueblo. [Ver Anexos Cuadro: Cuadro 3]
609
AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, nº 13: Documentos varios (1855).
“En la ciudad de rosario se ha aumentado la partida de policía a 50 hombres, no siendo aun
suficiente este número, para atender el servicio de una población siempre creciente, y cuyas necesidades
se aumentan y complican a la par del rápido progreso de la civilización y de la industria en aquella
hermosa porción del suelo santafesino”. Mensaje del Sr. Gobernado Juan Pablo López a la Asamblea
legislativa en la apertura de su primera sesión ordinaria, 9 de julio de 1857, op. Cit., p. 44.
611
En una nota del 17 marzo de 1855. El jefe de policía, Ignacio Ortiz, escribe al jefe político, Nicasio
Oroño, comunicándole: “En abajo firmado tiene el honor de hacer presente que no pudiendo desempeñar
las funciones de su cargo con el interés y actividad que demandan los intereses públicos que se le están
encomendados con solo un comisario de policía que es el que determina la HH, se ha visto en la
necesidad de emplear seis individuos más para atender a los diferentes encargos anexos del
departamento, cuyos trabajos son conocidos perfectamente. Se servirá aprobar mi presente resolución”.
AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, nº 13: Documentos varios (1855).
612
El nombramiento de oficiales, por parte del jefe de policía, lo que obligó al jefe político a ordenar:
“Tengo el honor de avisar el recibo de sus apreciables comunicaciones en que previene por una de ellas
como debo proceder con respecto a las listas de revista del piquete de vigilantes, por la otro me hace
saber que el número total de dicho piquete no debe exceder los 31 hombres de tropa los que serán
racionados de carne por el receptor de hacienda a razón de 7 libras por plaza, excepto los oficiales por
gozar el sueldo íntegro…”. Nota del 28 de abril de 1855. AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, nº. 13:
Documentos varios (1855).
610
260 ¿Cómo se reclutaba a la tropa? Las autoridades provinciales esperaban que los
individuos que integraran el cuerpo de vigilantes fueran aquellos que reunieran las
cualidades necesarias que se requerían para este servicio: considerable moral, buena
conducta y concepto social.613 No obstante, no muchos de los que cumplían estas
condiciones estaban dispuestos a integrarse a la policía.
La actividad de vigilante, como casi en todos los cargos de policía, era facilmente
intercambiable con otras.614 Los individuos que ingresaban a la policía no lo hacían con
esperanzas de iniciar una carrera ya que las condiciones para ello no estaban dadas. Para
impulsar una carrera policial era necesario emprender reformas que favorecieron las
instrucciones del personal que se incorporaba a los cuerpos, la imposición de ciertos
límites en su reclutamiento, la reglamentación de ascensos y mejoras salariales como
estimulo al desarrollo de las tareas.615
La baja motivación de componer la tropa y realizar una carrera al interior de la policía
sumadas a lo insuficiente del salario obligaron a las autoridades a reclutar individuos de
condición cuanto menos dudosa. Ésta cuestión despertó fuertes controversias. Lina
Beck Bernard notaba:
“Supongamos un individuo, autor de un delito que en Francia debiera
juzgar el tribunal correccional. Aquí se lo hace vigilante o servidor de la
policía. Y ya le tenéis, muy jarifo, vestido de camisola roja con gorro del
mismo color, galopando a diestra y siniestra, portador de mensajes y
órdenes u ocupado en prender a los ladrones. ¿Qué el delito es más grave,
por ejemplo robo con premeditación? Entonces hacen del delincuente un
soldado por dos o tres años y lo envían de servicio a la frontera norte, en el
límite de los indios bravos (no sometidos)”.616
El departamento de policía con un personal tan reducido no era capaz de mantener el
orden, especialmente en el campo. Las autoridades provinciales recurrieron al uso de
613
AHPJM: Jefatura Política, T. 1856 C, nº 15: Correspondencia del Jefe político al jefe de policía.
GAYOL, Sandra “Sargentos, cabos y vigilantes…”, op. Cit., p. 136.
615
BARRY, Viviana “Carreras e identidad policial. Medios fundamentales para su construcción en la
policía de la Capital a inicios del siglo XX”, en Horizontes y convergencias. Lecturas históricas y
antropológicas sobre el derecho [en línea] http://www.horizontesyc.com.ar.
616
BECK-BERNARD, Lina Cinco años en la Confederación Argentina, 1857-1862, Talleres de la
Imprenta Legislativa de Santa Fe, 1991, p. 161-62.
614
261 ciudadanos como policía más o menos voluntaria. El ejercicio de la violencia privada
era la única alternativa.617 En la campaña las autoridades pagaban los sueldos y raciones
del Comisario General de campaña y su partida celadora encargada de la vigilancia de
los distritos rurales. No obstante, los comisarios de distritos y las partidas celadoras
fueron sostenidas a partir de contribuciones voluntarias de los propios vecinos.618 En
1866 se creó finalmente un cuerpo armado: la Gendarmería cuya composición no sólo
incrementó fuertemente los gastos en policía sino también el número de oficiales que
componían este departamento. [Ver Anexo Cuadro 6]
Las Bandas de Música representaron también un número importante de empleados. Se
constituyeron dos bandas, una en Rosario y la otra en La Capital. [Ver Anexo Cuadro
7] En 1855 mediante un decreto de la Nación estas quedaron bajo atención del erario
provincial que debía proveerles de sueldos y de raciones.619 Las bandas contaban un
director, generalmente italiano o alemán. Las autoridades provinciales firmaron varios
contratos con algunos músicos donde se estipulaban las obligaciones que debían
cumplir ambas partes. Además de los actos oficiales la banda podía brindar conciertos
particulares, ya sea en un teatro o en fiestas privadas. El director no sólo debía
encargarse de que los músicos ensayaran y cuidaran de los instrumentos que se les
proporcionaban, también debía atender a la moralidad y subordinación de estos y dar
cuenta de cualquier falta que cometieran.620 Los músicos eran reclutados entre los
prisioneros más violentos de la provincia.621 Lina Beck Bernard decía al respecto:
“Vine ahora el gran criminal, el sujeto incorregible, indeseable, ladrón y
pillo que nunca dará un puñetazo sino una puñalada. A este lo dedican a la
Banda, para que toque la música en expiación de sus delitos, durante
cuatro, cinco, y hasta seis años y más, según lo entiende el criterio del juez.
617
DE LA FUENTE, Ariel Los hijos de Facundo…, p. 38.
Las suscripciones voluntarias de vecinos para sostener a la policía de campaña no eran una novedad.
La policía rural francesa del siglo XVIII era pagada por diferentes individuos y corporación. La ley de
policía rural de 1791 autorizaba a las comunas locales a designar y pagar, bajo la supervisión de alcalde
una guardia rural. EMSLEY, Clive “Los modelos de policía en el siglo XIX”, en GALEANO, Diego
Mirada (de) uniforme. Historia y crítica de la razón policial, Teseo, Buenos Aires, 2011, p. 26.
619
A razón de 7 libras de carne por cada uno. AHPJM: Jefatura política, T. 1855 A, nº 3: Borradores.
620
Contrato que durará 3 años a contar desde 1º de enero de 1855. AHPJM: Jefatura política, T. 1855 A,
nº 3: Borradores.
621
AHPJM: Expedientes Civiles, 1860, nº 31: Visita a la cárcel de Policía.
618
262 Le dan como uniforme una especie de paletot y un Keppí, pero muy
raramente le proporcionan calzado”.622
Los músicos eran todos reclutados de forma forzosa como una pena por delitos
cometidos. Convivían en el cuartel junto con otros presos por lo cual las
insubordinaciones eran habituales. Las quejas por los malos comportamientos de estos
músicos eran repetidas, por lo cual se aplicó entre otras medidas la prohibición de salir
del cuartel luego de las ocho de la noche ya que además: “…siendo por lo general
individuos que han cometido delitos más o menos graves, no merecen gozar de la
libertad inmediatamente que sean destinados”.623 El temor que despertaba la banda de
música obligó a su director a dirigir la orquesta armado con una pistola en el atril.
Igualmente contaban con la autorización de reprimir con violencia cualquier falta
cometida.
“Esta banda se aloja en el cuartel, bajo la vigilancia del segundo director
de orquesta, cuya vida corre peligro constantemente bajo la amenaza de
estos alumnos ejemplares. Les dan un solo cuchillo para comer, pero,
amarrado a la mesa con cadena y candado. Terminada la comida, el
Director se encarga de retirar los cuchillos, sin verse libre de recibir toda
clase de proyectiles, como huesos, pedazo de ladrillo y trozos de leña. Las
velas de los atriles desaparecen de continuo y terminan en los sartenes de
freír, de suerte que, llegada la noche, no hay luz. Hacen pedazos las
partituras de música, destrozan los cueros de los tambores, pierden o
venden los instrumentos y las bellaquerías son de nunca acabar. Pero lo
que hay en todo esto de más notable, es que la música no resulta mala, en
modo alguno. Al oír a esta extraña pandilla ejecutar con verdadero gusto,
lindos trozos de las óperas nuestra, nadie diría que están condenados a
hacerlo, como otros lo están a pena de presidio”.624
3.2. Los debates en pos de procurar una remuneración justa a los
empleados
En 1852 en su mensaje a la Asamblea Legislativa, el gobernador José María Cullen
afirmaba que su gobierno había procurado en la elección de los empleados que estos
fuesen hombres con sobrada “…honradez, patriotismo y capacidad para espedirse en el
622
BECK-BERNARD, Lina Cinco años en la Confederación Argentina, 1857-1862, Talleres de la
Imprenta Legislativa de Santa Fe, 1991, p. 162
623
AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, Leg. 15: Jefatura de policía 1855
624
BECK-BERNARD, Lina Cinco años en la Confederación Argentina, 1857-1862, Talleres de la
Imprenta Legislativa de Santa Fe, 1991, p. 162-163
263 desempeño de sus respectivas funciones…”.625 El gobierno debía procurar que las
personas fueran las más idóneas, algo que requería fijar requisitos y cualidades para la
entrega de un puesto.626 Para ello se necesitaba que los montos de los salarios de los
empleados permitieran emplear a individuos de mayor probidad. En el caso de los
empleados de hacienda esta cuestión era crucial, pero también en otros puestos públicos
(justicia, departamento topográfico, educación). En 1856, el ministro de gobierno de la
provincia que dejaba su puesto ese año sostenía que por las tareas que debía desarrollar
su asignación: “…era ridícula, pues con ella no podía encontrarse un hombre capaz de
desempeñar un puesto tan delicado, a menos que por su patriotismo quisiera
sacrificarse”.627
En 1855, en el contexto de debate sobre el presupuesto de 1856, el diputado Quintana
expresaba que le constaba que renunciarían algunos empleados si vieran disminuidos
sus sueldos y no se encontrarían nuevos que quisieran hacerlo, y agregaba: “…nunca
puede hacerse nada porque se atiende al sueldo y no a la necesidad que hay de tener
buenos empleados…”.628 La presencia de individuos formados para desempeñar
algunos puestos clave de la administración era esencial, especialmente los vinculados a
la justicia. A falta de ciudadanos competentes en la provincia, los empleados “debían
buscarse en otra parte”. La opción a la que se recurrió fue la de traer individuos de otras
provincias. En diversos mensajes de los gobernadores a la Asamblea Legislativa entre
los años 1850 y 1870 se señalaba:
“El Gobierno ha solicitado con constancia y encarnizamiento Jueces
competentes de otras Provincias para llenar los puestos vacantes: las
circunstancias anormales por que atraviesa el país han sido un grave
obstáculo para decidir a algunos a dejar sus hogares y clientela para
aceptar destinos en nuestras judicaturas y poco ha podido adelantarse en
este negocio. Para remediarlos, me había dirijido a otras Provincias en
solicitud de Letrados competentes a quienes pudiéramos confiar el
desempeño de los Tribunales de Justicia; mas, sea por la falta del halago
que ofrecen los sueldos o bien por la resistencia natural que se siente al
625
Mensaje del Sr. Gobernador D. Domingo Crespo leído en sesión del día 15 de febrero de 1852, op.
Cit., 24.
626
MARTINEZ ALCUBILLA, Marcelo Diccionario de la Administración Española peninsular y
Ultramarina. Compilación ilustrada de la novísima Legislación de toda España, T. 1, Madrid, 1868 (2º
edición), p. 448.
627
Sesión del 29 de diciembre de 1855, Actas Legislativas…, T. 1, p. 236.
628
Sesión del 9 de agosto de 1855, Actas Legislativas…, T. 1, p. 151.
264 desprenderse de la familia y del lugar en que uno es nacido, la verdad es
que son muy pocos los que hasta hoy hemos conseguido”.629
Por este medio si bien se soslayaba el problema de contar con empleados capacitados en
la materia obligaba a plantear la cuestión de los salarios como tema prioritario. Para
movilizar a personas desde su lugar de origen hacia Santa Fe, las condiciones laborales
y salariales que podían ofrecerse eran fundamentales ya que debían ser lo
suficientemente atractivas como para impulsarlos a aceptar la propuesta.
¿Cuánto era un salario justo? ¿Qué salario compensaba el trabajo? Los legisladores
debían procurar que este fuera suficiente para que los empleados dedicaran tiempo
completo a esta actividad y, al mismo tiempo, alcanzara para compensar el trabajo y la
responsabilidad que asumían en el ejercicio de su cargo. En este punto una cuestión se
vuelve fundamental: ¿cuánto costaba vivir en Santa Fe entre 1850-1870? La falta de
estudios sobre los niveles y costos de vida en la provincia tanto para las ciudades como
para la campaña constituyeron un escollo difícil de sortear. Tampoco contamos con
estudios sobre precios y salarios que permitan avanzar sobre esta problemática tan
importante. Lo único que es posible determinar con cierta certeza es que no alcanzaban
a cubrir las necesidades mínimas.
“En términos generales los sueldos de los empleados con muy raras
excepciones no corresponden a sus servicios, de donde resulta que no se
puede obtener idoneidad, capacidad, educación, y honradez en la escala
requerida por el bueno desempeño de los destinos públicos. Esta
circunstancias coloca el gobierno en una disyuntiva bastante embarazosa,
porque ó tiene que optar entre malos empleados o estar cambiándolos a
cada paso…[…] La obra es constante, necesita inteligencia, laboriosidad,
HONRADEZ, oiga la comisión HONRADEZ! Y el sueldo no compesa eso.
Ya lo verán cuando llegue el punto de comparación. Uno de los males más
graves que pesan sobre el conjunto de nuestras cosas, es el que nace del
juicio y apreciaciones de la ignorancia sobre hechos, actos y obras de
ciencia o de inteligencia. Todavía y hace muy poco que hemos visto
nombrar una comisión de hombres legos y de una instrucción muy
mediocre, para informar sobre una obra topográfica. Qué ha resultado de
esto? Claro está: errores crasos cuando no disparates”.630
629
Mensaje del Sr. Gobernador Nicasio Oroño. Leído el 25 de mayo de 1867 ante la Cámara de
Representantes, op. Cit., p. 210.
630
El Ferrocarril, viernes 4 de septiembre de 1863.
265 Lo exiguo de los recursos provinciales no dejaba mucho margen de maniobra y como
puede observase en el Cuadro 35, a pesar de considerarse muy bajos los salarios, las
partidas para sueldos casi no sufrieron modificaciones de importancia hasta mediados
de los años sesenta.
Cuadro 35
Sueldos de empleados de la provincia de Santa Fe, 1852-1873
(en pesos fuertes)
Empleo
Gobernador
Ministro de gobierno
Juez de Alzada
Juez de 1º Instancia en lo Civil y
Criminal de La Capital
Juez de 1º Instancia en lo Civil y
Criminal de Rosario
Jefe político de Rosario
Jefe de policía de Santa Fe
Colector General
Receptor de Rosario
Receptor de San Gerónimo
Comisario General de Campaña de
Rosario
1856
3.000
2.400
1.800
1.200
1861
3.000
2.400
2.160
1.500
1866
3.600
3.000
1.500*
1870
4.800
3.600
2.160*
1873
4.800
3.600
2.400*
1.200
1.800
1.680*
2.280*
2.400*
1.500
840
840
840
240
720
1.560
840
960
960
240
600
1.800
720
1.800
960
600
600
2.400
1.200
1.800
1.200
720
600
2.400
1.500
1.800
1.680
720
900
* El juzgado se separa en civil y criminal. Por lo tanto se nombran dos jueces.
Fuentes: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315;
Presupuesto de Santa Fe 1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859,
ROSF: T. 2, pp. 445-453; Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de
Santa Fe 1861, ROSF: T. 3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436;
Presupuesto de Santa Fe 1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF:
T. 5, pp. 445-458; Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe
1869, ROSF: T. 6, pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF, T. 7: 25- 40; Presupuesto de
Santa Fe 1872, ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
La otra cara del problema eran los atrasos en los pagos. Las demoras de dos o tres
meses fueron algo muy común, llegando incluso a dilatarse la liquidación de los sueldos
más de un año.631 Los mismos ingresos de la Receptoría no alcanzaban a cubrir los
631
Un estudio de las dificultades en las percepciones de los sueldos del personal que administraba justicia
en la provincia: PIAZZI, Carolina “Una justicia independiente y decorosa: carencias materiales, honradez
y probidad de los jueces”, en Vínculos sagrados, crímenes de sangre: mundo jurídico, administradores de
justicia, imaginarios sociales y protagonistas. Desde la instalación de la justicia criminal letrada de 1º
Instancia hasta la sanción del Código Penal (Rosario, Argentina, 1854-1886), Tesis doctoral, UNR,
Rosario, 2012.
266 expendios más mínimos viéndose los Receptores en la obligación de solicitar al
Colector amparo ante estas situaciones:
“Siendo las entradas de la provincia como ve tan pocas y no habiendo
alcanzado para pagar parte de los empleados, que como bien sabe no viven
más que de su sueldo, sería conveniente que usted dignase ponerle en
conocimiento al señor Gobernador para que él se digne proveer
previniendo que la falta es como de 600 pesos, y que hasta esta fecha es
casi nada el ingreso”.632
Los reclamos de los empleados no obedecía sólo al hecho de que los ingresos del erario
no bastaban para cubrir los sueldos de los empleados de la provincia, sino también a que
los recursos eran destinados a discreción para favorecer sólo a algunos. En l868,
Gobernador Mariano Cabal afirmaba:
“…en vez de emplearse los dineros públicos en los objetos a que la ley del
presupuesto los destina, se empleaban arbitrariamente en objetos distintos,
casi siempre tendientes a crear, por el favoritismo, en torno al gobierno,
aquel ascendiente que debe buscarse únicamente en la opinión y
conquistarse por el respeto a la ley bajo un gobierno ilustrado y liberal. Es
así como, mientras la administración de justicia, el departamento
topográfico y otras reparticiones importantes, se encontraban impagas en
estos últimos meses, desde octubre del año pp, otros empleados, se ha
encontrado, que tienen adelantado hasta un año de sus sueldos, y otros, sin
servir puesto público alguno que tenga dotación por la ley, han recibido
cantidades a título de préstamo, mandadas a entregar de la Tesorería por el
Ejecutivo”.633
En 1858, a través de una solicitada, Saturnino Salva reclamaba que a su hijo,
Melquíades, quien se había desempeñado como Juez de 1º Instancia en lo Civil y
Criminal, se le pagaran los sueldos atrasados. Se le adeudaban al menos cinco meses de
salario desde el año anterior. No obstante, no era este quien presentaba el reclamo, sino
su padre:
“Partido de la mayor o menor gravedad de los perjuicios que con sus
extravíos políticos haya podido mi referido hijo originar al gobierno de mi
país ocurro a V. E. lleno de fe y satisfecho de su potencial bondad
suplicándole humildemente que olvidando por un momento esos extravíos
632
AGPSF: Contaduría T. 97, Leg. 39: Notas del Receptor de Hacienda de Rosario al Contador General
de la provincia (1854)
633
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Mariano Cabal a la H. Asamblea
Legislativa el 6 de mayo de 1868, op. Cit., p. 233
267 en que yo no he tenido parte con aquella imparcialidad que le
caracteriza...”634
Melquíades Salva no era tenido precisamente por un funcionario digno de la confianza
del gobierno. Había participado junto a otros (Patricio Cullen, Quintín Valle, Demetrio
Iturraspe) en una fallida asonada contra el gobernador Juan Pablo López en 1856 y una
vez vencidos se vieron obligados a partir hacia Buenos Aires.635 En un contexto de
enorme dificultades financieras, cubrir las deudas de empleados que no era fieles y
leales al gobierno no eran prioridad. Sin embargo, su padre antepondrá el honor familiar
en estas peticiones reclamando el abono ya que se su hijo se hallaba endeudado y él se
había visto obligado:
“…por delicadeza inmerso en la necesidad de cubrirlas más como mis
recursos en las actuales circunstancias no me permiten salvar mi honor,
imploro la protección de v. E. a fin de que tenga a bien ordenar el abono de
los indicados sueldos en su totalidad o en parte, según el estado del erario
de la provincia”.636
Las desprolijidades que acompañan a la administración eran cotidianas, el Estado tenía
grandes inconvenientes para afrontar los compromisos más elementales como era el
abono de sueldos, mientras que los funcionarios se veían obligados a suplicar la
liquidación de los mismos.
2. Las finanzas provinciales frente al problema del
endeudamiento
El primer paso para abordar la cuestión de la deuda era conocer su alcance. Su arreglo
era junto con las reformas fiscales y la creación de los presupuestos una de las
realización más importantes.637 No obstante, el problema de la deuda constituye una
cuestión de difícil abordaje en el caso de Santa Fe. En los presupuestos provinciales y
634
AGPSF: Contaduría, T. 103, Leg. 51: Solicitud de Saturnino Salva reclamando sueldos devengados de
su hijo Melquíades Salva.
635
DALLO, Ana María Los grupos políticos en Santa Fe, Fondo Editorial de la provincia de Santa Fe,
Santa Fe, 1992, pp. 55-56. La actitud del gobierno contra los demás participantes de la denominada
asonada no fue menos benevolente. A José y Demetrio Iturraspe y a Patricio y Guillermo Cullen se les
practicó un embargo de sus bienes. AGPSF: Contaduría, T. 101, Leg. 36: Diligencia practicada con
motivo del embargo a los cabecillas de la intentona de revolución de octubre de 1856.
636
AGPSF: Contaduría, T. 103, Leg. 51: Solicitud de Saturnino Salva reclamando sueldos devengados de
su hijo Melquíades Salva.
637
ARTOLA, Miguel La Hacienda del siglo XIX. Progresistas y moderados, Alianza Universidad,
Madrid, 1986, p. 46.
268 las cuentas de Tesorería no siempre figuraba el rubro. Como se ha señalado
anteriormente, los presupuestos provinciales casi no contemplan los servicios de la
deuda hasta 1870 y en los años posteriores sólo figuran los intereses. Igualmente
problemático resulta el análisis de las cuentas de Tesorería. Con excepciones de los
años 1870 y 1871 los abonos en concepto de deuda fueron muy escasos. Sin embargo,
de una gran parte de la deuda provincial en el período que nos ocupa sólo se cubrieron
intereses. Las autoridades provinciales ante las penurias del erario pondrán en práctica
diversas estrategias para hacer frente a estas exigencias. Una de las más importante fue
la emisión de billetes de Tesorería.
Por tal motivo y debido a que un estudio en profundidad del problema de la deuda
excede el alcance de esta tesis, este apartado se limitará a presentar los pagos –
calculados y efectuados- que se hicieron de la deuda provincial según los informes
oficiales y el registro de las diferentes deudas (exigible, flotante y nacional) de la
provincia para su consolidación.
2.1. La deuda pública entre los presupuestos provinciales y la inversión
de los recursos
La deuda provincial anterior a 1852, según lo establecido por el Estatuto de Hacienda y
Crédito le correspondía su abono al Tesoro de la Nación. Por lo cual, la acumulada por
la provincia durante la etapa de la Confederación Argentina era deuda exigible producto
de las diferencias entre ingresos y egresos. Ya en 1856 se estimaba en el presupuesto
que el cálculo de recursos no lograría a llenar los gastos. Se calculaba que el déficit
alcanzaría los 14.836 pesos fuertes. No obstante, este año la provincia logró exhibir un
superávit, aunque ficticio debido a que por los servicios de la deuda exigible solo se
pagaron 1.000 pesos. Tampoco se abonó en su totalidad el contrato que tenía la
provincia con Aaron Castellanos. A la deuda exigible de ese año, se le deben sumar
gastos extras que no figuraron en las cuentas como el importe de la hacienda vacuna
entregada a la Colonia Esperanza, que ascendía a 11.160 pesos fuertes.638 Ya para el
638
AGPSF: Contaduría, T. 99, Leg. 2: Cuaderno de los ingresos y egresos de las cantidades destinadas
para la colonización; T. 100, Leg. 48: Cuenta corriente de la Comisión de colonización y razón de lo que
se adeuda a varios vecinos por gastos de colonización y recibo de dinero entregado a varios; T. 100, Leg.
49: Cuentas demostrativas de los ingresos y egresos que ha tenido la comisión de Esperanza desde 1853
hasta julio de 1856.
269 presupuesto del siguiente año económico (1857-1858) esta había trepado a 75.342 pesos
fuertes639 y, un año más tarde, la cifra ascendía a 132.564.640 La falta de recursos para
su amortización fue uno de los puntos que más preocupación despertó entre las
autoridades provinciales. La administración, sin suficientes ingresos para atender la
urgente situación del erario, resolvió para el presupuesto de 1859-1860 que no fuesen
contemplados los servicios de la deuda. El gobernador R. Fraga defendía la decisión con
las siguientes palabras:
“Como V. H. comprenderá, son gravísimos los males que ha ocasionado el
pésimo sistema de acumular déficit que á mas de traer inconvenientes
insuperables para hacer una buena Administración viene mas tarde una
deuda exigible a la que no alcanzan las rentas generales á cubrirla y
obligando la creación de recursos extraordinarios todos ellos onerosos á
los intereses del país.
Después, al hablar de la deuda que el P. Ejecutivo, separaba del
presupuesto, porque no bastaban a su amortización las rentas ordinarias, ni
es su más pequeña parte, agregaba lo siguiente: La mayor parte de esa
deuda procede de sueldos de empleados impagos y otras necesidades tan
sagradas como aquellos, y que imperiosamente exigen su amortización,
debiendo hacer presente a V.H. que la tardanza en la creación de estos
recursos, traería un seguro conflicto al gobierno, poniéndolo en la
obligación de distraer fondos destinados para pagos precisos de este
presupuesto, con el objeto de llenar necesidades que no tiene espera,
creadas en el año anterior y anteriores a éste”641
Cuando en 1867 la deuda fue incluida nuevamente en los presupuestos sobrepasaba los
84.000 pesos fuertes siendo 77.000 la deuda exigible. Una cifra relativamente pequeña
comparada con los 387.000 que el presupuesto de 1870 circunscribe bajo este concepto.
Esta deuda se componía principalmente de créditos que la provincia había tomado con
diferentes bancos (Maúa, Comercial, Argentino), por una parte, y el déficit acumulado
en el año 1868, cuando frente a la falta de presupuesto se gastaron sumas considerables
sin contar con recursos para hacer frente a los pagos, por otra.
Cuadro 36
639
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Mariano Cabal a la H. Asamblea
Legislativa el 6 de mayo de 1868, op. Cit., p. 220.
640
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia don Nicasio Oroño. Leído en sesión del día 25 de mayo de
1867 ante la Cámara de representantes, op. Cit., p. 210.
641
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don ROSENDO M. FRAGA, a la H.
Asamblea Legislativa, año 1860, op. Cit., p. 104.
270 Servicios de la deuda contemplados en los presupuestos, 1856-1873
(en pesos fuertes)
Fuentes: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315;
Presupuesto de Santa Fe 1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859,
ROSF: T. 2, pp. 445-453; Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de
Santa Fe 1861, ROSF: T. 3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436;
Presupuesto de Santa Fe 1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF:
T. 5, pp. 445-458; Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe
1869, ROSF: T. 6, pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF: T. 7, pp. 25-40; Presupuesto de
Santa Fe 1872, ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
Las diferencias entre los recursos presupuestados y los realmente invertidos en el pago
de la deuda es más que notorio. Los pagos efectivos siempre estuvieron muy por debajo
de las estimaciones de las Comisiones de presupuesto. En 1870 por ejemplo se
calculaba que la deuda provincial superaba los 350.000 pesos fuertes y solo se abonaron
uno 88.000, es decir una cuarta parte. En los restantes años se incluyeron únicamente
los intereses (en 1869, 1872 y 1873). Sin embargo, estos tampoco lograron ser cubiertos
en su totalidad. No obstante, debemos considerar que muchos de estos créditos fueron
cubiertos de otras maneras. La inclusión de los créditos que la provincia mantenía con
diferentes bancos fue de la mano de negociaciones previas. En 1869 el gobierno llevó a
271 un acuerdo con el Banco Maúa para saldar la deuda que mantenía con esta entidad por
el préstamo realizado en 1864. Acordaron ceder la recaudación de la contribución
directa del departamento Rosario de 1870 para cubrir esta suma.642 Por lo cual, estos
pagos no figuraron en los gastos de deuda sino que fueron debitados directamente de la
recaudación de los impuestos lo cual implica analizar con sumo cuidado las cuentas de
Tesorería provincial.
Cuadro 37
La deuda provincial: entre gastos presupuestados (P) y gastos reales (GR)
AÑOS
1856-1857
1857-1858
1858-1859
1867
1868
1869
1870
1871
1872
1873
P
10.500
16.700
75.342
77.048
77.048
10.000
358.410
20.000
20.000
GR
1.696
28.786
21.317
27.540
88.483
143.175
2.764
Fuentes: Presupuesto de Santa Fe 1856-1857, ROSF: T. 2, pp. 306-315; Presupuesto de Santa Fe
1857-1858, ROSF: T. 2, pp. 383-391; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T. 2, pp. 445-453;
Presupuesto de Santa Fe 1859-1860, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de Santa Fe 1861, ROSF: T.
3, pp. 193-201; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp. 417-436; Presupuesto de Santa Fe
1865, ROSF: T. 5, pp. 277-288; Presupuesto de Santa Fe 1858-1859, ROSF: T. 5, pp. 445-458;
Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1869, ROSF: T. 6,
pp. 332-346; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF, T. 7: 25-40; Presupuesto de Santa Fe 1872,
ROSF: T. 7, pp. 313-330; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55. Cuentas presentadas
a la Colecturía General de Hacienda por Exmo. Gobierno entre 1856-1873, en Historia de las
Instituciones de la Provincia de Santa Fe, Tomo IV, Imprenta Oficial, Santa Fe, 1972.
Las dificultades del erario para cubrir los gastos de la administración, el incremento de
la deuda, sobre todo la exigible, y los inconvenientes en la recaudación de los impuestos
obligaron a las autoridades provinciales a plantearse alternativas para hacer frente al
endeudamiento provincial.
Las opciones propuestas fueron disímiles. Algunas incluso llegaron de la prensa. En
1859 desde las columnas del periódico El Patriota se pedía una clasificación de la
deuda provincial y su amortización. Para ello se proponían dos modos de solventar los
gastos: la reforma fiscal, a partir de la inclusión de nuevos impuestos, y el uso de
642
ROSF: T. 6, p. 430-431.
272 crédito público. Sobre este último punto, la propuesta incluía crear un nuevo circulante
en la provincia, es decir la emisión de bonos de tesorería que podrían utilizarse como
moneda corriente en las oficinas fiscales y ser recibidos en el pago de las
contribuciones, en una cuarta parte.643
Entre las tareas que se le asignaron a la Comisión para la revisión del presupuesto en el
año 1861 debía considerar alguna manera de frenar la acumulación de déficit y hacer
frente a los pagos de la deuda provincial. Tres fueron las opciones que se barajaron: un
empréstito exterior, la solicitud de préstamos a ciudadanos de la provincia, lo que
significaba la creación de una deuda interior, y la venta de tierras. La opción más sólida
era la solicitud de un empréstito bajo garantías de propiedades fiscales que serviría para
amortizar la deuda provincial.
“Si la H. Asamblea encuentra estos medios estraordinarios, la comisión
debe recordarles que tambien las circunstancias son estraordinarias, y que
si la deuda continua más tiempo sin amortizarse, minará de tal modo el
crédito de la Provincia, que hará imposibles todos los remedios y traerá el
desquicio y el desórden á toda la Administración”.644
En agosto de 1862 comenzó a discutirse la utilización de tierras públicas como garantía
para un empréstito de 150.000 pesos que las autoridades provinciales pretendía tomar:
“Considerando con la palabra dijo que la provincia tenía una pujante
riqueza inexplorada en las tierras públicas que por las administraciones
pasadas habían sido encargadas, pues que esas enajenaciones o ventas,
eran muchas más sin autorización otras, y las más perjudiciales al fisco
porque casi en todas había lesión económica y que el fisco debía ejercitar
las acciones respectivas para que esas tierras volvieran al centro de donde
salieron que por estas incuestionables razones hacía moción para que se
nombrase una comisión compuesta de 3 diputados que redacten un proyecto
de minuta de comunicación de leyes o decretos sobre los puntos
indicado…”645
La propuesta era negociar un empréstito que sería destinado a la satisfacción de la
deuda pública. Este fue uno de los tantos proyectos presentados que intentaban frenar el
déficit a través de echar mano de las tierras fiscales. No obstante, estas medidas no
643
El Patriota, 31 de agosto de 1859 de 1859 y sábado 10 de septiembre de 1859
Informe de la comisión de presupuesto y ley de impuestos, op. Cit., p. 116.
645
Sesión del 11 de agosto de 1862, Actas Legislativas de la provincia de Santa Fe 1862,
644
273 prosperaron. Las condiciones que ofrecían a la provincia no fueron aceptadas y el
gobierno pasó a buscar medios “menos gravosos” para dar respuesta a los acreedores.
Las tierras fiscales, un recurso del que se había valido la administración para llenar los
ingresos del erario, comenzaron a ser comprometidas como vehículo de amortización de
diversos de las deuda provincial a lo largo de los años 1860-1870s..
2.3. Un modo de hacer frente al endeudamiento provincial: el uso de la
tierra pública
El primer paso de la administración provincial fue el reconocimiento y clasificación de
la deuda provincial. En 1863 se nombró una Comisión para la clasificación de la deuda
posterior al 1º de mayo de 1853. Esta comisión fue integrada por el Contador de la
Contaduría General de la provincia, León Mujica, y por Tiburcio Aldao y Caracciolo
Larrechea. Por espacio de dos meses todos aquellos que tuvieran créditos contra el
estado debían presentar, ante el receptor de hacienda del departamento o en su defecto
el juez de paz, los documentos de crédito correspondientes. Estos una vez
confeccionadas las listas de acreedores debían remitir a la Comisión todos los
documentos para que procediese entonces a la comprobación de los mismos y
elaborarse el informe definitivo donde se reconociera los montos de la deuda
santafesina.646
En julio de 1864 se procedió al examen de los documentos de crédito presentados y
depositados en la oficina de la Contaduría General. La Comisión encargada de liquidar
la deuda flotante de la provincia estaba integrada por el Contador y por Mariano Puig y
Julio Busaniche. Para su examen y liquidación los comisionados debían, primero,
discriminar el origen de los documentos de crédito, diferenciar los de carácter nacional
de los provinciales, y dividir los que se hallaban comprendidos en las leyes de
presupuestos y autorizaciones especiales de la Legislatura de los que no tuvieran
ninguno de estos fundamentos. En segundo lugar, debía elaborar las planillas definitivas
de la deuda provincial reconocida, desestimando los documentos nacionales y los no
646
ROSF: T. 4, p. 5.
274 contemplados en las leyes del presupuesto.647 La deuda mandada a inscribir el 22 de
junio de 1864 por la Comisión alcanzó la suma de 64.091 pesos.648
El modo en que se pretendió hacer frente a los servicios de la deuda fue su conversión
en billetes de tesorería. Se esperaba que su puesta en circulación contribuyera a aliviar
las reclamaciones. De acuerdo a los resultados obtenidos por la comisión y ante la
ausencia de recursos para hacer frente a los pago, se autorizó al Poder Ejecutivo a emitir
65.000 pesos en billetes de tesorería para cubrir los servicios de esta deuda, que dejaron
pendiente las administraciones anteriores, que había sido reconocida por la Comisión.
Los billetes de tesorería eran grabados y garantidos por las rentas de la provincia con un
6% de interés. Estos se distribuyeron en series, cuyo valor era de 5, 25, 50 y 100 pesos.
La forma de estos billetes era la siguiente:
“…número……de……..la serie…..ley de…….son…….pesos. La provincia
de Santa Fe reconoce deber al portador de este billete, la suma de…que
será pagada a la designación de la suerte, y se recibirá en pago de tierras
fiscales hasta tres cuartas partes del valor que el tenedor quisiera comprar
en tierras de la provincia”.
Los billetes de tesorería solo podía ser canjeados en las compras de tierras. El Poder
Ejecutivo se comprometía a sacar cada dos meses a la venta tierras fiscales cuyo valor
no bajaría de 10.000 pesos. El precio de la tierra y la forma en que se habría de vender
sería en subasta pública.649 La medida fue acompañada de una nueva Ley de tierras
discutida en la sesión del 3 de septiembre de 1864. En la cual se autorizó su venta hasta
70.000 pesos bolivianos.650 No obstante, esta decisión generó fuertes discrepancias.
Desde mediados de los años 1850s. las tierras fiscales habían sido el recursos utilizado
por las autoridades para solventar las finanzas provinciales. Algunos legisladores
argumentaban que años anteriores se habían vendido tierras por valor de 4 millones de
pesos y sólo habían ingresado a la caja unos 200 mil. Estas ventas casi no se registraron
en los ingresos del erario, pero contribuyeron a apaciguar los reclamos que pesaban
sobre el fisco provincial.
647
AGPSF: Contaduría, T. 115, Leg. 35: Notas del Ministro al Contador general sobre el cometido de la
Comisión Liquidadora de la deuda flotante.
648
AGPSF: Contaduría, T. 115, Leg. 35: Registro de documentos de Crédito contra el Tesoro provincial
mandado a recoger por Decreto de 20 de enero de 1863.
649
ROSF: T. 4, p. 202
650
Se manda a recibir le peso boliviano por 80 centavos oro. Enero 10 de 1865. ROSF; T. 4, p. 306.
275 Una vez aprobada la confección de los billetes de Tesorería, las autoridades provinciales
concedieron una nueva prórroga para presentar créditos.651 En las planillas de registro
de la deuda provincial confeccionada según la Ley del 24 de agosto de 1864 podemos
ver que entre septiembre de 1864 y febrero de 1865 se registraron ciento dos acreedores
componiendo una deuda de 17.343 pesos.652 Esta deuda era casi en su totalidad sueldos
devengados y suministros de reses para el Estado.
Cuadro 38
Créditos presentados al Estado entre septiembre de 1864-febrero de 1865
Conceptos adeudados
Sueldos devengados
Reses suministradas al
estado
Otros gastos
Total
Pesos
14.449
1880
1.014
17.343
Fuentes: AGPSF: Contaduría, T. 136, Leg. 1: Registro de documentos de crédito contra el Tesoro
provincial.
Hasta el 10 de julio de 1865 la deuda pagada por la provincia en billetes de crédito
público alcanzó la suma de 64.725 pesos.653 Se aprobó una nueva emisión por valor de
28.190 pesos autorizados para ser cancelados. Estos billetes se emitirían con un interés
del 6% anual hasta su amortización. Los billetes de Tesorería sólo serían recibidos
íntegramente en el pago de las tierras públicas.654
Una vez clasificada la deuda flotante, las autoridades provinciales realizaron un llamado
a todos aquellos que tuvieran créditos contra el estado por servicios anteriores al 1º de
mayo de 1853 a que presentaran sus reclamaciones. Aunque se trataba de una deuda
651
ROSF: T. 4, p. 244.
AGPSF: Contaduría, T. 136, Leg. 1: Registro de documentos de crédito contra el Tesoro provincial.
653
ROSF: T. 4, p. 397.
654
El precio más bajo de la tierra para iniciar las posturas en los remates quedaba fijado para cada legua
cuadrada, en la siguiente escala: “El departamento del Rosario para los terrenos situados hasta 8 leguas
de la costa del Paraná, 3.000 pesos legua. Fuera del límite y teniendo frente al río Carcarañá o a los
arroyos del Medio y Pavón, 2.000 pesos leguas. Los que se encuentren fuera de estas condiciones, 1.500
pesos. En el departamento de Coronda por los terrenos situados hasta ocho leguas del río Coronda y
cuatro del Carcarañá, 2.000 pesos leguas. Los que estén fuera de este límite, 1.500 pesos. En los
departamentos de La Capital y San José: para los terrenos situados a una banda y otra del río Salado y
dentro de 8 leguas de la Capital, 1.200 pesos legua. Los que estén a mayor distancia y dentro de
fronteras, 800 pesos legua”. ROSF: T. 4, p. 465.
652
276 que, según el decreto del Congreso Nacional Constituyente del 9 de diciembre de 1853,
correspondía a la nación desde el gobierno provincial se consideraba necesario dar
respuesta a estos acreedores:
“Comprendiendo que esta obligación aceptada por el Tesoro Nacional
para con las provincias, no exime a estas de la obligación contraída con sus
acreedores. Que no sería justo por parte del gobierno desatender esta
deuda abonando a sus antiguos servidores a la dificultad de gestionar la
cobranza de sus créditos fuera de la provincia. Que los sacrificios que haga
la provincia para amortizar esta deuda, no excluye el derecho de
representarla al Exmo. Gobierno nacional en la oportunidad que permita
su tesoro para su reintegro. Se invita a los acreedores al estado por sus
servicios anterior al 1º de mayo de 1853 a presentar los comprobantes de
créditos a la comisión nombrada por decreto de 20 de enero de 1863”.655
Al mismo tiempo se emprendía la tarea de negociar los títulos de la deuda que la nación
tenía con la provincia656, la resolución de la Legislatura de proceder a abonar la deuda
anterior a 1853 fue defendida por el mismo gobernador de la Provincia Nicasio Oroño
quien en la presentación de los estados de las finanzas provinciales sostenía con
vehemencia:
“Si el Tesoro Nacional no ha logrado hasta hoy una situación de holgura
para satisfacer aquel compromiso, las provincias que puedan desempeñarlo
con cargo de reembolso, habrán cumplido un deber, pues no es justo
abandonar a sus acreedores a una cobranza incierta, indefinida y difícil
fuera de la provincia.”657
La comisión encargada de examinar y clasificar la deuda anterior al 1º de mayo de 1853
siguió procedimientos similares a los establecidos en la liquidación de la deuda flotante.
Aquellos créditos que se presentaban ante la Comisión cuyos acreedores no habían
reclamado anteriormente y, por lo tanto, no figuraban en las prescripciones del Estatuto
de hacienda y crédito (1854) debían ser cotejados con los archivos e incluidos en las
planillas ajustados a las nuevas condiciones. Si algunas de estos acreedores hubiese
recibido pagos parciales también debían ser declarados.658
655
ROSF: T. 4, p. 333.
ROSF: T. 4, p. 394.
657
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia don Nicasio Oroño, a la H. Legislatura. Leído en sesión
del día 18 de junio de 1865, op. Cit., p. 176.
658
Dando a conocer las instrucciones a la comisión encargada de clasificar la deuda anterior al 1º de
mayo de 1853. Abril 7 de 1865. ROSF: T. 4, p. 341.
656
277 Cuadro 39
Deuda anterior al 1º de mayo de 1853 según los documentos presentados por la
Ley del 7 de abril de 1865
Conceptos adeudados
Sueldos devengados
Suministros y reses dados
estado
Otros gastos
Total
Pesos
75.962
16.641
6.498
99.101*
*La diferencia es por los centavos.
Fuentes: AGPSF: Contaduría, T. 136, Leg. 5: Registro de la deuda mandada a inscribir por el decreto del
31 de marzo de 1865 y reconocida el 5 de octubre de 1865
La amortización de la deuda pública de Santa Fe anterior al 1º de mayo de 1853, que el
Congreso constituyente declaró Nacional, alcanzó la suma de 99.915 pesos. Los
créditos examinados por la Comisión liquidadora debían ser cubiertos con fondos
públicos de la provincia, con el 5% de interés y el 2% de amortización anual, abonable
por semestre. 659
Igualmente por la Ley del 8 de junio de 1867 se reconoció como deuda de la provincia
la suma de 45.648 pesos según la liquidación practicada por la Comisión clasificadora
el 24 de agosto de 1866 correspondientes a documentos de crédito anteriores al 1º de
mayo de 1853. Estas sumas debían ser abonadas con fondos públicos de la provincia,
con el 5% de interés y 2% de amortización anual, abonable por semestre, debiendo
pagarse el interés y amortización de las rentas generales de la provincia. Su
amortización haría por licitación.660
Cuadro 40
Deuda anterior al 1º de mayo de 1853 según los documentos presentados por la
Ley del 8 de junio de 1867
Conceptos adeudados
Pesos
Sueldos devengados
37.084
Suministros y reses dados 8.189
al estado
Otros gastos
374
659
660
Ley del 4 de octubre de 1865. ROSF: T. 4, p. 467.
ROSF: T. 5, p. 344.
278 Total
45.648
Fuentes: AGPSF: Contaduría, T. 136, Leg. 78: Registro de la deuda mandada a inscribir por la Ley de 5
de junio de 1867
Los billetes de Tesorería que fueron canjeados por tierras públicas debían ser quemados.
En septiembre de 1867 se procedió a la quema de billetes amortizados procedentes de
las emisiones realizadas con arreglo a las leyes de 24 de agosto de 1864 y 3 de octubre
de 1865 –cuya suma alcanzó los 63.831 pesos bolivianos- se procedió a la quema de
10.300 pesos en títulos de fondo público de carácter nacional.661 En 1869 se incineraron
55.660 billetes de tesorería amortizados.662 Y en 1871 se procedió a la quema de los
procedentes de las emisiones hechas con arreglo a las leyes de 24 de agosto de 1864 y 3
de octubre de 1865 cuyo valor asciende a la suma de 9.075 pesos según las causas
presentadas por la contaduría general.663
Las tierras fiscales no sólo fueron utilizadas para solventar deudas atrasadas también se
dispuso que las deudas provenientes de las leyes de presupuestos se pagasen con el
producido de la venta de tierras públicas. Para ello debía formarse una Comisión
liquidadora de la deuda contraída por la provincia que en su momento no había sido
consignada en el presupuesto, especialmente importante para el gobierno era cubrir los
desajustes de las finanzas de 1868.664 Además la tierra pública fue comprometida como
vehículo de amortización en los diferentes empréstitos que tomó el gobierno provincial.
En 1866 pagó el empréstito efectuado por Mariano Cabal para la expedición al interior
del Gran Chaco se le otorgaron numerosas tierras fiscales.665 E igualmente en 1871 se
comenzó a discutir la solicitud de un empréstito por 1 millón de libras esterlinas bajo
condiciones similares. Un año más tarde quedó autorizado el préstamo que debía
pagarse en título de renta pública con 6 o 7% de interés anual, y 2 a 2 ½ % de
amortización acumulativa. Este préstamo sería invertido en el establecimiento del
661
ROSF, T. 6, p 434.
ROSF: T. 6, p. 406.
663
ROSF: T. 7, p. 63.
664
ROSF: T. 6, p. 307.
665
Las Comisiones nombradas por el ejecutivo emitirían billetes de tesorería con el interés del 6%. Estos
billetes serían recibidos en pago de tierras públicas en la parte de territorio que se conquiste, con un
premio de 10% sobre su valor nominal. La tierra debían ser vendida en lotes de 3 leguas a precio que no
baje de 300 ni exceda las 400 pesos por legua cuadrada. La comisión daría cuenta cada trimestre al PE de
los ingresos y egresos. ROSF: T. 5, p. 115.
662
279 Banco Provincial y la construcción de un ferrocarril de La Capital a las colonias en el
oeste. Para el pago del empréstito con la firma Murrieta y Cía, se comprometieron
algunas rentas públicas como la contribución directa pero sobre todo se estableció que
parte de la deuda fuera canjeada por tierras.666 En 1872 por solicitud del gobierno
provincial se levantó por primera vez un plano catastral de la provincia de Santa Fe
elaborado por Charles Chapeaurouge. El mapa muestra claramente que una parte
importante de las tierras fiscales estaban en poder de los bancos y acreedores como
consecuencia de estas políticas llevadas adelante por las autoridades provinciales.
Las tierras fiscales de Santa Fe fueron utilizadas por las autoridades provinciales para
como moneda de cambio para paliar situaciones diversas, especialmente para cubrir las
deudas contraídas para las que escaseaban los recursos.667 También sirvieron como
premios y recompensas.668 El principal objetivo que perseguían las autoridades
provinciales era la puesta en producción de las tierras por lo cual, se ofrecieron a
cualquier familia de inmigrantes espontánea que se comprometiera a poblarlas669, así
como también se procedió a poner en remate aquellos terrenos fiscales ubicados en la
colonia de Esperanza que
no estaban poblados.670 No obstante, el mecanismo de
canjear deudas por tierras conllevó otra cuestión: estas tierras quedaron en manos de
especuladores que no las volcaban al trabajo sino las retenían esperando su
666
ROSF: T. 7, p. 451.
En este contexto debemos entender que se le cedieron al empresario Estaban Rams y Rubert cincuenta
leguas de tierras fiscales. ROSF: T. 2, p. 404; El 20 de noviembre de 1857, PE es autorizado a vender
terrenos fiscales en el departamento de San José que no excedan las tres mil varas de superficie. Lo
interesante es que junto con esto se lo autoriza a donar tierras a otros ciudadanos que ha juicio del
gobierno sea acreedores de ser agraciada por sus servicios a la provincia, por escasez de fortuna y
conocida honradez. El caudal que resulta de las ventas que se hicieren era destinado a la construcción de
edificios para escuelas de educación pública y un cementerio en el pueblo de San José. ROSF: T. 2, p.
406.
668
Según se determina el 16 de septiembre de 1865. Se autoriza al PE para distribuir 10 leguas de terreno
de propiedad fiscal, entre los jefes, oficiales y soldados que hicieron la campaña del Paraguar y en los
contingentes con que la provincia ha contribuido a la formación del ejército nacional. La distribución se
hará en la proporción siguiente: 1º a los coroneles, una legua de frente por una de fondo; 2º a los teniente
coroneles, 50 cuerdas de frente por 50 de fondo; 3º sargentos mayores, 40 por 40; 4º capitanes, 30 por 30;
5º a los tenientes y alfereces, 20 por 20; 6º soldados, 10 por 10. Estos tenían la obligación de poblarlo. Su
ubicación es la mitad en el departamento Rosario, entre el cantón de Melincué y la Guardia de la
Esquina, y la otra mitad en el intermedio de los cantones de la frontera norte debiendo hacerse por cuenta
del tesoro de la provincia la mesura y distribución de dichas tierras. Ver: DEL BARCO, Julio y
MONTENEGRO DE ARÉVALO, Liliana “Los premios en tierras fiscales, por servicios militares de los
guerreros del Paraguay y servidores de la frontera santafesina. Una lectura de sus fuentes”, en Revista de
la Junta Provincial de Estudios históricos, nº LXIV, Santa Fe, 2004.
669
Las tierras no debía exceder las veinte cuadras y no se exigirían compensaciones de ningún tipo.
ROSF: T. 2, pp. 365 a 366.
670
ROSF: T. 2, p. 489.
667
280 revalorización. Desde el gobierno provincial se dictaminaron algunas leyes de tierras
que procuraban que los dueños las pusieran a producir y poblaran.
281 282 Tercera Parte
Los recaudadores de impuestos de Santa Fe
283 284 Introducción
La historiografía actual ha marcado la necesidad de preocuparse por los actores
concretos de los procesos: el Estado no actuaba, no recaudaba impuesto, no reclutaba
soldados. Eran hombres concretos los que desempeñan todas estas funciones en nombre
del Estado.671 La organización de los cuerpos de empleados constituye un eje de gran
importancia para entender el proceso de conformación del Estado donde convergen
diversas cuestiones que van desde la implementación de normas a la pervivencia de
ciertas prácticas sociales. Una de las cuales pasa por un estudio de las formas mediante
las cuales se procedía a la colecta impositiva. Este es un problema que tiene dos caras
muy visibles: por un lado, el examen de las distintas formas en que se cobraban los
impuestos y, por otro, un estudio detallado sobre quiénes eran estos recaudadores.
En esta segunda parte, el énfasis no recaerá sobre el estudio de los montos de la
recaudación, ni sobre las estrategias del Estado provincial para generar ingresos, sino en
los esfuerzos volcados en obtenerlos. En esta última parte se abordarán las formas a
través de las cuales se realizaba la recaudación fiscal. En Santa Fe las reformas fiscales
fueron acompañadas de transformaciones institucionales, un mecanismo que pretendía
optimizar la colecta. La administración de hacienda no era un mero instrumento de la
política, sino que se debe considerar en sus conexiones con el mundo social en el que se
insertaba.672 El estudio de la administración y del personal a su servicio es una vía
importante de investigación. Los estudios prosopográficos, que desde hacia varias
décadas han cobrado protagonismo, han contribuido a echar luz sobre de las relaciones
que se fueron tejiendo entre los administradores.673
671
GARAVAGLIA, Juan Carlos “La apoteosis del Leviathan: el Estado en Buenos Aires durante la
primera mitad del XIX”, en Construir el Estado, inventar la nación. El Río de la Plata, siglos XVIII-XIX,
Prometeo Libros, Buenos Aires, 2077, pp. 227-266.
672
HESPANHA, Antònio Vísperas del Leviatán. Instituciones y poder político (Portugal, siglo XVII),
Taurus Humanidades, Madrid, 1989, p. 414.
673
Algunos ejemplos de este tipo de estudios prosopográficos: SOCOLOW, Susan The bureaucrats of
Buenos Aires, 1769-1810: Amor al real servicio, Duke University Press, Durham/London, 1987;
TOSCAS SANTAMANS, Eliseu Secretarios municipales y construcción del Estado Liberal en España,
Tirant Monografias, Valencia, 2008; ARNOLD, Linda Burocracia y burócratas en México, 1742-1835,
Gribaldo, México, 1991; PERALTA RUIZ, Víctor Patrones, clientes y amigos. El poder burocrático
indiano en la España del siglo XVIII, Colección América, Consejo Superior Investigaciones científicas,
285 En el Capítulo 8 la atención estará puesta en los recursos (leyes, decretos y demás
medios jurídicos y políticos) y los instrumentos (instituciones, grupos e individuos) de
los que se valieron las diferentes administraciones para efectuar la colecta fiscal, así
como también los proyectos de reformas que se emprendieron con este fin. Se
consideraran las medidas propuestas desde el gobierno en pos de mejorar la
recaudación, por una parte, y las dificultades que debieron sortearse, por otra. La forma
que fue tomando esta administración, como ha señalado F. Dreyfus, es fruto de un
proceso político complejo y discontinuo, que involucra tanto a numerosos actores
sociales como a distintas corrientes de pensamiento y se halla fuertemente vinculado a
los cambios sociales, políticos y económicos de cada sociedad.674
En el Capítulo 9 se analizará a los “otros recaudadores”: empleados nombrados por el
Estado provincial que, aunque no pertenecían al Departamento de Hacienda, cumplían
importantes tareas como cobradores de impuestos. Las dificultades que encontraron
colectores y receptores para ejecutar la recaudación del mundo rural forzaron a dejar la
tareas en manos de los jueces de paz, los comisarios de distrito y los comisarios
generales de campaña. Estos conjugaron sus ocupaciones políticas, policiales y
judiciales con el desempeñó de tareas propiamente fiscales: percepción de impuestos,
elaboración de registros, cobro de multas, etc.
El Capítulo 10 estará centrado en otra figura de la hacienda provincial: el rematador de
impuestos. Los arrendadores, sin ser empleados del Estado, desempeñaron una
importante función pública Si la situación de la hacienda dependía de los agentes
particulares, resulta absolutamente fundamental acercarse a su significado y plantar un
análisis que supere lo estrictamente hacendístico y aborde cuestiones: quiénes eran los
rematadores, quiénes sus fiadores y qué relaciones establecieron con las diferentes
esferas de poder.
Madrid, 2006; BURKHOLDER, Mark y CHANDLER, David De la impotencia a la autoridad. La
Corona española y las audiencias en América 1687-1808, FCE, México, 1984.
674
DREYFUS, Françoise La invención de la burocracia. Servir al Estado en Francia, Gran Bretaña y
Estados Unidos. Siglos XVIII-XX, Edit. Biblos, Buenos Aires, 2012. [original: 2000]
286 Capítulo 8
El mundo de las oficinas de hacienda: de colectores,
receptores y recaudadores de impuestos
“…para el buen servicio de la administración, para que el gobierno pueda llenar con
regularidad sus compromisos, y para el que pueblo pueda recibir un impulso poderoso
en el camino del progreso, se necesitan los elementos que sólo la organización de la
renta y su buena recaudación puedan proporcional al estado…”675
La organización de las oficinas de Hacienda constituyó una parte central del proceso de
formación del Estado, tarea nada sencilla en el caso santafesino. La provincia se hallaba
desintegrada territorialmente y carecía de los medios, humanos y económicos,
necesarios para sostener una estructura administrativa mínima que le posibilitara al
gobierno controlar sus recursos. El análisis de la composición de las diferentes oficinas,
por un lado, y las formas y los criterios utilizados en el reclutamiento de sus empleados,
por otro, componen las dos partes centrales de este capítulo. Cómo se realizaba la
colecta, quiénes llevaban a cabo la recaudación, cómo eran reclutados, en qué tipo de
oficinas desempeñaban sus labores son preguntas esenciales que contribuyen a echar luz
sobre la historia fiscal.
1. La administración de Hacienda de Santa Fe
1.1. El departamento de Hacienda de Santa Fe en la primera mitad del
siglo XIX
A principios del siglo XIX, las oficinas vinculadas al manejo de la hacienda componían
una estructura muy poco compleja y con un número de oficiales que lejos estaba de
cubrir las mínimas pretensiones que tenía el gobierno en materia de recaudación fiscal.
675
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia de Santa Fe, Don Mariano Cabal a la H. Asamblea
Legislativa el 6 de mayo de 1868, op. Cit., p. 233.
287 Santa Fe –como parte del Virreinato del Río de la Plata (1776)- constituía una de las
cajas foráneas de la gobernación de Buenos Aires a donde remitía su recaudación.676
El quiebre del orden colonial inició un período signado por grandes cambios. Aunque
no hubo modificaciones sustanciales en materia fiscal y los ingresos continuaron
enviándose a Buenos Aires, en el contexto de las guerras independentistas algunas
medidas acabaron de esquilar los ya escasos recursos santafesinos, a saber la solicitud
de préstamos forzosos y contribuciones extraordinarias de hombres y ganados. En 1810,
Santa Fe se vio obligada a ceder a la Junta patriótica –muy a pesar de las quejas del
Cabildo- “los propios” de la ciudad (recursos de los que disponía el Ayuntamiento para
el gobierno municipal), lo que fue una confiscación lisa y llana.677 La situación se tornó
aún más conflictiva cuando en 1811 pasó a estar presidida sucesivamente por Tenientes
de gobernador –con rango militar- elegidos y enviados desde Buenos Aires. Las
familias locales más tradicionales, viendo atropellados sus privilegios, fueron
conformando lentamente un bloque opositor.678
Luego de intensos enfrentamientos que provocaron la ruptura con el gobierno porteño,
en 1815 se declaró provincia autónoma nombrando al primer gobernador elegido por
sus vecinos: Francisco Candioti.679 Con su separación de la intendencia de Buenos
Aires, los ingresos quedaron en manos de las autoridades locales. Los recursos era
exiguos ya que las incursiones de los ejércitos habían dejado el territorio en ruinas y
acabado con las principales fuentes de riqueza: ganados y sementeras.680 Para
comprender el panorama ensombrecedor que presentaban las cajas provinciales, debe
sumarse un segundo elemento: la paralización casi completa del comercio.681 Los
676
KLEIN, Herbert S. “Las finanzas de virreinato del Río de la Plata en 1790”, en Desarrollo económico,
nº 13, 50, 1973, pp. 369- 400.
677
ALVAREZ, Juan Ensayo sobre la Historia de Santa Fe, E. T. Malena, Buenos Aires, 1910.
678
Un análisis sobre las implicancias políticas de este proceso en: BARRIERA, Darío y TARRAGÓ,
Griselda Adiós a la Monarquía. De los años revolucionarios a la crisis de 1820, Nueva Historia de Santa
Fe, Tomo IV, La Capital, Rosario, 2006.
679
Sobre los primeros procesos electorales en el Río de la Plata ver: FRADKIN, Raúl “Movilización y
politización del mundo rural en Buenos Aires y el litoral rioplatense durante la primera mitad del siglo
XIX”, Ponencia presentada en XIII Congreso de Historia Agraria, SEHA, U. Lleida.
680
FRADKIN, Raúl y RATTO, Silvia “Conflictividades superpuestas. La frontera entre Buenos Aires y
Santa Fe en la década de 1810”, en Boletín Americanista, Vol. LVIII, nº 58, Barcelona, 2008, p. 274.
681
TEDESCHI, Sonia “Santa Fe en el litoral fluvial rioplatense. Los enlaces entre la economía y la
política en época de revolución y guerra”, en ASDRÚBAL SILVA, Hernán Historia económica del cono
sur de América (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay). La era de las revoluciones y la
independencia, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 2010.
288 conflictos con Buenos Aires, la ocupación artiguista y las incursiones de los grupos
indígenas del Chaco provocaron que las estancias fueran devastadas, el puerto
bloqueado y los incendios y saqueos se convirtieran en moneda corriente.682 Como se ha
señalado en el Capítulo 3, entre 1815-1820 se tomaron algunas medidas en busca de
sanear las finanzas: se dictaminaron bandos prohibiendo las matanzas de ganado, el
acopio de cueros y comercialización sin licencia, se sancionaron nuevas planillas de
derechos al comercio, etc.683
Durante el mandato de Estanislao López (1818-1838)684 se fijó entre los objetivos
prioritarios, conjuntamente con la elaboración de una nueva política fiscal y la creación
de otras fuentes de recursos, el ordenamiento de la administración.685 El Estatuto
provisional (1819) aunque no modificaba el diagrama de las oficinas –formado por un
Ministerio de Hacienda con sede en la ciudad de Santa Fe y receptorías en dos de los
partidos en los que entonces se dividía el territorio- contemplaba la creación de una
Junta de Hacienda presidida por el Gobernador e integrada por el Alcalde de primer
voto, el Procurador de la ciudad y el Fiscal de Hacienda. La tarea de dicha Junta era
supervisar las finanzas.686 La recaudación continuó de alguna manera en poder del
Cabildo ya que el Ministro de Hacienda –encargado de centralizar las planillas de
recaudación de cada caja, controlar los gastos para autorizar sus respectivos
libramientos y elaborar los cuadros de ingresos y egresos del erario- tenía, a su vez,
682
Sobre las consecuencias de las guerras en la economía santafesina ver capítulo tres.
El 13 de noviembre de 1816 se prohibió las matanzas de ganados sin licencias. AGPSF: Gobierno, T.
1 ½, fs. 23. El 8 de enero de 1817 el gobernador interino López remite la nueva planilla de derechos
municipales. AGPSF: Contaduría, T. 18, leg. 60. Igualmente el 8 de enero de 1817 se establecieron otros
arbitrios como medio de llenar los faltantes en los fondos fiscales. AGPSF: Contaduría, T. 18, Leg. 61. Y
el 14 de enero de 1817 se aprobó una nueva planilla de impuestos municipales, aumentados por las
apuradas circunstancias de la guerra. AGPSF: Cabido de Santa Fe. Notas y otras comunicaciones, T. III,
1791-1818, fs. 303.
684
El Brigadier López fue gobernador de Santa Fe desde 1818 hasta su muerte en 1838. Había recorrido
todas las jerarquías militares dentro de los escuadrones de Dragones de la Independencia hasta conquistar
la Comandancia General de Armas de la provincia. Dicho cargo lo habilitó a ejercer el interinato del
gobierno provincial desde 1817 hasta 1822 cuando la Sala de Representantes lo nombró gobernador. La
estructura militar fue el principal sostén de su gobierno. Estos escuadrones tenían características regulares
y cuasi-profesionales. Mantenían la estructura de las tropas veteranas de la colonia, reconociendo su
origen en los antiguos Blandengues provinciales que constituían compañías de ciudad y frontera.
GOLDMAN, Noemí y TEDESCHI, Sonia “Los tejidos formales del poder. Caudillos en el Interior y el
Litoral rioplatenses durante la primera mitad del siglo XIX”, en GOLDMAN, Noemí y SALVATORE,
Ricardo (Comps.) Caudillismos rioplatenses..., p. 130.
685
En 1821 se sancionó una nueva planilla de impuesto bajo el título: “Crear nuevos recursos para el
Estado”, aunque en realidad lo que se trató fue de aumentar los ya existentes. ROSF: T. 1, p. 61.
686
ROSF: T. 1, p. 41.
683
289 asiento en el cuerpo capitular. No obstante, el gobernador fue acumulando una alta
cuota de poder que le permitió el manejo de prácticamente todos los asuntos vinculados
a la hacienda, así como también el nombramiento de oficiales para componer las
diferentes oficinas del Estado.687
Hacia 1820 con la derrota de las tropas porteñas en la batalla de Cepeda y la firma del
Tratado de Pilar –a partir del cual el gobierno centralista fue disuelto- se puso fin de los
enfrentamientos entre los diferentes caudillos provinciales. La “restauración de la paz”
permitió al gobernador López centrar esfuerzos en impulsar la economía provincial
fuertemente afectada a causa de las guerras. Una de las medidas tomadas para regular
las finanzas fue la sanción del “Reglamento para el funcionamiento del Ministerio de
Hacienda” (1822) en el cual se estipularon las obligaciones de los empleados de dichas
dependencias. El Ministerio de Hacienda –integrado por un Ministro Tesorero, un Vista
y dos Oficiales auxiliares- constituía la oficina central donde debía centralizarse la
colecta impositiva. El Ministro mantuvo idénticas funciones a las desempeñadas durante
el período colonial. El Vista además de sus tareas como supervisor de la Aduana de
Santa Fe se encargaba de las llaves de la Caja del Ministerio. Los oficiales auxiliares
eran responsables de ayudar al Ministro en el desempeño de las tareas. Actuaban como
escribientes, secretarios, contadores o lo que se necesitara en cada circunstancia. La
ausencia de fondos suficientes para aumentar el personal de la oficina, se determinó que
el Oficial 1º debía encargarse de la venta del papel sellado, con un emolumento de 4%
como sobresueldo, mientras que Oficial 2º se ocuparía del cobro y reparación de todas
las casas de alquiler pertenecientes al Estado debiendo remitir mensualmente al
Ministro la cuenta correspondiente y percibiendo por dicha tarea una remuneración de
un 3% sobre la recaudación.688
Este Reglamento aunque no presentó cambios sustanciales en cuanto a la organización
de las oficinas, marcó un quiebre fundamental en materia de Hacienda: sustrajo del
Cabildo el asiento del Ministro de Hacienda, quitando de esta manera el control que
ejercían los capitulares sobre las finanzas. El departamento de Hacienda se constituyó
en una esfera separada, un cuerpo de oficinistas a cuya cabeza se hallaba el Ministro
687
ROSF: T. 1, pp. 40- 44.
Reglamento para el funcionamiento del Ministerio de Hacienda. Santa Fe, 1 de agosto de 1822, art. 13.
AGPSF: Contaduría, T. 133, fs. 541- 542.
688
290 que debía responder directamente al Gobernador, quien además lo designaba en el
puesto.
En los departamentos, la colecta continuo a cargo de los receptores de hacienda. La
receptoría de Rosario estaba integraba por un Receptor, un Oficial 1º, un Oficial 2º y un
Escribiente. La receptoría de San Gerónimo, por su parte, apenas contaba con un
receptor de Hacienda. En los departamentos de La Capital y de Rosario había también
dos oficinas de correos. La otra parte de la administración de hacienda la constituían las
oficinas de Aduanas y Resguardos de los puertos que cumplía un rol central, ya que, en
esta primera mitad del siglo XIX, las finanzas provinciales se componían
principalmente de gravámenes al comercio.689 Como muestra el Esquema 1 la provincia
contaba con dos aduanas, una en la ciudad de Santa Fe y la otra en Rosario. De las
oficinas de Aduana y Resguardo del puerto de Santa Fe dependían los resguardos de
Cuatro Bocas y de San José del Rincón. Mientras que el resguardo de San Lorenzo
estaba en manos de la aduana de Rosario. En San Gerónimo había también un Guarda
de puerto que obedecía al Receptor de hacienda del departamento.
La autoridad máxima en las aduanas era el Administrador –cargo generalmente en
manos del Colector General, en el caso de Santa Fe, y del Receptor de Hacienda, en
Rosario-. El Capitán de Puerto era el encargado de supervisar todas las entradas de
embarcaciones y como jefe del resguardo debía –acompañado del Cabo de rentas o
dependiente del resguardo- revisar los cargamentos y verificar que tuviesen las patentes
y los pasaportes necesarios, así como también controlar a los pasajeros y dejar
constancia de cualquier irregularidad. El Comandante del Resguardo asentaba en su
libro el nombre de embarcaciones que entraban o salían del puerto, los dueños y el
destino de la carga. Los dependientes –encargados de supervisar las embarcacionesdebían llevar un cuaderno foliado donde dejar constancia del cargamento.690
689
CHIARAMONTE, José Carlos, CUSSIANOVICH, G. E y TEDESCHI, Sonia “Finanzas públicas y
política interprovincial: Santa Fe y su dependencia de Buenos Aires en tiempos de Estanislao López”, en
Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, Tercera Serie, Núm. 8,
2do. semestre de 1993, p. 96.
690
Reglamento para el funcionamiento de los puertos en la provincia. Sancionado el 28 de enero de 1832.
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 31, fs. 635.
291 Esquema 1
Departamento de Hacienda (primera mitad siglo XIX)
Fuente: Elaboración propia en base Reglamento para el funcionamiento del Ministerio de Hacienda. Santa
Fe, 1 de agosto de 1822, Art. 13. AGPSF: Contaduría, T. 133, fs. 541- 542. Reglamento para el
funcionamiento de los puertos en la provincia. Sancionado el 28 de enero de 1832. AGPSF: Contaduría,
T. 133, Leg. 31: Órdenes y disposiciones del gobernador Estanislao López y de su delegado D. Pedro
Larrechea al Ministro de Hacienda José A. Lassaga en 1831, fs. 635.
Pese a que el plano de la teoría la provincia contaba con un considerable número de
oficinas y se mantenían cubiertos los principales puestos de la administración de
hacienda, el personal que desempeñaba los cargos era muy limitado debido a que la
superposición de tareas fue una práctica muy extendida. Las penurias fiscales obligaron
al gobierno a delegar en manos de algunos empleados del Ministerio el manejo de las
Aduanas y Resguardo. Tal es así que, por ejemplo, las funciones del Capitán de Puerto
y del Comandante del Resguardo fueron asumidas por un único empleado y las tareas
del Vista las desempeñó el Oficial 1º del Ministerio de Hacienda.691 También a partir de
1832, las tareas del Agente fiscal recayeron sobre el Ministro de Hacienda encargado de
691
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 31: Órdenes y disposiciones del gobernador Estanislao López y de
su delegado D. Pedro Larrechea al Ministro de Hacienda José A. Lassaga en 1831, fs. 636
292 los casos que deben consultarse al interés del fisco.692 Igualmente el Receptor de
Hacienda de Rosario estuvo encargado, al mismo tiempo, del manejo de la
Comandancia Militar del departamento.693
En 1835, en un contexto de fuerte retracción de la administración provincial, el
gobernador Estanislao López resolvió suprimir el puesto de administrador de correos de
Santa Fe bajo el siguiente argumento:
“En imperiosa necesidad de consultar el gobierno todas las economías
posibles como uno de los elementos más vitales para establecer mejoras
que urgentemente el citado de la provincia, entre ellas el restablecimiento
de nuestras fronteras del norte y teniendo presente la decadencia y absoluta
necesidad a que se halla hoy reducida la renta de correos, resultando un
gravamen para el estado, los gastos que esta ocasiona: cuando el gobierno
de las facultades ordinarias y extraordinarias que inviste. Decreta: art. 1º.
Queda suprimido el empleo de administrador de correos de La
Capital…”694
Las tareas del administrador de Correos quedaron en manos del Oficial 2º del Ministerio
de Hacienda a quien se le designó como sueldo el 8% del producto. Con el ascenso al
poder de Juan Pablo López (1838-1842) en medio de un clima conspirativo el erario
provincial sufrió algunos reveses. La brusca caída de los ingresos provinciales obligó al
gobernador recortar nuevamente los gastos en administración y con ello la eliminación
de otros puestos. En diciembre de 1838, el gobernador en su nota al receptor de
hacienda de Rosario proponía la eliminación de algunos guardas del puerto porque
según afirmaba:
“Las inmensas atenciones que rodean al gobierno, los saqueos y demás
compromisos que tiene en medio de circunstancias tan complicadas, tan
gravosas y difíciles, sin contar con elementos, ni recursos que puedan
debido a sus patrias, lo ponen en la dura y sensible necesidad de pensar en
692
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 31: Órdenes y disposiciones del gobernador Estanislao López y de
su delegado D. Pedro Larrechea al Ministro de Hacienda José A. Lassaga en 1831, fs. 670.
693
Decreto del 15 de octubre de 1834. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene copia
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos de la
provincia durante los años 1824 a 1846, fs. 1370.
694
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Copia legalizada de los nombramientos de Oficiales y
empleados civiles hechos por el gobierno de la provincia desde el 1º de diciembre de 1824 hasta el 22 de
agosto de 1846.
293 un plan de reforma que economizando lo posible, le propone medios para
cumplir sus grandes obligaciones”.695
Los años 1840s. constituyeron una etapa signada por cambios, especialmente en materia
normativa. La sanción de la Constitución provincial (1841) que vino a reemplazar al
único referente normativo institucional que tenía la provincia hasta entonces, el Estatuto
provisorio (1819), y la creación de un nuevo Reglamento de Aduana y Resguardo del
puerto (1846) fueron algunas de las reglamentaciones aprobadas por las autoridades
provinciales para poner bajo su égida el control y la regulación de las finanzas
provinciales.
La Constitución provincial estableció al Gobernador como encargado de la supervisión
de la recaudación y de la inversión de los fondos del Estado. Este debía nombrar a los
empleados tanto militares como civiles y ejecutar las leyes.696 En cuestiones de
fiscalidad y hacienda, el Poder Legislativo tuvo una preponderancia fundamental. Los
legisladores imponían las contribuciones, pedía empréstitos sobre los fondos de la
provincia, además de recibir las cuentas públicas para juzgarlas.697 El punto central lo
constituyó el artículo 42 en el que se determinó que la administración provincial debía
regirse con un único Ministro, el de gobierno. En 1849, en cumplimiento a este artículo,
se suprimió el Ministerio de Hacienda y sus funciones pasaron a una nueva entidad
denominada Colecturía General de Hacienda. El Colector cargaba con las
responsabilidades del Fiscal General en causas vinculadas al contrabando y sirvió en la
Comisaría de Guerra.698 Este cambio fue más de forma que de fondo. José Antonio
Lassaga, quien ocupaba el puesto de Ministro de Hacienda desde 1825, pasó a
convertirse en el nuevo Colector y Tesorero general, con idénticas responsabilidades y
sueldo. No solo conservó sus funciones incluso ocupó el lugar reservado hasta entonces
al Ministro de Hacienda, a la derecha del Gobernador.699
695
Nota del 28 de diciembre de 1838. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 8: Oficios superiores del
gobernador D. Juan Pablo López y de su sucesor D. Pascual Echagüe a los receptores de hacienda durante
1838-1845.
696
Constitución de Santa Fe sancionada el 18 de julio de 1841. ROSF: T. 1, p. 383.
697
ROSF: T. 1, p. 381.
698
ROSF: T. 2, p. 26.
699
El orden del Ceremonial era el siguiente: “El acompañamiento se dividirá en dos alas, ocupando la
derecha la lista civil y la militar a la izquierda, en el orden siguiente: al centro de las dos alas formadas
testera irá S.E. llevando a su derecha al Ministro General, y a su izquierda el de Hacienda, faltando el
294 1.2. Reformar la administración: los primeros pasos en la
reestructuración de las oficinas de hacienda
Luego de Caseros (1853), con la integración de la provincia a la Confederación
Argentina, Santa Fe debió dejar una parte de su ya reducida administración en manos
nacionales. Las aduanas, los resguardos de puertos y las dependencias de correos
pasaron a formar parte de la administración del estado central. Esto redujo
sensiblemente tanto en el número de oficinas como el de empleados de hacienda.700
En 1855 el departamento de Hacienda de Santa Fe se componía apenas de una
Colecturía General, con sede en la ciudad capital, y dos receptorías, una en Rosario y la
otra en San Gerónimo.701 Es decir que de los cuatro departamentos en el que estaba
dividida la provincia, sólo había dos cajas receptoras. En el departamento de San José,
como veremos en el capítulo siguiente, la recaudación estaba en manos del juez de paz,
máxima autoridad del distrito mientras que en la Capital, hasta la creación de su
receptoría en los años 1860s., las funciones la desempeñaba la Colecturía general.
La Colecturía de hacienda era la oficina encargada de centralizar las finanzas
provinciales. El colector elaboraba la cuenta general del tesoro público que debía
presentar al gobierno cada año. Para ello debía contar con las planillas de movimientos
de las cajas de cada receptoría. Los Receptores estaban obligados a remitir
Ministro General ocupará su lugar el de Hacienda, y el de este, el oficial Mayor, o el encargado de
autorizar las resoluciones de S. E., en seguida el Comandante Gral. de Armas, o el Jefe de Mayor
graduación que se halle, y los demás por el orden de sus grados y antigüedad. La civil el juez de primera
instancia, el jefe de policía, los oficiales de secretaria y hacienda por su clases, juez de comercio,
defensores de menores, escribano público, administrador de correos, los jueces de paz, por el orden de
sus cuarteles seguida de estos los ciudadanos. Los edecanes se colocaran a retaguardia de S. E a los que
seguirán los ayudantes y el corneta de órdenes. El capellán de gobierno, ocupará la izquierda los
edecanes”. AGPSF: Contaduría, T. 57, Leg. 17: Disposiciones superiores y orden del gobierno dirigidas
al Ministro de Hacienda D. José Antonio Lassaga.
700
A fines de 1853 se sancionó el Estatuto para la Organización de la Hacienda y Crédito de la
Confederación. RONA: T. 3, pp. 48-49. No obstante, las dificultades de organizar una administración
central obligaron a dejar en manos de las provincias la recaudación de las rentas nacionales hasta la
definitiva instalación de la Administración de rentas nacionales y sus oficinas dependientes. AGPSF:
Contaduría, T. 96, Leg. 23: Leyes y decretos del gobierno nacional y provincial.
701
El decreto del 27 de julio de 1855 afirmaba en su artículo 1º: “La hacienda pública de la provincia se
recaudará por los empleados siguientes: un colectar general en la Capital, un receptor en la ciudad de
Rosario y otro en el pueblo de San Gerónimo”. AGPSF: Contaduría, T. 100, Leg. 23: Leyes y decretos,
ceses y nombramientos comunicados por intermedio de la secretaria de gobierno al Colector D. Cayetano
Echagüe.
295 mensualmente dichos estados para su revisión.702 En las Receptorías no sólo se
centralizaban los ingresos departamentales. Los Receptores detallaban los ingresos en
las planillas junto con las listas de sueldos y de gastos del departamento, a la espera de
que el Colector, luego de supervisarlas, aprobara los libramientos.703 Los empleados de
hacienda sólo podían aceptar aquellos documentos que tenían la orden expresa del
gobernador de ser cancelados.704 Al momento de hacerse efectivo algún libramiento, el
acreedor debía firmar el documento de pago dejando así constancia de haber recibido el
dinero correspondiente.705 No obstante, la documentación revela casos en los que el
acreedor se niega a firmar argumentando que la suma recibida no estaba en consonancia
con lo adeudado.706
Cuando alguna de las Cajas carecía de recursos suficientes para hacer frente a gastos del
departamento debía solicitar fondos al gobierno provincial. Para ello, se echaba mano
de dos modalidades: cuando lo que faltaban eran recursos para cubrir sueldos de
empleados o gastos pequeños el gobierno recurría a inyecciones en metálicos
provenientes de otras cajas. Si se trataba de pagos a comerciantes o bien a personas que
tenían facilidades para desplazarse por el territorio provincial, se los remitía a otra
oficina para cancelar allí la deuda.707
Las oficinas de Hacienda estaban integradas por diez empleados entre colectores,
receptores y auxiliares, lo que resultaba un verdadero impedimento para el gobierno a la
hora de gestionar sus recursos. Pese a que las urgencias del erario hacían necesaria una
702
AGPSF: Contaduría. T. 100, Leg. 23: Leyes y decretos, ceses y nombramientos comunicados por
intermedio de la secretaria de gobierno al Colector D. Cayetano Echagüe.
703
ROSF: T. 2, p. 262.
704
AGPSF: Contaduría, T. 94, Leg. 24: Correspondencia del Interventor D. Gabriel López, y
administrador de aduana de Rosario D. Uladislo Frías, dirigida al Contador General D. José Antonio
Lassaga.
705
AGPSF: Contaduría, T. 94, Leg. 22: Correspondencia del Interventor D. Domingo Crespo y del
ministro D. Manuel Leiva dirigida al receptor de hacienda Francisco Carbonell.
706
El 6 abril 6 de 1854 Cayetano Carbonell se rehusó a firmar la entrega de dinero por considerar que no
cubría lo adeudo por el Estado. AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 5: Notas del administrador de aduana de
Rosario, al contador General de la provincia.
707
El receptor de Hacienda de San Gerónimo, afirmaba: “El 26 tuve el gusto de verme con el señor
gobernador Crespo entre varias cosas que hablamos le signifique el estado de esta caja y haciéndole
presente que en este mes no había como cubrir los gastos de las mensualidad que como usted verá
ascienden a 163 pesos 7 reales y me contestó que me dirigiera al señor delegado por una nota pidiéndole
que se me remitan 300 pesos para con dicha suma hacer frente a los dos meses de este año para lo cual
se dignará usted hacer entregar al adjunto oficio”. AGPSF: Contaduría, T. 90, Leg. 13: Notas del
receptor de Coronda Don. Felipe Fernández al contador gral. D. José A. Lassaga.
296 profunda reforma, la conformación del departamento de Hacienda fue lenta, debiendo
sortearse multitud de obstáculos. Algunas de las medidas que se tomaron representaron
verdaderos pasos hacia una administración “más moderna”, aunque la mayoría lejos
estuvieron de tener efecto inmediato y no siempre lograron perdurar.708
Esquema 2
Las oficinas de Hacienda de Santa Fe (1856)
Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-57, ROSF: T. 2, pp. 306-315.
708
La categoría “modernización” conlleva algunos problemas. Constituye un concepto un tanto ambiguo
que supone que “lo moderno” es superior o a lo que se debía aspirar. Algunas autores han señalado ya que
es necesario no caer el la idea del andar histórico como algo progresivo. (GARAVAGLIA, Juan Carlos
“Notas para una historia rural pampeana un poco menos mítica”, en BJERG, María y REGUERA, Andrea
(comps.) Problemas de historia agraria, nuevos debates y perspectivas de investigación, IEHS, Tandil,
1995, pp. 11-31.) Recientes estudios vinculados a la fiscalidad han hablado de proyectos modernizadores
asociados a ciertos principios liberales donde se remarcaba los ideales de una fiscalidad basada en
impuestos igualitarios, uniformes y proporcionados, donde primaban los gravámenes directos, etc. pero
sin desconocer que pese a las intenciones que guiaban las medidas existían inconvenientes que iba
imponiendo la realidad. GELMAN, Jorge y SANTILLI, Daniel. “Los límites del proyecto modernizador.
La Contribución Directa en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX”. En: XIV International
Economic Congress, Helsinki, 2006; JÁUREGUI, Luis “Un experimento de modernización fiscal: las
contribuciones directas en las primeras décadas del México independiente”, en XIV International
Economic Congress, Helsinki, 2006; PAROLO, María Paula y FANDOS, Cecilia “La modernización
fiscal y sus respuestas sociales….”, op. Cit.
297 Un primer paso hacia la reorganización de la hacienda provincial lo constituyó la
creación dos Comisarías Proveedoras, una en Santa Fe y la otra en Rosario. Los
comisarios debían cumplir diversas tareas: contratación de reses para el consumo de las
tropas, suministro de raciones a las mismas, guarnición de la ciudad y fronteras,
distribución de sueldos y gratificaciones. Así como también supervisión de las obras
públicas y refacciones edilicias.709 Muchas de estas ocupaciones habían estado en
manos de los Comandantes militares de los departamentos hasta su supresión (1852)
pasando entonces a los jueces de paz. No obstante, las continuas quejas por la
acumulación de trabajo que el puesto requería obligaron al gobierno provincial a
establecer esta nueva institución.710
A inicios de la década de 1860, con la definitiva conformación del Estado Nacional se
dio comienzo a un período de paz, aunque relativa debido a que los conflictos internos
no acabaron de resolverse.711 En este contexto más prometedor se procedió a
reestructurar el departamento de hacienda. Varios factores influyeron en esta decisión:
en primer lugar, el fuerte crecimiento demográfico que en pocos años había duplicado el
número de habitantes, un crecimiento motorizado por el arribo de población migrante
—proveniente de otras provincias que se asentaron en Santa Fe debido a que contaba
con frontera abierta— e inmigrantes, sobre todo europeos —asentados a causa de los
distintos proyectos de fundación de colonias agrícolas—. En segundo lugar, la
expansión territorial. El incremento del área provincial requería diseñar estrategias que
709
“Decreto estableciendo en la ciudad del Rosario una Comisaría general”, 17 de noviembre de 1853, en
ROSF: T. 2, p. 170
710
“Considerando que el cúmulo de atenciones con que ha sido recargado el Juez de Paz del
Departamento Rosario, ha complicado la Administración de justicia y hecho difícil la pronta expedición
de los asuntos judiciales, con perjuicio del público que ese mismo recargo dificulta el nombramiento de
Juez de Paz para el expresado departamento, por la resistencia a desempeñarlo que hacen los
ciudadanos, tanto más justa en las actuales circunstancias, por el aumento de la población; y deseando
el gobierno apartar esos obstáculos, proteger el cumplimiento de la ley y mejorar el desempeño de los
funcionarios públicos…”. “Decreto estableciendo en la ciudad del Rosario una Comisaría general, 17 de
noviembre de 1853, en ROSF: T. 2, p. 170.
711
La idea de que con el fin de los enfrentamientos entre el gobierno de la Confederación y el Estado de
Buenos Aires y el establecimiento de la paz la situación económica mejoraría fue ampliamente
compartida no sólo por la administración provincial sino también por la prensa. “La paz, es la expresión
de todas las necesidades. La paz, es la más alta exigencia de nuestras reparaciones materiales, de las
reformas económicas, y el afianzamiento de las instituciones que nos sostienen y dan vida”. El Patriota,
sábado 29 de enero de 1859, p. 3
298 permitieran al gobierno tomar el control de los recursos, incluso en aquellas más
distantes.712
La Colecturía General, oficina que nucleaba toda la recaudación provincial, fue
reemplazada por dos nuevas instituciones: la Contaduría General —encargada de
centralizar los ingresos de erario provincial conforme a los reglamentos sancionados,
llevar un registro de los movimientos financieros y ocuparse de que la inversión de los
mismos se hiciera de acuerdo a las leyes de presupuestos dictadas cada año, proceder a
la liquidación de las deudas atrasadas y a la conformación de los balances mensuales y
anuales de la hacienda— y la Tesorería provincial —cuya función era la de garantizar
que las cuentas liquidadas por la Contaduría fueran correctas y librar las cantidades de
dinero necesarias para el abono de sueldos, y el pago de los compromisos asumidos—.
A su vez, a las dos receptorías departamentales que funcionaban entonces, la de Rosario
y la de San Gerónimo, se le sumó una tercera en La Capital.713
La creación de nuevas dependencias no significó necesariamente más personal. Así por
ejemplo, la receptoría de Santa Fe y el tesorería quedaron a cargo de un solo empleado,
el receptor de hacienda, que ocupó ambas funciones.714 La legislación provincial,
aunque prohibía la superposición de cargos en diversos ámbitos de la administración,
contemplaba la posibilidad de que un mismo empleado pudiera desempeñarse en varios
puestos a la vez, siempre que fuera del mismo ramo de administración y en la medida
que sólo percibiera un sueldo y la tercera parte del siguiente.715 Existía en esto una
cuestión de fondo: las penurias fiscales que atravesaba el erario provincial obligaron al
gobierno a tomar estas medidas como forma de mantener controlado los gastos.
Desde la óptica de las autoridades provinciales, cada una de estas medidas reforzaba el
poder del Estado en la gestión de sus bienes. Sin embargo, quedaba aún por solucionar
otro asunto primordial: el casi completo desconocimiento del territorio de la provincia y
sus recursos. El catastro era un instrumento esencial para conocer y controlar las tierras
712
Ver los Capítulos 1 y 2 respectivamente.
ROSF: T. 3, p. 347.
714
El febrero 27 de 1864. Habiendo sido aceptada la renuncia del tesorero de la provincia, el gobierno
consultando el mejor servicios y economía determinó que las funciones anexas del tesorero queden a
cargo del receptor de hacienda de la capital. ROSF: T. 4, p. 113.
715
Ley prohibiendo la acumulación de empleos. 25 de julio de 1862. ROSF: T. 3, p. 348.
713
299 en manos privadas con fines fiscales. Permitía gravar a sus propietarios y perseguir
cualquier caso de defraudación. En la década del 1850 se dieron algunos pasos hacia su
relevamiento. En 1855 el ingeniero hidráulico civil y militar, Demetrio Isola, propuso al
gobierno de Santa Fe la creación de Juntas topográficas por intermedio de las cuales se
buscaba elaborar un plano, topográfico y geodésico, de la provincia demarcando las
propiedades particulares y las pertenecientes al estado, los montes, ríos, y demás
calidades geológicas de los terrenos. Isola, en su presentación, argumentaba que:
“…animado del más vivo deseo de contribuir en cuanto de mi penda, al
desarrollo de las ideas progresistas que caracterizan la ilustrada marcha
del Superior Gobierno, y deseoso de coadyuvar con mis débiles
conocimientos al engrandecimientos formal y material de la provincia de
Santa Fe, y no desconociendo la falta de un servicio regular en la medición
de los terrenos y delineación de calles y caminos…”716
La propuesta del ingeniero Isola llegó en un momento muy propicio: en 1853 la
Asamblea Legislativa había aprobado la puesta en enfiteusis de los terrenos
considerados de propiedad pública.717 El escribano de gobierno fue designado
encargado del registro de las escrituras de los terrenos dados en enfiteusis con precisión
de las dimensiones, lugares y demarcación topográfica.718 Dos años más tarde, se
sancionó una nueva ley que autorizaba a vender las tierras públicas, incluyendo las
comprendidas bajo el régimen enfiteusis.719 En marzo de ese mismo año, el gobierno
aprobó un decreto por el cual se ordenó a todo individuo que se considerar con derecho
a obtener un título de propiedad se presentara ante la autoridad competente a
justificarlo. El Poder Ejecutivo se proponía proceder a la mensura y amojonamiento de
los terrenos pertenecientes al Estado para su posterior puesta en remate.720 Los inicios
en las ventas de las tierras públicas mostraron la necesidad por parte de las autoridades
716
AGPSF: Contaduría, T. 100, Leg. 23: Leyes y decretos, ceses y nombramientos comunicados por
intermedio de la secretaria de gobierno al Colector D. Cayetano Echagüe.
717
ROSF: T. 2, p. 145.
718
ROSF: T. 2, p. 183.
719
ROSF: T. 2, p. 265 y 286
720
AGPSF: Contaduría, T. 100, Leg. 23: Leyes y decretos, ceses y nombramientos comunicados por
intermedio de la secretaria de gobierno al Colector D. Cayetano Echagüe.
300 provinciales de contar con un conocimiento más cabal de la distribución de las
propiedades y la formación de un catastro general.721
El 4 junio de 1855 se autorizó la creación de la Junta de Topografía. Se establecieron
dos comisiones, una con sede en La Capital y otra en la ciudad de Rosario, ambas
regidas por el mismo director a las órdenes del Ministro de Gobierno ante quien los
miembros debían rendir cuentas. Con la instalación de las Comisiones el gobierno debía
abstenerse de habilitar a agrimensores siendo las mediciones de terrenos realizadas por
los miembros de esta Junta las únicas autorizadas por el gobierno.722 El 12 de julio
quedó nombrada la Comisión en la ciudad de Rosario integrada por Demetrio Isola –
como presidente- Julián Bustienza y Gregorio García.723
Entre las tareas realizadas por las Juntas de topografía estuvieron la elaboración de
algunos planos de pueblos, el amojonamiento y deslinde de algunas tierras, etc. Todos
ellos fueron pasos importantes hacia la adquisición de un conocimiento más profundo
sobre el territorio provincial, pero no lograron elaborar un catastro para toda la
provincia. Recién 1872 el agrimensor francés, Charles de Chapeaurouge presentó un
primer plano catastral de Santa Fe.724
Hacia 1858, todavía desde la prensa se declaraba la carencia de fuentes estadísticas
fiables como un verdadero “atraso” que perjudicaba los intereses del gobierno:
“No pretendemos trazar de ninguna manera, el derrotero de sus visitas y
trabajos futuros, pero es sabido que según el carácter de las naciones o las
circunstancias que dominan, hay puntos de arranque primordiales, de los
cuales no se puede prescindir sin afectar los intereses de la mayoría- o
ponerse en oposición con las necesidades del momento. La organización del
catastro. La creación de un registro de propiedades. Un cuadro estadístico
721
Sobre la importancia del catastro remitimos a un estudio sobre el caso español: PRO RUIZ, Juan
Estado, geometría y propiedad. Los orígenes del catastro en España (1715-1941), Ministerio de
Economía y Hacienda, Centro de Gestión catastral y cooperación tributaria, Madrid, 1992.
722
AGPSF: Contaduría, T. 100, Leg. 23: Leyes y decretos, ceses y nombramientos comunicados por
intermedio de la secretaria de gobierno al Colector D. Cayetano Echagüe
723
AHPJM: Jefatura Política, T. 1855 C, Leg. 12: Departamento Topográfico.
724
Charles Chapeaurouge era un agrimensor que publicó además un tratado sobre el tema: Tratado de
agrimensura, teórico, práctico y legar, según programas y textos oficinales, Shüere-Stoller Editores,
Buenos Aires, 1899.
301 de la misma. He ahí, poco más o menos, los deberes fundamentales de ese
departamento entre nosotros”.725
En 1863 fue instalada la oficina de Topografía y Estadística. Su constitución fue muy
tardía comparada con otros ejemplos rioplatenses.726 El departamento se integró por un
Jefe, dos ingenieros, un secretario y un oficial auxiliar.727 La labor que tenía por delante
era ardua. Los sucesivos gobiernos habían procedido a poner a la venta una numerosa
cantidad de tierra pública sin la confección de catastros, lo que ocasionó el remate de
terrenos que contaban con dueños legítimos. Los pleitos por estas tierras fueron
recurrentes y llevaron a que, poco a poco, fuera mermando el interés de compradores
ante el temor de caer en redes legales que dificultaran su adquisición definitiva. De la
mano de la creación de la oficina de topografía, se procedió a la elaboración de un
registro de título de propiedades.728 También se incluyó en las partidas presupuestarias,
bajo el rubro Administración de tierras públicas, montos destinados específicamente a
la elaboración de censos y estadísticas, así como también a la mensura de tierras
públicas y delineación de pueblos.729 La provincia estaba expandiendo sus fronteras,
especialmente hacia el norte, y se estaban creando en su interior numerosos pueblos y
colonias que requerían de limites claros.730 Estas no eran meras cuestiones técnicas. Las
mediciones de la tierra –mediante la creación de catastros y las mensuras de los
terrenos-­‐ son indicativas del control que desde el poder estatal se va ejerciendo sobre el
territorio.731
725
El Patriota, martes 21 de diciembre de 1858, p. 3.
En el caso de Buenos Aires, en 1824 se conformó una Comisión Topográfica transformada dos años
más tarde en Departamento General de Topografía. En el caso del Estado Oriental, Comisión Topográfica
funciona desde 1831. GARAVAGLIA, Juan Carlos “¿Cómo se mide la tierra? Las mensuras en el Río de
la Plata, siglo XVII-XIX”, en GARAVAGLIA, Juan Carlos y GAUTREAU, Pierre (edits.) Mensurar la
tierra, controlar el territorio. América Latina, siglos XVIII-XIX. Prohistoria Ediciones, Rosario, 2011, p.
44.
727
ROSF: T. 4, p. 39.
728
Todos los títulos debían ser presentados a las oficinas del Departamento Topográfico para ser
registrados. La cuota que debían pagar los propietarios debían ser abonada en la Tesorería General.
ROSF: T. 4, pp. 50-51.
729
Se destinaron 2.000 $F para los gastos de Censo y estadística y otros 8.000 $F para la mensura de
tierras públicas y delineación de pueblo. Presupuesto provincia de Santa Fe 1867. ROSF: T. 6, pp. 232247
730
GALLO, Ezequiel La Pampa Gringa. La colonización agrícola en Santa Fe (1870- 1895),
Sudamericana, Buenos Aires, 2004.
731
PRO RUIZ, Juan “Mensuras, catastros y construcción estatal”, en GARAVAGLIA, Juan Carlos y
GAUTREAU, Pierre (edits.) Mensurar la tierra, controlar el territorio. América Latina, siglos XVIIIXIX. Prohistoria Ediciones, Rosario, 2011, p. 11.
726
302 Esquema 3
Las oficinas de Hacienda en 1867
Fuente: Elaboración propia en base al Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247
A partir de 1867, las partidas presupuestarias de Santa Fe destinaban una suma fija para
abonar el trabajo realizado por las Comisiones de registro y avalúo de la Contribución
directa. Estas comisiones venían siendo nombradas desde 1856 para practicar la
regulación de capitales y confeccionar las listas de contribuyentes. A los integrantes de
las Comisiones se les asignaba como retribución un 2% sobre lo que recaudasen732,
732
ROSF: T. 2, p. 351.
303 aumentándose al 5% en 1858.733 A partir de 1871, se nombraron también Comisiones
de clasificación de patentes.734 [Ver Anexo]
En los años 1870s. el departamento de Hacienda sufrió algunas modificaciones de
importancia. El presupuesto provincial de 1875 contemplaba la creación de un nuevo
puesto en las tres receptorías provinciales: auxiliar y recaudador de rentas. Se
nombraron también dos auxiliares y expendedores de papel sellado, un para Rosario y
otro para La Capital, además de nombrar otro auxiliar para San Gerónimo.735 El cambio
más importante fue el restablecimiento en 1876 del Ministerio de Hacienda con un
Ministro a la cabeza en reemplazo de la Contaduría General.736
2. Las oficinas de hacienda: los obstáculos materiales para la recaudación
Los edificios de la administración constituían los espacios físicos donde los empleados
de hacienda desarrollaban sus actividades. Pocos datos aportan las fuentes en relación a
los lugares donde funcionaban cada dependencia. Un panorama de su composición
puede dar cuenta de la fuerza, capacidad y eficacia de las mismas. Para ello se analizará
la información aportada por los inventarios que brindan algunas ideas de las
condiciones materiales en que los agentes actuaban.
Los inventarios –que cada jefe debían presentar dejando constancia de los muebles y
documentos a su sucesor- servían para liberaban de culpas a los empleados por acciones
o equivocaciones pasadas, ya que junto con ellos debía presentarse la rendición de las
cuentas de cada Caja.
En algunos casos cuando el empleado saliente no dejaba ningún registro, el colector
solicitaba al recién designado la elaboración de uno. En 1853 luego de la renuncia del
receptor de Hacienda, quien ejercía al mismo tiempo de Administrador de la Aduana de
Rosario, Francisco Carbonell, asumió este último puesto Uladislao Frías. El ministro de
gobierno Manuel Leiva le solicitó la elaboración de inventario bajo los siguientes
argumentos:
733
ROSF: T. 2, p. 433.
ROSF: T. 7, p. 334.
735
Presupuesto de Santa Fe 1875. ROSF: T. 8, pp. 366-382.
736
ROSF: T. 9, p. 159.
734
304 “Para que los trabajos de la aduana de su cargo, no sean interrumpidos
por el perjuicio que se esta resultando al comercio y para salvarle de toda
responsabilidad que aparentemente pueda resultarle del cargo que debe
formarse del inventario general de esa aduana por el desarreglo en que ha
marchado a causa de la impericia del receptor cesante y otras
circunstancias que, prescindiendo de la honradez de dicho receptor, han
concurrido para su desarreglo…”737
La oficina de la Colecturía general de Hacienda, que probablemente se encontraba en el
mismo edificio del Cabildo, contaba con un mobiliario bastante modesto. El inventario
de 1854 detalla que estaba equipada apenas por cuatro mesas grandes y una chica, seis
sillas de paja, dos estantes, algunas cajas, dos candeleros y algunos útiles (tijeras
grandes, compás, escobilla, sello de plata, etc.). Entre la documentación se encontraban
los cuadernos manuales de Hacienda –que abarcaban el período 1815-1853-, el libro
Mayor de Hacienda, el de Títulos y oficios del gobierno, los libros copiadores de
órdenes superiores, los cuadernos de fianzas de buques y pulperos, los legajos de guías,
y las comunicaciones con los receptores entre otros manuscritos.738
La Receptoría del departamento Rosario se hallaba en el mismo local donde funcionaba
la Capitanía del Puerto y la Comandancia del Resguardo. Su ubicación fue una enorme
ventaja en aquellos momentos en que los receptores estuvieron a cargo, al mismo
tiempo, de la administración de la Aduana. No obstante, hacia 1853 cuando la aduana
pasó a jurisdicción nacional los problemas estuvieron a la orden del día. El receptor
Pedro Lassaga se quejaba ante el Colector Gral. sosteniendo que: “…estando todo el
archivo que me dejó el administrador saliente D. Frías en una pieza donde entran y
salen 18 o 20 guardas no sería extraño la pérdida de algunos papeles, pues ya me he
sucedido…”739 La solución que propone era muy sencilla: poner una puerta para separar
ambas oficinas, la de receptoría y la de aduana, de modo tal que no se confundiesen los
papeles. Esta oficina apena contaba con una mesa nueva, algunas carpetas, una caja de
fierro con dos llaves, estantes, un armario de pino y una mesita en el que se hallaba
737
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 9: Notas del gobierno de la provincia al administrador de rentas de
Rosario.
738
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 19: Inventario de la receptoría de Hacienda de La Capital por el
tesorero José Antonio Lassaga para entregar a su sucesor C. Cayetano de Echagüe.
739
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 39: Notas del receptor de Hacienda de Rosario al Contador General
de la provincia.
305 colocado y algunas sillas norteamericanas.740 Los pedidos de los receptores por la falta
de insumo surtieron efecto, ya que en los años 1860s. el mobiliario fue en aumento:
pasó a contar con dos nuevos armarios, uno de vidriera con seis cajones que contenía
los documentos antiguos de carga y data y otro más pequeño, cuatro mesas, una que
servía de escritorio –en cuyos estantes se encontraban los registros de patentes, las
distintas leyes de presupuestos y vales de carne- dos mesas ordinarias y una más de
cedro con todos los útiles correspondientes a escritorio (sellos de lacre, tinta de la
receptoría, cajas de fierro, sellos de escobillas y tablillas de cabritillas).741
La otra oficina de hacienda que funcionaba en el departamento Rosario era la Aduana y
Resguardo del puerto. Pese a su centralidad en la recaudación presentaba el mismo
signo de deterioro. Su mobiliario se componía apenas de un armario donde se
guardaban los papeles y cuadernos, una única mesa que debía ser compartida por todo el
personal de hacienda y tres estantes donde ubicaban los documentos. Contaba con una
caja de fierro con dos llaves, una a cargo del administrador y la otra en poder del vista,
donde se guardaba la recaudación. El archivo constaba de dos libros de registros, uno de
permisos y el otro de guía, que llevaba el contador, un libro de registro de buques y
tropas de carga, un cuaderno para el cobro de derecho de piso y arrías, un cuaderno de
pases expedidos y dos libros manuales de la aduana, uno de los cuales quedaba en el
archivo de la Aduana y el otro era remitido al Colector General, al menos mientras esta
oficina dependió de la provincia.742 Las condiciones no se modificaron bajo la égida del
gobierno central. La prensa local retrataba de forma irónica la situación de la oficina de
hacienda:
“-Vamos ché? - Adonde? - Al calabozo. - Déjate de sonseras. - Pues yo voy
en seguida, á abrir registro á un buque, y despachar unos permisos de
introducción. - A la cárcel? - Si ó lo que es lo mismo a la Capitanía del
Puerto. No has visto esas decoraciones teatrales, que representan los
740
AGPSF: Contaduría, T. 98, Leg. 44: Inventario de la receptoría del Rosario en 28 de diciembre, hecho
por el receptor cesante Don Pedro Lassaga, haciéndose cargo nuevamente D. Ramón Ferreyra.
741
AGPSF: Contaduría, T. 112, Leg. 37: Inventario de la receptoría del Rosario, levantado en 6 de marzo
de 1862.
742
AGPSF: Contaduría, T. 97, Leg. 17: Inventarios y balances de la aduana de Rosario por el
Administrador D. Uladislao Frías haciéndose cargo nuevamente D. Pedro Lassaga 1 de agosto de 1854.
306 calabozos de la inquisición o de la Bastilla? Pues bien, fíjate en la desnudes
de esa oficina, y en la fúnebre pintura que la adorna”.743
La Receptoría de San Gerónimo funcionó en una casa alquilada en el pueblo de
Coronda. Aunque resulta difícil cualquier precisión sobre su ubicación, mediante la
correspondencia mantenida entre los receptores y los jueces de paz podemos inferir que
se hallaba a bastante distancia del Juzgado de paz. Para las comunicaciones entre ambos
funcionarios recurrían a un vigilante de la partida de plaza que trasladaba los órdenes de
un lado al otro. En aquellos momentos que las tareas de los receptores y jueces de paz
recayeron en un mismo empleado, la oficina de la receptoría era cerrada y trasladada al
Juzgado de paz.744
Las oficinas debían funcionar, al menos, cuatro horas diarias. En primavera y verano
tenían que permanecer abiertas desde las 9 de la mañana a las 1 del mediodía, mientras
que en otoño e invierno el horario se retrazaba una hora, de 10-14 hs. Las únicas
dependencias que contaban con un horario más amplio eran las de policía.745 No
obstante, los receptores de hacienda muchas veces mencionaban que la recarga en sus
tareas obligaba a mantener abierta la oficina hasta “altas horas”. Los horarios eran un
freno en la recaudación de algunos impuestos, tal era el caso del papel sellado. Algunos
compradores, que requerían el papel con urgencia, al dirigirse hacia receptoría y hallarla
cerrada buscaban al Receptor en su casa para que les vendiera el papel, obligándolo en
muchos casos a reabrir la oficina. Las constantes quejas que esta situación provocó,
obligaron al gobierno a autorizar un expendio de papel sellado fuera de las oficinas de
hacienda. El expender del papel sellado recibía como compensación el 4% sobre lo
recaudado por este impuesto.746
Junto a las carencias materiales que presentaban las oficinas de hacienda –reflejadas en
los inventarios- las quejas de los jefes de cada dependencia ante la falta de personal
subalterno revelan otras limitaciones. El receptor de San Gerónimo, por ejemplo, no
743
El Patriota, miércoles 19 de enero de 1859.
AGPSF: Contaduría, T. 105, Leg. 1: Correspondencia y notas dirigidas al Colector Gral. de La Capital
de la provincia por el Receptor de San Gerónimo y por el Juez de paz encargado de la receptoría.
745
Decreto fijando las horas que deben abrirse los Tribunales y oficinas públicas. 17 de octubre de 1856.
ROSF: T. 2, p. 352.
746
El 6 de abril de 1859 se nombra a Sabad Rosas expendedor del papel de sello en Rosario. AGPSF:
Contaduría, T. 106, Leg. 27: Correspondencia del receptor de Rosario dirigida al Colector Gral. durante el
año 1859.
744
307 contaba con ningún otro empleado que pudiese actuar de escribiente o asistirlo en el
desempeño de sus ocupaciones. Ante los reclamos del Colector por el retraso en el
envío de las planillas, se justificaba afirmando: “…usted no desconocerá que en esta
oficina hace falta una pluma más”.747 La acumulación de tareas obligó al receptor, en
algunas ocasiones, a conchavar a una persona de su confianza para que actuara como
escribiente.
Una parte importante de las tareas administrativas de las oficinas de hacienda eran
desempeñadas por vigilantes de las partidas de plaza de las ciudades y pueblos de los
diferentes departamentos. Los receptores solicitaba diariamente a los jefes y comisarios
de policía el envío de vigilantes, a quienes se les encomendaban múltiples tareas (el
reparto de guías, el traslado de algún documento o bien de notas entre las diferentes
oficinas, etc.).748 Esta situación despertó fuertes rispideces con las autoridades
policiales. La insuficiencia de vigilantes para atender asuntos vinculados a la custodia
de la ciudad y a la prevención de los delitos no permitía prescidir de alguno de ellos
para volvarlos a tareas de tipo administrativa. No obstante, pese a los reclamos, las
presiones ejercidas por los receptores los obligaron a prestar al menos a un vigilante.749
Además del personal subalterno, las oficinas requerían contar con algún servicio de
caballos y postas para efectuar la recaudación. Los vigilantes, encomendados a tareas de
hacienda, pedían ser dotados con caballos para desplazarse por el territorio. Por lo cual,
el receptor muchas veces, viéndose obligado a cumplir con esta petición y debido a que
no contaba con dinero de la Caja a su cargo para este fin, pagaba de su bolsillo a algún
vecino para que prestara su caballo a la receptoría.
747
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
748
El receptor de Hacienda de San Gerónimo, José Ma. Torres, sostenía.“Mi pensamiento fue pedirle a
señor se sirviese ordenar a este juzgado se mande un vigilante a estas oficinas todos los días para las
ocurrencias que diariamente se ofrecen y que como se sabe esta oficina es muy mal dotada en su servicio
interno que diariamente se ofrece, y que como no siendo dado que yo es persona haga las funciones
exteriores en el servicio de la hacienda pública…””
749
El jefe de la partida de plaza de la ciudad afirmaba: “…la compañía de vigilantes de este
departamento se compone en su totalidad de veinticuatro hombres de tropa. De estos, cinco están
ocupados decisivamente en el servicio de ordenanzas de las oficinas de S.S., del Juez de primera
instancia, de la receptoría de la provincia, de la policía y el otro ocupando en el marchamo de los cueros
[…] ya calculará usted que con estos hombres es enteramente imposible atender con regularidad el
servicio a la campaña y el celo de la ciudad…”. AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, nº 13: Documentos
varios (1855).
308 3. Los empleados de Hacienda de Santa Fe
3.1. Los criterios en la designación de los empleados de hacienda:
¿mérito o permanencia?
El Reglamento de 1822 estableció que los empleados de Hacienda debían ser elegidos
cada dos años, pudiendo ser reelectos solo una vez. Se estimó conveniente la rotación
en los cargos de todos los vecinos beneméritos para que mediante este sistema:
“…se propague la ilustración y conocimiento, obviando se fijen en aquellos
por falta de aptitud, sofocándose toda aspiración, y cuidando los paisanos
de hacerse virtuosos y dignos para la justificada esperanza de su goce;
puesto que la patria es para todos y con preferencia a sus hijos predilectos
que merecen su recompensa por la conducta o sacrificios prodigados en su
defensa y sostén de los sagrados derechos de libertad e independencia,
formando esta disposición un vínculo indisoluble de unión en los ánimos,
fundamento seguro del poder, permanencia y felicidad de un estado…”750
Pese a ello, el recambio de empleados de la hacienda provincial no fue habitual. Si
observamos el Cuadro 1 es posible notar la permanencia del personal por períodos
verdaderamente amplios. El caso más paradigmático fue el de José Antonio Lassaga,
quien fuera Ministro Tesorero de la provincia entre 1825 y 1849. Luego de suprimirse el
cargo pasó a ser Colector General751, puesto que mantuvo hasta 1854 cuando renunció
para jubilarse. Así por el espacio de casi treinta años, el manejo de la hacienda estuvo
en manos de la misma persona, pero allí no acabó su carrera. Luego de un breve período
en el cual la función fue desempeñado por Cayetano Echagüe (entre enero de 1854 y
septiembre de 1856), el gobierno le solicitó nuevamente reasumir nuevamente sus
funciones en la Colecturía.752
Cuadro 1
Jefes de la principal oficina de Hacienda de Santa Fe
(1819-1873)
750
Reglamento para el funcionamiento del Ministerio de Hacienda. Santa Fe, 1 de agosto de 1822, art. 13.
AGPSF: Contaduría, T. 133, fs. 541- 542.
751
ROSF: T. 2, p. 26.
752
ROSF: T. 2, p. 340.
309 Cargos
Ministro Tesorero
de Hacienda
Colector General
Contador General
Año
1819- 1821
1822- 1824
1825- 1849
1849- 1854
1854-1856
1856- 1859
1859- 1860
1861- 1862
1862- 1868
1868- 1869
1869- 1869
1869- 1874
Empleado
José A. Quintana
Pedro Tomás de Larrechea
José Antonio Lassaga
José Antonio Lassaga
Cayetano Echagüe
José Antonio Lassaga
Agustín Aragón
Cayetano Echagüe
León Mujica
José Mateo Pereyra
Eduardo Fernández Bourdean
Ricardo Bazo.
Fuente: Elaboración propia en base AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1815 a 1824. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1824 a 1846. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 44: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1846 a 1854. Registro Oficial de la Provincial, T. 1 a 10.
copia
de la
copia
de la
copia
de la
Idénticas situaciones se repetían en las receptorías de Rosario y de San Gerónimo.
Como muestra el Cuadro 2, la receptoría de Rosario fue detentada por espacio de ocho
año por Fernando Carbonell (entre 1836 y 1848) para pasar más tarde a manos de su
hermano, Francisco, quien estuvo al frente de dicha oficina hasta su renuncia en 1854.
En San Gerónimo, la inmovilidad en el puesto fue aún más marcada: Prudencio Torres
fue receptor de hacienda por casi veinte años (1822 y 1841), luego de un breve período
en que la receptoría estuvo en manos de Lorenzo Gómez (1841-1843) asumió el cargo
Felipe Fernández manteniendo este puesto hasta 1859. La oficina de hacienda estuvo
acéfala por cuatro años en los cuales fueron los jueces de paz del departamento –
Manuel Garcilazo, primero, y Anselmo Maciel, después- quienes se desempeñaron, al
mismo tiempo, como receptores. En 1862, se nombró nuevamente a un empleado para
ocupar el cargo, José María Torres, quien lo detentó durante siete años receptor. [ver
Cuadro 3]
Cuadro 2
Receptores de Hacienda del departamento Rosario
Período
310 Empleado
1822- 1828
1829- 1831
1832- 1833
1834
1834- 1835
1836- 1848
1848- 1854
1854- 1854
1854- 1856
1856- 1858
1858- 1858
1858-1859
1859- 1862
1862- 1864
1864- 1869
1869- 1869
1869- 1872
1872- 1874
Constantino Carbonell
Marcelino Bayo
Gabriel Lassaga
Isidro Cabal
Manuel Leiva
Fernando Carbonell
Francisco Carbonell
Pedro Lassaga
Ramón Ferreyra (interino)
Pedro Virasoro
Carlos Zeé
Vicente Madolell
Melitón Carbonell
Pedro Lassaga
Pablo Vidal
Manuel Regúnaga (interino)
Adolfo Areta
Pedro Ramírez
Fuente: Elaboración propia en base AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1815 a 1824. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1824 a 1846. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 44: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1846 a 1854. Registro Oficial de la Provincial, T. 1 a 10.
copia
de la
copia
de la
copia
de la
Cuadro 3
Receptores de Hacienda del departamento San Gerónimo
Período de ejercicio
1822- 1841
1841- 1843
1843- 1859
1859- 1860*
1861- 1862*
1862- 1869
1869- 1874
Empleado
Prudencio Torres
Lorenzo Gómez
Felipe Fernández
Manuel Garcilazo
Anselmo Maciel
José María Torres
Servando Gómez
*Era el Juez de paz del departamento que se desempeñaba al mismo tiempo en el cargo de receptor
Fuente: Elaboración propia en base AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1815 a 1824. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1824 a 1846. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 44: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1846 a 1854. Registro Oficial de la Provincial, T. 1 a 10.
copia
de la
copia
de la
copia
de la
311 Los empleados de hacienda desempeñaban un rol fundamental por lo cual no podían
dejarse estos cargos en manos inexpertas. Ahora bien: ¿de qué manera se preparaban los
agentes para cumplir con estas tareas? La legislación nada dice sobre los criterios
utilizados para la designación en el cargo o los atributos que debían contar aquellos que
eran nombrados. No obstante, algunos requisitos eran centrales como la obligación de
saber leer y escribir o el poseer algunas nociones contables aunque fuesen mínimas.753
Mejor documentado está el proceso de elección: los empleados del departamento de
hacienda eran escogidos por su superior directo. Los colectores eran nombrados por los
Gobernadores de la provincia, a quienes, a su vez, elevaban las propuestas para la
designación tanto del personal que integraba sus oficinas (oficiales, auxiliares, etc.)
como también de los receptores departamentales. De igual modo, en la receptoría de
Rosario, el receptor nombraba al personal de su oficina.
A diferencia de aquellos que desempeñaban funciones políticas al interior del Estado,
elegidos mediante el voto ciudadano, los que ocupaban puestos administrativos como
los empleados de hacienda desarrollaron carreras al interior de dichas oficinas. Un
ejemplo significativo es el de Agustín Aragón quien lo vemos aparecer en 1851
nombrado como escribiente de la Contaduría.754 Algunos años más tarde, ante la
necesidad de cubrir el cargo de Oficial 1º y tenedor de libros se resolvió se promoverlo
en el cargo, debido a que se encontraban: “…reunidas las calidades indispensables en el
oficial auxiliar de Agustín Aragón según lo expuesto por el colector Gral…”.755 El
puesto le permitió, luego de la renuncia del Colector de Hacienda, José A. Lassaga,
asumir interinamente el cargo.756 Aunque permaneció muy poco tiempo en este puesto.
En 1862, con la creación de la Receptoría de Hacienda en La Capital se le confió el
puesto de Receptor de Hacienda del departamento ya que se consideró que conocía de
primera mano del manejo de las Cajas provinciales.757 En ese puesto sus
responsabilidades fueron in crescendo y dos años más tarde, por la renuncia del
Tesorero General, las autoridades provinciales determinaron anexar a sus funciones las
753
HENRY VEIRA, Ángel Antonio El oficinista instruido o práctica de oficinas reales, Centro de
Estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2000. [Publicado por 1º vez en 1815]
754
ROSF: T. 2, p. 56.
755
ROSF: T. 2, p. 410.
756
ROSF: T. 3, p. 8.
757
ROSF: T. 3, p. 362.
312 de la Tesorería.758 Otro ejemplo representativo es el Cayetano Echagüe: fue nombrado
Oficial 1º en 1832 puesto en que se mantuvo por espacio de cuatro años.759 Tiempo
después fue designado Oficial auxiliar de la Receptoría de Rosario760, llegando a Oficial
1º y Vista de Aduana en 1852.761 Ocupó el puesto de Colector General en dos
oportunidades –de 1854 a 1856 y de 1861 a 1862- y en 1862 al crearse la Tesorería
provincial se lo nombró Tesorero.762
Por medio de este mecanismos se desarrollaron numerosas carreras en la
administración, pero significó, al mismo tiempo, cerrar las puertas de las oficinas a la
incorporación de personas ajenas, excepto en los niveles más bajos desde donde
iniciaban el ascenso.763 En este sentido, cada dependencia constituyó una especie de
microcosmos al que se procura mantener incontaminado de interferencias ajenas y de la
agregación de agentes externos.764
El ascenso en los puestos de administración tenía como requisito primordial la
permanencia. La estabilidad era un valor más fuerte que la idoneidad y las aptitudes.
Les permitía a los diferentes agentes estructurar auténticas carreras independientes de
los vaivenes políticos sufridos por los gobiernos. La permanencia durante un largo
período en un cargo administrativo no era una cuestión de menor importancia, era una
garantía de haberse nutrido y preparado para las tareas a desempeñar. Esta formación
era difícil de igualar, sobre todo en sociedades donde el número de personas que estaban
educadas para el ejercicio de los cargos era muy limitado.
758
ROSF: T. 4, p. 113.
Fue nombrado el 1º de febrero de 1832 y cesado el 26 de diciembre de 1836. AGPSF: Contaduría, T.
133, Leg. 46: Libro que contiene copia legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados
civiles hechos por los gobiernos de la provincia durante los años 1824 a 1846.
760
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene copia legalizada de los nombramientos de los
oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos de la provincia durante los años 1824 a 1846.
761
AGPSF, Contaduría, T. 94, Leg. 30: Nómina de los empleados de Aduana, Resguardo administración
de Correos en la provincia de Santa Fe con especificación de sus servicios y aptitudes formadas en
cumplimiento de la orden del Señor Ministro de Hacienda de la Confederación Argentina datada el 21 de
noviembre de 1853.
762
ROSF: T. 3, p. 362.
763
Así por ejemplo, Pablo Vidal, Aficial auxiliar de la receptoría de Rosario fue promovido a Oficial 1º
en 1859 [ROSF: T. 3, p. 9] En 1864 quedó a cargo interinamente de la Receptoría debido a la renuncia
del receptor de Hacienda. [ROSF: T. 4, p. 236] Aunque su designación era interina permanenció en el
puesto hasta 1869. [ROSF: T. 6, P. 420]
764
MARILUZ URQUIJO, J. M. “El escalafón administrativo en Indias”, en Memoria del X Congreso del
Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, México, Universidad Nacional Autónoma de
México, 1995, p. 813.
759
313 En el estudio realizado por F. Dreyfus sobre la conformación de la burocracia en
Francia, Inglaterra y los Estados Unidos denomina oficiales de carrera a aquellos que
eran reclutados en base al mérito personal. Al interior de estas instituciones, la
organización de una carrera profesional primaba sobre las relaciones interpersonales.765
Su definición de lo que constituía un oficinal de carrera requiere, para el caso concreto
que se analiza aquí, ser matizada. Los empleados de las oficinas de Hacienda de Santa
Fe mantuvieron, al menos en el período estudiado, importantes conexiones –familiares,
sociales y comerciales- con la dirigencia política provincial. Por lo cual, no fueron
ajenos a las luchas facciosas y a los conflictos políticos de estos años.
En el acceso a las oficinas de hacienda primó la cooptación por sobre el mérito o la
capacidad técnica. Una parte importante de los integrantes de las oficinas de hacienda
formaban parte de los mismos grupos sociales, es decir estaban vinculados mediante
lazos sobre todo familiares. Aunque los lazos familiares no constituyen siempre una
relación positiva, es decir no en todos los casos dan lugar a solidaridades familiares,
sino que requieren ser explicadas, su constatación es un paso fundamental.766 Se trataba
en general de miembro de familias que tenían un importante “notabilidad” en la
provincia.767 Algunos trabajos realizados no sólo han contribuido a mostrar las
vinculaciones familiares entre los miembros de las élites locales, sino también han
identificado características relativas a su funcionamiento. Es decir, más allá de la
construcción de prosopografías y reconstrucción de troncos familiares se ha avanzado
en su incidencia en las prácticas administrativas.768 Estos aportes permiten considerar
que las diversas y dinámicas redes que atravesaban la larga historia de las parentelas
santafesinas y su acceso a los espacios y puestos de poder. También la persistencia de
grupos de familia a lo largo de todo el siglo XIX, aunque esas continuidades fueron más
profundas y estructurales en la ciudad de Santa Fe que en Rosario.
765
DREYFUS, François L’invention de la bureaucratie. Servir l’état en France, en Grande-Bretagne et
aux États-unis (XVIIIº- XXº siècle), París, Editions La décauverte, 2000, p. 174.
766
ZÚÑIGA, Jean-Paul “Clan, parentela, familia, individuo: ¿Qué métodos y qué niveles de análisis?”, en
Anuario de IHES, nº 5, Tandil, pp. 51-60.
767
Notable es definido en como digno de nota, reparo o atención. Diccionario de Autoridades, 1734.
[www.rae.es] CERVERA, Felipe “Nepotismo y economía en Santa Fe. Siglos XVII a XX”, en Revista de
la Junta Provincial de Estudios Históricos, nº LXIV, Santa Fe, 2004.
768
BONAUDO, Marta y SONSOGNI, Élida “Redes parentales y facciones en la política santafesina,
1850-1900”, en Siglo XIX. Revista de Historia, nº 11, Instituto Mora, México, 1992, pp. 74-110.
314 El 9 de abril de 1834 era nombrado Oficial auxiliar de la Receptoría de Rosario,
Fernando Carbonell. Este era hijo de Nicolás Carbonell, quien ocupó el cargo de
dependiente del Resguardo de la Receptoría de Rosario en 1816.769 Al hallarse vacante
el puesto de receptor, en 1836, se resuelve nombrara Fernando para ocupar este cargo
por ser considerado: “…una persona de notoria honradez, idoneidad, y demás actitudes
que para el empleo se requieren…”770 Se mantuvo en este puesto por espacio de doce
años hasta su renuncia en 1848.771 Al presentar su renuncia, agradeciendo la confianza
del gobierno, recomendó a su hermano Francisco para sucederlo.772 Francisco Carbonell
detentó este cargo hasta 1854. La presencia de integrantes de esta familia en la
Receptoría no cesó allí. En 1859, Melitón Carbonell, hijo de Francisco, se convirtió en
receptor de hacienda de Rosario. Este inició su carrera como Oficial de la Receptoría en
1849. Fue nombrado en ese puesto a petición de su padre.773 En 1852 ascendió a
escribiente774 donde se desempeñó por siete años. Algunos años más tarde era
nombrado Receptor detentando el cargo en 1859-1862 y en 1874-1876. El ejemplo de
los Carbonell muestra de forma muy clara que en el ingreso a las oficinas de hacienda,
los vínculos familiares adquirían enorme importancia. En el nombramiento de los
oficiales de hacienda se tuvieron en consideración las recomendaciones recibidas por
los receptores y los colectores que siempre recaían en su círculo más cercano.
Los únicos empleados de Hacienda que es posible considerar verdaderos profesionales
eran los integrantes del departamento Topográfico que constituían una burocracia
técnica.775 Los designados en estos puestos debían ser agrimensores o bien ingenieros.
Ambos profesionales tenían que portar patentes para mensurar los terrenos. La
769
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45: Libro que contiene copia legalizada de los nombramientos de los
oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos de la provincia durante los años 1815 a 1824.
770
AGPSF: Contaduría, T. 133, fs. 46: Libro que contiene copia legalizada de los nombramientos de los
oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos de la provincia durante los años 1824 a 1846.
771
ROSF: T. 2, p. 11.
772
ROSF: T. 2, p. 13.
773
AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 38: Órdenes superiores y decretos Gubernativos del gobernador D.
Pascual Echagüe dirigidos a la Colecturía, fs. 834
774
ROSF: T. 3, p. 6.
775
Ver: PLOTKIN, Mariano y ZIMMERMANN, Eduardo Saberes del Estado, Edhasa, Buenos Aires,
2012.
315 población provincial era advertida de que los títulos presentados por planos elaborados
por agrimensores no patentados no tenían ninguna validez.776
3.2. Los sueldos de los empleados de hacienda de la provincia
Hacia la segunda mitad del siglo XIX, desde el gobierno provincial se procuró que todo
el personal de las oficinas de hacienda recibiese un estipendio por su trabajo. No
obstante, no era suficiente otorgarles un salario, este debía bastar como para permitir
que dedicaran tiempo completo a sus funciones como administradores sin hallarse en la
necesidad de buscar otras fuentes de ingresos para vivir.
El Poder Ejecutivo envió un proyecto a los legisladores mediante el cual se proponía
reajustar los sueldos de los empleados de Hacienda. El punto de partida del proyecto era
que los salarios eran insuficientes para cubrir sus necesidades básicas de los empleados
y proporcionarles una subsistencia cómoda y decente. Se argumentaba que esta
situación ofendían “…el decoro de toda la administración…”.777 En 1852 el
gobernador Domingo Crespo dirigía a la Junta de Representantes las siguientes
palabras:
“Para exigir el gobierno a sus empleados el celo y lealtad convenientes;
para castigarles las faltas en que incurrieran, era indispensable que las
rentas que se señalaban en pago de sus servicios, correspondiesen al rango
que ocupan en la administración y les bastase para su subsistencia. Las que
señala la Constitución de la provincia; y la que se les ha asignado por las
anteriores administraciones, no proporcionando al empleado lo preciso
para vivir, lo inducía al fraude; y aquella economía mal calculada, venía a
resultar en perjuicio del Estado, por la desmoralización que era su
consiguiente”.778
Las autoridades provinciales consideraban que sí todos aquellos encargados de manejar
los caudales públicos eran recompensados de forma ya no estarían tentados a maniobras
dudosas para proveerse de recursos y la recaudación estaría garantizada. Salarios bajos
podían empujar a muchos de los empleados a buscar compensaciones mediante la
776
Santa Fe, julio 10 de 1863. Circular remitida a los jueces de paz de los departamentos de San
Gerónimo, San José, San Lorenzo, Colonia Esperanza, Colonia San Carlos y Villa Constitución. AGPSF:
Libro de notas a los señores Jefes políticos, de policía, jueces de paz y municipalidades, 1863, fs. 3.
777
ALP: Cámara de Diputados, T. 1, Fs 42-43.
778
Mensaje del Sr. Gobernador Don Domingo Crespo leído en sesión del día 15 de febrero de 1852, op.
Cit., p. 24.
316 concurrencia a ciertas prácticas consideradas “corruptas”, que desacreditaban a la
administración en su conjunto.
Ahora bien, ¿cuánto era un salario justo? ¿Qué salario compensaba el trabajo? Estas
cuestiones generaron intensas discusiones al interior del recinto legislativo, que se
repitieron con frecuencia a lo largo del período. Las deliberaciones en torno a los
sueldos se iniciaron en medio de un clima de evidente descontento por parte de los
empleados hacienda. A principios de 1852 el oficial auxiliar de la Receptoría de
Hacienda de Rosario, Calixto Lassaga, se quejaba ante el Gobernador:
“…desde diciembre del año ’44 estoy sirviendo de oficial auxiliar en la
receptoría de este departamento, con una asistencia tan puntal y tan asidua
trabajo, que no me queda tiempo ni el más mínimo, para contraerme a otra
genero de industria. El sueldo, Exmo. señor, con que cuento por mi empleo,
es el de 17 pesos mensuales, con él tengo que hacer frente a todas las
necesidades de mi familia, no teniendo aun ni casa en que morar con una
esposa y dos hijos”.779
El 15 de septiembre de 1853 dos empleados de la Colecturía General de Hacienda, el
oficial 2º, Agustín Aragón, y el escribiente, Irotea Clucellas, dirigían notas al
Gobernador de la Provincia solicitando un aumento en sus respectivos sueldos debido a
que “…sufren no poca escasez para expedirse en el desempeño de los gastos que le
demandan la subsistencia de la familia a su cargo…”.780
En los debates de enero de 1855, el diputado Mariano Comas proponía aumentar el
sueldo del colector provincial de 40 a 50 pesos mensuales, ya que consideraba que la
importancia de su labor y la responsabilidad que asumía no estaba lo suficientemente
compensada por el salario que percibía. Menos aún si se toma en cuenta que éste debía
responder con su patrimonio por cualquier error en las finanzas, por pequeña o grande
que fuera.781 También los sueldos de los receptores de hacienda fueron examinados. En
1856 se estableció que el receptor de Rosario pasaría a percibir un sueldo igual al del
Colector General debido a que sus tareas y obligaciones eran semejantes: esta receptoría
era las más ingresos aportaba al erario, además prácticamente la mitad de la población
779
Rosario, 24 de febrero de 1852. AGPSF: Contaduría, T. 90, Leg. 7: Correspondencia del contador
Gral. don José Lassaga al receptor del Rosario, D. Francisco Carbonell.
780
AGPSF: Escribanía de Gobierno, Nº 1, Leg. 7, fs. 200.
781
Sesión del 19 de enero de 1855, Actas Legislativas…, p. 35.
317 de la provincia residía en este departamento por lo que se consideraba que su receptor
tenía mayores ocupaciones que los restantes.782
Hasta 1857 el receptor de hacienda de San Gerónimo no percibió un sueldo. Sólo se le
había asignado un 8% sobre lo recaudado incrementándose dicho estipendio a 15% en
1855.783 Los argumentos esgrimidos sobre si era necesario o no otorgarle salario, que
forman parte del debate sobre el presupuesto de 1857, versaban sobre si las ocupaciones
en este puesto compensaban una asignación. Algunos legisladores consideraban que el
poco hacer en este empleo le permitía dedicar parte de su tiempo al desempeño de otras
labores. Esta visión fue muy cuestionada ya que: “…aunque el empleo no demandaba
constante labor implicaba mucha responsabilidad y la persona a la que se encargue
dicha labor debía demostrar honradez y competencia”.784 En otras palabras, si el
gobierno pretendía contar con empleados fieles y honrados que, al mismo tiempo,
fueran versados en las tareas que el puesto requería tenía que proporcionarles un salario
que estuviese a la altura de las obligaciones.785
Cuadro 4
Sueldo de los empleados de Hacienda (1856-1873)
Oficinas
Colecturía General
Tesorería
Receptoría Rosario
Receptoría de San
Gerónimo
Receptoría de La
Empleados
Colector
Oficial 1º y tenedor
de libro
Tenedor de libro
Oficial 2º
Oficial auxiliar
Portero
Tesorero
Auxiliar
Portero
Receptor
Oficial 1º y tenedor
de libros
Oficial auxiliar
Portero
Receptor
Auxiliar
Receptor
1856
840
600
1859
960
720
1863
1.200
840
1867
1.800
780
1870
1.800
960
1873
1.800
840
405
60
840
600
480
300
120
960
720
480
120
960
480
960
720
768
480
120
1.200
480
96
960
-
600
240
1.200
-
720
480
180
1.680
840
408
240
-
480
144
240
-
480
144
300
840
600
120
600
720
720
240
720
1.080
600
240
720
300
1.440
782
Sesión del 24 de enero de 1855, Actas Legislativas…, p. 39.
Sesión del 31 de enero de 1855, Actas Legislativas…, p. 41.
784
Sesión del 25 de septiembre de 1857, Actas Legislativas…, p. 55.
785
MARILUZ URQUIJO, José María “Estudio preliminar”, en HENRY VEIRA, Ángel Antonio El
oficinista instruido o práctica de oficinas reales, Centro de Estudios políticos y constitucionales, Madrid,
2000.
783
318 Capital
Departamento
Topográfico
Oficial auxiliar
Portero
Jefe
Ingeniero 1º
Ingeniero 2º
Secretario
Oficial auxiliar
Portero
-
-
480
120
2.000
1.200
960
720
60
480
84
1.800
960
720
540
480
72
600
180
2.280
960
720
600
96
600
180
1.800
840
720
600
480
120
Fuente: Elaboración propia en base a Presupuesto de Santa Fe 1856-57, ROSF: T. 2, pp. 306-315;
Presupuesto de Santa Fe 1859-60, ROSF: T. 3, pp. 47-51; Presupuesto de Santa Fe 1863, ROSF: T. 4, pp.
417-436; Presupuesto de Santa Fe 1867, ROSF: T. 6, pp. 232-247; Presupuesto de Santa Fe 1870, ROSF:
T. 7, pp. 25-40; Presupuesto de Santa Fe 1873, ROSF: T. 8, pp. 42-55.
El puesto más importante de la administración de hacienda, que lo ocupaba el Colector
General, luego denominado Contador, vio duplicado su sueldo en veinte años al igual
que prácticamente el resto del personal. Aunque resulta ciertamente complejo
determinar cuánto de estos reajustes se correspondieron con el incremento del costo de
vida de la provincia —debido a que no contamos actualmente con estudios que aborden
esta problemática— mediante las notas que los receptores y colectores intercambiaban
con el resto del personal de hacienda, como se ha señalado con anterioridad, uno de los
factores determinantes en el incremento de los sueldos fue la fuerza del reclamo por
parte de los propios empleados.
4. “Rendir cuentas al Estado”: el nombramiento de las
Comisiones de cuentas
Aquellos empleados que tenían injerencia en el manejo de los recursos del Estado
debían, al finalizar su período, rendir cuentas de las entradas y salidas en la caja a su
cargo. El Estatuto provisorio estableció que la Junta de Hacienda debía exigir al
Ministro de Hacienda, cada trimestre, un estado de los ingresos, las inversiones y la
existencia de los bienes que administraba. Con base a esta información se elaboraban
las Cuentas anuales para ser publicadas en lugares estratégicos de la provincia donde
podían ser observadas por todos los ciudadanos: “…para acreditar el orden y autoridad
con que se administran los intereses del estado”.786
No obstante, la rendición de cuentas estuvo lejos de ser periódica. Recién en noviembre
de 1832 por un nuevo decreto del gobernador Estanislao López se obligó a las
786
ROSF: T. 1, p. 41.
319 autoridades del departamento Rosario a presentar las cuentas para ser supervisadas.
Mediante dicho decreto se buscaba:
“…proveer al arreglo y organización del departamento de Rosario, de
afianzar a los habitantes de destruir abusos creado por la ignorancia de
autoridades, consultando las medidas que propendan a la prosperidad y
agradecimiento de esa importante parte de la provincia ha decretado: Art.
1º. Nómbrese un comisionado especial que tome un conocimiento exacto de
todos los ramos de la administración del departamento de Rosario, del
manejo y calidades de los empleados y de todo cuanto allí se haya
ejecutado sin orden de la autoridad elevándolo a conocimiento de gobierno
para resolver lo que convenga…”787
El comisionado designado para esta tarea fue Domingo Cullen cuyo accionar no era
sólo examinar las cuentas, debía, al mismo tiempo, supervisar el desempeño de los
empleados tanto civiles como militares del departamento.788
A partir de 1833 se comenzaron a nombrar Comisiones para examinar las cuentas
presentadas por las diferentes oficinas de Hacienda de la provincia. Durante los años en
que Estanislao López fue gobernador de la provincia se encargó personalmente de
nombrar a los integrantes de las comisiones.789 El decreto sancionado el 31 de julio de
1833 determinó que:
“Consecuente el gobierno con sus principios de velar incesantemente sobre
la conducta de sus empleados a quienes está encomendado el manejo de los
fondos del Estado, por ilimitada que sea la confianza que ellos inspiren, y
en la necesidad de conciliar este trabajo con las urgencias del Tesoro
público…”790
La Comisión debía integrarse por cuatro ciudadanos encargados de inspeccionar,
examinar y liquidar todas las cuentas del Ministerio de Hacienda e informar de las
reformas y modificaciones necesarias. Para ello, los empleados de las oficinas debían
poner a su disposición todos los documentos, papeles y libros de cuentas para ser
787
Decreto del 26 de noviembre de 1832. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 7: Oficios superiores del
gobernador D. Estanislao López y de su sucesor D. Domingo Cullen a los receptores de hacienda durante
1830-38.
788
Domingo Cullen fue secretario de gobierno entre febrero de 1833 y febrero de 1838. AGPSF:
Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene copia legalizada de los nombramientos de los oficiales y
empleados civiles hechos por los gobiernos de la provincia durante los años 1824 a 1846
789
TEDESCHI, Sonia "Caudillo e instituciones en el Río de la Plata. El caso de Santa Fe entre 1819 y
1838", Actas CD JHRC "Primeras Jornadas de História Regional Comparada", Porto Alegre, 2000.
790
ROSF: T. 1, p. 258.
320 supervisados. Para el desempeño de estas tareas se prefirieron a comerciantes
familiarizados en el manejo contable. Tal es el caso de Ramón Doldán quien integró en
cinco oportunidades estas comisiones, otorgándosele incluso el título de Inspector de
cuentas en 1836. Ramón Doldán era descendiente de una rica familia de comerciantes
vascos. Había arribado al Río de la Plata a fines del siglo XVII junto con su hermano,
quien se estableció en el Villarrica. Ambos mantenían un floreciente comercio
intercambiando mercancías y teniendo numerosas filiales y agencias en este espacio.791
Cuadro 5
Comisiones de revisión de las cuentas del departamento de Hacienda
(1833-1860)
Fecha de
nombramiento de
la Comisión
1º de julio 1833
Período a revisar
Integrantes de la Comisión
Estados de cuentas de 1832
20 de junio de 1834
Estado de cuentas desde oct. 1825
a dic. de 1831
Estado de cuentas de 1834
Domingo Crespo, Pedro Antonio
Echagüe, Isidro Cabal, Ramón Doldán
Ramón Doldán, Juan Vicente Truyol
28 de febrero de
1835
1º agosto de 1836
7 de septiembre de
1837
3 de agosto de 1838
Estados de cuentas de 1835
Estados de cuentas de 1836
Estado de cuentas de 1837
3 de marzo de 1853
Estado de cuentas de 1838-1851
16 de enero de 1854
Estados de cuentas de 1853
24 de agosto de
1860
10 septiembre de
1857
26 diciembre de
1860
Estado de cuentas desde febrero
de 1855 a julio de 1856
Estado de cuentas de agosto
1856- agosto 1857
Estado de cuentas de septiembre
de 1859 a diciembre 1859
Urbano Iriondo, Ramón Doldán, Pelayo
Antonio Gutiérrez
Ramón Doldán
Manuel Pujato, Ramón Doldán
Juan Puyana, Rafael Candioti, Sixto
Mariano Comas
Ángel Arrarte, Juan Clucellas, José E.
Gaslisteo
Mariano Puig, Juan Clucellas, José
Eusebio Galisteo
Estanislao López, Próspero Galisteo,
Pelayo Antonio Gutiérrez
Tiburcio Aldao, Caracciola Larrechea,
Mariano Puig.
Fuentes: Elaboración propia en base a ROSF: T. 1, p. 258/ 284/ 309/ 320/ 344/ 362; T. 2, p. 66/
189/ 377; T. 3, p. 146/191.
Las Comisiones de cuentas debían proceder a la revisión de los libros de cuentas y sus
respectivos comprobantes y elevar un informe a la Sala de representantes de la
provincia, encargada de aprobarlas. La primera Comisión fue nombrada en 1834 y
791
Fue prestamista del estado durante el gobierno de López y con un cargo de juez de paz en 1836. demás
de su colaboración como inspector de cuentas fue defensor de pobres y menores en marzo de 1838, cargo
que ejerció hasta su muerte y creó el Lazareto de Santa Fe. ROSF: T. 1. p. 316 y 353.
321 aprobó las cuentas presentadas por el Ministro de Hacienda, José A. Lassaga, desde
octubre de 1825 hasta diciembre de 1831.792 Un año más tarde, la nueva comisión
nombrada procedió a revisar las cuentas presentadas por el gobernador Estanislao López
desde que accedió a la Magistratura, en 1819, hasta diciembre de 1831.793 Igualmente se
presentaron y fueron aprobadas las cuentas de Juan Pablo López desde 1838, año en que
accedía al poder, hasta 1841.794 Aunque por norma general los gobernadores tenían
cuatro meses para presentar las cuentas y las comisiones contaban con seis meses más
para revisarlas, por diversas razones los plazos podían dilatarse.
La designación de dichas comisiones respondió, en algunas veces, a pedidos expreso de
los jefes de las oficinas de hacienda al Gobierno Provincial. El Colector General, José
Antonio Lassaga, solicitó al gobierno una revisión de las cuentas por los doce meses
que había estado a cargo de la Colecturía –entre 1856 y 1857-. La comisión luego de
revisar los libros de carga y data y cotejar la información con sus respectivos
comprobantes no puso reparo alguno a sus cuentas y fueron aprobadas.795 Cuando se
supervisaban las cuentas de Colecturía General, la oficina central de hacienda, se
incluían también las cuentas y remisiones de las diferentes dependencias. Por lo cual,
con la aprobación de las Cuentas de la Colectaría se visaban todos los movimientos de
las cajas de Rosario y de San Gerónimo y el accionar de todos los empleados de la
hacienda provincial. En casos de hallarse incongruencias fiscales en algunas de las
cajas dependientes de la Colecturía, el colector debía responder por ellas. Por esta
razón, este debía estar muy atento a los envíos de los receptores y pedir las
explicaciones necesarias ante cualquier duda. Los receptores remitían las cuentas y
legajos a los colectores para que, luego de una revisión, hiciese los reparos necesarios.
En 1859, el Colector General, Agustín Aragón, solicitó al receptor cesante de San
Gerónimo, Felipe Fernández, dirigirse a Santa Fe para “…dar personalmente
explicaciones sobre los manejos de la caja de la receptoría durante sus gestión”.796 Los
receptores de Hacienda no sólo rendían cuentas al Colector General, debía igualmente
792
ROSF: T. 1, p. 284.
ROSF: T. 1, p. 263.
794
ROSF: T. 1, P. 395.
795
AGPSF: Contaduría, T. 102, Leg. 22: Comisión nombrada para examinar las cuentas del Colector gral.
de Hacienda José A. Lassaga.
796
AGPSF: Contaduría, T. 105, Leg. 1: Correspondencia y notas dirigidas al Colector Gral. de La Capital
de la provincia por el Receptor de San Gerónimo y por el Juez de paz encargado de la receptoría.
793
322 presentar sus cuentas al momento de conformarse una Comisión de cuentas para revisar
las cajas del departamento.797 En la mayoría de los casos, el receptor presentaba las
cuentas junto con los inventarios al momento de dejar su puesto.
En 1860 entre las reformas al departamento de Hacienda se tomaron algunas medidas
para reforzar en el control de los movimientos de las diferentes cajas recaudatorias. La
Comisión de Cuentas se instituyó entonces de manera formal. Esta debía componerse de
tres individuos nombrados por la Cámara de Representantes, a quienes se les encargó la
revisión de las cuentas anuales presentadas por el Poder Ejecutivo. Dicha comisión
debía verificar que las mismas estuviesen en consonancia con las leyes impositivas y
con el presupuesto anual que regía. Tenía igualmente que investigar cualquier indicio de
sustracción o de hurto de los caudales públicos, así como también examinar los libros de
hacienda y los documentos remitidos por las distintas oficinas.798 Con el mismo
objetivo, el 17 de febrero de 1864 se resolvió que para un mejor servicio público y
garantía de administración los ingresos y los egresos provinciales se publicaran
semanalmente. Todas las oficinas públicas de la provincia que percibieran dinero del
tesoro provincial debían formar cada semana un estado demostrativo de ingresos y
egresos que se mandarán a publicar junto con un informe de la Contaduría.799
797
Así por ejemplo el Receptor de Hacienda de San Gerónimo debió rendir cuentas en 1841 con una
comisión integrada por Juan Maciel y Nicolás Lucero. [AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 8] El receptor
de hacienda de Rosario debió rendir cuenta en 1853 bajo una Comisión integrada por Antonio Berdier,
Belisario Ortíz y Pedro Echagüe. [ROSF: T. 2, p. 166] Igualmente el administrador de la aduana de
Rosario a Pedro Echagüe, Camilo Aldao y Belisario Ortiz. [ROSF: T. 2, p. 205]
798
ROSF: T. 5, p. 161.
799
ROSF: T. 3, p. 101.
323 Anexo
Empleados de Hacienda del departamento La Capital:
Ministerio, tesorería y receptoría de hacienda (1815-1873)
COLECTOR
ARAGÓN,
Agustín
BAZO,
Federico
ECHAGÜE,
José Ignacio
ECHAGÜE,
Cayetano
FERNÁNDEZ
BOURDEAX,
Adolfo
GRENEWALD,
Arturo
LARRECHEA,
Pedro Tomás de
LASSAGA,
José Antonio
MUJICA, León
PEREYRA,
José Mateo
324 CARGOS PÚBLICOS
Escribiente de la Colecturía Gral. (1851)
Oficial 2º de la Colecturía (1851) Oficial 1º
de la Colecturía (1857) Escribiente de la
Asamblea Legislativa (1858) Colector Gral.
interino (1859) Receptor de La Capital
(1862-1866) Suspendido de su cargo el 10
de julio de 1866 hasta que termine el
proceso iniciado sobre defraudación al
Tesoro público. Tesorero provincial (18641866) Suplente de la Exa. Cámara de
Justicia (1860) Diputado provincial
suplente por Rosario (1860)
Encargado de la Contaduría (1869)
Colector Gral. de la provincia (1874)
Ministro tesorero de hacienda (1815)
OTRAS OCUPACIONES
Rematador del derecho de carreta de
Santa Fe (1856)
Integró la Comisión para la regulación
de la CD (1864)
Comisionado para que gestione ante las
autoridades el cobro de la CD (1871)
Regidor Fiel Ejecutor. (1821) Alcalde del
cuartel nº 3 (1823) Alcalde del cuartel nº 4.
(1824) Oficial 1º del Ministerio de hacienda
(1832-1836) Oficial auxiliar de la
receptoría de Rosario (1840) Oficial 1º y
vista (1852) Colector General de Hacienda
(1854-1856) (1861-1862) Tesorero Gral. de
la provincia. (1861-1862)
Auxiliar de la Contaduría (1869) Colector
gral. de la provincia (1869)
Oficial 1º de la Contaduría (1865)
Regidor del Cabildo (1802) Alcalde 1º
voto. (1809) Diputado para el futuro
Congreso Nacional (1821) Ministro de
Hacienda (1822-1824) Diputado para el
Congreso Nacional (1824-1832) Secretario
de la Junta Representantes (1826) Diputado
para la Junta Representantes para el dep.
Rosario (1828) Juez de 1º instancia en lo
civil (1847)
Oficial 1º de la secretaria de gobierno
(1816-1817) Oficial 1º del Ministerio de
hacienda
(1817-1824)
Ministro
de
Hacienda de la provincia (1825-1849)
Colector Gral. (1849-1854)
Contador Gral. de la provincia (1862-1864)
Municipal de Santa Fe (1866)
Contador Gral. de la provincia (1868-1869)
Integró la Comisión para tomar las
cuentas del gobernador Rosendo Fraga
como Contador asociado (1860)
Integró la Comisión encargada del
examen y liquidación de la deuda
flotante de la provincia. (1864)
PUJATO,
Manuel Ignacio
QUINTANA,
José A.
Preceptor del gimnasio santafesino (1843);
Oficial 1º del Ministerio de gobierno (1847)
Comisario General de Guerra. (1852) Juez
del
Tribunal
de
Alzada.
(1858)
Subsecretario del Ministerio de gobierno
(1860-1864) Receptor de hacienda de la
Capital (1866-1872)
Ministro de Hacienda (1816-1822) Vocal
secretario de la Junta Representantes en
(1825-1826) Diputado para la Junta
Representantes para el cuartel nº 3. (1828)
Integró la comisión de cuentas de la
comisión de Guerra. (1852) Participó
en la creación de la Sociedad de
Beneficencia de La Capital. (1860)
Fuentes: Elaboración propia en base AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1815 a 1824. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1824 a 1846. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 44: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1846 a 1854. Registro Oficial de la Provincial, T. 1 a 10. copia
de la
copia
de la
copia
de la
Receptores de Hacienda del departamento Rosario (18151873)
RECEPTOR
ARETA,
Adolfo
BAYO,
Marcelino
CABAL, Isidro
CARBONELL,
Constantino
CARBONELL,
Fernando
CARGOS PÚBLICOS
Receptor de hacienda de Rosario ( 18691872)
Receptor de Hacienda (1829-1831) Juez de
paz de Rosario (1835/1850/1852) Juez de
1º instancia en lo civil (1847) Comandante
Militar de Rosario. (1852) Diputado de la
H. A. Constituyente por el departamento
de Rosario. (1855) Jefe político de la
ciudad de Rosario. (1854)
Diputado por el cuartel nº 2 de Santa Fe
(1821). Procurador de la ciudad (1826)
Diputado para la Junta Representantes por
Rincón (1828) Maestro de escuela. Oficial
2º de Hacienda (1833-1839) Receptor
interino
de
la
receptoría
(1834)
Administrador de correos (1835-1839)
El 5 de febrero de 1816 compuso la terna
presentada como alcalde de la Hermandad
de Rosario (1816) Se hizo cargo de la
administración de justicia de Rosario como
interino (1816) Comandante de Rosario
(1817) Receptor de hacienda (1822-1828)
Oficial auxiliar de receptoría de Rosario
(1834-1836) Receptor de hacienda de
Rosario (1836-1848) Administrador de
correos de Rosario (1848-1852)
OTRAS OCUPACIONES
Integró la Comisión especial en la ciudad
de Rosario para deslindar y enajenar los
terrenos fiscales existentes en este
departamento, previos los informes a la
Junta Topográfica. (1855)
325 CARBONELL,
Francisco
CARBONELL,
Melitón
FERREYRA,
Ramón
LASSAGA,
Gabriel
LASSAGA,
Pedro
LEIVA,
Manuel
MADOLELL,
Vicente
RAMIREZ,
Pedro
REGÚNAGA,
Manuel
VIDAL, Pablo
VIRASORO,
Pedro
ZEE, Carlos
Alcalde de la Santa Hermandad (1822)
Receptor de Hacienda de la provincia
(1848-1854)
Oficial supernumerario de la receptoría.
(1849-1852) Alcaide de Aduana (1853)
Escribiente de la receptoría (1852-1859)
Receptor de hacienda (1859-1862) (18741876)
Receptor de hacienda (1854-1856) Juez de
paz del cuartel nº 2 de Rosario. (1865)
Alcalde 1º y juez de rentas. (1785) Alcalde
1º (1778) Alcalde de 2º voto del Cabildo
(1815-1816) El 29 de noviembre de 1821
fue elegido diputado para la Junta de
representantes de Rosario (1821) Alcalde
de 1º voto. (1824) Receptor de hacienda de
Rosario (1832-1833)
Juez de 1º instancia (1835) Jefe de policía
(1838) Capitán de puerto (1852) Receptor
de hacienda de Rosario interino (1854)
Receptor ( 1862-1864)
Defensor de pobres y menores (1823/18301834) Alcalde del cuartel nº 1 (1823)
Receptor de Hacienda de Rosario (18341835) Comandancia militar de Rosario
(1834-1835) Ministro de la Secretaría de
gobierno (1835-1838)
Oficial 1º de la receptoría. Receptor
interino (1858-1859) Rematador del
derecho de alcabala (1859) Jefe de Policía
de Rosario (1859) Jefe político interino
(1860)
Alcalde del cuartel nº 2 de Rosario. (1853)
Juez de paz del cuartel nº 3 de Rosario
(1854) Receptor de hacienda de Rosario
(1872-1874)
Integró la Comisión especial en la ciudad
de Rosario para deslindar y enajenar los
terrenos fiscales existentes en este
departamento, previos los informes a la
Junta Topográfica. (1855)
Receptor interino (1869)
Oficial auxiliar de la receptoría. Oficial 1º
de la receptoría (1859-1864) Receptor
interino de hacienda (1864) Receptor de
Hacienda (1864-1869)
Inspector de
Bancos (1868)
Receptor de Hacienda (1856-1858)
Receptor de Hacienda (1858) Abandonó la
receptoría fugándose con la recaudación.
Fuentes: Elaboración propia en base AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1815 a 1824. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1824 a 1846. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 44: Libro que contiene
326 copia
de la
copia
de la
copia
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos de la
provincia durante los años 1846 a 1854. Registro Oficial de la Provincial, T. 1 a 10. Receptores de Hacienda del departamento San Gerónimo
(1815-1873)
RECEPTOR
FERNADEZ,
Felipe
CARGOS PÚBLICOS
Comandante del puerto de San Gerónimo
(1836-1843) Receptor de Hacienda (18431859) Juez de paz (1856/1862) Legislador
municipal de San Gerónimo (1864)
OTRAS OCUPACIONES
Médico encargado de la botica y manejo
del hospital de la Concepción (1835)
Médico en Coronda (1835-1836)
Integró la Comisión de regulación de
capitales sujetos a la CD en San
Gerónimo (1865)
GARCILAZO,
Manuel
GÓMEZ,
Lorenzo
GÓMEZ,
Servando
GOROSTIZU,
Matías
MACIEL,
Anselmo
TORRES,
José María
TORRES,
Prudencio
Receptor de hacienda y juez de paz (18591860)
Receptor de hacienda (1841-1843)
Legislador municipal de San Gerónimo
(1864) Receptor de hacienda (18691874/1874-1875)
Receptor de Hacienda de la villa y partido
de Coronda (1817)
Juez de paz (1853/1861-1863) Receptor de
Hacienda (1861-1862)
Guardacostas del puerto de San Gerónimo
(1843-1853) Receptor de Hacienda (18621869) Legislador municipal de San
Gerónimo (1864) Presidente de la
municipalidad de Coronda. (1866)
Alcalde de la Santa Hermandad de
Coronda. (1821) Receptor de hacienda de
San Gerónimo (1822-1841) Alcalde de
hermandad de Coronda (1824) Receptor
de alcabala (1830).
Integró la Junta Calificadora del registro
civil. (1864)
Fuentes: Elaboración propia en base AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 45: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1815 a 1824. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 46: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1824 a 1846. AGPSF: Contaduría, T. 133, Leg. 44: Libro que contiene
legalizada de los nombramientos de los oficiales y empleados civiles hechos por los gobiernos
provincia durante los años 1846 a 1854. Registro Oficial de la Provincial, T. 1 a 10. copia
de la
copia
de la
copia
de la
327 Comisiones para la regulación y recaudación de la
Contribución directa (1867-1871)
Fuente: AGPSF: Contaduría, T. 105, Leg. 11: Leyes y decretos del gobierno. ROSF: T. 3, p. 90; T. 5, P.
56, 293; T. 6, p. 357; T. 7, p. 336.
328 Comisión de Clasificación de patentes (1871)
Jurisdicciones
La Capital
Rosario
San Gerónimo
San José y Santa Rosa
Helvecia, Cayastá, San Javier y demás
adyacentes
Esperanza, San Carlos y San Gerónimo
San Lorenzo
Villa Constitución
1871
Mariano Comas, José Ferreyra, Mariano
Echagüe
Manuel Regúnaga, Pascual Páez, Natalio
Ricardone
Servando Gómez, Mariano Nuñez, Adriano
López
Eufracio Mendoza, Francisco Romero y
Honorio Puig
Martín González, Florentino Silva, Teófilo
Romang
Tomás Lubary, Pablo Perret, Isaac Trombert
Baltazar Ponce, Julio Saez, José Otero
Jesús Samoral, Aurelio Tabares, José
Baigorri
329 330 Capítulo 9
Los jueces de paz y los comisarios de distrito como
recaudadores de impuestos en la campaña
“…esta demora ha resultado de la falta de los comisarios que no sé que tienen ó
quieren, le incluyo una carta del Comisarios más inmediato que tenemos que pertenece
al distrito de Barracas, por ella verá los reclamos que é tenido echos según su misma
contestación, y que no ha cido bastantes tres reclamos, é tenido que mandar
espresamente un vigilante a la cuarta vez…”800
A pesar de las pretensiones del gobierno provincial de centralizar la colecta
departamental en la figura de los receptores y colectores de hacienda, estos empleados
lejos estaban de poder dedicarse a recaudar en toda su jurisdicción. Especialmente
difícil era su llegada al mundo rural. Las distancias que separaban las oficinas de
hacienda de los distintos puntos de la campaña constituían obstáculos difíciles de
sortear. Los receptores –como se ha intentado mostrar en el capítulo de anteriorencontraban muchos inconvenientes para dejar sus oficinas. Tampoco era factible para
la población rural trasladarse hasta la receptoría a cumplir con sus obligaciones fiscales.
Estas tareas fueron asumidas por los comisarios de distrito y de los comisarios generales
de campaña. Asimismo, en aquellos lugares donde no se crearon puestos de
recaudadores, como fue el caso del departamento San José y en las colonias agrícolas de
reciente fundación, los jueces de paz desempeñaron estas funciones. Las autoridades de
campaña, además de su papel como agentes estatales con atribuciones judiciales y
policiales, vieron ampliados sus poderes locales al ser los únicos referentes de la
hacienda provincial. Actuaban en el mundo rural como intermediarios entre esta y sus
comunidades.
En los siguientes apartados se analizaran las funciones de las autoridades de campaña
vinculadas a la colecta impositiva. Esta indagación en el tema exige una mirada que, sin
desconocer los aspectos coactivos que revestían las figuras de los jueces de paz y
800
Carta del Receptor de Hacienda, José Ma. Torres, al Colector General de la provincia, León Mugica.
San Gerónimo, enero 27 de 1864. AGPSF: Contaduría, T. 117, Leg. 20: Notas y cartas del receptor de
San Gerónimo, José María Torres, al contador Gral. durante todo el año 1864.
331 comisarios de distrito, indague, al mismo tiempo, su desempeño como representantes de
la hacienda provincial en la campaña. ¿Qué atributos pesaban más al momento de elegir
al personal para ocupar dichos cargos? ¿Qué funciones cumplieron? ¿Cuáles fueron los
obstáculos a los que debieron enfrentarse en el ejercicio de sus actividades como
recaudadores de impuestos? Estas son algunas de las preguntas que guían este capítulo.
El apartado final está dedicado a mostrar, mediante el análisis de un caso concreto, la
compleja dinámica relacional que mantenían receptores, jueces de paz y comisarios de
distrito. La superposición de competencia entre estos actores en el ejercicio de sus
tareas generó importantes vínculos que iban desde mutua colaboración a la fuerte
conflictividad por el reconocimiento de su autoridad por parte de vecinos y habitantes
de los territorios bajo su jurisdicción.
Para comprender el impacto de la fiscalidad en el mundo rural es necesario tomar en
cuenta las prácticas recaudatorias.801 Los obstáculos que los recaudadores hallaban en el
desempeño de las mismas reflejan algunos de los principales problemas de la
administración. El estudio se centrará en la forma ejecutiva de la recaudación de
impuestos, para lo cual se recurrirá al testimonio de quienes tenían encomendada esta
tarea. Más allá de las leyes sancionadas y los reglamentos establecidos, las fuentes que
han servido de sustento a este capítulo son las notas y la correspondencia que los
mismos jueces de paz y comisarios de campaña mantuvieron, a lo largo del período, con
las autoridades provinciales. Mediante las cartas es posible conocer el modo de
proceder, por un lado, y las dificultades, por otra, que hallaban a la hora de recaudar a la
campaña.
1. Ordenar institucionalmente la campaña: las autoridades
locales y sus tareas
La construcción de un poder institucional que penetre en el entramado social fue una de
las metas perseguidas desde el Estado en pos de imponer el orden social.802 A partir de
801
UCENDO, José I., LANZA GARCÍA, Ramón y MUGARTEGUI EGUÍA, Isabel “Algunas notas
sobre las repercusiones de la fiscalidad en el mundo rural castellano en el siglo XVII”, Ponencia
presentada en el XI Congreso del SEHA, Palencia, 15-18 de junio de 2005.
802
La renovación historiográfica en Argentina ha producido importantes contribuciones sobre la
construcción del poder institucional en la campaña, en su mayoría para el ámbito bonaerense. Ver:
332 la supresión del Cabildo santafesino (1832) y la sanción del Reglamento de Justicia
(1833) al frente de los denominado “departamentos de campaña” (a saber, Rosario, San
Gerónimo y San José) se nombró a un juez de paz con residencia en el pueblo cabeza
del departamento con competencias políticas, judiciales y también fiscales. El juez de
paz era el encargado de la aprehensión, toma de declaraciones y prisiones de los
delincuentes. Debía oír y sentenciar en forma verbal todas las demandas y resoluciones
que hicieran al orden y a la tranquilidad de los territorios bajo su dependencia. Tenía la
facultad de arrestar, hasta el término de ocho días, a los que no cumpliesen su
mandato.803 Sobre sus hombros recaían también las tareas políticas: debían hacer
circular los nombres de los candidatos propuestos para determinados cargos, convocar
elecciones, controlar la nominación de las autoridades de mesa, definir quiénes estaban
habilitados a votar y refrendar el escrutinio.804 Como ya ha planteado M. Bonaudo, las
imbricaciones entre justicia y gobierno –características del denominado Antiguo
Régimen- pervivieron en la provincia más allá de la disolución del vínculo colonial. En
la administración de la campaña tanto los jueces de paz como los comisarios de distrito
encarnaban la tradicional indivisión de atribuciones.805
GELMAN, Jorge “Crisis y reconstrucción del orden en la campaña de Buenos Aires. Estado y sociedad
en la primera mitad del siglo XIX”, Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio
Ravignani”, Tercera serie, nº 21, septiembre de 2000, pp. 7-21; del mismo autor “La construcción del
orden postcolonial. El “sistema de Rosas” en Buenos Aires, entre la coerción y el consenso”, en Tiempos
de América, nº 11, 2004; BARRAL, María Elena y FRADKIN, Raúl “Los pueblos y la construcción de
las estructuras de poder institucional en la campaña bonaerense (1785-1836)”, en FRADKIN, Raúl
(comp.) El poder y la vara: estudios sobre la justicia y la construcción del Estado en el Buenos Aires
rural: 1780-1830, Prometeo, Buenos Aires, 2007; GARAVAGLIA, Juan Carlos “Paz, orden y trabajo en
la campaña: La justicia rural y los juzgados de paz en Buenos Aires, 1830-1852”, en Desarrollo
Económico, vol. 37, nº 146, julio-septiembre 1997, pp. 241-262; YANGILEVICH, Melina “Crónicas de
conflicto y desilusión. Prefecturas de campaña, juzgados de paz y comisarías en Buenos Aires (18571859)”, en BARRIERA, Darío (coord.) La Justicia y las formas de la autoridad. El Río de la Plata
(Siglos XVII a XIX), Red Columnaria/ISHIR, Rosario, 2010. Para otras provincias: ROMANO, Silvia
“Instituciones coloniales en contextos republicanos: los jueces de campaña cordobesa en las primeras
décadas del siglo XIX y la construcción del estado provincia autónomo”, en HERRERO, Fabián
Revolución, política e ideas en el Río de la Plata durante la década de 1810, Ediciones Cooperativas,
Buenos Aires, 2004, pp. 167-200; SANJURJO DE DRIOLLET, Inés “Las continuidades en el gobierno
de la campaña mendocina en el siglo XIX”, en Revista de Estudios Histórico-jurídico, nº 26, Valparaíso,
2004, pp. 445-468.
803
“Reglamento provisorio para los empleados y atribuciones que debe subrogar al Cuerpo municipal,
extinguido por ley de 13 de Octubre de 1832”, 28 enero 1833, ROSF: T. 1, pp. 245-246.
804
ENSINCK, Oscar L. “Jurisdicción y atribuciones de los jueces de paz (1833-1854)”, en Revista de
Historia de Rosario, nº 3, julio-septiembre 1963.
805
BONAUDO, Marta “Hecho jurídico…hecho político. La conflictiva relación entre poder y justicia en
la construcción de la República Posible. Santa Fe, 1856-1890”, CARZOLIO, María Inés y BARRIERA,
Darío (comps.) Política, cultura, religión. Del Antiguo Régimen a la formación de los Estados
Nacionales. Homenaje a Reina Pastor, Prohistoria Ediciones, Rosario, 2005. Igualmente M. Ternavasio
333 El juez de paz tenía jurisdicción ordinaria sobre todo el departamento, pero residía en la
cabecera del mismo razón por la cual para ejercer su dominio sobre el territorio tenía la
potestad de nombrar el número de comisarios que considerase necesario según “los que
su población y circunstancias exigieren”.806 Los comisarios de campaña fueron, por lo
tanto, una de las máximas autoridades del ámbito rural santafesino. Tenían que, entre
otras cosas, recorrer el distrito para perseguir y apresar criminales, desertores y
malentretenidos; procurar el orden de la campaña; hacer ejecutar y observar
disposiciones acerca del juego; regular el funcionamiento de pulperías, la caza de
animales y el uso de armas.807 Si bien se esperaba que el nombramiento recayera en
alguno de los integrantes de las ternas que el juez de paz saliente confeccionaba y
enviaba al gobierno provincial, que tenía la última palabra en cuanto a la designación,
en muchos casos eran los propios vecinos quienes proponían a algún candidato para
ocupar un determinado puesto. Aunque el gobernador contaban, al mismo tiempo, con
la facultad de rehusarse a considerar a los candidatos propuestos.808 Los nombramientos
tanto los jueces de paz como los comisarios de distrito debían hacerse anualmente,
según lo estipulado en el Reglamento de Justicia (1833). Las autoridades provinciales
resolvían, pasado dicho lapso, su renovación o no.809 Un seguimiento de las ternas
confeccionadas para los nombramientos de cada autoridad de campaña muestra el
importante peso que tenían los poderes locales. La construcción del Estado no fue un
proceso impuesto desde arriba, desde el centro político, sino también solicitado desde
abajo con un marcado policentrismo.
muestra como la justicia y gobierno permanecieron entrelazados y algunas soluciones que decretaron la
división de las funciones de gobierno y justicia trataban de modernizar por ejemplo la administración de
la campaña, acabaron por dar legitimidad a una suerte de gobierna de los jueces donde estos, en el área
rural, encarnaban la tradicional indivisión de atribuciones y hasta se erigieron en portadores de antiguas
capacidades representativas de las recientemente extinguidos cabildos. TERNAVASIO, Marcela “Entre el
cabildo colonial y el municipio moderno: los juzgados de paz de campaña en el Estado de Buenos Aires,
1821-1854”, en BELLINGERI, Marco (coord.) Dinámicas de Antiguo Régimen y orden constitucional.
Representación, justicia y administración. Siglos XVIII-XIX, Otto editorial, Torino, 2000.
806
En el caso del departamento Rosario se estableció de antemano que debían crearse dos comisarios para
el pueblo.
807
AHPJM: Jefatura Política, T. 1855 B, nº 7: Comisarios de distrito.
808
Son numerosos los ejemplos de solicitudes de los vecinos al respecto. Ver por ejemplo: AGPSF:
Gobierno, T. 33, Leg. 21, fs. 109; T. 34, Leg. 19, fs. 1246; T. 29, Leg. 17, fs. 695. Así como también los
pedidos de destitución. AGPSF, Gobierno, T. 33, Leg. 21, fs. 156; T. 25, Leg. 16, fs. 679.
809
“Reglamento provisorio para los empleados y atribuciones que debe subrogar al Cuerpo municipal,
extinguido por ley de 13 de Octubre de 1832”, 28 enero 1833. ROSF: T. 1, p. 243.
334 Los criterios bajo los cuales debía procederse para la elección de las autoridades de
campaña no estaban claramente estipulados. El reglamento de Justicia nada dice al
respecto. Para tener una imagen más nítida de los atributos con que debían contar
aquellos que eran designados, se requiere un estudio más exhaustivo que permita
reconstruir más cabalmente su perfil social.810 Contamos con algunos trabajos para otras
experiencias.811 Una primera aproximación a esta problemática muestra que el principal
atributo era el de pertenecer a la comunidad territorial en la que era designado. Los
estudios realizados para la campaña bonaerense han mostrado que, mientras que los
jueces de paz eran hombres de la comunidad, los comisarios debían ser extraños a
ella.812 En el caso de Santa Fe, no existieron estas distinciones. Ambas autoridades,
jueces de paz y los comisarios de los distritos rurales del departamento, eran hombres
locales con extensos vínculos allí donde eran designados. Estos fueron, en general,
personas influyentes en lo local que tenían experiencia en el manejo de asuntos tanto
políticos como económicos, y que contaban con la confianza de sus coterráneos, lo que
les brindaba amplias ventajas para moverse en el entramado social rural. Las
comunidades rurales estaban constituidas por fuertes lazos de solidaridad donde la
asociación de sus integrantes era vital para su subsistencia y la confianza mutua una
práctica corriente. Estaban obligados, de alguna manera, a ganarse la legitimidad y el
810
Junto con Carolina Piazzi iniciamos una primera aproximación a esta problemática en: DE LOS RÍOS,
E. y PIAZZI, C. “Comisarios de campaña en el departamento Rosario…”, op. Cit..
811
Algunos ejemplos de estudios realizados: GARAVAGLIA, Juan Carlos Poder, conflicto y relaciones
sociales. El Río de la Plata, XVIII-XIX, Homo Sapiens ediciones, Rosario, 1999; PRESSEL, Griselda
“Los hombres que administran la justicia local. La persistencia de la notabilidad en el Oriente entrerriano
(1841-1853), en BARRIERA, Darío (Comp.) Justicias y fronteras. Estudios sobre historia de la justicia
en el Río de la Plata. Siglos XVI-XIX, Servicio de Publicaciones Red Columnaria, Universidad de Murcia,
Murcia, 2009, pp. 165-178; GELMAN, Jorge “Crisis y reconstrucción del orden en la campaña de
Buenos Aires. Estado y sociedad en la primera mitad del siglo XIX”, en Boletín del Instituto de Historia
Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Tercera serie, nº 21, 1º semestre, Buenos Aires, 2000,
pp. 7-31; TIO VALLEJO, Gabriela “La buena administración y la autonomía del Cabildo. Tucumán,
1770-1820”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Tercera
serie, nº 18, 2º semestre, Buenos Aires, 1998, pp. 35-58; PAROLO, María Paula “El perfil social de las
autoridades locales en la campaña tucumana a mediados del siglo XIX”, Ponencia presentada en las
Primeras Jornadas de Historia social de la Justicia, ISHIR-CESOR, Rosario, 2010; MOLINA, Eugenia
“Los funcionarios subalternos de justicia en Mendoza, 1820-1852: entre el control comunitario y el
disciplinamiento social”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2010, [En línea], Puesto en línea el 23
mars 2010. URL : http://nuevomundo.revues.org/59353. Consultado el 23 septembre 2011; DI GRESIA,
Leandro “Jueces de paz, masones y conservadores en la campaña bonaerense. Una aproximación a las
redes vinculares en el sur de la provincia de Buenos Aires (tres Arroyos, 1865-1910), en Mundo Agrario,
vol. 11, nº 21, La Plata, jul-dic. 2010.
812
BARRAL, María Elena y FRADKIN, Raúl “Los pueblos y la construcción de las estructuras de poder
institucional en la campaña bonaerense (1785-1836)”, en FRADKIN, Raúl (comp.), El poder y la vara:
estudios sobre la justicia y la construcción del Estado en el Buenos Aires rural: 1780-1830, Prometeo,
Buenos Aires, p. 42.
335 consenso de los habitantes de la campaña a los que representaban, permitiéndole al
gobierno, al mismo tiempo, establecer un sistema de control más directo, pero asentado
en poderes locales socialmente construidos con los cuales mantenían fuerte
vinculaciones.813
Entre los atributos se hacía hincapié en que fueran personas con algún respaldo
económico. Los estudios realizados para el caso de la provincia Buenos Aires han
mostrado que no eran necesariamente los propietarios más ricos, sino que este cargo
recayó en pequeños o medianos propietarios y, en algunos casos, pequeños
comerciantes.814 En la campaña santafesina, fueron prácticamente sin excepción
hacendados propietarios de ganados (vacunos, yeguarizo y lanar) algunos de los cuales
se dedicaban a su vez al comercio. Aunque no siempre se trataba de los vecinos más
ricos del lugar.815 Por otro, se entiende que la práctica de la designación de los cargos de
comisarios a quienes tenían intereses personales y concretos en el distrito a ejercer iba
más allá de la existencia de antecedentes en funciones policiales, sino que respondía a
resguardar intereses propios y ajenos.816 El mensaje del entonces gobernador Rosendo
Fraga de 1860 refuerza esta imagen:
“Los comisarios de campaña, llenan sus deberes con empeño, porque el
Gobierno ha tenido el cuidado de nombrar para esos puestos, a ciudadanos
domiciliados y con intereses rurales, que no pueden menos de tener
vigilancia hasta por sus propias conveniencias…”.817
Los comisarios de campaña no eran las únicas autoridades en la campaña santafesina,
allí confluían también comandantes de milicias y curas párrocos que también actuaban
813
Las vinculaciones entre miembros de las élites urbanas y rurales han sido abordadas en: BONAUDO,
Marta y SONSOGNI, Élida “Redes parentales y facciones en la política santafesina, 1850-1900”, op. Cit.
814
GARAVAGLIA, Juan Carlos “Paz, orden y trabajo en la campaña: la justicia rural y los juzgados de
paz en Buenos Aires, 1830-1852”, en Poder, conflicto y relaciones sociales. El Río de la Plata, XVIIIXIX, Homo Sapiens ediciones, Rosario, 1999.
815
DE LOS RÍOS, Evangelina y PIAZZI, Carolina “Comisarios de campaña en el departamento
Rosario…”, op. Cit.. Una procedencia similar tenían los jueces de paz de Buenos Aires. GARAVAGLIA,
Juan Carlos “Paz, orden y trabajo en la campaña…”, op. Cit.. Para Entre Ríos, Roberto Schmit señala, si
bien respecto a otra figura de la campaña, que hacendados y comandantes militares “la mayor parte de las
veces eran las mismas personas”, Historia del capitalismo agrario pampeano, Tomo 5, Siglo XXI,
Buenos Aires, 2008, p. 98.
816
Como ejemplo de esto, en 1864, vecinos del distrito Saladillo de la Orqueta solicitan el nombramiento
de Pantaleón Rodríguez como comisario del mismo por estar radicado en el centro del distrito (AGPSF,
Gobierno, Tomo 25, f. 694). EMSLEY, Clive “Los modelos de policía…”, cit.
817
“Mensaje del Sr. Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Don ROSENDO M. FRAGA, a la H.
Asamblea Legislativa, Año 1860”, op. Cit., p. 99.
336 sobre el mundo rural y con quienes se establecieron relaciones compleja que iban de la
mutua colaboración al enfrentamiento directo.818 Los comisarios de distrito contaban, al
mismo tiempo, con una importante red subordinada de agentes que hacían a veces de
longa manus y servían para aumentar la capacidad efectiva de control de la vida política
y administrativa.819 En el desempeño de sus tareas, cada comisario era auxiliado por una
Partida celadora de campaña. La composición de cada una era independiente del
número de población del distrito o la extensión de su jurisdicción, aunque fluctuaba en
los diez soldados. Estas partidas poseían una estructura netamente militar: eran
comandadas por un Teniente de alcalde a cargo de los soldados y, en algunos casos,
también contaban con cabos. Sus integrantes eran designados por el jefe político o el
juez de paz del departamento a instancias del Comisario de distrito, quien ya contaba
con conformidad de los candidatos debido a que el enrolamiento era voluntario y
prácticamente todos ellos mantenían, al mismo tiempo, otras ocupaciones. Muchos eran
labradores, jornaleros o incluso hacendados del distrito, es decir miembros de esa
sociedad rural que dedicaban parte de su tiempo a esta actividad. El salario que
percibían, aunque escaso, significaba un complemento a sus ingresos, aunque otra
motivación para unirse era la pretensión de defender sus propiedades.820
A mediados de los años 1850s. se creó una nueva autoridad en la campaña: los
Comisarios Generales de Campaña, quienes debían “prestar seguridad y garantía a los
intereses ciudadanos”.821 Estos estaban supeditados en su accionar al Jefe Político, en el
departamento Rosario, y a los jueces de paz de Coronda y Rincón, en los de San
Gerónimo y San José respectivamente. Entre sus ocupaciones tenían que: adoptar las
medidas de seguridad a las órdenes de la autoridad competente en cuanto surgiera
cualquier problema, procurar la remoción de vecinos perjudiciales y persecución de
818
PAROLO, María Paula “Entre jueces y comandantes. Formas de autoridad en la campaña tucumana a
mediados del siglo XIX”, en BARRIERA, Darío (coord.) La justicia y las formas de la autoridad:
organización política y justicias locales en territorios de frontera. El Río de la Plata, Córdoba, Cuyo y
Tucumán, siglos XVIII y XIX, ISHIR CONICET- Red Columnaria, Rosario, 2010.
819
HESPANHA, António M. La gracia del derecho: economía de la cultura en la Edad Moderna,
Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1993.
820
Sobre la composición de las partidas celadoras de campaña en: DE LOS RÍOS, E. y PIAZZI, C.
“Comisarios de campaña en el departamento Rosario: entre ocupaciones públicas e intereses privados:
(1850-1865)”, en GARAVAGLIA, Juan Carlos, PRO RUIZ, Juan y ZIMMERMANN, Eduardo (edits.)
Las fuerzas de guerra en la construcción del Estado: América Latina, siglo XIX, Prohistoria ediciones,
Rosario, 2013.
821
“Instrucción a los Comisarios generales de campaña”, artículo 13, AHPRJM: Jefatura Política, T. 1855
C, nº 13: Documentos varios.
337 ladrones, apresar a cualquier individuo que infringiera los reglamentos vigentes. Más
allá de todo, su principal tarea era la de amonestar y corregir a los comisarios de distrito
que no cumplieran con sus deberes, pudiendo incluso removerlos de sus cargos de
considerarlo necesario. El hecho de ejerce autoridad en todos los distritos sin estar
vinculado a ninguno, les permitió controlar la actuación de los comisarios de distrito,
quienes por ser vecinos y propietarios del lugar donde ejercían su cargo se hallaban
influenciados por los intereses locales. Esta medida era una respuesta local a una
cuestión que venía remarcándose fuertemente en diversos ámbitos de la provincia.
2. Las tareas de las autoridades de campaña como
recaudadoras de impuestos
Los estudios realizados sobre la recaudación en el ámbito rural han coincidido en
señalar que las repercusiones económicas de los tributos dependían más de las técnicas
empleadas en su cobranza que del volumen de los pagos.822
En mundo rural santafesino, los jueces de paz, comisarios de distrito y comisarios
generales de campaña asumieron importantes tareas como recaudadores de impuestos.
Ahora bien, ¿qué impuestos se encargaron de cobrar?
Cuadro 6
Impuestos recaudados por las autoridades de campaña
Impuestos
Contribución
directa
Patentes
Papel sellado
Marcas
Guías
Marchamo de
cueros
Condiciones
Se encargaban de la elaboración de las planillas de avalúo de la contribución directa
y el reparto de la células entre los vecinos para su liquidación
Elaboraban las listas de todos aquellos que debían sacar patentes en la campaña para
el desempeño de sus negocios
Debían cobrar por el expendio del papel sellado
Las marcas era un certificado en el que se establecía que el ganado de esa marca le
pertenecía. Dichos certificados eran expedidos en papel de sello por lo comisarios.
Otorgaban y controlan las guías de comercio. Era un impuesto que pagaban los
troperos de carretas y arrias de mulas que viajaban al interior.
Extendían los certificados de marchamo de cueros. Cuando algún comisario de
campaña encuentra desprovisto de papel de sello correspondiente y da guías en
822
RUIZ MARTÍN, Felipe “Procedimientos crediticios para la recaudación de tributos discales en las
ciudades castellanas durante los siglo XVI y XVIII: el caso de Valladolid”, en OTAZU, A. (edit.) Dinero
y crédito, Madrid, 1978; GARCIA SANZ, Ángel “Repercusiones de la fiscalidad sobre la economía
castellana”, en Historia de la hacienda en España. Homenaje a Don Felipe Ruiz Martín, Madrid, 1991.
338 papel común para conducir cueros a esta ciudad, el departamento de policía impone
su sello a esas guías y cobra.
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos del Fondo Contaduría del AGPSF.
La contribución directa, un impuesto pensado para recaer sobre las riquezas ya
constituidas, se aplicó, sobre todo, a capitales en ganado. Por esta razón, tuvo una
especial repercusión en el mundo rural. Desde 1856 para su cobro venían nombrándose
distintas Comisiones integradas por tres miembros –una por cada departamento- cuyo
objetivo era la regulación de los capitales y el cobro de las cuotas a cada contribuyente.
No obstante, el propio decreto contemplaba las dificultades de las Comisiones para
movilizarse por el territorio provincial y las autorizaba a solicitar la colaboración de las
autoridades policiales para avisar a los vecinos sobre la obligación de concurrir a las
oficinas de hacienda en las ciudades y los pueblos cabeceras del departamento a cumplir
con los pagos.823
Las Comisiones dejaron en manos de los comisarios de los distritos la elaboración de
los registros de avalúo de la contribución directa y la distribución de las cédulas que
debían cancelarse en las oficinas de Hacienda. Esta prorrogativa no fue exclusiva para
la campaña, también en el mundo urbano los jueces de paz de los diferentes cuarteles,
en los que se dividían las ciudades de Rosario y de Santa Fe, y los comisarios de
sección, en los pueblos como Coronda o Rincón, estuvieron obligados a cumplir
idénticas tareas fiscales.
En el mundo rural, se esperaba que los comisarios recorriesen el distrito bajo su
jurisdicción acompañados de dos vecinos del lugar “de buena fama y opinión”, ya que
se estimaba que por residir allí conocían con más detalle el área y era posible, de esta
forma, evitar la ocultación.824 Las autoridades provinciales eran consientes de que la
forma de proceder a la recaudación de este impuesto constituía un arma de doble filo,
pues confiando la confección de planillas a estos se corría el riesgo de que los vínculos
con sus vecinos o sus propios intereses pesaran más que sus obligaciones para con el
erario. No faltaron oportunidades en que algunos Comisionados manifestaran que el
823
824
ROSF: T. 2, p. 375.
ROSF: T. 3, p. 30.
339 contenido de los registros de contribuyentes era cuanto menos “dudoso”.825 En estos
casos se solicitó a la máxima autoridad del departamento, jefe político en el caso del
departamento Rosario y jueces de paz en los restantes, que recordase a las autoridades
de campaña la importancia de cumplir debidamente con estas tareas.826
Los comisarios de distrito estuvieron obligados también a informar a todos aquellos que
debían tomar patentes, de los plazos para el pago y los montos a abonar en la receptoría.
Los registros debían ser cotejados con los ya existentes en esta oficina, ya que para abrir
un negocio en la campaña se requería informar previamente a la autoridad de su distrito
para que por esta vía recibieran la autorización de las magistraturas provinciales. De
hallarse negocios abiertos –tanto casas particulares como en lugares públicos (plazas,
puerto, etc.)- sin contar con la correspondiente habilitación debían embargarse sus
efectos.827 Aquellos que deseaban ejercer actividades comerciales y/o profesionales o
establecer puestos (tiendas, pulperías, almacenes, etc.) debían estar acreditados y tomar
su respectiva patente. La tarea de los comisarios no se limitó a realizar las
comunicaciones, elaboraban además las planillas de contribuyentes. En 1858 el receptor
de hacienda de Rosario, Carlos Zeé, solicitaba al jefe político Dámaso Centeno:
“Tendrá a bien pasar la orden a los comisarios de los distritos de campaña
del departamento para que pasen personalmente asociados a un vecino
responsable de su distrito, a revisar a las casas de negocios de cualesquiera
que sean, que se hallan abiertas en la jurisdicción de su mando y tiene la
patente que les corresponden, y que ordenen a los que no la tuvieren que
dentro de término de 8 días contados desde la fecha que el comisario se lo
ordene, se presenten a esta receptoría de hacienda trayendo consigo ya sea
el permiso del superior gobierno que deben tener para poder tener casa de
negocio en la campaña, o ya sea la patente del año pasado para sacar la
que les corresponde, pues de no cumplir se aplicará la multa del doble”.828
Las listas de casas de negocios de cada distrito eran remitidas a la receptoría y
utilizadas para conocer el número de patentes que debían tomarse ese año en cada punto
de la campaña.829 Los contribuyentes, al recibir la correspondiente papeleta, estaban
825
AHPJM: Jefatura Política, T. 1858 B, Leg. 21: Receptoría de Hacienda.
AHPJM: Jefatura Política, T. 1857 C, Leg. 24: Receptoría de Hacienda.
827
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 33: Receptoría de San Gerónimo: trata sobre los mercachifles que
venden en la campaña de dicho departamento.
828
AHPJM: Jefatura Política, T. 1858 B, Leg. 21: Receptoría de Hacienda.
829
San José, enero 21 de 1861. Al señor colector Cayetano Echagüe. El Infra. Juez de paz en mérito de
las muy respetables notas recibidas el 18 del corrientes se hace el honor de adjuntarle la lista que
826
340 obligados a comparecer en la oficina de hacienda –ubicada en la ciudad o pueblo
cabecera del departamento- cada cuatro meses para hacer la liquidación correspondiente
que les permitía funcionar legalmente.830 Conseguir que los vecinos rurales cumplieran
con sus obligaciones fiscales fue una tarea difícil. No sólo porque no habían
internalizado el pago de los impuestos como parte de su obligación como ciudadanos,
sino también debido a la poca disposición de algunos comisarios para realizar las tareas.
En agosto de 1862, el receptor de Hacienda de San Gerónimo, José María Torres, se
quejaba al Colector General sobre las actitudes remisas de los comerciantes de la
campaña a la hora de sacar sus patentes:
“…todo esto resulta señor colector de no poder conseguir de las
autoridades de este departamento, que haga bajar a pagar sus derechos
muchos pulperos de la campaña, pues de haber caído así, no faltaría fondo
suficiente ya van cuatro reclamos que hago por esto a juez de paz y
comisarios nada se ha conseguido. Nuevamente vuelvo a reclamar al
comisario general de campaña me mande bajar esos hombres remitentes, y
haciéndolos abonar, habrá fondos suficientes para el pago del pp
julio…”.831
El receptor consideraba que la actitud tanto de los vecinos como de las autoridades
rurales contribuía a que la receptoría se hallara prácticamente sin los fondos necesarios
para cubrir los sueldos y los demás gastos departamentales, razón por la cual se exhortó
a los comisarios a cumplir con las tareas encomendadas en los plazos estipulados para
ello. Otra medida en este sentido fue permitir a los comerciantes patentados que no
pudiesen o quisiesen comparecer en las oficinas de hacienda que, al menos, se
comprometiesen a nombrar un fiador en la ciudad o pueblo que se ocupara de hacer
efectivos, en su nombre, los abonos correspondientes.832
demuestra todas las patentes que corresponden a las diferentes establecimientos de este depto. Anacleto
Álvarez. AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 5: Comunicación con el juzgado de paz del departamento de
San José desde enero de 1861.
830
En la carta que envía el receptor de hacienda y juez de paz de San Gerónimo, Manuel Garcilazo al
Colector Gral. Agustín Aragón el 12 de noviembre de 1859 afirmaba: “…yo voy a librar ordenes al
departamento después de haber tomado en conocimiento de todo para que bajen los que no han pagado
a satisfacer…”. AGPSF: Contaduría, T. 105, Leg. 1: Correspondencias y notas dirigidas al Colector Gral.
de La Capital de la provincia por el Receptor de San Gerónimo y por el Juez de paz encargado de la
receptoría.
831
AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 54: Notas de la receptoría de San Gerónimo al contador Gral. desde
enero a fines de agosto de 1862.
832
San Gerónimo, mayo 12 de 1862. AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 54: Notas de la receptoría de San
Gerónimo al contador Gral. desde enero a fines de agosto de 1862.
341 Los comisarios remitían al receptor de hacienda, en aquellos departamentos en que se
contara con tal figura, o bien al Colector General, en el caso de las colonias agrícolas
por ejemplo, el listado con el número de papeletas que requerían para el cobro de cada
impuesto.833 Estas oficinas expedían entonces las guías, los certificados, las patentes y
el papel sellado de acuerdo a las planillas presentadas.834 En torno a las remisiones se
calculaba el dinero que debía ingresar a la caja departamental.
Una de sus ocupaciones más importantes eran el control del ganado del departamento.
Para ello fue necesario actualizar de forma continua el registro de marcas. Este registro
era utilizado por los jefes de policía, los jefes políticos y los jueces de paz para tener
constancias de a quiénes pertenecía el ganado en caso de robo o pérdida del mismo.835
Cada propietario al momento de registrar y marcar su ganado recibía una boleta en la
que constaba el número de su hacienda. Su valor se abonaba en papel de sello
certificado por la policía. Los Comisarios Generales de Campaña recibían
mensualmente el listado de marcas de animales de su distrito y los integraban al
Registro de Marcas del departamento. También debían supervisarse a los conductores
de tropas que circulaban y comercializaban en la campaña. Los troperos debían llevar el
pasaporte o la guía correspondiente que los autorizaba a transitar con el ganado. En
1855 el jefe político de Rosario, Nicasio Oroño, escribía al jefe de policía del
departamento, Eugenio Ruiz, solicitándole que recordara a los comisarios de distrito
que:
“….no permitan que se extraigan ninguna tropa de hacienda conforme la
previene el reglamento de policía, ni se debe tampoco recibir en los
corrales de abastos sin que vengan con sus guías justificantes en regla para
evitar los robos que tan impunemente se han estado haciendo por falta de
medida previsionales”.836
833
AGPSF: Contaduría, T. 119, Leg. 57: Notas de los jueces de paz de la campaña y colonia y del
expendedor del papel sellado y el receptor de la Capital, pidiendo remisión de papel sellado, acusando el
recibo y remitiendo su importe; AGPSF: Contaduría, T. 119, Leg. 58: Notas de los jueces de paz de la
campaña al receptor de hacienda de La Capital, pidiendo y devolviendo patentes.
834
Septiembre 1º de 1862. ROSF: T. 3, p. 376.
835
Instrucciones que deben servir a los comisarios generales de campaña, interin se sanciona el
reglamento general de Policía, artículo 11. Sancionado el 29 de mayo de 1855. AHPJM: Jefatura política,
T. 1855 C, Nº 13: Documentos varios (1855).
836
AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, leg. 15: Jefatura de policía 1855.
342 Las autoridades de campaña tenían la obligación de comprobar que las marcas de los
animales y número de ganado que trasladaban se correspondieran con la documentación
presentada837 En la campaña circulaba un importante número de troperos que llevaban
hacienda robada, el principal botín de la campaña.838 Algunas investigaciones realizadas
sobre diferentes espacios de América Latina muestran que quienes se vieron
involucrados en causas judiciales por apropiación de ganado eran los sectores más
pobres de la sociedad.839 En el caso de la campaña de Santa Fe, por lo contrario, el
abordaje de esta problemática requiere una explicación más compleja. Aunque desde los
poderes locales se quejaban de que la presencia de vagos y malentretendidos era la
principal causa del incremento del delito de abigeato840, un número importante de
productores, hacendados y las propias autoridades de campaña –encargadas del
cumplimiento de las leyes- tuvieron una participación activa en estos ilícitos.841 Entre
1852-1861 solo en el departamento Rosario se sucedieron poco más cincuenta causas de
abigeato.842 Los autores de estos delitos fueron peones, capataces, labradores, pero
también se cuentan hacendados y pulperos. Un importante número de piezas sustraídas
fueron halladas en los saladeros de Rosario y las carnicerías de campaña, lo que daba
cuenta de la participación de estos comerciantes en el robo de ganados.843
El 26 de abril de 1860, el comisario de distrito de Bajo Hondo, Eugenio Pérez,
denunciaba –ante el Juez de 1º Instancia en lo Civil y Criminal- la complicidad de los
comisarios de campaña en algunos robos de hacienda en el departamento y afirmaba:
“…no celan ni cumplen con las obligaciones de sus cargos desde que permiten que
837
Estaba prohibido la extracción de animales sin la correspondiente guía de policía con sujeción a una
multa de 2 pesos la primera vez y cuatro la segunda. Reglamento de Policía Urbana y Rural, Art. 77,
ROSF: T. 4. p. 223.
838
LEVAGGI, Abelardo “El delito de abigeato en los siglo XVIII y XIX”, en Revista del Instituto de
Historia del derecho, nº 24, Buenos Aires, 1978, pp. 107-177.
839
LOPES, María Aparecida De costumbres y leyes. Abigeato y derechos de propiedad en Chihuahua
durante el Porfiriato, Colegio de México/Colegio de Michoacán, México, 2005.
840
Era considerado abigeato cuando el robo de ganado mayor en número superior a seis ejemplares y en
ganado menor no se consideraba abigeato sino ladrón sujeto a penas. Ver: ORTEGO GIL, Pedro
“Abigeato y otros hurtos de ganado: una visión jurisprudencial”, en Cuadernos de Historia del Derecho,
nº 8, Universidad Complutense de Madrid, 2001, pp. 161-222.
841
Un análisis sobre esta problemática para el caso bonaerense: YANGILEVICH, Melina “Abigeato y
administración de justicia en la campaña bonaerense durante la segunda mitad del siglo XIX”, en Anuario
del Instituto de Historia Argentina, nº 8, 2008, pp. 123-150
842
TICA, Patricia Historia social santafesina en tiempos de la Confederación, UNR editorial, Rosario,
2001.
843
El Progreso, 26 de marzo de 1860
343 introduzcan hacienda en esos departamentos sin justificación de la propiedad…”844
Estas acciones debían ser penadas no solo como robo, sino también como defraudación
al fisco. Algunas causas penales iniciadas revelan que muchos integrantes del
departamento de Policía aceptaban sobornos a cambio de la entrega de guías para
trasladar haciendas robadas.845 El Receptor de hacienda del departamento debía
procurar llevar un registro detallado del número de guías remitidas a los Comisarios de
distrito. Estos debían entregar a la receptorías los montos recaudados por las guías
entregadas con las boletas correspondientes, así como también todas aquellas no habían
sido utilizadas, para evitar las defraudaciones.
Además el ganado destinado al abasto público debía contar con el certificado
correspondiente.846 Igualmente los cueros debían se marchamados. En la campaña
provincial, se establecieron –a pedido de los Comisarios- algunos puntos donde los
hacendados y comerciantes podían dirigirse a marchamar los cueros. Para ello, debían
contar con el sello de marcas que garantizaba la posesión del ganado o la guía de
comercio que avalaba su compra. Estaba prohibido permitir el ingreso de cueros que no
contaran con la documentación correspondiente.847
Junto a los arbitrios cobrados por los comisarios de distrito referentes a lo establecido
en el Reglamento de Impuestos, recaudaban también un conjunto de otros tributos
destinados a las cajas de la policía. El 8 de enero de 1863, Nicasio Oroño envía una nota
a la Secretaría del Ministerio de Gobierno en lo que explicaba que los impuestos
cobrados por el departamento de policía no correspondían, como se quejaba el receptor
844
AHPJM: Expedientes Penales, Año 1860, Leg. 4, Exp. 28.
El número de piezas sustraídas variaban de forma considerable. El número más alto de piezas que de
1.850 cabezas de vacuno que correspondió a un soborno de la autoridad policía para conseguir la guía
correspondiente para llevar el ganado robado en la provincia de Buenos Aires. AHPJM: Expedientes
penales, Año 1856, Leg. 2, Exp. 14.
846
En una carta dirigida por el jefe de policía de Santa Fe, Manuel Coll al juez de paz de la colonia San
Carlos, le recordaba: “Por aviso expeditos que se han recibido en este departamento de que en esa
colonia se carnean ganados de toda especie sin los requisitos de la ley, prevengo a V. que desde esta
fecha nadie puede matar ningun animal para abasto de esa población sin que previamente presente a V
el certificado del comandante del distrito de donde hubieron comprado pues siguiendo en el manejo que
hasta hoy no será extraño que se carneen animales mal habidos dando se lugar a que los ladrones
tengan esa excusa para aprovechar impunemente sus robos. En esa virtud recomiendo a S. la mayor
vigilancia y exactitud en el cumplimiento de lo provenido haciendo responsable de los reclamos que se
deben por esa causa”. AGPSF: Gobierno, T. 20, LEG. 15: Notas de los jueces de paz de esta provincia
(1860)
847
Los compradores de cueros sin marchamo podía recibir una multa que iba de 3 a 8 pesos por cada
cuero. ROSF: T. 3, p. 263.
845
344 de hacienda, a la receptoría provincial, sino que eran los denominados “eventuales de
policía” que nutrían la caja de este departamento. Mediante una carta se encargaba de
aclarar:
“Los impuestos que se cobran, como se verá por la planilla, están
establecidos por la costumbre, y no habiendo ninguna ley en contrario, se
ha continuado percibiéndolos, y es esto precisamente lo que forman las
entradas eventuales de policía”.848
Ahora bien: ¿qué impuestos eran estos?
Cuadro 7
Entradas eventuales de la Policía
Entrada
Guías
extracción
de
Guías de abasto
Papeletas
conchavo
Sellos
certificados
de
de
Pasaporte
Permisos de baile
Permiso de caza
Gremio
de
changadores
Marchamo
de
perros
Matrícula
Guías de campaña
Condiciones
Toda persona que quisiera despachar una tropa para el interior debía comprar
la guía en papel sellado de 3º clase, pagando 1$ por cada 100 animales de su
tropa y 1 real por cada peón.
Aquellos que deseaban introducir ganado debían comprar el sello
correspondiente de 5º clase y cuando entraban los animales a los corrales
pagar 2 reales a la policía por el visado.
Los comisarios de campaña compraban estas papeletas pagando 1 real por
cada uno y las expedían a 2 reales.
Orden para legalizar cualquier pequeña transacción, la compra o renta de un
caballo. El expendio era principalmente en la campaña y los comisarios las
comprar de la policía a 1 real y les expedían a 2.
Todo sujeto que quisiera pasar a otra provincia, tenía la obligación de sacar un
papel de seguridad donde constaba: su nombre, el número de caballos que
llevaba, su propiedad y marca. Era deber del jefe de policía o el comisarios de
órdenes de vigilar que las personas que solicitaran pasaportes no fueran peones
aconchabados y/o fugados o criminales o que llevaran animales robados. Al
momento de expedir el pasaporte tenían que contar con la certeza de que no
existían impedimentos para su salida. El precio del pasaporte variaba de
acuerdo al número de personas indicadas él.
Eran papeletas que se entregaban y permitían la realización de estas
actividades por un tiempo estimado. Los comisarios debían entregarlo
formalmente por duplicado.
Pagan según el tiempo otorgado.
Aquellos denominados changadores eran peones dedicados a la faena de
cueros en la campaña.
Permiso que pagaban los dueños por cada perro que tenían.
Había dos clases de matrículas: una la que se refiere a la Ley General de
Impuestos (Cap. 1, art. 5º); la otra era un impuesto de policía a los
compradores para los abastecedores y los que no tiene derecho de carnear. Este
impuesto es de 10$ el uno y se expide la matrícula por trimestre. Este nuevo ha
sido impuesto presencial sino policial y necesitan la intervención del jefe
político.
En casos en que no teniendo papel sellado correspondiente, el comisario de
848
AGPSF: Contaduría, T. 115, LEG. 29: Informe del departamento de policía de Rosario sobre cobro de
multas e impuestos que forman las entradas eventuales de policía.
345 y de cueros
Boletas o señas de
máscara
Multas de policía
campaña, de este como de otro departamento, expide la guía en papel
ordinario, con obligación de reemplazarlo en el pueblo. En estos casos la
policía ha tenido la costumbre de recibir los 12 reales agregándoles a las
entradas eventuales y es muy probable que hayan existido anteriormente
avisos en este ramo. Hoy órdenes ahora para que tales casos se exigen la
compra del sello correspondiente, apercibiendo la policía solamente 2 reales
para el visado.
Constituían boletas que se expedían por el uso de máscaras. Se pagaban dos
reales cada uno.
Antes no se anotaban sino incidentalmente sus entradas y ha habido además
grande descuido en este ramo. Ahora cada multa se consta en el gran libro de
multas donde va enumerada y firmada por el jefe de policía o el comisario de
órdenes, y el multado o reo, y el libro bajo la inmediata inspección del jefe de
esta mesa.
Fuente: AGPSF: Contaduría, T. 115, Leg. 29: Informe del departamento de policía de Rosario sobre
cobro de multas e impuestos que forman las entradas eventuales de policía.
Cualquier persona que fuera descubierta realizando algunas de estas actividades sin el
correspondiente permiso o certificado era sujeto de recibir una multa, variable de
acuerdo a la infracción cometida. El Reglamento de Policía urbana y rural sancionado
en Santa Fe (1864) estipulaba, por ejemplo, que cualquiera que se encontrara usando
disfraz en las calles por la noche, sin autorización policial, pagaría una multa de 5 a 10$
(Art. 10), aquellos que dispararan armas de fuego sin permiso de caza debían ser
multados con 4$ (Art. 12), los que procedieran a la venta de animales sin el
correspondiente certificado de los comisarios de campaña sufrirían la pérdida del
animal, si fuera propio, y tres meses de obras públicas por cada uno, si fuera ajeno (Art.
74) igual castigo recibirían aquellos que compraran cueros sin la debida marca o con la
marca. (Art. 75) y cualquier persona que intentara la extracción de animales sin las
guías correspondientes podían ser multados hasta con 2$ por cada animal.849
El Cuadro 7 muestra que una parte de los arbitrios recaudados como eventuales debían
quedar para los comisarios del distrito como compensación por sus tareas. Estos no
percibían salarios por su labor, por lo cual se consideró prudente destinar una parte de lo
percibido como incentivo para que cumplieran debidamente con estas labores.850 El
puesto de Comisarios de distrito, para mucho de ellos, lejos de constituir una forma de
849
ROSF: T. 4, pp. 210-234.
El reglamento de 1833 se estableció que estos debían prestar servicio sin contar con un salario (rt. 6º)
“Reglamento provisorio para los empleados y atribuciones que debe subrogar al Cuerpo municipal,
extinguido por ley de 13 de Octubre de 1832”, ROSF: T. 1, p. 243
850
346 conseguir ingresos estables, era una carga pública que resultaba ingrata. No sólo porque
significaba el abandono de sus negocios privados, sino también porque los beneficios
que podían obtenerse era posible perderlos con los numerosos cambios de gobierno. Los
vecinos nombrados para ocupar estos cargos se rehusaban a detentarlo por largos
períodos de tiempo, obligando a continuos recambios.851 El receptor de Hacienda de
San Gerónimo, José Ma. Torres, sostenía ante el Contador General de la Provincial,
León Mujica, los siguientes argumentos sobre el accionar de los comisarios de campaña
en torno a la recaudación de impuestos:
“Comprendo señor que esos hombres no quieran servir, estan cansado y
siendo impagos dicen ‘no tengo responsabilidad’, al mismo juez de paz
autoridad para ellos más caracterizada, puedo asegurar à VS que también
le desatienden en cuento les place…”852
Las palabras del receptor Torres eran más que contundente: poco podía exigírseles a los
comisarios para que cumplieran con las tareas si ni siquiera percibían un sueldo por ello.
Todavía a inicio de los años 1870s., las discusiones en torno a la falta de sueldo de estos
empleados continuaban sobre la mesa. El Gobernador Simón Iriondo manifestaba ante
la Legislatura provincial:
“Estas Comisarías se subdividen en Distritos, vigilados inmediatamente por
un Comisario vecino del lugar, quien desempeña su cometido sin
emolumento alguno, y solo en fuerza de su patriotismo y buena voluntad,
que me hago un deber en reconocer. Por lo que dejo manifestado,
comprendera V. H. que, para garantir la vida y los derechos del ciudadano,
es indispensable llenar esos puestos, en los parages mas poblados de la
campaña, con empleados idóneos, cuyos servicios sean recompensados con
un sueldo”.853
Los jueces de paz, por su parte, contaban con un salario. [Ver Anexo Cuadro 8] No
obstante, el sueldo que percibían era muy limitado. Los magros estipendios que
851
En 1860 Valentín Zelada al ser nombrado comisario del Carcarañá en el departamento San Gerónimo
para 1860, alegaba: “…no aceptaré de ningún modo no por desobedecer a mi gobierno y si usted lo
permite no me haga cargo de una comisión tan honrosa. Si en un pasado en esa comisión fue porque
podía cumplir con ello (…) …debido a eso tuve que obligaciones mis intereses por el tiempo de ocho
meses el motivo de haber perdido la mayor parte de mi para fortuna que tenía”. AGPSF: Gobierno, T.
20, Leg. 15: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1860), fs. 555.
852
AGPSF: Contaduría, T. 117, Leg. 20: Notas y cartas del receptor de San Gerónimo, José María Torres,
al contador Gral. durante todo el año 1864.
853
“Mensaje del Sr. Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. SIMON DE IRIONDO, a la Honorable
Cámara de Representantes en la apertura de sus Sesiones Ordinarias el 21 de mayo de 1871”, cit., p. 287.
347 reportaba el cargo sumados a las dificultades en su percepción obligaron a las
autoridades provinciales a destinar en estos puestos a personas que contaran con algún
otro sustento que respaldara sus actividades. Muchos de los jueces de paz de la campaña
eran comerciantes y pulperos, lo que ocasionó múltiples dificultades en el ejercicio de
sus tareas.854 William Perkins, en su visita a la colonia de San Jerónimo, relataba que el
juez de paz era dueño de una pulpería y gran parte de su tiempo lo empleaba en la
atención de sus negocios porque el sueldo que percibía no era suficiente para vivir.855
Este fue un punto sensible para las autoridades provinciales que no podían permitirse
sostener una administración dedicada exclusivamente al Estado.
3. Las dificultades de recaudar en el mundo rural
Las obligaciones que les correspondieron a los jueces de paz y comisarios de campaña,
vinculados a la colecta impositiva ocasionaron más de un inconveniente. Las quejas de
estas autoridades a la hora de proceder a la recaudación pueden sintetizarse en tres: en
primer lugar, en la multitud de labores que debían desempeñar; en segundo lugar,
sostenían no poseer conocimientos para la realización de las tareas vinculadas a la
hacienda provincial y, por último, las distancias que debían recorrer eran un
impedimento importante para su trabajo.
3.1. Vigilar/controlar/recaudar: la acumulación de tareas en manos de
las autoridades de campaña
Las autoridades de campaña concentraban un número importante de funciones tanto
políticas como policiales y judiciales. Si a estas tareas sumamos sus obligaciones en la
recaudación resultaba una carga pesada de soportar. Especialmente difícil fue lograr que
854
Así en 1871, el Jefe de la Frontera Norte, coronel Manuel Obligado sostenía ante el gobierno: “es
cierto cuanto exponen los colonos con respecto a los males que causaron los indios reducidos de San
Javier, Calchines y Santa Rosa… Repetidas veces he tenido quejas de estos indios por los asesinatos y
robos que han cometido en las colonias, pero por más deseos que he tenido de reprimirlos no ha estado
en mis manos hacerlo por cuanto esos indios dependen de las autoridades provinciales y moran donde
hay juez de paz y comandantes militares de la provincia… las autoridades locales…cooperan en
mantenerlos en la vagancia y la vida errante, pues los jueces de Paz son pulperos que negocian con los
indios las pieles de nutria, ciervo y tigre, a cambio de pólvora, balas y aguardiente, haciendo un negocio
usurero…”. AGSF: Gobierno, T. 35, fs. 1772 y ss. Citado en MAFUCCI MOORE, Javier “Indios,
inmigrantes y criollos en el Nordeste santafesino (1860-1890). Un caso de violencia en una sociedad de
frontera”, en Revista Andes, nº 18, CEPIHA, Facultad de Humanidades, UNS, 2007, p. 11. [En línea]
855
PERKINS, William Las colonias de Santa Fe. Su origen, progreso y actual situación con
observaciones generales sobre la emigración de la República Argentina, Imprenta El Ferrocarril,
Rosario.
348 los comisarios de campaña acataran las órdenes sobre la recaudación. En la nota
dirigida a la Comisión de regulación y recaudación de la Contribución directa de San
Gerónimo se le advierte al colector que no se procedió a la recaudación por haberse
estado ocupado en las elecciones para convencionales. El juez de paz, Manuel Gimenez,
solicitaba que se tuviera en cuenta que:
“Que este juzgado se halla recargado de atenciones y despacho que para
darles curso hasta las horas de la noche le dedicamos. En esta inteligencia
habremos de verificar dicho cobro en toda esta semana entrante y tan luego
como hayan reunidose los fondos que usted indica se le remitirán”.856
En aquellas oportunidades que el juez de paz actuaba además como receptor, los
inconvenientes se multiplicaban, por lo cual en San Gerónimo las funciones de ambos
empleos fueron definitivamente separadas. También los comisarios de distritos
sobrepasados por sus labores, debido a las numerosas tareas que desempeñaban,
relegaron las funciones de hacienda. Esto no sólo afectaban al fisco provincial también
los vecinos se veían complicados en algunas circunstancias. El comisario del distrito de
Arroyo de Medio centro, Victor Basabúa, el 18 de mayo de 1860, le escribe al Jefe
político señalando:
“Ha venido algunos vecinos diciéndome que se les cobra doble por las
boletas de marcas, por no haber sacado a su tiempo, a lo que yo digo que
no han tenido culpa ninguna, pues en este mes es cuando se les ha hecho
presente dicha orden que sin embargo de haberse ordenado desde enero, ha
habido motivos por los que hasta la fecha no se ha impartido esta orden, y
son el haber estado este distrito poco menos que acéfalo un tiempo que vino
ese orden y otras muchas, que cuando la recibí yo del comisario nombrado
que no aceptó, ya había vencido el plazo prefijado”.857
Los retrasos provocaban todo tipo de tropiezos. Los receptores, por su parte, no
lograban enviar en los tiempos pautados las cuentas de ingresos del departamento por
hallarse limitado a los designios de los recaudadores de la campaña, lo que atrasaba en
sobremanera las tareas fiscales de la Colecturía provincial.
856
San Gerónimo, agosto 12 de 1860. AGPSF: Contaduría, T. 108, Leg. 23: Notas Receptor y juez de paz
de San Gerónimo dirigidas al Colector Gral. en al año 1860.
857
AHPJM: Jefatura Política, T. 1860 A, Leg. 4: Comisarios de distrito.
349 3.2. El desconocimiento de los comisarios de distrito y jueces de paz en
el desempeño de sus tareas
Entre los argumentos que esgrimían los vecinos para rechazar el puesto de comisarios
de distrito era el “…no conocer ni una sola letra”. José Rivas, al ser designado
comisario de Arroyo del Medio, se excusaba afirmando: “…soy una persona rústica e
ignorante, y siendo así cómo podré desempeñar debidamente una comisión que debe
ser tenida por personas de regular capacidad por no verse en el inevitable caso de
errar a cada paso”858
En el nombramiento de los comisarios de distrito se tuvo en consideración su saber
práctico, el conocimiento que tenían tanto del distrito como de la población que lo
integraban y el respeto que les guardaban sus vecinos. Se esperaba que su accionar se
rigiera por las costumbres locales y, ante cualquier duda, recurriese a la consulta de las
autoridades superiores o bien al consejo de sus propios vecinos.859 Al igual que el juez
de paz, su entendimiento se hallaba vinculado más una cultura social que jurídica.860
Las personas designadas eran legas, es decir, no estaban formados en la cultura
letrada.861 El paradigma republicano de jueces letrados con profundos conocimientos
del derecho no logró imponerse, al menos en estas décadas, en el área rural
santafesina.862 La actividad judicial estaba sometida a normas comunitarias
conformadas mediante prácticas cotidianas donde las formas infrajudiciales de
858
AHPJM: Jefatura Política, T. 1858 B, Leg. 23: Comisarios de distrito.
No sólo a las autoridades provinciales, más importante todavía era la opinión de los vecinos de los
distritos. Al asumir sus funciones el Comisario General de Campaña, Anacleto Arias, afirmaba que para
el desempeño de sus funciones se valdría del: “…consejo de los ciudadanos honrados a quienes
consultarle v. cuando fuese necesario o cuando tenga alguna duda sobre las mismas instrucciones que se
le envían y la conciencia del inmenso servicio que V. va a prestar a la sociedad de que es miembro, le
dará la medida más segura para proceder con acierto y conforme a los deseos del gobierno, y de todos
los hombres interesados lealmente en la conservación del orden público”. 29 de Mayo de 1855. AHPJM:
Jefatura política, T. 1855 A, Nº 3: Borradores.
860
GARAVAGLIA, Juan Carlos “La cruz, la vara, la espada. Las relaciones de poder en el pueblo de
Areco”, en BARRIERA, Darío (Comp.) Justicias y fronteras. Estudios sobre historia de la justicia en el
Río de la Plata. Siglos XVI-XIX, Servicio de Publicaciones Red Columnaria, Universidad de Murcia,
Murcia, 2009, pp. 89-118.
861
BARRIERA, Darío “Lenguajes y saberes judiciales en los legos en el Río de la Plata (siglos XVI y
XIX)”, en SOZZO, Máximo (Coord.) Historia de la cuestión criminal en la Argentina, Editores del
Puerto, Buenos Aires, 2009, pp. 83-99.
862
La provincia de Buenos Aires tuvo una experiencia de jueces letrados en la campaña. FRADKIN, Raúl
“¿Misión imposible? La fugaz experiencia de los jueces letrados de Primera Instancia en la campaña
bonaerense (1822-1824)”, en BARRIERA, Darío (Comp.) Justicias y fronteras. Estudios sobre historia
de la justicia en el Río de la Plata. Siglos XVI-XIX, Servicio de Publicaciones Red Columnaria,
Universidad de Murcia, Murcia, 2009, pp. 143164.
859
350 administrar justicia estaban en pleno vigor.863 En esta sociedad de rústicos,
predominantemente oral y apoyada sobre viejas costumbres se encontraba en continua
tensión con las prácticas jurídicas alentadas desde el Estado.864
En la campaña santafesina abundaron un importante número de extranjeros recién
arribados que ejercieron de jueces de paz en las colonias recién formadas. En estas,
formadas enteramente por población inmigrante, la autoridad local era designada entre
los vecinos del lugar. Los investidos desconocían por completo cualquier norma
provincial y los modos en que debían ejercer su cargo. En muchos casos, incluso su
ignorancia de la lengua castellana les obligó a nombrar a un escribiente para llevar los
libros y mantener la correspondencia con el gobierno provincial. El 9 de agosto de
1859, Tessières Boisbertran era nombrado juez de paz de la Colonia San Carlos. Al
momento de aceptar su cargo formulaba:
“Aunque no haya sido ni querido ser juez en Europa, he adquirido en la
ciencia del derecho, noticias ciertas que pueden ser útiles ahora. Pero las
legislaciones de los pueblos civilizados sin embargo que tiene muchas
disposiciones generales, tienen todavía muchas diferencias que hay
precisión de bien saber para bien juzgar y juez administrar en todos los
casos, y debo decir a V que esa parte de derecho, especial y particular a la
provincia no la conozco.
Pues ruego que V se sirva de trazar los límites de mi poder, jurisdicción y
deberes en las materias administrativas, policial, civil, correccional y
criminal.
Y entre otras cuestiones:
¿Quién en cuanto a las sucesiones?
¿Quién en cuanto a los contratos?
¿Quién en cuanto a los testamentos?
¿Cuál es la amplitud de mi competencia?
¿Hasta a cual suma de dinero puedo juzgar sin apelación en materia civil?
¿Y en materia correccional hasta a cuantos días de prisión, hasta a cuanta
suma de dinero (multa) puedo condenar con y sin apelación?
¿Cuál empleo se debe hacer del dinero de las multas?
¿A dónde se deben conducir los condenados a prisión y los reos, con cual
dinero pagar el transporte?”865
863
MANTECÓN NOVELLÁN, Tomás “El peso de la infrajudicialidad en el control del crimen durante la
Edad Moderna”, en Estudis, nº 28, 2002, pp. 43-75.
864
HESPANHA, António “Sabios y rústicos. La dulce violencia de la razón jurídica”, en La gracia del
derecho: economía de la cultura en la Edad Moderna, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales,
Madrid, 1993.
865
AGPSF: Gobierno, T. 18, LEG. 11: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1859), fs. 14901491.
351 A más de estas cuestiones, los alegatos sobre la falta de conocimiento en las tareas que
debían desempeñar como recaudadores en la campaña fueron moneda corriente. Así,
por ejemplo, algunos comisarios de distrito adjuntaban a las listas de la contribución
directa comentarios en los que afirmaban que, pese a haber cumplido con tarea
ordenada por el gobierno de confeccionar los registros, ignoraban por completo de qué
forma debían elaborarse los mismos o la información que era preciso relevar.866
El 11 de junio de 1853, el juez de paz de Rosario, Marcelino Bayo, teniendo la orden de
formar un padrón general de todos los individuos del departamento escribía al Ministro
de Gobierno, Manuel Leiva, diciendo que las dificultades de cumplir con el mandato y
los retrasos en los plazos establecidos para ello era consecuencia de que:
“…la ignorancia de los comisarios de la campaña no les permite poderlo
hacer con la exactitud precisa, pues si se ha demorado hasta hoy, ha sido
porque ha tenido que rehacerse lo que remitían los comisarios no obstante
de haberles dicho hasta por duplicado en los circulares la forma en que
debían hacerlo, de suerte que para hacer un padrón exacto sería necesario
nombrarse al efecto una comisión especial, todo lo que usted se dignará
transmitir al superior conocimiento”.867
En 1862, el receptor de Hacienda de San Gerónimo, José M. Torres, se quejaba ante el
Colector porque: “Ningún comisario en la campaña quiere prestarse a hacer nada... Se
cometen infinidad de abusos porque no hay respeto a las autoridades y nunca se ha
hecho un ejemplar…”.868 Una de las cuestiones pasaba por la falta de un reglamento
claro de las obligaciones que tenían tanto los comisarios como los jueces de paz en
relación a la hacienda provincial. Tal es así que los receptores instaban al Colector a
emitir algún decreto en el que se especificara la forma de procederse en cuanto a la
recaudación en la campaña y los deberes que estos tenían que asumir como
recaudadores en el mundo rural.
Los reglamentos impositivos no siempre establecieron, de forma clara y contundente, el
modo en que debían percibirse los impuestos ni los agentes encargados de ejecutar la
operación. Se estimaba que la sanción de un edicto serviría a los receptores para
866
Arroyo Seco, junio 2 de 1856. AHPJM: Jefatura Política, T. 1856 B, Nº 9: Comisarios de distrito.
AGPSF: Gobierno, T. 12, Leg. 9: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1853), fs. 676.
868
AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 54: Notas de la receptoría de San Gerónimo al Contador Gral. desde
enero a fines de agosto de 1862.
867
352 coaccionar y presionar a los comisarios y jueces para cumplir con las tareas sin retraso.
No obstante, los Colectores, en diversas oportunidades, se negaron a apoyar la petición.
Tampoco las autoridades provinciales consideraron prudente establecer una única
norma que rigiera para el conjunto de la campaña. Estos consideraban que eran las
autoridades locales las que, evaluando las necesidades de su jurisdicción, debían
enunciar las tareas que esperaba que cada comisario cumpliera. Es decir, estamos ante
un proceso de recaudación que se guiaba mediante prácticas que se ajustaban según las
circunstancias que se presentaban y donde evidentemente tenía enorme peso lo
consuetudinario.869
El ordenamiento normativo de la vida rural de Santa Fe fue complejo. En la provincia
imperaban realidades muy contrastantes que componían un espacio difícil de reglar.
Este panorama de grandes disparidades, dificultaba la sanción de un reglamento que
conciliara intereses y dejaba un amplio margen de maniobra a los poderes locales.
Son numerosos los autores que han mostrado como en la conformación del Estado los
procesos de construcción y la aplicación de las leyes eran momentos de disputa social y
no de imposición del poder estatal. Resultaba sumamente complejo imponer reglas que
contradijeran las prácticas consideradas legítimas o alterara intereses locales.870
Estudios actuales ha puesto en cuestión la propia centralidad del código y de la justicia
estatal destacando la pervivencia de arreglos locales en la resolución de conflictos
sociales. Estas nuevas miradas desde una historia social de la justicia pueden ser válidas
para estas cuestiones vinculadas a la recaudación en la campaña provincial.871
869
AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 54: Notas de la receptoría de San Gerónimo al Contador Gral. desde
enero a fines de agosto de 1862.
870
Gelman, Jorge “Crisis y reconstrucción del orden en la campaña de Buenos Aires. Estado y sociedad
en la primera mitad del siglo XIX”, en Boletín de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio
Ravignani”, nº 21, 2000, p. 26.
871
FRADKIN, Raúl “Entre la ley y la práctica: la costumbre en la campaña bonaerense de la primera
mitad del siglo XIX”, en Anuario IEHS, nº 12, Tandil, 1997, pp. 141-156; GARAVAGLIA, Juan Carlos
“Paz, orden y trabajo en la campaña: la justicia rural y los juzgados de paz en Buenos Aires, 1830-1852”,
en Desarrollo Económico, Buenos Aires, 1997, pp. 241-262; GELMAN, Jorge “Crisis y
reconstrucción…”, op. Cit., pp. 7-31; PALACIO, Juan Manuel La paz del trigo. Cultura legal y sociedad
local en el desarrollo agropecuario pampeano (1880-1945), Edhasa, Buenos Aires, 2004; SALVATORE,
Ricardo “El imperio de la ley: delitos, estados y sociedad en la era rosista”, en Delito y Sociedad, nº 4-5
Buenos Aires, 1993-1994, pp. 93-118.
353 3.3. La distancia, un obstáculo difícil de sortear
Las autoridades de campaña se hallaban inmersas en un escenario que era definido
como demasiado extenso y, por lo tanto, complejo de controlar. La recaudación se
hallaba condicionada por las distancias entre los diferentes puntos del ámbito rural. El
receptor dependía de los comisarios para efectuar la colecta en estos puntos tan
alejados, ya que –como se ha señalado en el capítulo anterior- no contaba con medios
para movilizarse por el departamento bajo su jurisdicción.
En agosto de 1852, el juez de paz del departamento San José, Bartolomé Leiva al ser
nombrado como recaudador presentaba su queja ante el Ministro de Gobierno
arguyendo:
“…me adjunta el decreto por la cual se ha nombrado para recaudar los
derechos nuevamente impresos las carretas que trafican en este
departamento con productos del país, y en contestación a ello digo a VE
que para mi es un imposible el poderlo verificar por las razones siguientes.
1º. En este departamento hay ocho puestos desde el primero que esta al sud,
y el último que esta al norte hay de distancia 3 leguas, en las cuales están
comprendidas estos ocho puestos por consiguiente en tiempo de la cosecha,
en muchos de ellos se carga en mismo día u como se hara para cobrar este
derecho cuando para cargar no tienen necesidad de pasar por este
pueblo.2º. Como encargado del departamento a cada momento se necesita
de la presencia del juez de paz para todos los asuntos que le pertenecen que
no son pocos, pues hasta para que se mude la guardia es necesario el andar
en ello, porque ninguno quiere a ser nada y así suplico a VE se digne
proveer de otro modo esta comisión pues nunca podré desempeñar sin
megua de mis atribuciones…”.872
El juez de paz proponía al dependiente del Resguardo como la mejor opción para el
desempeño de esas tareas ya que según su parecer gran parte del año estaba sin
ocupación y además contaba con algunos ayudantes que podían auxiliarlo.
Los receptores y jueces de paz tenían enormes dificultades para distribuir las guías de
campaña entre los comisarios.873 Esto se debía, por una parte, a la falta de servicios de
postas. El gobierno provincial procuró que los comisarios de distrito y sus partidas
872
AGPSF: Gobierno, T. 12, Leg. 9: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1853), fs. 772.
“He remitido las guías de campaña a los comisarios del departamento menos al comisario de las
Saladas igualmente por estar ausentes teniendo 30 y tantas leguas de distancia este departamento al sud
y más al oeste…”. San Gerónimo, septiembre 27 de 1862. AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 55: Notas de
la receptoría de San Gerónimo al contador gral. dirigidas durante el último cuatrimestre de 1862.
873
354 contaran con los caballos necesarios para llegar así hasta el último rincón de su distrito
y proceder a la colecta.874 Las dificultades en el envió de vigilantes de las partidas de
plaza y la imposibilidad de dotarlos de caballo obligó a las autoridades locales a pensar
alternativas. Entre las propuestas se contempló la posibilidad que fueran los Comisarios
Generales de campaña los encargados de distribuir las guías, el papel sellado y las
patentes.875
Los comisarios Generales de campaña cumplían diferentes funciones, a saber proteger
el departamento de vagos y malentretenidos, controlar el accionar de los comisarios de
distrito y sus competencias como justicias (días en que podía arrestar, disposiciones
sobre el orden y sobre poner presos) a más de sus tareas vinculadas a la hacienda
provincial (revisar las tropas de carretas, arrias y ganados que pasaban por el
departamentos asegurándose que cumplieran con las respectivas guías y pasaportes
evitar el contrabando que pudieran hacerse en por embarcaciones en las costas de los
ríos, etc.).876 Contaban con la ventaja de no hallarse vinculado a ningún distrito y debido
a que su tarea implicaba recorrer todo el departamento ofrecía la posibilidad de ejercer
dicha tarea sin inconveniente. No obstante, la multitud de funciones que ejercían motivó
que se negaran a aceptar cumplir con más tareas.877 La medida fue pronto desestimada
cuando la negativa de los comisarios generales fue respaldada por el Ministro de
gobierno. Este se mostraba reticente a autorizar que los comisarios se encargasen de la
distribución de las guías y papel sellado por intermedio del juez de paz. La respuesta del
ministro de gobierno, J. M. Zubiría, a tal pedido fue:
“…el gobierno no accede a los deseos de usted porque se propone
precisamente hacer que los expendedores de guías y papel sellado que es un
ramo de hacienda se entiendan directamente con su jefe que es el receptor,
y si falta a usted la autoridad para hacerse reconocer y obedecer como jefe
en su ramo, debe serle prestado en el acto por el juez de paz todo su
874
AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 55: Notas de la receptoría de San Gerónimo al contador gral.
dirigidas durante el último cuatrimestre de 1862.
875
AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 55: Notas de la receptoría de San Gerónimo al contador gral
dirigidas durante el último cuatrimestre de 1862.
876
AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, Nº 13: Documentos varios (1855).
877
AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 55: Notas de la receptoría de San Gerónimo al contador gral
dirigidas durante el último cuatrimestre de 1862.
355 concurso y cooperación contando siempre con el más decidido apoyo de
parte del gobierno”.878
La distancia no sólo era un problema para las autoridades locales, los vecinos de San
José, por ejemplo, debía galopar siete u ocho leguas y pasar cuatro arroyos para llegar a
esa Capital y poder conseguir allí las licencias para llevar sus frutos al puerto del Paraná
a venderlos.879 Estos incordios hicieron que muchos se arriesgaran al pago de multas
antes que las dificultades que suponía el cumplimiento de la legislación fiscal.
Otra de las dificultades que debían sortear los comisarios de distrito a la hora de hacer
efectiva la recaudación en la campaña era la imprecisión de los límites entre los
distritos. Esta cuestión no sólo los afectaba en sus tareas políticas y en el ejercicio de la
justicia sino también interfería en la recaudación. En 1852 cuando el comisario del
distrito de Desmochados del departamento de San Gerónimo, quien además ejercía el
cargo de recaudador de rentas, Alejandro Correa, remitió su percepción a la Caja de
Rosario despertó una gran polémica. El receptor de Coronda reclamó ante el Colector
general J. A. Lassaga que ese dinero debía ser ingresado en la caja a su cargo. El
receptor consideró tan grave el accionar del comisario que solicitó que fuera cesado del
cargo.880 Al comisario se excusó ante el Colector afirmando que no tenía claro donde
remitir la recaudación y debido a encontrarse cerca de Rosario ingresó el dinero en
aquella receptoría.
Asimismo, una década más tarde, el receptor de Coronda José Ma. Torres envió a un
sargento de la partida de plaza a efectuar el cobro de una patente de pulpería a más de
treinta leguas de distancia del pueblo y encuentra que el tenedor de la licencia afirmaba
haberla estado pagando la licencia al jefe político de Rosario. El receptor escribió de
inmediato al Colector relatando: “…en virtud que no consta ninguna partida en los
cuadernos que me ha entregado es prueba que nunca ha abonado en esta caja el señor
Montenegro los derechos fiscales, ni comprendo como puede el jefe político de Rosario,
878
AGPSF: Contaduría, T. 112, Leg. 48: Anselmo Maciel, juez de paz de San Gerónimo reprobado por
decreto gubernativo por su conducta que observa para con el receptor de hacienda D. José María Torres.
879
AGPSF: Gobierno, T. 18, Leg. 11: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1859), Fs. 1415.
880
AGPSF: Contaduría, T. 90, Leg. 13: Notas del receptor de Coronda Don. Felipe Fernández al contador
gral. D. José A. Lassaga.
356 concesionar licencias para distintos departamentos”.881 Por lo cual, aconseja preguntar
al receptor de Rosario si se han estado pagando las licencia allí.
El crecimiento de los distritos y la multiplicación de los comisarios no siempre fue una
medida efectiva. Muchos de ellos residían en puntos extremos de la jurisdicción y no
lograban atender a toda la población. Una forma en la que buscó sortearse el problema
de la distancia fue el nombramiento de autoridades que se residieran en el centro del
distrito. En marzo de 1861 los vecinos del distrito de Desmochados proponían a Agustín
Jiménez como comisario solo por vivir en el centro del distrito.882 De igual manera los
vecinos del distrito de Saladillo de la Orqueta presentaron un petitorio al Gobernador de
la provincia en marzo de 1864 en lo que afirmaban que unos meses antes se había
nombrado comisario a Gregorio Paz, quien debido a que vivía en el extremo sur del
distrito no podía satisfacer las exigencia de su empleo por lo cual proponían a Pantaleón
Rodríguez como comisario “…porque reúne todas las condiciones de la ley, y esta
domiciliado en el centro del susodicho distrito”.883
En agosto de 1868 a petición de varios hacendados de la campaña, el gobierno autorizó
la creación de una Comisaría General que debía establecerse en el “centro del
territorio”. Esta comisaría denominada “centro” debía ser servida por un comisario y
seis individuos que formarían su partida de policía. Las tareas de dicha comisaría era la
de garantir la seguridad y las propiedades de los vecinos. Los hacendados se
comprometían, mediante suscripciones voluntarias, a sostener los gastos que podía
reparar su instalación y funcionamiento.884
4. Algunas respuestas de las autoridades a los problemas de la
colecta en la campaña
Las dificultades de recaudar en la campaña y las quejas de los mismos comisarios que
argumentaban desconocer los montos a cobrar por cada impuesto llevaron al gobierno
provincial a sancionar una ley para regularizar la percepción de los arbitrios en el
881
San Gerónimo, julio 30 de 1862. AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg. 54: Notas de la receptoría de San
Gerónimo al Contador Gral. desde enero a fines de agosto de 1862.
882
AGPSF: Gobierno, T. 21, Leg. 12: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1861), fs. 865.
883
AGPSF: Gobierno, T. 25, Leg. 16: Solicitudes varias. (1864), fs. 694
884
ROSF: T. 6, p. 238.
357 ámbito rural. Se decretó que todos los impuestos que se recaudaban (boletas de marcas,
guías, certificados patentes, matrículas, etc.) quedaran reducidos al valor del papel
sellado en que debían hacerse efectivos. Así, por ejemplo, por las boletas de marcas
debía pagarse al costo de un papel de sello de 5º clase, por las papeletas de conchavo se
cobraría el valor del papel de sello de 1º clase.885 Idéntica medida pretendía tomarse en
relación a otros certificados que imponía el departamento de policía como multas. Esto
despertó ciertas críticas. Las autoridades consideraban que muchas de estas papeletas
precisaban de averiguaciones estrictamente policiales para su apercibimientos y que, a
pesar de que ser muy conveniente contar con una completa cotización de los ingresos de
la provincia, resultaba difícil reducir a sellos de estado muchas de las entradas policiales
que tenían un precio variable, de acuerdo a lo estimado por la policía interviniente.886
En 1867 se decretó la supresión de algunos impuestos como permisos de caza y licencia
para baile expedido por las oficinas de Policía. Los boletos de marca y de conchavo, los
certificados, guías y matrículas se despacharían solamente en los puntos designados
para la venta de papel sellado. Por lo cual, quedarían bajo el control de las oficinas de
Hacienda.887
Otra de las medidas tomadas por las autoridades provinciales fue la creación de los
empleos de recaudadores de rentas fiscales. Se establecieron cuatro recaudadores, un
por cada departamento. El recaudador de rentas del departamento Rosario debía percibir
mensualmente $F 100, mientras que los recaudadores de La Capital y San Gerónimo
recibirían $F 80 y el de San José apenas $F 70. Este empleo fue pensado para centrar en
885
Regularizando la recaudación de los impuestos que perciben las policías y jueces de paz de campaña.
Santa Fe, marzo 4 de 1864. Los boletos de marca se sacarán en papel de sello 5º clase. Los boletos de
señales de oveja en 4º clase. Las guías de tropas de carretas y arrias, así como las de las hacienda que se
extraigan fuera de la provincia, se sacarán el papel de 7º clase. Las guías de hacienda y frutos del país en
5º clase. Las papeletas de conchavo se darán en papel de 1º clase, cuando el término del contrato fuese
solo de un mes; de 3º, 4º y 5º, si fuere de 3, 6 o 12 meses. Los certificados de policía acreditando alhajas
o prendas cualquiera así como de animales serán de 4º clase. Los contratos de servicios, patentes de
changadores, permisos para bailes y boletos para perros en 4º clase. Los permisos de caza en 2º clase. Las
matrículas de conductores de ganado, así como las que se extienden en compradores de frutos del país en
la campaña en 5º clase. Las tarjetas o boletos de disfraces en carnaval en 2º clase. Los sirvientes o peones
de los transeúntes deberán sacar papeleta en 5º clase. Los individuos que transiten están obligados a sacar
en la policía un certificado que acredite la conducción en transporte de animales en 2º clase. ROSF, T. 4:
p. 113.
886
AGPSF: Contaduría, T. 115, Leg. 29: Informe del departamento de policía de Rosario sobre cobro de
multas e impuestos que forman las entradas eventuales de policía.
887
26 de septiembre de 1867. ROSF: T. 5, p. 452.
358 un empleado del departamento de Hacienda el cobro de algunos impuestos como
contribución directa y patentes que estaban en manos de jueces de paz y comisarios
tanto en la campaña como en la ciudad. Los recaudadores debían ocuparse también de
perseguir a todos los deudores de la contribución directa, de patentes u otros impuestos
para cumplir con las obligaciones fiscales. No obstante, tanto en la ciudad como en la
campaña debían, en caso de que los deudores se rehusasen a pagar lo adeudado, solicitar
la colaboración de los jueces de paz –de los cuarteles de la ciudad o pueblo- y de los
comisarios –en la campaña- para cobrar tanto los impuestos como las multas
correspondientes. También estaban autorizados a proceder al embargo de propiedades o
de cualquier tipo de bienes en el caso de que las intimidaciones de pago no fuesen
debidamente cumplidas. Los objetos embargados debían ser vendidos en pública
subasta e ingresar la suma obtenida de los remates a las cajas del erario provincial, hasta
cubrir la deuda. Se contemplaba, en caso de haber un exceso a favor del acreedor, que
este recibiese la diferencia.888 Los jefes de policía, los jueces de paz y los comisarios no
expedirían guías a los deudores de impuestos fiscales, si previamente no justificaban
haber satisfecho la contribución, patente o cualquier otro impuesto que les
correspondiese. Los empleados que contravenían a lo dispuesto pagarían una multa de
25 pesos fuertes.889
La creación de estos puestos rentados fue una medida que no tuvo mayor trascendencia.
Las dificultades de los recaudadores de rentas para proceder a la colecta, la negativa de
los pobladores de la campaña para pagar sus impuestos a estos empleados quienes
fueron fuertemente cuestionados en su autoridad, la necesidad de estos recaudadores de
solicitar a los comisarios de campaña su auxilio en el desempeño de sus tareas fueron
cuestiones que inclinaron la decisión del gobierno a se suprimir el empleo. Estos cargos
duraron tan solo un año. Desde la Legislatura se sostenía:
“Considerando la situación actual de la provincia y por lo exhausto de sus
rentas, son necesarias las mayores economías para la conservación de su
créditos: que se han creado receptores de rentas y señalándose crecidos
sueldos, cuando la renta puede recaudarse sin tan graves erogaciones…”890
888
Creando el puesto de recaudador de derechos fiscales. Junio 18 de 1866. ROSF: T. 5, p. 114.
Creando el puesto de recaudador de derechos fiscales. Junio 18 de 1866. ROSF: T. 5, p. 114.
890
ROSF: T. 5, p. 162.
889
359 Con la desaparición de los recaudadores los contribuyentes debían entonces concurrir en
persona a las diferentes oficinas de hacienda para hacer el correspondiente abono de sus
impuestos. A inicios de los años 1870s. comenzaron a tomarse una serie de medidas
para regularizar las rentas recaudadas en la campaña provincial. La primera fue el
nombramiento de un recaudador de la contribución directa de la campaña en el
departamento Rosario. El 17 de mayo de 1871 se designa a Hugo Graning en este
puesto.891
En 1873 se emitió un decreto por el cual se buscaba regularizar las rentas percibidas por
los juzgados de paz de campaña. Dicha ordenanza estableció la prohibición a los jueces
de paz y comisarios de distritos de librar sueldos sin la respectiva orden de los
receptores del departamento así como tampoco invertir el dinero que percibiesen. Las
rentas percibidas por las autoridades de campaña debían ingresarse en las cajas de la
receptoría provincial. Además se los obligó a llevar un libro en donde fueran asentados
todos los movimientos de entradas y salidas. Estos libros debía ser utilizados para
elaborar las cuentas que anualmente debía presentarse siendo las autoridades
responsables de cualquier error.892
5. Voces en pugna. Receptor/juez de paz/comisarios de
campaña: una dinámica conflictiva
El 15 de marzo de 1862 fue nombrado receptor de hacienda del departamento de San
Gerónimo, José María Torres, un comerciante del pueblo.893 Desde la renuncia de
Felipe Fernández en 1859, las tareas de la receptoría habían estado a cargo de los jueces
de paz, algo que ocasionó algunos malestares por la acumulación de labores que
entorpecían el funcionamiento de ambas oficinas, receptoría y juzgado.
Las dificultades que acusó Torres para llevar adelante su trabajo iban desde quejas por
la falta de recursos y medios al interior de la receptoría hasta justificaciones por su
propia inexperiencia en las labores a cumplir. Los inconvenientes se multiplicaron
cuando en 1863 fue designado como juez de paz Anselmo Maciel, un hacendado del
891
ROSF: T. 7, p. 189.
ROSF: T. 8, p. 99
893
AGPSF: Contaduría, T. 111, Leg. 6: Leyes y decretos. Ceses y nombramiento. Notas varias del
Ministerio dirigidas a la Colectaría general desde enero 1º a agosto 31 de 1862.
892
360 distrito de Barracas que contaba con cierta trayectoria en este puesto.894 Eran la tercera
vez ocupaba el cargo en el departamento, anteriormente lo había hecho en 1853 y en
1861.
El conflicto entre el juez de paz y el receptor de hacienda pondrá en evidencia una
constante lucha de poder entre ambos donde la delimitación en sus funciones quedará
desdibujada a través de los argumentos esgrimidos por ellos mismos. La reconstrucción
de disputa entre estos oficiales, personajes centrales de la administración departamental,
es posible a través de una serie de notas y cartas en las intervienen además el Colector
de hacienda de la provincia y el Ministro de Gobierno.
El receptor de hacienda era consciente de que conflicto desatado entre ambos rompía
con: “la buena armonía que debe reinar entre dos funcionarios que mutuamente deben
respetarse”.895 Algo queda en claro de la lectura de las cartas, las desavenencias entre el
juez de paz y el receptor afectaban fuertemente la recaudación fiscal del departamento
y, por ende, tocaba directamente los intereses provinciales.
Los argumentos que esgrime el receptor José Ma. Torres, desarrollados, sobre todo, a lo
largo de la correspondencia que mantiene con el Colector General de la provincia, se
dirigen a mostrar que el mal funcionamiento de la receptoría de hacienda era
consecuencia, en parte, de los obstáculos que imponía el juez de paz a sus ocupaciones.
En primer lugar, lo acusa de no querer colaborar con la receptoría negándose al envío de
vigilantes para la realización de servicios fuera de la misma. La actitud del juez de paz,
le impedía al receptor contar con algún auxiliar en la oficina, ya sea para salir él
personalmente a recaudar ciertos impuestos o bien contar con algún ayudante por
intermedio del cual entregar patentes, guías o sellos a los comisarios de campaña. A tal
punto llegó el enfrentamiento que J. M. Torres declaraba que le resultaba imposible
presentarse ante el juez de paz a solicitar algo para su oficina. Se veía obligado a
pagarle a otra persona para ello. El hecho de no haber conseguido nada mediante estas
peticiones obligó al receptor a recurrir al Colector General de la provincia:
894
AGPSF: Contaduría, T. 112, Leg. 70: Leyes y decretos. Ceses y nombramientos. Varias notas del
ministerio dirigidas a la contaduría General durante el año 1863.
895
AGPSF: Contaduría, T. 112, Leg. 48: Anselmo Maciel, juez de paz de San Gerónimo reprobado por
decreto gubernativo por su conducta que observa para con el receptor de hacienda D. José María Torres.
361 “Mi pensamiento fue pedirle a usted señor que se sirviese ordenar a este
juzgado se mande un vigilante a estas oficinas todos los días para las
ocurrencias que diariamente se ofrecen y que como se sabe esta oficina es
muy mal dotada en su servicio interno que diariamente se ofrece, y que
como no siendo dado que yo en persona haga las funciones exteriores en el
servicio de la hacienda pública, creo es justicia pedir a usted como mi jefe
inmediato esta dotación, ya que no pediré al juez de paz ningún servicio,
mientras que él no satisfaga las peticiones repetidas que le ha hecho esta
receptoría oficialmente y que aun sostendrá en el temple que caracteriza
pretende humillarme”.896
La demanda no era descabellada, la falta de personal subalterno en las diferentes oficinas
de la administración provincial obligó a llamar a los vigilantes para realizar quehaceres
que excedían su función principal que era el mantenimiento del orden y la vigilancia del
departamento, pues realizaban labores más cercanas a lo administrativo actuando de
escribientes, mensajeros, porteros, etc.
En segundo lugar, la falta de diálogo entre ambos funcionarios afectaba al erario
provincial debido a que el receptor requería de la colaboración del juez de paz para
ciertos asuntos vinculados a la colecta fiscal, especialmente en la campaña. Como ya se
ha señalado, los jueces de paz debían remitir las planillas de ingresos, colaborar con el
reparto de marcas, guías y demás, proceder a la recaudación de la contribución directa,
recaudar el impuesto de marchamo, etc. El receptor acusó al juez de paz no sólo de
retrasarse en estas actividades, entorpeciendo así su accionar, sino además de negarse a
remitir las nuevas tarifas de impuestos a los comisarios de campaña perjudicando con su
conducta al erario provincial.
Tal vez la denuncia más grave que lanzó sobre el juez de paz fue la imputación de que
buscaba mantener endeudada a la receptoría exonerando de pagar impuestos a los
deudores de la hacienda. El receptor debía ser consciente de que, en un contexto
provincial donde la mayor parte de los esfuerzos en lo tocante a la fiscalidad estaban
enfocados en incrementar las rentas –que no alcanzaban a cubrir los gastos que pesaban
sobre la administración-, una acusación de esta naturaleza causaría un fuerte impacto en
las autoridades provinciales. El receptor afirmaba que, al momento de cobrar ciertos
impuestos, los mismos contribuyentes aseguraban que el juez de paz los había exceptuado
896
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
362 de pagarlos, lo que constituía una prerrogativa que solo el gobernador de la provincia
podía otorgar.
La política de exoneración en el pago de los impuestos que, según el receptor, practicaba
el juez de paz no era azarosa, sino que iba dirigida a beneficiar a ciertos “amigos”,
haciendo uso de su poder discrecional con una tendencia clara al favoritismo.897 Estas
prácticas no sólo defraudaban al tesoro provincial, sino que mermaban la propia autoridad
del receptor quien temía que: “…llegará el caso en que aparezcan los estafadores que no
falta y a nada obedecerán mi receptoría”.898
El reclamo que eleva el receptor era evidente: las actitudes del juez de paz no perjudican
únicamente su accionar, sino al fisco directamente. A lo largo de las cartas en dos
oportunidades expresa este sentimiento:
“Es muy evidente señor, que de día en día este caprichoso juzgado, debilite
a esta oficina con una oposición que bien mirada aun que ella es directa a
quien la presenta sus efectos solo presionan en los intereses fiscales…” (25
de febrero de 1863).899
“Lo hace al fisco, y no a mi a quien lo quiere hacer”. (11 de marzo de
1863)900
Ante las constantes acusaciones que dirigidas por el receptor, el colector de la provincia,
León Mujica, le solicitó que hiciera todos los esfuerzos a su alcance para entenderse con
el juez de paz a quien debía persuadir de la importancia que tenía para la provincia el
cumplimiento de sus funciones y su colaboración con la receptoría. José Ma. Torres, al
recibir dicha carta, la remite a Maciel, quien advierte en ella todas las acusaciones
lanzadas sobre su accionar. La intervención del Colector General, lejos de apaciguar el
conflicto, lo reavivó. El juez de paz, entonces, escribe al receptor de hacienda, al pie de la
nota del Colector, en la que acusa a Torres de hacer cosas con doble fin, de intentar cargar
897
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
898
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
899
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
900
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
363 responsabilidades que no le correspondía sobre sus hombros y de pretender enfrentarlo
con el colector de la provincia. En la contestación dice Maciel:
“…no le tengo miedo al señor contador con quien usted me hace cara
porque no le de dado ningún motivo de queja contra mi, ni tampoco he de
adularlo a él ni a nadie para conservar el puesto que ocupo pues que no
tengo aspiración a ningún empleo público y aunque aspirase no pasaría por
humillaciones, así es que se me da ningún cuidado por los cosas de
usted”.901
La carta que envía Maciel, aunque escueta, es muy importante porque es la única vez
que es posible escuchar su voz sobre los sucesos que relata el receptor. La respuesta del
juez de paz a dichas acusaciones era más que contundente: no creía estar faltando a
ninguna de sus obligaciones y consideraba que las denuncias, por parte del receptor,
tenían como fin humillarlo. En una sociedad con una gran sensibilidad por cuestiones
vinculadas al honor y donde la reputación jugaba un rol muy importante en la
construcción de una imagen pública, las palabras de Maciel tenían un fuerte
contenido.902 El juez de paz afirmaba que los dichos del receptor constituían una injuria.
La injuria es una noción de larga data que puede definirse como el “deseo de agredir a
otro”, en el expreso sentido de manifestar la voluntad de hacer mal, en este caso
humillarlo públicamente.903 Le remite también una carta al Ministro Gral. en la que
afirmaba jamás había negado al receptor el servicio de vigilantes y, en más de una
oportunidad, le había ofrecido los servicios del juzgado para el desempeño de las
tareas.904
El receptor al recibir la respuesta se encargó de reenviarla a León Mujica como
demostración de sus dichos junto con una nota en la que inculpa nuevamente al juez de
paz de utilizar un lenguaje impropio para el cargo que inviste, de ser ambicioso y de
mentir al afirmar que: “…dice también que no tiene aspiraciones de puestos públicos,
901
AGPSF: Contaduría, T. 112, Leg. 48: Anselmo Maciel, juez de paz de San Gerónimo reprobado por
decreto gubernativo por su conducta que observa para con el receptor de hacienda D. José María Torres.
902
GAYOL, Sandra “Calumnias, rumores e impresos: las solicitadas en La Prensa y La Nación a fines
del siglo XIX”, en CAIMARI, Lila (Ed.) La ley de los profanos. Nociones populares de crimen, castigo y
justicia en la Argentina (1880-1955), FCE, Buenos Aires, 2006.
903
ALBORNOZ VÁSQUEZ, María Eugenia “La injuria de palabra en Santiago de Chile, 1672-1822”, en
Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Coloquios, Puesto en línea el 07 febrero 2005. URL :
http://nuevomundo.revues.org/240
904
AGPSF: Gobierno, T. 23, Leg. 14: Notas de los jueces de paz de esta provincia (1863)
364 yo digo que si tiene y que si no hubiere tenido no hubiere admitido antes de un año que
dejó de ser el puesto que ocupa”.905
Para el receptor, la mala voluntad del juez de paz debía atribuirse a un claro interés en
lograr su renuncia al cargo y así poder él mismo retomar el control de la caja de hacienda.
A Maciel, quien había ejercido ya el cargo de forma interina, en palabras de Torres:
“…le pesa no tener otra vez la receptoría a su cargo como todo el año ’61 y
parte del ’62, acompañada del juzgado y el pueblo en acefalía como lo
dejaba de noche y día. Si señor los jueces de aquí sino son jueces y
receptores no están a gusto porque una lechera sin otra no les da para
todos los antojos...”.906
Para el receptor, las acciones que ejecutaba el juez de paz revestían como único objetivo
el debilitarlo. Pero en sus argumentos va más allá afirmando que la disconformidad con la
actuación de dicho juez no era sólo una cuestión personal, sino compartida por el resto del
pueblo: “Yo comprendo que lo que le fastidia es que el pueblo no es el que lo ha elegido
y ve que le conozcamos todos hemos visto sus pasados servicios, y ve que nada tenemos
que esperar de él”.
No sólo cuestionaba su idoneidad, sino también las bases de su legitimidad, ya que uno de
los principales atributos que debían poseer los jueces era, como se ha señalado, la
confianza de la comunidad local en la que ejercían sus funciones.
El colector, cabeza principal del departamento de hacienda y jefe último en todo lo
tocante a la fiscalidad provincial no tenía autoridad suficiente sobre los jueces de paz
quienes respondían directamente al Ministro de gobierno de la provincia, que era además
quien los designaba y podía removerlos.907 El colector León Mujica cumplió igualmente
un importante papel de intermediario entre ambos: ante la negativa del receptor de
905
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
906
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
907
La sanción de la Constitución Provincial de 1841 se estableció que sólo podía haber en la Provincia un
ministro encargado de los ramos de Gobierno, Hacienda, Guerra y todo lo tocante a la administración,
razón por la cual en 1849 se suprime el empleo de Ministro Tesorero General creándose en su lugar el de
Colector Tesorero general. El reemplazo de un funcionario por otro fue más bien nominal, ya que no
cambio de forma significativa sus funciones e incluso se estableció que en las ceremonias públicas el
Colector ocupase el lugar que el Ministro Tesorero General de Hacienda tuvo hasta ese momento. ROSF:
T. 2, p. 26.
365 mantener con el juez de paz un diálogo, se hizo cargo de dirigirse él mismo a Maciel para
solicitarle las planillas, consultarle sobre la recaudación y demás cuestiones vinculadas a
su tarea sin pasar por el receptor, para garantizar que la colecta impositiva no se viera
perjudicada por esta situación.
El receptor, advirtiendo que sus notas al Colector general no tenían el efecto esperado, se
dirige entonces al Ministro de gobierno Zuviría en una carta, con el objetivo de que éste:
“…eleve al conocimiento del señor gobernador, un expediente con los documentos que
ponen de manifiesto la mala voluntad del juez de paz de San Gerónimo para coadyuvar
como es de deber hacer efectivo los impuestos establecidos por ley”.908 Torres estaba
decidido a sacarse de encima a Anselmo Maciel por lo que acude a la máxima autoridad
de la provincia, el mismo gobernador. La esperanza del receptor descansaba en conseguir
que por intermedio del Ministro, el gobernador tomara la medida que el caso requería, en
su opinión, la remoción del Maciel del puesto que ocupaba.
Las desinteligencias entre ambos oficiales obligaron al Ministro Gobierno de la provincia
a tomar cartas en el asunto. El Ministro José Ma. Zuviría le escribe entonces al juez de
paz para recordarle que eran:
“…los jueces de paz los representantes del gobierno en los departamentos
en la parte política y administrativa así como son también agentes y
miembros del poder judicial en los términos del reglamento vigente en la
materia, hay sin embargo una norma que es el de hacienda del que solo el
receptor esta encargado pero que como éste funcionario no dispone de los
necesarios elementos para asegurar la exacta percepción de las rentas, el
juez de paz debe presentarle manifiesto para auxiliarlo y ayudarlo en el
desempeño de regularizar la hacienda siendo que serían estériles todos los
esfuerzos del gobierno en este sentido aún cuando sean regulados por la
acción del receptor que no puede ser eficaz sin el concurro del juzgado de
paz”.
El Ministro le advierte al juez de paz que tenía entre sus funciones la colaborar con la
hacienda provincial, por lo que estaba obligado a prestar servicios al receptor del
departamento. Los ánimos se calmaron hacia fines de 1863, cuando al juez de paz
908
AGPSF: Contaduría, T. 112, Leg. 48: Anselmo Maciel, juez de paz de San Gerónimo reprobado por
decreto gubernativo por su conducta que observa para con el receptor de hacienda D. José María Torres.
366 Anselmo Maciel no se le renueva su nombramiento en el cargo, designándose en su lugar
a Gregorio Oroño. Aunque la rotación en el cargo en el departamento era constante, fue
muy promovida por el receptor quien había llegado incluso a amenazar con renunciar a su
cargo: “Tengo alta confianza en que su ilustrada capacidad, pues no permita que sin
motivo consienta en que un hombre tan incompetente me eclipse antes con mi pobre
nombre cesaré con abnegación y me ocuparé de mis ocupaciones domésticas que he
tenido...”.909 Ante la llegada inminente de Oroño, Torres dio marcha atrás con su idea y
continuó en el cargo hasta 1869.
909
AGPSF: Contaduría, T. 113, Leg. 29: Notas y cartas del Receptor y juez de paz de Coronda al
Contador general durante el 1º semestre de 1863.
367 368 Capítulo 10
Los rematadores de impuestos como recaudadores fiscales.
Actividades públicas y negocios privados
“La recaudación administrada por el gobierno mismo es más barata que la desempeñada por
arrendatarios; pero eso es cuando el gobierno, habiendo afianzado su estabilidad y organizado el
sistema general de su administración, puede contraerse y se halla capaz de administrar por sí mismo sus
recursos, con mejor resultado que por arrendatarios. En eso acaban todos los gobiernos; pero no es ese
su punto de partida”.
Juan Bautista Alberdi910
Las autoridades provinciales debía procurar obtener ingresos seguros con el menor coste
de recaudación posible. Una parte de este objetivo fue cumplida mediante la entrega de
la colecta de algunos impuestos a particulares. Ello significó renunciar a ciertos
principios del Liberalismo que la Constitución proclamaba. Así, en lugar de establecer
una relación directa entre Estado y contribuyente, se delegaba en terceros esta tarea. Los
rematadores se encargaban de repartir la carga fiscal con arreglo a sus propios criterios
e intereses. El gobierno aprobaba estas prácticas bajo el argumento de que no se
disponían de medios propios para llegar hasta todos los confines del territorio y
controlar en su totalidad la colecta.
Un conjunto importante de impuestos provinciales estaba en mano de agentes
particulares que se dedicaban a recoger y gestionar su cobro. Estos actuaban
informalmente como empleados del estado al tiempo que mantenían una estrecha
vinculación con ciertos grupos sociales. ¿Cómo se llevó adelante el remate de los
impuestos? ¿bajo que el monto se firmaban los contratos? Constituyen algunas de las
interrogantes esenciales para comprender estos mecanismos recaudatorios. A su vez, la
formulación de preguntas tales como ¿quiénes eran estos rematadores de impuestos?
¿quiénes fueron sus fiadores? ¿cuáles eran sus vinculaciones con el mundo políticoeconómicos santafesino?, brindan amplitud al análisis y permiten un abordaje que
supere lo estrictamente hacendístico y se adentre en esferas del poder y mecanismos de
dominación.
910
ALBERDI, Juan Bautista Sistema económico y rentístico…, p. 172.
369 La práctica del remate no era novedosa en sí mismo, sobran ejemplos sobre su
pervivencia a lo largo del siglo XIX.911 No obstante, el eje del capítulo está centrado el
remate en sí ni la incidencia de estos impuestos en la fiscalidad provincial, sino en los
rematadores y su vinculaciones con las autoridades provinciales.
1. Los remates de impuestos en Santa Fe
“REMATE. La adjudicación que se hace de los bienes que se venden en almoneda ó subasta pública
al comprador de mejor puja y condición.”912
El remate de impuestos en Santa Fe constituyó una práctica muy extendida. Era una
clara pervivencia del Antiguo Régimen y sobrevivió largo tiempo en la provincia. Este
sistema fue utilizado de forma habitual en la Corona de Castilla para recaudar rentas
reales. En general, el arrendador mayor de la renta en todo el reino subarrendaba luego a
otros la percepción de algunos impuestos.913 Era un negocio esencialmente urbano –
relacionado con el comercio, la banca, las posibilidades de las haciendas y rentas
municipales y, sobre todo, con los centros de decisión política-. Los rematadores, por lo
general, buscaban obtener un mayor rédito rematando impuestos en el lugar donde
estaban avecindados o bien donde estaba emplazados sus negocios.
En Santa Fe, la recaudación de algunos impuestos como los ramos de sisas y de
alcabalas fueron dejados en manos de terceros desde la época colonial. Con las reformas
fiscales decretadas durante el período borbónico, algunos de los gravámenes antes
arrendados por vecinos del lugar pasaron a la administración real, asalariada y
centralizada, de diversos lugares del interior del Virreinato. Se designaron entonces
911
Un balance historiográfico en: ECHECHURY, Mario Hijos de Mercurio, esclavos de Marte.
Mercaderes y servidores del Estado en una frontera sud-atlántica. Montevideo, 1806-1860, Tesis
Doctoral, UPF, 2013. Especialmente Capítulo 4: “Entre la prodigalidad y el agio. El arriendo de las rentas
públicas en el juego de las estrategias fiscales”912
ESCRICHE, Joaquín Diccionario razonado de legislación y jurisprudencia, Librería de Rosas, Bouret
y Compañía, Paris, 1851, p. 4.433.
913
GARCÍA ULECIA, Alberto “El papel de corredores y escribanos en el cobro de las alcabalas”, en
Historia, Instituciones, documentos, nº 13, 1986, pp. 89-110; ALONSO GARCÍA, David “Poder
financiero y arrendadores de rentas en Castilla a principios de la Edad Moderna”, en Cuadernos de
Historia Moderna, 2006, pp. 117-138.
370 receptores nombrados por los Ministros de la Real Hacienda, una medida que causó
fuertes resistencias y hostilidades contra estas autoridades fiscales.914
Pese a todo, la práctica del remate perduró durante los siglos XVIII y XIX, aunque con
variantes. En Santa Fe, el modo de llevar a cabo el arrendamiento cambió a inicios de
los años 1840s. En un primer momento, el arriendo se realizaba a partir de la
presentación de una propuesta para arrendar un impuesto determinado en sobre cerrado
–ante el personal de hacienda asignado- aceptando las condiciones previamente
establecidas. Los interesados debían remitir la oferta, fijando el dinero que ofrecían, y al
fiador que la respaldaba. Los administradores de hacienda fijaban un día en que se
abrirían los sobres y, luego de leer todos los ofrecimientos, debían optar siempre por el
más elevada y remitirla al Gobernador, que confirmaba si aceptaba o no la propuesta.
Hasta su confirmación el proceso no estaba completo. En aquellos casos en que el
ofrecimiento fuera insuficiente o bien, por diversas causas, no se aceptara al rematador
o a su fiador, los tributos debían sacarse nuevamente a licitación.915 A mediados del
siglo XIX, esta modalidad se modificó transformándose en verdaderos remates. A través
de carteles que se fijaban en lugares estratégicos de la provincia se establecía el día y la
hora en que se procedería al remate junto con las condiciones que debían aceptar los
rematadores. Las pujas se realizaban hasta que nadie subiera más. La puja más alta se
quedaba con el impuesto, a la espera de la confirmación del gobernador. Las pujas
abiertas al alza aunque podrían ser consideradas más transparentes en el proceso no
estuvieron libres de prácticas de dudosa fiabilidad.916 Se constatan ejemplos en que la
publicación de ciertos de remates se realizó de manera irregular para limitar la
presentación de interesados o bien que aquellos que concurrían conspiraban para
mantener baja las pujas.
914
SAGUIER, Eduardo “La imposición fiscal y su impronta en la estructura social. El poder de recaudar
impuestos, librar licencias y administrar bienes en el Río de la Plata (1739-1810)”, en Un debate histórico
inconcluso en América Latina (1600-2000). Cuatro siglos de lucha en el espacio colonial peruano y
rioplatense y en la Argentina Moderna y Contemporánea [en línea: http://www.ersaguier.org/obras/udhielal/presentacion.php]
915
Nota del gobierno, rechazando la propuesta de d. Juan Pablo Fernández, sobre el remate de los corrales
en la Capital y ordenando se saque nuevamente a licitación. AGPSF: Contaduría, T. 53, Leg. 10.
916
Ciertas prácticas utilizadas para defraudar al fisco mediante la idea de mantener bajos de los remates.
así revela que muchas veces los que se presentaban eran parientes o amigos que no pujar o pujaban poco
o bien que muchas rentas fueron adjudicadas sin remate. CARRETERO ZAMORA, Juan Manuel “Los
arrendadores de la Hacienda de Castilla a comienzos del siglo XVI (1517-1525)”, en Studia Histórica.
Historia Moderna, nº 21, 1999, pp. 153-190. Sobre PUJA Y REMATE: ESCRICHE, Joaquín
Diccionario razonado…, p. 1.405.
371 Los lugares donde se precedía a los remates y las horas fueron variadas. Los impuestos
correspondientes al departamento de La Capital y San José se realizaba en la oficina de
la Colecturía General en presencia del Colector, el Escribano de gobierno, el Juez de 1º
Instancia en lo civil y el Agente fiscal que debían garantizar que las condiciones del
remate se cumpliesen. Otros impuestos como sirgadero o peajes eran rematados en el
edificio de aduana en presencia del Comandante de puertos y las autoridades antes
mencionadas. En los departamentos de Rosario y de San Gerónimo eran los mismos
Receptores quienes precedían los remates en sus oficinas de receptoría. Cuando algunos
de estos impuestos quedaron en la órbita municipal, los remates comenzaron a hacerse
en los edificios de la Jefatura Política en presencia del Jefe Político, máxima autoridad
del departamento, y el Receptor de Hacienda además del Agente fiscal.
Ahora bien, ¿qué impuestos fueron puestos a remate?
Cuadro 8
Impuestos ofrecidos en remate
Impuesto
Reñidero
de
gallos
Piso de carretas
Corrales
Sirgadero
Lotería
Derecho de piso
de
carretas
municipal
Derecho arena
372 Condiciones
Duración
2 años
Abono
Semestral
Cobranza de impuestos a las carreta de carbón o
madera labrada que entran a los puertos habilitados de
la provincia ya sea para su extracción o consumo de
ella.
Derecho a cobrar por las haciendas que entraban en
dicho corrales. A excepción de los que ingresan por
cuenta del gobierno que eran libres de derecho. Los
corrales de Colonia Esperanza eran libres de derecho
de hacienda que introdujeren los colonos, ya fuera por
el abasto público ya por su consumo particular más no
así las que introducen para el abasto otros extraños.
Cobranza de impuesto a todo barco que pidiera sirga.
Se entregaba al rematante una canoa, rancho, corrales y
demás útiles necesarios la tarea.
Percibiría un real por peso a la que ascienda cada
lotería que se juegue. Debía nombrar, con
consentimiento de la autoridad departamental, un
comisario para que presenciare la legalidad del juego y
dirimiera las cuestiones que pudieran suscitarse. En
caso de darse coima o fraude el rematador percibirá la
multa correspondiente.
carreta Plaza López: un real por cada carreta cargada
de frutos del país.
1 año
Trimestral
1 año
Trimestral
1 años
Semestral
1 año
Trimestral
1 año
Trimestral
es medio real por cada fanega de arena que se
introduce. La arena se introduce por el lugar donde
indique el rematador. Por cada carreta que contrabandé
1 año
Trimestral
Alcabala
Saladero
Marchamo
Derecho barrica
Contribución
directa
Alumbrado
público
Peajes de Santo
Tomé
Peaje del paso
de Mihura
pagará una multa de 1 pesos a beneficio del rematador.
Porcentaje que se cobrar sobre los contratos de compra
y venta inmobiliaria.
1 real por cada animal que se carneé.
Que el marchamo existiría siempre en poder del
comisario de tablada. Que la multa impuesta a los
infractores de este derecho correspondía por mitad a
los rematadores y a la policía. Que no podía extraerse
cueros de este por otros departamentos sin incurrir en
la multa establecida.
el impuesto se remataría bajo las siguientes
condiciones: se remataba por el término de un año
(junio a mayo) se pagaría por trimestre. El rematador
quedaba sujeto a la multa que la policía le impusiere
toda vez que se le descubriera alguna falta en la
capacidad de la barricas que serán de su cuenta.
Impuesto cobrado a los poseedores de bienes (ganados,
tierras y capital).
Impuesto que se cobraba por puerta a la calle que
tuvieran el servicio de alumbrado.
Impuesto de tránsito que debían pagar todos aquellos
que pasaran con mercancías por el paso de Santo
Tomé.
Impuesto de tránsito que se cobraba a toda
embarcación que quisiera pasar de una parte a la otra
del paso de Mihura.
1 año
Trimestral
1 año
Bimensual
1 año
Trimestral
1 año
Cuatrimestral
1 año
Trimestral
1 año
Trimestral
1 año
Trimestral
Fuente: Elaboración propia en base Fondo Contaduría del AGPSF.
Como se ha señalado en apartados anteriores, sobre la incidencia de estos impuestos al
interior de las finanzas provinciales no es necesario agregar nada. No obstante, sí es
preciso tomar en cuenta los montos mediante los cuales se efectuaron los remates. Los
montos de las propuestas aceptadas de cada remate de impuestos entre 1850-1867
fluctuaron de un año a otro lo que se explica en parte, por el contexto en que estos
impuestos eran rematados [Ver Anexos Cuadro 10]. En los años más álgidos del
conflicto entre la Confederación y Buenos Aires, las propuestas fueron más bajas. Las
presentación del cuadro busca también matizar de alguna manera las cifras de la
recaudación de ciertos impuestos que figuran en los ingresos anuales de las Cuentas de
Tesorería, debido a que no representan la economía real, sino aquellas sumas acordadas
entre las autoridades provinciales y los rematadores, según lo previamente establecido
en los contratos de arriendo.
Algunos huecos en la documentación impiden contar con todos los remates efectuados,
aunque su inexistencia se debió en algunos casos a renovaciones automáticas con el
373 rematados. En otras oportunidades, el rematador solicitó la extensión de la concesión a
cambio de brindar algún servicio. Por ejemplo, el rematador del derecho de corrales se
ofreció a reparar los corrales del estado a cambio de que se le concediese el derecho por
diez años.
En aquellas ocasiones en que los rematadores deseaban residir el contrato debían remitir
su decisión al receptor de Hacienda. Este de mutuo acuerdo con los rematador fijaba las
condiciones. Por lo general, se esperaba que el rematador al menos cumpliera con el
abono de trimestre o cuatrimestre que estaba en curso. Cuando este se negaba a cumplir
con las condiciones se debía dar intervención al agente fiscal.917
A partir de los años 1860s. el sistema de remates comenzó a ser cuestionado. Las
autoridades provinciales intentaron buscar otras alternativas para recaudar los
impuestos. Una parte de los tributos que eran entregados bajo este sistema fue dejado en
manos de las municipalidades para sostener las finanzas locales, aunque en muchos
casos los remates continuaron siendo la forma de recaudación utilizada pero ahora bajo
la égida municipal. En 1867 el gobernador Nicasio Oroño insistía ante la Asamblea
Legislativa:
“Los derechos de marchamo y demás de menos importancia, solo sirven
prácticamente de rémora al desenvolvimiento del comercio y de la
industria, y a esta circunstancia más que poderosa, debe agregarse la
consideración de que, esos derechos, sólo producen sumas tan pequeñas
que ni compensan las molestias que exigen su recaudación”.918
Algunos impuestos como el marchamo de cueros y el impuesto de corrales pasaron a
depender de las receptorías. En el caso del marchamo se encargó al Comisario de
Tablada percibir el impuesto por cada animal que ingresara para el abasto público. El
boleto expedido debía ser entregado al propietario que lo presentaría ante el Comisario
de mercado.919
917
Rosario, agosto 10 de 1861. AHPJM: Jefatura Políticas, T. 1861B: Notas varias.
Mensaje del Sr. Gobernador de la provincia don Nicasio Oroño. Leído en sesión del día 25 de mayo de
1867 ante la Cámara de representantes, op. Cit., p. 210.
919
ROSF: T. 5, p. 14.
918
374 2. Rematadores y fiadores: entre intereses privados y
actividades públicas
Los rematadores de impuestos aunque eran agentes “privados” que perseguían intereses
propios desempeñaron importantes “funciones públicas” para el estado. Los límites
entre las esferas privada y pública no eran estáticos, sino sujetos a oscilaciones. Estos
agentes actuaban como particulares, pero eran o habían sido nombrados por el estado
para desempeñar puestos públicos y mantenían, al mismo tiempo, por fuertes lazos con
diferentes esferas de poder político-económico. El hecho de estar unidos mediante
relaciones parentales, vínculos económicos o compartir esquemas de solidaridad los
ponía en un lugar de privilegio y les daban acceso al control de la información.
Las autoridades provinciales procuraron los rematadores de impuestos fueran personas
que gozaran de cierta confianza. Se prefirió entregar la colecta a agentes que
desempeñaron alguna actuación en el ámbito público de la provincia. Entre los
rematadores figuraban jueces, comisarios de policía, legisladores, jueces de paz.
También un número importante de rematadores tenían amplias vinculaciones con el
departamento de Hacienda de Santa Fe quienes como empleados de hacienda conocían
de primera mano el manejo de los caudales públicos y, según se creía, tenían la
suficiente capacidad para llevar adelante el negocio con la eficacia necesaria para no
defraudar al fisco. Agustín Aragón (receptor de Hacienda por La Capital y Colector
General de la provincia), Cayetano Carbonell (receptor de Hacienda por Rosario),
Arturo Grenewald (contador General de Santa Fe) y Tolentino Fontanilla (dependiente
del Resguardo de la Aduana de Rosario) constituyen algunos de los ejemplos. Casi
todos los rematadores tenían un lugar destacado en el escenario político local. José Elías
Galisteo había tenido una prolífera actuación en la política santafesina llegando a ser
designado Gobernador interino. Idéntico al cargo que ocupó Tomás Cullén (1861).920
Aún más prolífera fue la actuación de los fiadores. El sistema de remates estipulaba que
cada rematador debía presentar un fiador.921 Un norma que no siempre se cumplió,
920
Sobre las ocupaciones y puestos públicos que desempeñaron los rematadores remitimos al Anexo que
se halla al final de este Capítulo.
921
El 1º de febrero de 1861, a propósito del remate del derecho de marchamo de Rosario se afirmaba:
“Que el rematador ofrecería a satisfacción del gobierno un fiador abonado y de notoria resposabilidad,
el que se obligaría de “mancomún et insolidum” con el rematador, al pago del importe del remate que
375 aunque parece que hacia fines de los años 1850s. y principios de los 1860s. la presencia
de los fiadores fue mucho más estable. Contar con un fiador era una cuestión por demás
importante. El Diccionario Razonado de Legislación y Jurisprudencia lo definía:
“FIADOR: el que responde de la obligación ajena, tomando sobre el
cumplimiento de ella para el caso de que no la cumpla el que la contrajo. El
fiador que no goza de fuero eclesiástico ni de privilegios de nobleza, y que
posee bienes suficientes, de modo que puede responder de la deuda que
toma a su cargo, en defecto del deudor principal, ante el juez ordinario a
quien corresponde el conocimiento de la causa”.922
En los contratos de remates de Santa Fe, el fiador quedaba obligado de “mancomún et
insolidum” con el rematador al pago del importe del remate en caso de que este no
cumpliera lo acordado.923 Por lo tanto, se esperaba que ellos contaran con un respaldo
económico que les permitiese asumir el compromiso de pagar la deuda en caso de
cualquier incumplimiento.
Los fiadores eran hombres de una larga trayectoria política en la provincia. Así, por
ejemplo, Dámaso Centeno, quien fuera fiador de cuatro rematadores en 1859, había sido
Comandante militar por Rosario, Juez de 1º Instancia en lo civil y Criminal e incluso se
desempeñó como Jefe Político de Rosario. Una mirada al Cuadro anexo a este capítulo
muestra que una parte muchos de estos fiadores prestaban su aval a diversos individuos
en los mismos años, es decir que por largos períodos de tiempo los impuestos de todo
un departamento dependían de la fianza de una sola persona. Además del mencionado
D. Centeno, Tomás Cullén en 1864 fue fiador del rematador del derecho de mercado,
del rematador de derecho de carretas y del rematador del derecho de barricas, todos en
la ciudad de Santa Fe. Esta que punto es posible pensar que sólo se presentaban como
aval de los remates o, más bien, utilizaban intermediarios para hacerse con el control de
una vez aprobado en la siguiente forma: uno, o un mes de plaza por lo que corresponda, y los cinco
restantes a dos meses cada uno por el valor a que hacienda el remate”. AGPSF: Contaduría, T. 110, Leg.
12.
922
ESCRICHE, Joaquín Diccionario razonada de legislación y jurisprudencia.
923
El Diccionario de la Real Academia española define MANCOMÚN como el acuerdo o unión de dos o
más personas. La noción de In solidum ya aparece en el Código de Justiniano como la solidaridad entre
las partes de la fianza. Por este medio se buscaba unificar las responsabilidades de la fianza y evitar que
se cobrase a las dos partes la misma deuda y, por lo tanto, se contemplaría un único deudor. GÓMEZ
LIQÜERRE, Carlos Solidaridad y responsabilidad conjunta en el derecho español de daños, Tesis
doctoral, UPF, 2005. SOTO NIETO, Francisco “Dinámica de la obligación solidaria. La obligación ‘In
solidum’”, en Butlletí, Año LXVII, septiembre 2013.
376 numerosas rentas concentrando su gestión algunos años. También Luis Parma, un
importante empresario, fue fiador de rentas de un número considerable de impuestos a
inicio de los años 1860s.: corrales (1862 y 1863), barricas (1862), sirgadero (1862,
1863, 1864, 1865 y 1867), carretas (1858, 1863, 1864 y 1865), peaje de San Tomé
(1864 y 1865). Todos estos impuestos cambiaban de manos en los remates, pero Parma
continuaba siendo el único fiador.
3. Las solicitudes de exenciones: los rematadores ante la
Asamblea Legislativa provincial
Los remates de los derechos fiscales en la provincia constituyeron un gran negocios
para los participantes debido a que, pese a haberse comprometido a entregar al Estado la
suma pactada, ante cualquier eventualidad que pudiera suponer posibles pérdidas o
decrecimiento de ganancias solicitaba ser exceptuados de abonar una parte de la suma.
Estas prácticas se convirtieron, hacia fines de los años 1850s. e inicios de 1860s., en una
fuente interminable de debates, discusiones y conflictos al interior del recinto
Legislativo. Los pedidos de los rematadores pueden dividirse en dos: aquellos
rematadores que solicitaban aumentar los montos que se cobraban por los impuestos
que tenían agenciados, por un lado, y los que reclamaban una rebaja en el contrato
acordado con el Estado provincial, por otro.
En el primero de los casos, las peticiones era, por lo general, rechazadas. Las tarifas
eran fijadas en la Ley de impuestos sancionada cada año y aprobadas por la Legislatura
Provincial luego de intensas discusiones, por lo cual su modificación no era aceptada
pese a las quejas. En 1858 se presentó el rematador del derecho de alumbrado público
de Rosario, Andrés Ledezma, solicitando aumentar lo que cobraba por este impuesto
porque:
“Como empresario, me he obligado a elevarlos esta súplica, por no poder
llenar el compromiso que tengo echo con el público, por la poca
recaudación a causa del poco impuesto que haga cada puerta, la cual me
causa una gran pérdida, pues ni aun los gastos da por lo cual, suplico tenga
ha bien de alzar la tarifa del impuesto, en esta forma por las casas de
377 negocios por puerta dos reales y por las particulares un real y medio, con
este impuesto no se quejara el publico y yo mejorare doblemente el
alumbrado”.924
El impuesto de alumbrado público se había puesto a remate por primera vez en 1855 y
quedó en concesión de José J. de Paz por tres años.925 No obstante, pocos meses más
tarde por medio de un convenio de mutuo acuerdo, este dejó en manos de A. Ledesma
la tarea de atender e inspeccionar personalmente el alumbrado de los faroles y organizar
el servicio de peones encargados del aseo y encendido de ellos. Por este intermedio se
transfirió a un tercero el contrato.926 Cuando Ledesma se presentó como rematador de
impuestos tenía basta experiencia en esta ocupación y conocía en detalle en que
consistía la tarea y lo que iba a reportarle su recaudación. No obstante, solicitó un
aumento pretendiendo así incrementar sus ganancias bajo el argumento que, según su
parecer, las tarifas que cobraban no compensaban el trabajo. Este petición fue
rápidamente denegada, recordándosele al rematador que no podía cambiar los términos
del acuerdo. Los legisladores además hicieron fuerte énfasis en que las tarifas que
regían para el cobro de impuestos eran establecidas por el gobierno provincial a través
de las leyes de impuestos por lo que no podían variar de unos lugares a otros. aunque os
argumentos vertidos desde el recinto legislativo se ajustaba al ideal que guiaba las leyes
de impuestos, la autonomía de los arrendadores daba lugar a la formulación de políticas
fiscales desiguales y que las autoridades no siempre podían controlar.
Por otro lado, se hallaban la mayoría de los rematadores que lo que solicitaban era ser
exceptuados de pagar alguna porción del dinero adeudado al fisco o bien que se les
rebaje el monto de su remate. Las explicaciones que ofrecían estos rematadores eran
múltiples y fueron consideradas en detalle por la Asamblea Legislativa. Estas peticiones
muestran las discrepancias en los criterios de los integrantes de la Legislatura. A través
de los argumentos vertidos en los debates es posible observar muchas de las prácticas
que ejercían los rematadores.
Cuadro 9
924
ALP: Cámara de diputados, T. 4, fs. 292.
Reglamento del alumbrado público de Rosario. AHPJM: Jefatura Política, T. 1855C, Leg. 13:
Documentos Varios.
926
AHPJM: Jefatura política, T. 1855 C, Leg. 13: Documentos varios (1855).
925
378 Algunas solicitudes de exención presentadas por los rematadores de impuestos de
la provincia
Año
1857
1858
1858
1858
1858
1859
1859
1859
1861
1867
1868
1868
1868
Rematador
ARAGÓN,
Agustín
GALLEGOS,
Romualdo
LEDESMA,
Andrés
BOUVIER,
Jacinto
CORDERO,
Nicolás
BOUDIN,
Cayetano
MACHADO,
Ángel
BAUDIN,
Cayetano
GALLEGOS,
Romualdo
REYES, Juan
Manuel
PUYANAS,
Francisco
SOSA,
Antonio
SOTO,
Aniceto
Solicitud
Solicitó una rebaja de la cantidad adeudada al fisco por el
remate del derecho de piso de carretas de carbón y madera
Solicitó se rebaje la cantidad en que remató el impuesto de
arena de Rosario
Solicitó un aumento en la tarifa de alumbrado público
Resolución
Aprobado
Solicitó exención del último trimestre
Se rechaza
Solicitó exención del último trimestre
Se rechaza
Solicita una rebaja en la cantidad que adeuda al fisco por
pago del último trimestre del remate de piso de carretas.
Solicitó una rebaja de su remate de derecho de piso de
carreta municipal.
Solicitó no abonar el último trimestre del remate
Aprobado
Se rechaza
Se rechaza
Aprobado
Aprobado
Solicitó exoneración de dos pagarés otorgados
Solicitó rebaja en la cantidad que remató el derecho de
piso
Solicitó exoneración del derecho de piso
Solicitó la devolución del pago del ultimo bimestre por
falta de recaudación
Solicitó le exima del pago del primer bimestre del derecho
del peaje del Paso de Santo Tomé
Aprobado
Aprobado
Aprobado
Fuentes: ALP: Actas Legislativas de Santa Fe. AGPSF: Fondo Gobierno y Fondo Contaduría; Registro
Oficial de Santa Fe.
En 1857 el rematador de derecho de carretas que conducían madera y carbón a los
puertos de la provincia, Agustín Aragón, presentó una solicitud ante las autoridades
provinciales en la que pedí pagar solamente 1.000 pesos en lugar de los 2.000 que
adeudaba al fisco. El motivo que esgrimía en su petición era que en el remate el precio
que había ofrecido era muy alto y no podía cumplir con lo prometido en el contrato.
Sostenía:
“…cuando el impuesto era una tercera parte más es desde doce reales por
carreta, no habían dado más de 7.600 pesos por año, yo fui el único que
confiado en que la nueva ley tendría efecto, ofrecí y firme con admiración
379 de todos un contrato por el cual me obligaba a darse 9.000 pesos al año
pagaderos por trimestre…”.927
Junto con ello, exponía dos razones más que, según su parecer, justificaban la petición:
la resistencia que encontraba en los vecinos a la hora de pagar el impuesto –por lo cual,
había desistido de cobrarlo- y la promesa del gobierno de rebajar la cantidad del remate
ante cualquier inconveniente que le impidiera cumplir con lo acordado. Los
Legisladores provinciales, al recibir la nota y no contar con suficiente información,
dieron intervención al Jefe de Policía del departamento y al Fiscal General de la
provincia. El Jefe de Policía de La Capital, José Basualdo, se le encargó la tarea de
constar si era verdad o no que los vecinos se negaban a pagar el derecho. En su
respuesta, aunque escueta, afirmaba desconocer la situación debido a que el decreto no
establecía que el departamento de Policía tuviera que encargarse de controlar si se
pagaba o no este derecho. No obstante, afirmaba que no encontraba resistencia en los
vecinos para abonar otros que si le correspondía vigilar. Al Fiscal General, Tomás Islas,
se le encargó el examen del caso y la elevación a la Asamblea de un dictamen. Este
consideró que la petición debía ser rechazada por no hallarse suficientemente
justificada. En primer lugar, porque el rematador como cualquier otro individuo que se
dispusiera a emprender un negocio debía informarse de las condiciones y, sopesando
ventajas y desventajas, asumir los riesgos que conllevaba. La recaudación del impuesto
de carretas no era nada nuevo en Santa Fe y, por lo tanto, no podía alegarse ignorancia o
engaño. En segundo lugar, la provincia no había vivido circunstancias extraordinarias
que hubiesen alterado la recaudación de este impuesto. El gobierno, que asumía la
responsabilidad de garantizar que las condiciones fuesen las óptimas para que los
rematadores cumplieran con sus tareas, había logrado cumplir con lo acordado y, por lo
tanto, la percepción no se había visto comprometida. Además, a partir de los datos
aportados por Jefe de Policía, el Fiscal manifestó que no hallaba pruebas de ninguna
tipo de resistencia a pagar por parte de los vecinos. El dictamen concluía: “No ha sido
pues la resistencia pública la que ha perjudicado al rematador, ha sido el abandono
que de Motus propio y sin causa alguna hizo de su propiedad que le sentencia….”.928
927
928
ALP: Cámara de diputados, T. 3, fs. 362.
ALP: Cámara de diputados, T. 3, fs. 364.
380 Luego de la lectura del informe del Fiscal, la Asamblea debía determinar si concedía o
no la rebaja solicitada. Pese a que según las opiniones del jefe de policía y del fiscal no
estaba justificada la petición, se resolvió rebajar lo adeudado de 2.250 a 1.000 pesos.929
Cuánto influyó en la decisión de la Asamblea el hecho de que el rematador era un
empleado de la oficina de Hacienda con larga trayectoria en el puesto y, por lo tanto,
una persona de suma confianza y buen concepto, es difícil determinarlo pero es evidente
si contrastamos el caso de Aragón con otras peticiones, que su posición en la
administración tuvo alguna incidencia.930
Las solicitudes de exenciones aumentaron especialmente a fines de 1850 en un contexto
signado por la reanudación de la guerra, los rematadores se valieron de la evidente
paralización del comercio que comenzaba a mostrar algunos signos para solicitar la
exención de pago. Así lo determinó la comisión nombrada por el gobierno e integrada
por Pedro Galisteo, Cayetano Echagüe y Pablo López. A las dos solicitudes presentadas
en noviembre de 1859, una por Ángel Machado, rematador del derecho municipal de
piso de carretas en Rosario, y la otra por Cayetano Baudin rematador del derecho de
piso provincial931, se aconsejó al gobierno atendiendo a “…circunstancias especiales en
que se halla el país…” se les conceda una rebaja en lo adeudado por sus remates. A
Machado se le rebajó la cantidad a pagar de 1.510 pesos a 1.300, mientras que a C.
Baudin se le agració unos 831 pesos, teniendo que pagar 7.500 en vez de los 8.331 que
adeudaba.932
El 17 de diciembre de 1858 se leyó ante Asamblea Legislativa de la provincia los
pedidos de los rematadores del derecho de piso de carretas de Santa Fe, Jacinto Bouvier,
y el de peaje de Santo Tomé, Nicolás Cordero, en el que solicitaban ser exceptuados de
pagar los montos correspondientes al último trimestre de los impuestos rematados.
Ambos rematadores coincidían en su argumentación. En primer lugar, se fundamentaba
929
ROSF: T. 2, p. 367.
Ver Capítulo 8, Anexos Cuadro 1: Empleados de Hacienda del departamento La Capital: Ministerio,
tesorería y receptoría de hacienda (1815-1873)
931
El impuesto provincial es el que se cobra a todas las tropas y arrias que proceden de otras provincias y
se sitúan en la plaza llamada de las tropas; el impuesto es de paso por carreta o un peso por cada 10 mulas
de carga. El impuesto municipal es el que se cobra a las carretas que traen a este mercado frutos de la
provincia y que tienen su parada en la plaza del Gral. López. Este impuesto es solo de un real por carreta.
El primero lo remata el gobernador. El segundo lo remata y cobra la municipalidad.
932
ALP: Cámara de Diputados, T. 5, fs. 364.
930
381 que la crecida del río había provocado la paralización de las circulación de carretas y
con ello una merma en los ingresos. Segundo, consideraban que el traslado de los
cantones de la frontera norte los había perjudicado porque el tráfico de mercancías y
personas había disminuido, y, por lo tanto, era justo que se rebajasen los montos
adeudados. Los solicitudes fueron rechazadas por la Comisión porque consideraba que
las presentaciones no estaban lo suficientemente justificadas. Los rematadores no
podían atribuir una reducción de sus ingresos a la crecida del río debido a que las
carretas bien podía cargar en cargarse en otro punto. También carecía de fundamento la
premisa sobre la traslación de los cantones de la frontera norte, que nada tenían que ver
con la recaudación del derecho de carretas o los peajes. Por otra parte, la solicitud de
Nicolás Cordero fue considerada “…más injusta y temeraria”. Se lo acusó de haber
incumplido los términos del contrato por no abstenerse de cobrar las tarifas fijadas en el
Reglamento de impuestos. Este había fijado un nuevo arancel, llegando a cobrar hasta 8
pesos por una canoa, cifra muy lejana a la contemplada en la ley de impuestos. Además
al rematador del derecho de peaje se le entregó una chata y una chalana en perfecto
servicio que por “…indolente y haragán las ha dejado ira pique”.933
El diputado Alzogaray como integrante de la comisión aconsejó a la Asamblea no dar
lugar a lo propuesto debido a que:
“Si se concediesen lo que se solicita, importaría abrir una puerta para ser
invadido por ella a cada instante con reclamos de esta u otra naturaleza. La
pública escasez de las rentas, que no alcanzan a llenar los gastos de la
administración, determinados en el presupuesto en una poderosa razón que
debe atenderse”.934
Los legisladores estuvieron de acuerdo. Las condiciones del remate estaba dadas con
anterioridad, por lo cual los rematadores podía calcular de forma aproximada las
pérdidas y las ganancias así como también planificar posibles contratiempos antes de
hacer sus posturas. También les preocupaba sentar precedentes permitiendo a los
rematadores no pagar al fisco las sumas pactas. Esto inquietaba, sobre todo, debido a
que cualquier rebaja afectaba los cálculos de recursos del año sobre las cuales se había
aprobado el presupuesto provincial.
933
934
ALP: Actas Legislativas, T. 2, p. 245.
ALP: Actas Legislativas, T. 2, p. 244.
382 Aunque los fundamentos sobre los cuales tomaban sus decisiones los legisladores se
basaba en aquello que pudiera o no perjudicar al fisco provincial, el trasfondo del
mismo pesaban fuertemente consideraciones personal. Al año siguiente de la
presentación hecha por Jacinto Bouvier, realizó una solicitud el nuevo rematador de los
derechos de carretas de Santa Fe Cayetano Baudin. Este había rematado el derecho por
8.331 pesos, prácticamente la misma suma por la que se había rematado este impuesto
el año previo (que eran 8.361 pesos). La solicitud que presentó ante el cuerpo legislativo
en la que pedía ser exento de abonar el último trimestre del derecho rematado replicaba
casi al detalle los argumentos esgrimidos por J. Bouvier: sostenía que la clausura de los
puertos confederados, por un lado; las frecuentes incursiones de los bárbaros del norte,
por otro; y la falta total de brazos –debido a que una gran parte de los trabajadores de
montes habían marchado a integrarse en los ejércitos que se alistaban para enfrentar
nuevamente a Buenos Aires y otros a las fronteras-, por último, habían contribuido a
crecientes pérdidas de sus ingresos. Estos mismos argumentos desechados el año
anterior tuvieron una lectura distinta en 1859.935
En la sesión del 3 de octubre de 1859 se inició el debate. El señor Iroteo Clusellas era
partidario de negar dicha solicitud por considerarlo pernicioso a los intereses del fisco y
recordando que el Colector de hacienda, en el momento del remate, había instado a los
licitadores a que calculasen y tuviesen en cuenta durante la puja las pérdidas que
pudieran tener por cualquier contratiempo, porque el gobierno y la Legislatura no se
hallaban dispuestos a no agraciar a nadie. Además, continuaba Segui, debía tenerse en
cuenta que el año anterior la Asamblea había desechado dos solicitudes análogas: “a
pesar de que los peticionarios alegaban razones más justificadas y de peso que las que
hoy se exponían por el rematador”. Además el decreto de clausura en nada había
perjudicado al rematador, porque los efectos de esa medida se derogaron bien pronto;
así es que los buques de cabotaje dijo, no habían cesado de salir cargados de carbón y
madera, y sobre todo el rematador debía haber previsto las pérdidas.
Los diputados Coll y Galisteo, por lo contrario, consideraban el pedido muy justo. El
diputado Coll se encargó de señalar:
935
ALP: Cámara de Diputados, T. 4 (1859), Fs. 117, 363 y 452.
383 “…acordado esta gracia a un joven compatriota desgraciado, no por
vicioso sino por una de tantas fatalidades que acontecen en la vida humana,
tendría en él un fiel y adicto servidor. Que era muy doloroso ver a un pobre
hijo del país, honrado y acreedor a toda consideración, sumido en la
oscuridad y en el llano dolorido y dejarlo por no tenderle una mano
compasiva; que hacía dos o tres años a qué a otros rematadores del mismo
derecho, se les había dispensado una suma mucho más considerable; que se
había hecho y se acababan de trepidar en acordar una muy pequeña gracia
a un joven paisano desvalido”.936
Las palabras de Coll sumadas a la recomendación de la Comisión de atender a dicha
solicitud ya que se consideraba que no gravaba al fisco y la rebaja era muy poco
importante acabó por inclinar la balanza a favor del rematador que fue agraciado con
330 pesos fuertes.
En apariencia las presentaciones de los dos rematadores del derecho de piso era
similares, no así el concepto que se tenía de ambos. Cayetano Baudin a quien se lo
describió como un pobre hijo del país, se había desempeñado en algunos puestos de
bajo rango en la administración provincial (legislador municipal, teniente de alcalde).
Era la única vez que se había presentado como rematador, por lo cual, podría pensarse,
que no tenían ni experiencia ni era versado en estos negocios. La situación de Jacinto
Bouvier era completamente distinta. Aunque no había tenido una prolífera carrera en la
administración era un hombre de reconocida trayectoria como empresario y actuaba
como despachante de aduana. Conocía de primera mano las ventajas y desventajas del
remate debido a que había agenciado el impuesto de carretas en tres oportunidades, los
años 1854, 1855 y 1858, y luego de su presentación volvería a ganar la licitación en
1861 y 1865. Remató también el derecho de marchamo en 1861 y 1863, el de barricas
en 1861 y el de sirgadero en 1856.
No obstante, la diferencia más radical entre ambos la encontramos en las palabras del
diputado Segui afirmaba que no había negocio más cierto ni más lucrativo que el de los
rematadores de rentas fiscales. Ante la presentación de J. Bouvier, las críticas vertidas
por este diputado a lo largo en su exposición contra los rematadores dejaban ver algunas
prácticas que estos realizaban. Sostenía que a partir de la crítica situación del erario
provincia, estos había adoptado un negocio especular: compraban la liquidación de
936
ALP: Actas Legislativas, T. 2, p. 328.
384 haberes devengados de los funcionarios públicos a un 50 o 60% de su valor y con esas
liquidaciones pagaban a la Colecturía el importe del remate. Por lo cual, el rematador no
ingresaba al fisco provincial ningún peso metálico, sino documentos y liquidaciones
compradas de “forma usurera”.937 Jacinto Bouvier fue uno de los señalados como
especulador. Lo que acabó de inclinar la balanza hacia la negativa.
4. Los rematadores de impuestos ante la justicia
En aquellas ocasiones en que registraban atrasos en el pago que los rematadores debían
efectuar en la caja de la Receptoría departamental, las diferentes autoridades, léase jefe
políticas, jueces de paz y receptores de Hacienda, tenían la obligación de dar
intervención a la justicia. Los jueces de 1º Instancia estaban obligados ocuparse de
hacer los reclamos correspondientes. En 1860, el entonces jefe político del
departamento Rosario, Domingo Palacio, envió la notificación al juzgado de 1º
Instancia para que desde aquella oficina se ocupara de hacer comparecer a los
rematadores de impuestos quienes, luego de numerosas reclamaciones, no se habían
apersonado a cumplir con esta obligación. Se registraban los atrasos de varios
rematadores: Simón Belmudes, rematador del derecho de marchamo de 1859, Zenón
Lira, rematador del derecho de piso que pagan las carretas que introducen frutos de su
remate en el mismo año, Policarpio López, rematador del derecho de corrales de abasto
en esta ciudad, D. Tomás Vivas, rematador del derecho de corrales de San Lorenzo, y
Ramón Guarda, rematador del derecho de saladero.938
El agente fiscal era el encargado de ocuparse de atender a los reclamos cuando los
receptores habían agotado los requerimientos. La provincia tenía dos fiscales, un fiscal
General en La Capital y un agente fiscal en Rosario. Estas figuras resultan significativas
porque representaban y defendían los derechos públicos –el de la Capital debía, además,
emitir dictamen siempre que el Poder Ejecutivo pidiese- esto es, proteger y reparar la
937
938
ALP: Actas Legislativas, T. 2, p. 245.
AHPJM: Jefatura Política, T. 1860 Tomo A, nº 12: Solicitudes varias.
385 vindicta pública en las causas criminales. Sus atribuciones y deberes se regían por las
leyes generales vigentes.939
En 1860, el agente fiscal del departamento Rosario, facultado de hacer comparecer a los
rematadores, era Emeterio Regúnaga. Envió notificaciones para que todos ellos se
apersonaran en el Juzgado. Sólo dos rematadores contestaron la comunicación, Simón
Belmudez y Zenón Lira, a quienes les previno de que tenían ocho días para abonar la
cantidad demandada. Los tres restantes, pese a las repetidas citaciones, no se
presentaron a brindar ninguna respuesta sobre los pagos. Una vez agotados los plazos
impuestos por el fiscal, de mantenerse el incumplimiento del contrato, el agente fiscal
podía actuar intimando judicialmente al rematador. Se solicitaba entonces la
intervención del Juez de 1º Instancia para que cumpliera con los términos acordados en
el contrato de arriendo.
Aunque la intervención de los agentes judiciales debían servir para presionar a los
arrendadores a saldar las deudas con el erario, estos tenían claro que el margen de
maniobras del juez y el agente fiscal era limitado. Según lo establecido en la
Legislación, las reclamaciones fiscales para el cobro de derecho, que no se recibieran en
los plazos exactos, no podían iniciarse autos ni pleitos. Las leyes establecían que estas
demandas debían ser resueltas mediante, ya que tal como observaba el agente fiscal:.
“…si para cobrar los impuestos fuera preciso seguir pleito ordinario con cada deudor,
la administración pública, sería imposible…”.940 Ante las limitadas posibilidades de los
agentes fiscales ante el cobro de impuestos dos cuestiones resaltan del relato de E.
Regúnaga: en primer lugar, el compromiso por parte del gobierno de entregar rentas
solo a aquellos rematadores que presentaran un fiador como garantía de que, de una u
otra manera, la suma adeudada iba a ser pagada. Algunos de los rematadores a quienes
se intimidó por falta de pago, Tomás Vivas por ejemplo, no se les había exigido cumplir
939
El ministerio fiscal se había creado en 1852 para facilitar tanto al gobierno como a los jueces inferiores
los medios de expedirse con el acierto y prontitud que exige el mejor servicio público. 11 de marzo de
1852. ROSF: T. 2, p. 240.
940
AHPJM: Expedientes Civiles, 1859, Leg. 11, exp. 4, fs. 6.
386 con esta condición. En segundo lugar, la necesidad de modificar la legislación para
ajustarla a los requerimientos que se contemplaba.941
Los rematadores no sólo se comparecían ante el agente fiscal como moradores o
deudores, también lo hacían como demandantes. En 1861 el rematador del derecho de
alcabala de Rosario, Rómulo Gallegos, presentaba una queja ante el receptor de
Hacienda sosteniendo que tenía conocimiento de que se habían vendido campos en el
Saladillo por valor que superaba los 36.000 pesos pero no se había pagado el derecho de
alcabala correspondiente, viéndose entonces privado de percibir ingresos. El rematador
pretendía no sólo que se abonase lo adeudado sino que el receptor aplique las multas
correspondientes.942 La negativa de muchos vecinos a pagar el derecho de alcabala
despertó las mayores controversias. Los rematadores constaban también que muchas
ventas se disfrazaban de donaciones para así evitar pagar el impuesto, lo que suponía un
grave daño a los ingresos de estos, pero también del fisco. Dos años antes el rematador
de entonces, Vicente Madolell, había rescindido su contrato porque sostenía que:
“Si las obligaciones contrariase a exmo gobernador por mi parte no
hubiese sido rigurosamente cumplidas con la percepción que ellas
demandas, habría por lo menos un motivo para que en reciprocidad no se
me cumpliesen los contratos por parte del señor jefe político como son las
estipuladas en el contrato de hacer efectivo con la pene doble aquel
derecho que por algunos se pretendiese defraudar por esto sigo un
expediente que a pesar de los comprobantes aglomerados y la aquerencia
fiscal en virtud de ellos falta solo de la resolución del señor jefe político que
lo ha esperado por mas de cuatro meses in resultado alguno, y hoy sin
concebir esperanza de tenerlo”.943
La anulación del contrato no fue rápida ni sencilla. El rematador pese a haber
presentado la solicitud ante el Jefe político, los retrasos provocaron que fuera intimado
en más de una ocasión a pagar los trimestres adeudas.944 La anulación de los contratos
fue una tarea compleja porque, por regla general, estos no estipulaba una cláusula
expresa de cómo rescindirlos, pero los rematadores consideraban que en aquellas
oportunidades en que quedase demostrado que no se cumplieron las obligaciones
941
AHPJM: Expedientes Civiles, 1859, Leg. 11, exp. 4, fs. 6.
AGPSF: Contaduría, T. 108, LEG. 4: Correspondencia de varios dirigida al receptor de hacienda del
Rosario.
943
AGPSF: Escribanía de gobierno, T. 5, exp. 68.
944
AGPSF: Contaduría, T. 106, LEG. 20: Correspondencia de varios dirigida al receptor de hacienda del
Rosario.
942
387 recíprocas acordadas estaba justificado el pedido y el estado debía proceder a romper de
manera inmediata el vínculo.
388 Anexo
Rematadores y fiadores de impuestos en Santa Fe
(1850-1868)
REMATADOR
IMPUESTO
FIADOR
ACEVEDO,
Manuel
ALDAO, Ramón
corrales (1852)
de Santa Fe
corrales (1863)
de San Gerónimo
carretas (1864)/
barricas (1864)/
mercados (1865)
en Santa Fe
-
ARAGÓN,
Agustín
carretas (1856)
de Santa Fe
-
ARAGÓN, Sixto
corrales (1852)
de Santa Fe
-
ARIAS, Ramón
PERALTA,
Pedro
ALDAO,
Carlos
BARRA,
Octaviano de la
BASIGAPULE,
Ambrosio
corrales (1852)
de San Lorenzo
peaje de San
José (1866) de
Santa Fe
corrales (1854)
de Rosario
corrales (1863)
de Rosario
BASUALDO,
José
corrales (1864)
de Santa Fe
PARMA, Luis
BAUDIN,
Cayetano
carretas (1859)/
corrales
(1859)de Santa
Fe
-
BELMUDEZ,
Simón
marchamo
(1859) de
CENTENO,
Dámaso
ALZUGARAY,
Antonio
BALESTRINI,
Esteban
CULLEN,
Tomas
CARGOS PÚBLICOS
OTROS
NOMBRAMIENTOS
/ACTIVIDADES
Comisario de marchamo de Rosario.
Comisario de Policía en
el mercado de La
Capital. (1859)
Comisario de la colonia
California (1869) Juez
de paz de San Javier y
de las colonias
adyacentes (1871)
Suplente de la Exa.
Cámara de Justicia
(1860) Diputado
provincial suplente por
Rosario (1860)
Municipal de Santa Fe
(1866)
Oficial de la mesa de la
Contaduría de Hacienda.
(1859) Comisario del
cuartel 4 de San José
(1861) Teniente de juez
del cuartel nº 3 (1866)
-
Venta de tierras para la
instalación de la
Jefatura política (1884)
-
-
ORTIZ (Hers.)
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ROMANO,
Constantino
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Solicita tierras en
Barracas.
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Integró el Jury para el
reclamo de las patentes
(1869)
Legislador por Rosario. Solicita merced y
(1858) Jefe de policía de compra de tierras sobre
La Capital (1860)
el Salado (1866)
Teniente alcalde del
cuartel nº 3 de Santa Fe
(1856) Legislador de
Santa Fe (1858)
Legislador municipal en
Rosario (1861)
Teniente de juez del
cuartel nº 4 (1862)
Teniente juez del cuartel nº 5 de Rosario (1860)
389 Rosario
BOGARÍN, José
Juez de paz de San José
de la Esquina (1869)
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peaje de San
José (1863) de
Santa Fe
carretas
(1854/1855/1858
/1861/1865) de
Santa Fe;
marchamo
(1861/1863);
barricas (1861)
sirgadero (1856)
PEREZ,
Remigio
CARBONELL,
Cayetano
alcabala (1863)
de Rosario
BUSTINZA,
Julián
CONSTANZO,
José
sirgadero (1855)/ SOTO, Aniceto Comisarios de corrales
peajes del paso
de La Capital (1865)
de Mihura
(1864)
BOUVIER,
Jacinto
390 BOUVIER,
Teniente alcalde del
Miguel;
cuartel nº 6 de Santa Fe
PARMA, Luis, (1856)
CULLEN,
Domingo,
BOUVIER,
Cayetano;
GOMEZ,
Carlos
Alcalde del cuartel nº 1
de Rosario. (1854) Jefe
político de Rosario
(1861/1877/1878)
Empresario en Villa
Constitución. (1858)
Secretario de la Jefatura
política de Rosario
(1860) Legislador
municipal de Rosario
(1861)
Solicita se le admita en
pago de una cantidad
que adeuda al fisco,
libramientos girados
por el gobierno de la
provincia (1859)
Empresario del
marcado de abasto de
Santa Fe (1873)
Solicita clasificación
de patentes (1880)
Solicita exoneración de
multa por falta de
registro (1881) Figura
como despachante de
aduana (1862)
En 1851 estableció una
casa de consignaciones
del interior y exterior
con Augusto López.
Habilitó una casa de
pulpería de menudeo
con Santiago Pinasco.
Establecieron -junto
los arriba
mencionados- una
firma "Carbonell y
cía." que se disolvió en
1860. Tenía un
saladero en el
Saladillo. Fundador de
la empresa
Colonizadora de Villa
Constitución junto con
José Ma. Echagüe,
Marcelino Freyre, José
de caminos, en
representación de
Nicasio Oroño, Julian
Bustinza, Camilo
Aldao. Empresario de
Villa Constitución.
Denuncia en compra
un terreno en la
alameda vieja del
puerto de Santa Fe
(1864) Integró el grupo
que promovió la
suscripciones del FCA.
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CORDERO,
Nicolás
peaje de Santo
Tomé (1858) de
Santa Fe
CULLEN, Tomás barricas (1867)
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SOLARI, José
DE DIOS
RODRIGUEZ,
Juan
corrales (1861)
de San Lorenzo
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Integró la Comisión
para socorrer las
familias de los
soldados que se hallan
haciendo la campaña
del Paraguay (1865)
Denuncia tierras en
Esquina grande (1866)
Solicita la compra de
un terreno en Monte
Aguara (1870)
Presidente del Club del
Orden (1877)
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ESTAÑO,
Antonio
reñideros de
gallos de Santa
Fe (1859)
marchamo
(1861) de Santa
Fe
ALDAO,
Ricardo
Diputado provincial
suplente por Rosario
(1860) Diputado por La
Capital (1866)
Gobernador Provisorio
(4-26 de diciembre de
1861) Jefe político de la
Capital (1861)
Diputado por San
Gerónimo (1862-1864)
Diputado por San José
(1864-1866) Diputado
por La Capital (1868)
Capitán de Guardias
nacionales de San
Lorenzo (1865)
Comisario General de
campaña de Rosario
(1865)
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CLUSELLAS,
Juan
Juez de paz del cuartel
nº 1 de Santa Fe.
(1860/2) Legislador de
San Gerónimo (1861)
FONTANILLA,
Tolentino
corrales
PARMA, Luis/
(1862/1863) de
REYES, Juan
Santa Fe/carretas Manuel
(1866) de Santa
Fe
Dependiente del
resguardo de aduana de
Rosario (1852)
Legislador de Santa Fe
(1861)
FRAGUEIRO,
Mariano
saladeros y
graserías (1864)
de Rosario
Comisario Inspector
General del Banco
Maúa.
Denuncia la compra de
un terreno en el puerto
de Santa Fe (1864)
Compra por remate al
gobierno un bergantin
San Juan Bautista
(1861) Solici